En otro post hablamos sobre si la genética o el ambiente pueden explicar los problemas que los niños víctimas de abandono o malos tratos pueden presentar: retrasos en el desarrollo (motriz, lenguaje, cognición, social…); presencia de determinados rasgos desadaptados de personalidad; y/o patologías físicas y psicológicas (trastornos hiperactivos, de conducta, ansiedad, depresivos, de la alimentación, de la eliminación, esquizofrenia y otras psicosis…) Porque es amplio el abanico de alteraciones que pueden tener las personas que han sufrido la pesada carga del maltrato, tanto en la infancia como en la vida adulta. Cada vez hay más estudios que correlacionan psicopatologías concretas con el hecho de haber sido víctima de malos tratos en la infancia.lunes, 28 de marzo de 2011
La epigenética: las experiencias sociales modulan la expresión de los genes
En otro post hablamos sobre si la genética o el ambiente pueden explicar los problemas que los niños víctimas de abandono o malos tratos pueden presentar: retrasos en el desarrollo (motriz, lenguaje, cognición, social…); presencia de determinados rasgos desadaptados de personalidad; y/o patologías físicas y psicológicas (trastornos hiperactivos, de conducta, ansiedad, depresivos, de la alimentación, de la eliminación, esquizofrenia y otras psicosis…) Porque es amplio el abanico de alteraciones que pueden tener las personas que han sufrido la pesada carga del maltrato, tanto en la infancia como en la vida adulta. Cada vez hay más estudios que correlacionan psicopatologías concretas con el hecho de haber sido víctima de malos tratos en la infancia.martes, 22 de marzo de 2011
Los malos tratos a los niños alteran el cerebro y les predispone para convertirse en adultos violentos
Sabéis que trato de estar al tanto de (casi) todo lo que me llega o descubro en torno al tema de la psicología del apego, del trauma y de la resiliencia.viernes, 18 de marzo de 2011
Nuevo libro de Barudy/Dantagnan: La fiesta mágica y realista de la resiliencia infantil.Manual técnicas terapéuticas para apoyar/promover resiliencia
Acabo de tener noticia de la edición del nuevo libro de mis colegas y amigos Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Pilar Surjo se ha encargado, rápida y avispada ella, de extender la noticia por Facebook. Se titula: La fiesta mágica y realista de la resiliencia infantil. Manual de técnicas terapéuticas para apoyar y promover la resiliencia. Todavía no he podido leerlo, pero en cuanto lo haga publicaré en el blog una reseña más detallada de esta excelente publicación.
Os transcribo -tomada de la página web de la editorial Gedisa en la cual está editado el libro- la reseña que lo presenta. Como veis, incita aún más a adquirirlo:
Este manual contiene una serie de propuestas de actividades para ayudar monitores y monitoras, profesionales y no profesionales, a organizar talleres grupales con niños y adolescentes que han estado en contextos de injusticia social, violencia y maltrato producidos por las personas adultas. Tras una larga trayectoria profesional en el campo de la resiliencia infantil, los autores han conseguido elaborar un programa muy eficaz, orientado a movilizar, desarrollar y fortalecer tanto las capacidades personales como las potencialidades sociales de los niños y de los adolescentes victimas de maltratos y abusos. Las actividades y las técnicas que se presentan aquí tienen como primer objetivo aliviar los dolores y el estrés consecuencia de las agresiones correspondientes a los primeros golpes (se trata en este caso de influenciar las memorias traumáticas de los niños víctimas de estas adversidades severas y/o de los malos tratos). Otro objetivo es prevenir y anular el impacto de la victimización secundaria de los golpes posteriores. Los talleres propuestos son un puente hacia nuevas experiencias relacionales de buen trato, pues resultan altamente humanizantes: niños y adolescentes llegarán a disfrutar de un entorno social afectivo y respetuoso donde se les reconoce como personas legítimas, al mismo tiempo que se les apoya en el descubrimiento de la realidad injusta de su situación, devolviéndoles la confianza en sí mismos y en las relaciones interpersonales. Un libro profusamente ilustrado que enseña a superar, gracias al amor y la solidaridad de los y las tutoras de resiliencia, las adversidades de la vida e incluso resurgir fortalecidos de ello.
