domingo, 27 de noviembre de 2016

Formación en "Especialista en técnicas gestálticas aplicadas a la infancia" y "Taller de la caja de arena" (11 junio 2017) co-organizados por Gestalt Euskadi y UmayQuipa, en San Sebastián (Gipuzkoa) Comienzo el 4 de febrero y finalización el 9 de septiembre de 2017.

Tengo el gusto de presentaros la formación en Terapia gestalt infantil de Loretta Cornejo y equipo en San Sebastián (Gipuzkoa) Participo en la misma impartiendo un módulo sobre apego y resiliencia y otro (abierto a todo tipo de profesionales) sobre la técnica de la caja de arena (11 de junio 2017)





Escuela Vasca de Terapia Gestalt Donostia en colaboración con el centro UmayQuipa. 

4 de febrero – 9 de septiembre 2017

Introducción



La Escuela Vasca de Terapia Gestalt, en colaboración con el centro de psicología infantil y de adolescentes UmayQuipa, incorpora en su proyecto formativo de cursos y talleres, la siguiente especialización en psicología infantil, que contará con una estructura educativa de 10 módulos a desarrollar entre los meses de febrero a octubre de 2017.

La especialización está dirigida por la psicoterapeuta Loretta Cornejo, y se imparte en reconocidos centros de terapia gestáltica y psicología de diferentes ciudades de España y del extranjero.

La formación cuenta como objetivos principales proporcionar a nuestros alumnos los conocimientos necesarios para aplicar las técnicas gestálticas en la terapia y el tratamiento con niños; y, al mismo tiempo, ofrecer un amplio abanico de varias técnicas que catalogamos como importantes para la formación de toda persona que desarrolle su actividad profesional o trate con niños.

Esta formación está acreditada como postgrado por la Asociación Española de Terapia Gestalt. 


El curso está dirigido, principalmente, a todos aquellos profesionales que trabajan o que están interesadas en la infancia, profesores, educadores, enfermería, psicólogos, psicoterapeutas, entre otros. 

Los interesados en participar en la Formación, deberán solicitar una entrevista previa:

Garbiñe Goia Irazoki: 

Teléfono: 619 343 755 

Correo: infantil@gestalteuskadi.com


Los participantes que concluyan adecuadamente la formación especializada recibirán la certificación de la Asociación Española de Terapia Gestalt: “Especialista en Técnicas Gestálticas aplicadas a la infancia”, de la mano del Centro de Psicología infantil UmayQuipa.

¡Os esperamos en esta aventura!


Metodología 


La metodología del curso se centra en el desarrollo de diferentes módulos de carácter intensivos e impartidos por diferentes profesionales. 

Las actividades se llevarán a cabo los sábados en jornadas de siete horas o bien en fines de semana completos, que incluirán sábados y domingos.

En cada módulo los participantes deberán realizar un trabajo indicado por el profesor, que deberá ser presentado en los plazos marcados por el responsable.

A la conclusión de la formación, se entregará una memoria que incluirá un resumen de los contenidos, apreciación personal y valoración crítica del curso.

Los participantes deberán trabajar los materiales de lectura indicados.

Las faltas o inasistencias no podrán superar el 20% de las horas establecidas de la formación.


Programa


El programa del Curso Especializado será impartido por profesionales nacionales e internacionales en la materia y será dividido en los siguientes talleres experienciales:

Talleres experienciales



1. Diagnóstico gestáltico en niños. Primeras entrevistas con los padres y el niño. Dibujo del problema. Prof.: Maribel Rodríguez. 4 febrero. 7 h.


En este módulo veremos la importancia de trabajar con los padres según el enfoque gestáltico, y cómo plantear y analizar las primeras entrevistas, para poder formular hipótesis de trabajo con el niño y su entorno, ya sea familiar o educativo. 



Se trabajará combinando la parte vivencial con aspectos teóricos, para poder situar y definir cuál va a ser el rol del terapeuta, cómo enfocar las sesiones con los padres y con el niño, y qué tipo de miedos y ansiedades se movilizan ante lo que les trae a consultar. 

Este módulo nos permite, desde una visión global de todo el sistema y del tipo de vínculos que presenta, construir un mapa de la situación psicoafectiva y social del niño a partir del cuál poder intervenir. 4 de febrero



2. Cajón de herramientas filosóficas. Prof.: Ani Bustamante (Lima, Perú) 11 de marzo. 7 h.

La filosofía acompaña al ser humano en sus diferentes etapas de la vida, nos ayuda a manejar la realidad, a constituirnos como personas responsables y con capacidad crítica.

En la infancia la filosofía ayuda a la construcción de cimientos

La curiosidad infantil es también el despertar de la filosofía, el mundo se abre en su inmenso misterio.

En este taller daremos herramientas al terapeuta para que pueda alojar y desarrollar las preguntas filosóficas que nacen en la infancia

La filosofía es una experiencia en la cual el pensamiento y el cuerpo danzan, y la propuesta aquí es poder alimentar y formar el pensamiento con la vivencia y lectura corporal 11 de marzo


3. Técnicas en sesiones de padres. Ejercicio de las normas y rituales en el niño / Casos clínicos. Incidentes críticos en terapia y trabajo con las resistencias. (2 módulos) Prof.: Margarita de la Torre. 22 y 23 de abril. 14h.

En este módulo se trata de aprender a observar y a identificar la resistencia que se establece en terapia dentro del proceso psicoterapéutico. Así como las resistencias de los padres, las resistencias de los niños y niñas que vienen a terapia y también las propias resistencias de terapeuta. 

Dentro del apartado de los ritos y rituales, este módulo profundiza en la importancia de los ritos en el grupo familiar, sus objetivos y la propia función de los ritos y rituales. Así como los tipos ritos y rituales que se dan con la familia y como trabajar con los padres.

4. La hora de juego diagnóstica / Del yo piel al yo ideal. Aplicación de la teoría de Winnicott a la gestalt. (2 módulos) Prof.: Diana C. de Baumann (Lima, Perú) 6 y 7 de mayo. 14h.

El juego permite al niño un lugar donde puede aprender y dominar la realidad así como la construcción de ejes internos de desarrollo del Self, desarrollando redes neuronales y de conducta que le van a permitir ser un adulto con buena capacidad de afrontamiento a las dificultades de la vida cuando sea adulto. Los avances de las neurociencias sustentan la importancia de una mejor maduración en desarrollo psíquico infantil de aquel niño que juega acompañado de un adulto.

