lunes, 28 de noviembre de 2011

El impacto de la violencia de género en niños y adolescentes


Esta semana -tras haberme dedicado unas cuantas a hablar sobre el libro que hemos publicado-, volvemos a tratar sobre los temas que habitualmente nos citan a todos aquí en éste vuestro blog sobre el apego, el trauma y la resiliencia.

He tenido el honor de colaborar para la revista Haurdanik, la cual es editada por la Asociación Vasca para la Infancia Maltratada (AVAIM) Me pidieron que elaborara un artículo sobre el impacto de la violencia de género en los menores. Me puse manos a la obra y, recientemente, ha aparecido publicado en el último número de la revista.

Es un problema que puede dañar a los niños y adolescentes de manera bastante duradera porque aunque éstos estén ya protegidos (otros desgraciadamente, no lo están), el impacto que esa violencia provoca puede continuar en forma de trauma a lo largo del tiempo. No es algo que habitualmente el niño o el joven supere rápido tras salir fuera del contexto dañino. El problema tiene serio alcance y trascendencia si nos atenemos a las cifras que se recogen año tras año sobre violencia de género. Estos niños y niñas traumatizados -ni mucho menos están, en un futuro, condenados a repetir el círculo de la violencia- necesitan protección, tratamiento psicológico (contamos con muy buenos tratamientos) y el apoyo de toda la red psicosocioeducativa para que pueda emerger el fenómeno de la resiliencia. Las víctimas nos demuestran, día a día, y afortunadamente, que la recuperación es una realidad. 

Niños/as y jóvenes en familias biológicas; niños y niñas adoptados/as que provienen de hogares en los que han sido testigos o han sufrido directamente violencia intrafamiliar; niños y niñas que están acogidos (en familias o en centros) precisamente por ser víctimas de un ambiente familiar violento, poco cohesivo y afectivo… Todos ellos, sin excepción, son los seres más vulnerables y frágiles y los que requieren de la implicación de todos. Todos tenemos la obligación de volcarnos con ellos. 

El artículo es una excelente ocasión para volver sobre el marco comprensivo del apego, el trauma y la resiliencia. Pero, además, quiero hacer notar que el pasado 25 de noviembre se celebró el DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. Así pues, me parece una ocasión inmejorable para que reflexionemos sobre el daño que ésta causa

El artículo se publica en la revista Haurdanik que llega a muchos hogares, instituciones y asociaciones (gran labor la de la Asociación AVAIM)… Pero con el fin de contribuir a su difusión -en especial para los que residen lejos de estas tierras-, lo transcribo a continuación:

“En el año 2010 se han producido un total de 4.285 victimizaciones de mujeres por violencia de género, que se corresponden con un total de 3.507 mujeres víctimas. En tres de cada cuatro casos, el agresor y la víctima están, o han estado, unidos por un vínculo sentimental”  Detrás de cada cifra hay una víctima (mujer) que sufre y, también, muy probablemente, menores afectados psicológicamente y, en algunos casos, dañados. Cada menor es el hombre y la mujer del mañana. Si no son debidamente atendidos y tratados, la probabilidad de que en el futuro repitan el círculo de la violencia traumática a la que han sido expuestos es alta. Es, por ello, por lo que un grupo de autores expertos en la materia denominan al trauma que se puede padecer como the hidden epidemic (la epidemia oculta)   Hay que tener en cuenta que el cerebro de los niños “no olvida” El cerebro es el mismo a lo largo de toda la vida. No hace borrón y cuenta nueva, sino que “registra los impactos” como lo haría un edificio que recibe balas o bombas. En función de cuánto tiempo se esté impactando y de la intensidad, el edificio –si se nos permite seguir con esta metáfora- se podrá reparar mejor o peor. El cerebro que tiene que afrontar un trauma se prepara y diseña para procesarlo. Las experiencias (y en la infancia, sobre todo en los primeros años, donde dice “experiencias”, póngase padres o cuidadores) interactúan –como refiere Siegel-  con el cerebro siendo la mente la interfaz entre ambas. De este triángulo (cerebro-mente-experiencias) se va forjando el ser.

En este artículo vamos a definir, primero, qué es la violencia de género. A continuación, nos centraremos en las consecuencias que ésta puede tener para los niños, especialmente en dos áreas importantes que requieren ser evaluadas: el trauma y las alteraciones en la vinculación. Finalmente, haremos mención a la resiliencia. Este fenómeno  -siempre existió pero no se había nombrado hasta ahora- se define como la capacidad que algunos niños y adolescentes tienen de mantenerse suficientemente equilibrados psicológicamente y con un buen funcionamiento a pesar de haber sido víctimas de la violencia. Muchos niños se recuperan de los traumas con intervenciones adecuadas gracias a sus recursos internos para sanar; pero a su edad, en la que son dependientes de los adultos y sus cuidados, necesitan un ambiente que potencie esa resiliencia. Otros, en cambio, por muy diversos factores, soportan el problema y sus consecuencias hasta la vida adulta afectando a sus vidas y relaciones. Como se ha recogido en un estudio de Benito y Gonzalo (2010) , en las consultas de psicología y psiquiatría, detrás de muchas depresiones, trastornos de ansiedad o problemas de personalidad, existen antecedentes de malos tratos. No hay que sospechar éstos sólo cuando el paciente presenta síndromes y trastornos más graves de personalidad.

Por violencia de género entendemos “la manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”, y “comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad” 

Los niños y adolescentes suelen ser víctimas de manera directa o indirecta de esta violencia física y psicológica ejercida por los hombres hacia las mujeres. Cuando son víctimas indirectas, los menores han sido testigos –y parte emocionalmente implicada- de cómo en múltiples ocasiones la madre ha sufrido los golpes, palizas (o cualquier otro tipo de agresión o daño físico) y/o los insultos, vejaciones, desvalorizaciones… Es un grave error pensar que sea menos dañina y que incluso no afecte porque solamente se dirige a la madre de los menores. A este respecto, Beatriz Atenciano, psicóloga, tras un exhaustivo estudio y revisión de la literatura científica sobre este tema, señala lo siguiente: “…es difícil sostener la idea de que las niñas y los niños que viven en hogares donde hay violencia contra sus madres puedan estar al margen de la misma. Sin embargo, no es infrecuente encontrar en profesiones afines, y a veces, en nuestras propias filas, quienes sostienen que no habiendo existido una victimización directa (en forma de maltrato físico, psicológico, sexual o negligencia), la calidad del vínculo entre el padre y los menores no puede ser cuestionado” (…) “Se frena la protección a favor de un proteccionismo de la relación paterno filial, por desconocimiento del (o por encima del) impacto que las agresiones a la madre tienen en el desarrollo, y sus consecuencias a corto y largo plazo. La percepción de la violencia contra la mujer como un hecho relativo a la pareja, en lugar de a la familia, no sólo deja a los niños sin la parcela de protección que les corresponde, sino que también invisibiliza el sufrimiento de los familiares de la mujer maltratada…”

En otras ocasiones, los niños o adolescentes han podido sufrir, además, en su propio cuerpo y mente las agresiones físicas o psicológicas. Cuando la violencia de un miembro de la pareja hacia el otro se ejerce en el ámbito circunscrito al hogar hacia los menores u otros adultos –por ejemplo los ancianos- como víctimas directas o indirectas, el término más adecuado sería el de violencia intrafamiliar.


El trauma, una consecuencia nefasta de la violencia

“No hay nada más dañino que la violencia ejercida por un ser humano sobre otro ser humano” Esta frase de Jorge Barudy, neuropsiquiatra y psicoterapeuta familiar, refleja adecuadamente lo que al ser humano le supone el ejercicio de la violencia para quien la sufre: daño. Las heridas físicas curan más rápido. Pero las secuelas psicológicas tardan mucho más tiempo. Sus efectos pueden prolongarse incluso hasta la edad adulta. La frase la podríamos cambiar y afirmar que para un niño o adolescente no hay nada más dañino que ser víctima directa o indirecta de la violencia ejercida por parte de un adulto hacia el otro (en la mayoría de los casos, del padre hacia la madre) Un niño o adolescente no se espera jamás semejante acto pues hacia quien está vinculado afectivamente y de quien espera buen trato (cariño, confianza, seguridad…) no puede representártelo como malo y dañino. Es por ello por lo que la violencia física o psicológica ejerce un impacto en el cerebro/mente (en todo su ser) del niño. Su mente –no lo olvidemos- como dice Siegel, está en desarrollo y es tremendamente vulnerable. 