Me voy a comprarlo, buen fin de semana a todos/as. Podéis adquirirlo desde esta página de la editorial Gedisa.
martes, 15 de marzo de 2011
Ni una bofetada a tiempo ni a destiempo
Quiero esta semana llamar la atención sobre los resultados de un estudio sobre pautas de crianza dados a conocer en el último número de la revista Infocop, editada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España. En dicho estudio, publicado en Psicothema (vol. 22 -4-) “….se analizaron las pautas de crianza empleadas por los padres de una muestra de 1.071 estudiantes universitarios españoles. A través de preguntas del tipo: “¿Con qué frecuencia tu padre/madre te abofeteaban?”, “¿Cuántas veces te han dicho que eras torpe, vago?”, “¿Con qué frecuencia te han gritado?”, etc., los investigadores hallaron que el uso del castigo físico es altamente prevalente en España y que suele ir acompañado de agresión psicológica. En concreto, los datos revelaron que el 63% de los universitarios entrevistados afirmó haber sufrido algún castigo corporal a los diez años, y el 81% señaló haber recibido agresión psicológica. Del estudio se desprende que la mayor parte de los padres emplea el “azote”, la “bofetada” o el “cachete” una media más de diez veces al año, lo que pone en evidencia que los padres españoles desconocen que existen otras medidas para corregir el mal comportamiento de los hijos, que son más eficaces y que no producen efectos psicológicos adversos” Pienso que los datos nos deben hacer reflexionar. Creo que son fiel reflejo de una ideología adultista aún imperante que se basa en creencias, fuertemente arraigadas, tipo “más vale un azote a tiempo” En algunas formaciones que imparto me he encontrado con personas (incluso profesionales) que sostienen y apoyan esta creencia como medida educativa adecuada para cambiar el comportamiento negativo de los niños.
martes, 8 de marzo de 2011
Indómito y entrañable. El hijo que vino de fuera. "Hermoso y emotivo relato de una adopción y un canto al realismo de la esperanza"
Este es el título del libro de José Ángel Giménez Alvira –al cual ya me he referido, de pasada, en otros posts- que quiero comentar y compartir con todos/as vosotros/as. Mi amiga y colega Maryorie Dantagnan me recomendó su lectura y yo –teniendo en cuenta que el criterio de Maryorie es siempre acertado por las excelentes picadas que me ofrece-, no lo dudé ni un momento. A decir verdad, otros padres y madres y compañeros/as colegas con los que departo habitualmente bien presencialmente o a través de Facebook, también me habían animado a que lo leyera.
Y precisamente el mensaje de este libro es ese: comprender siempre -incluso en los peores momentos de la convivencia- que los problemas de comportamiento y emocionales de los niños víctimas de malos tratos son producto de un sufrimiento y de unas habilidades y hábitos aprendidos para la supervivencia en un entorno hostil donde desconfiar y atacar primero era sinónimo de salvar la vida; y a partir de ahí, ser incondicional con el hijo en el sentido no de tolerar sus conductas (porque el autor deja claro en varias ocasiones que hay que tener marcados unos límites que han de cumplirse y respetarse y eso no se negocia) pero sí siempre explicitar este mensaje de la incondicionalidad. Algo así como: “Estamos contigo, te queremos, eres nuestro hijo y jamás cederemos en nuestra tarea como padres, en apoyarte, sacarte adelante y pase lo que pase, siempre volveremos a empezar contigo y jamás te abandonaremos” Toni cuenta (porque escribe en el libro unas líneas muy emotivas) que esta actitud de sus padres de no rendirse y no abandonarle es lo que le sostuvo y le hizo tirar hacia adelante. Pero eso sólo lo pueden conseguir, como dice Jorge Barudy en la presentación, personas buenas como José Angel y su mujer, estas personas son por las que verdaderamente -y por ellas se mantiene- funciona este mundo. El autor nos enseña que la educación de un hijo dañado por su familia de origen y olvidado por las instituciones, como dice Jorge Barudy, es un desafío y un proceso largo en el que con paciencia, tiempo y perseverancia (mucho pero que mucho de todo esto) es posible que un niño haga un proceso resiliente, con sus idas y venidas porque resiliar no es un rasgo sino un proceso que se va vertebrando a lo largo del tiempo.
