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lunes, 25 de mayo de 2026

"Conducta materna atemorizante, apego desorganizado y problemas infantiles", importantes conclusiones de un estudio publicado en la revista "Apego y Desarrollo Humano".

AVISO



Último artículo del blog Buenos tratos por esta temporada. 

A partir de junio, nos vamos a dedicar a presentar el programa y los ponentes que participan en las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil que se celebrarán en San Sebastián (España) los días 13 y 14 de noviembre de 2026.

Fechas importantes: 

El 1 de junio publicamos el programa de Las Conversaciones

El día 1 de septiembre se abre el plazo de inscripción hasta el 31 de octubre



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Presentación

Mary Main
Tenía pendiente escribir sobre varios artículos que se han ido publicando en la revista Attachment and Human Development (Apego y Desarrollo Humano). Se me había ido acumulando el trabajo y por fin he tenido tiempo de traducirlos y resumirlos también. Son muchos los artículos de esta excelente revista científica que podrían ser mencionados en este blog. Pero, obviamente, todos no pueden ser. Por ello, para los últimos post, he seleccionado los que me han parecido más relevantes. 

Este artículo del que nos hacemos eco hoy pertenece a un número dedicado íntegramente a la figura de Mary Main, fallecida en el año 2023. Ella fue una ilustre investigadora que propuso una nueva categoría: el apego desorganizado, que tanta polémica ha generado. También desarrolló la famosa Adult Attchment Interview - Entrevista de Apego Adulto, instrumento clave para evaluar el estado de mente con respecto al apego que un paciente adulto presenta, y valorar cómo se ha estructurado la narrativa de este en base a los recuerdos de sus experiencias de apego desde lo más temprano que pueda recordar en adelante. 

De entre todos los artículos de este número, el que más interesante me ha parecido es este que os ofrezco -resumidamente y traducido al castellano- a continuación, teniendo en cuenta que el maltrato es uno de los problemas y experiencias que más nos encontramos, por desgracia, los y las que nos citamos en este blog. 

Os dejo un resumen con las ideas principales para los que no tenéis tiempo de leer textos largos y otro más extenso y desarrollado sobre el artículo. 

Jacobvitz, D., Aviles, A. I., Reisz, S., & Hazen, N. (2025). Frightening maternal behavior over the first 2 years of life: Effects on children’s behavior problems in middle childhood. Attachment & Human Development, 27(1), 99–115. https://doi.org/10.1080/14616734.2024.240628

Ideas principales

La conducta materna atemorizante es un factor central en la desorganización del apego infantil.

Cuando el cuidador se convierte simultáneamente en fuente de protección y de miedo, el niño entra en una paradoja irresoluble que rompe sus estrategias organizadas de regulación emocional.


El trauma materno no resuelto aumenta la probabilidad de conductas parentales atemorizantes.

Madres con pérdidas o abusos no elaborados muestran más conductas disociativas, impredecibles o amenazantes hacia sus hijos.


La conducta atemorizante no desaparece necesariamente después del primer año de vida.

El estudio demuestra continuidad entre la conducta FR (atemorizante) a los 8 meses y la conducta AN/FR (anómala/atemorizante) a los 24 meses.


La conducta atemorizante cambia de forma según el desarrollo del niño.

A los 2 años aparecen nuevas formas más simbólicas y complejas de intimidación parental, especialmente durante el juego imaginario.


La catastrofización en el juego simbólico es una aportación novedosa del estudio.

Algunas madres introducen escenarios extremos y aterradores durante el juego ("está muerto", "se está desangrando"), generando ansiedad y confusión en el niño.


La desorganización del apego y la conducta materna atemorizante tienen una relación bidireccional.

La conducta parental genera desorganización, pero la relación desorganizada también aumenta la probabilidad de que el cuidador continúe actuando de forma atemorizante.


La conducta materna AN/FR predice problemas psicológicos posteriores.

Especialmente síntomas internalizantes como ansiedad, miedo, depresión y somatización a los 7 años.


Los problemas internalizantes parecen relacionarse más con la continuidad del miedo parental.

El estudio sugiere que cuando la conducta atemorizante persiste en el tiempo, el niño desarrolla una visión del mundo como impredecible y peligrosa.


La conducta parental atemorizante puede transmitirse intergeneracionalmente.

El niño internaliza modelos relacionales basados en miedo, indefensión y ausencia de protección, reproduciendo posteriormente estados mentales desregulados.


La intervención temprana puede modificar estas trayectorias evolutivas.

Detectar y reducir conductas parentales atemorizantes durante los primeros años podría disminuir la desorganización del apego y prevenir futuros problemas emocionales y conductuales.

 

 




Resumen del artículo "Conducta materna atemorizante, apego desorganizado y problemas infantiles".

Autores: Jacobvitz, D., Aviles, A. I., Reisz, S., & Hazen, N. (2025)

Ideas principales

El texto examina el papel de la conducta materna atemorizante en la desorganización del apego infantil y en la aparición posterior de problemas emocionales y conductuales. Desde la teoría del apego, el miedo activa en el bebé la búsqueda de proximidad, consuelo y protección. Sin embargo, cuando la propia figura cuidadora se convierte en fuente de miedo, el niño queda atrapado en una paradoja irresoluble: necesita acercarse a quien, al mismo tiempo, le provoca alarma. Esta situación puede desorganizar sus estrategias de apego y dificultar la regulación emocional.

El estudio parte de la hipótesis de Main y Hesse según la cual algunos progenitores con traumas no resueltos relacionados con pérdidas o abusos pueden experimentar miedo, disociación o estados mentales desorganizados en el contexto de la crianza. Estos estados pueden expresarse en conductas impredecibles, anómalas o atemorizantes, muchas veces breves y no plenamente conscientes. El niño, al no poder anticipar ni comprender estas conductas, pierde seguridad en el cuidador como base de protección.

Objetivos del estudio

El trabajo tuvo tres objetivos principales. Primero, analizar si la conducta materna atemorizante se mantiene o cambia durante los dos primeros años de vida. Segundo, comprobar si dicha conducta incrementa el riesgo de problemas emocionales y conductuales posteriores, incluso más allá del efecto del apego desorganizado. Tercero, explorar si la continuidad del cuidado atemorizante ayuda a explicar la relación entre la desorganización temprana del apego y los problemas conductuales en la niñez media.
Medidas utilizadas

El trauma materno no resuelto se evaluó prenatalmente mediante la Adult Attachment Interview (AAI), que permite detectar fallos en el razonamiento o en el discurso al hablar de pérdidas o abusos. Las madres clasificadas como No Resueltas podían mostrar, por ejemplo, confusión, contradicciones, frases incompletas, atribuciones de culpa ilógicas o respuestas emocionales extremas al recordar experiencias traumáticas.