El impacto que los actos violentos (sean contra él o contra otros miembros de la familia) suelen producir en el cerebro/mente del niño o adolescente, la consecuencia más indeseada y frecuente, es el trauma. El menor va a experimentar terror, pánico, angustia… y para defenderse del mismo va a poner en marcha una serie de conductas encaminadas a su supervivencia como son, principalmente, la huida o la lucha (si es que puede, porque normalmente está en una situación de indefensión con respecto al agresor) Si no puede -por indefensión- ni escapar ni atacar, una de las defensas más comúnmente utilizadas por el niño o adolescente -un mecanismo adaptativo- es la disociación. El menor se desconecta de sí mismo y de su sentir y aparta de su conciencia lo que ocurre. Puede quedar como congelado, alejado, retirado. Esta respuesta puede aparecer en un futuro ante una situación que al niño o adolescente le “recuerde” el trauma.

También es habitual, en los niños muy traumatizados por la violencia, que en un momento dado manifiesten un intenso descontrol agresivo en el que necesiten ser contenidos físicamente. Después, no son capaces de recordar qué les pasó exactamente. Tan sólo atinan a afirmar que les entró una rabia muy fuerte pero no saben cómo pararla ni por qué sucedió. Esto es también una suerte de disociación, frecuente en niños víctimas de la violencia,  pues hacen como un “clic” durante el cual no tienen conciencia plena de lo que están haciendo y actúan conforme a una parte de sí mismos (una parte emocional dañada)  que contiene las emociones de terror o rabia que se apartaron de la conciencia durante los episodios en los que sufrieron la violencia. Después de que se tranquilizan gracias a la contención, vuelven a tener un funcionamiento normal. Aparentemente, funcionan normalmente hasta que la parte emocional dañada disociada se activa cuando por ejemplo, tienen una discrepancia con un compañero en el colegio que les “recuerda” la amenaza. Las vivencias traumáticas se graban en la memoria de los hechos pero también en la memoria emocional y sensorial (en esta, sobre todo, entre los 0 y los 2 años y medio)

Cuanto más prolongada en el tiempo e intensa haya sido la vivencia de la violencia, mayor probabilidad de que el trauma sea más severo. No nos referimos a lo que se suele denominar trastorno por estrés postraumático (el sujeto ha vivido un acontecimiento que pone en riesgo su integridad física y/o psicológica) sino que ha padecido repetidos y severos episodios de violencia interpersonal. Además, también es posible que en un clima de esta naturaleza y por diversos factores, los menores no sean atendidos en sus necesidades físicas y psicológicas de manera suficiente. A esto se le denomina Trastorno de trauma en el desarrollo (Developmental trauma disorder)

El niño traumatizado por la violencia y que presenta este tipo de trauma puede presentar las siguientes características (existe un consenso de expertos en la materia) :

Desregulación fisiológica y emocional
Desregulación atencional y conductual
Desregulación en las relaciones
Duración de la perturbación (al menos 6 meses)
Discapacidad funcional: el trastorno causa estrés clínicamente significativo o incapacita en, al menos, dos de estas áreas de funcionamiento: escolar, familiar, salud, legal, profesional (jóvenes) y grupo de iguales.

La violencia puede alterar la vinculación afectiva

El vínculo de apego es la unión afectiva entre los cuidadores y el niño. El vínculo principal de apego lo establece el niño con el cuidador a lo largo de un proceso de interacciones comunicativas en las que sus necesidades se satisfacen, interiorizando con ello el bienestar, la seguridad y la autoestima. Si el adulto cuidador es capaz de sintonizarse y conectarse emocionalmente con el bebé leyendo sus emociones y siendo un filtro estabilizador de las incomodidades, amenazas externas, angustias o peligros, el niño consigue sentirse seguro y recurrirá a esa figura adulta para buscar protección y cuidados. Ello le ayudará a explorar el mundo con seguridad. El niño desarrollará, progresivamente, mediante esa relación protectora, un vínculo seguro (representación mental) con el adulto. De esa relación de apego el niño extrae los modelos mentales relacionales a partir de los cuales se interpreta a sí mismo y le permite, además, desarrollar expectativas sobre cómo le tratarán los demás.

El vínculo de apego principal se desarrolla en la relación con la madre (o cuidador principal) Pero el niño desarrolla, en la relación con el padre, otro vínculo y por lo tanto, otro modelo de relación que registra en su mente.

Si el padre actúa violentamente con la madre de una manera repetida, el vínculo con el padre puede quedar alterado. Al niño le costará confiar (se mostrará ambivalente, entre acercarse/alejarse) y sentirá terror, angustia, miedo, desconfianza, rechazo hacia él…. Y si el progenitor masculino ataca el vínculo madre-hijos (que puede ser seguro) la desorientación, dolor, angustia y desesperación de los niños es aún mayor.
Para protegerse de una relación que siente como amenazante (los episodios violentos pueden ocurrir en cualquier ocasión), el niño puede desarrollar una alteración en la vinculación. El tipo de vínculo disfuncional más relacionado con la violencia física y verbal intrafamiliar es un tipo de vínculo denominado desorganizado: ante la vivencia de terror de la cual no se puede escapar ni defenderse, el niño desarrollará dos estilos: activará, a veces, su sistema de apego con los adultos pero, a la par (como resultó dañado), activará su sistema agresivo (en la medida que la relación se torna próxima o percibida como peligrosa, reaccionará de manera agresiva) Es un estilo de apego paradójico el que muestran los niños traumatizados por la violencia y, en sus relaciones, oscilan entre el acercamiento y el alejamiento. Para defenderse de esta desorganización, pueden desarrollar estilos compensatorios defensivos como volverse extremadamente controladores, o complacientes, o cuidadores compulsivos (en especial si los niños o adolescentes tuvieron que proteger a la madre)

Los años claves para la vinculación con las figuras de apego están entre los 0 y los 3 años. En estas edades se es más vulnerable y dependiente del adulto para la supervivencia, además de que el cerebro se halla en la etapa más importante para su constitución estructural y funcional. Por ello, la violencia puede resultar más perjudicial y los daños en la vinculación ser mayores en este periodo (se cimentan las relaciones básicas de confianza) Si la violencia sucede en años posteriores (la segunda infancia o adolescencia), también es muy dañina pero probablemente no tan grave como cuando el niño es más pequeño.

Si el niño crece con un estilo de vínculo inseguro, en la adolescencia y en la vida adulta lo puede transferir a las relaciones con los amigos y la pareja y éstas pueden tornarse conflictivas y reproducir el mismo modelo vincular disfuncional interiorizado. El apego no determina -al menos como único factor- pero sí influye en nuestra mente de una manera poderosa como expectativas que desarrollamos en relación a los otros.

La resiliencia es posible

Incluso niños y adolescentes con historias de vida muy duras en las que la violencia ha estado presente de una manera continuada e intensa en el tiempo se pueden recuperar. Hay niños que nos sorprenden porque muestran una adaptación positiva pese a haber vivido situaciones graves. Esto nos indica que los menores tienen fortalezas y recursos internos para hacer frente a su sufrimiento.

