lunes, 5 de octubre de 2026

"Quiero acercarme... pero también necesito protegerme": comprender el apego desorganizado en hijos/as adoptivos/as o acogidos/as.

 

VII Conversaciones apego y resiliencia

9 de octubre último día de cuota reducida


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"Quiero acercarme... pero también necesito protegerme": comprender el apego desorganizado en hijos/as adoptivos/as o acogidos/as.

Por José Luis Gonzalo Marrodán

Psicólogo y traumaterapeuta sistémico

Portada del libro "Vincúlate" donde presento 
la dinámica del apego desorganizado y su relevancia 
para las familias adoptivas y acogedoras

Presentación

Este pasado lunes tuve un encuentro con un grupo de familias adoptivas donde estuvimos hablando sobre el apego desorganizado, un patrón diferente de apego, no clasificable en las categorías descubiertas anteriormente (seguro e inseguro), al presentar en la conducta y reacciones del niño/a ante la separación, manifestaciones mezcla del inseguro evitativo y del inseguro ansioso-ambivalente de una manera incoherente y sin presentar una conducta organizada de apego. La funcionalidad del apego que es el logro de la proximidad colapsaba

Hemos hablado en este blog de este tema muchas veces, os dejo los artículos anteriores para que podáis repasar los conceptos fundamentales. Nos hicimos eco, además, de la publicación del último libro de Nacho Serván, experto en el tema, sobre la desorganización del apego, que postula que debemos conceptualizarlo más como una dimensión y no una categoría:







Conducta materna atemorizante y apego desorganizado: http://www.buenostratos.com/2026/05/conducta-materna-atemorizante-apego.html


He preparado un texto con los aspectos fundamentales que compartí en el encuentro con las familias, para que podías disponer de ellos. Previamente, he hecho un breve resumen de lo que es el apego desorganizado y su trascendencia en el ámbito de la adopción. Incluyo también alguna de las técnicas que hicimos con las familias para que pudieran comprenderlo mejor y favorecer la reflexión. 

Espero que os sea de utilidad. 

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¿Qué es el apego desorganizado?

Hay niños que parecen estar atrapados en una contradicción difícil de comprender para quienes los acompañan: necesitan intensamente a los adultos, pero cuando estos se acercan pueden rechazarlos; buscan afecto y, cuando lo encuentran, parecen sabotearlo; reclaman proximidad y, al mismo tiempo, pueden comportarse como si necesitaran alejarse. A veces controlan constantemente lo que ocurre a su alrededor, reaccionan de manera desproporcionada ante pequeñas correcciones o se enfurecen precisamente cuando intentamos consolarlos.

Para las familias adoptivas y acogedoras, estas conductas pueden resultar especialmente desconcertantes. El adulto puede pensar: «Si estoy aquí para cuidarle, ¿por qué me rechaza?», «¿Por qué no confía en mí?», «¿Por qué necesita controlarlo todo?» o incluso «¿Qué más puedo hacer para que entienda que le quiero?».

Una de las claves para comprender estas situaciones consiste en recordar que la llegada a un entorno seguro no hace desaparecer automáticamente las estrategias de protección que el niño aprendió en relaciones anteriores. El contexto puede haber cambiado mucho antes de que cambien las expectativas internas del niño.

Para entenderlo tenemos que remontarnos a los trabajos de Mary Ainsworth y a la denominada «Situación Extraña» (1), un procedimiento diseñado para observar cómo los niños pequeños utilizan a su figura de apego como base de seguridad ante situaciones de separación, reunión y presencia de una persona desconocida.

A partir de estas investigaciones se identificaron inicialmente tres patrones principales de apego: seguro, evitativo y resistente o ambivalente. Sin embargo, algunos niños mostraban comportamientos que no podían ser comprendidos adecuadamente dentro de ninguna de estas categorías. En determinadas situaciones de separación y, especialmente, durante los reencuentros con la figura de apego, podían aparecer conductas contradictorias, movimientos interrumpidos, aproximaciones que se detenían bruscamente, inmovilidad, expresiones de temor hacia el cuidador o aparentes episodios de desorientación.

Fueron Mary Main y Judith Solomon (2), investigadoras vinculadas a la Universidad de California, Berkeley, quienes estudiaron sistemáticamente este fenómeno y propusieron en 1986 una nueva clasificación denominada apego desorganizado/desorientado. Posteriormente, en 1990, desarrollaron los procedimientos específicos para identificarlo dentro de la «Situación Extraña» (3).

