martes, 12 de febrero de 2019

I Jornadas en Málaga sobre el maltrato infantil y sus consecuencias. Con Sandra Baita. Organiza Centro Concilia, 14 y 15 de junio de 2019.


I Jornadas en Málaga sobre el 
maltrato infantil y sus consecuencias

Organiza: Centro Concilia
Málaga, 14 y 15 de junio de 2019

Sandra Baita


Programa, información e inscripciones* en:


PRESENTACIÓN

Dirigidas principalmente a profesionales que ejercen su labor con menores del sistema de protección público, niños que están en centros, adoptados y/o acogidos, de sanidad, educación y a todos aquellos que trabajan a nivel privado con este colectivo, y cualquier profesional que pueda detectar casos de maltrato y/o abuso y deba tener las herramientas necesarias para intervenir con menores: psicólogos, psiquiatras, educadores, trabajadores sociales, profesores, pediatras y otras profesiones afines que trabajen con menores. 



Desde Centro Concilia en Málaga hemos podido contar con la presencia de Sandra Baita, referente internacional y máxima experta en Disociación, cuyo libro “Rompecabezas” se convirtió en la guía para muchos profesionales de habla hispana que intervienen con menores gravemente dañados en las primeras etapas del desarrollo.

*NOTA: Los miembros de la red apega de profesionales contarán con una reducción en el precio.

lunes, 11 de febrero de 2019

El suicidio en la infancia y adolescencia.

NOTA: En el supuesto de que el blog dejara de funcionar por causas ajenas a mi voluntad, os informo que a partir de hoy las entradas se publicarán también en https://joseluisgonzalo.com/blog/

Llevaba tiempo con ganas de tocar este tema en el blog porque nunca lo había hecho. Trabajando como lo hacemos muchos de nosotros, con niños y adolescentes víctimas de malos tratos, abandono y abuso sexual, el suicidio es una dolorosa realidad que nos corresponde abordar. Y creo que todos los agentes psicosocioeducativos debemos de contribuir  para que deje de ser un tabú y nos atrevamos, con los profesionales de la salud mental a la cabeza, a hablar sobre ello públicamente, sentando las bases para poder trazar un plan de prevención y una red de protección similar a las que existen en otras áreas sociales. 

La gran pregunta que todos nos hacemos es por qué un niño o adolescente decide quitarse la vida. ¿Cómo es posible? Solamente con oírlo nos estremecemos, tan joven, lleno de esperanzas, ilusiones, sueños, pasiones, proyectos… Y, sin embargo, algo tremendamente insoportable estaba sucediendo en la mente y en el cuerpo de esa persona menor de edad para llegar a hacer algo tan tremendo que nos hiela la sangre en las venas y nos deja desolados, cuando tenemos noticia de que ha sucedido o nos toca de cerca. Rabia, desesperación, impotencia y después, una amargura llena de infinita pena nos invaden ante el hecho inexorable de un niño o adolescente que se ha quitado la vida.

Según datos aportados por Radio Televisión Española (RTVE), el suicidio adolescente es ¡la segunda causa de muerte entre adolescentes y jóvenes por detrás de los tumores!

Estos son los datos facilitados por RTVE (septiembre 2018): 

"De los 10 fallecidos cada día, de media 7 son hombres y 3 mujeres.
Las muertes por suicidio duplican a las que producen los accidentes de tráfico y son 80 veces superiores a las que causa la violencia machista.
Es la primera causa de muerte externa, es decir por causas no naturales, en la población general.
En la población infanto-juvenil (entre 15 y 29) años es la segunda causa de muerte general por detrás de los tumores.
Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado presentan tasas de suicidio que duplican las cifras de la población general (2,5 veces más).
En 2017 se registraron 46 suicidios entre personal de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de Seguridad del Estado.
El objetivo que señalan los expertos sería reducir un 20 % las muertes por suicidio en 10 años, lo que implicaría 700 muertes menos cada año.
Por Comunidades Autónomas: Galicia y Asturias poseen las mayores tasas de suicidio por 100.000 habitantes, mientras que la menor la registra la Comunidad de Madrid"

En Chile las estadísticas de suicidio entre los jóvenes también ¡lo sitúan como segunda causa de fallecimiento! 

En el periódico local de El Diario Vasco, de San Sebastián, el 22 de diciembre de 2017 se noticiaba que en Gipuzkoa se suicida una persona ¡cada 5 días!

Ayer, el mismo diario dedicó unas páginas al suicidio con una entrevista a una persona afectada y con otra a la psiquiatra de la red de salud mental de Gipuzkoa, Andrea Gabilondo. Saludamos que este medio de comunicación lo visibilice pues hemos de romper el tabú del silencio. No obstante, no se dijo nada sobre el suicidio en adolescentes, al que dedicamos el post de hoy. Porque estamos ante un problema grave de salud mental al que debemos de hacerle frente entre todos. 

Causas posibles de que un joven se dé muerte

El suicido en la infancia (menores de 11 años) es un hecho excepcional. He conocido niños entre 6 y 10 años decir que se quieren morir, expresar temática de muerte, intentar actos autolíticos (lesionarse, golpearse…) e incluso conductas impulsivas en las que no medían el riesgo y podían lanzarse, por ejemplo, por una ventana por falta de sentido del límite y de la contención. Pero no me he encontrado a ningún niño que expresamente manifestara el deseo de querer matarse. Lo cual no quiere decir que no los haya, evidentemente. Como afirma Boris Cyrulnik en su libro "Cuando un niño se da muerte", "el suicidio infantil no obedece propiamente al deseo de muerte, pues el niño maneja diferentes nociones que un adulto y la muerte es sólo una ausencia temporal y «reversible»".

Por lo que respecta a la adolescencia, desde el año 2005 las cifras del suicidio han ido en aumento. Tanto que actualmente se sitúa, como hemos dicho, en los niveles más altos como causa de muerte. En esta franja de edad sí he tratado en mi vida profesional  a muchas personas menores de edad que expresaban el deseo de matarse, de querer quitarse expresamente la vida.

En la Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y Adolescencia elaborada por el Ministerio de Sanidad (2009) y Política Social del Gobierno de España (pendiente de actualización) afirman que son muchos los factores de riesgo que están asociados a la conducta suicida entre adolescentes. Es un fenómeno complejo y multicausal. El primer factor que surge con fuerza es la depresión. Le sigue el intento de suicidio previo, los abusos de sustancias y los trastornos de conducta. Dentro de la depresión, la desesperanza es un factor asociado a la conducta suicida de manera muy robusta: es esa sensación interna de que no hay salida, no hay esperanza, todo es negro, nada va a cambiar y solo voy a sufrir y sufrir y sufrir… Entonces aumenta en el adolescente la visión del suicidio como algo deseable… Se quitan la vida para dejar de sufrir, no porque no deseen vivir.