Jorge Barudy  habla de resiliencia primaria -que es la que desarrollamos en una experiencia prolongada de apego seguro- y de resiliencia secundaria que es la que hay que tratar de potenciar en el niño o adolescente.
La primera medida es garantizar el interés superior del menor y protegerle y apartarle de los episodios de violencia y del agresor de la manera más rápida posible. Para poder desarrollar la resiliencia secundaria, el niño debe de recibir de su entorno social e institucional la solidaridad necesaria para recuperarse. La psicoterapia (y en algunos casos el tratamiento farmacológico cuando la sintomatología es severa y el niño o adolescente no se estabiliza emocional y conductualmente) es el tratamiento de elección. Con el mismo, en coordinación con toda la red familiar y social que atiende al niño o adolescente, lo que se pretende es (además de trabajar el apego, el trauma y otros problemas que se puedan presentar) desarrollar esta resiliencia secundaria, potenciar la capacidad  del menor de desarrollarse suficiente bien y sano para proyectarse en el futuro como alguien no culpable, digno y valioso a pesar de haber sufrido malos tratos. Algunos niños y adolescentes lo consiguen pero deben de encontrar el respaldo y la comprensión sociales. La resiliencia es posible, sí, pero el trabajo es a largo plazo y con todos los agentes sociales implicados. Los niños son de todos. No sólo deben de preocuparnos nuestros hijos sino el resto de los niños y adolescentes que -como dijimos al empezar el artículo- son los hombres y las mujeres de la sociedad del mañana"

José Luis Gonzalo Marrodán
Psicólogo y psicoterapeuta infantil
Publicado en la revista Haurdanik

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 Dirección de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género. Mujeres víctimas de violencia de género en la CAPV. Balance 2010.
 Lanius, R.A.; Vermetten, E.; Pain, C. (edit) (2010) The impact of early life trauma on health and disease. UK: Cambridge Medicine.
 Siegel, D. J. (2007) La mente en desarrollo. Cómo interactúan las relaciones y el cerebro para modelar nuestro ser. Bilbao: Desclée de Brouwer.
 Benito, R.; Gonzalo, J.L. (2010) Trastornos de la personalidad asociados a antecedentes de maltrato infantil en los pacientes que acuden a consultas de psicología y psiquiatría. Poster presentado en el VII Congreso iberoamericano de Psicología
 Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, artículo 1.1.
 Atenciano, B. Menores expuestos a violencia contra la pareja. Notas para una práctica basada en la evidencia. Clínica y salud: Revista de psicología clínica y salud, ISSN 1130-5274, Vol. 20, Nº. 3, 2009 (Ejemplar dedicado a: Actualidad en clínica de niños y adolescentes) , págs. 261-272
 Siegel, D. J. (2007) La mente en desarrollo. Cómo interactúan las relaciones y el cerebro para modelar nuestro ser. Bilbao: Desclée de Brouwer.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Crónica del acto de presentación del libro: "¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo. Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego" A todos/as: ¡Muchas gracias!


Sé que la semana pasada dije que ésta volvería con nuestros temas habituales de apego, trauma y resiliencia. Tengo más cosas nuevas que contaros ya que la puesta al día es una de las obligaciones de los profesionales. Pero tendremos que esperar una semanita más porque hoy quiero hablaros brevemente del acto de presentación del libro que -ya conocéis- acabamos de publicar mi amigo y colega Óscar Pérez-Muga y servidor titulado: “¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padresadoptivos con hijos con trastornos del apego” Creo que no puedo dejar de contar este acontecimiento. Primero, porque se lo debo a todos/as los que asistieron y participaron en el mismo. Y segundo, porque hay personas a las que les hubiera gustado estar y no pudieron por distintos motivos (entre ellos la distancia) y me pidieron que diera noticia del mismo. Especialmente, muchos padres y muchas madres que me escribieron desde distintos lugares acordándose que era el gran día de la presentación, deseándome suerte y felicidad. Y también todos/as los que habéis dejado comentarios, felicitaciones y recordatorios en facebook y en este blog, la gran familia facebook, como yo la llamo.

El jueves fue un día intenso para nosotros. Hemos tenido la gran suerte de contar con Beatriz Rodríguez. Bea, como todo el mundo la llama, trabaja en una empresa de promoción de eventos culturales (discos, conciertos, teatro, espectáculos…) y nos ha ayudado desinteresadamente a promocionar el libro en los medios de comunicación. Ha dedicado parte de su tiempo libre fuera de su horario laboral (que es de un ritmo desenfrenado) a esta tarea. Muchas gracias, Bea. Tuvimos varias entrevistas en radio y una en prensa, en El Diario Vasco, la cual podéis leer en este enlace. También Bea ha hecho posible que consigamos reservar (porque es muy difícil) el Espacio Forun de la FNAC para poder compartir el acto de presentación con todos vosotros/as, logrando un lugar destacado en los carteles y programas de mano que esta empresa publica, mensualmente, para anunciar sus eventos.

A la tarde nos relajamos un rato antes de las 19,00h, hora en la que estábamos citados todos/as. Teníamos incertidumbre de cuánta gente podía asistir, pues aunque habíamos hecho una amplia convocatoria, muchas personas, entre semana, tienen obligaciones familiares y laborales.

Pero nuestros temores se disiparon porque la sala se llenó. Y además se llenó de amigos, colegas, profesionales diversos (educadores, pedagogos, trabajadores sociales…), técnicos de infancia de la Diputación Foral de Gipuzkoa, del Departamento de Educación del Gobierno Vasco, profesores universitarios, familias, niños/as y jóvenes, familiares nuestros y personas interesadas en el tema. Todos/as habéis respondido y nos habéis transmitido vuestro cariño y apoyo a nosotros en un momento importante. Óscar Pérez-Muga y servidor os estamos muy agradecidos de todo corazón. En aquel momento que me senté, ya las 19,00h, en la mesa, para comenzar el acto, es inefable lo que sentí. Pero en mi mente y en mi cuerpo sólo cabía un sentimiento de sentir que te sienten y que te quieren. Y un profundo agradecimiento a la vida y a todos/as vosotros/as que allí estabais de pie y sentados, delante de nosotros, esperando a que comenzáramos.

La primera intervención fue de servidor para saludar a todos/as los/as presentes y para transmitir los agradecimientos: a la FNAC, a Beatriz Rodríguez, a la Editorial Desclee de Brouwer y a la directora de la Colección AMAE, Loretta Cornejo, psicóloga y psicoterapeuta (te recordamos muy sentidamente, Loretta), quien apostó por este libro desde el principio. A Rafael Benito, psiquiatra de la Clínica Quirón, por leer el manuscrito y hacer sus aportaciones y por acudir a presentar el acto, y muy especial y cariñosamente a las familias, niños/as y adolescentes que colaboran en el libro y que tanto nos han enseñado. Y por supuesto, a todos/as los/as presentes.

A continuación, Rafael Benito introdujo a los autores realizando una semblanza. Expresó cómo nos había conocido, la relación que hemos tenido y mantenido. También nos describió a cada uno de nosotros, resaltando nuestras cualidades. Seguidamente, remarcó que no es usual que psiquiatras y psicólogos colaboren entre ellos, y que, por ello, el libro es un ejemplo de cómo se puede hacer un trabajo multidisciplinar (pues aparece un caso en el que se trabaja así) Finalmente, Rafael habló de la Guía destacando que incorpora los conocimientos de las neurociencias, del apego, del trauma y de la resiliencia y lo hace, además, con un lenguaje claro y sencillo, fácil de entender y con clara vocación psicoeducativa. Subrayó el hecho de que las experiencias tempranas tóxicas pueden afectar al cerebro y apostó por tratamientos que incorporen los conocimientos de las neurociencias y que incluyan psicoterapias que integren las aportaciones del apego en su metodología y relación con el niño/a, pues las terapias de conducta que no se explican por qué el niño se comporta del modo en que lo hace no son adecuadas para los niños/as adoptados/as.


Inmediatamente después, intervino Óscar Pérez-Muga y disertó sobre el apego. Habló de por qué éste es importante en la vida, lo definió de una manera muy concisa y señaló que los niños/as adoptados/as pueden tener problemas de apego y por qué. Afirmó que el libro describe muchos perfiles de apego y proporciona orientaciones para tratar a cada niño/a según este perfil, no como recetas sino como caminos a seguir. Citó a Saint Exupery, dando muestras de su ingenio y capacidad de hacer pensar a las personas. Y terminó presentando un vídeo sobre un paradigma de investigación en el área del apego llamado “still face” o la “cara congelada”, para que pudiéramos comprender qué ocurre si la madre interrumpe y rompe la comunicación con el bebé y deja de responderle, deteniendo sus expresiones faciales no verbales y dejando su cara robótica, inexpresiva. Es un vídeo que pone los pelos de punta y enfatiza (vale más que mil palabras) la extrema dependencia que el bebé tiene -para su seguridad y protección y para desarrollarse como un futuro adulto regulado emocionalmente- de los estados internos de la madre y de que ésta y el bebé estén conectados en un flujo comunicacional que se sintoniza. Podéis verlo en esta dirección de Youtube.

