lunes, 29 de junio de 2020

Amor y vínculo en las canciones de Luis Eduardo Aute (homenaje al cantautor)*. Buenos tratos regresa en septiembre de 2020. ¡Feliz verano!


*Nota: Le denomino "cantautor" varias veces a lo largo del artículo como recurso literario (para no repetir tantas veces su nombre). Pero él no está de acuerdo con esta etiqueta. Huye de este cliché que parece contener la idea de que un cantautor es alguien triste, deprimido y pesado. Hasta se mofa de ello en una canción llamada Autotango del cantautor. Luis Eduardo Aute arrastra fama de ser alguien aburrido y cansino. Y, sin embargo, es todo lo contrario, cualquiera que haya asistido a un concierto o velada con él sabrá que es gracioso e ingenioso, capaz de hacer reír de manera inteligente. Como no sé qué palabra usar como alternativa a "cantautor", a pesar de que no le agrada, en este artículo la utilizo. Perdona, Luis Eduardo. Como veis, hablo de él en presente, aunque haya fallecido, pues para mí siempre está presente en mi vida.


Artículo dedicado a todas las personas que han perdido seres queridos.

Luis Eduardo Aute. Foto: abc.es

Hace poco, durante el confinamiento por el coronavirus, concretamente el 4 de abril de 2020, falleció Luis Eduardo Aute, un cantautor y artista integral que ha influido poderosamente en mi identidad. He estado y a veces aún sigo estándolo, apesadumbrado por su muerte. Desde que llegó a mi vida, me ha acompañado en muchísimos momentos, a veces casi a diario. Él ha puesto -y sigue poniendo- palabra y música a muchos de mis estados internos y vivencias emocionales. Ningún otro músico ha conseguido llegarme tan adentro como él. Su voz profunda y de una belleza única, sus melodías (muchas insuperables) y sus letras lo convierten en un genio creativo y artístico inigualable.

No había tenido tiempo de brindarle un homenaje. Pude saludarle una vez durante un ratito que se me hizo muy corto y decirle en breve intervalo lo mucho que lo admiraba y me habían ayudado sus canciones y su arte. No quise hablarle demasiado, porque sabía que no le gustaba en exceso la exposición pública. Y aunque esto era así, jamás evitaba a nadie y era amable y atento con todo el mundo. Pero ahora que la muerte se lo ha llevado, “la muerte parto inverso, partida mal parida” como él expresa en una canción titulada La mala muerte, con un sentimiento de tristeza y echando de menos su próxima obra artística, literaria o musical, sabiendo que no habrá más, noto en lo más profundo de mi cuerpo la necesidad de hacerle desde este blog un sentido homenaje y testimoniarle mi agradecimiento por haberme dado tanto, porque su obra y su símbolo (no su persona porque, desgraciadamente, no le conocí a este nivel) han sido (y lo seguirán siendo) un tutor de resiliencia para mí.

En el blog Buenos tratos deposito mucho de mi persona y filosofía de vida. Por ello, aunque la mayoría de los artículos que escribo y escriben mis compañeros son científicos, sabéis que en algún momento he creado otros en los que se atisban mis gustos y aficiones por el cine, la música, el arte y, en especial, por cómo unir estos conocimientos con la teoría del apego y el trauma. Así, me vienen a la mente varios posts sobre esto: las esculturas de Chillida y el apego; las adicciones, el trauma y las estrellas de Hollywood; y el amor y el vínculo en la música.

Hoy os ofrezco otro de estos artículos donde, para homenajear a Luis Eduardo Aute, relacionaré su música con el apego, el trauma y la resiliencia. Creo que es la mejor manera de rendirle tributo.

Aunque de este tipo de artículos a priori parecen más bien filosóficos y como padre, madre, cuidador o profesional que crías o trabajas con niños y jóvenes traumatizados no vas a sacar mucho en claro, es decir, que no va a ser útil y práctico, cercano al mundo de lo real, ¡a lo mejor cuando lo termines de leer cambias de opinión...! Porque personas como Luis Eduardo Aute aportan tanto en nuestras vidas que son símbolos que contribuyen al proceso de individuación del ser humano del que habla Jung. 

Dice Gómez (2013) que los símbolos se constituyen en poderosos recursos psicológicos para la mente y el cuerpo, y pueden utilizarse en distintos momentos adversos (o cuando uno lo necesite) de la vida. Por su parte, Cyrulnik (2003) ha referido que transformar lo traumático en expresión simbólica (literaria, artística, musical…) consigue que la psique dé forma a lo traumático y lo convierta en energía constructiva, a veces, muy bella. Luis Eduardo Aute ha encontrado en las múltiples formas de expresión artística que dominaba (poesía, canción, escultura, pintura, cine…) un auténtico tutor de resiliencia. El mismo decía que su trabajo era una forma de terapia, económica y que le servía para dar forma interna a todo lo que sentía. Aute hace realidad la idea del psicoanalista Carl Jung que afirmaba que el proceso de sanación y el equilibrio personal radicaban en descubrir los arquetipos subyacentes a este proceso (Robertson, 2011). Creo que hay muchos arquetipos presentes en sus canciones y en su creación artística, por eso le resultaba tan terapéutico.

Luis Eduardo Aute es un autor muy prolífico, por lo que me ceñiré en mi exposición a sus canciones (obviaré poesía, cine, escultura y pintura) y seleccionaré aquellas que primero, más conozco, y segundo, las que mi mente asocie con el tema del apego, el trauma y la resiliencia. Lo que voy a tratar de hacer es casi un ejercicio que se asemeja a la creación de un cadáver exquisito, como al propio Aute le encantaba hacer y que dejó reflejado en una canción de su álbum Templo titulada Transfiguraciones. Intentaré que el resultado sea digno.

Foto: trovadiccion.com

Este genial cantautor es una persona realmente singular y única en sus composiciones, capaz de aunar melodías preciosas, cantar con hondura y emoción y a la vez, crear auténtica poesía. Nunca se plegó a las exigencias del mercado, del “tanto vendes, tanto vales”, que él denunciaba en una mítica canción suya que muchos veneramos llamada La belleza.  Cuando la canción Aleluya le lanzó a la fama, él quiso renunciar a entrar en esa rueda productiva y mercantilista y se retiró. Su regreso se hizo bajo la condición de que ninguna discográfica le impusiera qué hacer, por muy poco comercial que resultara. Por eso, esta coherencia siempre me ha admirado. Algo así sería impensable en un cantante de hoy en día, metidos en la rueda del merchandising actual que lanza a la fama (efímera), quema y tira cantantes que en poco tiempo quedan relegados al ostracismo.

