domingo, 31 de mayo de 2026

Programa de las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia, San Sebastián, 13 y 14 de noviembre de 2026

VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián-Donostia 

13 y 14 de noviembre de 2026



Lema de las VII Conversaciones


Hoy publicamos el programa

Apertura de la fecha de inscripción: 

1 de septiembre de 2026



Vídeo promocional de las VII Conversaciones


Descarga el programa: 

AQUÍ

Presentación, por José Luis Gonzalo

Con una gran alegría, tras seis ediciones, los días 13 y 14 de noviembre de 2026 celebraremos, por fin, una nueva organización de las ya esperadas VII Conversaciones sobre apego y resiliencia. En estas fechas volveremos a reunirnos profesionales, familias y personas interesadas en los buenos tratos y en comprender cómo los procesos traumáticos y las injusticias sociales pueden afectar al cerebro/mente de niños, niñas y adolescentes, generando alteraciones en su neurodesarrollo a todos los niveles.

El lema de estas VII Conversaciones es: Hacia la parentalidad terapéutica. Cada vez más, la ciencia del cerebro nos ofrece, de manera precisa y detallada, un sólido cuerpo de investigación que nos permite defender la necesidad de neuroproteger tempranamente a los niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo, proporcionándoles cuidadores con competencias parentales adecuadas. Contextos en los que puedan permanecer sin que se rompa el vínculo de apego que se va creando, evitando decisiones que, apelando a ciertos derechos, vulneran el más básico: el derecho de la infancia a crecer en un entorno de crianza que garantice protección y cuidados, tal como recoge la Convención de los Derechos del Niño.

La base tanto para un desarrollo saludable como para la recuperación tras la exposición continuada al trauma derivado de los malos tratos, en cualquiera de sus formas, es la permanencia de un vínculo de apego de calidad, sin el cual el cerebro no puede organizarse ni integrarse adecuadamente.

El acto de inauguración contará con la participación del director y actor Ander Iruretagoyena, quien presentará su nuevo cortometraje sobre trauma y adopción, Déjame ir, seguido de un coloquio sobre los inicios vitales de niños y niñas institucionalizados y su impacto en el apego. Si en ediciones anteriores apostamos por las artes escénicas, la música y dramatizaciones, esta vez damos cabida al lenguaje cinematográfico como medio de expresión para inaugurar como se merecen las VII Conversaciones.

Con el propósito de sensibilizar y difundir este conocimiento que ampara a la infancia y sus derechos, contaremos como ponente invitado con Hernán Fernández, abogado chileno reconocido internacionalmente por su defensa del derecho a los buenos vínculos. Su ponencia abordará cómo los tres dominios fundamentales de la traumaterapia sistémica —apego, trauma y desarrollo— constituyen una base científica imprescindible para la toma de decisiones en los sistemas administrativo y judicial, de modo que dichas decisiones protejan y no dañen ni retraumaticen a los niños y a las niñas.

Jorge Barudy, psiquiatra, traumaterapeuta y especialista en terapia familiar sistémica, co-director de IFIV y EXIL, presentará la ponencia marco como presidente de honor del congreso. Nos hablará de la adopción y el acogimiento familiar como formas de ejercer la parentalidad terapéutica, entendida como una crianza diseñada para reparar el daño emocional de los niños y niñas que han sufrido trauma, abandono, negligencia o rupturas del apego. Se trata de sanar a través de la relación con el adulto.

Estará con nosotros Rafael Benito, psiquiatra experto en apego, trauma y neurodesarrollo, presente en todas las ediciones anteriores. En esta ocasión nos mostrará en su conferencia cómo la parentalidad terapéutica, a través de relaciones seguras y contextos afectivos enriquecidos, puede contribuir a reparar el cerebro infantil dañado por el maltrato.

Contaremos con Cristina Herce, psicóloga y traumaterapeuta sistémica, con más de treinta años de experiencia en el Centro Lauka, donde co-dirige el programa técnico de apoyo al acogimiento familiar junto con la Diputación Foral de Gipuzkoa. Su intervención abordará la parentalidad terapéutica como generadora de cambios epigenéticos que favorecen la reparación del trauma en el desarrollo.



