lunes, 14 de septiembre de 2020

"El gran secreto de Luar", un cuento creado por Loli Urizar Nieto para ayudar y a apoyar niños/as pequeños en la transición de un centro de menores a una familia adoptiva.

Firma invitada: 

Loli Urizar Nieto

Educadora social y traumaterapeuta


Unas breves líneas para agradecer la capacidad creativa y la generosidad de Loli Urizar Nieto, educadora social y traumaterapeuta (miembro de la red apega de profesionales). Ella nos regala el cuento "El gran secreto de Luar" que ha creado para apoyar a niños pequeños (4-8 años) en el delicado tránsito -y proceso- de convivencia y vinculación con los educadores y compañeros del Hogar de Acogida San José de Gijón a unos padres adoptivos. 

Loli Urizar se vio en la necesidad de encontrar instrumentos en los que apoyarse para comunicar adecuadamente al niño este importante acontecimiento de su vida y trabajar con él el acompañamiento emocional y relación con el nuevo hogar y padres. Pero no encontró nada específico y adaptado a estas necesidades. Por eso, se animó a crear -porque ella tiene una gran capacidad para ello, además de sensibilidad y empatía- un material concreto para que pueda usarse con niños y niñas que se encuentran en esta franja de edad y en esta situación. 

Le animé a compartirlo para que podamos beneficiarnos todos y todas las que trabajáis en este ámbito de la protección a la infancia. Sólo os pido que reconozcamos el excelente trabajo de Loli Urizar y su autoría cuando lo compartáis, pues ella nos ofrece un enlace de descarga gratuito al final de este post para que podáis haceros con el cuento. Muchas gracias, Loli Urizar, por tu participación y tu desinteresada contribución. 


PRESENTACIÓN DEL CUENTO "EL GRAN SECRETO DE LUAR", por Loli Urizar




Soy Loli Urizar, Educadora Social y Traumaterapeuta, y trabajo en el ámbito de protección a la infancia.  Desarrollo una parte de mi trabajo en un programa de Acogimiento Residencial de la Fundación Hogar de San José, en Gijónaplicando el paradigma de los buenos tratos a la infancia de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. 

 

Personalmente era la primera vez que afrontaba el trabajo de preparar a un@ niñ@ para la adopción y cuando me puse a buscar material que apoyara mi intervención no pude encontrar nada. En este contexto nace el cuento que hoy comparto, como un material de apoyo para trabajar con l@s niñ@s de nuestro Centro el momento de comunicarles que van a ser adoptados. Afrontábamos este reto con un@ niñ@ que había vivido recientemente la adopción fracasada de otr@ niñ@ del centro, su historia familiar contaba con un acogimiento familiar de un@ herman@, también fracasado, seguía manteniendo visitas con sus padres, últimamente muy espaciadas en el tiempo, pero presentes para el/la niñ@ y había pasado demasiado tiempo desde su llegada al centro. 

 

José Luis Gonzalo Marrodan, al que pasé la lectura para que la supervisará y aportará desde su experiencia, y al que agradezco la disponibilidad y el acompañamiento que siempre me brinda, me invitó a compartir en el blog Buenos Tratos este material, que consta de el cuento y unas actividades que se pueden ir realizando a medida que se avanza en la lectura, lo que acepté de inmediato pues seria una manera de aportar al blog que tanto nutre mi labor profesional. Otra de las personas que supervisaron el cuento fue Mercedes Moya, de la Asociación Adopción Punto de Encuentro, experta en el tema y a la que agradezco sus aportaciones y apoyo. 


Espero que este material pueda ayudar a l@s niñ@s y a los profesionales que trabajamos con ell@s a abordar el tema.

Enlace para descargar "El gran secreto de Luar"

jueves, 10 de septiembre de 2020

Seminario on line con Boris Cyrulnik y Jorge Barudy, organizado por Hestía, centro internacional de psicoterapia, 18 y 19 de septiembre de 2020

Organizado por Hestía
Centro internacional de psicoterapia
"El cerebro social"



Seminario con Boris Cyrulnik y Jorge Barudy


Inscripciones


Programa



El seminario se centrará en el cerebro como un órgano vital social y su construcción mediante las relaciones interpersonales desde una perspectiva interdisciplinar, en la que se tratarán temas tanto de aspectos biológicos como relacionales y cómo estos se influyen mutuamente. 

Los asistentes tendrán la oportunidad de comprender cómo la relación y la experiencia, la palabra, el sentido y la construcción de la realidad son todos aspectos íntimamente ligados con la biología, el cerebro y el desarrollo humano. Desde esta base, se hablará del la prevención y del tratamiento, de la salud y la enfermedad, del desarrollo neuroemocional a lo largo del ciclo vital y de la importancia de la resiliencia.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Psicoterapia en el confinamiento, por Arturo Ezquerro, psiquiatra.


Firma invitada
Arturo Ezquerro


Título del artículo:
Psicoterapia en el confinamiento

Arturo Ezquerro*

Desde el blog Buenos tratos, muchas gracias, una vez más, a Arturo Ezquerro, por colaborar con el blog Buenos tratos escribiendo este artículo a propósito de un caso clínico durante el confinamiento motivado por la pandemia del virus COVID-19. Para nosotros, es un lujo contar contigo y que podamos aprender de un caso clínico que tú has tratado.


Introducción

La pandemia de la Covid-19 se propagó veloz, sin respetar fronteras ni nacionalidades. En Reino Unido, un país todavía alborotado y profundamente dividido por el Brexit, sus efectos han sido devastadores. Tras unos retrasos difíciles de explicar, el 24 marzo 2020, el primer ministro Boris Johnson impuso un confinamiento que supuso la cancelación súbita de cientos de miles de citas y sesiones clínicas con pacientes. 

