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lunes, 11 de mayo de 2026

El apego se recupera tras la institucionalización, si las personas adoptadas retoman su desarrollo en entornos estables y de apoyo, según The Greek Metera Study publicado por la revista Attament and Human Development.




Panagiotis Zournatzidis, Patrick Luyten, Peter Fonagy, Vasiliki Salavou, & Pavlina Vorria (2026). Attachment in adoptees and non-adoptees from infancy to young adulthood: The Greek Metera study. Attachment & Human Development, 28(2), 139–162. https://doi.org/10.1080/14616734.2026.2632638  


La revista científica sobre apego, Attachment and Human Development publica en su último número de Abril de 2026 un artículo sobre el apego en personas adoptadas y no adoptadas desde la infancia hasta la vida adulta, es decir, en qué medida la seguridad en el apego se mantiene estable o se producen modificaciones, y de qué factores dependen estas. Si las representaciones de apego son dinámicas y plásticas y se modifican en relación a nuevas experiencias vinculares. También el estudio se centra en personas adoptadas y si sus representaciones están rígidamente determinadas por el trauma del abandono o la negligencia. 

Para quienes no tenéis demasiado tiempo, os he preparado un resumen corto del artículo y un breve texto con las ideas principales. Si alguno/a queréis profundizar más, os dejo un enlace a un texto traducido al español de mayor extensión, para acceder al mismo, haced CLICK



RESUMEN DEL ARTÍCULO

Este estudio longitudinal analiza la evolución del apego en adultos jóvenes adoptados que vivieron experiencias tempranas de institucionalización, centrándose en si la recuperación observada tras la adopción se mantiene en la adultez y qué factores predicen continuidad o cambio en los modelos de apego. La investigación parte de que el cuidado institucional se asocia frecuentemente con apego inseguro y desorganizado, mientras que la adopción suele actuar como una intervención reparadora, favoreciendo procesos de “catch-up” o recuperación evolutiva.

Desde un marco teórico, el estudio dialoga con dos perspectivas sobre la estabilidad del apego: la prototípica, que enfatiza la persistencia de los modelos internos tempranos, y la revisionista, que destaca su plasticidad frente a nuevas experiencias. En consonancia con investigaciones previas, los resultados cuestionan una estabilidad fuerte del apego a lo largo del desarrollo. No se halló continuidad significativa desde la infancia ni desde la adolescencia hasta la adultez, apoyando la idea de que el apego puede reorganizarse en función de experiencias posteriores.

Los hallazgos muestran que, aunque muchos adoptados alcanzaron seguridad del apego en la adultez, presentaron más inseguridad —especialmente patrones evitativos y estados no resueltos— que los no adoptados. Sin embargo, no se confirmó que la edad en la adopción predijera el apego adulto, posiblemente debido a la calidad del cuidado recibido en la institución estudiada. Esto sugiere que las experiencias tempranas adversas no determinan de manera rígida el desarrollo posterior del apego.

Un hallazgo central es que los acontecimientos vitales estresantes en la adultez (pérdidas, enfermedad, maltrato) sí predijeron inseguridad del apego, especialmente rasgos preocupados, reforzando una visión del apego como sistema adaptativo sensible al contexto. En cambio, ni el apego adolescente, ni la función reflexiva, ni la calidad de las amistades, ni la salud mental materna actuaron como predictores significativos del apego adulto, lo que cuestiona algunas hipótesis previas y subraya la complejidad de los procesos implicados.

El estudio destaca como fortaleza su diseño longitudinal único desde la infancia institucionalizada hasta la adultez, utilizando múltiples medidas de apego en distintas etapas evolutivas. Entre sus limitaciones figuran el tamaño muestral moderado, la ausencia de medidas del apego de los padres adoptivos y la falta de variables relacionadas con la identidad adoptiva y el contacto con la familia biológica.

En conjunto, los resultados sugieren que la adopción favorece procesos importantes de recuperación, pero también que pueden persistir vulnerabilidades latentes que emergen ante experiencias adversas posteriores. Más que un rasgo fijo, el apego aparece como un proceso dinámico moldeado por experiencias continuadas a lo largo del ciclo vital. Estos hallazgos abren vías para futuras investigaciones e intervenciones orientadas a promover seguridad del apego en personas adoptadas a lo largo de la vida.

IDEAS PRINCIPALES

La adopción puede promover una recuperación significativa del apego tras experiencias tempranas de institucionalización (“catch-up”), reduciendo inseguridad y desorganización, aunque esta recuperación no siempre garantiza seguridad estable en la adultez.

El apego no mostró una estabilidad lineal a lo largo del desarrollo (infancia–adultez), lo que apoya una visión dinámica del apego más que una concepción rígidamente determinada por las experiencias tempranas. Esto es algo que vengo observando en la clínica y en mi aplicación de la Traumaterapia sistémica durante más de veinte años a pacientes adoptados: las representaciones mentales de apego entran en diálogo con las experiencias posteriores, y si estas son de seguridad con un contexto familiar y social estable y de apoyo, aquellas pueden modificarse positivamente y ganarse a la seguridad. 

Los adultos adoptados presentaron mayor riesgo de inseguridad del apego (especialmente apego evitativo y estados no resueltos) que los no adoptados, aunque muchos alcanzaron niveles de seguridad comparables a la población general.

La edad en la adopción no predijo el apego adulto, cuestionando la idea de que una institucionalización más prolongada determine necesariamente peores resultados en apego (Pero hay que tener en cuenta que el estudio se ha hecho en centro llamado Metera donde los adultos promovían cuidados basados en el apego, con lo cual no es prudente generalizar). Por lo tanto, qué enorme trascendencia tiene para el futuro desarrollo del niño que los centros de acogida y los orfanatos del mundo estén informados por la teoría del apego, destacando la gran labor que en este sentido ha ejercido y ejerce el psicólogo danés Niels Rygaard. 

Los acontecimientos vitales estresantes en etapas posteriores predijeron inseguridad del apego adulto, mostrando que las experiencias continuadas tienen un peso importante en la reorganización de los modelos internos de trabajo. Los niños adoptados deben enfrentarse a muchos desafíos en su crecimiento, si el entorno familiar y escolar no son conscientes del estrés que ello conlleva la evolución puede ser negativa, sobre todo cuando la regulación emocional, la estrategias de afrontamiento, la inseguridad y la integración social están comprometidas. 

Ni el apego adolescente, ni las amistades, ni la función reflexiva actuaron como predictores significativos del apego adulto, lo que sugiere que los procesos que explican cambio y continuidad son más complejos de lo esperado.

El apego se entiende mejor como un proceso adaptativo y plástico, influido por experiencias relacionales a lo largo de la vida, más que como una estructura fijada en la infancia. Efectivamente, coincido con esta conclusión del estudio. Muchos adoptados pueden confirmar que gracias a personas con las que se han encontrado en su camino -tutores de resiliencia (Cyrulnik, 2003)- han vivido vínculos reparadores que han aumentado su seguridad y confianza. 


Portada del libro "Traumaterapia sistémica"


Persisten vulnerabilidades latentes en algunos adoptados, aunque las experiencias tempranas adversas no determinan de forma inevitable los estados mentales de apego en la adultez. Realmente, Cyrulnik (2003) nos ha dicho que "una infancia infeliz no determina la vida", el acompañamiento de años que hacemos desde la Traumaterapia sistémica (con su modalidad ecosistémica, en la cual trabajamos para generar cambios en los contextos de vida de la persona que le puedan sujetar y sostener) con personas adoptadas nos demuestra que una red de apoyo familiar, social, profesional... es la clave para hacer un proceso resiliente. 