Participantes en las VI Conversaciones


Nos acompañará nuevamente —tras su participación en 2015— la doctora en Psicología Maite Román, de la Universidad de Sevilla, quien presentará en primicia los resultados de su investigación longitudinal con niños y niñas adoptados/as, aportando datos sobre la evolución de sus vínculos de apego a lo largo del tiempo.

La resiliencia tendrá, como siempre, un lugar destacado. Para ello participará Anna Forés, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, directora de la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st, quien nos hablará en su ponencia de las relaciones parentales resilientes: retos y oportunidades.

Además, ofreceremos un taller práctico sobre la técnica de la caja de arena, impartido por Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo, quienes compartirán su aplicación dentro de la traumaterapia sistémica, especialmente en el trabajo con padres y cuidadores que necesitan elaborar sus propias historias para desarrollar una parentalidad reparadora.

Las Conversaciones incluirán también mesas de experiencias. En la Mesa 1 (viernes), profesionales con amplia trayectoria en traumaterapia sistémica compartirán su práctica clínica, sus aprendizajes y los retos encontrados en su trabajo con infancia, adolescencia y familias: Rafael Llor y Clara Molina, del Centro Albores de Murcia; y Eider Altuna, Lourdes Ganzararain y Dolores Rodríguez, de San Sebastián. Todos y todas psicólogos/as y traumaterapeutas sistémicos.

En la Mesa 2 (sábado), la psicóloga Nora Mejía, junto a su perra terapéutica Osa, mostrará la integración del trabajo asistido con animales dentro de la traumaterapia sistémica, en una propuesta vivencial e innovadora.

Como en ediciones anteriores, el congreso estará acompañado de experiencias de conexión emocional que faciliten un aprendizaje significativo, integrando el lenguaje no verbal y la vivencia emocional.

Asimismo, se entregará la IV Edición del Premio Jorge Barudy a los Buenos Tratos. En esta ocasión, la persona galardonada será Hernán Fernández, por su compromiso en la defensa de los derechos de la infancia y su labor en el caso de Colonia Dignidad.

Todo ello en el incomparable marco de San Sebastián–Donostia, donde también podremos disfrutar de su reconocida gastronomía.

Con un programa cuidado y de gran calidad, os esperamos con ilusión renovada.

Ongi etorri! – ¡Bienvenidas! – ¡Bienvenidos!

lunes, 25 de mayo de 2026

"Conducta materna atemorizante, apego desorganizado y problemas infantiles", importantes conclusiones de un estudio publicado en la revista "Apego y Desarrollo Humano".

AVISO



Último artículo del blog Buenos tratos por esta temporada. 

A partir de junio, nos vamos a dedicar a presentar el programa y los ponentes que participan en las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil que se celebrarán en San Sebastián (España) los días 13 y 14 de noviembre de 2026.

Fechas importantes: 

El 1 de junio publicamos el programa de Las Conversaciones

El día 1 de septiembre se abre el plazo de inscripción hasta el 31 de octubre



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Presentación

Mary Main
Tenía pendiente escribir sobre varios artículos que se han ido publicando en la revista Attachment and Human Development (Apego y Desarrollo Humano). Se me había ido acumulando el trabajo y por fin he tenido tiempo de traducirlos y resumirlos también. Son muchos los artículos de esta excelente revista científica que podrían ser mencionados en este blog. Pero, obviamente, todos no pueden ser. Por ello, para los últimos post, he seleccionado los que me han parecido más relevantes. 

Este artículo del que nos hacemos eco hoy pertenece a un número dedicado íntegramente a la figura de Mary Main, fallecida en el año 2023. Ella fue una ilustre investigadora que propuso una nueva categoría: el apego desorganizado, que tanta polémica ha generado. También desarrolló la famosa Adult Attchment Interview - Entrevista de Apego Adulto, instrumento clave para evaluar el estado de mente con respecto al apego que un paciente adulto presenta, y valorar cómo se ha estructurado la narrativa de este en base a los recuerdos de sus experiencias de apego desde lo más temprano que pueda recordar en adelante. 

De entre todos los artículos de este número, el que más interesante me ha parecido es este que os ofrezco -resumidamente y traducido al castellano- a continuación, teniendo en cuenta que el maltrato es uno de los problemas y experiencias que más nos encontramos, por desgracia, los y las que nos citamos en este blog. 

