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lunes, 19 de enero de 2026

"El desierto del pequeño Abdou", un cuento de Patricia Rodríguez Mejías, psicóloga, para acompañar a los niños/as en el duelo migratorio.

El desierto del pequeño Abdou

Un cuento de Patricia Rodríguez Mejías, psicóloga


Entrevista a Patricia Rodríguez Mejías



Para adquirir el cuento, clic AQUÍ


Presentación, por José Luis Gonzalo

Gracias, Patricia, por El desierto del pequeño Abdou, un cuento que nace del encuentro auténtico con la infancia y del acompañamiento respetuoso al dolor que deja la migración y la pérdida. Desde el primer momento en que conocí esta historia, sentí con claridad que debía acompañarla y no lo dudé: había en ella una verdad profunda, una delicadeza poco frecuente y un enorme respeto por el mundo emocional de los niños y niñas. 

Tu manera de dar forma al desierto —al silencio, a la ausencia, a las preguntas sin respuesta y a las emociones que desbordan— ofrece un lugar seguro donde poder reconocerse sin prisa ni exigencias. El cuento no solo nombra el duelo migratorio, sino que lo sostiene desde el vínculo, la presencia y el cuidado, recordándonos que en el sufrimiento infantil no hacen falta respuestas perfectas, sino adultos disponibles que acompañen. 

Ha sido un honor escribir el prólogo de una obra tan honesta y necesaria, profundamente comprometida con la infancia y con la reparación emocional, y que ofrece refugio allí donde tantas veces solo hay desierto.

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Patricia Rodríguez Mejías. Soy psicóloga y acompaño especializada en infancia, género y contextos de migración. Nací en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1993 y, desde muy pequeña, he sentido una profunda conexión con el mundo emocional, con las historias que no siempre encuentran palabras y con los silencios que dejan huella.

Me formé en Psicología en la Universidad de Granada y realicé el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad de Córdoba. A lo largo de los años he seguido ampliando mi formación, hasta que tras muchas vueltas, decidí realizar el Diplomado de Traumaterapia Sistémica, formando parte de la promoción Apega 3 de Madrid, un enfoque que hoy atraviesa tanto mi manera de trabajar como mi forma de estar con las personas a las que acompaño.

En 2018 comencé a trabajar como psicóloga en el Programa ÖDOS de la Fundación EMET, en Córdoba, acompañando a infancias y adolescencias en situación de alta vulnerabilidad: mujeres, niños y niñas migrantes. Fue allí donde mi camino empezó a entrelazarse con el mar y con las realidades migratorias, con mujeres, niños y niñas que emprendían viajes marcados por la esperanza, el miedo y la búsqueda de refugio.

Mujeres, niños y niñas que transitan el 
duelo por la pérdida de sus padres y familiares


Entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025 formé parte del equipo de la Delegación Diocesana de Migraciones en Senegal. Durante ese tiempo viví y trabajé en Senegal acompañando a mujeres, a niños y niñas que transitaban el duelo por la pérdida de sus padres y familiares en el contexto de la migración irregular. En ese acompañamiento nació El desierto del pequeño Abdou, utilizándolo como herramienta terapéutica en sesiones individuales y grupales.

Fueron los propios niños y niñas quienes le dieron vida al cuento. A través de sus miradas, sus silencios, sus dibujos y sus emociones, la historia fue creciendo y tomando sentido. Ver cómo se reconocían en ella, cómo les ayudaba a expresar lo que sentían y a sentirse acompañados, fue lo que me impulsó a apostar por este proyecto y a lanzarlo al mundo, con el deseo de que pudiera llegar a otros niños y niñas que también atraviesan su propio desierto.

En las cajas de arena de los niños y niñas
siempre aparecen embarcaciones con personas
que naufragan


Ese periodo marcó profundamente mi forma de comprender la infancia, el duelo y la presencia. El cuento surge de la práctica, del encuentro real y del cuidado compartido, como un espacio seguro donde el dolor puede ser nombrado y acompañado.

Es importante acompañar en el dolor



Actualmente he regresado a España, desde donde continúo mi trabajo y mi compromiso con el acompañamiento emocional, la infancia y las realidades migratorias. Escribo y acompaño desde la escucha, la presencia y la incondicionalidad, convencida de que cuidar la infancia es cuidar lo más sagrado que tenemos.

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El por qué de este cuento, por Patricia Rodríguez Mejías

El desierto del pequeño Abdou cuenta la historia de un pequeño león que pierde a su padre y, sin saber cómo ni por qué, comienza a caminar por un desierto que nadie le había explicado. Un desierto hecho de silencio, de preguntas sin respuesta, de miedo, de tristeza y de una ausencia que lo ocupa todo.

El cuento pone palabras y formas a aquello que muchos niños y niñas no saben —o no pueden— expresar. Valida el dolor, legitima cada una de las emociones y ofrece un espacio seguro donde transitar el duelo. El desierto del pequeño Abdou introduce además estrategias de regulación emocional y resalta la importancia del vínculo, la presencia y el acompañamiento de las figuras de referencia en los procesos de duelo.

Al mismo tiempo, el cuento habla a los adultos que los rodean. Les recuerda la importancia de la presencia, de la escucha y del cuidado emocional. Porque cuando un niño sufre, no necesita respuestas perfectas, sino brazos que sostengan, miradas que comprendan y palabras que rompan sus silencios.

El desierto del pequeño Abdou no es solo un cuento: es un lugar de encuentro, cuidado y reparación, donde cada niño y niña puede empezar a transitar su propio desierto interior para, poco a poco, encontrar refugio y resiliencia.

Este cuento nace para acompañar a la infancia en uno de los momentos más difíciles que puede atravesar: la pérdida de una figura fundamental. A través de una historia sencilla y simbólica, El desierto del pequeño Abdou ofrece un espacio seguro donde los niños y niñas pueden verse reflejados y consigan transitar su propio desierto para poco a poco, encontrar refugio y resiliencia.

El desierto del pequeño Abdou es más que un cuento. Es un lugar.

Un lugar donde reconstruir lo más sagrado del mundo: la infancia.

lunes, 24 de noviembre de 2025

"La historia de mi vida. Memorias de una galga terapeuta", un cuento de Marcela Lockett, psicóloga




La historia de mi vida
Memorias de una galga terapeuta

Autora: Marcela Lockett
Ilustradora: María Cristina Espinoza






Marcela Lockett.
Nací en Buenos Aires, Argentina, y migré a España hace veinte años. Soy trabajadora social y psicóloga general sanitaria. Siempre he estado interesada en el trabajo con comunidades, grupos y a nivel individual en problemáticas sociales y como afectan en la salud mental.

El amor a la naturaleza y los animales en particular es uno de los legados que me han dejado mis padres del que estaré siempre agradecida. El haber tenido mascotas a lo largo de la vida, me ha enseñado a cuidar a otro y recibir amor incondicional de aquellos que me han acompañado. 

En España he trabajado con víctimas de violencia de género en diferentes recursos de la red de violencia del ayuntamiento de Madrid. Actualmente me desempeño en la práctica privada con niños, adolescentes y adultos. Soy Clínica EMDR de adultos e infantojuvenil, y la técnica de “Integración del Ciclo Vital”, me ha enseñado sobre la importancia de una narrativa coherente de nuestra historia para conseguir un yo fortalecido e integrado.

Los animales como recurso terapéutico son mi área de interés actual, trabajando con mis perras con niños en sesiones de terapia asistida. Continúo explorando la terapia asistida con caballos trabajando con una manada a pie a tierra, realizando talleres con mi compañera de Fueradeserie con mujeres y empoderamiento. 

Este es mi primer cuento infantil al que comparto con mucha ilusión, esperando que pueda ver la luz la segunda historia de Indi. También poder seguir dando voz a otros animales, enseñándonos sobre nosotr@s mismos y de cómo nos vinculamos los humanos con la naturaleza. Espero poder cumplir este sueño.


