jueves, 11 de enero de 2018

Taller para el aprendizaje de la técnica de la caja de arena en Madrid, organizado por Psicoveritas, 3 de febrero 2018

Organizado por el Centro Psicoveritas de Madrid


Impartido por: 

José Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo clínico 
y psicoterapeuta infantil

 3 de febrero de 2018





CURSO BÁSICO DE LA TÉCNICA DE LA CAJA DE ARENA
CÓMO CONDUCIR UNA SESIÓN


PRESENTACIÓN

Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.

En este curso básico pretendemos que los alumnos/as puedan sentir la experiencia de hacer una caja de arena aplicando correctamente los pasos que se deben de seguir para llevar adelante una sesión con la caja de arena en sus tres fases: preparación, creación y postcreación, tanto desde el rol del paciente como del psicoterapeuta. 

Aprenderemos los orígenes de la técnica, los materiales que necesitamos y dónde adquirirlos, las consignas que deben de darse al paciente, los aspectos que deben de respetarse, alcances y limitaciones de la técnica, la actitud del terapeuta y las precauciones con determinados pacientes.

Lo más importante de todo es la vivencia de realizar la caja de arena con un terapeuta conectado emocionalmente y receptivo empáticamente. Por ello, la mayor parte del tiempo del taller la dedicaremos a la práctica, a que todos/as los/as alumnos/as hagan su caja de arena y puedan ensayar el rol de psicoterapeuta.

CONTENIDOS

Los orígenes de la técnica, hacer un poco de historia.

Para quiénes está indicada esta técnica.

Los pasos en la conducción de una sesión con la técnica de la caja de arena.

La actitud del terapeuta: qué observar y a qué prestar atención.

Alcances y límites de la técnica.


METODOLOGÍA 

Comprende la elaboración de cajas de arena por parte de los alumnos, aprendiendo los pasos en la aplicación y conducción de una sesión junto con breves exposiciones teóricas y el visionado de vídeos con casos prácticos reales.

Duración: 8 horas


DOCENTE

José Luis Gonzalo Marrodán. San Sebastián-Donostia, 1967. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta por la EFPA. Postgrado en traumaterapia sistémica-infantil por el IFIV de Barcelona. Clínico EMDR adultos y EMDR en niños y adolescentes (nivel II) Trabaja en su consulta privada realizando tratamiento psicoterapéutico a niños, adolescentes y adultos. Desde 1999 su campo de interés profesional se centra en la psicoterapia basada en el apego y en la traumaterapia con niños y jóvenes adoptados y acogidos. Combina su actividad como psicoterapeuta con la de formador de profesionales y familias. Dirige el blog: www.buenostratos.com.

FECHAS y HORARIO


3 de febrero de 2018

Horario: 9,00h a 13,30h y de 14,30 a 18,00h

INSCRIPCIÓN y TARIFAS

Enviar nombre y apellidos con el resguardo de la transferencia al correo:

mlapastora@gmail.com

Datos bancarios. Psicoveritas:

ES56 2095 0573 1091 14960247

Precio: 185 € si se realiza el pago antes del 25 de diciembre de 2017


200€ entre el 26 de diciembre y el 2 de enero de 2018

LUGAR DEL CURSO

C/ San Bernardo, 97, bajo, MADRID

Tel.: 91 594 36 72 / 656 913 859


www.psicoveritas.es

Presentación del libro "Apego y psicopatología. La ansiedad y su origen", de Manuel Hernández, en Bilbao, 25 enero 2018



El miércoles 25 de enero, a las 19,30h
Librería Casa del Libro
Alameda de Urquijo, 9
Bilbao

Manuel Hernández presentará su libro

"Apego y psicopatología: La ansiedad y su origen"



Tendré el placer de acompañarle en el acto de presentación, y gustosamente os invitamos a que lo compartáis con nosotros, aprovecharemos la ocasión para hablar de los temas que tanto nos apasionan y para felicitar y honrar a Manuel Hernández.


martes, 9 de enero de 2018

Comienza en enero 2018 el curso "Lo esperado y lo inesperado. Formación en psicología evolutiva infantil aplicada a la Gestalt", organizado por UmayQuipa en Madrid. ¡Últimas plazas!

Últimas plazas para este curso impartido por grandes profesionales, en el cual colaboro impartiendo un módulo.

Curso abierto a las familias, para que podáis formaros.


