lunes, 14 de mayo de 2018

“No se trata únicamente de ser buenos padres; también se requiere una buena red", Niels Peter Rygaard, psicólogo experto en adopción


Los trabajos que ha escrito sobre los niños/as que han sufrido abandono han dado notoriedad al psicólogo Niels Peter Rygaard. También los decriben sus actos; en su país, Dinamarca, ha asesorado a numerosas personas con infancias complicadas y a sus familias. En octubre estuvo en Donostia, en las jornadas ‘Buenos tratos. Apego, trauma y resiliencia’.

¿Qué tipo de heridas dejan los abandonos sufridos en la niñez y la adolescencia?

Una cosa es el abandono, perder a la madre es complicado. La cuestión es que muchas veces esos niños/as quedan en manos de instituciones, y que crecen en situaciones de privación. Ahora estamos trabajando, por ejemplo, en orfanatos de Rusia; queremos preparar a los profesionales de estos centros para que actúen de otra manera, pero hay resistencias. Ellos defienden que no hay que tener trato personal con las niños/as... Hay que tomar en consideración que muchos orfanatos de este tipo se originan en hospitales, y parten de una base: el niño/a está enfermo, y, por lo tanto, sólo hay que tomar en consideración su situación física. Hemos visto casos similares en Chile; hay centros en los que los niños/as han de ir uniformados, o en los que siguen usando camas de hospital. En esas situaciones se guían por una visión sanitaria: cómo evitar que los niños/as enfermen, cómo alimentarlos...

Por lo tanto, más que el abandono, son esas situaciones de privación las que dificultan un buen desarrollo de esos niños/as.

Así es. Además muchas veces esos niños, ya antes de llegar al centro, han estado con unos padres o una familia que ha tenido un comportamiento disfuncional.

¿Cómo curar esas heridas?

Es importante entender que esos niños/as tienen un handicap mental; frecuentemente se entienden otros handicaps mentales, pero no los relacionados con el vínculo. Por eso, los padres que han adoptado niños/as han de estar formandose constantemente en ese sentido. También es de vital importancia formar el entorno. Las familias que adoptan, por ejemplo, tienen muchos conflictos con la escuela, o los asistentes sociales. Muchas familias adoptantes quedan aisladas; muchas veces incluso sus familiares los aislan. Les dicen que son demasiado estrictas, o que ponen demasiadas normas. Las familias que obtienen la aprobación y el cobijo del resto de los ámbitos de la sociedad son afortunadas. 

¿Qué tipo de ayuda requieren estas familias?

Yo ofrezco asesoramiento mensual a familias adoptivas. En estas sesiones las familias tienen manera de conversar sobre sus problemas, y de verlos con perspectiva. Son padres que tienen una gran carga emotiva. Bueno, este tipo de herramientas también ayudan a familias sin niños adoptados. Unos padres, si están aislados, existe el riesgo de que utilicen violencia contra los niños. No se trata únicamente de ser buenos padres; también se requiere una buena red en la sociedad.

¿Las privaciones de la infancia dejan más rastro en el aspecto emocional o el congitivo? ?Cuál prevalece?

El emotivo. Tienen dificulates para controlar sus impulsos, para tranquilizarse cuando se enfadan... Muchas veces también es dificil para ellos entender lo que dice la gente. Normalmente los niños/as aprenden qué emocion subyace detrás de cada palabra; por éso, según crecen, al oir esa palabra la relacionan con esa emoción. Pero si no has tenido un proceso de aprendizaje que te lleve a ello, no entiendes lo que dice la gente: porque no lo sientes. Puedes hablarle a un chaval/a sobre lo que está mal, sobre sus consecuencia: pero no te entiende. Te puede decir que sí, que no lo volverá a hacer, pero después lo olvida...

¿Hasta qué punto es posible la resiliencia?

Está condicionada por cuatro factores. Uno: un cuidado afectuoso, durante un periodo prolongado de tiempo, efectuado por un número reducido de cuidadores. Dos: a partir de los 2 años los niños/as han de ser parte de un grupo de criaturas de su edad, ya que es eso lo que le enseñará cómo actuar en sociedad. Tres: los padres o cuidadores han de ser supervisados. Cuatro: hay que evitar los conflictos entre los cuidadores. En casos de divorcio, por ejemplo, al inicio el nivel de estudios de los hijos/as baja, pero si los padres tienen una buena relación, los niños empiezan a estudiar bien de nuevo. Al contrario, si los conflictos persisten, la curva de los estudios empeora. ¡En esos cuatro puntos se resumen seis décadas dedicadas a la educación infantil!

¿Si se dan esos cuatro factores los procesos son exitosos?

Ahí tienes el caso de mi hijo: tenía un gran daño, y, actualmente, con 19 años, está a la par de cualquier otro. Cuanto mayor es el trauma, el proceso se prolongará más: hay que ser realista. ¿Cuántos años tiene Donald Trump? Y todavía no se ha recuperado. Muchos niños que han sufrido privación tienen retrasos; igual tienen 22 años, y siguen actuando como chavales de 14... Frecuentemente, a los 11-12 la pubertad es complicada, y en la primera juventud tienen comportamientos conflictivos, y es difícil protegerlos, porque ellos no entienden que hay nada negativo... Una vez avanzan en la veintena, entonces van mejorando...

