jueves, 4 de febrero de 2016

Boris Cyrulnik, Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan en San Sebastián, Palacio de Congresos Kursaal, 27-28 mayo 2016. Auspiciado por la Fundación Izan-Programa Norbera, organizan el congreso titulado: "La adolescencia, una estación para la oportunidad. Parentalidad y buen trato. Construyendo resiliencias"

Congreso:

"La adolescencia: una estación para la oportunidad. Parentalidad y buen trato. Construyendo resiliencias"

San Sebastián, 27-28 mayo 2016

Con Cyrulnik, Barudy y Dantagnan

Organizado por la Fundación IZAN-Programa Norbera



La Fundación Izan y en concreto el Programa Norbera, organizan un congreso para el 27 y 28 de mayo de 2016 en San Sebastián en el que participarán -además de los magníficos profesionales de esta institución- Boris Cyrulnik, Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, nuestros queridos y admirados profesores. Es una ocasión única contar con la oportunidad de poder aprender con profesionales de primer nivel.




Desde la página web del Programa Norbera nos dicen que “bajo el título ´La Adolescencia, una estación para la oportunidad. Parentalidad y buen trato´. Construyendo resiliencias”, estamos organizando en Donostia – San Sebastián un congreso dirigido principalmente a profesionales (Psicólogos, Pedagogos, Terapeutas Familiares, Profesores, Orientadores…), que interactúan con adolescentes así como con sus familias bien sea desde una óptica educativa, o bien sea desde una óptica terapéutica.

Con este congreso pretendemos seguir extendiendo en nuestro entorno educativo, familiar y social, la cultura de los buenos tratos, base fundamental para el desarrollo de una sociedad saludable.


A lo largo del congreso se abordarán temas relacionados con la parentalidad bien tratante, se revisarán los diferentes estilos de apego así como las características personales que se derivan de cada uno de los mismos. También se abordarán temas relacionados con la manera adecuada de afrontar y superar los traumas vividos durante la infancia, y sobre cómo promover la capacidad de resiliencia, entendida como la capacidad de superar las situaciones adversas.”

El evento tendrá lugar en el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal. La organización tiene ya cerrado el programa. El plazo de inscripción ya está abierto. Tanto para ver el programa como para inscribirse (daos prisa, porque las plazas se agotan enseguida, dado el prestigio de los ponentes), hacedlo desde esta página de Norbera:


Os dejo con este vídeo de una intervención de Jorge Barudy y Boris Cyrulnik en Caixaforum Madrid sobre resiliencia, buenos tratos y apoyo social, para ir calentado los motores (la pega para algunos/as es que hay que saber francés para seguirlo):




martes, 2 de febrero de 2016

Nuevo taller para el aprendizaje de la "Técnica de la caja de arena", en Madrid, 24 abril, organizado por UmayQuipa.

Taller para el aprendizaje de la Técnica de la caja de arena

En el Centro UmayQuipa, Madrid

24 de abril, Domingo

Abierto el plazo de inscripción




Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.

En este taller, eminentemente práctico, pretendemos:

OBJETIVOS

Conocer los orígenes de la técnica, hacer un poco de historia.

Perfilar para quiénes está indicada esta técnica.

Aprender los pasos en la conducción de una sesión con la técnica de la caja de arena.

Explicar cuál debe ser la actitud del terapeuta.

Alcances y límites de la técnica.

La metodología comprende la elaboración de cajas de arena por parte de los alumnos, aprendiendo los pasos en la aplicación y conducción de una sesión junto con breves exposiciones teóricas y el visionado de vídeos con casos prácticos reales.

Dirigido a: Psicólogos, psicopedagogos, psiquiatras, psicoterapeutas.

Información e inscripción en:

UmayQuipa
umayquipae@gmail.com
Tel.: 91 549 3878
www.umayquipae.com

lunes, 1 de febrero de 2016

Dos cuentos publicados recientemente por Pepa Horno Goicoechea, cuentos con alma y sensibilidad.