Es importante hacer una precisión. Hoy resulta más adecuado hablar de clasificación o patrón de apego desorganizado/desorientado que de un «cuarto estilo» completamente independiente de los otros. La desorganización puede aparecer sobre diferentes organizaciones del apego y se refiere, fundamentalmente, a una alteración o ruptura de la estrategia organizada que el niño utiliza para afrontar la activación de su sistema de apego (4) 

La aportación de Main y Solomon fue especialmente relevante porque permitió describir algo que hasta entonces resultaba difícil de conceptualizar: ¿qué sucede cuando el sistema que debería conducir al niño hacia la protección no consigue organizar una respuesta coherente?

«Necesito al adulto… pero también tengo que protegerme del adulto»

Podemos imaginar el sistema de apego como un sistema que se activa especialmente cuando el niño siente miedo, dolor, amenaza o inseguridad.

Ante el peligro, una respuesta organizada sería:

MIEDO → BUSCO A MI ADULTO → ENCUENTRO PROTECCIÓN

El problema aparece cuando la persona de la que depende el niño para sentirse protegido ha sido también, en determinados momentos de su historia, una fuente de miedo, amenaza, imprevisibilidad o desregulación.

Entonces aparece una contradicción:

NECESITO ACERCARME

↕

NECESITO ALEJARME O PROTEGERME

El niño necesita al adulto porque tiene miedo, pero ese mismo adulto puede activar simultáneamente respuestas defensivas. No dispone de una estrategia suficientemente organizada para resolver el dilema.

Esta es una de las ideas que considero más importantes para las familias: el comportamiento aparentemente contradictorio puede tener una lógica desde la historia relacional del niño.

No significa que todas las conductas difíciles tengan necesariamente su origen en un apego desorganizado, ni que toda desorganización pueda atribuirse de manera simple a una única experiencia. La investigación ha encontrado asociaciones entre la desorganización y contextos de alto riesgo, maltrato y determinadas formas de cuidado atemorizante o atemorizado, pero la relación es compleja y no debe reducirse a una explicación única. (5)

Cuando cambia la familia, pero todavía no ha cambiado el mapa interno

Esta cuestión adquiere una importancia extraordinaria en la adopción y el acogimiento.

Un niño puede llegar a una familia que le ofrece algo muy diferente de lo que ha conocido anteriormente: adultos disponibles, sensibles, protectores y comprometidos con su bienestar. Sin embargo, sus expectativas acerca de las relaciones no se modifican de un día para otro.

Podríamos expresarlo de una manera sencilla:

HA CAMBIADO EL LUGAR.

HAN CAMBIADO LOS ADULTOS.

PERO SU SISTEMA DE PROTECCIÓN TODAVÍA NO HA CAMBIADO.

La literatura sobre adopción y acogimiento muestra que estos niños presentan, en conjunto, un riesgo mayor de dificultades en la organización del apego, aunque existe una gran variabilidad individual. Una revisión sistemática sobre niños adoptados y acogidos señala precisamente la relevancia de las experiencias de separación, las relaciones previas y las nuevas relaciones con los cuidadores. (6)

Por eso, cuando un niño llega a una familia y aparentemente «no aprovecha» las oportunidades de seguridad que esta le ofrece, podemos estar ante una cuestión mucho más compleja que una simple falta de confianza.

El adulto puede decir:

—«Estoy aquí. Puedes confiar en mí».

Y el niño, desde su historia, puede escuchar:

—«Eso ya me lo dijeron».

—«¿Hasta cuándo?».

—«No dependas demasiado».

—«Comprueba primero si es verdad».

La seguridad objetiva y la seguridad sentida no aparecen necesariamente al mismo tiempo.

«¿Por qué se comporta así?» frente a «¿De qué aprendió a protegerse?»

Esta pequeña modificación en la pregunta puede cambiar profundamente la mirada de una familia.

Imaginemos algunas situaciones:

- El niño rechaza un abrazo precisamente cuando peor está.

- Controla constantemente dónde se encuentra su madre o su padre.

- Se enfurece cuando intentan consolarlo.

- Parece no necesitar a nadie.

- Quiere decidir absolutamente todo.

- Ante una pequeña corrección reacciona como si estuviera en peligro.

- Busca afecto y, cuando lo encuentra, lo rechaza.

- Por la noche necesita desesperadamente al adulto, pero durante el día lo mantiene alejado.

Podemos preguntarnos:

«¿Qué está haciendo?»

Pero también:

«¿Qué puede estar tratando de proteger?»

El control puede estar relacionado con la necesidad de anticiparse a lo imprevisible.

El rechazo puede protegerle de depender demasiado de alguien.

La provocación puede constituir una manera de comprobar qué ocurre cuando la relación se pone a prueba.

