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lunes, 14 de enero de 2019

Padres formados, una labor de excelencia educativa llevada a cabo por Leticia Garcés, pedagoga, nos presenta la campaña #educarsinmiedo.

Leticia Garcés
Hoy quiero dedicar la entrada del blog a una página web y a una persona: Leticia Garcés, pedagoga y profesional comprometida con la infancia, trabaja con el fin de formar a padres, profesores y otros agentes sociales en una crianza respetuosa con el niño, rica en afecto y con unas actitudes, valores y normas firmes pero flexibles, puestos con coherencia.

Me encanta la web de Leticia Garcés y todo su trabajo y el de su equipo, porque está en total sintonía con Buenos tratos. Me adscribo a su manera de entender y conceptualizar la educación de los niños y niñas.

Desde su web Padres formados y en su trabajo con familias y profesionales presencialmente, es impresionante la labor que Leticia Garcés y equipo están haciendo para promover una formación de calidad a padres y educadores. Tanto utilizando las herramientas que internet nos ofrece on line como las sesiones y encuentros presenciales -insustituibles-, la pedagogía que Leticia Garcés nos propone se nutre de las aportaciones de la psicología evolutiva, de la neurociencia y del paradigma de los buenos tratos, garantes del bienestar de los niños y de un desarrollo equilibrado de la personalidad.

En la página web de Leticia Garcés podéis encontrar recursos formativos como padres y profesionales: cuentos, sesiones de formación para padres on line (totalmente recomendables), congresos, jornadas y campañas como educar sin miedo, recientemente promovida y que hoy os presento.

Portada del libro de Leticia Garcés
"Padres formados, hijos educados"

Su libro "Padres formados hijos educados" es toda una declaración de principios. Con su título sabemos que, si nos formamos, podremos educar no de manera perfecta porque eso no existe, pero sí de manera consciente, sabiendo cuál es la ruta pedagógica por la que debemos transitar en la tarea de acompañar a los niños y niñas a lo largo de su desarrollo. Leticia nos ofrece, además, las herramientas pedagógicas para aprender a hacerlo.

Hoy os presento la campaña que me hace llegar y que se difunde desde redes sociales: #educarsinmiedo.

Todavía pervive una vieja educación basada, principalmente, en lo que hemos vivido con nuestros propios padres y que se muestra en lo que escenificamos con nuestros niños. Si no reflexionamos sobre nuestra propia infancia, nuestro modelo de vínculo con nuestros padres y el estilo educativo en el que fuimos criados en casa y en la escuela, no podremos cambiar muchas ideas que aún perviven y que son perniciosas porque pueden afectar al desarrollo psicológico de los niños/as e incluso alterar el funcionamiento de su sistema nervioso.

Todavía no están superados, ni mucho menos, viejos (pero muy presentes) tópicos que perviven en la educación, transmitidos transgeneracionalmente, y que todos hemos experiementado y oído a través de unas frases que Leticia Garcés y Juani Serrovalle (ilustradora) han sabido recoger en cada una de las páginas de este libro, y que remiten a creencias sobre la infancia que hemos de cuestionarnos. Las autoras nos invitan con cada una de las frases, a reflexionar; pero también nos van ofreciendo cómo hacerlo de otro modo: el adulto sigue teniendo la autoridad, pero la usa para hacer crecer al niño/a, sin retirarle nunca el afecto, ni menospreciándole ni humillándole, sino tratándole como lo que es: persona. Es tan fácil (pero a la vez requiere formación y entrenamiento) como pensar que, si no hago eso con un amigo o pareja, ¿por qué he de hacerlo con el niño/a?

Un ejemplo de cómo está estructurada una página del libro #educarsinmiedo

Es muy necesario un material que ponga en solfa multitud de tópicos en educación, que al lector le resonarán enseguida, al haberlas oído por boca de adultos con los que se educó, pero que lo haga con argumentos científicos y proponga alternativas. Leticia Garcés y Juani Serrovalle, autoras de esta campaña y esta idea, lo han conseguido. Lo han plasmado en un material, un libro, que se distribuye por redes sociales.

Leticia Garcés y Juani Serrovalle nos dicen en la web Padres formados que:

#educarsinmiedo es una campaña de sensibilización de #padresformados por redes sociales para concienciar sobre la importancia de educar sin generar miedo en los menores y sin que la emoción del miedo se apodere de las intervenciones educativas que los adultos llevamos a cabo.



El objetivo principal es sensibilizar sobre la importancia de educar con afecto, desde la educación emocional, con respecto y siendo conscientes de que el miedo condicionado daña la estructura cerebral de niños y niñas que están en desarrollo y cuya necesidad principal es vincularse afectivamente a sus figuras de referencia, sintiéndose amados, no solamente siendo amados y creando apegos seguros sobre relaciones estables. A veces pasamos por alto ciertas actuaciones porque así las vivimos en nuestra infancia y por eso reflexionar sobre nuestras vivencias personales mediante reflexiones continúas es importante para no repetir ni proyectar patrones de conducta adquiridos. 

Felicidades a las autoras, y a Leticia Garcés por su trabajo incansable desde Padres formados por promover una educación de calidad y respetuosa. Permaneced cerca y seguid su web y proyectos, os sentiréis no sólo formados sino acompañados y más seguros/as en vuestra crianza.

lunes, 5 de noviembre de 2018

¡Cuéntame un Senticuento!. Editorial El Sentir publica una colección de cuentos elaborados por profesionales para tratar diferentes problemáticas que afectan a los niños y niñas.

Mercedes Bermejo, psicóloga y directora  de
Psicólogos Pozuelo.
Mercedes Bermejo Boixareu es psicóloga y terapeuta infanto-juvenil y familiar. Desarrolla su labor profesional desde Psicólogos Pozuelo, donde ofrecen servicios de psicología, psicoterapia y psiquiatría para adultos, adolescentes y sus familias, además de una prestigiosa labor docente en terapia familiar. En su centro, una preciosa villa ubicada en Pozuelo, trabajan 14 profesionales de la psicología y psiquiatría.

Como directora de Psicólogos Pozuelo, Mercedes Bemejo está en contacto con las familias. Fueron estas las que le demandaron que ideara cuentos para poder abordar diferentes problemáticas que sufren los niños/as, pues no existen en el mercado materiales idóneos para ellos. Las familias -y también los profesionales- están necesitados en su trabajo diario de recursos para poder acercarse al mundo de los niños/as que padecen determinados problemas, y desde este, poder ayudarles a expresar sus sentimientos y procesar los acontecimientos e impactos emocionales que viven en su vida. 