Y para terminar, intervino servidor hablando sobre el otro de los dos grandes pilares del libro: la resiliencia. Expliqué brevemente y con una metáfora sencilla qué es la resiliencia: la botella de plástico que se arruga pero luego se estira y recompone que aprendí en el blog de Marta Romo. Conté brevemente cómo los niños/as y adolescentes adoptados/as (y no adoptados/as, a veces, también) necesitan nuestro apoyo y acompañamiento empático durante mucho tiempo pues carecieron de la resiliencia primaria (apego seguro) y han de desarrollar la secundaria (capacidad de rehacerse y crecer desde la adversidad sobre todo si se encuentran con adultos capaces de hacerla emerger) Y que en la Guía se trazan unos caminos en forma de orientaciones, como un ABC, que los padres pueden seguir y trabajar para conseguir ser tutores de resiliencia de sus hijos/as.

Al final hubo tiempo para poder responder a las interesantes preguntas que se plantearon y hablar con los participantes en el acto. Se puso fin al mismo dando las gracias a todos/as. Pudimos sentir vuestro cariño y apoyo en un momento tan entrañable e inolvidable en la vida como es la publicación de un libro. Una guía para padres adoptivos que por lo que empezáis a decirme algunos y algunas de vosotros y vosotras, os está gustando. ¡Me alegra muchísimo! Todo es mejorable, ciertamente, pero en conjunto estamos recogiendo que ha quedado un libro sencillo, claro, ameno y práctico.

He subido una fotografía de los tres participantes en el acto, a la finalización del mismo: de izquierda a derecha: José Luis Gonzalo (autor), Rafael Benito Moraga (psiquiatra de la Clínica Quirón de San Sebastián) y Óscar Pérez-Muga (autor) Quiero agradecer a Marcos Ocio Ferrández la fotografía. Este joven acudió al acto y se tomó la molestia de hacer las fotografías y enviárnoslas por mail. Os recomiendo visitar su blog en el que cuelga sus fantásticas imágenes; le servirá de estímulo y apoyo para poder abrirse camino. Su ilusión es hacerse profesional de la fotografía y la verdad es que tiene cualidades para la misma, como comprobaréis por vosotros mismos.

Gracias a todos/as y la semana que viene retomamos los temas habituales.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Nos vemos en la FNAC de Donostia el jueves 17, a las 19,00h. Presentación de la Guía para padres adoptivos.


Esta semana (parece mentira, pero qué rápido llega) nos encontraremos con todos aquéllos que quieren compartir con Óscar Pérez-Muga y con servidor la presentación de nuestro/vuestro libro que como ya sabéis se titula: “¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego” Un título (no he hablado mucho de él) que se lo debemos al ingenio de Loretta Cornejo, directora de la Colección AMAE de la editorial que nos publica el libro (Desclée de Brouwer) Es una frase (un aforismo) de la cultura popular que indica que la llegada de un niño a una familia es presagio de bonanza, de riqueza. No queremos con ello cuestionar que los niños adoptados no traigan con ellos abundancia material y espiritual, ni muchísimo menos. La frase tiene otro significado. La metáfora del pan quiere decir otra cosa que no os voy a desvelar porque prefiero, primero, que penséis vosotros/as qué os sugiere y, por otro lado, para conocer el sentido que nosotros le hemos dado, me gustaría que lo descubrieseis leyendo el magnífico prólogo del libro escrito por la prestigiosa psicóloga Loretta Cornejo, del Centro de psicoterapia Umayquipa (significa “soplando el amor” en quechua)

La semana pasada os dije que os comentaría qué es lo que más me ha gustado del libro. La verdad es que me gusta todo, pero sí he de elegir lo que más me emociona, lo que más me llena, os diría que es la parte final, la del anexo, en la que exponemos cómo trabajamos en red varios profesionales para llevar adelante el tratamiento integral de un joven proveniente de un orfanato de penosa calidad, un horror de lugar, en el cual estuvo confinado (en régimen de aislamiento, sin luz, sin apenas estimulación humana, con escasísima comida…) durante ¡siete años! (desde el nacimiento) Tres años llevamos trabajando con ese joven y su familia y, cuando hoy le vemos y hablamos entre los distintos profesionales que hemos intervenido, nos sorprendemos de la enorme capacidad del ser humano para crecer desde los más duros y terribles traumas. Este joven merece toda nuestra admiración y cariño por su excelente proceso resiliente. El proceso no ha estado exento de numerosos problemas y dificultades, pero a día de hoy podemos afirmar que, en comparación con cómo estaba al principio del tratamiento, este joven ha conseguido rehacerse. No será nunca igual, como si nada le hubiera ocurrido, como si pretendiéramos que todo lo que le ha pasado no se hubiese cobrado su factura, pero sí podemos hablar de un grado alto de recuperación.

También en la parte final le damos voz a una joven de 23 años, hija adoptiva y madre de una preciosa niña en la actualidad, que escribe para orientar a los padres sobre los puntos que son trascendentales en la educación de los niños adoptados. ¡Hacedla caso porque lo que expresa está lleno de sentido común, emotividad y orientación práctica! Ese texto de esta joven se publicó en su día en internet y ha sido uno de los lugares más visitados.

Igualmente en el anexo les invitamos (y aceptaron) a contar cómo se han sentido en su proceso a un joven de trece años que en un fragmento de rol playing nos habla de su historia. Otro muchacho resiliente que nos impresiona por su sentido relato y nos sugiere la enorme necesidad que estos niños tienen de expresar lo que sienten y de construir una narrativa resiliente. Aparece -también en el anexo- un niño que, mediante sus cuentos cortos, una especie de “poemigas”, como diría Luis Eduardo Aute, nos enseña cómo elaboraba psicológicamente sus emociones y vivencias. Y, por último, han participado en este anexo varios niños, niñas y adolescentes que nos han permitido y concedido el gran honor de mostrarnos los relatos de sus cajas de arena (una técnica psicoterapéutica diseñada para narrar y construir historias cuando las palabras no están disponibles)

A todos/as, ellos y ellas, héroes anónimos, supervivientes y vivientes de historias desgarradoras pero de las cuales se crecen, se transforman y se reconstruyen, muchísimas gracias. Tenéis toda nuestra admiración, respeto y cariño. Esta guía no sería lo mismo (no valdría tanto) sin vuestra colaboración. Tampoco nos queremos olvidar de sus familias, sus tutores de resiliencia, que con paciencia y perseverancia les ayudan en ese crecimiento que es su desafío. Gracias también a vosotros y a vosotras.

Y, ¡en fin! la guía tiene más contenidos que podéis consultar en el índice que os puse en el post de la semana pasada. Uno de los retos que me gustaría también destacar es la parte de las orientaciones prácticas (cómo tratar a cada niño según su perfil de apego y cómo convertirse en un padre/madre tutor de resiliencia), algo que nos ha costado porque cada niño es un mundo único. Por ello, os sugiero que no os toméis los perfiles de apego al pie de la letra, sino que los contempléis como prototipos y que sepáis que los niños pueden presentar características de uno u otro prototipo.

Me despido por esta semana con lo que he empezado este post: la guía se presenta este jueves en la FNAC de Donostia-San Sebastián, a las 19,00h. Va a ser un acto breve pero queremos que a la par, consiga transmitir lo que hemos pretendido con este libro. Queremos que nos acompañen las personas más cercanas a nosotros y por supuesto, las familias, profesionales y todos los que estén interesados en el tema.

El acto de presentación lo conduce Rafael Benito Moraga, psiquiatra de la Clínica Quirón, amigo y colega a quien admiro y a quien le agradezco de corazón que haya podido dejar su abarrotada consulta (eso dice mucho y bien de su buen hacer profesional) para acompañarnos y conducir la presentación. El es la persona idónea para hacerlo porque ha leído la guía y la conoce, y porque es de los pocos psiquiatras que conozco que está formado y tiene experiencia en el tratamiento psicoterapéutico y farmacológico de los niños, adolescentes y adultos víctimas de traumas por los malos tratos. Es un estudioso de la resiliencia cerebral y una persona con una gran competencia profesional y destacados valores humanos.