Se tratará de un taller práctico donde se construirán en metodología grupal con ejemplos de diversas sesiones de juego con los niños, para apoyar a los terapeutas para que en su juego con los niños sepan realizar la labor de juego terapéutico.

Enriqueciéndonos con las aportaciones y teorías de Winnicot, aplicamos su teoría a la terapia Gestalt tratando algunos temas importantes a tomar en cuenta en la terapia como el Juego, el niño antes del lenguaje, el espacio transicional y el objeto transicional, el concepto del self y la importancia del medio ambiente para su formación, conocer los fundamentos psíquicos tempranos o también las pautas que nos permiten evaluar el desarrollo del self en un infante. 6 y 7 de mayo

5. Teoría del apego, concepto de resiliencia / Caja de arena (domingo abierto a todo tipo de profesionales) (2 módulos) Prof.: José Luis Gonzalo Marrodán. 10 y 11 de junio. 14h.

En el presente modulo vamos recorrer algunos de los postulados de la teoría del apego como paradigma del comportamiento en los vínculos que establecemos cotidianamente con las personas. La teoría del apego ahonda un poco más al explicar que estos modos de relación y vinculación son transmitidos por padres e hijos de generación en generación, de tal modo que una vez adultos solemos buscar compañeros, amigos y parejas que reproduzcan este tipo de vínculo.

Mediante ejercicios teórico-prácticos vamos a reconocer los diferentes tipos de apego y sus efectos en los niños, ya que tienen una relación directa con la formación de su imagen interna y su sentimiento de seguridad personal. Se va a tratar de afinar la mirada y capacidad de escucha de los terapeutas hacia este tipo de registros mediante ejemplos concretos sobre la conducta que los niños nos presentan, y sabiendo identificar y actuar sobre aquello que está respondiendo a un tipo de vínculo con sus personas significativas.

La técnica de la caja de arena

La técnica consiste en la elaboración de mundos o escenas utilizando miniaturas diversas (hay que proveer al paciente de una muestra representativa de todos los seres animados e inanimados que existen en el mundo externo así como en su imaginario) que se colocan en la superficie de una bandeja (de unas proporciones determinadas) cubierta de arena hasta aproximadamente la mitad de su cabida.

La técnica es una de las más idóneas para trabajar contenidos traumáticos cuando existen bloqueos emocionales que impiden al niño la verbalización. O para niños que no son hábiles o presentan un retraso del lenguaje de etiología diversa. El juego, por lo general, es el lenguaje del niño y aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que le sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa en el trauma, el apego y resiliencia. 10 y 11 junio

6. Técnicas gestálticas aplicadas a la infancia. / Análisis de tendencias. Cuidados del terapeuta. 1 y 2 de julio. Prof.: Loretta Cornejo 

7. Introducción a la técnica de Focusing para niños. Prof.: Lucia Enma. 9 de septiembre. 7h.

Hay historias dentro de nuestro cuerpo, quieren venir y quieren que nosotros las escuchemos...)

El Focusing constituye una de las más importantes aportaciones del filósofo experiencial y psicoterapeuta Eugene Gendlin, nacido en Viena en 1926 y afincado en Estados Unidos. Este método corporal fue desarrollado a partir de los años 60. El doctor Gendlin descubrió, que las personas que se ponían en contacto con la consciencia corporal, con sus sensaciones corporales concluían con éxito su terapia. Se dedicó desde entonces a la manera de enseñar este poderoso recurso emocional al que llamó Focusing.

Focusing es un proceso de autoconciencia y curación emocional corporalmente orientada. Es el proceso de “enfocar”, de encontrar esa “sensación sentida” que todos tenemos en nuestro cuerpo que sabe muchas cosas de nosotros y de lo que nos pasa ante una situación, una relación personal, una decisión que tenemos que tomar y nos permite manejar mejor aquello que nos preocupa o se interpone en nuestro camino. Con Focusing podemos brindar atención a nuestro cuerpo, de una manera amable, con aceptación. El saber el porqué de las cosas, aunque sea muy acertado, no cambia nada, sólo se produce un cambio verdadero cuando una decisión, o un deseo de pasar a la acción se siente corporalmente como algo real, y no cuando se razona solamente de forma cognitiva. 

Esta manera de sentir y de escuchar lo que nuestro cuerpo tiene que decir es el mejor regalo que le podemos brindar a nuestros niños y una forma amable de enseñarles, desde el comienzo, a ser honestos con lo que sienten tomando contacto con su sabiduría interior. Los niños agradecen cuando se les ayuda a descubrir su propio y único camino, su propia voz. Cuando están heridos, confusos o asustados conocer la manera de contactar con su cuerpo y escuchar las historias que sus sensaciones les quieran contar les permite darse cuenta de quienes son en realidad: seres únicos y valiosos por lo que son. 9 de septiembre

8. Teoría y práctica de grupo con niños. Cierre formación. Prof.: Martin Padilla 7 de octubre. 7h.


Inscripción

El proceso de inscripción se encuentra abierto a través de cualquiera de nuestros espacios de comunicación habituales:



C/ Easo 81, 2 dcha San Sebastián. 

Tlf: 943 469 880



     info@gestalteuskadi.com / www.gestalteuskadi.com


Plazas limitadas en estricto orden de inscripción.

Precio de la formación: 1.740 euros

Forma de pago:

            - Matrícula y reserva de plaza: 300 euros
            - Mensualidades: 12 cuotas a pagarse al comienzo de cada módulo de 120 euros*

*Tener en cuenta que hay fines de semana en los que se imparten 2 módulos.

lunes, 21 de noviembre de 2016

La relación terapéutica, por Patxi Izagirre Ormazábal, psicólogo clínico y psicoterapeuta.