La reacción desproporcionada ante una corrección puede estar relacionada con una historia en la que los errores tuvieron consecuencias amenazantes. Con las familias, en el encuentro reflexionamos que esto no significa justificar cualquier conducta. Comprender la función de una conducta no equivale a permitirla. Significa que podemos responder al comportamiento sin perder de vista la experiencia que puede existir debajo de él.


El apego desorganizado puede conllevar problemas para
la construcción de un self estable y coherente


«Ahora estoy a salvo… pero todavía no lo sé»

Una casa segura no garantiza inmediatamente un sentimiento interno de seguridad.

Podemos decirle a un niño:

«Aquí nadie te va a hacer daño».

Pero su sistema de protección puede necesitar mucho tiempo y muchas experiencias repetidas para incorporar esa nueva información. De hecho, quizá una de las tareas más importantes de una familia adoptiva o acogedora sea precisamente ofrecer experiencias que contradigan, una y otra vez, las antiguas expectativas relacionales:

«Cuando me enfado, el adulto no desaparece».

«Cuando pongo a prueba la relación, el adulto continúa estando ahí».

«Cuando cometo un error, no pierdo el vínculo».

«Cuando necesito ayuda, alguien responde».

«Cuando el adulto se equivoca, puede reparar».

«Cuando me ponen un límite, la relación continúa».

La seguridad no se construye únicamente mediante explicaciones. Se construye a través de una enorme cantidad de experiencias cotidianas, pequeñas y repetidas.

Como planteó una dinámica que hicimos con las familias, el niño no aprende que está seguro porque se lo expliquemos, sino porque vive progresivamente experiencias de seguridad.

¿Qué puede hacer la familia?

Comprender el apego desorganizado no significa convertir la convivencia en una sucesión de interpretaciones psicológicas. Al contrario: necesitamos traducir esta comprensión en respuestas concretas.

1. Preguntarnos «¿qué le pasa?» antes que «¿qué pretende?»

Ante el control, el rechazo, la agresividad, la provocación o una reacción desproporcionada, podemos intentar preguntarnos qué puede existir debajo: miedo, vergüenza, sensación de amenaza, necesidad de control, temor al abandono o dificultad para confiar.

La conducta puede ser problemática y, al mismo tiempo, haber sido una solución que el niño aprendió en otro contexto.

2. Regular antes de razonar

Cuando el niño está muy activado, no suele ser el momento adecuado para largos razonamientos, sermones o preguntas como: «¿Por qué has hecho esto?».

Primero necesitamos ayudarle a recuperar la calma: bajar el tono de voz, reducir estímulos, acompañar y favorecer la regulación.

Primero seguridad; después reflexión.

3. Ser predecibles

Las rutinas, anticipar los cambios, explicar qué va a suceder, cumplir lo prometido y evitar amenazas que después no se cumplen son formas concretas de construir seguridad.

Para un niño que ha vivido mucha imprevisibilidad, saber qué ocurrirá después puede disminuir la necesidad de controlarlo todo.

4. Poner límites firmes sin amenazar el vínculo

Una experiencia profundamente reparadora puede ser descubrir: «Puedes hacer algo que no está bien y yo seguiré aquí». Por ejemplo: «No voy a dejar que me pegues. Voy a ayudarte a parar. Estoy aquí contigo». El límite contiene la conducta sin convertir la relación en un castigo.

5. Evitar las luchas de poder

Algunos niños intentarán controlar las situaciones porque el control les proporciona una sensación de seguridad. Si el adulto responde aumentando todavía más el control, ambos pueden quedar atrapados en una escalada. Las pequeñas elecciones dentro de límites que corresponden al adulto pueden ser útiles: «Hay que ducharse. ¿Prefieres hacerlo antes o después de cenar?». No se trata de que el niño decida si existe o no el límite, sino de ofrecerle cierto margen de autonomía dentro de un marco seguro.

6. No forzar el afecto ni la proximidad

Un niño puede necesitar muchísimo el vínculo y, paradójicamente, sentirse amenazado por la intimidad. Por eso no necesitamos exigir besos, abrazos, confidencias o demostraciones de cariño. Podemos transmitir disponibilidad sin invasión: «Estoy aquí cuando me necesites».

7. Reparar después de los conflictos

Los niños no necesitan padres perfectos. Necesitan experimentar que una relación puede sufrir una ruptura y que después es posible repararla. Un adulto puede decir: «Antes me enfadé demasiado. Tenía que ponerte ese límite, pero podría habértelo dicho de otra manera». Esta experiencia transmite algo extraordinariamente importante: un conflicto no significa necesariamente el final de una relación.

