jueves, 15 de octubre de 2009

El autorreferencial


Esta semana he mantenido una conversación con un amigo y colega (cuya página web stopadultismo os recomiendo) en la cual, hablando de las resistencias de las personas al cambio, a hacer algo diferente si los planteamientos que sostienen no funcionan, me habló de una palabra que no sé si es exclusiva suya pero que yo no había oído hasta ahora: el autorreferencial.

Me atrevo a explicar el concepto al que alude esta palabra: con ella se designan (y aquí hecho mano del autor Van der Hart para desarrollarlo) las acciones que configuran nuestras vidas para bien o para mal (en el caso de guiarnos por el autorreferencial habitualmente el resultado es equivocado o para mal) Toda conducta, salvo la más refleja, está guiada por una multitud de acciones mentales tales como planificar, predecir, pensar, sentir, fantasías o deseos. En el caso del concepto autorreferencial diríamos que son acciones mentales basadas en criterios, vivencias y experiencias propias que se mantienen en el tiempo pese a que su resultado es negativo para uno mismo o para los demás y que sostenemos a pesar de que no existen evidencias ni base teórica que las fundamente e, incluso, en ocasiones, en contra del más elemental sentido común. Aunque hayamos oído, leído y nos hayan explicado que no se debe proceder de ese modo, seguimos adelante con las acciones porque evaluamos la situación o la realidad desde nuestra referencia, pensando que el mundo funciona de acuerdo con ella.

Bueno, este es el intento, afortunado o desafortunado, de definición que he intentado. Ahora, para clarificarlo más, pondremos ejemplos. Tuve un profesor de filosofía que con los ejemplos era capaz de hacer sencillo lo que parecía más complicado.

El autorreferencial se puede observar en múltiples facetas de la vida: en el ámbito médico, cuando nos saltamos un tratamiento o lo modificamos a nuestro antojo porque “los médicos son unos bestias medicando” Lo vemos en el trabajo con los padres en las consultas de psicoterapia infantil o familiar, empeñándose en no seguir las orientaciones del profesional, por ejemplo, cuando éste indica que el castigo físico a los niños está contraindicado como método de modificación de la conducta y éstos a pesar de todo retornan a su autorreferencial y siguen con su idea de “a mí que nadie me diga que una bofetada a tiempo no es lo mejor para educar”

Más ejemplos los vemos cuando salimos a la calle y hay pronóstico de mal tiempo y no llevamos el paraguas, o vemos conduciendo el cartel de “carretera cortada” y seguimos por él “porque me conozco esto como nadie…”

También lo vemos en planteamientos que sugieren mentalidad dura, no abierta al cambio y obstinada en lo tradicional a la hora de gestionar, pensar, concebir la cultura, la política… desoyendo o pasando por alto evidencias claras que indican que lo más adecuado y adaptativo es probar nuevas fórmulas porque con las antiguas el resultado es siempre desfavorable.

Y así podríamos seguir.

El autorreferencial, en suma, supone mantener una ideología que cree que el mundo y el resto de las personas funcionan según mi referencia.

¿Qué hay detrás del esquema distorsionado autorreferencial? Miedo al cambio; temor a que descubran que no sé de un tema; un sistema cognitivo basado en el egocentrismo; ideas sobrevaloradas del pasado, equivocadas, basadas en el saber popular (que, por cierto, no siempre es el acertado); mentes obstinadas o duras (en el sentido del factor de personalidad que Cattell definió para su test 16PF: personas de mentalidad cerrada no abiertas al cambio y sujetas a lo tradicional); una incapacidad de ponerse en el lugar del otro; una ausencia de reconocimiento a los demás (los demás también piensan, investigan, leen, aprenden, tienen ideas… que hay que escuchar); una defensa para evitar desencantos y desilusiones... La mayoría de las veces emociones no elaboradas, creo yo.

Podemos tener información sobre prácticamente cualquier tema a nuestra disposición con sólo entrar en un PC con conexión a Internet. Y, si esa información es fiable, podemos saber qué hacer y cuáles son las mejores guías a seguir en pocos minutos sobre un montón de asuntos (educación, ciencia, tecnología, medicina…)

Pero el autorreferencial no se cambia con sólo información. Supone entrar dentro de uno mismo y observar nuestros patrones de tendencias de acción para evaluar si son adecuados o no. Y si lo hacemos con la guía de otra persona que nos ayude en ese proceso, mejor. Pero eso quizá da miedo. Y, como me dijo una amiga, preferimos seguir empecinados en lo nuestro y seguir con acciones que nos dan el resultado equivocado. Sin aprender de los errores. Sin cambiar. Y en la valoración de ese resultado equivocado la culpa la tendrá casi siempre el otro…

lunes, 12 de octubre de 2009

Trauma y dibujo infantil (4 y final)

