lunes, 30 de octubre de 2023

Experiencias adversas en la infancia en la era de internet, inteligencia artificial y macrodatos, por Iciar García Varona, doctora en psicología y traumaterapeuta



Experiencias adversas en la infancia en la era de internet, 
inteligencia artificial y macrodatos



Iciar García Varona
Doctora en psicología
Traumaterapeuta


Adicciones conductuales: internet

Hace solo unos días, varios medios de comunicación informaban sobre el encausamiento de varios niños y adolescentes en un caso de vulneración de la intimidad y la propia imagen de un grupo de niñas de entre 11 y 17 años. Mediante el uso de herramientas de Inteligencia Artificial (El País, 2023) crearon presuntamente falsos desnudos con el rostro de las chicas, convertidas en víctimas de una violencia articulada sobre las posibilidades (y los riesgos) de las nuevas tecnologías.

Y no es el único episodio. Han llegado recientes informaciones sobre el riesgo elevado de uso compulsivo de redes en menores entre 12 y 16 años (El Periódico, 2023).







Estas y otras noticias nos alertan sobre la necesaria mirada y atención hacia las nuevas formas de adicción, victimización y exposición temprana a la adversidad que los distintos agentes (padres, iguales, profesores y toda la sociedad en general) hemos de explorar con una finalidad protectora. A su vez, lo abrupto de la entrada en las sociedades actuales de estas nuevas plataformas, susceptibles de ser mal utilizadas con el fin de vulnerar los derechos de las personas y especialmente de la infancia (tenemos conferido un deber de protección), nos ha de inducir a la búsqueda de caminos que, en estos novedosos y en ocasiones desconocidos contextos de posible vulnerabilidad, faciliten y promueva el buen trato y la cultura de no violencia. Por estas razones, vamos a dedicar dos entradas en este blog para profundizar en la experiencia temprana de adversidad y el mundo de las nuevas tecnologías. En estos dos análisis, pretendemos advertir de posibles riesgos que la experiencia temprana de adversidad puede conllevar en torno al uso de Internet.

La primera de ellas, versará sobre la asociación entre las Experiencias Adversas en la Infancia (EAI) y las denominadas adicciones conductuales relacionadas con el uso de Internet, el juego y las compras online. La siguiente entrada (en el mes de noviembre) girará en torno al uso de redes como nuevas formas de victimización y agresión y su relación con las EAI. Aludirán ambos textos tanto a formas de comunicación electrónica (redes sociales, sitios web…etc.) como a todo lo relativo a las nuevas tecnologías (incluida la Inteligencia Artificial)

El primer bloque engloba canales donde se generan comunidades en línea en la que se comparte tanto informacióncomo imágenes vídeos y otros contenidos, siendo así escenarios de relación en las que desplegar herramientas sociales (Kircaburun et al., 2019) que, como sabemos, no siempre están disponibles por distintas circunstancias en niños, niñas y adolescentes o que se desconoce cómo han de ser utilizadas, lo que puede configurarse como un potentefactor de riesgo psicosocial.

Lo cierto es que las experiencias traumáticas están significativamente asociadas con la psicopatología en cada etapade la vida (Frewen y Lanius, 2006) y esto también se aplica al uso problemático de Internet (Dalbudak et al., 2014, Rafla et al., 2014, Schimmenti and Caretti, 2010, Schimmenti et al. otros, 2012).



Cabe en este punto hacer un inciso que pueda servir de recordatorio con respecto a la experiencia temprana de adversidad, que como vamos a ver se conforma como un potente predictor de uso adictivo deredes sociales o como un potencial elemento pronóstico para el uso violento o abusivo de estas. Es importante incidiren la terminología que alude a Experiencias Adversas en la Infancia (EAI) es indicativo de formas de exposición que apuntan a situaciones no únicamente referidas a los malos tratos infantiles, sino que también apunta a experiencias potencialmente traumáticas como la pérdida de un hermano, la violencia de género, el encarcelamiento de uno de los progenitores etc. (p. ej., Atzl et al., 2019; Felitti et al., 1998., Narayan et al., 2017., Negriff, 2020). A su vez, la literatura destinada al estudio de la experiencia temprana de adversidad más reciente, coincide en señalar la inclusión de exposición a la factores estresantes dentro de la comunidad (violencia, factores económicos y sociales desfavorecidos,racismo, xenofobia, etc.) a las categorías tradicionales de EAIs (Cronholm et al., 2015, Finkelhor et al., 2015), lo que se sumaría al conocimiento existente sobre la relación entre los factores contextuales y el abuso, maltrato y traumainfantil (Wolff et al., 2018) y alerta sobre distintas formas de exposición no contempladas con anterioridad y quealuden a contextos desfavorecidos o desnutridos de oportunidades y de dinamismo social y económico.

La Adicción a Internet es un trastorno del control de impulsos que se refiere a un comportamiento desadaptativo y persistente que genera angustia y provoca un deterioro funcional significativo (Young, 1998). La creciente prevalencia de adicción a Internet se ha relacionado con escasa capacidad de autorregulación y estabilidad emocional en muestras de adolescentes estudiados (Sasmaz et al., 2014 y Dong et al., 2021). Uno de los modelos que han influido en la adicción a Internet es el denominado modelo de Interacción-Persona-Afecto-Cognición (I-PACE), que indica que factores biopsicológicos como las EAI contribuyen a adicción a Internet (Brand et al., 2016 y 2019) que afectarían al desarrollo cerebral y, por lo tanto, al control inhibitorio de conductas asociadas a la adicción a Internet.


Figura 1. I-PACE Model


Existe una estrecha relación entre las EAI y la desregulación afectiva (Burns et al., 2010, Poole et al., 2017). La ciencia psicológica ha ido estableciendo relaciones entre la desregulación afectiva y distintos modos de adicción conductual como puede ser el juego y el uso de redes. La literatura en este sentido advierte de cómo las experienciasinfantiles adversas aumentan el riesgo de adicciones a sustancias y comportamientos (Konkolÿ Thege et al., 2017), incluidos los juegos en línea (Bussone et al., 2020). Las personas con antecedentes de EAI podrían intentar lidiar conlos problemas psicológicos, físicos, emocionales y sociales mediante el uso excesivo de redes y adicción al juego en línea, lo que se explicaría por una asociación con la desregulación del sistema de recompensa de dopamina (Kuss et al., 2018), una mayor impulsividad (Şalvarlı y Griffiths, 2019) y mayores síntomas de psicopatología, como ansiedad y depresión (Bargeron y Hormes, 2017). Es relevante observar cómo el uso de Internet podría servir como una estrategia de afrontamiento desadaptativa para personas con dificultades en la regulación de las emociones, de manera que Internet sea concebido como un distractor de emociones de corte negativo y de escape de una realidad hostil o como un mediador que amortigüe sentimientos de soledad, depresión o sentimientos ansiógenos (Spada y Marino, 2017; Moet al., 2018).

