martes, 7 de abril de 2020

Música para regular nuestros estados internos. Vídeo del Canal "Quédate en casa con salud" (6)

El canal de Youtube que dirige la psicóloga Violeta Alcocer, titulado "Quédate en casa con salud", me ha pedido colaborar con vídeos que ayuden a las familias y a los/as niños/as durante el confinamiento por el coronavirus.




En este canal participan también otros colegas que trabajan con niños/as y sus familias con orientaciones que ayudan en otras áreas diferentes a las que yo abordo: dificultades de aprendizaje, claves para lograr buen clima en casa...

Además, este canal ofrece otros vídeos dirigidos a adultos sobre otros temas importantes durante el confinamiento: manejar las preocupaciones, sobre la tristeza, las relaciones sexuales, alimentación saludable...

Por mi parte, en los vídeos ofrezco las mismas orientaciones que encontráis aquí en los post escritos para las familias ante el coronavirus y la nueva situación creada con el confinamiento de las personas en los hogares. 

Todos los vídeos han sido grabados por psicólogos/as sanitarios o clínicos colegiados en su respectivo Colegio Oficial de La Psicología.

Así, los/as que no podéis acceder a la lectura de los textos, podéis verlos y/o escucharlos y acceder a la información y las orientaciones.

Felicito a Violeta por esta iniciativa solidaria.

Os dejo con el sexto vídeo:


Video nº 6: Música para regular nuestros estados internos








"Mi casa es un castillo", un cuento para facilitar la situación de confinamiento y "La casa del mar en calma", para ayudar a niños víctimas de violencia de género, de Itziar Fernández y Lorena Zamora.


"Mi casa es un castillo" y "La casa del mar en calma"
Cuentos de Itziar Fernández  y Lorena Zamora
Mi casa es un castillo

Con el objetivo de facilitar la situación de confinamiento para niños y niñas y proponer el establecimiento de rutinas saludables que favorezcan el entretenimiento de forma equilibrada, la psicóloga Itziar Fernández Cortés y la ilustradora Lorena Zamora, autoras del cuento “La casa del mar en calma”, se han unido de nuevo para regalarnos este cuento-juego de descarga gratuita.


¡Muchas gracias a las dos por vuestro trabajo y tiempo!

Descarga gratuita AQUÍ
Eta euskeraz ere bai. Itzulpena: Haizea Arbide.   Jaitsi dohainik HEMEN



La casa del mar en calma


Cuando quien dice que te quiere te quiere mal, se diluye el respeto, desaparece la sonrisa, el miedo y la tristeza se apoderan de tu hogar. Cuando eso ocurre, llegó el momento de buscar refugio para empezar de nuevo y cambiar el rumbo.

Llegar a “la casa del mar en calma” y convivir en ella será todo un reto para Carmen y la pequeña Lola. Pero valdrá la pena, porque luchar por tu felicidad y la de tus hijos e hijas siempre vale la pena.

La casa del mar en calma es un cuento ilustrado que nos ayuda a explicar a los niños, niñas y sus propias madres lo que supone ingresar en un centro de acogida para víctimas de violencia de género. Es, además, un elogio a la empatía y un homenaje a la supervivencia.


A partir de 6 años.
Para comprarlo, haz click AQUÍ

lunes, 6 de abril de 2020

"Malos padres", artículo de Andres Climent Jordán, psicólogo y terapeuta de familia, sobre el libro de Stefano Cirillo.


Firma invitada
Andrés Climent Jordán

Andres Climent Jordán. Soy psicólogo y terapeuta familiar y de pareja. Tengo 47 años y los primeros 15 de trabajo los desarrolle en una Comunidad Terapéutica para personas que sufrían adicciones. En relación al artículo, allí conocí excelentes personas que, a la vez, habían ejercido “malos padres” pero que pudieron recuperar su pretensión de cuidar bien.