LO ESPERADO Y LO INESPERADO: 

Formación en psicología evolutiva  infantil aplicada a la Gestalt.




"DE LO ESPERADO A LO INESPERADO. 
La psicología evolutiva bajo una mirada gestáltica"








PRESENTACIÓN. Por Loretta Cornejo

Seguimos considerando que todo profesional que se encargue de estar al lado de las familias y los niños y jóvenes debe actualizar los conceptos de evolutiva. Y por qué no, los que trabajan con personas adultas para entender desde un punto de vista diferente qué pasó, de qué se vio rodeado en su infancia, que cosas hicieron que la energía familiar derivara en conflictos irresolubles o en chispazos que llevaron a encuentros diferentes y sanadores.

Todo manual nos dice cuando un niño debe comer, cuándo caminar, cuándo sentarse, cuándo tener amigos... pero ninguno o casi ninguno nos habla de los ritmos, de las propia música que trae cada niño y cómo se engarza con la melodía de cada uno de los padres y que pieza instrumentará en el mundo.

Pocos manuales hablan de la angustia de los padres prematuros y cómo acompañarlos, de qué cosas que se hacen o se dejan de hacer en la niñez repercuten en la adolescencia y tampoco de la evolutiva de los niños en acogida o adoptados, que llegan con toda una historia y sus propios recursos a una nueva familia que ellos no saben aún si adoptarán o no y en cuánto tiempo. 

Hablaremos de los niños de alta sensibilidad que muchas veces son diagnósticados como déficit de atención, hiperactividad, trastornos del desarrollo y tantas cosas más. Son niños que vienen con otras tareas que cumplir en esta vida y no los estamos entendiendo. 

En esta formación son bienvenidos los padres que quieren entender y acompañar a sus hijos con estas características y saber más, un viaje que empezarán desde los 0 meses a los 12 años, pasando por conceptos introductorios de neurología afectiva, procesos de resiliencia, figuras de apego y daños que se pueden heredar junto a conceptos de psicoeducación. 

Si están interesados/as: 

Llamar al 91 5493878  o escribir a: umayquipae@gmail.com


 La teoría infantil desde la psicología del desarrollo por edades




TEMARIO Y PROFESORADO

1-Crianza positivaapego y desarrollo en las distintas etapas evolutivasJOSE LUIS Gonzalo Marrodán.

2-La construcción del mundo emocional durante los primeros años de vida (o a 3 años): Los procesos emocionales necesarios a lograr durante el primer año de vida, y la prevención de posibles patologías. DIANA C. de Baumann.

3-Introducción a la neurología afectiva. LUCIA Ema.

4-La personalidad emocional de 3-6 años: Los seis años se termina la esencia de la personalidad adulta. Procesos evolutivos emocionales y formas de intervención. Trabajo con los padres o figuras parentales. Iniciación y desarrollo del  proceso de socialización.

5-La edad de la incertidumbre y la edad dorada De 7 a los doce años LORETTA Cornejo.

6-La primera infancia y sus diferentes etapas en correlación con las etapas de la adolescencia. MARGA de la Torre.

7- El no tirar la toalla: entre la fuerza y lo vulnerable: Acompañando a los hijos prematuros. PEDRO Valentín-Gamazo.

8-Cómo ayudar a sostener las relaciones afectivas desde el principio de la vida. Claves desde la psicoeducación e intervención comunitaria.

9- Distintos niveles de intervenciónDr. CARLOS Pitillas (Universidad de Comillas y Primera Alianza)

10.-Algunos temas especiales: Niños con alta sensibilidad. Evolutiva de los niños adoptados. LORETTA Cornejo Parolini

lunes, 8 de enero de 2018

"He conocido el pánico, [...] mi cerebro se desorganizó [...] como el de los niños que sufren malos tratos", por Pilar García Cortázar, psiquiatra y traumaterapeuta.