El documento dice: "Otro factor relevante es la presencia de un trastorno mental. Cuanto más aumenta el número de trastornos comórbidos, más aumenta el riesgo de suicidio. Esto es, el consumo de sustancias junto con una depresión y un trastorno de conducta antisocial, por poner un ejemplo, aumentaría el riesgo". En mi experiencia, la impulsividad es un componente a tener en cuenta, porque en un momento de desesperación, de frustración, de no saber manejarse ante la adversidad… tener el rasgo de impulsividad puede ser negativo teniendo en cuenta que el paso al acto se hace de una manera más irreflexiva y sin medir las consecuencias de sus actos.

"Los hallazgos sugieren que el diagnóstico psiquiátrico en el momento de la tentativa y la historia psiquiátrica son los factores más importantes para determinar el riesgo suicida. 

Entre los factores psicológicos, algunas variables como la rigidez cognitiva, el déficit de habilidades de resolución de problemas y estar más centrado en el presente que orientado al futuro, se han relacionado con intento de suicidio.

En una revisión sistemática se encontró que los adolescentes con conducta suicida previa en comparación con controles sanos o pacientes psiquiátricos, presentan un mayor déficit de habilidades de resolución de problemas, aunque estas diferencias desaparecen al controlar variables como la depresión y la desesperanza.

También se han identificado el neuroticismo y la tendencia a atribuir a factores externos el control de su propia vida.

Con respecto al apego, algunos patrones de apego problemáticos, caracterizados por ansiedad de separación excesiva, se relacionan con ideación suicida.

El intento de suicidio previo es otro factor de riesgo: La mayoría de los estudios consideran que es uno de los factores de riesgo más importantes, fundamentalmente en varones. Algunos estudios ponen de manifiesto que aproximadamente el 50% de los adolescentes que llevan a cabo un intento de suicidio serio han cometido al menos un intento previo.

En cuanto a la edad: antes de la pubertad, tanto el suicidio como la tentativa son excepcionales, posiblemente debido a la inmadurez cognitiva que dificulta la ideación del plan y su ejecución y a que algunos niños pueden no apreciar el suicidio como un hecho irreversible. Sin embargo, aumentan en la adolescencia asociados a la presencia de comorbilidad, especialmente trastornos del estado de ánimo y abuso de tóxicos.

Sobre el sexo, existen patrones de suicidio en cuanto al sexo, pero no son iguales en todos los países. En general el suicidio es más común en varones, pero las mujeres realizan más intentos de suicidio. En España el sexo se ha considerado un factor diferencial, puesto que las tasas de suicidio llegan a ser hasta tres veces más altas en varones que en mujeres en todos los grupos de edad".

En el documento mencionado, hay muchos más factores que se han estudiado, como los genéticos y los biológicos, los acontecimientos vitales estresantesfactores educativosexposición a casos de suicidio cercanosproblemas sentimentalesorientación sexualbullying, ciberbullying y, finalmente, dos que quiero comentar especialmente: las situaciones de maltrato, abandono y abuso sexual y el apego.

Luego hablaré sobre ellas, antes quiero brindaros una reflexión.

Este niño o joven lo que quiere es…

Creo que aún pervive la idea de que los niños o los jóvenes cuando emiten determinadas conductas lo hacen por (aquí poner cualquier teoría que tengáis) causas que normalmente invalidan lo que están expresando. Se niega, se minimiza, se tergiversa, se cambia, se transforma, contradice… su verdadero modo de sentir y percibir lo que les pasa invalidándoles y no ayudándoles a reflexionar y organizar sus experiencias. Así, oído a menudo: "Este joven lo que quiere es manipular". "Solo busca llamar la atención". "Es un mentiroso compulsivo". "No le importa suspender" Etc.

El adulto que está a su lado empieza a hacerse cábalas hipermentalizadoras tratando de averiguar el oscuro móvil que motiva la conducta del niño o joven, y casi siempre es en contra de este, atribuyéndole una intención y, en muchos casos, una etiqueta negativas…

Esto considero que persiste en el mundo adulto (padres, profesores, educadores, profesionales de la salud…)  y está presente en el día a día.




De este modo, por poner algunos ejemplos, si el niño dice que se siente cansado es porque no quiere hacer los deberes; si pega o insulta a otro, es malo o un rebelde (casi nunca dirán que se siente mal); si dice que un vecino le ha tocado en sus partes íntimas, a lo mejor es una fantasía suya; si una niña le dice a un profesor en clase que su madre le pega y le hace mucho daño, le contesta si es consciente de lo que supone afirmar tal cosa (esto me ha ocurrido recientemente), en vez de validar la valentía de esa niña; si el niño dice que sus padres discuten mucho, a lo mejor exagera; si le duele la tripa, es una excusa para no ir a clase… Y si seguimos así, podemos llegar a…

Que el joven exprese que se quiere morir, que no quiere vivir… = Lo hace para llamar la atención.

¡Buf! En temas de suicidio o cercanos a él aprendí del gran Rafael Benito (psiquiatra) una lección bien clara: jamás interpretes una conducta suicida, una expresión de este tipo o la manifestación de un intento. Puedes equivocarte de medio a medio, minimizar y no validar la inmensa amargura que una persona tiene para llegar a ese punto… Con eso le dejas al otro en la indefensión, la impotencia, la soledad, la invalidación… “¿A quién le importa y le importo?” – dirá. Y la posibilidad de que aumente la desesperanza y el deseo consiguiente de hacerlo está ahí.

Los jóvenes dan señales que anteceden a un suicidio: expresan que nadie les quiere, que la vida solo es sufrir y que no hay solución, se les ve solos y sin amigos, escriben frases en redes sociales o lanzan mensajes inusuales de despedida o adiós... Hemos de afinar y aguzar la sensibilidad para ser capaces de captarlas...

Los niños y jóvenes son personas y tienen sentimientos

Parece una verdad muy evidente, pero, si os fijáis bien en vuestro entorno, observaréis que socialmente no lo es tanto. Hay quien ve adultos en miniatura en los niños y niñas. 

En mi opinión, nos olvidamos de que los niños o los jóvenes son personas. Tienen sentimientos, deseos, esperanzas, ilusiones, intenciones... ¡positivas también…! ¿Los vemos, los sentimos, los reconocemos...como personas con mundo interior? ¿Trabajamos con ellos desde la confianza? ¿Por qué no se la otorgamos? ¡Qué difícil es ser niño en un mundo adulto!

Todos los niños y jóvenes quieren hacer las cosas bien: ser felices, tener amigos, aprender, labrarse un futuro, gustar a los otros, destacar, mostrar su talento… Si no lo hacen es porque o bien no tienen las herramientas ni el nivel de desarrollo madurativo, emocional, cognitivo y moral que tenemos los adultos (algunos) y precisan de estos como modelos para aprender y prestarles su cerebro; o porque están bajo unas condiciones familiares, educativas y/o sociales que inciden en la creación de un trauma complejo que impide su sano desarrollo y la posibilidad de desplegar a su verdadero yo. Crecen con capas de defensas psicológicas y las necesitan para sobrevivir. 