Sabéis que tengo por costumbre elaborar posts en los que recojo cuentos que me parecen muy interesantes desde el punto de vista del desarrollo psicoafectivo del niño/a. Hay varios posts dedicados a este fin, y también los que ha escrito Verónica Pérez Gutiérrez sobre acogimiento familiar

La gran persona y profesional que es Pepa Horno Goicoechea, psicóloga, actualmente trabajando en la Consultoría Espirales, muy querida y admirada por todos/as los/as que trabajamos en el ámbito de la educación, la psicología, pedagogía, la protección a la infancia… ha desarrollado una meritoria carrera como consultora en diversos temas de infancia (trabajó en Save The Children), psicoterapeuta, autora de numerosos e importantes libros y además, ahora escritora de cuentos infantiles.

Pepa Horno Goicoechea tiene un alma y una sensibilidad especiales que la convierten en una autora privilegiada para acercarse al mundo de los niños/as y poder ofrecerles uno de los medios que más les facilitan el acercamiento a temas complicados y complejos de abordar: los cuentos. A través de los mismos, los niños/as pueden entender mejor determinadas vivencias. Además, los cuentos favorecen que -junto con el adulto con el cual los menores los leen- puedan expresar sus sentimientos, inquietudes, preocupaciones…

Recientemente ha publicado dos títulos que he tenido el gusto de leer y que me han encantado por su valor educativo y emocional:

El mago de los pensamientos: José era un niño tan listo que los pensamientos no le cabían en la cabeza, se le salían a borbotones y a veces le asustaban y le impedían concentrarse. Su maestra decía que parecía estar cazando moscas. Hasta que un día conoció a un anciano que le enseñó un truco casi mágico… ¿Quieres saber cuál fue?

Me ha parecido genial este cuento porque enseña de una manera sencilla y muy sensible cómo calmar la mente llena de pensamientos de los niños/as, tan sabelotoda, con un suave y sencillo gesto, que recuerda, al menos a mí, al mindfulness.

Colabora con magníficas ilustraciones Margarita Sada.

El lenguaje de los árboles: El lenguaje de los árboles es ese lenguaje que sólo los que tienen el corazón dividido, mitad en el cielo, mitad en la tierra, pueden escuchar. Sobre todo si son niños o niñas dispuestos a creer en la magia del amor. Ese amor es el que une a las nubes con las hojas de los árboles y llena los silencios de significados.

Esta bella historia de un niño y su abuelo nos enseña que la muerte, el dolor y el miedo forman parte de la vida.

Precioso este cuento. Pepa Horno se ha atrevido con gran delicadeza a acercar a los niños el tema de la muerte, algo que nuestra sociedad trata de evitar, de apartar, de alejar... Sin embargo, es necesario que nos sentemos y podamos hablar de ello con nuestros niños/as. Porque forma parte de la vida, como dice Pepa en la reseña del cuento. Por eso no podemos obviarlo. El cuento se completa con unas palabras para el alma de los mayores, las cuales nos sugieren cómo hablarles a los niños de la muerte.

Las igualmente magníficas ilustraciones han estado a cargo de Martina Vanda.

Puedes comprar los cuentos y libros de Pepa Horno Goicoechea en http://www.casadellibro.com/

¡Enhorabuena, Pepa!, sigue con ello y regálanos más pinceladas de ese alma tuya que también reflejas en tus obras, para adultos o para niños/as. 

lunes, 25 de enero de 2016

Cambiar la mirada para una crianza terapéutica, por María Elena Rodríguez Borrajo



Diez meses, diez firmas.



Profesional invitada en el mes de enero 2016:








María Elena Rodríguez Borrajo

Este mes correspondía a la profesora María José Cantero participar con un artículo, pero los problemas de agenda nos obligan a retrasar su participación y adelantar la de María Elena Rodríguez Borrajo. El cambio nos ha venido bien porque después de participar, el pasado mes de diciembre, dentro de Diez meses, diez firmas, la psicóloga María Vergara Campos, ambas responsables del Programa en Crianza Terapéutica, se desprende de manera natural que Elena prosiga con el tema. Si María planteó los fundamentos de este tipo de crianza, María Elena nos va a llevar a la vivencia y en un alarde de sinceridad no le da vergüenza afirmar que se equivocó. Me encantan las personas que reconocen que erraron (como yo también he confesado en este blog que me equivoqué en el modo de trabajar con los niños/as víctimas de malos tratos) Pero nunca dejó de buscar, también en esto coincidimos, la mejora de su práctica. En este vivo artículo, real como la vida misma, nos acerca a la necesidad de cambiar la mirada sobre los niños/as para poder empezar a llevar adelante la crianza terapéutica. Muchas gracias también a María Elena por participar en esta iniciativa que este año acerca a nuestro blog a los mejores especialistas en el área de los menores víctimas de maltrato. Ella, como todos/as los/as que participan, pertenece a la manada de gente buena.  



