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domingo, 31 de mayo de 2026

Programa de las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia, San Sebastián, 13 y 14 de noviembre de 2026

VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián-Donostia 

13 y 14 de noviembre de 2026



Lema de las VII Conversaciones


Hoy publicamos el programa

Apertura de la fecha de inscripción: 

1 de septiembre de 2026



Vídeo promocional de las VII Conversaciones


Descarga el programa: 

AQUÍ

Presentación, por José Luis Gonzalo

Con una gran alegría, tras seis ediciones, los días 13 y 14 de noviembre de 2026 celebraremos, por fin, una nueva organización de las ya esperadas VII Conversaciones sobre apego y resiliencia. En estas fechas volveremos a reunirnos profesionales, familias y personas interesadas en los buenos tratos y en comprender cómo los procesos traumáticos y las injusticias sociales pueden afectar al cerebro/mente de niños, niñas y adolescentes, generando alteraciones en su neurodesarrollo a todos los niveles.

El lema de estas VII Conversaciones es: Hacia la parentalidad terapéutica. Cada vez más, la ciencia del cerebro nos ofrece, de manera precisa y detallada, un sólido cuerpo de investigación que nos permite defender la necesidad de neuroproteger tempranamente a los niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo, proporcionándoles cuidadores con competencias parentales adecuadas. Contextos en los que puedan permanecer sin que se rompa el vínculo de apego que se va creando, evitando decisiones que, apelando a ciertos derechos, vulneran el más básico: el derecho de la infancia a crecer en un entorno de crianza que garantice protección y cuidados, tal como recoge la Convención de los Derechos del Niño.

La base tanto para un desarrollo saludable como para la recuperación tras la exposición continuada al trauma derivado de los malos tratos, en cualquiera de sus formas, es la permanencia de un vínculo de apego de calidad, sin el cual el cerebro no puede organizarse ni integrarse adecuadamente.

El acto de inauguración contará con la participación del director y actor Ander Iruretagoyena, quien presentará su nuevo cortometraje sobre trauma y adopción, Déjame ir, seguido de un coloquio sobre los inicios vitales de niños y niñas institucionalizados y su impacto en el apego. Si en ediciones anteriores apostamos por las artes escénicas, la música y dramatizaciones, esta vez damos cabida al lenguaje cinematográfico como medio de expresión para inaugurar como se merecen las VII Conversaciones.

Con el propósito de sensibilizar y difundir este conocimiento que ampara a la infancia y sus derechos, contaremos como ponente invitado con Hernán Fernández, abogado chileno reconocido internacionalmente por su defensa del derecho a los buenos vínculos. Su ponencia abordará cómo los tres dominios fundamentales de la traumaterapia sistémica —apego, trauma y desarrollo— constituyen una base científica imprescindible para la toma de decisiones en los sistemas administrativo y judicial, de modo que dichas decisiones protejan y no dañen ni retraumaticen a los niños y a las niñas.

Jorge Barudy, psiquiatra, traumaterapeuta y especialista en terapia familiar sistémica, co-director de IFIV y EXIL, presentará la ponencia marco como presidente de honor del congreso. Nos hablará de la adopción y el acogimiento familiar como formas de ejercer la parentalidad terapéutica, entendida como una crianza diseñada para reparar el daño emocional de los niños y niñas que han sufrido trauma, abandono, negligencia o rupturas del apego. Se trata de sanar a través de la relación con el adulto.

Estará con nosotros Rafael Benito, psiquiatra experto en apego, trauma y neurodesarrollo, presente en todas las ediciones anteriores. En esta ocasión nos mostrará en su conferencia cómo la parentalidad terapéutica, a través de relaciones seguras y contextos afectivos enriquecidos, puede contribuir a reparar el cerebro infantil dañado por el maltrato.

Contaremos con Cristina Herce, psicóloga y traumaterapeuta sistémica, con más de treinta años de experiencia en el Centro Lauka, donde co-dirige el programa técnico de apoyo al acogimiento familiar junto con la Diputación Foral de Gipuzkoa. Su intervención abordará la parentalidad terapéutica como generadora de cambios epigenéticos que favorecen la reparación del trauma en el desarrollo.



Participantes en las VI Conversaciones


Nos acompañará nuevamente —tras su participación en 2015— la doctora en Psicología Maite Román, de la Universidad de Sevilla, quien presentará en primicia los resultados de su investigación longitudinal con niños y niñas adoptados/as, aportando datos sobre la evolución de sus vínculos de apego a lo largo del tiempo.

La resiliencia tendrá, como siempre, un lugar destacado. Para ello participará Anna Forés, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, directora de la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st, quien nos hablará en su ponencia de las relaciones parentales resilientes: retos y oportunidades.

Además, ofreceremos un taller práctico sobre la técnica de la caja de arena, impartido por Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo, quienes compartirán su aplicación dentro de la traumaterapia sistémica, especialmente en el trabajo con padres y cuidadores que necesitan elaborar sus propias historias para desarrollar una parentalidad reparadora.

Las Conversaciones incluirán también mesas de experiencias. En la Mesa 1 (viernes), profesionales con amplia trayectoria en traumaterapia sistémica compartirán su práctica clínica, sus aprendizajes y los retos encontrados en su trabajo con infancia, adolescencia y familias: Rafael Llor y Clara Molina, del Centro Albores de Murcia; y Eider Altuna, Lourdes Ganzararain y Dolores Rodríguez, de San Sebastián. Todos y todas psicólogos/as y traumaterapeutas sistémicos.

En la Mesa 2 (sábado), la psicóloga Nora Mejía, junto a su perra terapéutica Osa, mostrará la integración del trabajo asistido con animales dentro de la traumaterapia sistémica, en una propuesta vivencial e innovadora.

Como en ediciones anteriores, el congreso estará acompañado de experiencias de conexión emocional que faciliten un aprendizaje significativo, integrando el lenguaje no verbal y la vivencia emocional.

Asimismo, se entregará la IV Edición del Premio Jorge Barudy a los Buenos Tratos. En esta ocasión, la persona galardonada será Hernán Fernández, por su compromiso en la defensa de los derechos de la infancia y su labor en el caso de Colonia Dignidad.

Todo ello en el incomparable marco de San Sebastián–Donostia, donde también podremos disfrutar de su reconocida gastronomía.

Con un programa cuidado y de gran calidad, os esperamos con ilusión renovada.

Ongi etorri! – ¡Bienvenidas! – ¡Bienvenidos!

lunes, 13 de abril de 2026

Retos y desafios de la postadopción, Marisa Méndez y Casilda Cortés (coord.)


Retos y desafios de la postadopción 
Marisa Méndez y Casilda Cortés (coord.)
Con prólogo de Sandra Baita


Para adquirir el libro, haz click AQUÍ


Recientemente, en febrero de 2026, ha sido publicado un libro sobre la Postadopcion, una etapa en la que la literatura sobre el tema es escasa, a menudo los libros van dirigidos a la infancia, siendo este que os presento de mirada más amplia al incluir este periodo de la vida, pero sobre todo teniendo en mente a las personas adoptadas adolescentes y adultas. Por eso se constituye como un libro singular y que viene a llenar un vacío, tanto para las familias y las personas adoptadas mayores como para los profesionales que los acompañan o conviven con ellos en algún momento de sus vidas. 

Marisa Méndez y Casilda Cortés Puya son las coordinadoras de este libro y cofundadoras de la Asociación Postadopción en Acción (APAeA), una entidad nacida del compromiso por dar visibilidad a las necesidades reales que surgen tras la adopción. Su objetivo es impulsar el estudio multidisciplinar de la realidad adoptiva, crear una red de apoyo que acompañe con recursos a las personas adoptadas y a sus familias a lo largo de sus vidas y promover políticas públicas y recursos especializados que comprendan y actúen para proteger el proceso vital de la postadopción. Esta última reivindicación referida a las políticas públicas y a recursos especializados para las personas adoptadas, es un petición reiterada. Desde prácticamente el boom de la adopción, principios de este siglo, los profesionales y personas concienciadas con las necesidades de estas personas y familias, en casi todos los eventos y congresos -y desde este blog- se han solicitado programas de apoyo técnico a las familias desde los servicios sociales, así como formación especializada para maestros, orientadores, psiquiatras, psicólogos, logopedas, pedagógos... 