Por eso, los adultos hemos de ver la mente de los niños y jóvenes, recoger su mundo interno, validar sus emociones, mostrar firmeza ante las conductas que puedan ser dañinas para él o los otros (pero tratándoles bien: respeto), poner normas coherentes pero flexibles (ponerse los bigotes sin perder el control). Tenemos que comprender que un niño tiene una mente con estados internos y no quedarnos solo con las conductas exteriorizadas. O atribuirles a estas una elaboración mental adultista que etiqueta al niño con un discurso rechazante, etiquetante, humillante…

El niño o joven deben sentir en todo momento que le queremos y aceptamos, aunque no estemos de acuerdo con él o transgreda una norma. Lo más importante siempre es salvar a la persona del niño o joven.

Esto es vital en el tema que nos ocupa, porque si una persona menor de edad no es validada en sus emociones y en muchas de sus cualidades, si se dan factores de riesgo para que el suicidio anide en su mente, pensará que cualquier verbalización en este sentido nunca será tomada en cuenta, porque si ni siquiera escuchan sus argumentos cuando se comporta negativamente ni recogen sus emociones, ¿cómo lo van a hacer cuando diga que no quiere vivir? Si el niño o joven es no visto…

El maltrato, el abandono y el abuso sexual

"Los niños sometidos a situaciones de abuso físico y sexual tienen alta incidencia de conducta suicida", dice la Guía del Ministerio. Mi experiencia clínica me dice lo mismo: en un tanto por ciento bastante significativo de personas menores de edad de mi entorno que desgraciadamente se suicidaron, el maltrato, el abandono o el abuso estaban presentes.



Ser maltratado es una de las experiencias mas duras a las cuales puede ser sometido una persona menor de edad. Ser dañado por aquellos que dicen ser tus padres o seres queridos y que afirman amarte, genera una disociación mental compleja de elaborar para la mente humana que no está preparada para ello. 

El abuso sexual es una de las causas demostradas científicamente que pueden acortar la vida. Afortunadamente, la gran mayoría de las víctimas desarrollan resiliencia. Esta experiencia de traición a la confianza hace sentir al niño culpable, despreciable, sucio y con sentimientos internos autopunitivos que llegados a la adolescencia se pueden traducir en conductas autolíticas. Si se suman factores de riesgo, la probabilidad de que pueda aparecer el suicidio es alta. Es uno de los sucesos que para la OMS pueden acortar la vida de las personas, restando años. 

Del mismo modo, el abandono es una forma de maltrato que aún se minimiza mucho (o no se reconoce como tóxica) porque supone crecer sin el soporte emocional que un adulto ha de dar a todo niño. No sólo me refiero a situaciones detectadas por los servicios sociales, sino al creciente abandono próximo (Schore), a padres físicamente presentes, pero emocionalmente ausentes. Dan todo lo material que el niño precisa, pero la función de los padres de ser figuras suficientemente permanentes, empáticas y poniendo límites y normas con coherencia y consistencia, no se produce de una manera en la que el niño o joven interiorice una seguridad y una vivencia de sentir ser merecedor de ponerse en su piel y darle contención. 

Crecer con una expectativa interna que duda de la disponibilidad y seguridad emocional de los otros significativos, puede ser un factor de riesgo que, evidentemente, sumado a otros, puede abocar a un joven a sentirse en la absoluta soledad, indefensión y desesperación. Aumenta así la probabilidad de hacer un intento autolítico o, directamente, matarse.

Cuando el maltrato y el abandono son extremos, muchos niños y jóvenes crecen con el dolor de sentir que sus figuras parentales les han fallado gravemente… Muchos sufren las heridas de este maltrato y/o abandono y sus secuelas de manera permanente; y a pesar de todos los esfuerzos que hacemos como profesionales, en algunos casos no resulta suficiente para que un joven no vaya sumando otros factores de riesgo que pueden dar como resultado un desenlace fatal y tremendamente triste como lo es el suicidio. Algunos desarrollan resiliencia, y esta es posible; pero otros no. Esos otros han de ser un desafío para los profesionales y personas que les cuidan y se ocupan de su bienestar: trabajar para mejorar sus condiciones de vida y no abandonarlos a su suerte. Y desde luego, detectar las posibles tendencias suicidas. 

El apego

El bebé desarrolla, para el primer año de vida, un modelo interno de trabajo en el que se representa los patrones relacionales interiorizados con el cuidador (Bowlby, 1989El vínculo de apego tiene una función importante: obtener cuidados y protección para lograr una sensación de seguridad y regulación emocional.

El apego seguro, decimos siempre, usando una metáfora, es como los cimientos de un edificio: el fundamento seguro para ser y estar en el mundo, el legado que los padres (o cuidadores) nos dejan, un ingrediente necesario para desarrollar una personalidad estable. 

Carol George (2012) propone el concepto de base segura internalizada: es el resultado de haber contado durante la infancia con un lugar seguro (figura de apego primaria)

El apego seguro, como dicen los autores (Waters en este famoso vídeo), no nos libra de la depresión ni del suicidio. Pero es un importantísimo factor de protección porque nos hace sentir desde muy pequeños, desde bebés (como la primera niña del vídeo), desde las primeras interacciones sensoriales, que nuestro mundo interno le importa al adulto que está a nuestro lado cuidándonos y sintiéndonos. Y que merecemos ese cariño, ese confort, esa seguridad que experimentamos internamente como buena. Una gratificante sensación corporal de autoestima y sentimiento sano de valía personal nos envuelve. Por ello, el niño crecerá sabiendo que hay alguien ahí que le escuchará, le atenderá, le validará, le orientará, le regulará y le frenará. Alguien que le quiere incondicionalmente y se preocupa por él. Así pues, en el futuro, cuando haya una piedra en el camino, sobrevengan eventos estresantes, sucedan problemas, se pase por etapas delicadas o se afronte el desafío de vivir, el joven habrá desarrollado una expectativa interna conducente a la búsqueda de personas que le den seguridad, confort y en las que, además, confía (padres, amigos, profesionales, parientes...) ¡Y puede recurrir a ellas porque están disponibles! Internamente, además, sentirá más confianza en sí mismo y sus recursos y una mayor capacidad de gestión de sus emociones ante la adversidad o las frustraciones.


Portada del libro de Boris Cyrulnik.

Boris Cyrulnik en su libro “Cuando un niño se da muerte” habla precisamente de la relación de apego como uno de los factores de prevención, de ese “nicho sensorial” necesario para crecer que no tienen todos los niños. Este autor no contempla una sola causa para explicar este fenómeno sino que postula un enfoque sistémico para analizarlo.