Os dejo un resumen con las ideas principales para los que no tenéis tiempo de leer textos largos y otro más extenso y desarrollado sobre el artículo. 

Jacobvitz, D., Aviles, A. I., Reisz, S., & Hazen, N. (2025). Frightening maternal behavior over the first 2 years of life: Effects on children’s behavior problems in middle childhood. Attachment & Human Development, 27(1), 99–115. https://doi.org/10.1080/14616734.2024.240628

Ideas principales

La conducta materna atemorizante es un factor central en la desorganización del apego infantil.

Cuando el cuidador se convierte simultáneamente en fuente de protección y de miedo, el niño entra en una paradoja irresoluble que rompe sus estrategias organizadas de regulación emocional.


El trauma materno no resuelto aumenta la probabilidad de conductas parentales atemorizantes.

Madres con pérdidas o abusos no elaborados muestran más conductas disociativas, impredecibles o amenazantes hacia sus hijos.


La conducta atemorizante no desaparece necesariamente después del primer año de vida.

El estudio demuestra continuidad entre la conducta FR (atemorizante) a los 8 meses y la conducta AN/FR (anómala/atemorizante) a los 24 meses.


La conducta atemorizante cambia de forma según el desarrollo del niño.

A los 2 años aparecen nuevas formas más simbólicas y complejas de intimidación parental, especialmente durante el juego imaginario.


La catastrofización en el juego simbólico es una aportación novedosa del estudio.

Algunas madres introducen escenarios extremos y aterradores durante el juego ("está muerto", "se está desangrando"), generando ansiedad y confusión en el niño.


La desorganización del apego y la conducta materna atemorizante tienen una relación bidireccional.

La conducta parental genera desorganización, pero la relación desorganizada también aumenta la probabilidad de que el cuidador continúe actuando de forma atemorizante.


La conducta materna AN/FR predice problemas psicológicos posteriores.

Especialmente síntomas internalizantes como ansiedad, miedo, depresión y somatización a los 7 años.


Los problemas internalizantes parecen relacionarse más con la continuidad del miedo parental.

El estudio sugiere que cuando la conducta atemorizante persiste en el tiempo, el niño desarrolla una visión del mundo como impredecible y peligrosa.


La conducta parental atemorizante puede transmitirse intergeneracionalmente.

El niño internaliza modelos relacionales basados en miedo, indefensión y ausencia de protección, reproduciendo posteriormente estados mentales desregulados.


La intervención temprana puede modificar estas trayectorias evolutivas.

Detectar y reducir conductas parentales atemorizantes durante los primeros años podría disminuir la desorganización del apego y prevenir futuros problemas emocionales y conductuales.

 

 




Resumen del artículo "Conducta materna atemorizante, apego desorganizado y problemas infantiles".

Autores: Jacobvitz, D., Aviles, A. I., Reisz, S., & Hazen, N. (2025)

Ideas principales

El texto examina el papel de la conducta materna atemorizante en la desorganización del apego infantil y en la aparición posterior de problemas emocionales y conductuales. Desde la teoría del apego, el miedo activa en el bebé la búsqueda de proximidad, consuelo y protección. Sin embargo, cuando la propia figura cuidadora se convierte en fuente de miedo, el niño queda atrapado en una paradoja irresoluble: necesita acercarse a quien, al mismo tiempo, le provoca alarma. Esta situación puede desorganizar sus estrategias de apego y dificultar la regulación emocional.

El estudio parte de la hipótesis de Main y Hesse según la cual algunos progenitores con traumas no resueltos relacionados con pérdidas o abusos pueden experimentar miedo, disociación o estados mentales desorganizados en el contexto de la crianza. Estos estados pueden expresarse en conductas impredecibles, anómalas o atemorizantes, muchas veces breves y no plenamente conscientes. El niño, al no poder anticipar ni comprender estas conductas, pierde seguridad en el cuidador como base de protección.