La Traumaterapia sistémica no busca solo resolver memorias traumáticas, sino promover procesos de reorganización del apego y reanudación del desarrollo mediante experiencias relacionales transformadoras. Yo le llamo el principio de plasticidad relacional. Lo resumiría así: Allí donde hubo trauma relacional puede haber reorganización relacional. Por ello, los modelos de terapia para el trauma que se focalizan solo en integrar las experiencias traumáticas no se pueden olvidar que aquel la mayoría de las veces implicó el maltrato, el abandono, el abuso o la negligencia de una o de las dos figuras de apego primarias (normalmente, los padres biológicos); por ello, es necesario recuperar la capacidad de sentirse seguro y confiado y procesar y elaborar esto dentro una relación terapéutica y contexto sociofamiliar que lo promuevan. 

Se necesitan más estudios longitudinales, especialmente sobre factores protectores, experiencias adoptivas e impacto de transiciones vitales (como la parentalidad) en la evolución del apego.

REFERENCIAS

Cyrulnik, B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Gedisa. 

lunes, 13 de abril de 2026

Retos y desafios de la postadopción, Marisa Méndez y Casilda Cortés (coord.)


Retos y desafios de la postadopción 
Marisa Méndez y Casilda Cortés (coord.)
Con prólogo de Sandra Baita


Para adquirir el libro, haz click AQUÍ


Recientemente, en febrero de 2026, ha sido publicado un libro sobre la Postadopcion, una etapa en la que la literatura sobre el tema es escasa, a menudo los libros van dirigidos a la infancia, siendo este que os presento de mirada más amplia al incluir este periodo de la vida, pero sobre todo teniendo en mente a las personas adoptadas adolescentes y adultas. Por eso se constituye como un libro singular y que viene a llenar un vacío, tanto para las familias y las personas adoptadas mayores como para los profesionales que los acompañan o conviven con ellos en algún momento de sus vidas. 

Marisa Méndez y Casilda Cortés Puya son las coordinadoras de este libro y cofundadoras de la Asociación Postadopción en Acción (APAeA), una entidad nacida del compromiso por dar visibilidad a las necesidades reales que surgen tras la adopción. Su objetivo es impulsar el estudio multidisciplinar de la realidad adoptiva, crear una red de apoyo que acompañe con recursos a las personas adoptadas y a sus familias a lo largo de sus vidas y promover políticas públicas y recursos especializados que comprendan y actúen para proteger el proceso vital de la postadopción. Esta última reivindicación referida a las políticas públicas y a recursos especializados para las personas adoptadas, es un petición reiterada. Desde prácticamente el boom de la adopción, principios de este siglo, los profesionales y personas concienciadas con las necesidades de estas personas y familias, en casi todos los eventos y congresos -y desde este blog- se han solicitado programas de apoyo técnico a las familias desde los servicios sociales, así como formación especializada para maestros, orientadores, psiquiatras, psicólogos, logopedas, pedagógos... 

Cristina Herce, Maryorie Dantagnan y quien estas líneas escribe, hemos participado con un capítulo que precisamente presenta una propuesta de trabajo con jóvenes y adultos adoptados desde la Traumaterapia ecosistémica. Pretendemos ir más allá de los formatos clásicos de la terapia individual -insuficientes a todas luces para ayudar y apoyar a las personas adoptadas- para proponer intervenciones ecosistémicas basadas en la creación de un vínculo afectivo, de encontrar un sentido a lo vivido y sobre todo de co-construir, junto con la participación activa de la persona adoptada, un contexto vital basado en los bienes y servicios que ofrece la comunidad. El propósito es generar una red de apoyo que sostenga y acompañe a aquella y que sea capaz de fomentar la resiliencia secundaria. Cristina Herce, psicóloga, expone, además, su excelente trabajo de más de veinte años con las familias adoptivas de la Asociación Ume Alaia Gipuzkoa y cómo ha llevado a cabo este grupo con visión terapéutica y ecosistémica.

Basándose en el marco comprensivo de la Traumaterapia ecosistémica (TE), este modelo recoje cuáles son los principales retos y desafíos que presenta este tipo de parentalidad, así como qué psicoterapias y programas educativos en la escuela pueden dar respuesta a las consecuencias que en la salud y en el desarrollo dejaron los traumas tempranos que con frecuencia estas personas sufrieron. A menudo, presentan una mayor vulnerabilidad al estrés, déficit en la regulación emocional, problemas de aprendizaje, afectación al neurodesarrollo, síntomas psotraumáticos, problemas con el lenguaje, mayor probabilidad de sufrir trastornos mentales y de la personalidad, problemas de atención y memoria, en el desarrollo cognitivo y en el establecimiento de vínculos afectivos saludables con su familia y otras personas. Todo ello complica su vida en demasía.

El libro "Retos y desafíos de la postadopción", bajo la coordinación de Marisa y Casilda, agrupa a un buen número de profesionales y protagonistas de la adopción para tratar de dar respuesta a algunas de las cuestiones más importantes y sensibles mencionadas en el párrafo anterior. Así pues, el libro arranca con un prólogo escrito por Sandra Baita, psicóloga argentina especialista en trauma complejo, disociación y apego, quien lleva buena parte de su vida profesional dedicada al tratamiento psicológico de las personas adoptadas y sus familias. Ella es la telonera de lujo de este libro, y en sus comienzo ya deja patente que "...entendemos que un ser humano necesita desarrollarse en un entorno estable y seguro. Pero si no entendemos qué necesita ese nuevo entorno para adaptarse al niño que llega, y qué necesita el recién llegado para sentirse a salvo en ese nuevo refugio, la loable tarea se parecerá simplemente a un fuego de artificio iluminando transitoriamente una noche oscura".

En la contraportada del libro, se nos dice: "en un mundo que comienza a mirar la adopción con mayor profundidad, la postadopción emerge como una etapa esencial para comprender las vivencias, los retos y las necesidades de las personas adoptadas y de sus familias. Si es profesional del ámbito social, educativo o sanitario, forma parte de una familia adoptiva o ha vivido la experiencia de la adopción en primera persona, este libro le brindará una visión integradora, rigurosa y humana de la realidad postadoptiva".

A través de una lectura amena y accesible, descubrirá cómo comprender las dinámicas postadoptivas:

Identificar los factores emocionales, sociales y legales que influyen en la construcción del vínculo y en el sentido de pertenencia.

Reconocer las huellas del trauma temprano: entender cómo el dolor no elaborado puede manifestarse en la infancia, en la adolescencia y en la vida adulta, y cómo acompañarlo sin reactivar el sufrimiento.

Fortalecer los recursos familiares y profesionales: adquirir herramientas prácticas para sostener procesos complejos con sensibilidad, conocimiento y respeto.

Impulsar una mirada sistémica y social: concebir la postadopción como una responsabilidad colectiva que implica a familias, instituciones y comunidad.

Además, en este libro encontrarás testimonios reales, propuestas de intervención y reflexiones que invitan a transformar la forma en que acompañamos a quienes fueron adoptados: con conocimiento, con empatía y con compromiso humano.

