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lunes, 2 de octubre de 2017

Prólogo del libro "La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia", el cual se presenta este sábado día 7 de octubre de 2017 en el marco de las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil en San Sebastián-Donostia.

Esta semana, el jueves concretamente, celebramos las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil. Me siento emocionado, feliz, como en una nube. Primero, porque por tercera vez nos reunimos en unas jornadas –abiertas a todos/as- para aprender sobre los temas que nos apasionan y nos ayudan a comprender a los niños y por qué éstos se comportan del modo en el que lo hacen, esta vez abordando cuestiones actuales y que nos preocupan: el trastorno del apego, el maltrato institucional y las aportaciones de la teoría de la mente a la parentalidad terapéutica. Segundo, porque aprovechamos para celebrar también el aniversario del blog, los ¡diez años! que llevamos publicando artículos. Con una fiesta, como merece la onomástica. Una fiesta en la que un grupo musical (he estado escuchándolos en primicia y os aseguro que tocan de maravilla) nos ofrecerá un concierto, y degustaremos pintxos y disfrutaremos informalmente del cumpleaños.

Y finalmente, me siento muy feliz porque Rafael Benito y yo presentamos, en el marco de estas jornadas, nuestro nuevo libro sobre la caja de arena titulado: “La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia” Sobre este libro, su planteamiento y contenidos os hablé hace poco en un post. Os remito al mismo para que lo conozcáis más a fondo. Estoy deseando que llegue el momento en el que Rafael Benito y yo nos sentemos, junto con Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, que nos acompañarán, y tengamos un diálogo con todos/as vosotros/as sobre esta nueva obra.

Hoy quiero ofreceros el prólogo que Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan han escrito para “La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia” Precisamente porque con ellos y Josefina Martínez (psicóloga del Centro Metáfora de Chile) aprendí la técnica de la caja de arena. Pensé que eran las personas y los profesionales adecuados para escribir este prólogo, que es la puerta de entrada al libro y donde se pone de relieve el sentido que este tiene y lo que ofrece. Además, en este nuevo aporte sobre la técnica de la caja de arena proponemos integrar la misma dentro del modelo de traumaterapia de Barudy y Dantagnan, desarrollándolo y explicando las metodologías de trabajo que pueden usarse. Los autores del prólogo se detienen en el mismo a explicar su modelo.



El prólogo también es la historia de cómo surgió la Traumaterapia infanto-juvenil individual sistémica, cómo germinó y fue brotando y creciendo un proyecto que hoy es una realidad en tres ciudades (Barcelona, Donostia y Málaga) del Estado y una de Chile (Viña del Mar) Y como en toda historia, Jorge y Maryorie nos cuentan en el prólogo cómo nos conocimos, nuestro encuentro y posterior relación que transformó nuestra forma de vivir y trabajar con los niños y sus familias. Les estoy muy agradecido por todo lo que he aprendido con ellos, por su generosidad y cariño hacia mi persona y la de Rafael Benito. En un momento tan entrañable como el que estoy viviendo, siento que he de testimoniar públicamente mi agradecimiento, como lo haré públicamente en el acto de presentación del libro, en San Sebastián, el día 7 de octubre.

En los próximos lunes, publicaré resúmenes de las ponencias de los profesionales invitados a las III Conversaciones, así como los vídeos que se proyecten, los cuales se subirán a mi canal de Youtube. Asimismo, publicaré en el blog la dirección web desde la cual os podréis descargar los powerpoint que usen los ponentes en sus presentaciones. También, estoy preparando un material conmemorativo del décimo aniversario que pronto será realidad y espero presentároslo en breve. Además de los posts habituales y las colaboraciones. Eso sí, os pido un poco de calma para ir preparando todo. ¡Permaneced atentos al blog! El lunes 16 de octubre, a las 9,30h, cuando ya estén cerrados todos los asuntos relativos a las III Conversaciones, publicaré el primer post con el resumen de conferencias.

Os dejo con Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan y el prólogo a la obra “La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia”

Como todas las producciones humanas, este libro que su autor nos solicitó prologar, es parte de una historia. Como en todas las historias, existen múltiples personajes que constituyen la trama de ella. Nosotros somos parte de ésta, pero los personajes principales son José Luis Gonzalo, personaje principal y Rafael Benito quien le regala un magnífico capítulo a esta obra.

Nosotros, como parte de esta historia y autores del prólogo, hemos aprovechado este espacio para contarles cómo nuestras vidas se cruzaron con la de los autores y para eso comenzaremos el relato con una parte de la nuestra.

Corrían los últimos meses del año 1998 y cuando el año 2000 se anunciaba en el horizonte, recibimos de la vida un regalo hermoso y lleno de sentido, nuestras trayectorias profesionales se cruzaron en una sureña ciudad de Chile, la ciudad de Temuco, lugar lleno de significados para nosotros. Nuestro encuentro permitió el nacimiento de una pareja apegada por esos sentimientos múltiples y luminosos que conforman el amor, lo que a su vez enriqueció nuestras prácticas profesionales.

Maryorie como pedagoga, psicóloga y psicoterapeuta infantil trabajando en programas sociales en Colombia, conoció el impacto traumático de las injustas, cobardes y violentas condiciones de vida de cientos de niños y niñas colombianas. Como resultado de su práctica terapéutica con niñas y niños habitantes en entornos de pobreza y marginalidad pudo tomar consciencia cómo dichos contextos jugaban un papel fundamental en el origen del sufrimiento y los trastornos psíquicos infantiles.  Al enviudar volvió a su país de origen Chile poniendo sus conocimientos y experiencia clínica al servicio de niños y niñas residentes en un entorno parecido y afectado por diferentes tipos de malos tratos  en sus familias.

Jorge como neurosiquiatra, psiquiatra infantil y terapeuta familiar formado en Bélgica, como consecuencia de su exilio, conocía el dolor invisible de la infancia afectada por los entornos violentos producidos por los adultos como resultado de sus prácticas profesionales. Esto por su implicación profesional en programas destinados a la reparación terapéutica de las heridas infantiles provocadas por la violencia organizada -guerras, represiones políticas, persecuciones, sexistas, religiosas…- y por otra parte las provocadas por contextos de malos tratos infantiles intrafamiliares.

Nuestro encuentro permitió que rápidamente nos diéramos cuenta que coincidíamos en la necesidad de contribuir al diseño de una metodología terapéutica adaptada al sufrimiento infantil consecuencia de experiencias traumáticas producidas por los malos tratos de los adultos en el ámbito familiar, institucional y social.