Diez meses, diez firmas II

Invitado del mes de noviembre de 2016:

Patxi Izagirre Ormazabal, psicólogo clínico

Título del artículo: La relación terapéutica


Había oído hablar en innumerables ocasiones y a través de diferentes personas del psicólogo clínico y psicoterapeuta Patxi Izagirre. Y siempre muy bien, percibiendo en quien me hablaba sensaciones de conexión emocional hacia la persona de Patxi. Y estas percepciones (o neurocepciones) se confirmaron cuando al fin, tuve el gusto de conocerle el pasado mes de mayo, en el marco del Congreso de Norbera, en una comida junto con otros colegas y amigos/as. Patxi Izagirre es un profesional de reconocido prestigio, especialista en duelo, con años de formación y trayectoria profesional, colaborador habitual en El Diario Vasco y profesor del Master de Psicología General Sanitaria en la Universidad del País Vasco (Sus alumnos/as están de enhorabuena porque podrán aprender mucho de sus conocimientos y experiencia, y de su sensibilidad como persona, de su capacidad para ejercer una psicoterapia humanista) Ambos nos reconocimos en el encuentro que tuvimos como apasionados del trabajo de la relación terapéutica como cimiento y fundamento sobre el que la terapia debe de descansar, si quiere llegar a buen puerto. Le propuse escribir para Buenos tratos y... ¡aquí le tenéis! No lo dudó un momento porque compartimos territorios comunes, y creo que él se siente identificado con la filosofía de este blog. Muchísimas gracias Patxi, por colaborar como firma invitada y formar parte del elenco de selectos profesionales que integran la manada de gente buena de este blog. Disfrutad de este gran artículo, merece que os deis la buena oportunidad de leerlo.

Patxi Izagirre Ormazabal. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta integrativo (EFPA). Profesor en el Master de Psicología General Sanitaria en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) Trabaja en su consulta privada en San Sebastián, Gipuzkoa.

"El objetivo es sentir que quien nos ayuda, nos acepta como somos y nos enseña a responsabilizarnos y aprender de nuestros rasgos de personalidad que nos generan dificultades. Pero sin sentirnos enjuiciados o desautorizados". 





Acercarse a una persona desconocida para pedir ayuda no es un asunto fácil. Pensar que vamos a compartir nuestra intimidad, que en ocasiones es confidencial incluso en nuestro entorno cercano, resulta inseguro. Esto provoca un encuentro inicial de tanteo analítico y desconfianza defensiva. Por tanto, el primer encuentro es muy importante para elegir internamente apostar por la alianza terapéutica y mostrarnos, o por el contrario, controlar nuestro discurso como pacientes y quedarnos en la zona conocida y no arriesgada de hablar calculando las consecuencias.

Quizás el paciente ha estructurado el relato del primer encuentro y organiza su discurso describiendo el sufrimiento o la frustración acumulada. Entre líneas, existe un código de gestos, entonaciones, miradas, silencios, posturas corporales... comunicación no verbal que en mi opinión es la que influye para que el encuentro resulte creíble y no simulado o fingido por amabas partes.

Para comenzar la indagación terapéutica es necesario previamente establecer la alianza en la relación. El metalenguaje, el respeto a los silencios y la espera en las evitaciones, es una de las características de una buena sintonía. Escuchar el relato implica también leer entrelineas todo aquello que se omite en la narración mantenida sesión tras sesión. En conclusión, la sintonía terapéutica parte de una buena alianza que permita cuestionarnos aspectos difíciles de compartir con uno mismo y con el otro. La indagación terapéutica de los mencionados matices se produce cuando el paciente percibe al terapeuta como ayudador, entendedor, alumbrador y, sobre todo, apoyo seguro ante la confusión que produce el abrirnos a un discurso emocionalmente improvisado.

Modular la relación y sincronizar el entendimiento requiere un buen uso de las preguntas adecuadas por parte del terapeuta. La pregunta lleva implícito un profundo conocimiento del posible estado en el que se encuentra el paciente. Antes de emitir la respuesta, la curiosidad terapéutica permite encender la linterna que ayude a mirar rincones de la cueva a los que no llega la luz de la consciencia. Es un proceso con interés humano y queriendo conocer el relato por primera vez. Dar total credibilidad y validez a los hechos como si fuésemos espectadores de una película en el cine, en la que no podemos interferir en lo que ocurre, ni utilizar fotoshop en el relato. Debemos meternos en el personaje que tenemos delante tal y como desarrolla su vivencia. El establecimiento de dicho contexto relacional nos va ayudar a sentirnos seguros para el abrir escotillas y dejar el periscopio controlador, siguiendo la metáfora del submarino que emerge de la profundidad del mar calculando si puede mirar sin que le vean o se puede dejar ver en confianza y anonimato.

Doy mucha importancia a la relación terapéutica porque pienso que es en la relación con el otro, sea familiar o contexto social, donde conformamos nuestra identidad. El yo resultante está mediatizado por lo que se espera que seamos y lo que nos gustaría ser, dejando el espacio sobrante a lo que ecológicamente somos. Es decir, el autenticismo y la genuinidad que necesitan protegerse con una máscara adaptada a la aprobación y reconocimiento condicional del entorno. El objetivo es sobrevivir en el mencionado contexto afectivo y el resultado es transgénico. Las personas que han necesitado mendigar afecto para poder sobrevivir, especializándose por tanto, en el agradar y complacer para ser tenidos en cuenta....han tenido que pagar una hipoteca a interés variable y a largo plazo, que les permita sobrevivir desde el punto de vita afectivo. Dicha hipoteca es la desconexión de sus necesidades en detrimento de las necesidades del otro. La desensibilización del yo ecológico por el miedo al rechazo o el abandono. La evitación del conflicto y la sobreadaptación al medio, por un lado, la provocación del conflicto y la venganza, ante el miedo-riesgo de ser manipulados afectivamente en una nueva relación, por otro lado.

Por eso es tan importante la sintonía y la alianza terapéutica. También el terapeuta se puede colocar desde el papel que los pacientes esperan que sea o el ideal de terapeuta que le gustaría ser. En la genuinidad de la sesión y el respeto a las diferentes posiciones, reside la oportunidad del encuentro rehabilitador y terapéutico. El fingimiento se nota. El postureo se nota. El refugio contrafóbico en la teoría se nota. La explicación blablabla que controla la implicación en el encuentro se nota. Me atrevería a decir que más que terapias hay terapeutas. Personas con idiomas terapéuticos diferentes que se ajustan a lenguajes maternos diferentes. Pero ante todo, personas con presencia en el encuentro entre dos personas.