Además, en la adolescencia hay un alejamiento natural de los padres como figuras de apego principales en beneficio de los iguales y la pareja. Lo cual no quiere decir que aquellos no sean necesarios ni trascendentes. Hay que seguir estando ahí a su lado incondicionalmente. Pero en este periodo, cobran especial relevancia otras figuras adultas que pueden ser confiables para el joven y que deberían estar en sus vidas: tíos, padrinos, madrinas, profesores, entrenadores, terapeutas, psicólogos, médicos, psiquiatras, vecinos… Este estar rodeado, como red de apoyo, de personas a quienes importas me parece un mensaje tan necesario y protector para nuestros jóvenes que creo que hemos de intentar proporcionarles estos tutores de resiliencia. Máxime cuando no hay adultos confiables en sus vidas. 

¿En esta época de redes sociales, móviles, mails… esto es, cuando más comunicados estamos, más solas se sienten las personas? ¿Puede ser la ausencia de personas significativas en la vida de alguien una causa que influya en el suicidio? Personas que sean puerto, base o refugio seguro para alguien, sobre todo cuando la vida nos golpea. ¿Estamos criando personas prematuramente autónomas con problemas para establecer vínculos afectivos? ¿Fomenta nuestra sociedad el apego inseguro? Do it yourself? Esta  investigación señala precisamente que En Estados Unidos el apego inseguro afecta a cuatro de cada diez niños. Nos debería hacer pensar mucho.

Y es que lo cierto es que la necesidad de vincularse, como decía Bowlby, nos acompaña de la “cuna a la tumba”

“Desde la cuna hasta la tumba, somos más felices cuando la vida está organizada como una serie de excursiones, largas o cortas, desde la base segura provista por nuestras figuras de apego” (Bowlby, 1989) 


John Bowlby

En todos los momentos de nuestra vida necesitamos saber que hay una persona -con quien tenemos un vínculo sólido y fiable- que nos ayudará y brindará confort y apoyo incondicional. Este es el mejor antídoto contra el suicidio. ¿Pero caminamos hacia una sociedad así o al contrario? Yo creo que estamos muy lejos de una sociedad que valore  los vínculos. Si queremos un futuro mejor, la sociedad ha de valorar el vínculo como un imperativo psicobiológico (garantiza la supervivencia biológica y emocional) Si no, no se le dará la categoría de necesidad. "Todo niño tiene derecho a una figura de apego en su vida" - deberíamos decir. Los agentes sociales han de tomar cartas en el asunto y garantizar este derecho. 

"Todos necesitamos ser dependientes, a veces"- dijo Kathy Steele en el Congreso de Apego de Roma de 2015. La dependencia está mal vista, pero es sana cuando necesitamos refugio seguro en los demás en muchos momentos de nuestra vida, máxime en una sociedad tan compleja. Lo ideal es, como dice mi profesora y colega Maryorie Dantagnan, "lograr una independencia, pero contemplando a un otro en tu vida". 

Para que exista resiliencia que evite el suicidio hemos de procurar que en la vida de una persona existan, como dice Luis Eduardo Aute, "en este mundo absurdo, (...) sombras entre luces de la clara oscuridad" Es decir, debe haber alguna luz que evite la oscuridad de la desesperanza total que conduce al "no hay salida" al sufrimiento y de ahí al suicidio como modo de acabar con el mismo. ¡Qué mejor luz que una persona que sea base segura en nuestras vidas! Quizá me critiquéis, pero prefiero que la juventud reciba el mensaje de la película "¡Qué bello es vivir!" (que incide en la búsqueda de sentido a la vida como el mejor antídoto contra el suicidio y la presencia de alguien a tu lado como factor protector) que el de la serie (aunque algunos alaben que haya puesto encima de la mesa el tema del suicidio) "Por trece razones"

Prevenir el suicidio

La sociedad aún está muy lejos de haber interiorizado que el bienestar de nuestro sistema nervioso depende de la calidad de las relaciones que establecemos con los demás. Primero, con las personas que nos cuidan de niños y después, con otras con las que iremos vinculando. Esta red psicosocial de calidad es el mejor factor protector, a mi modo de ver. 

La calidad de los servicios sociales, la mejora de la economía y el bienestar de los ciudadanos, la educación emocional preventiva, asegurar una figura vincular sólida y fiable a un niño, la baja por maternidad justo a los 4 meses cuando comienza la etapa de la cima del apego o apego centrado… son aún aspectos deficitarios en nuestra sociedad.

Además, existen todavía muchos mitos que hacen del suicidio un tabú: no hay que hablar de ello, cuando todos los especialistas en el tema recomiendan todo lo contrario: verbalizar hace que la angustia se expulse y la pulsión suicida se rebaje o elimine. Otra idea equivocada es sostener que quien lo dice no lo hace, cuando precisamente lo que está haciendo esa persona es avisarnos de ello. Otro tema a eliminar es la interpretación de la conducta suicida: nada es interpretable, si lo dice, hay que atender lo que ha dicho y ayudar a esa persona. Finalmente, otro mito detectado es que si hablas de ello le das ideas al joven a ese respecto. Al contrario, el silencio y el tabú contribuyen a no buscar o encontrar la ayuda necesaria.

En mi opinión, se necesita un plan nacional de prevención e intervención ante el suicidio infantil, adolescente y adulto. Que implique a todo el tejido socio-educativo-sanitario y  con el que puedan detectarse y reconducirse adecuadamente estas situaciones. Estamos ante un fenómeno lo suficientemente grave como para un plan nacional. Ayer en El Diario Vasco se anunció la presentación en breve de la Estrategia de Prevención del Suicidio en Euskadi elaborada por el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) Veremos en qué consiste y si se contempla a la población infanto-juvenil en dicha Estrategia.

Aunque no resulta fácil preguntar a una persona sobre la tendencia suicida, con confianza y acercándonos progresivamente conseguiremos llegar a ello. Es peor a mi modo de ver, no hablar.

Os dejo con las recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace al respecto:

CÓMO PREGUNTAR:


No es fácil preguntar sobre ideación suicida, se recomienda hacerlo de forma gradual. Algunas preguntas que pueden resultar útiles son:

- ¿Te sientes triste?

- ¿Sientes que no le importas a nadie? - ¿Sientes que no merece la pena vivir? - ¿Piensas en el suicidio?

CÚANDO PREGUNTAR:

- Cuando la persona tiene sentimiento de empatía con el profesional.

- Cuando la persona se siente cómoda al hablar de sus sentimientos.

- En el momento que la persona hable acerca de sentimientos de desesperanza o tristeza.

QUÉ PREGUNTAR:
- Para descubrir la existencia de un plan suicida: ¿alguna vez has realizado planes para acabar con tu vida?; ¿tienes alguna idea de cómo lo harías?

- Para indagar sobre el posible método utilizado: ¿tienes pastillas, algún arma, insecticidas o algo similar?

- Para obtener información acerca de si la persona se ha fijado una meta: ¿has decidido cuándo vas a llevar a cabo tu plan de acabar con tu vida?, ¿cuándo lo vas a hacer?

martes, 5 de febrero de 2019

Taller de entrenamiento en el uso de las cartas emocionales. Cartas Ü o de las diez posibilidades y Cartas-K. De lo vivido a lo no contado. Umayquipa, Madrid, 23 de febrero 2019.