Cuánto antes se actúe, los resultados mejorarán. ¿No?

Cuanto más tarde se empieza, los resultados son más pobres. Es esencial contar con buenas escuelas infantiles, buenos centros sanitarios y buenas terapias.

sábado, 12 de mayo de 2018

Apariciones en los medios de comunicación en relación al Comunicado de psicólogos y psiquiatras ante los juicios por violación

APARICIONES EN ALGUNOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN




















lunes, 7 de mayo de 2018

"Cuando los problemas son realmente soluciones"

Bessel Van der Kolk
Con esta frase del psiquiatra Bessel Van der Kolk, reputado experto en trauma a nivel internacional, abro el post de hoy.

Estoy leyendo el libro de Bessel Van der Kolk titulado “El cuerpo lleva la cuenta” y me está enganchando por completo. El psiquiatra holandés es mucho más interesante, estructurado y cautivador cuando escribe que cuando imparte conferencias –le he escuchado tres veces-, donde pierde mucho. Pero en este libro, en honor a la verdad, Van der Kolk está realmente extraordinario. De sobresaliente cum laude. Con este libro te entretienes y aprendes.

“El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, cuerpo y mente en la superación del trauma” está publicado por una editorial (Eleftheria) que decididamente está entregada a la divulgación de obras de grandes autores que tratan sobre el tema del trauma. Lo que hace tan atractivo este libro es la equilibrada mixtura entre conocimiento científico, experiencias profesionales y aportaciones clínicas, todo ello escrito de un modo que resulta entretenido, ágil y claro. Además, es un completo compendio de los temas importantes a desarrollar en el ámbito del trauma psicológico. Me ha gustado mucho el que, a través de sus páginas, se vea a la persona del autor enfrentado a los desafíos que supone tratar con personas traumatizadas. Este libro es también la narrativa de una historia y trayectoria personal y profesional en el ámbito de la psiquiatría, y el denodado esfuerzo de un hombre para que el trauma complejo sea reconocido como un trastorno, empeño por el que todavía él y su Trauma Child Center siguen luchando. 

Si, encima, le añadimos que la obra logra inspirarte, te lleva a hacer reflexiones que no te habías hecho hasta el momento, o descubres que en algunos temas has llegado a conclusiones similares a las que el autor ha llegado, sucede que ya no puedes dejar de leerla hasta el final.


En esta obra Bessel Van der Kolk
plantea que los síntomas pueden, de alguna manera, ser soluciones.

Compartiré algunas de estas conclusiones a lo largo de diferentes entradas. Hoy concretamente quiero hablaros de la sintomatología o las “conductas problema” por las que se nos consulta a los profesionales sanitarios especialistas en psicología o psiquiatría. Un tema del que habla Van der Kolk en su libro. El propone, como vais a ver, un cambio de mirada en cuanto a considerar que la sintomatología -o los problemas- que los pacientes presentan hay que hacerlos desaparecer sin plantearse antes el sentido y función que pueden tener para ellos. Además, estos suelen ser la marca de algo que se encuentra a un nivel más profundo en el cerebro/mente de las personas.

Cuando empecé mi carrera como psicólogo-psicoterapeuta me enseñaron a tratar con trastornos y su sintomatología. De hecho, los planes de estudio de muchos másteres actualmente también se basan en aprender los conocimientos y destrezas necesarias para ayudar a nuestros pacientes a mejorar o superar un cuadro clínico completo: los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo, de conducta, de la eliminación, de la alimentación… No estoy afirmando que esto no deba hacerse, sino que en algunos de estos programas formativos (fundamentados en escuelas de psicoterapia) las explicaciones acerca del origen y mantenimiento de las alteraciones son exclusivamente patográficas: aprendizaje de un trastorno por asociación de estímulos, ganancia secundaria, manifestaciones de un conflicto intrapsíquico inconsciente… La visión historiográfica del individuo, esto es, la persona y su historia de vida (con sus relaciones y acontecimientos de vida pasados y presentes) y cómo ésta ha contribuido a modelar su ser y a explicar la aparición de características psicopatológicas, es una aportación a mi modo de ver, que se ha empezado a considerar por algunos clínicos recientemente.

Durante muchos años trabajé como psicólogo-psicoterapeuta dentro del paradigma de una de estas escuelas: la cognitivo-conductual. Cuando se es principiante y se siente inseguridad, el rigor metodológico y la sistemática que te ofrece esta escuela -con programas paso a paso para casi todos los trastornos- no te los proponía ninguna otra. Además, te convencían afirmando que este paradigma de psicoterapia está basado en investigaciones experimentales donde había demostrado su eficacia frente a otras donde no la era tanta o, incluso, era inexistente. 

No obstante, pienso que desde este modelo ayudé -con algunas técnicas, no con todas, eso sí- a muchos pacientes adultos y menores de edad. Es cierto que algunos de ellos mejoraban con estas técnicas de sus síntomas y comportamientos problemáticos, pero… me quedaba siempre con una inexplicable sensación de que estaba más bien "entrenando" a personas –porque, por ejemplo, que un niño coma no es lo mismo que manipular unos estímulos ambientales para “obligarle” a comer- y dejando a un lado todo su rico mundo interior de emociones, pensamientos, sueños, fantasías y, sobre todo, experiencias de vida reales. Además, me invadía un sentimiento de estar solamente arañando la superficie. Pues los pacientes o desarrollaban nuevos síntomas, o no mejoraban sustancialmente de los que padecían, o sentían que no les estaba comprendiendo, o que eso no era algo que realmente les estuviera ayudando a llegar a la raíz de su sufrimiento. Yo ignoraba su historia de vida porque me habían enseñado que esto era absolutamente irrelevante para el tratamiento (“el pasado no se puede cambiar”, decía un profesor) Importaba el presente y aprender nuevas estrategias de afrontamiento eficaces de los problemas. 