A los 8 meses, la conducta madre-bebé se observó en el hogar durante situaciones cotidianas como juego, alimentación y cambio de ropa. Se empleó la escala FR, que codifica conductas atemorizantes o atemorizadas cuando aparecen fuera de contexto, de forma súbita y sin carácter lúdico. Entre ellas se incluyen conductas amenazantes o agresivas, disociativas, atemorizadas, sexualizadas o de inversión de roles. Algunos ejemplos son gruñir, mostrar los dientes, invadir bruscamente el cuerpo del bebé, entrar en estados similares al trance, cambiar de voz de forma extraña o parecer temer al propio bebé.

La desorganización del apego se evaluó entre los 12 y los 15 meses mediante la Situación Extraña. Se consideró que un bebé presentaba apego desorganizado cuando no mostraba una estrategia coherente para obtener consuelo del cuidador. Los indicadores incluían miedo hacia la madre, aproximaciones contradictorias, conductas desorientadas, congelamiento, caídas o comportamientos incompatibles con una búsqueda organizada de protección.

A los 24 meses se creó una nueva medida, la escala de Conducta Parental Anómala/Atemorizante (AN/FR), diseñada para captar formas evolutivamente más complejas de conducta atemorizante en niños que ya usan lenguaje y juego simbólico. Esta escala incluye cuatro dimensiones: conducta atemorizante, desorientación/disociación, conyugalización y catastrofización. La catastrofización es especialmente relevante: se refiere a la introducción por parte de la madre de temas de juego excesivamente alarmantes, dramáticos o aterradores, que pueden confundir al niño entre fantasía y realidad. Por ejemplo, convertir un juego médico en una escena de muerte, hospitalización o peligro extremo.
Resultados principales

Los hallazgos indican una cadena evolutiva significativa. El trauma materno no resuelto evaluado antes del nacimiento predijo mayor conducta materna atemorizante a los 8 meses. Esta conducta FR predijo, a su vez, desorganización del apego entre los 12 y 15 meses. Posteriormente, la desorganización infantil predijo mayor conducta materna AN/FR a los 24 meses. Finalmente, la conducta AN/FR a los 24 meses predijo problemas conductuales a los 7 años, especialmente síntomas internalizantes, y en menor medida síntomas externalizantes.

Un resultado especialmente importante es que la conducta materna AN/FR a los 24 meses predijo problemas infantiles posteriores independientemente de la desorganización del apego. Esto sugiere que el cuidado atemorizante no solo afecta al niño a través del apego desorganizado, sino que también puede tener efectos negativos directos sobre su desarrollo emocional. La exposición continuada a una figura cuidadora impredecible, alarmante o catastrofizante puede afectar a la capacidad del niño para regular el miedo, la ansiedad y el malestar.

Interpretación clínica

El estudio plantea que la conducta materna atemorizante puede reflejar un estado mental desorganizado o desregulado de la madre, frecuentemente vinculado a trauma no resuelto. Cuando la madre introduce miedo, amenaza o catástrofe en situaciones de cuidado o de juego, el niño puede internalizar una representación del mundo como peligroso e impredecible, de sí mismo como indefenso y del cuidador como incapaz de proteger, o incluso como fuente de temor.

La continuidad de la conducta atemorizante parece ser un factor clave. Si el bebé experimenta miedo en la relación temprana y posteriormente, durante la etapa de niño pequeño, continúa expuesto a interacciones anómalas o catastrofizantes, aumenta el riesgo de que aparezcan síntomas internalizantes como ansiedad, depresión o quejas somáticas. Cuando la desorganización no se asocia a una continuidad del cuidado atemorizante, podrían predominar más los problemas externalizantes, relacionados con ira, falta de control o conducta agresiva.

El texto también subraya una posible relación bidireccional: la conducta materna atemorizante puede favorecer la desorganización del apego, pero una relación de apego desorganizada, marcada por miedo, desconfianza y mala comunicación, puede aumentar a su vez la probabilidad de que la madre siga activándose emocionalmente y mantenga conductas AN/FR. Esto convierte los primeros años en un periodo especialmente sensible para la intervención.
Implicaciones e importancia.

"La conducta materna atemorizante no es un fenómeno puntual,
puede mantenerse y transformarse durante la primera infancia..."


La aportación principal del estudio es haber desarrollado una medida específica para evaluar la conducta parental anómala/atemorizante a los 24 meses, más allá de la infancia temprana. Esta medida permite observar cómo las conductas atemorizantes se transforman con el desarrollo del niño, especialmente cuando aparecen el lenguaje y el juego simbólico. La identificación de formas como la catastrofización materna puede enriquecer los programas de intervención, ayudando a los padres a reconocer conductas que quizá no perciben como dañinas, pero que pueden resultar desorganizadoras para el niño.

Desde una perspectiva preventiva, los hallazgos apoyan la necesidad de intervenciones tempranas dirigidas a reducir las conductas parentales atemorizantes y favorecer interacciones más predecibles, seguras y reguladoras. Ayudar a los cuidadores a identificar sus estados traumáticos no resueltos, sus momentos de disociación, sus respuestas alarmantes o sus juegos catastrofizantes podría disminuir la desorganización del apego y reducir el riesgo de problemas emocionales y conductuales posteriores.
Conclusión

En conjunto, el texto muestra que la conducta materna atemorizante no es un fenómeno puntual ni limitado al primer año de vida. Puede mantenerse y transformarse durante la primera infancia, adoptando formas más simbólicas y relacionales. Su continuidad desde los 8 hasta los 24 meses constituye un eslabón importante entre el trauma materno no resuelto, la desorganización del apego y los problemas infantiles a los 7 años. La investigación destaca la importancia clínica de observar no solo la sensibilidad parental, sino también las conductas atemorizantes, disociativas, sexualizadas, de inversión de roles o catastrofizantes que pueden comprometer profundamente la seguridad emocional del niño.

martes, 12 de mayo de 2026

Abierto el plazo de inscripción al Diplomado en Traumaterapia Sistémica 2026-28.






DIPLOMADO EN TRAUMATERAPIA SISTÉMICA

2026 - 2028

19ª Promoción: BARCELONA. Online - 1 semana presencial

8ª Promoción: MADRID. Online - 1 semana presencial

Información e inscripciones:



Bienvenidos a una nueva edición de nuestro DIPLOMADO de POSTGRADO en TRAUMATERAPIA SISTÉMICA APLICADA A NIÑOS/AS, JÓVENES Y ADULTOS/AS ® (2 AÑOS)

Este diplomado es un programa de especialización profesional impartido por docentes de amplia experiencia en el ámbito formativo, de investigación y terapéutico.

Los y las profesionales en formación aprenden a aplicar el modelo de intervención diseñado por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan basado en cuatro conceptos básicos: apego, trauma, desarrollo y resiliencia.

Este modelo de intervención es el producto de más de 30 años de experiencia clínica y de investigación teórica y empírica (investigación-acción), basado en los últimos adelantos científicos provenientes de diversos campos de conocimiento: la neurociencia, la psicología, la psiquiatría, la socio-psicología y la antropología, entre otros.

