lunes, 5 de diciembre de 2016

El apego cuidador. Y una gran noticia: El libro "El amor maternal" de Sue Gerhardt, es reeditado por Editorial Elefthería.

Cuando hemos hablado de las alteraciones en el vínculo de apego de los menores, nos hemos referido con más frecuencia a los apegos desorganizados que van evolucionando ya a edades más tardías (desde los cuatro años), en torno a la defensa del control punitivo. Son niños/as que para defenderse de la vivencia aterradora del maltrato (o dentro de un patrón relacional donde el cuidador se siete atemorizado por el menor), desarrollan estrategias de control de la relación de naturaleza agresiva o coercitiva; el diagnóstico temprano en los menores de preescolar en adelante suele ser problemas de conducta. Pero esto es solo la superficie. 

Peter Fonagy postula en su libro “Teoría del apego y psicoanálisis” que para esta edad los menores con antecedentes de apego desorganizado suelen ser más agresivos con sus iguales y adultos, presentan dificultades de regulación de la emoción, el proceso de socialización está más afectado y existe una mentalización alterada –distorsionan la mente de los adultos, atribuyéndoles intenciones negativas-. Sí son capaces de ver la mente del otro, pero a diferencia de los niños con autismo –cuya visión de la mente del otro está profundamente alterada y tienen una ceguera con respecto a la misma- los menores víctimas de malos tratos leen la mente del otro, normalmente distorsionando las intenciones, deseos o motivaciones del adulto, pero no han desarrollado, al nivel evolutivo esperado, la capacidad de reflexionar sobre la misma. Mi amiga, profesora y colega Maryorie Dantagnan dice que son hackers de las mentes de los demás, pero no hay una auténtica reflexión porque esa función tuvo que anularse como consecuencia de los malos tratos sufridos en el contexto de una relación de apego temprana con el cuidador o cuidadores principales.

Decimos que en este blog nos hemos dedicado más a tratar el apego desorganizado en su vertiente punitiva que en otras vertientes que también son formas de protegerse frente a la desestructurante vivencia del maltrato, o ante la ausencia emocional de las figuras de apego (que no están, y cuando lo hacen no conectan emocionalmente con el menor, mostrándose poco disponibles e incluso con nula sensibilidad ante las necesidades emocionales): me estoy refiriendo al subtipo de apego cuidador.

Un libro clave de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan
Socialmente, el niño que toma el control de las relaciones proveyendo de cuidados a los propios padres o a los hermanos puede ser bien visto. “¡Qué bien, qué bonito que cuide de su mamá y de su hermanito, así ayuda en casa!” Sin embargo, se trata de un/a niño/a pseudoadaptado/a, con apariencia de ajuste psicológico pero que en su interior -detrás de la defensa de dar cuidados a otros- anidan profundos sentimientos de abandono, rabia, dolor y vacío. No nos estamos refiriendo a menores que ante motivos justificados pueden tener una preocupación genuina y empática por el bienestar de sus padres o cuidadores. Hablamos de una estructura y dinámica familiar donde se da una inversión de roles: los/as niños/as pasan de ser cuidados a cuidar ellos/as. Y además, en algunos casos que he conocido, lo pueden hacer de un modo ritualizado, un tanto compulsivo, que denota que sufren ansiedad interna. Jorge Barudy, neuropsiquiatra y experto en terapia de familia y Maryorie Dantagnan, psicoterapeuta infantil, afirman en su ya clásico y magnífico libro  “Los buenos tratos a la infancia” que “…estos niños o niñas no solo desempeñan tareas y responsabilidades hogareñas, sino que se hacen cargo del cuidado de sus padres. Seguramente, la única manera de sentirse competentes y con algo de control y de estar en cercanía con sus padres es tratando de satisfacerlos. En vez de solicitar cuidado de los padres, lo ofrecen evitando sentirse indefensos. Se muestran extremadamente solícitos hacia sus padres o cuidadores. Esto vale también para el caso de niños o niñas complacientes compulsivos. Muestran una mezcla de conductas de evitación, inhibición de sus afectos negativos y conductas exageradamente afectuosas hacia sus cuidadores. Este estilo de apego se desarrolla como una respuesta a la insuficiencia de cuidados parentales, por ejemplo, en el caso de las madres víctimas de violencia conyugal, con muchas carencias, depresivas o pasivas-dependientes”