Voy a agrupar las canciones que elija de Luis Eduardo Aute en cuatro categorías y sobre las mismas haré mención a algunas (pocas) de sus canciones. Además, comentaré dichas canciones desde el punto de vista de mis conocimientos en el ámbito de la psicología. Las categorías son: vínculo de pareja y amor; desamor y pérdida del vínculo de pareja; compromiso social y niño interior. Agrupar la obra musical de Aute en cuatro categorías es una estrategia que uso solamente para ordenarla en relación a los temas que tratamos en este blog. La producción de este cantautor es, como digo, muy extensa, los temas que aborda son mucho mas amplios y, desde luego, no son reducibles a unas pocas categorías. 

Vínculo de pareja y amor

Foto: youtube.com
Este blog se centra en la teoría del apego. Luis Eduardo Aute ha cantado al vínculo afectivo entre entre la pareja. Lo ha encumbrado como el único elemento que da sentido a la vida, lo que nos estructura y asegura, lo que nos calma y tranquiliza, lo que nos mueve a actuar y levantarnos cada día. El vínculo de pareja que se establece mediante el amor y la sexualidad, ambos unidos en las canciones de Aute, aunque a veces los separa.

Felix López (2003) refiere que “es muy probable que, desde el punto de vista funcional las primeras relaciones entre el niño y la figura de apego, en la intimidad, el contacto, la ternura, el tipo de lenguaje y la comunicación no verbal sean el prototipo de las relaciones íntimas posteriores a lo largo del ciclo vital”. Luis Eduardo Aute expresa esto en multitud de canciones:

Dos o tres segundos de ternura


Por eso necesito
Aunque se que es un exceso
Que tus ojos me digan
Algo así como de acuerdo
Estoy aquí a tu lado
Para que no tengas miedo
Al miedo de estar solos
Solos en el universo.
No me hace falta la luna
Ni tan siquiera la espuma
Me bastan solamente
Dos o tres segundos de ternura.



Quiero vivir contigo
Quiero vivir contigo
Como vive el planeta en la esfera
y la luna en el mar,
Como el destino en el camino
y así siendo distintos en la misma
identidad
Seré el deseo tuyo dentro de mi voluntad,
Quiero vivir,
Quiero vivir contigo.


Y me volví,
Dormías dulcemente
Junto a mí.
"Despierta, amor"
Te dije y todo ardía
Alrededor.


Sólo por ti sigo aquí
Imán de mujer, imán de mujer
Me voy a perder
Pero sin salir de ti.



Y empapados de agua y Luna
Enlazados, cuerpo a cuerpo.
Recorrimos las espumas
Hasta el fin del Universo.



Abrázame, abrázame
Y arráncame el escalofrío
Abrázame, abrázame
Que me congela este vacío
De rascacielos y cascadas
Sobre espejismos del infiel
Y genocidas escaladas
Donde Caín hace de Abel

Y como soplan vientos
De desguace
Abrázame fuerte, muy fuerte
Muy fuerte, amor
Hasta que la muerte
Nos abrace.


Quiéreme, aunque sea de verdad
Quiéreme y permíteme el exceso
Quiéreme, si es posible, sin piedad
Quiéreme, antes del último beso
Quiéreme, haz que se incinere el mar
Quiéreme, como el vendaval que pasa
Por el resto de una brasa
Dentro de un glaciar
Quiéreme, sin el mínimo pudor
Quiéreme, con la insidia de la fiera
Quiéreme, hasta el último temblor.


También el cantautor ha cantado solo al amor con mayúsculas, como algo que mueve el mundo, lo que hace “que llegue al fin de la noche un rayo de claridad”. He aquí sólo una muestra de las canciones de Luis Eduardo Aute dedicadas al amor:


Si aún surge del desaliento
El aire de una canción,
Si todavía algún príncipe duda
Entre el trono del rey o la ley del talión,
Si aún arde el último clavo
Que despidió el hormigón,
Si todavía hay alguna bandera
Que tenga por patria ninguna nación...
Ay, amor, es porque existes,
Aleluya, aleluya...


Si aún vuelve, al fin de la noche,
Un rayo de claridad,
Si aún no ha callado la Música
De un corazón sin edad,
Si aún es el cuerpo un delito
Y no una casualidad,
Si aún no revela la célula
Quién dicta su voluntad,
Amor, es porque existes,
Es porque existes.


Me dice el corazón que no soy de este planeta
Que caí de algún cometa
Fuera de circulación
O acaso sea un clon
De algo así como un salvaje
Que articula un lenguaje de una extraña dimensión.
Porque sucede que entre la fe y la felonía, la herencia y la herejía la jaula y la jauría
Entre morir o matar prefiero, amor, amar.


La fuerza del vínculo de pareja seguro es indestructible porque las representaciones mentales de apego residen en la memoria de las personas; sufrimos mucho cuando perdemos (porque muere) a la persona significativa amada, porque desaparece una de las bases seguras más importantes. Pero lo que interiorizamos de esta experiencia vincular con esa persona, esto es, la seguridad, la calma, el afecto, la ternura... que nos transmitió (cuando ya ha pasado el dolor agudo del duelo y transitamos hacia la aceptación de la pérdida real) vive dentro de nosotros y podemos evocarlo con un aleteo de melancolía, sí; pero también con el sabor dulce y reconfortante de esa presencia simbólica estructurante en nosotros. Su legado, que nos edifica, se convierte en base segura interiorizada. Esto no se pierde nunca, vive en nuestra representación mental. Y nos guía.  

Luis Eduardo Aute en una extraordinaria canción describió mediante los arquetipos polvo y agua, parafraseando a Quevedo, esa fuerza del vínculo indestructible y eterno, que trasciende la muerte:


No le temo a la vida ni a la muerte
Cuando siento en mi pecho palpitar tu corazón
No hay poder en el mundo que consiga
Doblegarme por la fuerza a su razón
Cuando eres tierra,
Cuando soy agua.
No hay misterio que oculte su secreto
Cuando siento en tu cuerpo que el principio es el final,
Que la vida es el sueño que me acuna
Por tu vientre más allá del bien y el mal
Cuando eres tierra
Cuando soy agua
Y si al fin no somos mas que polvo,
Seamos polvo, seamos polvo nada más...
Mas polvo enamorado.