Algunos pacientes me decían directamente que ellos no querían o podían trabajar sus problemas con la metodología de la psicoterapia cognitivo-conductual, otros me comentaban (los que presentaban depresiones) que las reestructuraciones cognitivas no les servían de gran cosa (una reestructuración cognitiva es una técnica que básicamente tiene la finalidad de atacar y cuestionar los pensamientos negativos dándose cuenta de la ausencia de apoyo empírico para fundamentarlos y siendo consciente de que son desadaptativos. Se anima al paciente a sustituirlos por otros más creíbles, con más base empírica y que sean más adaptativos) porque ellos, aunque sabían que no eran ciertos, no podían evitar sentirse tristes y culpables (Hoy en día sabemos por Panksepp que hay un nivel emocional asentado en el cerebro hacia el cual hay que dirigir las técnicas psicoterapéuticas, si queremos actuar directamente sobre emociones como la tristeza, la ansiedad o la rabia)

¿Y qué decir de los niños? Pronto me di cuenta de que aquello no se sostenía. Me sentía mal aplicando los programas de manejo de contingencias ambientales (aplicación de refuerzos positivos y castigos como retirada de privilegios) o con técnicas como el tiempo fuera. Por muy científico-experimental que fuera, yo soy consciente ahora de que vivía una disonancia cognitiva. Un día un niño me dijo que aquello “era lo peor” que se le podía hacer… Me hizo pensar mucho y empezar a considerar la necesidad de abrirme a otros paradigmas más humanistas. Intuitivamente, después de la afirmación que ese niño me hizo, dejé de usar el tiempo fuera y las técnicas de exposición en terapia de conducta (que eran eficaces pero que desbordaban a los pacientes traumatizados por la desregulación psicofisológica que presentaban) Y dediqué el tiempo a escucharles, jugar con ellos, apoyarles y darles seguridad y confianza. Abandoné la idea de modificar las conductas, así de este modo y desde este paradigma.

Analizándolo desde la óptica actual, creo que trabajar con la psicoterapia cognitivo-conductual era lo contrario a mentalizar a un menor: comprenderle, sentirle, saber por qué había llegado a ese punto sintomatológico y verle en su sistema familiar y contexto psicosocial. Cuando se trataba de problemas de conducta -motivo frecuente de consulta en menores- se ponía el foco sobre el niño o joven sin preguntarse qué papel cumplía su familia, sus profesores… Estos quedaban excluidos de la psicoterapia, excepto para “entrenar” Así, se trabajaba, por ejemplo, un programa para el “entrenamiento de padres para el manejo de la hiperactividad”, sin valorar la posibilidad de que estos tuvieran un nivel de conflictividad tal que estaban señalando al niño como el problema cuando podía ser el síntoma de un conflicto de pareja latente. Igual que el famoso programa de supernnay: da igual el problema o el conflicto que una familia pueda tener, el grado de competencia o incompetencia parental, ella pone en marcha un programa de control de contingencias de reforzamiento (en lenguaje popular: premiar y castigar) y listo.


Los niños con trauma complejo necesitan
modelos de psicoterapia adaptados a su sufrimiento.
Ninguna escuela de terapia por sí sola puede dar respuesta
a las necesidades de estos niños.
Se precisa un modelo ecléctico de intervención
como el de Barudy y Dantagnan.

Cuando comencé a tratar a menores de los programas de acogimiento familiar y residencial de la Diputación Foral de Gipuzkoa, allá por 1999, fue para mí el principio del fin de esta psicoterapia: afortunadamente los menores me la "tiraron" abajo con toda la razón y me “obligaron” a buscar y formarme, desilusionado como estaba con mi manera de trabajar con ellos y necesitado de evolucionar. A ellos les doy las gracias, pues me enseñaron a ser mejor persona y psicoterapeuta. 

No reniego ni mucho menos de algunas de las aportaciones de la psicoterapia cognitivo-conductual que son útiles, pero sí como escuela única desde la cual comprender al ser humano. Me parece una visión periclitada. Miro hacia atrás y veo quién fui y cómo trabajé entonces y no me reconozco. Soy otro. He evolucionado, y doy las gracias por ello. Creo que en la mejora constante y en aprender de los errores están las claves del éxito. Hoy en día, leyendo a Van der Kolk, en "El cuerpo lleva la cuenta", encuentro que mis intuiciones eran acertadas cuando en la página 70 dice: "Los psicólogos suelen intentar ayudar a la gente a utilizar la percepción y la comprensión para gestionar su comportamiento. Sin embargo, la investigación neurocientífica muestra que muy pocos problemas psicológicos son resultado de problemas de comprensión: la mayoría se originan en las presiones de las regiones cerebrales más profundas en las que se basan nuestra percepción y nuestra atención. Cuando la alarma del cerebro emocional sigue señalando que estamos en peligro, no hay comprensión posible que pueda silenciarla". Y más adelante, con respecto a las terapias que reciben los niños con trauma complejo, afirma: "Si reciben algún tratamiento, les dan lo que sea que se haya promulgado como método de manejo: medicaciones, modificación conducta o terapia de exposición, que raramente suelen funcionar y les hacen más daño" Y esto lo puedo corroborar. Sólo que cuando empecé a trabajar como psicólogo-psicoterapeuta en mi consulta, allá por el año 1994, no existía todo este enfoque en torno al trauma complejo como paradigma. 