Este artículo tiene como objetivo reflexionar sobre la supervivencia del trabajo psicoterapéutico dentro de las circunstancias excepcionales del confinamiento, de cara a estimular a nuestros colegas a continuar haciendo su trabajo. 

Psicoterapia y tecnología digital

Ayudar a otras personas a sobrevivir emocionalmente ha sido y es una parte integral de mi propio camino de supervivencia. Durante la pandemia, he tenido una sensación creciente de que (además de cuidar a mis pacientes) escribir sobre el contexto más amplio de la crisis sanitaria, social y política, desde una perspectiva del apego, es también una parte importante de hacer mi trabajo (especialmente ahora que me he hecho mayor).

Los seres humanos hemos evolucionado para adaptarnos al cambiante entorno social y tecnológico. Sin duda, la tecnología ha aumentado considerablemente nuestra capacidad de sobrevivir y de prosperar, ha hecho que nuestros cuerpos y cerebros evolucionen, y ha cambiado nuestras costumbres y culturas. 

El desarrollo creativo de herramientas y artilugios tecnológicos ayudó a nuestros ancestros de tiempos remotos a sobrevivir en entornos hostiles, y la tecnología digital nos está ayudando a combatir una pandemia sin precedentes.

La crisis del coronavirus ha amplificado nuestra exposición a una cultura de masas global. Desde al menos mediados de marzo 2020, hemos recibido noticias e informes diarios sobre el impacto de la pandemia en todo el mundo. 

Con las medidas del confinamiento, se nos ha pedido que aceptemos restricciones drásticas en nuestras libertades, no sólo para proteger nuestra propia vida sino también la vida de otras personas. Las restricciones actuales recortan temporalmente algunos de nuestros derechos y nos impiden actuar de ciertas maneras, pero también implican una nueva visión global que se nos pide que aceptemos por el bien común.

Como psicólogos, psicoterapeutas y profesionales de la salud mental, al menos para la mayoría de nosotros, nuestro trabajo clínico se ha visto repentinamente afectado por el confinamiento.

Ahora tenemos que aceptar que, en las circunstancias actuales, la tecnología digital se ha convertido en una ayuda poderosa, que está creando posibilidades terapéuticas esperadas e inesperadas. 

De hecho, la tecnología digital nos ha permitido que continuemos haciendo nuestro trabajo, el cual en esencia consiste en crear las condiciones psicológicas más favorables para que otras personas sobrevivan emocionalmente y puedan seguir creciendo.

La psicoterapia online ha sido una opción real desde principios del siglo XXI, ya sea sola o combinada con sesiones presenciales (Cundy, 2015). Sin embargo, la mayoría de nosotros hemos seguido trabajando en un entorno de consultorio tradicional, en el que controlamos en gran medida el espacio y ofrecemos un ambiente único, personalizado y coherente para nuestros pacientes. 

Ahora tenemos que adaptarnos a trabajar de forma remota y a compensar creativamente la pérdida de cierta información visual y contextual, así como la pérdida de intimidad.

Cuando se impuso el confinamiento a finales de marzo en Reino Unido, hablé con cada uno de mis pacientes y todos acordaron continuar las sesiones de psicoterapia usando la plataforma audio-visual de Skype.

He conseguido persuadirme a mí mismo de que la tarea no consiste en trabajar desde casa, sino en estar en el trabajo durante una crisis excepcional. Con cada paciente, he intentado construir conjuntamente un espacio virtual seguro donde sea posible seguir trabajando juntos en la terapia, dentro de este nuevo entorno remoto.

"Construir con cada paciente un espacio virtual seguro"
(Arturo Ezquerro)
Fuente foto: enetic

Afortunadamente, todos mis pacientes anteriores a la pandemia estaban bien asentados en la terapia presencial y mantenían una relación de apego conmigo: me percibían como una base segura (Bowlby, 1988). Su confianza en la relación terapéutica les ha permitido cambiar a la terapia digital sin un malestar excesivo. 

La ruptura del encuadre terapéutico ha sido relativamente pequeña y hemos podido repararla psicológicamente. Estos pacientes siguen viéndome como una base lo suficientemente segura en la terapia remota.

Dicho esto, también me gustaría señalar que, en la terapia tradicional, el tiempo necesario para viajar al consultorio y para volver del mismo es un aspecto valioso del formato: ofrece una buena oportunidad para que el paciente se prepare mentalmente para la terapia y, tras la sesión, para que tenga tiempo y espacio para retornar a sus actividades cotidianas.

En el nuevo entorno virtual, trato de crear espacio al comienzo de cada sesión para hablar con los pacientes brevemente sobre las circunstancias de dónde y cómo se encuentran. También trato de usar los últimos cinco minutos de la sesión para facilitar el proceso de que ellos se reenganchen con su vida diaria. 

Intento, en la medida de lo posible, asegurarme de que mis pacientes en Skype tengan la misma visión de mí en la cámara. Para ello, compruebo siempre mi posición ante el ordenador antes de comenzar la sesión y llevo el mismo tipo de ropa que cuando voy a trabajar.

Un caso clínico

A continuación voy a describir el caso de una joven de 18 años, que tuvo un episodio psicótico agudo recientemente. La llamaré Susana. He cambiado detalles y circunstancias, siguiendo estrictamente las pautas del General Medical Council en Reino Unido, para proteger la confidencialidad de los pacientes. 

Un colega me llamó para pedirme que valorase la posibilidad de ofrecerle a Susana psicoterapia online. La lista de espera en el Servicio Público de Salud era muy larga, y el confinamiento había empeorado la situación. Mi colega no se sentía lo suficientemente seguro como para ofrecer terapia remota a alguien que no conocía y que se presentaba con antecedentes de psicosis. Reconocí dentro de mí una ansiedad moderada por la novedad de la situación, pero decidí tirar hacia delante.