Taller de entrenamiento en cartas emocionales:

Cartas Ü o de las diez posibilidades.
Cartas-K. De lo vivido a lo no contado.

Organiza: Umayquipa

Madrid

Información e inscripciones:

umayquipae@gmail.com

Tel.: 91 549 38 78



Taller básico de aprendizaje de la técnica de la caja de arena, Madrid, organiza Psicoveritas, 2 y 3 de marzo de 2019

Taller básico de aprendizaje de la técnica de la caja de arena
Nivel I: Cómo conducir una sesión con la caja de arena (Sandtray) 
Madrid, 2 y 3 de marzo 2019
Organiza: Psicoveritas
www.psicoveritas.com



PRESENTACIÓN

Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.

En este curso básico pretendemos que los alumnos/as puedan sentir la experiencia de hacer una caja de arena aplicando correctamente los pasos que se deben de seguir para llevar adelante una sesión con la caja de arena en sus tres fases: preparación, creación y postcreación, tanto desde el rol del paciente como del psicoterapeuta.

Aprenderemos los orígenes de la técnica, los materiales que necesitamos y dónde adquirirlos, las consignas que deben de darse al paciente, los aspectos que deben de respetarse, alcances y limitaciones de la técnica, la actitud del terapeuta y las precauciones con determinados pacientes.


Lo más importante de todo es la vivencia de realizar la caja de arena con un terapeuta conectado emocionalmente y receptivo empáticamente. Por ello, la mayor parte del tiempo del taller la dedicaremos a la práctica, a que todos/as los/as alumnos/as hagan su caja de arena y puedan ensayar el rol de psicoterapeuta.


METODOLOGÍA

Comprende la elaboración de cajas de arena por parte de los alumnos, aprendiendo los pasos en la aplicación y conducción de una sesión junto con breves exposiciones teóricas y el visionado de vídeos con casos prácticos reales.

DURACIÓN

8 horas.

Sábado 2 de marzo de 16,00h a 20,00h
Domingo 3 de marzo de 9,00h a 13,00h

DOCENTE


José Luis Gonzalo Marrodán. San Sebastián-Donostia, 1967. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta por la EFPA. Postgrado en traumaterapia sistémica-infantil por el IFIV de Barcelona. Clínico EMDR adultos y EMDR en niños y adolescentes (nivel II) Trabaja en su consulta privada realizando tratamiento psicoterapéutico a niños, adolescentes y adultos. Desde 1999 su campo de interés profesional se centra en la psicoterapia basada en el apego y en la traumaterapia con niños y jóvenes adoptados y acogidos. Combina su actividad como psicoterapeuta con la de formador de profesionales y familias. Dirige el blog: www.buenostratos.com.

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES

Enviar nombre y apellidos con el resguardo de la transferencia al correo:

mlapastora@gmail.com

Datos bancarios. Psicoveritas:

ES56 2095 0573 1091 14960247

Precio: 185 € si se realiza el pago antes del 15 de enero de 2019


200€ a partir del 16 de enero de 2019

LUGAR DEL CURSO

C/ San Bernardo, 97, bajo, MADRID

Tel.: 91 594 36 72 / 656 913 859

www.psicoveritas.com

lunes, 4 de febrero de 2019

VIII Jornada sobre educación: Apego y ciencia, una infancia protegida, en Pamplona, 11 de mayo de 2019

VIII Jornada sobre educación: 
Apego y ciencia, una infancia protegida


El 11 de mayo 2019 

Padres Formados organiza la VIII Jornada sobre educación y este año la harán sobre 

"Apego y ciencia, una infancia protegida"

Lugar: Colegio Oficial de Médicos de Navarra

Dirección: Av. de la Baja Navarra, 47, 31002 Pamplona, Navarra.

Con la participación de:

 Jorge Barudy, Rafael Benito, Maryorie Dantagnan, Leticia Garcés y José Luis Gonzalo



Programa, ficha de los ponentes e inscripciones:



lunes, 28 de enero de 2019

"Florecer tras la adversidad: resiliencia en adopción", por Verónica Reyes Casas, psicóloga y traumaterapeuta.


Diez meses, diez firmas IV

Profesional invitada en el mes de enero de 2019: 

Verónica Reyes Casas
Psicóloga y Traumaterapeuta de IFIV

Título de su artículo: 
"Florecer tras la adversidad. Resiliencia en adopción"


Presentación

Verónica Reyes Casas es todo corazón. Tiene el don de despertar en una persona la neurocepción de seguridad, esas sensaciones corporales que te acompañan en una valoración inconsciente e inmediata de cuán fiable y segura es una persona y/o situación, desactivando así la alerta y la necesidad de usar defensas psicológicas. No nos hemos visto muchas veces, pero en las que hemos coincidido, su sonrisa, su cercanía y su capacidad para hacerte sentir que el estar con ella es confortable y seguro las he sentido yo como la sentirán los niños y adolescentes que tienen la suerte de encontrarse semanalmente con ella en su sala de terapia (sala de los valientes, como la llamamos los traumaterapeutas de la red apega) Compartimos juntos la pertenencia a la red apega de profesionales y ambos somos miembros del equipo docente del Postgrado de Traumaterapia de Barudy y Dantagnan. También compartimos la tarea de hacer psicoterapia, entre otros, con niños y jóvenes adoptados que tienen antecedentes de maltrato y abandono en sus lugares de origen y acompañamos a las familias en su crianza terapéutica. Recientemente, nos vimos en el II Encuentro de Traumaterapeutas de la Red Apega. Ella Participó en una mesa de experiencias y presentó una bella metáfora sobre cómo entender la adopción que vale más que mil discursos. Me pareció que debía ser compartida y dada a conocer a las familias y profesionales que os acercáis a estas páginas porque lo merece. Le pedí a Verónica si querría escribir para el blog lo que había contado en su exposición, y su respuesta, generosamente, fue afirmativa. 

Así pues, Verónica, dejo a los lectores con tu magnífico post. Darte las gracias una y mil veces por dedicarnos tu tiempo y trabajo desinteresadamente para que las familias y los profesionales que se citan en Buenos tratos puedan aprender de tu saber en el ámbito de la traumaterapia aplicada en este caso a los menores adoptados y sus familias. Ya formas parte del ilustre elenco de profesionales colaboradores del blog. 

Verónica Reyes Casas. Nací en Cádiz y me crié en Medina Sidonia, un pueblo blanco del interior de la provincia. Estudié en Sevilla, allí me “hice mayor” y allí empecé a construir la que sería mi familia elegida, “mi red”, la que todavía hoy, por suerte, sigue creciendo. 

Llegué a Barcelona en 2005 y resido aquí desde entonces. 

La adopción siempre fue un fenómeno de interés para mí y “por causalidades” encaminé mi formación en su dirección. Desde 2006 trabajo en Créixer Junts, entidad Colaboradora de Adopción Internacional de larga trayectoria, en la que acompaño, junto a otras profesionales, a familias adoptantes, tanto en la preparación pre-adoptiva, como posteriormente, en la post-adopción. 