Con el tiempo compaginé con una jornada parcial en Servicios Sociales y conocí algunos de los menores que no tenían buenos padres, siendo muy útil poder estar en las dos posiciones para comprender las diferentes perspectivas. Soy padre de un niño de 14 y una niña de 10 y en mi intento de ser el mejor padre posible para ellos me doy cuenta de lo difícil que me resulta cumplir con mis intenciones (con el agravante de la profesión, el acceso a recursos, etc…). En 2010 me inicié con Mindfulness y compasión como manera de cultivar “autoapego seguro”, sanar y cultivarme desde dentro y así intentar ser un mejor recurso (más que un problema) para los demás. Tengo cierta obsesión con integrar y conectar lo que estudio, conozco… y una clara afición (vamos a dejarlo en ese término) por el chocolate. Actualmente realizo práctica privada en Valencia y Xàtiva.

Desde ahora será un motivo de satisfacción (en mi curriculum interno) haber participado en este blog que dirige José Luís, a quién admiro y aprecio desde antes de conocerlo personalmente. La lectura de sus libros, del blog, por lo que compartía desde cada lugar que se estaba formando… me parecía un manantial de generosidad, amabilidad y sensatez. Tenerlo cerca (al invitarle a Valencia) sólo confirmó que era lo que parecía a todos los niveles, pues también lo disfrutamos como formador y en el trato directo. Así que, José Luís, gracias por la invitación, es todo un honor.

Y para mí también es un honor que formes parte del elenco de ilustres colaboradores de Buenos tratos, Andrés. Conocí a Andrés en Valencia, invitado por su centro Terapia Familiar Valencia, de referencia a nivel estatal en formación en este ámbito, y me sentí excelentemente bien acogido por él y sus compañeras. Andrés es una persona que sabe cuidar, está atento a lo que necesitas y hace que te sientas como en casa, pues cuando uno deja su hogar para ir a otro lugar agradece mucho la hospitalidad y la calidez en el trato. (Excursus: No dejes tu afición por el chocolate, Andrés, son riquísimos todos los que me ofreces cuando voy a vuestro centro). No me cabe la menor duda de que sus pacientes y alumnos se sentirán acogidos y en seguridad. Andrés es un gran profesional con una dilatada experiencia, pero sobre todo atesora cualidades personales que son imprescindibles para ejercer la profesión de psicólogo-terapeuta: sensibilidad y empatía. Hemos compartido excelentes momentos con su equipo y con los alumnos en las diversas formaciones que hemos dado allí, por lo que en un rinconcito de mi corazón vive Terapia Familiar Valencia. Gracias, Andrés, por regalarnos tu tiempo y ofrecernos este interesantísimo artículo sobre cómo trabajar la capacitación parental, haciendo una excelente revisión del libro de Stefano Cirillo "Malos padres"


"Malos padres"
Por Andrés Climent

Mi admiración por Cirillo se remonta a algunos libros en los que aparecía como coautor: Muchachas anoréxicas y bulímicas (Paidós, 1999) y La familia del toxicodependiente (Paidós, 1999) por su manera de relatar en profundidad las trayectorias multigeneracionales (“recorridos” como denominan en la Escuela de Milán) que derivan en problemáticas como los trastornos alimentarios, adicciones, etc… en familias muy vulnerables por sus graves déficits.


Solemos buscar sentido a las historias. En este caso que hagan comprensible (no por ello admisible) contextos que no procuran buenos tratos y que se desvían de aquello para lo que naturalmente venimos equipados, cuidar de otros y especialmente de nuestras crías. “Malos padres” es una obra que ayuda a ampliar el foco desde lo histórico a lo presente y de lo individual y familiar a lo sistémico para dar con algunas claves para la comprensión y, desde ahí, el diseño de la mejor intervención posible en cada caso por parte de las redes de intervinientes. 



Intentaré compartir lo que pueda ser más novedoso de este autor y como él mismo dice (conferencia de 48 minutos en YouTube muy recomendable https://youtu.be/7YrEqC6fCfc) lo que aún no le consta que se realiza para que las intervenciones tengan como foco el Interés Supremo del menor (que incluye procurar, si es posible, un vínculo “suficientemente bueno” con sus progenitores) de apostar fuerte por la recuperabilidad de sus padres y el continuar con su familia de origen. Por supuesto que habrá casos donde claramente los padres no se podrán recuperar para la función parental y hay que decidirse por otras alternativas. Otros casos claramente sí tienen un buen pronóstico, pero habría un porcentaje de casos en los que puede haber confusiones o intervenciones en las que se complique o cronifique más algo que ya ha transcurrido con muchas dificultades.