De nuestras ricas conversaciones, surgió que teníamos que empeñarnos no sólo en criticar y denunciar que la mayoría de los tratamientos psicoterapéuticos para niños y niñas con problemas de salud mental, no tomaran en cuenta el sufrimiento y el daño provocados por los malos tratos de los adultos, sino que teníamos que asociarnos para investigar y proponer una metodología alternativa.

Para nosotros era evidente que la expresión del sufrimiento infanto- juvenil a través de sus trastornos, era la consecuencia del daño por acción u omisión producido por los adultos, muchos de ellos significativos; incluyendo aquellos casos invisibles que se producían en familias de clases favorecidas, muchas veces camuflados por representaciones sociales clasistas y/o concepciones educativas violentas.
    
Lo que nos parecía más preocupante, es que a nivel social y en muchas ocasiones en el medio profesional, para comprender el origen de los denominados trastornos “psicopatológicos infanto juveniles”, no se consideraban los contextos de malos tratos o de violencia en familias, escuelas, instituciones o en la sociedad- En estos contextos los adultos por incompetencia, creencias o experiencias traumáticas no resueltas maltratan, abusan y/o descuidan a los niños y niñas. Lo que nos producía más dolor eran las múltiples situaciones en las que habíamos intervenido con madres y/o padres que habiendo dañado a sus hijos como consecuencia de lo sufrido en su propia niñez, no habían sido reconocidos como afectados.

Nuestro trabajo clínico con niños y sus familias, nos permitieron revertir nuestro dolor e indignación por estas injusticias transgeneracionales en una investigación acción, del cual emerge la metodología terapéutica que denominamos la traumaterapia infanto-juvenil sistémica, mencionada y tratada ampliamente por el autor de este libro.

Esta investigación acción que iniciamos en el año 1999 consistió y consiste en aplicar la metodología de la observación participante para detectar como incidía en los niños y niñas las experiencias traumáticas a las que habían sido sometidas, poniendo el acento en una observación comprensiva y a la vez en la aplicación de instrumentos y técnicas terapéuticas coherentes a lo observado.

Nuestra observación comprensiva fue en primer lugar influenciada por lo que habíamos aprendido en nuestras respectivas formaciones, la de Maryorie , psicodinámica centrada en los aportes del paradigma del apego y la de Jorge formación psiquiátrica redefinida con los aportes de la corriente psicológica humanista (Carl Rogers) y rápidamente con los aportes de la epistemología y el paradigma sistémico, que tuvo la oportunidad de enseñar como docente en la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica. Nuestras formaciones nutrieron nuestra visión del mundo y de la sociedad, pero no dejamos de explicarnos el sufrimiento infantil también como resultado de las injusticias creadas por las desigualdades económicas y sociales, así como las culturas abusivas derivadas de las concepciones patriarcales, del neo-liberalismos salvaje y de las concepciones religiosas que avalan la violencia sobre las mujeres y la infancia.

Nuestros conocimientos se han nutrido de múltiples aportaciones de las investigaciones relacionadas con el apego, la psicología del trauma, la psicología del desarrollo, los estadios de auto-organización; todo esto teniendo como cimientos los aportes de la neurociencia relacional que ha revolucionado el conocimiento del funcionamiento del cerebro y la mente humana.

Los aportes de las investigaciones de la nueva disciplina conocida como epigenética y la biología molecular nos han dado los últimos regalos, pues han permitido validar nuestras hipótesis en la medida que lo que se está descubriendo confirma muchos de los fundamentos de nuestro enfoque.

Estos aportes unidos a un trabajo sistematizado de nuestras observaciones clínicas, dieron origen a lo que denominamos la pauta de evaluación comprensiva del sufrimiento infantil (PEC) que pretende englobar los aspectos más relevantes del impacto del daño en los niños, niñas y adolescentes. En este sentido, esta pauta es la base en la que sustentamos nuestro modelo de intervención: la traumaterapia infanto juvenil sistémica cuyo fundamento es nuestro paradigma de los Buenos tratos a la infancia.  Cuando los malos tratos son intrafamiliares nuestra metodología considera fundamental la evaluación de las competencias parentales y la resiliencia parental. En este sentido, la promoción de la resiliencia infantil, familiar y parental es una finalidad transversal de todas nuestras intervenciones terapéuticas.

Nuestras prácticas profesionales nos han permitido ofrecer nuestro apoyo terapéutico a muchos niños, niñas y adolescentes afectados por diferentes contextos de violencia y negligencia. Conocemos sus dolores causados por los malos tratos en sus familias, pero también por las instituciones, incluso aquellas destinadas a la protección. También hemos ido aprendiendo a brindar apoyo terapéutica a cientos de chicos y chicas afectados por la violencia de las guerras, del exilio, así como de la indolencia de los gobernantes de los países ricos que les niegan refugio y solidaridad. Estos chicos y chicas nos han mostrado sus heridas, pero también sus capacidades resilientes, así como el valor de sus madres y padres por llevarles a lugares más seguros y salvarles de la muerte. También estamos aplicando desde hace más de 10 años, nuestra metodología de traumaterapia para tratar los traumas tempranos de hijos e hijas adoptadas en diferentes regiones del mundo.

La traumaterapia nace desde su inicio en nuestro trabajo terapéutico con los niños y adolescentes.  La aplicación de su principio neurosecuencial, así como de sus fundamentos epistemológicos, nos ha permitido irla adaptando a los pacientes adultos afectados en el presente por traumas consecuencia de la tortura, de la guerra, el exilio, y la violencia conyugal machista. Traumas que muchas veces se acumulan a los otros vividos durante la infancia.

El nacimiento de un diplomado: El encuentro con Rafael Benito y José Luis Gonzalo

Como resultado lógico de nuestro aprendizaje y después de haber diseñado y aplicado las primeras bases de nuestra metodología de trabajo con los niños, sentimos la necesidad de ir compartiendo lo aprendido. Esto, porque habíamos constatado mejorías considerables en los niños, niñas y adolescentes atendidos en nuestro programa, en el seno de nuestra ONG EXIL en Barcelona. Nuestras percepciones las habíamos cotejado con los beneficiarios del Programa, y con la observación sistematizada de sus educadores. El primer grupo de participantes a nuestro programa estaba compuesto por niños, niñas y jóvenes afectados por experiencias de malos tratos severos, por lo que se les había brindado una medida de protección, a través de Centros de acogida en Barcelona. Más tarde, pudimos aplicar la Traumaterapia con niños, niñas y adolescentes de las casas y residencia de acogida pertenecientes a la Fundación COTS de la ciudad de Manresa en Cataluña.  Tanto los directivos de la Fundación, los equipos de educadores de las diversas casas, así como los educadores referentes designados como tutores de los niños y niñas, han participado activamente ejerciendo la función, que en el diseño de nuestro modelo denominamos, de co-terapeutas.