Felicito doblemente a José Ángel Giménez Alvira y a Carmen, su mujer: primero, por este libro y, segundo, por su parentalidad, porque creo se lo merecen después de toda su lucha. He aprendido con este libro más que con ningún otro manual de psicología o pedagogía.
Y a los padres adoptivos y profesionales interesados en este tema, se lo recomiendo totalmente porque esta experiencia puede ayudarles muchísimo. Con ese deseo está escrito.
lunes, 28 de febrero de 2011
Pin y Pon, un cuento resiliente
El 23 de julio de 1998, en el famoso circo de El Sol, en Paris (Francia), había dos payasos llamados Pin y Pon. Eran dos hermanos muy distintos y además no se llevaban nada bien. Tenían grandes diferencias. Por ejemplo: Pin era rubio, alto, delgado, forzudo… En cambio, Pon era moreno, bajo, gordo, inofensivo… Pero tenían algo en común: los dos querían hacerse populares en todo el mundo. Un día se levantaron con el pie izquierdo y tuvieron una discusión muy fuerte, entonces el director del circo los expulsó del circo definitivamente. Se quedaron en paro, sin casa… viviendo en la calle. Un día decidieron ir a la montaña a dar una vuelta por ahí y vieron que había gente esquiando, entonces ellos se fabricaron sus propios esquís con maderas, hierros… que se encontraban por ahí. Desde entonces empezaron a esquiar todos los días con sus nuevos “esquís”, hasta que un día aparecieron unos ojeadores de la famosa y querida marca Rossignol. Entonces fue cuando les dijeron de entrar en su club, que les buscarían alojamiento y lo que les hiciese falta. Como estaban en paro, sin casa… aceptaron la oferta. Les buscaron un alojamiento por esa zona, como el que Rossignol les había dicho antes. Pin y Pon estaban contentísimos porque después de tanto tiempo ya tenían hogar y “trabajo” Les pagaban bien y encima se harían populares por todo el mundo como ellos querían.
Al cabo de unos días les llamaron para ir a una competición de España en Astún (Huesca), era una pista bastante difícil porque la nieve estaba muy dura, resbalaba mucho pero aún así Pin consiguió ganar, dejando en 2ª posición a su hermano Pon, le ganó por unas centésimas de segundo. Los dos, orgullosos de haber subido al pódium lo celebraron a lo grande con su club, se fueron por ahí de cena con sus compañeros de club y tomaron unas copas en un bar cercano de sus casas, era bastante caro pero lo pagó el club porque sus dos recientes fichajes ya habían logrado su primera victoria en su 1ª carrera. Todos estaban muy satisfechos excepto July, un compañero suyo del club, que se había puesto celoso porque hasta entonces había ganado todas las competiciones a las que había asistido. Había sido campeón del mundo 3 veces consecutivas, 8 veces campeón de España y 7 veces campeón de Europa, era un esquiador buenísimo y famosísimo en todo el mundo, le patrocinaban muchas marcas conocidas como por ejemplo, Roxy. Le querían y le conocían en todos los lugares del mundo, le conocían hasta en algunas partes del famoso desierto del Sahara.
Al cabo de dos semanas los llamaron para competir por el famoso título Europeo. Era en los famosos y peligrosos Alpes Franceses, esas pistas son muy difíciles porque son muy empinadas y hay muchas rocas, por eso hubo algún herido pero no se paró la competición y siguieron compitiendo con normalidad. Ese título era bastante difícil, Pin y Pon y July iban muy igualados hasta la recta final que Pon los adelantó y se colocó líder en la competición Europea, y así fue como Pon ganó su primer título en el club. Al día siguiente les llamaron los de Roxy a Pin y a Pon para decirles a ver si querían pertenecer a su club y competir en el campeonato mundial que era dentro de un mes en Canadá, ellos aceptaron la oferta y se alegraron muchísimo porque les pagarían bastante más y porque se harían populares por todo el mundo como ellos querían. Los dos satisfechos de haber aceptado la oferta se fueron a tomar unas copas a una discoteca cercana que era conocida por sus peleas, líos…
Pin y Pon iban a salir de la discoteca cuando de repente Pin se tropezó con un hombre y le tiró la copa al suelo; entonces fue cuando el hombre le dio una paliza y lo dejó paralítico, le inmovilizó dos piernas y sólo podía moverse en silla de ruedas.