Objetivos del estudio

El trabajo tuvo tres objetivos principales. Primero, analizar si la conducta materna atemorizante se mantiene o cambia durante los dos primeros años de vida. Segundo, comprobar si dicha conducta incrementa el riesgo de problemas emocionales y conductuales posteriores, incluso más allá del efecto del apego desorganizado. Tercero, explorar si la continuidad del cuidado atemorizante ayuda a explicar la relación entre la desorganización temprana del apego y los problemas conductuales en la niñez media.
Medidas utilizadas

El trauma materno no resuelto se evaluó prenatalmente mediante la Adult Attachment Interview (AAI), que permite detectar fallos en el razonamiento o en el discurso al hablar de pérdidas o abusos. Las madres clasificadas como No Resueltas podían mostrar, por ejemplo, confusión, contradicciones, frases incompletas, atribuciones de culpa ilógicas o respuestas emocionales extremas al recordar experiencias traumáticas.

A los 8 meses, la conducta madre-bebé se observó en el hogar durante situaciones cotidianas como juego, alimentación y cambio de ropa. Se empleó la escala FR, que codifica conductas atemorizantes o atemorizadas cuando aparecen fuera de contexto, de forma súbita y sin carácter lúdico. Entre ellas se incluyen conductas amenazantes o agresivas, disociativas, atemorizadas, sexualizadas o de inversión de roles. Algunos ejemplos son gruñir, mostrar los dientes, invadir bruscamente el cuerpo del bebé, entrar en estados similares al trance, cambiar de voz de forma extraña o parecer temer al propio bebé.

La desorganización del apego se evaluó entre los 12 y los 15 meses mediante la Situación Extraña. Se consideró que un bebé presentaba apego desorganizado cuando no mostraba una estrategia coherente para obtener consuelo del cuidador. Los indicadores incluían miedo hacia la madre, aproximaciones contradictorias, conductas desorientadas, congelamiento, caídas o comportamientos incompatibles con una búsqueda organizada de protección.

A los 24 meses se creó una nueva medida, la escala de Conducta Parental Anómala/Atemorizante (AN/FR), diseñada para captar formas evolutivamente más complejas de conducta atemorizante en niños que ya usan lenguaje y juego simbólico. Esta escala incluye cuatro dimensiones: conducta atemorizante, desorientación/disociación, conyugalización y catastrofización. La catastrofización es especialmente relevante: se refiere a la introducción por parte de la madre de temas de juego excesivamente alarmantes, dramáticos o aterradores, que pueden confundir al niño entre fantasía y realidad. Por ejemplo, convertir un juego médico en una escena de muerte, hospitalización o peligro extremo.
Resultados principales

Los hallazgos indican una cadena evolutiva significativa. El trauma materno no resuelto evaluado antes del nacimiento predijo mayor conducta materna atemorizante a los 8 meses. Esta conducta FR predijo, a su vez, desorganización del apego entre los 12 y 15 meses. Posteriormente, la desorganización infantil predijo mayor conducta materna AN/FR a los 24 meses. Finalmente, la conducta AN/FR a los 24 meses predijo problemas conductuales a los 7 años, especialmente síntomas internalizantes, y en menor medida síntomas externalizantes.

Un resultado especialmente importante es que la conducta materna AN/FR a los 24 meses predijo problemas infantiles posteriores independientemente de la desorganización del apego. Esto sugiere que el cuidado atemorizante no solo afecta al niño a través del apego desorganizado, sino que también puede tener efectos negativos directos sobre su desarrollo emocional. La exposición continuada a una figura cuidadora impredecible, alarmante o catastrofizante puede afectar a la capacidad del niño para regular el miedo, la ansiedad y el malestar.

Interpretación clínica

El estudio plantea que la conducta materna atemorizante puede reflejar un estado mental desorganizado o desregulado de la madre, frecuentemente vinculado a trauma no resuelto. Cuando la madre introduce miedo, amenaza o catástrofe en situaciones de cuidado o de juego, el niño puede internalizar una representación del mundo como peligroso e impredecible, de sí mismo como indefenso y del cuidador como incapaz de proteger, o incluso como fuente de temor.

La continuidad de la conducta atemorizante parece ser un factor clave. Si el bebé experimenta miedo en la relación temprana y posteriormente, durante la etapa de niño pequeño, continúa expuesto a interacciones anómalas o catastrofizantes, aumenta el riesgo de que aparezcan síntomas internalizantes como ansiedad, depresión o quejas somáticas. Cuando la desorganización no se asocia a una continuidad del cuidado atemorizante, podrían predominar más los problemas externalizantes, relacionados con ira, falta de control o conducta agresiva.