Por lo tanto, hemos de cambiar la mirada sobre el niño/a cuidador: de la estampa que enternece al adulto que valora el caso y dice que es precioso que el menor cuide de sus papás, qué buen niño, cómo se preocupa… a evaluarlo como algo grave sobre todo si se da en ese contexto familiar de inversión de roles donde cuidas para evitar la desestructurante angustia de no ser cuidado, esto es, es una defensa contra el abandono emocional. Esto es importante porque así como el menor con rasgos desorganizados punitivos inmediatamente se valora como una alteración severa porque agrede, se muestra hostil, marcadamente resistente a aceptar la autoridad del adulto y sufre cambios bruscos de humor y su conducta es perturbadora y visiblemente desadaptada, en el caso de los menores cuidadores su comportamiento no resulta molesto para los adultos que le rodean, sino que éstos hacen lecturas bucólicas (idílicas o hermosas) de sus actitudes y conductas. Sin embargo, las consecuencias a futuro, si no se interviene y se le provee de cuidados al menor, pueden ser fatales para su salud psicológica.

Es posible que los aspectos culturales pesen e influyan en el rol de cuidadora que sobre las mujeres todavía recae y pesa. En cambio, en el caso de los hombres, cuando he tratado niños o jóvenes, la inversión de roles que tenía lugar en éstos no era tanto en la esfera de proveer cuidados a los padres (en algunos sí, claro) sino en aspectos relacionados con tomar el control dominando: ellos toman las decisiones en el hogar, ponen las normas, se organizan y organizan la casa...

Cuando se interviene con estas familias y menores en situación de desprotección, si las capacidades parentales no son recuperables y se evalúan como severas y crónicas (Barudy y Dantagnan, 2010, "Los desafíos invisibles de ser padre o madre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental") un asunto muy delicado es qué contexto de cuidados ofrecer a estos menores. No nos olvidemos que el hecho de que un niño/a cuide a sus padres es muy grave y que se invierten los roles: los padres son los que se apegan a los hijos, cuando se sabe que el vínculo de apego es de los niños/as a los padres. ¡Si los padres se apegan a los niños pretenden inconscientemente que éstos sanen sus heridas emocionales! Para lo que estamos preparados como seres humanos por la neuropsicobiología (mente y cerebro) es para emitir conductas de apego con el fin de que los adultos satisfagan nuestras necesidades emocionales (de confort y calma ante el estrés) y de seguridad (protección frente a peligros externos o estados internos de incomodidad, angustia…) Por ello, en las relaciones tempranas de apego aprendemos a regularnos emocionalmente, a sentirnos seguros (interiorizamos esa seguridad y nos abrimos al mundo y lo exploramos sabiendo que el adulto que nos cuida está ahí, disponible) a experimentar el afecto de quien nos cuida y a sentir que alguien nos siente (Siegel 2007, "La mente en desarrollo")

Cuando los roles se invierten y es el niño/a la figura de apego de los padres o cuidadores… ¡todo esto es al revés! Se puede afirmar que todo sucede contra natura, pues las leyes del apego se trastocan. El control también lo ha tomado el niño/a, porque no olvidemos que probablemente esta defensa le protege de la desorganización grave del apego a la que nos estamos refiriendo. Internamente bulle en ellos sentimientos de rabia, agresividad y vacío que se corresponden con la dolorosa experiencia de sentirse no cuidados. Por ello, nos interrogamos acerca de cuál es el contexto de cuidados (familiar o residencial) más adecuado (que mejor les repare) para estos niños/as porque (al menos en mi experiencia) cuando los menores son los que pasan a recibir cuidados (como debe ser) y han de ceder el control a unos adultos que se van a hacer cargo y a responsabilizarse, entonces emerge en ellos el dolor, se produce la desregulación emocional y se resisten a ceder y a confiar en el adulto, no le otorgan el rol de cuidador ni de autoridad fácilmente. Se resisten porque conectan inconscientemente con una angustia que había estado excluida hasta ese momento. Como afirma Maryorie Dantagnan, cuando tienen que quitarse el traje (mecanismo de adaptación que les había permitido sobrevivir) porque en el actual contexto protector de vida ya no lo necesitan, entonces es cuando los infantes se desorganizan. A nivel sintomatológico, además de la desregulación emocional, pueden aparecer problemas de conducta. El niño/a siente que ser cuidado es una amenaza, activa su chip (modelo operativo interno) que contiene las dolorosas experiencias registradas en su memoria emocional relativas al abandono y si la defensa ya no le sirve, se desorganizará.