En vista del hecho de que Susana es todavía una adolescente, pensé que sería útil hablar con sus padres y con los profesionales involucrados en su tratamiento. Mi intención era conectar las mentes de las personas que la cuidaban, entre sí y conmigo. 

De este modo, confiaba poder crear un espacio virtual de apego, en el que Susana pudiera sentirse lo suficientemente segura como para trabajar conmigo en terapia remota.

Antes de ofrecerle una cita en Skype, me comuniqué con sus padres por correo electrónico. Se habían mudado temporalmente de Portugal a Inglaterra, justo antes del confinamiento para apoyar a su hija durante su periodo de rehabilitación. 

Les sugerí que le pidieran a ella que me escribiese confirmando su deseo de tener psicoterapia conmigo online y autorizándome a hablar con ellos y con los profesionales que la atendían. Al día siguiente, recibí un email de Susana dándome el consentimiento que le pedía.

Me puse en contacto con su médico de cabecera, así como con su psiquiatra y su trabajadora social en el servicio de intervención temprana en psicosis, con el fin de familiarizarme con su historial clínico y de acordar un plan de tratamiento conjunto en el que compartiésemos responsabilidades coordinadamente. También hablé con los padres para obtener la información más completa posible sobre la historia de apego de Susana y sobre los antecedentes familiares. 

Este trabajo preliminar fue una parte importante de la valoración psicodinámica del problema, y una forma de decirle a Susana que sus figuras de apego primarias y sus figuras de apego subsidiarias estábamos trabajando al unísono para ayudarla del mejor modo posible.

La crisis psicótica se desencadenó de madrugada, un día principios de febrero 2020. Después de haber fumado cannabis con sus amigos durante toda la tarde y toda la noche, en vez de volver a su residencia de estudiantes, Susana comenzó a caminar sin rumbo. La policía la encontró en un estado mental confuso, que incluía delirios y alucinaciones, tanto visuales y como auditivas. 

Fue detenida y llevada a un hospital psiquiátrico, donde permaneció internada durante casi dos meses, con una alta dosis de medicación antipsicótica. Después de que sus síntomas psicóticos de primer rango remitiesen, fue dada de alta del hospital. Varias semanas después recibí la llamada de mi colega, en la que me pidió que ofreciese a esta paciente psicoterapia online.

En nuestra primera sesión, le dije a Susana que nos estábamos reuniendo a través de Skype para protegernos a nosotros mismos y para proteger a otras personas de la Covid-19. Este mensaje produjo en ella un impacto importante, y ayudó a que nuestra relación terapéutica tuviese cierto carácter horizontal, dentro de nuestro diferencial de poder. 

La gravedad de la pandemia hizo que el formato de las sesiones tuviese como objetivo no sólo la seguridad y el bienestar de Susana, sino también mi seguridad y la seguridad de millones de otras personas. Todos nos encontrábamos ante una amenaza común, de modo que Susana y yo formábamos parte de una dinámica grupal más amplia en la que era necesario luchar juntos de diversas maneras para sobrevivir en grupo.

La animé a que fuese a su propio ritmo, y una serie de temas han ido surgiendo gradualmente en su terapia. El cuadro psicótico inicial fue muy florido. El primer psiquiatra que la vio consideró que podría tratarse de una fase psicótica maníaca, por su conducta desinhibida. Durante las primeras semanas en el hospital, se quitaba la ropa con frecuencia e iba desnuda a las habitaciones de otros pacientes. Pensé que sería importante entender este síntoma.

En los meses anteriores, entre septiembre 2019 y febrero 2020, Susana había estado fumando grandes cantidades de cannabis diariamente con otros cinco adolescentes tardíos (dos chicas y tres chicos) que estaban en el primer curso de la universidad.

La mayoría de los días, Susana continuaba fumando sola al regresar a su habitación en la residencia del campus universitario. Esto dio lugar a un estado de intoxicación crónica que desembocó en una psicosis muy florida, algo que ahora lamenta profundamente.

Susana es hija única. Nació en Guatemala de padres brasileños que estaban iniciando una carrera como diplomáticos. Durante los primeros 15 años de su vida, la familia vivió en ocho países diferentes. Susana formó una relación de apego razonablemente seguro con su madre y con su padre, pero no se arraigó a ningún lugar. 

En uno de los muchos colegios donde fue educada, unas niñas mayores la acosaron y abusaron sexualmente, desnudándola y manoseando las zonas erógenas de su cuerpo. La experiencia fue perturbadora para Susana y la mantuvo en secreto. Pensé que su conducta en el hospital durante la fase psicótica pudo ser una expresión de este trauma infantil no resuelto. 

Fuente foto: grupoeducar.cl

Por otro lado, con tantos cambios de colegio, Susana no pudo establecer un apego grupal seguro. Gradualmente, desarrolló un ansia reactiva de querer pertenecer a un grupo de pares más estable.

Cuando Susana tenía 16 años, sus padres se mudaron a Portugal, pero esta vez la enviaron a un internado en Inglaterra para que cursase los dos años del bachillerato. En el primer año, le resultó difícil encajar en el nuevo grupo, pero estableció amistad con un chico. Su relación fue bastante íntima y se hicieron confidentes, pero no llegaron a tener relaciones sexuales. Al final del curso académico, su amigo se mudó a otro país y perdieron contacto. 

En el segundo curso, Susana se unió a un grupo de amigos que habían estado saliendo juntos durante el año anterior. Estaban comenzando a experimentar con drogas, especialmente el cannabis, pero ella no se unió a estas actividades y pasó a ser el elemento discordante del grupo.