El contacto con las historias de adopción me llevó al trauma temprano y éste a Jorge Barudy. La formación en trauma-terapia me ayudado a comprender el efecto del daño en las personas y la complejidad del devenir humano. Desde 2014 formo parte del equipo de Exil, donde se desarrollan diferentes programas dirigidos a atender menores y familias víctimas de violencia, y de IFIV, en el programa para familias adoptivas.


"Florecer tras la adversidad. Resiliencia en adopción"


La adopción es un fenómeno tan interesante como arcaico. En la antigua Mesopotamia ya existían leyes para regularla. La practicaron los hebreos y los egipcios y, de éstos últimos, la heredaron los griegos y los romanos, quienes poseían protocolos y códigos que la ritualizaban y legitimaban.

Desde entonces, la mitología, la historia y los relatos populares recogen multitud de historias que aluden a hijos que no crecen con los padres que le dieron la vida y/o a padres que crían a hijos que no han sido engendrados por ellos. 

Un aspecto que resulta curioso, es que esta práctica no solo acontece en la especie humana. Se conocen numerosas experiencias de animales que se hacen cargo de las crías de otros adultos iguales, e incluso, excepcionalmente, se han observado casos de adopción en individuos de distintas especie. Los canguros, las ardillas y los chimpancés, por ejemplo, tienden, de forma natural, a ocuparse de las crías que, por algún u otro motivo, han quedado desprotegidas.

Si hacemos uso de la imaginación, podríamos decir que incluso en el reino vegetal se registran casos de adopción, pues se sabe que hay plantas capaces de crecer y desarrollarse en otras especies. Es de esta idea de la que surge la metáfora que da origen a este post, la del injerto. Para exponerla, he de recurrir precisamente a mi origen. Por mi padre conozco la técnica del injerto; él, sabio en el conocimiento de las “cosas de campo”, aprendió, sin saber muy bien cómo, a hacer eso que para mí es una muestra clara de adopción en la Naturaleza. Injertar es una acción en la que se unen dos plantas diferentes para formar una nueva que tenga características de ambas.



En mi experiencia la adopción es, sin duda, la medida de protección más apropiada para la recuperación de la infancia en situación de desamparo. En la mayoría de casos, los niños y niñas encuentran contextos reparadores permanentes, en los que crecen y se recuperan de las secuelas de los daños previos sufridos. Trasladándolo al escenario de la metáfora, cuando el fenómeno se desarrolla favorablemente, ocurren cosas tan bellas como que un peral pueda crecer sobre un membrillo o un melocotonero en un ciruelo. 

Pero desafortunadamente, en ocasiones, la adaptación y la convivencia transcurren con más dificultades y el proceso de crecimiento familiar se ve entorpecido. A veces el injerto no ha podido soldar de forma firme y desarrollarse según lo esperado. 

“No todos los troncos pueden ser injertados”, dice convencido mi padre. Yo añadiría que la clave está, además de en “las cualidades el tronco” (que serían las competencias parentales), en “el estado de partida del esqueje que se insertará” (que vendría a referirse al nivel de daño del niño-a). Por otra parte, hay que considerar el “contexto de ese tronco”, que en la metáfora podrían ser las condiciones del suelo, el clima… y en el tema que nos ocupa, la red familiar y social, los profesionales que los acompañan, las políticas sociales…

La casuística nos muestra que “hay ramitas más o menos dañadas”. Algunos niños y niñas sufren daños más severos, porque han vivido experiencias traumáticas tempranas, intensas y/o múltiples. Son los que presentan más indicadores de sufrimiento, mayor afectación en el desarrollo y más desorganización a nivel vincular. Por el contrario, en otras historias, en las que ha habido menos experiencias de victimización y han existido factores de protección previos, el impacto observado es menor. 

Por otra parte, “la calidad de la rama principal puede ser también variable”. Es decir, hay personas que cuentan con más recursos emocionales y más posibilidades reparadoras que otras, porque sus experiencias infantiles fueron lo suficientemente buenas y/o bien porque, aunque pudieron tener situaciones de sufrimiento, existieron personas que acompañaron y pudieron superar la adversidad. Son adultos que tienen consciencia del daño sufrido y que han podido realizar un proceso de comprensión y elaboración de su propia historia. 

En la labor de acompañamiento a familias, he tenido la oportunidad de seguir en el tiempo a muchos chicos y a sus madres y padres y de ser parte, de alguna manera, de sus procesos de resiliencia. Ellos son muestras de “injertos que han arraigado y madurado y que dan sus propios frutos”. He visto auténticos milagros, donde “ramitas muy dañadas, crecían, no sin dificultad, y, gracias a la savia del tronco de su nueva genealogía, lograban reponerse”. También he conocido “casos de excelente troncos, pero ramitas tan severamente afectadas, que el injerto no pudo lograrse… Otras ocasiones, he observado que “hay troncos que están tan dañados como la propia ramita que los habita…”. Lo que he percibido con claridad es que, cual obra de arte, cada injerto es único.

lunes, 21 de enero de 2019

Entrevista a María Martín y Mercedes Moya, de la Asociación Adopción Punto de Encuentro, ponentes en las IV Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil, a celebrarse en San Sebastián, 4 y 5 octubre 2019


IV CONVERSACIONES SOBRE 

APEGO Y RESILIENCIA 

INFANTIL

SAN SEBASTIÁN, 4 y 5 DE OCTUBRE 2019


Damos a conocer a las primeras ponentes que participarán en las Conversaciones

Mes a mes, iremos conociendo a todos/as los/as ponentes, mediante una entrevista.

El día 6 de mayo de 2019 se abrirá el plazo de inscripción.



María Martín
Mercedes Moya




María Martín y Mercedes Moya participarán como ponentes en las IV Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil que se celebrarán en San Sebastián los días 4 y 5 de octubre de 2019. Ambas dirigirán y animarán una mesa de experiencias sobre adopción y escuela en la cual nos compartirán lo que han aprendido. Un tema que nos parece fundamental, habida cuenta que el niño/a pasa la mayor parte del día en el colegio, con profesores y compañeros. La escuela puede ser fuente de resiliencia o de estrés, tanta que ¡el niño/a no pueda gestionarlo y le desborde, con la consiguiente afectación psicológica, máxime si se trata de un menor de edad con antecedentes de vida traumáticos!. 


Con el fin de que podáis conocerlas y sepáis sobre lo que nos van a hablar, con motivo de su participación en las jornadas, he podido entrevistarlas a las dos. 

¡Muchas gracias por vuestra participación y por vuestra amabilidad al darnos parte de vuestro tiempo para atendernos y hacer esta entrevista! 


Os esperamos con muchas ganas e ilusión en San Sebastián. ¡Es un lujo contar con vosotras!

