lunes, 4 de julio de 2016

Dos post en uno: vínculo amoroso en la adolescencia en menores con historias de vida traumáticas / Felices vacaciones de verano, Buenos tratos regresa en septiembre de 2016.

Post 1: Vínculo amoroso en la adolescencia en menores con historia de vida traumática.

En las vinculaciones amorosas que los adolescentes establecen tenemos una oportunidad única para valorar que están escenificando con el otro. La idea de que las personas actúan su pasado en vez de recordarlo es un viejo concepto freudiano (retomado con fuerza hoy en día por una corriente psicoterapéutica denominada intersubjetiva), antes de que éste abandonara el enfoque basado en el trauma para dedicarse a la teoría sexual. 

Wallin (2012) refiere que la actuación no es sólo propia de uno de los dos miembros de la diada, sino que es una enactuación. Uno actúa en el otro y a la inversa, y juntos escenifican (o corporizan: lo sienten en su cuerpo) contenidos psíquicos que están en la mente relacionados con cómo fueron nuestras primeras experiencias de cuidado con nuestra figura de apego principal. Además de enactuar y corporizar, otra manera de expresar el pasado es la evocación. Estas son las maneras con las que los pacientes comunican lo que saben pero no han pensado ni pueden expresar con palabras. ¡Es tremendamente fascinante el funcionamiento del psiquismo humano! 

El conocimiento temprano a nivel de apego tiene que ver con estas preguntas: ¿fueron satisfechos nuestros primeros deseos -inherentes a todo bebé- de conexión emocional? ¿Los cuidados fueron empáticos, sensibles, afectuosos…? ¿Se validó el mundo emocional del niño o todo lo referido a emociones fue desechado? ¿Sufrí una pérdida de una figura de apego importante en la primera infancia y la representación de ese golpe no fue sanada? ¿Me maltrataron y abandonaron de facto mis figuras parentales y no encontré tutores de resiliencia con quienes reparar la herida emocional? ¿Cambié constantemente de cuidadores, de contextos de vida, con múltiples rupturas, sin poder reparar las disrupciones, sin poder desarrollar un sentido de mí mismo coherente a lo largo del tiempo porque nada o casi nada permaneció? Etc. Aunque el concepto de enactuación se usa para la relación paciente-terapeuta, considero que en otros contextos relacionales (pareja, educativos…) también se producen enactuaciones (Lyons-Ruth, 1999)

Si no ha habido un trabajo personal previo (e incluso, a veces, habiéndolo) los adolescentes (acogidos u adoptados, y muchas veces también los biológicos) y los adultos llegan a la edad de las primeras relaciones amorosas y en las mismas van a expresar lo que saben sobre sus primeras experiencias de apego pero no han pensado sobre ello. Los primeros chicos o chicas que les pueden atraer. En ocasiones, se sienten atraídos por un determinado tipo de perfil. Es posible que ni siquiera lo tengan reflexionado. Surge una fuerza poderosa en su interior que les impele a buscar a esa persona y estar con ella. Cuando lo reflexionan (con su persona de confianza) descubrimos aspectos fascinantes hacia los que personalmente les animo a mostrar curiosidad, pues casi siempre guardan relación con lo que esa persona ha despertado en ellos y no son conscientes. No les gusta contactar con ello porque son aspectos internos asociados a representaciones dolorosas, vulnerables… Pero trato de animarles a observar la experiencia y abrirle la puerta, mostrando curiosidad. Como dice Pat Ogden (2016) en “Psicoterapia sensoriomotriz” sana más la comunicación afectiva paciente terapeuta (mostrando empatía y receptividad) que cualquier interpretación de lo que al paciente le ocurre en su mundo psíquico.

Los adolescentes adoptados y acogidos, en general, se suelen sentir atraídos y tienen relaciones -e incluso pueden llegar a formar pareja más o menos estable- con chicos y chicas que presentan unos rasgos determinados de personalidad. A veces, las elecciones que hacen (se eligen ambos, es una fuerza de atracción mutua) no son las que van a generarles precisamente bienestar emocional. Esto suele preocupar a los padres o familias que ven en el elegido/a un peligro potencial que puede dañar a su hijo/a o contribuir a sacar lo peor de él.

En otras ocasiones, en cambio, la pareja se convierte en una figura que favorece la resiliencia. Boris Cyrulnik ha escrito un precioso ensayo sobre este tema: “El amor que nos cura”, en el que enfatiza el poder sanador que tienen las relaciones afectivas, no sólo las amorosas sino vínculos afectivos de otra naturaleza (amistad, parentesco…)

En cualquier caso, la vivencia del enamoramiento, de la atracción e impulso a estar con el otro, y el enganche (vínculo) amoroso posterior, irrumpen en la vida de los jóvenes, unos antes, otros después. Como Pablo Milanés en "Yolanda", una hermosa canción, los jóvenes sienten:


Esto no puede ser no mas que una canción
Quisiera fuera una declaracion de amor
Romantica sin reparar en formas tales
Que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
Te amo
Te amo
Eternamente te amo
Si me faltaras no voy a morirme
Si he de morir quiero que sea contigo
Mi soledad se siente acompañada
Por eso a veces se que necesito
Tu mano
Tu mano
Eternamente tu mano





Por ello, lo que os voy a trasladar a continuación son solo ejemplos de vivencias que he tenido con los pacientes adolescentes en el marco de mi consulta, con la validez que le corresponde, sin pretender generalizar ni categorizar. Las agruparé bajo unos epígrafes. Dichas experiencias nos suceden a todos los seres humanos por igual. Tanto a los/as que tenemos -en terminología de Ogden (2016)- “un apego imperfecto aunque todavía seguro” como a los que tienen un apego inseguro. Bromberg (citado por Ogden, 2016) sostiene que la diferencia con las personas con trauma complejo y trastorno del apego es que en éstas sucede de una manera más intensa y severa y además con grandes dificultades para poder verse a sí mismos. 