Con esos antecedentes, en septiembre 2020, Susana comenzó la universidad. Se unió a un grupo formado por otras dos chicas y tres chicos, que fumaban cannabis con regularidad. Esta vez, no quiso sentirse excluida del grupo y comenzó a fumar porros con ellos todos los días. Inicialmente para ella, el cannabis fue una forma de experimentación adolescente con cosas nuevas. 

Sin embargo, compartir la droga con los otros se convirtió en una expresión de su fuerte deseo de pertenecer a un grupo de pares, después de sus fracasos anteriores. También descubrió que era una manera de desconectarse de los recuerdos traumáticos de sus experiencias escolares abusivas y de sus múltiples separaciones. 

Desafortunadamente, Susana quedó gradualmente atrapada en esta cultura juvenil de consumo de drogas recreativas y, sin darse cuenta, perdió el control de la situación.

En las sesiones de terapia, intento reconocer las dos realidades (externa e interna) en la vida de Susana y la interacción constante entre ambas. Acepto que hay muchas cosas que no sé sobre ella y trato de aprender de ella a través del desarrollo de lo que Wilfred Bion (1980) describió como visión binocular:

“El analista puede aprender a seguir con un ojo aquellos aspectos de un paciente sobre los cuales él sabe que no sabe, mientras mantiene el otro ojo en lo que siente que sabe. Hay una tensión creativa entre el saber y el no saber” (Bion, citado en Casement, 1986).

Hacia la mitad de una de las sesiones de terapia, la tecnología digital nos jugó a Susana y a mí una mala pasada: perdimos la conexión y la pantalla se oscureció por completo. Decidí llamarla por teléfono de inmediato. Era consciente de las dificultades adicionales que una desconexión repentina podría causar a alguien que está recuperándose de un episodio psicótico. 

La ruptura técnica en Skype no fue reparada y tuvimos que continuar la sesión por teléfono. Susana dijo que se sentía un poco asustada, pero resultó problemático explorar la naturaleza de sus miedos porque no se sentía capaz de hablar. Pensé que ella podría percibir el silencio como persecutorio y le hablé calmadamente, de una manera tranquilizadora. Susana me lo agradeció.

Después de la sesión, reflexioné sobre esta ruptura y recordé que Sigmund Freud había explorado el tema de la luz y la oscuridad. Me emocionó leer de nuevo un conmovedor relato en el que Freud expresaba agradecimiento a un niño de tres años, a quien una vez escuchó gritar por la noche:

“Tiíta, háblame. Estoy asustado porque está muy oscuro”. 

Su tía entonces le preguntó: ‘¿Cómo pueden ayudarte mis palabras si no me ves?’ 

A lo que el niño respondió: “No importa, si me hablas se enciende la luz” (Freud, 1905). 

Desde mi punto de vista, este relato de Freud es una bella descripción de nuestra necesidad de apego. Parece claro que lo que más asustaba a este niño no era la oscuridad en sí misma, sino la ausencia de una persona familiar con la que tenía una relación de apego. La presencia de este ser querido a través de su voz lo calmaba. 

Fuente foto: diariodecultura.com.ar

En las siguientes sesiones, Susana reflexionó más a fondo sobre los aspectos traumáticos de su historia escolar, su abuso sexual, los numerosos cambios de país y las dinámicas de los grupos de los que ha formado parte, que contribuyeron a su adicción al cannabis. Se ha dado cuenta de que estaba abusando de la droga como auto-medicación para mitigar su ansiedad y su dolor emocional, y que dicho abuso ha tenido un efecto muy perjudicial para su cerebro en desarrollo.

Después de dos meses de psicoterapia online, dos veces a la semana, Susana ha mejorado lo suficiente para que su psiquiatra le haya reducido la dosis de su medicación antipsicótica a la mitad, con miras a suprimirla del todo lo antes posible. Todavía presenta algunos síntomas negativos secundarios intermitentes, como apatía, lo cual es comprensible en vista de la magnitud de su reciente colapso psicótico. 

A nivel cognitivo, Susana tiene claro que no le gustaría volver a fumar cannabis en absoluto. Sin embargo, todavía sigue siendo vulnerable a la posible influencia negativa de un entorno, al que tiene que regresar, donde un número significativo de sus compañeros fuman la droga.

Susana tiene la intención de volver a la universidad en septiembre, cuando se levante el confinamiento, y comenzar de cero. Es consciente de las dificultades con las que se puede encontrar cuando haya droga a su alrededor. 

Quiere continuar trabajando en su terapia online conmigo para fortalecerse lo suficiente y adquirir la autonomía emocional necesaria, a fin de protegerse de entornos potencialmente dañinos y no caer en la tentación de fumar cannabis de nuevo.

Respecto al pronóstico a largo plazo, soy optimista. Mi opinión se basa en los siguientes factores:

- Primero, Susana no tiene antecedentes psiquiátricos personales o familiares.

- Segundo, tiene el apoyo de su madre y de su padre, con quienes mantiene unos vínculos afectivos razonablemente seguros.

- Tercero, está motivada para cambiar.

- Cuarto, está cooperando bien con su plan de tratamiento, tanto psiquiátrico como psicoterapéutico.

- Quinto, entiende los factores predisponentes y desencadenantes que contribuyeron a su episodio psicótico.

- Sexto, tiene una buena capacidad de introspección.

Susana está comenzando a darse cuenta del posible papel de mecanismos inconscientes en sus sentimientos y en su conducta. Por ejemplo, sin ser consciente de ello, es posible que haya acumulado cierta hostilidad hacia sus padres por una serie de motivos concatenados.

Susana me ha ido comentando progresivamente que nunca le gustaron las frecuentes mudanzas familiares durante su infancia, porque no le permitieron pertenecer a un grupo estable y arraigarse a un determinado territorio o país. Tampoco le gustó que sus padres la enviasen sola a Inglaterra a estudiar en un internado mientras ellos vivían en otro país. 