Ofrecemos la última parte del capítulo 5 del libro Understanding children´s drawings, de la autora Cathy Malchiodi, referida esta vez a dibujo y trastorno disociativo:
"Los síntomas disociativos incluyen: desconexión del entorno inmediato, especialmente en tiempos de estrés, en la forma de ensoñaciones diurnas o de “viajes”, embotamiento afectivo, amnesia concerniente al abuso y múltiples personalidades. Se piensa que tanto los niños como los adultos supervivientes reducen o se escapan de su dolor emocional severo mediante estas conductas.

Tradicionalmente, ha sido difícil evaluar la disociación en niños porque es normal para los menores disociarse del exterior a la edad de 5 ó 6 años, cuando se crean compañeros imaginarios y pueden libremente entrar dentro y salir fuera de sus ideas e historias fantásticas. Las conductas disociativas normales declinan a la edad de 11 años, que es cuando el niño madura y aprende a separar la realidad de la imaginación.

Algunas de las posibles características del fenómeno disociativo en la expresión artística han sido ya mencionadas como indicadores generales de posible abuso sexual.

Otras características serían: los niños que muestran un alto grado de disociación usan el arte como “auto-calmante”, a menudo usando líneas repetitivas, marcas y notas en el dibujo, uniendo los colores en la pintura, o realizando movimientos repetitivos u otra clase de movimientos. Los terapeutas pueden darse cuenta de que los niños tienen una apariencia o un look como de “estar lejos” o “alejados” en su mirada y parece como si ellos no estuviesen presentes. Durante la actividad creativa, los niños que disocian pueden parecer que no se dan cuenta de lo que les rodea, probablemente en un intento de escapar de memorias o emociones intrusivas. Sin embargo, es a menudo difícil de discernir si es una función de la disociación o la preocupación del proceso artístico que les posibilita un escape del mundo problemático o generador de ansiedad. La actividad artística a menudo les provee a las personas el poder retraerse de la realidad, y cuando uno está absorto por el proceso creativo la persona perderá el contacto con el mundo que le rodea"

lunes, 5 de octubre de 2009

El afecto es la base de toda relación padres-hijo y sustento del modelo de buen trato

El cariño, el amor, la ternura hacia los hijos conforman el afecto. Hay afectividad cuando se produce esa transmisión de sentimientos y los niños sienten que los sienten (es realmente un descubrimiento esta expresión de Daniel Siegel)

Hay muchos padres que piensan así, afortunadamente la mayoría. Por eso es más alta la proporción de niños bientratados que de maltratados.

Pero existe todavía una ideología imperante que afirma que cuando un niño transgrede una norma o no satisface una expectativa de los padres es necesario mostrarse duro o rechazante con él. Para que el menor note que estoy harto y terriblemente enfadado por lo que ha hecho. Así, de este modo, si el niño o adolescente ha faltado a clase, ha fumado cigarrillos, ha robado una cantidad de dinero, ha sacado malas notas... las tácticas de disciplina oscilan entre gritarle, amenazarle con castigos implacables, rechazarle (a su persona) y, en algunos casos, insultarle o menospreciarle. Incluso mostrarse en contra de dar y recibir muestras de cariño y afecto. En una palabra, como dicen muchos padres, hacerle duro.

Cuando la táctica de hacerle duro no funciona, entonces algunos padres optan por, además de manifestarse renuentes a las muestras de afecto, ya no sólo ignorar al niño o adolescente sino pasar totalmente de él. Lo peor que puede ocurrir.

Algunos padres pueden reaccionar así como consecuencia de las conductas de sus hijos y hacerlo de manera transitoria. Pero hay padres cuya dureza no es coyuntural sino que forma parte de un rasgo de su personalidad. El estilo es duro, frío y seco. El niño no escucha, o rara vez, felicitaciones por sus avances y éxitos y sí las mayores reconvenciones y críticas por sus fallos, aparte de mostrarse poco cariñosos: las muestras de afecto (besos, abrazos…) son nulas o escasas. Los padres propenden a ser así con independencia de lo que el niño o joven haga y esto es muy dañino para los menores.

