VII Conversaciones sobre apego y resiliencia
San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026
APERTURA DE INSCRIPCIONES:
1 SEPTIEMBRE 2026
Apego, trauma, desarrollo, resiliencia
VII Conversaciones sobre apego y resiliencia
San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026
APERTURA DE INSCRIPCIONES:
1 SEPTIEMBRE 2026
Es un tema que nos preocupa mucho porque se toman decisiones de ruptura de vínculos de calidad de personas menores de edad en el nombre las relaciones de consanguinidad.
Si bien el derecho de los padres biológicos a mantener o recuperar la relación con sus hijos merece consideración, dicho derecho no puede situarse por encima del bienestar efectivo del menor. El retorno a la familia de origen debería estar condicionado a la existencia de garantías objetivas de que los progenitores han desarrollado las competencias parentales (concepto de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan) necesarias para ofrecer un entorno seguro, estable y afectivamente adecuado. Cuando estas capacidades no han sido suficientemente trabajadas o demostradas, la reunificación puede exponer al niño a nuevas experiencias de negligencia, inestabilidad o sufrimiento emocional, comprometiendo su desarrollo y vulnerando el principio de protección que debe regir toda intervención en infancia.
Es el derecho a los buenos vínculos, del cual Hernán nos hablará en las Conversaciones.
Os dejo con una breve entrevista en la que Hernán Fernández nos expone su trayectoria profesional y los temas que abordará en su ponencia.
Hernán es, además, nuestro flamante IV Premio Jorge Barudy a los Buenos tratos. Su trayectoria en defensa de los derechos de la infancia y su compromiso y lucha en favor de las víctimas de Colonia Dignidad, avalan este premio. Se lo entregará el propio Jorge Barudy en una emotiva ceremonia en las Conversaciones. ¡Enhorabuena!
La Colonia Dignidad fue una comunidad cerrada fundada en 1961 en el sur de Chile por el alemán Paul Schäfer, quien había huido de Alemania acusado de abusos sexuales a menores. Presentada como una obra benéfica y agrícola, en realidad funcionó durante décadas como una secta autoritaria donde se cometieron graves violaciones de derechos humanos.
¿Qué ocurría dentro de la Colonia?
Entre los abusos documentados se encuentran:
Separación forzada de familias.
Trabajo esclavo o semiesclavo.
Castigos físicos y psicológicos.
Abusos sexuales sistemáticos contra niños.
Control absoluto de la vida de los colonos.
Colaboración con la policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet. Durante la dictadura, el lugar fue utilizado como centro de detención, tortura y desaparición de opositores políticos.
¿Qué hizo el abogado chileno Hernán Fernández para defender a las víctimas?
El abogado Hernán Fernández es considerado uno de los defensores históricos de las víctimas. Durante años representó judicialmente a excolonos y a personas afectadas por los crímenes cometidos allí. Entre sus acciones destacan:
Impulsar denuncias y querellas para investigar los abusos sexuales, torturas y desapariciones.
Exigir al estado chileno y al gobierno alemán medidas de reparación para las víctimas.
Reclamar la apertura de archivos y la búsqueda de desaparecidos.
Denunciar públicamente la lentitud de las autoridades en el reconocimiento y compensación de las víctimas.
Participar activamente ante el Senado y organismos de derechos humanos para que se mantuvieran las investigaciones.
VII Conversaciones sobre apego y resiliencia
San Sebastián-Donostia
13 y 14 de noviembre de 2026
| Lema de las VII Conversaciones |
Hoy publicamos el programa
Apertura de la fecha de inscripción:
1 de septiembre de 2026
Vídeo promocional de las VII Conversaciones
Descarga el programa:
Presentación, por José Luis GonzaloAVISO
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| Mary Main |
La conducta materna atemorizante es un factor central en la desorganización del apego infantil.
Cuando el cuidador se convierte simultáneamente en fuente de protección y de miedo, el niño entra en una paradoja irresoluble que rompe sus estrategias organizadas de regulación emocional.
El trauma materno no resuelto aumenta la probabilidad de conductas parentales atemorizantes.