Cristina Herce, Maryorie Dantagnan y quien estas líneas escribe, hemos participado con un capítulo que precisamente presenta una propuesta de trabajo con jóvenes y adultos adoptados desde la Traumaterapia ecosistémica. Pretendemos ir más allá de los formatos clásicos de la terapia individual -insuficientes a todas luces para ayudar y apoyar a las personas adoptadas- para proponer intervenciones ecosistémicas basadas en la creación de un vínculo afectivo, de encontrar un sentido a lo vivido y sobre todo de co-construir, junto con la participación activa de la persona adoptada, un contexto vital basado en los bienes y servicios que ofrece la comunidad. El propósito es generar una red de apoyo que sostenga y acompañe a aquella y que sea capaz de fomentar la resiliencia secundaria. Cristina Herce, psicóloga, expone, además, su excelente trabajo de más de veinte años con las familias adoptivas de la Asociación Ume Alaia Gipuzkoa y cómo ha llevado a cabo este grupo con visión terapéutica y ecosistémica.

Basándose en el marco comprensivo de la Traumaterapia ecosistémica (TE), este modelo recoje cuáles son los principales retos y desafíos que presenta este tipo de parentalidad, así como qué psicoterapias y programas educativos en la escuela pueden dar respuesta a las consecuencias que en la salud y en el desarrollo dejaron los traumas tempranos que con frecuencia estas personas sufrieron. A menudo, presentan una mayor vulnerabilidad al estrés, déficit en la regulación emocional, problemas de aprendizaje, afectación al neurodesarrollo, síntomas psotraumáticos, problemas con el lenguaje, mayor probabilidad de sufrir trastornos mentales y de la personalidad, problemas de atención y memoria, en el desarrollo cognitivo y en el establecimiento de vínculos afectivos saludables con su familia y otras personas. Todo ello complica su vida en demasía.

El libro "Retos y desafíos de la postadopción", bajo la coordinación de Marisa y Casilda, agrupa a un buen número de profesionales y protagonistas de la adopción para tratar de dar respuesta a algunas de las cuestiones más importantes y sensibles mencionadas en el párrafo anterior. Así pues, el libro arranca con un prólogo escrito por Sandra Baita, psicóloga argentina especialista en trauma complejo, disociación y apego, quien lleva buena parte de su vida profesional dedicada al tratamiento psicológico de las personas adoptadas y sus familias. Ella es la telonera de lujo de este libro, y en sus comienzo ya deja patente que "...entendemos que un ser humano necesita desarrollarse en un entorno estable y seguro. Pero si no entendemos qué necesita ese nuevo entorno para adaptarse al niño que llega, y qué necesita el recién llegado para sentirse a salvo en ese nuevo refugio, la loable tarea se parecerá simplemente a un fuego de artificio iluminando transitoriamente una noche oscura".

En la contraportada del libro, se nos dice: "en un mundo que comienza a mirar la adopción con mayor profundidad, la postadopción emerge como una etapa esencial para comprender las vivencias, los retos y las necesidades de las personas adoptadas y de sus familias. Si es profesional del ámbito social, educativo o sanitario, forma parte de una familia adoptiva o ha vivido la experiencia de la adopción en primera persona, este libro le brindará una visión integradora, rigurosa y humana de la realidad postadoptiva".

A través de una lectura amena y accesible, descubrirá cómo comprender las dinámicas postadoptivas:

Identificar los factores emocionales, sociales y legales que influyen en la construcción del vínculo y en el sentido de pertenencia.

Reconocer las huellas del trauma temprano: entender cómo el dolor no elaborado puede manifestarse en la infancia, en la adolescencia y en la vida adulta, y cómo acompañarlo sin reactivar el sufrimiento.

Fortalecer los recursos familiares y profesionales: adquirir herramientas prácticas para sostener procesos complejos con sensibilidad, conocimiento y respeto.

Impulsar una mirada sistémica y social: concebir la postadopción como una responsabilidad colectiva que implica a familias, instituciones y comunidad.

Además, en este libro encontrarás testimonios reales, propuestas de intervención y reflexiones que invitan a transformar la forma en que acompañamos a quienes fueron adoptados: con conocimiento, con empatía y con compromiso humano.

"Dame un punto de apoyo y moveré MI mundo"


Por capítulos, nos encontramos:

Capítulo 1: Desafíos de la postadopción: una realidad ignorada. Por la Asociación Postadopción en Acción. En este capítulo se hace un exhaustivo repaso a cuáles son las necesidades de esta etapa postadoptiva. La adopción no es el final de un proceso. Los desafíos más frecuentes están en la falta de datos y conocimiento; en la falta de reconocimiento institucional; en la falta de formación profesional; en la falta de recursos económicos y en el desamparo jurídico al alcanzar la mayoría de edad. El capítulo urge a quien corresponda a la acción, tras un periodo de reflexión y voluntad política y compromiso social compartido. 

Capítulo 2. Adopción y trauma complejo. Claves para comprender y acompañar. Por Mabel Medina y Esther Blanco. En este capítulo, las autoras desarrollan la importancia que tiene el abordaje terapéutico del trauma y cómo debe ser llevado a cabo. Este exige una mirada que contemple el daño temprano y las capas de experiencia añadidas a lo largo de su vida. 

Capítulo 3. Neurodesarrollo y adopción. Por José Ramón Gamo y Francisco Javier Solís. En este capítulo, a través de una revisión bibliográfica de diversos estudios sobre el desarrollo cerebral en contextos de adopción, explora cómo el neurodesarrollo influye en la conducta, el desarrollo emocional y en los procesos de aprendizaje. 

Capítulo 4. La traumaterapia ecosistémica en postadopción. Cristina Herce, Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo presentan una propuesta de trabajo para jóvenes adoptados, una forma de acompañamiento que trasciende los límites de la consulta psicoterapéutica individual. Dado los antecedentes de trauma en el desarrollo, las personas adoptadas que están cercanas a la mayoría de edad y carecen de apoyos humanos y de recursos, pueden beneficiarse de un acompañamiento estable por parte de dos profesionales -psicólogo y educador- que les ofrezcan un vínculo, un sentido y una guía para utilizar y aprovechar los recursos sociales, sanitarios y comunitarios existentes. Se fundamentan en el "Dame un punto de apoyo y moveré MI mundo". Cristina Herce expone, además, como ya hemos dicho, su experiencia de trabajo en formato grupal con familias adoptivas, la fuerza del apego grupal, durante más de veinte años en la Asociación Ume Alaia Gipuzkoa. 

Capítulo 5. El papel del sistema sanitario en la postadopción. Por Talía Sainz y María José Penzol. Nos habla del papel crucial que el sistema sanitario juega en la postadopción. La intervención, nos dicen las autoras, debería comenzar en la etapa previa al proceso de adopción, acompañar el acogimiento y continuarse en la fase de postadopción. Hace una revisión detallada del impacto de la adopción en la salud, los recursos y carencias del sistema. También aborda el reto de la adolescencia adoptada en salud mental y los retos y desafíos en la atención sanitaria en la adopción internacional. 

Capítulo 6. Trauma y capacidad jurídica. Por María Jesús Crespo y Eva María Mila. Este capítulo aborda un tema necesario, delicado y que preocupa a numerosas familias con hijos más allá de los dieciocho años. Al alcanzar la mayoría de edad, afirman María Jesús y Eva María, la ley reconoce a las personas adoptadas plena capacidad jurídica y se espera que sean capaces de tomar decisiones, de gestionar su vida y de enfrentarse al mundo como un adulto más. ¿Pero qué pasa cuando no están preparados para hacerlo? 

