jueves, 12 de marzo de 2015

Charla-coloquio desde Barcelona y el ordenador de tu casa organizada por el Instituto Familia y Adopción, el 21 de marzo, sobre los adolescentes y las redes sociales, con Jordi Bernabéu

Charla Coloquio del mes de marzo 2015

Desde Barcelona y el ordenador de tu casa

"Los adolescentes y las redes sociales"







Todos sabemos de casos de cyberbulling, o chicos/as que hacen lo que alguien les pide degradándose a través de internet. Son adolescentes que tienen una baja autoestima y que necesitan ser queridos y aceptados por sus “amigos/as” y hacen lo que sea por ello. De estos temas hablaremos y trataremos estrategias y recursos para evitarlo. 
Ponente:
Jordi Bernabeu Farrús. Psicólogo y educador. Desarrolla su actividad profesional mayoritariamente en el Servicio de Salud Pública del Ayuntamiento de Granollers. Profesor del Grado de Educación Social de la Universidad de Vic. Especializado en el consumo de drogas y en la adicción a internet.

Día y hora: Sábado 21 de marzo de 2015, de 11:30 a 13:30.
Más información e inscripciones: 
Instituto Familia y Adopciónwww.familiayadopcion.com

lunes, 9 de marzo de 2015

Receptividad, empatía y estrategias para preparar a un niño adoptado/acogido traumatizado antes de verbalizar sus vivencias del pasado (I) Además, celebramos la publicación de un excelente libro sobre adopción: “Fui adoptado ¿y qué?” de María Assumpció Roqueta

Casi todos los niños adoptados (por no decir todos) han sufrido adversidades. Un número nada desdeñable de ellos presentan trauma. Cyrulnik explica la diferencia entre ambas (lo he leído recientemente en el magnífico libro “Tutores de resiliencia” de Gema Puig y José Luis Rubio): el trauma equivale a un desierto, a estar muerto en vida. La adversidad, en cambio, no.

Para las personas no familiarizadas, es difícil reconocer el trauma en los niños. Normalmente, éste cuando es relacional (como sucede en la mayoría de los niños adoptados o acogidos que lo padecen), es decir, cuando el daño provino de un adulto con el que el niño tuvo un vínculo (de apego u otro) y si dicho daño sucedió a edad temprana (entre los 0 y los 3 años), las secuelas más evidentes se van a observar a nivel de regulación emocional y relaciones interpersonales, con dificultades para mantenerse dentro de la ventana de tolerancia a las emociones (el niño, ante estímulos determinados puede hiperactivarse -se mostrará más alterado, inquieto, movido, incluso con reacciones de ataque/huida, si interpreta el estímulo como peligroso porque le recuerda a alguna amenaza de su pasado- o hipoactivarse (parecería estar en un estado de desconexión emocional, a veces de embotamiento y en casos más graves, de disociación) El problema es que muchas de las respuestas al trauma son evaluadas por los adultos (padres, profesores y otros profesionales) como problemas de comportamiento e hiperactividad (muchos niños no tienen el diagnóstico de hiperactividad realmente, es un déficit de regulación emocional debido a que el cuidador principal con el que estuvo el niño perturbó la relación de apego y éste aprendió a activar su sistema de defensa. Una de las manifestaciones en el presente es la hiperactividad como respuesta a la activación emocional y la desregulación, nefasta herencia del trauma relacional) y los menores reciben muchas consecuencias en forma de reconvenciones, castigos, gritos, expulsiones y etiquetaciones... que no contribuyen a reparar al niño de las consecuencias de la traumatización, crónica. Al contrario, esa reactividad por parte del adulto puede ahondar en las heridas y contribuir a reforzar el trauma.

Cuando alguien padece un trauma, además de estar muerto, como afirma Cyrulnik, su cerebro está situado en el pasado. Da igual que hayan transcurrido décadas. Si el trauma no se ha trabajado y tratado, la persona permanece fijada al mismo. Es un mito falso pensar que el tiempo lo cura todo. El cerebro es el mismo y lo que se vivió queda registrado para siempre. Se trata de ayudar a la persona a integrarlo, a que forme parte de su vida, suavizando el dolor. En el caso de los niños, éstos se quedan en posición de supervivencia, y pueden responder a los estímulos del presente con antiguas estrategias como atacar y huir o embotarse y/o quedarse como congelados. 

Un ejemplo literario de persona atrapada por un trauma (hay muchos) es Miss Havisham, personaje de la magistral novela "Grandes Esperanzas", de Dickens. Está atrapada en el tiempo y vive, a causa del trauma, para vengarse de los hombres. Tal y como refieren en esta web (cito literalmente) "...cabe recordar que la señorita Havisham es uno de los personajes literarios más fascinantes y recordados de Dickens. Su oscuridad es tan siniestra que produce ternura. Es una solterona de mediana edad que fue plantada por su novio el día de su boda y que a partir de entonces se ha retirado del mundo a su mansión en ruinas y ha detenido el tiempo en el momento de la traición. Los relojes de su casa marcan para siempre las nueve menos veinte de la mañana, la hora en que recibió la nota en que el novio arrepentido y pleno de remordimientos le explicaba que no se casaba con ella porque nunca la había amado y que sólo perseguía su fortuna. El salón de su casa se queda con la mesa del banquete puesta, con los platos y cubiertos para los invitados que nunca llegaron tapados con el polvo de los años y el gran pastel de bodas pudriéndose en un lugar destacado. Miss Havisham se viste con el mismo traje de novia todos los días, pero no lleva el conjunto completo sino que sólo utiliza las prendas que sus asistentes habían alcanzado a ponerle hasta el momento en que recibió la nota de cancelación (el ramo de flores se marchita en una esquina y sólo lleva un zapato) Su figura adquiere rasgos fantasmagóricos, avanzando con el ruido de su paso desnivelado por la mansión ruinosa y arrastrando la cola cada vez más gris del vestido sobre la suciedad del piso nunca más limpiado"




Dickens no fue el único novelista decimonónico que empezó a reflejar y denunciar de algún modo las nefastas consecuencias de los traumas. Muchos otros escritores del siglo XIX hicieron este tipo de literatura: Balzac, Víctor Hugo (inolvidable "Los miserables"), Flauvert, Zola, Verne... 


Los niños traumatizados, cual Miss. Havisham, quedaron detenidos en el tiempo con sus estrategias supervivenciales; ellos no tuvieron ninguna culpa, son los adultos que actualmente conformamos su red afectivo-social los que les tenemos que enseñar a dejar atrás esos trajes... 

Bueno, tras este excursus, retomo: este concepto de la reparación del daño psicológico es difícil de entender para algunos adultos que trabajan o se relacionan con el niño traumatizado. Porque lo visible (que en realidad, es la manera que el niño tiene de comunicarnos sus problemas, dificultades, desregulaciones, malestar…no sabe hacerlo de otro modo), lo que se observa, es la conducta (sin saber que detrás de ésta hay un problema denominado trauma; por eso algunos autores, como he contado en otras ocasiones, a éste le llaman la epidemia oculta. Porque no se detecta a tiempo) Y dicha conducta suele ser negativa y desadaptada en los distintos contextos en los que se desenvuelve el niño o joven.