Las condiciones expuestas explican nuestra decisión de proponer en el año 2004 un programa de formación de post- grado que titulamos Diplomado en Traumaterapia infantil sistémica. Desde el  principio nuestro proyecto formativo lo realizamos a partir de  tres ejes: compartir un  modelo comprensivo del sufrimiento y de los trastornos que presentaban  los niños y niñas, expresión de los traumas consecuencias de  los malos tratos que habían sufrido; segundo,  compartir las técnicas que  estábamos aplicando; y tercero, brindar la posibilidad de un trabajo sobre la persona de los y las candidatas a  la formación, considerando que es la persona del terapeuta y la relación que puede ofrecer  el recurso principal para  apoyar la reparación  terapéutica, como queda evidenciado en este libro.

Gracias a la realización de este proyecto, tuvimos la posibilidad de encontrarnos con José Luis Gonzalo autor de este libro y Rafael Benito cuyo aporte a esta obra es inestimable. Ellos formaron parte de ese primer grupo de profesionales que nos brindaron su confianza participando en la formación. Profesionales destacados como muchos de esa primera promoción, que tienen el mérito de habernos ayudado a concretizar nuestro proyecto formativo.  Analógicamente como los hijos e hijas que brindan la oportunidad a sus progenitores de ser madres o padres, este grupo nos transformó en formadores de trauma terapeutas. Por esto vale todo nuestro reconocimiento, porque aportaron con sus propios saberes, resultado de sus experiencias clínicas y de sus afanes como los nuestros por buscar en la lectura de muchos autores expertos en el tratamiento de los traumas infantiles, ideas e instrumentos para mejorar sus prácticas que han contribuido desde el principio a enriquecer nuestra metodología. Por esto, prologar esta obra es una forma de agradecer sus aportes, su generosidad en el compartir cotidiano y por el hecho de haber aceptado -a partir del año 2009- a sumarse a nuestras actividades formativas. Primero colaborando con nuestro programa en Barcelona y luego siendo docentes y animadores activos del programa de formación que se realiza en el País Vasco.

En nuestro Diplomado compartimos y enseñamos a profesionales de la infancia provenientes de comunidades de todo el Estado Español, así como de nuestro país de origen, Chile.  Nuestra metodología terapéutica está basada en una lectura sistémica del sufrimiento infantil y en un paradigma integrador cuyos principales dominios son el apego, el trauma, el desarrollo, las competencias parentales y la resiliencia.

Compartimos con los participantes, que el modelo de traumaterapia sistémica consiste en animar un proceso terapéutico que prioriza una intervención individual sistémica organizada en tres bloques de trabajo que se sustentan en una base conformada por un trabajo de apoyo, acompañamiento y promoción de las competencias parentales del referente, co-terapeuta en este modelo (educadores de centros de acogida, padres acogedores, o adoptivos. Por tanto, el apego, la respuesta sintonizada y las respuestas o o intervenciones coherentes y consistentes de éste hacia el niño/a son los elementos claves a trabajar.

Como hemos mencionado, este modelo de TRAUMATERAPIA INFANTO JUVENIL SISTÉMICA está compuesto por tres bloques: Bloque I, cuya finalidad es la Sintonización y autorregulación; Bloque II para facilitar el Empoderamiento y Bloque III, para acompañar la Reintegración Resiliente de las experiencias traumáticas. Abordar una descripción detallada de estos tres bloques escapa a la finalidad de este prólogo. Aprovechando que el autor aborda estos contenidos de manera dinámica e ilustrativa, nos limitaremos a enumerarlos insistiendo en sus fundamentos.

El bloque I tiene como finalidad lograr que los niños o adolescentes conozcan una relación comparable a la que una madre suficientemente competente ofrece a sus crías, para lograr en ellos una experiencia de apego seguro. El desafío es grande porque en la mayoría de los casos, las experiencias traumáticas complejas, acumulativas y tempranas han obligado a los niños o jóvenes a desarrollar modelos de apegos inseguros o desorganizados, que son la manifestación del temor y la desconfianza a las relaciones con los adultos. Por lo tanto, para lograr la finalidad de este bloque las interacciones comunicativas de los terapeutas tienen que ser afectivas, empáticas (sintonizadas y resonantes) y mentalizadoras. Esto, para favorecer la capacidad del niño, niña o adolescente a autorregular sus estados internos, seriamente desregulados como consecuencia de la desorganización de sus estados mentales por el sufrimiento, el dolor y las respuestas de estrés a estresores mórbidos muchas veces impensables.

El conocer y aplicar en nuestras prácticas, la técnica de la caja de arena ampliamente explicada en este libro, descubrimos un instrumento muy útil para lograr la finalidad del Bloque I, porque su aplicación permite que el niño, niña o adolescente desarrolle o refuerce su capacidad de auto observación, con menos resistencia.  Esto le puede permitir conocer mejor sus estados internos, logrando paulatinamente identificar, expresar y modular sus emociones. La técnica de la caja de arena aplicada tal como se propone en este libro, permite reforzar una comunicación afectiva, empática y mentalizadora entre el terapeuta y los niños, niñas y adolescentes y por ende ayudarles a acercarse poco a poco a la experiencia de apego seguro. Pero también recordemos que la sintonización tiene una dimensión multidireccional ya comentada en este libro.

El Bloque II tiene como finalidad el empoderamiento y la participación activa de los niños o jóvenes en el proceso terapéutico. Ayudarles en esto es fundamental, porque como afirmamos a menudo, la esencia del trauma es la sensación de absoluta impotencia y contrarrestar esto sólo nos queda seguir el camino del empoderamiento.

Lo creado en nuestra practica y lo propuesto por numerosos y numerosas otras autores nos ha inspirado, para aportar a este bloque numerosas técnicas que tienen como objetivo el devolver a los y a las afectadas el poder de dirigir sus vidas, arrebatado por los adultos que les han maltratado y abusado.