Siento que te estoy perdiendo…  Así lamenta la canción de Luis Eduardo Aute. Hay jóvenes que se sienten felices al descubrir que hay otro que les ama, con quien conectan, se entienden, ríen, comparten… Llegan incluso a poder traspasar la barrera de la intimidad por la seguridad que el otro les ofrece, nunca habían vivido eso antes y con tanta plenitud. Pero… una sensación corporal de incomodidad, de ansiedad, en el pecho o en el estómago, se instala y sienten malestar… Están corporalizando probablemente, sensaciones (memoria corporal) del pasado, asociadas a la pérdida de la figura de apego y del bienestar asociado. Esa sensación que nunca se apaga del todo (si se trabaja sobre ella y sobre toda la representación puede transformarse, sin duda) relativa a que “esto bueno que tengo ahora puedo perderlo” “Algo malo hará que esto acabe” “No lo merezco, esto bueno terminará” A veces la creencia que acompaña a la sensación y a la emoción está nucleada en torno a la posibilidad de ser dañado (si el joven fue maltratado psíquicamente) por el otro: “Me harán daño” O puede estar referida a la seguridad que la relación le merece: “No me fío” Cuando los jóvenes tratan estos problemas con valentía en el marco de la psicoterapia suelen terminar diciendo que es la herida del abandono. “Estas sensaciones siempre me han acompañado y se hacen más intensas y fastidiosas cuando me embarco en una relación” Se descubre que la sensación (saber) está asociada a lo que descubren cuando reflexionan (creen que pueden ser abandonados por la pareja como lo fueron por la figura de apego) (pensar)




El amor preocupado. “Ansiedad, de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor” Esta canción, ya antigua, refleja de una manera muy plástica el amor ansioso. Algunos adolescentes, los de tendencia ansioso-ambivalente, se acercan temprano a las relaciones amorosas. Pueden sentirse atraídos por otros chicos/as que son lo opuesto a ellos/as (o similar a ellos/as) pero también presentan heridas del pasado en relación al apego temprano. Es curioso cómo son capaces de leerse internamente, de adivinar que dentro se esconde la carencia, la vulnerabilidad, la necesidad… El personaje de la serie Dexter lo expresa de este modo cuando afirma que una chica hacia la que se sintió fuertemente atraído, con rasgos límite de personalidad, fue capaz de sondear y captar su mundo interior como nadie lo había hecho hasta ese momento. Casi hackearlo, como haría un pirata informático. Leen la carencia en el otro (saben) pero no reflexionan sobre lo que esta lectura significa (pensar) Leer la mente no es lo mismo que pensar sobre ella.




Cuando el adolescente tiene una representación mental con respecto al apego de tipo "preocupado" (en la infancia a este tipo de vínculo se le denomina ansioso-ambivalente), la enactuación, corporización o evocación que emergerá estará asociada a una experiencia insegura, de incertidumbre, de falta de alineación de estados de mente con la figura de apego, de ansiedad no calmada por lo cambiante que fue ésta en la infancia. El adolescente con rasgos de apego preocupado es romántico en la relación, extremo, pasional, puede ser posesivo y con grandes dificultades para la separación psicológica del otro. Grandes corrientes emocionales le invadirán, de ansiedad de separación, cuando no estén juntos. Temores a la infidelidad, celos intensísimos y necesidad de control pueden atormentar al joven y la relación. En algunos adolescentes el control puede conducir, por desgracia, a los temidos y reprobables malos tratos que con demasiada frecuencia suceden. Los casos de maltrato machista entre adolescentes se han disparado en el último año (por ejemplo, tómese como referencia esta noticia para la Comunidad Autónoma de Andalucía) Es por ello, de enorme trascendencia trabajar en la edad bebé y en la infancia por un apego seguro.

El adolescente preocupado recuerda al amor romántico del siglo XIX, a la exaltación de una pasión arrebatada, a la desesperación por un amor que nunca termina de saciar el voraz apetito afectivo del adolescente preocupado, de la representación mental de incertidumbre, ansiedad no calmada, de temor a la desaparición y pérdida. Y si la pérdida finalmente (a veces la excesiva ansiedad y el control que asfixia al otro/a es tan abrumadora que contradictoriamente terminan generando lo que más temen) acontece quedan deprimidos y claman como Jacques Brel en “Ne me quitte pas” (“No me dejes”) Bella pero desgarradora letra y melodía (selecciono la versión de Celine Dion):

No me abandones.
Tienes que olvidar.
Todo lo que ya ha escapado
puede olvidarse.

Olvidar el tiempo 
de los malentendidos.
Y el tiempo perdido
a saber cómo.

Olvidar las horas
que a veces mataban
a golpes de por qué
el corazón de la felicidad.
No me abandones.