El adulto (al etiquetar esta conducta como rebeldía, desobediencia, perturbación, molestia…) busca frenar y parar dicha conducta del niño, ponerle el límite. Por supuesto que el límite es necesario para todos los niños y en especial para los traumatizados, que necesitan contención, sujeción y andamiaje por parte de un adulto. Una consecuencia como castigar o expulsar podrá parar a un niño (a veces ni eso); pero lo que es seguro es que no repara. No aporta nada constructivo (incluso para algunos niños, estas medidas de disciplina, como hemos dicho, pueden retraumatizar) Y nosotros tenemos la tarea de reconstruir su cerebro, remodelarlo. La labor de favorecer la vinculación con un adulto que le dé seguridad, que le enseñe con consecuencias constructivas y reparadoras y le ayude a reflexionar y darse cuenta sobre las consecuencias de sus acciones, cómo éstas impactan en los demás, dando nuevas oportunidades para aprender. Como dice Siegel en su último libro titulado: “Disciplina sin lágrimas” (que os recomiendo cien por cien), como padres y educadores aspiramos y debemos no sólo aportar un límite sino favorecer que el niño desarrolle cualidades como la compasión, la moral, captar los sentimientos de los otros, reflexionar, valorar los riesgos, ser responsables… Y esto se consigue con adultos que no sean reactivos (el niño hace una conducta negativa, desobedece, y el adulto, presa de rabia y hartazgo, pone una consecuencia impulsiva consistente normalmente en gritar, reconvenir y castigar) sino receptivos (conectar con el niño, con lo que puede sentir o querer comunicar con esa conducta, ponernos primero en su emoción y en su piel) y reflexivos (que los padres valoren primero, qué quieren transmitir y enseñar al niño para el futuro, con el fin de que con nuestra actuación pedagógica, contribuyamos a que éste desarrolle cualidades y habilidades y crezca como persona) Porque los niños con sus conductas siempre nos quieren decir algo; y los adultos casi siempre optamos por ir a la carga. Bueno, somos humanos y cometemos errores, no buscamos padres perfectos; pero sí padres conscientes que opten por aprender a ser conectivos, a entrar en conexión emocional con sus hijos y enseñarles, que se propongan gestionar sus emociones y ser mucho menos reactivos. Estos padres están trabajando a futuro para sus hijos y son los que recogerán los frutos el día de mañana.

Además de esto -que favorece la reparación del niño mediante la construcción de un vínculo seguro con los padres y madres adoptivas o acogedores/as,  la denominada resiliencia secundaria (vínculos de seguridad para el niño que le sostienen, toda la red afectiva que le rodea)-, los menores de edad traumatizados necesitan exteriorizar y simbolizar para elaborar (procesar) el trauma. Una de las formas que eligen para hacer esto -la más accesible para ellos- con los padres o acogedores suele ser hablar. Los niños, en la medida que se sienten en seguridad, pueden empezar a hablar. A veces lo hacen abruptamente, coincidiendo con momentos determinados (por ejemplo, una niña oyó una noticia en la televisión informando que una joven había sido atacada sexualmente y repentinamente le dijo a su madre adoptiva: “eso me ha pasado a mí”) Otras veces lo hacen en momentos en los que los padres o acogedores crean un clima apropiado, por ejemplo, a la noche cuando están compartiendo un espacio y tiempo afectivo con el niño. En la segunda infancia, comienzan a preguntar a los padres adoptivos (porque quieren saber y conocer, normal, es una necesidad en los seres humanos, de dónde venimos y qué ocurrió para que me adoptaran) por cosas muy concretas. Los padres, madres y familias ya sabéis de qué hablo, muchos/as de vosotros/as lo habéis vivido o lo vivís.

Que el niño/a ponga en palabras (exteriorice y simbolice) y sea sentido por el padre y/o la madre u otro adulto, es sanador. Es muy importante la actitud y disposición que el adulto que acompaña y quiere al niño muestre con éste. Ser receptivos, escuchar, acoger (abrazar y besar si es necesario, y si el niño o niña lo vive bien) y sobre todo, validar. El mayor daño que se le puede hacer al niño es no reconocerle el sufrimiento o minimizar lo ocurrido. Escuchar, ser receptivo y empático: “Lo siento, es doloroso; pero ahora estás aquí con nosotros, eso ya no volverá a ocurrir nunca más” Esto es lo que mejor pueden hacer los padres y madres o las familias, por el niño o joven: empatía. Lo que más repara, es alimento emocional para el niño, lo que no ha tenido.

Unos padres o madres o acogedores no dispuestos a escuchar, o que se derrumben y no sean seguros y no puedan contener su miedo o angustia (que no es lo mismo que ser sensible a sus emociones) insegurizarán y angustiarán más al niño o joven. Que quizá aprenderá a callar para no perturbar.

Suelo ser partidario de validar y felicitar al niño por hablar (“Qué bueno que tienes valor para contarlo, eres  un valiente; te escuchamos”) Pero es necesario, si el niño presenta una historia muy traumática a sus espaldas, o tiene tendencia a presentar estados disociativos (leed este post los que no estéis al día de qué es la disociación) que pueden hacer que se desregule severamente, preparar al niño antes de que hable sobre lo traumático. Suele dar muy buenos resultados. Voy a facilitaros algunas pautas sobre cómo lo hago, que podréis usar los profesionales -y pienso que también los padres y madres adoptivos y acogedores-. Para éstos últimos lo más importante es que sepáis que el vínculo seguro con ellos es lo que más hace sanar tanto el vínculo de apego dañado como otras experiencias adversas y/o traumáticas que hayan padecido en sus hogares de origen o en las instituciones en las que fueron ingresados. Por ello, todas las experiencias de seguridad emocional que interioricen con vosotros/as son fundamentales para que puedan reparar ese primer vínculo (con sus padres o cuidadores) dañado (apegos inseguros o trastorno de apego reactivo)

Lo primero es evaluar en qué medida el niño es capaz de poder verbalizar sin salirse fuera de la ventana de tolerancia a las emociones. Si es un niño que ha sufrido múltiples eventos traumáticos y ha padecido experiencias de horror con cuidadores que le han aterrorizado, lo más probable es que presente desregulación emocional severa, oscilando entre la hiperactivación y la hipoactivación. En estos casos el tratamiento psicológico es imprescindible (porque estamos hablando de niños con apego desorganizado o trastorno de apego reactivo) Por ello, el profesional sabrá cuándo y cómo trabajar lo traumático con el niño. En esos casos lo más prudente y beneficioso es no hacer nada sin la consulta y la orientación profesional.

