lunes, 24 de septiembre de 2018

"Nuestros cuentos favoritos", por Udane Vecino Molinos, psicóloga y Verónica Pérez Gutiérrez, educadora social.

Diez meses, diez firmas IV

Profesionales invitadas mes de septiembre de 2018: 

Udane Vecino Molinos
Psicóloga y traumaterapeuta

Verónica Pérez Gutiérrez
Educadora social

Título de su artículo: 

Nuestros cuentos favoritos


Los veteranos y veteranas del lugar ya sabéis de sobra que los contenidos de Buenos tratos versan sobre temas de reflexión científico-técnicos, tratando de acercarlos al gran público para que todos/as podamos entender. Mario Marrone comenta que John Bowlby (a quien conoció y con quien se formó), el creador de la teoría del apego, era de la opinión de que la psicología, y en concreto, el psicoanálisis, debía de usar un lenguaje que fuera accesible y comprensible para todo el mundo. 

También en Buenos tratos difundimos investigaciones científicas, promocionamos libros, anunciamos eventos, cursos y jornadas de formación… todos ello relacionado siempre con los ámbitos del conocimiento a los que adoptamos como modelos de referencia: apego, trauma, desarrollo y resiliencia.

Pero, además, no podemos olvidarnos de dar a conocer otros recursos técnicos como el dibujo, la caja de arena, el juego y… ¡los cuentos!

Hace ya un tiempo que no hablamos de este preciado material que acerca al niño/a a un lenguaje (verbal y no verbal) adaptado a su edad y posibilidades de desarrollo cognitivo y emocional. El cuento engancha al niño/a porque su magia y su potencia para poder conectar (¡si la persona que está al lado del niño/a es un adulto capaz de hacerlo, claro está!) emocionalmente con los temas que pertenecen al ámbito universal se pierden en la noche de los tiempos. A través de personajes, lugares e historias de ficción se logran crear poderosas metáforas que tienen capacidad de estimular y sanar emocionalmente a los/as niños y niñas.

Las entradas sobre cuentos son muy apreciadas por vosotros/as, hemos recogido unos cuantos materiales, desde hace once años, valiosos como instrumentos en nuestra labor educativo-terapéutica. Nosotros somos partidarios de que tras un cuento (tras cada técnica) exista un modelo (que es como un faro que nos guía en nuestra singladura) teórico de intervención sobre el cual asentar y dirigir nuestra praxis profesional. De lo contrario, se corre el riesgo de confundir, como dice el gran sabio Jorge Barudy, nuestro querido profesor, la técnica con el modelo.

Gracias a los y las colaboradores y colaboradoras del blog Buenos tratos, este trabajo de recopilación, de vez en cuando, de cuentos útiles por sus virtudes educativo-terapéuticas, la han hecho, este mes, como firmas invitadas, la psicóloga y traumaterapeuta infantil Udane Vecino Molinos y la educadora y madre acogedora, Verónica Pérez Gutiérrez, a quien todos/as conocéis por sus exitosos y excelentes Cuentos para Haizea, dedicados como herramienta para tratar y abordar temas delicados en el ámbito del acogimiento familiar. Sus entradas sobre estos cuentos han sido de las más visitadas en el blog.

Comentaros que tanto Udane Vecino Molinos como Verónica Pérez Gutiérrez son excelentes personas y profesionales que ponen cada día al servicio de la infancia maltratada todo su saber, experiencia y cualidades personales. Udane Vecino Molinos ha sido alumna del Postgrado en Traumaterapia Infanto-juvenil sistémica de Barudy y Dantagnan, a quien, un día, hablando sobre el tema y viendo su dominio, le pedí escribiera para Buenos tratos. Ella es discreta, pero al entender el propósito del blog y el servicio que iba a ofrecer a todos/as, accedió encantada, generosa y gustosamente. Verónica Pérez Gutiérrez ha contribuido igualmente a la elaboración de este listado de cuentos interesantes y útiles para nuestro ámbito.

A las dos les doy las gracias de todo corazón por formar parte del elenco de profesionales colaboradoras/es de Buenos tratos, una pléyade de profesionales dedicados en cuerpo y alma a la difícil, pero a la vez apasionante y gratificante tarea, de ayudar a sanar de las heridas que los traumas provocados por los malos tratos dejan a los seres humanos.

Pronto os ofreceré una entrada más sobre cuentos especialmente preparados por profesionales de la psicología destacados en sus áreas y que descollan por su calidad técnico-profesional, sus magníficas ilustraciones y su concepción interactiva.

Y, en la línea con esto último, pronto también podré hablaros de un cuento que será publicado en el mes de noviembre, destinado a explicar y tratar con los niños/as -y con los padres- la separación, creado con sensibilidad y empatía y desde la mirada del -y hacia el- niño/a.

Os dejo ya con los cuentos favoritos de Udane y Verónica.



Así es la vida (Ana-Luisa Ramírez y Carmen Ramírez) 

A veces cuando la vida se pone en nuestra contra resulta ser el mejor momento para redescubrirnos. Se trata de un cuento que describe situaciones de diferente magnitud con las que un niño o niña se puede encontrar y donde las autoras posibilitan al niño o niña hacer un ajuste creativo. Así, se trata de un cuento muy útil para trabajar las pérdidas, tanto en situaciones de duelo como de frustración, tan habituales en los niños y niñas más pequeños.




Pedro preocupadáctilo (Brian Moses y Mike Gordon)

Interesante cuento que facilita al niño o niña hablar de sus preocupaciones. Siguiendo las herramientas que el cuento ofrece a Pedro, el protagonista, podemos crear con el niño o niña su propia “cajita de preocupaciones”. El niño o la niña, de esta manera, escribe, colorea, recorta… sus preocupaciones al mismo tiempo que nos permite hablar sobre ellas.



Yo voy conmigo (Raquel Díaz Reguera)

A veces por querer gustar a los demás, encajar, que nos acepten… dejamos de ser nosotros mismos. La protagonista, en su afán de atraer al chico que le gusta, y dejándose guiar por los (malos) consejos de los demás, va desprendiéndose de su propia identidad. Aunque así consigue su objetivo, ahora es ella la que no se encuentra. 
Destaca especialmente en este cuento lo gráfico de las ilustraciones y lo mucho que ayuda a captar el mensaje. Excelente cuento tanto para los más pequeños como para los que ya no lo son tanto.




Rosa caramelo (Adela Turin y Nella Bosnia)

¿Qué distingue a los elefantes de las elefantas? Margarita, la protagonista del cuento, en un entorno donde mandan los estereotipos de género, se permite ser diferente. Bonito cuento que invita a la reflexión sobre el peso que suponen estos estereotipos y las posibilidades que nos ofrecen desprendernos de ellos.