El Bloque III tiene como objetivo la Reintegración resiliente de los contenidos de las experiencias traumáticas, con el fin de facilitar una integración nueva, diferente de estas vivencias en la biografía. Resignificar lo vivido, les permite poder utilizar el máximo de sus energías y recursos para superar el impacto del daño, pero además, motiva a no repetir lo que les ha ocurrido en sus relaciones interpersonales presentes o futuras, por ejemplo, con sus hijos, en su vida de pareja u otras relaciones. La resignificación de la causa y de los efectos de las experiencias traumáticas abre la puerta al fenómeno extraordinario de la resiliencia.

José Luis Gonzalo y Rafael Benito presentan también de una manera magistral el papel de la metodología de la caja de arena para cumplir con los objetivos de este bloque.

El placer y el orgullo de hacer el prólogo de este libro

Queremos concluir este prólogo, manifestando el placer y el orgullo que hemos sentido al leer a José Luis Gonzalo y Rafael Benito. Este libro es el resultado de dos procesos de aprendizaje de los cuales nos sentimos partes. En él se entrelazan por lado, las observaciones participantes realizadas por José Luis Gonzalo, acumuladas después de su formación en el año 2004, en la aplicación rigurosa desde hace más de 12 años de la Traumaterapia infanto- juvenil sistémica, con niños, niñas, adolescentes y adultos afectados por traumas complejos y acumulativos. Por otro lado, las que emergen de la aplicación sistemática de la técnica de la caja de arena en el acompañamiento de sus pacientes. Con poco riesgo a equivocarnos, afirmamos que José Luis Gonzalo es uno de los psicólogos psicoterapeutas que más experiencia tiene en el mundo hispánico, en la aplicación rigurosa y sistemática de la técnica de la caja de arena con pacientes traumatizados. Además, es uno de los profesionales cuya exquisita formación en psicotraumatología infanto-juvenil le ha permitido hacer valiosas aportaciones de intervenciones y modos de trabajar en esta técnica, como es la pauta de registro y sus pautas de intervención.

En relación a Rafael Benito, psiquiatra y Traumaterapeuta que honra su profesión por su valentía al enfrentar el pensamiento dominante en su especialidad. El aporta desde su práctica y lo consigna en este libro, que lo que las corrientes dominantes llaman la psicopatología infanto- juvenil, se puede tratar de una forma más adecuada y coherente cuando se considera su marco biográfico. Sus aportes para ayudarnos a entender el impacto de la Traumaterapia en general y de la técnica de la caja de arena a nivel neurobiológico, nos ha parecido no solamente de una  gran utilidad, sino que nos ha descrito magistralmente el valor terapéutico de la metodología y de la técnica.

Este libro tiene el enorme mérito de concebir la técnica de la caja de arena como un instrumento de gran valor para el trabajo terapéutico. Al insistir que un instrumento como este, no puede descontextualizarse de un proceso terapéutico, es decir, una técnica no hace el proceso. Eso José Luis Gonzalo lo dice y lo refleja en toda su obra al explicar su aplicación con sus ejemplos, que es una técnica, pero no el proceso. Esta puede ocuparse en diferentes momentos del proceso, acompañando y facilitando la creación realizada por los pacientes bloque por bloque, paso a paso, pero que esta aplicación no sustituye el proceso integral de la Traumaterapia organizada en tres bloques. Esto es un aporte fundamental para prevenir unos de los errores más peligrosos que cometen muchos terapeutas, como consecuencia de su falta de experiencia o bajo la presión de la ideología dominante centrada en la aplicación de soluciones facilistas, economicistas. Cuando las técnicas se venden como procesos terapéuticos emerge la ilusión de una seudo eficacidad que no hace más que agravar el sufrimiento y el daño que los adultos han producido a muchos niños, niñas y adolescente. Un proceso terapéutico como la Traumaterapia es de una gran complejidad lo que implica usar de una manera coherente, responsable y creativa muchas técnicas. El riesgo es que al descubrir la existencia de técnicas terapéuticas tan atractivas y prometedoras como la caja de arena, se apliquen con la ilusión que estas por si solas serán suficientes, alejándose del cuidado que se debería tener para aplicarlas, contextualizarlas e integrarlas en un proceso relacional, afectivamente vinculante, empático y mentalizador entre terapeuta y paciente. El autor por su calidad humana, su amplia formación y su rica experiencia clínica tiene las competencias y la autoridad suficiente para afirmar que la Traumaterapia es el escenario idóneo que garantiza la aplicación eficaz y respetuosa de la técnica de la caja de arena, aplicándola en el momento y adaptándola a la singularidad de cada niño, niña o adolescente. La organización de los contenidos a trabajar en cada bloque, siguiendo el principio neurosecuencial, es la mejor garantía para que el impacto terapéutico del uso de la caja de arena tenga todo su sentido y eficacia.

Por último, la riqueza de los ejemplos que ilustran didácticamente los procesos descritos, es una ayuda valiosísima para todo terapeuta que se cautive por esta técnica, pero más que por la técnica en sí, por ese niño, niña, adolescente, mujer u hombre herido que al construir su mundo brinda al terapeuta el espacio y la oportunidad para explorar y sentir lo creado en conjunto con su paciente. Todos los ejemplos descritos reflejan un principio fundamental que debe estar presente en el trabajo de todo terapeuta: “Priorizamos la relación terapéutica sobre el contenido a interpretar, cualquiera sea la técnica que utilicemos”  Toda esta obra es un bello ejemplo de esto.

        Montegrande, Valle del Elqui, Chile, 20 de febrero de 2017

Maryorie Dantagnan y Jorge Barudy 

lunes, 13 de marzo de 2017

La caja de arena: publicamos nuevo libro en octubre de 2017

Como ya os anuncié en este post hace unos meses, tenía pendiente compartir con vosotros/as una noticia, la última sorpresa para este 2017 tan especial para mí y toda la manada de hombres y mujeres buenos y buenas que nos agrupamos en torno a la ecología social de los buenos tratos abanderada por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan: puedo anunciaros ya la aparición de un nuevo libro sobre la técnica de la caja de arena. Editado por Desclée de Brouwer, a quien le agradecemos que confíen nuevamente en nosotros para este proyecto.

Escrito en co-autoría con mi amigo y colega Rafael Benito, psiquiatra y psicoterapeuta, lo presentaremos en el marco de las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil que tendrán lugar en Donostia-San Sebastián los días 6 y 7 de octubre de este año.