Conocí a Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan y, como ya he contado en otras entradas, fue como abrir una ventana y que entrara en mi vida personal y profesional un viento fresco con olor a azahar de mañana sevillana de primavera… 

Pero a lo que iba, que me desvío un tanto. Dentro de los pacientes que veía, algunos me decían que no querían cambiar ni eliminar algunos de sus síntomas. Recuerdo una paciente con rasgos obsesivo-compulsivos que me dijo que ella no estaba dispuesta a dejar de limpiar y de barrer la casa, que le liberaba de tensión y le relajaba mucho. Esto era muy difícil de entender, pero analizándolo desde el punto de vista actual, aquella mujer tenía un trauma infantil por violencia intrafamiliar grave, y barrer y limpiar le proveían de sentimientos de control, aparte de ser algo que hacía porque se activaba en el presente, inconscientemente, el recuerdo de su infancia, cuando su padre entraba en casa y si la veía desordenada era un precipitante que disparaba su terrorífica violencia. Ella no lo reproducía como recuerdo, sino que actuaba el mismo. He aquí un sentido y un significado historiográfico para sus síntomas.


Maryorie Dantagnan es una psicoterapeuta experta en apego y trauma.
"Una psicoterapia no puede reemplazar el derecho de todo menor a ser protegido y
contar al menos con un adulto que le acompañe en su desarrollo y crea en él"

Posteriormente, las personas menores de edad víctimas de malos tratos, abandono y abuso me dieron más lecciones sobre esto. Y mi profesora y amiga Maryorie Dantagnan me enseñó a entenderlo. Cuando se convive en un entorno desprotector que no satisface tus necesidades integrales, cuando no existe una figura de apego de la cual obtener seguridad y confianza, cuando la única opción es la supervivencia, síntomas como la agresividad, la desconexión emocional, la hiperactividad, la impulsividad, los robos, las mentiras… tan denostados por el mundo adulto tienen un valor adaptativo, los chicos/as los necesitan. Tratar de suprimirlos no sólo va a suponer encontrarnos con la resistencia de ellos/as, sino que, además, estamos tratando de eliminar defensas que son necesarias para sobrevivir. En algunos casos, además, lo mejor era suspender la psicoterapia pues esta estaba perjudicándoles más que beneficiándoles. La psicoterapia no puede ni debe –como afirma la gran Maryorie Dantagnan- sustituir el derecho de todo niño a ser protegido y cuidado por al menos una persona que crea en sus posibilidades y le acompañe a lo largo de su desarrollo. Recientemente, Erenia Barrero Rodríguez, psicóloga de Aldeas Infantiles, me comentaba que existe un estudio en el cual determinados menores estaban mejor sin psicoterapia que con psicoterapia. Y esto se debe, sin duda, a que una psicoterapia sin unos padres o adultos que protejan a un niño o joven es como pretender construir la casa por el tejado. Literalmente, se cae. 

Por eso, en el Postgrado de Traumaterapia Infanto-juvenil Sistémica de Barudy y Dantagnan aprendí, antes de atender cualquier caso, a analizar la demanda de tratamiento empezando siempre por evaluar el entorno familiar y social del menor y comprobar el grado de competencia parental de los padres o cuidadores. A analizar también la idoneidad y aptitud terapéutica del niño o del joven (valorar si es su momento para seguir una psicoterapia, el grado de motivación y toma de conciencia ante el programa terapéutico y su nivel de regulación emocional y psicofisiológica, el grado de contención y riesgo de descompensación o suicidio asociados, por si antes es necesaria una valoración psiquiátrica), a conocer su biografía y el papel que esta ha jugado en la aparición de los síntomas y la función y el sentido que estos tienen en su vida.

Porque sólo así comprenderemos que los síntomas (y las agrupaciones sindrómicas que constituyen trastornos psicopatológicos) tienen un sentido y un valor. Es como un equilibrio alostático (Es decir, una especie de compensación, un equilibrio ante situaciones de estrés permanente, parecido a la estabilidad en la inestabilidad) 

Por eso, familias (sobre todo las adoptivas y acogedoras) que me leéis, antes de tratar de cambiar nada en vuestros niños y niñas, intentad entender el por qué sucede. Por ejemplo: ¿Por qué un joven se dispara agresivamente ante un comentario crítico ante sus notas? ¿Por qué un joven consume grandes cantidades de marihuana al día? ¿Por qué un niño acumula comida en su cuarto y en sus bolsillos? ¿Por qué una niña tiene un impulso a mentir, incluso de una manera burda, sabiendo que se le va a descubrir? ¿Por qué un niño mantenía una rutina de higiene y de repente se niega a ello? Pueden tener sus buenas razones, como dice Maryorie Dantagnan. Las explicaciones son más que complejas que atribuirles etiquetas: vago, indolente, pasota...