Por ello la psicoeducación, la formación y el acompañamiento a los adultos que van a cuidar y educar a estos menores es fundamental. Si no se hacen lecturas mentalizadoras (comprender adecuadamente las emociones que subyacen a estas conductas y empatizar con ellas) sobre estos niños/as no se puede tener una respuesta emocional hacia su sufrimiento interno, enorme, y solamente se planteará la intervención desde lo que se aparece (los problemas de comportamiento, los cambios de humor, la resistencia a la autoridad…) en el exterior, poniendo el acento en los límites y no en la receptividad empática. Estoy de acuerdo en que estos menores precisarán de un contexto familiar (normalmente familias de acogida) estructurado, predecible, con límites y normas claras, pero a la vez cuidadores que sean capaces de comprender las causas de los episodios de desorganización que manifiesten cuando se sientan vulnerables (al no poder controlar ellos la relación, es cuando su traje ya no es eficaz y se tornarán probablemente punitivos, desafiantes y desregulados emocionalmente) Hemos de ser conscientes que nuestra tarea es reparar a los menores dañados por esta particular forma de maltrato que es la inversión de roles en forma de apego cuidador, por lo que un planteamiento educativo basado solo en tratar de modificar las conductas y no promover relaciones que fomenten la resiliencia secundaria (familias o adultos tutores de resiliencia que se pongan en su piel y conecten emocionalmente con lo que ellos/as sufrieron al tener que echarse a sus espaldas la precoz tarea de ser adultos antes de tiempo), esto es, poder permitir progresivamente que su traje respire y vayan aprendiendo a confiar en que ellos/as pueden ser cuidados pero no serán dañados por los adultos con los que conviven. El mensaje que deben de ir interiorizando progresivamente (conteniendo el dolor que emergerá) es algo así como: “si aceptas mi autoridad y mi cariño y me cedes el control no me aprovecharé de ello para hacerte daño” Esto lleva su tiempo y su trabajo, no es una tarea fácil pero es el camino, en mi opinión, a seguir con estos menores.

Los menores que llegan a la edad adulta con estos rasgos de vinculación tipo cuidador, no es extraño que elijan profesiones relacionadas con el cuidado a los otros (psicología, enfermería, medicina…) E incluso, la pareja que eligen, motivados por ese modelo operativo interno inconsciente (que no ha sido aún revisado en psicoterapia), es alguien con problemas emocionales, trastorno de la personalidad o psicopatología. En un momento determinado el traje de cuidador, por diversos factores, no resulta adaptativo y pueden debutar con trastornos de ansiedad y depresión u otros. Si la sintomatología es lo suficientemente intensa y afecta severamente a la persona, pueden acudir a tratamiento psicológico.