“Con mis conocimientos y mis cuidados cambiará “Caradura, caradura. Porque te vas prometiendo la luna. Si después de tus besos de Judas. Te me vas, te me vas, caradura” Asi canta Rosa López, la famosa de Operación Triunfo. Una canción que refleja un tipo de chico que aún está muy erotizado por las mujeres, desgraciadamente: el  denominado popularmente picaflor.

Otro ejemplo: una amante del personaje Antoine Doinel de la película “El amor en fuga”, de Françoise Truffaut, que retrata el recorrido vital de Antoine desde que es un niño (abandonado y maltratado por sus padres y llevado a un internado) en la primera película de la saga (la famosa “Los cuatrocientos golpes”), afirma que éste necesita “una amante, una esposa, una enfermera… ¿quién puede darle todo eso?”  Para entender cómo enactúa las relaciones Antoine Doinel hay que ver esta primera película y obra maestra:





Otro más: En una ácida secuencia de otra película, una psicóloga trata a un hombre y se enamora de él. Sabe que es un infiel irredento, un narcisista inmaduro que no tiene cura pero… se ha encontrado con ella (la psicóloga) “Yo conseguiré que cambie. Lo hará por mí” Esa omnipotencia de creer podemos cambiar al otro hace que la psicóloga de la película se empareje. Con un caradura, claro. Porque el individuo en cuestión... lo habéis adivinado: le es infiel. Mientras le grita y le echa de casa, le dice: “Creí que con mis conocimientos y mis cuidados podría cambiarte pero ya he visto que estás demasiado perturbado”

Algunas jovencitas responsables (y no tan jovencitas), un tanto obsesivas, de perfil de apego que contiene rasgos evitativos, se sienten atraídas por jóvenes que son lo contrario: infieles, (a veces desorganizados y caóticos), juerguistas, inestables, ligones, pero con estilo o trastorno narcisista de la personalidad. La necesidad de estas chicas es cuidar y creer que pueden cambiar al otro. Cuidando probablemente evitan contactar con su propia necesidad de ser cuidadas (en la esfera afectiva, y de ser vistas en lo emocional) Pueden ser chicos muy zalameros y encantadores de serpientes los que les atraen (curiosamente totalmente opuestas a ellas)

La gran pregunta en el tratamiento con ellas es por qué les atrae alguien que les hace daño pero que no pueden dejar. Les suelo presentar la metáfora de las drogas para trabajar que el enganche a alguien así puede estar ocultando una carencia afectiva tapada tras la fachada evitativa.

Cuando no hay vínculo. De pareja en pareja. Jóvenes que están muy cómodos en la seducción, es su terreno. Mientras no tienen al otro lo buscan. Les atrae el juego de la seducción y experimentan un intenso acting sexual. Pero sólo hay unión sexual, es como si a través de la sexualidad pudieran tener una experiencia de estar unido al otro. Pero no existe la experiencia de la intimidad emocional y menos del compromiso. No pueden vincularse porque no ha existido nadie en su vida lo suficientemente estable como para interiorizar y encontrar sentido a sentirse en unión y arraigo con el otro. Esta necesidad vincular no se ha construido en su mente/cerebro. Lo he visto en personas muy dañadas en la infancia, con trastorno del vínculo por ausencia de figura de apego en sus primeros años de vida o múltiples rupturas afectivas. Se insensibilizan desapegándose. O bien el otro no existe como tal, no son capaces de ver, sentir y reconocer al otro como un ser con mente propia. Sólo lo usan para su interés. Pueden tener una existencia errática de múltiples encuentros con múltiples personas. La famosa canción "J' taime moi non plus" ("Te amo... yo tampoco") de Gainsbourg y Birkin se acerca a esto, al amor que solo es permanencia orgánica. Ninguna canción hasta el momento había representado un acto sexual tan directo. Su letra dice:


Voy y vengo entre tus riñones
Tú eres la ola, yo la isla desnuda
El amor físico es un callejón sin salida





Cuando el vínculo amoroso es como un espejo roto. Esto suele suceder en personas con antecedentes de apego desorganizado en la infancia. Entonces pueden sentir tan pronto necesidad de alejarse de la persona amada, como de aproximarse ansiosamente y aferrarse con control excesivo (algunas personalidades podrían llegar a maltratar) Pueden odiar a la pareja como amarla a la vez o en breves intervalos de tiempo, experimentando sentimientos contradictorios. Pueden cortar la relación para después volver porque se sienten abandonados, con continuas idas y venidas. Se sienten inseguros en la relación, abandonados y algunos/as aterrorizados/as por alguien que representa una figura del pasado que les dañó. No tienen una mente coherente con lo cual no tienen una relación coherente. Quedaron atrapados en un patrón relacional de apego desorganizado que reproducen (enactúan) en la relación actual con otro que también se sentirá atraído porque evoca algo en él, un trauma concreto que ventila en una relación muy tóxica. 

Si la relación termina definitivamente y desaparece el amado o la amada con quien enactuaban el vínculo de apego desorganizado, entonces puede emerger la evocación del sentimiento doloroso del vacío. La hermosamente bella canción francesa titulada "Et maintenant" ("Y ahora"), de Gilbert Bécaud, expresa este sentimiento de trauma no resuelto típico del apego desorganizado, con profundo pesar y nihilismo. 