Lo segundo es valorar en qué medida el padre o la madre adoptivos (o acogedores) son capaces de hacer una de las funciones del apego más importantes: mediante el contacto y la palabra calmante, poder estabilizar y tranquilizar al niño tras un episodio de estrés (como puede ser hablar de su dura vida pasada) Si los padres o madres adoptivos -o los acogedores/as- veis que el niño os vive como fuente segura y es capaz de regresar a un estado de calma (gracias a vuestra ayuda y presencia) tras hablar de lo que le duele, es que habéis conseguido restaurar una de las funciones del apego con ese niño. Es necesario, para esto, que el padre o la madre adoptiva (o el acogedor/a) lleven tiempo de convivencia y el vínculo se haya trabajado y construido. Se puede llevar mucho tiempo de convivencia con el niño pero no tener un vínculo sólido porque no ha habido un proceso de construcción entre ambos de dicho vínculo (entre el niño/a y padre, madre o acogedor/a) Sólo es conveniente hablar de las experiencias pasadas del niño si el adulto puede ser fuente de calma y seguridad. "Sólo el vínculo seguro sana", lo dijo Ana María Aarón en las Jornadas Europeas de Resiliencia celebradas el pasado octubre de 2014 en Barcelona.

En tercer lugar, es necesario enseñar al niño una técnica para estabilizarse y calmarse emocionalmente. Una que me parece muy adecuada es la de poner un peluche en su estómago mientras está tumbado y enseñarle a respirar con el vientre (la respiración ventral activa la rama ventral del nervio vago y promueve estados de calma y de conexión con el propio cuerpo y con los demás) Se coge aire por la nariz y se expulsa por la boca. El peluche se mece con la inspiración-espiración; el niño ha de seguir respirando hasta que sienta que el peluche se duerme. Las respiraciones ventrales ayudan a presentificar al niño, a hacerle sentir que está aquí, con nosotros. “Tú estás aquí, ahora, conmigo. Estás seguro. Todo eso tan doloroso que me has contado es pasado. Yo estoy contigo, a tu lado” Es dar presencia, como cuando un bebé se calma gracias a la presencia calmante del padre o de la madre, sin hacer nada especial, solo estar ahí dando paz y seguridad. Otro modo de poder calmar a los niños, después de que hayan hablado con los padres, madres o acogedores/as sobre su pasado y sus emociones, son los estados de inmovilización tranquila (leed este post donde lo explicamos, no hace demasiado tiempo) Es una manera espontánea y natural de calmar.

En cuarto lugar, una estrategia que les ayuda a prepararse y sentirse seguros antes de hablar es conectar emocionalmente con todas las personas significativas de su vida a las que llamaremos “el equipo de ayudantes” Es una técnica para dotarles de un recurso psicológico (calma y seguridad) cuando se sientan muy tristes o conecten con la soledad, los sentimientos de abandono, la rabia… Se le pide al niño que se dibuje en el medio de una hoja a sí mismo (hay que decirles que no hay nada en lo que se pueda equivocar, no es una clase de dibujo, que nos gustará el dibujo que haga, sea cuál sea; buscamos su dibujo) Después va eligiendo en el orden que él quiera, aquéllas personas que le ayudan y le hacen sentir bien (tranquilo, calmado; o feliz, divertido… cualquier sentimiento que el niño viva como ayuda) y las va dibujando formando un círculo que le rodee en el dibujo. Cuando ha terminado, se le pide que exprese cómo se siente, si le llegan sentimientos buenos, si los nota en el cuerpo… Entonces, se le dice que los note, que sienta lo bueno que es para él sentir esa seguridad, calma, bienestar… Que sienta que le rodea, que la respira, que le envuelve y le acompaña, para que la pueda usar en los malos momentos.

Es fundamental insistir en que si el adulto (padre o madre, acogedor/a, profesional…) no tiene un vínculo con el niño/a y no es una persona sólida (tranquila, firme y segura) es mejor no hacer nada de esto. Puede ser contraproducente. Entendemos (y no culpamos a nadie) que los padres pueden sentir pena, ansiedad, angustia… al ver a su hijo expresar el sufrimiento. Por eso, en esos casos en los que no podemos hacer de holding o sujeción para el niño, es mejor recurrir a un tratamiento psicológico que dé espacio de trabajo al niño pero también a los padres con el fin de que aborden ellos sus propias emociones y aprendan a gestionarlas. La mejor experiencia que puede sentir un niño dañado es ser capaz de que un adulto con quien tiene un vínculo sólido sienta y dé contención segura a su sufrimiento. En caso de dudas con todo esto, para eso estamos los profesionales.

Continuaremos con este interesantísimo tema, que es particularmente necesario en los casos de niños traumatizados durante años por el abandono, la violencia, los continuos cambios de cuidadores… Suelo utilizarlo siempre con los menores de edad que han sido adoptados a edades tardías (con cinco, seis, siete u ocho años de edad) y que tienen el diagnóstico de trauma en el desarrollo, apegos inseguros y disociación. A los recién llegados a este blog y que han leído por primera vez este artículo, les aconsejo que accedan a las etiquetas de “apego” y “trauma” y lean todo lo que hemos escrito anteriormente, para ponerse al día en estos conceptos.

Os digo adiós como siempre, con la picada y con un post escrito anteriormente en Buenos tratos y que os recomiendo volváis a leer.

La picada de hoy es celebrar que tenemos una magnífica novedad bibliográfica que me ha hecho especial ilusión: se trata del libro titulado “Fui adoptado ¿y qué?” escrito por María Assumpció Roqueta Sureda, psicóloga especialista en psicomotricidad, pedagogía terapéutica y en audición y lenguaje. Es colega y compañera de la red APEGA (formada por todos y todas los/as profesionales egresados/as del Diplomado en trauma terapia infantil sistémica de Barudy y Dantagnan) y ha tenido el detalle de regalarme el libro, además dedicado. Me alegra muchísimo que una compañera (con su dilatada trayectoria profesional y su amplia y completa formación, además especializada en el ámbito) haya publicado un libro. Además, uno que hunda sus raíces teóricas en el modelo del buen trato y los marcos explicativos del apego y del trauma para poder entender y tener una nueva mirada sobre la adopción. Necesitamos que los profesionales se impliquen en estas tareas divulgativas porque es preciso que lleguen al mayor número posible de familias adoptivas. A María Assumpció le conozco personalmente y doy fe de su profesionalidad, implicación y compromiso con los niños y las familias adoptados/as. Tuvo el enorme detalle de acompañarme en las jornadas formativas (Las Conversaciones) que organizamos en Donostia con motivo de la aparición del libro que sobre la caja de arena publiqué en marzo de 2013. Y pude conocerla un poco más.