Su hermano Pon se quedó muy dolido por dentro porque no pudo hacer nada y había visto a su hermano sufriendo…
Quedaba tan sólo tres semanas para el campeonato y Pon no sabía si competir o no porque decía que le daba pena que su hermano no estuviera compitiendo y él sí.
Su hermano Pin le decía a Pon que compitiera y que intentase ganar la competición porque era su sueño y no tenía que desaprovechar esa oportunidad. Los de Roxy como habían visto que los dos eran muy buenos y que los dos querían competir por el título mundial, pues le dijeron a Pin para competir en la modalidad de minusválidos. Pin muy satisfecho, aceptó la oferta y se puso muy alegre porque se cumpliría su deseo de hacerse popular por todo el mundo. Empezó a entrenarse duro aunque fuese distinta modalidad para el gran día igual que su hermano Pon.
Aunque fuese otra modalidad y le fuese todo muy bien tuvo algunos problemas físicos porque acababa de salir del hospital y se le hacía todo muy raro, pero gracias a la ayuda de su hermano y su ilusión por competir en ese campeonato le dieron la vuelta a todos sus problemas y decidieron que lo mejor para todos era que compitiesen para conseguir la victoria.
Más tarde se enteraron de que July también iba a pelear por el título.
Llegó el gran día, era el momento, les tocaba luchar por el título y darlo todo. Primero, competían los minusválidos y luego los no-minusválidos. Era la hora de que Pin lo diese todo, había llegado la hora. Tras el disparo de salida, Pin salió como un rayo a por el oro, no fue tan fácil como él pensaba. A pesar de todo lo consiguió, el oro era suyo, había cumplido su sueño, se haría popular por todo el universo.
A continuación, salió Pon, iba de los últimos pero cuando por megafonía anunciaron que su querido hermano había conseguido el oro, esto le dio fuerzas para adelantar a todos y colocarse líder como su hermano. Los dos se subieron al pódium y lo celebraron a lo grande, se había cumplido su sueño y ya eran populares. July se alegró y les dio la enhorabuena a pesar de ponerse celoso, sabía que eran compañeros de club y sobre todo amigos, que era lo que más importaba.
Con todo esto, Pin y Pon aprendieron que aunque la vida sea dura puedes conseguir lo que más desees, casi todos tus sueños se harán realidad con el esfuerzo necesario.
Y July aprendió que lo importante no es ganar, sino luchar
lunes, 21 de febrero de 2011
Cómo potenciar el apego seguro en los niños (III y final)
Situaciones de este tipo pueden ser explicadas (también habría otras causas) desde el apego desorganizado.
¿Cómo ayudamos a tratar de pasar de un modelo de representación mental desorganizado a otro más seguro? Cada caso requiere una evaluación individualizada, es difícil dar pautas generales. Suelen ser los perfiles más graves de apego y los más vinculados a la psicopatología (la evaluación también requiere determinar si concomitantemente existe psicopatología asociada o no), pero no por ello debemos desalentarnos y pensar que no se puede hacer nada. El mismo Siegel y otros autores nos dicen que es posible pasar de un apego desorganizado a uno seguro porque el cerebro muestra su plasticidad a lo largo de toda la vida. Al menos podrán coexistir dos modelos mentales: el desorganizado, que siempre puede activarse, mucho más cuanto menos tiempo de buenos tratos lleve el niño, con el seguro, que progresivamente se irá instalando en la mente del menor con nuestras pautas educativas y nuestros cuidados.
Lo que recomiendo, en base a mi experiencia de tratamiento, son las siguientes orientaciones. Reflexionad sobre ellas para vuestro caso concreto y hacedlas vuestras, si os convencen. No olvideis que cada niño es un mundo:
- Predecibilidad y consistencia en las respuestas comunicativas en la educación del niño y en las pautas normativas. Adelantar y hacer predecible qué se espera de él y qué se puede y no se puede hacer.
- Cuidar en la comunicación los cambios de rutina, las modificaciones en los planes. Generan gran inseguridad y pueden desatar una respuesta desorganizada caótica, agresiva, irascible e incluso en algunos niños, desconectada (disociada), como si no estuvieran presentes, distanciados de sus procesos mentales.