Es de reseñar que la crisis psicótica ha hecho que sus padres se trasladaran de Portugal a Inglaterra, donde han vivido con ella en un piso alquilado durante los últimos meses. 

Susana y yo hemos acordado continuar las sesiones de psicoterapia online durante el resto del verano, y tener una re-evaluación de su tratamiento en septiembre, cuando se reanuden las clases en la universidad. 

Reflexiones finales

En medio de la pandemia del coronavirus, la tecnología digital ha permitido que los psicólogos, psicoterapeutas y otros profesionales que trabajan en salud mental continúen cuidando a sus pacientes de manera efectiva. Esta tecnología ha permitido realizar sesiones de terapia regulares que de otro modo no habrían sucedido. 

Dentro de las dificultades, ha sido posible explorar el impacto de las rupturas y buscar modos de repararlas. También ha sido posible establecer significativas conexiones emocionales en un entorno virtual, y a una profundidad que se asemeja a la experiencia de las profundas conexiones que habitualmente tienen lugar en la psicoterapia presencial.

En esta situación de emergencia, con la ayuda de la tecnología digital, el psicoterapeuta puede constituirse en una base suficientemente segura para el paciente.

References

Bion WR (1980) Bion in New York and Sao Paulo. (Edited by F. Bion). Perthshire, UK: Clunie Press.

Bowlby J (1988) A Secure Base: Clinical Applications of Attachment Theory. London, UK: Routledge.

Casement P (1986) On learning from the patient. London, UK, and New York, USA: Tavistock Publications.

Cundy L (2015) Love in the Age of the Internet: Attachment in the Digital Era. London, UK: Karnac.

Freud S (1905) Three Essays on the Theory of Sexuality. In Standard Edition: Vol. 7. The Complete Works of Sigmund Freud (1953 edition). London, UK: Hogarth Press.


*Nacido en Logroño, Arturo Ezquerro lleva 37 años ejerciendo como psiquiatra, psicoterapeuta y grupo analista en Londres. Es profesor en el Institute of Group Analysis, y el primer español en conseguir una Jefatura de Servicios Públicos de Psicoterapia en Reino Unido. Es miembro honorario del International Attachment Network y de la World Assotiation of International Studies. Tiene más de 70 publicaciones en 5 idiomas, incluyendo los libros ‘Encounters with John Bowlby’ (Routledge) y ‘Relatos de apego’ (Psimática).

sábado, 5 de septiembre de 2020

Curso Especialista en "Técnicas Gestálticas Aplicadas a la Infancia 2020-21": siguen las entrevistas. Organizado por UmayQuipa.


Os recomiendo esta formación en la cual 

tengo el honor de participar como profesor.

Siguen las entrevistas para el 
Curso Especialista en Técnicas Gestálticas  
Aplicadas a la Infancia 2020-21 

Formación intensiva teórico-práctica 

Organizado por el 
Centro de psicoterapia UmayQuipa, en Madrid

Foto: UmayQuipa


Formación intensiva teórica práctica

La Terapia Gestalt está incluida dentro de las terapias humanistas, aquellas que se acercan al paciente de un modo activo, y con una relación más cercana.

Pero ¿es posible que un terapeuta entrenado para hacer psicoterapia con adultos pueda ejercer en la ayuda a los niños?

No creemos que sea lo mismo y es por esto que después de muchos años de investigación y práctica, venimos desarrollando este seminario de especialización.

Está dirigido a toda persona y profesional que trabaje con niños y necesite de un amplio abanico de técnicas para su mejor desempeño : psicólogos, médicos, mediadores, educadores,  profesores, pedagogos, enfermeras pediátricas , facilitadores emocionales .

Este Seminario es impartido por diversos profesionales del sector bajo la supervisión de Loretta Cornejo Parolini.  Consta de catorce módulos, que se dan a razón de  un sábado al mes. Para mayor información llamar al 91.5493878 o mandar  un correo a umayquipae@gmail.com

PROGRAMA

1.  Diagnóstico gestáltico en niños (Loretta Cornejo).

2. Concepto de figura y fondo. Primeras entrevistas con los padres y el niño. (Loretta Cornejo).

3. Hora de juego (Diana C. de Baumann).

4. El Dibujo del problema, trabajo de la Contratrasferencia desde la Gestalt. (Loretta Cornejo).

5. Del Yo Piel al Yo Ideal. De Winnicott a la Gestalt (Diana Baumann).

6. Taller filosófico para niños (Ani Isabel Bustamante).

7. Técnicas en sesiones de padres. Ejercicio de las normas y rituales en el niño. (Marga de La Torre).

8. Técnicas gestálticas aplicadas a los niños. Segismundo o el uso de la silla vacía. El uso del cuaderno de terapia, el uso del animal doméstico dentro de la sesión (Loretta Cornejo).

9. Grupo de crecimiento personal para niños (Martín Padilla).

10. Casos clínicos, incidentes críticos en terapia. Resistencias a la terapia (Marga de La Torre).

11. Resiliencia y Apego. Contratransferencia y transferencia en la terapia gestalt. (José Luis Gonzalo Marrodán).

12.  Introducción al Focusing aplicado a los niños (Lucía Ema).

13. Cómo cerrar sesiones. La despedida. Los cuidados del terapeuta (Loretta Cornejo).

Programa revisado y aprobado por la Asociación Española de Terapia Gestalt, ya que se ha considerado que las técnicas o herramientas terapéuticas que deben ser utilizadas en el tratamiento de niños deben ser diferentes y otras adaptadas al desarrollo evolutivo del niño.