He revisado el libro y es muy completo, amenamente redactado y con rigor científico. El modelo desde el que la autora nos propone es (por eso lo recomiendo, porque lo comparto) un modelo que es respetuoso con el niño y que no patologice. Assumpció, en “una nueva mirada de la adopción desde un enfoque sistémico, comprensivo e integral” nos dice que "España es el segundo país del mundo en adopciones internacionales (…) Cada vez son más los padres que consultan a especialistas y niños que son diagnosticados erróneamente, especialmente de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad-Impulsividad)" Y ya sabemos que en vez de este trastorno lo que presentan es una historia de vida tan dura que ha generado trauma. Digo que el libro es muy completo porque nos ofrece primero, como debe ser, el fundamento teórico (todo libro sobre adopción debe de tener una base teórica en el que sustentar su intervención): "...la teoría del apego, del trauma, la resiliencia y los aportes de la neurociencia sobre el desarrollo cerebral. A continuación, desde un enfoque sistémico se estudian todos los sistemas que rodean al niño y se dedica un capítulo por sistema y de esta forma se analiza al propio niño, a la familia, a la escuela, al entorno social y a los recursos externos" Esta última parte de recursos e intervención con el niño y su entorno me ha gustado especialmente porque Assumpció ofrece a los padres, madres y familias adoptivas guías y pautas muy bien explicadas y necesarias para contribuir a la sanación emocional de los niños y adolescentes.

El libro es útil tanto a padres como profesionales (los maestros encontrarán un amplio capítulo dedicado a adopción y escuela, muy útil porque no abundan los materiales de este tipo) Antes de hacer o de intervenir hay que comprender en profundidad, como Assumpció nos dice. Y este libro ofrece ambas aproximaciones (comprender) y herramientas (fundamentadas en un modelo teórico) para poder intervenir sin patologizar al niño o adolescente. Al contrario: favoreciendo su sanación.

Así pues, os recomiendo que lo adquiráis porque es uno de los imprescindibles de nuestra biblioteca. Felicito efusivamente desde estas líneas a Assumpció Roqueta por esta inestimable aportación (todos los que escribimos un libro sabemos lo que cuesta hacerlo) que será todo un éxito.


Assumpció ha dejado un comentario que copio aquí: "Durante el curso 2008-2009 gracias a una licencia de estudios pude valorar a más de 35 niños/as adoptados en la escuela y después de 5 años, volví a verlos; y finalmente he escrito el libro.

Es un libro sentido, escrito desde la emoción. Espero que todos estos niños/as lo puedan leer algún día y que ayude a padres, madres y profesionales a comprender muchas de las conductas, y que sirva para saber dar las respuestas necesarias.


Os dejo mi correo por si alguien quiere comentar algo personal":


aroqueta@xtec.cat

El post que rescatamos es uno que escribimos no hace mucho pero que va muy bien con el tema que hoy hemos desarrollado. Es más, forman parte del mismo tema: Cómo las familias adoptivas y acogedoras pueden hablar con y honrar a los niños/as que tienen una historia traumática.

Cuidaos / Zaindu

lunes, 23 de febrero de 2015

Enseñanza basada en el apego, una propuesta subversiva: la experiencia de Wetside Preparatory School de Marva Collins en Chicago (III y final)

Con el post de hoy cerramos esta trilogía dedicada a la enseñanza basada en el apego, la cual es extensamente presentada y descrita en el libro de Cozolino titulado: "Attachment-based teaching. Creating a tribal clashroom" Os recomiendo su lectura porque además del planteamiento teórico que sustenta esta forma de concebir una escuela y un aula -basado en la neurobiología del apego-, podréis acceder a las múltiples propuestas prácticas de trabajo que el autor propone para realizar una enseñanza y una educación que tiene en cuenta las relaciones y los vínculos entre los alumnos y el profesor.

Una persona me preguntaba si el libro está traducido al español y desgraciadamente, la respuesta es que, de momento, no. Está reservado sólo a los/as que puedan leer en inglés.
 
Para hoy nos queda ofrecer una experiencia real -trasladada al libro y recogida por el mismo Cozolino- de una escuela con una enseñanza basada en el apego. Después de leerla, me sale expresar profundamente que ojalá todas las escuelas fueran así. Porque actualmente tal y como están concebidas tanto la enseñanza como los colegios (empezando por la masificación que sufren) es complicado que exista espacio para los niños y niñas que tienen severos problemas emocionales como consecuencia de un trauma y que no logran integrarse o aprender. Se adoptan medidas de atención a la diversidad; pero no se hacen modificaciones sustantivas en la manera de concebir el aprendizaje. Este sigue siendo una experiencia competitiva que entroniza a la memoria y al examen como medidas de control de calidad. Y con esto muchos de nuestros niños y niñas (lo digo clara y meridianamente) no pueden. Las relaciones profesor/alumno y entre los mismos alumnos (en torno a las cuales debería pivotar todo aprendizaje) son secundarias. Si nos fijamos, el recreo o receso, un espacio de tiempo libre entre horas de clase, es más un descanso o desahogo que no se usa para tratar las relaciones, fomentarlas o fortalecerlas. Se considera de orden inferior porque lo importante son los contenidos que se transmiten en el aula. Se trabaja en valores, actitudes y normas (no lo niego) pero mucho menos en comparación con los contenidos formales. Y muy poco en las relaciones entre los niños. Y un menor de edad que no tenga calidad en sus relaciones interpersonales (empezando por las que mantiene en su casa, con sus padres o hermanos y terminando por las que mantiene en la escuela) y una vivencia rica en afecto y contención, no puede (ni encuentra sentido) al acto de aprender.

Esta semana una persona cuestionaba el papel protector que tiene que tener una escuela para los alumnos que -por sus problemas emocionales de origen traumático- no se integran, aduciendo que no es misión de la misma. Y yo me rebelo porque pienso que sí debe ser cometido de la escuela cuidar afectivamente cuando el niño o joven se encuentra en un estado psicológico negativo como consecuencia de un trauma complejo, pues el poder de las relaciones y los vínculos humanos es lo que favorece, paulatinamente, la curación del trauma. A mi juicio, se debería de contemplar en la escuela ordinaria personal específico (y formado) para poder acompañar a estos menores de edad cuando atraviesan etapas personales muy delicadas y que requieren de adultos que puedan sostener y acompañar. Me dicen que las actuales escuelas no tienen medios (lo cual equivale a presupuesto) para hacer esa labor educativo-terapéutica que yo propongo. Ni presupuesto, ni los profesionales que hoy por hoy trabajan al parecer, están para ese cometido. Y eso que hablamos de que son atendidos por profesionales de pedagogía terapéutica. Pero la pedagogía terapéutica contempla el tratamiento de, pongamos por caso, una dislexia, sí; pero ¿por qué no el acompañamiento a alguien que presenta un trauma y distintos trastornos asociados al mismo, por poner por caso una realidad frecuente en nuestro día a día? ¿No es acaso, pedagogía terapéutica? ¿O el concepto que yo tengo de la pedagogía terapéutica es erróneo? Así es en la actualidad nuestra realidad educativa en lo que a la escuela se refiere. Por eso propuestas como la de Cozolino le reconcilian a uno con la enseñanza. Otro escenario es posible.

La experiencia que Cozolino relata –y que os voy a transcribir a continuación- veréis que tiene un punto de partida que hoy por hoy (si me pongo muy crítico con la escuela que tenemos, me lo decís en los comentarios; sé que, como en todas las profesiones, hay personas maravillosas que se implican dispensando un trato afectuoso a los niños y jóvenes que más sufren, que no son otros que los que han padecido trauma complejo) es ciencia-ficción. En un cartel de la entrada a la escuela pone: "Bienvenidos al éxito. Adiós al fracaso. Porque vosotros no vais a fracasar" Así es la experiencia que el autor de "Attachment based teaching" expone. Paso a relatárosla con mucho gusto.