Diez meses, diez firmas III

Profesional invitada en el mes de enero de 2018: 

Pilar García Cortázar

Título de su artículo: 

"He conocido el pánico, [...] mi cerebro se desorganizó [...] como el de los niños que sufren malos tratos"

He querido que el 2018 (¡Feliz Año Nuevo a todos/as, mis queridos/as seguidores de Buenos tratos!) lo empecemos al revés de como solemos hacerlo: este mes tenemos, primero, la firma invitada y después, otro día, mi post. Creo que comenzar con un testimonio, con una experiencia real, vivida por una profesional de la salud mental (psiquiatra y compañera de la Red Apega), nos va ayudar a entrar en un mensaje importante en el que quiero volver a incidir: la empatía. Solamente podemos realmente ayudar al otro si tratamos de ponernos en su piel, en cómo siente en su mente/cuerpo los sucesos que le acontecen en su vida. Sobre todo cuando este otro sufre injusticias.

Este relato que tenéis a continuación, hecho a corazón abierto, consigue que nos situemos en cómo es bregar con un cerebro desorganizado, como muchos/as de nuestros/as niños/as adoptados/as y acogidos/as, víctimas de malos tratos, están abocados a vivir (sufrir) Quizá de este modo podamos llegar a comprenderles, y cuando se muestren agresivos, hostiles, resistentes, despreciativos, distantes, aprovechados, etc. seamos capaces, en ese momento, de darnos cuenta que dichas características son rasgos interpersonales interiorizados en la relación con cuidadores sumamente incompetentes, con cerebros desorganizados que precisamente desorganizaron su propio cerebro. 

El pasado mes de octubre de 2017, se celebraron en San Sebastián, Gipuzkoa, la ciudad donde vivo, las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil. Pilar García Cortázar fue la invitada de honor de dicho acontecimiento. Le hicimos un homenaje por mostrar su capacidad para hacer un proceso resiliente en la enfermedad. No sólo por hablar de resiliencia, sino por hacerla posible. Por su coherencia. Ella se comprometió a hacer una comunicación sobre este tema. Tenía carta blanca para expresar lo que ella quisiera, por supuesto. Y eligió contarnos en primera persona el pánico que se siente cuando el cerebro se desorganiza como consecuencia de un trauma -en este caso, un tumor cerebral- Además de conmovernos emocionalmente con su experiencia, Pilar García Cortázar quiso aprovechar para hacer una similitud con lo que los niños/as pueden sentir cuando su cerebro se desorganiza por la neurotoxicidad de los malos tratos. "Estudiarlo es una cosa, pero vivirlo es diferente". Ahora sí que Pilar sabe de lo que habla...

Pilar García Cortázar recibió una atronadora salva de aplausos, nuestro reconocimiento y cariño por su valentía al mostrarnos la vulnerabilidad del ser humano y acercarnos, además, a sentir empatía por los menores maltratados. Ella, en este doloroso proceso, ha estado acompañada por una red psicoafectiva de personas significativas en las que se ha apoyado para poder afrontar toda la intervención. Los niños/as maltratados -afirma Pilar-, en cambio, muchas veces se quedan en el pozo porque nadie les ayuda ante el pánico, un miedo muy intenso, de la experiencia de los malos tratos, tan desorganizadora del cerebro como lo puede ser la aparición de un tumor. 

Le dije a Pilar García que un testimonio tan edificante, valiente, conmovedor, coherente y empático merecía que llegara a más personas, y le invité a ser una de las colaboradoras del blog. Aceptó de mil amores, y aquí la tenéis. Espero que sirva para que seamos empáticos con lo niños/as, pues tener un cerebro desorganizado es algo que complica enormemente la vida. Ellos/as, además, tienen que funcionar en un mundo que les plantea unas exigencias muy altas y arrostrar la incomprensión de los adultos que hacen lecturas actitudinales de sus problemas. Este es el mensaje para el 2018: empatía hacia nuestros niños/as, un año más, desde aquí, hacemos votos para que esto sea una realidad.

Muchas gracias de todo corazón Pilar García Cortázar, por formar parte del ilustre elenco de colaboradores del blog Buenos tratos y por ofrecernos este enriquecedor relato. 

¡Termino diciéndoos con gran alegría que el proceso de recuperación de Pilar García está siendo positivo!. 

Pilar García Cortázar. Pontevedra, 1967. Psiquiatra. Diplomado en traumaterapia Infantil Sistémica en IFIV Barcelona. Desde 1997 trabajo en servicio público del Salud Mental Infanto-Juvenil en Galicia. En este trabajo comparto testimonio de una experiencia traumática orgánica cerebral sufrida hace 7 meses.