El texto también subraya una posible relación bidireccional: la conducta materna atemorizante puede favorecer la desorganización del apego, pero una relación de apego desorganizada, marcada por miedo, desconfianza y mala comunicación, puede aumentar a su vez la probabilidad de que la madre siga activándose emocionalmente y mantenga conductas AN/FR. Esto convierte los primeros años en un periodo especialmente sensible para la intervención.
Implicaciones e importancia.

"La conducta materna atemorizante no es un fenómeno puntual,
puede mantenerse y transformarse durante la primera infancia..."


La aportación principal del estudio es haber desarrollado una medida específica para evaluar la conducta parental anómala/atemorizante a los 24 meses, más allá de la infancia temprana. Esta medida permite observar cómo las conductas atemorizantes se transforman con el desarrollo del niño, especialmente cuando aparecen el lenguaje y el juego simbólico. La identificación de formas como la catastrofización materna puede enriquecer los programas de intervención, ayudando a los padres a reconocer conductas que quizá no perciben como dañinas, pero que pueden resultar desorganizadoras para el niño.

Desde una perspectiva preventiva, los hallazgos apoyan la necesidad de intervenciones tempranas dirigidas a reducir las conductas parentales atemorizantes y favorecer interacciones más predecibles, seguras y reguladoras. Ayudar a los cuidadores a identificar sus estados traumáticos no resueltos, sus momentos de disociación, sus respuestas alarmantes o sus juegos catastrofizantes podría disminuir la desorganización del apego y reducir el riesgo de problemas emocionales y conductuales posteriores.
Conclusión

En conjunto, el texto muestra que la conducta materna atemorizante no es un fenómeno puntual ni limitado al primer año de vida. Puede mantenerse y transformarse durante la primera infancia, adoptando formas más simbólicas y relacionales. Su continuidad desde los 8 hasta los 24 meses constituye un eslabón importante entre el trauma materno no resuelto, la desorganización del apego y los problemas infantiles a los 7 años. La investigación destaca la importancia clínica de observar no solo la sensibilidad parental, sino también las conductas atemorizantes, disociativas, sexualizadas, de inversión de roles o catastrofizantes que pueden comprometer profundamente la seguridad emocional del niño.

martes, 12 de mayo de 2026

Abierto el plazo de inscripción al Diplomado en Traumaterapia Sistémica 2026-28.






DIPLOMADO EN TRAUMATERAPIA SISTÉMICA

2026 - 2028

19ª Promoción: BARCELONA. Online - 1 semana presencial

8ª Promoción: MADRID. Online - 1 semana presencial

Información e inscripciones:



Bienvenidos a una nueva edición de nuestro DIPLOMADO de POSTGRADO en TRAUMATERAPIA SISTÉMICA APLICADA A NIÑOS/AS, JÓVENES Y ADULTOS/AS ® (2 AÑOS)

Este diplomado es un programa de especialización profesional impartido por docentes de amplia experiencia en el ámbito formativo, de investigación y terapéutico.

Los y las profesionales en formación aprenden a aplicar el modelo de intervención diseñado por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan basado en cuatro conceptos básicos: apego, trauma, desarrollo y resiliencia.

Este modelo de intervención es el producto de más de 30 años de experiencia clínica y de investigación teórica y empírica (investigación-acción), basado en los últimos adelantos científicos provenientes de diversos campos de conocimiento: la neurociencia, la psicología, la psiquiatría, la socio-psicología y la antropología, entre otros.

Nuestra formación no solo es teórico-práctica sino que además, es vivencial. Los alumnos tienen la oportunidad de aprender y experimentar la importancia del apoyo terapéutico seguro, imprescindible para acompañar a los niños y niñas en un trabajo reparador destinado a superar las consecuencias de los procesos traumáticos. Esto hace que el trabajo personal del terapeuta sea una finalidad transversal de todo el proceso formativo.

Si quieres formarte como terapeuta especialista en la reparación de las secuelas de las experiencias traumáticas de personas afectadas por las secuelas de experiencias traumáticas, con docentes de alta calidad humana y prestigio internacional, no lo dudes: esta es tu formación.

¡Te esperamos!

lunes, 11 de mayo de 2026

El apego se recupera tras la institucionalización, si las personas adoptadas retoman su desarrollo en entornos estables y de apoyo, según The Greek Metera Study publicado por la revista Attament and Human Development.