Cozolino refiere que los niños que tienen grandes dificultades para aprender y relacionarse en las escuelas convencionales y que fracasan reiteradamente no es tanto por falta de capacidad sino por la ausencia de habilidades sociales, recursos emocionales y habilidades conductuales. A algunos de ellos se les considera imposibilitados para el aprendizaje. Muchos de ellos provienen de experiencias de maltrato, abandono y abuso y sus cerebros se han apartado de la capacidad para poder aprender en un aula al uso, esto es, las que son mayoría: pupitre, libro, silla, atención, memoria y examen.

Muchos chicos y chicas que he conocido, adoptados y adoptadas, con muchos años de abandono y maltrato a sus espaldas, tomados por incapacitados para poder aprender en un aula ordinaria, podrían tener una mejor adaptación si el planteamiento fuera una enseñanza basada en el apego.

Cozolino nos habla en el mencionado libro de Marva Collins, cuya filosofía pedagógica es que los estudiantes (sobre todo los desfavorecidos por apegos inseguros y entornos deprivados) no pueden tener éxito en un sistema donde los prejuicios y el fracaso son más la norma que la excepción (al menos para estos alumnos), y en los que no se presta ninguna atención al bienestar emocional de los mismos. Ella se dio cuenta que la enseñanza con los menores en riesgo debería de proveerles de un entorno de cuidados y apoyo que fuese como una familia. Esta mujer disponía de una cantidad suficiente de dinero y decidió abrir una escuela de estas características en Chicago (Wetside Preparatory School) Su principal objetivo era enseñar y hacerse cargo de aquellos que habían sido catalogados como "inenseñables"

La señora Collins recibía a los alumnos -además de con el mencionado cartel- con esta frase: "Estáis aquí para ganar, habéis nacido para ganar y yo voy a cuidar de vosotros más que vosotros mismos" Su mensaje es simple: requiere un trabajo y un tratamiento a estos chicos y chicas basado en el afecto y en la seguridad (palabra clave en apego, como sabemos) Ella es capaz de reconocer los devastadores efectos del fracaso, el rechazo y la humillación en las caras de los estudiantes, por lo que sus encuentros y conocimiento de los mismos es de total dedicación y amor. Su filosofía de la educación está basada en la humanidad, la compasión y en la apreciación del niño en su totalidad. Su concepción es la misma que se tiene en las tribus donde los niños se consideran parte de todos, de toda la comunidad.

Collins tiene una especial preocupación por los que se sientan (motu propio) en el final de la clase, en las últimas filas, pues considera que estos chicos y chicas pueden estar sufriendo los efectos de la negligencia, el maltrato o el abandono en sus hogares. Por eso estimula y motiva al profesorado de su escuela a que se acerque a ellos y encuentren ambos maneras de conectar con los demás estudiantes. Además, anima a los profesores a que diariamente digan algo positivo sobre sus alumnos y alumnas. Ella siente que es prioritario dejar las lecciones o contenidos a un lado durante buena parte del tiempo para dedicarse a investigar qué es lo que aburre o molesta a un alumno. Su método consiste en primero, tener una conexión emocional con el niño y después llegar a un acuerdo o compromiso para resolver los problemas juntos. Collins considera (y estoy de acuerdo) que los profesores nunca deberían decir nada negativo de sus estudiantes. En vez de castigos o expulsiones, en su escuela la disciplina viene en forma de lecciones afectuosas (con autoridad calmada) dirigidas a enseñar y reconectar con los estudiantes. Collins afirma que "cuando se reprende a un niño, hay que hacerlo de una manera amorosa. Nunca traten de humillarle o degradarle" Hay que intentar decir que se les quiere mucho pero que ese tipo de conductas no son aceptadas, ni positivas para él ni para los demás. Collins considera que cuando los niños se sienten bien consigo mismos, no tienen ninguna razón para pasar al acto. Un acting out (actuar hacia el exterior o pasar al acto. En términos coloquiales, portarse "mal") es un signo de que algo va mal con ese niño. Él carece de la habilidad para poder articular sus sentimientos. Cuando los niños se sienten no queridos o abandonados, ellos sienten un vacío y éste se manifiesta en dolor, rabia y conducta agresiva, en ocasiones. Sabemos que los niños necesitan más nuestro cariño y aceptación cuando menos lo merecen sus actos. Esta genial frase (la aprendí en el magnífico blog hermano llamado Resiliencia infantil, de mi amiga y colega Conchi Martinez Vazquez) es justo lo contrario de lo que nos han enseñado que hay que hacer: castigar, rechazar, no aceptar en lo fundamental al niño...

Collins crea un entorno tribal y seguro para los estudiantes (lleva a la práctica el concepto de base segura de la teoría del apego de Bowlby) que no han tenido éxito en las grandes escuelas públicas. Ella anima a tener contacto físico con los estudiantes cogiéndoles la mano, por ejemplo. Collins cree que crear una clase segura con contenidos estimulantes es el mejor modo de asegurarse la atención de los estudiantes. Y aunque pudiera parecer que no, anima y propone trabajar intensamente y esforzarse. Ella piensa que los estándares altos en cuanto a nivel de aprendizaje de los contenidos y el amor y el afecto no tienen porque ir por separado. Yo creo que tampoco. Vosotros y vosotras, ¿qué pensáis?

Sin duda una propuesta innovadora la de esta gran mujer, Collins, quien propicia que los alumnos puedan aprender sin olvidar que las relaciones, el vínculo y la base segura (junto con el afecto y la sensibilidad) son los que precisamente hacen posible que se dé dicho aprendizaje. Personalmente, me ha maravillado y por eso he querido compartirlo con vosotros y vosotras. Espero que los profesores y las profesoras lleven muchas de estas propuestas a su aula y entre todos, hagamos realidad otro tipo de enseñanza.