De esta manera podemos sentir algo evocador de aquellas relaciones tempranas y afectivamente estructuradoras de nuestra identidad. Así pueden emerger, la culpa, la rabia, los celos, la vergüenza, el orgullo, el miedo, el resentimiento, la confusión... y poder comprobar en la mirada del terapeuta que todo eso tiene cabida y que en lugar de enfadarse por vernos así (ceño apretado), nos podemos responsabilizar y colaborar para aprender a manejar de otra manera la situación, pero sin miedo a que no le gustemos así. ¡Claro que observamos el comportamiento conflictivo o el síntoma torturador! Lo que también sentimos es que quien se encuentra enfrente no se cansa de nosotros y nos ayuda a reeducarnos desde la responsabilidad y la ilusión de conseguir sentirnos mejor con nosotros mismos y nuestro entorno. El tiempo, el espacio, el encuadre consensuado por ambos nos va a permitir que no solo aparezcan el escaparate de quienes somos sino también daremos protagonismo a la trastienda y pondremos todo patas arriba derribando muros y abriendo cerrojos.



El objetivo es sentir que quien nos ayuda, nos acepta como somos y nos enseña a responsabilizarnos y aprender de nuestros rasgos de personalidad que nos generan dificultades. Pero sin sentirnos enjuiciados o desautorizados. Pienso que es la clave para tratarnos a nosotros mismos de forma saludable y con autoestima. Aprender a querernos como somos y desarrollar la tolerancia y transigencia hacia nuestra persona, con la misma paciencia y criterio pedagógico que haríamos con un hijo a quien queremos incondicionalmente y deseamos criar de la mejor manera posible. Enseñarnos sin reñirnos y colaborar con empatía y tacto cuando más lo necesitamos. Podernos convertir en nuestro mejor guía y guardián. Nuestro fiel profesor y defensor. Alejarnos del autoengaño y sentirnos como en casa, protegidos en el campamento base que hemos construido con nosotros mismos en lugar de contra nosotros mismos. Sabernos acompañados por alguien que sabe todo de nosotros, todo absolutamente, incluidos los secretos, y aún nos elige como su mejor amigo decidiendo estar a nuestro lado pase lo que pase. La rehabilitación psicoterapeútica tiene como objetivo último enfocarnos hacia dicha meta. Tratarnos a nosotros mismos con respeto, responsabilidad, sabiduría, humildad, coraje, justicia... tratarnos como nos gustaría que nos hubiesen tratado. Y saliendo de la queja y el reproche, ejercer de tutores con nuestras necesidades de forma constante y consciente. Asumir las consecuencias de nuestras elecciones y aceptando lo renunciado saber disfrutar de lo elegido, sin caer en la duda y rumiación del “y si hubiera elegido...”

El concepto de identidad o el yo, necesita previamente de un tú que haya podido estar para mí. Es decir, en el espejo del apego y los buenos tratos, es donde podemos contar con un tú que me cuida en mis necesidades de forma sana. Que está presente para mí y se da cuenta de lo que le pido. Que no condiciona lo que me da y no me hace sentir en deuda por lo que recibo libremente. Que no me utiliza para cubrir su propias carencias con una entrega aparentemente altruista. Tú que me ayudas a sentir que te importo por lo que soy y no solo por lo que te doy. Un tú que no tenemos que descifrar si estará, dependiendo de nuestro comportamiento, sino que sabemos que estará y me enseñará con cariño y seguridad. En el espejo del tú podremos configurar un reflejo del yo reconocido, validado y estimado. Sin amenaza de abandono y entendiendo que la tensión es sinónimo de aprender juntos porque le importamos. Si hemos tenido dicha experiencia relacional, podremos diferenciar entre cuál es tu necesidad y cual es la mía, sin confusiones afectivas culposas o resentidas, ni interpretaciones egoístas-altruistas. La falta de un tú estructurador en nuestro desarrollo cómo personas, trae consigo la complacencia simbiótica o el egocentrismo narcisista. El yo armónico es capaz de ver y entender al tú relacional, disminuyendo así el riesgo de manipulación afectiva que reproduce carencias de nuestro pasado. Es como si tuviésemos grabado en nuestra memoria implícita algo así como “a mí no me va a volver a pasar lo mismo” y todo esto nos impide ver al de enfrente como es en realidad. Nos teletrasportamos a sensaciones temidas del pasado o anheladas idealizadamente. El resultado es confusión relacional y reproducción de patrones de conducta relacional aprendidos en el pasado de forma temerosa o temeraria.

El encuentro relacional entre dos “yoes ecológicos”, nos brinda la oportunidad de reorganizar y autorregular la esencia de nuestra identidad. En el contexto terapéutico esto obliga al terapeuta a estar muy atento a las posibles contratransferencias que se dan con sus pacientes. Es decir, lo que sentimos con determinado paciente y que nos confronta con algún asunto ciego y no adecuadamente resuelto. La relación se mediatiza por elementos ajenos a la rehabilitación psicoterapeútica. Existe riesgo de contaminación al paciente y el propio paciente se puede sentir revictimizado por el terapeuta. Es lo que conocemos por iatrogenia terapéutica.



Si atendemos al encuadre terapéutico, podemos variar desde la versión individual hasta la grupal, pasando por la pareja o la familiar.

El grupo permite elaborar aspectos relacionales de una forma vivencial puesto que la presión grupal esta presente en las sesiones. Mostrarnos a la vez que nos sentimos observados por varias personas aumenta el miedo al enjuiciamiento, y esto puede provocar mayor inhibición, confrontación, rememoración de problemas de relación grupal... además de darnos la oportunidad para elaborar la especulación de la imagen que los demás se hacen de nosotros mismos. Los grupos homogéneos (aquellos que se crean entorno a una misma situación, por ejemplo duelo) favorecen la identificación entre los componentes y la cohesión grupal permite la expresión de emociones. El sentimiento de pertenencia se da de forma temprana. También se puede trabajar la transferencia colateral de afectos y sensaciones. Escuchar el relato de otras personas puede ayudar a construir y entender el propio. En el grupo existen varios espejos humanos en los que nos podemos dejar sentir y al mirarnos, siempre desde la seguridad que brinda el terapeuta y el contexto terapéutico, podremos elaborar aspectos conflictivos y enquistados en las relaciones sociales. El compromiso es el de aprender juntos y nos implicamos con el fin de ajustar la imagen social que construimos en las relaciones con los demás.