Pérdida del vínculo de pareja y desamor

Fragmento de la canción "De alguna manera"
La vida es también adversidad. Podemos perder a la persona amada, o sufrir desamor, por diversas causas. Entonces, el cantautor exclama y concentra toda la fuerza de su poesía en poner palabras a lo que podemos sentir: tristeza, despedida, duelo, desesperación, distanciamiento… Me recuerda a Bowlby (1989), el creador de la teoría del apego, cuando describe lo que ocurre cuando perdemos o nos separamos de la figura de apego (hay una continuidad en el modo en el que establecimos el vínculo en la infancia con las figuras de apego principales y la manera en la que lo hacemos de adultos con la pareja): “Al principio [se refiere al bebé] solicita llorando y furioso, que vuelva su madre y parece esperar que tendrá éxito su petición. Esta es la fase de protesta, que puede persistir durante varios días. Más adelante se tranquiliza, pero para una mirada avezada resulta evidente que se halla tan preocupado como antes por la ausencia materna y que sigue anhelando que vuelva; pero sus esperanzas se han marchitado y se halla en la fase de desesperación. Con frecuencia alternan ambas fases: la esperanza se torna en desesperación, y ésta en renovada esperanza”.

Aute ha escrito muchas canciones sobre ese llanto de apego. Ejemplos:


De alguna manera
Tendré que olvidarte,
Por mucho que quiera
No es fácil, ya sabes,
Me faltan las fuerzas,
Ha sido muy tarde.
Y nada más, y nada más,
Apenas nada más.

En Sin tu latido, Aute se lamenta de esta pérdida del vínculo de pareja desde este grito de protesta bowlbyano:

Ay, amor mío,
Qué terriblemente absurdo
Es estar vivo
Sin el alma de tu cuerpo,
Sin tu latido.

Y en Siento que te estoy perdiendo, expresa el sentimiento de sentir que se pierde a la figura amada, cuando se teme que de la fase de protesta de Bowlby se llegue a la de pérdida:

Desde hace algún tiempo te siento distinta,
No sé que será, pero no eres la misma.
Observo en tus ojos miradas que esquivan la mía
Cansado de tanto buscar tus pupilas
Pidiendo respuestas a cada por qué
Pero adivino en ti algo que empieza a huir
Y no quiero entender. 
Cuando un presentimiento no crea razón
Sólo infunde terror
Siento que te estoy perdiendo,
Siento que te estoy perdiendo,
Siento que te estoy perdiendo,
Perdiéndote...


También en Prodigios:

Te fuiste amor
Y sólo hubo ceniza alrededor...

A veces desde un apego preocupado, la ansiedad por no tolerar la ausencia de la persona amada, en la canción No sé vivir sin ti:

Como si un gran vacío
Llenará la habitación
Como si ardiera el aire
En cada respiración
Como si, de repente,
La vida fuera un puente
Sobre unas dunas en el desierto
Helado de mi corazón.
Yo no sé vivir sin ti
Yo no sé vivir
No sé vivir sin ti.

Portada del disco su mítico concierto "Entre amigos"
Y también la desesperación de la pérdida de la figura de apego amada de una manera terrible, ya traumática, dejando entrever una gran angustia que se desliza por toda la letra y música. Una composición que hizo eterna esta pieza. La más mítica de todas sus canciones. Él siempre dijo que es una canción de amor, pero en la transición española se hizo himno contra los fusilamientos del franquismo, aunque Luis Eduardo Aute no lo pretendió. Esta canción bien podría darle sentido a todas las personas que han sufrido un trauma por abandono. Cargada de simbolismo, Al alba dice: 






Si te dijera, amor mío,
Que temo a la madrugada,
No sé qué estrellas son estas
Que hieren como amenazas,
Ni sé qué sangra la luna
Al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
Vendrá la noche más larga,
Quiero que no me abandones
Amor mío, al alba.

He escuchado a Aute cantar esta canción en directo tres veces, la última de ellas a capela, sin instrumentos, impresionante, el teatro rompió en aplausos.

Podría seguir escribiendo sobre muchas más canciones de amor, duelo y pérdida afectiva, pero este post se alargaría en exceso. Creo que recojo lo nuclear y para aproximarse a su capacidad poética es una bonita selección. Os animo a que os acerquéis a su obra e indaguéis más en su creación sobre este tema.

Compromiso social (resiliencia)

Joyana Silberg (2019), psicóloga infantil especialista en trauma y disociación, en su libro El niño superviviente tiene un capítulo dedicado al tema del terapeuta de niños como activista. Me encantó que dedicara un capítulo a esta cuestión, pues en mi opinión todos los profesionales debemos de actuar motivados por un compromiso ético y social con la infancia. Creo que muchos terapeutas, educadores, trabajadores sociales, psicólogos, abogados… que eligieron trabajar, dedicar sus esfuerzos y poner sus conocimientos especializados al servicio de los niños/as, el logro de su bienestar y defensa de sus derechos tienen esta faceta activista. El activismo tiene muchas maneras de demostrarse: desde implicarse y participar en acciones solidarias pro infancia hasta detectar una situación de malos tratos y comunicarla a los servicios sociales para que protejan al menor o menores de edad, pasando por tener la convicción de que sólo podemos ayudar eficazmente a un niño/a cuando trabajamos con la red social promoviendo cambios, elaborando informes que modifiquen medidas que nos parezcan negativas para su bienestar y desarrollo, etc. 

Portada del disco "Slowly"
¿Es Luis Eduardo Aute un activista? Sin duda. Podemos encontrar esta faceta de compromiso social en sus canciones cuando manifiesta su pacifismo, denuncia la corrupción, va contra quienes son capaces de sacrificar el patrimonio cultural de la humanidad por dinero y cuando critica ácidamente el abuso sexual perpetrado por los sacerdotes de la Iglesia.

Veamos algunos ejemplos:

En el año 1992, escribió esta canción para denunciar y protestar por la cruenta Guerra de los Balcanes, es toda una declaración de principios:




No se me ocurre otra manera
De seguir en la trinchera
Con un beso por fusil.


Para vivir
En pie de guerra
Segundos fuera, segundos fuera
Que hoy por hoy, sigo aquí
Aquí.

En esta canción denuncia que la ausencia de escrúpulos morales y por el afán de lucro algunos son capaces de destruir el patrimonio cultural. Arte, belleza y poesía no significan nada para los codiciosos y los cínicos:


…Arte, poseía, belleza ¡qué extrañas palabras!
¿Serán un conjuro?
Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el Edén
Por cobrar un seguro
Y así va como va.

En Libertad, reivindica que la vida tiene un mandato y un deber, como seres humanos estamos obligados a reflexionar:

Vivir es más que un derecho,
Es el deber de no claudicar
El mandato de reflexionar
Qué es nacer, qué es morir, qué es amar.
El hombre, por qué está hecho
Y qué eres tú, libertad,
Libertad, libertad, libertad.

Aute se lamenta de los incendios de Atenas, cuna de la civilización actual. Europa mira insolente (como mira ahora disociándose de la tragedia de los campos de refugiados):



Y Atenas en llamas y Atenas en llamas...
Contra un Occidente narciso e insolente
Rompiéndose a trizas...
Atenas ardiente
A veces sueña que va a renacer
De sus cenizas.