Marcela Lockett nos habla de su cuento y su trabajo como psicóloga



Lo primero de todo, gracias por compartir el libro “La historia de mi vida. Memorias de una galga terapeuta”. 

Este blog no había hablado nunca sobre el maltrato animal. Me alegra que tu cuento sea el estímulo que necesitaba para al fin concienciar desde aquí sobre ello. Gracias por favorecerlo. En cuanto tuve noticia de tu cuento y tu gran labor, no dudé ni un momento en invitarte a este espacio, Buenos tratos, para conversar un rato contigo. Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo desinteresadamente. Además de sensibilizarnos por los derechos de los animales -en este caso, por los de los galgos, una raza muy maltratada y abandonada- nos enseñas cómo pueden darnos todo su amor y apoyo para convertirse en figuras de apego de los niños. Con su historia dolor y resiliencia, puede inspirar a las personas menores de edad a trabajar la suya propia. 

Os dejo con la entrevista a Marcela Lockett. 

PREGUNTA: ¿Cómo surge la idea de escribirlo? 

RESPUESTA: Este proyecto surge en primer lugar, desde la intención de contribuir a nivel social, en la sensibilización de los derechos de los perros de caza. Estos viven una situación de malos tratos, y no sólo en España. Galgos, podencos y otras razas se los utiliza como objetos y se los descarta de manera cruel cuando ya no cumplen la función que los cazadores le tienen asignada. La ley de bienestar animal, avance en la protección de los animales, sancionada en el 2023 (Ley 7/2023), los dejó totalmente desprotegidos.

Indi comparte, desde sus cinco meses, su vida conmigo. Es una excepción a la mayoría de los galgos que son maltratados como perros de caza. Me acompaña en sesiones de terapia asistida trabajando con niños. Cuando junto a Tarta, su compañera, entra al despacho, cambia el clima de las sesiones volviéndolas calmadas y sacando sonrisas, muchas veces, entre las lágrimas de las personas que comparten su sufrimiento conmigo. 

El cuento editado y publicado surge de una maqueta casera, que realice para trabajar en las sesiones de terapia, con fotos de Indi, y contando ella en primera persona su historia vital. Con la visita de Juliana, una amiga argentina, escritora y creadora de la editorial Página Blanca, me motivó a que trascendiera las paredes del despacho. Fue a partir de una sesión con un paciente, tiempo después, donde la intervención de la perra nos ayudo a poner en palabras su dificultad de mirar a los ojos en la interacción con otros, y cómo a los perros les sucede lo mismos cuando no hay confianza, o cuando se acercan a otros perros que no conocen. La sesión fue tan rica en cuanto a lo que sucedía, más que lo que se decía, porque a Indi si podía mirarla a los ojos y ella interactuar con él. Ese día tome conciencia de su valor y me llevo a darle forma al cuento, ya pensando en la publicación. 

P: Creo que es el primer cuento que pone de relieve la importancia de los vínculos afectivos con una perra como protagonista… 

R: Hay muchos cuentos que tienen a animales por protagonistas que transmiten valores y llevan a la identificación con el personaje, lo que me parece novedoso es que ella lo cuenta en primera persona, desde sus vivencias, desde el “aquí y ahora” como viven los animales, y desde su mirada dulce y tierna, sin maldad, sin juzgar a nadie, sólo con ganas de interactuar y desplegar su superpoder. Ella se siente y se cree terapeuta del corazón. Por otro lado, que es una historia real, Indi existe, y si pudiese escribir o hablar nuestro lenguaje, me gusta pensar que plasmaría vivencias y emociones similares a las que están en el cuento.

P: La historia de la galga que vive muchas experiencias de vida, algunas adversas, pone de relieve que gracias a los vínculos afectivos podemos confiar y encontrar la seguridad que necesitamos para afrontarlos…

R: En el cuento Indi nos cuenta su historia de vida, así como la de otras compañeras que se ha ido encontrando en el camino. El cuento a nivel psicológico aporta el desarrollo del concepto de crecer, la aceptación del paso del tiempo, las pérdidas. Las emociones que van variando como la alegría, la tristeza y el miedo, son compartidas con otros mamíferos como son los perros y para que las mismas sean reguladas y calmadas, para que no nos desborden, necesitamos de los otros con los que nos relacionamos, nuestros cuidadores primarios.

El concepto de “seguridad en los vínculos” posee un lugar central, ya que es necesaria para crecer sanamente. Como extremo opuesto tenemos los estados de activación y alerta, así como la desconfianza en los vínculos, frutos de experiencias traumáticas vividas tanto en este caso por perros, como por los niños.

En este sentido, la visión de la protagonista y sus compañeros es resiliente, es decir, que es posible a pesar de haber vivido esas experiencias, la recuperación cuando los vínculos sostienen y se tornan seguros.

P: Una galga con la que se pueden identificar los niños/as, tan tierna y cariñosa, que nos cuenta su historia. ¿Puede ser una figura que anime a los niños/as y a las familias a reconocer lo positivo que es narrar, si se está en sintonía y conexión con quienes queremos? 

R: El corazón del cuento trata acerca de la importancia del vínculo de apego seguro, que establecemos los adultos con nuestros hijos e hijas. Un apego seguro es aquel en el que el adulto brinda seguridad y protección, necesarias para crecer sanamente.

Es desde nuestro ser mamífero como los adultos de la misma especie, cuidamos a nuestras crías brindándoles seguridad, ante su vulnerabilidad, al estar creciendo. Gracias a ese acompañamiento, como le sucede a Indi, al echar la vista atrás en la adultez, sentimos agradecimiento y valoramos los aprendizajes de las experiencias vividas. La vida nos expone a situaciones dolorosas, de pérdida y cambios, que nos hace sentir emociones como la tristeza, el enfado o el miedo. Los terapeutas sabemos que más allá de lo que hemos vivido, si ha sido doloroso, la importancia está dada en cómo lo hemos atravesado y si esas emociones sentidas han sido acompañadas, reconocidas, si hemos conseguido consuelo, si nos han calmado, regulado fisiológicamente y protegido. Si nos han hecho sentir valiosos, dignos de amor, si hemos sido vistos por esos adultos de los que dependemos.

La guía emocional adjunta al libro anima a los adultos que acompañen la lectura a narrar la historia del niño que tiene en sus manos el libro, poniendo en palabras las pérdidas que pueda haber tenido, las emociones que le producen los cambios o el mero hecho de crecer y tener que enfrentarse a situaciones nuevas. Que pueda encontrar en esos aprendizajes sus superpoderes, así como Indi encontró el suyo, y que sean festejados y reconocidos por todos. 

Vídeo donde podemos ver el cuento por dentro

P: Un prólogo escrito por Sandra Baita...

R: Sandra Baita, además de compatriota, es una referente para muchos profesionales en los que me incluyo, a nivel del trabajo con los niñ@s y sus familias, en situaciones de violencia, abandono y negligencia. Su libro "Rompecabezas", trae una mirada especifica en la clínica con niños desde la perspectiva del trauma y la disociación. Ha sido un honor para mí que accediera a hacer el prólogo del cuento con tanta dulzura y respeto hacia mí como autora y hacia Indi, como autora y protagonista.

P: Al final hay unas recomendaciones para las familias sobre la trascendencia de los vínculos afectivos y sobre cómo narrar y las precauciones que debemos tener al proponerlo a los niños/as…

R: Como expresaba, hay un deseo de que el libro pueda ser leído en conjunto con un adulto, que sea un encuentro, que ayude a conectar. En la guía emocional habla de ello y del porqué. Apela a realizar el ejercicio de la línea de vida del niño, acompañado, sostenido por otro. La técnica de Integración del Ciclo Vital, y el desarrollarla en terapia con los pacientes, me ha enseñado que muchas veces, según como haya sido nuestras vivencias, armar una línea de recuerdos puede ser muy movilizante, de ahí la aclaración de que el adulto, acompañe y esté atento y en caso de reacciones significativas tanto del niño como propias, tome conciencia de la necesidad de buscar ayuda. 