8. No interpretar los retrocesos como un fracaso

La evolución no suele ser lineal. Cumpleaños, separaciones, cambios escolares, visitas, aniversarios, adolescencia o momentos de mayor intimidad pueden reactivar estrategias antiguas. Esto lo saben bien las familias. Que reaparezca una conducta de protección no significa necesariamente que todo lo conseguido haya desaparecido.

9. No tomárselo todo como algo personal

Pensamientos como: «No me quiere». «Después de todo lo que hacemos por él…». «Solo se porta así conmigo»... Son comprensibles, pero pueden dificultar la respuesta del adulto si terminan guiando su conducta. En algunos casos, precisamente cuando un niño comienza a sentirse suficientemente seguro, puede atreverse a mostrar necesidades, emociones y conductas que anteriormente mantenía más controladas.

Por eso puede ser útil preguntarnos:

«¿Qué me está mostrando que todavía no sabe expresar de otra manera?»

Una secuencia para recordar

Cuando la situación se desborda, podemos resumir esta manera de acompañar en cinco palabras:

PARAR → REGULAR → CONECTAR → PONER EL LÍMITE → REPARAR

No siempre será posible hacerlo perfectamente. Tampoco necesitamos convertir cada conflicto en una intervención terapéutica. Se trata de ir construyendo, día tras día, una experiencia relacional diferente. Porque quizá la pregunta más importante no sea:

«¿Cómo conseguimos que deje de comportarse así?»

sino:

«¿Cómo conseguimos que, poco a poco, ya no necesite comportarse así para sentirse protegido?»

Un niño con una historia de apego desorganizado no necesita únicamente que le expliquemos que ahora está a salvo. Necesita vivirlo. Necesita encontrar adultos que sean suficientemente predecibles, disponibles y protectores como para que, poco a poco, su sistema de protección pueda aprender algo nuevo:

«Puedo necesitar a alguien sin perderme».

«Puedo acercarme sin dejar de estar seguro».

«Puedo enfadarme y la relación puede continuar».

«Puedo equivocarme y después reparar».

Y quizá, con el tiempo, aquella antigua contradicción —«quiero acercarme, pero también necesito protegerme»— pueda empezar a transformarse en una experiencia diferente: «Puedo acercarme porque ahora estoy a salvo».

Referencias

(1) Ainsworth MDS, Bell SM. Attachment, exploration, and separation: illustrated by the behavior of one-year-olds in a strange situation. Child Dev. 1970;41(1):49-67. doi:10.2307/1127388.

(2) Main M, Solomon J. Discovery of an insecure-disorganized/disoriented attachment pattern. In: Brazelton TB, Yogman MW, editors. Affective development in infancy. Norwood (NJ): Ablex; 1986. p.95-124.

(3) Main M, Solomon J. Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation. In: Greenberg MT, Cicchetti D, Cummings EM, editors. Attachment in the preschool years: theory, research, and intervention. Chicago: University of Chicago Press; 1990. p.121-160.

(4) Serván García I. Desorganización del apego: clínica y psicoterapia con adultos. Bilbao: Desclée de Brouwer; 2023.

(5) van IJzendoorn MH, Schuengel C, Bakermans-Kranenburg MJ. Disorganized attachment in early childhood: meta-analysis of precursors, concomitants, and sequelae. Dev Psychopathol. 1999;11(2):225-49. doi:10.1017/S0954579499002035.

(6) García Quiroga M, Hamilton-Giachritsis C. Attachment styles in children living in alternative care: a systematic review of the literature. Child Youth Care Forum. 2016;45:625-653. doi:10.1007/s10566-015-9342-x

lunes, 14 de septiembre de 2026

Habitando el malestar, entrevista videograbada con el psicólogo Kike Esnaola para inaugurar la vigésima temporada del blog

¡Bienvenidos y bienvenidas a la 20ª temporada 

del blog Buenos tratos!

Este curso vamos a tener varias sorpresas, especialmente durante el año 2027, cuando celebraremos específicamente el vigésimo aniversario de este blog, que se ha mantenido activo y sin interrupciones durante estos veinte años gracias, siempre, al apoyo decidido que le dais y a vuestra fidelidad. Por eso quiero celebrarlo con vosotros y vosotras de varias maneras, que os iré compartiendo a lo largo del año. Me siento muy feliz y también un tanto impresionado por cómo pasa el tiempo al llegar a este aniversario. Este blog nos ha dado muchas alegrías y merece un digno cumpleaños.