Cuando hayamos entendido el por qué -y también el para qué-, a la luz de su historia de vida y relaciones pasadas y presentes, estaremos más cerca de comprender al niño o joven. En cuanto descubramos que son recursos de supervivencia a los que hay que comprender y querer antes de despedirse de ellos y desarrollar otros recursos válidos y útiles en el contexto de vida actual de ese niño o joven, estaremos también más cerca de empezar a tratar de reintegrar todo en la biografía encontrando un sentido. 

Si les ayudamos a los pacientes (adultos y menores) a darse cuenta de que esos síntomas o trastornos son recursos que necesitaron para sobrevivir, ellos/as dejarán, además, de despreciarse (y nosotros dejaremos de atacarles, castigarles y criticarles por ello también) y estarán en condiciones de poder cambiar (comprendiéndose y queriéndose con esos síntomas que en realidad les fueron útiles)  


Los síntomas y los llamados defectos del carácter
son poderosos recursos que la persona ha desarrollado
para hacer frente al trauma complejo, sostiene Pat Ogden autora de este libro.

Cuando nuestros pacientes niños o jóvenes son capaces de darse cuenta de que los síntomas y conductas (a las que los profesionales llamamos “problema”) que sienten  han sido poderosos (por muy negativos y perturbadores que sean para algunos) recursos para bregar contra el trauma y sobrevivir, y que han de honrarse por ello (y debemos honrarles) en vez de atacarse o considerar que son “defectos de su persona o del carácter”, podemos (entonces sí) ayudarles a cambiarlos y transformarlos en "recursos creativos y útiles" (Ogden, 2016: "Psicoterapia sensoriomotriz") o a desarrollar nuevos. Solamente podemos cambiar algo cuando lo comprendemos y nos sentimos comprendidos y seguros. Pat Ogden, en un magnífico libro del que ya he hablado en otra ocasión (“Psicoterapia sensorio-motriz. Intervenciones desde el trauma y el apego”, Editorial Desclée de Brouwer), les dice precisamente esto a los pacientes: que todas sus conductas y síntomas son recursos gracias a los cuales pudieron sobrevivir entre tanto horror que hubo en sus vidas.

Lo que me dijo una joven de 17 años: “Yo ahora no puedo dejar de fumar porros, si lo hago me quito lo que me evade y hace que no conecte constantemente con mis fantasmas internos que me aterrorizan [fue abusada sexualmente y abandonada, durante años], que no me dejan dormir y estar tranquila. No hago nada, mi vida es solo levantarme y saber que todo es un desastre, que es un día más lleno de amargura, que nada va a cambiar… quiero que me ayudes con mi vida y estos angustiantes y horribles sentimientos y sensaciones internas, pero necesito no quitar los porros ni ahora ni de golpe” 

¿Quizá si no fumara los porros podría suicidarse? 

¿Creéis que exagero?

Termino el post con un fragmento que leí en el libro de Van der Kolk con el que empecé esta entrada de hoy.

“Una mujer después de someterse a una operación bariátrica y tras perder 44 kilos empezó a tener ideaciones suicidas. Necesitó cinco hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de electroshock para controlar sus ideas suicidas. Felitti [un autor citado por Van der Kolk] considera que la obesidad, que se considera un importante problema de salud pública, en realidad puede ser una solución personal para muchas personas. Piense en sus implicaciones: si malinterpretamos lo que para una persona es una solución como un problema que hay que eliminar, no sólo es probable que fracasen en el tratamiento, como sucede en los programas contra las adicciones, sino que pueden aparecer otros problemas”

[…]

“Aunque se sabe exactamente que es perjudicial para la salud, las adaptaciones [como fumar, beber, las drogas o la obesidad] son muy difíciles de abandonar. Se tiene demasiado poco en cuenta la posibilidad de que muchos riesgos a largo plazo para la salud también puedan ser beneficiosos a corto plazo. A menudo escuchamos a los pacientes hablar de los beneficios de esos “riesgos para la salud”. La idea de que el problema es la solución, aunque comprensiblemente sea un problema para algunos, encaja con el hecho de que en los sistemas biológicos las fuerzas opuestas conviven de forma rutinaria. Lo que vemos, el problema con el que se presenta el paciente, suele ser solo el marcador del problema de verdad, que permanece enterrado en el tiempo, oculto por la culpabilidad del paciente, el secretismo y en ocasiones la amnesia, y con frecuencia las molestias clínicas” [La negrita es nuestra]

En consecuencia, hemos de honrar el síntoma y para poder ayudar a nuestros pacientes, saber que debajo, como en los icebergs, se esconde el problema de verdad, como afirma Van der Kolk, que no es otro que los traumas sufridos por el paciente y que a menudo son ignorados en las intervenciones sanitarias. 

Este post se lo dedico a mis pacientes, gracias por enseñarme a ser mejor persona y profesional cada día. Y en especial dedicado a la memoria de M.A.

domingo, 6 de mayo de 2018

Vídeo comunicado psicólogos y psiquiatras #SaludMentalTeCree

El 27 de abril de 2018 un grupo de profesionales de la psicología y la psiquiatría hicimos un llamamiento para elaborar un comunicado de repulsa sobre la sentencia tras el juicio conocido como "La manada", extensible a todos los juicios por violación. 