Panagiotis Zournatzidis, Patrick Luyten, Peter Fonagy, Vasiliki Salavou, & Pavlina Vorria (2026). Attachment in adoptees and non-adoptees from infancy to young adulthood: The Greek Metera study. Attachment & Human Development, 28(2), 139–162. https://doi.org/10.1080/14616734.2026.2632638  


La revista científica sobre apego, Attachment and Human Development publica en su último número de Abril de 2026 un artículo sobre el apego en personas adoptadas y no adoptadas desde la infancia hasta la vida adulta, es decir, en qué medida la seguridad en el apego se mantiene estable o se producen modificaciones, y de qué factores dependen estas. Si las representaciones de apego son dinámicas y plásticas y se modifican en relación a nuevas experiencias vinculares. También el estudio se centra en personas adoptadas y si sus representaciones están rígidamente determinadas por el trauma del abandono o la negligencia. 

Para quienes no tenéis demasiado tiempo, os he preparado un resumen corto del artículo y un breve texto con las ideas principales. Si alguno/a queréis profundizar más, os dejo un enlace a un texto traducido al español de mayor extensión, para acceder al mismo, haced CLICK



RESUMEN DEL ARTÍCULO

Este estudio longitudinal analiza la evolución del apego en adultos jóvenes adoptados que vivieron experiencias tempranas de institucionalización, centrándose en si la recuperación observada tras la adopción se mantiene en la adultez y qué factores predicen continuidad o cambio en los modelos de apego. La investigación parte de que el cuidado institucional se asocia frecuentemente con apego inseguro y desorganizado, mientras que la adopción suele actuar como una intervención reparadora, favoreciendo procesos de “catch-up” o recuperación evolutiva.

Desde un marco teórico, el estudio dialoga con dos perspectivas sobre la estabilidad del apego: la prototípica, que enfatiza la persistencia de los modelos internos tempranos, y la revisionista, que destaca su plasticidad frente a nuevas experiencias. En consonancia con investigaciones previas, los resultados cuestionan una estabilidad fuerte del apego a lo largo del desarrollo. No se halló continuidad significativa desde la infancia ni desde la adolescencia hasta la adultez, apoyando la idea de que el apego puede reorganizarse en función de experiencias posteriores.

Los hallazgos muestran que, aunque muchos adoptados alcanzaron seguridad del apego en la adultez, presentaron más inseguridad —especialmente patrones evitativos y estados no resueltos— que los no adoptados. Sin embargo, no se confirmó que la edad en la adopción predijera el apego adulto, posiblemente debido a la calidad del cuidado recibido en la institución estudiada. Esto sugiere que las experiencias tempranas adversas no determinan de manera rígida el desarrollo posterior del apego.

Un hallazgo central es que los acontecimientos vitales estresantes en la adultez (pérdidas, enfermedad, maltrato) sí predijeron inseguridad del apego, especialmente rasgos preocupados, reforzando una visión del apego como sistema adaptativo sensible al contexto. En cambio, ni el apego adolescente, ni la función reflexiva, ni la calidad de las amistades, ni la salud mental materna actuaron como predictores significativos del apego adulto, lo que cuestiona algunas hipótesis previas y subraya la complejidad de los procesos implicados.

El estudio destaca como fortaleza su diseño longitudinal único desde la infancia institucionalizada hasta la adultez, utilizando múltiples medidas de apego en distintas etapas evolutivas. Entre sus limitaciones figuran el tamaño muestral moderado, la ausencia de medidas del apego de los padres adoptivos y la falta de variables relacionadas con la identidad adoptiva y el contacto con la familia biológica.

En conjunto, los resultados sugieren que la adopción favorece procesos importantes de recuperación, pero también que pueden persistir vulnerabilidades latentes que emergen ante experiencias adversas posteriores. Más que un rasgo fijo, el apego aparece como un proceso dinámico moldeado por experiencias continuadas a lo largo del ciclo vital. Estos hallazgos abren vías para futuras investigaciones e intervenciones orientadas a promover seguridad del apego en personas adoptadas a lo largo de la vida.

IDEAS PRINCIPALES

La adopción puede promover una recuperación significativa del apego tras experiencias tempranas de institucionalización (“catch-up”), reduciendo inseguridad y desorganización, aunque esta recuperación no siempre garantiza seguridad estable en la adultez.