Comenzamos con un tema que me gustaría que fuera el lema de este curso: «Habitar el malestar». La frase pertenece al psicólogo donostiarra Kike Esnaola, quien recientemente ha publicado un libro con este mismo título. Creo que refleja muy bien cuál es nuestra tarea. En una sociedad marcada por el malestar, motivado, entre otros factores, por el aumento de los problemas de salud mental, las desigualdades sociales, la tensión política o la crisis económica, estar con las personas para acompañarlas y ayudarlas a habitar su malestar es, probablemente, una de las tareas que más vamos a necesitar.


Para adquirir el libro, haz click AQUÍ

Un joven me decía esta semana que la expresión le gustaba mucho porque él pensaba en sí mismo y en sus sentimientos como si fueran un lugar helado. Imaginaba que llevaba a ese lugar un saco de dormir, una lamparita y encendía una hoguera, con su perro tumbado a sus pies, y entonces se sentía mejor. «Eso mismo tengo que hacer dentro de mi corazón: ¿cómo me doy, o me pueden dar, calor emocional para habitar mi malestar?».

Hoy os comparto una entrevista videograbada con Kike Esnaola, en la que nos presenta su nuevo libro y conversamos juntos sobre este tema. Muchísimas gracias, Kike, por hacernos un hueco en tu apretada agenda. Ha sido un placer y un enriquecimiento poder escucharte y conocer tu manera de entender la salud mental. Esperamos verte por aquí de nuevo.


Entrevista videograbada con Kike Esnaola, psicólogo



Os dejo un resumen escrito sobre el libro:

La propuesta de Kike Esnaola parte de cuestionar la idea de que el objetivo de la psicología deba ser eliminar todo malestar. Frente a la búsqueda de una vida permanentemente satisfactoria, propone reconocer que determinadas emociones y estados de malestar forman parte inevitable de la experiencia humana. «Habitar» el malestar implicaría poder estar en contacto con él, comprenderlo y darle sentido, sin convertir automáticamente aquello que duele en una enfermedad que hay que eliminar.

Pero hay una segunda dimensión que me parece todavía más relevante: preguntarse de dónde procede ese malestar. Kike critica que la psicología pueda quedarse exclusivamente en un diagnóstico y en tratar un trastorno y propone incorporar preguntas como «¿qué te ha pasado?» y «¿qué está ocurriendo a tu alrededor?». En su planteamiento, la historia biográfica, las relaciones y las condiciones sociales forman parte de la comprensión del sufrimiento. 

De hecho, resume su posición señalando que el malestar psicológico no puede comprenderse adecuadamente sin atender al contexto que lo produce, y advierte del riesgo de patologizar respuestas humanas comprensibles ante contextos adversos. Nosotros desde el modelo de Traumaterapia sistémica nos sentimos plenamente identificados con este planteamiento. 

El síntoma no es necesariamente el problema; puede ser también la expresión de una historia y de un contexto.

En la entrevista nos presenta las cinco grandes conversaciones que, a su juicio, constituyen debates ineludibles para la psicología actual. A lo largo de ella revisamos y analizamos algunas realidades psicosociales que afectan especialmente a determinados colectivos, sometidos con frecuencia a la presión del contexto y a la incomprensión social. Entre ellas, aborda los trastornos de la conducta alimentaria y, en particular, una mirada crítica hacia una sociedad que no siempre admite la diversidad corporal y que reproduce la gordofobia; la realidad de las personas LGTBIQ+ y las experiencias adversas de las personas neurodivergentes.

Kike Esnaola Letamendia es psicólogo sanitario, orientador educativo y divulgador. Graduado en Psicología por la Universidad del País Vasco, cuenta con formación de posgrado en Psicología General Sanitaria y Orientación Educativa. Es fundador y responsable sanitario de FORAPSICO, en Donostia, y responsable del Departamento de Orientación y Atención a la Diversidad de Aldapeta Maria Ikastetxea. Su trayectoria se ha desarrollado en los ámbitos de la psicoterapia, la conducta alimentaria, la diversidad y la inclusión, desde una perspectiva contextual que concede especial importancia a la interacción entre la persona, sus relaciones y el entorno social. En 2026 publicó Habitando el malestar, donde plantea una revisión crítica de la manera en que entendemos actualmente el sufrimiento psicológico.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Mesa de experiencias en las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia titulada: "Tejiendo experiencias en traumaterapia sistémica: prácticas efectivas, retos y necesidades emergentes"

 VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026


APERTURA DE INSCRIPCIONES:

1 SEPTIEMBRE 2026




Conversación videograbada entre los integrantes de la mesa de experiencias:


Presentación

Tejiendo experiencias en Traumaterapia Sistémica: aprender también de lo que nos cuesta

En las VII Conversaciones sobre Apego y Resiliencia, que celebraremos los días 13 y 14 de noviembre en San Sebastián, tendremos un espacio especialmente dedicado a compartir experiencias profesionales en torno a la Traumaterapia Sistémica: «Tejiendo experiencias en Traumaterapia Sistémica».