Para los no iniciados, comentaros que esta técnica (disponemos a la persona de una estantería con miniaturas que son símbolos que pueblan el mundo interno y externo de las personas, ordenadas por categorías, y le animamos a que represente lo que desee en una caja que contiene arena hasta aproximadamente un poco más de la mitad de su cabida. No hay nada en lo que la persona se pueda equivocar. Podéis ver este vídeo resumen) permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior.



Desde que publicamos el primer libro dedicado a esta técnica (Construyendo puentes), el conocimiento avanza y se han desarrollado nuevos aportes en cuanto a cómo trabajar con la caja de arena. En esta ocasión describimos en el libro cómo aplicar la técnica a la traumaterapia, esto es, cómo utilizar la misma dentro de un modelo terapéutico que a nosotros nos parece el más integrador: el de Barudy y Dantagnan. Porque es necesario que la técnica la integremos dentro de un modelo de psicoterapia.

Si en Construyendo puentes desgranamos el abc de la técnica explicando los pasos necesarios para conducir una sesión usando la caja de arena, en este nuevo libro tras dar un repaso a las preguntas más frecuentes que los profesionales se plantean al utilizar este abordaje (incluye las nuevas aportaciones aparecidas desde el año 2013, fecha en la que publiqué Construyendo puentes), ofrecemos un marco desde el cual comprender e intervenir con la caja de arena: la traumaterapia sistémica-infantil postulada por los autores Barudy y Dantagnan. Proponemos trabajar con la caja de arena con metodologías diferentes (no directivas y directivas) en función del bloque de terapia en el que se encuentre el paciente, siguiendo una lógica de aplicación neurosecuencial: para favorecer la sintonía y la regulación emocional (bloque I), para empoderar (bloque II) o para trabajar una reintegración resiliente de los contenidos traumáticos (bloque III) El libro, completado con imágenes e historias reales de pacientes, se redondea con un capítulo sobre neurobiología que describe magistralmente los cambios que se producen en el cerebro cuando trabajamos con esta fascinante técnica. Lo ha escrito mi colega y amigo Rafael Benito y es un prodigio de capítulo (desde una perspectiva inédita hasta la fecha) que integra lo psicológico y lo neurobiológico magistralmente, dándole todo el sentido al uso de la caja de arena y a todo lo que anteriormente se describe en el libro acerca de cómo aplicarla en traumaterapia. Desde aquí mi agradecimiento de corazón por su participación y co-autoría.

Tenemos el honor y el privilegio de que el libro cuente con un extenso prólogo a cargo de nuestros profesores y amigos Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, precioso, donde explican cómo han ido desarrollando su modelo de psicoterapia para el tratamiento de personas traumatizadas por todo tipo de malos tratos y en el que exponen con detalle dicho modelo, animando a usar la técnica de la caja de arena desde el mismo. Un emotivo prólogo donde también hay lugar para el afecto y el cariño de los profesores que se sienten orgullosos de sus alumnos. ¡Muchísimas gracias de corazón a Jorge y Maryorie!

Un libro que os será de gran ayuda y utilidad en vuestro trabajo de acompañamiento y sanación de las personas dañadas por los traumas y los problemas y trastornos del apego. Creado por nosotros con ese propósito y deseo, desde lo que humildemente sabemos, fruto de nuestras lecturas y experiencia en el trabajo con los pacientes, auténticos protagonistas que nos han regalado sus historias y las fotografías de sus cajas para poder crear este libro sentido. Porque la caja de arena (ya sabéis los que os estáis formando) es una técnica para experimentar y sentir, no algo para contar, una vivencia transformadora. Por eso potencia la capacidad resiliente de las personas.

El libro (ya os anunciaré el título del mismo) estará en librerías y en edición electrónica para el primer fin de semana de octubre de 2017 y lo presentaremos como os digo, en Donostia-San Sebastián en el marco de las III Conversaciones. El programa y diseño de estas jornadas está ya muy avanzado y para mediados de abril publicaré en www.buenostratos.com y en www.joseluisgonzalo.com la convocatoria con el programa y el modo de inscribirse. Ya os comenté que contaremos con dos conferencias plenarias de Peter Niels Rygaard y con ponencias de Jorge Barudy, Maryorie Dantagnan y Rafael Benito. Además, tendrán lugar dos mesas de experiencias: una sobre adopción y acogimiento familiar y otra sobre el milagro de resiliar de los menores que se emancipan del sistema de protección a la infancia a los 18 años, con profesionales del Centro EXIL Barcelona y Donostia compartiendo una misma experiencia y con un protagonista, ya adulto, que nos contará su arduo proceso de emancipación cuando los apoyos son mínimos.

Y también, os lo recuerdo, tendremos la fiesta de celebración del décimo aniversario del blog, el viernes 6 de octubre en la tarde/noche.

Así pues, ¡no lo podemos celebrar con más júbilo, y con enormes de ganas de encontrarnos con todos/as vosotros/as! Atentos a las webs para apuntaros rápido.


Cuidaos / Zaindu

lunes, 4 de julio de 2016

Dos post en uno: vínculo amoroso en la adolescencia en menores con historias de vida traumáticas / Felices vacaciones de verano, Buenostratos regresa en septiembre de 2016.

Post 1: Vínculo amoroso en la adolescencia en menores con historia de vida traumática.

En las vinculaciones amorosas que los adolescentes establecen tenemos una oportunidad única para valorar que están escenificando con el otro. La idea de que las personas actúan su pasado en vez de recordarlo es un viejo concepto freudiano (retomado con fuerza hoy en día por una corriente psicoterapéutica denominada intersubjetiva), antes de que éste abandonara el enfoque basado en el trauma para dedicarse a la teoría sexual. 

Wallin (2012) refiere que la actuación no es sólo propia de uno de los dos miembros de la diada, sino que es una enactuación. Uno actúa en el otro y a la inversa, y juntos escenifican (o corporizan: lo sienten en su cuerpo) contenidos psíquicos que están en la mente relacionados con cómo fueron nuestras primeras experiencias de cuidado con nuestra figura de apego principal. Además de enactuar y corporizar, otra manera de expresar el pasado es la evocación. Estas son las maneras con las que los pacientes comunican lo que saben pero no han pensado ni pueden expresar con palabras. ¡Es tremendamente fascinante el funcionamiento del psiquismo humano! 