El apego no mostró una estabilidad lineal a lo largo del desarrollo (infancia–adultez), lo que apoya una visión dinámica del apego más que una concepción rígidamente determinada por las experiencias tempranas. Esto es algo que vengo observando en la clínica y en mi aplicación de la Traumaterapia sistémica durante más de veinte años a pacientes adoptados: las representaciones mentales de apego entran en diálogo con las experiencias posteriores, y si estas son de seguridad con un contexto familiar y social estable y de apoyo, aquellas pueden modificarse positivamente y ganarse a la seguridad. 

Los adultos adoptados presentaron mayor riesgo de inseguridad del apego (especialmente apego evitativo y estados no resueltos) que los no adoptados, aunque muchos alcanzaron niveles de seguridad comparables a la población general.

La edad en la adopción no predijo el apego adulto, cuestionando la idea de que una institucionalización más prolongada determine necesariamente peores resultados en apego (Pero hay que tener en cuenta que el estudio se ha hecho en centro llamado Metera donde los adultos promovían cuidados basados en el apego, con lo cual no es prudente generalizar). Por lo tanto, qué enorme trascendencia tiene para el futuro desarrollo del niño que los centros de acogida y los orfanatos del mundo estén informados por la teoría del apego, destacando la gran labor que en este sentido ha ejercido y ejerce el psicólogo danés Niels Rygaard. 

Los acontecimientos vitales estresantes en etapas posteriores predijeron inseguridad del apego adulto, mostrando que las experiencias continuadas tienen un peso importante en la reorganización de los modelos internos de trabajo. Los niños adoptados deben enfrentarse a muchos desafíos en su crecimiento, si el entorno familiar y escolar no son conscientes del estrés que ello conlleva la evolución puede ser negativa, sobre todo cuando la regulación emocional, la estrategias de afrontamiento, la inseguridad y la integración social están comprometidas. 

Ni el apego adolescente, ni las amistades, ni la función reflexiva actuaron como predictores significativos del apego adulto, lo que sugiere que los procesos que explican cambio y continuidad son más complejos de lo esperado.

El apego se entiende mejor como un proceso adaptativo y plástico, influido por experiencias relacionales a lo largo de la vida, más que como una estructura fijada en la infancia. Efectivamente, coincido con esta conclusión del estudio. Muchos adoptados pueden confirmar que gracias a personas con las que se han encontrado en su camino -tutores de resiliencia (Cyrulnik, 2003)- han vivido vínculos reparadores que han aumentado su seguridad y confianza. 


Portada del libro "Traumaterapia sistémica"


Persisten vulnerabilidades latentes en algunos adoptados, aunque las experiencias tempranas adversas no determinan de forma inevitable los estados mentales de apego en la adultez. Realmente, Cyrulnik (2003) nos ha dicho que "una infancia infeliz no determina la vida", el acompañamiento de años que hacemos desde la Traumaterapia sistémica (con su modalidad ecosistémica, en la cual trabajamos para generar cambios en los contextos de vida de la persona que le puedan sujetar y sostener) con personas adoptadas nos demuestra que una red de apoyo familiar, social, profesional... es la clave para hacer un proceso resiliente. 

La Traumaterapia sistémica no busca solo resolver memorias traumáticas, sino promover procesos de reorganización del apego y reanudación del desarrollo mediante experiencias relacionales transformadoras. Yo le llamo el principio de plasticidad relacional. Lo resumiría así: Allí donde hubo trauma relacional puede haber reorganización relacional. Por ello, los modelos de terapia para el trauma que se focalizan solo en integrar las experiencias traumáticas no se pueden olvidar que aquel la mayoría de las veces implicó el maltrato, el abandono, el abuso o la negligencia de una o de las dos figuras de apego primarias (normalmente, los padres biológicos); por ello, es necesario recuperar la capacidad de sentirse seguro y confiado y procesar y elaborar esto dentro una relación terapéutica y contexto sociofamiliar que lo promuevan. 

Se necesitan más estudios longitudinales, especialmente sobre factores protectores, experiencias adoptivas e impacto de transiciones vitales (como la parentalidad) en la evolución del apego.

REFERENCIAS

Cyrulnik, B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Gedisa.