Capítulo 7. Creciendo juntos: habilidades esenciales para padres y madres adoptivos y el poder del apoyo colectivo. Por Montse Lapastora. Este capítulo se centra en la necesidad que los padres y madres tienen de ajustar las expectativas a la realidad. Como dice la autora, es imprescindible desarrollar competencias parentales y asumir un camino de crecimiento compartido, en el que el respeto, la paciencia y el acompañamiento amoroso permiten construir vínculos sólidos y verdaderamente transformacionales. Habla también de los beneficios de los grupos de apoyo a las familias adoptivas. 

Capítulo 8. Testimonios de jóvenes adoptados. Recogidos por Luz Muñoz Asenjo.

Y, finalmente, un apartado final titulado: "Carta para ti, si eres una persona adoptada"

En suma, un libro totalmente recomendable y necesario para los propios adoptados jóvenes y adultos, sus familias y los profesionales que los acompañan. Y también para los técnicos de infancia, políticos y personal sanitario, jurídico, educativo y del ámbito social. Ha sido un honor contribuir, esperamos que cale hondo y consiga mayor sensibilidad y apoyos hacia las personas adoptadas. 

lunes, 3 de noviembre de 2025

"Nuestra ciudadela interna", entrevista a Mario Salvador, psicólogo clínico y experto en trauma

 

Entrevista a Mario Salvador, psicólogo clínico

Con motivo de la publicación de su nuevo libro

Portada del libro "Nuestra ciudadela interna"

Para adquirir el libro haz click AQUÍ

Presentación

Cuando Mario Salvador me habló de su nuevo libro, quedamos emplazados a vernos para grabar una entrevista en la que nos lo presentara con detalle. Dicho y hecho. La verdad es que ha sido una grata experiencia dialogar con Mario. 

Para quienes no le conozcáis, es psicólogo y especialista en psicología clínica, es co-director de ALECES, Instituto de Psicoterapia Integradora del Trauma y de Brainspotting España. 40 años de experiencia en la practica de la psicoterapia. Es Formador Internacional en Psicoterapia Integrativa por la IIPA, Analista Transaccional Docente y Supervisor Prov. (EATA-ITAA), Formador y Supervisor en Brainspotting por BTI y clínico en EMDR. Es actual presidente de la Asociación Española de Brainspotting y Vicepresidente de la Asociación Iberoamericana de Psicotrauma (AIBAPT). Co-dirige y es uno de los docentes principales del programa de Psicoterapia Integradora del Trauma Modelo Aleceia del Instituto Aleces. Es docente internacional en Brasil, Italia, Eslovenia, Ecuador, Rumanía, Rusia y Austria. Conferenciante y autor del libro Más Allá del Yo. Encontrar nuestra esencia en la curación del trauma; Ed. Eleftheria, (dic 2016), co-autor de ¿Quién Soy?, de la Disociación a la Integración; Ed. Descleé de Brouwer (2022) y coautor del libro The Power of Brainspotting. Ed. Assanger (2018) y 15 artículos en el área del trauma psicológico. 

Su nuevo libro "Nuestra ciudadela interna" es una invitación a recorrer el mapa de nuestro desarrollo interior y emprender un viaje hacia una vida más auténtica, en sintonía con nuestra naturaleza esencial.

A lo largo de sus páginas, el autor nos guía por un proceso de comprensión y transformación personal, con una mirada honesta, crítica y profundamente humana.

En el primer capítulo, se exploran los mecanismos de supervivencia que condicionan nuestras emociones y decisiones. Se abordan también las claves para sanar el dolor emocional y reconectar con nuestro bienestar, cuestionando los modelos de vida que hemos adoptado y que, con frecuencia, no honran nuestra verdadera naturaleza.

El segundo capítulo ofrece una potente metáfora: nuestras defensas psicológicas son como ciudadelas, construcciones internas que levantamos para protegernos del mundo exterior. A través de un modelo claro y numerosos ejemplos reales, se explica cómo esas estructuras se forman, cómo actúan y cómo podemos empezar a liberarnos de ellas.

En el tercer capítulo, el autor nos muestra cómo es posible vivir desde la integración y la autenticidad. Propone un enfoque vital que nos permite reconectar con nuestro verdadero yo y encontrar un sentido profundo en la experiencia de existir.

Una obra lúcida y reveladora para quienes buscan comprenderse, sanar y vivir con mayor plenitud.

Os dejo con la grabación de la entrevista. Ha sido una gran ocasión para hablar sobre lo que nos ayuda a sanar cuando sufrimos un trauma psicológico, de cómo se organizan las defensas de nuestra mente para protegernos y del tipo de psicoterapia que necesitamos para que resulte una experiencia reparadora. 

Muchísimas gracias, Mario, por dedicarnos tu tiempo y regalarnos tu sabiduría.


Entrevista videograbada con Mario Salvador


lunes, 29 de septiembre de 2025

Una nueva mirada al síndrome de Estocolmo desde la teoría polivagal

"¡Clark, te veré de nuevo!", gritó a modo de despedida la joven Kristin Ehnmark desde la camilla en la que estaba sentada, presta a ser ingresada en una ambulancia, rodeada de policías y enfermeros y, un poco más lejos, de periodistas y curiosos. Era uno de los rehenes que acababan de ser liberados tras seis días de cautiverio en el Sveriges Kreditbank de Estocolmo, Suecia. Clark Olofsson era uno de sus captores.

Parece incomprensible que un rehén tenga esa reacción hacia uno de sus secuestradores... Desde entonces se acuñó el término síndrome de Estocolmo para referirse a una relación positiva entre una víctima y su agresor, captor o maltratador. 

Este artículo de Porges y otros autores (están citados todos más abajo) arroja luz y un nuevo marco comprensivo para explicar este comportamiento. Los científicos proponen reemplazar el término de síndrome de Estocolmo por el de apaciguamiento, y plantean la teoría polivagal como marco comprensivo.

Agradezco a Lourdes Ganzarain, psicóloga y traumaterapeuta sistémica el que me haya enviado el artículo y, además, ya traducido al español. 


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Acceso al artículo original:

Haz click AQUÍ

European Journal of Psychotraumatology 2023, Vol. 14, 1, 2161038

https://doi.org/10.1080/20008066.2022.2161038 


Appeasement: replacing Stockholm syndrome as a definition of a survival strategy


Rebecca Baileya (1), Jaycee Dugarda, Stefanie F. Smitha (2) and Stephen W. Porges (2) y (3)

(1) Independent Scholar; 

(2) Traumatic Stress Research Consortium, Kinsey Institute, Indiana University, Bloomington, IN, USA; 

(3) University of North Carolina, Chapel Hill, NC, USA


Videoresumen del artículo de Porges y colegas.

 

Traducción al español del artículo:

Apaciguamiento: reemplazar el síndrome de Estocolmo 

como definición de estrategia de supervivencia



Crítica del síndrome de Estocolmo

Las palabras pueden transmitir mensajes contundentes sobre intencionalidad, motivación y sanación. Considere la reciente concientización sobre el uso de "víctima" versus "sobreviviente". Algunas personas optan por usar la palabra "víctima" al describir experiencias traumáticas que ponen en peligro la vida, mientras que otras prefieren "sobreviviente", "guerrero" o "victorioso". Lo importante es que quienes han experimentado estos traumas tengan voz y voto al referirse a sí mismos y que las palabras que usemos reflejen fielmente sus experiencias vividas.