"Dame un punto de apoyo y moveré MI mundo"


Por capítulos, nos encontramos:

Capítulo 1: Desafíos de la postadopción: una realidad ignorada. Por la Asociación Postadopción en Acción. En este capítulo se hace un exhaustivo repaso a cuáles son las necesidades de esta etapa postadoptiva. La adopción no es el final de un proceso. Los desafíos más frecuentes están en la falta de datos y conocimiento; en la falta de reconocimiento institucional; en la falta de formación profesional; en la falta de recursos económicos y en el desamparo jurídico al alcanzar la mayoría de edad. El capítulo urge a quien corresponda a la acción, tras un periodo de reflexión y voluntad política y compromiso social compartido. 

Capítulo 2. Adopción y trauma complejo. Claves para comprender y acompañar. Por Mabel Medina y Esther Blanco. En este capítulo, las autoras desarrollan la importancia que tiene el abordaje terapéutico del trauma y cómo debe ser llevado a cabo. Este exige una mirada que contemple el daño temprano y las capas de experiencia añadidas a lo largo de su vida. 

Capítulo 3. Neurodesarrollo y adopción. Por José Ramón Gamo y Francisco Javier Solís. En este capítulo, a través de una revisión bibliográfica de diversos estudios sobre el desarrollo cerebral en contextos de adopción, explora cómo el neurodesarrollo influye en la conducta, el desarrollo emocional y en los procesos de aprendizaje. 

Capítulo 4. La traumaterapia ecosistémica en postadopción. Cristina Herce, Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo presentan una propuesta de trabajo para jóvenes adoptados, una forma de acompañamiento que trasciende los límites de la consulta psicoterapéutica individual. Dado los antecedentes de trauma en el desarrollo, las personas adoptadas que están cercanas a la mayoría de edad y carecen de apoyos humanos y de recursos, pueden beneficiarse de un acompañamiento estable por parte de dos profesionales -psicólogo y educador- que les ofrezcan un vínculo, un sentido y una guía para utilizar y aprovechar los recursos sociales, sanitarios y comunitarios existentes. Se fundamentan en el "Dame un punto de apoyo y moveré MI mundo". Cristina Herce expone, además, como ya hemos dicho, su experiencia de trabajo en formato grupal con familias adoptivas, la fuerza del apego grupal, durante más de veinte años en la Asociación Ume Alaia Gipuzkoa. 

Capítulo 5. El papel del sistema sanitario en la postadopción. Por Talía Sainz y María José Penzol. Nos habla del papel crucial que el sistema sanitario juega en la postadopción. La intervención, nos dicen las autoras, debería comenzar en la etapa previa al proceso de adopción, acompañar el acogimiento y continuarse en la fase de postadopción. Hace una revisión detallada del impacto de la adopción en la salud, los recursos y carencias del sistema. También aborda el reto de la adolescencia adoptada en salud mental y los retos y desafíos en la atención sanitaria en la adopción internacional. 

Capítulo 6. Trauma y capacidad jurídica. Por María Jesús Crespo y Eva María Mila. Este capítulo aborda un tema necesario, delicado y que preocupa a numerosas familias con hijos más allá de los dieciocho años. Al alcanzar la mayoría de edad, afirman María Jesús y Eva María, la ley reconoce a las personas adoptadas plena capacidad jurídica y se espera que sean capaces de tomar decisiones, de gestionar su vida y de enfrentarse al mundo como un adulto más. ¿Pero qué pasa cuando no están preparados para hacerlo? 

Capítulo 7. Creciendo juntos: habilidades esenciales para padres y madres adoptivos y el poder del apoyo colectivo. Por Montse Lapastora. Este capítulo se centra en la necesidad que los padres y madres tienen de ajustar las expectativas a la realidad. Como dice la autora, es imprescindible desarrollar competencias parentales y asumir un camino de crecimiento compartido, en el que el respeto, la paciencia y el acompañamiento amoroso permiten construir vínculos sólidos y verdaderamente transformacionales. Habla también de los beneficios de los grupos de apoyo a las familias adoptivas. 

Capítulo 8. Testimonios de jóvenes adoptados. Recogidos por Luz Muñoz Asenjo.

Y, finalmente, un apartado final titulado: "Carta para ti, si eres una persona adoptada"

En suma, un libro totalmente recomendable y necesario para los propios adoptados jóvenes y adultos, sus familias y los profesionales que los acompañan. Y también para los técnicos de infancia, políticos y personal sanitario, jurídico, educativo y del ámbito social. Ha sido un honor contribuir, esperamos que cale hondo y consiga mayor sensibilidad y apoyos hacia las personas adoptadas. 

lunes, 15 de diciembre de 2025

Entrevista a Gaudencio con motivo de la aparición de su libro "Verdades sobre la adopción"



Presentamos el libro "Verdades de la adopción"
Autor: Gaudencio Rodríguez Juárez, psicólogo





Gaudencio Rodríguez Juárez es esposo, papá, psicólogo clínico, psicoterapeuta, diplomado en múltiples temas: en Parentalidad, Apego y Desarrollo; en Género, Cultura y Sociedad; en Abordaje Multidimensional del Trauma Complejo; en Derechos Humanos y Grupos Vulnerables; en Apego y Mentalización a lo largo del Ciclo Vital; entre otros.

Escritor; creador de cursos, talleres y materiales sobre parentalidad, crianza positiva y buenos tratos; conferencista internacional; autor de los libros "Cero golpes" (4ª edición, 2023; adquiérelo en Amazon: https://a.co/d/05IRywL) y "Verdades de la adopción" (2025; adquiérelo en Amazon: https://a.co/d/adpUQml)

Recientemente reconocido por el sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de Manuel Doblado, Guanajuato, México, su ciudad de origen, “por su destacada trayectoria y su compromiso a la crianza positiva y los buenos tratos que a través de 30 años ha contribuido significativamente al fortalecimiento de las familias y a la protección de los derechos de la niñez y la adolescencia, tanto a nivel nacional como internacional, así como por su colaboración con organismos como UNICEF, su autoría en obras de referencia en materia de crianza respetuosa y su liderazgo en procesos legislativos que prohíben el castigo corporal”.



Presentación

Mediante estas líneas, quiero presentaros a Gaudencio Rodríguez Juárez, colega que ejerce su labor profesional en México. Como habéis podido leer en su semblanza de autor, Gaudencio atesora una dilatada trayectoria profesional en el campo de la psicología, la psicoterapia infantil, la crianza y la parentalidad positivas y especialmente en el trabajo con las familias adoptivas. 

Quiero sobre todo agradecerle que nos haya concedido una entrevista en exclusiva sobre su libro "Verdades de la adopción", así como un texto que es sinopsis de esa charla que tuvimos juntos. En esta entrevista, Gaudencio y yo aprovechamos para tratar los temas que nos parecen clave en la adopción, las verdades que él ha ido recogiendo en su vasta carrera como psicólogo, las cuales son fruto de la experiencia y la relación con las familias, los niños/as y los jóvenes adoptados, pero también de sus lecturas y formación.

Os invito a acercaros a su nuevo libro, es el que necesitamos si estamos pensando en ser familia por adopción, o si ya la somos. No pretende pontificar sino compartir aquellos temas sensibles y fundamentales que en su experiencia han demostrado ser muy relevantes para que los niños/as tengan la protección y los cuidados de calidad a los cuales tienen derecho. 

Os dejo con el texto que Gaudencio Rodríguez ha preparado para nosotros, un resumen de nuestra entrevista, y a continuación con el vídeo de esta. Él explica los contenidos de una manera detallada. 