He conocido el pánico, el miedo más intenso y desorganizador, he convivido con él, aún sigue conmigo por momentos. Como psiquiatra, llevo años trabajando con gente que sufre trastorno mental grave con adultos, y sobre todo con niños. Entre ellos muchos son niños cuyos padres tienen su cerebro desorganizado por traumas, niños con enfermedad mental, padres con enfermedad mental. Pero experimentarlo es diferente.

Tras la intervención de un tumor cerebral hace unos meses, mi cerebro se desorganizó, perdió su conexión vertical. Recordando simplificadamente lo que nos enseñó Jorge Barudy, interpreto que mi cerebro reptiliano, aquél que te mantiene con vida, regula las funciones vitales, se mantuvo; el cerebro límbico emocional se hiperactivó por el estrés, el pánico, los fármacos y, la corteza cerebral, el cerebro racional, el que piensa, se desconectó temporalmente, por la hiperactivación del sistema límbico.

Experimenté la falta de control del pensamiento, el dominio del pánico. Se me representaba, sentado a mi lado, una especie de perro fiero lleno de pinchos que se clavaban en mi garganta y yo pequeñita como una niña asustada sin atreverme a mirarlo. Mis defensas alternaban entre la proyección-referencialidad, la negación maníaca... en un estado de desaferentización donde no recibía nada del exterior, era imposible desconectarme de mis pensamientos destructivos, atrapada en la errónea y destructiva interpretación hipervigilante de mis sensaciones corporales.

Tras la intervención de una lesión cerebral importante permanecí 15 horas en Reanimación. Es una estancia hospitalaria, sala única grande donde se ubican varios enfermos que han salido de quirófano y precisan una vigilancia intensiva, permanentemente atendidos por personal sanitario. Mi mente permanecía pegada al monitor por donde desfilaban mis constantes: tensión arterial, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria... en números y gráficas que yo interpretaba funestamente desde el pánico atroz a la muerte. Avisaba cuando veía 25, “soy médico pone 25" o "140 u 89", sin pensar qué significaba, sólo guiada por el presentimiento de la muerte inminente, no pensamiento sino certeza incuestionable. Los sanitarios me prestaban su corteza cerebral: “no pasa nada, todo está bien, te vigilamos todo el tiempo y todo funciona bien, eso es la frecuencia respiratoria y está bien”, lo cual me tranquilizaba 2-3 minutos, pero al rato volvía a avisar sobre otra cifra alarmante en mi caos mental. 




Durante ese tiempo pudo pasar mi marido a verme, de lo que hablamos mi mente quedó atrapada por la información de que mi hijo pequeño tenía una tortícolis, él estaba en Pontevedra con la abuela; mi mente tradujo: “mi hijo tiene meningitis y se murió”. En REA me conectaron con una tele con subtítulos en un intento de sacarme de mi autoobservación catastrófica, pero mi cabeza sólo estaba esperando el corte de la serie para conectarse con mi ciudad e informar del brote de meningitis.... Posteriormente escuché, o surgió en mi cabeza, porque es evidente que perdí el juicio de realidad, la posibilidad de desarrollar un síndrome de secreción inadecuada de ADH (hormona antidiurética, una hormona secretada por el cerebro)... El centro de mi tortura era la bolsa de orina conectada a mi sonda urinaria imbuida en el pánico de que aquella orina no era mía, no salía sino que subía hasta mi cerebro encharcándolo y sólo yo me daba cuenta, porque yo era médico y tenía la certeza de mi muerte. Esa certeza es terrible, a pesar de los razonamientos prestados por el personal sanitario, razonamientos que no conseguían combatirlo, o de conseguirlo asomaba otro más o igual de terrible (congelamiento del cerebro si se me enfriaba un pie, aura epiléptica ante episodios de sudoración intensa por efecto secundario de los medicamentos…) Terrible ver desfilar cigüeñas (ahora me alegro de no haber visto buitres carroñeros sino aves asociadas a elementos de vida) con la cabeza cortada o bebés sin cabeza, observar cómo se derriten las paredes de la habitación que se volvían entre rosa y verde, aterrador, me quedaba mirando fijamente aterrada, pensaba que avisaba al personal de lo que me sucedía, pero no fue así... Yo creía, le decía a la enfermera que tenía alucinaciones, y ella me contestaba: "Qué alta eres, te voy a peinar". Yo replicaba: "Habré crecido aquí", mientras me colocaba la venda de la cabeza. Otra noche me visitaron dos hadas, fue muy confortante, dos amigas que me han estado ayudando, aparecieron y en silencio una me pasaba sábanas suaves y blancas por encima, la otra movía placas de TAC, en silencio y sin parar. Sentía calma, “están haciendo su trabajo”

