jueves, 29 de abril de 2010

El problema de la activación psicofisiológica en niños con apego desorganizado

En el libro El trauma y el cuerpo estoy descubriendo nuevas claves para comprender a los niños que presentan traumas por el abandono, el abuso y los malos tratos, menores que tienen además mermada la capacidad para establecer relaciones sanas y constructivas como consecuencia de la alteración, también, de su sistema de apego.

En el apartado que hace referencia al apego, la autora habla del subtipo desorganizado. Este es uno de los patrones de apego más grave y se ha asociado con cuidadores tempranos atemorizados, atemorizantes, violentos, desestructurados… Uno de los aspectos de la conducta que más me llama la atención de estos niños es la tendencia, en ocasiones, a aproximarse al adulto, buscar su afecto, interactuar positivamente para, en otros momentos, en especial cuando un estímulo dispara la percepción de una amenaza que guarda relación con algún hecho o contenido de su duro pasado, presos de una gran activación, se comportan de manera desagradable, huyendo, evitando e incluso atacando al adulto de manera verbal o física.

Hay, al menos, dos aspectos relacionados con esta tendencia que he descrito (y de las cuales da cuenta el libro El trauma y el cuerpo; en este libro se propone el planteamiento de que somos un cuerpo y un cerebro encarnado, y que los contenidos traumáticos vivenciados también quedan grabados en la memoria sensoriomotriz, no sólo en nuestros pensamientos y en nuestras emociones. Por lo tanto, el tratamiento que la autora plantea se dirige al trabajo también de los aspectos sensoriomotrices, olvidados, dice, de la psicoterapia. Y no le falta razón): La primera es que existe una zona de activación psicofisiológica del organismo óptima en la cual nos desempeñamos con eficacia, tranquilidad y sentimiento de organización y orden psíquico. Esta zona de activación óptima es estimulada adecuadamente por un cuidador primario durante los primemos años de vida que, como sabemos, son cruciales para el establecimiento de un apego seguro, la base para toda la vida, los cimientos de la casa. Esta zona de activación óptima está asociada al nervio vago y su adecuada estimulación potenciaría el sistema de conexión social del individuo, lo cual conlleva relacionarse con los demás de manera habilidosa socialmente. Bien. Los cuidadores no sensibles y empáticos a las necesidades del niño y que pueden desde maltratar a ignorar al bebé, propiciarían que el infante se sitúe durante unos periodos de tiempo en la zona de hiperactivación y en otros periodos, en la zona de hipoactivación. Esta tendencia potenciada desde los primeros años, marcaría la tendencia futura de estos menores a hiper o hipoactivarse, incorporando como rasgo la misma. Así pues, cuando se hiperactivan, todo su organismo entra en acción, se altera, incluidas las emociones, que son muy difíciles de calmar, permaneciendo mucho tiempo en este estado. O momentos en los cuales parecen no tener vida, caídos, callados, aislados, tristes, con poca energía… Son períodos de hipoactivación.

Y la segunda es que un cuidador primario que pega al bebé, lo zarandea, le grita, le chilla, desorganiza sus horarios de cuidados... U otras veces le ignora, le rechaza, le deja largos ratos solo, sin estimulación… propiciaría que se activaran tanto el sistema de aproximación (desear vincularse al adulto) como el sistema de defensa (situarse frente al otro para defenderse de amenazas) Por ello, estos niños tienen esas tendencias de conducta tan contradictorias. Ambas fueron estimuladas. En un momento dado, pueden percibir una amenaza y activar una respuesta sensoriomotriz de escape, de huida o de ataque. En otros momentos, al contrario, mostrarse cariñosos y cercanos al adulto.

Siempre cuento el mismo ejemplo: no teniendo tanta experiencia, dejé un rato largo a un niño de apego desorganizado en la consulta, en la sala de espera, mientras terminaba con el anterior paciente. Nunca hago esperar mucho, la verdad, pero aquel día me alargué más. A la salida, me encontré que el menor me había llenado la pared de mocos. Le respondí diciéndole que por qué había hecho eso. No fue con un tono alto pero mi cara puso un gesto de disgusto (que no controlé, ahora sí trato de hacerlo) que el niño vio y percibió como una amenaza (seguro que lo asoció con un gesto de su padre de enfado que predecía a las palizas terribles que solía propinarle) Salió corriendo, a la par que me insultaba y se encerró en el baño. Estuvo largo rato golpeando el toallero mientras yo, desde fuera, intentaba calmarle con palabras. Costó un buen rato.