Lo de que no existen materiales idóneos no es una expresión sin fundamento. Mercedes Bermejo nos cuenta en la web de Editorial El Sentir que […] “con la colaboración de varias alumnas de grado y posgrado de Psicología de diferentes universidades (Universidad Francisco de Vitoria, UNED y Universidad Autónoma de Madrid), realizó un estudio integral de literatura infantil en España asociado a temáticas de actualidad. Se llevó a cabo una exhaustiva revisión bibliográfica en diferentes medios (librerías, Internet, bibliotecas, comercios…) de las diferentes problemáticas o temáticas actuales. Psicólogos Pozuelo también realizó una encuesta a centenares de padres, profesionales y menores.

Tras seis meses de trabajo, los resultados coincidían con la percepción profesional y de muchas familias. Se concluyó lo siguiente: Hay una carencia en la literatura infantil, faltan cuentos que sirvan como herramienta o apoyo para explicar diferentes situaciones complejas a las que los más pequeños han de enfrentarse cotidianamente.

Además, podemos confirmar que parte de la literatura infantil a la venta no tiene en cuenta la edad evolutiva ni los recursos de los niños a los que están dirigidos. Asimismo, la autoría de muchos de los cuentos no cuenta con profesionales en el ámbito infantil, lo que limita la puesta en práctica de los conocimientos. También hemos podido comprobar en muchos de ellos que la maquetación, la letra o incluso los dibujos en los que se proyectan los personajes no se adaptan a la realidad, ni a la edad del niño”.

Por ello, Mercedes Bermejo creó Editorial El Sentir, con el fin de ofertar cuentos elaborados por profesionales, seleccionados según su campo de especialización, diseñados para niños/as, donde se abordan problemáticas que requieren de un conocimiento experto de las mismas y de una dilatada experiencia sobre cómo impactan en los niños/as y cómo pueden estos/as, con la ayuda insustituible se sus padres, madres o cuidadores, afrontarlos y contribuir a su elaboración.

Todos los cuentos de la colección son ilustrados por una Licenciada en Bellas Artes con más de 50 publicaciones ilustradas a lo largo de su carrera: María Jesús Santos, quien ha sabido dotar a los dibujos no sólo de la maestría que como profesional posee, sino de una ternura y cariño que acarician la sensibilidad del niño y el adulto de una manera increíble, imágenes que van directas al hemisferio derecho del cerebro.

Los Senticuentos además de presentar una narrativa que al niño/a le permite comprender lo que le ocurre, están ideados para que este/a se identifique con el personaje del cuento, interpelándole, mediante preguntas, para que interactúe y participe, si lo desea, bien dibujando, usando las pegatinas o contando lo que a él le pasa y siente.

Por eso, cada Senticuento contiene: 

El cuento en sí, con la historia del personaje, lo que le ocurre en relación al tema que se propone: relato e ilustraciones. Con preguntas que fomentan la reflexión y el desarrollo de la inteligencia emocional.

Un elemento de transición que da seguridad al niño y es como el hilo conductor de todo el cuento. El niño lo debe de buscar por las páginas del cuento.

Pegatinas que el niño/a puede ir utilizando a lo largo del cuento, relacionadas con la historia.

Unas recomendaciones profesionales, al final del cuento, para padres y madres.

El profesional seleccionado por su cualificación para tratar la problemática sobre la que versa el cuento, la editora y la ilustradora trabajan durante meses formando un equipo que da como resultado un cuento único en su género y que puede ser una inestimable herramienta de calidad para los niños/as y sus familias, con la confianza y la garantía de que está creado por profesionales que conocen el alma de los niños y como viven y sienten el problema que el cuento narra que sufren.

Los Senticuentos que hasta la fecha se han publicado son los siguientes (para adquirirlos, hacer click aquí) Para niños/as entre 3 y 10 años aproximadamente.

El viaje del cordón de plata
Cuento para entender la adopción, la acogida permanente y el acogimiento familiar.

(Autora: Loretta Cornejo Parolini)

Andrea acaba de ser adoptada por una familia desconocida, en un lugar totalmente nuevo para ella. ¿Qué emociones sentirá en esta etapa nueva de su vida? ¿Qué preocupaciones tendrá? ¿Quién le ayudará a adaptarse?
Hacer entender a niños y niñas el proceso de la adopción, acogida o acogimiento no es fácil. Tampoco lo es saber qué inquietudes tienen sobre esos temas y conocer sus sentimientos.

La autora de este cuento, psicóloga experta en adopción, te propone un método eficaz para explicar esas situaciones a los más pequeños y comprender qué pasa por sus cabezas: acompañar al niño o niña, de entre 3 y 12 años, en la lectura de El viaje del cordón de plata.
En el cuento se presenta una protagonista cercana al niño/a a través de un lenguaje claro, sencillo y divertido al mismo tiempo. Además, el libro contiene elementos que ayudan a entender la difícil situación por la que pasa Andrea y permite sacar a la luz parte del universo interior del pequeño/a lector/a.


El jardín de los abrazos.
Cuento para prevenir el acoso escolar, promover el buen trato en las relaciones y desarrollar la inteligencia emocional.

(Autor: José Antonio Luengo Latorre)

Tesa observa que su amigo Víctor está triste y solo durante el recreo. Ha presenciado cómo algunos compañeros de clase se reían mientras le miraban de lejos y hacían sobre él algunos comentarios despectivos… ¿Qué puede hacer Tesa ante esta situación? ¿Deberá dar importancia a lo que está pasando o, simplemente, será mejor que lo deje pasar? ¿Podrá Tesa ayudar a Víctor?

El denominado acoso escolar está a la orden del día en las conversaciones, noticias de prensa y, también, entre pasillos, aulas y, por supuesto, en los entornos virtuales. No obstante, saber cómo actuar y hacérselo ver a los más pequeños no es sencillo.

El autor, miembro del Equipo para la prevención del acoso escolar de la Comunidad de Madrid, que fue Secretario General y Jefe del Gabinete Técnico del Defensor del Menor durante diez años, te facilita un cuento destinado a niños/as de entre 3 y 10 años sobre cómo prevenir el acoso escolar con actitudes prosociales y conductas sencillas que, guiadas por el modelo del buen trato, deberían formar parte de nuestro repertorio ordinario de comportamientos.