Nos resulta muy difícil en la educación con los niños separar la conducta de la persona y esto es un error garrafal. Cuando un niño presenta un comportamiento negativo, debemos no tolerarlo, en efecto, pero sí mantener la aceptación de su persona como tal. Este es el concepto de la aceptación fundamental (diferente del que nos proponía el autor Rogers cuando hablaba de la incondicional) que yo he aprendido de la profesora, a quien admiro, Maryorie Dantagnan, psicóloga y psicoterapeuta infantil.

Por eso, el cariño, las muestras de afecto y la valoración del niño per se, deben de mantenerse siempre, haga lo que haga el menor. No hay por qué retirarle el afecto. Si esto se hace desde que son niños ("tú eres bueno aunque hayas hecho una cosa mal"), reduciremos de manera muy alta el riesgo de jóvenes problemáticos. Por ejemplo, si mi hijo ha sacado malas notas y desde mi enfado como padre decido ignorarle de tal manera que ni me acerco ni le doy un beso de buenas noches, esto no es adecuado. Le puedo dar el beso de buenas noches y decirle: “Sabes que te quiero (¡cuesta esto mucho a algunos padres!) pero estoy disgustado con las notas que has sacado. Mañana hablaremos sobre qué te ha pasado para que suspendas tanto, en qué te puedo ayudar, qué piensas hacer para solucionarlo y qué tipo de medidas vamos a adoptar para que repares lo que no has hecho bien”

El modelo de buen trato es la base de toda educación y hunde sus cimientos en el amor y el afecto incondicional a los hijos. Concluyo con unas palabras del pionero en este área el profesor (y de quien tengo el honor de ser amigo) Jorge Barudy, entresacadas de un artículo que podéis leer en esta dirección): Diferentes investigaciones realizadas en el campo de la neurología, la etología humana y las neurociencias entregan la información necesaria para que no quede ninguna duda que la maduración del cerebro y del sistema nervioso de los infantes, depende del cariño, la estimulación y los cuidados que reciben del mundo adulto en especial de sus madres y padres. Cuando esto no ocurre existe un enorme riesgo de daños de las diferentes funciones mentales necesarias para asegurar el aprendizaje, una adaptación sana al entorno y la participación en relaciones interpersonales afectivas basadas en el respeto y la reciprocidad en la producción de cuidados. Por esta razón, insistiremos que los buenos tratos, sobre todo, antes de los tres años de edad, son fundamentales para promover una infancia y una adolescencia sana, así como una adultez, constructiva y altruista.
Imagen tomada de la web de Save The Children

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Trauma y dibujo infantil (3)

Del libro de Cathy Machioldi -Understanding children´s drawings- ofrecemos la parte del mismo que habla sobre dibujo infantil y el trauma del abuso sexual:
La experiencia del abuso sexual, bien por un miembro de la familia u otro individuo, está asociado con efectos emocionales severos en los niños. Una pérdida del disfrute de la vida, ausencia de afecto, un sentido limitado del futuro, quejas somáticas, miedo a la repetición del abuso, hipervigilancia, ansiedad, depresión, pesadillas recurrentes y disminución del rendimiento cognitivo son conductas que suelen informar las víctimas de abuso. Los síntomas intrusivos como flashbacks del abuso, pensamientos repetitivos, desapego e insensibilidad, y en algunos casos, disociación (Briere, 1992) son más prominentes en el abuso sexual que en otros tipos de trauma y pueden ser prolongados. Hay también sentimientos adicionales, incluyendo culpa y estigmatización.

Elementos estructurales y contenidos del dibujo indicadores de posible abuso sexual y la percepción del niño acerca el mismo (no hay una lista definitiva de indicadores, pues la experiencia del abuso es única para cada niño, dependiendo de la duración, la frecuencia del abuso, la edad del niño, el perpretador y el tipo de abuso experimentado), son:

- Uno de los indicadores más consistentes es la inclusión de temas o imágenes sexuales fuertes en los dibujos. La inclusión de genitales o “partes privadas” es un posible indicador de abuso.

- Los niños pueden dibujar personas que tengan vestidos sexys, una lengua larga, excesivo maqueado, pestañas largas u otras características o cualidades que impliquen seducción.

- Ha sido ampliamente argumentado que el empleo de connotaciones sexuales en la expresión artística no debe ser en sí mismo indicativo de abuso sexual. En algunos casos, los niños dibujarán imágenes que pueden mostrar naturaleza sexual acerca de ellos mismos. Por ejemplo, dibujar mujeres con pechos porque han visto cómo su madre amamanta al hermano; o dibujar penes cuando han sido operados de fimosis. El trauma al cuerpo atrae la atención hacia la zona. Finalmente, no hay que obviar la influencia de contenidos sexuales a los que son sometidos los niños en la TV. Es especulativo pensar que la TV tiene una influencia en los dibujos de los niños, sí, pero dada la prominencia de los temas sexuales en TV, películas y vídeos la influencia no debe desestimarse.