Muchísimas gracias, Gaudencio, por hacer Buenos tratos. Formas parte ya del elenco de autores colaboradores del blog. 

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Sinopsis del libro

Verdades de la adopción contiene 20 verdades que en su conjunto transmiten un mensaje apremiante, así como herramientas y recursos relacionadas con 1) las hijas e hijos adoptivos, 2) las madres y los padres adoptivos y 3) la adopción como figura. 

¿Cuál mensaje? El de la urgencia de trabajar en la restitución de todos los derechos de todas las niñas, niños y adolescentes privados de cuidados parentales; sobre todo el derecho a vivir en familia, pues son muchos viviendo entre las paredes de una institución residencial o casa hogar. 

¿Cuáles recursos? Aquellos que fortalezcan y potencien las competencias parentales y para la crianza de las madres y padres adoptivos, así como de las y los profesionales de las instituciones residenciales, de tal manera que esto les permita ejercer de amortiguadores ante la adversidad que atraviesan las niñas, niños y adolescentes; también aquellos recursos que alienten a las autoridades competentes a echar mano de sus facultades jurídicas, administrativas y humanas para eliminar el sufrimiento de esta población infantil y adolescente, producto del maltrato y la orfandad.


Síntesis de la charla 

"Verdades de la adopción" se conforma de tres apartados, los cuales suman más de 500 páginas distribuidas en 20 capítulos. Cada capítulo constituye una verdad, una frase afirmativa que en el proceso de acompañamiento de las y los adoptantes ha resultado estímulo para la reflexión y análisis del estado que guarda la adopción en este momento sociohistórico, así como para identificar el papel que han de desempañar ante quien será su hija o hijo.

La motivación para escribir "Verdades de la adopción" tiene que ver con el deseo del autor de hacer un aporte al tema de la adopción considerando sus aspectos neurológicos, biológicos, psicológicos, social y jurídico, así como compartir con el lector tres décadas de experiencia acompañando a familias adoptivas, a profesionales y a equipos de instituciones involucradas en la adopción, aprendizajes que pueden contribuir a la comprensión de las consecuencias del maltrato infantil producto de la parentalidad tóxica o deficiente, de las consecuencias de la institucionalización, así como el deseo de alentar prácticas de protección y atención respetuosas de los derechos humanos y conscientes de las necesidades del desarrollo infantil.

La idea de su escritura también surge del deseo de aportar información que pueda no sólo proporcionar conocimiento, sino también mover alguna que otra célula de quien lea sus páginas, logrando sensibilizar y, ojalá, estimular a la acción en favor de la adopción.



Se trata de una obra escrita desde lo que aportan la evidencia científica, el enfoque de derechos humanos, el marco jurídico actual y las ciencias del desarrollo humano; tiene un marco teórico que abreva del psicoanálisis, neurociencias, teoría del apego y del trauma, resiliencia, parentalidad positiva, estudios sobre adopción, etcétera, con un lenguaje accesible para todo mundo, porque precisamente su contenido está dirigido no sólo a las familias por adopción y a las y los profesionales involucrados en sus procesos y atención, sino a todos los miembros de la sociedad, pues todos tenemos algo que ver con la adopción.

Además de proporcionar directrices, criterios y herramientas precisas sobre la adopción y sus procesos, esta obra también lanza un llamado a construir una mejor cultura de la adopción.

El lector encontrará todos los tópicos relevantes en cuanto a la adopción: duelos y esperanzas, la importancia del origen, cómo fortalecer el vínculo infanto-parental, recursos para una parentalidad terapéutica, las consecuencias de las experiencias adversas en la infancia y de la institucionalización, el trauma y la resiliencia, los tipos de motivos para adoptar, consideraciones en los distintos momentos —preadopción, adopción y postadopción— para el éxito de la adopción, la importancia de los equipos de las instituciones residenciales, consideraciones para la construcción de una mejor cultura de la adopción, directrices para el mejoramiento de los procesos de la adopción y muchos otros temas más.




"Verdades de la adopción" invita a las y los adoptantes a prepararse antes, durante y después de que la hija o hijo llegue a casa, a las y los profesionales a especializarse en el tema, a los Estados a crear políticas públicas que garanticen el derecho a vivir en familia de manera contingente y la sociedad en su conjunto a mantener un espíritu inclusivo ante las múltiples formas de hacer y ser familia.

Entrevista videograbada 
con Gaudencio Rodríguez Juárez 




viernes, 5 de diciembre de 2025

Podcast "La adversidad temprana y la importancia de los buenos tratos en la infancia", jóvenes adoptados de Ume Alaia con José Luis Gonzalo, psicólogo.


Podcast


La adversidad temprana y la importancia de los buenos tratos en la infancia


Disponible en Spotify



Jóvenes adoptados de la Asociación Ume Alaia Gipuzkoa


entrevistan a Jose Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo.







Un grupo de jóvenes de la Asociación de Familias Adoptivas de Gipuzkoa Ume Alaia me han entrevistado con el fin de dar a conocer la importancia de los buenos tratos a la infancia. También abordamos temas como el maltrato temprano y sus consecuencias, el trauma y la resiliencia y de qué factores depende hacer un buen proceso de adaptación e integración socio-emocional. Al final, se ha convertido en una agradable tertulia donde todos y todas hemos participado y hemos compartido nuestros puntos de vista: ellas y ellos como jóvenes adoptados y, por mi parte, desde la óptica de un profesional conocedor del tema y que ha vivido y compartido muchas historias en psicoterapia con niños/as y jóvenes como ellos/as. 


Ha sido un verdadero placer, felicito a estos jóvenes por esta iniciativa y les animo a seguir dando voz a la adopción y a sus experiencias. 


Os dejo el objetivo de la sesión y un resumen de los contenidos que os podéis encontrar en el podcast, explicado por los mismos jóvenes. 


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Objetivo: reflexionar sobre los buenos tratos que necesitamos en la infancia.

Jose Luis Gonzalo Marrodán es el creador del blog Buenos tratos donde recopila recursos y materiales sobre este tema que necesitamos en la infancia. 

Muchos de nosotros, como personas adoptadas, hemos sufrido malos tratos en nuestra infancia.

A través de la conversación con Jose Luis, analizaremos cómo afectan esos tratos a nuestra infancia, adolescencia y a lo largo de nuestra vida. Tienen impacto en nuestra autoestima, en la manera de relacionarnos, en como experimentamos el miedo... ¿Lo sabías?

lunes, 13 de octubre de 2025

"La historia de un bebé. Hablando de adopción con los niños", por Mónica Castañeda Urrutia, psicóloga

 

 

Este libro comparte la historia de una niña que nació de una pareja que no tuvo recursos emocionales ni económicos para criarla. Presenta una narrativa a los pequeños sobre lo que a la niña le sucedió antes de su adopción. Es un recurso que ayuda los niños que fueron adoptados a organizar pensamientos y sentimientos, y con esto dar coherencia a su propia experiencia al haber sido adoptados.