Desde entonces (y en la medida que he ido adquiriendo más conocimientos y experiencia) dispongo las cosas para reducir la probabilidad de que se dispare una reacción de hiperactivación y consiguiente respuesta sensoriomotriz de escape, en este caso. Además, insisto mucho a todos los padres y cuidadores de menores en que controlen los tonos de voz, los gestos, las palabras (que sean suaves), los mensajes (en positivo y cortos) Y que si han de dejar al niño en una situación difícil para él (por ejemplo, en mi caso, hacerle esperar) que traten de hacerlo predecible: “Vas a esperar un poco; te dejo este juguete y mi foto. Salgo en tres minutos y empezamos nuestra sesión” Todo ello ayuda sobremanera a estos niños y no cabe duda que, durante mucho tiempo, hay que hacer esta terapia ambiental con ellos, sobre todo si han sido duramente maltratados.
Excursus: El blog de Francisco Alcaide publica una entrevista a mi amigo y compañero Alberto Barbero, que habita en Conversaciones sobre Desarrollo y Equipos, que os recomiendo no os la perdáis por su alto valor instructivo.

viernes, 23 de abril de 2010

Conferencia sobre violencia de género entre adolescentes en el Instituto Loinazpe, de Beasain, Gipuzkoa

Entre tantas cosas, se me ha olvidado reseñar que el pasado mes de febrero acudí al Instituto Loinazpe (situado en la bella localidad guipuzcoana de Beasain, cuya foto preside este post) invitado, junto con mi amiga y colega Isabel González, a impartir una charla-coloquio en torno al tema de la violencia entre adolescentes y, en concreto, la de género. La charla estaba dirigida al profesorado de Educación Secundaria del Instituto, el cual, sensibilizado ante esta realidad y, sobre todo, con la intención de abordar este tema con sus alumnos/as tanto para tratar situaciones de violencia que pudieran producirse como para prevenirlas, nos pidió que nos centráramos en dos partes: una referida a cómo la psicología conceptualiza el fenómeno de la violencia entre adolescentes; y otra enfocada al conocimiento de programas de intervención, prevención, recursos y materiales para que los profesores los utilicen como medios educativos.

La charla se tituló: Abordar y prevenir la violencia de género desde la educación. La primera parte estuvo a cargo de mi compañera Isabel González, psicóloga, en una brillante exposición que se desarrolló sobre estos puntos: Definición de conceptos; creencias sobre la violencia de género; dinámica de la violencia; el triángulo: agresor, víctima, espectador; y, por último, la vida en las aulas y la violencia escolar. La segunda parte fue impartida por este servidor de ustedes y versó sobre: Factores educativos que facilitan las relaciones de respeto; el equilibrio de uno consigo mismo; el centro escolar y el aula en el manejo de la diferencia; cómo abordar la diferencia y no convertirla en desigualdad; programa de intervención ante la violencia de género entre escolares; actividades a desarrollar en el aula y, finalmente, referencias y materiales.


Posteriormente, se dio entrada al debate entre los participantes que mostraron gran interés en el tema, realizando comentarios, opiniones e ideas que enriquecieron el encuentro haciéndolo interactivo y participativo. La impresión general de los asistentes fue positiva y el grado de participación en el intercambio del debate alto.

Uno de los muchísimos temas que se abordaron, el cual quiero destacar, es la necesidad de promover en nuestras aulas, entre el alumnado y el profesorado, el buen trato. Esto implica tolerancia cero con cualquier forma de agresión entre personas. Y debe existir un acuerdo de toda la comunidad escolar, implicada en todos sus estamentos, de no silenciar los hechos, y ayudar y apoyar a quien sufra cualquier episodio de índole agresiva. Hay que superar la concepción de que expresar que me han pegado o acosado es ser un chivato. No es eso. Es velar para que todos se sientan bien tratados. El buen trato comienza desde las familias y es en este ámbito en el que ha de trabajarse intensamente para que los padres sepan y aprendan a poner los límites y a ser afectuosos (límites normativos y afecto van unidos) a tiempo, sabiendo respetar y hacerse respetar por sus hijos.