Como ya sabemos, las habilidades en la regulación de las emociones se han relacionado en gran medida con las experiencias con los cuidadores durante la infancia y los estilos de apego (Musetti et al., 2018; Schimmenti, 2016). Así, podemos ver como en algunos estudios revisados se describía la capacidad de regulación de las emociones como un mediador significativo en la relación entre la calidad de la relación entre padres y adolescentes y el uso problemático de Internet, siendo que una buena relación entre padres y adolescentes se asocia positivamente con la capacidad de regulación de las emociones de los adolescentes y, al mismo tiempo, se asociaba negativamente con el uso problemático de Internet (Wang et al., 2018 ). Lo mismo ocurre en lo que respecta a la calidad de la relación entre padres y adultos jóvenes y el uso problemático de las redes sociales (Liu y Ma, 2019; Yu et al., 2013), siendo que elevados niveles de percepción en calidad en las relaciones paterno – filiales se asocia a una mejor capacidad regulatoria a nivel emocional en los chicos y las chicas y, por lo tanto, a un uso adecuado de redes sociales e Internet. En este mismo sentido, un apego deficiente predice el uso problemático de Internet en los adolescentes (Estévez etal., 2017; Karaer y Akdemir, 2019). De nuevo la regulación emocional es un importante elemento mediador en este tipo de asociaciones. En estos estudios al apego ansioso se configura como un importante predictor del uso adictivo de Internet como medio de regulación, siendo menos probable que las personas evasivas utilicen estrategias de regulaciónen línea desadaptativas (Ceyhan et al., 2019).

La falta de apoyo social como parte de la cognición social que subraya el modelo I- PACE puede predisponer a unuso excesivo de Internet (Brand et al., 2016), lo que puede convertirse en adicción a Internet, como han determinado varios estudios de menores víctimas de adversidad temprana por maltrato, cuya percepción de apoyo social es claramente negativa ante la indisponibilidad de sus cuidadores (Negriff et al., 2019). En sentido contrario, la percepción positiva de apoyo social de los adolescentes se asoció con un menor nivel de desregulación emocional, que a su vez se asoció con un menor nivel de uso problemático de Internet (Mo et al; 2018). Un buen apoyo social desempeñará un importante papel mediador en los efectos adversos del estrés tóxico en los primeros años de vida, lo que aportará factores psicológicos positivos y reducirá el riesgo de adicción a Internet (Negriff et al., 2019). Por el contrario, si no hay conexiones sociales estimulantes en el mundo real, será más fácil que niños, niñas y adolescentes establezcan relaciones más estrechas en el mundo virtual de Internet donde adquieren sentido de pertenencia, disfrutan del placer lúdico que no alcanzan en espacios naturales y donde liberan emociones que en otros escenarios no consiguen aliviar, lo que aumentará el riesgo de adicción a Internet (Jia et al., 2018).

Otro de los elementos asociados al afrontamiento traumático de la experiencia temprana de adversidad y en estrecha relación con la regulación emocional alude a la disociación como una fórmula “neuromental”, que contribuye automáticamente a la sobremodulación de los estados emocionales a través de reacciones de evitación de la realidad interna y externa (Cavicchioli et al., 2021). La disociación puede interferir con las conexiones entre los afectos, las cogniciones y el control voluntario de la conducta al influir en el desarrollo de la alexitimia y dar como resultado la disociación de los componentes fisiológicos, cognitivos y afectivos de las emociones. Tanto la disociación como la alexitimia se han considerado alteraciones de la percepción emocional que ayudan a los sobrevivientes de un trauma a gestionar estados afectivos abrumadores o difíciles (Craparo et al., 2014). Estudios recientes revelan que una combinación de alexitimia, experiencias disociativas, baja autoestima y desregulación de los impulsos pueden ser un factor de riesgo de adicción al uso de Internet (De Berardis et al., 2021); además de indicar que la realidad virtual induce o favorece la disociación, estableciendo así un doble vínculo causa-efecto.

Todo este cuerpo teórico invita a concluir en tres líneas fundamentales:

-Como adultos y por lo tanto agentes de protección del mundo y del bienestar infantil, hemos de estar atentos las conductas de reclusión y evitación que pueden estar relacionadas con la adicción conductual al uso de Internet, tratando de buscar las causas que subyacen a este tipo de situaciones, con el fin de prevenir y procurar la necesaria atención a la experiencia temprana de adversidad.

-A nivel terapéutico, resaltar la visión de que el niño o la niña emiten “respuestas” a la amenaza percibida, en un contexto de supervivencia y adaptación al entorno y a sus relaciones. Las experiencias definidas como «síntomas» se entienden mejor como reacciones a la amenaza o «estrategias de supervivencia»” (Johnstone y Boyle, 2018, p.21). Con estas premisas se hace necesario que antes de desproveer de estas estrategias (en el caso que nos ocupa, la adicción a Internet), el profesional sea respetuoso con el tiempo y el avance del niño en la co-construcción de nuevos recursos más adaptativos y menos perjudiciales, sin obviar que únicamente dentro de un entorno protegido y seguro el niño o la niña podrá ponerlos en práctica. Dentro del marco de intervención de la Traumaterapia de Barudy y Dantagnan, el trabajo por bloques, indicará cuando el niño o la niña está los suficientemente estabilizados para iniciar esta translación recursiva.