Nuestra formación no solo es teórico-práctica sino que además, es vivencial. Los alumnos tienen la oportunidad de aprender y experimentar la importancia del apoyo terapéutico seguro, imprescindible para acompañar a los niños y niñas en un trabajo reparador destinado a superar las consecuencias de los procesos traumáticos. Esto hace que el trabajo personal del terapeuta sea una finalidad transversal de todo el proceso formativo.

Si quieres formarte como terapeuta especialista en la reparación de las secuelas de las experiencias traumáticas de personas afectadas por las secuelas de experiencias traumáticas, con docentes de alta calidad humana y prestigio internacional, no lo dudes: esta es tu formación.

¡Te esperamos!

lunes, 6 de octubre de 2025

"La teoría del apego y algunos aspectos de sus aplicaciones clínicas", artículo de Mario Marrone, psiquiatra y psicoanalista

Mario Marrone

Hoy quiero presentar a la figura del Dr. Mario Marrone, médico y psicoanalista argentino, especialista en apego y trauma, es excelente conocedor de estos dos últimos modelos porque estuvo en la cuna de la teoría del apego. Viajó a Londres a completar su formación como psicoanalista y conoció y se formó con el mismísimo John Bowlby, con quien mantuvo una relación personal, así como con su familia. 

Mario Marrone nos recuerda los fundamentos y la pureza de la teoría del apego. Hay riesgo de que esta se contamine de propuestas que no toman en cuenta a Bowlby, cayendo así en una simplificación peligrosa. Los libros de Mario son siempre una referencia para saber con precisión qué queremos decir cuando hablamos de apego. Cuáles son los postulados de este modelo y su trascendente papel en el desarrollo humano y en la salud.

Para quienes no sepáis quien es Mario Marrone y su inestimable contribución al campo de la psiquiatría, la psicoterapia y el desarrollo infantil, voy a dejar que él mismo se presente:

"Hasta hace poco yo tenía una práctica privada en psicoterapia y psicoanálisis en Londres. También realizaba tareas clínicas y supervisión en Alicante (España). En la actualidad hago terapia individual por Skype, aparte de cursos y talleres presenciales.

Hablo Inglés, italiano y español.

Obtuve el título de médico en la Universidad de Rosario, Argentina (1973). También obtuve el Diploma de Psiquiatra en el Colegio Médico de la Provincia de Santa Fe, Argentina (1976). Me formé en grupoanálisis en el Institute of Group Analysis (Londres) y en psicoanálisis en el Instituto de Psicoanálisis (Londres). He tenido supervisión clínica con un número de prestigiosos psicoanalistas británicos, incluyendo a Martin Miller, Patrick Casement, Pearl King y John Bowlby. Estudié la teoría del apego con John Bowlby durante un período de diez años en la Clínica Tavistock de Londres.

Entre 1977 y 1991 trabajé como psiquiatra y psicoterapeuta hospitalario en el Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña. Adquirí una amplia experiencia en el campo de la neurosis, psicosis, trastornos de la personalidad, depresión puerperal, intervención de crisis de la familia, psiquiatría transcultural y psiquiatría forense. En el Hospital Shenley trabajé en equipo interdisciplinario con psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales.

Soy miembro  de la Sociedad Psicoanalítica Británica y la Asociación Psicoanalítica Internacional. He sido miembro de la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Psicoterapia de Grupo, Presidente del Comité del Actividades Científicas  del Institute of Group Analysis y Director de la Clínica del London Centre for Psychotherapy. Soy miembro fundador y ex presidente del International Attachment Network (Sección Reino Unido) y co-fundador de la revista Attachment and Human Development.

He publicado numerosos libros, artículos y capítulos de libros en italiano, español e Inglés.

He mantenido una vida internacional activa y vínculos con  universidades y cuerpos profesionales de varios países. He sido profesor asociado, profesor visitante y examinador externo en varias universidades del Reino Unido y Europa. También he sido miembro del Comité de Expertos sobre Promoción de la Salud Mental de niños de 0 a 6 años de edad (Bruselas), creado por la Comisión Europea en asociación con Salud Mental en Europa".

He tenido la fortuna de poder saludarle y conocerle. Hace unos años nos recibió de una manera muy cálida y humana en Londres. Unos amigos míos (Rafael Benito y Cristina Herce) y yo pudimos cenar con él y con otros colegas y compartir una velada muy bonita. Mario nos habló de John Bowlby y nos contó sus experiencias en su relación con él. Nos indicó dónde estaba la casa familiar del creador de la teoría del apego y fuimos a visitarla. 

Recientemente, hemos tenido el honor de que Mario Marrone nos honre con su presencia en el acto de presentación en Barcelona de nuestro libro titulado: "Traumaterapia sistémica. Un enfoque comprensivo para abordar el dolor visible e invisible de los procesos traumáticos, desde un modelo terapéutico basado en los buenos tratos, la resiliencia y la justicia social".


Esta es una obra fundamental que explora la relevancia contemporánea de la teoría del apego, destacando su aplicación en psicoanálisis, psicoterapia y salud mental. La obra, revisada y ampliada, ha sido crucial para la difusión de la teoría en España y Latinoamérica, siendo un texto de referencia en formación clínica y para profesionales como psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales. 


Contenido principal del libro:


Fundamentos y desarrollo de la teoría: 

Se abordan los principios históricos y los desarrollos más recientes de la teoría del apego, mostrando cómo ha reemplazado el modelo pulsional freudiano por un enfoque centrado en los vínculos afectivos duraderos. 

Relación con el psicoanálisis: 

Se explora la conexión entre la teoría del apego y el psicoanálisis, revisando las aportaciones de autores clave como Winnicott, Klein, Lacan y Fonagy. 

Aplicaciones clínicas: 

El libro detalla cómo la teoría del apego se aplica en diversos ámbitos, incluyendo:

La psicoterapia individual, de pareja, grupal y de familia. 

El trabajo con el duelo y las rupturas de vínculos. 

La prevención y asistencia psiquiátrica. 

La intervención en casos de trauma y disociación. 

 

Perspectiva multidimensional: 

 

Se incluyen componentes neurofisiológicos, psicosomáticos y representacionales del apego, así como la investigación en diferentes ramas del saber. 


Difusión y formación: 

La obra ha sido clave para la difusión de la teoría del apego y su aplicación clínica en España y Latinoamérica, convirtiéndose en un libro de texto para cursos de psicología y psicoterapia en universidades y centros de formación. 

Innovación en el campo: 

La primera edición del libro en 2001 revitalizó los estudios sobre la teoría del apego, impulsando la creación de grupos de estudio y la inclusión de la teoría en diversos planes de formación clínica. 

Autoría: 


Mario Marrone, psiquiatra y psicoanalista con una larga relación profesional con John Bowlby es un experto en la materia, lo que añade gran valor a la obra.

 

Son muchos los libros que Mario Marrone ha escrito sobre apego. Todos son una contribución inestimable al ámbito, pero yo creo que el de referencia es "Teoría del apego. Un enfoque actual" Es de imprescindible lectura para cualquier profesional que quiera que sus prácticas estén informadas por el apego de un modo riguroso y fiable. El propio Mario Marrone no se cansa de afirmar que el apego no se ciñe solo a las famosas tipologías, o que la crianza con apego y el colecho no significan necesariamente que se genere -como una mera fórmula que se aplique- un vínculo de apego seguro con el niño. 