Lo expreso de la siguiente manera: “Si descubres que el niño o niña al hacer este ejercicio, las emociones le desbordan, o por lo contrario, se cierra en banda y evita conectar en la narración, te aconsejo que consultes a un profesional de la psicología. También si sientes que como figura de apego te cuesta estar presente, calmar o te moviliza a ti algo de tu propia historia. No nacemos sabiendo ser padres, y nuestra propia historia infantil está en escena a la hora de criar a nuestros hijos”

P: Las ilustraciones son preciosas preciosas…

Este cuento infantil, además del mensaje escrito y los beneficios señalados, aspiraba a ser acompañado por ilustraciones que desde lo visual transmitan fuerza a la narración y hagan desarrollar la imaginación de los lectores. La idea es que sea un objeto artístico, estético y conceptual, ya que los niños merecen disfrutar del arte y desarrollar su creatividad desde pequeños.

Siempre que escojo un cuento infantil para la biblioteca del despacho, no lo hago sólo por el mensaje sino por las ilustraciones, siendo mis referentes Benjamin Lacombe con libros como “La niña silencio”, “Bambi”, o “Madres” y de Rebeca Dautremer, “Las ricas horas de Jacominus”. Esta vez no pudo ser, que ilustrasen mi cuento, pero María Cristina Espinoza Lastra, ilustradora chilena, logro captar con sus acuarelas la esencia del cuento, la ternura de los galgos, y de los vínculos que establecen.

P: ¿Puedes contarnos cómo trabajas con una perra galga terapeuta en consulta?

R: Investigaciones avalan cómo el contacto con los animales son una fuente de bienestar y como mediadores, junto al terapeuta, en las sesiones de “Terapia asistida con animales”, contribuyen a que los individuos mejoren su estado de ánimo, puedan regularse emocionalmente y generen oxitocina en su cuerpo, tendiendo al bienestar emocional. Con Indi, son sesiones puntuales dentro del proceso terapéutico, planificadas a modo de taller, en las que siempre se estimula el vínculo, con el cepillado y el contacto; hacemos algún juego de inteligencia, o sensorial. Luego por medio del juego, con tarjetas, el dibujo, la narrativa, trabajamos, por ejemplo, cómo las emociones se expresan en el cuerpo en forma de sensaciones, el paralelo de cómo lo expresan los perros con las señales de calma y stress. Pero lo más importante es que son cuestiones que se dan de manera espontánea, como que un niño hiperactivado se calme respirando al ritmo de su tripita. Cuando comienzan a preguntarte cosas de su historia como si “alguna vez se sintió sola”; o como me sucedió la sesión ultima, que Indi se excitó mucho por el contacto y ayudamos a calmarla, hablándole tranquila, y terminó tumbada, relajada. Ello me llevo a trabajar lo que le pasa a nuestro cuerpo cuando se excita, o se enfada, y cómo podemos calmarlo, con una niña que tiene mucha rabia y la descarga con su madre. La primera vez que llevé a Indi a consulta fue con un niño que estaba cerrado en banda, quería todo el tiempo irse del despacho y fue con ella que pudimos comenzar a conectarnos nosotros y generar la alianza terapéutica.

P: Algo más que quieras añadir...

R: Me parece importante, en el mundo que vivimos injusto, dode la violencia esta cada vez mas naturalizada, generar el aprendizaje de la empatía, aprendiendo a comprender a otros seres, poniéndonos en el lugar del otro. Autores afirman que un niño educado en el respeto y sensibilidad hacia los animales crecerá y vivirá en armonía con todo su entorno. 

Si pensamos en ellos como futuros ciudadanos serán los encargados de luchar por un mundo más justo y evitar que continúe el declive y la destrucción de la naturaleza, que los humanos hemos generado.

P: Dinos donde lo podemos adquirir. 

Podéis encontrar el libro en:



Instagram: @lopecitomarcela

 


lunes, 12 de mayo de 2025

"Nos tratamos bien", un cuento de Lucía Serrano.


Nos tratamos bien
Un cuento de Lucía Serrano

Resumen del post:


José Luis Gonzalo Marrodán


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El paradigma de los Buenos tratos ha sido desarrollado por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, plasmado en su primer libro “Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia”. 

Portada del libro de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan



Como se dice en este libro, "Los buenos tratos a niñas y niños asegura el buen desarrollo y el bienestar infantil y es la base del equilibrio mental de los futuros adultos y, por tanto, de toda la sociedad. El punto de partida de los buenos tratos a los niños es la capacidad de madres y padres para responder correctamente a las necesidades infantiles de cuidado, protección, educación, respeto, empatía y apego. La competencia parental en estos aspectos vitales permite que niñas y niños puedan crecer como personas capaces de autoestima y de tratar bien a los demás. En este sentido, los buenos tratos pueden romper el círculo vicioso de la violencia que se perpetúa entre generaciones y crear una cultura general del buen trato en la sociedad. Esta obra ofrece una descripción precisa de los daños que pueden causar la falta de competencia y a menudo de conciencia de madres y padres, demasiado ocupados con sus problemas profesionales o sentimentales para hacerse cargo de sus hijos o haciendo pagar a éstos dolorosamente sus propias carencias e insatisfacciones". 

Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan han contribuido desde IFIV con sus investigaciones y labor profesional de promoción de la cultura del buen trato a que se desarrollen muchos programas, formaciones y propuestas, desde diferentes instituciones públicas y privadas, destinadas a concienciar sobre la trascendencia que los modelos psicoeducativos respetuosos y bien tratantes con los niños tienen para su neurodesarrollo. Este no puede completarse de una manera armónica si no es a través de relaciones de buenos tratos familiares, escolares, sociales…

En este libro los autores argumentan la necesidad de promover crianzas y modelos de socialización basados en los buenos tratos. La satisfacción de las necesidades de los niños, la promoción de vínculos de apego seguro, la instauración las pautas de crianza respetuosas con los derechos de los niños y la conceptualización de los buenos tratos no solo como la ausencia de cualquier acción que dañe física o psicológicamente a los niños sino como todo aquello que activamente nutre y conecta las neuronas de los infantes y hace crecer su cerebro: el afecto, el juego, la comunicación, el orden, las rutinas diarias, la seguridad…, son contribuciones de Barudy y Dantagnan.

La investigación científica sobre el maltrato y el desarrollo cerebral no deja lugar a las dudas: este afecta y daña el cerebro y produce anomalías en su funcionamiento. Autores como Martin Teicher y Bruce Perry lo han podido demostrar en sus investigaciones. El primero estuvo entre nosotros en San Sebastián y en sus conferencias nos hizo una exposición rigurosa sobre el trabajo que él y su equipo vienen desarrollando en la Universidad de Harvard en relación con cómo el cerebro es afectado por los malos tratos. Rafael Benito dedica su vida profesional al tratamiento psiquiátrico de los niños, adolescentes y adultos que sufren o han sufrido maltrato. En sus investigaciones y libros ha recopilado numerosos estudios que demuestran cómo la integración cerebral se ve seriamente amenazada por la exposición repetida de las personas a los malos tratos, peor cuanto mayor gravedad, inicio temprano y duración tengan estos. 