-Por último, indicar que son necesarias relaciones de calidad con los cuidadores principales y con el grupo social como maquinaria preventiva en el ámbito del uso excesivo y/o patológico de Internet y otros tipos de tecnologías, donde los niños, las niñas y adolescentes vean satisfechas sus necesidades afectivas y de relación y, en general, dedesarrollo. Se hace necesario ofrecer contextos en los que el desarrollo emocional infantil sea reconocido, compartido y satisfecho a través de un/unos otro/s disponibles, accesibles, sostenedores y reparadores. Estas relaciones se han de procurar dentro de contextos ricos, dinámicos y estimulantes donde exista un flujo óptimo de comunicación afectiva y empática.

Bibliografía

Atzl, V. M., Narayan, A. J., Rivera, L. M., & Lieberman, A. F. (2019). Adverse childhood experiences and prenatal mental health: Type of ACEs and age of maltreatment onset. Journal of family psychology, 33(3), 304.

Brand, M., Wegmann, E., Stark, R., Müller, A., Wölfling, K., Robbins, T. W., & Potenza, M. N. (2019). The Interactionof Person-Affect-Cognition-Execution (I- PACE) model for addictive behaviors: Update, generalization toaddictive behaviors beyond Internet-use disorders, and specification of the process character of addictive behaviors. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 104, 1-10.

Brand, M., Young, K. S., Laier, C., Wölfling, K., & Potenza, M. N. (2016). Integrating psychological andneurobiological considerations regarding the development and maintenance of specific Internet-use disorders: An Interaction of Person- Affect-Cognition-Execution (I-PACE) model. Neuroscience & Biobehavioral Reviews,71, 252-266.

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Bussone, S., Trentini, C., Tambelli, R., & Carola, V. (2020). Early-life interpersonal and affective risk factors forpathological gaming. Frontiers in psychiatry, 11, 423.

Cavicchioli, M., Scalabrini, A., Northoff, G., Mucci, C., Ogliari, A., & Maffei, C. (2021). Dissociation and emotionregulation strategies: A meta-analytic review. Journal of Psychiatric Research, 143, 370-387.

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De Berardis, D., D'Albenzio, A., Gambi, F., Sepede, G., Valchera, A., Conti, C. M., ... & Ferro, F. M. (2009).Alexithymia and its relationships with dissociative experiences and Internet addiction in a nonclinical sample. CyberPsychology & Behavior, 12(1), 67-69.

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Estévez, A. N. A., Jáuregui, P., Sanchez-Marcos, I., López-González, H., & Griffiths,

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lunes, 23 de octubre de 2023

"¿Cuántas leyes se han violado en Israel y en Gaza?", por Arturo Ezquerro, psiquiatra y miembro de IAN

 ¿Cuántas leyes se han violado en Israel y en Gaza?

Arturo Ezquerro




Arturo Ezquerro
Psiquiatra y miembro honorario de IAN

En Reino Unido, he de manifestar, los líderes políticos, tanto del Partido Conservador (gobierno) como del Partido Laborista (oposición), están mostrando una tibia (incluso cómplice) indiferencia ante la continuada masacre y barbarie de las dos últimas semanas en Oriente Próximo.

A modo de presentación, he de señalar que, hace ya unos años, fui nombrado miembro honorario de la Internacional Attachment Network (IAN) o Red Internacional de los Profesionales del Apego, y de la o Asociación Mundial de Estudios Internacionales.World Association of International Studies

Presente en los cinco continentes, IAN es una organización multidisciplinaria que reúne a profesionales sanitarios y de la salud mental, de ideología diversa. Nuestro trabajo tiene raíces en una ética basada en el compromiso asistencial y en la teoría del apego, la cual se fundamenta en la investigación y en las enseñanzas del psiquiatra británico John Bowlby y de sus numerosos seguidores en todo el mundo.

El apego humano es una necesidad básica y universal, con la que todos nacemos, de conexiones significativas con otros seres humanos y con grupos para dar y recibir protección, cuidados y afecto, con miras a maximizar la supervivencia y el desarrollo sano, desde la cuna hasta la tumba.

Como grupo profesional, intentamos fomentar el desarrollo humano saludable durante todo el ciclo de la vida, reparar el daño causado por el trauma y prevenir futuras experiencias traumáticas.

Edificio destruido en un bombardeo en Tulkarm.

 ZAIN JAAFAR / AFP



Las perturbaciones graves de nuestros vínculos interpersonales y grupales, tal y como ocurre en situaciones de terror y de guerra, pueden causar traumas severos y dañar irreparablemente el desarrollo individual y social. Los traumas colectivos no resueltos pueden acumularse y transmitirse de generación en generación, hasta el punto de transformarse en un combustible que inflama odio, violencia y destrucción.

Mi corazón se desgarró por el dolor de todas aquellas familias afectadas por los abominables ataques terroristas, perpetrados por Hamas el 7 de octubre 2023, y por la ansiedad contagiosa de todas aquellas personas que temían por sus vidas.

Hamas violó el artículo 13 del segundo protocolo del Convenio de Ginebra. Sus combatientes asesinaron, torturaron y participaron en saqueos y secuestros, despreciando también los artículos 3, 27, 32 y 33 de la cuarta convención del mencionado convenio.

Asimismo, estoy profundamente preocupado por la reacción desproporcionada del gobierno israelí, que inmediatamente dictó el continuo bombardeo y el asedio total de Gaza, según la declaración del 9 de octubre 2023, de su ministro de Defensa, Yoav Gallant, quien dijo literalmente:

"I ordered a full siege on the Gaza Strip. No power, no food, no gas. Everything is closed" (Ordené un asedio total de la Franja de Gaza. Sin electricidad, sin alimentos, sin combustible. Todo está cerrado).



Niñas palestinas de Gaza en un campo de refugiados.

 Ahmad Hasaballah / Getty


Me siento horrorizado por este castigo colectivo, cruel y asesino, que viola los artículos 55, 56 y 59 de la convención cuarta del Convenio de Ginebra, así como el artículo 14 del segundo protocolo de dicho convenio, que habla de la obligación de proteger aquellos bienes que son:

"Indispensables para la supervivencia de la población civil"

Además, si bien el gobierno israelí ha argumentado que ordenar a más de un millón de ciudadanos del norte de Gaza que abandonen sus hogares y huyan hacia el sur, es un intento de "protegerlos" de los bombardeos, dicha orden constituye una violación del artículo 17 del segundo protocolo del Convenio de Ginebra, que prohíbe el movimiento forzado de civiles, y del artículo 49 de la cuarta convención sobre deportaciones y evacuaciones.