Conviene leerle, para que mantengamos la esencia del apego intacta y hagamos buenas prácticas y conectemos con la necesidad de formarnos -como él afirma- desde la tríada que todo profesional competente debe de seguir: la académica, la supervisión y la psicoterapia personal.

Hace poco, Mario Marrone nos compartió un artículo sobre el apego que explica muy bien los conceptos más importantes, su relevancia y aplicaciones. Le pedí permiso para compartirlo en el blog y me lo concedió amablemente. He considerado que es una oportunidad única para glosar sobre su figura, contribuciones, relevancia en el ámbito, y también una ocasión para testimoniarle, en nombre de la Red Apega de profesionales, nuestro afecto y agradecimiento por su trayectoria, labor y cualidades humanas. 

Enlace al artículo: AQUÍ  


lunes, 15 de septiembre de 2025

Cuando el futuro recuerda, por José Luis Gonzalo

Cuando el futuro recuerda

Por José Luis Gonzalo Marrodán
psicólogo clínico y traumaterapeuta sistémico




Estoy terminado la lectura del último libro de Carlos Pitillas, totalmente recomendable. Me refiero a Caminar sobre las huellas. Vínculos, trauma y desarrollo humano. La obra ahonda en las aportaciones que la teoría del apego y el psicoanálisis intersubjetivo nos ofrecen, sin olvidar las tradiciones clásicas, pero con una mirada actual. Un trabajo muy bien trazado, con una lógica expositiva clara y ordenada y con el rigor que al autor le caracteriza, basado en su experiencia clínica y en la investigación. La parte que repasa los mecanismos de defensa es lo mejor que he leído sobre el tema; muy bien explicados y con ejemplos y tablas que ilustran los contenidos y favorecen su comprensión.

Dentro de todo lo que Carlos Pitillas aborda, me ha parecido muy interesante para profesionales y familias la respuesta a la pregunta que el autor se hace. Me estoy refiriendo a ¿por qué repetimos los viejos esquemas mentales? A pesar de que sus resultados y consecuencias sean problemáticas para la persona y los demás, ¿por qué sucede esto? Sobre ello voy a hablar a continuación. Sin embargo, os recomiendo que compréis el libro de Carlos Pitillas y deis buena cuenta de él porque, además de ser el autor, profundiza mucho más de lo que en un artículo de blog yo puedo hacer. 

Las personas desarrollamos tempranamente representaciones mentales como consecuencia de nuestra interacción con el mundo y con las personas que conforman nuestros primeros vínculos. En palabras de Carlos Pitillas, "convertimos las experiencias en representación". Lo que se repite y espera de la experiencia es previo a la aparición del lenguaje. Al principio, durante los primeros años, no son muchas las representaciones, de acuerdo con la oferta relacional que el bebé vaya recibiendo -primero con las figuras adultas que le cuidan, después con otras personas significativas-. Pero en la medida en que crecemos disponemos de una miríada de representaciones y modos de procesar cognitiva, emocional y sensorialmente el mundo que nos rodea y las relaciones. 

Si las experiencias vividas son muy similares y requieren patrones de respuesta parecidos, tienen continuidad y ofrecen resultados, hacen que los modelos representacionales se registren y afiancen mentalmente. Por ejemplo, Sergio nació en un entorno familiar caracterizado por la violencia. A los doce meses, desconectarse mentalmente de los gritos, palizas e insultos que su padre le propinaba a su madre, le ayudaba a no sentir. A los dieciocho meses, fue ingresado en una casa cuna, y los educadores tenían una disciplina muy rígida. Su sistema nervioso reaccionaba con rigidez y la desconexión de las personas y del entorno se afianzó. Más mayor, con cinco años, no hablaba, era muy introvertido, experimentaba mucho miedo en el día a día a causa de la disciplina maltratante de los educadores, pero trataba de no estar presente y seguir disociado de esas vivencias. Más tarde, con diez años, es adoptado y sus padres no se explican por qué es un niño de pocas palabras, solitario, que teme las relaciones sociales -experimenta gran ansiedad- y de rasgos introvertidos. Solo busca los entornos donde pueda estar como mucho con una persona conocida, huye de las relaciones sociales y teme los vínculos íntimos. Es muy resistente al cambio y por mucho que sus padres lo intentan, no consiguen que Sergio se relacione con sus compañeros. 

Portada del libro de Carlos Pitillas
Como dice Carlos Pitillas, “la organización relacional de esta persona mantiene una continuidad en cuanto a la temática”, es decir, desconectarse de las experiencias interpersonales que impliquen relaciones sociales sobre todo grupales. Como dice Pitillas, “…los niños inseguros, por su parte, son más vulnerables a recaer en formas negativas de funcionamiento cuando las circunstancias se vuelven difíciles”.

Hay una repetición de patrones interpersonales, que en otros órdenes de la vida podemos ver en múltiples casos: tender al conflicto, complacer a todo el mundo, idealizar parejas para luego devaluarlas y romper agresivamente con ellas, tener el control de las situaciones, huir de las relaciones de pareja cuando se hacen íntimas, ser el salvador de todo el mundo, atacar a quienes te quieren ayudar, acomodarse a los castigos, ser el protagonista y el centro de atención en los grupos,… 

Carlos Pitillas en su libro “Caminar sobre las huellas. Vínculos trauma y desarrollo humano” nos habla de por qué estos modelos representacionales, algunos más rígidos que otros, hacen que repitamos una y otra vez aquello que nos perjudica claramente. ¿Por qué nos empeñamos en un resultado fatal? Esto lo ven también y lo sufren muchos niños y adolescentes con historia de trauma que vienen a consulta. Sus padres no se lo explican y claro, en ausencia de argumentos científicos las ideas populares y relacionadas con la voluntad o el carácter son las que se imponen: “lo hace porque quiere”; “lo hace para fastidiarnos”; “es un fatalista”; “tiene un carácter difícil”; “es egoísta”, etc.

Sin embargo, Carlos nos ofrece una visión que da mucho sentido al acto de repetir. Así nos dice que:


- Los modelos representacionales se conservan porque, muchas veces, siguen funcionando.


Como dice Pitillas, “conservar esquemas interpersonales inseguros, defensivos, basados en el aprovechamiento rápido (a veces, impulsivo) de los recursos disponibles, en la sumisión a un poder mayor o en la agresividad proactiva, es la mejor política cuando las condiciones de un entorno temprano adverso no cambian”.

Me parece fundamental, porque nos abre el marco de posibilidades comprensivas acerca de por qué los chicos y las chicas con trauma temprano de apego se comportan del modo en el que lo hacen. Nos ayuda a luchar contra las “certezas mentalizadoras” (Malberg, 2019) que sentencian y ven la realidad de manera polarizada. Porque si nuestros niños funcionan así es porque muchas veces viven las emociones en bruto y no han adquirido representaciones mentales que les permitan reflexionar sobre los impulsos y por lo tanto, modularlos. Son los padres o cuidadores tempranos los que devuelven al niño en espejo de una manera regulada y sintonizada, en congruencia, el estado emocional que están sintiendo y se lo traducen en palabras. 

