lunes, 30 de marzo de 2020

"El virus extranjero", por Arturo Ezquerro, psiquiatra.


Firma Invitada
Arturo Ezquerro



Arturo Ezquerro. El autor (psiquiatra, psicoterapeuta de orientación psicoanalítica, y grupo analista) es profesor en el Institute of Group Analysis y, a lo largo de tres décadas, ha sido Jefe de los Servicios Públicos de Psicoterapia en el distrito de Brent, Londres (primer español en conseguir esta clase de jefatura). Es autor de más de 70 publicaciones en 5 idiomas, incluyendo los libros Encounters with John Bowlby (Routledge), and Relatos de apego (Psimática). John Bowlby (‘padre’ de la teoría del apego) fue su mentor en la Tavistock Clinic durante los últimos 6 años de su vida. Email para correspondencia: arturo.ezquerro@ntlworld.com

Portada del libro de Arturo Ezquerro
"Relatos de apego. Encuentros con John Bowlby"

Es un honor contar con Arturo Ezquerro en el blog Buenos tratos como firma invitada por segunda vez. Tras "Cuento de Reyes Magos", vuelve con todos nosotros para ofrecernos un nuevo artículo, esta vez centrado en una reflexión sobre la inmigración a cuenta de la crisis motivada por el coronavirus. Un artículo que desnuda la hipocresía de una sociedad que deja morir inmigrantes en Dover mientras apela a celebrar la Navidad. Un homenaje a las personas inmigrantes reclamando su estatus de personas con derechos a las cuales se abandona a su suerte, fallecidas en su incesante lucha para encontrar un futuro mejor. Un artículo que ayuda a pensar y que llega a la piel a partes iguales. Muchísimas gracias Arturo por tu desinteresada participación, esperamos contar contigo como colaborador habitual. 


Título del artículo:

El Virus Extranjero
Autor: Arturo Ezquerro



Me hallaba en plena travesía de una adolescencia turbulenta, agitada por una crisis existencial, cuando mi profesor de literatura en el colegio me dio una copia de La peste de Albert Camus. Una vez que comencé, no pude dejar de leer. Me sentí sobrecogido por una historia trágica que contenía actos abrumadores de humanidad, en el contexto de una lucha desesperada por la supervivencia en la ciudad argelina de Orán, infestada por la peste. En aquella etapa de mi vida pensaba que la existencia humana sin Dios sería un absurdo y, sin embargo, me enamoré del carácter del doctor Rieux, a quien desde mi idealismo juvenil percibía como un santo ateo que estaba arriesgando su vida para salvar la de sus pacientes infectados.


Aún puedo recordar que, en un momento de la batalla contra esa enfermedad asesina, Rieux pensó en voz alta: "Es una idea que puede parecer ridícula, pero creo que la única forma de combatir la peste es la honestidad". Su interlocutor, sorprendido, le preguntó: "¿Qué es la honestidad?" A lo que Rieux respondió: “En general, no sabría decir qué es; pero, para mí, la honestidad sé que consiste en hacer mi trabajo”… Y se entregó en cuerpo y alma a su tarea como médico. El impacto de su comportamiento en mi desorientada alma adolescente fue tan poderoso que decidí estudiar medicina y psiquiatría. Desde entonces, muchas veces he fallado en el ideal de ser honesto. Y he necesitado escribir como terapia, para redimirme. 

Mientras escribo esto, la actual crisis del coronavirus nos está dando una lección sobre la naturaleza artificial e ilusoria de las fronteras nacionales. Y nos está ayudando a redescubrir el inmenso valor de la solidaridad y la cooperación internacional que, en teoría, impulsó el proyecto de construcción de la Unión Europea desde sus orígenes. Sí, claro, la UE ha conseguido el periodo de paz entre sus miembros más prolongado en la historia, y su presupuesto de ayuda internacional es el más elevado del mundo. Sin embargo, el lado humanitario de la UE se ha desvanecido en el manejo de la inmigración, el factor más determinante en desequilibrar la balanza a favor del Brexit en el referéndum de junio 2016 (del que fui testigo tras 37 años viviendo en Londres).

La primera muerte documentada de un inmigrante en las costas de Europa ocurrió el 1 de noviembre 1988, en la ciudad española de Tarifa, en el Estrecho de Gibraltar. El periodista Ildefonso Sena sacó una foto que mostraba el cuerpo hinchado pero vestido de un marroquí de unos 20 años, acostado boca arriba, parcialmente cubierto de arena y algas marinas; como un fantasma de Halloween, en la fiesta cristiana del Día de Todos los Santos. Detrás de él, había una pequeña barca: un naufragio que helaba el corazón. Desde entonces, llegaron muchos más; muchísimos más. Seres humanos ahogándose con los ojos bien abiertos en las playas de la rica Europa.


Imagen del primer inmigrante muerto (documentado) en las costas de Tarifa.
Nunca se supo su identidad.
Fuente: El País.

¿Cuántas muertes se han registrado desde 1988? La cifra es cercana a 40 mil. Pero el número real de muertes es mayor, ya que muchos cadáveres no han dejado rastro. La gran mayoría de las víctimas han fallecido mientras se dirigían a Europa, pero muchas han muerto bajo custodia o se han suicidado mientras esperaban una respuesta de las autoridades europeas. El número de muertes que continúan anónimas es devastador: madres, padres, hermanos y otras figuras de apego llorando a los suyos en tantos cementerios llenos de tumbas sin nombre...

En diciembre de 2018, Sajid Javid (entonces Ministro de Interior de Reino Unido) interrumpió con pompa sus vacaciones de safari de lujo. A su regreso a Londres, pronunció un discurso dramático y retórico en el que dijo que Gran Bretaña se enfrentaba a una "crisis total" (5 pequeños botes inflables que transportaban a 40 personas desesperadas fueron interceptados cerca de Dover tras haber cruzado el Canal de la Mancha, el día de Navidad). Javid prometió que no habría lugar en la posada para esos inmigrantes "ilegales".

Una imagen de Javid.
Fuente: Diario Sur.

Esto sucedió en el mismo instante en que a la mayoría de niños británicos se les contaban bellas historias sobre el nacimiento de Jesucristo; pero pasando por alto la realidad de que, para sobrevivir, Jesús y sus padres tuvieron que convertirse en refugiados en Egipto. Y el Papa Francisco casi fue declarado persona non-grata por sugerir que deberíamos pensar más en ello.

La sensacional actuación navideña de Javid, su lucha contra los inmigrantes ‘en las playas’, no tuvo nada que ver con la razón o la seguridad. Su estrategia parecía haber sido diseñada para alimentar sentimientos anti-inmigrantes y pro-Brexit. ¿Cómo diablos se puede etiquetar a seres humanos de ilegales, después del trauma psicológico de separarse de sus figuras de apego y emprender un viaje desesperado por la supervivencia? 

El ambiente hostil hacia los inmigrantes debe desaparecer, especialmente ahora que algunas voces lunáticas han descrito el coronavirus tal que “virus extranjero”, como si estos gérmenes necesitasen pasaporte. En un mundo globalizado, para que las sociedades sobrevivan y crezcan a largo plazo, hay que invertir más en ciencia y salud, y menos en armamento. Fomentar la solidaridad, la diversidad y la inclusión es el camino más honesto para tirar hacia delante. Pero existe una amenaza real: el virus de la insolidaridad.