En el ámbito de la protección a la infancia, el paradigma de los buenos tratos ha influido decisivamente en la política social. La protección de la persona menor de edad es un derecho inherente a este que debe ser respetado y defendido por las administraciones públicas a través de decretos y leyes. El ámbito privado familiar sagrado donde ninguna persona ajena podía entrar, ya no lo es tal, pasando los niños a ser sujetos de derecho y seres sintientes a los que hay que proteger. Es una tarea ineludible que nos compete a todos como ciudadanos. 

En el ámbito de la medicina, existen mecanismos de detección en pediatría en los diferentes centros de salud, con el fin de comunicar a los servicios sociales posibles situaciones familiares de malos tratos y poder proteger a los niños lo antes posible. Hace unos años, cuando comencé mi trabajo como psicoterapeuta, esto comenzaba a instaurarse pero aún no era algo integrado en la sanidad.

En la psicoterapia, los psicólogos que la ejercen cada vez están más concienciados de que ninguna psicoterapia puede reemplazar el derecho de los niños a ser protegidos. Si un profesional de este ámbito recibe, por ejemplo, una revelación de abuso sexual de una persona menor de edad, la ley actual en España le ampara para poder notificar una posible situación de abuso sexual. Esta ley está por encima del secreto profesional del código deontológico. 

En otros ámbitos socio-educativos como la escuela, el buen trato ha pasado a cobrar gran relevancia. También existen pautas de notificación de posibles situaciones de desprotección que puedan sufrir los niños, hace unos años ausentes. Y aunque hay mucho por hacer, existen protocolos desarrollados por los departamentos de educación para poder actuar cuando se detecta una situación de bullying o de maltrato entre iguales. La constatación de las secuelas psicológicas severas que los niños sufren como consecuencia de los malos tratos ha movilizado a que estos departamentos creen un conjunto de instrucciones a seguir para actuar ante esta devastadora forma de maltrato. Hace falta concienciar más a los centros sobre lo pernicioso del bullying (esta forma de experiencia traumática está asociada a la aparición de numerosos trastornos mentales y afecta seriamente a la personalidad) y animarles a que interioricen que abrir los protocolos no es vergonzoso para el centro sino una garantía de compromiso con el buen trato para todos. 

Del mismo modo, la atención a la salud mental es un compromiso ineludible por parte de la escuela; existen también protocolos de actuación para detectar y atender a alumnos con riesgo de conducta suicida. Grandes avances, sin duda, inexistentes pocos años atrás. 

Es necesario que las escuelas se organicen en sus principios e ideario (en todas las asignaturas, así como tema principal de trabajo en el día a día de clase) en enseñar a los niños a respetarse y convivir. Qué es un buen trato y qué no lo es. Llevar todas estas ideas y descubrimientos científicos al ámbito convivencial de la clase. Lo mismo que preocupan los informes de rendimiento académico tipo PISA, que nos preocupen también los informes de convivencia y relaciones. Que los niños salgan de la escuela habiendo interiorizado que todos merecemos ser respetados y bien tratados como personas que somos; y que lo contrario daña el cerebro y, por lo tanto, al ser humano. 

No será por falta de materiales. La pena es que estos materiales y programas para la promoción del buen trato en la escuela, el segundo hogar de los niños, se usan poco. No se les destina tiempo dentro del currículo escolar. Esa es la impresión que uno tiene. Sin embargo, los materiales, como veremos a continuación, existen y son muy buenos. Ha caído en mis manos este cuento que trata de concienciar a los niños sobre la importancia de tratarse bien. En consecuencia, versa sobre qué es tratarse bien.


Se titula NOS TRATAMOS BIEN y su autora es Lucía Serrano. Lo publica Beascoa, una editorial de prestigio que suele apoyar proyectos de gran calidad. Y este lo es. ¿Por qué me parece un cuento útil e interesante? Porque traslada a los niños con un lenguaje claro y de manera concreta, utilizando experiencias de su vida cotidiana, de manera muy gráfica, y con unos dibujos muy bien hechos y atractivos para los niños, qué son los buenos tratos. 


Portada del cuento "Nos tratamos bien"


La autora nos dice en su contraportada: "Un nuevo libro Lucía Serrano, autora súper ventas, sobre la amistad, el respeto y la importancia de tratarnos bien. Eres una persona única en el mundo. Las niñas y los niños de tu clase también lo son. Puede que te guste algo y que a otra persona no le guste nada. Hay quienes cantan muy bien. Y quienes son increíbles leyendo en voz alta, o corriendo muy rápido ¡Somos diferentes! Pero ¿sabes qué tenemos en común? Que a todas las personas nos gusta que nos traten bien. Y para ello hay ciertas cosas que debemos saber. Con este libro aprenderás que TRATARNOS BIEN es la norma más importante del planeta Tierra".

Valora las diferencias como algo natural y que nos define como personas únicas. Sin embargo, todos nos necesitamos porque somos seres sociales. El libro se adentra en estrategias que están arraigadas en nuestra biología y cultura (como la tendencia a ser agresivos) pero que no hacen que nos sintamos mejor o resolvamos los problemas de relación, todo lo contrario. El cuento ayuda a que el niño vea y aprenda estrategias de regulación. También remarca la importancia de autohablarnos y hablar a los demás con cariño. Ahonda en ejemplos concretos sobre qué es tratarnos bien y tratarnos mal, y en la tolerancia que debemos tener con los compañeros: pueden no gustarnos y que no tengamos afinidad, pero eso no significa que les tengamos que rechazar, o pegar o insultar. El cuento subraya la importancia de comunicar al grupo quién se está sintiendo solo y acercarse a él o ella; y como grupo ayudar si a alguien se le trata mal, haciéndole ver al que lo hace que así no. Finalmente, la autora ensalza el valor del respeto entre los niños y normaliza el cometer errores o equivocaciones, así como la tolerancia y comprensión hacia los que se desarrollan más lentamente. 

Una página del cuento de Lucía Serrano


En suma, un material muy bien hecho y cercano al mundo de los niños y las niñas que puede servirnos para psicoeducar en los buenos tratos, aspecto clave porque son la garantía de un sano desarrollo infantil. 

lunes, 2 de diciembre de 2024

"No estoy sola", un cuento sobre las emociones y situaciones que se viven en el acogimiento familiar, por Maritxu Amenabarro.

 

"No estoy sola"
Autora: Maritxu Amenabarro



Presentación

Es un placer y un honor que hayas respondido a la llamada del Blog Buenos tratos para darnos a conocer tu trabajo. De todos los invitados que podemos tener, de los que más orgulloso y honrado me siento es de quienes crecéis desde la adversidad, porque vosotros dais credibilidad y sentido al trabajo que hacemos los profesionales. Para quienes no te conozcan en este blog, cuéntanos en unas líneas quién es Maritxu Amenabarro.


Maritxu Amenabarro
Soy Maritxu Amenabarro, tengo 25 años y fui una menor en Acogida. Tengo dos hermanas mayores y junto con la mediana estuve en un centro de acogida desde los 6 años hasta los 8, momento en el que nos acogió Aitor en su caserío (lugar donde a día de hoy sigo viviendo). 

Soy ilustradora y escritora de cuentos, y con estos libros me encantaría poder ayudar a dar visibilidad a temas como el Acogimiento Familiar.




Jose Luis: Gracias por atender nuestra llamada. Hoy nos presentas un cuento que has publicado recientemente, “No estoy sola”, bonitamente ilustrado, donde cuentas la vivencia de una niña en acogida. Este blog lo siguen muchas familias acogedoras y profesionales de la protección a la infancia, para ellos, explícanos cuál fue tu motivación para escribirlo. 

Maritxu: Al terminar mis estudios universitarios de Creación y Diseño, quise hacer un TFG (Trabajo de Fin de Grado) donde poder combinar el ámbito social con el diseño, y así nació mi primer cuento “No estoy sola”, donde hablo de las situaciones y emociones que se viven dentro del acogimiento familiar. 