Tras la firma digital de 1790 profesionales en documento conjunto que se publicó el día 2 de mayo, cada día se adhieren más de forma individual, suscribiendo este comunicado. 

Queremos que este vídeo sirva de testigo de nuestro firme compromiso para trabajar unid@s en la erradicación de las violencias machistas, por una sociedad más sensible, igualitaria y justa, donde siempre se promueva el buen trato entre todas las personas.

¡¡¡Gracias a todas las personas que han participado en esta iniciativa!!!

miércoles, 2 de mayo de 2018

Juicios por violación: Carta abierta de los/as profesionales de la psicología y la psiquiatría al Ministerio de Justicia y a la ciudadanía.

Como director de este blog cuya finalidad fundacional es la difusión del paradigma de los buenos tratos, he promovido y colaborado en la creación de este comunicado, y también lo suscribo. Os pido la máxima difusión del mismo. Que numerosos colegas nos hayamos puesto de acuerdo en un texto, y organizado y coordinado por una causa justa, es para celebrarlo. Hoy es uno de esos días en los que siento satisfacción, pues uno se reconcilia con la profesión, el mundo y la posibilidad de cambiar éste. Si conseguimos sensibilizar a la sociedad sobre el particular, habremos, no obstante, avanzado mucho. Porque es en la educación temprana y en el vínculo niños-cuidadores donde tenemos la oportunidad de sentar las bases para la creación futura de un mundo más justo y más humano.

Agradezco a todos/as los/as compañeros/as que se han sumando solidariamente a este movimiento.

Carta abierta de los/as profesionales de la psicología y la psiquiatría al Ministerio de Justicia y a la ciudadanía

#SaludMentalTeCree

A propósito de la sentencia emitida sobre los cinco hombres condenados por un delito de abuso sexual durante los San Fermines y del debate que se está produciendo estos días, desde nuestro profundo y enérgico rechazo a dicha sentencia, las personas abajo firmantes emitimos un comunicado elaborado por profesionales de la psicología y la psiquiatría, entre quienes se encuentran especialistas en trauma y tratamiento psicoterapéutico de víctimas de diversas formas de maltrato, abuso sexual, abandono y negligencia, así como personas expertas en sexología, género y violencias machistas. 

Con este comunicado, que aúna la voz de más de 1.700 profesionales de la psicología y la psiquiatría que nos hemos reunido en un grupo creado para tal fin, queremos lograr un doble propósito: (1) Aportar información científica que contribuya a esclarecer aspectos problemáticos de este caso; y (2) Realizar una reflexión basada en evidencias acerca del sistema patriarcal y las consecuencias tan graves que tiene, para la sociedad en general y para las mujeres y los/as niños/as en particular, sobre todo cuando se sitúa en la base de toma de decisiones que nos interpelan a todos y a todas. 

En definitiva, nos mueve un deseo de colaborar con la Justicia como parte de una ciudadanía responsable y como profesionales especialistas en estas áreas de conocimiento, de cara a trabajar por una sociedad más saludable. 

Respecto al primer punto, aunque entendemos que el foco no ha de ponerse en la víctima, viendo el cariz de las bases de las decisiones que se han tomado, queremos ofrecer nuestro conocimiento sobre el impacto traumático que diversos sucesos y acontecimientos causan en las personas y en cómo éstos determinan sus reacciones. En este sentido, nuestra aportación debe arrojar luz a una labor compleja y delicada como es la determinación o no del consentimiento de la víctima y de sus posibles reacciones ante una situación como la que describen los hechos probados. 

De acuerdo a la Teoría Polivagal de Porges, ante una situación de amenaza de muerte, lesión grave o violencia sexual, es común una respuesta de inmovilización cuando no es posible luchar ni huir. En estas situaciones, se activa la rama dorsovagal del sistema nervioso parasimpático, con el resultado de una respuesta de inmovilización, con latidos más lentos del corazón y reducción de la sensibilidad al dolor. Esta es una forma rápida de reacción de nuestro sistema nervioso para tratar de sobrevivir y minimizar el impacto del suceso amenazante cuando, insistimos, no es posible luchar ni huir. Por tanto, en una situación así, no tiene sentido plantear la cuestión del consentimiento o la resistencia, ya que esta capacidad estará anulada dada la magnitud de la amenaza. Esta teoría ha sido demostrada científicamente y avalada por profesionales especialistas en trauma y de alto prestigio a nivel internacional como lo son Stephen Porges, Daniel Siegel, Pat Ogden y Bessel Van der Kolk, entre otras personas.

Tampoco hay lugar para preguntarle a la víctima ni es determinante el hecho de que tuviera respuesta sexual, pues en esos momentos el organismo genera sustancias para producir una analgesia frente al dolor, estando disociada e inmovilizada. Y, en cuanto a la capacidad de resistir y recuperarse de la crisis de adversidad, conocida como resiliencia, en todo caso habría que apoyar la superación que la víctima ha podido llevar a cabo tras la experiencia traumática en lugar de criticarla o someterla a vigilancia. Lo contrario solo sirve para seguir agrediéndola e, incluso, contribuir a su retraumatización. 