El jardín de los abrazos es un relato sencillo sobre cómo prevenir, detectar y actuar en situaciones que estén haciendo sufrir a niños y niñas en el contexto de sus relaciones interpersonales, desde una protagonista amable y compasiva, con un lenguaje claro, sencillo y divertido al mismo tiempo. Además, el cuento contiene elementos que ayudan a entender la difícil situación por la que pasa Víctor y permite sacar a la luz parte del universo interior del pequeño/a lector/a.



¿De qué color son tus secretos?
Cuento para promover la expresión emocional en la infancia, prevenir el abuso sexual y abordarlo de una manera natural.

(Autora: Margarita García Marqués)

¿Tienes secretos? ¿Sabes de qué color son? Aprende con Alma cómo te hace sentir cada secreto, qué puedes hacer con ellos y con quién has de compartirlos.

El secreto y el silencio son los mayores aliados de los abusadores y la mayoría los utilizan para conseguir que los niños guarden silencio. Este cuento está creado para que los niños compartan los secretos que les hacen sentir mal y ofrecerles un espacio de confianza donde poder expresarlos.

La autora, Margarita García Marqués, gracias a su experiencia como psicóloga y psicoterapeuta especializada en abuso sexual infantil, comunicación, autoestima e infancia, ofrece un cuento útil para promover la expresión emocional en la infancia, prevenir abusos (como el abuso sexual infantil) y saber abordarlos de manera natural en niños/as entre 3 y 10 años.


En el cuento ¿De qué color son tus secretos? se presenta una protagonista cercana al niño/a a través de un lenguaje claro, sencillo y divertido al mismo tiempo. Además, el libro contiene elementos que ayudan a sacar a la luz parte del universo interior del pequeño/a lector/a.



Una visita inesperada
Cuento para explicar el cáncer de un ser querido, facilitar su expresión emocional y apoyar a la familia en el proceso.


(Autora: Mónica Fraca Villar)



Victoria, al volver de las vacaciones con sus padres, se da cuenta que algo raro les pasa a sus abuelos. Al preguntar qué ocurre a su amiga Marisé, le explica que su familia ha recibido una visita inesperada. ¿Qué visita ha recibido la familia de Victoria? ¿Le contarán los padres de Victoria la verdad? ¿Cómo afrontará Victoria la situación?



Uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres desarrollará algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. Probablemente, por eso, nuestros hijos tendrán contacto con la enfermedad oncológica de manera directa o indirecta a lo largo de su infancia. Es muy importante que los adultos del entorno del niño le ayudemos a atravesar esta situación de la forma más natural posible, para que la experiencia no sea tan dolorosa.


La autora de este cuento, Mónica Fraca Villar, es psicóloga, psicooncóloga, psicoterapeuta familiar y experta en terapia de pareja. Además, es Coordinadora de Hospitales de la Comunidad de Madrid en la Asociación Española Contra el Cáncer, entre otros cargos. Gracias a su experiencia, proporciona a las familias el libro Una visita inesperada en mi familia: un relato sencillo y práctico sobre cómo explicar el cáncer de un ser querido a los niños/as, facilitar la expresión emocional de esta enfermedad y apoyar a la familia en el proceso.

Este cuento proporciona un lenguaje claro, sencillo y divertido al mismo tiempo, contiene elementos que ayudan a entender la difícil situación por la que pasa la protagonista, Victoria, y permite sacar a la luz parte del universo interior del pequeño/a lector/a.

Y la próxima semana os presento el nuevo título de la Colección Senticuentos elaborado por mí y por María Jesús Santos Heredero, con la coordinación de Mercedes Bermejo: "Cuando mi corazón tiembla", cuento para explicar a los niños/as y orientar a los padres cuando hay una separación de los mismos (u otros seres queridos). Lo presentaremos en Barcelona, el día 15 y en San Sebastián, el día 22 de noviembre. ¡Estáis todos/as invitados/as a acudir!

lunes, 20 de marzo de 2017

El lenguaje adolescente: ¿jeroglífico indescifrable?, por Iván Rodríguez Ibarra, trabajador social.

Diez meses, diez firmas II

Invitado del mes de marzo de 2017:

Iván Rodríguez Ibarra, trabajador social.


Título del artículo: El lenguaje adolescente: ¿jeroglífico indescifrable?


Conocí a Iván Rodríguez Ibarra cuando tuve la suerte de que fuese designado como trabajador familiar de varios de los menores que acudían a mi consulta de psicología a evaluación y/o psicoterapia del daño psicológico que presentaban, dentro del programa de valoración en intervención de la Diputación Foral de Gipuzkoa. En mi opinión, existe un indicador muy significativo para estimar la competencia relacional (no olvidemos que los daños que infligen unos seres humanos a otros, en este caso de adultos a menores, se reparan precisamente mediante una relación con un adulto sano que sea capaz de fomentar en el niño o adolescente seguridad, empatía y límite estructurante) de un educador: el relato que el menor hace del profesional y sobre todo su lenguaje corporal y gestual cuando verbaliza. Los adolescentes a los que se les denomina "con problemas de conducta" no manifiestan éstos con todos los adultos de su red. ¿Por qué? Yo creo que es por la competencia relacional de ese adulto. Nuestra firma invitada de este mes, además de ser un profesional con formación y una trayectoria amplia, posee esa competencia. Y la misma no está al alcance de todos. Es fruto de sus cualidades y valores como persona y de su trabajo de autoconocimiento. Por eso, todos los menores que he tratado en la consulta y de los que Iván ha sido su educador, expresaban siempre afecto y respeto hacia él. Porque los adolescentes son capaces de captar desde el principio en su neurocepción quienes les quieren, se comprometen con ellos y por lo tanto, desean ayudarles a salir de sus problemas. Iván nos ofrece en este práctico y original artículo parte de su sabiduría como educador mostrándonos su pericia en la lectura del lenguaje propio de los adolescentes, para así, como él dice, intervenir de una manera psicoeducativa cambiando los significados. ¡Muchas gracias Iván, por tu colaboración y por formar parte del elenco de excelentes colaboradores del blog Buenos tratos!.



Iván Rodríguez Ibarra Trabajador social, orientador familiar y actualmente cursando el Postgrado en Traumaterapia infantil-sistémica de Barudy y Dantagnan. Ha desarrollado parte de su labor profesional como trabajador familiar en casos de grave desprotección en la Diputación Foral de Gipuzkoa. Trabajando actualmente como terapeuta de jóvenes en el Programa de apoyo a adolescentes Norbera de la Fundación Izan .