Fuente: Huffingtonpost.

Ante la creciente interdependencia de todos los países entre sí, amplificada por la pandemia del coronavirus, no hay sustituto para la cooperación y la solidaridad internacional y transnacional. El Brexit sólo puede hacer más tortuoso el incierto camino en el que nos encontramos: otra circunstancia desfavorable que no debe amedrentarnos en el ejercicio de nuestra responsabilidad personal y colectiva. La búsqueda de la honestidad es un reto constante para el ser humano.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Video Coronavirus como factor traumático infantil. Vídeo del Canal "Quédate en casa con salud" (2)

El canal de Youtube que dirige la psicóloga Violeta Alcocer, titulado "Quédate en casa con salud", me ha pedido colaborar con vídeos que ayuden a las familias y a los/as niños/as durante el confinamiento por el coronavirus.



En este canal participan también otros colegas que trabajan con niños/as y sus familias con orientaciones que ayudan en otras áreas diferentes a las que yo abordo: dificultades de aprendizaje, claves para lograr buen clima en casa...

Además, este canal ofrece otros vídeos dirigidos a adultos sobre otros temas importantes durante el confinamiento: manejar las preocupaciones, sobre la tristeza, las relaciones sexuales, alimentación saludable...

Por mi parte, en los vídeos ofrezco las mismas orientaciones que encontráis aquí en los post escritos para las familias ante el coronavirus y la nueva situación creada con el confinamiento de las personas en los hogares. 

Todos los vídeos han sido grabados por psicólogos/as sanitarios o clínicos colegiados en su respectivo Colegio Oficial de La Psicología.

Así, los/as que no podéis acceder a la lectura de los textos, podéis verlos y/o escucharlos y acceder a la información y las orientaciones.

Felicito a Violeta por esta iniciativa solidaria.

Os dejo con el segundo de ellos.

Video nº 2: Coronavirus como factor 
traumático infantil

martes, 24 de marzo de 2020

Videos con orientaciones para ayudar a las familias y a los niños/as durante el confinamiento por coronavirus, en el canal "Quédate en casa con salud" (1)

El canal de Youtube que dirige la psicóloga Violeta Alcocer, titulado "Quédate en casa con salud", me ha pedido colaborar con vídeos que ayuden a las familias y a los/as niños/as durante el confinamiento por el coronavirus.




En este canal participan también otros colegas que trabajan con niños/as y sus familias con orientaciones que ayudan en otras áreas diferentes a las que yo abordo: dificultades de aprendizaje, claves para lograr buen clima en casa...

Además, este canal ofrece otros vídeos dirigidos a adultos sobre otros temas importantes durante el confinamiento: manejar las preocupaciones, sobre la tristeza, las relaciones sexuales, alimentación saludable...

Por mi parte, en los vídeos ofrezco las mismas orientaciones que encontráis aquí en los post escritos para las familias ante el coronavirus y la nueva situación creada con el confinamiento de las personas en los hogares. 

Todos los vídeos han sido grabados por psicólogos/as sanitarios o clínicos colegiados en su respectivo Colegio Oficial de La Psicología.

Así, los/as que no podéis acceder a la lectura de los textos, podéis verlos y/o escucharlos y acceder a la información y las orientaciones.

Felicito a Violeta por esta iniciativa solidaria.

Os dejo con el primero de ellos.


Video nº 1: Ser una base segura 
para nuestros/as niños/as




lunes, 23 de marzo de 2020

"Cuéntame cuando sí anidé en una tripa y sí nací", nuevo y precioso cuento de la psicóloga Cristina Cortés, para hacer explícitas sensaciones de abandono o carencia emocional que son implícitas.

Recibo de Cristina Cortés -muchas gracias- su nuevo cuento “Cuéntame cuando sí anidé en una tripa y sí nací”, un cuento-libro a todo color -editado por Desclée de Brouwer- que usando un lenguaje metafórico y con ilustraciones de fondo marino (algunas tan fascinantes que son dignas del mejor pintor surrealista), nos traslada sobre todo a ese “paraje emocional donde se esconden necesidades afectivas que no fueron cubiertas, ese alimento afectivo que como bebes todos necesitamos y que muchos niños (biológicos, adoptados, acogidos...) no recibieron ni sintieron”

Lo más útil, a mi juicio, del cuento es que entrega a los padres y cuidadores actuales de los niños (acogedores, adoptivos...) que sufrieron estas carencias y fallas básicas afectivas desde el comienzo de la vida, la gran tarea que está en sus manos (cuando son bien asesorados por los profesionales): ayudarlos a descubrir esos estados carentes y acompañarlos adecuadamente para propiciar la conexión que los lleve a una reparación basada en el “te veo, te siento, te reconozco” (Gómez, 2013)

El niño/a ha podido vivir estas dolorosas carencias afectivas con las cuales él/ella no quiere conectar y se disocia de las mismas o las saca al exterior en forma de conductas alteradas como la agresión, el control, la adicción u otras... Pero si los cuidadores están desde el principio sensibilizados y atentos a descubrirlas, entonces como Cristina Cortés bien dice: “conectará con esos estados bebés, infantiles y/o juveniles que han quedado encapsulados, aislados, sin poder calmar su necesidad de afecto, sin poder disfrutar del placer del contacto. Será necesario conectar con esos estados que evitan confiar, que sueñan y evitan soñar con alguien inmenso, proyector, acogedor, que esté ahí para él, con alguien real, que nos asegure que el cielo y la tierra son bellos, inmutables y cálidos” (...) “Y permitirle poner palabras, conectar con su dolor, tolerarlo y modularlo” Esto último es fundamental: ser capaces de regular estos estados de una manera reflexiva.

Los dibujos del cuento a cargo de June García y Loreta Larraya son fascinantes,
propios del mundo en el que habitan los contenidos de la memoria implícita.

Este cuento-libro es una gran oportunidad para tomar conciencia de que como padres y cuidadores la encomienda de la adopción o el acogimiento va más allá -especialmente para quienes tienen la tarea de llevar adelante una parentalidad terapéutica y reparadora- de dar cuidados funcionales a los niños/as. Una de las reparaciones a llevar a cabo es ser capaces de llegar a estos estados internos de los niños (cuando no fueron mecidos, abrazados, besados, sentidos, sosegados) y desde el presente reconocerlos, ponerles palabras y sentirlos y contenerlos adecuadamente, si se desbordan. Cristina Cortés con este precioso cuento, nos regala una  herramienta de un valor inestimable para, primero, ser conscientes de ello y, después, tratar de hacerlo con nuestros niños. Si no sabemos cómo, siempre se puede pedir ayuda profesional para que os guíen y os acompañen.