Desde pequeña he sido una niña muy correcta, muy buena, que no expresaba nada “malo”, solo sonreía y hacía reír a los demás. Desde fuera se me veía como una niña feliz, pero no era así. Me ha tocado madurar antes de tiempo, para poder cuidar de mis familiares (aún siendo la hija menor). Mi madre tenía esquizofrenia y mi padre hacía lo que podía… pero la situación se le iba de las manos. Es por ello que yo aprendí a cuidar de mi madre y hacer que sonriera. No me cuidaron, yo cuidaba de ellos. Con esto quiero decir que todas esas sonrisas posteriores son mecanismos de defensa, porque yo veía que era la única manera para “agradar” a los demás y que me quisieran, yo no podía dar problemas. 

De ahí nació mi motivación para la creación de este cuento, para que los niños/as que están en situación de acogimiento sientan que no están solos, que hay alguien que ha pasado por situaciones similares y que siempre habrá alguien para escucharnos y sostenernos.

J.L.: En el cuento se puede ver cómo la protagonista no es vista ni sentida en su mundo emocional, por ejemplo, en el ámbito escolar, donde los niños pasan muchas horas, al contrario, las conductas que pueden indicar malestar emocional son interpretadas y juzgadas de modo negativo por los profesores… 

M.: Sí, y es un tema que creo que debe cambiar. Los profesores no están bien informados de lo que implica el Acogimiento y el impacto que tiene en el menor. Os pongo en situación: imagínate que yo ayer tuve un día horrible porque me fue la visita mal y al llegar a casa después de esa visita mi cabeza no está para ponerse a hacer deberes ni estudiar… y además al ir al colegio los profesores me echan la bronca o me llaman tonta por no seguir el ritmo. ¿Cómo voy a seguir el ritmo de mis compañeros si no tengo una vida estable? Sé que los profesores no se pueden saber la vida de cada alumno, pero sí que pueden estar mínimamente informados de lo que puede llegar a suponer tener un alumno en esa situación, que con una mirada le pueda calmar o decir “tranquil@, se que ahora mismo no estás para concentrarte”. Yo por suerte (o por desgracia) he estado muy desconectada y disociada, y nunca he t
enido problemas académicos como tal, pero siempre me he sentido sola en el ámbito escolar (obviamente no con todos los profesores).

J.L.: La integración en la mente de la familia biológica, con la que hay relación y contactos, y de la acogedora, reflejados en el cuento a través de la visita, es un factor de estrés que les resulta muy complicado de manejar y elaborar a los niños acogidos… 

M.: Es una situación complicada, sí. Para mí uno de los temas más difíciles han sido las visitas, porque yo iba con muchísimas ganas de ver a mis padres (pese a la situación) y el no poder contarles durante 10 años ni dónde vivía ni con quien me supuso un gran esfuerzo mental y emocional. El mirarles a los ojos y responderles “aita, no me preguntes eso porque no te lo puedo decir” es muy duro. Se convierte en una situación donde todo son secretos, malos rollos… Además, por no hablar de todas las secuelas posteriores que deja eso en la edad adulta; problemas para comunicarte, problemas para conectar con tus emociones, conflicto de lealtades… Me volví una niña muy reservada y callada, que cuando iba al psicólogo no decía ni media palabra.


Maritxu Amenabarro


J.L.: En mi opinión las familias acogedoras necesitan ser acompañadas para poder,  su vez, acompañar a sus niños, para darles afecto y seguridad, sostenerles a lo largo de su desarrollo. Es un proceso en el que los niños tienen que trabajar para poder aceptar su historia de vida e integrarla lo mejor posible en su biografía. En el cuento, lo que más ayuda a la protagonista no son los discursos o las explicaciones, sino que su acogedor se muestre disponible, cercano y seguro, capaz de hacerle sentir sentida, como dice Siegela la niña, para que esta pueda confiarle lo que siente y piensa sobre su vida y lo complicado que esta se le hace. En resumen, como el título, saber que no está sola ¿Estás de acuerdo? 

M.: Totalmente de acuerdo. Los niños no necesitan escuchar grandes sermones, lo único que necesitan es saber que no están solos, que vas a estar ahí para ellos, para escucharles y apoyarles en lo que haga falta. A veces ellos no te van a hablar de sus emociones, pero sí que necesitan escuchar y sentirse seguros de que vas a estar ahí para ellos pase lo que pase, porque ya han sido “abandonados” emocionalmente una vez y ya tienen miedo. Así que en resumen, para los padres/madres/profesionales: tenéis que manteneros fuertes y mostrar que sois un hogar y un lugar seguro para esos niños a los que acompañais.

J.L.: ¿Quieres añadir algunos aspectos que te parezcan relevantes y que no te haya preguntado?

M.: Ya lo he comentado antes, pero me parece muy importante el dar visibilidad a este tema para que cada vez más personas vean esta realidad y que así poco a poco las personas menores de edad puedan sentirse más integrados en esta sociedad y se deje a un lado esa mala connotación negativa que tiene el “ser de un centro/familia de acogida”, como si apestáramos o fuéramos malos por serlo. 

También me gustaría hablar de que en el cuento aparecen cinco emociones, algunas son muy típicas como el enfado, la tristeza… pero también aparece la culpa, emoción que está muy presente en la vida de los menores acogidos… así que prestad atención a esa emoción, porque se nos hace muy difícil identificarla. 

J.L.: Finalmente, ¿puedes compartirnos cuál es tu experiencia sobre cómo de preparado ves al mundo adulto (acogedores, profesores, profesionales de la salud…) para comprender a un niño/a que vive en acogimiento familiar? 

M.: Todavía queda un largo camino, pero creo que cada vez más personas saben sobre el tema. Desde el 2007 (año en que me acogieron) a ahora, sí que he visto cambios. Por ejemplo ahora se intenta dar información a la familia biológica desde el principio y me alegra muchísimo, porque es algo que yo he sufrido mucho. Pero lo dicho, creo que falta mucho trabajo y debería hablarse mucho más este tema en colegios, televisión… y que dejen de hacer series donde el menor acogido es un problemático, ¡por favor! Que eso no ayuda nada a reducir esa connotación negativa. 

Por último, quiero decir que no es solo cuento, es una herramienta, por tanto, usad las fichas que aparecen al final del libro, porque son muy útiles para trabajar las emociones, el vínculo adulto-niño etc.

Espero que disfrutéis del cuento y os pueda servir.

El cuento también se ha editado en euskera (lengua vasca)


J.L.: Muchas gracias, Maritxu. Enhorabuena por tu trabajo, todo nuestro cariño y admiración. Déjanos una dirección para que las familias puedan adquirir el cuento por aquí:



Enlaces a entrevistas:

Un abrazo entre páginas (Noticias de Gipuzkoa)




lunes, 18 de noviembre de 2024

"Koko, en busca de sus koalidades", un relato para ayudar a los niños y sus familias a prevenir el impacto traumático de los accidentes y las enfermedades, por Paula Moreno, psicóloga



Paula Moreno, psicóloga experta en trauma


Paula Moreno es colaboradora de este blog y nos ha visitado varias veces para presentarnos su trabajo y sus obras. Para quienes la conozcáis por primera vez, ella nos cuenta en su web profesional que "desde los inicios de mi carrera me he dedicado a la docencia, dando cursos y presencias en congresos nacionales e internacionales. Hace muchos años que trabajo en el área del maltrato infantil, llevando a cabo los diagnósticos de riesgo de los niños y sus familias como los tratamientos específicos". Para saber más sobre Paula: https://www.paulamoreno.org/sobre-mi


José Luis: Gracias por atender al blog Buenos tratos, no es la primera vez que participas, sabes que es un gusto siempre tenerte por aquí. Lo primero quiero felicitarte por la publicación del relato “Koko en busca de sus koalidades”, creado para sensibilizar sobre el impacto que tienen los accidentes y las intervenciones médicas en los niños. ¿Puedes decirnos qué te motivó a escribirlo?