También resulta necesario recordar que el conflicto actual está teniendo lugar en el contexto histórico de casi seis décadas de ocupación ilegal de tierras palestinas por parte de Israel, tras apoderarse de ellas en la guerra de 1967 y saltarse a la torera un gran número de resoluciones subsiguientes de las Naciones Unidas.

El derecho internacional existe por razones de peso y de justicia. Es incorrecto condenar solamente a un grupo que lo viola y, acto seguido, permitir que otro grupo lo viole incluso de manera más brutal, extensa y continuada.




Palestinos celebrando que se han apoderado de un tanque israelí en la frontera de Gaza.

 (ousef Masoud) / AP


No soy juez ni parte, ni tengo autoridad ni poder para "condenar". Sin embargo, como psiquiatra, denuncio que las atrocidades y crímenes de lesa humanidad de un lado sean utilizados para justificar las atrocidades y crímenes de lesa humanidad del otro lado.

Esto se ha convertido en una locura colectiva, en un círculo vicioso interminable de venganza perversa y matanza apocalíptica. Así no puede haber ni salud mental, ni salud, ni vida.

Pido perdón a los lectores por ser demasiado ingenuo como para solicitar un alto el fuego inmediato en Oriente Próximo, así como en los otros 32 conflictos bélicos que asolan al mundo en estos momentos.


Esto se ha convertido en una locura colectiva, 

en un círculo vicioso sin fin de venganza


Asimismo, me gustaría requerir que se constituyan 32 nuevas mesas de paz y que se restablezcan las conversaciones de paz palestino-israelíes, que fueron descarriladas por el asesinato de Isaac Rabin, perpetrado por su compatriota Yigal Amir, en 1995. Parafraseando a Enrique Tierno y Galván:

"Si quieres la paz, trabaja por la paz"

Para concluir, en otro arrebato de candidez, quiero recordar a los gobiernos de todo el mundo, en especial a los mandatarios de los países más poderosos, que están obligados a respetar el derecho internacional, y el derecho fundamental e inalienable de todo ser humano a recibir lo que necesita para sobrevivir.

lunes, 16 de octubre de 2023

Entrevista a Laura Estremera con motivo de la publicación de su nuevo libro "Criar con apego seguro"



Entrevista a Laura Estremera
Psicóloga

Foto del perfil de Facebook de Laura Estremera


Con motivo de su nuevo libro

Portada del nuevo libro de Laura Estremera


Laura Estremera es maestra de audición y lenguaje, psicóloga, Técnico Superior en Educación Infantil, psicomotricista relacional especialista en Atención Temprana y está formada en pedagogía Pikler. Ha trabajado durante nueve años como tutora en el primer ciclo de educación infantil y, desde 2018, está al frente de un proyecto de acompañamiento a la infancia desde la psicomotricidad vivenciada en un pueblo de Teruel. Además, realiza charlas y formaciones dirigidas tanto a profesionales como a familias. Es autora de los libros "Criando" y "Déjalos ser niños".

José Luis: Es un placer poder entrevistarte para Buenos tratos, Laura. Primero quiero darte la enhorabuena por la publicación de tu libro titulado: “Criar con apego seguro. Cómo acompañar a los más pequeños en el día a día” ¿Puedes decirnos qué te empujó a escribir este libro, es decir, qué objetivos perseguías al escribirlo?

Laura: Mis primeros estudios fueron los de magisterio eso me llevó a trabajar durante casi una década en una escuela infantil, después me continué formando como psicomotricista y más adelante como psicóloga; y algo que me resulta muy curioso es como en cada ámbito tenemos una serie de autores referentes; cómo algunas de estas ramas están más enfocadas a la teoría y otras a cómo llevarlo a la práctica, pero todas tienen en común que la crianza influye en el desarrollo global de la persona.

A modo de ejemplo, desde la psicología se hace referencia a la importancia de sintonizar con el bebé, pero a veces puede resultarnos un concepto muy abstracto ¿cómo se sintoniza con un bebé de dos meses y con uno de siete, habrá diferencias?, en cambio desde la pedagogía Pikler, referente en el ámbito educativo, nos explican con detalle cómo ajustarnos al bebé incluso cada vez que vamos a alzarlo en brazos o durante un cambio de pañal para que se sienta tenido en cuenta. Así que uno de mis objetivos era poder aunar la información que disponemos tanto desde el ámbito educativo, la psicomotricidad y la psicología con relación a la crianza y el desarrollo de la infancia.

Foto: Baby Center
No es lo mismo hablar de sintonizar con el bebé que hacerlo, 
esto es más complejo.



José Luis: ¿Puedes hacernos un breve resumen de los contenidos que el lector se puede encontrar en tu libro?

Laura: Siento que como sociedad tenemos el objetivo puesto en demasiadas ocasiones en una serie de hitos y etapas a los que los niños tienen que llegar o pasar lo más rápidamente posible: que caminen, que controlen sus esfínteres, que aprendan a leer, que acabe la adolescencia rápido… y con el libro pretendo que el lector llegue a comprender que en el desarrollo infantil todo lo que va ocurriendo tiene un sentido y, cuando lo comprendemos, podemos darle valor a cada etapa entendiendo que no hay unas mejores ni otras peores, sino que todas son necesarias y cuando podemos verlo así, conseguimos acompañarles con calma, disfrutando del camino y permitiéndoles ser ellos mismos. 

José Luis: A mí tu libro me ha gustado mucho, creo que abordas todos los temas importantes referidos a la crianza de un niño y que lo haces desde una perspectiva respetuosa con la infancia y desde la óptica del apego y del desarrollo infantil. La lectura se hace ágil y entretenida, expones con rigor, pero a la vez con claridad y pones varios ejemplos de la vida real. Raras veces un libro es tan conciso y completo…

Laura: Me parecía importante poder mostrar la importancia de las interacciones cotidianas, a veces podemos llegar a pensar que las cosas importantes en el desarrollo se transmiten a través de grandes lecciones cuando son los pequeños momentos del día a día, aquellos que creemos que carecen de importancia, los que van dejando el poso.