La terapia de pareja permite asignar al terapeuta la responsabilidad de encarnar “al otro”. Esa tercera persona que en nuestro imaginario representa a aquél que se da cuenta de lo que nos está ocurriendo y con justicia, empatía y conocimiento nos ayuda a entendernos y negociar ese tercer espacio que necesita siempre una pareja. La necesidad de tres espacios como son el tú, el yo, y el nosotros. Un nosotros sin conclusiones o codependencias. Sin espejismos idealizados que encorsetan al tú con nuestras expectativas sin respetar sus realidades. Un ejercicio de dignificar nuestro yo atreviéndonos a expresar nuestra realidad sin bloquearnos por el miedo al conflicto y todo lo temido que ello puede suponer. El terapeuta hace de espejo y testigo aceptado por ambas partes como alguien ayudador al que dotamos de credibilidad y autoridad moral. Como una conciencia sabia que nos ayuda en el camino de encontrar nuestra armonía.

En los trabajos con las familias la complejidad del trabajo requiere en ocasiones tener sesiones también por separado para poder estructurar y organizar los subsistemas que pueden estar dificultando el sistema de familia. Subalianzas, guiones de rol asignados dentro del sistema y roles reversales en los que no se respetan los papeles de padres e hijos...el trabajo terapéutico puede ayudar a definir los hechos que ocurren en las familias y no tanto las interpretaciones que los miembros de la familia hacen de ello. Separar realidades comportamentales de traducciones emocionales. Aprender a respetarnos y sentirnos libres en los lugares de la familia que nos corresponden sin coger responsabilidades que no son nuestras. Encontrar un equilibrio entre el dar y el recibir dentro de las posibilidades de cada uno, dentro del sistema. Honrar y agradecer, además de celebrar, acompañar y alegrarnos por ello. Como vemos son muchos matices complejos que se trabajan en el sistema familiar y que pueden ayudar a la homeostasis saludable, deshaciendo conflictos transgeneracionales que pudiesen estar afectando también a la relación actual. El propio sistema de familia tiene identidad propia y contiene a sus miembros individuales dándose forma mutuamente y en constante plasticidad. El terapeuta es una figura que busca que cada miembro del sistema familiar afine su identidad al igual que un instrumento musical en la orquesta de la familia. La responsabilidad en encontrar la afinación adecuada en cada miembro, y en lugar de interpretar una partitura concreta, permitir que la propia orquesta de la familia se armonice con los sonidos afinados de todos los instrumentos. Y hacerlo en constate búsqueda de equilibrio conjunto, respetando la individualidad. La melodía resultante es única, flexible e integradora. El sentimiento de pertenencia a la misma orquesta, motiva a sus miembros a cuidar, desarrollarse y generosamente apoyarse. Además de entenderse como el sistema familiar que incluye las partes en el todo familiar, con respeto al sonido único de cada componente.

Existen terapeutas que trasmiten con carisma emocional y empatía, que nos ayudan a sentirnos seguros y guiados, confrontados y acogidos, entendidos y confundidos. Estos profesionales son la esencia de la psicoterapia.

En fin, tal y como he intentado trasmitir a lo largo del artículo, la psicoterapia es un proceso que se encamina hacia aprender a tratarnos a nosotros mismos como nos hubiese gustado haber sido tratados. Si la experiencia terapéutica nos ayuda a conseguir esto, la terapia habrá valido la pena. Sabremos entonces, que existimos para nosotros mismos en los momentos de soledad. Y que somos alguién cuando nos relacionamos con los demás, sin sentirnos pequeños o grandes.

jueves, 17 de noviembre de 2016

II Jornadas de apego, resiliencia y parentalidad positiva, organizadas por Biraka, en Vitoria-Gazteiz, 10 y 11 de febrero 2017




II Jornadas de apego, resiliencia y parentalidad positiva

Organiza Biraka Elkartea - Asociación Biraka

Vitoria-Gazteiz, 10 y 11 de febrero 2017


Mis amigos/as de la Asociación Biraka – Biraka Elkartea, autores del blog hermano de Buenos tratos titulado Dando vueltas sobre vueltas -ya lo conocéis- organizan en febrero unas jornadas cuyo lema es el arte de generar posibilidades. Fundándose en la filosofía educativa del buen trato, en esta segunda edición promueven un encuentro de reflexión e intercambio para profesionales y familias imbuidos de la convicción de que nos hacemos bajo la influencia de otros. Gracias a los adultos significativos presentes en la vida del menor, hombres y mujeres pertenecientes a la manada de hombres y mujeres buenos -como dice Jorge Barudy- y a un contexto (familiar, escolar, educativo…) afectivo y solidario, es posible que se construya la resiliencia. Ese fenómeno maravilloso de transformación que sucede cuando la mirada se cambia sobre el Otro. El vínculo y el sentido a lo vivido, por traumático que esto sea, producen un renacer, si está ese Otro con sensibilidad, permanencia, paciencia y perseverancia.

Coherentes con sus ideas, llevarán a la experiencia y a la vivencia los temas que se traten. Conociéndoles como les conozco, la jornada será en sí misma un baño de buenos tratos, de encuentros con conexión emocional, de interacciones sentidas y de propuestas con contenidos actuales y científicos pero llegando al corazón. Si no se llega al corazón, no se aprende. 

Habrá sorpresas...

Os traigo a este espacio el emotivo y excelente vídeo de presentación de las jornadas. A continuación el texto que Biraka ha elaborado para presentarlas y el programa. Y seguido el enlace para inscribiros. 

Os animo a que os apuntéis cuanto antes. ¡Allí estaremos! 






PRESENTACIÓN DE LAS JORNADAS POR PARTE DE BIRAKA

Una de las labores más importantes que tenemos como profesionales, figuras parentales y cuidadores es la capacidad para generar espacios y tiempos que ofrezcan a los niños, niñas y adolescentes posibilidades de desarrollo personal y comunitario. Es la esencia del acompañamiento, de los buenos tratos. El arte de conectar, de posibilitar, de ayudar a desarrollar sus recursos naturales a través de las habilidades y competencias de los adultos significativos. La resiliencia así pues, se construye en la interacción con el otro, tejiendo vínculos sanos que aporten seguridad afectiva desde una presencia comprensiva.