Creo que necesitan un psicoterapeuta sumamente receptivo a nivel empático porque el trabajo será muy duro. Habrá momentos (cuando conecten con el dolor del abandono infantil por parte de los progenitores) en los que el derrumbamiento emocional sucederá y habrán de ser sostenidos por el terapeuta y a ser posible, por personas de su contexto de vida que puedan acompañarles sentidamente. Pero a la par, es una gran oportunidad porque, desde el mismo núcleo del dolor, con el procesamiento y la elaboración (narrativa que aporte otra mirada, pues es especialmente importante que no se descarte todo del traje, pues muchos de ellos/as gracias al mismo han procurado muchísimo bienestar a innumerables personas. Es vital para ellos validarles la parte sana del traje que se pusieron para sobrevivir de niños/as. Porque se sienten muchas veces, estafados: “siempre cuidando y nunca nadie me agradeció ni valoró nada”, sólo sufrimiento y vacío interior. Pues tras el traje suelen subyacer intensos sentimientos de vacío, muy duros) experimentan un renacimiento y comienzan a contemplar algo que nunca habían hecho: practicar el autocuidado y el dejarse cuidar por otros/as. Si los padres de estos adultos pueden reparar y reconocer a la persona el dolor, y empiezan a dispensarle cuidados, puede ser muy beneficioso para ellos/as y contribuir a su sanación. Pero si hay una negación, proyección o minimización por parte de estos progenitores, puede ser retraumatizante y por lo tanto, no debe promoverse.

Vamos poniendo punto final por hoy y lo hacemos, como es costumbre, con la picada. Os anuncio la aparición de la segunda edición ampliada del libro de Sue Gerhardt “El amor maternal” (se nos acumula el trabajo, ¡pero bendito trabajo leer libros!) Esta psicoanalista explica de una manera rigurosa a nivel científico pero con un lenguaje accesible a todas las personas, la extrema importancia que el amor maternal (el afecto materno temprano) tiene para el futuro desarrollo y equilibrio psicológico de cualquier persona. Los cuidados maternos orquestan el desarrollo y producen modificaciones en la expresión de los genes, de tal modo que se colocan marcadores en éstos favoreciendo que unos se expresen y otros se silencien. El afecto materno temprano pone marcadores y favorece que se lean los genes que tienen que ver con la regulación emocional, la empatía, la autoestima y el sentimiento interno de seguridad. Si queremos una sociedad más justa y más humana, hemos de ocuparnos de los bebés, pues podemos prevenir, si fomentamos el apego seguro, dice Gerhardt, la delincuencia en nuestra sociedad. Todos/as los/as que trabajan o se relacionan con bebés y niños/as han de leer este libro. Celebramos su reaparición, esta segunda edición, porque la primera estaba agotada y era una lástima que un libro así no se reeditara. Era solo cuestión de tiempo porque la editorial Elefthería me ha anunciado en un mail su reaparición y me solicitan difusión a través del blog. Por supuesto, accedo gustoso y encantado porque merece la pena darlo a conocer, leerlo y sobre todo aplicar los conocimientos en nuestro trabajo diario con nuestros/as niños/as.

Os transcribo parte de la información que me han facilitado desde la editorial a modo de reseña, pues esta reedición viene con novedades: "La decisión de coger en brazos y consolar a un bebé que llora o ignorarlo puede parecer una elección personal de los progenitores, sin embargo, las consecuencias de una u otra acción influirán en el cerebro del bebé de una u otra manera. Una crianza amorosa no es solamente una decisión educativa sino que moldea las conexiones cerebrales del bebé predisponiéndole a un futuro desarrollo con empatía, autocontrol y conexión con los demás. El amor maternal explica por qué el amor es esencial para el desarrollo del cerebro en los primeros años, y cómo las interacciones tempranas pueden tener consecuencias duraderas para el futuro de la salud emocional y física. Esta segunda edición es consecuencia del éxito de la primera, respecto de la que se ha actualizado la investigación científica abarcando los recientes descubrimientos en genética y conexión mente y cuerpo. En esta segunda edición, revisada y ampliada, se incluye además un nuevo capítulo destacando la creciente comprensión de la influencia del embarazo en la formación del futuro bienestar emocional y físico del bebé".

Sue Gerhardt fue entrevistada por Punset en el programa Redes y en la misma expuso algunos de los descubrimientos de la neurociencia en cuanto al cerebro del bebé y la extrema importancia de este amor maternal.




Antes de fin de año nos espera el profesional invitado del mes, correspondiente a "Diez meses, diez firmas": Cierra brillantemente el año -el 19 de diciembre- la psicóloga y psicoterapeuta experta en apego y trauma, y especializada en adopción, Montse Lapastora, que ha preparado un artículo para todos/as nosotros/as. 