- El dibujo del cuerpo incompleto es otra característica consistentemente notada en los dibujos de la figura humana. Pueden dibujar solo una cabeza, escondiendo la mitad del cuerpo, las partes bajas (cintura para abajo) Este énfasis puede incluir un gran detalle de la cara y vestidos mientras que la parte más baja (piernas) es rechazada.

- Puede haber un grado de desorganización de las partes del cuerpo en las expresiones artísticas de los niños abusados. Los dibujos de las figuras humanas pueden aparecer con regresión a otras etapas del desarrollo (más propios de otras etapas), no están bien articulados o construidos o tienen cualidades ambivalentes. Muchos niños pueden dificultades en dibujar una figura humana porque la imagen del cuerpo es un tópico demasiado sensible para ellos. Además, el requerimiento de que dibujen una persona puede elicitar una conducta artística regresiva que causa que el dibujo aparezca desorganizado.

- Otras características que han sido referidas a abuso sexual son la inclusión de imágenes en forma de corazón, estilos de dibujos regresivos en cuanto al desarrollo, y temas de auto-desprecio o auto-odio.

Aunque estas características pueden encontrarse en dibujos de niños que no han sufrido abuso sexual, es importante considerar las claves referidas anteriormente en los dibujos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Agresiones a profesores

Hemos tenido noticia, hace poco, de que 50 docentes vascos denunciaron agresiones físicas y psíquicas el pasado curso escolar. Esto es lamentable y sentimos por lo que están pasando muchos de ellos, fruto de, creo, una vez más, la dejadez que nuestra sociedad hace para ejercer la autoridad y para investir a las personas adecuadas de la misma. Se ha creado un clima social, de una manera lenta e insidiosa, en el que parece haber tomado carta de naturaleza la idea de que el ejercicio de la autoridad es para fastidiar al individuo y coartarle su libertad. Es por ello por lo que muchos jóvenes han crecido en un ambiente familiar indulgente y permisivo en extremo con las normas (estas familias terminan por tener una incapacidad para controlar la conducta de sus hijos) y también en un contexto social igualmente tolerante en este sentido. Donde se transmite por doquier el derecho a la libertad pero se la aparta del sentido de responsabilidad. Un ejemplo significativo: ¿Cómo se puede permitir abortar a una joven de 16 años sin que necesite el permiso de sus padres? No es la cuestión el mostrarse a favor o en contra del aborto, sino el abandono al que se les somete a jóvenes (en una edad crítica) a las cuales les supone un enorme sufrimiento tomar tamaña decisión, aparte de las secuelas psicológicas que les acarrea. ¿Cómo dejarlas sin el respaldo orientador responsable de un adulto? Pero bueno, me estoy desviando mucho del tema que nos ocupa hoy.

Ahora la Comunidad de Madrid se plantea dotar al profesor de la consideración de autoridad pública (aunque hay quienes no están de acuerdo con esta propuesta) porque de este modo tendría más poder y, además, podrían fructificar las denuncias que ponen algunos profesores agredidos en el juzgado. Si esto va ayudar a poner un límite social y legal a estos jóvenes agresores, adelante. Pero con esto sólo no basta. Los padres y todas las instituciones encargadas de la educación de los jóvenes son las que han de educar en otros valores que se traduzcan en otras conductas. Hay que regenerar moralmente la sociedad.

La reflexión que me parece importante es que, no hace muchos años, al profesor se le presuponía la autoridad y nadie se la discutía (para que las normas de convivencia en el mutuo respeto se mantuvieran); ahora esta autoridad se ha desvanecido y el profesor es, para algunos, un bufón a quien, desgraciadamente, se puede vejar y maltratar impunemente. Los padres (algunos de ellos, sin incurrir en el error de sobregeneralizar) han fomentado que el profesor pierda esta autoridad, además del clima social excesivamente permisivo al que ya hemos aludido.

Que el profesor recupere la autoridad no quiere decir que recupere el autoritarismo que le caracterizó en el pasado y que para algunos docentes era carta de naturaleza para maltratar, burlar, humillar y ridiculizar a los alumnos. Hemos pasado del autoritarismo dañino de algunos profesores de antaño al hecho (el otro extremo) de que algunos de éstos carezcan de la autoridad necesaria y beneficiosa para educar.