Simón, el topo (Carmen de Manuel)

Cuento que ayuda a abordar una temática poco habitual entre los textos para los más pequeños, la homosexualidad. Simón, a lo largo de las páginas, consigue hacer de la diferencia, su mayor virtud. Al no tratar la homosexualidad de manera explícita, permite utilizar este cuento también para abordar con los niños y las niñas la importancia de respetar y aceptar la diversidad y además, poder sacar con ello lo mejor de uno mismo.






El emocionómetro del Inspector Drilo (Susanna Isern)

Además de explicar de manera divertida a los niños y niñas las diferentes emociones, animándoles a convertirse en auténticos detectives, resulta especialmente interesante porque trata, por un lado, algunas emociones complejas y, por otro, porque ayuda a los niños y niñas tanto a comprender las cogniciones que las preceden como a identificar las sensaciones corporales que habitualmente las acompañan. Como aporte práctico, el cuento ofrece algunas recetaspara regular las emociones. Ideal, sobre todo, para los más pequeñines.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Curso "Desarrollo del vínculo durante el embarazo y los primeros años: intervención y prevención a través de SAFE (Secure Attachment Family Education)" y Curso de "Primera Alianza: programa para el fortalecimiento y la reparación de las relaciones de apego en familias vulnerables", organizado por la Universidad de Comillas.

Os hago llegar esta interesantísima propuesta formativa que me han enviado desde el Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid.

Un año más, el proyecto Primera Alianza trae a España una oferta de formación internacional destinada a los profesionales de la intervención familiar y de la protección infantil. 

En esta ocasión, la propuesta formativa es novedosa, ya que contiene dos formaciones que pueden ser cursadas de manera independiente o conjunta. 

Ambas formaciones son complementarias, pues hacen un recorrido evolutivo que abarca desde el embarazo hasta el final de la etapa preescolar (6 años), y exploran algunas de las herramientas esenciales para comprender, evaluar y tratar las dificultades en el establecimiento del vínculo entre los padres y sus niños, desde la gestación. 

Estos son los cursos que se incluyen en la presente oferta de formación:

DESARROLLO DEL VÍNCULO DURANTE EL EMBARAZO Y LOS PRIMEROS AÑOS: INTERVENCIÓN Y PREVENCIÓN A TRAVÉS DE SAFE (SECURE ATTACHMENT FAMILY EDUCATION)

Este curso tiene como objetivo familiarizar a los asistentes con algunas de las principales aplicaciones de la teoría del apego y del psicoanálisis al estudio, diagnóstico e intervención durante el embarazo y el primer año de vida. Se prestará especial atención a cuestiones como el vínculo materno-fetal, procesos patológicos y de riesgo en el contexto del embarazo y el período perinatal, la transmisión intergeneracional del trauma, la negligencia y el maltrato. Será ponente de este curso el prestigioso Dr. Karl Heinz Brisch, experto en trauma y trastornos del apego... [Para saber más e inscribirse]


PRIMERA ALIANZA: PROGRAMA PARA EL FORTALECIMIENTO Y LA REPARACIÓN DE LAS RELACIONES DE APEGO EN FAMILIAS VULNERABLES

Primera Alianza es un programa de protección del menor cuyo objetivo nuclear es fortalecer o reparar las relaciones afectivas tempranas entre niños en edad preescolar y sus cuidadores primarios, en familias afectadas por diversas formas de trauma o en riesgo de exclusión social. Se trata de un programa breve, de carácter grupal, basado en la experiencia. Esto implica el uso de una metodología orientada a activar procesos de cambio basados en la auto-observación, entre otros. El videofeedback y el uso terapéutico de los grupos constituyen las dos herramientas metodológicas básicas del programa... Serán profesores de este grupo el equipo de Primera Alianza: Carlos Pitillas, Ana Berástegui y Amaia Halty [Para saber más e inscribirse]

lunes, 17 de septiembre de 2018

Curso de formación en psicología evolutiva infantil aplicada a la Gestalt 2019: comienzan las entrevistas de selección.

Os hago llegar la información de la apertura del periodo de entrevistas para el Curso "Formación en psicología evolutiva infantil aplicada a la Gestalt". Es muy importante que todo profesional se forme en esta evolutiva actualizada, ya sea que trabaje con adultos, niños o adolescentes, pues es la base para cualquier acompañamiento educativo o terapéutico.


CURSO LO ESPERADO Y LO INESPERADO: 

Formación en psicología evolutiva infantil aplicada a la Gestalt.


"DE LO ESPERADO A LO INESPERADO. 
La psicología evolutiva bajo una mirada gestáltica"



PRESENTACIÓN. Por Loretta Cornejo

Seguimos considerando que todo profesional que se encargue de estar al lado de las familias y los niños y jóvenes debe actualizar los conceptos de evolutiva. Y por qué no, los que trabajan con personas adultas para entender desde un punto de vista diferente qué pasó, de qué se vio rodeado en su infancia, que cosas hicieron que la energía familiar derivara en conflictos irresolubles o en chispazos que llevaron a encuentros diferentes y sanadores.

Todo manual nos dice cuando un niño debe comer, cuándo caminar, cuándo sentarse, cuándo tener amigos... pero ninguno o casi ninguno nos habla de los ritmos, de las propia música que trae cada niño y cómo se engarza con la melodía de cada uno de los padres y que pieza instrumentará en el mundo.

Pocos manuales hablan de la angustia de los padres prematuros y cómo acompañarlos, de qué cosas que se hacen o se dejan de hacer en la niñez repercuten en la adolescencia y tampoco de la evolutiva de los niños en acogida o adoptados, que llegan con toda una historia y sus propios recursos a una nueva familia que ellos no saben aún si adoptarán o no y en cuánto tiempo. 

Hablaremos de los niños de alta sensibilidad que muchas veces son diagnósticados como déficit de atención, hiperactividad, trastornos del desarrollo y tantas cosas más. Son niños que vienen con otras tareas que cumplir en esta vida y no los estamos entendiendo. 

En esta formación son bienvenidos los padres que quieren entender y acompañar a sus hijos con estas características y saber más, un viaje que empezarán desde los 0 meses a los 12 años, pasando por conceptos introductorios de neurología afectiva, procesos de resiliencia, figuras de apego y daños que se pueden heredar junto a conceptos de psicoeducación. 

Si están interesados/as: 

Llamar al 91 5493878  o escribir a: umayquipae@gmail.com


 La teoría infantil desde la psicología del desarrollo por edades




TEMARIO Y PROFESORADO

1-Crianza positivaapego y desarrollo en las distintas etapas evolutivasJOSE LUIS Gonzalo Marrodán.

2-La construcción del mundo emocional durante los primeros años de vida (o a 3 años): Los procesos emocionales necesarios a lograr durante el primer año de vida, y la prevención de posibles patologías. DIANA C. de Baumann.

3-Introducción a la neurología afectiva. LUCIA Ema.