Cuidaos / Zaindu

domingo, 27 de noviembre de 2016

Formación en "Especialista en técnicas gestálticas aplicadas a la infancia" y "Taller de la caja de arena" (11 junio 2017) co-organizados por Gestalt Euskadi y UmayQuipa, en San Sebastián (Gipuzkoa) Comienzo el 4 de febrero y finalización el 9 de septiembre de 2017.

Tengo el gusto de presentaros la formación en Terapia gestalt infantil de Loretta Cornejo y equipo en San Sebastián (Gipuzkoa) Participo en la misma impartiendo un módulo sobre apego y resiliencia y otro (abierto a todo tipo de profesionales) sobre la técnica de la caja de arena (11 de junio 2017)





Escuela Vasca de Terapia Gestalt Donostia en colaboración con el centro UmayQuipa. 

4 de febrero 9 de septiembre 2017

Introducción



La Escuela Vasca de Terapia Gestalt, en colaboración con el centro de psicología infantil y de adolescentes UmayQuipa, incorpora en su proyecto formativo de cursos y talleres, la siguiente especialización en psicología infantil, que contará con una estructura educativa de 10 módulos a desarrollar entre los meses de febrero a octubre de 2017.

La especialización está dirigida por la psicoterapeuta Loretta Cornejo, y se imparte en reconocidos centros de terapia gestáltica y psicología de diferentes ciudades de España y del extranjero.

La formación cuenta como objetivos principales proporcionar a nuestros alumnos los conocimientos necesarios para aplicar las técnicas gestálticas en la terapia y el tratamiento con niños; y, al mismo tiempo, ofrecer un amplio abanico de varias técnicas que catalogamos como importantes para la formación de toda persona que desarrolle su actividad profesional o trate con niños.

Esta formación está acreditada como postgrado por la Asociación Española de Terapia Gestalt. 


El curso está dirigido, principalmente, a todos aquellos profesionales que trabajan o que están interesadas en la infancia, profesores, educadores, enfermería, psicólogos, psicoterapeutas, entre otros. 

Los interesados en participar en la Formación, deberán solicitar una entrevista previa:

Garbiñe Goia Irazoki: 

Teléfono: 619 343 755 

Correo: infantil@gestalteuskadi.com


Los participantes que concluyan adecuadamente la formación especializada recibirán la certificación de la Asociación Española de Terapia Gestalt: “Especialista en Técnicas Gestálticas aplicadas a la infancia”, de la mano del Centro de Psicología infantil UmayQuipa.

¡Os esperamos en esta aventura!


Metodología 


La metodología del curso se centra en el desarrollo de diferentes módulos de carácter intensivos e impartidos por diferentes profesionales. 

Las actividades se llevarán a cabo los sábados en jornadas de siete horas o bien en fines de semana completos, que incluirán sábados y domingos.

En cada módulo los participantes deberán realizar un trabajo indicado por el profesor, que deberá ser presentado en los plazos marcados por el responsable.

A la conclusión de la formación, se entregará una memoria que incluirá un resumen de los contenidos, apreciación personal y valoración crítica del curso.

Los participantes deberán trabajar los materiales de lectura indicados.

Las faltas o inasistencias no podrán superar el 20% de las horas establecidas de la formación.


Programa


El programa del Curso Especializado será impartido por profesionales nacionales e internacionales en la materia y será dividido en los siguientes talleres experienciales:

Talleres experienciales



1. Diagnóstico gestáltico en niños. Primeras entrevistas con los padres y el niño. Dibujo del problema. Prof.: Maribel Rodríguez. 4 febrero. 7 h.


En este módulo veremos la importancia de trabajar con los padres según el enfoque gestáltico, y cómo plantear y analizar las primeras entrevistas, para poder formular hipótesis de trabajo con el niño y su entorno, ya sea familiar o educativo. 



Se trabajará combinando la parte vivencial con aspectos teóricos, para poder situar y definir cuál va a ser el rol del terapeuta, cómo enfocar las sesiones con los padres y con el niño, y qué tipo de miedos y ansiedades se movilizan ante lo que les trae a consultar. 