En Siglo XXI cantó a la corrupción, denunciando sin ambages el país de trileros en el que vivimos, recurriendo para ello a Bob Dylan y a un cantante de tangos:

El camello del futuro no será aquel criminal
Que vendía matarratas cuando aun era ilegal…
Para entonces será el presidente de «coca-control»
En su rama de entertainment: «sexo, droga y rock’n’roll».


En la canción que comparto a continuación denuncia una sociedad únicamente movida por el afán de lucro, incapaz de apreciar otro valor que no sea el dinero. “No hay más Dios ni más Rey que el maldito dinero”, dice Aute. Incluso por quienes tiempo atrás parecían “profetas y hoy el éxito es su meta”. Me estoy refiriendo como muchos sabéis a La belleza, una de las mejores y más aclamadas canciones del cantautor. Reivindica el “espejismo de intentar ser uno mismo”. La última vez que la escuché fue con una compañera traumaterapeuta muy querida, Iciar García Varona, profesora de la Universidad de Burgos, que en noviembre de 2019 me invitó a pronunciar una conferencia y la puso para inaugurar la misma. Fue un momento emotivo e insuperable. Ella también profesa admiración a Luis Eduardo Aute:

Reivindico el espejismo
De intentar ser uno mismo
Ese viaje hacia la nada
Que consiste en la certeza
De encontrar en tu mirada
La belleza.

Y también denunció con fiereza, como debe ser, los abusos sexuales de los curas a los niños/as, siendo sensible a esta dolorosa tragedia que ha sacudido -y dañado psicológicamente- a innumerables menores de edad a lo largo de la historia. Así el estribillo de No es en vano dice con sardónico humor, de una manera tragicómica:

Eso sí que no... ¡ah, no!
Y aquí viene el estribillo
que masculla el monaguillo:
No es en vano, ano, ano,
que se llame, ame, ame
Vaticano el Vaticano
ano, ano, ano, amén.
No es en vano, ano, ano,
ano, amén.

Niño interior

Foto: zendalibros.com
Podríamos seguir hablando mucho más de Luis Eduardo Aute, sus canciones y su legado social y cultural, dado su extenso cancionero. Pero para poder ilustrar y cumplir el objetivo de este post que no es otro que vincular su creación con nuestros temas favoritos referidos al apego y al trauma, es suficiente. Y también para rendirle mi homenaje sentido y expresar mi pena por su fallecimiento, que nos deja huérfanos de este tipo de autores.

Pero no lo haré sin antes recordar una de las canciones para mi más bellas y que forma parte de un álbum de su última etapa: El niño que miraba al mar. En esta canción Luis Eduardo Aute se encuentra emotivamente con su niño interior y le canta desde el Luis Eduardo adulto. Hace un precioso ejercicio terapéutico, pues la carta al niño interior es una técnica que se suele utilizar en terapia para, desde el yo adulto, poder acercarse al registro niño que vive en nuestro interior, mirarle con compasión y ternura, y acogiéndole, hacerle sentir que le sentimos y estamos con él, a su lado.

De este modo, me despido hasta el próximo post. Me viene justo ahora a la mente la primera vez que vi a Luis Eduardo Aute en un concierto. Yo tenía 19 años y él cantó en el Polideportivo de Donostia, sentado en un taburete con una luz cenital, haciendo un repaso a sus canciones más importantes hasta la fecha. Me acuerdo que su voz y sus canciones, en un concierto intimista, me llegaron profundamente. Era el día de su cumpleaños porque unas personas gritaron desde la grada: “¡Felicidades!” 

Desde entonces, he seguido su obra, disco a disco, y me ha acompañado en muchos momentos de mi vida. Le voy -y le vamos- a echar mucho de menos, ya no podremos comentar: “¿ha sacado Aute un nuevo disco?”; pero sí podemos volver a su recuerdo y al legado que nos deja, enorme, de canciones, poesía y arte. Sabiendo que él ya es “polvo enamorado” y que "no le teme ni a la vida ni a la muerte”, pues la fuerza del vínculo es indestructible y trasciende más allá de la experiencia sensible. 

Para ti Luis Eduardo, llegó el final del trayecto (Templo):

Siguen los años pasando, impasibles.
Por ahí asoma
El final del trayecto, cerca,
Tan cerca que anuncia los labios
Que habrán de sellar el último
Beso.
Bésame, bésame
Y dame tu nombre:
Yo, Tú, Él,
Las tres personas del Verbo.

Muchas gracias Luis Eduardo Aute, hasta siempre, estás en nuestra mente, corazón y cuerpo. 


Cada vez que veo esa fotografía
Que huye del cliché del álbum familiar
Miro a ese niño que hace de vigía
Oteando el más allá del fin del mar
Aún resuena en su cabeza el bombardeo
De una guerra de dragones sin cuartel
Su mirada queda oculta, pero veo
Lo que ven sus ojos porque yo soy él

Y daría lo vivido
Por sentarme a su costado
Para verme en su futuro
Desde todo mi pasado
Y mirándole a los ojos
Preguntarle ensimismado
Si descubre a su verdugo
En mis ojos reflejado

Mientras él me ve mirar
A ese niño que miraba el mar
Ese niño ajeno al paso de las horas
Y que está poniendo en marcha su reloj
No es consciente de que incuba el mal de aurora
Ese mal del animal que ya soy yo
Frente a él oscuras horas de naufragios
Acumulan tumbas junto al malecón
Y sospecha que ese mar es un presagio
De que al otro lado espera otro dragón

Y daría lo vivido
Por sentarme a su costado
Para verme en su futuro
Desde todo mi pasado
Y mirándole a los ojos
Preguntarle ensimismado
Si descubre a su verdugo
En mis ojos reflejado
Mientras él me ve mirar
A ese niño que miraba el mar.

Epílogo

Mencioné Aleluya nº 1, Al Alba y La belleza. Quizá las canciones más representativas de su carrera por distintos motivos. Pero no puedo terminar sin mencionar Rosas en el mar, que fue la que le dio a conocer, interpretada inicialmente por Massiel (al igual que Aleluya nº 1

Con este vídeo en el que él y Massiel cantan Rosas en el mar, puedo concluir, triste y feliz, este post homenaje al cantautor natural de Manila.



Buenos tratos regresará con nuevos artículos en septiembre de 2020.

En verano es posible que publique algún post especial, permaneced atentos al blog (suscribiros para ello) Porque estaremos de guardia en función de cómo evolucione la pandemia de Covid-19 (¡ojalá no más confinamientos!), por si es necesario volver a apoyar desde el blog. También seguiremos publicando posts informativos sobre cursos, formaciones y campañas.