Información en UmayQuipa

C/ Juan Álvarez Mendizabal, 13, 1º dcha.

Tel.: 91 5493 878

jueves, 3 de septiembre de 2020

Bienvenidos a la 14ª temporada del blog Buenos tratos. Comenzamos con un vídeo sobre apego y adversidad temprana.

 ¡BIENVENIDOS! - ONGI ETORRI!

Lo primero de todo, daros a todos y todas una cordial bienvenida una temporada más, al blog Buenos tratos. ¡Y van ya catorce con esta que inauguramos en el día de hoy! Deseo de corazón que estéis bien de salud -y si no es así, os deseo una pronta recuperación-. Estamos atravesando, como sabéis, un año muy complicado desde que se extendió el COVID-19, primero con el confinamiento y cómo este ha afectado psicológicamente a muchas personas, incluidos los más vulnerables, los niños y niñas. Y segundo, con la crisis económica que está golpeando duro, especialmente a las familias que menos recursos tienen. Y tercero, porque este virus ha causado la muerte de muchas personas entre las que pueden estar nuestros seres queridos. Si este es vuestro caso, os transmito desde aquí mi pesar por ello. En esta época hemos de apelar a la resiliencia, esa capacidad de rehacerse y crecer ante la adversidad, pero siendo muy conscientes de que esta emerge en las personas sólo si les proveemos de un ambiente afectivo, de apoyo y solidario. 

Foto: sanjosebasauri.org

El lunes 7 de septiembre, a las 9,30h (hora Española) volvemos con los artículos y en concreto con uno elaborado por nuestro colaborador habitual, Arturo Ezquerro, psiquiatra y psicoterapeuta, que versará sobre un tema que nos viene muy bien en estos tiempos que corren: "Psicoterapia en el confinamiento", ilustrando el mismo con la presentación de un caso real.

Para abrir boca e inaugurar la temporada, os regalo un vídeo. Es una entrevista que me hicieron -sobre apego y adversidad temprana- Gisela Sole, Gemma Aguilo e Irene Ovalle, bajo la dirección de la profesora Roser Nadal. Son alumnas del Master en Psicología General Sanitaria de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. Ellas eligieron como temática el tema de la adversidad temprana y a través de la profesora Roser me contactaron. Tuve el gusto de charlar con ellas a partir de unas excelentes preguntas que me hicieron, y de disfrutar mucho de un tema que nos apasiona. Os comparto el vídeo porque hablamos también del trabajo a realizar con los niños -y con las familias- para reparar los efectos negativos que estas experiencias adversas dejan en el desarrollo de aquellos, así como de la repercusión en su salud mental a largo plazo. 




lunes, 10 de agosto de 2020

Agradecimiento a todos y a todas los y las apegas del Postgrado de Traumaterapia

 Gracias - Eskerrik asko - Gràcies

Equipo del Postgrado de Traumaterapia de Barudy y Dantagnan

www.traumaterapiayresiliencia.com

Abierto el plazo de matrícula para nuevas promociones 2020-21

De izquierda a derecha: Carolina Saavedra, Veronica Reyes, Marina Mas,
Maryorie Dantagnan, Jorge Barudy, María Álvarez, Angels Guiolà, Tatiana Caseda,
José Luis Gonzalo y Rafael Benito.

Comunicado de agradecimiento 
de todo el Equipo del Postgrado

A todas y a todos los apegas que durante este año 2020 habéis estado cursando el diplomado: Apega 5 Donostia, Apega 11 Barcelona, Apega 1 Madrid A, Apega 1 Madrid B, Apega 6 Donostia y Apega 12 Barcelona.

Este mensaje es para daros las ¡Gracias! por toda la comprensión y paciencia que habéis tenido desde que empezó el confinamiento hasta ahora.

Han sido momentos difíciles, de crisis, de enfermedad, de estrés, obstáculos... y un sinfín de adjetivos que podríamos ponerle a la situación; pero lo más importante es que entre todos y todas lo hemos podido sacar adelante. ¡Resiliencia!

Un abrazo para todas y para todos.

miércoles, 15 de julio de 2020

Luces y sombras de una pandemia, por Arturo Ezquerro, psiquiatra.


Firma invitada:
Arturo Ezquerro

Sólo unas breves líneas para agradecer a Arturo Ezquerro, colaborador habitual de Buenos tratos la deferencia que ha tenido al enviarnos este artículo, tan necesario en estos tiempos de crisis mundial que padecemos a causa de la pandemia del COVID-19. Os comenté que el blog no permanecería cerrado del todo sino que estaría de guardia, pues la situación que vivimos es extraordinaria y requiere de la colaboración de todos. Buenos tratos no puede permanecer ajeno a lo que estamos viviendo y quiere poner su grano de arena, como con este artículo -que apela a la solidaridad como la única vía para que podamos sobrevivir- magníficamente redactado, que me envía Arturo Ezquerro para que pueda compartirlo con vosotros/as. ¡Muchas gracias, Arturo!
Arturo Ezquerro. Nacido en Logroño, La Rioja (la tierra con nombre de vino), Arturo Ezquerro lleva 37 años ejerciendo como psiquiatra, psicoterapeuta y grupo analista en Londres. Es profesor en el Institute of Group Analysis, y el primer español en conseguir una Jefatura de Servicios Públicos de Psicoterapia en Reino Unido. Tuvo a John Bowlby (padre de la teoría del apego) como supervisor y mentor durante los 6 últimos años de su vida (1984-1990). Es miembro honorario del International Attachment Network y de la World Assotiation of International Studies. Reúne más de 70 publicaciones en 5 idiomas, incluyendo los libros “Encounters with John Bowlby” (Routledge) y “Relatos de apego” (Psimática).