Y ahora qué voy a hacer
De todos estos momentos que será de mi vida
De todas estas personas que me dejan indiferente
Ahora que tú has partido.
Todas esas noches, para qué, para quien
Y esta mañana que vuelve por nada
Este corazón que late, para quién, para qué
Que late demasiado fuerte, demasiado fuerte


Y al final, expresa con desesperación:


Realmente no tengo nada más que hacer
Realmente no tengo nada más
Realmente no tengo nada más que hacer
Realmente no tengo nada más
Nada más
Nada más





A un joven con rasgos de apego preocupado puede atraerle otro/a con rasgos de apego evitativo y a la inversa. Un tipo de apego es el opuesto del otro. Al preocupado le puede atraer la racionalización del evitativo, sus recursos y lo centrado que está en lo resolutivo. Lo independiente que es. Y al evitativo le atrae la emocionalidad del preocupado, lo que le despierta (sensaciones y emociones que quizá nunca sintió porque mueve su hemisferio derecho, un tanto yermo) Pero lo que empieza atrayendo -porque inconscientemente siente que le completa- termina convirtiéndose en lo que después no se tolera. Como dice Wallin, (2012) el evitativo terminará por comprenderle intelectualmente pero le costará conectar con los sentimientos profundos. Le terminará incomodando y agobiando el intenso afecto y los deseos de fusión. Y el evitativo terminará desconectándose, o negando. El preocupado mostrará sus dudas permanentes acerca de la disponibilidad del otro. Eso hará que el aumente sus deseos de conexión (hiperactiva el sistema de apego) Si ve distancia en el otro, aún más. La dramatización, las muestras de angustia, la docilidad, la seducción… son maneras de reducir la distancia y recabar apoyo, maneras que terminan por abrumar al evitativo que racionaliza o se retira.

Los rasgos evitativos, preocupados… pueden situarse en una dimensión, no es una cuestión categorial. La cuestión es el grado en el que se tienen los rasgos y no tanto tenerlos o no.

Y por supuesto, existe la posibilidad de hacer trabajo personal. La psicoterapia es una ocasión única para poder ir reflexionando sobre mi propia mente y la del otro, y desde el vínculo seguro con el terapeuta una buena oportunidad de explorar la naturaleza de éste y la relación con la propia historia. Lo importante no es la propia historia, no es lo que nos acontece sino el reflexionar sobre la misma y poder modificar las representaciones y conducirlas a la seguridad. Estas relaciones amorosas, aunque les desestabilicen y les hagan sufrir, son también oportunidades, acontecimientos activantes de representaciones mentales que están en su interior con contenidos inconscientes, muchas veces traumáticos, que se recuerdan escenificándolos, para conocerse mejor a uno mismo, aumentar la toma de conciencia y trabajar el propio pasado. Cuando uno se da cuenta de qué está actuando, aumenta la capacidad de estar menos sujeto a fuerzas inconscientes.


REFERENCIAS
Lyons-Ruth, K. (1999) The two person unconscious: Intersubjetive dialogue, enactive relacional representation and the emergence of new forms of relational organization. Psychoanalytic Inquiry, 19, 576-617

Ogden, P. ; Fisher, J. (2016) Psicoterapia sensoriomotriz. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Wallin, D. (2012) El apego en psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.



Post 2: Felices vacaciones de verano, Buenos tratos regresa en septiembre 2016.

Sirvan unas breves líneas para daros, un año más, las gracias a todos/as por vuestro apoyo al blog  y por las valoraciones tan positivas que hacéis del mismo. No puedo contestaros a todos/as como me gustaría por falta de tiempo. El blog conlleva esfuerzo, tiempo y trabajo pero merece la pena por personas como vosotros/as que estáis ahí aprovechando lo que escribo (escribimos) para mejorar vuestro trabajo o vuestra relación con los niños/as y jóvenes.

Este curso ha sido maravilloso e inolvidable. Comenzó con la publicación de Vincúlate, mi nuevo libro y su presentación en las II Conversaciones… que fueron multitudinarias. Fue una experiencia de conexión emocional con todos/as vosotros/as, que aprovechamos esos encuentros para acercarnos, conocernos y aprender juntos/as.

Os anuncio que seguirá habiendo más. El próximo curso 2016-17 es la ¡décima temporada del blog Buenos tratos! Y el año 2017 es el ¡¡décimo aniversario del mismo!!. Puedo adelantar que organizaré unas nuevas jornadas, las III Conversaciones y que nos volveremos a juntar para formarnos y celebrar el aniversario como merece. En el blog también contaremos, de nuevo, con la participación de diferentes profesionales que colaborarán como firmas invitadas. Así pues, la iniciativa Diez meses, diez firmas repetirá el curso que viene.

Os deseo un excelente verano los que residáis en el hemisferio sur. Que descanséis y disfrutéis de la familia, los amigos, los niños/as, la pareja… Ahora que hay más calma tened todos los días un tiempo con vuestro hijo/a, a solas, corazón a corazón, compartiendo el día: lo que más o menos os gustó, qué disfrutasteis, como os sentisteis en distintas situaciones y momentos… “Si quieres que crezca su mente, alimenta su corazón”


Volvemos en septiembre, saludos afectuosos a todos/as.

martes, 28 de junio de 2016

Niñas/os de acogida y adopción ¿Cómo les respondemos desde la escuela? Curso de Verano de la Universidad del País Vasco en San Sebastián, abierto al público, los días 20 y 21 de julio 2016

Tengo el gusto de presentaros este curso de verano de la Universidad del País Vasco (abierto a todo el público interesado), a celebrarse en San Sebastián (Gipuzkoa) los días 20 y 21 de julio de 2016, en el Palacio de Miramar, titulado: Niñas/os de acogida y de adopción. ¿Cómo les respondemos desde la escuela?