REFERENCIAS

Bowlby, J. (1989). Una base segura: aplicaciones clínicas de la teoría del apego. Barcelona: Paidos Ibérica.

Cyrulnik, B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Barcelona: Gedisa.

Gómez, A.M. (2013). EMDR and adjunct approaches with children. Complex trauma, attachment and dissociation. New York: Springer Publishing Company.
López F. (2003). Apego y relaciones amorosas. Informació psicológica, 82: 36-48. 

Robertson, R. (2011).  Introducción a la Psicología junguiana. Una guía para principiantes.  Barcelona: Obelisco.
Silberg, J. (2019). El niño superviviente. Bilbao: Desclée de Brouwer.

miércoles, 24 de junio de 2020

Curso "Especialista en Técnicas gestálticas aplicadas a la Infancia", 2020-21, organizado por UmayQuipa. Comienzan las entrevistas.

Comienzan las entrevistas para el Curso Especialista en Técnicas Gestálticas 
Aplicadas a la Infancia 2020-21 

Formación intensiva teórico-práctica 

Organizado por el 
Centro de psicoterapia UmayQuipa, en Madrid

Foto: UmayQuipa


Formación intensiva teórica práctica

La Terapia Gestalt está incluida dentro de las terapias humanistas, aquellas que se acercan al paciente de un modo activo, y con una relación más cercana.

Pero ¿es posible que un terapeuta entrenado para hacer psicoterapia con adultos pueda ejercer en la ayuda a los niños?

No creemos que sea lo mismo y es por esto que después de muchos años de investigación y práctica, venimos desarrollando este seminario de especialización.

Está dirigido a toda persona y profesional que trabaje con niños y necesite de un amplio abanico de técnicas para su mejor desempeño : psicólogos, médicos, mediadores, educadores,  profesores, pedagogos, enfermeras pediátricas , facilitadores emocionales .

Este Seminario es impartido por diversos profesionales del sector bajo la supervisión de Loretta Cornejo Parolini.  Consta de catorce módulos, que se dan a razón de  un sábado al mes. Para mayor información llamar al 91.5493878 o mandar  un correo a umayquipae@gmail.com

PROGRAMA

1.  Diagnóstico gestáltico en niños (Loretta Cornejo).

2. Concepto de figura y fondo. Primeras entrevistas con los padres y el niño. (Loretta Cornejo).

3. Hora de juego (Diana C. de Baumann).

4. El Dibujo del problema, trabajo de la Contratrasferencia desde la Gestalt. (Loretta Cornejo).

5. Del Yo Piel al Yo Ideal. De Winnicott a la Gestalt (Diana Baumann).

6. Taller filosófico para niños (Ani Isabel Bustamante).

7. Técnicas en sesiones de padres. Ejercicio de las normas y rituales en el niño. (Marga de La Torre).

8. Técnicas gestálticas aplicadas a los niños. Segismundo o el uso de la silla vacía. El uso del cuaderno de terapia, el uso del animal doméstico dentro de la sesión (Loretta Cornejo).

9. Grupo de crecimiento personal para niños (Martín Padilla).

10. Casos clínicos, incidentes críticos en terapia. Resistencias a la terapia (Marga de La Torre).

11. Resiliencia y Apego. Contratransferencia y transferencia en la terapia gestalt. (José Luis Gonzalo Marrodán).

12.  Introducción al Focusing aplicado a los niños (Lucía Ema).

13. Cómo cerrar sesiones. La despedida. Los cuidados del terapeuta (Loretta Cornejo).

Programa revisado y aprobado por la Asociación Española de Terapia Gestalt, ya que se ha considerado que las técnicas o herramientas terapéuticas que deben ser utilizadas en el tratamiento de niños deben ser diferentes y otras adaptadas al desarrollo evolutivo del niño.

Información en UmayQuipa

C/ Juan Álvarez Mendizabal, 13, 1º dcha.

Tel.: 91 5493 878

lunes, 22 de junio de 2020

Maltrato infantil: periodos de exposición sensible e importancia del tipo y duración del abuso, por Martin Teicher.



Diploma de postgrado en 

Traumaterapia Sistémica Infanto-juvenil

 

13ª Promoción Apega 13 Barcelona 2020-2022

7ª Promoción Apega 7 Donostia 2020-2022

2ª Promoción Apega 2 Madrid 2020-2022

7ª Promoción Apega 7 Chile 2020-2022

 

Abierto el plazo de pre-inscripción:

http://www.traumaterapiayresiliencia.com


 


Texto elaborado por Rafael Benito a partir de la conferencia impartida por el profesor Martin Teicher el 5 de Octubre del 2019 en las IV Conversaciones sobre apego y resiliencia celebradas en San Sebastián.

Martin Teicher, psiquiatra, profesor de 
la Universidad de Harvard.

Fiel a su palabra, Rafael Benito ha dedicado su tiempo libre a traducir y elaborar la conferencia que el profesor Martin Teicher pronunció en San Sebastián el día 5 de octubre de 2019. Le agradezco de corazón en nombre de todos y todas el gran trabajo que ha realizado para que nos podamos beneficiar de este conocimiento especializado en neurobiología. 

En la segunda conferencia de las IV Conversaciones sobre apego y resiliencia, celebradas en San Sebastián en Octubre del 2020, el profesor Teicher expuso la gran importancia que tiene la edad en la que se produce el abuso y el tipo de maltrato (negligencia, abuso emocional, abuso físico, abuso sexual), cuando valoramos las consecuencias que la adversidad temprana tiene para el neurodesarrollo. Al incidir en un sistema nervioso en evolución, el impacto del maltrato es más grave, extenso y duradero que el de los acontecimientos vitales que afectan al cerebro del adulto, ya desarrollado. Además, como el cerebro se desarrolla por fases, el daño traumático afectará de manera diferente a las distintas capacidades mentales según el momento en que se produzca; porque dañará más a las áreas del cerebro que estén creciendo de un modo más activo en esa época. 