"El arte de generar posibilidades" va a ser el pilar sobre el que se van a construir estas jornadas, donde ponemos el acento, desde la idiosincrasia de cada ponente, en la importancia de permitir al Otro verlo más allá de sus dificultades, caos o problemas. Estamos diseñados neurobiologicamente para conectar, para sentirnos conectados. Una conexión que pone en valor el sentimiento de ser digno de amor y de pertenencia. Esta segunda edición pretende dar una vuelta de tuerca más al aprendizaje a través del espectáculo, de lo concreto y de lo práctico. Con una filosofía puramente "Dando Vueltas" acercaremos al espectador a un mundo de emociones, de ciencia, de posibilidades, de conexión a través del Apego, la Resiliencia y la Parentalidad Positiva.





Inscripciones en: 

http://www.biraka.org/asociacion-2/


lunes, 14 de noviembre de 2016

Nuevo taller caja arena: La caja de arena en el trabajo terapéutico con adolescentes, UmayQuipa, Madrid, 5 de febrero 2017

  La caja de arena en el trabajo terapéutico con adolescentes (7 horas)

Madrid, UmayQuipa, 5 de febrero 2017



La técnica de la caja de arena en la terapia con adolescentes puede constituirse en un instrumento útil y beneficioso para facilitar la expresión y la elaboración psicológica de los problemas emocionales por los que aquéllos acuden a consulta. Les provee de una herramienta que posibilita la distancia necesaria para poder proyectarse en el mundo en la arena y hablar desde el mismo. Sin embargo, para algunos adolescentes, la técnica puede convertirse en una "amenaza" si hacemos un uso inadecuado de ella. En este taller conoceremos qué debemos primar en la terapia usando el cajón de arena: la validación del mundo en la arena, la conexión del adolescente con dicho mundo y con el terapeuta y la importancia de la comunicación afectiva por encima del desentrañamiento de los significados. Conocer cómo trabajar con la caja de arena con un adolescente supone, entre otras cosas, conectar con el adolescente que llevamos dentro e imaginarnos qué caja habríamos hecho y cómo nos hubiera gustado que nos trataran y acompañaran en la co-exploración de la misma. En este taller eminentemente práctico, nos acercaremos a todo ello.


ASPECTOS A TRATAR


La adolescencia: una segunda oportunidad de reorganización mental y cerebral.


Particularidades de la técnica de la caja de arena en la adolescencia.


La caja de arena de mi adolescencia.


Adolescencia y temáticas que pueden abordarse mediante la técnica de la caja de arena.


Cuándo utilizar y cuándo no utilizar la técnica de la caja de arena en el trabajo con adolescentes.


METODOLOGÍA DEL TALLER


La metodología del curso es vivencial y el/la alumno/a trabaja los contenidos temáticos elaborando cajas de arena.


No es necesario haber asistido a los anteriores talleres de la caja de arena.

Se darán certificados de asistencia.

Información e inscripciones para reserva de plaza:

umayquipae@gmail.com


Teléfono: 91 549 38 78

Nuevo taller caja arena: Metodologías de trabajo con la caja de arena para la integración de los problemas emocionales y/o contenidos traumáticos, en UmayQuipa, Madrid, 4 de febrero 2017

Metodologías de trabajo con la caja de arena  para la integración de los problemas emocionales y/o contenidos traumáticos (7 horas)

En Madrid, Umayquipa, 4 febrero 2017






Cuando se padecen trastornos emocionales o traumas, hablar resulta potencialmente peligroso porque sitúa a los pacientes fuera de la ventana de tolerancia a las emociones y éstos se des-regulan (se hiperactivan o se hipoactivan) Transformar los contenidos psíquicos internos traumáticos en formas físicas concretas que representan símbolos (que se pueden tocar y manipular) y hablar desde lo que se ha representado con ellos en el mundo en la arena, favorece la expresión y elaboración psicológica sin tanto dolor y de una manera segura. En este taller aprenderemos qué particularidades tienen los pacientes víctimas de traumas y qué precauciones debemos de tener. Además, veremos las diferentes metodologías de trabajo con la técnica de la caja de arena: desde la libre o no directiva (que tiene poder para capturar los traumas del paciente) como la directiva, en la cual el paciente representa contenidos traumáticos genéricos o con miniaturas que le representan. El acercamiento al contenido traumático se hace desde la distancia máxima (no directiva) hasta la menor distancia (directiva) La caja de arena potencia el pensamiento en imágenes propio del hemisferio derecho del cerebro; posteriormente, en la co-exploración, participa el izquierdo dando sentido a lo representado. Conoceremos qué preguntas concretas se pueden hacer para reflejar y ayudar al paciente a regularse emocionalmente, a empoderarse y a elaborar lo traumático. Desde el respeto absoluto al ritmo y posibilidades (recursos) del paciente.



ASPECTOS A TRATAR

Concepto de trauma: ampliación de la visión clásica.

Cómo la caja de arena ayuda a la integración de contenidos traumáticos.

Metodologías de aproximación a la técnica de la caja de arena, según distancia del contenido traumático o problema emocional. 

  Caja arena libre 
  Caja arena enfocada: intermedia 
                                  directa

Limitaciones y precauciones en el uso de las metodologías.

METODOLOGÍA DEL TALLER

La metodología del curso es vivencial y el/la alumno/a trabaja los contenidos temáticos elaborando cajas de arena.

No es necesario haber asistido a los anteriores talleres de la caja de arena.

Se darán certificados de asistencia.

Información e inscripciones para reserva de plaza:

umayquipae@gmail.com
Teléfono: 91 549 38 78

martes, 8 de noviembre de 2016

Charla en Madrid, 14 noviembre, sobre el neurofeedback, impartida por la neuropsicóloga Carmen de la Sierra.



Neurofeedback


En Madrid, charla día 14 de noviembre a las 18:00 horas


Impartida por Carmen de la Sierra, Neuropsicóloga.

Organiza: Psicoveritas



Durante los últimos veinte años se está avanzando tanto en el conocimiento de las neurociencias que en un solo año se está avanzando más que en los cien años previos. Estos avances están propiciando el desarrollo de nuevas terapias para el abordaje de distinta patología clínica como el derivado del trauma del desarrollo. En las últimas décadas, desde la investigación y la clínica se está comprendiendo mejor el funcionamiento del cerebro ante distintas patologías clínicas viendo los grandes beneficios que puede aportar distintas terapias como el Neurofeedback para aprender a transformar distintos patrones de ondas cerebrales aportando una nueva visión a cómo abordamos el tratamiento de estos desórdenes.