Esta mesa nace de una convicción: una parte importante de lo que aprendemos como terapeutas no procede únicamente de los libros, de la formación o de los modelos teóricos, sino de aquello que nos sucede cuando intentamos acompañar a niños, adolescentes y familias en situaciones de gran complejidad.

Por eso hemos querido reunir a profesionales que llevan años trabajando desde este enfoque en contextos diferentes. Contaremos con experiencias procedentes de Murcia y Guipúzcoa, tanto desde dispositivos especializados y comunitarios como desde la práctica privada. Son trayectorias distintas, pero atravesadas por muchas preguntas comunes.

¿Qué hemos aprendido después de años de acompañar a familias que han vivido adversidad y trauma? ¿Qué nos ha funcionado? ¿Qué no ha funcionado? ¿Qué hemos tenido que cambiar por el camino? ¿Qué desafíos siguen pendientes?

La mesa pretende hablar precisamente de todo ello

Uno de los aspectos que queremos poner sobre la mesa es la importancia de trabajar más allá de la consulta. Cuando acompañamos a un niño o a un adolescente que ha sufrido experiencias adversas, no podemos olvidar que forma parte de una familia, de una escuela, de una comunidad y de una red de relaciones. La reparación no depende únicamente de lo que sucede en el espacio terapéutico.

La experiencia de los profesionales que participarán en la mesa muestra la importancia de acercarse al contexto de las familias, comprender sus dificultades, trabajar las competencias parentales, coordinarse con otros profesionales y construir redes capaces de ofrecer mayor protección y seguridad.

En este sentido, el trabajo comunitario adquiere un papel fundamental. No siempre es suficiente con atender individualmente el sufrimiento de un niño. También necesitamos preguntarnos qué podemos hacer para que su entorno se convierta en un lugar más protector y favorezca procesos de reparación.

Pero hay otra cuestión que consideramos especialmente importante: ¿qué nos pasa a nosotros mientras hacemos este trabajo?

Trabajar con trauma implica encontrarnos con situaciones que pueden movilizarnos, frustrarnos y desbordarnos. Necesitamos aprender a reconocer nuestros propios estados, regularnos, pedir ayuda y apoyarnos en otros profesionales. La coordinación y el trabajo en equipo no son solamente herramientas organizativas; pueden convertirse también en espacios de cuidado y regulación para quienes acompañamos.

Y queremos hablar de algo que, en ocasiones, cuesta más compartir: nuestros errores.

Porque también se aprende cuando una intervención no sale como esperábamos. Cuando nos equivocamos. Cuando tenemos que rectificar. Cuando una estrategia que parecía adecuada no funciona. Cuando necesitamos más tiempo del que habíamos previsto. Cuando descubrimos que, antes de intervenir sobre el niño, necesitamos revisar lo que está ocurriendo en nosotros mismos o en el sistema que lo acompaña.

Hablar de los errores no significa desvalorizar nuestro trabajo. Al contrario. Supone reconocer la complejidad de la tarea terapéutica y convertir la experiencia en conocimiento compartido.

Maryorie Dantagnan ha insistido en la riqueza de poder compartir no solamente aquello que hacemos bien, sino también las dificultades y los desafíos que encontramos. Y esta será precisamente una de las características de esta mesa: intentar alejarnos de una visión idealizada de la Traumaterapia para acercarnos a la práctica real, con sus avances, sus incertidumbres y sus dificultades.

Porque cuando un profesional escucha que otros han pasado por situaciones parecidas, puede descubrir que aquello que vivía como un fracaso individual forma parte, en realidad, de la complejidad de acompañar procesos traumáticos.

Compartir experiencias también es una forma de sostenernos

«Tejiendo experiencias» será, por tanto, una conversación entre profesionales que han recorrido caminos diferentes y que quieren poner en común aquello que han aprendido. No para ofrecer recetas, sino para generar preguntas, abrir posibilidades y construir un conocimiento que se enriquece cuando deja de ser individual y pasa a ser compartido.

Nos gustaría que quienes asistan puedan llevarse algo más que nuevas ideas sobre Traumaterapia Sistémica: la sensación de no estar solos en las dificultades, el valor de seguir aprendiendo y la certeza de que nuestra práctica también se construye en relación con otros.