Un término particularmente problemático para los sobrevivientes de secuestro, así como de trata, violencia interpersonal y abuso sexual, es el "síndrome de Estocolmo". El síndrome de Estocolmo se propuso originalmente para explicar por qué algunos sobrevivientes de situaciones similares a la toma de rehenes no parecen, desde el punto de vista del observador externo, reaccionar ante su situación con una reacción de lucha o huida, y además parecen simpatizar con su agresor, como supuestamente se evidencia por la falta de cooperación con la policía y la expresión de comprensión o la ausencia de hostilidad hacia él. Desde entonces, el término se ha utilizado en otras situaciones traumáticas en las que existen desequilibrios de poder, como el secuestro y las relaciones abusivas. El término "síndrome de Estocolmo" postula una relación emocional positiva entre víctimas y agresores que se desarrolló debido al trauma (Jülich, Cita 2005 ). Este término persiste a pesar de varias críticas.

Foto: asihlatino.com



Primero, el síndrome de Estocolmo ha sido interpretado para asumir que hay una relación entre perpetrador y víctima que refleja cuidado y afecto mutuos entre ellos, pero que la mutualidad no existe en casos de secuestro, abuso y amenaza percibida de vida (Graham et al., Cita 1988 ). Además, el síndrome de Estocolmo intenta explicar la supervivencia del cautiverio como una fórmula derivada de la perspectiva del perpetrador o del observador (Namnyak et al., Cita 2008). Las variables incluyen: la amenaza percibida a la supervivencia; la creencia de que la amenaza se llevará a cabo; el cautivo percibe alguna pequeña amabilidad del captor; y el rehén experimenta la incapacidad percibida de escapar. Cada una de estas perspectivas requiere un nivel de procesamiento consciente que contradice lo que ocurre fisiológicamente durante un estado de terror. Estas dificultades conceptuales con el síndrome de Estocolmo podrían explicar por qué una revisión de la literatura profesional sobre técnicas de supervivencia utilizadas durante delitos violentos (Jordan, Cita 2013 ) demuestra la falta de criterios validados para el síndrome de Estocolmo como diagnóstico psiquiátrico, junto con una base de investigación empírica limitada (Geisler et al., Cita 2013 ). El origen del concepto en los medios de comunicación, en lugar de la investigación o la práctica clínica, y su aplicación a diversos delitos, edades y contextos interpersonales plantean interrogantes sobre su significado, validez y relevancia continua para la construcción de teorías y la investigación (Namnyak et al., Cita 2008 ).

Aunque teóricos anteriores han sugerido que el concepto de síndrome de Estocolmo podría ayudar a normalizar el comportamiento de los sobrevivientes (Graham et al., Cita 1988 ), se puede argumentar que el término no refleja la experiencia del sobreviviente, una crítica aún no reportada en la literatura profesional. Un término más preciso sería «apaciguamiento», ya que la palabra y la descripción general de apaciguamiento enfatizan la asimetría en la relación y la estrategia adaptativa para regular y calmar al captor, minimizando así posibles lesiones y abusos a la víctima (Treisman, Cita 2004)."

Basándonos en la afirmación de la Teoría Polivagal (Porges, cita 2011) sobre el impulso fundamental de internalizar una sensación de seguridad a través de la sociabilidad (Porges, cita 2022), proponemos que el término apaciguamiento pueda definirse operativamente para describir con mayor precisión una poderosa estrategia instintiva para sobrevivir y prosperar, independientemente de las circunstancias, que puede separarse del concepto de afecto mutuo y vínculo con el agresor. Esta perspectiva puede aplicarse a diversas poblaciones donde la diferencia de poder y las necesidades básicas de supervivencia perpetúan el abuso y la victimización, independientemente de la relación previa con el agresor.

Una breve historia del apaciguamiento como respuesta a la amenaza

Cantor y Price ( Cita 2007 ) introdujeron el concepto de apaciguamiento, proponiendo que es una respuesta natural de los mamíferos al atrapamiento o confinamiento. Sugirieron que el apaciguamiento podría contribuir a una mejor comprensión del TEPT, el síndrome de Estocolmo y la dinámica de los rehenes. Propusieron un paso en la articulación de la normalización de un proceso de cierre y sugirieron implicaciones para una mayor comprensión de la dinámica de las víctimas. Desde su perspectiva, el apaciguamiento era una respuesta de pacificación y sumisión. Dado que el apaciguamiento puede servir para desescalar una situación, se sugirió que la pacificación resultante podría contribuir a la supervivencia. Aunque rechazamos la definición de síndrome de Estocolmo, el concepto de apaciguamiento de Cantor y Price ayuda a operacionalizar la dinámica presente en circunstancias en las que una víctima percibe y experimenta una amenaza a la supervivencia física y psicológica, especialmente cuando hay aislamiento social.

Sin embargo, la formulación de Cantor y Price sobre el apaciguamiento omite la interacción funcional bidireccional, con el beneficioso impacto neurobiológico de la corregulación, entre el perpetrador y la víctima, que se comprende mejor al definir el apaciguamiento a través de la Teoría Polivagal. La Teoría Polivagal (Porges, Cita 2004 , Cita 2021 , Cita 2022 ) sugiere que, ante una amenaza a la vida, los circuitos fundamentales de supervivencia originados en el tronco encefálico, que regulan los órganos corporales a través del sistema nervioso autónomo, toman el control, llevando al sistema nervioso a un estado defensivo que suplanta el comportamiento intencional y las interacciones sociales. 

Este proceso se observa como una variación de la cascada de lucha/huida/parálisis y, potencialmente, colapso y parada. Esta cascada defensiva depende de estados autónomos que desvían funcionalmente la actividad neuronal de la estructura cerebral superior, lo que resulta en la reducción de la capacidad de resolución de problemas, la limitación del procesamiento cognitivo y el desplazamiento de la intencionalidad y las formas auténticas de sociabilidad por estrategias defensivas. Las necesidades básicas de supervivencia pueden determinar e influir en la definición de amenaza a la vida de un individuo. Por ejemplo, un padre que se enfrenta a la inseguridad alimentaria y de vivienda puede percibir la falta de recursos como una amenaza para su vida. La conexión social con el agresor puede ser percibida como una especie de salvavidas.

La disociación es un producto de estos circuitos del tronco encefálico orientados a la supervivencia y puede servir como un amortiguador ante la comprensión de que la propia vida está en riesgo. Desde la perspectiva polivagal, la disociación se considera un proceso inconsciente que sirve como un amortiguador protector cuando una amenaza es inminente. Cuando una persona se disocia, su nivel superior de pensamiento se altera y las funciones autónomas del sistema nervioso toman el control para optimizar la regulación de los sistemas corporales a través del sistema nervioso autónomo, incluso durante situaciones de vida desafiantes. La frecuencia cardíaca se ralentiza, la digestión se ve interferida y la consciencia se ve afectada. 

Las personas que han sufrido una experiencia traumática (que amenaza la vida) pueden internalizar un sentimiento de vulnerabilidad extrema y pueden tener dificultades para salir del estado disociativo (Cantor y Price, Cita 2007). Desde una postura puramente de supervivencia, la ralentización de la frecuencia cardíaca, la interferencia en la digestión y la percepción deteriorada de la realidad sirven para ahorrar recursos y proteger contra el pánico. Si bien estas estrategias de conservación son evolutivamente eficaces en reptiles asociales, comprometen las funciones homeostáticas y la sociabilidad de los humanos. Es más tarde, una vez superada la amenaza inminente, que la disociación continua puede volverse problemática, resultando en diversas comorbilidades mentales y físicas. Al aceptar la necesidad primordial de sobrevivir como un imperativo biológico, la disociación podría estudiarse como un amortiguador fisiológico adaptativo de supervivencia en respuesta a circunstancias abrumadoras. En períodos prolongados de cautiverio o bajo amenaza, un individuo puede funcionar en un estado disociado, lo que le permite tolerar lo intolerable.


Bajo amenaza, un individuo puede funcionar en un estado disociado
Foto: webconsultas



Una ciencia de la seguridad conduce a una comprensión de los procesos internos que sustentan la supervivencia.