Entre los materiales que les ofrecimos, les sugerimos la posibilidad de grabar cortos en vídeo (hoy día con las cámaras y los programas de edición por ordenador se pueden hacer maravillas sin necesitar una excesiva inversión) con los alumnos/as. Este medio visual al adolescente le resulta mucho más familiar, pudiendo reflexionar y desarrollar la capacidad de ponerse en el lugar del otro mientras desempeñan roles de una manera activa y creativa. El mensaje llega de un modo más directo y emocional (es bueno después hablar sobre el vídeo) Para muestra, un botón: este corto que os ofrezco a continuación (creado por adolescentes) es el ganador de un concurso organizado por el Ministerio de Igualdad en el que participaron institutos de todo el Estado. Se titula: Sin pensarlo dos veces

Creo que estos jóvenes fueron capaces de expresar mediante el lenguaje audiovisual los mensajes que a la población le deben de llegar sobre la violencia de género de una manera magistral en breve intervalo de tiempo, y se siente, llega al interior, hace pensar, reflexionar…
No se puede hacer mejor: Felicidades, chicos/as.
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jueves, 15 de abril de 2010

"La muerte del caballo alado", un magnífico libro terapéutico de la psicóloga Jennifer Delgado

Existe un Rincón en internet donde leer sobre los más variados temas de psicología se convierte en un placer. Me refiero a Rincón de la Psicología, donde habita Jennifer Delgado, una psicóloga que hace posible lo más difícil: hacer llegar al público la pasión por conocer y saber sobre la ciencia de la conducta y la mente humana de una manera atractiva sin perder un ápice de rigor científico. Porque se adivina que para la autora la psicología es una pasión: sabe mucho de ella, pero además sabe transmitir, gran virtud.

Jennifer es, además, autora de varios libros y recientemente, ha publicado su último trabajo titulado: “La muerte del caballo alado. Un viaje al encuentro de tus barreras internas” Acabo de terminar su lectura y ha sido, realmente, sensacional. Todo un descubrimiento, una obra que sorprende frase a frase, párrafo a párrafo, capítulo a capítulo.

Esta obra de Jennifer Delgado se aleja de la concepción clásica del manido libro de autoayuda. Este libro no es de autoayuda; es mucho más: es un libro terapéutico en el cual, una psicóloga, con magistral pluma, nos acompaña en el apasionante camino de entrar en nuestro interior y descubrir las barreras que nos creamos (condicionados por los aspectos sociales, culturales, educacionales…) que se constituyen en el principal obstáculo de nosotros mismos. Ser consciente de ellas, conocerlas, asumirlas y tratar de modificarlas es el camino para reducir o eliminar la baja autoestima y las perturbaciones emocionales.

Cada capítulo está dedicado a los problemas que más nos aquejan en la sociedad actual: los esteretipos (magistral reflexión que nos invita a no dejarnos arrastrar por las etiquetas que nos ponen o nos autoimponemos); la rigidez frente al seguimiento de las reglas sociales; la personalidad y las experiencias anteriores como factores explicadores de cómo somos y reaccionamos ante diversas situaciones; Los estilos de afrontamiento; una reflexión sobre el éxito y el fracaso novedosa y conciliadora; la resiliencia; la incertidumbre; la culpa y la preocupación; y el pensamiento rumiativo. Entre otros temas. Y finalmente, propone cómo implementar los aprendizajes que se ofrecen en el libro, cómo cambiar, qué método se puede llevar a cabo.

Si bien el contenido es excelente, el modo de presentarlo, el cómo Jennifer nos acompaña a lo largo del libro, resulta de lo más sugestivo y atractivo: suscita la reflexión y promueve la toma de conciencia a través del uso del método socrático: plantea preguntas para que cada uno pueda descubrir su respuesta y encontrar un camino. Y, además de actuar como alguien que te guía, el estilo atesora tres virtudes más, a mi juicio: la primera, se siente a la autora, logra la complicidad con el lector y se nota su presencia en magníficas autorrevelaciones útiles que regala a través de los distintos capítulos. La segunda, el uso de una metáfora (una historia) que te recibe al principio de cada capítulo y que ayuda a comprender las reflexiones posteriores. Historias seleccionadas con mimo por Jennifer, impactantes, que suscitan emociones y reflexiones por sí mismas. Y, finalmente, el libro ofrece herramientas, pautas, flexibles, a modo de cuaderno de bitácora, sin caer en frases grandilocuentes típicas de los libros de autoayuda. Al contrario, son pautas abiertas donde la participación del lector es pieza clave. Por todo ello creo que es un excelente libro terapéutico.