Ilustración 1. La proliferación neuronal durante los primeros años
de vida se extiende hasta los dos años. Posteriormente se irá produciendo
una poda que reduce el número de conexiones
aumentando notablemente su eficiencia.
El desarrollo de los núcleos y áreas cerebrales y los circuitos que los conectan se efectúa a través de procesos de proliferación y poda (ilustración 1). Durante los primeros, las neuronas desarrollan numerosas prolongaciones que buscan contactar, lo que vuelve las redes cerebrales enormemente frondosas; en los períodos de poda, estas ramificaciones y conexiones reducen su número, pero aumentan su calidad y eficiencia. Las experiencias moldean el desarrollo cerebral promoviendo neurogénesis y proliferación; pero sobre todo, seleccionando las conexiones que van a preservarse y las que van a desaparecer. Teniendo en cuenta que los diversos núcleos y áreas del cerebro se van desarrollando de modo fásico, en distintas etapas, su sensibilidad a las influencias del ambiente va a ser máxima en los períodos de proliferación y poda más activos. Esto hace que podamos distinguir periodos sensibles, en los que esas áreas y núcleos están desarrollándose, por lo que se van a ver muy influidos por las circunstancias; y periodos críticos, en los que la influencia del ambiente no solo es importante, sino crucial para el desarrollo de esas zonas; hasta el punto de que, si no reciben la estimulación adecuada, puede haber capacidades que no lleguen a desarrollarse

Como ya vimos en la primera conferencia, el estudio ACE (Dube, Felitti, Dong, Giles, & Anda, 2003) nos ha mostrado que la cantidad de acontecimientos adversos en la infancia correlaciona con las probabilidades de padecer depresión, de hacer intentos de suicidio y de caer en la dependencia de drogas por vía intravenosa. Otros estudios demuestran asimismo que la adversidad temprana aumenta el riesgo de padecer trastornos de ansiedad, trastornos psiquiátricos infantiles (Green et al., 2010); también se sabe que aumenta las probabilidades de caer en el abuso de drogas, de tener una dependencia del alcohol y de consumir drogas por vía intravenosa. (Dube, Felitti, Dong, Chapman, et al., 2003)

El uso de psicofármacos también es mayor en quienes han vivido experiencias de maltrato en la infancia. Cuando la puntuación ACE es mayor o igual a 5, la probabilidad de consumir ansiolíticos se multiplica por 2; de antidepresivos por 3, antipsicóticos por 10 y estabilizadores del humor por 17.

La adversidad temprana va a perjudicar la salud física y psíquica desde la concepción hasta el fin de la vida, por la alteración que produce en el neurodesarrollo (Ilustración 2). El daño que esto va a producir en el sistema nervioso desencadenará alteraciones conductuales, afectivas y cognitivas que predisponen a la adopción de comportamientos de riesgo para la salud (consumo de drogas, promiscuidad sexual) que aumentarán la morbilidad y mortalidad de las personas, acortando su vida. Además, va a perjudicar al sistema inmunitario haciéndolo más propenso a respuestas inflamatorias. Esta facilidad para la inflamación se ha relacionado con enfermedades autoinmunes y con otros problemas de salud como la obesidad y la depresión. 

Ilustración 2. El maltrato produce una serie de reacciones en 
cadena que acaban afectando a la salud física y 
psicológica de la persona a lo largo de la vida.


El profesor Teicher abordó las siguientes cuestiones en su segunda conferencia:

1. ¿Qué estructuras cerebrales se ven afectadas por el maltrato?
2. ¿Importa el tipo de maltrato, o actúan todos como estresores inespecíficos?
3. ¿Importa también el momento en el que se produce el abuso?

Importancia del momento en el que se produce el maltrato

El profesor Teicher nos muestra que las consecuencias del maltrato infantil para la salud psíquica de los adultos que lo han sufrido varían en función del sexo y la edad en la que se produjo.

Para investigar estos problemas, el profesor Teicher y su equipo han desarrollado la escala MACE  (Maltreatment and Abuse Chronology of Exposure Scale) (Teicher & Parigger, 2015). Es una escala válida y fiable para estudiar las diferencias en la afectación producida por distintas formas de maltrato en diversos momentos del neurodesarrollo; con una puntuación que indica el número de adversidades sufridas (MACE multi); y otra que indica la severidad global de la exposición (MACE sum).

En su estudio de una población de jóvenes de entre 18 y 25 años descubren que entre chicos y chicas no hay grandes diferencias en el tipo de maltrato sufrido y su cronología, salvo:

Las chicas sufren más frecuentemente abuso verbal parental entre los 10 y los 15 años.
Los chicos sufren con más frecuencia acoso escolar entre los 6 y los 18 años, con una frecuencia máxima entre los 9 y los 16.
El abuso sexual es mucho más frecuente en las chicas desde los 11 años en adelante.
Los varones han visto más violencia entre los padres de los 7 a los 12 años.
Las chicas ven más violencia hacia sus hermanos de los 9 a los 16 años.

Hay determinados problemas en los que parece más importante la severidad global del maltrato, y la cantidad de formas en las que el niño/a es maltratado/a; como es el caso de los síntomas disociativos y de la irritabilidad del sistema límbico; sin embargo, en otros trastornos, el estudio realizado con este instrumento nos muestra que la predisposición a ciertos problemas psiquiátricos varía en función del tipo de maltrato y el patrón cronológico en el que se produce. En chicas, por ejemplo, la depresión mayor se asocia sobre todo a abuso emocional por los iguales y a negligencia emocional parental, máxime cuando se produce tras la pubertad y a lo largo de toda la adolescencia. En chicos, la depresión mayor se asocia a abuso y negligencia emocionales, siendo especialmente sensible el periodo que va de los 11 a los 16 años. Parece que los síntomas actuales de depresión o ansiedad se asocian a exposición a maltrato en la pubertad y los primeros años de la adolescencia. 

La ideación suicida se asocia a abuso emocional por los iguales entre los 10 y los 15 años, el abuso sexual en torno a los 15 años, el abuso verbal entre iguales alrededor de los 5 años, y el abuso emocional no verbal entre los 13 y los 15 años.

También parece que diferentes tipos de abuso en distintas edades predisponen de manera preferente a la adicción a ciertos tipos de droga.

Estructuras cerebrales afectadas por el maltrato

Las investigaciones indican que el maltrato en la infancia perjudica el neurodesarrollo, alterando el volumen y la actividad de distintas áreas y núcleos cerebrales. Como cada estructura tiene su propia fase de desarrollo, hay un periodo de la vida en el que va a ser máximamente sensible a la influencia de las circunstancias ambientales y, sobre todo, de las relaciones interpersonales.  

En su conferencia, el profesor Teicher hizo una revisión del modo como se ven afectadas alguna de estas estructuras, en función del tipo de maltrato y la edad a la que se produce.

Amígdala

Entre los núcleos más afectados por los malos tratos está la amígdala, situada en el interior del cerebro, con un tamaño y forma parecidos a los de una almendra (de ahí su nombre) (ilustración 3) 

Ilustración 3. La amígdala y el hipocampo, dos 
áreas fundamentales en el funcionamiento
del sistema límbico.