Así, muchos de nuestros niños y adolescentes funcionan con sus viejos esquemas e incurren una y otra vez en su repetición porque les ofrecen resultados. Ellos están centrados en la inmediatez y proyectarse al futuro es algo que no contemplan. 

Pongamos algunos ejemplos: 

“¿Por qué mientes? No lo sé. Me sale automático. Es como una fuerza que me empuja a hacerlo. De ese modo me garantizo que obtendré lo que quiero" [Cuando en un orfanato se ha carecido de todo, esto tiene sentido]

“Yo soy muy tranquilo y respetuoso, pero si alguien me hace daño, ya no me importa nada. Puedo ser muy cruel y hacerle daño. Hay que protegerse” [Me dice un chico que creció en las calles de una ciudad de Honduras donde había pandillas violentas]

"No puedo consentir que ningún hombre me ningunee, que me haga sentir inferior y que yo se lo consienta. Agredirle verbalmente y humillarle me devuelve el poder y el control" [Me dice una víctima de malos tratos en la infancia y varias veces víctima de violencia de género, cuando percibe cualquier señal que en la actualidad puede interpretar como desprecio por parte de un hombre]

"Robo porque sí. No sé por qué… Necesito tener, no me puede faltar… Por eso tengo comida en los armarios, eso hace que me quede tranquilo". [Un joven que roba dinero en clase y que acumula comida en cantidades desproporcionadas en los armarios de su cuarto]


- Los modelos se mantienen porque aportan familiaridad y congruencia


“Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Como explica Carlos Pitillas, “repetir esquemas relacionales contribuye a un sentimiento básico de familiaridad, la impresión de pisar terreno conocido” […] “El conjunto de esquemas que nos ayudan a navegar el mundo de las relaciones nos aporta también un sentido de continuidad personal, nos ayuda a sentirnos alguien; es una fuente de identidad a la que cuesta renunciar” […] “La capacidad de algunos individuos para encontrar enemigos donde no los hay, o para sentirse rechazados en entornos suficientemente amables, o para iniciar conflictos de poder allí donde el poder no es relevante, atestigua esa imperiosa necesidad que los humanos tenemos por sentir que la realidad es congruente con lo que esperamos de ella”.

Pongamos algunos ejemplos:

“Mi amigo no me quiso coger el teléfono, le insistí un montón de veces… yo creo que no me quiere ver y que pasa de mí, me desprecia y rechaza… me produce mucha rabia, estoy a punto de estallar” [Su amigo estaba sencillamente ocupado]

“Me encargo de hablar con todos los jefes de servicio de la empresa para asegurarme que el nuevo compañero no coge posiciones de privilegio. Aprovecho mi buena relación con ellos para controlar que yo sigo siendo el encargado principal, porque seguro que este viene con la idea de hacerse con el puesto y quitármelo a mí” [Cuando el nuevo compañero no ha dado ninguna muestra de querer optar a ninguna posición de privilegio]

“Siempre comienzo idealizando a las parejas, las seduzco muy bien, me siento cómoda en el sexo, pero cuando ya pasa la primera noche y empezamos a quedar para conocernos, no lo puedo aguantar, me siento como incómoda, alterada, agobiada y… les echo de mi casa. Así ni me acuerdo del número de relaciones que he tenido”. [Una joven con un miedo intenso a intimar y vincular con sus posibles parejas]

- Los modelos se conservan porque aportan un sentido de conexión interna. 

Pitillas nos dice que “la repetición contribuye a un sentido interno de conexión con las figuras del pasado” […] “Reproducir el modo en que se dieron las relaciones con nuestros padres, hermanos u otras personas importantes nos permite sentir en un nivel interno, que estamos cerca de ellas, que conservamos ese vínculo que es tan necesario” […] “…garantizamos, también, una impresión de lealtad a nuestros objetos primarios”

Esto explica por qué repetimos los patrones relacionales aprendidos con nuestros padres. Muchas personas dicen que utilizan la misma disciplina que sus progenitores porque eso les ayuda a sentir que están en sintonía con lo que hicieron con ellos, porque es lo que han conocido y lo reproducen acríticamente. 

A veces en los acogimientos familiares, la conducta negativa del niño se produce por esa necesidad de sentirse en conexión y leales a los progenitores.

Más ejemplos: el joven que se descuida porque reproduce el modo en el que le descuidaron de niño. El hombre que no se fía absolutamente de nadie porque todo el mundo le quiere engañar, su padre era así, dice. La chica que a su pareja le prepara la merienda le lava la ropa, le lía los pitillos y se muestra sumisa ante todo lo que aquella le dice por temor a perderle y porque es un viejo modelo de relación que sufrió en su familia de origen…

- Los modelos se conservan porque aportan control y contrarrestan la pasividad del trauma.

“Repetir los esquemas relacionales ligados al trauma puede ofrecer sienta sensación de dominio o de control sobre acontecimientos que, originalmente, se experimentaron con pasividad e indefensión”, dice Pitillas.

Y esto puede suceder representando el rol de víctima que genera en las otras personas actitudes de dominación. O invertir el rol y ponerse en la posición de agresora, cuando en el pasado se fue víctima.

Pongamos dos ejemplos: 

Laura creció con un padre autoritario y violento, que alternaba explosiones de ira con períodos de silencio castigador. Desde pequeña aprendió a estar hipervigilante y a evitar conflictos, complaciendo siempre para evitar el castigo.

En sus relaciones de pareja, Laura es excesivamente complaciente, se disculpa constantemente incluso cuando no ha hecho nada malo, y rara vez expresa sus propias necesidades. Esta actitud pasiva refuerza en su pareja una postura dominante: él toma todas las decisiones, invalida sus opiniones, y a menudo se enfada si ella no está disponible emocionalmente.

Laura, sin querer, provoca en su pareja una actitud de control porque su estilo relacional se sostiene en la sumisión como forma de supervivencia aprendida.

Charly es un niño de once años que sufrió malos tratos físicos y emocionales, y una negligencia en los cuidados muy grave. Uno de los problemas que tiene es que no sabe respetar los límites de su propio cuerpo y el de los demás. Actualmente, para salir de los sentimientos de indefensión sufridos, pega y toca las partes íntimas de sus compañeros, riéndose de ellos y burlándose del profesor cuando le confronta con este comportamiento inaceptable. Sentirse él el agresor le ayuda como defensa contra la propia vulnerabilidad sufrida. 

REFERENCIAS

Malberg, N., Muller, N. Lindqvist, K., Ensik, K y Midgley, N. (2019). Tratamiento basado en la mentalización para niños. Un abordaje de tiempo limitado. Desclée de Brouwer.