Porque, en definitiva, la Traumaterapia Sistémica también se teje así: vínculo a vínculo, experiencia a experiencia y profesional a profesional.


martes, 1 de septiembre de 2026

Conversación videograbada entre Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo con motivo del taller que sobre la caja de arena impartirán en las VII Conversaciones

  VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026


APERTURA DE INSCRIPCIONES:

1 SEPTIEMBRE 2026



Conversación videograbada entre Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo explicando los contenidos del taller


Presentación

En el taller dedicado a la Caja de Arena, que celebraremos en el marco de las VII Conversaciones sobre Apego y Resiliencia, nos acercaremos de una manera eminentemente práctica y vivencial a las posibilidades que ofrece esta técnica en el ámbito de la parentalidad terapéutica.

Realizaremos un ejercicio en el que podrán participar tanto madres y padres como profesionales, para experimentar cómo la Caja de Arena puede convertirse en un recurso que facilite la comprensión del mundo interno del niño, niña o adolescente y contribuya a promover experiencias relacionales más seguras, reparadoras y sensibles a sus necesidades.

Maryorie Dantagnan y José Luis Gonzalo

Para conocer sus trayectorias profesionales, haz click AQUÍ


Abordaremos también algunos de los desafíos que encuentran los profesionales cuando trabajan con niños, niñas y adolescentes que han sufrido trauma del desarrollo, poniendo especial énfasis en la necesidad de contar con modelos de intervención que integren su historia, sus vínculos y los diferentes contextos en los que transcurre su vida. 

En este sentido, destacaremos las aportaciones del modelo de Traumaterapia y, particularmente, de su modalidad ecosistémica, desde la que entendemos que la reparación del daño traumático no puede recaer únicamente en el niño o la niña, sino que necesita implicar y fortalecer a las personas y sistemas que forman parte de su entorno protector.

lunes, 10 de agosto de 2026

Nos tomamos un descanso hasta el 31 de agosto, un aniversario muy especial y ¡felices vacaciones de verano!

  


VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026


APERTURA DE INSCRIPCIONES:

1 SEPTIEMBRE 2026


Enlace al programa:



Tras un intenso curso escolar, y después de esta serie de posts donde os he ido presentando a los ponentes y participantes de las VII Conversaciones, toca descansar unos días.

A la vuelta, el día 31 de agosto, estaremos a tan solo un día de la apertura del plazo de inscripción a las VII Conversaciones. Este es el gran evento de otoño, donde podremos, una edición más, volver a juntarnos para aprender, relacionarnos y disfrutar juntos de los vínculos, del conocimiento y, por supuesto, de la ciudad de San Sebastián. Vamos ultimando los detalles para acogeros a todos/as y que os sintáis tan a gusto como en casa.

El día 31 de agosto es también la fecha de apertura del próximo curso 2026/27, y con esta inauguraremos ¡la vigésima temporada del blog Buenos tratos! El año 2027 es nuestro veinte cumpleaños y os estoy preparando una sorpresa. Quiero compartirlo con todos/as vosotros/as, me gustaría mucho que este cumpleaños pudiéramos reunirnos y celebrarlo. Estoy pensando en ello, para finales de año espero tenerlo perfilado y presentároslo. 

Hasta la vuelta de vacaciones, para que lo tengáis ordenado y podáis entreteneros, os dejo el listado con los enlaces a los vídeos de todos los ponentes y participantes de esta edición de las Conversaciones que hemos presentado hasta la fecha.

Listado de los ponentes y participantes en las VII Conversaciones sobre apego 

y  resiliencia que han grabado una entrevista hasta la fecha


1. Hernán Fernández, abogado



2. Jorge Barudy, psiquiatra



3. Cristina Herce, psicóloga



4. Rafael Benito, psiquiatra



5. Ana Forés, pedagoga



6. Maite Román, psicóloga



7. Nora Mejías veterinaria y traumaterapeuta sistémica, con Osa y La Chaparra



8. Ander Iruretagoyena - Presentación del corto Déjame ir en el Acto de inauguración

Entrevista a Ander Iruretagoyena, quien presentará su nuevo corto "Déjame ir" sobre trauma y adopción en las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia

 VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026


APERTURA DE INSCRIPCIONES:

1 SEPTIEMBRE 2026



Vídeo de la entrevista con Ander Iruretagoyena Castro, actor, guionista y director de cine

Presentará en exclusiva su nuevo corto Déjame ir en las 

VII Conversaciones sobre apego y resiliencia



Presentación

Ander Iruretagoyena, cine para mirar la realidad


Es un placer, un auténtico gusto presentaros a Ander Iruretagoyena, quien proyectará en exclusiva, dentro del acto de inauguración de las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia, su nuevo corto titulado Déjame ir, sobre el tema del trauma, la adopción y el vínculo.