Madres con pérdidas o abusos no elaborados muestran más conductas disociativas, impredecibles o amenazantes hacia sus hijos.
La conducta atemorizante no desaparece necesariamente después del primer año de vida.
El estudio demuestra continuidad entre la conducta FR (atemorizante) a los 8 meses y la conducta AN/FR (anómala/atemorizante) a los 24 meses.
La conducta atemorizante cambia de forma según el desarrollo del niño.
A los 2 años aparecen nuevas formas más simbólicas y complejas de intimidación parental, especialmente durante el juego imaginario.
La catastrofización en el juego simbólico es una aportación novedosa del estudio.
Algunas madres introducen escenarios extremos y aterradores durante el juego ("está muerto", "se está desangrando"), generando ansiedad y confusión en el niño.
La desorganización del apego y la conducta materna atemorizante tienen una relación bidireccional.
La conducta parental genera desorganización, pero la relación desorganizada también aumenta la probabilidad de que el cuidador continúe actuando de forma atemorizante.
La conducta materna AN/FR predice problemas psicológicos posteriores.
Especialmente síntomas internalizantes como ansiedad, miedo, depresión y somatización a los 7 años.
Los problemas internalizantes parecen relacionarse más con la continuidad del miedo parental.
El estudio sugiere que cuando la conducta atemorizante persiste en el tiempo, el niño desarrolla una visión del mundo como impredecible y peligrosa.
La conducta parental atemorizante puede transmitirse intergeneracionalmente.
El niño internaliza modelos relacionales basados en miedo, indefensión y ausencia de protección, reproduciendo posteriormente estados mentales desregulados.
La intervención temprana puede modificar estas trayectorias evolutivas.
Detectar y reducir conductas parentales atemorizantes durante los primeros años podría disminuir la desorganización del apego y prevenir futuros problemas emocionales y conductuales.
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| "La conducta materna atemorizante no es un fenómeno puntual, puede mantenerse y transformarse durante la primera infancia..." |
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| Manual donde está publicado el STM |
Felipe es un niño de nueve años que siente un gran duelo por la pérdida y el abandono de sus padres biológicos en su país de origen. Suele aferrarse a su padre, con un gran deseo de tumbarse junto a él y que le acaricie y le diga que le quiere. Parece no tener fondo en esto, se muestra hiperdemandante. Pero si el padre marca algún límite, por ejemplo, a la hora de ir a la cama o le corrige en los deberes, se siente humillado y ataca al padre hasta el punto de lanzarle violentamente objetos y decirle que es una mala persona, chillándole e insultándole, todo de un modo súbito y violento, como un estado del yo disociado. Después el niño dice no recordar nada de lo ocurrido.
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| Portada del Manual de competencias de Barudy y Dantagnan (2010) |
A una joven no parecía importarle mantener relaciones y prácticas sexuales insatisfactorias y vejatorias con su pareja. Además, reproducía, como si fuera un ritual, el “cuidado compulsivo” a dicha pareja: le preparaba la comida y le liaba los cigarrillos. Después, más tarde, si podía, él flirteaba descaradamente con otra chica, a sabiendas de que su pareja sufría y se revolvía con esta conducta. Pero para no perderla, la joven se sometía y aguantaba todo este maltrato para evitar el fantasma del abandono.
“Más vale mal acompañada que sola” – le dijo a su psicólogo.
Por ejemplo, cuando la madre adoptiva de Coro le insistía en que tenía que pagar una letra del banco a una joven de veinticinco años, ella interpretaba el tono de voz, la mirada y su insistencia como un gatillador que hacía emerger un estado del yo hostil. Se sentía perseguida por una “madre mala” que le quería hacer daño (sufrió un terrible maltrato físico en su infancia por parte de su madre biológica). Así, durante ese estado, Coro le insultaba e incluso le golpeaba fuertemente con intención de hacerle daño. Después, caía en un estado depresivo y permanecía horas en cama, agotada y como desconectada de lo ocurrido. Se negaba a hablar de ello.