De entrada, los niños quieren a sus padres y estar con ellos. Sin embargo, también existe lo contrario, como comenta nuestro querido José Luis Gonzalo en algunos niños que saben y se dan cuenta (aunque una parte de ellos no se lo pueda ni quiera creer) de su ambivalencia respecto con el retorno con su familia biológica. Algunos no querían volver (y lo confesaban en secreto profesional) y otros cuando eran revinculados a sus hogares (donde no existía una recuperación de la competencia parental) a la semana estaban ellos mismos tocando el timbre del centro de menores en el cual residieron.



En los casos donde evidentemente los padres no se podrán recuperar (o capacitar suficientemente por primera vez) para la función parental, los equipos familiares no deberían invertir sus recursos limitados en alargar intervenciones familiares que no pueden lograr una capacitación parental. Si se mantiene al menor en el ámbito familiar apelando sólo a que hay un vínculo fuerte (siempre existe pues le es necesario) ¡que sea de calidad! Porque, aunque sus padres le quieran, le maltratan (el maltrato daña el cerebro del niño, como bien recogen los estudios del equipo de Martin Teicher de la Universidad de Harvard y las repercusiones negativas que esto tiene para el sano desarrollo de la futura personalidad adulta). Una mente infantil necesita de un contexto de cuidados bientratantes, que procuran un óptimo desarrollo (Barudy y Dantagnan, 2005). Así, la labor de los servicios de protección a la infancia ha de ser la de proporcionar a estos niños con padres no recuperables vínculos resilientes alternativos en familias acogedoras o centros, estables y de calidad. En definitiva, alternativas y recursos adecuados y adaptados a las necesidades de los menores.



Al principio del libro el autor nos plantea ya una clara reflexión: en el pronóstico de si los padres (en plural, aunque puede ser para uno de los dos) van a poderse recuperar o capacitar para ocuparse de su hijo, tiene una influencia clave que la red asistencial profesional tenga capacidad y voluntad para ayudarles, dirigiéndose al niño inacabado que hay él. De esta manera, nos presenta a los padres también como pacientes en quién trabajar, aunque no lo pidan, nieguen necesitarlo y pongan resistencias (quizás por una “desconfianza básica”). Así, lo primero es poner a salvo al menor, interrumpir cualquier maltrato mientras se intenta mantener el vínculo (excepto en caso de delitos, situaciones graves… y cuando el menor necesite que no haya contacto). Usamos la regla de dividir la edad de los menores maltratados entre 3 o 4 para acercarnos a su edad evolutiva. Con ciertos padres podríamos ampliar esa división por números más altos, hasta llegar a estadios prementalizadores en casos graves, que explicarían algunos déficits producto de sus propias experiencias infantiles no elaboradas.



Cirillo relata como ni el menor ni sus (“malos”) padres suelen pedir ayuda a los recursos profesionales (al menos a nivel terapéutico). Pero muchas veces los padres sí acuden a sus familias de origen, con quienes pueden sentir que hay “deudas afectivas” por saldar en relación a carencias precoces. Así, se situaría a los menores en un rol instrumental en el que las necesidades de otros pueden estar por delante. Por ejemplo, la necesidad de una madre que no fue atendida por su propia madre de que ahora ésta se haga cargo del hijo para compensar y reparar indirectamente un daño histórico. En este sentido, una máxima de Stefano Cirillo es: “no intervenir sin comprender”, en referencia a evaluar buscar con claridad cuáles son los factores clave que explican el maltrato y entonces procurar la intervención precisa que necesita cada familia. Los “juegos familiares” que describen magistralmente para los múltiples casos que aparecen en el libro son relatos con tal coherencia que resultan evidentes (más dada la amplísima experiencia del autor) para comprender las circunstancias históricas que han llevado a que las actuales sean tal y como son. En los mencionados “recorridos” (del libro "La familia del toxicodependiente") diferencian 3 trayectorias que guardan mucha conexión con las relaciones que sabemos que decantan hacia estilos de apego evitativo, ambivalente o desorganizado. En cada recorrido mencionan un tipo de “abandono” predominante, siendo original el “cuidado remedado” que parece intachable pero afectivamente es frío, no empático. Y ya apunta qué tipos de familias, figuras parentales van a ser más trabajables y cuáles prácticamente incapaces.