Respecto al segundo punto, como profesionales de la psicología y la psiquiatría, asimismo somos perfectamente conocedoras de que las personas interpretamos la realidad que nos envuelve desde nuestros filtros mentales y emocionales, los que a su vez se configuran en relación a nuestra cultura, los vínculos afectivos significativos y nuestras experiencias vitales. 

En esa línea, nos parece profundamente sintomático de la sociedad en la que vivimos el excesivo peso que ha tomado el debate en torno a la víctima en lugar de en torno a medidas que puedan ayudarnos a conseguir una sociedad libre de violencias que vulneran los derechos humanos en general y los de la mujer en particular. Entendemos que el patriarcado, como sistema cultural y de valores, constituye un marco interpretativo en el que debemos inscribir tanto la propia agresión como las leyes que rigen nuestra justicia, así como la actuación de profesionales que la aplican. En una sociedad es responsabilidad de todas y todos, desde policía a profesionales de la judicatura, actuar con profesionalidad, objetividad y ética, sin cuestionar situaciones de violencia probada ni confundirlas con jolgorios, ya que conforma un caldo de cultivo para la violencia, que aquí denunciamos. Así, la mujer y, en particular, su cuerpo sufren una cosificación que la transforma de persona en objeto. Un objeto que, como tal, puede ser utilizado, ni siente ni padece y no es vulnerable al sufrimiento. 

Paralelamente, son de sobra conocidos y reflejados en estudios sociológicos, los imaginarios colectivos que dominan nuestra sociedad, conforme a los cuales tenemos instaurado que las mujeres necesitan ser insistidas y aceptan el sexo aunque “en principio no quieran”. Creemos que esta fantasía arraigada en nuestra cultura motiva gran parte de las preguntas de jueces y juezas en este tipo de procesos, cuestionando constantemente las reacciones de la víctima. Así, son estas víctimas las que tienen que demostrar que “no lo desean”, resistiéndose explícitamente a pesar de que la paralización y el bloqueo sean reacciones automáticas y normales ante el pánico desde el punto de vista psicobiológico. Lejos de contribuir a ayudar a la salud de la víctima y al propósito de la justicia, consideramos que esto solo consigue culpabilizar a la persona agredida, retraumatizarla y revictimizarla. 

Por todo ello, a la luz de la evidencia científica y como profesionales de la psicología y la psiquiatría, consideramos por tanto esencial que los informes periciales que se emitan en procesos como éste cuenten con el asesoramiento técnico de personas expertas y que los/as profesionales de la Justicia así como los Cuerpos de Seguridad del Estado, y en general todo el personal técnico implicado en este tipo de casos, reciba formación con perspectiva de género. 

Y, por último, añadimos la urgente necesidad de la prevención, incluyendo desde la infancia una educación sexual no patriarcal, con perspectiva de género, transversal y estructural, que favorezca el cumplimiento de los derechos y agencie a las mujeres, que no relacione la violencia como parte de la sexualidad, que permita lugares para repensar las masculinidades y para reconstruir el respeto hacia las mujeres, así como la promoción de las relaciones de buen trato.

Suscriben este comunicado las personas aquí firmantes.

lunes, 30 de abril de 2018

Noticias (y un bello poema) de Niels Peter Rygaard

Niels Peter Rygaard
Todos recordamos a Niels Peter Rygaard, psicólogo experto en trastorno del apego y especializado en el trabajo con población adoptiva, autor del libro "El niño abandonado", y su estancia con nosotros/as en San Sebastián. Como ya sabéis, fue invitado (junto con otros relevantes ponentes como Jorge Barudy, Rafael Benito y Maryorie Dantagnan) a las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil organizadas por este blog el pasado mes de octubre de 2017.

Niels Peter Rygaard dejó huella entre nosotros por su sabiduría, cercanía y trato humano. El también se despidió llevándose una excelente impresión de nuestro compromiso profesional y personal con los menores víctimas de abandono y malos tratos. Siempre le recordamos con cariño y le tenemos muy presente en nuestro blog. Su libro nos ha inspirado, pues ha favorecido que incorporemos al modelo de traumaterapia las nociones de permanencia, los estadios de autoorganización del niño y su propuesta de terapia ambiental con los menores con trastorno de apego reactivo. 

He tenido, posteriormente, noticias de Niels Peter Rygaard informándome de sus programas de formación para instructores de cuidados basados en el apego. Como ya sabéis, Niels es responsable de una Fundación denominada Fairstart dedicada a mejorar los cuidados de los menores en los orfanatos de todo el mundo. 








Os recuerdo el post publicado en Buenos tratos donde informamos de los programas formativos de Fairstart Foundation. Han despertado gran interés y aceptación en la comunidad de América Latina y también en España. El paso de Niels Peter Rygaard por el País Vasco está siendo útil y beneficioso para impulsar su trabajo y labor formativa a través de la Fundación. 

Nuevamente me ha escrito Niels Peter Rygaard y tras saber de él a nivel personal, me ha informado que en octubre participará en un congreso en la provincia de Baja California, Méjico. Volverá a España de nuevo en noviembre, donde participará en un congreso sobre adopción (No puedo decir dónde ni quién organiza, ni las fechas concretas, pues el programa aún no se ha hecho oficial y debo ser discreto. Cuando sea oficial, os lo anunciaré) 

Además, Niels me envía un archivo pdf para compartirlo con vosotros/as donde describe los resultados de un proyecto que llevaron a cabo en pueblos de seis países de África con SOS Children. Niels refiere que el desarrollo infantil de 380 niños/as mejoró un 20% después de la formación recibida por sus acogedores o familia extensa durante 4 meses en base a cuidados basados en el apego.