Creo que es un tema que nos interesa y preocupa a todos/as y especialmente a las familias adoptivas y de acogida. También los profesores, tutores, orientadores escolares... encontrarán en este curso una oportunidad única para acercarse al niño/a adoptado y acogido y conocer cuáles son sus necesidades (emocionales, cognitivas…) y cómo poder atenderlas y tratarlas adecuadamente en este espacio de convivencia que ocupa un lugar preponderante en sus vidas.

En el mismo participan representantes institucionales y profesionales (entre otros, mi amigo y colega Rafael Benito, psiquiatra, y servidor de ustedes) También contarán su experiencia escolar dos jóvenes: Larraitz Gorrotxategi y Shandra Manjarrés. Podéis acceder al programa haciendo click en este enlace:


Os animo a participar, es una ocasión inmejorable para que entre todos/as los/as participantes nos encontremos y reflexionemos sobre un tema capital en la vida de nuestros niños/as adoptados/as y acogidos/as. Y para los que venís de fuera de San Sebastián, además disfrutaréis de la ciudad y sus encantos en época estival.

¡Os espero a todos/as!

Os transcribo la presentación y objetivos del curso.

Cuando una niña, un niño, irrumpe en nuestra vida, nos la vuelve del revés. Nos recoloca. Nos obliga a hurgar en nuestro interior de otra manera. Y a emprender juntos una aventura apasionante. Cuando además procede de la adopción o el acogimiento puede traer un añadido de vivencias traumáticas que deja consecuencias que hay que conocer y afrontar. Es en este campo en el que queremos situarnos, dirigiéndonos al entorno en general y a la escuela en particular. Queremos acercarnos especialmente al profesorado para que entienda algunos porqués, y para que desde el conocimiento pueda mirar de otra manera y actuar en consecuencia.

Objetivos

Dar a conocer la respuesta institucional que se ofrece a estas/os niñas y niños.

Reflexionar sobre el apego en niños y niñas acogidas/os o adoptadas/os, las consecuencias que el maltrato infantil tiene este aspecto y cómo podemos intervenir para paliarlas desde la Comunidad Escolar.

Reflexionar acerca de las consecuencias que el maltrato infantil tiene sobre el apego y cómo podemos intervenir para paliarlas desde la comunidad escolar.

Acercarnos al trauma infantil y su desarrollo neurobiológico.

Ofrecer orientaciones para entender y ayudar a niñas y niños que han pasado por experiencias traumáticas.

Dar a conocer al público en general y a la Comunidad Educativa en especial las características que pueden presentar niñas y niños acogidas/os y adoptadas/os.

Dar a conocer experiencias de éxito y buenas prácticas en centros escolares con estas/os niñas y niños.

Reflexionar sobre los planes de acogida en los centros escolares y su adecuación a nuestra realidad.

Para matricularse, haced click en este enlace.



Cuidaos / Zaindu

lunes, 27 de junio de 2016

Herramientas de intervención con menores dañados en acogimiento residencial



Diez meses, diez firmas.

Profesional invitada en el mes de junio de 2016:




María José Gorrotxategi Gorrotxategi


Despedimos la iniciativa que este año hemos comenzado consistente en abrir el blog Buenos tratos a profesionales de la red apega (o cercanos a ésta y en sintonía con sus postulados) para que puedan entregarnos sus conocimientos, investigación y práctica profesional. Ha sido todo un éxito, sus posts han sido muy visitados y altamente valorados por vosotros. Por ello, el curso próximo repetiremos y desfilarán por aquí diversos profesionales y académicos del ámbito de la protección a la infancia en sus distintas áreas: la psicoterapia, la educación, el trabajo social... tanto en investigación como en el trabajo directo con los menores de edad y sus familias. Y, por supuesto, servidor de ustedes seguirá también escribiendo, deseando que lo que todos/as aportamos arroje conocimientos, orientaciones y esperanza en vuestro caminar día a día con vuestros niños/as y adolescentes.