En el momento de la detección de maltrato se propone una pronta intervención con los padres (excepto delitos) para comunicar francamente el daño observado y verificado, así como intención de ayudar a su hijo (primeras medidas necesarias para ello) y a la familia en conjunto para intentar que sigan juntos (“estamos para ver si es posible ayudarles”). Cita a Tomkiewicz al decir: “si apostáis a que son irrecuperables, ganaréis. Debéis apostar contra la hipótesis cero y, algunas veces, sólo algunas, venceréis”, como un postulado ético anticipando que raramente habrá implicación natural, búsqueda de ayuda o agradecimiento… pero “tendrán sus razones” (parafraseando a Maryorie Dantagnan) si contemplamos la afirmación de Cirillo: “un padre que maltrata es un niño incompleto que no fue bien cuidado y un cónyuge insatisfecho en su ilusión de ser reparado”. En este punto, considerando la transmisión generacional del maltrato me surgen algunas preguntas como: ¿en qué edad, momento, circunstancias podemos pasar de considerar a alguien víctima y buscar protegerlo, ayudarle en su recuperación, etc… a ver a alguien (básicamente) como perpetrador a quién apartar, condenar?, ¿seria justo ofrecer (a quién lo pueda aceptar y aprovechar) ahora la ayuda que quizás no tuvo antes en su desarrollo? 

Propone reunirse pronto y observar finamente indicios de reconocimiento y alianza en los padres (o alguno de ellos) y valorar el riesgo de quién aparece como el violento. En función de la gravedad de los hechos y el nivel de negación (o reconocimiento) el equipo decide el curso de la denuncia. Esta fase es esencial pues admitir responsabilidad, que no se ejerce bien como figura parental no es fácil y más si la creencia es algo así como: “si reconozco, me declaro responsable y me quitaran a mis hijos”. El reconocimiento puede ser proceso lento (en espiral como los estadios de cambio) y puede favorecerse si los profesionales facilitan que los padres contacten con su historia vincular, su propio sufrimiento en la infancia y les facilite empatizar con su hijo. Quizás así emerja el deseo de no repetir patrones dañinos. Reconocer su sufrimiento favorece que lo puedan hacer ellos con su hijo. Si no se producen asomos de ningún tipo estaríamos considerando que el nivel de negación complica la recuperabilidad y habría que buscar alternativa para el menor. A nivel operativo distingue 4 tipos de negación (adaptado de Trepper y Barret, 1989):

· De los hechos: “¡no es verdad!”;

· De la conciencia: “¡estaba fuera de mi!”;

· De la responsabilidad: “¡me ha provocado!” y

· Del impacto: “¡no es tan grave!”.

Este libro da muchas pistas de cómo pueden los equipos crear un contexto adecuado y evitar caer en deslizamientos contextuales entre ayuda y control, mantener una “doble transparencia” con el poder judicial y la familia, paciente y, a la vez, insiste en activar al número menor de actores necesarios y adecuados de la red profesional, actuando sinérgicamente y con continuas reflexiones y búsqueda de acuerdos. También aporta detalles de cómo preparar a los menores en cada momento (incluyendo la separación, visitas, posible despedida definitiva...) y valorar muy bien la adecuación del tipo de medida (acogimientos con abuelos, los plazos, el contacto con los padres…) dentro de un plan continuamente revisado y ajustado que proteja a los hijos y (si es posible) ayude a sanar a los padres. También es fundamental valorar si los progenitores van a ser capaces de compatibilizar ser pareja y padres o no pueden con ambas exigencias por sus déficits.

En la fase de investigación invita a salir de trámites ritualizados, aislados y de exclusiva protección del menor para indagar de manera comprensiva, profunda, basada en pruebas, datos y secuencias temporales pues sólo así se pueden conocer las causas del maltrato y su abordaje. Reflexiona sobre lo esencial de valorar bien qué recursos, profesionales… son más adecuados para evaluar a los padres y tratarlos, a quién convocar para cada sesión y quién de la familiar y de los profesionales debería estar presente (también tras el espejo o circuito cerrado de TV, mediante informes, etc…). 

