VII Conversaciones sobre apego y resiliencia
San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026
APERTURA DE INSCRIPCIONES:
1 SEPTIEMBRE 2026
Desde hace más de tres décadas desarrolla su labor clínica en San Sebastián, acompañando a niños, adolescentes y adultos que han sufrido experiencias traumáticas, siempre desde una mirada profundamente humana e integradora. Su trabajo ha contribuido de manera decisiva a tender puentes entre las neurociencias y la práctica psicoterapéutica, ayudándonos a comprender cómo las experiencias relacionales tempranas moldean el cerebro, el desarrollo emocional y la construcción de la identidad.
El doctor Benito forma parte del equipo docente del Diplomado en Traumaterapia Infantojuvenil Sistémica impulsado por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, donde comparte su conocimiento con profesionales de numerosos países. Es también autor de obras de referencia, entre ellas La regulación emocional: Bases neurobiológicas y desarrollo en la infancia y adolescencia y Cerebros moldeando otros cerebros, textos que han acercado la complejidad de la neurobiología a un lenguaje claro, accesible y de enorme utilidad para clínicos, educadores y profesionales de la infancia.
Quienes han tenido la oportunidad de escucharle saben que posee una extraordinaria capacidad para explicar conceptos científicos complejos con claridad y rigor, pero también con sensibilidad. Sus obras nos recuerdan que el cerebro se construye en relación con otros cerebros y que, del mismo modo que las relaciones pueden generar sufrimiento, también pueden convertirse en el principal motor de la reparación. Ha participado en todas las ediciones de las Conversaciones, y ello es porque sus conocimientos no son imprescindibles. Su actualización es constante.
Es un privilegio contar con su presencia en las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia donde nos hablará de "La parentalidad terapéutica: cuando las relaciones sanan el cerebro infantil dañado por el maltrato". Estoy convencido de que su intervención nos ofrecerá no solo conocimientos de gran valor científico, sino también una mirada esperanzadora sobre la capacidad de las personas para recuperarse y crecer cuando encuentran vínculos seguros y experiencias reparadoras. Y como familias y profesionales tenemos que formarnos y revisarnos para poder proporcionárselas.

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