La amígdala se activa cuando experimentamos sensaciones de miedo, de terror o de pánico; aunque no sólo, ya que se ocupa del aprendizaje condicionado en general. A través de esta forma de aprendizaje, nuestra mente va asociando situaciones de importancia emocional con datos del entorno no directamente relacionados con la emoción que provocan. Por ejemplo, si asociamos el sonido de una campana al dolor producido por una descarga eléctrica y repetimos suficientes veces la asociación, la amígdala va a acoplar el sonido de la campana a la sensación dolorosa; de modo que el mero sonido generará un estado fisiológico que anticipará esa experiencia y desencadenará un comportamiento destinado a evitarla. De ahí que la actividad de la amígdala tenga tanta importancia en la respuesta a las amenazas y en la reacción de miedo porque, si la amígdala se activa lo suficiente por estímulos que indican amenaza o peligro, puede tomar el control de todo el cerebro desencadenando una respuesta inmediata de lucha o huida.

Los estudios sobre la influencia del maltrato en el volumen de la amígdala llegan a conclusiones diversas; y parece que el tipo de maltrato sufrido contribuye a esta disparidad en los datos. El profesor Teicher expuso en su conferencia un estudio que demuestra que adultos con trastorno límite de personalidad o trastorno disociativo de la identidad (también conocido como trastorno de personalidad múltiple) que han sufrido ABUSO sexual o maltrato físico tienen una amígdala de menor volumen; mientras que es más frecuente encontrar un aumento del volumen cuando los antecedentes no son de abuso, sino de negligencia o ABANDONO, como ocurre por ejemplo en niños/as con madres crónicamente deprimidas y en niños negligidos procedentes de instituciones.

Esto ha hecho pensar que quizá las diferencias en la evolución de este núcleo cerebral tienen que ver con el tipo de maltrato y con la edad; lo que parece confirmarse a través de los estudios de Karlen Lyons-Ruth. Esta investigadora halla diferencias en el desarrollo de ambas amígdalas en función del tipo de maltrato (abuso o abandono) y la edad a la que se produce (Pechtel, Lyons-Ruth, Anderson, & Teicher, 2014).  La amígdala derecha se vería afectada sobre todo por el abuso en los años previos a la pubertad (10-12 años), como ocurre en muchos casos de acoso escolar; mientras que la amígdala izquierda parece especialmente sensible a la calidad del cuidado en la infancia, particularmente hasta los 18 meses.

Las investigaciones de Jianjun Zhu encuentran también diferencias en el volumen amigdalar en función de la edad en la que se produce el maltrato y las características de este (Zhu et al., 2019). El maltrato físico prepuberal parece asociarse a una disminución bilateral de la actividad amigdalar; mientras que el abuso emocional pospuberal por bullying se asocia a un aumento bilateral de dicha actividad.

Combinando los descubrimientos de estos investigadores se ha propuesto la hipótesis de que las modificaciones de la estructura cerebral como consecuencia del maltrato son adaptaciones destinadas a conseguir el funcionamiento cerebral óptimo en determinadas circunstancias. Las distintas trayectorias de la evolución de la amígdala estarían destinadas a conseguir la mejor respuesta posible ante la situación que se nos plantea. Por ejemplo, en la primera infancia, el abuso o el abandono producen cambios en la amígdala destinados a minimizar las respuestas de lucha o huida, ya que en esa época de la vida es vital mantener el vínculo. Los estudios de la Dra. Lyons-Ruth sugieren que, ante una amenaza de abandono, se activa de manera predominante la amígdala izquierda porque desencadena respuestas de aproximación y búsqueda; mientras que la amígdala derecha se activaría más ante el abuso, especialmente en la preadolescencia, desencadenando respuestas de lucha-huida. Los descubrimientos del Dr. Zhu refrendan las mismas conclusiones al hallar que durante la infancia, ante unos padres abusivos, la amígdala infantil reduce su tamaño y su actividad con el fin de no luchar ni huir de ellos, y así mantener el vínculo; por el contrario, cuando el maltrato se produce durante la adolescencia, es más adaptativo que la amígdala crezca y esté más activa para pelear o escapar.

Cuerpo calloso

Ilustración 4. El cuerpo calloso está constituido
por un haz de fibras que comunica
ambos hemisferios.
Varios órganos de nuestro cuerpo están duplicados: tenemos dos pulmones, dos riñones, dos ojos, dos oídos…y también tenemos en nuestro cerebro dos amígdalas, dos hipocampos y dos hemisferios cerebrales. Esas dos mitades de nuestra corteza cerebral son aparentemente iguales, pero en realidad tienen una visión completamente diferente de nosotros mismos y del mundo. El hemisferio derecho tiene un desarrollo más temprano, se ocupa habitualmente de lo novedoso y está más en contacto con nuestras sensaciones corporales y por ende, con nuestras vivencias emocionales. Su hermano, el hemisferio izquierdo, se ocupa de las situaciones conocidas, familiares; es el responsable de las emociones más formales y estereotipadas, y también se ocupa de catalogarlas y nombrarlas; algo que el hemisferio derecho no puede hacer porque no domina el lenguaje como su hermano izquierdo. Podríamos decir que el hemisferio derecho vive las emociones y el izquierdo elabora cuentos que las explican.

Como vemos, no podemos prescindir de ninguno de ellos; y necesitamos que se coordinen de un modo armónico e integrado para aprehender la realidad de un modo completo. Para servir a esa colaboración imprescindible, la naturaleza ha dispuesto un ancho puente de interconexión entre ambos: el cuerpo calloso (ilustración 4).

El cuerpo calloso está constituido por prolongaciones neuronales (axones) que conectan la cortezadeambos hemisferios cerebrales; se divide en varias áreas, cada una de las cuales comunica zonas concretas de ambos hemisferios y se desarrollan en momentos diferentes. Para mejorar la eficiencia y la velocidad en la conducción del impulso nervioso, las prolongaciones que constituyen el cuerpo calloso están recubiertas por una vaina grasa construida por las células gliales, denominada mielina (ilustración 5).  En las fases iniciales del neurodesarrollo, los axones están en su mayoría desprovistos de esta cobertura; y uno de los logros más importantes que debe conseguir el cerebro infantil para convertirse en adulto es precisamente mielinizar sus vías de conexión.

Ilustración 5. Las células de la glía envuelven los axones en una
vaina de mielina para facilitar la conducción del impulso nervioso.

Esta mielinización puede complicarse cuando hay circunstancias adversas como el maltrato, porque el estrés produce cambios hormonales que perjudican la división de células de la glía, esenciales para la mielinización. Y una de las zonas que puede acusar más estos problemas es precisamente el cuerpo calloso; no es extraño que, tal y como expuso el profesor Teicher, la reducción en el desarrollo del cuerpo calloso sea el hallazgo neurobiológico más constantemente replicado en los diversos estudios sobre las consecuencias del maltrato (ilustración 6).