Pitillas, C. (2025). Caminar sobre las huellas. Vínculo, trauma y desarrollo humano. Desclée de Brouwer. 

 

lunes, 8 de septiembre de 2025

El lenguaje silencioso. La técnica de la caja de arena en la adolescencia, por Jose Luis Gonzalo Marrodán e Iván Rodríguez Ibarra.

Abrimos la 19ª temporada del blog Buenos tratos. Os doy la más cordial bienvenida, aquí seguimos, con las mismas ganas e ilusión con la que empezamos la primera, allá por el 11 de septiembre de 2007.

Y lo hago presentándoos con gran ilusión un nuevo libro sobre la técnica de la caja de arena, esta vez pensando en los adolescentes.


El lenguaje silencioso.
La técnica de la caja de arena en la adolescencia 

Jose Luis Gonzalo
Iván Rodríguez Ibarra

Para adquirir el libro, haz click AQUÍ.
(Para opciones fuera de España, consultar con la editorial)





Con mucha felicidad y dicha, os anuncio la publicación de un nuevo libro sobre la técnica de la caja de arena, esta vez dedicado a los adolescentes. Echaba de menos un material que versara sobre la aplicación de esta técnica a las personas menores de edad que se encuentran en la franja que va desde los doce hasta los veinticinco años (la adolescencia neurobiológica). Porque no existe nada publicado hasta la fecha -al menos cuando, hace un año, hice una búsqueda- y se hacia necesario contar con un texto especializado. Los adolescentes requieren de una psicoterapia propia, no vale ni la que usamos con los adultos ni tampoco la que utilizamos para los niños. El periodo de la vida por la que atraviesan es muy delicado desde el punto de vista del desarrollo del cerebro -este está, literalmente, en construcción-, por lo que necesita conocimientos y propuestas terapéuticas específicas. 

El libro está escrito en co-autoría, junto con mi amigo Iván Rodríguez Ibarra, Trabajador social, Orientador familiar y Traumaterapeuta sistémico, que tiene una vasta experiencia en la terapia con adolescentes y en el uso de la técnica de la caja de arena. Iván dedica, desde hace muchos años, su vida profesional a relacionarse con adolescentes, a ayudarles en un espacio terapéutico, y tiene una capacidad especial para conectar con ellos. Lo hace formando parte de un equipo multidisciplinar -dentro del Programa de Apoyo a Adolescentes NORBERA, de la Fundación IZAN-. No he podido encontrar mejor socio para hablar sobre la caja de arena, la Traumaterapia sistémica y los adolescentes. Sin Ivan este libro no tendría la riqueza que tiene. Las asociaciones entre colegas, cuando hay buena sintonía, dan mucho mejor resultado.

A la hora de aplicar la técnica de la caja de arena, los que nos conocéis sabéis que somos partidarios de integrarla dentro de un modelo más amplio de psicoterapia, y que nuestra apuesta es por la Traumaterapia sistémica, por considerarla comprensiva, moderna -basada en el conocimiento de la ciencia del cerebro-, con aportaciones de la teoría del apego, de la psicología del desarrollo, de la traumatología y de diferentes escuelas de terapia. Es un modelo abierto que integra dentro de un principio de orden neurosecuencial las distintas técnicas que podemos ir utilizando para abordar los objetivos de cada uno de los tres bloques que conforman la Traumaterapia sistémica. Por lo tanto, se trata de un libro que se basa en el uso de la caja de arena con adolescentes dentro de este modelo.

Tanto Ivan como yo hemos querido que el libro lleve fotografías de las cajas de arena de los adolescentes que nos cuentan sus historias, pero que, a la vez, contenga ilustraciones y dibujos propios, para darle ese toque idiosincrásico de la edad que una obra así necesita. Por ello, pedimos a la joven Maider Dorregaray Gorrochategui, estudiante y excelente ilustradora, que nos hiciera unos dibujos ad hoc para la ocasión y, en honor a la verdad, estos, preciosos, ensalzan el contenido y nos ayudan a meternos en el universo adolescente.

Queremos agradecer a Linda Homeyer, una referente mundial en el ámbito del sandplay, el que haya leído el libro y que haya dedicado parte de su escaso tiempo para escribir el prólogo. Es todo un honor que ella nos haya dedicado unas líneas para introducir la obra y ponerla en valor. 

También nuestro agradecimiento a los profesores y amigos Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, con quienes nos formamos en Traumaterapia sistémica, por escribir la presentación del libro y apoyar siempre todo lo que hacemos. 

Os dejamos con esta introducción, que forma parte del libro, para abriros el apetito.

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Son ya casi veinte años utilizando la técnica de la caja de arena. Acumulamos una experiencia que nos ha permitido aprender de nuestra práctica clínica. Cada paciente con el que nos encontramos en sesión realiza una representación en el espacio de la caja única e irrepetible. El conocimiento estadístico no es relevante cuando usamos este abordaje terapéutico. Nos interesa cada uno de nuestros pacientes en su singularidad y en el proceso idiosincrásico de descubrimiento de los arquetipos que pueblan su “inconsciente colectivo”, un proceso al que Jung (2009) llamó “individuación”.

Durante estos años nos hemos sentido conmovidos por los “poderes transformadores de la psique” (Kalffl, 2020), los cuales se ponen de manifiesto cuando se trabaja con una caja de arena. Los numerosos talleres impartidos nos han permitido acercarla y difundirla entre diferentes profesionales del área de la salud mental que trabajan por toda la geografía española, produciendo indirectamente un beneficio en muchos pacientes que desconocían este abordaje terapéutico. Actualmente, son muchas las consultas -públicas y privadas- que cuentan entre sus técnicas con la caja de arena. 

Nuestra apuesta decidida por la Traumaterapia sistémica hizo que desde el principio integráramos esta técnica dentro de la metodología de trabajo de este modelo, ideado y diseñado por Barudy y Dantagnan y colaboradores (2025). Esto no debe de extrañarnos, pues desde que Margarett Lowenfeld descubriera la técnica en el año 1929 trabajando en terapia con los niños de su consulta de Nothing Hill, en Londres y de que, posteriormente, Dora Kalff (tras formarse con Margarett) la desarrollara y la promoviera desde la psicología analítica, la técnica ha conocido una gran expansión y diferentes escuelas la han incluido dentro de su modelo y la han adaptado e incorporado a su metodología. Entre otras, destacan: la terapia de juego de Virginia Axline, la terapia Gestalt y la terapia adleriana (Homeyer y Marshall, 2022). 

Los actuales desarrollos de la neurociencia y de la psicología del trauma sostienen que la cura solo por la palabra no logra contribuir a la sanación emocional. Es necesario implicar al cuerpo y al hemisferio derecho en la psicoterapia (Schore, 2022) para que sea un tratamiento completo y eficaz. Porque el trauma, como se sabe, afecta al cuerpo y a sus conexiones con el sistema nervioso (Van der Kolk, 2020), puesto que los impactos traumáticos quedan inscritos en este y su afectación, si no se trata a este nivel, puede ser duradera e impactar seriamente en la salud de las personas. 