ESPACIO PARA LA IGUALDAD HERMANAS MIRABAL 

Lugar: c/ Bravo Murillo, 133, 3ª planta, Madrid

Horario: de 18:00 a 19:30 horas

Teléfonos: 91 594 36 72

656 91 38 59

Preguntar por Marisa

Se ruega confirmen asistencia

      Entrada gratuita                                                                             

lunes, 7 de noviembre de 2016

Crecer en una familia de acogida: proveer una base segura a lo largo de la adolescencia (III y final) Y una recomendación bibliográfica: "La adolescencia adelantada. El drama de la niñez perdida", de Fernando Maestre.

Continuamos con la última parte del artículo Crecer en una familia acogedora: proveer una base segura a lo largo de la adolescencia (de los autores Schofield y Beek, 2009) Espero os esté aportando un marco teórico comprensivo útil. Pienso que no se aleja en nada de lo que los profesionales de la Red Apega (formados en el Postgrado de Traumaterapia Infantil-Sistémica de Barudy y Dantagnan) postulamos: que los adolescentes y los jóvenes precisan de la base segura de la familia para seguir proyectándose en el futuro como adultos que han interiorizado una independencia pero con otros (expresión de Maryorie Dantagnan que me ha encantado)

En los posts anteriores enfatizamos precisamente la escasa importancia que tradicionalmente se le ha dado a la familia en la etapa adolescente, pero en especial a la de los adolescentes acogidos. También es importante la familia en etapas más tardías, cuando los jóvenes alcanzan la veintena e incluso más allá. Expusimos el modelo de base segura que comprende, según los autores, de cinco componentes: disponibilidad – sensibilidad – aceptación – cooperación y pertenencia a la familia.

En los post anteriores expusimos cómo los autores conceptualizan estos elementos y -lo que es aún mejor- cómo los han implementado en su estudio con menores y familias de acogida a lo largo de la adolescencia y juventud, y los resultados y experiencias obtenidos. En este post nos quedan por desarrollar los conceptos de Cooperación y Pertenencia a la familia.

Cooperación

Desde temprana edad, refieren Schofield y Beek, los niños aprenden a conocer sus necesidades y cómo éstas impactan en su entorno. Los cuidadores que sintonizan con sus niños tratarán de generar una alianza con éstos y trabajar juntos para resolver los problemas. En este proceso, que viven muchos niños en familias competentes, los padres o cuidadores promoverán la confianza y seguridad en los menores. Aspectos que están en el corazón mismo de la resiliencia y en la capacidad de adaptarse a nuevos retos y exigencias (algo muy difícil para los menores víctimas de malos tratos y que presentan trauma complejo)

Previamente al acogimiento familiar, muchos menores, en sus familias biológicas, experimentaron sentimientos de impotencia o en otros casos, de exceso de poder y dominio, si es que tuvieron que desarrollar los mecanismos de defensa del control y la agresividad en el contexto de abuso. Esto puede ser replicado y revivido en la familia acogedora, en un sistema de cuidados (podéis repasar este artículo sobre apego desorganizado tomando como base la teoría de Liotti para entender más por qué el menor no puede ceder rápido el control al adulto cuidador) en el que se sienten vulnerables respecto a las decisiones que se toman, y actúan de manera destructiva en términos de volverse instigadores a través de la conducta.

Las familias acogedoras deben de ir modificando todo esto enseñando a los menores los beneficios de una adecuada opción (para los pacientes traumatizados siempre se hace necesario devolverles el poder perdido y dejarles hacer –y que aprendan- a hacer opciones, dentro de un marco, claro) y  de la cooperación.

En el estudio llevado a cabo, estos autores trabajaron la cooperación y el fomento de las opciones de manera gradual, en tres fases, según edades también, para construir la auto-eficacia gradualmente. Darles la opción de elegir fue a menudo el punto de partida con los más pequeños; mientras que a los mayores se les ofreció oportunidades de ser efectivos, implicando cierto riesgo, como por ejemplo, permitirles o animarles a caminar desde el colegio a casa para terminar implicándoles en actividades.

Promover la eficacia mediante la cooperación -nos dicen los autores- fue particularmente, un reto con los participantes del estudio. Sobre todo, como ocurre en las otras dimensiones, cuando los jóvenes son menos capaces. Ponen el caso de Charlotte (llegó a la familia acogedora a los 9 años, ahora cuenta con la edad de 17), con quien fueron experimentando un grado de autonomía que fuera apropiado para su edad cronológica pero con la guarda necesaria para estar a salvo y con bienestar. La gestión del dinero había sido un área donde su cuidadora pasó del control a un punto en el que ella era capaz de llevar adelante un rol de automonitoreo, sin que la cuidadora se inmiscuyera, fomentando la autonomía. Para ello, a la edad de 10 Charlotte era incapaz de entender el concepto de valor del dinero y de que las monedas tenían diferente valor según la cantidad. Tampoco asimilaba que comprar una cosa equivalía a que no se podía comprar otra, y otra… Por ello, el control de la cuidadora era mayor. Para la edad de 13, en cambio, su cuidadora le ayudó a tomar decisiones sobre cuánto dinero llevar y cuánto destinar a comprar ropa. A los 17, ella ya tenía interiorizado lo que era guardar el dinero frente a derrocharlo o gastarlo impulsivamente, y hacer opciones buenas en esta área. Las decisiones acerca qué comprar fueron discutidas con su cuidadora en casa, pero las compras fueron hechas independientemente por la joven. Esta autonomía con apoyo (concepto importante para todas las familias acogedoras que tenéis menores en la adolescencia) demostró ser un sistema por pasos exitoso que condujo a la autogestión por parte de la joven.



Las relaciones sexuales que emergen a esta edad necesitan que los cuidadores sean particularmente sensitivos acerca de la libertad y los límites, especialmente para los jóvenes más afectados y dañados en esta área. Una evidencia de la confianza que había sido construida durante años estuvo clara en Lisa y su habilidad para acercarse a su cuidadora y pedirle ayuda sobre cómo manejar las relaciones, particularmente con su novio, quien tenía también dificultades de aprendizaje. Las discusiones entre Lisa y su cuidadora sobre salud sexual y seguridad fueron recurrentes y abiertas. Mientras apoyaba la progresión de Lisa hacia una relación de pareja (o noviazgo), su cuidadora se mostró protectora y se comunicó con los padres del chico para discutir los límites y expectativas acerca de la relación.