Después, intervendrá Óscar Pérez-Muga y hablará sobre el apego. De Óscar os hable hace unas semanas, psicólogo de una gran sensibilidad y formación, con años de experiencia en el tratamiento psicoterapéutico de niños, adolescentes y familias. Es quien ha creado en el libro (además de otras numerosísimas contribuciones suyas a lo largo de todo el libro) el excelente capítulo dedicado a la “electrónica” del cerebro, ideando la metáfora del coche para explicar los tipos de apego de los niños y qué les caracteriza a cada uno de ellos haciendo un símil con el acelerador, el freno, el embrague y la dirección del coche. Óscar consigue que podamos entender qué necesita cada niño, en qué aspecto de su resiliencia secundaria henos de incidir según su perfil. Algo no fácil de explicar. Brillante y genial. Os aseguro que os va a sorprender y a ayudar a entender y tratar a vuestro hijo/a.

Finalmente, y también brevemente, intervendrá el autor de este blog, servidor, y trataré de explicar de manera sencilla qué es la resiliencia (primaria y secundaria; probablemente Óscar también hable de ello antes) y cómo podemos llegar a ser tutores de resiliencia de los niños y niñas, cuáles son las directrices que podemos seguir. A mí ya me conocéis quienes tenéis a bien acercaos por este blog, Buenos tratos, así que ya sabéis cuál es mi línea de trabajo con estos niños y jóvenes. 

Gracias a la FNAC por cedernos su espacio Fórum para esta presentación (se lo debemos al compromiso personal y buen hacer profesional de Beatriz Rodríguez: mil gracias, Bea, por toda tu ayuda para que el libro pueda llegar a la gente: Tan importante como gestarlo es que el libro pueda ser conocido) Por cierto, que quienes queráis adquirir el libro lo podéis hacer también en la FNAC (en las tiendas de toda España y en su web) o en la página web de la editorial (www.edesclee.com)

Gracias, una vez más, a todos/as, os esperamos este jueves en la FNAC de Donostia a las 19,00h. 

No quiero que se me olvide celebrar que esta es la entrada número 200 del blog Buenos tratos. Tenéis a vuestra disposición 200 posts sobre temas de apego, trauma y resiliencia con orientación práctica para el tratamiento de los niños que han vivido historias de vida muy duras. Y sigo escribiendo con ilusión y pasión, y mientras tenga cosas que contar y compartir sobre estos temas, aquí seguiré. Si veis que comienzo a repetirme...¡avisadme!

Eskerrik asko bihotz-bihotzetik denoi!. Hurrengo ostegunean, FNAC-an elkar ikusiko dugu 19,00-an. Ikusten duzuen bezala, poliki poliki euskeraz idazten hasi naiz. Topaketa honetan parte hartzea espero dut. Euskeraz ikasten ari naiz, gaizki idatzita badago, barkamena eskatzen dizuet.

La semana próxima retomamos nuestros temas habituales. Voy a volver a escribir nuevos post sobre los aspectos que más preguntáis (y que más visitáis) y que por lo tanto, pienso que más os preocupan.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Reseña y contenido del libro: "¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego"


Estamos viviendo unos días muy emotivos ante la publicación de nuestro próximo libro: "¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego" Lo que recojo de correos personales y de los comentarios que amablemente tenéis a bien dejar en el blog, es de satisfacción y de deseo de adquirir la obra y leerla para poder aplicarla con vuestros hijos/as. Quiero aprovechar la ocasión para apuntar que, aunque centrada en el ámbito de la adopción, el modelo del apego y la resiliencia en el que se basa es plausiblemente trasladable a otros ámbitos de intervención como las familias de acogida, los centros de acogida, las intervenciones familiares… Las pautas prácticas que proponemos a los padres en la obra -adecuadas a cada perfil de apego de los niños/as- pueden adaptarse perfectamente a otros ámbitos socioeducativos.

Quiero agradeceos a todos/as los que os acercáis a este blog, Buenos tratos, y habéis dejado vuestros comentarios acogiendo la obra con agrado y emoción: ¡Muchísimas gracias de corazón!/Eskerrik asko bihotz-bihotzetik! Estamos deseosos de recoger vuestras opiniones sobre la obra con el fin de mejorarla en un futuro.

En esta entrada quiero seguir ofreciéndoos “picadas” que enciendan y despierten vuestro interés en la misma. Una de las cosas que habitualmente hacemos es leer la reseña del libro (pues en ella el lector puede hacerse con una visión rápida del contenido y del tema de la obra) Otro movimiento que hacemos (antes o después de leer la reseña) es acudir al índice y observar qué puntos o epígrafes se desarrollan en el libro. Lo miramos con detenimiento y nos sirve para hacer una valoración del grado de interés que aquél tiene. Si sabemos o no sabemos nada/poco/mucho sobre el tema que el libro aborda, hasta qué nivel profundiza, qué aspectos son novedosos... En fin, que el índice -como la función que realiza el dedo de la mano que lleva su nombre- nos marca la dirección y el camino que la obra sigue; y si nos atrae o merece la pena transitar por él o por el contrario, no nos resulta de interés.

Así pues, os dejo con la reseña y el índice de la guía para padres adoptivos, para que sepáis de antemano en qué aspectos se centra. También aprovecho la ocasión para informaos que es, de manera generalizada, a partir de esta semana, cuando la obra llega físicamente a las librerías. En América Latina, a los que estéis interesados/as, recordad que la tenéis que solicitar en vuestro proveedor (librería) habitual. La referencia completa de la guía es: GONZALO, J.L.; PÉREZ-MUGA; O. (2011) ¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego. Bilbao. Desclée de Brouwer. Precio: 12€. ISBN: 978843305173
La semana que viene os hablaré del acto de presentación de la guía en la FNAC y de lo que (después de volver a leerla tras unos meses que no lo hacía) más me ha gustado de la misma. Será ya el último post de esta serie dedicada a esta publicación que con pasión, cariño y dedicación hemos elaborado mi colega y amigo Óscar Pérez-Muga y servidor. Después, volveremos con nuestros temas habituales.


RESEÑA

Los hijos adoptados, como todos los niños, atesoran muchas cualidades positivas y nos hacen crecer como personas. Sin embargo, su educación puede ser un auténtico desafío para todos porque para poder ser un niño adoptado primero éste tuvo que ser abandonado. Adoptar supone también asumir que la memoria emocional de los hijos puede contener heridas que sufrieron en sus lugares de origen. La obra se fundamenta en la teoría del apego explicando de una manera sencilla y con atractivas metáforas los tipos de apego que el niño ha podido desarrollar, con ejemplos prácticos sobre cómo actuar en cada caso. Los autores inciden en la capacidad que los menores tienen para salir adelante si se potencian sus recursos resilientes, enriqueciendo la guía con historias y vivencias de los propios niños.

INDICE

Agradecimientos.
Prólogo. Por Loretta Cornejo.
Presentación.

Parte I:

EL SER HUMANO CONFIGURA LA ESTRUCTURA DURANTE SUS PRIMEROS TRES AÑOS: LA METÁFORA DE LA CASA

1. El apego y la resiliencia
1.1. El apego y la resiliencia
1.2. Entonces, ¿hay poco que hacer? Cuando las casas se sujetan entre sí: resiliencia secundaria.

Parte II:

EL SER HUMANO CONFIGURA LA “ELECTRÓNICA” DURANTE SUS PRIMEROS TRES AÑOS: LA METÁFORA DEL COCHE

2. Desarrollo neuronal y adaptación.
2.1. Tres elementos para conducirse en la vida (resiliencia primaria)
2.2. Cuando se pierde el control.
2.3. Cuando el conductor se hace con la dirección (resiliencia secundaria)
3. ¿Qué le pasa a mi hijo adoptivo? Pautas prácticas en la educación de los niños adoptivos según su perfil de apego.
3.1. Pautas para hijos que chocan.
3.2. Pautas para hijos que evitan chocar.