La motivación para sentirse seguro es un objetivo principal del sistema nervioso (Porges, Cita 2022). La Teoría Polivagal (Porges, Cita 2021) proporciona una perspectiva científica innovadora que incluye la descripción neurofisiológica del circuito neuronal que regula a la baja las reacciones de amenaza. Este ajuste fisiológico ocurrió durante el cambio evolutivo de reptiles asociales a mamíferos sociales (Porges, Cita 2021). Desde la perspectiva de la evolución, el cambio en el sistema nervioso autónomo es el núcleo de nuestra capacidad para conectar socialmente con otros. Cuando aplicamos y refinamos el concepto de apaciguamiento a la afirmación de la Teoría Polivagal del impulso fundamental de internalizar un sentido de seguridad, podemos describir con mayor precisión el poderoso deseo instintivo de sobrevivir y prosperar, independientemente de las circunstancias. En este contexto, el concepto de apaciguamiento elimina la mayoría de las sugerencias de afecto mutuo y vínculo cuando se está en modo de supervivencia. La importancia de sentirse seguro como un sentimiento objetivo ha sido debatida desde los primeros psicólogos, como Wundt (Ogden, cita 1907).

El lenguaje ambiguo utilizado para describir emociones y sentimientos se suma al desafío de operacionalizar una "sensación de seguridad sentida" (Porges, Cita 2022). La Teoría Polivagal sugiere una definición de resiliencia en víctimas/sobrevivientes que conceptualiza una explicación jerárquica de los sentimientos como interpretaciones cerebrales superiores de las señales neuronales que transmiten información sobre los órganos viscerales (por ejemplo, corazón, intestino, etc.) al tronco encefálico (Geisler et al., Cita 2013). Esta perspectiva biopsicoevolutiva enfatiza la función fundacional del estado autónomo en las experiencias subjetivas de sentimientos globales y emociones específicas. Dentro de esta conceptualización jerárquica, los sentimientos de seguridad son preeminentes y forman el núcleo de un sistema motivacional duradero que cambia el estado autónomo, que a su vez impulsa comportamientos, emociones y pensamientos.

Cuando se enfrenta a una amenaza física, la respuesta natural es volver a una postura defensiva, incluyendo lucha/huida o un bloqueo total de las respuestas emocionales (Porges, Cita 2022). Enfrentados a una situación en la que no es posible escapar de inmediato, algunos sobrevivientes pueden tener el recurso de expresar un tipo de "compromiso súper social" que puede permitirles involucrarse y corregular y calmar eficazmente a su perpetrador. Operativamente definimos esta capacidad de corregular y calmar al perpetrador como apaciguamiento. La capacidad de acceder al proceso de apaciguamiento se conceptualiza como un tipo de "compromiso súper social" que requiere la capacidad neuronal para gestionar un estado híbrido que permite el acceso a la calma y las señales sociales del sistema de compromiso social (Porges, Cita 2011, Cita 2021, Cita 2022), mientras que simultáneamente se mantiene el acceso al sistema simpático de movilización energética para involucrar comportamientos de lucha/huida si es necesario (Porges, Cita 2011). Los testimonios directos de sobrevivientes de secuestros subrayan su conciencia de la importancia de establecer algún tipo de conexión social con el agresor. La necesidad de establecer dicha conexión se reitera en entornos terapéuticos y es descrita por estos sobrevivientes. En términos de la Teoría Polivagal, este proceso de conexión entre el sobreviviente y el agresor se considera «corregulación», un proceso mediante el cual se produce una expresión bidireccional mutuamente beneficiosa de señales de seguridad que calman funcionalmente el sistema nervioso autónomo y la conducta observable (Mohandie, Cita 2002).

La interacción social no solo ayuda a calmar el sistema nervioso autónomo, sino que su retirada puede desregular el sistema. Esto puede requerir una necesidad continua de interacción social para que el superviviente se mantenga a salvo. En un estudio sobre la corregulación entre madres e hijos, el cuidador de niños pequeños proporciona señales para calmar a los bebés. Específicamente, se demostró que el tono prosódico ayuda a regular a un bebé con problemas de conducta. Además, los bebés parecían angustiados después de que se les retirara la interacción social a su cuidador. Este estudio en particular no solo se centró en el impacto del tono prosódico en el estrés interno de los bebés, sino que también presenta el impacto de la disregularidad de la retirada social, lo que sugiere el impacto biodireccional entre dos sistemas nerviosos autónomos (Sarrate-Costa et al., Cita 2022 ).

La capacidad de apaciguar cuando se está en un estado activado requiere suficiente regulación para que el perpetrador parezca estar tranquilo. Esta forma de regulación no es de fácil acceso ni está disponible universalmente, pero requiere habilidades innatas para inhibir la excitación simpática que desencadenaría la defensa del perpetrador. Parecer tranquilo y enviar señales de interacción cuando se enfrenta a un depredador brinda una oportunidad para que se produzca la corregulación. La respuesta visceral a la amenaza es un circuito de supervivencia fundamental ubicado en el tronco encefálico y compartido por varias especies de vertebrados que precedieron a la evolución de los mamíferos sociales. Estos circuitos coordinan la excitación simpática o el cierre vagal dorsal para apoyar la supervivencia mediante comportamientos defensivos. La capacidad de estar cerca de un individuo o evento potencialmente mortal, sin cerrarse, huir o luchar, requiere la capacidad de acceder al sistema de interacción social con su dependencia neurofisiológica del complejo vagal ventral que regula las estructuras primarias (p. ej., la expresión facial, la entonación de la voz) de las que dependen la conexión social y la corregulación (Porges, Cita 2022). Activar el sustrato neuronal para apaciguar supone un desafío para el sistema nervioso y no es una conducta intencional fácilmente accesible. Más bien, requiere reajustar el estado autónomo que, de forma oportunista, mantiene suficiente inhibición sobre las reacciones adaptativas de amenaza del sistema nervioso simpático (es decir, lucha/huida) o del sistema vagal dorsal (es decir, bloqueo, colapso, desmayo, defecación). Al situar un estado autónomo en el centro de los sentimientos de seguridad o amenaza, las conductas pragmáticas de supervivencia de lucha/huida y las estrategias complejas de resolución de problemas que conducirían al escape son consecuentes y dependen de la función facilitadora del sistema nervioso autónomo para optimizar estas estrategias. De igual forma, desactivar las reacciones de amenaza y calmar el estado autónomo a través de la vía vagal ventral promoverá la accesibilidad interpersonal, a la vez que favorecerá la corregulación de los estados autónomos tanto del superviviente como del agresor. Este modelo sitúa el estado autónomo como una variable interviniente, que media en la interpretación de las señales contextuales y configura las reacciones tanto del depredador como del cautivo. Según esta conceptualización, dependiendo del estado autónomo del individuo, las mismas señales y desafíos contextuales pueden generar diferentes reacciones conductuales, cognitivas y fisiológicas. Esto sería cierto tanto dentro de cada individuo como entre ellos.

El apaciguamiento es una poderosa herramienta para la supervivencia, la adaptabilidad y la resiliencia

Existe una gama de respuestas entre individuos que comparten el mismo contexto ambiental traumático. Estudios sobre rehenes indican que un estado tranquilo y regulado puede aumentar las tasas de supervivencia (Jaeger et al., Cita 2014). Además, la utilidad adaptativa del apaciguamiento en las experiencias de sobrevivientes de abuso puede neutralizar funcionalmente las estrategias defensivas en la víctima, así como en el perpetrador a través de circuitos neuronales que comunican señales de seguridad. Por lo tanto, si el perpetrador comienza a sentirse seguro con la víctima, entonces existe la posibilidad de que el sistema nervioso del perpetrador se calme y reciba señales de seguridad emitidas por la víctima, lo que resulta en menos violencia, ira y lesiones. Esto no debe confundirse con la noción de adulación. La adulación es el uso de complacer a las personas para disipar el conflicto y ganarse la aprobación de los demás (La asociación entre la orientación teórica de un psicoterapeuta y la percepción del trauma complejo y la ira reprimida en la respuesta de adulación - ProQuest , Cita nd). Es una forma desadaptativa de crear seguridad en nuestras conexiones con los demás al reflejar esencialmente las expectativas y deseos imaginados de otras personas.