"Unas pinceladas sobre el abandono, la orfandad, la adopción o el acogimiento"

Para ello, Cristina estructura el cuento-libro en tres partes: la primera, es un relato que acerca a los niños mediante el lenguaje metafórico y usando un fondo marino, cuáles son las sensaciones que se experimentan al comienzo de la vida. Esto permitirá -junto con un adulto facilitador- que el niño evoque, posiblemente, sus propias emociones-sensaciones y se pueda llegar a esta parte de su vida desde el presente y nutrirla. En la segunda parte,  la autora nos ofrece una pincelada emocional sobre el abandono, la orfandad, la adopción o el acogimiento, contándonos qué ocurre cuando un bebé vive la pérdida o la inseguridad en el apego. Y en la tercera parte, participan cinco niños/as que han cedido sus producciones terapéuticas, que como siempre nos conmueven porque nos abren la puerta a lo que existe en lo más profundo de su interior cuando lo implícito se simboliza y se hace explícito y que muchas veces no es visto por el mundo adulto porque solo se fijan en lo externo.

Los niños regalan sus dibujos e historias de vida para el cuento.

En suma, un gran instrumento, sensible, genuino, como ella, su autora, alma que sabe tocar delicadamente otras almas. Las ilustraciones, extraordinarias, imaginativas, sugestivas... a cargo de June García y Loreta Larraya. Y no me puedo olvidar de una maravillosa presentación elaborada por la escritora -y entrañable- Yolanda Guerrero, autora de la novela "El huracán y la mariposa", a quienes desde estas páginas ya conocemos. Cristina no podía haber elegido mejor anfitriona. 

El cuento-libro podrá ayudaros, familias, a acercaros a vuestros/as hijos/as, y con mucho tacto y sensibilidad (hay que tener cultivada la capacidad empática), encontrar un tiempo para corazón con corazón, como bien expresa Maryorie Dantagnan, abrir la puerta a la memoria implícita de vuestro/a niño/a (que se manifestará en las sensaciones de su cuerpo y en las reacciones que escenifica) y acogerlas desde el presente para darle -y envolverle en- esa atmósfera de cuidados y algodón afectivo que supone ser sentido, para que así vuestros/as hijos/as puedan integrar que sí sienten que están siendo anidados en vuestra "tripa" emocional y envoltura afectiva. A veces, hay que saber tolerar y hacerse cargo también del dolor que puede emerger, para verlo y acogerlo, y que así quede espacio en el niño/a para surja lo que una niña narra en el cuento de Cristina: “algo cambia, me mecen, me cuidan, me ven...comienzo a existir. Me quieren...Pertenezco, soy, me toco, tengo volumen, existo..."

jueves, 19 de marzo de 2020

Una joven y la cuarentena (con el comentario neurobiológico de José Luis Gonzalo)

De una conversación con mi querida ahijada:
-Hola, Janire, cariño, ¿cómo estás?, ¿Cómo lleva una joven como tú no poder salir a hacer ejercicio y a quedar con sus amigos…?

-¡Estos días son TERRIBLES, -respondió. Pero hay que QUEDARSE EN CASA, es muy importante. Se nos tiene que grabar en la cabeza. -Añadió con vehemencia-.

-Habrá muchos chicos y chicas como tú que lo lleven mal. Aún así, tú eres una chica con muchos recursos para manejar las ganas de salir, y no poder, y reorientarlas…

-Bueno… habrá que sobrevivir, pero… ¿cómo?. -Me espetó-.

-¿Cómo lo haces tú?- Le dije. Un reto bonito sería que compartieras en el blog Buenos tratos ese cómo, para que otros chicos y chicas se beneficien de lo que puedas pensar tú. Hemos de tener en cuenta que hay jóvenes que por muy diversas causas les resulta muy complicada la cuarentena…

-Vale, me parece muy buena idea. -Respondió rápido y con un tono de voz animado-.


-¿Lo hacemos entre los dos? -Sugerí-. Yo aporto el comentario neurobiológico (le expliqué qué es para que lo pudiera entender). Sin demasiado rollo, eso sí. -Añadí-.

-¡Buena idea!.

Y esto es lo que mi ahijada Janire os propone a los jóvenes, viváis donde viváis, en casa con vuestros padres, en un centro, en una familia acogedora…


Janire:


Bueno estando sin hacer nada todo el día está claro que este pasa lento, por no decir el bajón que te llevas. Normal que con ese ánimo no te apetezca ni levantarte. Bueno, entonces, la pregunta: ¿cómo me animo?


PROPUESTA Nº 1 DE  JANIRE: ¡LO PRIMERO! ¿Y LA MÚSICA?
Chicos/as, aquí tenéis una lista de canciones para levantar esos ánimos: 
MACACO: Este gran cantante mezcla rumbareggae y funk, ¿suena bien verdad?
Bailo la pena (¡haz caso al título y disfruta!)


Una sola voz (Habla sobre la unión de gente, así que únete al grupo y no te sientas solo)


Love is the only way (“Cause for the world you are someone, but for someone you are the world”).


BOMBAI: Bombai es un grupo valenciano formado por Javi Fernández, Vicente Cervera y Ramón.
Imparables (“Hoy va a salir el sol en este invierno”)


MARLON: ¡Rockeros de la nueva generación! Con letras positivas, divertidas, ¡que, para penas, ya tenemos el Telediario!

Todo va ir bien (Con todas las veces que lo dice, CREÉTELO)


Bueno, a estas alturas estarás más animado/a, espero...
¡Vale! Una en inglés…
GYM CLASS HEROES ft. ADAM LEVINE: ¡Vamos con un poco de rap!
Stereo Hearts


¡AHORA SEGURO QUE ESTÁS POR LO MENOS ALGO MEJOR, NO ME MIENTAS!
Espero que hayas bailado, cantado y desahogado con estas u otras canciones; qué tal si ahora probamos con…
Comentario neurobiológico (José Luis):
Esto, si quieres, te lo puedes saltar, joven que nos lees…
Comentario neurobiológico: No hay nada que vincule tanto a las personas y las haga entrar en conexión y resonancia emocional como la música. No te pueden mentir, no, Janire. Seguro que se encuentran algo mejor. Mi amigo psiquiatra Rafael Benito dice que aún no sabemos mucho del cerebro y la música. 
Algo que yo suelo hacer en consulta con los jóvenes a los que acompaño en terapia es que ellos -como Janire ha hecho con vosotros- me propongan una música a mí, de artistas actuales. Y yo, a mi vez, les propongo escuchar una de músicos de mi época juvenil -los años 80-. Esto hace que ellos se sientan mejor, como tú dices. Además, nos permite conectar y es una oportunidad única -además de conocer sus gustos- para hablar de emociones, vivencias y pensamientos asociados a la experiencia musical. Algo que les encanta es darse cuenta de las sensaciones -cuando se concentran- que la música produce en su cuerpo. Con una chica con la que estuve varios años en terapia llegamos a registrar ¡unas cuatrocientas piezas musicales!. A los chicos/as les choca mucho la música de mi época, pero curiosamente, algunas composiciones les gustan, se sorprenden de ello. 
La música tiene efecto sobre el sistema nervioso. Deb Lana (2019) en “La teoría polivagal en terapia. Cómo unirse al ritmo de la regulación”, Editorial Eleftheria dice lo mismo que tú, Janire [quien no conozca la teoría polivavagal, haga click AQUÍ], que la música es lo mejor que podemos hacer para sentirnos óptimos y, fíjate, regular el mismísimo sistema nervioso autónomo: “La música puede enviar sonidos de seguridad o indicar una llamada a la supervivencia. Los músculos del sistema de compromiso social (lo que nos une a la gente), la cara, cabeza, oído medio… están activos tanto para escuchar como para producir música. […] La música nos mueve, no sólo poniendo nuestros cuerpos en movimiento, sino también provocando cambios de estado autónomos”.
Es una muy buena idea -como tú has hecho, Janire- hacer una lista: “Una lista de reproducción puede centrarse en el estado vagal ventral [el núcleo ventral del nervio vago del sistema nervioso autónomo es el responsable, cuando logramos activarlo, de un estado óptimo de bioregulación] con canciones que provocan respuestas a lo largo del continuo de lo seguro y lo social, como la calma, la emoción, la pasión, la compasión, la conexión, el juego, la celebración, la alegría, el descanso y la restauración.”
Así que ya ves como tu sistema nervioso -y el de todos/as- es sabio, Janire, pero tú lo has descubierto ya. 