Hoy clausura Diez meses, diez firmas María José Gorrotxategi, pedagoga y educadora social y directora de un centro de menores (AAEG: Asociación de Educadores Especializados de Gipuzkoa) desde los ¡años 80! hasta la actualidad. Imaginaos, hace casi 40 años, lo que pudo suponer empezar a intervenir en este ámbito de la educación de los menores tutelados por la administración, con todo por hacer y sin los conocimientos que las ciencias nos han aportado durante la década de los 90 en adelante, con la eclosión de la neurobiología. María José Gorrotxategi es una pionera que ha hecho contribuciones inestimables a este ámbito (ha participado en la construcción y consolidación del acogimiento residencial tal y como lo concebimos hoy día) y bien podría escribir y ser docente dada su extensa experiencia y su saber. Primero como educadora, ella siempre lo ha sido y lo será. Y después, como directora de centros de menores, aquí, en Gipuzkoa. Muchos de ellos han podido beneficiarse (y repararse) gracias a su manera de concebir el acogimiento resiencial: desde la firme convicción de que lo profesional y lo afectivo-vincular pueden combinarse en armonía y no son ni deben ser incompatibles. Muchos de estos menores han regresado, años después, a darle las gracias en persona por cómo su vida cambió gracias a ella y su equipo de educadores, que han aplicado en sus centros el modelo del apego, el trauma y la resiliencia. Pocas personas y profesionales han ejercido con la ética y el compromiso que María José lo ha hecho durante todos estos años. La conocí a finales de los 90 y he podido trabajar y aprender con ella coordinándonos en la atención y el acompañamiento de los niños y adolescentes que residían en sus centros. Me impresionó el afecto y la incondicionalidad hacia los menores que ella siempre les ha profesado y profesa. Creo que debe compartir todo lo que ella sabe porque es un tesoro para vosotros/as, sobre todo si intervenís y trabajáis con estos menores. Y me ha parecido que le corresponde el honor de cerrar por este curso, la sección Diez meses, diez firmas. Ella termina su periplo como educadora y directora de centros de menores saliendo por la puerta grande. Pero si la necesitáis, podéis recurrir a ella porque empieza su andadura profesional como consultora en el ámbito del acogimiento residencial y la protección a la infancia. 


María José Gorrotxategi Gorrotxategi. Licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Salamanca con una tesina sobre la Infancia Inadaptada en Euskadi en el Primer Tercio del siglo XX. Obtención del Diploma de Educador social en 1991. Educadora homologada en el 2003. Formada en la teoría de la resiliencia desde 1995, campo en el que se sigue formando. Ha participado en una supervisión-formación con Jorge Barudy desde el 2000 hasta el 2007, desde el 2003 además con la colaboración de Rafael Benito y desde septiembre del 2007 hasta diciembre de 2015 con la de Itziar Landaburu. Continuando con diferentes formaciones complementarias durante todos estos años. Dedicada a la intervención educativo-terapéutica desde diciembre de 1981 hasta enero de 2016, en la Asociación de Educadores Especializados de Gipuzkoa (AEEG) de la que fue fundadora en 1981, trabajando en equipo y creyendo en dicha intervención, siendo educadora durante 16 años, pero a la vez la coordinadora de tres pisos de acogida de menores y la directora desde mayo de 1997.

Voy a intentar explicar en la intervención en acogimiento residencial las herramientas que hemos utilizado cuando he trabajado en equipo durante 34 años. Creo que es importante tener una filosofía que nos ayude a entender el sufrimiento, su modo de actuar en la vida de los niñ@s y jóvenes víctimas de malos tratos. En acogimiento residencial se interviene en la vida cotidiana a través de la observación, la reflexión y finalmente la acción; siendo indispensable para realizar una buena praxis. No se puede ni debe actuar sin haber previamente observado y reflexionado para que nuestra acción sea la adecuada. Nuestro objetivo es que la vida cotidiana sea terapéutica, ya que creo que es un lugar privilegiado para intervenir y la función esencial es producir un cambio sobre ella, donde los niñ@s y los adolescentes puedan ir apropiándose de sus capacidades, de su modo de ser y de todo lo que les dé unidad a su persona, pudiendo aprender a valorarse. A veces, no somos conscientes de lo terapéutica que puede ser la vida cotidiana si intervenimos de un modo adecuado. Hay que intentar aprovechar cualquier momento de ésta para impregnarla de una intervención que sea adecuada.


Para poder cubrir todas las necesidades de los niñ@s y adolescentes es necesario utilizar el modelo sistémico e intervención en red. Debemos aportar desde nuestra parte de la intervención lo que les puede ayudar a crecer, madurar y llegar a ser buenas personas. Cuando la red funciona se pueden hacer intervenciones que redunden en su beneficio y en el de sus familias. Voy a explicar diferentes ejemplos de buenas intervenciones en red: Cuando existe una intervención familiar que les ayuda a los padres biológicos a entender la necesidad de que sus hij@s estén en acogimiento residencial, explicándoles que ellos son la parentalidad biológica, y el recurso residencial es la parentalidad social, pero que ninguno va a ocupar el papel del otro y ambas deben complementarse. Un terapeuta (psicólogo, psiquiatra, psicomotricista etc.) que trabaja coordinado con el recurso residencial y es fuente de apoyo para el niñ@ o adolescente, así como un apoyo bidireccional entre el terapeuta y el educador. Cuando existe una buena relación y coordinación con el colegio o el centro profesional, el niñ@ o adolescente puede igualmente beneficiarse y avanzar, hay colegios que están abiertos a valorar lo que el niñ@ o el adolescente puede hacer o no, buscando alternativas para que puedan estar bien en el colegio, por ejemplo acudir menos horas, con más supervisión y más éxito para el niñ@; estar coordinados con acogimiento residencial e irle pidiendo más o menos a nivel académico al niñ@ o adolescente según se encuentre a nivel personal. Con justicia juvenil, en un caso de un adolescente que tenía algunos asuntos pendientes con ésta, le impusieron como medida que acudiera al centro profesional y a terapia, teniendo en cuenta las orientaciones del centro de acogida. Estos son algunos ejemplos, no se logra en todos los casos, pero cuando se consigue es fuente de bienestar y felicidad para los niñ@ o adolescentes. 



