lunes, 15 de abril de 2013

Seminario "El trabajo con los niños y adolescentes a través de los cuentos", a celebrarse el 25 de mayo en Umayquipa



Seminario: El trabajo con niños y adolescentes a través de los cuentos
Organiza: Umayquipae
Imparte: María Barbero de Granda


Los cuentos con los que hemos crecido: La Bella Durmiente, La Cenicienta, El Patito Feo... simbolizan los temas y conflictos por los que pasamos en la infancia y adolescencia.

De esta manera trabajamos rasgos y procesos como  los roles, la pasividad, la indefensión, el perfeccionismo, la pareja, etcétera.


Quién soy yo como mujer u hombre, qué tengo para gustar al otro.


Las historias son una herramienta ideal cuando el paciente, se bloquea, no conecta, está a la defensiva…



Cómo lo haremos: Trabajaremos a nivel vivencial con los cuentos y aprendemos qué analizar, qué nos dice de nosotros y pautas a poner en práctica.




Día: Sábado, 25 de Mayo de 2013.
Hora: de 10,00 a.m a 18,00 p.m
Lugar: UmayQuipae
Información e inscripciones en: Alberto Aguilera 58 3º I  28015 - Madrid.
Clases en: Donoso Cortés, 88, 1º dcha.
E-mail: umayquipae@gmail.com
Teléfono: 91.5493878
Precio: 130€

Apego desorganizado y abuso sexual


El pasado verano tuve el gusto de conocer y escuchar a Sandra Baita, psicóloga y psicoterapeuta infantil que estudia y es experta en el tratamiento de la relación  existente entre apego desorganizado y trauma, especialmente cuando éste surge como consecuencia de una forma de maltrato particularmente dañina y devastadora como lo es el abuso sexual intrafamiliar.

En la 13ª Conferencia EMDR celebrada en Madrid el pasado verano, Sandra nos regalo una ponencia sobre como tratar la disociación (esa escisión que se puede producir en la personalidad de los niños y de los adultos para defenderse de las partes emocionales que contienen las experiencias traumáticas) en niños víctimas de abuso sexual, utilizando una metodología que combina el establecimiento de un sólido vínculo terapéutico con el niño, técnicas de terapia de juego e integración de las mismas con el abordaje EMDR. Esta excelente profesional argentina es una garantía por su alta cualificación y su compromiso con la infancia que sufre las consecuencias de cualquier forma de malos tratos.

Sandra Baita ha publicado un artículo disponible en internet titulado: "Trastornos disociativos, apego desorganizado y abuso sexual infantil. Implicaciones para las practicas de intervencion" En este magnífico texto Sandra argumenta que el apego desorganizado puede confundir a los profesionales y conducirles a tomar decisiones que pueden poner en riesgo de desprotección al menor de edad. Si un profesional no conoce y carece de formación en las características del apego desorganizado y la relación que éste tiene con las memorias traumáticas, puede tomar decisiones equivocadas sobre (1) revinculacion con progenitores abusadores; (2) recuperaciones de tutela por parte de familias que presentan incompetencias parentales y están en procesos de intervención familiar; o  (3) medidas de acogimiento (familiar o residencial) inadecuadas y que no cubran las necesidades del menor. Y  hemos de ser conscientes de que algunas decisiones desacertadas pueden retraumatizar a los niños y adolescentes.

Por eso, me ha parecido que este artículo merece ser difundido porque un buen número de profesionales pueden plantearse, a raíz de su lectura, la incorporación del punto de vista del apego  y el trauma en las valoraciones judiciales y administrativas. Especialmente trascendentes resultan los aportes de Sandra Baita en el ámbito judicial al dictar una sentencia de revinculación con un progenitor abusivo aludiendo, entre otros aspectos, al -aparentemente- apego positivo que el niño mantiene con aquél cuando el apego, en realidad, es desorganizado. Las consecuencias pueden ser nefastas y terribles para ese menor de edad.

Como sabéis por otras entradas, el apego desorganizado es un tipo de vínculo de apego típico de la población de niños que han sufrido malos tratos y abusos sexuales. El apego desorganizado supone que existe un vínculo con el progenitor, sí, pero ese vínculo no esta organizado de una manera coherente en la mente del niño, pudiendo contener representaciones seguras, evitativas y ansioso-ambivalentes. Al tener las representaciones mentales (fruto de múltiples experiencias relacionales con el progenitor maltratante o abusivo que ora puede mostrarse cariñoso ora puede ser violento) no integradas en su mente, las conductas de apego que puede exhibir en la relación contendrán manifestaciones evitativas, ambivalentes y... también seguras. Esto último es lo que puede llevar al profesional no formado ni con experiencia en el marco del apego a valorar una relación entre el menor de edad y el progenitor abusador como segura o positiva cuando no la es. El apego desorganizado es el tipo de apego más grave que existe y el más relacionado con los trastornos mentales.