Portada del libro escrito por Arturo Ezquerro titulado:
"Relatos de apego. Encuentros con John Bowlby"

Título del artículo: 
Luces y sombras de una pandemia
Por Arturo Ezquerro.

El Tratado de Maastricht, firmado en 1992, creó una ciudadanía europea común y un ambicioso capítulo social. La Comisión de la, ahora llamada, Unión Europea (UE) propuso una directiva que incluyese un salario mínimo común en todos los estados miembros.
Como era de esperar, los países más ricos del norte impugnaron la propuesta ya que, según ellos, su aprobación implicaría una intrusión inaceptable en las políticas sociales nacionales. Reino Unido fue de hecho uno de los países que se opuso a la idea con mayor ferocidad.
En menos de un año se fundó un nuevo partido político: UKIP (el partido para la independencia de Reino Unido), que ha sido el principal impulsor del Brexit. La directiva social propuesta por la Comisión Europea fue degradada a una mera recomendación no vinculante, que acabó enterrada bajo toneladas de nuevos trámites burocráticos.
La idea de un salario mínimo paneuropeo ha sido resucitada recientemente por el  Parlamento español, con el apoyo de ministros de otros países del sur de una Europa devastada por la peor tragedia de vidas humanas desde la Segunda Guerra Mundial, y por la amenaza de una recesión sin precedentes.
No sabemos qué va a ocurrir, pero sí sabemos que éste es un momento clave para desarrollar un pensamiento radical de apego grupal (Ezquerro, 2019).  
Algunas de las funciones clave del apego humano son la protección, el afecto, y la accesibilidad a figuras de apego y a grupos constituidos como figuras de apego (Bowlby, 1969, 1988). La pandemia del coronavirus está mostrando que el apego a otras personas sólo puede ser suficientemente seguro como parte de un apego grupal seguro.
Se estima que hay más de 100 millones de ciudadanos en situaciones de pobreza o de exclusión social en la UE. Un salario mínimo ofrecería una red de seguridad, muy necesaria ante el riesgo real de que aumenten los casos de pobreza y exclusión.
Todas las personas, especialmente las que se encuentran en situaciones más vulnerables, deben tener acceso a mecanismos públicos que garanticen la asistencia sanitaria y la protección social, con vistas a mejorar la capacidad para cuidarse a sí mismas y a sus familias.
La crisis del coronavirus ha provocado una emergencia sanitaria y socioeconómica en Reino Unido y en muchos otros países. Hay luces y sombras y es necesario percibir ambas realidades.
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El 12 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró un estado de pandemia global. Al día siguiente, mientras la mayoría de los países de la Europa continental cerraban escuelas, cancelaban vuelos e imponían cuarentenas estrictas, el gobierno británico empleó una estrategia de "inmunidad de manada". El primer ministro Boris Johnson, que repetidamente había ignorado la opinión de los expertos sobre los riesgos del Brexit, ahora se escudaba en las ideas peculiares de su círculo íntimo de asesores.
El plan original de Johnson fue insensible y peligroso. Parecía no entender la urgencia de la situación y daba prioridad a la “salud” de la economía en lugar de la salud de la población: la generación y el mantenimiento de la riqueza eran más importantes que las vidas humanas. Este enfoque significaba que decenas de miles de personas, sobre todo las de mayor edad, iban a ser sacrificadas por el presunto bien de la economía.
A medida que las muertes iban aumentando exponencialmente y que el Servicio Nacional de Salud británico era empujado al borde del colapso, Johnson tuvo que dar un giro brusco de 180 grados e imponer un confinamiento en todo el país a partir del 24 de marzo. Este retraso hizo que Reino Unido se haya convertido en el país europeo con mayor número de infectados y de muertes por la Covid-19.
La ansiedad y la confusión de los primeros momentos de la pandemia contribuyeron a una reacción generalizada de pánico, que resultó en el vaciado súbito y masivo de las estanterías de los supermercados. En particular, la crisis del papel higiénico (que duró varias semanas) podría interpretarse como un ejemplo de psicosis colectiva y, también, como una poderosa metáfora sobre los excrementos que los seres humanos producimos en situaciones de miedo intenso no digerido.
En contraste con esa conducta incontrolada de diarrea emocional, muchos voluntarios compraron comida y la dejaron generosamente en la puerta de sus vecinos ancianos, para que éstos no tuvieran que salir de casa y correr el riesgo de infectarse. Resulta curioso que algunos de los pacientes infectados por la Covid-19 han tenido síntomas gastrointestinales, particularmente diarrea, como primer signo de la enfermedad (Rettner, 2020).
El 25 de junio, en la fase inicial de desconfinamiento y con temperaturas inusualmente altas de hasta 33 grados, miles de británicos abandonaron sus hogares para disfrutar del buen clima junto al mar. Algunos se comportaron como hooligans. A la mañana siguiente, tuvieron que retirarse 15 toneladas de basura de las playas de la bella costa de Kent, al sureste de Inglaterra, lo que llevó a las autoridades locales a exigir que en futuras visitas a la playa la gente tuviera que llevarse la basura a casa.
Hay muchos otros casos de luces y sombras en la gestión de la pandemia; por ejemplo, la confección y distribución de máscaras protectoras. Por un lado, se han generado economías ocultas y corruptas que se han dedicado a la producción de máscaras a granel para obtener grandes beneficios. Por otro lado, muchas personas han tejido máscaras en sus hogares para repartirlas gratuitamente entre las personas con pocos recursos.
En esa línea solidaria, unos 750,000 voluntarios se han ofrecido para ayudar al Servicio Nacional de Salud. También se ha creado una página web que incluye a cientos de nuevos grupos de ayuda mutua en todo el país. En contraste con estas acciones solidarias, se han contabilizado actos de desprecio y egoísmo, incluso por parte de personas en posiciones de poder y responsables de asegurar que la población respetase el confinamiento.