A raíz de haber conocido a Jorge Barudy me acerqué al concepto de la resiliencia: entendida como la capacidad de una persona o grupos de personas para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves, es por lo tanto la capacidad o recursos que una persona puede tener para mantener un proceso normal de desarrollo, a pesar de haber vivido en unas condiciones muy difíciles. Esta capacidad les puede permitir:



Salir ell@s adelante de modo individual creyendo en el futuro.


No repetir el maltrato que ell@s han sufrido. 

De este modo se puede romper la cadena del maltrato, que tantas veces hemos visto. 

Este concepto me ha permitido poder intervenir con más esperanza, creyendo en las capacidades de los niñ@ y adolescentes que están en acogimiento residencial. 

A la hora de trabajar en equipo hemos tenido en cuenta los elementos que facilitan la resiliencia en la intervención, que en opinión de Dº Jorge Barudy son: 

Lograr la evolución hacia el apego seguro. 


La conciencia de la realidad individual, familiar y social, por muy dura que haya sido y aunque pueda haber sido muy difícil elaborarla. El niñ@ o adolescente que ha sido maltratado cuando tiene consciencia de su maltrato, tiene más posibilidades de salir adelante, ya que puede entender por qué ha hecho determinadas cosas en su vida o ha tenido determinados comportamientos en un momento dado; por eso es muy importante que los niñ@ y jóvenes puedan tener la posibilidad de tener acceso a conocer su propia historia; ya que conocer la historia y la verdad de los orígenes de uno mismo es fuente de resiliencia. Es importante que al niñ@ o adolescente se le dé la oportunidad de elegir la persona con la que se ve preparado para hacer este trabajo; puede ser su terapeuta, un educad@r o la figura que pueda ser su tutor@ de resiliencia. Si la persona que el niñ@ o joven ha elegido no se siente preparada para poder hacer esta intervención educativa terapéutica, puede pedir ayuda a otros profesionales, pero es muy importante que está intervención se pueda hacer con la persona de confianza del niñ@ o adolescente. 


El apoyo social que tiene la persona.



Los aportes materiales, ya que unos mínimos son necesarios e imprescindibles para vivir y en algunos casos son necesarios para contrarrestar las carencias que se han tenido. 



La escuela y los procesos educativos extrafamiliares.


El compromiso social, religioso y o político en el que puedan participar. 

Cuando un niñ@ o joven llega a acogimiento residencial, es porque se ha producido un proceso duro para él o ella. Lo primero que creo que tenemos que hacer al recibirle es acogerle, explicarle donde se encuentra y como se le va a tratar, pero no hay que abrumarle con demasiada información, porque le haría sentirse muy mal, primará más la comunicación no verbal que la verbal. Generalmente captará más fácil ésta y será en la que creerá; ya que le han mentido en múltiples ocasiones y de lo que se fía es de lo que él o ella siente a través de la comunicación no verbal.

Modo de intervención del educador/a: para poder intervenir adecuadamente se necesita una vinculación y un compromiso con los niñ@s y jóvenes. Estos dos aspectos los sienten, los viven en sí mismos. Si perciben que los educador@s que están a su lado no se vinculan con ell@s y no tienen un compromiso tampoco ell@s lo tendrán. Es necesario e imprescindible estar junto a ell@s y empatizar con su historia, con su sufrimiento. Los niñ@s o jóvenes tienen que sentirse seguros y respetados, hay que tratarles con ternura, es necesario ayudarles en sus modulaciones emocionales y conductuales, pero siempre con ternura, pero a la vez hay que marcarles los límites. Solo los aceptarán si existe una buena vinculación emocional y un respeto. Es muy difícil que se tengan en cuenta las indicaciones de alguien a quien no se respeta. El equilibrio entre construir un vínculo y además marcar unos límites no es fácil, pero es el que hay que tratar de conseguir. Es importante ejercer la autoridad, ya que si no lo hacemos nosotros, lo realizarán los propios compañeros, hermanos etc. Además hay que encontrar el lugar adecuado en la relación con ell@s en la cercanía-distancia: muy cerca les puede ahogar y no dejarles crecer; muy lejos les puede hacer sentirse abandonados. El punto medio es el objetivo a lograr.

Necesitan sentirse aceptados, de modo incondicional. Esto no significa que estemos siempre de acuerdo con sus comportamientos, pero sí que a pesar de todo les aceptamos incondicionalmente. Podemos no estar de acuerdo con sus comportamientos, porque en ocasiones son muy inadecuados, pero si debemos aceptarles y darles el tiempo que necesiten para ir aprendiendo otro tipo de comportamientos o actitudes, explicándoles los motivos por los que no estamos de acuerdo con esos comportamientos y o actitudes que ell@s han podido tener. Como dice Jorge Barudy tienen que aprender a funcionar de otro modo, porque lo que ya han aprendido no lo desaprenderán nunca. Hay momentos en los que pierden el control personal, en ocasiones es difícil contenerles, pero de alguna manera tenemos que trasmitirles que aunque ell@s pierdan el control, nosotros no lo vamos a hacer y vamos a ser capaces de contenerles, que por mucho que se descontrolen, nosotros seguiremos siendo el control externo suyo hasta que adquieran un control interno. Cuando por ejemplo tiran cosas, rompen intentan agredir a otros o a sí mismos, tenemos que tratar de contenerles. En ocasiones no es solo la fortaleza física, sino el modo en que nos colocamos ante ell@s, tienen que sentir que tenemos el control y eso les frenará. Puede ser importante tener una mínima formación en contención física, para que nosotros al intervenir lo hagamos con más tranquilidad y seguridad. Es muy importante que nunca sientan que les tenemos miedo, si lo sienten pueden perder más aún el control, porque la persona que les tiene que contener les tiene que dar seguridad.