Para descargaros el archivo pdf: 

Y, finalmente, compartir con vosotros/as que Niels escribió un poema durante su estancia en San Sebastián, en octubre de 2017, inspirado por la Bahía de La Concha y por las emociones suscitadas a lo largo de un entrañable congreso. Lo ha compartido por su Facebook, pero es posible que muchos no hayáis tenido noticia del mismo. Os lo transcribo y ¡le doy las gracias nuevamente a Niels por escribirme para hacernos saber que está bien y compartirnos sus planes!.

A mis amigos en España y América Latina. En todos los países donde he trabajado en todo el mundo, he conocido a mujeres fantásticas que pasaron la vida cuidando niños abandonados, en orfanatos y familias de acogida. Siempre están sobrecargados de trabajo y mal pagados, así que cuando estuve en San Sebastián, les escribí este tributo:



MADRE DE NIÑOS SIN MADRES

Oda a un cuidador anónimo de niños abandonados.

Selena, en mis sueños la reina
de la fuente eterna
de amor por la vida
para todos los niños
perdido en este mundo despiadado.

Abandonado en una noche sin luna
por vergonzantes madres jóvenes
desesperado de la pobreza y la vergüenza
con corazones sangrantes
úteros vacíos
y dolor sin fin
sus yemas de los dedos
anhelando tocar las suaves mejillas de su bebé
perdido por siempre.

Selena, madre de niños sin madres
nadie te ve mientras trabajas pacientemente
a través de interminables días y noches.
Cuando cien caras congeladas te miran fijamente
respondes simplemente con una sonrisa
acariciando sus mejillas
atando suavemente las cadenas para rodear sus corazones
y sacarlos del infierno
para encontrar la paz otra vez en tus brazos.
Sus lágrimas doradas de alivio
el único pago que recibes.

Selena, ayudas a los niños a salvar el mundo venidero
en la madrugada del futuro.
Y así, reparar los pecados que cometemos cada día:
guerra, codicia desgarrando niños de sus padres,
destrucción de nuestra tierra sagrada.
Tú sanas sus heridas
para que el terror del amor perdido
no ciega sus corazones y los convierte en terroristas.

Tu magia los convierte en espíritus libres
volando como mariposas, transformado en
amantes, amigos, padres.
Conviertes el desierto del abandono en un prado
flores que florecen de la esperanza, ríos que fluyen de alegría,
cuando sonríes.

La risa de los niños hace eco
como un rayo en el valle de la muerte.
Tantos soldados desconocidos han sido elogiados
por matar a sus hermanos en el espejo del miedo.
Pero te elogio, Selena
madre de niños sin madres.

Niels Peter Rygaard.

lunes, 23 de abril de 2018

¡Últimas plazas! Curso caja arena (sandtray) en el trabajo terapéutico con adolescentes. Madrid, 3 de junio de 2018, organiza UmayQuipa.

La caja de arena (sandtray) en el trabajo terapéutico con adolescentes (7 horas)

Madrid, UmayQuipa, 3 de junio de 2018
Horario: 10,00h - 18,30h


La técnica de la caja de arena en la terapia con adolescentes puede constituirse en un instrumento útil y beneficioso para facilitar la expresión y la elaboración psicológica de los problemas emocionales por los que aquéllos acuden a consulta. Les provee de una herramienta que posibilita la distancia necesaria para poder proyectarse en el mundo en la arena y hablar desde el mismo. Sin embargo, para algunos adolescentes, la técnica puede convertirse en una "amenaza" si hacemos un uso inadecuado de ella. En este taller conoceremos qué debemos primar en la terapia usando el cajón de arena: la validación del mundo en la arena, la conexión del adolescente con dicho mundo y con el terapeuta y la importancia de la comunicación afectiva por encima del desentrañamiento de los significados. Conocer cómo trabajar con la caja de arena con un adolescente supone, entre otras cosas, conectar con el adolescente que llevamos dentro e imaginarnos qué caja habríamos hecho y cómo nos hubiera gustado que nos trataran y acompañaran en la co-exploración de la misma. En este taller eminentemente práctico, nos acercaremos a todo ello.

ASPECTOS A TRATAR


La adolescencia: una segunda oportunidad de reorganización mental y cerebral.


Particularidades de la técnica de la caja de arena en la adolescencia.


La caja de arena de mi adolescencia.


Adolescencia y temáticas que pueden abordarse mediante la técnica de la caja de arena.


Cuándo utilizar y cuándo no utilizar la técnica de la caja de arena en el trabajo con adolescentes.


METODOLOGÍA DEL TALLER

La metodología del curso es vivencial y el/la alumno/a trabaja los contenidos temáticos elaborando cajas de arena.

No es necesario haber asistido a los anteriores talleres de la caja de arena.

Se darán certificados de asistencia.

Información e inscripciones para reserva de plaza:

umayquipae@gmail.com

Teléfono: 91 549 38 78