José Luis: Al final de cada capítulo ofreces, además, un resumen de las ideas fundamentales que has ido exponiendo…

Laura: Sí, e ilustraciones a lo largo de los capítulos para sintetizar la información o explicar algunos conceptos abstractos.

José Luis: Yendo a los temas del libro (no puedo preguntarte por todos, tocaremos algunos) dices que los padres de los niños o las personas responsables de su cuidado son los verdaderos influencers (los llamas así, me parece muy gráfico) ¿Crees que aún nos falta camino para que nos demos cuenta de que la parentalidad debe ser consciente? Realmente nos hacemos bajo la influencia de otros y la primera y la más importante es la de nuestras figuras de apego, por lo que acudir a la parentalidad desde la responsabilidad es fundamental ¿Qué opinas?

Laura: Podemos tener muy buenas intenciones con los niños, quererlos mucho y en cambio, no estar ofreciendo el acompañamiento que necesitan, porque si no tengo en cuenta mis necesidades y al mismo tiempo las del niño y no me ajusto a la persona que tengo delante, puede que la criatura no esté recibiendo la respuesta que realmente necesita.

Por ejemplo, puedo querer mucho a mi bebé y al mismo tiempo sentir miedo porque pueda hacerse daño y entonces no ofrecer la posibilidad de dejarlo en el suelo y de esta forma, aunque la intención es buena, no responde a la necesidad del desarrollo del bebé porque imposibilita que vaya descubriendo que tiene un cuerpo que puede mover a voluntad, que hay unas sensaciones que provienen del exterior y otras de su interior de su cuerpo, que hay movimientos que él genera como cuando quiere alcanzar un objeto y otros que no son voluntarios como cuando lo mecen el brazos, imposibilita que vaya descubriendo sus posibilidades y limitaciones, su autonomía, su competencia.

Jose Luis: A pesar de que estamos en el siglo XXI y existen más libros, blogs, revistas, redes sociales, podcast, youtubers... que nunca en la historia de la humanidad; aun así, ¿todavía la parentalidad se ejerce mirando inconscientemente a cómo lo hicieron nuestros padres o cuidadores? Uno va caminando por la ciudad y ve a niños solos presos de una rabieta mientras los padres caminan por delante ignorándole, o adultos que amenazan a los niños o les pegan azotes en el trasero… ¿Crees que esto es así?

Laura: Exacto, el acompañamiento que necesita por nuestra parte la infancia “no viene de serie”, podemos llevar a cabo muchas acciones de forma automática sin ser conscientes de ellas, repitiendo aquello que hemos vivido cuando éramos pequeños. A su vez, tenemos muchas creencias sobre la infancia y sus intenciones que poco tienen que ver con sus necesidades reales.

Jose Luis: Expones en el libro que los padres deben conversar con sus hijos de temas tan importantes como la sexualidad, la muerte… ¿Son nuestras asignaturas pendientes?

Laura: Creo que sí, si estamos cambiando un pañal y la criatura se toca en ese momento los genitales podemos apartarle la manita o incluso verbalizar que eso no se hace, en cambio ese mismo niño puede tocarse el pie, la nariz, el codo… que no recibirá la misma respuesta por parte del adulto. Incluso nos cuesta llamar a los genitales por su nombre y utilizamos un sinfín de palabras alternativas que no hemos creado para ninguna otra parte del cuerpo.

Sobre la muerte, es posible que pensemos que durante la infancia son demasiado pequeños para abordar el tema y que, ya lo haremos cuando nos toque de cerca, pero entonces ¿podremos sostenernos nosotros y al mismo tiempo al niño? En el día a día hay multitud de oportunidades para hablar sobre ella, desde un insecto muerto que encontramos por la calle hasta la planta que han arrancado en el parque.

Jose Luis: Pones el acento en la enorme importancia que tiene el acompañamiento emocional a los niños a lo largo de su desarrollo, y también mencionas los juicios y la ausencia de validación emocional como uno de los errores que los adultos cometemos con los niños… ¿Por qué nos cuesta tanto darnos cuenta de esto?

Laura: Posiblemente porque hemos crecido entre frases como “no te enfades”, “no ha sido nada”, “no tengas miedo”, “no estés triste”, “no llores” y ahora nos cuesta tomar conciencia de nuestras propias emociones, validarlas y regularlas.

Foto: Eres Mamá
"Hemos crecido entre frases como "no llores"


Jose Luis: Dedicas un capítulo a las emociones, identificarlas, conocerlas y regularlas. Hay aspectos del desarrollo que el niño conseguirá cuando la maduración lo permita (como control de esfínteres o andar), pero hay otros como la regulación emocional, la vinculación afectiva, etc., que requieren de adultos significativos que ayuden a que se desarrollen adecuadamente. ¿Todavía pensamos que los niños se desarrollan solos y que el carácter viene determinado por factores genéticos?

Laura: En general nos falta conciencia sobre las características y necesidades de cada etapa del desarrollo, cuántas veces escuchamos “es que si lo cojo cuando me lo pide, siempre va a querer ir en brazos” o “es que, si ahora con dos años tiene ese genio, miedo me da cuando sea adolescente”. Sin tener en cuenta que expresan y demandan lo que necesitan con las herramientas que tienen en cada etapa, que van a ir cambiando con su maduración. 

Pero al mismo tiempo, con nuestro acompañamiento les vamos a ir ayudando a que tengan mayor conciencia sobre sí mismos, los demás y nuevas estrategias, al atenderles en esas situaciones porque solos no van a poder lograrlo.

Jose Luis: Creo que tu libro es un gran manual de ayuda, apoyo y orientación a los padres y profesionales. Precisamente porque puede prevenir la negligencia afectiva. Este tipo de maltrato no moviliza equipos de protección de las personas menores de edad tanto como lo hace ver a un niño con el cuerpo de moratones. La sociedad no ve como negativo para el desarrollo infantil lo que “dejamos de hacer como padres” (jugar, conversar, comprender, conectar… con los niños) Y esto es también maltrato, algo que la sociedad aún no valora como tal… Las cifras de negligencia suben cada año más, en la provincia de Gipuzkoa es la principal causa de la desprotección infantil. ¿Qué necesitamos hacer para que los adultos entendamos que los niños necesitan más que la satisfacción de las necesidades físicas?