Parte III:

EL PROCESO QUE VIVEN LOS PADRES ADOPTIVOS CON NIÑOS CON TRASTORNO DEL APEGO

4. La realidad que viven algunos padres adoptivos
4.1. “Pensábamos que iba a haber dificultades, ¡pero no que iba a ser tan duro!”
4.2. El auto-referencial

Parte IV:

REDEFINIENDO EN POSITIVO

5. Este chico juega en otra liga: circuitos alternativos.
6. Valorar los logros.
7. Una vida suficientemente feliz.

Parte V:

CÓMO POTENCIAR LA RESILIENCIA SECUNDARIA EN NIÑOS CON TRASTORNO DEL APEGO CONVIRTIÉNDOSE EN TUTORES DE RESILIENCIA DESDE EL MODELO DEL BUEN TRATO.

8. Los padres adoptivos como tutores de resiliencia.
9. El ABC.

Parte VI:

LA IMPORTANCIA DE LA IDENTIDAD Y LA PERTENENCIA DENTRO DE LA FUNCIÓN SIMBÓLICA

10. La identidad
11. La pertenencia
Referencias
Anexo: experiencias, vivencias y trabajo en red

lunes, 31 de octubre de 2011

"¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo?" Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego" , a la venta esta semana


Esta semana sale a la venta (se distribuye en librerías de toda España durante las dos primeras semanas de noviembre. Hay zonas del país en las que llegará durante la primera semana y otras zonas en las que llegará durante la segunda. En América Latina también se distribuye, sólo que debéis de pedirla en la librería para que desde allí la soliciten a la editorial) nuestra guía para padres adoptivos titulada: "¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego. Estamos contentos de la gran acogida que ha tenido y esperamos vuestros comentarios y opiniones con verdadera ilusión con el fin de recoger todas las aportaciones y mejorarla para próximas ediciones. Los autores de esta guía somos Óscar Pérez-Muga (amigo y colega con años de formación, dedicación y trabajo con  menores que han vivido situaciones de desprotección, psicoterapeuta infantil y de familia, el mejor compañero por su competencia y valores humanos para realizar esta obra) y servidor de ustedes, José Luis Gonzalo.

Una sugerencia que os hacemos a quienes estéis interesados en comprarla es adquirirla en la página web de la Editorial Desclée de Brouwer, que es quien la edita: www.edesclee.com Os la envían a casa con toda comodidad. También podéis comprarla en e-book en esa misma dirección.

La guía recoge nuestros conocimientos y práctica de trabajo con los niños adoptados y sus familias. Buena parte de lo que tratamos con los niños y los padres se recoge en la misma. Por entendernos y realizando un paralelismo, es como si un cocinero abre las puertas de su restaurante y muestra cómo crea sus platos. Del mismo modo, nosotros, en el libro, reflejamos cómo orientamos en nuestras consultas privadas a los padres que tienen hijos con trastornos del apego, cómo les ayudamos a comprender a su hijo desde el modelo del apego y la resiliencia, les ofrecemos las pautas que solemos trabajar con ellos y presentamos un buen número de historias de niños resilientes, de cómo han podido crecer y rehacerse desde la adversidad y cómo les hemos ayudado a ello. La guía nace de la práctica clínica, no es un producto de laboratorio, tiene vocación psicoeducativa y la hemos hecho con un lenguaje asequible y nos sentimos muy orgullosos de haber podido aprender de las familias y de los niños. Por eso les agradecemos lo que nos han enseñado y también que nos hayan dado permiso (con el debido anonimato) para incluir sus historias en el libro. 

Con el fin de que conozcáis mejor la guía y sepáis su contenido y su razón de ser, a continuación os transcribo el capítulo de la misma que contiene la presentación que hemos hecho Óscar y yo:

"La adopción es un derecho de los niños a tener unos padres responsables con los que puedan desarrollarse y crecer y tener un futuro que de otro modo, carecerían, siendo, en muchos casos en los que provienen de entornos carenciados, de malos tratos y/o en los que han sufrido todo tipo de calamidades, víctimas de un sistema social mundial injusto que se ceba sobre los más débiles e inocentes.

Adoptar supone, además, hacerse cargo de un menor que será ¡al fin! nuestro hijo, sí, pero con una historia y un pasado, en suma, unas vivencias en su memoria psicológica y biológica (aunque sea a muy temprana edad) que en muchos casos, son traumáticas. Sobrecoge escucharlas. Este trauma ha sido, muchas veces, crónico (ha durado todo el tiempo que el niño ha vivido en su país de origen, en forma de abandono o malos tratos, bien en el seno de su familia o en un orfanato) y a veces muy intenso, muy duro, tóxico y dañino. Estas experiencias son sobrecargantes para la mente, sucediendo, conviene subrayarlo, en periodos de la vida en los que aquélla se está desarrollando y es sumamente vulnerable. Si el periodo de la vida en el que se sufrió el daño del que hablamos es entre los 0 y los 3 años, las consecuencias pueden dejar una huella indeleble en el menor porque es una etapa clave en la constitución cerebral.

Adoptar a un niño supone, pues, llevarse consigo esta memoria, su pasado, que influye tanto que a veces se requiere mucho tiempo, trabajo, esfuerzo y paciencia para poder reparar lo que las experiencias adversas han generado en ese niño: el daño emocional, que es lo mismo que decir el daño a la persona.

Existen mitos como que con el amor se cura todo y que lo que ha ocurrido con anterioridad se olvida. Esto no es cierto. El trauma se graba en las memorias emocionales e impele al niño a actuar conforme al mismo (con unas tendencias de acción [1] de orden inferior, de tipo supervivencial, como huir, evitar o atacar) ante una situación que puede recordarle la experiencia dura del pasado. Aunque él no tenga la sensación de que está recordando ni sea consciente de que esas tendencias guardan relación con los hechos traumáticos  vividos. Los padres también desconocen los efectos adversos del trauma sobre la persona del niño y cómo afectan provocando inestabilidad emocional, alteraciones de conducta y dificultades de adaptación social.

El apego, igualmente, ha podido ser alterado por experiencias de malos tratos con los cuidadores primarios en edades tempranas, por lo que la capacidad del niño para establecer relaciones sanas y constructivas puede estar afectada. El niño tenderá a apegarse disfuncionalmente con sus nuevos padres adoptivos o cuidadores, de acuerdo a lo que aprendió en sus primeras relaciones. Romper o alterar el contacto del niño con los padres o cuidadores primarios puede tener un alto coste para el futuro, sobre todo en las etapas clave de la formación del vínculo de apego como son los primeros dos años.

Conocer todo esto es vital para los futuros adoptantes como para los actuales padres adoptivos, pues los niños pueden manifestar su sufrimiento de maneras muy diversas: inestabilidad emocional, trastornos de conducta, robos, conductas agresivas, fugas, trastornos del aprendizaje, retraimiento… En ocasiones, la convivencia -en especial en la etapa adolescente que, con los cambios psicofisiológicos, se convierte en un periodo en el que la contención y la responsabilidad resultan muy complicadas- puede estar presidida por un clima de gran tensión que afecta a todos los miembros de la familia.

Bastantes padres que hemos tenido en tratamiento en nuestras consultas no realizan una lectura desde el sufrimiento del menor y desde el hándicap que éste arrastra como consecuencia del daño sufrido en etapas anteriores del desarrollo, sino que comienzan a culparse o culpan al hijo cuando aparecen conductas problemáticas o síntomas. Esto puede ser, a veces, por desconocimiento. La convivencia se deteriora hasta tal punto que la familia entra en una crisis en la que se oscila entre la desilusión profunda y la desesperación impotente. Bastantes familias han acudido a nuestras consultas desbordadas.

A estos padres y madres adoptivos con hijos que soportan la pesada carga del maltrato y la herida del abandono sobre sus espaldas nos dirigimos especialmente en esta guía -aunque en general a todos y también a los profesionales- porque creemos que una visión resiliente de su hijo y unas orientaciones concretas de actuación pueden resultarles de gran ayuda.