- En los momentos de agresividad, es cuando más miedo probablemente siente el niño. Tratar de calmarle con las palabras y no entrar en la discusión. Afirmar que sentimos que no le guste lo que le proponemos (si es una norma) pero que se debe hacer por la razón que esgrimamos. Pero no entrar en la discusión. Hay que evitar entrar en la escalada que el niño nos propone. Si se desata ante nuestra consistencia y firmeza una respuesta agresiva, entonces es necesario contener al niño físicamente, lo cual no significa hacerle daño, sino sujetarle físicamente para que evite dañar o dañarse. Un contenedor físico es un precursor de un contenedor emocional que necesitan vivir. Anticiparle de antemano que cuando haya una situación en la que se muestre con rabia y pueda hacer daño o dañarse, se le sujetará pero para pararle, nunca para hacerle daño. Evitar los castigos físicos (tortas, etc.) Gatillan más la cólera del niño y le confirman en su modelo mental de que el adulto es maltratador (lo que han vivido en su pasado) Hay que sujetarles hasta que suelten toda la rabia interna y se calmen o rompan a llorar.
- A veces, nuestra consistencia la agradecen. El hecho de que nos vean consistentes y firmes pero no entrando en su espiral de maltrato (la cual activan en los cuidadores por los modelos parentales inadecuados interiorizados) es un comienzo para ganar en contención y confianza.
- Precisamente, de confianza se trata. Cuando la vayan interiorizando, mejorará la relación con nosotros y puede aparecer el afecto.
- A veces, transmitirles que están muy alterados (y nosotros también) y que vamos a serenarnos parando un momento (no dejándole yéndonos de la habitación porque pueden vivirlo como abandono) y esperando a calmarnos, puede resultar con algunos niños. Por ejemplo: “No te quieres poner las zapatillas e ir a clase hoy. Bueno, yo me voy a enfadar y tú también. Algo te debe de pasar hoy, así que esperaremos aquí sentados con calma a que estemos tranquilos y te pongas el calzado” A veces, tenemos prisa porque nos puede el día a día, pero yo siempre insisto en lo mismo: si hay que llegar tarde se llega, lo importante es no caer en esa espiral de “pelea” con el niño. Este no está seguro del adulto muchas veces y aferrarse en sus percepciones y tomar el control es lo que le da seguridad. Cuanto menos tiempo de convivencia lleve con nosotros, más desconfiará y no estará seguro de cómo le trataremos porque en su mente está representada la imagen de un progenitor dañino junto sentimientos de ira, miedo, dolor… Hace falta años para llegar a confiar.
- Comprender y tener presente siempre que las conductas negativas del niño derivadas de un apego desorganizado son producto de un sufrimiento, y que fueron sus mecanismos de adaptación en un entorno hostil. La biografía del niño y sus experiencias son determinantes en la aparición de estos comportamientos, no hay nada malo interno en el niño. Ayudarle al menor a que haga esta lectura para evitar la gestación de un autoconcepto de “niño malo”
- Paciencia, paciencia, paciencia…. (seguid hasta el infinito) Y perseverancia, perseverancia, perseverancia (seguid hasta el infinito) E incondicionalidad (seguid hasta el infinito) A pesar de todo, hay que evitar el sentimiento expulsivo que estos niños pueden llegar hacernos sentir y transmitirles que sus conductas no nos gustan porque son dañinas (vamos a trabajar con él para que aprenda otros comportamientos, no olvidemos que los suyos son propios de un aprendizaje en un contexto de supervivencia) pero siempre le vamos a querer y aceptar, ayudarle y estar ahí. Precisamente esta es la fórmula que propone, entre otras muchas valiosísimas cosas, en su libro "Indómito y entrañable. El hijo que vino de fuera” el autor José Ángel Giménez Alvira que cuenta su experiencia de crianza y vinculación con su hijo adoptado a los nueve años víctima de malos tratos antes de la adopción. Magnífico libro y guía que recomiendo desde ya.
Hay más pautas y orientaciones que se pueden proponer para este perfil de niños con apego desorganizado con rasgos punitivos, espero con interés las que queráis plantear en los comentarios para que todos nos beneficiemos de las mismas. Previa reflexión, claro está.
Termino esta trilogía sobre cómo potenciar el apego seguro en los niños y la semana que viene estoy aquí de nuevo con una delicatessen: un cuento hecho por una niña que acude a psicoterapia conmigo, ejemplo de narrativa resiliente.