Los resultados de esta investigación se recopilan en una narración completa, coherente e integradora basada en varios informadores y discutida en toda la red (que vigila de no polarizarse según con quién tiene más contacto, trabaja, el mandato de su organización, etc…). 

A partir de ahí se inicia el proceso de intervención y pronóstico positivo o negativo de los padres.

Para el pronóstico presenta unas pautas guía indicadoras de recuperación de la competencia parental, con los parámetros clave:

- Daño: nivel y si persiste. Este parámetro estaría constantemente monitorizado.

- Reconocimiento: culpa, autocrítica, responsabilización e intención de reparación y cambio.

- Hipótesis etiopatogénicas: primero entre el equipo y después con los pacientes.

Desde su perspectiva trigeneracional justifica los casos en los que pide paso el trabajo terapéutico con la familia de origen de los “malos padres” pues lo no resuelto como hijo aparecerá en la relación de pareja y con los propios hijos. Esta idea la sintetiza Framo así: “cada uno dice a su cónyuge y a sus hijos aquello que no ha conseguido decir a sus padres”. En función de la disponibilidad, evolución, etc… se podrán dar varios escenarios en respecto al contacto y relación futura con la familia de origen, con la pareja, y con los hijos.

Al final del libro dedica un apartado a las vivencias de los profesionales y cómo tomar conciencia y manejo de la ambigüedad, el miedo, la rabia… con unos pacientes con quienes se realiza un rol más de “comercial que de dependiente de una tienda”. Aconseja que busquemos con ello un equilibrio entre “bastón y zanahoria” (confrontar y confortar, apoyar, reconocer). Según la relación que se establezca con ellos será posible ir viendo al actual agresor como una víctima en su infancia, adolescencia… que no tuvo la protección y ayuda necesaria.

Respecto a la red asistencial debe procurar estar “desenredada y sin agujeros antes de faenar” con un claro protocolo, jerarquía, referente del caso etc… evitando lo que Odette Masson apuntaba como intervenciones fragmentadas basadas en visiones “fotográficas” de los padres que maltratan en vez de sus historias complejas y con propios maltratos sufridos y no reparados. Esta autora anima a evitar “maltratar a los padres que maltratan”.

Para quién note interés en lo resumido de este autor (no sólo de este libro) le diría que se anime a realizar la inversión de leerlo pues encontrará innumerables pistas útiles para el buen hacer profesional que tanto nos importa a quienes tenemos el privilegio de acompañar a personas en su sufrimiento y recuperación. La toma de conciencia tanto de las tendencias personales, desde nuestro rol profesional, como equipo y el equilibrio de posibles sesgos cognitivos, emocionales, automatismos… seria un eje esencial para activar una reflexión y unos ajustes que nos ayuden a ayudar mejor. En relación al tema, me gustaría poner un ejemplo: podríamos observar respecto a los “malos padres” dentro de un continuo y para cada caso, ¿en base a qué tendemos hacia una reactiva culpabilización o a la excesiva “justificación” de ellos? (las palabras suelen ser demasiado concretas para expresar las complejidades que queremos describir). Estaríamos entre dos extremos de inercias que podemos tener internamente, intra equipos y entre equipos, profesionales, servicios… 

Quizás desde ahí podamos contribuir mejor a las necesidades de los menores (actuales) y a las de quienes lo fueron y no tuvieron las condiciones adecuadas para ser pronta y adecuadamente detectados, ayudados y asistidos. Algunos de ellos ahora son (aún) “malos padres”. Los que puedan ser ayudados en su (re)habilitación de funciones para ejercer como buenos padres deberían tener esa oportunidad. 

Para terminar, quiero compartir una oración que conocí hace poco y que, ojalá, pueda ayudarnos a encontrar el lugar óptimo desde el cual ayudar: 

“Cada uno está en su propio viaje vital, yo no soy la causa de su sufrimiento y no está bajo mi control que no sufra, por más que lo desee… aún así,  haré lo mejor que pueda para ayudarle”

BIBLIOGRAFIA

Barudy, J., Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resiliencia. Barcelona: Gedisa.

Cirillo, S.; Berrini, R.; Cambiaso, G.; Mazza, R. (1999). La familia del toxicodependiente. Paidós Terapia Familiar.