Este módulo nos permite, desde una visión global de todo el sistema y del tipo de vínculos que presenta, construir un mapa de la situación psicoafectiva y social del niño a partir del cuál poder intervenir. 4 de febrero



2. Cajón de herramientas filosóficas. Prof.: Ani Bustamante (Lima, Perú) 11 de marzo. 7 h.

La filosofía acompaña al ser humano en sus diferentes etapas de la vida, nos ayuda a manejar la realidad, a constituirnos como personas responsables y con capacidad crítica.

En la infancia la filosofía ayuda a la construcción de cimientos

La curiosidad infantil es también el despertar de la filosofía, el mundo se abre en su inmenso misterio.

En este taller daremos herramientas al terapeuta para que pueda alojar y desarrollar las preguntas filosóficas que nacen en la infancia

La filosofía es una experiencia en la cual el pensamiento y el cuerpo danzan, y la propuesta aquí es poder alimentar y formar el pensamiento con la vivencia y lectura corporal 11 de marzo


3. Técnicas en sesiones de padres. Ejercicio de las normas y rituales en el niño / Casos clínicos. Incidentes críticos en terapia y trabajo con las resistencias. (2 módulos) Prof.: Margarita de la Torre. 22 y 23 de abril. 14h.

En este módulo se trata de aprender a observar y a identificar la resistencia que se establece en terapia dentro del proceso psicoterapéutico. Así como las resistencias de los padres, las resistencias de los niños y niñas que vienen a terapia y también las propias resistencias de terapeuta. 

Dentro del apartado de los ritos y rituales, este módulo profundiza en la importancia de los ritos en el grupo familiar, sus objetivos y la propia función de los ritos y rituales. Así como los tipos ritos y rituales que se dan con la familia y como trabajar con los padres.

4. La hora de juego diagnóstica / Del yo piel al yo ideal. Aplicación de la teoría de Winnicott a la gestalt. (2 módulos) Prof.: Diana C. de Baumann (Lima, Perú) 6 y 7 de mayo. 14h.

El juego permite al niño un lugar donde puede aprender y dominar la realidad así como la construcción de ejes internos de desarrollo del Self, desarrollando redes neuronales y de conducta que le van a permitir ser un adulto con buena capacidad de afrontamiento a las dificultades de la vida cuando sea adulto. Los avances de las neurociencias sustentan la importancia de una mejor maduración en desarrollo psíquico infantil de aquel niño que juega acompañado de un adulto.

Se tratará de un taller práctico donde se construirán en metodología grupal con ejemplos de diversas sesiones de juego con los niños, para apoyar a los terapeutas para que en su juego con los niños sepan realizar la labor de juego terapéutico.

Enriqueciéndonos con las aportaciones y teorías de Winnicot, aplicamos su teoría a la terapia Gestalt tratando algunos temas importantes a tomar en cuenta en la terapia como el Juego, el niño antes del lenguaje, el espacio transicional y el objeto transicional, el concepto del self y la importancia del medio ambiente para su formación, conocer los fundamentos psíquicos tempranos o también las pautas que nos permiten evaluar el desarrollo del self en un infante. 6 y 7 de mayo

5. Teoría del apego, concepto de resiliencia / Caja de arena (domingo abierto a todo tipo de profesionales) (2 módulos) Prof.: José Luis Gonzalo Marrodán. 10 y 11 de junio. 14h.

En el presente modulo vamos recorrer algunos de los postulados de la teoría del apego como paradigma del comportamiento en los vínculos que establecemos cotidianamente con las personas. La teoría del apego ahonda un poco más al explicar que estos modos de relación y vinculación son transmitidos por padres e hijos de generación en generación, de tal modo que una vez adultos solemos buscar compañeros, amigos y parejas que reproduzcan este tipo de vínculo.