Hoy os presentamos el relato "La Historia de un bebé. Hablando de adopción con los niños". Una herramienta que puede ser de gran ayuda para todas las familias adoptivas que tienen que comunicarse con su hijo/a adoptivo/a y compartir con él/ella una narrativa sobre sus orígenes e historia. Muchas familias no saben cómo manejarse con este sensible y delicado tema, ni tampoco saben cómo empezar, aunque es cierto que de la adopción, como dice Giménez-Alvira, hay que hablar desde el principio y no hacer de ella un tema tabú. Para ello, es necesario saber hilar un relato y encontrar las palabras. Muchos padres y madres tienen miedo de herir a sus hijos y no saben qué decir, ni mucho menos encontrar un lenguaje apropiado a la edad de su niño/a.

Mónica Castañeda, psicóloga y persona adoptada, ha cubierto esta necesidad. Ha publicado el cuento "La Historia de un bebé" en el que presenta el relato que bien le podrían contar unos padres/madres a su hijo/a adoptivo/a. No utiliza terceros elementos sino que es para esos niños/as que necesitan aproximarse con delicadeza a lo real, pues se habla, de manera honesta y clara, directamente del bebé y de la familia, es decir, para niños a partir de 6/7 años (edad madurativa). 

Este relato está escrito por una psicóloga experta en el tema. La verdad es que no estamos sobrados de materiales especializados y que sean de calidad. 

Os dejo con un vídeo breve en el que Mónica Castañeda nos cuenta lo más importante de esta historia y con una entrevista que ha tenido a bien conceder a nuestro blog Buenos tratos. ¡Enhorabuena por tu trabajo, Mónica, y gracias por atender nuestra llamada!


Mónica Castañeda Urrutia ha tenido
la amabilidad de presentarnos su relato "La historia de un bebé" en vídeo

José Luis (JL): Lo primero, darte la enhorabuena por la publicación de este cuento o mejor, relato.  ¿Qué te motivó el escribir “La historia de un bebé?

Mónica (M): Tuve dos motivaciones, la primera es mi historia como hija por adopción, pues mis padres biológicos me entregaron a mis papás al nacer, ellos nunca pudieron hablar conmigo de cómo fue que llegamos a ser familia, crecí sin tener un relato cierto de mi historia de vida. La segunda motivación fue mi experiencia acompañando familias en sus procesos emocionales pre y post adopción.

JL: Las familias adoptivas están necesitadas de este tipo de materiales, porque uno de los temas más importantes es compartir con el hijo su historia de vida: cuándo es adoptado, por qué, dónde nació, qué ocurrió… se les hace muy difícil qué decirles y cómo decírselo. Este libro puede ser de gran ayuda porque pone en palabras los temas más importantes y lo hace con gran sensibilidad, ¿es así?

M: Si, José Luis, efectivamente, compartir con el hijo su historia de origen es una de las tareas más especiales y trascendentes de la crianza por adopción.

En muchas ocasiones, mamás y papás pueden pensar que lo mejor es no compartir con sus hijos lo que vivieron antes de la adopción, creyendo que así evitarán confusión o dolor, sin embargo, es importante recordar que los niños ya lo saben, lo vivieron, está en su memoria, y aunque no tengan palabras para expresarlo, sienten que hay algo que no se les dice. Intuyen que hay una parte de su historia que permanece en silencio.

Dar voz a esa historia desde el amor, la verdad y el respeto, abre la posibilidad de que ese dolor sea acompañado, validado y transformado.

JL: Pienso que este relato puede ser la oportunidad para que los padres puedan establecer un diálogo con su hijo, y para que se propicien comunicaciones sintonizadas con lo que este puede sentir…

M: Así es, en mi experiencia, este material ha podido generar reflexiones en las que surgen preguntas que no habían encontrado el momento de ser expresadas, permite hablar de las dudas y de las emociones que se logran poco a poco identificar.

JL: A veces hay miedo en los padres y familias a abordar este tema, a hacerle daño al niño con recuerdos dolorosos. ¿Aún pesa la idea de qué es mejor hacer tabula rasa del pasado y ceñirse a la vida actual? 

M: Sí, todavía sigue por ahí esa creencia, afortunadamente cada vez menos, pues hoy tenemos mucha información valiosa sobre los beneficios de hablar de una manera clara con los niños la verdad de su historia de vida, solo que es también importante abordar el tema de una manera sensible, informada y amorosa pues muchas veces los diálogos pueden darse con una comunicación que puede confundir más, como es el caso del uso del lenguaje simbólico, por ejemplo: “Naciste de mi corazón”, “Un ángel te trajo a la puerta de mi casa”, “Una estrella te trajo a nuestros brazos”, etc.

JL: Pienso que el relato está contado de una manera sencilla, clara, honesta, con un lenguaje accesible y comprensible, y esto es importante porque la honestidad y la empatía en la transmisión del relato son fundamentales. ¿Cuál es tu punto de vista sobre esto? 

M: Yo también comparto tu punto de vista al respecto; Al hablar con los niños es fundamental darles información clara y adecuada a su nivel de comprensión. Algo muy importante que he recogido en mi experiencia personal es que la manera en que los padres transmiten el relato debe estar marcada por la madurez, la ecuanimidad y la ternura porque el niño es muy sensible y tiende a asumir la emocionalidad de los padres.

JL: La idea y el sentimiento a transmitir es que se puede llegar a formar una familia por diferentes vías. Una de ellas es la adopción. Pero lo importante es tener una familia con la que puedas crear un vínculo amoroso y seguro. ¿Estás de acuerdo?

M: Totalmente, porque el tema de la diversidad familiar es en mi opinión esencial de abordar en las familias por adopción.

JL:Cuéntanos tu experiencia como profesional de la adopción abordando los orígenes.

M:En mi experiencia profesional, acompaño a las familias en varios pasos clave al momento de hablar con sus hijos sobre su historia de origen:

1. Recuperar la información disponible: animar a los padres a buscar todos los elementos posibles de la historia del niño, pues cada dato aporta claridad y sentido.

2. Construir la línea de vida: trabajar junto a los padres en la elaboración de una narrativa visual y cronológica que dé orden y coherencia a la historia de su hijo.

3. Explorar lo emocional en los padres: antes de transmitir la historia, es importante que mamá y papá trabajen sus propias emociones, de manera que el relato llegue al niño desde un lugar de serenidad y contención.

4. Acompañamiento terapéutico al niño: cuando el niño llega a terapia, se retoma lo compartido por los padres, se validan sus emociones y se exploran dudas o sensaciones que aún no comprende.


JL: ¿Puedes compartirnos alguna experiencia que te haga llegado al corazón y que se te haya quedado grabada? 

M: A lo largo de mi experiencia profesional he acompañado a muchas familias en su camino por la adopción. He vivido múltiples momentos significativos, pero lo que más me emociona es ver a los niños cuando conocen su historia de origen y, en ese proceso, se sienten amados, comprendidos y acompañados por sus padres.

Es por esa emoción que yo he sentido en mi práctica profesional que nació este libro.

JL: Las imágenes también cuentan, y el relato está bonitamente ilustrado por Adi Rivera…

M: Agradezco a Adi Rivera, ilustradora mexicana que desde el primer momento entendió lo que yo quería transmitir, la ternura de los personajes, las diferencias físicas que suelen estar presentes en las familias por adopción, ella pacientemente lo fue entendiendo y con sensibilidad lo proyecto. 

JL: Antes de terminar, ¿algo más que quieras añadir? No te olvides de decirnos dónde podemos comprar el librito. 

M: Yo espero con este libro colaborar para que las mamás, papás y profesionales puedan hablar con verdad sobre adopción a la vez que refuerzan emocionalmente a los niños.