Que el profesor recupere la autoridad significa que sea capaz de ser un educador al estilo de Sócrates: intachable en lo moral, respetuoso con todos, con una sabiduría que le otorga ascendiente sobre los demás, con refrendo social y habilidoso para hacer crecer y enseñar a los demás mediante el diálogo y la reflexión.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Nuestro segundo aniversario

Este blog celebra, este mes, su segundo cumpleaños. Sí, son ya dos años desde que me embarqué en esta aventura de escribir (mi amigo Alberto Barbero me despertó el interés y del deseo, tomando un café, en las fiestas de San Marcial, en Irun, y me enseñó el abc del funcionamiento de un blog: muchas gracias) sobre psicología y asuntos y acontecimientos de la actualidad educativa y social, así como sobre nuestro tema estrella: el apego, el trauma y el modelo del buen trato en la infancia.
Con mayor o menor acierto, lo que se pretende es compartir la información (por supuesto, gratuitamente) y debatir ideas y opiniones con todos vosotros/as.

Cualquier sugerencia, crítica, etc. es bienvenida porque ayudan a mejorar.

Espero y deseo que os siga interesando y gustando este blog, con ese espíritu se elabora. Este año me he llevado la grata sorpresa de que son muchas más las personas que entran y participan aquí de las que yo pensaba.

Gracias a todos, y aquí os espero con mucho gusto.

domingo, 20 de septiembre de 2009

El trauma del incesto y la adopción en dos recientes películas

Llueve en Donostia, así que me pongo a escribir que es una de las mejores maneras de hacer un ocio cum dignitate, como decían los antiguos griegos.
En el Festival Internacional de Cine de San Sebastián se proyectan esta 57 edición dos películas que, a priori, revisten interés y atraen nuestra atención porque tocan temáticas de este blog. Y me parece necesario que estemos abiertos a cómo abordan estos temas personas que no forman parte del mundo de la psicología sino que pertenecen a otras disciplinas, en este caso, el cine. Estar en conexión con la actualidad y con el mundo es necesario y vital si no queremos quedarnos aislados y encerrados en nosotros mismos. Ver cómo otros plantean las mismas temáticas es enriquecedor.

La primera película, Precious, triunfó este año en los festivales de Toronto y Sundance. El Festival de San Sebastián, el Zinemaldi, la incluye dentro de una acertadísima sección que se llama Perlas de otros festivales, en la cual se pueden visionar las películas más exitosas y premiadas en otros festivales de cine de todo el mundo a lo largo del año. Una oportunidad de asistir a su estreno en primicia antes de que lleguen a la cartelera. Yo iba a verla… pero las entradas se agotaron ¡¡el primer día!! (poco después de que se acabaran las de la película que presentaban Tarantino y Brad Pitt en persona, Gloriosos Bastardos) Uno no esperaba que captara tanto la atención del público y se lleva una bonita y frustrante sorpresa...

Precious (en la fotografía, podéis ver, ayer, en San Sebastián, a la actriz protagonista y al director de la película) cuenta la historia de una adolescente de 16 años que malvive en el complicado barrio de Harlem; sufre a causa de su obesidad y de los embarazos fruto de una relación incestuosa con su padre. Tema duro, pues, y cuando la veamos podremos opinar. De momento, sólo he leído una crítica de hoy mismo (el film se presentó ayer) y la califica de cine de kilates, pesado, que es capaz de entrar en lo que hay que entrar, de dar y no amagar. Además, parece que la joven sale adelante, es una historia de resiliencia.

La vergüenza se centra en un tema que nos interesa mucho: unos padres adoptan un niño (su hijo) y hasta tal punto les desborda la situación (el muchacho presenta trastorno del comportamiento que, como siempre, alude a un apego disfuncional) que piensan en devolverlo. Se presentó en el Festival de Cine Español de Málaga (donde obtuvo la Brizna de Oro a la mejor película) y ahora, en la sección Made in Spain del Zinemaldi de Donostia, se vuelve a proyectar. Iba a verla… ¡pero tampoco hay entradas! Estoy hablando del segundo día desde que se pusieron a la venta. O sea, que tampoco puedo opinar. Tendremos que esperar. Desde luego, el director se atreve con una realidad que viven muchos padres adoptivos en silencio: los problemas para hacerse con la educación de su hijo. Veremos el enfoque que le da a la cuestión.

Es una buena noticia que el cine social tenga tanto tirón.

En cuanto veáis las películas –si os interesan y las veis, claro está- dejad vuestros comentarios.