Laura: Qué habitual es escuchar aquello de “si ya ha comido y ha dormido ¿no sé que puede necesitar?” sin tener en cuenta que existen necesidades afectivas, de autonomía, de movimiento, de juego, de exploración, de socialización… que también necesitan una respuesta por parte del adulto.

Jose Luis: Creo que tu libro es la reivindicación de cómo llevar a la práctica los buenos tratos a la infancia… 

Laura: Gracias, es todo un placer escuchar esta definición de mi libro. Como ya he comentado me parecía realmente importante poder unir los conceptos teóricos que nos aportan grandes referentes con las prácticas cotidianas y cómo van cambiando a lo largo del desarrollo. 

Jose Luis: ¿Crees que el aumento del número de personas menores de edad atendidos en salud mental con intentos de suicidio o autolesiones se relaciona sólo con la pandemia o estamos asistiendo a una generación de adolescentes que han sufrido más negligencia afectiva en su infancia porque los adultos “no pueden”, “no tienen tiempo o están ocupados” o “no son conscientes de que la afectividad es una necesidad”? La sociedad neoliberal orientada al trabajo y al consumo no pone a los padres nada fácil el ejercicio de una parentalidad competente, es mi opinión… ¿Cuál es tu visión?

Laura: Acompañar a la infancia no es fácil, menos aún en una sociedad con prisas en la que predomina el “cuanto antes mejor” pero que no le hace ningún favor al desarrollo, que necesita su tiempo. 

Una sociedad a su vez que le da poco valor, tiempo y espacio al juego, tan necesario en la infancia. 

Tampoco se trata de ser perfectos, por un lado, es imposible, por otro nos puede agobiar intentarlo y la perfección tampoco es lo que los niños y niñas necesitan, pero sí mayor conciencia sobre lo que hacemos y un cambio de mirada hacia la infancia.

José Luis: Muchas gracias, Laura.

 

lunes, 2 de octubre de 2023

"Buenos días, tristeza" (Françoise Sagan) y "La cura por la comunicación del afecto" (Allan Schore)

“Buenos días, tristeza” es el título de una intensa novela de Françoise Sagan. La he leído, y también he visto la película, genial versión cinematográfica a cargo del director Otto Preminger. La interpretación que la inolvidable y gran actriz de la Nueva Ola -la malograda Jean Seberg- hace de Cécile, la lábil adolescente de diecisiete años, es extraordinaria. Jean estuvo en 1970 en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián presentando la película Ondata di calore, y una amiga mía, que en paz descanse, la pudo ver a escasos dos metros. Es lo que tiene el Festival de Donosti, que te permite esa cercanía con las estrellas. 

La vida de Jean Seberg fue traumática. Os dejo este vídeo que nos cuenta un breve resumen del triste final que tuvo. Ella popularizó ese corte de pelo a lo garçon. La interpretación de Seberg en “Al final de la escapada” forma parte de la historia del cine:

Jean Seberg y su triste final

En la novela "Buenos días, tristeza", Cécile vive con su padre (Raymond) y juntos pasan un desenfadado verano en la Costa Azul francesa. En su universo y en su relación especial no necesitan (en el sentido de que no los ven ni los reconocen) terceros, ellos solos se bastan. Sólo piensan en disfrutar del sol y del mar, divertirse en las fiestas a las que acuden y mantener relaciones amorosas. Cécile es un espíritu libre, su padre no le pone ningún límite y su relación es de igual a igual, ambos se dan permiso para hacer lo que gusten. Raymond es un donjuán que tiene affaires con muchas mujeres, pero no se queda nunca con ninguna… Hasta que aparece Anne, una mujer que parece enamorarle y con quien desea casarse. Anne se siente responsable de Cécile y trata de ordenar y poner criterio a su desenfrenada vida, lo cual enciende la rabia y los celos de la joven porque su padre no se opone a ello y apoya las sensatas decisiones de Anne. Cécile traza un plan cruel para vengarse de la pareja de su padre que tendrá trágicas consecuencias. Padre e hija ya no serán los mismos nunca más.

La película es capaz de contagiarnos la tristeza hasta el tuétano, y transmitirnos la amarga sensación que la culpa traumática ha dejado en los protagonistas. Cada día, una marea negra depresiva cae ineluctablemente sobre Cécile. Aunque aparentemente feliz, en el interior de ella todo transcurre de un blanco y negro monótono y pesaroso. La vergüenza les atenaza y el silencio sobre la tragedia ocurrida el pasado verano mantiene la apariencia de que “no pasa nada”. Pero cada noche al desmaquillarse, Cécile llora a lágrima viva delante de un espejo que le devuelve el auténtico rostro de quién es ella y la culpa que se oculta en su interior. Y eso hace que diariamente, al despertar, sienta un “Buenos días, tristeza”. El impacto traumático queda muy bien reflejado en esta escena (rodada en blanco y negro, en contraposición a los hechos ocurridos en el verano, que están filmados en color):

Cécile y sus recuerdos traumáticos mientras Julliet Gréco canta "Bonjour tristesse"


Muchas personas sienten un "Buenos días, tristeza"

Si os cuento todo esto es porque al rever la película he conectado con la vida de muchas personas, que, sin llegar a provocar una tragedia, como los protagonistas, tienen sus buenas razones para afirmar “Buenos días, tristeza”. Sus vidas están rotas porque los procesos traumáticos y acumulativos que han sufrido son tan devastadores que la expectativa al levantarse es saber que les espera un nuevo día de sufrimiento. Vienen a mi mente algunos de los pacientes de mi consulta. Pero por la calle, en cada ciudad del mundo, se pueden contar por miles las personas que a diario expresan la frase que da título a la novela de Sagan. No podemos saberlo, porque el trauma es invisible a los ojos. Aunque hay indicios: detrás de un camarero aturdido que se confunde al servirnos; de un chico que comete un atraco; de una persona mayor que pasea sola a su perro; de un adolescente que se hace cortes en el brazo; de quien se refugia en la cama porque no puede levantarse; del viudo que acude todos los días al cementerio; de quien no dice una palabra y se aísla socialmente; de quien se emborracha; de quien toma un café en soledad; de unos padres con un hijo enfermo de cáncer; de quien tiene un ataque de ira desproporcionado; de una familia cuyo hijo tiene graves problemas mentales; de quien no logra hacer amigos; de quien fracasa; de quien siente una profunda soledad y vacío; de quien abusa de las sustancias; de quien es desahuciado; de quien sufre una enfermedad terminal; de quien no puede llegar a fin de mes; de quien emigra por situación de pobreza… [continuad vosotros...]; puede existir un ser humano que como Cécile deambula y actúa sin conexión emocional, como si la realidad que viviera no fuera real y como si esa persona que dice ser yo no fuese yo… Obviamente no todas las personas en estas circunstancias tienen como causa de su malestar y sufrimiento un trauma psicológico. 