María Elena Rodríguez Borrajo. Psicóloga y educadora infantil, especializada en el tratamiento con niños y niñas y adolescentes que han sufrido desamparo temprano. Formada por la Fundación Exil por los profesores Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan en el Postgrado en Traumaterapia infantil-sistémica. Con 20 años de experiencia en el ámbito de la protección infantil y la atención en centros de menores y el acogimiento familiar. Fundadora del Centro Alén en donde ejerce actualmente como directora en el trabajo con instituciones, familias y asociaciones vinculadas al acompañamiento de niños y niñas que han sufrido situaciones de riesgo, negligencia o maltrato temprano. Colaboradora en diversas publicaciones vinculadas al ámbito: "Neurospsicología del maltrato y el abandono" "¿Donde QUEDA el interés superior del menor?"

Tener la oportunidad de suceder al artículo de mi queridísima compañera María Vergara, amiga y colega admirada de profesión, es uno de estos regalos envenenados que te entregan de vez en cuando en la vida, y que, a no ser porque conozco a quien me hace el regalo, otro querido, admirado amigo, con sincera sonrisa y un alma enormemente noble, de esas noblezas que se huelen a tres metros de distancia, habría quizás rehusado la invitación, ya que no es fácil dar continuidad a lo tan bien descrito por ella.

Así que he decidido aprovechar la oportunidad para dar rienda a mi memoria y poder, desde mi propia vivencia, tratar uno de los contenidos cruciales que abordamos en la propuesta formativa de crianza terapéutica: cambiar la mirada, rescatar al criador terapéutico de la fascinación-condena de las crianzas más frecuentes. Me refiero a la crianza de niños y niñas que han tenido el privilegio de crecer en un entorno de afecto, estable, predecible y lo suficientemente sano como para generar esa savia que recorrerá su cuerpo hasta el fin de sus días y que los psicólogos damos en llamar apego seguro.

Un niño así criado, en un ambiente de buenos tratos, presentará retos, dificultades, dudas… que le harán titubear a lo largo de su vida. Y a su lado titubeará su familia, pues el reto de estar vivo sólo termina con la muerte. Pero al igual que uno de esos muñecos tentetieso con los que jugábamos de bebés, tras los golpes que le trastabillan, recuperará la calma y sobre la base sólida volverá a mantener el equilibrio. Se trata del enorme recurso de la resiliencia primaria.


Si probamos a hacer el mismo ejercicio con un muñeco concebido de otra forma, que carezca de esa base pesada y estable, y aplicamos exactamente los mismos golpes que al tentetieso, el resultado será diferente. Alguno se romperá, otro caerá pesadamente y dañará la superficie sobre la que reposa. En todo caso, no podremos confiar en la recuperación de su estabilidad por sí mismo. En definitiva, sin esa base sólida que constituye el apego seguro las normas de juego cambian.


Ir al colegio y lidiar con profesores e iguales, pertenecer a un grupo de amigos, posponer las gratificaciones, aprenderse la tabla de multiplicar, tolerar la imagen física… son esos pequeños golpes, esos retos vitales que la mayoría de los niños/as en nuestra sociedad afronta y de un modo u otro, logra resolver. Sin embargo, otros no consiguen hacerlo por sí mismos, será tanto el desequilibrio y tan poquitos los recursos para levantarse que temblará de pánico ante la cercanía de un nuevo empuje, agredirá o se encerrará en sí mismo abrumado por el dolor de los golpes y la espera de un nuevo fracaso.