Selvini, M; Cirillo, S.; Selvini, M.; Sorrentino, A.M. (1999). Muchachas anoréxicas y bulímicas. Paidós Terapia Familiar.

Cirillo, S. (2005). Malos padres. Modelos de intervención para la recuperación de la capacidad de ser padre o madre. Gedisa.


Buenos tratos regresa el 27 de abril, aunque seguiremos publicando materiales sobre la crisis del coronavirus con reflexiones y recursos útiles durante la cuarentena. Cuidaos / Zaindu.

domingo, 5 de abril de 2020

Cultivar la empatía durante el confinamiento. Vídeo del Canal "Quédate en casa con salud" (5)

El canal de Youtube que dirige la psicóloga Violeta Alcocer, titulado "Quédate en casa con salud", me ha pedido colaborar con vídeos que ayuden a las familias y a los/as niños/as durante el confinamiento por el coronavirus.




En este canal participan también otros colegas que trabajan con niños/as y sus familias con orientaciones que ayudan en otras áreas diferentes a las que yo abordo: dificultades de aprendizaje, claves para lograr buen clima en casa...

Además, este canal ofrece otros vídeos dirigidos a adultos sobre otros temas importantes durante el confinamiento: manejar las preocupaciones, sobre la tristeza, las relaciones sexuales, alimentación saludable...

Por mi parte, en los vídeos ofrezco las mismas orientaciones que encontráis aquí en los post escritos para las familias ante el coronavirus y la nueva situación creada con el confinamiento de las personas en los hogares. 

Todos los vídeos han sido grabados por psicólogos/as sanitarios o clínicos colegiados en su respectivo Colegio Oficial de La Psicología.

Así, los/as que no podéis acceder a la lectura de los textos, podéis verlos y/o escucharlos y acceder a la información y las orientaciones.

Felicito a Violeta por esta iniciativa solidaria.

Os dejo con el quinto vídeo:


Video nº 5: Cultivar la empatía durante el confinamiento

jueves, 2 de abril de 2020

Adolescentes y resiliencia durante el confinamiento. Vídeo del Canal "Quédate en casa con salud" (4)

El canal de Youtube que dirige la psicóloga Violeta Alcocer, titulado "Quédate en casa con salud", me ha pedido colaborar con vídeos que ayuden a las familias y a los/as niños/as durante el confinamiento por el coronavirus.




En este canal participan también otros colegas que trabajan con niños/as y sus familias con orientaciones que ayudan en otras áreas diferentes a las que yo abordo: dificultades de aprendizaje, claves para lograr buen clima en casa...

Además, este canal ofrece otros vídeos dirigidos a adultos sobre otros temas importantes durante el confinamiento: manejar las preocupaciones, sobre la tristeza, las relaciones sexuales, alimentación saludable...

Por mi parte, en los vídeos ofrezco las mismas orientaciones que encontráis aquí en los post escritos para las familias ante el coronavirus y la nueva situación creada con el confinamiento de las personas en los hogares. 

Todos los vídeos han sido grabados por psicólogos/as sanitarios o clínicos colegiados en su respectivo Colegio Oficial de La Psicología.

Así, los/as que no podéis acceder a la lectura de los textos, podéis verlos y/o escucharlos y acceder a la información y las orientaciones.

Felicito a Violeta por esta iniciativa solidaria.

Os dejo con el cuarto vídeo:


Video nº 4: Adolescentes y resiliencia
durante el confinamiento

miércoles, 1 de abril de 2020

Cuarentena con un bebé en casa. Vídeo del Canal "Quédate en casa con salud" (3)

El canal de Youtube que dirige la psicóloga Violeta Alcocer, titulado "Quédate en casa con salud", me ha pedido colaborar con vídeos que ayuden a las familias y a los/as niños/as durante el confinamiento por el coronavirus.




En este canal participan también otros colegas que trabajan con niños/as y sus familias con orientaciones que ayudan en otras áreas diferentes a las que yo abordo: dificultades de aprendizaje, claves para lograr buen clima en casa...

Además, este canal ofrece otros vídeos dirigidos a adultos sobre otros temas importantes durante el confinamiento: manejar las preocupaciones, sobre la tristeza, las relaciones sexuales, alimentación saludable...