Sólo me queda recomendároslo vivamente porque se puede convertir en una singular experiencia de aprendizaje. En los tiempos que corren, se hace más necesario que nunca viajar al interior de uno mismo. “La muerte del caballo alado” es el mejor compañero que se puede uno llevar para tan apasionante singladura.

No desvelaré el por qué del título… Descubridlo vosotros/as leyendo el libro.

domingo, 11 de abril de 2010

La vergüenza, una buena película para estas vacaciones

Como veis, cierro la trilogía (un libro, una canción y, por último, una película) dedicando el post a comentar la película La vergüenza. Tenía pendiente verla desde hace tiempo y unas vacaciones dan para ello. La próxima película que me espera relacionada con el tema central de este blog es Precious.

Como ya sabéis, La vergüenza gira en torno a una pareja que, superados por el comportamiento del niño que tienen en acogimiento, se cuestiona si seguir adelante llegado el momento en el que comienza a plantearse la adopción. El padre se muestra más claro y trata de convencer a su pareja (es inminente la llegada de una trabajadora social que evaluará la evolución del menor en la familia y las capacidades parentales) de que no pueden criar al niño dado lo problemático que es. La madre acogedora, en cambio, piensa que, aunque con dificultades, sí pueden y trata de convencer al padre de que debido al sufrimiento del niño es normal que se comporte del modo en que lo hace. Surgen sus dudas, miedos, inseguridades, el conflicto ético en el que se ven atrapados... Pese a todo, la mujer logra imponer al hombre que deben de dar una buena imagen y minimizar el problema del menor. Fingir delante de la trabajadora para que ésta no emita un informe negativo acerca de su idoneidad como futuros padres adoptivos.

La llegada de la trabajadora social irá haciendo salir a la superficie el conflicto por el que la pareja atraviesa: sus mentiras, su falta de comunicación… Una batería de preguntas de la trabajadora referentes a sus respectivas historias de vida y aspectos de su personalidad hace estallar al padre que no comprende la relación existente entre cuidar de su hijo y sus experiencias infantiles y adultas de vida. Al final, esta entrevista les hará reflexionar y darse cuenta de sus propios errores (la ausencia de sinceridad entre ellos y la falta de madurez del hombre para asumir una paternidad más deseada por ella que por él) La entrevista tiene efecto y experimentan ese darse cuenta que les permite interiorizar que asumir una paternidad supone asumir primero una perspectiva madura de la vida. Y ello tiene el efecto positivo de cambiar su mirada sobre el niño, aunque todo pasa en un día y ese cambio tan rápido es un tanto inverosímil que suceda. Una escena del final en la que el padre le pregunta al infante si desearía conocer a su madre biológica es señal de ese cambio: el padre empieza a ponerse un poco en la piel del niño y a comprenderle mejor. Otra escena del final (la madre abraza al menor y éste le recibe con apertura) también es un indicador de la transformación. Nos quedamos con la incertidumbre de saber si continuarán adelante o no con la adopción y si serán aceptados como idóneos o no.

El infante, por su parte, también hace su camino: ayudado por su cuidadora (que es la única que le comprende y sabe regularle) puede entender que su madre le quiere pero que por el momento no puede estar con ella. En realidad la cuidadora del niño en la casa (contratada por los padres) es… ¡la madre biológica! (algo inverosímil también) Esta había seguido la pista al niño hasta dar con él y entrar contratada en la casa. En un momento que siente que los padres no van a continuar con la posible adopción, se plantea llevarse al menor a su tierra, Perú, pero ayudada por una amiga reflexiona y no lo hace. El infante le pregunta constantemente por su madre, si ha hablado por teléfono... Y la cuidadora-madre es quien se encarga de hacer ver al niño que si él lo desea debe de seguir en la familia de acogida y que su madre le quiere, pero no le releva la verdad de que ella es su progenitora. También podemos asistir al sufrimiento de una madre desesperada por no poder hacerse cargo de su hijo.