Si nos encontramos en un parque a un grupo de madres con sus bebés diremos “qué tierno”. Si vemos un grupo de niños de 8 a 9 años diremos ”qué majos“. En cambio si observamos un grupo de adolescentes de 14, 15 ó 16 años probablemente pensaremos “¡Buffff que estarán haciendo o diciendo!”.

Esta pequeña introducción a modo de anécdota y que realmente se da más de lo que podamos imaginar, me sirve para explicar el tema del que me gustaría hablar en las siguientes líneas. Qué nos dicen los adolescentes con su lenguaje, cómo podemos interpretarlo y cómo podemos intervenir de una manera psicoeducativa, para que tanto padres, madres y/o tutores en relación con estos chavales podamos darle otro significado ayudando a hacer una lectura más profunda de lo que realmente nos quieren transmitir, y de esta manera poder tolerarlo y aceptarlo mejor. En primer lugar reflexionaré sobre ciertos aspectos de la propia adolescencia y lo que supone a nivel familiar, para terminar con expresiones concretas que utilizan los adolescentes. No me detendré en  los  aspectos más neurofisiológicos de esta etapa,  ya que  se han abordado en diversas  ocasiones en este blog, entendiendo que es importante tenerlos en cuenta.

Sabemos que la adolescencia es una etapa de cambios tanto a nivel físico como a nivel emocional y en ese periodo el lenguaje del adolescente también se modifica. Todo esto conlleva que  los padres o los adultos de referencia se encuentren con “desconocidos” en casa a los que no saben cómo acercarse y con los que les es muy difícil establecer una comunicación sin entrar en conflicto. En ocasiones, el propio lenguaje utilizado por el menor, no es aceptado por los adultos que no saben cómo actuar con ello, no siendo capaces de aceptar la entrada en un nuevo ciclo vital: la adolescencia.

Es importante tener en cuenta que en este momento deben entrar más  en juego a la hora de la relación padres-hijos otros funcionamientos como por ejemplo la negociación, flexibilidad... y que tanto unos como otros deben ir adaptándose a esta nueva etapa. En este sentido, es necesario que los padres puedan entender que para poder influenciar en los aspectos  realmente importantes para  sus hijos es primordial, como suelo decirles, dejar de “estar de frente” para pasar a “estar al lado”. Estar de frente significa en continua pelea, en continuo cuestionamiento de las actitudes del menor, dando muchas veces importancia a detalles más bien nimios que desencadenan batallas campales familiares. Un ejemplo: hacer la cama. Sé que muchos padres al leer esto cuestionarán mi planteamiento, pero ¿es tan necesario pelearse por esto cuando quizás hay otros aspectos que necesitan mayor atención? Deberíamos pensar que no es posible tener varios frentes abiertos y que hay que elegir los conflictos por los cuales merece la pena entrar en discusión. No hay que confundir “estar al lado” con dejarles hacer todo lo que quieran, sino más bien acompañar, apoyar, y ayudarles a reflexionar para que puedan decidir, sabiendo que a veces se van a equivocar. Saber poner el límite con empatía, sin olvidar la necesidad que tienen de sentirse queridos y apoyados aunque a veces sus comportamientos nos hagan pensar que quieren lo contrario. Es por ello que ahora más que nunca necesitan un acompañamiento pero no del mismo modo que en etapas pasadas.

Vamos escuchar lo que nos dicen de manera directa para darle un significado más profundo, con el fin de poder entenderles mejor. Para lograrlo, primeramente deberemos trabajar para conseguir una buena vinculación con ellos.


“NO SÉ”. Muchas veces cierto, ya que el adolescente realmente no siempre sabe lo que le pasa. Hasta ahora las decisiones eran tomadas generalmente por los adultos pero desde hace ya algún tiempo deben decidir y tomar esas  decisiones por ellos mismos (si salen o estudian, si beben o fuman…) y en este nuevo contexto  se encuentran como suelo decirles ”despistados”. Además, el mundo adulto no siempre es claro con lo que les pide, ya que por una parte quiere que empiecen a comportarse de una manera más adulta,  pero por otra añoran muchas veces al niño que ya no está, contribuyendo con esta actitud a ese despiste y/o confusión de la que hablamos. Debemos recordar que si  el mensaje es ambivalente no le ayudamos.

En el trabajo diario con los chavales creo es importante aceptar ese “no sé” como parte del proceso, si bien nuestro trabajo consistiría en ir ayudándoles a ganar seguridad y confianza. Que aprendan a reflexionar sobre lo que les conviene, sabiendo que en el proceso van a equivocarse, siendo importante estar en esos momentos también a su lado. Para conseguir todo esto, es necesario no caer en recriminaciones y poco a poco ayudarles a aclararse, a que pueda pensar que es lo que le conviene hacer o decidir para ir pasando de ese “no sé”  a “me gustaría”.


 
“SIN MÁS". Seguramente el “top” del lenguaje adolescente y quebradero de cabeza para muchos padres. En esta etapa de cambios, como hemos dicho muchas veces, están en la cresta de la ola ("he salido con mis amigos y he conocido a una chica/o, siento que soy importante en  grupo…") y otras veces en la mas profunda arena ("se han reído de mí, me ha dado calabazas…") por lo que cuando no se encuentran ni arriba ni abajo lo pueden vivir como un “estado plano”, un momento de calma o transición.

Como hemos dicho hay que tener en cuenta que si uno no sabe ni cómo se siente (como refiere Jorge Barudy, hay una “tormenta de emociones”) es difícil que lo pueda expresar de una manera concreta, por lo que es imprescindible  ir trabajando con los chavales los estados de ánimo, validando muchas veces que se puede estar mal, sin ser leído como síntoma de debilidad, sino como un conocimiento mayor y más profundo de uno mismo. Hay que ir ayudándoles para que puedan expresar de una manera más clara cómo se sienten, si arriba en esa cresta ("estoy contento, me siento bien") o en la arena ("lo estoy pasando mal, me siento triste o enfadado") para que después de expresar la emoción que están sintiendo, se pueda trabajar sobre el comportamiento.