La "picada" de hoy (no nos despedimos nunca sin ofrecer algo "rico" e interesante para degustar intelectual y afectivamente): Hablamos de un libro, publicado recientemente por Gema Puig y José Luis Rubio Rabal, de Addima. Se titula "Tutores de resiliencia. Dame un punto de apoyo y moveré mi mundo" Editorial Gedisa. Tuve la suerte y el placer de poder acompañarles en su casa, Zaragoza, con su gente, amigos y familia, en la presentación del libro, el pasado 5 de febrero. Disfrutamos de un encuentro entrañable en el que fuimos desgranando algunas de sus claves y los elementos que lo hacen único. Muy pronto hablaremos aquí de este libro, más extensamente. Lo estoy terminando. Te atrapa por completo. Es un libro que a mi me ha dejado una reconfortante sensación en el cuerpo. ¿Qué es un tutor de resiliencia? Os preguntaréis algunos/as. En el libro podéis ver, en la portada, una metáfora que lo expresa: algo o alguien que es un punto de apoyo, gracias al cual -como Arquímedes cuando descubrió la palanca y movía pesos increíbles- seré capaz de transformar mi mundo. Y "mi" mundo pueden ser muchas cosas. Nos reconforta, sí, porque las familias adoptivas, acogedoras (o cualquier persona que tenga que hacer frente o acompañar a alguien en el afrontamiento de una adversidad o un trauma), han de saber que es posible rehacerse, crecer y transformarse desde las duras experiencias. Gracias a los tutores de resiliencia. Los tutores de resiliencia son elegidos por el niño, el joven o el adulto. Aunque es algo que surge de una manera natural -algo que no se enseña- los autores, brillantemente, nos ofrecen en el libro algunas claves para ponernos en disposición de serlo, pero sin romper la magia y alterar lo natural. En la contraportada de su libro está otro de los elementos clave de la tutorización de resiliencia: la metáfora del mago. Por cierto, casi se me olvida... El prólogo está a cargo de Boris Cyrulnik. Casi nada. ¿Por qué será que esta eminencia en resiliencia y psiquiatría decide prologar su libro? Porque Gema y José Luis han hecho un excelente trabajo. Lo veréis (Bueno, en realidad son dos libros en uno. Y también múltiples enlaces a vídeos, documentos o ejercicios prácticos que nos ofrecen al final del cada capítulo)

Mucho más diremos de esta obra más adelante, pero para todos/as los/as que estamos implicados/as en el acompañamiento de menores o adultos víctimas de malos tratos y que padecen trauma (o sufren cualquier otra adversidad) me parece imprescindible leerlo y tenerlo en la biblioteca. Los autores han estado invitados por La 2 de Televisión Española para hablar de todo ello, y no es para menos porque lo merece. Os dejo su intervención en el programa para que la veáis. 




El post que rescato del baúl de los recuerdos de Buenos tratos es justamente uno que nos viene muy bien con la "picada" de hoy: el anterior libro de Gema y José Luis titulado "Manual de Resiliencia Aplicada", innovador en su didáctica manera de exponer los contenidos y que en su día celebramos que apareciera, aquí, en éste nuestro blog sobre el buen trato.

martes, 17 de febrero de 2015

Charla-coloquio organizada por el Instituto Familia y Adopción, en Barcelona y desde el ordenador de tu casa. Con Montse Lapastora, el 28 de febrero de 2015


Instituto Familia y adopción organiza una charla-coloquio
28-2-2015
En Barcelona y desde el ordenador de tu casa





Desde el Instituto Familia y Adopción de Barcelona nos informan de este evento: 

En la charla coloquio de febrero queremos tratar el tema de adopción y racismo, así como de las estrategias para enfrentarse a ello.

Vivimos en un entorno más racista de lo que a simple vista queremos reconocer. Tanto los padres como los adultos que rodeamos a los niños, tenemos actitudes racistas sin darnos cuenta, pero que a ellos no les pasan desapercibidas.

Contaremos con profesionales y testimonios que nos explicaran sus experiencias.

Se tratarán situaciones concretas para que entre todos podamos resolverlas.

Os invitamos a leer el testimonio muy reciente de una madre adoptiva al respecto. Podéis leerlo aquí.

Ponentes:

Montse La Pastora de Psicoveritas. Psicóloga clínica, Supervisora EMDR, Especializada en adopción, Directora de Pisicoveritas, centro de Psicología y adopción. Muy comprometida con todo lo relacionado con el mundo adoptivo. Aurtora del libro  "Niños adoptados" y de múltiples artículos. Imparte cursos y conferencias por todo el territorio nacional.

Maurici Rolo.Licenciatura en Económicas por la UB. En la actualidad forma parte del equipo de gestión del Campus Sant Cugat. Responsable Career Resource Center y coordinador de la Summer School (2008-2013)

Raissa Janer. Raïssa nació y fue adoptada hace 34 años en Barcelona. Después de 33 años y mucha investigación ha encontrado a su madre biológica. Raïssa nos ofrecerá su testimonio personal de este viaje interior hacia sus orígenes. 

Facilitadora:


Eva Gispert Fundadora y Directora del Instituto Familia y Adopción, Terapeuta y Mediadora Familiar. Adoptada y madre adoptiva. 

Facilitadora técnica: 

Eva Vidal: madre adoptiva, profesora de la Escuela de Telecomunicaciones de la UPC y  colaboradora del IFAD desde sus inicios.



Día y hora: Sábado, 28 de febrero del 2015. 


NUEVO HORARIO de 11:30 a 13:30 horas.


Lugar: Casa Orlandai.



jueves, 12 de febrero de 2015

Curso teórico-práctico en trastornos alimentarios, a cargo de Natalia Seijo, psicóloga y especialista en trastornos alimentarios. Organizado por Vitaliza Sarea.

VITALIZA ORGANIZA EL SIGUIENTE CURSO




CURSO TEÓRICO PRÁCTICO EN TRASTORNOS ALIMENTARIOS:


Estructurado en 2 módulos y dirigido a profesionales sanitarios, especialistas del ámbito social y estudiantes. El Módulo I se realizará el 20 y 21 de marzo y el Módulo II, el 8 y 9 de mayo.


MÓDULO I, 20 y 21 de Marzo

El objetivo del Módulo I consiste en llegar a saber cómo dar estructura al tratamiento de los Trastornos Alimentarios, conociendo las características de los mismos y así poder elaborar un desarrollo de tratamiento adecuado.


MÓDULO II, 8 y 9 de Mayo

En el Módulo II se completa la formación, para optar a un mayor nivel de especialización en el trabajo con las personas que sufren Trastornos Alimentarios. Puedes consultar el contenido completo del curso en el tríptico informativo adjunto.




NATALIA SEIJO, FORMADORA:


Psicóloga terapeuta especializada en Trastornos Alimentarios. Natalia es miembro de AETCA (Asociación Española para el estudio de los Trastornos Alimentarios) y directora del centro Psicoterapia y Trauma, además de especialista en trauma y trastornos alimentarios, psicosomáticos y de disociación.



PRECIO E INSCRIPCIONES:


- Precio general: 245€ por módulo
- Precio inscripción y pago antes del 15 de febrero: 210€
- Precio inscripción y pago en los dos módulos antes del 15 de febrero: 400€
- Precio estudiantes y desempleados: 130€ por módulo 

lunes, 9 de febrero de 2015

Enseñanza basada en el apego, una propuesta subversiva: cómo crear un aula tribal (II)

El pasado post comenzamos exponiendo la novedosa propuesta de Cozolino (un
experto en neurobiología del apego y en la psicoterapia basada en la neurociencia) consistente en crear una enseñanza basada en el apego.