El libro está a la venta en la plataforma de Amazon


Muchas gracias y muchos éxitos 


lunes, 16 de diciembre de 2024

La parentalidad terapéutica dentro de la Traumaterapia sistémica en el acogimiento familiar, por Jose Luís Gonzalo


La parentalidad terapéutica 
dentro de la Traumaterapia sistémica 
en el acogimiento familiar

Por Jose Luis Gonzalo, psicólogo clínico y traumaterapeuta sistémico, miembro de la RED APEGA

Este artículo ha sido elaborado para la Fundación Márgenes y Vínculos, una organización sin ánimo de lucro de interés en la atención social, que trabaja por la promoción de los derechos, la protección, la igualdad, la cultura, la convivencia, la educación y el bienestar de las personas. Desarrollan, entre otros, proyectos y servicios sociales destinados a la infancia, las familias, la mujer, personas con discapacidad, migrantes o personas en situación de vulnerabilidad o desigualdad.


El acogimiento familiar es una medida de protección para personas menores de edad en situación de desamparo con el fin de proporcionarles un entorno familiar estable. Es un derecho recogido en la Convención de los Derechos del Niño[i] que considera el interés superior de estos en todas las medidas jurídicas que se adopten. Dicha Convención dice al respecto que “… corresponde al Estado asegurar una adecuada protección y cuidado, cuando los padres y madres, u otras personas responsables, no tienen capacidad para hacerlo”

Otra alternativa de cuidados para las personas menores de edad en situación de desamparo y que por diferentes causas no pueden convivir con su familia biológica (padres u otros) es el acogimiento residencial. En este caso, los niños y adolescentes ingresan en un hogar y son cuidados y atendidos por educadores, tratando de mantener la relación con la familia de origen, si es posible y beneficioso para ellos. Los niños y jóvenes, en general, están muy bien cuidados en estos centros. Sin embargo, en muchas ocasiones, no tienen la posibilidad de crear y establecer vínculos afectivos como los que se pueden formar con una familia. 

Por ello, una familia supone otorgar a la persona menor de edad un derecho preconizado por el abogado chileno Hernán Fernández: el de “los buenos vínculos”[ii]. Como dice la experta en el ámbito, Cristina Herce[iii]: “acoger no es recoger. Con la gran cantidad de investigación disponible actualmente sobre trauma, neurociencia y bienestar infantil, el sistema no puede ocuparse únicamente de proporcionar un alojamiento y una protección física a los niños que han sufrido maltrato. Sí, la seguridad física es fundamental para alcanzar el bienestar infantil, pero su presencia por sí sola no la garantiza, ni tampoco protege necesariamente de la repetición de los ciclos de maltrato entre generaciones”. 




Por ello, es necesario que el acogimiento familiar se organice en torno al concepto de “parentalidad terapéutica”(Dantagnan)[iv] La ciencia del cerebro postula que el mantenimiento de los vínculos de apego (Bowlby)[v] es una necesidad de primer orden. “La relación de apego, esa conexión especial y estable entre las crías humanas y los adultos de su misma especie, genera interacciones que moldean el desarrollo cerebral durante la infancia y la adolescencia. En esa relación está el fundamento de un neurodesarrollo saludable y, por tanto, de la salud física y mental durante la vida adulta; pero cuando los niños y adolescentes sufren malos tratos o abandono, el crecimiento de las redes neurales sigue una trayectoria anómala, con graves consecuencias para su salud a lo largo de toda la vida” (Benito)[vi]. Por lo tanto, disponer de al menos una figura adulta estable con quien vincularse es una necesidad y un derecho de todo ser humano, y sin esta condición no se produce un sano desarrollo de la personalidad. La Ley de Protección Jurídica del Menor, tras la retirada de la tutela de un niño o niña de sus padres, dice que la primera medida de cuidado alternativo recomendada es el acogimiento familiar. Esto no quiere decir que el acogimiento residencial no deba de existir. En determinado supuestos y franjas de edad puede ser un recurso (si los centros se organizan de acuerdo con el concepto de crianza terapéutica) que se adecúe más a las necesidades de determinados niños y adolescentes. 

La mayoría de las personas establecen el vínculo de apego con sus padres y/o familia biológica, pero cuando existen problemas que comprometen la competencia de estos para garantizar los cuidados, la estabilidad de los vínculos (seguridad, afecto y permanencia) y la debida protección, la mejor medida es proporcionar a las personas menores de edad otro entorno familiar (bien dentro de la familia extensa bien en familia ajena). Cualquier configuración familiar puede ser beneficiosa para un niño o adolescente, siempre y cuando tengan suficientes “competencias parentales” (Barudy y Dantagnan)[vii] para ejercer los cuidados responsablemente. La parentalidad terapéutica es un desafío, pues conlleva hacerse cargo de niños y adolescentes que necesitan una reparación de su vínculo de apego (a menudo alterado por las historias de malos tratos que han sufrido en sus primeros años de vida). Por ello, las familias de acogida deben de formarse y prepararse para esto. Es obligación de las administraciones públicas dotarles de los equipos técnicos que les proporcionen los profesionales especializados en la aplicación de los métodos y técnicas de la parentalidad terapéutica. 

Podríamos referirnos a múltiples aspectos relacionados con el acogimiento familiar. Basándome en mi experiencia profesional de acompañamiento psicoterapéutico a niños, jóvenes y familias que conviven en régimen de acogimiento familiar, considero que son importantes los siguientes aspectos, sobre todo cuando se acoge a niños “profundamente traumatizados”. (Hughes)[viii]

La necesidad de que los equipos profesionales trabajen coordinadamente y de acuerdo con un modelo de actuación biopsicosocial que sea especializado y capaz de dar respuesta a la afectación que estos niños y adolescentes presentan en las áreas de apego, desarrollo y mentalización, así como al impacto que el trauma del desarrollo tiene en el cerebro, el sistema nervioso y, en suma, en su personalidad.

Dicho modelo debe de ser comprensivo, ecobiográfico y capaz de explicar los síntomas, dificultades y características del niño o joven como consecuencia del impacto de los malos tratos tempranos en su neurodesarrollo. Si el niño o adolescente ha sido dañado por los primeros adultos con los que se vinculó, es mediante poderosas relaciones de calidad como se producirá la reparación (Perry y Szalavitz)[ix] afectiva. Un modelo que reformule los síntomas del niño y no le señale, con diagnósticos descriptivos mal utilizados, como el causante -por las alteraciones que puede presentar- de problemas psíquicos que él no ha generado. Dichos síntomas reflejan los esfuerzos que las personas menores de edad han hecho por sobrevivir. Son los recursos que pudieron desarrollar, aunque ahora se manifiesten mediante alteraciones conductuales, que son las que molestan al mundo adulto. (Cuando los síntomas son más internalizantes o incluso aparecen como chicos complacientes y sumisos, no son perturbadores y estos tienen menos posibilidades de recibir ayuda). En realidad, reflejan un sufrimiento y son indicadores del impacto del trauma relacional en el desarrollo de las personas menores de edad. 

El modelo más adecuado y que lleva veinticinco años implantándose con éxito es la Traumaterapia infanto-juvenil sistémica de Barudy y Dantagnan y colaboradores[x]. Este modelo trabaja juntamente con el niño o joven y su familia acogedora (y en ocasiones con la biológica), así como con el contexto psicosocial donde aquel se desenvuelve. Se aplica tanto en modalidad sala de terapia (o sala de valientes) con trabajo terapéutico individual con el niño o joven, con los acogedores y en sesiones diádicas, como en modalidad ecosistémica, esto es, actuaciones conjuntas con la red psicosocial que rodea al niño y que puede mejorar o amplificar sus dificultades.