El conocimiento temprano a nivel de apego tiene que ver con estas preguntas: ¿fueron satisfechos nuestros primeros deseos -inherentes a todo bebé- de conexión emocional? ¿Los cuidados fueron empáticos, sensibles, afectuosos…? ¿Se validó el mundo emocional del niño o todo lo referido a emociones fue desechado? ¿Sufrí una pérdida de una figura de apego importante en la primera infancia y la representación de ese golpe no fue sanada? ¿Me maltrataron y abandonaron de facto mis figuras parentales y no encontré tutores de resiliencia con quienes reparar la herida emocional? ¿Cambié constantemente de cuidadores, de contextos de vida, con múltiples rupturas, sin poder reparar las disrupciones, sin poder desarrollar un sentido de mí mismo coherente a lo largo del tiempo porque nada o casi nada permaneció? Etc. Aunque el concepto de enactuación se usa para la relación paciente-terapeuta, considero que en otros contextos relacionales (pareja, educativos…) también se producen enactuaciones (Lyons-Ruth, 1999)

Si no ha habido un trabajo personal previo (e incluso, a veces, habiéndolo) los adolescentes (acogidos u adoptados, y muchas veces también los biológicos) y los adultos llegan a la edad de las primeras relaciones amorosas y en las mismas van a expresar lo que saben sobre sus primeras experiencias de apego pero no han pensado sobre ello. Los primeros chicos o chicas que les pueden atraer. En ocasiones, se sienten atraídos por un determinado tipo de perfil. Es posible que ni siquiera lo tengan reflexionado. Surge una fuerza poderosa en su interior que les impele a buscar a esa persona y estar con ella. Cuando lo reflexionan (con su persona de confianza) descubrimos aspectos fascinantes hacia los que personalmente les animo a mostrar curiosidad, pues casi siempre guardan relación con lo que esa persona ha despertado en ellos y no son conscientes. No les gusta contactar con ello porque son aspectos internos asociados a representaciones dolorosas, vulnerables… Pero trato de animarles a observar la experiencia y abrirle la puerta, mostrando curiosidad. Como dice Pat Ogden (2016) en “Psicoterapia sensoriomotriz” sana más la comunicación afectiva paciente terapeuta (mostrando empatía y receptividad) que cualquier interpretación de lo que al paciente le ocurre en su mundo psíquico.

Los adolescentes adoptados y acogidos, en general, se suelen sentir atraídos y tienen relaciones -e incluso pueden llegar a formar pareja más o menos estable- con chicos y chicas que presentan unos rasgos determinados de personalidad. A veces, las elecciones que hacen (se eligen ambos, es una fuerza de atracción mutua) no son las que van a generarles precisamente bienestar emocional. Esto suele preocupar a los padres o familias que ven en el elegido/a un peligro potencial que puede dañar a su hijo/a o contribuir a sacar lo peor de él.

En otras ocasiones, en cambio, la pareja se convierte en una figura que favorece la resiliencia. Boris Cyrulnik ha escrito un precioso ensayo sobre este tema: “El amor que nos cura”, en el que enfatiza el poder sanador que tienen las relaciones afectivas, no sólo las amorosas sino vínculos afectivos de otra naturaleza (amistad, parentesco…)

En cualquier caso, la vivencia del enamoramiento, de la atracción e impulso a estar con el otro, y el enganche (vínculo) amoroso posterior, irrumpen en la vida de los jóvenes, unos antes, otros después. Como Pablo Milanés en "Yolanda", una hermosa canción, los jóvenes sienten:


Esto no puede ser no mas que una canción
Quisiera fuera una declaracion de amor
Romantica sin reparar en formas tales
Que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
Te amo
Te amo
Eternamente te amo
Si me faltaras no voy a morirme
Si he de morir quiero que sea contigo
Mi soledad se siente acompañada
Por eso a veces se que necesito
Tu mano
Tu mano
Eternamente tu mano







Por ello, lo que os voy a trasladar a continuación son solo ejemplos de vivencias que he tenido con los pacientes adolescentes en el marco de mi consulta, con la validez que le corresponde, sin pretender generalizar ni categorizar. Las agruparé bajo unos epígrafes. Dichas experiencias nos suceden a todos los seres humanos por igual. Tanto a los/as que tenemos -en terminología de Ogden (2016)- “un apego imperfecto aunque todavía seguro” como a los que tienen un apego inseguro. Bromberg (citado por Ogden, 2016) sostiene que la diferencia con las personas con trauma complejo y trastorno del apego es que en éstas sucede de una manera más intensa y severa y además con grandes dificultades para poder verse a sí mismos. 

Siento que te estoy perdiendo…  Así lamenta la canción de Luis Eduardo Aute. Hay jóvenes que se sienten felices al descubrir que hay otro que les ama, con quien conectan, se entienden, ríen, comparten… Llegan incluso a poder traspasar la barrera de la intimidad por la seguridad que el otro les ofrece, nunca habían vivido eso antes y con tanta plenitud. Pero… una sensación corporal de incomodidad, de ansiedad, en el pecho o en el estómago, se instala y sienten malestar… Están corporalizando probablemente, sensaciones (memoria corporal) del pasado, asociadas a la pérdida de la figura de apego y del bienestar asociado. Esa sensación que nunca se apaga del todo (si se trabaja sobre ella y sobre toda la representación puede transformarse, sin duda) relativa a que “esto bueno que tengo ahora puedo perderlo” “Algo malo hará que esto acabe” “No lo merezco, esto bueno terminará” A veces la creencia que acompaña a la sensación y a la emoción está nucleada en torno a la posibilidad de ser dañado (si el joven fue maltratado psíquicamente) por el otro: “Me harán daño” O puede estar referida a la seguridad que la relación le merece: “No me fío” Cuando los jóvenes tratan estos problemas con valentía en el marco de la psicoterapia suelen terminar diciendo que es la herida del abandono. “Estas sensaciones siempre me han acompañado y se hacen más intensas y fastidiosas cuando me embarco en una relación” Se descubre que la sensación (saber) está asociada a lo que descubren cuando reflexionan (creen que pueden ser abandonados por la pareja como lo fueron por la figura de apego) (pensar)





El amor preocupado. “Ansiedad, de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor” Esta canción, ya antigua, refleja de una manera muy plástica el amor ansioso. Algunos adolescentes, los de tendencia ansioso-ambivalente, se acercan temprano a las relaciones amorosas. Pueden sentirse atraídos por otros chicos/as que son lo opuesto a ellos/as (o similar a ellos/as) pero también presentan heridas del pasado en relación al apego temprano. Es curioso cómo son capaces de leerse internamente, de adivinar que dentro se esconde la carencia, la vulnerabilidad, la necesidad… El personaje de la serie Dexter lo expresa de este modo cuando afirma que una chica hacia la que se sintió fuertemente atraído, con rasgos límite de personalidad, fue capaz de sondear y captar su mundo interior como nadie lo había hecho hasta ese momento. Casi hackearlo, como haría un pirata informático. Leen la carencia en el otro (saben) pero no reflexionan sobre lo que esta lectura significa (pensar) Leer la mente no es lo mismo que pensar sobre ella.