“ME DA IGUAL”. Quieren hacer ver que no sufren y que muchas cosas no les importan o no les afecta tanto, pero ¿realmente es así?. Recordemos nuestra propia adolescencia y evitemos a veces hacerles preguntas tan directas que les llevan a contestar ese "me da igual" cuando  nosotros sabemos que no es real.  No conozco a nadie que le de igual salir o estar castigado, suspender o no hacerlo, o llevarse mal con sus padres. Es difícil discutir todos los días en casa y que no te afecte. Pero ¿cómo reconocer que sufres, que te duele y que tus padres, que sientes que no te entienden, son en parte responsables de ese sufrimiento?. No es fácil reconocer que uno se siente diferente, que no es importante... en este sentido creo que es bueno trabajar la nueva posición del chaval en la familia preguntando y hablando “con él” (parte activa, escucha, en definitiva, en palabras de Dan Siegel, "sentirse sentido") y no tanto “a él” (solo se le pregunta). Por otra parte habrá que trabajar la responsabilidad de la propia conducta por parte de las partes implicadas, para poder negociar y llegar a acuerdos que supongan un mayor acercamiento. No se dan cuenta, y hay que hacérselo ver, que están jugando a la sokatira (deporte rural vasco donde dos equipos contarios deben tirar con todas sus fuerzas hacia su campo arrastrando al contrario), cuando lo que deben hacer es volver a acercarse y reencontrarse.

“NO ME RALLES”. Contestación muy habitual de muchos adolescentes cuando se les pregunta sobre algunas cuestiones. Pero si pensamos que nos preguntan las mismas cosas todos los días, ¿no nos rallaríamos?. Revisemos cómo es la comunicación familiar.  ¿De qué habla una familia con sus hijos adolescentes?. Pretendemos que nos digan cómo se sienten cuando a veces ellos mismos ni lo saben. Quizás habría que empezar por revisar dicha comunicación familiar, entendiendo que para llegar a que puedan hablar de  “sus cosas” en casa debe establecerse esa dinámica de comunicación en la familia. Parece que se les exige a los chavales que cuenten como están cuando los adultos no somos capaces  de contar “nuestras cosas” más allá de algunas banalidades sin aparente importancia. Y digo sin aparente, porque a mi entender es desde dichas banalidades donde comienza una comunicación más profunda. Están hartos de “¿Cómo ha ido el colegio?, ”Has estudiado? ¿Vas a salir?... ¡Yo también lo estaría! Hay que hablar en casa y hablar por hablar,  hablar del tiempo, de Trump, de Siria, del Tambor de Oro... y sobre todo -y repito- hablar con ellos no tanto hacia ellos y así poco a poco también podremos entablar conversaciones sobre otras cuestiones importantes,  pudiendo  introducir  nuestras emociones y sentimientos, haciendo de modelo para ellos.

“NIPA”. Responden esto cuando piensan "¿Por qué tengo que hacer algo que no quiero?". El adolescente está instaurado en el principio del placer: “hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero”. El placer (además del componente neurofisiológico que tiene que ver con el desarrollo del núcleo accumbens) está supeditado a la escasa tolerancia a la frustración que muchos chavales desde edades tempranas han experimentado y por lo que llegando a esta edad crítica es difícil que cambie fácil y rápidamente. Así se lo explico muchas veces a ellos mismos haciéndoles ver que durante años han funcionando sin demasiados límites poniéndoles ejemplos sobre maneras de frustración que no han tenido.

El trabajo consiste en que puedan interiorizar poco a poco que esa escasa frustración a la que se han visto sometidos les está llevando a un funcionamiento que poco les beneficia. Aquí es importante introducir una nueva palabra hasta ahora para muchos de ellos desconocida “NO”. Es muy importante saber decir y aceptar un "NO" sin perder de vista lo comentado anteriormente relacionado con la negociación, la flexibilidad...

Es aquí donde debemos ayudarles a diferenciar entre lo inmediato y lo que supone un esfuerzo y una continuidad. No debemos olvidar que en la adolescencia es primordial para ellos el momento, lo urgente y por ello es difícil que entiendan que no siempre lo urgente es lo importante. El trabajo consiste en que también puedan ir aplazando ese placer, marcando objetivos a más medio-largo plazo (anticipar ventajas o adelantar inconvenientes) donde puedan ir viendo las consecuencias beneficiosas de tal espera.

Introduzco aquí un par de expresiones que un cierto números de chavales con los que trabajo a diario me refieren.



“SOLO ME ENTIENDEN MIS AMIGOS". A esta edad el grupo es importante ya que se debe dar un diferenciación de los padres buscando  su propia identidad y quiénes mejor que los que están como uno mismo para poder ayudarte y entenderte. El grupo da la pertenencia que el chaval necesita, por lo  que ir en su contra no es lo más aconsejable. Como padres y/ o tutores hay que tolerar que algunos amigos y/o parejas de los chavales no nos gusten e intentar ayudarles a entender qué es lo que se debe esperar de un amigo o de una pareja, con el fin de que poco a poco sean capaces de hacerlo.





"¿Qué está ocurriendo en el adolescente que recurre al cannabis para evadirse?"

“SOLO ESTOY BIEN CUANDO FUMO”. Cuando un chaval nos expresa lo arriba indicado, tenemos que preguntarnos qué está ocurriendo, para que deba recurrir al cannabis con la intención de dejar de pensar en todo aquello que les preocupa o atormenta. Es necesario hacer una lectura más amplia del “fuma porque quiere” debiendo entender que detrás del consumo hay muchas partes de insatisfacción  y  de malestar, que hacen que quién está fumando lo haga porque no tiene o no sabe otra manera de abordar dicho malestar y sufrimiento. En ocasiones será necesario trabajar con los chavales de manera indirecta el consumo  a través de aspectos de sus vidas que no están funcionando de manera sana y adecuada  (nivel escolar, relaciones sociales o disputas familiares…) con el objetivo de que puedan darse cuenta de todo ello. Asimismo, será importante adecuar las expectativas a las posibilidades del chaval, entendiendo que no es lo mismo una reducción progresiva del consumo que un abandono inmediato del mismo.

Para terminar también quiero apuntar que sería adecuado poder reflexionar sobre el lenguaje que utilizan los padres y/o tutores con los adolescentes ya que tiene mayor incidencia de lo que podríamos pensar en un primer momento. Expresiones del tipo “No sirves para nada” “Nos estás arruinando la vida” "Vas a ser como tu…”  pueden ser frecuentes cuando los adultos se desbordan y desde luego nada aconsejables ni como modelo para ellos ni como forma para acercarnos y entenderles.