Ander es actor, director y guionista, tres facetas que confluyen en una manera de entender el cine en la que la creación artística se encuentra estrechamente vinculada con la mirada hacia las personas y sus historias.

Como director y guionista ha desarrollado diversos proyectos, entre ellos Beldur Malutak, codirigido y coescrito junto a Telmo Irureta, y Refugio (Babesa), cortometraje del que es director, guionista y actor y que fue presentado en el Festival de Málaga. Más recientemente ha dirigido Déjame ir.

Su cine muestra una especial sensibilidad hacia la vulnerabilidad humana, los vínculos, el trauma y la necesidad de protección. En Refugio, esta mirada adquiere una particular intensidad, acercándose a experiencias emocionalmente complejas sin perder de vista a la persona que hay detrás de ellas.

Actor además de realizador, Ander conoce el relato cinematográfico desde los dos lados de la cámara. Esa doble perspectiva se percibe en una forma de dirigir atenta a los personajes y a aquello que muchas veces no necesita ser expresado mediante palabras.


Ander dirigiendo una toma de Déjame ir


Ander Iruretagoyena pertenece a ese grupo de creadores para quienes el cine puede ser algo más que entretenimiento: un espacio desde el que emocionar, interpelar y ayudarnos a mirar realidades humanas que con demasiada frecuencia permanecen ocultas.

Por esa sensibilidad y por su compromiso con historias que invitan a reflexionar, su trabajo tiene una especial conexión con los temas que desde hace años abordamos en Buenos tratos: el trauma, los buenos vínculos, la protección y la resiliencia.

lunes, 3 de agosto de 2026

Entrevista a Nora Mejía, doctora en medicina veterinaria y traumaterapeuta sistémica, ponente en las VII Conversaciones sobre apego y resiliencia.

 VII Conversaciones sobre apego y resiliencia 

San Sebastián, 13 y 14 noviembre 2026


APERTURA DE INSCRIPCIONES:

1 SEPTIEMBRE 2026



Vídeo de la entrevista con Nora Mejía, doctora en medicina veterinaria y traumaterapeuta sistémica



Presentación

Es un verdadero gusto presentar a la doctora en veterinaria Nora Mejía y sus perras traumaterapéuticas Osa y La Chaparra. 

En esta edición de las Conversaciones vamos a innovar, por ello presentamos una mesa de experiencias sobre el uso respetuoso del perro terapéutico dentro del modelo de la traumaterapia sistémica (TS). Estos animales pueden contribuir poderosamente a la sanación de las personas, por ello nos hemos animado a dar a conocer las potencialidades de este tipo de intervenciones, con el fin de que los profesionales y el público en general las conozcan. 

Aún es una modalidad no extendida de trabajo terapéutico y menos en el ámbito del trauma psicológico. Por eso, Nora Mejía, experta, nos explicará su experiencia en IFIV - Instituto de Investigación-Acción sobre la Violencia y la Promoción de la Resiliencia de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, en Barcelona, aplicándola dentro de la TS, compartiéndonos qué esperaban que sucediera y qué fue lo que realmente pasó. 


Nora Mejía

Doctora en Medicina Veterinaria con enfoque en bienestar animal. Especializada en terapias asistidas con animales. Maestría en Terapia Familiar Sistémica y Psicoterapia Infanto-juvenil. Maestría en Hipoterapia. Maestría en Terapias Asistidas con Animales. Diplomado en Traumaterapia Sistémica. Experiencia en intervención con población infanto-juvenil y familias. Diseño y aplicación de programas terapéuticos interdisciplinarios. Español nativo e inglés como segunda lengua (competencia profesional). Perfil integrador entre salud animal y salud mental.

Osa

Perra terapeuta (Golden Retriever) Barcelona. Profesional de cuatro patas especializada en bienestar emocional. Experta en generar calma, confianza y sonrisas sin necesidad de decir una sola palabra. Experiencia: Fundación Centro Dominicano de Hipoterapia — República Dominicana Trabajo con niños con neurodivergencia y trastornos del desarrollo. Fundación EXIL — Barcelona (3 años) Acompañamiento en trauma complejo. Consultora independiente (alias: colaboraciones privadas). Sesiones personalizadas de afecto estratégico. Superpoderes: Detección instantánea de emociones. Regulación a base de presencia y contacto. Mirada terapéutica de alta eficacia. Movimiento de cola con efecto ansiolítico. Certificaciones: Intervención asistida con animales. Máster no oficial en “estar cuando hace falta”.