Paula: Gracias José Luis por esta invitación. Gracias por ser parte de la visibilización en relación a este tema fundamental para aquellos que trabajamos con la infancia y adolescencia: la posible traumatización desde las intervenciones médicas.

A lo largo de mi vida personal y profesional me he cruzado con muchos niños que han pasado por accidentes o enfermedades que necesitaron de la intervención médica para su recuperación. Noté que tanto la psicoprofilaxis como el tratamiento psicológico quedaba relegado. En algunos casos ni siquiera era sugerido.

Por otro lado, poder acercar una mirada desde la psicotraumatología constituye un cambio de mirada a la hora de prevenir el impacto traumático que las prácticas médicas pueden ocasionar. Y en el caso de que ya hayan generado algún impacto, poder recuperar la vitalidad y la calma en medio de un proceso de salud difícil.

Mi práctica profesional está impregnada del arte como modo de trabajo. Por eso, acercar un libro que aborde las distintas aristas de estos procedimientos, me parece una manera amorosa de explorarlos, prevenir y sugerir medios hábiles para su abordaje.

El trauma afecta muchos aspectos relacionados con el lenguaje, la semántica, la imaginación, la organización de la memoria. En este sentido, poner palabras/imágenes, a lo que no tiene palabras, es fundamental. 

Mi mayor aspiración es contribuir en la humanización de las prácticas médicas.

J.L.: ¿Cuál es tu experiencia en cuanto al grado de conocimiento y sensibilidad que los médicos y el personal sanitario tienen con respecto al impacto que las intervenciones médico-quirúrgicas generan en los niños?

P.: En mi experiencia, hay mucho desconocimiento respecto de lo que potencialmente puede provocar una intervención médica. También se desconoce la existencia de abordajes específicos para esta problemática como por ejemplo EMDR. No es posible generalizar esta cuestión, porque todos sabemos que los médicos están allí para cuidar de la vida de esos niños, aliviar el dolor y son profesionales que dedican su vida a este objetivo. Sin embargo, cuando las prácticas médicas generan dolor, o períodos largos de internación, donde los padres tienen que estar separados por períodos de tiempo de los niños, o cuando los niños son muy pequeños y no logran entender los procedimientos, cuando el miedo abruma, es necesario ofrecer al personal médico, enfermeros y operadores de salud, la información necesaria para prevenir cierto impacto traumático.

Muchas veces se requiere de pequeños ajustes que hacen a la diferencia en la intervención.

Un adolescente tras una cirugía compleja, me comenta: “ ¿Sabes lo que me hizo sentir seguro? La sonrisa del médico residente cuando me vio y me dijo vas a estar bien”.

Una niña, luego de una intervención con anestesia, me dice: “Tenía miedo en esa camilla, con todas las luces y el frío de ese lugar. Pero cuando llegó el doctor de la anestesia, me llamó por mi nombre y me hacía bromas, me hizo una caricia en el brazo. Un poquito el miedo se fue”

Muchos profesionales médicos piensan que, si empatizan con el paciente, o se acercan de una manera más amorosa a su sufrimiento, ellos podrían verse perjudicados en su eficacia médica o en el impacto psicológico que pudiera acarrear para ello mismos. Está estudiado, que ocurre todo lo contrario. Incluso puede resultar beneficioso en el sentido de tener mayor claridad y una comprensión más profunda en el trabajo. En definitiva, estamos hablando de una manera de conexión humana. Si tenemos formas de mejorarla, seguramente, el beneficio es para ambos lados de la ecuación. 

Por otro lado, cuando los médicos comienzan a ver los cambios en el trabajo con los niños, antes, durante y después de la intervención psicológica, reconocen que aminora el esfuerzo de ellos, ya que los niños van más confiados, con un grado menor de temor, preparados, con recursos nuevos. 

Me gusta pensar toda esta intervención desde un paraguas más amplio: el de la interdependencia. Si hacemos foco en este elemento crucial en nuestras vidas, podemos trabajar aunadamente en beneficio de la infancia y en el beneficio de cada uno de los profesionales y de los cuidadores/familia de esos niños.

Si lo miramos desde la perspectiva de la Teoría Polivagal desarrollada por Steve Porges, podemos fundamentar cómo la percepción inconsciente de seguridad o peligro de nuestros cerebros afecta a nuestras emociones y comportamientos. Y este principio vale tanto para el niño como para el profesional de salud. Si los médicos pudieran estudiar sus prácticas desde esta óptica, entenderían que la sensación de seguridad es un organizador del comportamiento de los seres humanos. Si ellos transmiten señales de seguridad a ese niño y a su familia, el panorama será seguramente diferente.

Gran parte del cuento muestra esta co-regulación. Ya sea entre los padres de Koko y Koko, la Cangura y Koko, la Cangura y los padres y el personal de salud que atendió a Koko.

El mayor secreto que guarda esta manera de humanizar las prácticas médicas, es que el niño (y su familia) se sientan vistos, que el mensaje que reciban es que se les comprende en su dolor y se los valida. Que al personal médico le importa ese niño que no es un “caso clínico” sino que tiene un nombre. Es lo que los autores denominan la “conexión social”, un elemento imprescindible para la supervivencia del ser humano. Es la que permite el desarrollo de la confianza, sentir menos miedo, estar menos a la defensiva y estar más abiertos y conectados.

¿No sería todo este panorama un marco ideal para el trabajo de los médicos? ¿pero sobre todas las cosas, para el bienestar de ese niño?

Porges dice que cualquier cosa que refuerce el compromiso social o la seguridad vagal ventral aumentará la capacidad de las personas para tolerar y restringir un mayor nivel de energía simpática, evitando así que se inunden (Sanders Marilyn y Thompson George, La teoría polivagal y el desarrollo infantil, 2024. Ed. Eleftheria, pag. 118). De allí la importancia de todos los recursos que ofrecemos para esta regulación. Tal como la Cangura le enseña a Koko.

Portada del relato Koko. En busca de sus koalidades

J.L.: En el relato se cuenta a través del protagonista, un simpático Koala, cómo este tras un accidente cambia su conducta, dejando de ser el de siempre e incluso desconcertando y cansando a los que le rodean. ¿Es importante comprender cuáles son las manifestaciones de un trauma infantil para no confundirlas con problemas de disciplina o de comportamiento?

P.: Gracias por esta pregunta José Luis. Es fundamental entender el impacto traumático. Lo es por varios motivos: 

Porque nos da la pauta de que hay que intervenir desde un abordaje multimodal, no sólo médico

Porque si confundimos las conductas con cuestiones diferentes al impacto traumático podemos re victimizar a ese niño y dejarlo en soledad con su sufrimiento.

Porque no estaremos previniendo posibles traumatizaciones

Porque, como le ocurre a Koko, los pares (y, hasta los adultos) pueden alejarse del niño por no entender lo que le ocurre. Esto vuelve a dejar al niño en una situación de indefensión y vulnerabilidad, al no ser comprendido.

Porque no estaremos acompañando a la familia de manera tal que puedan activar sus recursos y buscar las fuentes de resiliencia familiar para atravesar el momento de vida.

En este sentido es tan importante conocer las conductas, emociones y fisiología afectada por un trauma, como las especificidades del trauma médico. Ya que, en este último, hay aristas diferentes: los sonidos específicos que pueden estar involucrados en el recuerdo traumático, las sensaciones del cuerpo invadido por los procedimientos, los aromas propios de cada intervención o del hospital, la re distribución de la vida de esa familia, de los hermanos, etc.