Cuando el adolescente tiene una representación mental con respecto al apego de tipo "preocupado" (en la infancia a este tipo de vínculo se le denomina ansioso-ambivalente), la enactuación, corporización o evocación que emergerá estará asociada a una experiencia insegura, de incertidumbre, de falta de alineación de estados de mente con la figura de apego, de ansiedad no calmada por lo cambiante que fue ésta en la infancia. El adolescente con rasgos de apego preocupado es romántico en la relación, extremo, pasional, puede ser posesivo y con grandes dificultades para la separación psicológica del otro. Grandes corrientes emocionales le invadirán, de ansiedad de separación, cuando no estén juntos. Temores a la infidelidad, celos intensísimos y necesidad de control pueden atormentar al joven y la relación. En algunos adolescentes el control puede conducir, por desgracia, a los temidos y reprobables malos tratos que con demasiada frecuencia suceden. Los casos de maltrato machista entre adolescentes se han disparado en el último año (por ejemplo, tómese como referencia esta noticia para la Comunidad Autónoma de Andalucía) Es por ello, de enorme trascendencia trabajar en la edad bebé y en la infancia por un apego seguro.

El adolescente preocupado recuerda al amor romántico del siglo XIX, a la exaltación de una pasión arrebatada, a la desesperación por un amor que nunca termina de saciar el voraz apetito afectivo del adolescente preocupado, de la representación mental de incertidumbre, ansiedad no calmada, de temor a la desaparición y pérdida. Y si la pérdida finalmente (a veces la excesiva ansiedad y el control que asfixia al otro/a es tan abrumadora que contradictoriamente terminan generando lo que más temen) acontece quedan deprimidos y claman como Jacques Brel en “Ne me quitte pas” (“No me dejes”) Bella pero desgarradora letra y melodía (selecciono la versión de Celine Dion):

No me abandones.
Tienes que olvidar.
Todo lo que ya ha escapado
puede olvidarse.

Olvidar el tiempo 
de los malentendidos.
Y el tiempo perdido
a saber cómo.

Olvidar las horas
que a veces mataban
a golpes de por qué
el corazón de la felicidad.
No me abandones.



“Con mis conocimientos y mis cuidados cambiará “Caradura, caradura. Porque te vas prometiendo la luna. Si después de tus besos de Judas. Te me vas, te me vas, caradura” Asi canta Rosa López, la famosa de Operación Triunfo. Una canción que refleja un tipo de chico que aún está muy erotizado por las mujeres, desgraciadamente: el  denominado popularmente picaflor.

Otro ejemplo: una amante del personaje Antoine Doinel de la película “El amor en fuga”, de Françoise Truffaut, que retrata el recorrido vital de Antoine desde que es un niño (abandonado y maltratado por sus padres y llevado a un internado) en la primera película de la saga (la famosa “Los cuatrocientos golpes”), afirma que éste necesita “una amante, una esposa, una enfermera… ¿quién puede darle todo eso?”  Para entender cómo enactúa las relaciones Antoine Doinel hay que ver esta primera película y obra maestra:





Otro más: En una ácida secuencia de otra película, una psicóloga trata a un hombre y se enamora de él. Sabe que es un infiel irredento, un narcisista inmaduro que no tiene cura pero… se ha encontrado con ella (la psicóloga) “Yo conseguiré que cambie. Lo hará por mí” Esa omnipotencia de creer podemos cambiar al otro hace que la psicóloga de la película se empareje. Con un caradura, claro. Porque el individuo en cuestión... lo habéis adivinado: le es infiel. Mientras le grita y le echa de casa, le dice: “Creí que con mis conocimientos y mis cuidados podría cambiarte pero ya he visto que estás demasiado perturbado”

Algunas jovencitas responsables (y no tan jovencitas), un tanto obsesivas, de perfil de apego que contiene rasgos evitativos, se sienten atraídas por jóvenes que son lo contrario: infieles, (a veces desorganizados y caóticos), juerguistas, inestables, ligones, pero con estilo o trastorno narcisista de la personalidad. La necesidad de estas chicas es cuidar y creer que pueden cambiar al otro. Cuidando probablemente evitan contactar con su propia necesidad de ser cuidadas (en la esfera afectiva, y de ser vistas en lo emocional) Pueden ser chicos muy zalameros y encantadores de serpientes los que les atraen (curiosamente totalmente opuestas a ellas)

La gran pregunta en el tratamiento con ellas es por qué les atrae alguien que les hace daño pero que no pueden dejar. Les suelo presentar la metáfora de las drogas para trabajar que el enganche a alguien así puede estar ocultando una carencia afectiva tapada tras la fachada evitativa.

Cuando no hay vínculo. De pareja en pareja. Jóvenes que están muy cómodos en la seducción, es su terreno. Mientras no tienen al otro lo buscan. Les atrae el juego de la seducción y experimentan un intenso acting sexual. Pero sólo hay unión sexual, es como si a través de la sexualidad pudieran tener una experiencia de estar unido al otro. Pero no existe la experiencia de la intimidad emocional y menos del compromiso. No pueden vincularse porque no ha existido nadie en su vida lo suficientemente estable como para interiorizar y encontrar sentido a sentirse en unión y arraigo con el otro. Esta necesidad vincular no se ha construido en su mente/cerebro. Lo he visto en personas muy dañadas en la infancia, con trastorno del vínculo por ausencia de figura de apego en sus primeros años de vida o múltiples rupturas afectivas. Se insensibilizan desapegándose. O bien el otro no existe como tal, no son capaces de ver, sentir y reconocer al otro como un ser con mente propia. Sólo lo usan para su interés. Pueden tener una existencia errática de múltiples encuentros con múltiples personas. La famosa canción "J' taime moi non plus" ("Te amo... yo tampoco") de Gainsbourg y Birkin se acerca a esto, al amor que solo es permanencia orgánica. Ninguna canción hasta el momento había representado un acto sexual tan directo. Su letra dice:


Voy y vengo entre tus riñones
Tú eres la ola, yo la isla desnuda
El amor físico es un callejón sin salida





Cuando el vínculo amoroso es como un espejo roto. Esto suele suceder en personas con antecedentes de apego desorganizado en la infancia. Entonces pueden sentir tan pronto necesidad de alejarse de la persona amada, como de aproximarse ansiosamente y aferrarse con control excesivo (algunas personalidades podrían llegar a maltratar) Pueden odiar a la pareja como amarla a la vez o en breves intervalos de tiempo, experimentando sentimientos contradictorios. Pueden cortar la relación para después volver porque se sienten abandonados, con continuas idas y venidas. Se sienten inseguros en la relación, abandonados y algunos/as aterrorizados/as por alguien que representa una figura del pasado que les dañó. No tienen una mente coherente con lo cual no tienen una relación coherente. Quedaron atrapados en un patrón relacional de apego desorganizado que reproducen (enactúan) en la relación actual con otro que también se sentirá atraído porque evoca algo en él, un trauma concreto que ventila en una relación muy tóxica. 