1. Para las personas que no os conocen, ¿quiénes son María Martin y Mercedes Moya?



Somos dos mujeres emprendedoras y “aprendedoras” que nos une desde hace muchos años las ganas de dejar a nuestros hijos una sociedad que entienda la adopción sin prejuicios. Pretendemos cambiar el paradigma que muchas personas en especial los docentes, tienen del niño adoptado. Quisiéramos ser capaces de modificar las creencias generalmente establecidas, y lograr que tanto nuestros hijos, como otros niños y niñas que han tenido un principio de vida difícil, no sean juzgados a la ligera, porque un comienzo difícil no determina la vida.



2. Trabajáis en el ámbito de la adopción y en otros proyectos. ¿Cierto? Contadnos exactamente a qué os dedicáis.



María: Soy dinamizadora social, escritora y guionista. Madre adoptiva. Presidenta de AAPE (Asociación Adopción Punto de Encuentro). He creado, coordinado y escrito varios libros sobre adopción y acogimiento. 



He dirigido varias organizaciones sin ánimo de lucro, donde mi labor se ha centrado en la promoción y ejecución de proyectos relacionados con la diversidad, donde mi fuerte se enfoca en el ámbito audiovisual y de la comunicación.



Actualmente soy directora de Iris Acción Social, empresa especializada en campañas de solidaridad y sensibilización, en RSC, marketing y comunicación social. 



Mercedes: Tengo más de 20 años de experiencia como comunicadora, y la gran suerte de haber conseguido aunar las tres cosas que más me gustan, escribir, la informática y la comunicación. Soy madre adoptiva. Community Manager y editora de webs de diferentes temáticas, además de creadora y directora de la web adopcionpuntodeencentro.com, que hoy se ha convertido en la plataforma virtual de ayuda y divulgación de recursos compartidos y contenidos de la Asociación Adopción Punto de Encuentro. 



He publicado varios libros y numerosos artículos y vídeos divulgativos principalmente sobre el tema que más me apasiona: la adopción y post adopción infantil. 

3. Participaréis en las IV Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil en una mesa de experiencias en torno al tema de vuestro último libro titulado Compartiendo lo aprendido. ¿Podéis hacer un breve resumen de lo que vais a abordar? Tratad de que quien os lea se motive a ir a escucharos. 

Entre otras cosas vamos a hablar de ese alumno que, pese a haber sufrido abandono, su inteligencia parece no estar aparentemente afectada. De ese alumno al que algunos docentes no entienden y que ajenos a sus dificultades, acaban elaborando hacia él sentimientos negativos. Y a veces resulta que pasan de ser en un principio comprensivos con ese niño que ha sufrido y lo ha pasado mal, a etiquetarlo como problemático. Y es entonces cuando la escuela acaba siendo un lugar hostil para todos. 

Por eso, Compartiendo lo aprendido es una valiosa aportación para la educación en adopción y acogimiento. Una herramienta que ayuda a los docentes, profesionales de la salud y padres a tener una visión profunda sobre ese niño adoptado y/o acogido que es muchas veces incomprendido y mal interpretado, y del que sin duda preocupa su presente y su futuro, pero se olvida contemplar su pasado. ¿Qué pasado va a tener un niño tan pequeño?

Portada del libro "Compartiendo lo aprendido"

Es ahí donde está la clave, donde están las piezas del rompecabezas que nos vuelven locos. Porque la mayoría de las veces, cuando miramos a ese niño, es posible que no detectemos todo el pasado que arrastra con él. 

4. Adopción y escuela, un tema que escuece a muchas familias. ¿Qué habéis aprendido? 

La escuela es en muchos casos la principal fuente de estrés de las familias. 

Las madres estamos cansadas de oír que nuestros niños son “problemáticos” cuando en realidad lo que tienen es un problema. 

Y hemos tenido que trasmitir curso por curso, profesor a profesor que, lejos de ser culpables, los niños son víctimas, y que no se puede educar a un niño que ha sufrido malos tratos con castigos, o que ha sufrido abandono con más abandono. 

Entre otras muchas cosas, como la mayoría de las madres adoptivas nos hemos tenido que familiarizar con una serie de nociones y de términos que a otras madres, seguramente, les sonará a ciencia ficción. 

Por ejemplo todo lo que tiene que ver con la función ejecutiva, un concepto que la mayoría de madres no lo han tenido que estudiar, ni oír hablar de él porque no han tenido ni tienen que luchar con la flexibilidad cognitiva ni la memoria de trabajo o con los problemas de planificación y organización. 

Día a día, y durante mucho tiempo, nos enfrentamos a esos despistes repetidos, a esos “olvidos” que no son por falta de interés ni de motivación del niño. Es por falta de madurez en sus funciones ejecutivas. Y cada día lo vivimos una y mil veces en las cosas más simples, en las rutinas que no acaba de asumir. “Olvidos” que parecen increíbles, que nada tienen que ver con los de otros niños. 

Esto es lo que hace que ese niño habiendo estudiado, a menudo sea incapaz de repetir lo que se sabe. 

Por eso es muy importante que los educadores estén familiarizados con los temas de la adopción. Porque estar bien informados les ayudará a distinguir, entender e interpretar de manera adecuada los comportamientos y conductas de estos alumnos. 

Necesitamos construir una relación entre familia y colegio, escuela o instituto, que permita que podamos encontrar soluciones en las que trabajemos de manera conjunta. Por lo que necesitamos otro tipo de escuela y por eso luchamos para conseguirla. 

5. Tempus fugit es el lema del congreso. Con ello queremos aludir a que el neurodesarrollo no espera y que un niño necesita los nutrientes físicos y afectivos necesarios para un pleno desarrollo físico y psicológico. ¿Creéis que existe una verdadera concienciación social sobre estos periodos sensibles del desarrollo o por el contrario aún estamos muy lejos de darnos cuenta de ello y actuar en consecuencia y protegiendo y tratando al niño? ¿Qué pueden hacer en este sentido profesionales como vosotras que estáis cerca de las familias? 

Realmente no existe una concienciación social, nos encontramos muchas personas, incluso profesionales de la enseñanza y de la salud, que creen que como sucedió cuando eran muy pequeños, y como además los niños no tienen conciencia de sufrimiento, -no se acuerdan-, no tienen secuelas. Y es precisamente por haber sucedido todo esto siendo pequeños que conservan en forma de síntomas esas conductas, emociones y vivencias relacionadas con lo que sufrieron. 

Nuestro trabajo consiste en poner nuestras propias experiencias y nuestra formación de todos estos años al servicio de las familias a las que damos voz y así hacemos visibles las realidades y dificultades de nuestros niños y también de los padres. Arropamos y acompañamos a esas familias que se sienten identificadas y fortalecidas al sentirse menos solas y servimos de puente a los profesionales al aportar nuestra experiencia personal y de otras familias con las que llevamos años trabajando para ayudar a descifrar el complejo mundo de la adopción. 

También creamos herramientas útiles como la web adopcionpuntodeencuentro.com con la que acercamos a profesionales de distintos ámbitos y a las familias. 