El trauma médico puede potencialmente, afectar tanto al niño como a la familia. Puede haber un desborde desde lo emocional, pueden aparecer conductas desreguladas, tanto hacia el extremo de la agresividad, como hacia el extremo de la hipoactivación. Entonces el niño puede verse afectado en los intereses que tenía hasta ese momento, puede perder la capacidad de juego, la alegría, las conductas pueden estar regidas por un embotamiento emocional, aparecer ansiedad y una desconfianza generalizada. Algunos niños pueden sentir síntomas como la desrealización o la despersonalización, sentir que lo que está ocurriendo no les sucede a ellos o no recordar parte del evento sufrido.

Las conductas de los niños pueden cambiar tanto que las personas del entorno pueden no entender lo que les ocurre. En el cuento, Koko se muestra teniendo conductas que no son propias de los Koalas. Entonces el bosque entero se molesta y sus amigos lo rechazan.

También es posible que los niños sufran de re experimentaciones de escenas del trauma vivido. Pueden aparecer imágenes intrusivas, ya sea de manera espontáneo o con algún disparador del presente que las active. Por ejemplo, si los niños fueron hospitalizados, el sonido de una sirena o el blanco de un delantal, pueden ser suficientes para que el niño sea invadido por fragmentos de recuerdos o bien se desarrollen manifestaciones corporales desreguladas.

J.L.: ¿Son la confianza y la seguridad en las personas y el mundo que rodea al niño claves en la recuperación de un trauma infantil tras sufrir un accidente?

P.: Exactamente. Necesitamos trabajar tanto con el niño como con la familia para que la seguridad y la confianza sea reestablecida.

En las situaciones de trauma, el niño siente que el mundo se ha vuelto peligroso. En el trauma médico, siente que el mundo es hostil, que le produce dolor. 

La seguridad es uno de los principales objetivos de trabajo. Requiere que podamos trabajar con esos niños en el reconocimiento de su mundo interno, de cómo sus conductas, emociones y reacciones físicas están desreguladas. Trabajamos en función de que puedan reconocer los disparadores que las activaron y cómo hacer para regularse ellos solitos o con ayuda de los padres, hasta inclusive de los médicos.

Idealmente, esta posibilidad de trabajar con la recuperación de la confianza, de los recursos, debería estar acompañada por el personal de salud. Por ejemplo, en el cuento, Koko va al hospital acompañado de un peluche. Este muñeco ayuda a Koko a estar en calma. Poder explicarles a los médicos la importancia de los recursos trabajados con los niños para regularse, es fundamental.

Por otro lado, ayudar a los padres con estrategias que otorguen seguridad en el niño y en ellos mismos, será la condición necesaria para la co regulación entre ellos. Por ejemplo, en el cuento Koko se encuentra con una mamá que sabe que, si lo abriga y se calma ella primero, podrá asistirlo mejor. También los papás de Koko saben que es necesario buscar ayuda para que Koko vuelva a encontrar sus “koalidades”. Por eso buscan la ayuda de una cangura sabia. 

Poder generar conciencia en la población y en el mundo de la salud acerca de la importancia del trabajo psicológico en los procesos médicos, es fundante.

J.L.: A los lectores de Buenos tratos puede interesarles que nos cuentes tu experiencia de trabajo con los niños y las familias que han sufrido procesos traumáticos debido a procedimientos médico-quirúrgicos invasivos…

P.: A lo largo de mi experiencia clínica he trabajado con muchos niños que han sufrido consecuencias por las intervenciones médicas. Ya sea por algún accidente, por el diagnóstico de alguna enfermedad, o por procedimientos médicos de diferente índole.

He descubierto que la posibilidad de trabajar en el antes, durante y después de las intervenciones, repercutía en la mejora de las condiciones emocionales para que lo niños enfrentaran esa realidad.

En todas estas instancias de vida, el trabajo con las familias, los médicos e instituciones que intervienen en la vida del niño, se convierte en una condición.

La integración de varios abordajes clínicos me permitió crear una manera eficaz de intervención. Los abordajes a los que me refiero son: el trabajo desde EMDR, desde las Artes Expresivas, la Terapia Familiar y la Terapia Centrada en la Compasión.

Para este objetivo, suelo tomar entrevistas con los cuidadores para conocer los pormenores de la situación médica del niño. Este rastreo será fundamental para entender la experiencia que abordaré con el niño como la dinámica familiar antes del proceso médico, durante y después del mismo.

Si los médicos acceden, pido hablar con ellos para obtener información de los procedimientos desde sus perspectivas. Es importante el rastreo de todas las aristas que vamos a trabajar: olores, sonidos, saber si hubo internación, si hubo procedimientos invasivos o no, si se utilizó anestesia, si hubo otros agentes de salud interviniendo, etc.

También es importante preguntar tanto por los temores como por las fortalezas de la familia. Indagar acerca de traumas previos y cómo la familia y el niño pudieron enfrentarlos.

En el trascurso de estos años de trabajo con esta temática, he recolectado material de arte y de juego para el abordaje con estos niños.

Tengo en mi consultorio varias valijas médicas. Algunas de ellas tienen material relacionado a la medicina que es real, como un estetoscopio o una lupa de dentista, vendas médicas, barbijos, etc. También hay objetos médicos de juguete. Ambos estilos de elementos conviven a la hora de jugar con la valija del doctor. Estas valijas están custodiadas por varios títeres que hacen de personajes cómicos: enfermeras, médicos y médicas, bomberos, policías.

Hay también a disposición de los niños, ambulancias con y sin sonido y juegos tipo playmobil con todo lo que podría haber vivido el niño en el hospital o clínica.

Suele ser eficaz, en algunas oportunidades crear los propios elementos de medicina. Es así que hemos hecho jeringas gigantes, o envolvemos con vendas a toda una parte del consultorio o hacemos mundos en 3D en relación a determinadas enfermedades (como el mundo de la diabetes).

Poder trabajar desde el arte y el juego posibilita la tramitación de las emociones, un alejamiento de la experiencia lo suficientemente adecuada para una exploración sin miedo.

Por otro lado, le otorga cierto dominio al niño frente al caos que pudo sentir en su cuerpo y en su vida emocional y familiar.

Al trabajar con títeres, algunas veces he inventado “títeres a medida”. He creado (junto a la titiritera con la que trabajo), un títere gigante de un “corazón real” para trabajar con una niña que había tenido intervenciones por una patología cardíaca. Ese corazón que tiene arterias y venas, que late y habla, nos permitió procesar gran parte de su malestar emocional. 

He desarrollado muchas ideas en cuanto a rituales amorosos para que las familias puedan incorporar. Los rituales, a diferencia del trauma, generan predictibilidad, consistencia y generan vínculos, puentes entre los integrantes de la familia. En general son procesos que ayudan a que el sistema de calma se active.

Suelo trabajar con los niños y con las familias, en la psico educación respecto de los sistemas de regulación emocional con varios títeres que conforman una adaptación original y propia de la Teoría Centrada en la Compasión, para niños. Uno de esos títeres es un cerebro terapéutico que permite encontrar en su interior el sistema de calma, el de recursos y el de amenaza.

El trabajo desde el humor será un ingrediente fundamental, ya que permite que el niño se acerque al dolor y a los procesos que ha vivido desde una perspectiva menos trágica. Esto no quiere decir menos seria, o que se minimice su dolor. Sino que utilizaremos el humor como un elemento más a la hora de crear resiliencia.

Cada uno de estos procesos creativos conforman la base para el abordaje desde EMDR en el momento de instalar recursos, o reprocesar las escenas traumáticas.

La creatividad y la imaginación son grandes aliados a la hora de sanar. Muchas veces los niños han perdido estas habilidades propias de la infancia. 

Una niña con una intervención médica por un tema en su piel, logró representar su herida con tierra de su jardín y arena. Poder amasar la tierra y la arena como habían hecho con su piel, estirarla, apretarla, sacar lo que tenía dentro la herida, buscar colores para aclarar la tierra (al igual que su piel que necesitaba curarse), llevó a que tanto la niña como sus padres, recobraran la alegría.