4-La personalidad emocional de 3-6 años: Los seis años se termina la esencia de la personalidad adulta. Procesos evolutivos emocionales y formas de intervención. Trabajo con los padres o figuras parentales. Iniciación y desarrollo del  proceso de socialización.

5-La edad de la incertidumbre y la edad dorada De 7 a los doce años LORETTA Cornejo.

6-La primera infancia y sus diferentes etapas en correlación con las etapas de la adolescencia. MARGA de la Torre.

7- El no tirar la toalla: entre la fuerza y lo vulnerable: Acompañando a los hijos prematuros. PEDRO Valentín-Gamazo.

8-Cómo ayudar a sostener las relaciones afectivas desde el principio de la vida. Claves desde la psicoeducación e intervención comunitaria.

9- Distintos niveles de intervenciónDr. CARLOS Pitillas (Universidad de Comillas y Primera Alianza)

10.-Algunos temas especiales: Niños con alta sensibilidad. Evolutiva de los niños adoptados. LORETTA Cornejo Parolini.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Importancia de la mentalización en la parentalidad adoptiva y acogedora (I) ¡Bienvenidos/as de nuevo, Buenos tratos alcanzó en agosto los... 2.000.000 de visitas! ¡Muchas gracias!.

Lo primero, saludaros cariñosamente a todos y todas, amigos y amigas, de este blog, Buenos tratos. He pasado unas relajadas y descansadas vacaciones, espero que vosotros/as también. Ya estoy de nuevo, sentado frente a mi ordenador, que es lo que más me gusta, pensando sobre qué voy a escribir, qué voy a contaros... 

Lo que ahora mismo emerge de mi mente es que me siento feliz de volver a mi tarea de escritor bloguero, una temporada más. Cumplimos once años como blog, casi nada. El año pasado celebramos el décimo aniversario con un congreso y una bonita fiesta en San Sebastián-Donostia, dos días maravillosamente irrepetibles, plenos de emociones y de aprendizaje. 

Antes de empezar a desarrollar el post temático de hoy, comentaros con suma alegría que en agosto hemos alcanzado en el blog... ¡Los 2.000.000 de visitas! Impresionante. ¡Gracias a todos/as de todo corazón!. Por construir Buenos tratos en el día a día. Nuestro desafío, de la mano de todos/as los/as que estén por la labor, es difundir la cultura del buen trato, de los cuidados empáticos, de la comunicación neuroafectiva, del total respeto a los derechos de las personas y de los niños... por todos y cada uno de los rincones de este viejo planeta llamado tierra.

Este curso 2018-19 vendrá también con novedades, de las cuales os iré avisando. Una de ellas es de carácter editorial, pues voy a publicar nuevamente en octubre, si todo va bien. No será un libro sino un cuento. Y el próximo año 2019 celebraremos las IV Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil, el 4 y 5 de octubre de 2019. Reservad las fechas porque volveremos a reunirnos todos/as nuevamente en La bella Easo, en San Sebastián-Donostia. En esta cuarta edición de las Conversaciones, tendremos un completo programa con excelentes profesionales, uno de ellos una eminencia internacional en el ámbito del maltrato y la afectación al desarrollo cerebral, será un lujo contar con su participación. 

Además, contaremos, mes a mes, como es habitual, con la colaboración de profesionales y académicos que participarán como firmas invitadas escribiendo para el blog. 

Arrancamos con el post de este mes de septiembre, el cual lo centro en el tema de la Mentalización.

Norka Malberg
El pasado junio de 2018 tuve la oportunidad de conocer y escuchar, en Madrid, a Norka Malberg, psicóloga y psicoanalista infantil especialista en TBM (Terapia Basada en la Mentalización) La Asociación Internacional para el Desarrollo de la Mentalización (AIEDEM) que dirigen y promueven Itziar Bilbao y Gustavo Lanza, organizaron unas jornadas sobre el tema que fueron interesantísimas. Invitaron a las mismas a Norka Malberg.

[Comentario personal: Yo siempre valoro que el profesional que presenta una ponencia sea competente en la materia (la mayoría lo son), pero, sobre todo, la coherencia entre su vida profesional y personal. Me resultaría inasumible que el ponente estuviera hablando de la mentalización y que, posterior a su intervención, me acercara y declinara atenderme (a no ser que tuviera sus buenas razones) o lo hiciera con desdén. Suelo pensar: "hace unos minutos el profesional habla en su ponencia sobre mentalización y la extrema importancia de poder ver la mente del otro, con sus sentimientos, pensamientos e intenciones, y cuando llega el momento de atender a las personas que se acercan, cae en la contradicción de no ver esa mente..." No me resultaría coherente y francamente me decepcionaría. No daría credibilidad a su discurso, me parecería impostado.] 

Norka Malberg, tras su excelente ponencia, se mostró amable, agradable, atenta y sencilla. Respondió con ganas a nuestras preguntas y comentarios. Nos gustó tanto y nos  atrajo tanto su Terapia Basada en la mentalización (TBM) que la hemos fichado para unas jornadas en exclusiva (II Encuentro de Profesionales de la Red Apega) para los profesionales integrantes de la RED APEGA, en octubre. Apuntaos porque es una suerte y una oportunidad poder aprender de Norka Malberg.

[De la página web de Norka Malberg: tiene 25 años de experiencia trabajando como psicoterapeuta. Se graduó en el Centro Anna Freud de Londres y completó un doctorado en la University College London en el Reino Unido. Lleva a su práctica su experiencia como clínica, investigadora y formadora de otros profesionales, así como su dedicación al bienestar de sus pacientes. Ella se esfuerza en llevar adelante una práctica profesional basada en la apertura, la flexibilidad y el compromiso con sus clientes y sus necesidades emocionales.]

Norka Malberg ha publicado este magnífico libro, junto con otros autores, que aún no ha sido traducido al español (están en ello): “Mentalization-Based Treatment for Children: A Time-Limited Approach” (“Terapia Basada en la Mentalización para Niños: Una aproximación de tiempo limitado”)

Portada del libro de Norka Malberg y otros autores
que desarrolla la Terapia Basada en la Mentalización para niños.

Antes de empezar a resumiros el contenido de los aspectos más importantes de la ponencia que Norka impartió, quizá lo mejor será empezar antes por explicar qué entendemos por mentalización. También iré introduciendo las aportaciones de otra persona que ha estudiado y aplicado en su trabajo terapéutico este modelo de la mentalización: mi querida y admirada Maryorie Dantagnan.

Qué es la mentalización

La capacidad imaginativa para interpretar el sentido de la conducta de otros considerando sus estados mentales y sus intenciones, así como comprender el impacto de nuestros afectos y conductas en los otros (Fonagy et al. 2002).

Sería la capacidad de comprendernos y comprender a otros, basándonos en lo que nos pasa por dentro.

Tiene componentes interpersonales: "¿qué le puede ocurrir por dentro?" Y tiene componentes reflexivos: "Y ahora, ¿cómo lo hago?"