Como también organizamos jornadas en las que conviven familias, niños y profesionales con la adopción como punto de encuentro, con resultados muy positivos donde nos enriquecemos todos. Nuestro el lema para esas jornadas es que nuestros corazones se van llenos y nuestras mochilas más vacías. 

Todos estos años y trabajo han dado como fruto una serie de vivencias y experiencias que hemos querido recoger en diferentes publicaciones que comprenden desde testimonios en primera persona, a cuentos que ayudan a los niños, y este último libro que va dirigido a los distintos profesionales que trabajan con nuestros niños. 

6. Hay algunos niños que se recuperan mejor que otros de un trauma relacional o complejo. Desde vuestros conocimientos y experiencia profesional, ¿de qué factores depende? 

Desde nuestra experiencia personal y con las demás familias, superar un trauma de adversidad temprana es muy difícil, estar bien formado e informado puede hacer que unos padres se den cuenta antes de que su hijo necesita ayuda externa. El acompañamiento es importante pero el amor no todo lo cura y en cambio un diagnostico a tiempo puede marcar una gran diferencia en la vida de ese niño y esa familia. 

Esa recuperación puede o no darse dependiendo del tipo de dificultades y el grado de sufrimiento por las que el niño haya pasado, el tiempo y la edad en que haya estado expuesto al maltrato, y su capacidad de resiliencia porque el carácter del niño y su salud también son determinantes para la superación. 

Otro factor importante es por qué manos profesionales haya pasado el niño, porque un profesional no especializado en adopción puede llegar a causar más daño que ayuda. 

7. Presentadnos la web www.adopcionpuntodeencuentro.com que se está revelando como uno de los portales de referencia en internet... 

adopcionpuntodeencuentro.com nació por la necesidad de hacer visibles los problemas y dificultades que las familias adoptivas viven en su día a día y para romper el hermetismo en la que el mundo de la adopción estaba sumido. Escondido tras una cortina rosa. 

Su cometido es conseguir una nueva sociedad para nuestros hijos, que entienda la adopción sin prejuicios.



Para ello, contamos con los mejores profesionales y especialistas (docentes, psicólogos, médicos, trabajadores sociales, y todas las personas que tienen que ver con el mundo de la adopción) que con sus trabajos, artículos y aportaciones hacen de adopcionpuntodeencuentro.com una web llena de contenidos interesantes, útiles y de calidad, así como es vehículo de la primera asociación 2.0. Una asociación diferente, proactiva e innovadora que tiene como herramientas y respaldo las últimas tecnologías. 

Todo esto hace de AAPE un sello de garantía para el mundo de la adopción y el acogimiento. 

8. ¿Qué consideráis que las familias, educadores, maestros, psicólogos, médicos... que acompañan y trabajan con los niños deben de tener siempre presente en su mente y no olvidar? 

Que la adopción no es un problema, que es una solución. 

Que el niño es una víctima y no es el culpable de lo que le pasa, ni de sus comportamientos. 

Que esos profesionales que tratan con nuestros niños pueden modelar e incluso dejar una huella profunda en sus vidas. Y que nunca podemos dejarlos por imposible. Ni luchar contra ellos porque nos necesitan como aliados. 

9. ¿Vuestra cita favorita? 

La que acompaña al libro:


"No es lo que nos viene dado, sino la capacidad de valorar lo mejor que tenemos, lo que distingue a una persona de otra" (Nelson Mandela) 

10. ¿Queréis compartirnos un momento clave de vuestra vida en términos resilientes? 

María: Un día, mientras comíamos, vimos como al niño se le perdían los ojos y hablaba incoherencias, se hacía pipí cada rato y estaba muy débil. El neurocirujano nos dijo que había que operarlo de inmediato. Fueron días muy duros. Nos remitieron enseguida a los especialistas para la realización de pruebas. El neurocirujano nos explicó claramente la situación y lo que conllevaba la lesión medular de nuestro hijo. Necesitaba una intervención quirúrgica para corregirle el defecto que tenía, una intervención con muchos riesgos. Cada vez que leía el papel donde se describían se me caía el alma a los pies. Por si fuera poco por todo lo que había pasado, siendo aún tan pequeño, ahora esto… 

Un mes después nos llamaron para ingresarlo. Esa mañana estábamos muy asustados aunque no queríamos que Simón se percatara de ello. Ante él nos mostrábamos enteros y fuertes. Le dábamos besos por todo su cuerpo, le decíamos que era muy valiente, todo un campeón. Pero con tres añitos y medio no entendía muy bien qué pasaba. Entramos en la habitación asignada de la mano de una enfermera. Su mirada volvía a estar pérdida, empezaron a ponerle la vía en el pie. 

En el momento en que el celador se lo llevó, Dios mío que sensación, quería ser yo la que estuviera en su lugar. Me invadió un sentimiento de odio hacia su madre biológica, algo que no había sentido hasta ese momento. En esos instantes en los que veía a mi hijo en aquella situación porque ella no se había cuidado durante el embarazo y no le había dado los cuidados necesarios en sus primeros meses de vida, tan importantes para su desarrollo. En aquella sala pensaba constantemente que ahora él pagaba las consecuencias. Estaba juzgando a una mujer con la que compartiré el resto de mi vida lo más preciado que tengo, mis hijos. Fueron momentos difíciles en los que viví sentimientos muy intensos. Una vez superada la situación en mi casa, en mi vida llegó una paz infinita. 

Mercedes: Los ejemplos de resiliencia en mi vida son mis dos hijos, dos niños que han sabido superar los comienzos difíciles, cada uno a su modo, porque aunque son hermanos biológicos cada uno lo vivió de modo muy distinto por sus edades, se llevan 5 años. 

Tal vez remarcaría porque fue muy notable como momento de superación cuando mi hijo pequeño con poco más de 5 años comprendió en una conversación con su hermana lo que en realidad quería decir “ser adoptado”. Lo que significaba eso que tanto repetía de “no haber estado en la barriga de mamá”… de pronto una luz se encendió dentro de él y entendió que antes que yo había tenido otra madre. Durante un periodo de tiempo que se me hizo muy largo de pronto su carácter cambió, los avances en su proceso madurativo se volvieron regresiones, yo lo veía sufrir y no me dejaba acercarme, emocionalmente hablando. 

Fue cuando se me ocurrió describir a modo de cuento lo que pensaba estaba sucediendo en su cabeza, una historia en tercera persona que estuviera a su alcance y una noche se lo leí dos veces -así me lo pidió él- y también me pidió dormir con la hoja donde estaba escrito el cuento. 

Fue un punto de inflexión. Desde ese día volvió a ser el chico feliz y vital, y que hablaba de todo, de su madre también, incluso me dijo que aunque su madre no lo hubiera podido cuidar, él la quería, que a ella también la quería. Fue un momento mágico, como si encajaran las piezas y encontrara la solución al problema que le afligía. Salió a flote de un pozo muy profundo, demasiado para un niño tan pequeño.