Después, el terror mucho tiempo, meses, miedo a comer y vomitar (con lo que me estallaría la cabeza), a caminar... Me parecía que nunca más me iba a levantar, ¡a bajar escaleras! Miedo a escuchar a la gente, a sus miradas, interpretaciones referenciales, todo el mundo habla de mí y sabe que no hay solución, espiar conversaciones, mi hermana ingeniero habla con mi madre por teléfono y le cuenta lo que me va a suceder, ella “lógicamente” me lo oculta, la mirada del vecino que me mira, "¡estás viva!”, me aterra, no me atrevo a llevar mis informes a mi médico, todos saben... En otros momentos, mi convicción de que ya no me sucede nada me lleva a la necesidad de comprobar mi fortaleza, visitas, paseos y ¡hasta una consulta médica en la calle!, por supuesto, bien atenta a no parar porque sería mostrar cansancio, síntoma de enfermedad y seguir, seguir, la negación maníaca. 

Ha habido una pérdida de juicio de realidad. Ni lo que decía ni lo que yo escuchaba se correspondía a la realidad. He asistido a consultas médicas de las que salía con información errónea. Ha habido una legión de cerebros alrededor prestándome su corteza cerebral diciéndome con firmeza qué tenía que pensar y qué tenía que hacer. Sola es el pozo que me traga.

Ha habido también cabezas a mi alrededor que mostraban sus emociones, de forma sutil y lícita, hacían crecer mi pánico de forma insoportable, gatillaban mis miedos de nuevo. Me llevó al aislamiento, pude permitírmelo. Me recuerda al descontrol que sufren los niños víctimas de malos tratos, experiencias escolares de acusación-huida que se nominan como agitación y acaban en la urgencia hospitalaria.

Mi cerebro está tomando el control, retorna a su estado de organización, la organización de un cerebro sano. Soy capaz de analizar retrospectivamente, de empezar a juzgar con cierto realismo, lo prospectivo aún me cuesta. Sigo desregulada, aunque no continuamente. Sigue habiendo gatilladores de mi pánico, pero me he vuelto una artista en su detección. 

He reconocido en mi recuperación los tres bloques de intervención explicitados en el cuidado de los menores objeto de la traumaterapia, de una forma más rápida y autónoma, porque es evidente que el daño que yo he sufrido ha sido importante, pero agudo y transitorio, sobre un cerebro sano y con un entorno sano. Mi recuperación ha comenzado en la regulación de mis hábitos, necesitando ayuda para hacerme yo cargo de ellos. He tenido cuidadores disponibles y accesibles en todo momento, bien personal sanitario bien mi familia. Ha habido una sintonía emocional de todos aquellos que han sido capaces, no todo el mundo ha sido capaz de contener sus propias emociones, lo cual gatillaba las mías, lo mismo me ha pasado inicialmente a mí con mis hijos. He ido recuperando mi capacidad de autoobservación y autoconciencia, legitimando y comprendiendo mis emociones….Con el avance del tiempo también las de los demás a mi alrededor.

Y he utilizado la palabra para calmarme, el hare krishna, como dice mi marido. E identifico las situaciones que gatillan mis miedos, mis proyecciones o las palabras que me los gatillan, y recupero mis estrategias autónomas para calmarlas casi todo el tiempo. Entiendo que puedo dedicar un rato a lamentarme, no todo. He modificado mis creencias respecto de lo que me ha ocurrido, ha tardado. Empiezo a poder proyectarme en el futuro.

Puedo empezar a evaluar aspectos fortalecedores de mi persona en este destructivo acontecimiento. Soy capaz de reirme de mí misma. Proyecto hacerme voluntaria de la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) para acompañar a gente sola. Y he aprendido a comprender mejor a mis pacientes. Me he dado cuenta del magnífico entorno que tengo.




Y me acuerdo de quien sufre lo primero y no tiene lo segundo, la ayuda de la palabra prestada por la cabeza del otro. Y de los niños que han organizado su desarrollo cerebral en el trauma múltiple complejo, el efecto neurotóxico de los malos tratos. Yo tengo un retorno a mi cerebro organizado, ellos no. Sólos no pueden salir del pozo, ni siquiera pedir ayuda, hay que asomarse a ayudarles, tiene que ser algo proactivo por nuestra parte.