Janire:
PROPUESTA Nº 2 DE JANIRE: ¡SACA TU ARTISTA INTERIOR!
Piensa en algo que hayas querido hacer este año, pero no hayas podido por los estudios o por cualquier otra razón y adelante, ¡HAZLO!


Bueno, aquí os dejo algunas ideas:
Hablemos de emociones
Coge un lápiz, rotulador, o algo que pueda servir para dibujar, siéntate, relájate, mira la hoja en blanco y apunta todos los sentimientos que se te vengan a la cabeza durante un minuto. Vale, ¿ya lo has hecho?, hazlo y luego sigue leyendo…
Vale, ¿Cómo te quedas si te digo que existen más de 250 de emociones y sentimientos posibles? Dedica estos días a experimentar e intentar encontrar esas 250 emociones en ti.



Decora tu cuarto 
Te sentirás más cómodo en un cuarto hecho a tu medida que en un cuarto aburrido. Esta es una idea: Puedes coger unos “Post-it” y escribir en cada uno de ellos algo que te guste, algo que te gustaría escuchar, una frase que te haga sonreír,… 



Comentario científico (José Luis):

Janire, lo que nos propones -me encanta que lo hagas así, sencillo, no hace falta mucho material, porque en algunos lugares del mundo no andan sobrados de nada- es expresarse por medio de palabras. Eliges algo -no sé si lo haces consciente o inconscientemente- para los chicos/as que has comprobado es bueno para ti: exteriorizar y concretar en palabras lo que hay en tu interior y que necesitas escuchar. Con ello estás fomentando la resiliencia de las personas, esa capacidad de poder adaptarse bien a las condiciones difíciles -e incluso traumáticas- que los seres humanos viven, como esta que nos está tocando, la del coronavirus y el encierro forzado. A colación a esto, os comparto un comentario científico a cargo de Boris Cyrulnik, extraído de esta página de Facebook, alguien a quien admiro profundamente y que es uno de los genios y sabios de nuestro tiempo. El dice que lo que planteas a los jóvenes, Janire, es resiliente:
“Los niños que son capaces de soñar, de pensar, de tener sentido del humor, de hablar con alguien, desencadenan más fácilmente que los otros un proceso de resiliencia, un nuevo modo de desarrollo. Por el contrario, los niños que no hablan, porque no son capaces o porque los adultos los hacen callar, no pueden desarrollar un mundo íntimo ni desencadenar su resiliencia. Vemos, por tanto, que es la transacción entre los medios afectivo, verbal, social y cultural, lo que permite al niño retomar el desarrollo”.
Llenar de "post it" tu cuarto (o de papelitos que pegamos con cinta adhesiva) es una forma sencilla de que invites a los chicos/as a hacer algo resiliente: animarlos a escribir para soñar, pensar, tener sentido del humor… También invitas, más adelante, a que los chicos/as creen redes sociales y afectivas, y que hablen y se comuniquen con amigos, compañeros/as, familia…. Quienes quiera que los pueda escuchar, que es lo que necesitan para hacerse resilientes en estas difíciles circunstancias…
Y lo mismo podríamos decir de la lectura que también propones a los jóvenes, o de cualquier otra expresión artística que quieran practicar (danza, tocar instrumento, cantar, poesía…) Cyrulnik dice: "Hay que dar la palabra a los artistas. Una novela, una película, una obra de teatro, un ensayo filosófico que permita al herido no hablar de sí mismo (que le resulta demasiado difícil), sino de un representante. Son lo que llamo autobiografías en tercera persona”.


Janire:
PROPUESTA Nº 3 DE JANIRE: "OYE, Y SI RESULTA QUE VIVES CON ALGUIEN MÁS EN CASA Y NO LO SABÍAS?"
Si vives solo puedes hacer una video llamada, contactar con viejos compañeros, familiares,… y si vives en familia, intenta amenizarles a ellos también esta situación, descubre sus gustos y pasad tiempo juntos, aprendiendo a estar…
PROPUESTA Nº 4 DE JANIRE: "PUEDES ACERCARTE A LA LECTURA, SÍ, HAS LEÍDO BIEN".
No lo hagáis a la fuerza, solo si os apetece probar realmente. Leer nunca debe ser impuesto sino descubierto. Yo he descubierto un libro (en formato comic, que lo hace mucho más atractivo) que va muy bien con lo que estamos viviendo con el encierro por cuarentena: “El diario de Ana Frank”. Es una joven que tiene que vivir confinada por miedo a que los nazis le maten a ella y a su familia. Va contando en su diario todas las vivencias que le van ocurriendo. Es un clásico.

"El diario de Ana Frank" en comic, os gustará.
Una chica en confinamiento.

Janire:

Me ha encantado aprender de ti porque tras cada propuesta que he hecho, veo que existe un sentido y un propósito que le da a todo una razón de ser.
José Luis:
¡Y a mí me ha encantado que colabores conmigo y entre los dos hayamos armado este post! Yo sólo, sin tus ideas, no hubiese podido hacerlo, tú conoces lo que puede interesar y atraer -y ayudar en una cuarentena como esta- a los chicos y chicas de tu edad. Gracias por tu generosidad, porque este compartir puede beneficiar y ser útil a muchos padres -que van a ver más sentido en lo que hacen sus hijos/as- y jóvenes.
Un abrazo para ti, Janire, y para todos/as los amigos/as de Buenos tratos.

¡EH, NO OS VAYÁIS TODAVÍA!

Janire, se me olvidaba. He pensado en compartir contigo (y con todos/as los amigos/as de Buenos tratos) una canción de mi época. Quizá te guste. Es de los años ochenta y de un grupo que sé que te gusta y muy conocido. Ahora son míticos, entonces eran un grupo de moda, pero lejos aún de imaginar que pasarían a la posteridad: QUEEN.

He elegido la canción "Las palabras de amor". Creo que con amor y cuidados saldremos adelante de esta. Cuando la escuché por primera vez fue, en una cinta de casete en un autobús. ¿Sabes con quién? ¡Con tu aita!, en una excursión que hicimos juntos. Nos gustó tanto, sobre todo el comienzo, que la repetimos una y otra vez, innumerables veces.