Proponemos que la víctima no está utilizando técnicas de adulación, sino que de hecho está influyendo en el perpetrador mediante un proceso interno de corregulación (Porges, Cita 2004 ). La corregulación fomenta la regulación tanto del captor como del secuestrado. Es una característica que permite a todos los mamíferos regular a la baja las estrategias defensivas como gritar y chillar, y en cambio promueve la sociabilidad al permitir la proximidad psicológica y física sin las consecuencias de las lesiones, incluso en situaciones de supervivencia. Es este mecanismo de calma que se ajusta adaptativamente para protegernos cuando estamos en modo de lucha o huida (Geisler et al., Cita 2013 ). Este mensaje ha sido confundido por algunos como el síndrome de Estocolmo o como un tipo de afecto en lugar de una poderosa reacción adaptativa de supervivencia. De hecho, la adulación no utiliza las poderosas fuerzas biológicas de la corregulación. La adulación implica menos sintonía y es más unilateral. Además, desde una perspectiva polivagal, la adulación puede tener el efecto opuesto al apaciguamiento porque podría ser percibida por el agresor como un estado altamente vulnerable, incitando a más agresión (Reid et al., Cita 2013 ).

La investigación de Bonanno y colegas (Bonanno y Burton, Cita 2013) se basa en el creciente cuerpo de literatura que subraya la aceptación de que el proceso fluido del sistema nervioso y la autorregulación se ha convertido en una variable importante para comprender la resiliencia (Bonanno, Cita 2021 ; Chen y Bonanno, Cita 2020 ; Jiang et al., Cita 2021). En resumen, el primer paso de la autorregulación es una evaluación de lo que se requiere en el escenario específico. El segundo paso, según la teoría de Bonanno, es la elección de lo que describen como una respuesta reguladora. La pregunta es, ¿qué puedo hacer? Por último, la pregunta es, ¿está funcionando? La última pregunta requiere una evaluación consciente de la estrategia. Se puede asumir que en una situación de vida o muerte, la pregunta es, ¿qué probabilidades tengo de mantenerme vivo? Esta investigación respalda la noción de que el sistema nervioso, especialmente las estructuras cerebrales involucradas en la regulación del comportamiento intencional, juega un papel importante en la supervivencia. Sin embargo, desde una perspectiva biológica, lo que falta es comprender el papel que desempeñan los mecanismos fundamentales de supervivencia del tronco encefálico en respuesta a un peligro inminente. Tampoco está claro cómo se desarrolla un estado autónomo lo suficientemente resiliente como para poder tener una respuesta de apaciguamiento ante dicha amenaza.

Está bien documentado que el pensamiento consciente se ve afectado por la respuesta biológica al terror (Pyszczynski et al., Cita 1999 ). En tiempos de amenaza a la vida, los circuitos de supervivencia fundamentales en nuestro sistema nervioso toman el control e interfieren con el funcionamiento ejecutivo, lo que sugiere que el pensamiento lógico y el desarrollo de estrategias son procesos completamente inconscientes. Todos los mamíferos operan desde la perspectiva de seguridad versus vulnerabilidad. Un sistema nervioso flexible proporciona opciones para la supervivencia y la resiliencia, aunque estas acciones pueden ser el resultado de procesos inconscientes. Los modelos animales también han presentado datos para apoyar que todos los mamíferos alcanzan un nivel de saturación en el que el umbral es demasiado alto para que un sistema nervioso influya en el otro sin descanso y desactivación (Chemtob et al., Cita 1992 ). Esto es importante para comprender la resiliencia porque, en muchas situaciones, el destino de la víctima está, por supuesto, determinado por la patología o motivación del perpetrador.

Implicaciones clínicas

El tratamiento de las víctimas/sobrevivientes de traumas no es un proceso único para todos. Existen numerosos enfoques de tratamiento, muchos de ellos respaldados por una sólida investigación basada en la evidencia (Han et al., Cita 2021 ; MacFarlane y Kaplan, Cita 2012; Review of Narrative Therapy: Research and Utility – Mary Etchison, David M. Kleist, 2000, Cita nd ; Warshaw et al., Cita 2013 ; Williamson et al., Cita 2010). La variable común en todas las modalidades es el sistema nervioso adaptativo del individuo que intenta dar sentido al horrible pasado. La pregunta inicial es "¿por qué no te fuiste?", pero una pregunta más importante es "¿cómo sobreviviste?". El enfoque clínico debe apoyar el proceso instintivo natural que mantuvo vivo al individuo. Después de la recuperación, el desafío es cómo ayudar a apoyar la internalización y la comprensión de que ya no hay peligro ni amenaza para la vida. Ahí radica el dilema: a las víctimas/sobrevivientes del abuso prolongado y aislado que se observa en secuestros y violencia interpersonal, a menudo se les hace creer que siempre habrá peligro y amenaza de muerte, incluso cuando el agresor no esté presente. El miedo inmoviliza y compromete el procesamiento superior, reforzando la dependencia.

La creencia de que uno se enamoró del perpetrador puede ser confusa y aterradora para una persona que ha experimentado cautiverio. La preocupación puede llevar a temores de mayor vulnerabilidad y puede connotar el mensaje de que la persona es capaz de ser engañada fácilmente. Otro factor es el mensaje dado a los miembros de la familia de que la persona no escapó intencionalmente por una lealtad retorcida al perpetrador. Este mensaje también es confuso y desregulador para los miembros de la familia y los partidarios, lo que puede evitar que los miembros de la familia apoyen activamente al sobreviviente. La percepción de apoyo es importante para la curación y el bienestar de todo el sistema familiar (Bailey et al., Cita 2020 ). Para comenzar a recibir y brindar este apoyo, es importante que los sobrevivientes y sus familias comprendan que el secuestro, la trata y la violencia de pareja, por definición, ocurren en contextos de diferencias. El cautiverio en estas circunstancias puede confundirse fácilmente con el amor, ya que las necesidades de supervivencia moldean la dependencia de la misma manera que un niño pequeño se ve obligado a depender del cuidador.

"La creencia de que uno se enamoró del perpetrador
puede ser confusa y aterradora para una persona
que ha experimentado cautiverio"
Foto: El Correo


Finalmente, la vergüenza se ha identificado como uno de los factores clave subyacentes a muchos síntomas traumáticos (López-Castro et al., Cita 2019 ; Saraiya y Lopez-Castro, Cita 2016). Ideas como el síndrome de Estocolmo pueden aumentar la vergüenza. Proporcionar a los sobrevivientes el marco de apaciguamiento normaliza y elogia el mecanismo de supervivencia, dada la inusual capacidad de interactuar con la red social cuando se ven amenazados. El apaciguamiento puede y debe enmarcarse como una explicación alternativa para lo que podría ser una sólida táctica de supervivencia, una táctica no solo intencional, sino que depende de las capacidades de un estado autónomo resiliente como recurso.

Propósito y resultado esperado de este artículo

En el campo de la investigación del trauma, reconocer la resiliencia como la norma ha pasado de ser considerado raro a ser visto como un resultado mayoritario (Bonanno, Cita 2021). Lo que no está tan claro es qué variables constituyen la resiliencia. Un gran cuerpo de investigación ha analizado las variables de personalidad, los recursos de apoyo, los activos financieros y educativos, la búsqueda mínima de significado y experiencia, y la expresión de emociones positivas (Bonanno, Cita 2004 ; Bonanno et al., Cita 2015). Otra variable importante citada son las estrategias de regulación emocional. Planteando la pregunta de ¿cómo o qué hace que un individuo sea más capaz de manejar eventos adversos de manera más positiva que otros? La investigación no ha podido evaluar con precisión la futura capacidad de afrontamiento de los individuos percibidos como resilientes en el momento del estrés traumático.