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A nivel personal, Dominic Cummings (el principal asesor del primer ministro) hizo lo que le dio la gana sobre el confinamiento y violó la ley de salud pública. Para más INRI, el Gobierno británico estuvo presto en condonar su conducta, lo que ha interferido con los procesos legales preceptivos y ha impedido que se haya investigado el caso adecuadamente.
Por supuesto, Boris Johnson quiere que Cummings permanezca a su lado a toda costa. De hecho, Cummings con frecuencia le aconseja a Johnson que sea “honesto” con vistas a conseguir un Brexit puro y duro lo antes posible. Pero ésta no es una honestidad en el sentido común de la palabra, sino su interpretación de lo que debe ser la lealtad a su propia idea de un Brexit que permita todas las deshonestidades.
Afortunadamente, el altruismo generoso está predominado sobre el egoísmo destructivo. La tragedia del coronavirus ha generado impulsos colectivos de empatía y ayuda mutua. Esta ayuda basada en la reciprocidad tiende a emerger en aquellas comunidades que atraviesan mayores dificultades, como suele ocurrir en situaciones de guerra.
El pensador y escritor uruguayo Eduardo Galeano (2009) describió algunas diferencias entre caridad y solidaridad. Para él, la caridad es vertical y se dirige de arriba hacia abajo. A veces crea sentimientos de inferioridad e impotencia en las personas afectadas, a quienes se transmite el mensaje de que son incapaces de atender sus propias necesidades. Estas personas pueden perder la confianza en sí mismas. A diferencia de eso, la solidaridad es horizontal.
En una crisis como esta, la solidaridad y la ayuda mutua enfatizan que todos estamos en el mismo barco y que, unidos, podemos tener la suficiente fortaleza y desarrollar la capacidad necesaria para cuidarnos unos a otros. Para que esto sea posible, necesitamos disponer de suficientes recursos sociales, económicos y de salud pública.
El concepto de ayuda mutua fue formulado por el biólogo, filósofo y sociólogo ruso Peter Kropotkin a comienzos del siglo XX. Argumentó que ayudar y proteger a los demás, y atender las necesidades del grupo, ha sido esencial para la supervivencia de muchas especies, incluida la humana, a lo largo de millones de años de evolución. Kropotkin (1908) también postuló que además de una ley natural de lucha mutua, existe en la naturaleza una ley más importante de ayuda mutua.
La cooperación es más necesaria para la supervivencia que la competición. Los logros más altos de la raza humana han sido el resultado de la colaboración grupal y del apego grupal, según aprendí en mi supervisión con el psiquiatra y psicoanalista británico John Bowlby.
John Bowlby, supervisor de Arturo Ezquerro
Las tragedias colectivas pueden cambiar la conciencia social y las prioridades políticas. A nivel mundial, la pandemia ha resucitado de alguna manera uno de los lemas utópicos de la revolución hippy de finales de la década de 1960: "Sé realista, pide lo imposible".
La Covid-19 de hecho ha conseguido que algunas cosas que nos habían dicho que no sucederían, y que nunca podrían suceder, resulta que han sucedido:
A las pocas semanas de la pandemia, Irlanda nacionalizó sus hospitales privados; Canadá otorgó cuatro meses de ingresos básicos a quienes perdieron sus empleos; Alemania pagó 1.300 millones de euros a los autónomos y a las pequeñas empresas; Portugal decidió tratar a los inmigrantes irregulares como ciudadanos de pleno derecho; las emisiones de carbono se desplomaron repentinamente…
Con la mejor de las intenciones, mucha gente sigue diciendo que es esencial volver a la "normalidad" cuanto antes. Sin embargo, uno de los mayores peligros es creer que todo estaba bien antes de la crisis, y que lo único que debemos hacer es regresar al estado anterior. Eso sería un craso error:
La vida ordinaria antes de la pandemia ya era una plaga de desesperación, de discriminación y de exclusión para demasiados seres humanos; una catástrofe ambiental y climática; una obscenidad de desigualdad…
La crisis en curso es una oportunidad para el reconocimiento universal de que debe haber suficiente comida, ropa, vivienda, servicios sociales, atención médica y educación para todos. Estos derechos básicos no deben depender del trabajo que uno tenga o del dinero que uno gane. No debemos aceptar un mundo en el que unas personas estén protegidas y otras no.
La esperanza de cambiar las cosas  puede coexistir con la dificultad y el sufrimiento. La esperanza no es un optimismo ciego de que todo va a salir bien, sino una fuerza positiva que nos ayuda a seguir adelante en medio de la adversidad y la incertidumbre.
Es nuestra responsabilidad colectiva involucrarnos de alguna manera y a diferentes niveles en el diseño y la implementación de políticas sociales. Así podremos contribuir como grupo a que la crisis del coronavirus ayude a cambiar el rumbo político, para que sea posible crear un tipo de sociedad que se constituya en una base suficientemente segura para todos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bowlby J (1969) Attachment and Loss: Vol. 1. Attachment (1991 edition). London: Penguin Books.
Bowlby J (1988) A Secure Base: Clinical Applications of Attachment Theory. London: Routledge.
Ezquerro A (2019) The Power of Group Attachment. In: Group Analysis North Open Seminar, University of Manchester, 8 November 2019.
Galeano E (2009) Open veins of Latin America:  five centuries of the pillage of a continent. London: Profile Books.
Kropotkin PA (1908) Mutual aid: A factor of evolution. London: Heinemann.
Rettner R (2020) Diarrhea is first sign of illness for some COVID-19 patients. Live Science. Available at https://www.livescience.com/coronavirus-diarrhea-symptoms.html

Agradecimiento: María Cañete