¿Sabes cuántos años teníamos? 16... como tú ahora.


Ahora, dejándoos con la canción, sí que me despido: mucho ánimo y cuidaros.





martes, 17 de marzo de 2020

Buenos tratos ante el coronavirus: orientaciones para ayudar a los niños/as y a las familias.

Ante la amenaza del coronavirus -el cual en breve plazo ha pasado de ser una situación no preocupante a algo peligroso que pone en riesgo la salud de las personas y puede colapsar el sistema sanitario-, ante este trauma externo que es este virus y la orden, por parte de las autoridades -para protegernos y proteger a los demás- de confinarnos en nuestras casas, el blog Buenos tratos no puede permanecer ajeno a lo que ocurre y debe, en esta delicada situación, aportar su grano de arena. Por ello, me he puesto manos a la obra para elaborar este documento con orientaciones que espero sean útiles para las familias, los niños/as y los distintos profesionales.

Todos y todas unidos/as podremos con el coronavirus.

Nos esperan muchos días en casa, conviviendo niños/as y familias, niños/as de centros de menores con sus educadores... Los niños/as necesitan salir, correr, saltar, ir a los parques, hacer deporte... Esta es una situación de encierro domiciliario impuesto para la supervivencia, pero antinatural para los niños/as. A los más pequeños, además, les va a costar entender -incluso no lo van a entender, pues a su edad está fuera de su alcance- por qué no queremos ir al parque a jugar... Son muchos días en casa, con los niños/as que, a su manera (a través de la conducta sobre todo), mostrarán su excitación, sus miedos, su ansiedad, su tensión, la dificultad para modular sus deseos... es decir, son sus respuestas ante el estrés de esta situación anómala... Los niños/as pueden desregularse y, por ello, pelearse más, tener más rabietas, desobedecer más, colaborar menos, tolerar peor la frustración, desconectarse más del entorno... Los padres -son muchos días- no acostumbrados a estar tantas horas con los hijos/as, con la paciencia al límite, pueden desconectarse de la empatía temporalmente y perder el control: gritar, castigar, aislar a los niños, desconectarse de ellos, ignorarles... Somos conscientes de lo duro y difícil que va a ser, pero como padres y cuidadores esto va a exigir el máximo a todos/as. Por eso, os merecéis como cuidadores poder regularos primero vosotros, buscar apoyos (los profesionales podemos atender on line) y tomar conciencia de que si estamos bien nosotros, los niños estarán mucho mejor, no a la inversa. 



Obtenido de la web de Gabriela Herrera, psicóloga
https://www.gabrielaherrera.mx

Os ofrezco estas orientaciones, en dos capítulos, que como psicólogo experto en niños y en trauma y apego, creo que pueden ser útiles. Podéis difundirlas simplemente citando las fuentes: José Luis Gonzalo Marrodán, blog Buenos tratos, el blog de los profesionales de la Red apega. Estas recomendaciones han sido valoradas y difundidas también desde el Facebook de la Asociación EMDR España.

LOS ADULTOS SOMOS LOS CIMIENTOS QUE DARÁN SEGURIDAD Y REGULARÁN EMOCIONALMENTE A LOS NIÑOS/AS ANTE LA  AMENAZA DEL CORONAVIRUS




ALGUNAS NOTAS Y ORIENTACIONES SOBRE LA IMPORTANCIA DEL APEGO COMO BASE SEGURA Y BIOREGULATORIA: ANTE LA AMENAZA, EL INSTINTO DE APEGO DE LOS NIÑOS SE ACTIVA Y HEMOS DE ENTENDERLO COMO UNA NECESIDAD.

- El instinto de apegarse es tan necesario como lo pueden ser las necesidades de reproducción o alimentación. Todas las personas necesitamos vincularnos unas con otras para poder encontrar apoyo, seguridad y calma emocional. En los niños este instinto se llama apego. Los niños dependen de los adultos para su supervivencia, así pues, necesitan apegarse al menos a un adulto que satisfaga sus necesidades tanto físicas como afectivas. 

- El apego se activa especialmente en situaciones de peligro o amenaza: cuando esta sucede, el niño busca al adulto cuidador para encontrar en el mismo la seguridad y retornar a la calma. Cuando sobreviene la amenaza, el cerebro del niño segrega la hormona del cortisol -la cual en exceso puede ser tóxica-, pero cuando el adulto cuidador le coge en brazos, le habla con palabras suaves… le ayuda a retornar a la calma y el cortisol desciende a niveles normales.

- Por lo tanto, los adultos dan seguridad y ayudan a regularse emocionalmente a los niños en situaciones de amenaza, peligro, miedo, ansiedad… Debemos como adultos prepararnos bien y cuidarnos bien porque los niños se agotarán y nos preguntarán muchas veces: “¿Cuánto queda?” Paciencia y calma. Si nos concienciamos nosotros, se concienciarán ellos. 

- El apego no puede estar siempre activado, solo lo hace cuando está presente la amenaza, es decir cuando el miedo hace acto de aparición en el niño. Cuando el niño no tiene miedo y está tranquilo y sereno, se encuentra en un estado óptimo de activación física y psicológica. Así, cuando no hay amenazas y el cuidador transmite seguridad, el niño/a puede explorar el mundo y aprender de él. Si el miedo persiste en el niño/a, este queda ansiosamente aferrado al cuidador. Un cuidador asustado o desbordado también puede transmitir miedo e inseguridad y dificultar que el niño/a desarrolle una sana autonomía  que le permita explorar el entorno y aprender mediante el juego. 

Para que en estas circunstancias de confinamiento el niño/a no se aferre en exceso a los cuidadores ansiosamente (o, al contrario, se encierre en sí mismo en demasía) y pueda hacer las miles de actividades y tareas que se proponen desde muchos blogs, foros y webs (que están muy bien, pero hemos de cuidar primero LA BASE, como decimos en la red apega), los padres, cuidadores o familiares han de ser capaces de PODER TRANSMITIR SEGURIDAD Y CALMA, que es lo que hace que el vínculo de apego sea seguro y el niño pueda, con el cuidador como base segura disponible, dedicarse a hacer actividades y juegos en casa sin estar constantemente con su sistema de apego hiperactivado. SI EL CUIDOR FILTRA Y REGULA EL MIEDO ANTE EL POSIBLE CONTAGIO POR EL VIRUS Y EL ESTRÉS DE ESTAR EN CASA ENCERRADOS, EL NIÑO/A SE SENTIRÁ SEGURO Y PODRÁ HACER COSAS A RATOS ÉL SOLO Y A RATOS CON LOS PADRES O CUIDADORES


El contacto es la manera mediante la cual los niños y los bebés
se regulan emocionalmente. Si por el coronavirus no se puede,
hay que hacerlo desde la palabra y "abrazar" con la voz,
el tono, el lenguaje que acaricia, los ojos que te rodean...