Esta visión que trata de ayudar a los padres adoptivos a comprender que el daño emocional que sus hijos han sufrido en su etapa anterior les genera un sufrimiento que exteriorizan o interiorizan a través de diferentes síntomas y conductas y de ahí las dificultades, no quiere decir que aquéllos no tengan ninguna responsabilidad. Al contrario, la responsabilidad es mayor aún porque se harán conscientes de que sus hijos necesitan unos adultos que se conviertan en tutores de resiliencia, otra propuesta que hacemos en esta guía para que los padres puedan convertirse en esas personas que acompañen, contengan, apoyen y ayuden a sus hijos a resistir y rehacerse. Los padres y los hijos, por supuesto, no son responsables de los sucesos de vida tan duros y crueles que éstos últimos han vivido en sus países de origen (desnutrición, abandono, testigos de muertes, de violencia, de guerras, separados de sus padres y llevados a un orfanato en condiciones precarias, calamidades como huracanes, terremotos… palizas, humillaciones, insultos, desvalorizaciones… amenazas a su seguridad sin fin) y que les han dañado, pero sí son responsables de, siendo conscientes de lo que ello supone, cambiar su forma de relacionarse, educar y criar si es que ésta no es la adecuada. Porque dependiendo de lo que los padres adoptivos hagan con sus hijos, éstos derivarán hacia una espiral de la que no se puede salir (ahondarán en su herida y en sus estrategias destructivas) o caminarán por el duro y difícil pero liberador camino de la resiliencia, del resistir y rehacerse, del ayudarles a comprender, contener y exteriorizar su inmenso dolor, el cual, como muchos adoptados dicen, nunca se termina de apagar del todo.

Por ello, en esta guía que tienes delante de tus ojos, padre, madre, cuidador adoptivo, acogedor, profesional… encontrarás, en la primera parte, una explicación, un marco comprensivo basado en la neurociencia más actual (explicada de una manera sencilla) para poder elaborar lo que le sucede a tu hijo adoptivo. Está basado en el apego y la resiliencia, dos conceptos que nos proporcionan el marco para darnos cuenta de qué les pasa a los niños, porqué se comportan del modo en que lo hacen. En ella desarrollamos los conceptos de apego y resiliencia primaria y secundaria, utilizando la metáfora de la casa y sus cimientos para ayudar a comprender los conceptos. Terminamos exponiendo los tipos de apego y respondiendo a la cuestión de si un niño adoptado puede o no presentar un trastorno en este sentido.

En la segunda parte, también basándonos en la neurociencia, volvemos a analizar los conceptos de resiliencia y apego, desde lo que llamamos, para entendernos, el “cableado” del cerebro (lo que actualmente los expertos denominan conectoma) Si en el capítulo anterior nos referimos a la estructura (usando la metáfora de los cimientos de la casa), en este apartado hacemos un análisis más detallado de los elementos de resiliencia y de los tipos de apego que se derivan de aquéllos, esta vez desde las funciones y no tanto desde la estructura, ayudándonos de la metáfora del coche. Terminamos esta parte ofreciendo pautas y orientaciones para tratar adecuadamente a los menores de acuerdo a su tipo de apego, aportando situaciones y ejemplos prácticos que deseamos ayuden a los padres y profesionales.

En la tercera parte, tratamos de recoger el proceso (no de una manera exhaustiva pero sí tratando de reflejar lo que les ocurre y sienten en ese proceso) por el que pasan algunos padres adoptivos desde que su alegría inmensa y los proyectos de vida que tenían ilusionantes, para su hijo, se van truncando y con el derrumbe de las ilusiones, el surgimiento de la culpa, las tensiones de pareja, el clima familiar crispado, el sueño roto… Hacemos especial hincapié en lo que llamamos el auto-referencial, un aspecto que los padres adoptivos han de ser conscientes y trabajarlo si quieren cambiar la relación con su hijo, mejorarla y mejorar al menor. El auto-referencial supone tratar de educar al niño conforme a los principios y maneras que a uno le educaron: eso no vale porque estos niños, como decimos en la guía, operan con otro sistema operativo, utilizando la metáfora de la informática. Así pues, no se puede ir con Windows cuando el programa es de Mac. Es necesario, pues, desarrollar otras referencias diferentes para educar a los menores.

En la cuarta parte, proponemos una nueva visión que conceptualice de una manera distinta los problemas que suelen presentar los menores evitando el juego maligno de la búsqueda de culpables. Si se tiene otra mirada sobre estos chicos la vida puede ser suficientemente feliz, es lo que sugerimos.

En la quinta parte, ofrecemos unas orientaciones prácticas basadas en nuestra experiencia de trabajo con niños adoptivos y sus familias, los principios y directrices que nos parecen fundamentales mediante los cuales los padres adoptivos pueden convertirse en tutores de resiliencia para su hijo, explicando de manera clara qué es y supone esta propuesta.

En la sexta parte, incidimos en la función narrativa, pero esta vez la centramos en la extrema importancia que tiene la construcción de una identidad positiva y un estrecho e intenso sentimiento de pertenencia a la familia, pues ambos son factores protectores y de prevención de problemas emocionales y del comportamiento.

Finalmente, en el anexo, presentamos ejemplos de casos, experiencias y narrativas: uno de intervención con un joven y su familia y de cómo los profesionales implicados han trabajado en red, aspecto muy importante cuando se interviene con niños con trastorno del apego. Otro caso que presentamos es el testimonio de una joven adoptada, la cual orienta a los padres sobre cómo educar a los hijos. Ofrecemos también un ejemplo de narrativa elaboradora realizada con un niño de trece años en psicoterapia. Seguidamente, mostramos, también en el anexo, una narrativa mediante cuentos cortos escritos por un niño de nueve años. Finalmente, exponemos cómo los niños pueden narrar mediante el uso de una técnica no verbal como es el cajón de arena.

Esperamos que se constituya en un instrumento útil y que favorezca y ayude a todos los padres e hijos adoptivos, así como a los profesionales de la adopción y la protección a la infancia. Aunque centrada en este ámbito, pensamos que puede aplicarse también con los menores cuyos trastornos o problemas de apego se hacen patentes en otros contextos. Con ese deseo la hemos escrito"

La semana que viene hablaremos de más aspectos de la guía. Espero que se os haya despertado el interés. Me despido recordándoos a todos/as que tanto a Óscar Pérez-Muga como a mí nos gustaría mucho que nos acompañaseis en la presentación de la misma (día 17 de noviembre, jueves, a las 19,00h) en el FORUM de la FNAC, en San Sebastián (Gipuzkoa) Centro Comercial San Martín. C/Loyola, s/n

[1] Este concepto es del autor Van der Hart y colaboradores en su magnífico libro “El yo atormentado”, de la editorial Desclée de Brower.


lunes, 24 de octubre de 2011

"¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo?" Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego.



Comienzo una serie de post dirigidos a hablaros del libro que he escrito junto con mi amigo y colega Óscar Pérez-Muga. El último de los posts de esta serie será la semana del 14 de noviembre, pues el día 17 del mismo mes, a las 19,00h, en el Forum de la FNAC, en San Sebastián-Donostia, tendrá lugar el acto de presentación oficial del mismo. Apadrinará el acto Rafael Benito Moraga, psiquiatra de la Clínica Quirón de Donostia. Rafael leyó el borrador de la obra y ha aportado numerosas sugerencias. Por ello, y por su saber en neurociencia, psiquiatría y en el ámbito de la protección a la infancia, nos ha parecido la persona idónea para conducir el acto de presentación.

Ya sabéis que tengo por costumbre hablaros de libros de psicología que versan sobre apego, trauma y resiliencia. Los suelo resumir, comentar y también expongo orientaciones prácticas que vienen incluidas en el libro; o, si no es así, yo mismo las elaboro a partir de los conceptos que se plantean. Esta vez le toca el turno al libro del cual soy co-autor y que se titula: “¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego” Editorial Desclée de Brouwer. Os lo presento pleno de felicidad porque, por fin, ve la luz. Y convencido de que hemos escrito una obra de calidad que puede ayudar a padres adoptivos y profesionales en general (médicos, maestros, trabajadores sociales, psicólogos...) y de la protección a la infancia en particular.

Hoy voy a comentaros cómo se fraguó el libro.