La moderna ciencia del cerebro ha mostrado en su investigación como este es afectado por los traumas tempranos y complejos, con lo cual se hace necesaria una psicoterapia relacional y que utilice técnicas capaces de restaurar la integración cerebral (vertical y horizontal) alterada por experiencias tan estresantes como el maltrato, el abuso y la negligencia (Benito, 2024). La técnica de la caja de arena ha mostrado que posee esta capacidad, si se utiliza dentro de un modelo psicoterapéutico informado por el apego y se trabaja también con el contexto del paciente, es decir, dentro de un paradigma bio-psico-social de intervención (Benito y Gonzalo, 2017)

Nosotros nos hemos dedicado a explicar cómo un uso relacional, no verbal y conectivo de la caja de arena produce beneficios psiconeurológicos, adaptando la técnica a nuestro modelo integral de reparación de las consecuencias que los malos tratos en sus diferentes formas dejan en los niños, adolescentes y adultos: la Traumaterapia sistémica (Barudy, Dantagnan y cols, 2025). Y no por ello hemos alterado la autenticidad de este abordaje. Al contrario, somos totalmente respetuosos con el legado de Lowenfeld y Kalff y conservamos y aplicamos la técnica tal y como ellas, tras muchos años de estudio y trabajo, la diseñaron y desarrollaron, sin perder las esencias. Solamente la adaptamos a un modelo con el que la caja de arena sintoniza muy bien. 

Por ello, nuestros libros anteriores se han centrado en dar a conocer en lengua española los principios básicos y la aplicación de la técnica, como explicamos en "Construyendo puentes" (2013); y, sobre todo, en exponer cómo trabajamos con ella dentro de la Traumaterapia sistémica: "La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia" (2017) y "Traumaterapeutas en la caja de arena" (2021). 

Nosotros pensamos que la caja de arena es un instrumento terapéutico muy beneficioso. La experiencia clínica así nos lo ha demostrado, aunque, recientemente, nos hemos preocupado también de revisar si es una técnica basada en la evidencia, esto es, si los diferentes diseños de investigación demuestran que es eficaz y que obtiene resultados terapéuticos en comparación con grupos control. Comprobar si va más allá del efecto placebo o de ser algo meramente especulativo. La psicóloga Nerea Benito es quien ha investigado sobre este tema, por lo que en este enlace -y en un epígrafe del libro- mostramos las conclusiones de su trabajo de investigación.

Como ya hemos expuesto en obras anteriores, las técnicas deben, a nuestro juicio, de integrarse en modelos globales comprensivos que tengan en cuenta no sólo la realización de un tratamiento psicoterapéutico, sino la valoración y la implicación del contexto del paciente en su proceso de sanación, porque los modelos de salud son siempre bio-psico-sociales. Y si, además, trabajamos con personas menores de edad se hace necesario y obligatoria la participación e implicación en la intervención como co-terapeutas de los padres o responsables del cuidado del niño o adolescente. Es muy importante que el profesional, antes de decidir ninguna psicoterapia, haga un análisis de la demanda. Así lo hacemos dentro del modelo de Traumaterapia sistémica. Porque es posible que una psicoterapia no sea lo prioritario ni lo que un niño o joven necesite en ese momento; e, incluso, puede que esté contraindicada (Barudy, Dantagnan y cols, 2025). 

Ninguna técnica debe de fascinarnos por sí misma. Es la calidad de la relación y del vínculo terapéutico que se va entretejiendo entre paciente y psicoterapeuta, la implicación de todo el contexto, la satisfacción de las necesidades del niño y la protección de este lo que contribuye a su sanación emocional. Sobre todo, cuando estamos hablando de que nuestros jóvenes pacientes han sufrido malos tratos y presentan trauma del desarrollo (Van der Kolk, 2020) y trastornos del apego. Es todo un equipo de personas -red de relaciones significativas y poderosas, con fuertes puntos de apoyo (Perry y Szalavitz, 2017)- lo que favorece que los niños y adolescentes puedan contrarrestar los efectos negativos que los traumas provocados por los malos tratos ejercen sobre su desarrollo y personalidad. Esto es imprescindible cuando nos relacionamos con personas menores de edad; pero también en el tratamiento de pacientes adultos es clave preocuparse por sus redes psicosociales de apoyo y entorno relacional. 

Así pues, nuestros libros más que de la caja de arena, tratan sobre la Traumaterapia sistémica y la caja de arena. Y este dedicado a los adolescentes no será una excepción. 

¿Y por qué un libro específico de caja de arena, traumaterapia y adolescentes? 

Existen poderosas razones para dedicar una obra a esta población. Primero, la adolescencia es una etapa de la vida crítica donde nuevamente el cerebro sufre espectaculares transformaciones. Es un periodo de grandes riesgos psicosociales, pero también de grandes oportunidades. El libro de instrucciones que es el ADN vuelve a abrirse y está sujeto a las influencias del entorno de una manera muy sensible. Así Rafael Benito (2021), psiquiatra experto en neurodesarrollo, dice:

“No todos los periodos del desarrollo tienen la misma importancia; ya que la proliferación y poda de las conexiones se produce sobre todo en dos etapas de la vida: los primeros dos o tres años, y la pubertad y la adolescencia. Durante esta última el sistema nervioso experimenta una revolución que lo devuelve a una situación análoga a la de los primeros años de vida; una situación en la que el sistema límbico tiene una actividad más intensa, con un déficit relativo de las funciones reguladoras del córtex prefrontal. En esta etapa se hace necesaria de nuevo la presencia de las figuras de apego para guiar la evolución del cerebro adolescente hacia el logro de ese funcionamiento integrado”. 

Por lo tanto, son necesarias personas sanas que acompañen a los adolescentes -además de sus propios padres- que se constituyan en sus tutores de desarrollo (Cyrulnik, 2003) y sean puntos de apoyo desde los cuales poder interiorizar una base segura para conducirse en el mundo. Y, al mismo tiempo, saber que dichos adultos pueden ser un refugio seguro al cual acudir en caso de necesidad (Bowlby, 1989) Es un falso mito sostener que los adolescentes priman el grupo de iguales y que no necesitan de las figuras adultas, siendo ya autónomos. Aunque el grupo y la pareja pueden ser figuras de apego prominentes, los adultos significativos son valorados y buscados por los adolescentes para desarrollarse con seguridad, sentimiento de pertenencia y vivencia de ser amado y valorado. 