El blog Buenos tratos regresa el lunes 3 de abril a las 9,30h.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Potenciemos el sistema de juego de los niños con trauma y trastorno del apego

Regresa el blog Buenos tratos tras una temporada larga de descanso estival. Con nuevos bríos y cargado de propuestas temáticas y otras sugerencias que espero os apasionen. Lo primero, os envío un saludo cariñoso. Espero que vosotros/as también hayáis pasado muy buenas vacaciones. Estoy encantado de retomar el blog, ¡la octava temporada (2014-15), siete años naturales!. Cuando pienso que ya ha transcurrido todo este tiempo, me entran escalofríos porque tengo la sensación de que no han pasado rápido sino vertiginosamente. Os doy las gracias por seguir el blog y por estar ahí. Vosotros/as sois la única razón de ser de este bendito proyecto que es Buenos tratos.

Primero voy a versar sobre un tema, como es habitual. Continuaré con un sumario de las novedades que nos esperan en relación al blog y finalizaré, como es tradición, con la picada que cierra cada post.

El tema que he elegido para hoy tiene que ver con el juego. ¿Por qué? Porque estamos a comienzo de un nuevo curso escolar. Los niños esta misma semana ya comienzan sus clases. De nuevo vuelta a la rutina. Para muchas familias (especialmente para las que tienen niños vulnerables en relación al manejo de la presión escolar, como les ocurre a los menores de edad que presentan trauma y trastorno del apego, quienes tienen severas dificultades para mantenerse dentro de la ventana de tolerancia a las emociones y gestionar el estrés. No es una cuestión de inteligencia. Muchos lo son, lo que les ocurre es que la capacidad de modulación y auto-regulación emocional está afectada y son más proclives a descompensarse psicológicamente) es el retorno a esa odisea en la que se convierte diariamente el hacer los deberes: las peleas, las discusiones, los estallidos de rabia, la inatención, la inquietud motora, la demora en empezar las tareas, la impaciencia y desesperación de los padres… Es el pan nuestro de cada día. Y claro, con esta dinámica diaria y el escaso tiempo que las ocupaciones dejan a las familias y a los niños, no hay momentos ni espacios para que padres, madres o cuidadores jueguen (un juego que implique entrar en relación, por supuesto) 

Existe un sistema escolar con un programa académico y una situación educativa (llamémosle así) a la que el alumno se tiene que adaptar. Raramente sucede al revés. Las situaciones escolares clásicas llevan manteniéndose con un esquema metodológico y con unos contenidos básicamente inalterados desde hace más de quinientos años. Hay niños que aprenden de otra manera, para quienes la metodología (ésta tendría que ser más lúdica) y la enseñanza deberían estar centradas en su estilo de aprendizaje y en los problemas y cuestiones que les/ nos conciernen en la vida (Freire, gran pedagogo, lo denominó la educación problematizadora) No cuestiono que determinados contenidos tengan cabida, sino que cuestiono sobre todo el camino (método significa en griego camino) que se utiliza, así como los procedimientos, el tipo de evaluaciones y el excesivo número de alumnos por tutor. Además, en nuestra actual escuela se potencia casi exclusivamente en casi todos los centros la inteligencia académica, obviando otras inteligencias que el ser humano posee y no potenciándolas; cuando sabemos que existen inteligencias múltiples (Es una teoría postulada por Gardner hace ya unos cuantos años y que aún no se ha aplicado en la escuela, excepto en contados centros; aunque afortunadamente, la revolución está cercana y en unos años éstos organizarán su curriculo y su metodología en base a esta teoría de las inteligencias múltiples, tal y como queda reflejado en esta noticia. ¡Eso esperamos! Porque hoy por hoy hay chicos inteligentes que fracasan en la escuela porque ésta no es capaz de potenciar su particular tipo de inteligencia)

La relación tutor (abogaría más por la noción de tutor personal que profesor)- alumno es el eje sobre el que debería de pivotar toda la vida escolar. Las aportaciones de la teoría del apego en el aula son la base sobre la que descansarían todas las intervenciones. Y las inteligencias múltiples son las que deberían potenciarse en el niño. Una escuela así creo que se adaptaría y acomodaría mejor a las necesidades de los niños con trastornos del apego y trauma (no nos olvidemos que han sufrido o sufren maltrato y/o abandono emocional)

En una escuela de esta naturaleza el juego como metodología (no como entretenimiento o algo marginal a hacer en el patio; o ya en casa, después de los deberes escolares, para que el niño esté un rato distraído y no moleste mientras los padres preparan la cena) sería también un elemento vertebrador de toda la experiencia de aprendizaje.

No quiero con todo esto soslayar el esfuerzo, trabajo y profesionalidad de muchos profesores y tutores que tratan, dentro de lo que el sistema les permite, de llevar a la práctica una educación basada en el diálogo y la relación, en dar cabida a la inteligencia de las emociones, en ser base segura para los niños más vulnerables psicológicamente, que promueven otros medios de evaluación que no son el clásico examen. Profesores que están adscritos a la línea de Freire y que tratan de dejar de lado la educación bancaria (usando la expresión freiriana)

Os recomiendo que veáis este vídeo denominado La educación prohibida. No tiene desperdicio.



Tras este excursus sobre la escuela (me he ido un poco del tema) me ciño a la cuestión central de este post: el juego

¿Por qué el juego? El juego es un sistema que organiza el cerebro del niño. Los niños que han sufrido malos tratos y que provienen de contextos abusivos, maltratantes, violentos… no han tenido la oportunidad de jugar. Algunos no saben jugar y el juego no les atrae. Los niños adoptados que han vivido estas adversas experiencias en sus lugares de origen no han jugado o han jugado poco. Por ello, tanto a los profesores como a los padres y madres adoptivos/as os aconsejo que le deis al juego un valor y una posición central en vuestra relación con el niño. Éste, mediante el juego, puede recuperarse mejor de las heridas emocionales y relacionales que las experiencias continuadas de abandono y maltrato generan y que aparecen en forma de problemas y trastornos en el apego. 

Los niños que han padecido maltrato, abandono o abuso no han podido jugar. El juego no puede darse cuando el organismo está en un estado de alerta o miedo. Los niños que crecen en un entorno inseguro, caótico, traumático o negligente no han tenido la oportunidad, como decimos, de jugar. Un autor que es referencia en este tema, Panksepp, afirma que el cortex y el cerebro social se han construido y desarrollado mediante herramientas como el juego y el juego físico también. Por eso la ausencia de actividad lúdica y movimiento que muchos niños han sufrido (por ejemplo, los niños/as adoptados/as y acogidos) que han vivido en entornos negligentes, durante varios años, a edades clave para el neurodesarrollo; el cerebro se construye en la interacción con el entorno, es dependiente de la experiencia para su maduración) ha podido afectar al desarrollo social y emocional de los circuitos neurales del cerebro. ¡Si jugamos con los niños, estamos reparando y estimulando estos circuitos!