Sabéis que llevo muchos años trabajando con niños víctimas de malos tratos. Desde hace cinco años, los padres adoptivos supieron, en mi ciudad, que me dedicaba al tratamiento psicológico de los menores que han sufrido estas terribles experiencias; y dado que muchos de ellos son provenientes de adopción internacional, por desgracia, las han padecido y por ello los padres solicitan mis servicios profesionales. He tratado ya a unos cuantos niños adoptados que presentan historias muy duras de abandono y malos tratos en sus países de origen, bien en el seno de su familia (lo cual es terrible, porque sufren el daño por parte de sus padres o familiares de los cuales no pueden esperarse nunca un maltrato) o en orfanatos de baja calidad donde se puede producir el abandono por falta de medios humanos y económicos pero también, en algunos de ellos, existen profesionales que castigan duramente a los niños pudiendo hablarse claramente de malos tratos. Todo esto he comprobado que daña a los niños generándoles, en algunos casos, alteraciones en el vínculo de apego y trauma complejo. A veces de una manera severa y duradera.

También he tratado con padres y familias que adoptan y se ven desbordados por unas alteraciones que no esperaban con tanta severidad. La parentalidad de los padres adoptivos es diferente porque han de constituirse en los tutores de resiliencia de sus hijos con el fin de reparar el daño que los malos tratos u otras vivencias traumáticas (separaciones, pobreza, guerras, calamidades diversas, violencia intrafamiliar…) han producido. Es un desafío porque exige a los padres un trabajo continuo (que es gratificante porque es tu hijo o hija pero que desgasta porque son niños que pueden necesitar una permanencia continua de sus padres y/o familia) y también prepararse para comprender y manejar situaciones educativas y de crianza que muchas veces no esperan (bastantes padres suelen afirmar que imaginaban dificultades pero no tantas) y para las cuales no tienen orientaciones. Yo mismo a través del blog siento que los padres necesitan pautas y orientaciones, así como recibir un servicio postadoptivo mucho más largo con un acompañamiento profesional más continuo y con una serie de recursos de tratamiento que pueden necesitar tanto para los menores como para ellos mismos. Esta situación va a cambiar pronto, al menos en Gipuzkoa. Pero todavía, en el postadoptivo, los padres deben de recurrir a la inestimable ayuda de las asociaciones de adopción, a los consejos de otros padres o las consultas privadas. Y así van sosteniéndose en el proceso.

Algunos padres piensan que pueden educar y tratar a estos niños de manera convencional, según como les han educado a ellos, y no es así porque los niños y adolescentes al manifestar el sufrimiento que las heridas de los malos tratos producen de maneras muy diversas, necesitan que comprendan qué les ocurre así como unas pautas educativas concretas y focalizadas en el apego. Si los padres no entienden los problemas de los niños adoptados con historias duras de vida como reflejo de un sufrimiento y los atribuyen a la maldad del menor o a otro tipo de epítetos descalificadores (pereza, mala voluntad, indolencia, causas genéticas… o hacen la lectura de que el chico/a no les quiere de lo contrario, no haría lo que hace), entonces nos podemos encontrar con situaciones muy conflictivas y preocupantes en algunos casos.

Por lo tanto, observé un vacío en la literatura en este sentido. Hay muchos libros de adopción y muy buenos pero (puedo estar equivocado) no he visto ninguno que conceptualice y oriente a los padres como una guía que les permita acceder a un marco comprensivo acerca de qué le puede ocurrir a su hijo/a para comportarse del modo en que lo hace (basado en el apego y la resiliencia) y explicado de una manera sencilla, con metáforas fáciles de comprender y que, además, en función de los perfiles de apego de los niños o adolescentes, proponga una serie de pautas claras de tratamiento a los niños. Y, todavía más, ofrezca un capítulo con orientaciones sobre cómo los padres pueden constituirse en tutores de resiliencia fomentando ésta en sus hijos en su educación. Y, finalmente, que el libro se complete con historias de vida que los propios niños y adolescentes han cedido para que conozcamos cómo piensan, cómo narran, qué sienten…

Creo, por ello, que es un libro sobre adopción diferente y que viene a cubrir una necesidad. He podido comprobar, en mis años en este blog y en mi trabajo en la consulta, cómo muchos de vosotros/as, padres y madres, necesitáis una guía distinta a otras, psicoeducativa, sobre cómo tratar a los niños adoptados que tienen trastorno del apego. Una guía práctica que pueda ofreceros un mapa sobre el cual orientaros en el trabajo de hacer más resilientes a los niños y niñas que son vuestros hijos/as y que padecen las consecuencias de la pesada carga del maltrato en sus lugares de origen. Maltrato que han sufrido en unas edades (los primeros años de vida) en las que el establecimiento del vínculo de apego es fundamental para un desarrollo cerebral posterior óptimo.

En las reuniones profesionales con mi amigo y colega Óscar Pérez-Muga, compartíamos esta visión. Estaba de acuerdo conmigo en la necesidad de saber hacer llegar a los padres adoptivos los conceptos de apego y trauma y, sobre todo, poder responder al desafío de articular y ofrecer pautas y recomendaciones, con lo complicado que resulta teniendo en cuenta que cada niño es un mundo. Hablamos de escribir la guía, pues vimos un punto de interés profesional común y nos entusiasmamos con el proyecto, y comenzamos a trabajar juntos en la misma hace un año y medio.

Óscar Pérez-Muga ha sido el compañero y colega adecuado para poder hacer este libro. Psicólogo y psicoterapeuta de familia, lleva muchos años trabajando en equipos de protección a la infancia para la administración y también con niños, adolescentes y familias adoptivas. La experiencia de hacerlo junto con otra persona era necesaria y nadie más competente que Óscar Pérez-Muga para embarcarnos en la aventura porque descubrimos lugares comunes. Los dos nos formamos en la primera promoción del Diplomado de Psicoterapia Infantil del IFIV de Barcelona (dirigido por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan) y nuestra amistad e inquietudes comunes en el área del apego, el trauma y la resiliencia surgen en este marco privilegiado de trabajo que tuvimos la suerte de compartir durante cuatro años.


Además de todo lo que he aprendido con Óscar Pérez-Muga (tiene, entre otras muchas virtudes, una capacidad impresionante para idear y crear metáforas que ayudan a comprender fácilmente cosas difíciles de explicar y con un conocimiento de cómo sienten y piensan las familias que denota gran sensibilidad), también ha sido una experiencia muy enriquecedora de trabajo en equipo que ha dado como fruto este libro. Por mi parte, creo no me hace falta presentación pues ya me conocéis los que acudís habitualmente al blog de Buenos tratos y sabéis que los conocimientos prácticos y teóricos que aporto al libro están en la línea de lo que aquí expongo semana a semana. De todos modos, como digo, el resultado del libro, la materialización, es fruto de un trabajo común entre Óscar Pérez-Muga y servidor.

Nuestro deseo era que la guía no se quedara guardada en un recóndito lugar de nuestro portátil sino que viese la luz y que pudiera ayudar a las familias y a los niños. Hemos tenido el gran privilegio de que la prestigiosa psicóloga y psicoterapeuta Loretta Cornejo se interesara por la misma. Ella es directora de la colección AMAE de la editorial Desclée de Brouwer. La leyó y le gustó mucho. La propuso a la editorial y a ésta le interesó desde el principio, apostando por su publicación. Una editorial de renombre que nos ha tratado de maravilla y que ha hecho un atractivo diseño del libro. Además, nos garantiza una amplia distribución tanto en librerías como en formato de libro electrónico en internet. Loretta Cornejo ha realizado el prólogo del libro, pues pensamos que por su trayectoria profesional y por su amadrinamiento de la obra era la persona indicada. Para descubrir el significado exacto que le damos al título, es necesario leer su prólogo, que además presenta el por qué le interesó y gustó esta obra.

Así pues, la guía está ya a punto de salir. Se titula, como os he dicho:“¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego”  La primera semana de noviembre sale a la venta en internet y en las librerías. Os tendré al tanto de la fecha exacta. La semana que viene, hablaré de más aspectos, detalles y contenidos del libro que hoy me he dejado en el tintero.