Se trata sin duda de juguetes diferentes, con necesidades diferentes y recursos diferentes.

Durante quince años de mi profesión jugué con muñecos de pies estrechos, pensando que se trataba de tentetiesos.

Quince años en los que fui educadora y directora de centro de menores. Lo hice con una entrega sincera, un cerebro lúcido y mucha más energía de la que quizás dispongo ahora; pero con un desconocimiento profundo de cuales eran las normas del juego.

Mi propia crianza, lo escasamente aprendido en la facultad y alguna que otra experiencia como monitora en un grupo scout, era la base teórica y experiencial con la que me ponía en marcha: ni más ni menos que a acompañar y criar a niños y niñas que habían crecido en mundos y vidas que desconocía por completo .

Es curioso cuanto tarda la experiencia en martillear sobre lo ya aprendido, sobre las expectativas que no se conciben como probables, sino como seguras.

Si yo trataba con consistencia a un niño, le daba afecto y las condiciones de crianza actuales eran adecuadas, todo debería de ir bien. Era lo que se esperaba y lo que me exigían desde las direcciones de los centros de menores, desde los sistemas de protección, desde los colegios. Y sin embargo…

Todos los educadores que me leen podrán reconocer la terrible desolación que se siente cuando te llaman para notificarte una fuga de un niño que ¡¡¡iba bien!!!, cuando constatas que una de las chicas ha comenzado a manifestar síntomas de trastorno alimentario, cuando te llaman para que vayas al instituto a recoger en un caldero todas las quejas del muchacho que “viene a perder el tiempo”, cuando llegan los temidos embarazos adolescentes, o cuando ves a un niñito se seis años autolesionarse por enfados que no deberían de pasar de un mínimo disgusto. La realidad se imponía tozuda a mis expectativas.

Desde mi pequeño y desinformado punto de vista, nada de esto debería de ocurrir.

¿Sería mi culpa? ¿Mi incompetencia? ¿Optaba por echarle la responsabilidad al sistema de protección? ¿Sería una base genética inamovible y condenada la que empujaba a los chicos a comportarse de aquel modo? La vivencia de malos tratos previos era descartable, había pasado tanto tiempo de aquello, ahora estaban bien, muchos de ellos llevaban años conviviendo con sus familias adoptivas, era imposible que recordasen nada de aquello.

Son estos recuerdos los que ahora me hacen capaz de acompañar a las familias y profesionales con los que trabajo, entender su desánimo y frustración al no poder comprender por qué mi niño/a se cae, por qué no es como los demás, qué hago mal o qué es lo malo en él/ella.

La psicopatología quedaba reservada como explicación para los más graves, a los que se le atribuían diagnósticos y tratamientos, mientras algo te decía dentro de ti que no eran tan diferentes de los otros, los no diagnosticados.

Así pasaron años, no me da vergüenza reconocerlo, ya que creo que en ningún momento dejase de buscar la respuesta y la mejora de mi práctica, pero nadie acertaba a decirme algo para mi ahora evidente: trataba a niños/as diferentes, eran niños y niñas afectados, y mi juego debía ser de otro modo, con otro ritmo y otro tiento. Mientras esta conciencia no llegase pivotaría entre mi enfado conmigo misma, mi enfado con los niños/as exigiéndoles lo que no podían dar, o mi enfado con otros.



Así me encuentro a cantidad de padres, madres, acogedores, educadoras, directores, etc., en los cursos que impartimos.

Al igual que a mí me pasó, la conciencia de la diferencia resultó terapéutica, para mí y para los que crie.

En mi caso me llegó de la mano de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan quienes me acompañaron a descubrir cómo los fallos no eran tales, si no lo esperado; y desde lo que había que partir para empezar a avanzar.



Cada vez que tengo la oportunidad de acompañar a un adulto que ama a un niño afectado por maltrato a entender la verdadera causa de su conducta, descubro en él alivio y el nacimiento de una nueva energía.