Mediante ejercicios teórico-prácticos vamos a reconocer los diferentes tipos de apego y sus efectos en los niños, ya que tienen una relación directa con la formación de su imagen interna y su sentimiento de seguridad personal. Se va a tratar de afinar la mirada y capacidad de escucha de los terapeutas hacia este tipo de registros mediante ejemplos concretos sobre la conducta que los niños nos presentan, y sabiendo identificar y actuar sobre aquello que está respondiendo a un tipo de vínculo con sus personas significativas.

La técnica de la caja de arena

La técnica consiste en la elaboración de mundos o escenas utilizando miniaturas diversas (hay que proveer al paciente de una muestra representativa de todos los seres animados e inanimados que existen en el mundo externo así como en su imaginario) que se colocan en la superficie de una bandeja (de unas proporciones determinadas) cubierta de arena hasta aproximadamente la mitad de su cabida.

La técnica es una de las más idóneas para trabajar contenidos traumáticos cuando existen bloqueos emocionales que impiden al niño la verbalización. O para niños que no son hábiles o presentan un retraso del lenguaje de etiología diversa. El juego, por lo general, es el lenguaje del niño y aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que le sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa en el trauma, el apego y resiliencia. 10 y 11 junio

6. Técnicas gestálticas aplicadas a la infancia. / Análisis de tendencias. Cuidados del terapeuta. 1 y 2 de julio. Prof.: Loretta Cornejo 

7. Introducción a la técnica de Focusing para niños. Prof.: Lucia Enma. 9 de septiembre. 7h.

Hay historias dentro de nuestro cuerpo, quieren venir y quieren que nosotros las escuchemos...)

El Focusing constituye una de las más importantes aportaciones del filósofo experiencial y psicoterapeuta Eugene Gendlin, nacido en Viena en 1926 y afincado en Estados Unidos. Este método corporal fue desarrollado a partir de los años 60. El doctor Gendlin descubrió, que las personas que se ponían en contacto con la consciencia corporal, con sus sensaciones corporales concluían con éxito su terapia. Se dedicó desde entonces a la manera de enseñar este poderoso recurso emocional al que llamó Focusing.

Focusing es un proceso de autoconciencia y curación emocional corporalmente orientada. Es el proceso de “enfocar”, de encontrar esa “sensación sentida” que todos tenemos en nuestro cuerpo que sabe muchas cosas de nosotros y de lo que nos pasa ante una situación, una relación personal, una decisión que tenemos que tomar y nos permite manejar mejor aquello que nos preocupa o se interpone en nuestro camino. Con Focusing podemos brindar atención a nuestro cuerpo, de una manera amable, con aceptación. El saber el porqué de las cosas, aunque sea muy acertado, no cambia nada, sólo se produce un cambio verdadero cuando una decisión, o un deseo de pasar a la acción se siente corporalmente como algo real, y no cuando se razona solamente de forma cognitiva. 

Esta manera de sentir y de escuchar lo que nuestro cuerpo tiene que decir es el mejor regalo que le podemos brindar a nuestros niños y una forma amable de enseñarles, desde el comienzo, a ser honestos con lo que sienten tomando contacto con su sabiduría interior. Los niños agradecen cuando se les ayuda a descubrir su propio y único camino, su propia voz. Cuando están heridos, confusos o asustados conocer la manera de contactar con su cuerpo y escuchar las historias que sus sensaciones les quieran contar les permite darse cuenta de quienes son en realidad: seres únicos y valiosos por lo que son. 9 de septiembre

8. Teoría y práctica de grupo con niños. Cierre formación. Prof.: Martin Padilla 7 de octubre. 7h.


Inscripción

El proceso de inscripción se encuentra abierto a través de cualquiera de nuestros espacios de comunicación habituales:



C/ Easo 81, 2 dcha San Sebastián. 

Tlf: 943 469 880



     info@gestalteuskadi.com / www.gestalteuskadi.com


Plazas limitadas en estricto orden de inscripción.

Precio de la formación: 1.740 euros

Forma de pago:

            - Matrícula y reserva de plaza: 300 euros
            - Mensualidades: 12 cuotas a pagarse al comienzo de cada módulo de 120 euros*

*Tener en cuenta que hay fines de semana en los que se imparten 2 módulos.