Por mi parte, en los vídeos ofrezco las mismas orientaciones que encontráis aquí en los post escritos para las familias ante el coronavirus y la nueva situación creada con el confinamiento de las personas en los hogares. 

Todos los vídeos han sido grabados por psicólogos/as sanitarios o clínicos colegiados en su respectivo Colegio Oficial de La Psicología.

Así, los/as que no podéis acceder a la lectura de los textos, podéis verlos y/o escucharlos y acceder a la información y las orientaciones.

Felicito a Violeta por esta iniciativa solidaria.

Os dejo con el tercero de ellos.


Video nº 3: Cuarentena con un 
bebé en casa



lunes, 30 de marzo de 2020

"El virus extranjero", por Arturo Ezquerro, psiquiatra.


Firma Invitada
Arturo Ezquerro



Arturo Ezquerro. El autor (psiquiatra, psicoterapeuta de orientación psicoanalítica, y grupo analista) es profesor en el Institute of Group Analysis y, a lo largo de tres décadas, ha sido Jefe de los Servicios Públicos de Psicoterapia en el distrito de Brent, Londres (primer español en conseguir esta clase de jefatura). Es autor de más de 70 publicaciones en 5 idiomas, incluyendo los libros Encounters with John Bowlby (Routledge), and Relatos de apego (Psimática). John Bowlby (‘padre’ de la teoría del apego) fue su mentor en la Tavistock Clinic durante los últimos 6 años de su vida. Email para correspondencia: arturo.ezquerro@ntlworld.com

Portada del libro de Arturo Ezquerro
"Relatos de apego. Encuentros con John Bowlby"

Es un honor contar con Arturo Ezquerro en el blog Buenos tratos como firma invitada por segunda vez. Tras "Cuento de Reyes Magos", vuelve con todos nosotros para ofrecernos un nuevo artículo, esta vez centrado en una reflexión sobre la inmigración a cuenta de la crisis motivada por el coronavirus. Un artículo que desnuda la hipocresía de una sociedad que deja morir inmigrantes en Dover mientras apela a celebrar la Navidad. Un homenaje a las personas inmigrantes reclamando su estatus de personas con derechos a las cuales se abandona a su suerte, fallecidas en su incesante lucha para encontrar un futuro mejor. Un artículo que ayuda a pensar y que llega a la piel a partes iguales. Muchísimas gracias Arturo por tu desinteresada participación, esperamos contar contigo como colaborador habitual. 


Título del artículo:

El Virus Extranjero
Autor: Arturo Ezquerro



Me hallaba en plena travesía de una adolescencia turbulenta, agitada por una crisis existencial, cuando mi profesor de literatura en el colegio me dio una copia de La peste de Albert Camus. Una vez que comencé, no pude dejar de leer. Me sentí sobrecogido por una historia trágica que contenía actos abrumadores de humanidad, en el contexto de una lucha desesperada por la supervivencia en la ciudad argelina de Orán, infestada por la peste. En aquella etapa de mi vida pensaba que la existencia humana sin Dios sería un absurdo y, sin embargo, me enamoré del carácter del doctor Rieux, a quien desde mi idealismo juvenil percibía como un santo ateo que estaba arriesgando su vida para salvar la de sus pacientes infectados.


Aún puedo recordar que, en un momento de la batalla contra esa enfermedad asesina, Rieux pensó en voz alta: "Es una idea que puede parecer ridícula, pero creo que la única forma de combatir la peste es la honestidad". Su interlocutor, sorprendido, le preguntó: "¿Qué es la honestidad?" A lo que Rieux respondió: “En general, no sabría decir qué es; pero, para mí, la honestidad sé que consiste en hacer mi trabajo”… Y se entregó en cuerpo y alma a su tarea como médico. El impacto de su comportamiento en mi desorientada alma adolescente fue tan poderoso que decidí estudiar medicina y psiquiatría. Desde entonces, muchas veces he fallado en el ideal de ser honesto. Y he necesitado escribir como terapia, para redimirme. 