Una energía que está lejos del inmovilismo. Reconocer la diferencia de nuestros niños no es un ejercicio notarial de la limitación y dificultad, es el punto de partida, el diagnóstico del médico que nos ayudará a atinar con el abordaje y la propuesta terapéutica que haga que la persona llegue lo más lejos que pueda hacerlo, que pongamos a su disposición los recursos más idóneos para subsanar la enorme injusticia que es verte privado de una crianza adecuada.

Se trata de cambiar la mirada, comprender, emplear todo lo sabido y descubierto por la ciencia para ayudar a estos niños y niñas. Si el sesudo artículo científico que aborda la hipersensibilidad de la amígdala en humanos privados de acompañamiento temprano viaja y se traduce para esa mamá o educadora que no comprende porqué el pequeño cambio de planes sobre lo que se hará por la tarde, ha desencadenado una reacción agresiva desbordada en su chica de quince años, su mirada será diferente. Y eso es lo primero que es necesario mutar para que después pueda sentir, y más tarde actuar diferente, podamos actuar terapéuticamente.

Desde Crianza Terapéutica tratamos de acercar esos recursos que permitan entender a nuestros chicos, procuramos acompañar a los criadores a que se quiten con delicadeza la chaqueta de sus expectativas y que las sustituyan por otras. Sin ser bruscos, para que el plan inicial sea complementado por otro que no sea incapacitante o ciego a las verdaderas posibilidades de sus chicos/as y que atienda a su realidad. Adecuadamente vestidos, los criadores podrán ahora encaminarse a practicar y descubrir nuevos modos de hacer.

Fascinada he constatado cómo el cambio de mirada ha contaminado mi acción y ha llegado de una forma apropiada a los chicos y chicas. ¡Claro que las dificultades son enormes, algunas veces el daño ha sido crítico y no podemos llegar hasta donde nos gustaría! Pero entenderlo es ya de por sí mejor.


Desde Crianza Terapéutica no nos queda ninguna duda de que sois vosotros/as, los criadores, la mejor herramienta para ayudar a vuestros niños y niñas. Por lo tanto, ajustad las gafas con las que los miráis ya que un empeño valiosísimo al que merece dedicarle tiempo, recursos y esfuerzo.


En el Centro de Psicoterapia Alen de A Coruña (Galicia) las psicólogas y psicoterapeutas infantiles Elena Borrajo, María Vergara y Laura Fariña formadas con Barudy y Dantagnan han desarrollado recientemente un programa de formación en crianza terapéutica para todas las personas que deben de acompañar a menores de edad con trauma y/o problemas o trastornos del apego.

Para contactar con el Centro Alen:

http://www.centroalen.org/inicio.html

domingo, 24 de enero de 2016

Enlaces para comprar en e-book (edición electrónica) los libros que he publicado, una manera de hacerse con ellos para quienes residen fuera de España.


Pienso especialmente en mis amigos/as de Latinoamérica para quienes la compra de los libros que publico no es tan accesible como en España o en los que residen en otros lugares del mundo, y les recuerdo que pueden comprarlos en edición electrónica directamente descargándoselos desde la página web de la Editorial Desclée de Brouwer (aclarar que el primer libro que publiqué lo hice en la Editorial Libros en red)
De este modo podéis acceder a ellos desde cualquier rincón del planeta.
También están disponibles en AMAZON: http://www.amazon.es/
A continuación cada libro con su portada, reseña y enlace para comprar en E-book. Más barato y más ecológico, además.
 Guía para el apoyo educativo de niños con trastornos del apego (2009)
Enlace compra e-book: aquí
"El gran desafío que nos plantean los niños y niñas con dificultades para aprender y comportarse adecuadamente en el aula no es sólo ofrecerles una solución a sus dificultades, sino también detenerse un momento para comprender por qué son como son y por qué hacen lo que hacen. Esta guía nos parece un fabuloso aporte para contribuir a este proceso. Es una interesante e importante contribución a todos los profesores y profesoras comprometidos en la tarea de ayudar a los niños y niñas a ser mejores personas. Para ello, en la primera parte de la guía, ofrece un marco comprensivo de los orígenes de la incompetencia social y cognitiva que presentan algunos niños en la vida escolar, y en segundo lugar, a partir de lo anterior, proporciona herramientas, técnicas e intervenciones educativas y terapéuticas concretas y prácticas, considerando los recursos personales, profesionales que ofrece el contexto escolar. Esta guía es un mapa que seguro será un apoyo para el esfuerzo que muchos profesores y profesoras ya hacen o que otros quieren hacer en la cotidianidad del aula escolar con estos niños y niñas que manifiestan en sus problemas conductuales y dificultades de aprendizaje, lo más nefasto de los traumatismos, un apego traumatizado" (Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, en el prólogo de la Guía)
¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego (2011)
Libro en co-autoría con Óscar Pérez-Muga.
Enlace compra e-book: aquí