NIÑOS MENORES DE CINCO AÑOS

- Su capacidad regulatoria todavía no está desarrollada del todo. Cuanto más pequeños son (especialmente entre los 0 y los 3 años), los estados internos de ansiedad, excitación, miedo, deseo, frustración... se transmiten a través de la conducta. 

- Si están cansados, tendrán más rabietas. Si están ansiosos o excitados, se moverán más... Algunos si tienen miedo, pueden irse a un rincón y esconderse. Hemos de aprender a leer qué NECESIDAD se expresa tras cada conducta, pues los niños no solo se portan mal cuando su conducta es inadecuada, sino que mediante esta expresan sus necesidades emocionales, entre otras, la NECESIDAD DE CERCANÍA AFECTIVA.

- Normalmente, expresan, de estos modos, NECESIDADES de apego: requieren de nosotros para que mediante el contacto (abrazos, besos…) (NOTA: si es que estamos todos aislados en casa y nadie tiene el virus podemos tener contacto físico con los niños, si no hemos de calmar con la palabra, los gestos, el tono de voz…) les podamos transmitir nuestra calma y seguridad, nuestra presencia que regula las emociones y los estados internos de un pequeñito que por sí solo no tiene aún herramientas, pues el lenguaje hasta los 4-5 años aún no es un instrumento bioregulatorio. Cuanto más pequeño es el niño, más precisa del contacto con el adulto para lograr la bioregulación. 

- Aún muchas personas piensan que los bebés no enteran de nada, pero no es así. Ellos son capaces de sentir y experimentar sensaciones. Si el ambiente de casa por el estrés del confinamiento está muy tenso y crispado, el niño/a lo notará cuando interactúe con el adulto que le cuida, que, a través de su piel, le transmitirá sensaciones de tensión y excitación. Los bebés expresan sus necesidades mediante el llanto, pedir brazos, gatear hasta la figura adulta cuidadora, el seguimiento visual… Con eso nos dicen que nos necesitan para que les mezamos, balanceemos, o interactuemos lúdicamente con ellos, según precisen relajación o interacción positiva. Bowlby dijo que el apego tiene dos ciclos: el de relajación (el niño excitado precisa e inicia una comunicación mediante el llanto y otro lenguaje para que le lleven a la calma) y el de interacción positiva: busca con ello comunicar, conectar mediante el juego, la risa... con el cuidador.

NIÑOS A PARTIR DE SEIS AÑOS HASTA LA ADOLESCENCIA 

- Los niños/as más mayores, a partir de los 6, desarrollan, cada vez con una habilidad mayor, las herramientas de calma y de gestión emocional que los adultos les han enseñado. Si han prevalecido intervenciones calmantes, seguras y contenedoras por parte de los cuidadores, los niños/as habrán aprendido a manejar sus propios estados internos. Aún así, siendo niños/as, siguen en muchas ocasiones necesitando del adulto para lograrlo. A partir de los seis años, si se ha hecho, como decimos, una labor regulatoria previa, pueden identificar con precisión donde sienten el miedo en el cuerpo, pueden darse cuenta de que tienen pensamientos y cómo les influyen, saben buscar al adulto en situaciones de miedo y ansiedad y pedir ayuda con las palabras y no sólo mostrándolo en conductas (rabietas, desobedecer, frustrarse, moverse…) que sugieren desregulación de sus emociones.

ANTE LA AMENAZA DEL CORONAVIRUS, ¿CÓMO AYUDAMOS A REGULARSE EMOCIONALMENTE A NUESTROS NIÑOS?

- EL CORONAVIRUS es un desafío que nos asusta, pero los seres humanos también somos capaces de desarrollar recursos y ser solidarios. Los niños también tienen recursos, pero necesitan a los adultos para generarlos o potenciar los que ya poseen.

- El coronavirus y la situación creada a partir del mismo necesita que los seres humanos -una especie que siempre requiere de la tribu para salir adelante- se apoyen los unos en los otros (los más pequeños en los adultos, y estos en las figuras más sabias y seguras). Nos exige algo que va en contra de la naturaleza social del cerebro: estar en aislamiento, una situación anómala. Pero nuestro cerebro tiene, a la vez, una gran CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN Y APRENDIZAJE.

Si como adultos estamos unidos y damos seguridad y calma, hijos y familia permanecerán unidos y podrán adaptarse a esta difícil situación e incluso salir fortalecidos de la misma.

- Para un niño/a no hay nada mejor que unos adultos firmes, cálidos, seguros que estén al cargo y que transmitan al aquel el empoderamiento: podemos afrontarlo y salir victoriosos. 

- Para ello, los niños precisan que sus adultos cuidadores se trabajen a ellos mismos y se regulen emocionalmente, sepan cómo calmarse y encontrar dentro de ellos mismos lugares seguros. Podemos usar la metáfora del avión: antes de dar al niño/a la máscara de oxígeno, tenemos que ponérnosla nosotros como cuidadores o padres. No podemos conseguir regular emocionalmente y transmitir calma y seguridad a los niños si nosotros antes no lo estamos. 

- ¿Qué van a hacer los niños/as ante una amenaza de este tipo desde el punto de vista del apego?: hiperactivarlo, es decir, buscar y necesitar mucho más a los cuidadores porque la atmósfera es de miedo y amenaza. Hemos de entender como normal en un escenario de este tipo que los niños/as necesiten y busquen la conexión emocional con sus padres o cuidadores y la cercanía afectiva y la seguridad ante la amenaza del  contagio por el virus ("estamos aquí contigo y estamos al cargo de todo"), así como los rituales que les pueden dar seguridad. 

- Rituales y costumbres: tener diariamente unos hábitos de higiene, orden, alimentación, ejercicio físico en el espacio que sea posible, seguir las clases on line y hacer los deberes escolares, actividades propias de juego y tiempo para jugar en familia. Es importante que los padres o cuidadores acompañen a los niños/as en estas actividades. Los seres humanos necesitamos sentir que hay control y predecir, por ello una rutina fija les dará seguridad.

- Al igual que los adultos, los niños/as llevan mal que no les digan la verdad y que les mientan. Hay que darles la información básica sobre el virus y sobre todo saber transmitírsela bien.

- El cómo se lo digamos a los niños/as es más importante que el qué les digamos. No podemos contarles un discurso adulto, un “bla, bla, bla…” que esté desconectado del sentir. 

- Con ternura, cariño y transmitiendo seguridad, cuidaremos las palabras a usar, modularemos la voz para que sea serena, miraremos a los niños/as a la cara, estaremos cerca físicamente (siempre y cuando no estemos infectados, sino la calidez la pondrá el lenguaje verbal y los gestos, porque en ese caso no se puede estar a mas de un metro) y preguntaremos al niño/a por lo que nota en el cuerpo, pues al comunicar noticias de este tipo por mucho que lo podamos cuidar, algunos niños/as entran como en “choque”.

- Preguntarles si sienten malestar en su cuerpo y poner la mano (animándolos a ellos/as a que se lo hagan a sí mismos cuando aprendan) en la zona que duele o notan mal y cuidar de ella, estando presentes emocionalmente, hasta que se vaya calmando y regulando. 