Implicaciones del paradigma de la mentalización

El paradigma de la mentalización tiene importantes implicaciones en muchos ámbitos del desarrollo infantil. Lo ha incorporado sistemáticamente Maryorie Dantagnan a su modelo de intervención en psicotraumaterapia infantil (nuestro modelo también, pues trabajamos en base al mismo) porque lo considera un dominio que hay evaluar en el niño/a y o adolescente. Su correcta evaluación es determinante para poder hacer adaptaciones del programa de tratamiento a las necesidades del menor de edad. ¿Cómo voy a trabajar con el niño/a, pongamos por caso, la reflexión de lo que supone la conducta de robo si no es capaz de reconocer los estados internos ni suyos ni de los otros? O si presenta una distorsión en la mentalización (esto es, distorsiona las intenciones, emociones y pensamientos) de tal modo que le lleva a atribuir significados incorrectos.

Y su evaluación es necesaria también para asesorar a los padres y familias sobre los trastornos y alteraciones de conducta y emocionales de sus hijos, que están en la base de problemas con la mentalización. Podemos criticar y castigar a un niño porque roba, pero no servirá de mucho porque no intervenimos en el dominio de la mentalización: para poder desarrollar empatía primero ha de ser capaz de darse cuenta de que existe una mente que tiene emociones, pensamientos e intenciones, y reflexionar adecuadamente sobre los mismos. Reflexionar para poder contener los impulsos (“no debo de robar porque mi amigo se enfadará, la confianza es básica para tener amigos, he de respirar para calmar un poco el ansia”) 

Para Peter Fonagy, uno de los principales representantes del paradigma de la mentalización, esta capacidad se desarrolla tempranamente en el contexto de un apego seguro: un cuidador competente desde el nacimiento contiene y regula los afectos del bebé. Cuando se trata de afectos positivos, este cuidador los amplifica y los exagera, marcándolos, para que los sienta como propios. Y, cuando son afectos negativos, como rabia, agresividad, tensión interna, ansiedad... los regula mediante la palabra afectuosa y reflexionando sobre los mismos, calmándolos.

El famoso vídeo de Still face, que muchos ya conocéis, es un ejemplo, además de la perturbación que puede causar la ruptura de la conexión emocional y la consiguiente cara inexpresiva (congelada) de la madre o cuidador, de afectividad en sincronía positiva amplificada y marcándola como propia del bebé.

Ya sabemos lo que, desgraciadamente, han sufrido muchos de nuestros niños/as adoptados o acogidos a edad temprana en sus lugares y con sus cuidadores (padres, madres u otros) de origen: experiencias repetidas de malos tratos que pueden conllevar un posible déficit en el desarrollo de la capacidad de mentalización de los niños/as, o la aparición de lo que se denomina trastornos o alteraciones en la mentalización (el niño/a sí sería capaz de ver la mente del otro y ser consciente de que tiene pensamientos, emociones e intenciones estables pero, como consecuencia de la vivencia de experiencias adversas, los distorsiona)

Mentalizar es una capacidad que hemos de desarrollar si queremos ser padres y madres y adultos competentes

Por lo tanto, si queremos ser padres o madres adoptivos y acogedores competentes que sean capaces de reparar los daños que los menores de edad presentan como consecuencia de los malos tratos, tenemos que haber logrado un buen desarrollo de esta capacidad mentalizadora. Del mismo modo, como psicoterapeutas, también tenemos que formarnos en un Terapia Basada en la Mentalización. Como decía Winnicott, mentalizar depende de haber sido mentalizado por la madre. Nuestra madre, desde el primer momento, vio un bebé con necesidades propias, y mediante el lenguaje del cariño y la función reflexiva, fue devolviendo en sincronía emocional la existencia de estos estados, haciéndonoslos vivir como propios. De adultos, si no fuimos suficientemente mentalizados en la infancia, podemos tener la oportunidad de vivir con un terapeuta formado la experiencia de ser vistos, sentidos y reconocidos, validados, en nuestro mundo interno.

Ha habido paradigmas y modelos educativos como el basado en los principios del aprendizaje de conductas, que han descartado la importancia de ver la mente del otro. 

La psicología de la conducta, al rechazar durante casi todo el siglo XX la mente humana no porque no fuera importante sino porque no se podía operacionalizar y hacer de ella una ciencia experimental, rechazó de plano que fuera importante tener en cuenta el mundo interno de las personas. Lo más antagónico al actual paradigma de la mentalización sería la psicología de la conducta y sus aplicaciones a la terapia y a la educación. Una educación en base “al palo y la zanahoria”, la exigencia, la instauración de hábitos y normas y buenas costumbres, junto con discursos moralizantes y ejemplarizantes, han constituido la base de la educación familiar de muchas personas. Auto-referenciales que de adultos vamos a utilizar en la educación de los niños, "un poco lo que me enseñaron" - dicen muchos padres y madres.

Pongamos un ejemplo aplicado a la adopción. En un libro bastante reciente (2007), titulado "La psicología que nos ayuda a vivir", Silvia Álava Sordo escribe, en el capítulo dedicado a la adopción, lo siguiente: "Los niños pueden utilizar expresiones del tipo "es que tú no me quieres", para librarse de de realizar alguna de las tareas encomendadas o de cumplir las normas establecidas. De nuevo, no caigamos en su manipulación. Si se atreven a decirnos eso, es porque están muy seguros de nuestro amor, pero necesitan que les sigamos marcando las pautas y normas de conducta. No cedamos ante su chantaje si no queremos reforzar esos comportamientos." Como podéis ver, psicología de la conducta aplicada a los niños adoptados. El niño es implícitamente mentalizado como manipulador y su expresión "no me quieres" es para no asumir sus responsabilidades. He aquí una distorsión, pues es posible que el niño genuinamente sienta eso y no sea ninguna excusa ni ningún intento de manipulación. No se está contemplando su mundo emocional más que en una dirección: posible manipulador que busca escaquearse. 

Nosotros sabemos que nuestros menores de edad adoptados y acogidos tienen historias muy duras a sus espaldas y que nuestra tarea debe ir más allá. Si queremos reparar y sanar a niños afectados por experiencias tempranas de malos tartos, es muy importante cuestionar y criticar estos autoreferenciales, totalmente anacrónicos, basados en postulados que buscan entrenar conductas en niños y que se olvidan de la visión del apego (modelo apartado por otros modelos imperantes en psicología), del desarrollo del niño, tan fundamentales para construir un ser humano psicológicamente sano. Nosotros mismos como adultos tenemos la obligación de reflexionar sobre nuestra vida pasada, vivencias, traumas propios, experiencias tempranas de apego y relaciones, cuestionarlas y reelaborarlas a la luz de los nuevos paradigmas que suponen la visión del niño como un sujeto (con mente propia) y no un objeto (tratar solo sus conductas).