Dado que la investigación de Bonnano presenta un panorama de resultados modestos al aislar y categorizar variables individuales presentes en la literatura sobre resiliencia (Bonanno, Cita 2021), postulamos que la operacionalización de una explicación singular para la supervivencia y el logro de la resiliencia no puede resumirse en una fórmula única o multivariable. Lógicamente, un estado que preserve los recursos y altere la realidad de las circunstancias sería óptimo para prevenir la ansiedad abrumadora y, en algunos casos, lo que denomino muerte vudú (Cannon, Cita 1942 ; Lex, Cita 1974).

El objetivo de nuestro modelo propuesto de apaciguamiento es proporcionar una alternativa al síndrome de Estocolmo para comprender cómo un sobreviviente puede haber navegado y negociado de manera funcional y adaptativa con el sistema nervioso del perpetrador. Además, proponemos la introducción de una poderosa respuesta de supervivencia inconsciente. El apaciguamiento no garantiza la supervivencia, pero proponemos que el apaciguamiento sea un posible proceso inconsciente cuando se enfrenta a una amenaza de vida en el contexto de la violencia interpersonal. Esta amenaza de vida es el factor clave para que se produzca el apaciguamiento. 

La comprensión de que el sistema nervioso de una persona puede afectar inconscientemente el sistema nervioso de otra ha sido identificada en la investigación que analiza la presencia terapéutica y las variables que contribuyen a intervenciones terapéuticas efectivas (Geller y Porges, Cita 2014 ; Porges y Dana, Cita 2018). Cuando esta teoría se aplica a circunstancias que involucran cautiverio y amenaza de vida, proporciona una explicación plausible de cómo podemos comprender y honrar a los sobrevivientes que han tenido un sistema nervioso regulado que, cuando se enfrentan a amenazas de vida, les permite expresar características de calma, interés y compromiso social. Por lo tanto, es posible atenuar o alterar el estado de agitación del perpetrador. 

Cabe destacar que el modelo es puramente explicativo para reconocer la capacidad de los sobrevivientes que han tenido la oportunidad de acceder al apaciguamiento durante situaciones que amenazan su vida. El modelo no implica que esta capacidad pueda aprenderse o entrenarse. Se recomienda investigar más a fondo el impacto de la operacionalización de este concepto para apoyar la sanación y el bienestar de los sobrevivientes de diversos delitos. Una pregunta importante de investigación es: «Si el comportamiento de los sobrevivientes se apoya como un factor de resiliencia y se etiqueta en términos que resaltan procesos inconscientes, ¿impactará positivamente en el proceso de recuperación si su experiencia se conceptualiza desde su perspectiva y no desde la de quien preparó el proceso?».

Declaración de divulgación

El/los autor(es) no informaron de ningún posible conflicto de intereses.

Referencias

Por optimizar esfuerzos, las referencias están consignadas en el original en inglés que puedes descargarte haciendo clic AQUÍ.

miércoles, 14 de mayo de 2025

"Manual de Traumaterapia sistémica", de Jorge Barudy, Maryorie Dantagnan y colaboradores, publicado por El Hilo Ediciones.

 

Traumaterapia sistémica

Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan

Con Rafael Benito, Jose Luis Gonzalo,
Cristina Herce, María Álvarez, Javiera Cristi, Nora Mejía, Aina Sampere, Ana María Barbero y el abogado chileno Hernán Fernández.


Un enfoque comprensivo para abordar el dolor visible e invisible de los 
procesos traumáticos desde un modelo terapéutico basado en los
buenos tratos, la resiliencia y la justicia social

Para hacerte con un ejemplar:




Presentación

Fruto de más de cuatro décadas de experiencia clínica y del compromiso activo en la defensa de los derechos humanos, Traumaterapia Sistémica presenta un modelo terapéutico innovador para la comprensión y reparación de las secuelas traumáticas en niños, adolescentes y adultos.

Desde una mirada que integra los aportes de la neurociencia, la teoría del apego, la epigenética, la psicología del desarrollo y el activismo social, los autores proponen una terapia respetuosa, empática y vinculante que privilegia la reparación de las heridas emocionales y el fortalecimiento de la resiliencia.

Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan —pioneros de esta metodología—, junto a José Luis Gonzalo, Rafael Benito y un equipo de profesionales comprometidos, construyen un enfoque integral que reconoce el impacto de los malos tratos, la violencia estructural, las desigualdades sociales y el abandono afectivo como causas centrales del sufrimiento psíquico, y critican cómo la psicología y psiquiatría dominantes ignoran a menudo los contextos traumáticos en el diagnóstico y tratamiento.

Esta obra expone, con rigor y sensibilidad, los fundamentos teóricos de los buenos tratos infantiles, su relación con el neurodesarrollo y la parentalidad bientratante, presentando la metodología de la Traumaterapia Sistémica estructurada en bloques terapéuticos y su aplicación práctica.

Traumaterapia Sistémica es un recurso imprescindible para psicólogos, psiquiatras, trabajadores y educadores sociales que buscan comprender profundamente el origen del sufrimiento humano y acompañar los procesos de reparación de manera ética y comprometida.

Comprometidos desde sus inicios con el activismo social contra los malos tratos, la violencia, la desigualdad y la discriminación, los autores, Jorge Barudy (neuropsiquiatra y psiquiatra infantil que vivió la represión política chilena) y Maryorie Dantagnan (pedagoga, psicóloga y traumaterapeuta infantil que presenció el impacto del trauma en contextos de vulnerabilidad), ofrecen una perspectiva que subraya la trascendencia de las relaciones y los contextos en los que el abuso de poder inflige daño.

El libro ha contado con la valiosa colaboración de profesionales como el psicólogo José Luis Gonzalo y el psiquiatra Rafael Benito, ambos con una amplia trayectoria en el tratamiento de las secuelas de los traumas, así como de las psicólogas Cristina Herce, María Álvarez, Javiera Cristi, Nora Mejía, Aina Sampere, Ana María Barbero y el abogado chileno Hernán Fernández.

El prólogo de Traumaterapia Sistémica está escrito por Jesús Martín-Fernández, autor del aclamado libro Dime qué sientes, prestigioso neurocirujano y neurocientífico cognitivo cuya obra ha contribuido a acercar la ciencia del cerebro al mundo de las emociones.

lunes, 7 de abril de 2025

“Para mí lo más importante es saber estar y acompañar en el dolor a la persona”, Fundación Xilema entrevista a José Luis Gonzalo


Entrevista a Jose Luis Gonzalo Marrodán con motivo de 

la celebración de las jornadas "Trauma y reparación"

Fundación Xilema, Iruña, 21 y 22 de febrero de 2025


Resumen del post de hoy


En este especial jornadas” hablamos con uno de los ponentes que pudimos escuchar en esta sexta edición. Se trata de José Luis Gonzalo, psicólogo y psicoterapeuta, que muchas personas de Xilema ya conocían pues ofreció una formación interna para los recursos de menores de nuestra entidad.

José Luis expuso los “Vínculos resilientes en la reparación del trauma” y precisamente sobre vínculos, trauma y reparación charlamos con él.

Hablas de la importancia de los vínculos en el proceso de recuperación de las experiencias traumáticas. Si tuviéramos que dar un consejo a educadores/as, padres y madres de niños y niñas que han pasado por experiencias traumáticas, qué aspectos te parecen esenciales de cara a esa recuperación?

El principal factor de recuperación es la calidad de la relación que establezcamos con el niño o niña. No sólo centrarnos en las normas y en las consecuencias de sus actos, sino ser capaces de mostrar sensibilidad, despertar confianza y seguridad, respetándoles, promover diálogos mentalizadores (activar la capacidad de reflexión), volver a empezar con ellos siempre y no abandonarlos y hacerlos sentir que no los queremos o rechazamos. La aceptación incondicional (independientemente de su raza, sexo, conducta, temperamento, religión...) es el factor que se ha comprobado en las investigaciones que favorece un proceso resiliente a largo plazo. Los adolescentes necesitan sentir que sus esfuerzos son valorados y su persona siempre considerada. La relación de confianza y de seguridad nunca debe de romperse y ha de preservarse siempre. Esto junto con proveer al adolescente de recursos externos e internos. “Dame un punto de apoyo y moveré MI mundo”, dicen Gema Puig y José Luis Rubio, psicólogos.