El modelo de Tres Bloques de Barudy y Dantagnan y colaboradores está basado en un principio de orden neurosecuencial (Perry, 2017)[xi] (Cómo el cerebro es afectado por el impacto traumático que los niños suelen sufrir en sus primeros años de vida, claves para la organización cerebral y para la creación de los sentimientos de seguridad y confianza). “Cuanto más replique una intervención cómo se produce el desarrollo del cerebro y más se aproxime a un principio de orden neurosecuencial, más probable que resulte exitosa”, dice Bruce Perry (2017) El modelo de Barudy y Dantagnan hace suyo este principio.

 

©Modelo de Intervención en Traumaterapia sistémica de Tres Bloques
(Barudy y Dantagnan)


En el acogimiento familiar es fundamental que los acogedores dispongan de un espacio propio de valoración, apoyo y promoción de sus “competencias parentales” (Barudy y Dantagnan)[xii], que estén dispuestos a revisar sus propios modelos de crianza, su historia de apego y conserven suficiente “función reflexiva” (Fonagy et al.)[xiii] para poder conectar y dar seguridad psicológica a los niños y adolescentes. Las familias que mayores probabilidades de éxito tienen para que una persona menor de edad pueda permanecer con ellos en su hogar son aquellas que tienen una adecuada salud mental, que han revisado su biografía, que han ganado madurez y seguridad, que no necesitan ser gratificados por el niño o joven y que verdaderamente desean vincular. Se abren a la ayuda profesional y a entender su mente y la de su niño o adolescente acogido (mindsight, mente que se ve a sí misma, Siegel)[xiv], reconocen su papel en los problemas que surgen y tienen conciencia de cómo impactan sus actos en la persona menor de edad. Necesitan formación en trauma y apego, pero es más recomendable el trabajo personal. Las capacidades de apego y empatía de las familias son imprescindibles para el ejercicio de la parentalidad terapéutica. Se necesitan familias conscientes, no perfectas.

Acoger a un niño o joven supone introducir una historia de dolor en casa. Toda la unidad familiar debe de prepararse para poder comprender las alteraciones emocionales y conductuales que el niño o joven puede presentar como reflejo de ese dolor. Sólo así podemos desarrollar la capacidad de empatía y la conexión emocional que estas personas menores de edad necesitan para sanar de sus heridas en el apego. 

No existen soluciones facilistas a los problemas de los niños y adolescentes, ni tampoco podemos erradicar sus conductas y sus emociones y sustituirlas por otras. Además, no todo depende de la persona menor de edad, ni está en sus manos por su inmadurez y sus afectaciones al neurodesarrollo poder hacer los cambios que los adultos les pedimos. Como dice el psiquiatra y experto en neurobiología Rafael Benito, "no es una cuestión de voluntad, neurológicamente no hay ningún área en el cerebro donde resida el que “si quieres, puedes”. Existe la capacidad de que estos niños y adolescentes integren más eficientemente sus redes neuronales y con la presencia, el acompañamiento, la paciencia, la seguridad, el afecto incondicional y la guía de un adulto equilibrado consigan transformar su dolor y pasar de los mecanismos de resistencia a los de resiliencia, si es que cuentan con un entorno de apoyo, afectivo y solidario. 

Los profesionales no podemos hacerlo todo para que estos niños y adolescentes sanen en sus heridas de apego, del trauma relacional y de los trastornos emocionales y conductuales que presentan. Los acogedores tienen un papel clave en este proceso de sanación; y los otros profesionales que acompañan al chico (orientador, tutor, técnicos de infancia, psiquiatra…) también. Juntos y coordinados seremos la red que sostendrá a la persona menor de edad y le ayudaremos a hacer un camino transformacional, pero no con la idea de “solución”, porque además de ser un marco referencial imposible es muy frustrante. Con el trabajo continuado, surgirán así cualidades en estos niños y jóvenes insospechadas, se abrirán a la empatía, al afecto, la mutualidad. Se sentirán dignos y merecedores de buscar su lugar en el mundo, de emprender y aportar a la sociedad sin esperar el rechazo y el abandono de los demás. 

De todos los elementos, el que más se ha comprobado que genera resiliencia a largo plazo es el de la aceptación incondicional. Con independencia de sus rasgos, temperamento, conducta, personalidad… contar con adultos que los acepten como personas y cuenten con su amor, respeto y valoración, es un poderoso factor de resiliencia. Esto es lo más difícil, pero clave. La crianza puede ser muy desafiante (por las alteraciones que estos chicos presentan), agotadora y estresante (por eso se cuenta con el apoyo de toda una red profesional). No obstante, un acogimiento también está lleno de grandes momentos de felicidad, conexión, anécdotas, ilusión, juego, goce, diversión, pertenencia… “Cuando las cosas se hacen bien: preparación, formación, apoyos…, salen bien”, como dice Cristina Herce [xv], psicóloga y traumaterapeuta sistémica y co-directora del programa técnico de acompañamiento al acogimiento familiar en la provincia de Gipuzkoa, llevado a cabo por el Centro Lauka y la Diputación Foral, con treinta años de experiencia en el ámbito. 

 


No me puedo olvidar de la familia biológica. El niño o adolescente tiene derecho al mantenimiento de este vínculo, siempre y cuando este no le dañe y le retraumatice, exponiéndole a las mismas dinámicas maltratantes que sufrió cuando convivía en su hogar de origen. La neurociencia nos dice que este tipo de experiencias relacionales retraumatizan. En estas situaciones donde el niño o adolescente es nuevamente expuesto al trauma se le vuelve a dañar emocional y cerebralmente. No puede, por ello, desprenderse de las defensas que le permiten sobrevivir. Nadie duda de que la familia biológica ama a sus hijos, pero la ciencia ha demostrado lo dañino que es para el vínculo ser amado por quien te hace sentir inseguro y te maltrata… La relación con la familia biológica debe de propiciarse si es beneficiosa para la persona menor de edad. El interés superior de esta exige protegerle. Si la relación incide en dinámicas de malos tratos, las visitas deben de suspenderse o reducirse al mínimo contacto y supervisadas. Creo que esto lo tenemos muy claro cuando se trata de violencia de género, pero no tanto cuando se trata de violencia contra la infancia. 

Por su parte, en mi experiencia, los acogedores han de hacer un trabajo de aceptación y respeto de la familia biológica y asumir que acoger es aceptar que el niño o joven tenga relación y contacto -si este es positivo- con ellos, y que es normal que antes y/o después de los encuentros la persona menor de edad le revuelvan emocionalmente. 

Es fundamental ver a los padres biológicos como los niños que sufrieron malos tratos o condiciones de vida injustas que afectaron a su capacidad parental, que no recibieron ni la ayuda ni la protección a la que tenían derecho, como dice Jorge Barudy. No fueron vistos ni protegidos por el mundo adulto. Una actitud cercana, de respeto, de valoración, bondadosa, de colaboración y tratando de “acoger” también a la familia biológica permitirá que el niño pueda integrar en su biografía a ambas familias.