Mientras escribo esto, la actual crisis del coronavirus nos está dando una lección sobre la naturaleza artificial e ilusoria de las fronteras nacionales. Y nos está ayudando a redescubrir el inmenso valor de la solidaridad y la cooperación internacional que, en teoría, impulsó el proyecto de construcción de la Unión Europea desde sus orígenes. Sí, claro, la UE ha conseguido el periodo de paz entre sus miembros más prolongado en la historia, y su presupuesto de ayuda internacional es el más elevado del mundo. Sin embargo, el lado humanitario de la UE se ha desvanecido en el manejo de la inmigración, el factor más determinante en desequilibrar la balanza a favor del Brexit en el referéndum de junio 2016 (del que fui testigo tras 37 años viviendo en Londres).

La primera muerte documentada de un inmigrante en las costas de Europa ocurrió el 1 de noviembre 1988, en la ciudad española de Tarifa, en el Estrecho de Gibraltar. El periodista Ildefonso Sena sacó una foto que mostraba el cuerpo hinchado pero vestido de un marroquí de unos 20 años, acostado boca arriba, parcialmente cubierto de arena y algas marinas; como un fantasma de Halloween, en la fiesta cristiana del Día de Todos los Santos. Detrás de él, había una pequeña barca: un naufragio que helaba el corazón. Desde entonces, llegaron muchos más; muchísimos más. Seres humanos ahogándose con los ojos bien abiertos en las playas de la rica Europa.


Imagen del primer inmigrante muerto (documentado) en las costas de Tarifa.
Nunca se supo su identidad.
Fuente: El País.

¿Cuántas muertes se han registrado desde 1988? La cifra es cercana a 40 mil. Pero el número real de muertes es mayor, ya que muchos cadáveres no han dejado rastro. La gran mayoría de las víctimas han fallecido mientras se dirigían a Europa, pero muchas han muerto bajo custodia o se han suicidado mientras esperaban una respuesta de las autoridades europeas. El número de muertes que continúan anónimas es devastador: madres, padres, hermanos y otras figuras de apego llorando a los suyos en tantos cementerios llenos de tumbas sin nombre...

En diciembre de 2018, Sajid Javid (entonces Ministro de Interior de Reino Unido) interrumpió con pompa sus vacaciones de safari de lujo. A su regreso a Londres, pronunció un discurso dramático y retórico en el que dijo que Gran Bretaña se enfrentaba a una "crisis total" (5 pequeños botes inflables que transportaban a 40 personas desesperadas fueron interceptados cerca de Dover tras haber cruzado el Canal de la Mancha, el día de Navidad). Javid prometió que no habría lugar en la posada para esos inmigrantes "ilegales".

Una imagen de Javid.
Fuente: Diario Sur.

Esto sucedió en el mismo instante en que a la mayoría de niños británicos se les contaban bellas historias sobre el nacimiento de Jesucristo; pero pasando por alto la realidad de que, para sobrevivir, Jesús y sus padres tuvieron que convertirse en refugiados en Egipto. Y el Papa Francisco casi fue declarado persona non-grata por sugerir que deberíamos pensar más en ello.

La sensacional actuación navideña de Javid, su lucha contra los inmigrantes ‘en las playas’, no tuvo nada que ver con la razón o la seguridad. Su estrategia parecía haber sido diseñada para alimentar sentimientos anti-inmigrantes y pro-Brexit. ¿Cómo diablos se puede etiquetar a seres humanos de ilegales, después del trauma psicológico de separarse de sus figuras de apego y emprender un viaje desesperado por la supervivencia? 

El ambiente hostil hacia los inmigrantes debe desaparecer, especialmente ahora que algunas voces lunáticas han descrito el coronavirus tal que “virus extranjero”, como si estos gérmenes necesitasen pasaporte. En un mundo globalizado, para que las sociedades sobrevivan y crezcan a largo plazo, hay que invertir más en ciencia y salud, y menos en armamento. Fomentar la solidaridad, la diversidad y la inclusión es el camino más honesto para tirar hacia delante. Pero existe una amenaza real: el virus de la insolidaridad.


Fuente: Huffingtonpost.

Ante la creciente interdependencia de todos los países entre sí, amplificada por la pandemia del coronavirus, no hay sustituto para la cooperación y la solidaridad internacional y transnacional. El Brexit sólo puede hacer más tortuoso el incierto camino en el que nos encontramos: otra circunstancia desfavorable que no debe amedrentarnos en el ejercicio de nuestra responsabilidad personal y colectiva. La búsqueda de la honestidad es un reto constante para el ser humano.