La actividad deportiva y el juego que implique movimiento (con juegos y dinámicas como las que se trabajan en las colonias y los campamentos) son fundamentales porque estimulan el sistema de implicación o unión social con los demás, tan infraestimulado en los niños que han sufrido experiencias traumáticas (Recordad este post sobre Porges y su teoría polivagal; en el mismo nos habla de la importancia de estimular este sistema de implicación social en los niños)

Del mismo modo, nosotros, los adultos, ¿cómo nos relacionamos con los niños? ¿Cómo es nuestro carácter, nuestra manera de dirigirnos a ellos? ¿Estamos cuando nos relacionamos, física y mentalmente presentes? ¿O estamos desconectados? ¿Cuándo nos enfadamos, perdemos los papeles? ¿Cuándo el niño no responde de acuerdo a nuestra expectativa, somos rígidos o capaces de flexibilizar? ¿Usamos el sentido del humor, la risa, la complicidad… con el niño? No nos olvidemos que el sistema de defensa de estos niños está listo para dispararse porque vivieron multitud de amenazas para su seguridad. Por ello, siendo nosotros conscientes, hemos de ser hábiles para mostrarnos estables y positivos. Panksepp afirma que el sentido del humor, una sonrisa en un momento tenso, el saber presentar las normas y tareas del día a día de manera lúdica... potencian la habilidad del niño (¡y del adulto!) para manejar las emociones y ayudan en la regulación de los estados internos (altamente desregulados por las experiencias traumáticas) Y el adulto (el padre, la madre o el cuidador del niño) se adecuará al perfil de apego de éste: si es evitativo la cercanía y la intimidad emocional deben de ir haciéndose gradualmente, por ejemplo.

Volveremos, a no mucho tardar, con este apasionante tema del juego.

Tras la exposición, vamos con las novedades para este curso 2014/15: La primera de ellas, es que estoy ya inmerso en la redacción de un nuevo libro. Preparo un manual para familias adoptivas y acogedoras y profesionales interesados en la protección a la infancia. Mi deseo es que esté en la misma línea que el anterior libro ("¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo?") y que el estilo sea similar al que caracteriza a este blog. Quiero seguir acercando a vosotros/as (padres, madres y familias adoptivas y acogedoras) los conocimientos que tengo sobre el apego y el trauma y hacéroslos accesibles y comprensibles, plasmando en el libro mi experiencia de trabajo con estos niños y adolescentes. Espero, si todo va bien, acabarlo para el año próximo y poder presentarlo en compañía de todos/as vosotros/as (Contextualizando su aparición en un acto formativo similar al que hemos celebrado en otras ocasiones. Será una ocasión inmejorable para poder vernos de nuevo y reflexionar sobre los temas de apego y trauma que tanto nos atraen e interesan) Seguiré informándoos sobre mis progresos ¡Estoy encantado de retomar mi labor como escritor!

Finalmente, además de la picada que cierra cada post, me propongo, este curso, añadir otra que consistirá en rescatar del olvido posts que ya he escrito en Buenos tratos. Desempolvarlos y volverlos a ofrecer porque es un material a libre disposición que quizá muchas personas no conozcan y que puede resultar útil y válido para nuestro trabajo.

Me despido hoy de todos/as vosotros/as con la picada de esta semana: entre el 19 y el 21 de septiembre tiene lugar en Roma un congreso sobre apego y trauma en el que participan, entre otros: Dan Siegel, Kathy Steele, Pat Ogden, Stephen Porges, Allan Schore… ¡Un congresazo! Organiza EMDR Italia y ha logrado reunir a los mejores expertos en el tema. Servidor de ustedes se ha apuntado. Me hace muchísima ilusión conocer y saludar en persona a todos pero en especial a Siegel. ¡Espero poder hacerlo! ¡Una oportunidad única! Todo lo que aprenda allí os lo iré contando.

El primer post que rescato del baúl de los recuerdos de Buenos tratos es: Retraso en el desarrollo como consecuencia del abandono físico y emocional. He elegido este porque a comienzo de curso sensibilizar sobre las dificultades para aprender de estos niños y la necesidad de una detección e intervención tempranas, es muy importante.

Hasta dentro de 15 días, cuidaos / zaindu.

lunes, 8 de octubre de 2012

"El espacio común. Nuevas aportaciones a la terapia gestáltica aplicada a la infancia y la adolescencia", el nuevo y sobresaliente libro de Loretta Cornejo


Hacemos una parada en el camino (dejando por una semana el tema que nos viene ocupando, el de la psicoeducación para familias adoptivas y acogedoras) para detenernos a hablar sobre el último libro escrito por Loretta Cornejo Parolini. Se titula: “El espacio común. Nuevas aportaciones a la Terapia Gestáltica aplicada a la infancia y a laadolescencia” Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao, 2012.

Acabo de terminar su lectura y la sensación que me queda es una que ya he tenido otras veces leyendo obras de Loretta (este es su cuarto libro): me parecería estar en mi sala de lectura con (y sentir a) la propia Loretta en persona, hablándome, comentándome, transmitiéndome toda su sabiduría y experiencia de psicoterapeuta acumulada a lo largo de los años. El estilo sentido, tierno y emocional de Loretta te envuelve cálidamente y durante el tiempo de lectura sientes a la autora presente contigo; con esa manera única, original e irrepetible que ella tiene de escribir: “desde la piel pero también desde el cerebro” (Loretta dixit) No hay ningún autor que sepa equilibrar tan bien en un libro reflexión y emoción. Por eso sus obras son siempre tan esperadas. Y por eso también éstas son siempre grandes éxitos. La literatura psicológica está plagada de obras científicas, con referencias a artículos de investigación, trabajos muy sesudos pero que adolecen de lo fundamental: la experiencia profesional directa con el paciente. Loretta nos abre las puertas de su centro de psicoterapia (Umayquipa, que significa “soplando el amor”, en lengua quechua), como hace un afamado cocinero cuando enseña su saber hacer. Nos muestra qué dicen sus pacientes, qué dibujan, qué sienten, qué comunican, cómo trabajan ella y su fenomenal equipo… Con rigor pero con corazón. Si queremos que crezca la mente de los niños, debemos alimentar su corazón. Y de esto sabe mucho, vaya que sí, Loretta Cornejo.