Como la joven de la película, hay algunos pacientes que acuden a mi consulta que sienten un “Buenos días, tristeza” en sus vidas. Me dicen que no querrían vivir más, que nada les importa ya, pero que no tienen valor para matarse. Es muy duro y triste escuchar de su boca estas frases y ver su rostro sufriente, momentos antes de deshacerse en lágrimas… 

Cartel de la película "Buenos días, tristeza"

Algunos pacientes expresan frases de este tipo: “Además, la gente me dice que estoy así porque quiero, que si pusiera un poco de voluntad superaría los problemas”. “Resulto aburrido y genero pesimismo a mi alrededor porque todo el mundo dice que soy un quejica, me hacen ghosting”. “No te quejes, fíjate la gente que sufre la guerra de Ucrania, eso sí que es para estar deprimido”. “Haz terapia y toma medicación”. “Tienes que hacer esto y esto… como si fuera tan fácil”… 

“Todo el mundo me da una solución rápida para que me calle y no escuchar mi sufrimiento. Porque me he dado cuenta de que la gente, en general, no sabe acompañar ni estar con el otro en su dolor. Produce mal rollo en esta cultura de los like y de los rostros permanentemente felices de las redes sociales” "Doy malas vibras porque no somos de los del pensamiento positivo, del tú puedes, o supera tu trauma en diez pasos". "No soy capaz de aplicar lo que dicen los libros de autoayuda"

Los pacientes también cuentan lo que les recomendaron profesionales de la salud mental y otros con los que estuvieron: “Uno me prometió desbloquear mi problema en una sola sesión”. "Yo te quito ese dolor". “No te puedo ofrecer más que medicación”. “Lleva una vida activa, haz ejercicio y no te aísles”. “Te voy a poner unas agujas y te curo”. “Necesitas aprender habilidades de afrontamiento”. “En realidad tienes muchas fantasías, tus problemas son fantasías, has de contener y callar”. “Tienes que soltar lo que llevas dentro, pero ¿cómo lo hago si no me sale nada?”. “Aquel profesional solo me escuchaba y esto era suficiente, sabía estar a mi lado, pena que lo trasladaran” .

¿Cómo ayudamos a quienes no quieren engancharse a la vida porque esta es una sucesión encadenada de días de sufrimiento emocional, a los que piensan en la muerte y en desaparecer, e incluso a los que ya han intentado o consumado suicidios? 

La pandemia ha supuesto un impacto que ha afectado a la salud física y mental de muchas personas. Esto lo reconocemos todos, pero a la vez somos conscientes de que previamente el estado anímico de la población, en general, no era bueno. La calidad de las relaciones, los mayores índices de pobreza, el aumento de los problemas de salud mental, el individualismo imperante, la precariedad laboral, la carestía de la vida… influyen poderosamente en la salud mental de la población. La pandemia ha contribuido a agravar más todo esto.

En mi opinión creo que solamente las relaciones de calidad y la recuperación de la solidaridad y de un sentimiento de pertenencia comunitaria, de apoyo y reciprocidad mutua, pueden conseguir mejorar la salud de las personas. Necesitamos fuertes redes relacionales, personas significativas, "fuertes y sabias" -como decía John Bowlby-, que puedan acompañar a quienes se sienten o atraviesan una época de vulnerabilidad. Así es como las tribus sobrevivían: los más dotados apoyaban, protegían y guiaban a los más vulnerables. Hay descubrimientos de este tipo bien antiguos en la historia de la humanidad. 

Psicoterapia y contextos psicoterapéuticos como fuente relacional reparadora

Por mi parte, que soy psicólogo, voy a centrarme en las psicoterapias. Tanto para niños como para adultos tratamos siempre de movilizar el contexto de las personas que acuden a consulta y valoramos donde pueden encontrar puntos de apoyo emocional. A sabiendas de que solamente con sesiones de psicoterapia -ahora os hablo de esta-, posiblemente, no le darán la vuelta. En estas, sin duda, pueden encontrar un gran alivio, herramientas y sobre todo un vínculo de seguridad y confianza. Pero además de esto, precisamos que encuentren vínculos afectivos con personas y/o actividades transformadoras, que les permitan expresar el sufrimiento y convertirlo en algo constructivo y por qué no, bello (Cyrulnik, 2003). 

¿Y la psicoterapia? Estamos en un cambio de paradigma, aún lento, pero estamos en ello. Se viene fraguando en los últimos veinte años. Los modelos conductuales o psicoanalíticos clásicos van a perder fuerza (no que no sean válidos, sino que hace falta algo más) y la van a ganar los modelos neuroafectivos. La gran revolución viene de la mano de Allan Schore y su psicoterapia con el hemisferio derecho. El nuevo paradigma son los recientes avances en neurociencia para una neurobiología interpersonal de psicoterapia. En su libro “Psicoterapia con el hemisferio derecho” Schore (2022) afirma que “el mecanismo del cambio depende más de procesos relacionales y afectivos entre el paciente y el terapeuta que de la interpretación y el conocimiento cognitivo” Es decir que ya no cabe hablar solo de una psicoterapia basada en interpretaciones y/o procesos unipersonales sino que la reparación se da en el contexto de una relación de apego con un psicoterapeuta significativo, lo que nos lleva a hablar de una psicoterapia bipersonal y de dos cerebros interconectados, con especial relevancia del papel que juega el hemisferio derecho (Schore, 2022). La relación terapéutica es un tercer elemento que puede ser muy poderosa porque juntos somos más fuertes. 