Como Maryorie Dantagnan expuso en su conferencia sobre mentalización y parentalidad adoptiva y acogedora, el bebé no tiene aún una mente con intenciones, deseos y emociones estables (hasta los 4 años no se adquiere esta capacidad, y sin embargo... ¡el mundo adulto ya hace todo tipo de atribuciones internas, proyecciones adultas, sobre ese mundo interno del bebé y el significado de sus conductas! Si una mamá atribuye que el bebé llora porque quiere manipularle y agobiarle y que lo mejor es ignorarle, ya está desarrollando una manera distorsionada de mentalizar a su hijo, que tendrá importantes repercusiones a largo plazo).

Porque los bebés no tienen esa capacidad de manipular. Al contrario, como Maryorie Dantagnan expuso sabiamente, "el bebé presenta una experiencia de activación fisiológica y visceral que no sabe regular por sí solo y que le puede resultar amenazante. Si la mamá o el cuidador tiene una historia de haberse sentido sentido, de haber sido mentalizado por su propia madre o cuidador, entonces podrá interactuar y sintonizar con su hijo/a y devolver su mundo interno en armonía, de una manera lo más ajustada posible a la realidad, será un reflejo adecuado de esta, sentando así las bases de la futura capacidad de mentalizar. El bebé recibirá el mensaje de que es capaz de experimentar cierto control sobre el ambiente y empezará a desarrollar el interés por descubrir los estados mentales de su cuidador".

Los padres o adultos, como hemos dicho, ya hacen toda una serie de atribuciones internas que a veces son sus propias proyecciones acerca de las supuestas intenciones y modo de ser de los niños, ¡incluso cuando estos aún no tienen conciencia de mente!. Norka Malberg comenzó su ponencia afirmando que “muchas veces me llaman porque me piden consulta para tratar a un niño /a manipulador, guerrero, etc. Tiene... ¡3 años! Llego y espero ver al tigre que me han reflejado en sus descripciones, pero yo veo al gatito. Lo malo es que, si los padres y adultos que rodean al niño le devuelven que es un tigre, en un futuro sí será un tigre”

Hay adultos que devuelven al niño un reflejo con una visión
distorsionada de sí. 

La mentalización que algunos padres biológicos pudieron presentar hacia los niños/as (y algunos padres adoptivos y acogedores, también, si no han desarrollado una adecuada capacidad de mentalización) va, en un continuum, desde, en un extremo, lo que Norka Malberg denomina “la ceguera mental (mind-blindness), es decir, la mente del niño/a no se ve, no se mentaliza en absoluto al menor de edad, es indiferente; hacia lo que ella denomina, en el otro extremo, la hipermentalización, es decir, padres que mentalizan al niño/a pero de una manera distorsionada (por ejemplo, un caso claro sería padres con tendencia a la paranoia”). Un paciente adulto me dijo que su padre pensó que él a los cuatro meses le puso mala cara, cara de malo, con lo cual ya desde ese día para él era un bebé malo. Este padre castigaba y humillaba a mi paciente repetidas veces durante la infancia. 

Relación entre mentalizar y regulación emocional

Norka Malberg planteó en su conferencia que un alto nivel de mentalización está asociado con mejor regulación cardiovascular durante el estrés y una recuperación más rápida. 

"Los niños con una buena mentalización son más eficientes en regular sus emociones." 

"Mentalizar facilita el metabolizar los afectos:

Porque desarrolla lo sistemas representacionales y simbólicos.
Porque facilita que el niño pueda pensar.
Facilita la construcción de narrativas
Y neurobiológicamente refuerza el sistema prefrontal en su conexión con las áreas regulatorias del cerebro".

El desarrollo de la capacidad de mentalización por edades

Norka describió que, "si se desarrolla en un entorno sano con unos adultos suficientemente mentalizadores, entre los 5 y los 7 años el niño puede describir lo que le gusta y lo que no le gusta. Aún tiene dificultad en describir características de su personalidad. Lo que supone la adquisición de los conceptos interpersonales, aún requiere del apoyo de adultos para comprender las batallas y situaciones implícitas con pares".

Si nos paramos un momento a reflexionar, muchos niños adoptados y acogidos con antecedentes de malos tratos tempranos, que tienen diez años o están en la adolescencia, presentan una capacidad de mentalización propia de este periodo de edad (5 años). Por ello, la tarea de las familias y profesionales que trabajan con ellos es la de ayudarles a entender su mundo propio y el de los demás, las emociones, las intenciones, los deseos... Les vemos tan mayores físicamente que pensamos que a esa edad “ya debería...” Pero el caso es que algunos de ellos mentalmente están mucho más atrás. Hay que abordar este nivel porque de lo contrario, la evolución de estos chicos y chicas es la de aislarse y no mantener relaciones con nadie porque no consiguen adaptarse ni integrarse. No entienden a los demás.

"A partir de los cinco años -continuó Norka-, los niños/as cada vez tienen cada vez más claro el sentido de sí mismo e interpretan las conductas de los otros en términos de personalidad. La regulación de emociones se hace cada vez más competente, es reflejo de ello, por ejemplo, que el niño/a es cada vez más capaz de no tener rabietas".

"Entre los 8 y los nueve años -refiere Norka Malberg-, el niño/a debe ser capaz de describir algo de su personalidad. Por ejemplo: soy amoroso y necesito amor, creo que me deprimiría mucho si no sintiese que me quieren. O: No sé porque no puedo dejar de enfadarme, es como soy y no sé qué hacer".

"Hacia los 11 y 12 años tienen una comprensión balanceada de su personalidad y son capaces de comprender sus aspectos fuertes y sus debilidades".

"Y en la adolescencia, los jóvenes tienen capacidad para atribuir estados mentales y mucha más capacidad de procesamiento emocional y empatía. Están concienciados sobre intenciones en el contexto de tomar decisiones o plantear dilemas morales".

¿En qué punto está mi hijo/a o el menor de edad al que acompaño?

Maryorie Dantagnan, quien estudia y trabaja en el dominio de la mentalización y lo está aplicando a su modelo de psicotraumaterapia infantil (el modelo de todos los profesionales de la red apega) presentó en su ponencia de San Sebastián, el pasado octubre 2017, en el marco de las "III Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil", una excelente comunicación sobre mentalización y parentalidad adoptiva y acogedora. 

En la misma, presentaba esta diapositiva en la que nos invitaba a reflexionar acerca de en qué punto está nuestro hijo/a o niño/a con respecto a su capacidad de mentalizar.

Diapositiva de la ponencia de Maryorie Dantagnan titulada:
"La aplicación del concepto de mentalización en la marentalidad/parentalidad
 terapéutica de los/as niños/as adoptados y acogidos".