Los hijos adoptados, como todos los niños, atesoran muchas cualidades positivas y nos hacen crecer como personas. Sin embargo, su educación puede ser un auténtico desafío para todos porque para poder ser un niño adoptado primero éste tuvo que ser abandonado. Adoptar supone también asumir que la memoria emocional de los hijos puede contener heridas que sufrieron en sus lugares de origen.
La obra se fundamenta en la teoría del apego explicando de una manera sencilla y con atractivas metáforas los tipos de apego que el niño ha podido desarrollar, con ejemplos prácticos sobre cómo actuar en cada caso. Los autores inciden en la capacidad que los menores tienen para salir adelante si se potencian sus recursos resilientes, enriqueciendo la guía con historias y vivencias de los propios niños.

Construyendo puentes.
La técnica de la caja de arena (2013)
Enlace compra e-book: aquí

La caja de arena se encuentra entre las herramientas terapéuticas más útiles para el trabajo con niños y adultos. Como se expone a lo largo de este libro, la realización de la caja de arena permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades para ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente con los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor.

Construyendo puentes plantea que crear escenas utilizando miniaturas (representan a los seres animados e inanimados que conforman el mundo interno y externo de las personas) dentro de una caja con arena es un abordaje terapéutico. Las miniaturas son las palabras del diccionario; la caja es la gramática y, a la vez, un contenedor de la mente humana. Se aborda el abc de la aplicación de la técnica paso a paso: historia, concepto, materiales requeridos, metodologías de aplicación, cómo conducir una sesión y cuál debe ser el rol del terapeuta. La obra contiene un buen número de fotografías de cajas y narrativas construidas por niños y adultos.
Vincúlate.
Relaciones reparadoras del vínculo en niños adoptados y acogidos (2015)
Enlace compra e-book: aquí

Existen muchos libros que exponen la teoría del apego como uno de los marcos conceptuales más completos a la hora de explicar el desarrollo humano pero, a juicio del autor, son pocos los que se plantean acercar estos conocimientos a las familias adoptivas y acogedoras, que con frecuencia tienen hijos y niños con apegos disfuncionales y, en ocasiones, con trastorno del apego. Vincúlate ofrece a los profesionales que trabajan en la protección de la infancia -y a los maestros- una inestimable ayuda en cuanto a tipologías del apego, instrumentos de evaluación y cómo relacionarse con los menores adoptados y acogidos, una población que suele presentar necesidades piscoeducativas específicas.
Esta obra explica los fundamentos básicos de la teoría del apego aplicando los conocimientos acumulados de múltiples autores al ámbito de la adopción y el acogimiento, subrayando la trascendencia que tienen los primeros años de vida en el desarrollo de la mente humana. Se exponen cuáles son las manifestaciones de los distintos tipos de apego disfuncionales que los niños o adolescentes adoptados o acogidos pueden mostrar para, a continuación, describir desde la experiencia clínica del autor cómo pueden las familias y los maestros relacionarse con ellos en función del tipo de problemas o alteraciones en la vinculación que presenten y contribuir así a su sanación y reparación. Vincúlate se completa con unas recomendaciones en cuanto al tipo de psicoterapia que el autor considera adecuada para los menores adoptados o acogidos.
Con un estilo ameno, buscando la complicidad con el lector, Vincúlate está salpicado de historias de vida que ayudan a comprender los contenidos y las pautas de intervención, y de propuestas de actividades prácticas -como ejercicios y vídeos- que enriquecen la obra.
Espero que podáis tener la oportunidad de leerlos.
Gracias a todos/as.