Los autores, reputados expertos en resiliencia, han reunido en este libro las herramientas que cualquier Tutor de resiliencia necesita para acompañar a sus pacientes en el proceso resiliente. El libro consta de dos partes: En primer lugar, arranca con un relato ameno y en estilo novelado donde se muestran ejemplos, reflexiones y vivencias de los tutores de resiliencia que pueden ayudar a otros tutores a entender a sus pacientes y afrontar mejor las realidades que se encuentran. En la segunda parte del libro los autores exponen los conocimientos teóricos necesarios para desempeñar este oficio

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¿Y a las personas que han padecido estas experiencias traumáticas?

Si tuviera que dar un consejo a personas que han pasado por experiencias traumáticas les diría lo primero que merecen todo nuestro reconocimiento y nuestra empatía por la injusticia sufrida. Me parece que lo más importante es evitar la soledad y el aislamiento, porque las heridas de los traumas difícilmente se sanan en soledad. Que encuentren a una persona en la que puedan confiar y se puedan apoyar. También les aconsejaría que si hacen terapia elijan a psicólogos que estén especializados en este tema y que tengan un formato de terapia donde la relación terapéutica sea lo fundamental. Lo mismo que el trauma se genera en un contexto relacional, se repara también en un contexto de personas buenas y solidarias. También les animaría a cultivar la bondad amorosa hacia ellos mismos: todo lo que ahora manifiestan son recursos que tuvieron que utilizar para resistir y sobrevivir. Un cambio de mirada hacia uno mismo es fundamental.

Foto: Yogi Tea


Como profesionales, ¿cómo nos acercamos a una persona que ha padecido experiencias dolorosas? ¿Qué consejos nos darías?

Para mí lo más importante es saber estar y acompañar en el dolor a la persona. En general nos orientamos mucho hacia la solución de problemas, olvidándonos que la mayoría de las veces las personas no necesitan que les digamos lo que tienen que hacer, sino que las escuchemos con receptividad empática y estemos con ellos a su lado, ayudándoles, estando presentes, a atravesar el dolor emocional y las situaciones adversas de la vida.

¿Qué tal la experiencia en estas VI Jornadas de Protección a la Infancia y Adolescencia? ¿Qué te parecieron las jornadas?

Me han parecido una maravilla, una variedad de temas y un nivel muy alto en los profesionales que han participado. Unas jornadas con rigor científico, pero a la vez experienciales y sentidas. Felicito a todo el fenomenal equipo de Xilema por estas jornadas.


Xilemanario Especial VI Jornadas

https://mailchi.mp/57030686a52d/xilemanariojornadas2025

Enlace a la entrevista

https://www.xilema.org/xilemanario/202503_entrevistajoseluisgonzalo.pdf

 

lunes, 17 de febrero de 2025

"No vuelvas a olvidarte de mi", un relato de la psicóloga María Dolores Rodríguez Domínguez.

¡¡No vuelvas a olvidarte de mí!!


Un relato de Dolores Rodríguez, psicóloga

Presentación

De vez en cuando, tienen cabida en este blog relatos que escriben profesionales de la psicología o de otros ámbitos, que guardan estrecha relación con los temas que aquí nos concitan. Es otro modo de aprender y reflexionar, desde otro estilo, desde otra mirada, pero puede sernos tan útil como un artículo científico. 

Conocéis a Dolores Rodríguez Domínguez, psicóloga y traumaterapeuta sistémica de la red apega, ha participado en varias ocasiones con textos profesionales y literarios. En esta ocasión me hace llegar nuevamente este breve relato, inspirado en su trabajo con los pacientes en la consulta, sobre la soledad.

Muchas gracias, Dolores, por regalarnos y compartir tu texto, ya sabes que esta es tu casa, eres una de nuestras colaboradoras habituales y ocupas un lugar destacado en Buenos tratos.

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¡No vuelvas a olvidarte de mí! Por Dolores Rodríguez Domínguez

Quisiera dejarme ver, enseñarte mis heridas pero no recuerdo me hayan enseñado cómo. Tengo miedo que al hacerlo te asustes y cada día ahogo mis lágrimas para evitar que tú derrames las tuyas. 

A pesar de la luz, siento estar en la sombra.

Necesito gritar, expresar lo que siento, lo que yo también necesito, pero mi voz no me obedece. Se muestra insonora, incolora. 

Con mi silencio desearía que pudieras descubrir mi sufrimiento, mi dolor, mi existencia. Pero el silencio no reclama tu atención y celebras que todo vaya bien, que yo soy distinto, que puedo valerme por mí mismo. 

¡Ojalá pudiera!

¡Ojalá supiera!

En soledad, a veces pienso que no tengo derecho a sentir, a necesitar, a pedir. Otras veces, sin embargo, siento que eres tú quien me niega la posibilidad de recibir lo que necesito, y entonces, siento rabia, desprecio. Rabia hacia tu ceguera. Desprecio hacia mi cobardía por secuestrar mi valentía, por dejar al silencio que decida por mí. 

Pero a pesar de todo, sonrío y me rearmo por fuera. Solo.

Lloro y me desarmo por dentro. Siempre solo.

Foto Mentis psicología



Quisiera hacerme visible. Saber mostrar mi miedo a tus ojos, a los míos. Lograr que mi silencio llegara a tus oídos.

¿Pero cómo? Fuera hay mucho ruido, demasiado.

Al mirar tu rostro, siento pena por ti, por el cansancio que muestras, por la tristeza que reflejas. 

Entonces, esa voz me grita: “Maldito egoísta”.

¡Egoísta! por no valorar que haces lo que puedes. 

¡Egoísta! por no entender que estás preocupado y aturdido por el ruido, ese que sí se oye, ese que casi se puede ver y que satura cualquier mente, incluida la tuya. 

“Soy lo peor”. Me digo.

“Me lo merezco”. 

Y la culpa me asalta, sacudiendo mi dolor, amordazando fuertemente mi silencio. Avergonzado, me cobijo en él. Ahora quiero permanecer en la oscuridad, ser arropado solo por ella, ser invisible para ti y para todos.

El silencio se hace intenso, y acepto ser su prisionero. Aun te veo a lo lejos, pero el miedo logra cerrar mis ojos. Ya no puedo ver a nadie, ni siquiera a mí mismo. Solo siento SOLEDAD. 

Quiero abandonarme a ella. Sé que nunca me fallará, siempre me acompañará. Vaya donde vaya. Así será. Su agridulce aroma me embriaga, pareciera hechizarme, invitándome a permanecer con ella para siempre. Es tentador. Ya no más sufrimiento por no sentir tu mirada, tu comprensión, tu amor. Renuncio a todo. No lo necesito. No te necesito.

Y cuando estoy a punto de sucumbir a ella, a comprometerme para siempre con su compañía….

Ocurrió.

Sin esperarlo, sin saber que lo deseaba, mis ojos parecen mostrarme su resistencia a permanecer eternamente cerrados. Quieren abrirse. Hay algo que les invita a hacerlo. Siento su presencia, su calor, su olor. No sé bien qué ocurre. Mi curiosidad ofende a la soledad, pues se siente traicionada por dejarme tentar por otro aroma. 


Foto: Nueva tribuna


“¿Quién es ella?” Me increpa. 

“No lo sé”.

Se hace el silencio. 

“Soy la ESPERANZA” ¿Me recuerdas?. 

De un gran salto, me lanzo a sus brazos. “! No vuelvas a olvidarte de mí ! ” 

“¡Salgamos juntos de este lugar!” 

¿Quieres acompañarnos SOLEDAD? También hay sitio para ti.