En la flecha, por edades, la capacidad que se debe de desarrollar y que es indicativa de un adecuado desarrollo de la mentalización. Dependiendo de en qué etapa valoremos que está nuestro niño/a, trabajaremos para recuperar lo más posible al menor de edad desde ese nivel. Con paciencia y perseverancia, porque como sabemos, nuestra tarea es así, costosa como gota de agua que horada la piedra. 

Para el siguiente post continuaremos con los contenidos de la ponencia de Norka Malberg. También con contenidos aportados por Maryorie Dantagnan en relación a estos temas: dificultades para mentalizar del niño y psicopatología -trastornos- e intervenciones para potenciar la capacidad mentalizadora)

Buen comienzo de curso para todos/as

REFERENCIAS

Fonagy, P. Gergely., Jurist, E. &  Target,M (2002). Affect regulation, mentalization, and the development of the self. NY: Other Press.

lunes, 16 de julio de 2018

Curso online en español "Trauma Complejo y Disociación en Niños y Adolescentes" de la International Society for the Study of Trauma and Dissociation (ISSTD) Docentes: Sandra Baita y Paula Moreno


Curso on line 
"Trauma Complejo y Disociación en Niños y Adolescentes"

Organiza: International Society for the Study of Trauma and Dissociation

Docentes: Sandra Baita y Paula Moreno

Portada del libro de Sandra Baita
"Rompecabezas. Una guía introductoria al trauma y a la disociación en la infancia"

Tengo el gusto de anunciaros que en septiembre de este año se lanza el primer Curso Online en Español sobre Trauma Complejo y Disociación en Niños y Adolescentes de la International Society for the Study of Trauma and Dissociation (ISSTD).

En el link a continuación encontraréis una descripción del programa:



Y allí mismo un link a la página para registrarse e inscribirse (donde se encuentran las fechas de inicio y finalización y los precios de inscripción) 

Cualquier consulta o incidencia relacionada con el programa o la inscripción, escribid a:

professionaltraining@isst-d.org 

lunes, 9 de julio de 2018

La separación interminable: el apego es un derecho humano.

Recientemente hemos asistido con dolor al intento de Trump de separar a los niños de sus familias migrantes sin papeles, algo por lo que, afortunadamente, la comunidad internacional se le ha echado encima y por lo que -parece- ha tenido que rectificar, dada la atrocidad que iba a cometer. El diario El País dice en su edición del 21 de junio literalmente así: "La ola de protestas, dentro y fuera de Estados Unidos, por la separación de niños y familias migrantes sin papeles ha forzado a Donald Trump a dar marcha atrás en esta política. El presidente firmó este miércoles una orden ejecutiva que ponga fin a una práctica que ha causado estupor entre los propios republicanos, provocado la condena del Papa, la reprobación de Naciones Unidas y el rechazo de otros Gobiernos, como el de Reino Unido. Trump ha explotado electoralmente el discurso antiinmigración con éxito y sin contemplaciones hasta ahora, pero el golpe a la infancia ha roto finalmente una costura".

Este ataque que lesiona el vínculo entre los niños y sus familias, ha movilizado a los expertos internacionales en apego que han elaborado un documento en inglés para dar a conocer y condenar las secuelas que dicha separación tiene sobre el desarrollo cerebral de los niños y niñas, el cual se ha publicado en el blog Psychologytoday.com en inglés. He traducido el texto porque me parece un documento que explica de una manera científicamente rigurosa pero a la vez sencilla y clara qué ocurre cuando se separa a un niño o niña de sus padres o familiares, desde lo que Bowlby y Ainsworth -pioneros de la teoría del apego- ya dejaron bien sentado, hasta lo que hoy en día se sabe acerca de esta particular forma de maltrato que es tóxica para el desarrollo psicobiológico del niño/a.

Además de para concienciar a la opinión pública y a todos y todas los/as ciudadanos/as de que esto daña psiconeurobiológicamente a los niños/as -algo que no todo el mundo conoce-, ya que muchos pueden pensar que genera angustia y pena en él/ella, sí, pero que si se le atiende bien y es reunificado con sus padres, no pasará a mayores y el niño/a restaurará su vida, funcionamiento y bienestar habituales, creo que su lectura, además, nos puede venir muy bien a todos/as los/as que nos citamos en este blog para conocer las consecuencias de toda separación. No hemos de pensar que el sufrimiento no pasa factura y el ser humano puede resetear su cerebro de las experiencias vividas, como si pudiéramos hacer un paréntesis así, olvidando o apartando lo que nos hiere y retomando la vida sin más. No es así, se puede causar mucho daño con estas medidas y, por eso, estos especialistas, de renombre mundial, han aunado sus esfuerzos para redactar este escrito y dejar patente las secuelas que esta crueldad puede acarrear a los menores y sus familias.

Aunque el vínculo sea inseguro, la separación de los niños de sus figuras de apego, usualmente sus padres, genera angustia -cada niño intentará defenderse de la misma como su cerebro pueda-, siendo una fuente de estrés que, como decimos, puede resultar tóxica para el cerebro/mente en desarrollo, más cuanto más pequeño sea el niño/a.

Hay veces que en situaciones de maltrato, abandono y/o abuso prolongado las instituciones, tras intentos reiterados, mediante programas psicoeducativos, de capacitación parental, tratan de rehabilitar a los padres o familiares en dichas capacidades, para que los menores puedan permanecer con ellos/as. Sin embargo, los padres, aunque no es su voluntad, dañan a sus hijos/as, lesionan su vínculo (insegurizándolo de manera que generan desorganización en su apego) de manera tan seria que ha de adoptarse una medida de protección porque va a garantizar su cuidado y es un derecho del niño/a el ser criado en un entorno de respeto, afectividad y normas, a proveerle de figuras de apego alternativas. Es cuando se toman medidas que se presupone serán positivas para estos menores, como la adopción o el acogimiento familiar. En estos casos también debe de cuidarse y acompañarse con medidas terapéuticas y educativas estas dolorosas separaciones de su entorno de origen, que son muy difíciles de elaborar para el cerebro/mente de un niño/a -lleva mucho tiempo, trabajo y entorno afectivo y contenedor esta elaboración-. Y hay que tratar de preservar este vínculo siempre que sea posible y desde lo que estos padres, apoyados por los educadores y psicólogos, pueden aportar, participando de la vida del niño/a, excepto si esta resulta claramente tóxica para el menor. 

En otras situaciones, los menores han convivido prácticamente desde el nacimiento en una familia de urgencia porque el desamparo se ha detectado tempranamente. A veces, el niño/a vive con esa familia durante varios años, tornándose más una medida permanente que temporal. Llega un momento en el que existe la posibilidad de que ese niño/a tenga la oportunidad de una adopción definitiva y la familia de urgencia debe de cesar en sus funciones y entregar al niño/a a su nueva familia. Muchas familias de urgencia me han escrito quejándose de la manera tan brusca y disruptiva que tienen algunas administraciones de hacer estas transiciones, aludiendo que la familia de urgencia será más un obstáculo que una base segura sobre la que el niño/a puede apoyarse. Sin embargo, a la luz de la lectura del documento que a continuación tenéis, hemos de pensar que esta práctica es equivocada e incluso perjudicial. El niño/a ha desarrollado un vínculo con estas familias de urgencia porque lo que fue tipificado como urgente se tornó estable y permanente para el niño/a, lo que le dio vínculo seguro.