Los niños y jóvenes acogidos en general viven tratando de disociar la experiencia del maltrato y del acogimiento, como si no existiera, por eso no pueden hablar de ello, o desarrollan relatos incoherentes, desconectados de la emoción, fantasiosos, o muestran gran angustia o enfado si se les pregunta por ello. Les remite a profundos sentimientos de “vergüenza crónica” (Deyoung)[xvi] que son profundamente desintegradores. Ser diferente y señalado socialmente es muy duro para ellos porque les recuerda a no ser amados, ser abandonados, maltratados y/o rechazados y padecer experiencias de desconexión emocional de sus padres o cuidadores. Por eso, para ellos es más tolerable hacer como que todo eso no existe, o manifestar otros síntomas (reacciones de rabia, fugas, obsesiones, alteración conductual, autolesiones…) que les resultan más soportables. “Exceptuándote a ti, yo no hablo con nadie del tema del acogimiento, hago como si no existe”, me comentó una vez un joven en terapia. Hago un llamamiento social para poder ver a estos niños sin estereotipos y normalizando la diversidad familiar, que es riqueza.

El “bloqueo de los cuidados” es un término acuñado por Hughes [xvii]. Aprovecho para recomendar su libro a todas las personas que quieran acoger a niños en su hogar, y a todos los profesionales: “Construir los vínculos de apego” Esto significa que algunos de estos niños no pueden aprovechar los cuidados normalizados que todas las familias ofrecen, ni aceptar la autoridad en todos los casos, ni la disciplina clásica. Bloquean los cuidados porque recelan de las personas que dicen ser sus padres o familia acogedora por el temor a ser dañados. No hay que olvidar que sufrieron graves maltratos, negligencia y/o abusos sexuales y la confianza en el mundo adulto está seriamente afectada. Por ello, no pueden ceder el control ni abrirse a la vulnerabilidad ni al amor, ni a la empatía, porque hay miedo y rabia que les pone en una posición de ataque, a la defensiva; o, al contrario, excesivamente sumisos. Además, han podido desarrollar esquemas mentales y creencias tempranas sobre el mundo adulto difíciles de desmontar, como “no puedo confiar”, “estoy en peligro”, “a la larga te abandonarán”, “solo vigila por lo tuyo” … No pretendo desanimar a nadie, al contrario, trato de motivar a los acogedores y a todos los futuros acogedores a ser conscientes de esto para poder abordarlo. Si se siguen unas pautas de parentalidad terapéutica y primero se afianza una respuesta consistente en los acogedores -estructura, rutinas, seguridad y predictibilidad-, se abrirán y responderán positivamente al afecto de la familia, a la empatía y los cuidados, y a la aceptación de los límites y las normas. Pero hay que tener paciencia y perseverancia. Es un proceso lento, aunque se van produciendo transformaciones en las personas menores de edad. Los acogedores han de mantenerse firmes y regulados emocionalmente para no dejarse arrastrar por las transferencias afectivas de estos niños y jóvenes, que inconscientemente van a tratar de confirmar que aquellos abandonan y son inherentemente malos. Si no caen en la tentación de castigarlos, criticarlos, perder el control, hacerles el vacío y manejan estas tormentas relacionales desde la empatía y el sostenimiento afectivo respetuoso (tolerando el odio), y salvan el sentido de sí mismo (bueno) del niño (que puede hacer cosas que están mal, pero que puede aprender), este irá modificando su modelo interno mental sobre los nuevos adultos que son sus acogedores que le cuidan. Estos niños sienten que son malos, no que hacen las cosas mal, pero son intrínsecamente dignos. Sienten vergüenza intensa más que culpa, que es una emoción mucho más temprana y dolorosa. Pero insisto, si se contempla esto, y las cosas se preparan adecuadamente para tratar terapéuticamente a estos niños y jóvenes más profundamente dañados, la evolución puede ser satisfactoria y beneficiosa para ellos y las familias. 

Las familias de acogida no son “familias de segunda”, no es la biología la que garantiza los cuidados de calidad sino la competencia parental basada en una historia de apego elaborada, capacidad mentalizadora (reflexiva) y empática, habilidades de crianza terapéutica, plasticidad mental y apertura a la ayuda profesional (Barudy y Dantagnan)[xviii]. Las familias deben ser seleccionadas de acuerdo con estos criterios para garantizar el mejor contexto familiar vincular para los niños y adolescentes. Con paciencia, perseverancia y permanencia, observamos que se puede recorrer y acompañarlos en el camino de la sanación de sus traumas y alteraciones. Es algo realmente gozoso compartir esta experiencia reparadora con un niño o joven. Recordemos estas frases de Maryorie Dantagnan[xix]: “La gota de agua no horada la piedra por su fuerza sino por su perseverancia” “No todo lo que hagamos por los chicos ahora lo veremos reflejado ahora” También recomiendo el libro “Vincúlate. Relaciones reparadoras del vínculo en niños adoptados y acogidos”, que escribí pensando en los niños y las familias de acogida. Y El libro de Rafael Benito titulado: “Cerebro moldeando cerebros. Cómo las relaciones interpersonales guían la evolución del cerebro infantil y adolescente desde el nacimiento”.


REFERENCIAS

[i] https://www.unicef.es/publicacion/convencion-sobre-los-derechos-del-nino

[ii] http://www.buenostratos.com/2021/04/el-derecho-los-buenos-vinculos-y-los.html

[iii] Herce, C. (2022). El acogimiento familiar como recurso para promover cambios epigenéticos. Documento no publicado.

[iv] Dantagnan, M. (Comunicación personal, 25 de octubre de 2014)

[v] Bowlby, J. (1953). Cuidado maternal y amor. México: Fondo de Cultura Económica.

[vi] Benito, R. (2024). Cerebro moldeando otros cerebros. Cómo las relaciones interpersonales guían la evolución del cerebro infantil y adolescente desde el nacimiento. Bilbao: Desclée de Brouwer.

[vii] Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser padre o madre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. Barcelona: Gedisa.

[viii] Hughes, D. (2019). Construir los vínculos de apego. Cómo despertar el amor en niños profundamente traumatizados. Barcelona: Eleftheria.

[ix] Perry, B., & Szalavitz, M. (2017). El chico a quien criaron como perro: Y otras historias del cuaderno de un psiquiatra infantil. Capitán Swing Libros.

[x] Barudy, J. y Dantagnan, M. (2017). Prólogo. En Benito, R. y Gonzalo, J.L. La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.

[xi] Perry, B., & Szalavitz, M. (2017). El chico a quien criaron como perro: Y otras historias del cuaderno de un psiquiatra infantil. Capitán Swing Libros.

[xii] Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser padre o madre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. Barcelona: Gedisa.

[xiii] Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E. y Target, M. (2002). Affect regulation, mentalization, and the development of the self. New York: Other Press.

[xiv] Siegel, D. (2011). Mindsight, la nueva ciencia de la transformación personal. Barcelona: Paidós.

[xv] Herce, C. (2022). El acogimiento familiar como recurso para promover cambios epigenéticos. Documento no publicado.

[xvi] DeYoung, P. (2024). Comprender y tratar la vergüenza crónica. Sanar el trauma relacional del hemisferio derecho. Barcelona: Eleftheria.

[xvii] Hughes, D. (2019). Construir los vínculos de apego. Cómo despertar el amor en niños profundamente traumatizados. Barcelona: Eleftheria.

[xviii] Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser padre o madre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. Barcelona: Gedisa.

[xix] Dantagnan. M. (Comunicación personal, 20 octubre de 2023).