En esta segunda parte (los que no habéis leído el post anterior debéis acudir a él
 para poder seguir el de hoy) retomamos exactamente en el punto donde nos quedamos: decíamos que Cozolino afirmaba que las soluciones a la mayoría de los problemas que el futuro nos depare -en cuanto a necesidades formativas de nuestros niños- no serán técnicas sino humanas. Debemos retornar al modo en el que el cerebro se configuró para aprender: dentro de una comunidad tribal donde apego y aprendizaje van de la mano. Algo que se truncó con el comienzo de las sociedades industrializadas, en el siglo XIX. Pero si bien en épocas anteriores existía una mayor certidumbre sobre el tipo de formación que los niños debían de recibir, actualmente, en una sociedad tan cambiante, hay mucha más incertidumbre con respecto a lo que deberán saber dentro de diez años, los niños que hoy en día están en la Primaria. Por ello, la clave estará seguramente en aprender a aprender, en aprender a convivir, a cooperar, a desarrollar competencias en contextos participativos y nutritivos desde el punto de vista emocional, no sólo intelectual, donde se aprenda en relación con otros (y con el profesor como base segura) La adquisición de contenidos conceptuales, la repetición mecánica, la memoria y el examen como modo de valoración, actuales monarcas, en general, de nuestras escuelas, no serán lo fundamental.

Me gustaría que los profesores que seguís este blog veáis en esto una oportunidad para poder formar a los alumnos, futuros adultos, como personas. Para ello os voy a trasladar, según Cozolino, cuáles son los elementos que debe de tener un aula tribal, así como cuál debe ser el papel del profesor. El principal escollo con el que os podéis encontrar es el excesivo número de alumnos que tengáis; de todos modos, ello no es óbice para que podáis introducir bastantes de los componentes que caracterizan un aula con una enseñanza basada en el apego. Una nueva escuela para una nueva forma de aprender a ser: fundamentada en las relaciones y el nutrimiento afectivo, no sólo el intelectual.

¿Por qué una forma de aprender en el aula basada en las relaciones?



Para Cozolino –ofrecemos sus aportaciones recogidas de su reciente libro titulado: "Attachment-Based Teaching. Creating a Tribal Classroom"- el fundamento científico de todo esto reside en que el cerebro es un órgano social. La biología (incluida la función intelectual) no puede desarrollarse si las relaciones sociales no son adecuadas o son reducidas a segundo plano, o directamente ni se contemplan. Por ello, hemos de tener en cuenta, según Cozolino, en ese binomio ciencia-educación lo siguiente:

Una nutrición apropiada (física y emocional) tiene un impacto en la memoria y el aprendizaje. Tanto como el dormir y la actividad física.

El cerebro no es un órgano aislado y separado que vive en el vacío, como muchas personas creen, como muchos enseñantes piensan.

Nuestro cerebro social reside y descansa en una matriz de relaciones interpersonales y en las realidades de la vivencia diaria.

Es el reconocimiento de que el cerebro humano es un órgano social de adaptación.

El camino hacia una mente abierta es un corazón abierto: si quieres que tus alumnos aprendan, alimenta su corazón.

¿Cómo era el aprendizaje hace miles de años?


El aprendizaje temprano tuvo lugar en parejas o grupos pequeños de relación interpersonal en los que los individuos con mejor “curriculum” guiaban a los demás en la supervivencia diaria.

Durante cientos de miles de años, los humanos más modernos desde el punto de vista anatómico se implicaban en pequeñas comunidades compuestas y amparadas por rituales comunes de relaciones de familiaridad y cooperación.


La interdependencia del grupo continuó siendo tan trascendente y modelando nuestro cerebro de tal modo que las tribus llegaron a ser súper-organismos.

¿Cómo crear una clase tribal?


Las instituciones más exitosas son aquéllas que son capaces de integrar los imperativos instintuales de nuestro cerebro social dentro de las estructuras organizacionales jerarquizadas.

La acomodación de los instintos tribales dentro de amplias instituciones, denominadas redes de trabajo o círculos de trabajo, mejoran el funcionamiento de los grandes grupos activando los instintos sociales primitivos.

Los cuatro aspectos clave de una clase tribal


Relaciones confiables y seguras. La posición del profesor tiene un paralelismo con la de los padres en la construcción del cerebro. Ambos pueden apoyar la regulación emocional proveyendo una base segura que favorece el proceso de aprendizaje.

La sintonización entre profesor y estudiante es especialmente importante con los estudiantes que están en riesgo.

Niveles de activación y de ansiedad de bajos a moderados. El cerebro interrumpe la plasticidad neural a niveles muy bajos de arousal (arousal=grado de activación generalizada del organismo) para conservar la energía; y a niveles muy altos de arousal para desviar la energía hacia la supervivencia inmediata.

Cuando los niños crónicamente estresados y traumatizados son confrontados con un nuevo aprendizaje, a menudo son incapaces de activar los procesos de neuroplasticidad. Esto lo vemos en los niños víctimas de abandono, maltrato, abuso. No pueden aprender no porque no sean inteligentes sino porque no tienen la suficiente regulación emocional para que se produzca la neuroplasticidad (el aprendizaje por la creación de nuevas conexiones neuronales)

Pensar y sentir. Durante la evolución de los primates, el hemisferio izquierdo y el derecho llegaron a ser diferentes: el izquierdo especializado en el lenguaje y el pensamiento racional; el derecho en las emociones.

Las experiencias que estimulan el pensamiento crítico en situaciones emocionalmente relevantes refuerzan la integración hemisférica que apoya la regulación emocional y la solución de problemas complejos.

La co-construcción de narrativas. La evolución del cerebro humano es interdependiente de la narración de historias y la co-creación de historias entre los miembros de una tribu. Una buena historia contiene conflictos y resoluciones, gestos y expresiones y pensamientos acompañados de emociones. Las historias son transferidas cerebro-a-cerebro mediante en una, diríamos, sinapsis social y sirven para integrar el funcionamiento de los individuos dentro de los grupos mediante habilidades de enseñanza y la creación de objetivos y perspectivas compartidas. Esto apoya la integración de las redes neurales.

Dice Cozolino que desgraciadamente, crear una clase tribal es un acto subversivo que está en oposición a la obsesión cultural de los resultados de los tests y la competición. Construir una tribu es un arte guiado por la empatía, la sintonización y la sensibilidad humana. Necesitamos ser creativos para construir una clase tribal. Va a depender en gran medida de nuestros intereses, personalidad, pasiones y cualidades. Seamos subversivos y desterremos los exámenes como forma de valoración. Personalmente, con los profesores que más aprendí en la Facultad de Psicología son los que nos proponían hacer trabajos de grupo y además, a ser posible, aplicados a una realidad profesional que ya nos atrajera. Así que no creo que los profesores de Primaria o Secundaria estén obligados a usar el examen como forma de evaluación ¿O sí? ¿Alguien me lo puede aclarar?

Tiempo. Las clases tribales se caracterizan por el tiempo que sus miembros pasan juntos. Este tiempo extra en el cual el profesor cultiva la socialización, áreas de trabajo y proyectos conjuntos es importante para distinguir a la tribu de otro tipo de clases.

Otra manera de incrementar el tiempo que los niños conviven juntos es aumentar la intensidad emocional del tiempo de clase mediante experiencias y ejercicios que son más personales y que favorecen la implicación emocional.