Por ello, la transición debe hacerse de manera progresiva y la cesión del niño/a a su nueva familia plantearse de tal modo que este (con mayor razón si es un niño muy pequeño) pueda ir manejando el estrés y la angustia a niveles tolerables para él/ella, con los cuidadores conocidos cerca y en contacto con la nueva familia, para que el menor pueda ir confiando en ellos. Hay que tomarse el tiempo necesario y, posteriormente, cuando el menor esté preparado y seguro en su nuevo hogar y con sus nuevos cuidadores, hacer una despedida. Porque es cierto que hay que hacer un cierre de esa etapa de la vida de un niño/a, pero con transiciones tolerables, trabajando las emociones, cuidando ese periodo tan delicado donde el niño/a se puede ver abrumado y desbordado por la pérdida. Los seres humanos no somos máquinas que se reprograman. Incluso aunque un niño no dé aparentemente manifestaciones de sufrir en la separación, hay que ser cautos e ir despacio. Porque esto puede ser una pseudoadaptación. Tratar de no romper la continuidad de su desarrollo con abruptas y angustiantes rupturas debería ser un derecho del niño/a. Estas separaciones, en todos los contextos y siempre que sea posible, deben de hacerse progresiva y reguladamente. Porque es inevitable que sean dolorosas -muchas veces los menores no entienden ni aceptan dicha medida y tanto ellos/as como los padres se sienten atacados y amenazados, sobre todo cuando aquéllos han de residir en un centro o con otra familia acogedora-, pero no tienen por qué ser traumáticas. En este sentido, es encomiable el trabajo de APIR -Asociación Pro Infancia Riojana- que ha desarrollado un excelente protocolo con recomendaciones, al hacerse las salidas de los menores de los domicilios y separarse de sus padres o cuidadores, cuando la administración adopta medidas de protección.


Aprovecho la ocasión para despedirme temporalmente vosotros y vosotras, por haber estado un curso más ahí, al otro lado, cuando escribo os tengo a todos/as presentes. Buenos tratos se toma unas vacaciones de verano para regresar en septiembre con nuevas energías y motivación para seguir ofreciéndoos artículos sobre el apego, el trauma y la resiliencia. Contaremos con colaboradores mensuales y por supuesto, como siempre, tendremos interesantes y atractivas novedades de las que os iré informando. El blog queda operativo para anunciaros cursos y eventos.

¡Feliz verano a todos/as, un cariñoso saludo!

Espero que este documento os sea de utilidad, con ese fin lo he traducido. Lo ha publicado en el blog Psychologytoday.com Jessica L. Borelli, Ph.D.

Firman esta carta-documento los expertos internacionales en apego más reputados del mundo anglosajón.

Esta obra es fruto de los esfuerzos colaboradores que emanan de la comunidad internacional de investigadores dedicados a comprender el significado de las relaciones de apego en la infancia. Incluye la participación de:

Co-authored by Alicia Lieberman, Anna Maria Speranza, Anne Rifkin-Graboi, Carlo Schuengel, Charles Zeanah, Daniel Siegel, Dante Cicchetti, David Pederson, Debby Jacobvitz, Elizabeth Carlson, Erik Hesse, Frances Nkara, Gottfried Spangler, Howard Steele, Jean-François Bureau, Jessie Borelli. Jody Todd Manly, Jude Cassidy. Judith Solomon, Karlen Lyons-Ruth, Kazuko Behrens, Kristin Bernard, L. Alan Sroufe, Marian Bakermans-Kranenburg, Marinus van IJzendoorn, Mary Dozier, Mary Main, Mary True, Miriam Steele, Naomi Bahm, Pasco Fearon, Pehr Granqvist, Peter Fonagy, Robbie Duschinsky, Robert Weigand, Ruth Goldwyn, Samantha Reisz, Sheree Toth, Sheri Madigan, Sophie Reijman & Susan Spieker

A lo largo de 75 años, los psiquiatras y los psicólogos han sabido que la separación abrupta y/o prolongada puede implicar graves consecuencias, incluyendo ansiedad, depresión y alteraciones del comportamiento. En 1952 Bowlby y Robertson argumentaban: “Ahora hay evidencia que periodos prolongados de deprivación materna en niños muy pequeños pueden dar lugar a perturbaciones psiquiátricas extremadamente serias”. En años más recientes, hemos aprendido que este tipo de separaciones pueden impactar también el desarrollo cerebral, el aprendizaje y la salud física.

Durante las separaciones prolongadas, los niños pasan por tres fases: protesta, desesperanza y finalmente desapego. Estos efectos pueden observarse incluso cuando los niños experimentan prolongadas separaciones por razones relativamente rutinarias, y pueden suceder cuando los niños están bien alimentados, hospedados (en el sentido de guardados) y cuidados durante las separaciones

El impacto negativo de las separaciones puede aminorarse si hay otro cuidador conocido, amoroso, presente. Puede incluso ser reducido cuando el entorno físico permanece constante, y cuando, seguido a la reunión con los cuidadores, los padres progresivamente reconstruyen un sentido de seguridad para sus niños. En contraste, cuando los padres sienten indefensión o están atemorizados en el momento de la separación, el impacto que esta tiene en el desarrollo de los niños puede exacerbarse.

Cuando el gobierno separa a los niños de los padres, la situación es ya emocionalmente sobrecargante. El entorno físico es extraño al niño. No hay tíos, tías o abuelos amorosos que estén presentes para cuidar y confortar al niño mientras los padres están fuera. La reunión no sucederá en un entorno óptimo. Los padres experimentarán desesperación durante la separación, y, en el momento de la reunión, no estarán en situación de confortar ya que ellos mismos necesitan ser cuidados.

Parar las separaciones es un deber. Reconocer lo significativo que es en la vida de los niños, y ayudar en la reunificación y recuperación es ahora de crucial importancia.

¿Por qué la separación de los padres es una fuente de sufrimiento tan grave?

Porque nosotros estamos programados mentalmente para sentirnos de este modo. Cuando los animales sociales son separados de su grupo tienen más probabilidades de ser victimizados y menos probabilidades de reproducirse. Recuriendo a una revisión estadística de 208 estudios de laboratorio, Dickerson & Kemeny argumentan que casi todo el estrés social es, en su raíz, referido al miedo a ser excluido del grupo social. Pero, junto con otros pocos primates, los humanos –y especialmente los humanos jóvenes- pueden encontrar la separación especialmente estresante.