Loretta Cornejo nos enseña, como digo, su manera de trabajar y su forma de entender la psicoterapia. En esta ocasión ha vertebrado todo su libro (en el que han participado los pacientes con sus historias y sus obras psicoterapéuticas, y también psicoterapeutas de su equipo, justo es decirlo) en torno a una idea que ella considera capital en esta época que nos está tocando vivir (tan cambiante social y tecnológicamente, y tan convulsa con la crisis que nos aqueja): el espacio común. Su idea entronca a las mil maravillas con la neurociencia más actual que recoge la vital importancia que tiene para un desarrollo armónico y equilibrado de la persona la estimulación de las neuronas espejo. ¿Qué son las neuronas espejo? En 1996 el equipo de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia), estaba estudiando el cerebro de monos cuando descubrió un curioso grupo de neuronas. Las células cerebrales no sólo se encendían cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos sino que, simplemente con contemplar a otros hacerlo, también se activaban. Se les llamó neuronas espejo o especulares. En un principio se pensó que simplemente se trataba de un sistema de imitación. Sin embargo, los múltiples trabajos que se han hecho desde su descubrimiento indican que las implicaciones trascienden, y mucho, el campo de la neurofisiología pura. El sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. En suma, nos permite sintonizar y conectar emocionalmente con los otros, llegar a empatizar.

Loretta Cornejo propone y pauta cómo hacer posible esta maravilla de la conexión emocional y la comunicación sintonizada entre personas gracias a que tenemos estas neuronas espejo. Loretta (con su saber y sus técnicas) las despierta y anima para que funcionen y no se atrofien. Y para ello comienza su libro definiendo cómo es el espacio de cada uno (el de cada niño, el de los padres, el de los jóvenes, el de los abuelos, el de los hermanos y el del mundo en que vivimos) desde el cual todos y cada uno de nosotros estamos llamados a que nuestras neuronas espejo sintonicen y conecten con los demás. Y para que se dé la magia de este encuentro que transfigura las realidades y pueda convertir el mundo en más justo y más humano, Loretta Cornejo nos dice: “El espacio común son una serie de espacios que se sobreponen uno junto al otro creando un hermoso espacio común propio de cada uno” (cada uno en sintonía y conexión con el otro) El papel del psicoterapeuta (o del profesor, médico, educador, monitor…) está “…en dejar nuestra propia huella que imprima un modelo de referencia”

Para ello, la autora no sólo nos dice el qué (ese espacio donde el espacio de cada uno se superpone para crear uno común es necesario en una sociedad que necesita ofrecer sobre todo a los jóvenes, ámbitos para expresarse con el otro, previniendo que nuestros adolescentes caigan en la pasividad del aburrimiento o en la indiferencia o la evasión dañina como pueden ser las drogas u otro tipo de adicciones) sino que para poder lograr todo esto nos cuenta el cómo se puede hacer: el libro aporta muchas técnicas gestálticas que ponen a la persona en contacto con sus emociones y con las emociones de los demás. E intercala a lo largo del libro “las frases de los niños y jóvenes, las de los padres, las de los abuelos” El propio terapeuta, facilitador de todo este proceso, encuentra en esta obra “medidas para el propio cuidado, aprendizaje y toma de contacto consigo mismo y con su vocación de ayuda”. El espacio que Loretta brinda “es compartido, común”, como ella dice. Los animales forman parte de este espacio también, y en concreto se muestra cómo un perro (un animal tierno y juguetón llamado Horatio que es miembro del equipo de profesionales de Umayquipa) puede obrar maravillas ayudando a los niños y adultos a desarrollar el potencial emocional de sentir sentido al otro. Loretta Cornejo ha innovado en este campo de la terapia con animales pues desde hace muchos años incorpora a las sesiones un perro coterapeuta (en sus libros anteriores ya nos cuenta cómo lo hace) No es un perro cualquiera. Tiene cualidades especiales. Y además, arrastra una historia de abandono que ha ayudado a muchos niños que la han vivido a su vez a calmar su angustia interna. Porque como dice Loretta: “Si Horatio es bueno, cariñoso y obediente, ¿por qué le abandonaron? Porque el abandono no es el malo, mi querido niño, sino que son los que abandonan los que están mal (y  el niño me dijo un ¡ah! muy grande con sus ojos y su boca, y por fin entendió su propia historia)”

Frente a una psicoterapia que tradicionalmente ha considerado que el espacio terapéutico es sólo del niño y del terapeuta y que “violar” el mismo con la entrada de otras personas o animales es contraproducente (una visión que todavía mantienen algunos profesionales), Loretta Cornejo (y estoy totalmente de acuerdo con ella) opina que cuanta mayor sea la red implicada en el trabajo psicoterapéutico con el niño y que pueda participar en el mismo (dentro de un encuadre, unos objetivos y una metodología, por supuesto) mayor será su capacidad de enriquecerse como persona y superar las adversidades que le traen a terapia. Una psicoterapia ecosistémica que no concibe que la misma se acabe dentro de las cuatro paredes del salón de terapia. La terapia se da en el mundo y dentro del mundo. Tiene su espacio propio pero forma parte del espacio común. Hay espacio para el niño y para el psicoterapeuta con su vínculo y su trabajo; pero también es necesario que lo haya para el resto de personas que forman su red social. El psicoterapeuta no es una pantalla en blanco sino que debe ser caja de resonancia de lo que los niños traen y comunican. Sus neuronas espejo deben de desarrollarse y crecer como lo hacen el resto de neuronas del cerebro responsables de otras habilidades y capacidades.

Y para terminar esta reseña, me quedo con esta frase de Loretta (podría elegir muchas otras más, pero os invito a que compréis el libro y las descubráis vosotros. Es un libro que pueden disfrutar y aprovechar psicólogos, psicoterapeutas, médicos, profesores, monitores, orientadores, abogados, enfermeros… y sus técnicas son aplicables a muchos ámbitos porque el espacio es común, no lo olvidemos) que creo que es una gran verdad a menudo olvidada por los profesionales: “Muchas veces creemos que lo que le hablamos al niño es lo que le llega, pero no es así, generalmente al niño le llega más de lo que le transmitimos con nuestra conducta, con nuestros gestos o incluso con lo que sentimos por dentro ante determinada situación, o la técnica que utilicemos, que todas las palabras que acompañemos para convencerlo de algo”

Felicidades, Loretta, y que vengan muchos libros más.

La semana que viene volvemos con el tema de la psicoeducación para familias adoptivas y acogedoras.

Cuidarse /Zaindu