Familiaridad. Las tribus se caracterizan por las experiencias que comparten, la comunicación y la ausencia de secretos. Una parte importante de lo que llamamos construcción de grupo en las organizaciones modernas ocurre naturalmente durante la vida o el día a día en las tribus.

La intimidad se crea mediante el contacto continuo y el conocimiento de los unos y los otros, así como haciendo énfasis en la identidad de grupo.

Afecto. Cuidar a otros está basado en la compasión y en la empatía así como en conductas inclusivas, la toma de decisiones democrática, ayudarse los unos a los otros a conseguir los objetivos y compartir responsabilidades en el éxito y el fracaso.

El valor de la experiencia de cada uno es importante para todos. El éxito es entendido como un objetivo grupal más que como un logro individual y el auto-concepto se define también por ser miembro del grupo.

Propósitos comunes a través de causas valiosas. En las sociedades a pequeña escala la fuerza que impulsa a la tribu es la supervivencia física. Lo que parece que activa las mismas emociones en los estudiantes es la dedicación del grupo a una causa valiosa. Durante el proceso, la cooperación y la cohesión, la confianza y la compasión son reforzadas y expandidas. 

Más importante que la tarea es el reto, el cual mediante la lucha, la perseverancia y el éxito cimentan la conexión grupal.

La causa valiosa puede ser dirigida hacia un objetivo de los miembros de clase o un proyecto que puede ser útil a otros.

¿Y el papel del profesor-educador?


Como Cozolino dice, éste no puede ser otro que el derivado de la teoría del apego de Bowlby: El educador crea un entorno tribal que es base segura sobre todo para aquéllos que no han tenido éxito en las escuelas anteriores.

“Mirad, os quiero y tenemos que conseguir actuar juntos. Vosotros vais a aprender o si no vais a morir” Este es el mensaje para la tribu. Aprender no es una opción; es necesario para la supervivencia.

El educador debe pensar en la clase como una familia amorosa que crea un clima de cuidado y apoyo. Si no queremos a los niños, es imposible enseñarles y que aprendan algo significativo.

El entorno contenedor es una relación que es lo suficientemente segura para dejar el miedo, la confusión y la incertidumbre, a la par que se apoya y se anima a crecer. La seguridad que crea una base segura hace que vayan desapareciendo las autodefensas.

Espero haber despertado el entusiasmo, el convencimiento y la energía suficiente en quienes depende que esto pueda ser así en nuestras escuelas, más centradas en fomentar los valores de nuestra sociedad actual (la competición, el éxito individual, la obediencia) que los de la tribu (cooperación, igualdad, liderazgo basado en el servicio)

Os voy a dejar este vídeo de una experiencia en un aula de Japón llevada adelante por un profesor cuya manera de enseñar se aproxima a un aula tribal. Fijaos en cómo saluda a los niños (se nota que les quiere y les recibe con alegría) y lo que les dice al principio: “La vida debemos vivirla con alegría porque solo tenemos una vida” La empatía es lo más importante en esta aula. Pensemos sobre ello y hagámoslo posible.






Picadas de hoy:

La primera, es celebrar la aparición
de AIRE: Asociación para la Investigación de la Resiliencia. Ha sido presentada socialmente en Sevilla los pasados días 19 y 20 de enero. AIRE se gesta en Bilbao, en el Congreso Europeo de Resiliencia que tuvo lugar en octubre de 2013. De una multitudinaria asamblea nació el deseo de asociarse para poder tener una institución que articulara organizadamente la investigación y la formación aplicada sobre resiliencia que muchas personas manifestaron necesitar. Uno de sus primeros frutos ha sido el Postgrado sobre Resiliencia que echó a andar el mes de octubre de 2014, organizado por la Universidad de Barcelona. Pero esto no es sino uno de los muchos que irán llegando. Os dejo su dirección web. Desde aquí le damos la bienvenida y nos felicitamos por su aparición. 

Página web de AIRE: http://aireresiliencia.org/

La segunda picada es que Siegel -formando dueto nuevamente con Payne, no nos olvidemos de ella- acaba de editar un nuevo libro titulado: “Disciplina sin lágrimas. Una guía imprescindible para orientar y alimentar el desarrollo mental de tu hijo” Sigue la misma línea que el afamado “El cerebro del niño”. Hay que celebrar y alegrarnos también por este tipo de libros, de prestigiosos autores, que están haciendo un
esfuerzo divulgativo enorme para tratar de desterrar la vieja idea de que disciplina y afecto no pueden ir juntas. ¿Para ser firme y que mis hijos o niños obedezcan, debo ponerme de malas, enfadarme, encolerizarme y recurrir al castigo o a enviar al chico o chica a su cuarto? No. De verdad que si queremos evolucionar (y desterrar técnicas de disciplina clásica basadas en una parentalidad que no es positiva y en una cultura que no favorece el buen trato) y formar y educar a nuestros hijos como personas equilibradas, empáticas, asertivas y responsables, otro tipo de disciplina es posible.

Que estéis bien, hasta dentro de quince días, que nos espera la tercera parte sobre aulas tribales. Hablaremos de una experiencia real. Cuidaos / Zaindu.

martes, 27 de enero de 2015

Charla desde Barcelona y el ordenador de tu casa titulada: "¿Neurobiología o dificultades emocionales? ¿Dónde está la frontera?", a cargo de la Dra. Remei. Organizada por el Instituto Familia y Adopción el sábado 31 de enero 2015



Charla Coloquio del mes de enero

Desde Barcelona y el ordenador de tu casa

"¿Neurobiología o dificultades emocionales? ¿Dónde está la frontera?"

 

Muchas veces esta frontera es muy difícil de diferenciar. Todos los padres y madres nos preguntamos donde empieza lo uno y lo otro. Sabemos que las dos están muy relacionadas. ¿Pero cómo tratarlo?

Estamos programados genéticamente para ser libres. Las neuriciencias y el mundo de la psicologia se encuentran cada vez mas cercanos. La plasticidad introduce una nueva visión del cerebro, demuestra que la red neural estará abierta al cambio y modulable por las experiencias. Por lo que las experiencias desde el nacimiento y nuestro entorno nos harán ser únicos como indivíduos.

Ponente:
Dra. Remei Tarragó Riverola. Psiquiatra, Psicoterapeuta, Master Test de Brazelton. Psiquiatra Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ) de Sant Andreu - Fundació Eulalia Torras de Bea (Barcelona). Coordinadora de trabajo psicológico a la Unidad de Cuidados Intesivos Neonatales (UCIN) del Hospital de Sant Pau de Barcelona. Profesora de la Universitat Ramon Llull (URL, Barcelona)


Facilitadora:


Eva Gispert. Fundadora y Directora del Instituto Familia y Adopción, Terapeuta y Mediadora Familiar. Adoptada y madre adoptiva.


Día y hora: NUEVO HORARIO
Sábado, 31 de Enero del 2015, de 11:30 a 13:30 horas.
 
Información e inscripciones: Instituto Familia y Adopción.