Nosotros humanos no corremos a una cueva o a una guarida cuando estamos aterrorizados. Cuando nosotros somos pequeños, nosotros lloramos por nuestros padres. Posteriormente, nosotros gateamos hacia ellos. Más adelante, nosotros corremos hacia ellos. No importa si estos padres son “buenos” o no. Son oportunidades y ellos son nuestra mejor oportunidad para sobrevivir, especialmente desde que tenemos el más largo periodo de inmadurez física (y, por lo tanto, de indefensión) de todas las especies. Quedarse solo es inherentemente peligroso, indicando incluso el potencial de que venga más peligro. Si los padres no regresan, ¿cómo puede una cría humana encontrar comida? ¿Buscar un refugio? ¿Protegerse? Por supuesto, en tiempos modernos un mínimo de cuidado puede ser proporcionado por el gobierno, pero millones de años de historia de la humanidad fluyen a través de nuestros cerebros, gritando ¡peligro, peligro, peligro! Lo cual significa que nuestra biología responde.

Cuando nosotros somos aterrorizados, el camino menos costoso para reducir nuestra angustia es mediante un cambio en la conducta –ir hacia los padres- pero si no podemos hacer eso nuestro cuerpo reacciona. El sistema nervioso simpático se dispara hacia altas velocidades (por ejemplo, aumenta la tasa cardíaca) y las hormonas del estrés inundan nuestro torrente sanguíneo. Pasado un tiempo, demasiada exposición a las hormonas del estrés cambia la arquitectura de nuestros cerebros, nuestros niveles de ansiedad y nuestra capacidad de pensar y aprender con eficacia.

Los cambios en las hormonas del estrés representan un camino hacia el cual la separación puede tener ramificaciones a largo plazo. Incluso en roedores –animales de madriguera que pueden no encontrar la separación inherentemente tan terrorífica- las separaciones madre-cría pueden conducir a cambios neuroanatómicos para toda la vida referidos a la memoria, la regulación del estrés, el uso de alcohol, y la parentalidad en la próxima generación. En algunos estudios los efectos son inducidos mediante separaciones permanentes, pero, en otros, días –e incluso horas- de separaciones roedor-cría tienen consecuencias duraderas. Reconociendo los dañinos efectos de la separación, los comités éticos mandan que los investigadores se adhieran a ciertas guías para separar a las madres y sus crías.




¿Debemos esperar menos protecciones para las familias humanas inmigrantes indocumentadas que están en correspondencia con los animales de laboratorio?

Vayamos a estudios dirigidos por investigadores interesados en comprender la conducta de los padres y las maneras en que los niños manejan el estrés. Estos estudios a menudo usan separaciones de laboratorio muy cortas como una “ventana” al mundo de la vida real. En la infancia temprana, el procedimiento de la Situación Extraña de Mary Ainsworth se utiliza a menudo para evaluar la relación de los niños con sus madres o padres. El procedimiento de la Situación Extraña implica una serie de separaciones breves de los niños que son dejados solos o con un cuidador extraño de uno a tres minutos, y las separaciones convencionales de tres minutos son acortadas a un minuto o incluso treinta segundos, si el niño parece experimentar excesivo estrés. Como cualquier otra investigación humana, el uso de este procedimiento requiere justificaciones éticas y algunos han criticado esto en el terreno ético, sugiriendo que la potencial ganancia científica no justifica el estrés inducido durante esta separación de tres minutos.

De acuerdo al poder científico de la Situación Extraña, todos y cada uno de los firmantes de esta carta hemos dirigido miles de estas Situaciones Extrañas procedimientos experimentales – siempre asegurando que los niños nunca están solos de verdad (por ejemplo, monitorizados mediante cámara o desde un espejo unidireccional) y que la separación se acaba si el niño (o los padres) llegan a estar excesivamente angustiados. En algunos casos, esto significa que acortamos la separación o, menos frecuentemente, incluso concluimos el procedimiento. Nosotros creemos que es importante tener en cuenta la conducta del niño no sólo por razones éticas (lo cual sería suficiente) sino también porque queremos registrar la conducta del niño en el afrontamiento de estrés moderado y no severo.

El grado en que el niño encuentra la experiencia deprimente y la medida en la que la conducta resultante es reflejo de la manera habitual del niño de manejarse es dependiente de una variedad de factores incluyendo las normas culturales cuando un niño es dejado al cuidado de otros, así como la reciente historia del niño: ¿Ha tenido el niño o niña recientemente una separación del cuidador de una semana de duración? ¿Ha sido recientemente sensibilizado para encontrar la experiencia angustiante? ¿Ha sido él o ella recientemente dañado o estado enfermo/a? Esta leve separación puede invocar la protesta, llorando, aumento de la frecuencia cardíaca y cambios en el cortisol, el cual, para los niños con contextos más difíciles, puede ser prolongado. Asimismo, como se identificó por primera vez por Mary Main y Erik Hesse, profesores de la Universidad de Berkeley, cuando los niños han sido previamente expuestos a terror en forma de cuidado parental atemorizante o atemorizado, son propensos a mostrar una desorganización del comportamiento y desorientación, como mirando sin comprender o girando en círculos y cayendo al suelo.

Y tristemente, estas separaciones de tres minutos dirigidas en una sala de juegos están muy lejos de las escenas en la frontera de Méjico.

En 1960 John Bowlby escribió esto acerca de la comprensión de un niño sobre la separación: "Él no conoce la muerte, sino solo la ausencia; y si la única persona que puede satisfacer su necesidad imperiosa está ausente, ella podría también estar muerta, así es su abrumadora sensación de pérdida"

Los niños más mayores también les marca esta experiencia. La poderosa necesidad de conexión con figuras de apego persiste durante todo el desarrollo de la infancia, en la edad de la educación primaria necesitan confiar firmemente más en la disponibilidad psicológica de los padres que en su constante presencia física. Los niños en edad escolar separados de sus cuidadores muestran reacciones fisiológicas cuando se reúnen con ellos, y la presencia de cuidadores en situaciones en que los niños experimentan estrés ayuda a calmar la respuesta a estrés fisiológico del niño. En todas las mediciones, la presencia y la disponibilidad de los cuidadores es parte integrante de la seguridad emocional en todo el desarrollo de la infancia.

La importancia del contacto continuo con los padres o figuras parentales establecidas, especialmente en momentos de angustia, es extremadamente importante. Cuando la separación es prolongada, son esperables cicatrices mentales, emocionales e incluso biológicas. Incluso en el caso de solicitantes de asilo es un crimen, separar a los niños de sus padres es una forma de "penalización parental", el tipo de tratamiento que se encuentra en regímenes autoritarios que es la antítesis de los Estados Unidos y también ilegal. Reconocer el impacto que la separación prolongada puede tener en los niños nos obliga a reunificar y a poyar a las familias lo más rápido posible, y asegurar que esto no vuelva a suceder de nuevo.