Pertenencia a la familia

Me alegra mucho que los autores del estudio aborden esta dimensión porque siempre he sostenido la idea -al acumular ya una experiencia en psicoterapia con menores y familias de acogida- de que la base del éxito de un acogimiento está (por descontado que también en la competencia del cuidador, en su formación y apoyo durante todo el proceso, que es largo) en que los acogedores trabajen con el menor la pertenencia a la familia. La pertenencia a la familia se puede resumir -como me decía una acogedora delante de su hijo acogido- en esto: él es uno más y se le quiere como a uno más, sin establecer diferencias en este sentido. Con independencia de que el menor no quiera o no pueda mostrar aún su felicidad, cariño (menos aún un apego) o necesidad de pertenencia porque aún está bajo la influencia de las representaciones mentales desarrolladas en la relación con sus figuras de apego primarias (padres biológicos, usualmente) y no puede (a nivel mental y cerebral, los menores hacen lo que pueden con lo que tienen, magistral frase de Barudy-Dantagnan, recordémosla), los acogedores lo deben de comprender y no exigirán nada al menor en este sentido, sino que mostrarán su aceptación incondicional, sus cuidados, afecto, normas y límites, con coherencia y consistencia. Trabajo de permanencia, perseverancia y paciencia. Porque no son los acogedores los que deben pedir nada sino que deben de estar dispuestos a dar y a comprender y empatizar. Porque hace falta un recorrido vital para que una persona llegue a elaborar psicológicamente un maltrato y un abandono tempranos por parte de sus padres biológicos, esto es muy doloroso y lleva toda una vida, como digo. Más adelante, en la vida adulta, los que ahora son menores pueden llegar (si trabajan en terapia) a decirnos cosas sorprendentes, cuando ya tienen una visión histórica (y mentalizadora: pueden ver mejor al otro) de sí mismos.



Los autores del artículo coinciden con lo que acabo de expresar: los tiempos de cambio y crisis son oportunidades para el crecimiento. Para muchos jóvenes, una mayor capacidad de pensar en la adolescencia es una oportunidad para reflexionar, hacer inventario y confirmar el compromiso de la familia acogedora. “Mi madre de acogida le dice a todo el mundo que realmente es duro para mí, pero yo no creo que es así. Yo simplemente me siento ahora como en una familia normal. Yo realmente no les miro como algo diferente a un padre y una madre reales. Ellos me han tratado del mismo modo, como una familia normal. Ellos me llevan de vacaciones, de compras…” (María, llega al acogimiento a la edad de 8, en el momento de la investigación tiene 16)

Los acogedores que han nutrido al menor de un sentido de permanencia –prosiguen Schofield y Beek- durante la infancia media, les mostraron al niño un compromiso explícito de seguir en el acogimiento hasta -o más allá de- los 18 años.

Otro asunto referido a la permanencia que abordan los autores, para terminar el artículo, se refiere a los miembros de las familias biológicas. Un buen número de jóvenes del estudio creían que ellos irían o podrían ir a casa (al hogar de la familia biológica) a los 16 o 18 años a pesar de que existiese un plan para un acogimiento permanente. La expectativa de reunificación puede en sí misma causar algunas dificultades para los jóvenes y sus familias biológicas cuando aquéllos se aproximan a los 16-17 años. Algunas veces son los jóvenes los que sienten ansiedad porque ellos se dan cuenta de que no sienten ningún deseo de dejar la familia acogedora y el estilo de vida que ha definido su identidad a lo largo de todos los años desde la infancia. Ellos pueden buscar reaseguración (y de hecho, en mi vida profesional he vivido en los jóvenes esta necesidad de reaseguración), precisar escuchar que pueden quedarse en la familia acogedora.

No perdemos las buenas costumbres y para despedir el post, falta la picada (picá, se pronunciaría en español chileno, me dijo una colega de la red apega, coordinadora del Postgrado de Traumaterapia de Barudy y Dantagnan en Viña del Mar, Carolina Saavedra) La picada de este mes es un libro que ha editado Desclée de Brouwer (gracias al empeño y empuje de la directora de la colección, nuestra querida Loretta Cornejo) titulado: La adolescencia adelantada. El drama de la niñez perdida, y cuyo autor es Fernando Maestre.

El tema es actualmente, de gran interés para muchos padres y familias debido a que la adolescencia se ha adelantado. Fernando Maestre, autor del libro, ha escrito una obra donde nos aproxima a la "comprensión de uno de los más complejos problemas por los que atraviesa la juventud de hoy, cual es la progresiva pérdida anticipada de la niñez, para pasar de modo abrupto a una adolescencia vivida antes de su tiempo natural. El texto trata de explicar las razones por las que los niños de entre 8 y 10 años empiezan a sufrir dicha metamorfosis.

Por lo general los padres, ajenos al verdadero drama social en el que nuestra juventud está inmersa, culpan equivocadamente al niño, pensando que sus anhelos y afanes por llegar pronto a “ser grande” son los causantes de esta aceleración de vida. Sin embargo, en la presente obra, escrita para padres y profesores, se analizarán los factores que intervienen para que un niño en plena edad de la inocencia, de la felicidad de sus ensueños y de la alegría de sus fantasías, renuncie a éstos y pretenda saltar ya a una sexualidad anticipada, a una violencia que no le corresponde o a un desprecio hacia sus padres por demás impropio.

La adolescencia adelantada examina el mundo actual de la juventud, centrado en la hiper-comunicación, Internet, la pornografía, la sexualidad, los abusos, los medios de comunicación y la familia en general. Con un lenguaje profundo pero sencillo, Fernando Maestre se introduce en el mundo dorado de la niñez y propone nuevas perspectivas y varios decálogos para padres con el fin de retrasar la pérdida de la infancia".

El libro trata muy bien el tema, está escrito con rigor pero con un lenguaje accesible para todos. Sus decálogos son muy claros, escritos con la sensibilidad y conocimientos experimentados del autor y pensando en cómo acompañar al niño haciendo un tránsito suave y armónico. Os lo recomiendo cien por cien.

Volveremos a publicar una entrada el 21 de noviembre, con nuestra firma invitada del mes.


Cuidaos / Zaindu