En muchos procesos terapéuticos olvidamos la importancia que tiene el trabajo desde la recuperación de la alegría. Es la base para que los niños puedan encontrar un sentido a lo que están viviendo.

El hecho de narrar una nueva perspectiva, una nueva narrativa, es parte de mi objetivo al escribir relatos como el de Koko. 

Cada uno de estos momentos que les voy compartiendo se hilan con parte de la historia que puede ofrecer Koko. Los niños pueden identificarse más fácilmente con un personaje animal. Verse reflejados en las conductas de Koko y de su familia, como también lo ocurrido con los médicos. Ya sea por la positiva o la negativa. Esta historia permitirá entonces generar las bases para el abordaje de las experiencias vividas por los niños.

La narrativa en la sanación del trauma tiene mucho campo desarrollado. Yo cree mi propio sistema de trabajo con la narrativa. En donde trabajo especialmente en el uso de mi voz para poder regular aquellos sistemas que pudieron verse afectados en el trauma como el del oído y el del habla. La voz y sus matices generan grandes posibilidades de intervención en el trauma médico. Es una herramienta que activa el sistema de calma y disminuye el de amenaza. 

La narrativa del trauma es totalmente diferente a la que uno ofrece desde una historia segura. Me refiero a una historia segura ya que hay un terapeuta que acompaña el ritual de lectura, de exploración del cuento. La exploración es otro hito del desarrollo del niño que pudo verse afectado por el trauma. Por este motivo la invitación a explorar la biblioteca y los cuentos es un camino precioso de conexión. La guía que el terapeuta haga en este proceso es fundante.

Una guía amorosa, que deje espacios para el silencio, para recorrer con todo el cuerpo el cuento, para actuarlo, para esconderlo, para taparlo, etc. Estoy hablando ni más ni menos que de una integración de Mindfulness y el arte como forma de intervenir clínicamente.

Incluso detenerse en alguna parte del cuento y generar las condiciones para armar un protocolo y poder trabajar desde EMDR.

El enraizamiento en este punto es un eje de trabajo también. El libro ofrece esa posibilidad. Hay un cuerpo que es el libro mismo que permite conectarnos con el presente. Otra virtud de ofrecer un cuento, una historia, es que el niño puede entrar y salir de ella tantas veces como lo necesite, en los lugares que él decida entrar o salir del cuento. Suelo ofrecer en estos casos un PUP (Pequeño Universo de Posibilidades). El PUP es un elemento tomado de los narradores para contar historias. Este PUP es un paraguas intervenido con telas de tul que cumple la función de refugio, de lugar seguro y donde el niño puede entrar y salir de él al igual que en el cuento.

Cuando narramos a un niño en sesión, podemos trabajar con aquello que el trauma a afectado como la secuencialidad y lo predecible. 

Koko muestra también sus cicatrices. Y este punto es un mundo a la hora de intervenir con los niños. Hay tantas maneras creativas de abordar las cicatrices como cicatrices en el mundo.

En niños que han sufrido intervenciones médicas en su cuerpo, es factible que a nivel de la piel aparezcan diferentes manifestaciones emocionales y conductuales como cenestésicas perturbadoras. Mu gusta mucho ofrecer la posibilidad de dibujarlas o hacerlas en 3D. Invito a bordear la cicatriz, colorearla, jugar a transformarla a preguntar qué historia guarda, a decorarla, a contemplarla.

El hecho de trabajar desde un cuento, desde la narrativa, EMDR y la integración del arte y mindfulness, da el espacio para aumentar la conciencia corporal. Un cuento es cuerpo. Y si podemos generar esta conciencia podemos desarrollar recursos para la calma y la seguridad.

Es impensado un abordaje en trauma médico sin el trabajo desde la integración de Terapias Sensorio Motoras. Por este motivo creé un abordaje que se llama El Cuerpo Narrado. Tomé desde el campo de los narradores orales la idea de crear un cuerpo de tela para narrar sobre el cuerpo y junto a la realizadora de títeres con quien trabajo, hicimos un cuerpo de cuento de tela. El niño puede usarlo como vestimenta en el consultorio y así poder narrar sobre el cuerpo. En general, la que narra el cuento soy yo mientras guío la exploración corporal. Este abordaje permite la exploración de las sensaciones corporales, la conciencia corporal, el desarrollo de la autocompasión, la tramitación de las emociones y la posibilidad de procesar algún evento traumático guardado en el cuerpo (texto desarrollado en paulamoreno.org)

Este trabajo es sumamente interesante cuando además se realiza junto al grupo familiar. Las posibilidades de intervenciones son infinitas.

Si los padres o cuidadores son figuras confiables y seguras para el niño, y se hace una intervención terapéutica a tiempo, se puede lograr la recuperación psicológica del niño, esto es lo que nos cuenta el relato de Koko, ¿cierto?

Absolutamente cierto, José Luis. No debemos descuidar el trabajo profundo con estos padres, ya que pueden ser confiables y seguros para los niños, pero pueden verse afectados por el miedo, la incertidumbre y el dolor de ver sufrir a su hijo o hija. Por eso, nunca podemos pensar una intervención desarticulada de la familia y el equipo médico.

Tal como lo muestra el cuento de Koko, darles a los padres la información necesaria y trabajar en la creación de recursos para el proceso médico que van a enfrentar, es de vital importancia.

En algunas ocasiones necesitaremos trabajar de manera separada con los padres para ayudarlos a procesar sus propios miedos.

Intercalando entrevistas familiares o vinculares donde poder crear a su vez estrategias familiares de afrontamiento. Crear por ejemplo un “bastión familiar” con las cualidades familiares, con los recursos que tienen como familia, con historias de resiliencia familiar, suele ser muy sanador. Estos bastiones pueden hacerse con ramas de árboles, dibujados, con cartón, etc. 

Vuelvo a remarcar aquí la necesidad de crear en familia rituales que permitan tramitar ciertas emociones y ayuden al niño y a la familia en determinados momentos. Por ejemplo, las canciones que pueden acompañar antes de ir a la anestesia, o cajitas con muñecos que representen recuerdos familiares, o con recursos simbolizados en texturas o peluches.

Si los padres pueden acompañar los momentos previos a alguna intervención basándose en los recursos practicados en sesión, se podrán prevenir momentos de stress para el niño.

Ellos tienen que estar psico educados respecto de lo que significa el impacto traumático en sus hijos y las maneras de leer esas conductas y las necesidades de los niños. Este circuito genera mayor confianza y seguridad en el niño y en los padres también.

También resulta importante, entrenar a los padres para solicitar al equipo médico lo que la familia y el niño necesitan. Por ejemplo, si el niño necesita llevarse un juguete hasta la sala de anestesia, o si necesita practicar algún recurso antes de la intervención propiamente dicha.

Suele ser muy beneficioso incluir a los padres en entrevistas donde se trabaje con el armado de la historia de lo vivido. Algunos niños pueden no recordar partes del evento, o eran muy pequeños para recordar con una memoria narrativa. Existen, desde EMDR, ciertos protocolos específicos para llevar adelante este proceso. Es muy sanador cuando los padres juegan en la consulta a curar o sanar a algún muñeco o a representar con ellos, las escenas de la historia médica de su hijo y de ellos mismos. Trabajar en familia cómo las reglas de la vida familiar han cambiado y cómo han encontrado maneras de responder a estos cambios, colabora en el fortalecimiento de la resiliencia familiar.

J.L.: Enhorabuena por tu nueva obra, déjanos una dirección donde las personas puedan adquirir el relato si lo desean.

P.: El libro puede pedirse a mi mail: pmoreno2702@gmail.com