- Crear un clima donde sientan y sepan que pueden preguntar todo lo que deseen y nosotros tratar de responder, incluso a aquello que nos pueda crear más miedo: "¿Nos vamos a morir?" Este es el principal miedo que puede latir dentro de los niños/as. Hemos de dar mucha ternura en estos momentos y decir con claridad y rotundidad que los niños/as no se mueren y que de las personas mayores solo le puede pasar a unas pocas (dar el dato si entienden ya de cifras y necesitan o piden saberlo), por lo que tendremos todos/as especial cuidado en no salir más que lo justo para no contagiar(nos) ni contagiar a nuestros abuelitos, que son los que peor pueden soportarlo. 

- Con seguridad, firmeza y calma les diremos que, si seguimos las indicaciones y permanecemos en casa, no enfermaremos.

- Para los niños/as -mejor cuanto más pequeños-, los materiales como los CUENTOS son excelentes pues contienen metáforas que ellos entienden y van directos además a su hemisferio derecho del cerebro (que entiende de imágenes y metáforas) que les permiten entender y empoderarse. 

- Hay varios cuentos que se han distribuido para ayudar a los padres y cuidadores y a los más pequeños: por ejemplo “Rosa contra el virus” (Editorial Sentir) especialmente creado con el aval del Colegio de Psicólogos de Madrid, para el tema del coronavirus. 


Gracias a Editorial Sentir este cuento
está a libre disposición de todos/as.

- Además, la comunicación mediante personajes u otros símbolos de los cuentos le provee al niño/a de terceros elementos sobre los que proyectarse que le dan seguridad y la distancia suficiente para hablar sin desbordarse emocionalmente.

- Si los niños/as expresan sus miedos o temores (a enfermar, a perder a los padres, a no tener comida, a morir…) nuestra receptividad empática y nuestra seguridad activando nuestro sistema de cuidados cuando se activan sus necesidades de apego (y cercanía afectiva), son fundamentales para transmitirles esa seguridad que necesitan. 

- No tenemos que tener prisa en ayudarles a cambiar rápido los pensamientos (a veces distorsionados) sobre lo que perciben en relación a la situación creada por el coronavirus, sino acompañar la emoción y hacerles sentir que lo sentimos: “Entiendo que tengas miedo” / “Siento que tengas miedo” / “Me doy cuenta de tu miedo y estoy contigo, a tu lado”… “Háblame de tus miedos” / Primero hay que estar con el niño/a, a su lado, cerquita, no hay que precipitarse en modificar su discurso. Que sienta que conectamos con él o ella.

- Y cuando el niño/a comienza a bajar su activación, entonces estará más abierto a que le ayudemos a la modificación de los pensamientos negativos: “Es un virus al que podemos hacerle frente si nos cuidamos” / “Los niños/as no mueren de esto” / “En casa estamos seguros y podemos hacerle hacerle frente” / “Juntos y unidos pasaremos esto”, etc. Pensamientos más positivos, más realistas y más adaptativos que cuando los niños están calmados y seguros aceptan mucho mejor. 

ANTE LA POSIBILIDAD DE QUE UN ADULTO (PADRE O MADRE) U OTRA FIGURA DE APEGO IMPORTANTE EN LA VIDA DEL NIÑO ENFERME DE CORONAVIRUS

- Los niños/as pequeños no entienden ni manejan emocionalmente (a partir de los 2 pueden entender con más claridad que separarse implica también reencontrarse, aunque la separación de sus cuidadores para ellos/as es siempre una amenaza): la ansiedad de separación. Ello es porque dependen de los adultos para la supervivencia física y también emocional, no lo olvidemos.

- La percepción de que la muerte es un hecho irreversible no se logra hasta los 5 años en adelante. Incluso niños/as más mayores pueden por el duelo, como los adultos, resistirse a este hecho inexorable.

- El coronavirus puede ser amenazante para los niños/as porque podría implicar una separación larga y en el peor de los casos, definitiva de las figuras de apego (padres o cuidadores): la pérdida por fallecimiento. Aunque es poco probable y el 80% de las personas lo pasan sin graves complicaciones, hemos de prever esto y comunicar al niño/a que si a los mayores les llegara a coger la enfermedad, ellos/as estarían seguros y bien con un familiar, el otro progenitor, un vecino, amigo (que sea competente)… que cuidaría bien de ellos. 

- Explicarles con cariño y seguridad que habría que estar un tiempo separados (si se aísla u hospitaliza al adulto) hasta que (papá, mamá, el cuidador…) se recuperen. Que no nos podemos tocar, etc. Atender al posible “choque” para los niños/as, diciéndoles, si se sienten mal, donde lo sienten en el cuerpo (nombrarlo: miedo, pena…) y con calidez hacerles sentir que lo sentimos, y cuando estén más receptivos y conectados con nosotros, tratar, sin prisa, de ayudarles a aceptar que es doloroso, pero es lo mejor para que el papá, la mamá o el cuidador se cure... Paciencia, ternura, calidez, contención cuidadosa si el niño lo necesita... ¡ÁNIMO A TODOS/AS!

- Para poder contar lo que es el coronavirus y la posibilidad de que un familiar enferme y haya que aislarse, se puede crear un relato con muñequitos dando nombre a los personajes sobre los que el niño/a se proyecta. 

ESTAR TODOS JUNTOS EN CASA: ALGUNAS CLAVES PARA VIVIR EL AISLAMIENTO DE TAL MODO QUE DESARROLLEMOS UNA RESISTENCIA POTENCIALMENTE RESILIENTE

- La resistencia potencialmente resiliente quiere decir que la familia desarrolla una serie de habilidades conducentes a resistir una situación anómala como estar quince días sin salir de casa con los niños/as, que en el futuro nos resultará resiliente, esto es, será una experiencia que nos permitirá crecer y rehacernos a partir de la misma.

- La actitud de los padres es fundamental. Por eso, animamos a las familias a hacer de esto una oportunidad para convivir, pasar tiempo juntos, jugar, contar historias, apoyarse y hacer de la familia LA BASE, los cimientos que permiten sentir que se está en unión con un grupo que te da consistencia y seguridad. 

- Además, aparte de unas rutinas fijas que hemos dicho, los niños/as necesitan actividades. Pero no la actividad por la actividad, sino que estas tendrán un fin para los niños/as: ayudarles a expresarse, sentirse mejor y potenciar mediante ello sus recursos resilientes.

- Autores reputados en resiliencia afirman que actividades como jugar, dibujar, bailar, hacer representaciones de rol playing… tienen el potencial de transformar el mundo interno y darle forma porque la simbolización es potencialmente resiliente. Las emociones e impulsos  dolorosos se re-construyen creando belleza (bailar, cantar, jugar…) 


"Todas las formas de arte son un factor de resiliencia"
(Boris Cyrulnik)

- Hay dos grupos de niños/as (no tiene que ver con la edad sino con la capacidad para permanecer solos sin desregularse o desorganizarse): Los que pueden junto con los hermanos y supervisión o guía mínima, hacer actividades solos. Y los que no pueden, sin una presencia adulta, estar o permanecer solos en el hogar (los padres en una sala, el niño/a en otra, en su cuarto). Cuando los niños/as pueden organizarse, eligen ellos mismos con menos presencia qué hacer (jugar, dibujar, hacer manualidades...) Cuando los niños/as necesitan un organizador externo como los padres, es mejor convenir con ellos qué hacer y dispensarles más tiempo y supervisarles más directamente. Así nos garantizamos que haya muchos menos problemas.