La película se centra en exceso en los problemas de los padres, en su relación y en cómo repercute en la educación del niño, en sus sentimientos, pensamientos, motivaciones… quedando el punto de vista del menor en un segundo plano. Poco expresa verbalmente el niño (aunque su expresión no verbal es acertada y se adivina claramente su sufrimiento) Hubiera sido deseable que le hubieran dado chance al muchacho reflejando su mundo interno en entrevistas con la trabajadora familiar o en sesiones de terapia (donde se vieran sus dibujos, sus juegos…) para dar a conocer al público lo que siente y vive un niño como él: menor que ha sufrido el síndrome del peloteo (de familia en familia y de centro de acogida a centro de acogida) y presenta las alteraciones del comportamiento propias de un niño con trastorno del vínculo. Se ha optado más por dar voz a los adultos. El director sí lanza (aunque no se ahonda en ello) otros problemas que este menor tiene: el acoso que padece en el colegio, por ejemplo.

Queda muy bien recogido cómo el niño, sin la adecuada regulación del adulto, no sabe dirigirse responsablemente, por ejemplo, en el episodio de la pecera. Y también me ha gustado el mensaje claro que la trabajadora familiar transmite a los padres: el menor ha sufrido muchas pérdidas y abandonos y esto debemos de cuidarlo mucho porque no debe de repetirse. El caso que nos presentan es el de una pareja treintañera con deseos de ser padres, un tanto inmaduros, con conflicto larvado entre ellos que se hacen cargo de un menor con trastornos conductuales y vinculares producto de un sufrimiento por el abandono, un sistema muy complejo ya que para ser padres debe existir una estabilidad, máxime cuando el hijo acarrea una dura historia a sus espaldas y necesita de una estructura familiar consistente porque manifestará su dolor mediante los problemas de comportamiento y las dificultades de autoregulación. Y para esto hay que estar preparados porque debe primar el derecho del niño a tener unos padres competentes.

Si la veis o la habéis visto, espero vuestros comentarios.

jueves, 8 de abril de 2010

Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Manual evaluación de competencias y resiliencia parental, nuevo y excelente libro de Barudy/Dantagnan

Recientemente, Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan han presentado su nuevo libro titulado: Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. El lanzamiento oficial del libro tuvo lugar en la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile el pasado 25 de marzo. Lo publica la editorial Gedisa.

"Este libro, escrito por dos profesionales reconocidos por sus prácticas de apoyo a niños y a niñas, así como a sus madres y padres o cuidadores, ofrece un apoyo especial para las madres y padres biológicos, adoptivos y acogedores y para todos aquellos profesionales que desde el afecto y la promoción de la resiliencia, anhelan un mundo mejor para la infancia.

Las crías humanas son totalmente dependientes de las competencias de sus madres y padres o de otros cuidadores para sobrevivir y desarrollarse sanamente. Por esta razón, evaluar las competencias y la resiliencia parental resulta esencial para paliar precozmente las consecuencias en los hijos y las hijas de las incompetencias parentales, de progenitores que no tuvieron oportunidad de aprender a ser madre o padre. Este libro es un apoyo para tomar medidas de protección a la infancia, para organizar programas de apoyo para madres y padres, así como para tomar las mejores decisiones para los hijos e hijas en casos de divorcio"


Próximamente, tendrá lugar la distribución del libro en Europa y podremos adquirir la nueva obra de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Hemos de saludar la aparición de este libro, a buen seguro aportación de un valor inestimable y que se convertirá en una herramienta útil y necesaria para guiar a los padres biológicos, acogedores, adoptivos y profesionales de la infancia en el desafío de proporcionar a los niños y niñas un entorno psico-socio-educativo protector y dispensador de buen trato. Estamos esperando con ganas la aparición del libro. Vamos a enriquecer y a mejorar nuestra práctica profesional. Pronto podremos hablar con más detalle del mismo, en cuanto se distribuya y podamos estudiarlo. Pero seguro que, como todo lo que proponen, será excelente.
Quiero felicitar, desde este blog, a mis colegas y amigos Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan por este magnífico trabajo.

En cuanto esté disponible en las librerías, os informo.

En este enlace podéis acceder a la información que da cuenta de un seminario impartido por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan en la mencionada Universidad en torno al tema que da título a su nuevo libro.
POST SCRIPTUM: El libro (19-4-2010) ya ha sido distribuido y podéis consultar la página web de la editorial Gedisa para acercaros al proveedor más cercano a vuestra Comunidad: www.gedisa.com
Para comprar el libro, haz clic aquí.

martes, 6 de abril de 2010

"Mon Dieu", una buena canción para estas vacaciones

Los posts, estos días festivos, van de recomendaciones. No hay nada como recoger lo bueno que te dan y ofrecérselo a los demás. En esta ocasión, un amigo me ha sugerido que escuche la Banda Sonora Original de la película sobre Edith Piaf. La película, estrenada hace ya un par de años, se titula La vida en rosa Y de esta película se editó, claro está, un disco que contiene las canciones clásicas de la cantante francesa. El film es una maravilla y la actriz Marion Cotillard borda el papel de Edith Piaf.