Portada del libro de Allan Schore publicado por 
Editorial Eleftheria


¿Por qué es tan importante la relación en psicoterapia entre hemisferios derechos? Conviene recordar, siguiendo a Schore (2022), que “la autoorganización del cerebro en desarrollo se da en el contexto de una relación con otro self, con otro cerebro” [...] “Uno de los ejes de la teoría de la regulación dicta que el apego es el desarrollo relacional de un mecanismo evolutivo y que la tarea de desarrollo esencial de los dos primeros años de la infancia es la creación conjunta de un vínculo de apego de comunicación y regulación emocional entre el bebé y la cuidadora principal” […] “La cuidadora principal sensible, en niveles subyacentes de la conciencia, percibe (reconoce), evalúa y regula las expresiones no verbales de los estados cada vez más intensos de activación afectiva positiva y negativa del bebé. A través de estas comunicaciones, la madre regula los sistemas nerviosos central (SNC) y autónomo (SNA) del bebé durante su desarrollo postnatal. Por lo tanto, la relación de apego media en la regulación diádica de los estados emocionales basados en el cuerpo. En este diálogo de creación conjunta, la “madre suficientemente buena” y su bebé construyen juntos múltiples ciclos, tanto de sincronía afectiva, que regula al alza el afecto positivo, como de ruptura y regulación, que regula a la baja el afecto negativo. Estos ciclos de sintonía/pérdida de sintonía/resintonía intersubjetivos e intrasubjetivos representan una matriz relacional psicobiológica preverbal que forma el núcleo del self corporal implícito emergente del bebé. […] La emoción es inicialmente regulada por otros, pero en el transcurso de la infancia se vuelve cada vez más autorregulada como resultado del desarrollo neurofisológico y de la experiencia vivida real”

Os podéis imaginar lo que puede ocurrirle al infante cuya figura de apego en vez de actuar como filtro estabilizador (Barudy y Dantagnan, 2005) es la fuente de estrés y alteración porque continuadamente le maltrata o se desconecta de él. Entonces el sistema de regulación diádica (Pitillas, 2021) falla y el niño no puede aprender por sí solo a regular los estados afectivos intensos. Si esto sucede en este periodo de la vida (cero a dos años) donde los sistemas del hemisferio derecho, las conexiones neuronales relacionadas con esta regulación dependen para su correcta maduración de una figura de apego competente, epigenéticamente pueden producirse cambios que predisponen como factor de riesgo para desarrollar trastornos de personalidad en el futuro, pues estos trastornos pueden tener como base traumas relacionales. En un escenario de este tipo es muy probable que el infante sufra de un trauma de apego. 

Por lo tanto, la psicoterapia -y en especial con pacientes víctimas de procesos traumáticos tempranos y acumulativos- no puede prescindir de la necesaria experiencia relacional, tanto para los niños como para los adultos, de vivencias de apego sanadoras y reparadoras de estos circuitos neurales. Lo que ocurre es que esto lleva un tiempo y es un desafío, pues todo lo relacional conlleva complejidad. Estamos en un momento en el que hay una gran demanda de profesionales de la salud mental para el tratamiento de diversos problemas y trastornos, y observo con preocupación anuncios que prometen al profesional ser eficaz y tener un gran número de clientes (esto nunca debe ser el objetivo, sino la consecuencia de un trabajo bien hecho) o en corto periodo de tiempo (¡hasta sólo en una sesión!) solucionar sus bloqueos traumáticos. La eficacia y el acortamiento de los tiempos son objetivos deseables, pero los expertos en trauma sabemos que este trabajo, si queremos que sea profundo y duradero, insume tiempo y hay que adaptarse a la necesidad de cada paciente (Muller, 2020). Confiar y sentirse en seguridad con un psicoterapeuta no es algo que las personas con trauma por los malos tratos logren de una manera rápida. 

En la psicoterapia debemos plantearnos los aspectos referidos a lo relacional como centrales, y hoy en día si el psicoterapeuta no hace una buena interpretación o no procesa un recuerdo traumático con una técnica, cree que no está haciendo nada. Cuando en realidad a nivel inconsciente están sucediendo muchas cosas. Schore dice: “Lo que ayuda al paciente a efectuar el cambio es experimentar este empoderamiento en el contexto de seguridad proporcionado por el trasfondo de la regulación afectiva interactiva psicobiológicamente armonizada del terapeuta empático”

Por ello, “La función biológica esencial de las comunicaciones de apego en todas las interacciones humanas, incluidas las incrustadas en el núcleo psicobiológico de la alianza terapéutica, es la regulación de los estados del cerebro/mente/cuerpo derecho. La psicoterapia intersubjetiva, relacional y centrada en el afecto no es la cura por la palabra sino la cura por la comunicación del afecto” 

Si nos damos cuenta, solamente mediante esas transacciones entre hemisferios derechos de las personas podremos lograr ese self más integrado. ¿Os imagináis a todos haciendo esto en nuestras relaciones significativas diarias, siendo más empáticos? Así, los que dicen “Buenos días, tristeza” sentirían nuestra presencia afectiva. Se trata de que, mediante la conexión emocional, les transmitimos receptividad empática, porque esta es capaz a la larga de modificar las conexiones neuronales y de operar cambios regulatorios en la memoria implícita (cargada de malestar, sensaciones y emociones traumáticas) de las personas que sufren trauma, manifestado este mediante múltiples problemas de personalidad y síntomas y conductas diversas. Entonces, es probable que esto contribuya poderosamente a su reparación emocional y les dé una sensación de contención que evite, como dice Cyrulnik (2003), "la fatalidad en la desgracia". Después, por supuesto, vendrá la construcción de un relato, pero será ya en congruencia con unas emociones reguladas. Y esto es tarea de la psicoterapia, pero podemos ser también coterapeutas unos de otros en nuestra vida diaria, de este modo el mundo sería más habitable, justo y humano.

REFERENCIAS

Barudy, J. y Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resiliencia. Barcelona: Gedisa.  

Cyrulnik, B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Barcelona: Gedisa.

Pitillas, C. (2021). El daño que se hereda. Comprender y abordar la transmisión intergeneracional del trauma. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Muller, R. T. (2020). El trauma y la lucha por abrirse. De la evitación a la recuperación y el crecimiento. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Schore, A. (2022). Psicoterapia con el hemisferio derecho. Barcelona: Eleftheria.