DIBUJOS y JUEGOS PARA "ATACAR" AL CORONAVIRUS

- Cuando los niños/as pueden permanecer solos, le podemos pedir que dibujen. Que nos hagan un dibujo libre. La fantasía infantil, la libertad de dibujar lo que quiera y la protección de los padres, son elementos fundamentales para dibujar o jugar. 

- Dibujar es algo más que tenerlos entretenidos. Mediante el dibujo, el niño/a puede liberar sus sentimientos, desarrollar percepción de control y crear mediante símbolos (llamados arquetipos porque tienen sentido para toda la humanidad) un mundo de fantasía que permite elaborar los miedos, la ansiedad, la rabia, la agresividad…  

- En los dibujos pueden aparecer seres que simbolizan al coronavirus en forma de arquetipos de muerte, contaminación, seres horripilantes, fantasmas, zombies… pero también en el mismo dibujo, salen los símbolos protectores y los puntos fuertes: los superhéroes, el policía, los bomberos, los sanitarios… que le vencen (le atacan y destruyen). Podemos hacerles preguntas sobre el dibujo (el niño es el experto en el mismo) y decirles: "¿Cómo puede el superhéroe o quien aparezca vencer a ese bicho malo?" "¿Puede venir alguien a ayudarle?"


Los superhéroes vencen a los personajes de los dibujos
que pueden simbolizar lo malo, como el coronavirus.

- En el juego sucede parecido. Los niños/as con los muñecos o representando roles dramáticos en los que desempeñan papeles, disfrazándose con cosas básicas (pañuelos, gorros, gafas…) pueden jugar y ellos crean un relato espontáneo, una historia incluso fantasiosa (la fantasía es el mundo en el que ellos habitan y que necesitan para manejar lo que viven en la realidad) en la que mediante luchas, guerras, o personajes aislados que no pueden salir porque están amenazados (puede ser una familia o una familia de animales) recrean la realidad y de este modo elaboran lo que sienten. Los adultos tenemos que relajarnos (disfrutar también), jugar con ellos y permitir que dirijan la historia y dejarnos llevar. Solo intervenimos para desatascar situaciones de las que ellos no salen, si nos parecen muy dramáticas y que entran como en bucle durante largo rato, pidiendo que venga alguien (un personaje) que ayude.

- La familia puede ver películas juntos y jugar a juegos de mesa de los de toda la vida que se están perdiendo y que a los niños/as les encantan: parchís, oca, dominó, ajedrez… También juegos de toda la vida como el monopoly…

- Los niños/as disfrutan mucho con sus padres y hermanos, jugando, riendo, haciendo bromas… Esto permite conectar con ellos, pasarlo bien. Son estados de juego y risa, el mejor antídoto contra el miedo, la ansiedad…

“DE ESTA APRENDO HASTA A PLANCHAR” (RETOS PARA LOS ADOLESCENTES)

- “Me va a dar algo, sin mis amigos… ¡Buf! De esta aprendo a convivir con mis padres, a cocinar y si me apuras hasta a planchar” – me dice mi ahijada Janire por teléfono. Me río, pero a la vez me da una idea de que este aislamiento forzado puede ser una oportunidad para que los chicos y chicas, aparte de estar conectados a sus móviles, puedan aprender este tipo de cosas. Los padres, que nunca tienen tiempo, pueden ahora dedicárselo para enseñarles estas tareas básicas para su vida futura.


La música es un vehículo ideal para conectar con los adolescentes

- También me dice mi ahijada: “He pensado hasta en leer, porque tantas horas hasta del móvil me aburro…” “Te propongo un reto” – le digo. “Si te comprometes a leer, te hago llegar a tu casa un libro que yo elija” “¡Vale!”. Ahora mismo me acaba de enviar un whataap con su dirección postal para que desde alguna librería on line le envíe uno a su casa. Leer, por lo tanto, es otra oportunidad. “Lo mismo me hago lectora de esto” – me dice mi ahijada  Janire de 16 años. Y así puede ser. Janire, eres lo más, sabes cuánto te quiero.

- Cocinar, ¿saben cocinar? Otra gran oportunidad que tiene que ver con el cuidado y que permite hacer de la necesidad virtud y aprovechar muchas horas que se van a tener entre deberes y estar conectados por el móvil.

- ¿Qué hacemos con los móviles y las consolas? El mejor antídoto no es "atacarlas" directamente (habrá que flexibilizar los horarios y permitirles un poco más pero siempre con límite) Los videojuegos son una oportunidad para que la familia juegue, por ejemplo, junta a la liga de futbol o lo que guste. Para reducir el tiempo de móviles, tablets y consolas, lo mejor es proponerles alternativas que puedan atraerles o engancharles, como a las que accede mi ahijada adolescente.


En esta situación excepcional por el coronavirus, 
coherentes, pero más flexibles con las normas: 
¿Se puede más tiempo de móvil? Coherente:
Como siempre, con límite. Flexible: 
Les permitimos más tiempo, porque la reclusión precisa flexibilidad.

- Los adolescentes, como los adultos, necesitan su espacio propio, por lo que estar en su  txoko (rinconcito para estar bien) con sus cosas es importante. Quince días encerrados todos en casa sin salir precisan que cada miembro de la familia pueda estar consigo mismo a veces, con la familia, a veces. Ni individualismo a ultranza ni tampoco estar a todas horas casi fusionados. 

- Algunos adolescentes, como los niños/as, necesitan moverse. “No sé que harán los chicos en casas pequeñas” – me dice mi ahijada. “Yo lo que propongo es que hagan un ejercicio básico como bailar, o hacer estiramientos, o gimnasia” En un pequeño espacio de la casa se puede. Porque hay niños y adolescentes que necesitan moverse para regularse.

- La música, es el periódico de la juventud, es un elemento regulador y que favorece la conexión emocional con los adultos… Que conozcamos las canciones que les gustan, que ellos conozcan las nuestras…

OS ENVÍO TODO MI ÁNIMO DESDE AQUÍ CON LA ESPERANZA DE QUE SALDREMOS FORTALECIDOS DE ESTA. Y CON EL DIBUJO QUE MI COLEGA RAFA GUERRERO ME HA DEJADO COMPARTIR, UN FUERTE ABRAZO A TODOS Y TODAS.



Recomendaciones elaboradas por José Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo, en base a los autores: Jorge Barudy, John Bowlby, Rafael Benito, Cristina Cortés, Boris Cyrulnik, Maryorie Dantagnan, Arturo Ezquerro, Ana María Gómez, Sue Gerhardt,  Carl Jung, Anabel González, Peter Levine, Josefina Martínez, Dolores Mosquera, Violeta Oaklander, Pat Ogden, Dan Siegel, Mario Marrone, Niels Rygaard, Janet West.

A TODOS ELLOS Y ELLAS, GRACIAS POR ENSEÑARME.