Necesitan también saber que son importantes para alguien por lo menos para una persona. A veces los niñ@s o jóvenes se encuentran tan mal, que no son capaces de hacer nada por ellos mismos, pero si pueden hacerlo por otra persona, para la que creen que es importante que lo hagan. Con el tiempo podrán luchar por planes o perspectivas de futuro para ellos mismos. ”Los niños y niñas aprenden para alguien“ (Berger, Cyrulnik, Barudy). En mi trabajo con niñ@s o adolescentes que han sufrido mucho hemos tenido situaciones en las que el equipo educativo-terapéutico estaba convencido de que un niñ@ o adolescente no iba a poder avanzar, conseguir unos objetivos mínimos; pero si dentro de ese equipo había un educador@ que creía en ell@s y se lo hacía saber, entonces aparecía la luz de la esperanza; y he visto cambios importantes en algunos casos. Cuando empiezan a cosechar éxitos surge una cadena en la que éstos funcionaban como refuerzo natural de la vida. Sigo viendo niñ@s o adolescentes que vivieron en acogimiento residencial y ahora tienen alrededor de 30 o 40 años y han continuado luchando, cuando nadie o casi nadie creía en ell@s y mucho menos ell@s mismos. 

Es muy importante que la intervención sea individualizada siempre debemos tener en cuenta sus necesidades específicas, aunque estén viviendo dentro de un marco grupal. Han vivido diferentes situaciones de vida y por ello necesitan que se les haga sentir que se tienen en cuenta sus necesidades y su posibilidad de responder ante los desafíos. Por ejemplo un adolescente necesita que se le acompañe hasta cerca de su centro escolar para que se atreva a entrar en clase; otro que cada vez que vaya a terapia su tutor@ de resiliencia le acompañe a la cita, le espere a la salida y le pueda contener Hay jóvenes que pueden necesitar dormir con una lucecita en su cuarto hasta que igual tiene 20 o 25 años; no tenemos que tener prisa el objetivo se conseguirá a largo plazo, hay que darle su tiempo y a veces sus tiempos no son como los nuestros. Como dice Maryorie Dantagnan, es justo que les tratemos según sus necesidades especiales y eso es hacer justicia. También a la hora de ponerles límites tenemos que ver qué son capaces de realizar, ya que si le ponemos un límite que no pueda llevar a cabo se sentirá muy frustrado. Por ejemplo, un adolescente que ha incumplido su horario, tal vez no pueda estar dos o tres días sin salir de su casa, pero si podría realizar un ocio adecuado acompañado de su tutor@ de resiliencia o de algún miembro del núcleo de convivencia que se considerará oportuno. 

Hay que tener en cuenta que la edad cronológica no suele coincidir con la edad evolutiva, por eso nos encontramos en ocasiones a adolescentes que con 16 años tienen una un enfado o pérdida de control como si tuvieran 4 o 5 años; aunque es más difícil de manejar en la mayoría de las situaciones es lo mismo “no han conseguido un determinado deseo y pierden el control”, o ni siquiera saben lo que quieren o lo que les pasa, pero también pierden el control; estando ahí con ell@s con ternura y límites conseguiremos que le dén la vuelta a lo que les sucede. Será con nuestro acompañamiento como lo puedan conseguir.

Hay que cuidar las ritualizaciones, al igual que las realizamos en la vida cotidiana (bienvenidas, celebraciones especiales, despedidas etc.) marcan diferentes etapas de nuestra vida y lo tenemos que hacer palpable.




Quiero dar las gracias a todas las personas que a lo largo de mis años de trabajo en acogimiento residencial me han apoyado, enseñado y acompañado en el proceso. Con Jorge Barudy dimos un giro a nuestra intervención, nos hemos formado tanto con él como con Maryorie Dantagnan; hemos trabajado codo a codo con Rafael Benito, con José Luis Gonzalo, con Itziar Landaburu, y estas interacciones han sido muy significativas. También agradezco a todos los educador@s con los que he trabajado y personas de la red que creían e intervenían según el modelo de los buenos tratos. En los años 80 mis primeros maestros fueron Cesar Muñoz y Faustino Guerau así como mi profesor de la universidad de Salamanca José Ortega Esteban que me ayudó a iniciarme en este campo. 

Quiero agradecer también a mi familia por la paciencia que ha tenido conmigo por todo el tiempo dedicado a la intervención; y a todos los niñ@s y adolescentes con los que he intervenido de los que he aprendido y sigo aprendiendo mucho. 


Como conclusión podemos decir que no podemos intervenir adecuadamente si no lo hacemos con vinculación, implicación, ternura, esperanza, con formación y con amor; todos sabemos que es no es fácil, pero precisamente por eso tenemos que seguir esforzándonos.  

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El 4 de julio regresa el blog Buenos tratos con un breve post de despedida de este maravilloso curso 2015/16. Empiezan las vacaciones de verano en Europa y como ya sabéis los habituales del blog, paramos para descansar y recuperar energías.


Cuidaos / Zaindu