Ilustración 6. El cuerpo calloso es una de las 
estructuras que más sufre como consecuencia del maltrato.

En crías de primate de 2 meses cuidadas en una enfermería hasta cumplir el año, se observa una reducción en el desarrollo del cuerpo calloso cuando se las compara con crías que vivieron en un ambiente social casi normal (Sánchez, Hearn, Do, Rilling, & Herndon, 1998). También en seres humanos, se ha comprobado que la negligencia precoz, el abuso físico y el abuso sexual producen atrofia del cuerpo calloso (Teicher et al., 2004).

Si se compara el desarrollo del cuerpo calloso en niños/as que han sufrido abuso y negligencia, con niños/as que sufren trastornos psiquiátricos y con un grupo de niños/as sanos/as, se observa en los primeros un menor volumen de las zonas centrales de esta área del cerebro  (Teicher et al., 1997)

El tipo de maltrato y la edad a la que ocurre influyen de un modo muy específico en las áreas del cuerpo calloso afectadas. El abuso verbal parental después de la pubertad (entre los 13-16 años) afecta sobre todo a las porciones anteriores y centrales del cuerpo calloso; mientras que si se produce antes de la pubertad (7-10 años), afecta a las regiones posteriores. El abuso físico en torno a los 5-6 años, daña el desarrollo de las zonas anterior y central; y el que se produce en torno a la pubertad y después, afecta sobre todo a las zonas posteriores. El abuso emocional no verbal y el abuso emocional entre iguales es especialmente dañino para todas las áreas del cuerpo calloso cuando se produce entre los 7 y los 10 años.

Hipocampo

Ilustración 7. El hipocampo del cerebro humano
se asemeja mucho a la forma del caballito de mar.
El hipocampo es una estructura cerebral que debe su nombre a su parecido con un caballito de mar, cuyo nombre científico es Hippocampus hippocampus (ilustración 3 y 7). Inicia su desarrollo durante el segundo año tras el nacimiento; y una de sus tareas fundamentales, aunque no la única, es contribuir a la consolidación y recuperación de los recuerdos de datos y hechos. El hipocampo no es la sede de los datos que constituyen nuestra memoria; pero sí es el responsable de evocarlos, solicitando la activación de las áreas cerebrales en las que residen.  Con el tiempo, el hipocampo se va convirtiendo en nuestro Google, el buscador que tiene codificados los recuerdos, y localizará los lugares del cerebro que, al activarse, nos devolverán determinados hechos, imágenes o conceptos.

La enorme sensibilidad de sus neuronas a las concentraciones de cortisol (la hormona del estrés), hace que las circunstancias adversas en la infancia lo dañen de una manera muy especial. Se ha comprobado que el estrés suprime la formación de neuronas en algunas áreas del hipocampo (el giro dentado), y produce remodelación de las prolongaciones neuronales en otra zona de esta región, denominada el cuerno de Ammon. 

Aunque cualquier forma de maltrato perjudica el neurodesarrollo del hipocampo, el trabajo de Carl M. Anderson encuentra diferencias en la magnitud del daño en función del sexo y de la edad en la que se produce el daño (Teicher, Anderson, & Polcari, 2012). El hipocampo de los varones es más sensible a la negligencia sufrida en la época que va desde el nacimiento hasta los 8 años; mientras que el hipocampo de las niñas es más sensible al abuso en el periodo que va de los 9 a los 17 años.

Córtex sensorial

Ilustración 8. El tipo de maltrato
afecta de manera selectiva a distintas zonas
de la corteza cerebral.

Las investigaciones realizadas por el equipo del profesor Teicher indican que el tipo de maltrato va aafectar a áreas del córtex relacionadas con el canal sensorial a través del cual se produce el  abuso (Teicher, Samson, Anderson, & Ohashi, 2016) . Por ejemplo, el maltrato verbal afecta a zonas relacionadas con la percepción del lenguaje; el abuso sexual con las áreas somatosensoriales que se ocupan de las sensaciones genitales, etc. (Ilustración 8). 

Conclusiones

Parece claro que las situaciones de maltrato en la infancia provocan un daño en el neurodesarrollo que afectará a la salud mental y física de los niños y niñas a lo largo de su vida.

Como ocurre con todos los órganos, el daño producido durante el crecimiento tiene unas repercusiones más graves que el ocasionado cuando las estructuras han completado su desarrollo. 

El desarrollo del sistema nervioso se diferencia del de otros órganos y sistemas corporales en dos aspectos. En primer lugar, se produce por fases; lo que implica que las diferentes áreas y circuitos cerebrales (y por tanto las capacidades mentales asociadas a ellos) se desarrollan en periodos distintos. Por ejemplo, las zonas corticales encargadas de la producción del lenguaje no inician su desarrollo hasta dos años después del nacimiento; cuando ya llevan un tiempo creciendo núcleos como la amígdala y otras zonas encargadas del procesamiento perceptivo y el control motor.

En segundo lugar, el crecimiento por fases de estas estructuras se realiza a través de periodos de proliferación, en la que aumenta mucho la cantidad de conexiones; y periodos de poda, en la que estas conexiones se refinan a través del efecto que tienen las experiencias sobre la actividad cerebral.

Esto hace que hablemos de periodos sensibles y críticos; momentos en los que ciertas áreas del cerebro están atravesando por periodos de proliferación y poda que incrementan enormemente la influencia de las circunstancias ambientales. Es en esos periodos cuando el maltrato y otras circunstancias adversas pueden hacer el máximo daño; en consecuencia, el maltrato infantil va a tener diferentes repercusiones según la edad en la que se sufra.

En su conferencia, el profesor Teicher expuso el resultado de investigaciones que lo demuestran. Tanto la amígdala como el cuerpo calloso tienen periodos en los que son máximamente sensibles a los malos tratos; además, las consecuencias no son las mismas para los niños y las niñas.

En particular, las diferentes evoluciones de la amígdala según la edad y el tipo de maltrato nos hacen pensar que las desviaciones del neurodesarrollo podrían tener un valor adaptativo: en los primeros años de vida, el maltrato daría lugar a unas amígdalas hipoactivas porque conviene evitar la lucha o la huida para preservar el vínculo; mientras que en la pubertad y la adolescencia se produciría más bien un aumento de su volumen para favorecer reacciones de defensa más activas.

El progreso de estas líneas de investigación nos ayudará a entender mejor las trayectorias de desarrollo neuropsicológico de los niños y niñas que han sufrido malos tratos; y contribuirán a la creación de programas de prevención y tratamiento más específicos.

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