Si la relación termina definitivamente y desaparece el amado o la amada con quien enactuaban el vínculo de apego desorganizado, entonces puede emerger la evocación del sentimiento doloroso del vacío. La hermosamente bella canción francesa titulada "Et maintenant" ("Y ahora"), de Gilbert Bécaud, expresa este sentimiento de trauma no resuelto típico del apego desorganizado, con profundo pesar y nihilismo. 


Y ahora qué voy a hacer
De todos estos momentos que será de mi vida
De todas estas personas que me dejan indiferente
Ahora que tú has partido.
Todas esas noches, para qué, para quien
Y esta mañana que vuelve por nada
Este corazón que late, para quién, para qué
Que late demasiado fuerte, demasiado fuerte


Y al final, expresa con desesperación:


Realmente no tengo nada más que hacer
Realmente no tengo nada más
Realmente no tengo nada más que hacer
Realmente no tengo nada más
Nada más
Nada más





A un joven con rasgos de apego preocupado puede atraerle otro/a con rasgos de apego evitativo y a la inversa. Un tipo de apego es el opuesto del otro. Al preocupado le puede atraer la racionalización del evitativo, sus recursos y lo centrado que está en lo resolutivo. Lo independiente que es. Y al evitativo le atrae la emocionalidad del preocupado, lo que le despierta (sensaciones y emociones que quizá nunca sintió porque mueve su hemisferio derecho, un tanto yermo) Pero lo que empieza atrayendo -porque inconscientemente siente que le completa- termina convirtiéndose en lo que después no se tolera. Como dice Wallin, (2012) el evitativo terminará por comprenderle intelectualmente pero le costará conectar con los sentimientos profundos. Le terminará incomodando y agobiando el intenso afecto y los deseos de fusión. Y el evitativo terminará desconectándose, o negando. El preocupado mostrará sus dudas permanentes acerca de la disponibilidad del otro. Eso hará que el aumente sus deseos de conexión (hiperactiva el sistema de apego) Si ve distancia en el otro, aún más. La dramatización, las muestras de angustia, la docilidad, la seducción… son maneras de reducir la distancia y recabar apoyo, maneras que terminan por abrumar al evitativo que racionaliza o se retira.

Los rasgos evitativos, preocupados… pueden situarse en una dimensión, no es una cuestión categorial. La cuestión es el grado en el que se tienen los rasgos y no tanto tenerlos o no.

Y por supuesto, existe la posibilidad de hacer trabajo personal. La psicoterapia es una ocasión única para poder ir reflexionando sobre mi propia mente y la del otro, y desde el vínculo seguro con el terapeuta una buena oportunidad de explorar la naturaleza de éste y la relación con la propia historia. Lo importante no es la propia historia, no es lo que nos acontece sino el reflexionar sobre la misma y poder modificar las representaciones y conducirlas a la seguridad. Estas relaciones amorosas, aunque les desestabilicen y les hagan sufrir, son también oportunidades, acontecimientos activantes de representaciones mentales que están en su interior con contenidos inconscientes, muchas veces traumáticos, que se recuerdan escenificándolos, para conocerse mejor a uno mismo, aumentar la toma de conciencia y trabajar el propio pasado. Cuando uno se da cuenta de qué está actuando, aumenta la capacidad de estar menos sujeto a fuerzas inconscientes.


REFERENCIAS
Lyons-Ruth, K. (1999) The two person unconscious: Intersubjetive dialogue, enactive relacional representation and the emergence of new forms of relational organization. Psychoanalytic Inquiry, 19, 576-617

Ogden, P. ; Fisher, J. (2016) Psicoterapia sensoriomotriz. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Wallin, D. (2012) El apego en psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.



Post 2: Felices vacaciones de verano, Buenos tratos regresa en septiembre 2016.

Sirvan unas breves líneas para daros, un año más, las gracias a todos/as por vuestro apoyo al blog  y por las valoraciones tan positivas que hacéis del mismo. No puedo contestaros a todos/as como me gustaría por falta de tiempo. El blog conlleva esfuerzo, tiempo y trabajo pero merece la pena por personas como vosotros/as que estáis ahí aprovechando lo que escribo (escribimos) para mejorar vuestro trabajo o vuestra relación con los niños/as y jóvenes.

Este curso ha sido maravilloso e inolvidable. Comenzó con la publicación de Vincúlate, mi nuevo libro y su presentación en las II Conversaciones… que fueron multitudinarias. Fue una experiencia de conexión emocional con todos/as vosotros/as, que aprovechamos esos encuentros para acercarnos, conocernos y aprender juntos/as.

Os anuncio que seguirá habiendo más. El próximo curso 2016-17 es la ¡décima temporada del blog Buenos tratos! Y el año 2017 es el ¡¡décimo aniversario del mismo!!. Puedo adelantar que organizaré unas nuevas jornadas, las III Conversaciones y que nos volveremos a juntar para formarnos y celebrar el aniversario como merece. En el blog también contaremos, de nuevo, con la participación de diferentes profesionales que colaborarán como firmas invitadas. Así pues, la iniciativa Diez meses, diez firmas repetirá el curso que viene.

Os deseo un excelente verano los que residáis en el hemisferio sur. Que descanséis y disfrutéis de la familia, los amigos, los niños/as, la pareja… Ahora que hay más calma tened todos los días un tiempo con vuestro hijo/a, a solas, corazón a corazón, compartiendo el día: lo que más o menos os gustó, qué disfrutasteis, como os sentisteis en distintas situaciones y momentos… “Si quieres que crezca su mente, alimenta su corazón”


Volvemos en septiembre, saludos afectuosos a todos/as.