Estos niños afectos de la neurotoxicidad de los malos tratos no cuentan con los efectos protectores de cuidadores con cerebros organizados y a su disposición. Estos niños tienen un muy difícil acceso a los servicios de atención sanitaria-social, tanto ellos como sus familias suelen generar un rechazo generalizado de los profesionales sanitarios, escolares... No hay en estas familias ni en estos niños una clara conciencia de sus dificultades, son los demás no ellos, con lo cual no hay un motor para el cambio. Esta desorganización cerebral transitoria de causa orgánica como la que yo he sufrido, tanto en el contexto de atención sanitaria como social y familiar, se entiende y se atiende. Esta afectación, bueno, mucho más grave en un niño abandonado o víctima de cuidados negligentes y/o abusos en contexto escolar, y me atrevo a decir sanitario, ni se entiende ni se atiende. Y qué decir de los padres de estos niños a quienes en todo caso culpamos, pero se nos escapa el mecanismo autoperpetuador que subyace en estas familias.

Esta experiencia ha completado mi formación, si alguien duda de las enseñanzas recibidas yo doy testimonio. Después de esta experiencia, creo haber aumentado mi capacidad para sentir a mis pacientes, espero que no sea excesiva o sólo sufriré por ellos y no los podré ayudar. He aumentado mi capacidad para reconocer el valor en la recuperación de los cuidados del otro, la necesidad de prolongarlos en el tiempo. Y seré una voz más alta y más clara en reclamar la necesidad de proporcionar voz y un lugar digno a los niños víctimas de trauma múltiple complejo. Si los dejamos sólos se los traga el pozo.


sábado, 30 de diciembre de 2017

"Compartiendo lo aprendido", un libro necesario para que los maestros/as comprendan a los menores adoptados y acogidos, por María Martín y Mercedes Moya

Se me acumula la tarea lectora porque tengo cinco libros encima de mi mesa esperando turno. Este último trimestre del año ha sido prolífico en cuanto a publicaciones. Voy leyendo al ritmo que puedo, dos libros a la vez, no me da la mente para más, si es que quiero reflexionar e interiorizar lo leído. Porque, como decía el profesor y filósofo Gustavo Bueno, “lo importante no es leer mucho sino digerir bien lo que se lee”. Leer, además, no es ninguna competición ni debe vivirse como un acto estresante. Es una fuente de placer.


Hoy os informo de que acabo de recibir, alborozado, la obra titulada: "Compartiendo lo aprendido" escrita por María Martín Titos y Mercedes Moya Herrero, dos profesionales y madres adoptivas –a quienes admiro- comprometidas con la adopción y diferentes causas sociales. En este caso, el gozo es mayor porque he colaborado –participan también otros profesionales de la adopción como Montse Lapastora, Iñigo Martínez de Mandojana, Alberto Rodríguez y Marga Muñiz- escribiendo la presentación de un capítulo. El prólogo corre a cargo de Juan Alonso Casalilla Galán.

María Martín Titos se presenta así en su web profesional: "Nació en Granada un 1 de febrero de 1983. Desde niña se contagió de la creatividad de su abuelo, el pintor Juan Titos Santos. A esta escritora y guionista se le puede considerar una persona muy precoz. A los veintisiete años se convirtió en madre adoptiva de dos hermanos nacidos en Siberia. Este hecho fue un hito muy importante en su vida. Como ella dice, sus hijos son sus mejores maestros. Se puso al frente de asociaciones y otros proyectos de diversidad en Granada, donde nació la idea de escribir su primer libro: "Mariposas en el corazón". El éxito de esta obra, junto con sus artículos y cuentos infantiles, relacionados con la diversidad y la escuela, la han convertido en todo un referente en este campo. Es Presidenta de AAPE (Asociación Adopción Punto de Encuentro) Su experiencia trabajando con las familias más diversas le inspiró para crear un proyecto audiovisual, donde la diversidad y el protagonismo femenino se dan la mano. Este interés unido a su gran sensibilidad la llevó a fundar su proyecto más ambicioso hasta la fecha: Fundación DIVERSOS, de la que es Directora, y la cual trabaja por la inclusión de la diversidad, promoviendo el respeto a la diferencia como derecho innato, básico e inherente al ser humano."