Casualmente, de Edith Piaf ya hablamos en este blog y, si no me equivoco, fue de las primeras entradas, allá por el año 2008.

En aquel post dedicado a la genial Edith descubrimos su dura y traumática biografía (que la película va narrando en flashback) Marcada por el abandono y las duras condiciones de vida en la infancia hasta que, un día, cantando en la calle, la descubre un empresario que quedó cautivado por su insigne voz. De aquí comienza su meteórica carrera triunfal. Fue la manera en que se ganó la vida pero también una fuente de preservación resiliente.

Edith Piaf es un ejemplo de cómo se puede desarrollar la resiliencia en el sentido de mantenerse lo suficientemente bien a pesar de la dureza de la vida. Ella encontró el recurso en la música y en la canción para estar psicológicamente lo mejor posible a pesar del drama de su vida: aparte de la herida por el abandono en su infancia, padeció una enfermedad a los huesos, muy dolorosa, y, además, su verdadero amor, Marcel, un boxeador, falleció en un accidente de avioneta suponiendo para ella un impacto traumático tremendo. Demasiado para la valiente Edith que, una vez más a pesar de todo, siguió apoyándose en la música para encontrar ese sostén resiliente que le ayudó a que no se viniera abajo del todo y pudiera avanzar, seguir adelante, como dicen muchas víctimas de sucesos traumáticos.

Esta canción (que ha sido la que mi amigo me enseñó) la cantó Edith Piaf como auto-terapia por la muerte de su amante. La mayoría conocemos sus otras piezas como Rien de rien, La vie en rose, etcétera. Pero esta canción titulada Mon Dieu es bellísima. Ella pide a Dios que su amante pueda regresar, que no se vaya todavía, que se quede un día más, dos… Es de una gran emotividad, y a la vez nos enseña cómo se puede expresar el dolor de la pérdida (que para ella significó mucho pues reabría la herida del abandono) a través de crear belleza. Una especie de arteterapia, diríamos.

En este vídeo tenéis la canción (en francés y en inglés) completa junto con imágenes de la película.


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sábado, 3 de abril de 2010

"La extraña desaparición de Esme Lennox", una buena novela para estas vacaciones

Tenía parada, esperando la llegada de las vacaciones, una novela que me recomendó una amiga psiquiatra el pasado mes de enero. Esta colega trabaja en un centro penitenciario y debatió conmigo acerca del abuso de poder que la medicina llegó a hacer con determinadas personas, diagnosticando enfermedades mentales donde no las había con objeto de apartar de la sociedad elementos altamente peligrosos por su forma de pensar y por sus ideas. Personas que no seguían los convencionalismos. Los casos de internamiento por ideología y no por enfermedad mental son, actualmente, inexistentes.
Es en este contexto en el cual mi amiga me recomendó la novela de la que he empezado hablando. Se titula: "La extraña desaparición de Esme Lennox", escrita por Maggie O´Farrel. Ha sido considerada la mejor novela del pasado año 2009 por el Washington Post. Ante el inminente cierre del viejo hospital psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo, las autoridades comunican a Iris que debe hacerse cargo de su tía abuela Esme Lennox, quien será puesta en libertad tras sesenta y un años de internamiento. El desconcierto inicial de la joven, que desconocía la existencia de la anciana, se verá pronto superado por una genuina curiosidad. ¿Qué circunstancias llevó a la reclusión de Esme cuando sólo tenía dieciséis años?

Y desvelar este misterio es lo que te empuja a enfrascarte en la lectura. La tensión va creciendo progresivamente y conforme avanzas quieres conocer más (y comprender) al personaje de Esme. La forma de narrar los hechos es muy original, con numerosos flashbacks que se van intercalando entre los hechos del presente. Lástima que el final no sea un buen colofón a la historia, me ha decepcionado un tanto.

El castigo para quien no sigue los convencionalismos puede ser muy duro, es el mensaje de la novela.