Entre las personas que pueden conformar la red de apoyo de un adolescente pueden estar los psicoterapeutas, depositarios, si se logra establecer con ellos un vínculo terapéutico seguro, de su mundo e intimidad personales. Si el psicoterapeuta cuenta con herramientas tan idóneas para conectar con los adolescentes como la caja de arena, se logra con ellos una co-transferencia que hace que la psicoterapia sea una vivencia conectiva y transformadora. Esta técnica, en las manos de un psicoterapeuta competente, puede favorecer las conexiones corticolímbicas (Schore, 2022). Esto es muy importante abordar, con paciencia y perseverancia, en este periodo de la vida. El cerebro de los adolescentes necesita del cerebro maduro de los adultos, algo así como un préstamo, pues son las mentes interconectadas (el cerebro no es un órgano unipersonal, sino bipersonal, como dice Schore, 2022) las que son más fuertes y sabias (Bowlby, 1989), favoreciendo que el adolescente se desarrolle sanamente. Dice Schore (2022):

“Lo que ayuda al paciente a efectuar el cambio es experimentar este empoderamiento en el contexto de seguridad proporcionado por el trasfondo de la regulación afectiva interactiva psicobiológicamente armonizada del terapeuta empático”.

Consideramos que las especificidades propias de los adolescentes precisan de una adaptación de la técnica de la caja de arena a sus necesidades, y no a la inversa. Como veremos, tanto el lenguaje que debemos adoptar para acercarnos a ellos suscitando confianza, la manera de presentar la técnica y la adaptación de las fases de construcción de la caja de arena, deben de amoldarse a ellos. Nuestro conocimiento de los adolescentes y nuestro trabajo con estos durante muchos años (especialmente de Iván Rodríguez, co-autor de este libro, que dedica exclusivamente su vida profesional a la terapia con adolescentes) utilizando la caja de arena nos refrendan en la importancia que tiene aplicar esta de un modo que resulte amable, respetuoso, afectuoso y libre, pero a la vez muy protector (Kalff, 2020).

El adolescente no es un niño y no quiere que le asemejen a uno. Al mismo tiempo, sus intereses se centran en el mundo de lo real (sus amigos, sus relaciones de pareja, sus problemas, la necesidad de comprenderse, sus series y músicas…), por lo que llevarlos al terreno de las miniaturas, de la arena y al mundo de lo imaginario puede suscitarles rechazo. Del mismo modo, enfoques interpretativos, confrontadores y que usen la caja de arena como un medio para hacerles hablar de sus intimidades (cuando no quieren o no están preparados para ello), además de contraproducente, está abocado al fracaso. Más pronto que tarde dejarán de hacer cajas de arena. Finalmente, como ya se ha dicho, debemos de tener claro qué pretendemos al usar esta técnica, en qué objetivos terapéuticos puede ayudar al adolescente que tenemos delante y por qué la elegimos y no otras. No es un juego o recurso para usar sin más ni más por muy fascinante que nos pueda parecer. La técnica por la técnica no sirve de nada. 

Todo ello ha motivado a los autores a escribir este libro, para darles un lugar a los adolescentes en la literatura hispana científico-profesional de la caja de arena y disponer de un libro que pueda guiarnos en el trabajo psicoterapéutico con ellos. 

Esta obra es fruto de compartir nuestras respectivas experiencias dentro del marco profesional de la RED APEGA desde nuestros respectivos trabajos. José Luis Gonzalo en su consulta de LOTURA[1], de psicología y traumaterapia, en la que a diario trabaja con niños, jóvenes, adultos (padres) que han sufrido diferentes formas de maltrato. E Iván Rodríguez en su labor como terapeuta en el Programa de Apoyo a Adolescentes NORBERA de la Fundación IZAN[2], en el que trabaja con adolescentes en riesgo y sus familias, y donde ha acumulado una rica experiencia y un material clínico que merecen ser compartidos en este libro. 

A través del análisis de distintas metodologías de trabajo, el libro abre una ventana a sesiones reales y procesos terapéuticos complejos, narrados con detalle y enriquecidos con fotografías y dibujos realizados por una adolescente. Cada caso es un mapa que nos muestra cómo navegar en la compleja geografía emocional de la adolescencia, siempre con una mirada ecosistémica y protectora. 

En el libro hacemos primeramente un repaso de qué es la técnica de la caja de arena, pero centrándonos en la etapa adolescente, subrayando la importancia de saber presentar la técnica y del lenguaje no verbal en el trabajo terapéutico con jóvenes. A continuación, hablamos de la terapia con adolescentes y de las particularidades de esta etapa. Seguimos aportando novedades y hablamos de la caja de arena y de las técnicas basadas en la evidencia, dando a conocer el estudio de investigación llevado a cabo por la psicóloga Nerea Benito. Tras introducir el modelo de Traumaterapia sistémica y su aplicación con adolescentes, presentamos las metodologías de trabajo con la caja de arena. Comentamos, después, cuál es el proceso de creación de las cajas de arena y damos unos apuntes sobre la interpretación de las cajas. Cerramos la obra con un amplio capítulo donde contamos sesiones -con transcripciones de diálogos completos- de terapia con la caja de arena con adolescentes y exponiendo las tentaciones principales en las que podemos caer cuando trabajamos con esta técnica.

Esperamos que sea de vuestro agrado, que os sea útil y os aporte en vuestro caminar profesional. 


REFERENCIAS

Barudy, J., Dantagnan, M. y colaboradores (2025). Traumaterapia sistémica. Un enfoque comprensivo para abordar el dolor visible e invisible de los procesos traumáticos, desde un modelo terapéutico basado en los buenos tratos, la resiliencia y la justicia social. El hilo Ediciones.

Benito, R. y Gonzalo, J.L. (2017). La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia. Desclée de Brouwer.

Benito, R. (6/09/2021). Adolescencia, pandemia y adversidad temprana: claves desde la neurobiología (II y final). Buenos tratos. http://www.buenostratos.com/2021/09/adolescencia-pandemia-y-adversidad.html

Benito, R. (2024). Cerebro modelando otros cerebros. Cómo las relaciones interpersonales guían la evolución del cerebro infantil y adolescente desde el nacimiento. Desclée de Brouwer.

Cyrulnik, B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Volver a la vida después de un trauma. Gedisa. 

Bowlby, J. (1989). Una base segura: aplicaciones clínicas de la teoría del apego. Paidos Ibérica.

Gonzalo, J.L., Cáseda, T. Benito, N. y grupo Apega 5 Donostia (2021). Traumaterapeutas en la caja de arena. Desclée de Brouwer.

Homeyer, L., Marshall, N.L. (2022). Terapia avanzada de la caja de arena. Profundizar en la práctica clínica. Desclée de Brouwer.

Jung, C.G. (2009). Arquetipos e inconsciente colectivo. Paidós Ibérica.

Kalff, M. (2020). Afterword. In Sandplay. A psychoterapeutic approach to the psyque. (p. 107 -115) Analytical Psychology Press: Sandplay Editions. Oberlin, Ohio: EE.UU.

Perry, B. y Szalavitz, M. (2017). El chico al que criaron como perro y otras historias del cuaderno de un psiquiatra infantil. Capitán Swing Libros.

Schore, A. (2022). Psicoterapia con el hemisferio derecho. Eleftheria.

Van der Kolk, B. (2020) El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, mente y cuerpo en la sanación del trauma. Eleftheria.



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[1] Nota de los autores: Consulta situada en la ciudad de San Sebastián, País Vasco, España. www.joseluisgonzalo.com


[2] Nota de los autores: Para conocer el programa: www.izan.org