Mercedes Moya, por su parte, en su web profesional, se presenta con estas palabras:"Vivido lo vivido llegar hasta aquí, no ha resultado fácil. Mi vida dista mucho de ser perfecta,  pero he aprendido a disfrutar las pequeñas cosas esas que son gratis pero que requieren su tiempo. Ir a despedirme del sol, en esas maravillosas puestas de sol mediterráneas cualquier día y en cualquier estación, los colores del otoño en la montaña, un día de sol en invierno, un beso o un abrazo de esos que te recargan el corazón con los latidos de quien te lo da. A todos la vida nos ha roto alguna vez. Caerme, levantarme, reinventarme, improvisar, tragarme las lágrimas o dejarlas correr cuando la muerte se lleva a las personas más preciadas y más preciosas de tu vida. Y  abrir de nuevo el corazón. Y aprender a conquistar corazones, los más difíciles, los de mis de pequeños titanes. Resignificarlo todo  y llenar de contenidos nuevos día a día. Una vida en la que nunca, y doy gracias por ello, me ha faltado un porqué para seguir adelante. Mi vida es un viaje de largo recorrido ( una de las cosas que más me cargan las pilas son los grandes viajes) con muchas estaciones, muchas personas, ilusiones y etapas cumplidas. En este viaje que emprendo cada día no me faltan ganas de aprender, de crear, de inventar o de compartir, tengo mucho recorrido y mucho por ofrecer. Y cada día en lo que hago, sea lo que sea, juro que pongo el alma, el corazón y la vida."

Mercedes Moya diseñó, creó y dirige, desde 2015, la web adopcionpuntodeencuentro.com, que hoy se ha convertido en la plataforma virtual de ayuda y divulgación de recursos compartidos y contenidos de la Asociación Adopción Punto de Encuentro (AAPE) la primera asociación 2.0 donde padres, educadores y terapeutas pueden encontrar y divulgar todos los temas de interés y recursos que puedan ser de utilidad.

Este libro está dirigido a todos los docentes (también a los padres y madres y a los profesionales que trabajen con menores adoptados y acogidos) de las escuelas, con el fin de cubrir una necesidad imperiosa: que los chicos y chicas adoptados/as o acogidos/as puedan ser entendidos por los maestros y maestras. Y, además, que puedan desarrollar pautas e intervenciones psicoeducativas acordes a las necesidades que estos menores presentan teniendo en cuenta los antecedentes de maltrato, abandono y/o abuso sexual que muchos de ellos/as han padecido y cuyas secuelas aparecen en forma de síntomas que sugieren la existencia de un trauma complejo en ellos/as, como las dificultades de aprendizaje de diversa índole, problemas de conducta, de atención, de déficit cognitivo acumulativo, de vinculación, de control de impulsos…

Las autoras proponen -como diría Pepa Horno- un cambio de mirada potente hacia el niño/a o joven, conscientes de que muchos/as de los menores y sus familias sufren este desconocimiento de los docentes acerca de qué le ocurre a ese chico o chica en concreto para comportarse del modo en el que lo hace, o no llegar al nivel de la clase, que deviene en etiquetas o explicaciones no científicas y, en consecuencia, en actuaciones que ahondan en la herida del menor o de las cuales no obtiene beneficio alguno.

Por ello, este libro es muy necesario, saludamos su aparición, porque el docente motivado a formarse al fin puede encontrar, como dicen las autoras “una valiosa aportación para la educación en adopción y acogimiento. Una herramienta que ayuda a los docentes (también a los padres y otros profesionales que precisen de ese cambio de mirada) a tener una tutoría profunda sobre ese niño/a adoptado/a y acogido/a muchas veces incomprendido y mal interpretado”.

Enhorabuena a las autoras por este libro, y gracias por invitarme a escribir la presentación del capítulo titulado: “El desafío que supone la crianza” Para mi ha sido un placer y un honor. He quedado particularmente satisfecho de cómo me ha quedado la redacción del capítulo, tanto en el contenido como en el estilo. Lo hice con mucho cariño. 

Os invito a todas las familias adoptivas y de acogida, así como a los profesores y profesionales de la enseñanza, a que os hagáis con un ejemplar. Para poder adquirirlo, haz click aquí.