Transcribo a continuación parte del artículo de Sandra Baita donde explica por que la mente de un niño apegado de manera desorganizada puede pasar por segura, basándose en su experiencia y en estudios científicos. Sandra Baita tiene la virtud de escribir en un lenguaje comprensible para los no profesionales, así que las familias lo vais a entender muy bien. No tiene desperdicio, y sus implicaciones deben de tenerse muy en cuenta en las revinculaciones con progenitores abusivos, en los acogimientos familiares o residenciales (es muy importante detectar a un menor de apego desorganizado para, por ejemplo, orientarle a un acogimiento profesionalizado o a uno ordinario pero intensificando los servicios de apoyo al niño y a la familia) y en los programas de intervención familiar (para no fundamentar recuperaciones de tutela en base a vínculos aparentemente seguros cuando en realidad lo son sumamente inseguros-desorganizados y desarrollados como consecuencia de una traumatizacion crónica con unos cuidadores incompetentes parentalmente a nivel severo; los mismos cuidadores tienen un apego desorganizado o no resuelto, como se le denomina en la etapa de la adultez a este tipo de apego desorganizado que precisamente se ha desarrollado desde la infancia sin resolverse):

"A continuación, se detallarán brevemente las características del apego desorganizado, para pasar luego a explicar su relación con la conducta sexualmente abusiva y el desarrollo de trastornos disociativos.

El apego desorganizado/desorientado (o apego tipo D) fue la última categoría descripta luego de las categorías de apego seguro, inseguro evitativo e inseguro ambivalente. Una de las funciones más importantes que cumple el sistema de apego está relacionada con la respuesta a situaciones de stress, tensión o peligro. Ante una situación en que la tensión se eleva, el niño busca a su figura primaria de cuidado con el objetivo de volver a sentirse seguro. Cuando la respuesta del adulto es de cuidado, confort y consuelo, se produce una reducción en la tensión aumentada, y el niño puede entonces volver a separarse del adulto para continuar con su juego. Esta es una descripción sencilla del apego seguro. La respuesta del adulto moldea, en la interacción con el niño, el patrón de apego que ese niño desarrollará. Es esperable que un patrón de apego seguro facilite la integración de las distintas experiencias que el niño vaya adquiriendo a medida que va creciendo, garantizando un sentido de sí mismo cohesionado y sentando las bases para una adecuada regulación emocional y un estilo de afrontamiento ajustado.

En el apego tipo D, se observó que los niños despliegan conductas contradictorias de acercamiento a sus madres. Estas conductas están caracterizadas por respuestas de congelamiento ante la presencia de la madre, despliegue simultáneo o secuencial de conductas contradictorias tales como búsqueda intensa de contacto junto con o seguidas de evitación del mismo, señales importantes de tensión y ansiedad en presencia de la figura de apego, entre otras. En contrapartida los investigadores encontraron una respuesta atemorizada o atemorizante por parte de la figura de apego (Main & Hesse, 1990). Entre las conductas parentales identificadas en el desarrollo del apego tipo D – y relacionadas concretamente con patrones maltratantes y abusivos en la relación parento-filial- se encontraron: falta de respuesta ante la tensión infantil (como se da en la negligencia emocional), conductas verbales negativas e intrusivas (como se da en el maltrato emocional), conductas físicas intrusivas (como se da en el maltrato físico), y sexualización (como se da en el abuso sexual) (Lyons-Ruth, Dutra, Schuder & Bianchi, 2006).

Lo que la conducta de apego desorganizado pone en evidencia es el dilema que el niño enfrenta en las situaciones de estrés intenso cuando la figura de apego es simultáneamente la fuente de origen de ese estrés intenso y a la vez una figura de protección y cuidado (Harari, Bakermans-Kranenburg & Van Ijzendoorn, 2007).

En los casos de abuso sexual infantil, a lo largo del desarrollo de la conducta abusiva, el niño se encuentra completamente solo y aislado en tal dinámica a partir de la coerción misma del progenitor abusivo y la presión por mantener en secreto la conducta, bajo la amenaza de terribles consecuencias para el niño si decidiera hablar, consecuencias mayormente emocionales tales como “no te van a creer”, “mamá se va a enojar”, “yo me voy a morir de tristeza”, y a veces físicas, tales como el uso concreto de la violencia física o la amenaza de uso de la misma e incluso la amenaza de muerte para el niño, u otro ser querido. De esta manera el niño no solo queda sometido a la relación sexualmente abusiva con una figura de cuidado, sino que muchas veces queda aislado de la posibilidad de acceder a una figura de cuidado alternativa, como puede ser la madre. Otras veces, lamentablemente, la figura de cuidado alternativa es tan desorganizadora en su conducta de apego para con el niño como lo es el progenitor abusivo (por ejemplo, porque también ejerce alguna forma de maltrato).

Paradojalmente, la relación del niño con el progenitor abusivo también suele incluir experiencias positivas, y de cuidado, que se dan por fuera de la interacción sexualmente abusiva. En consecuencia, al observar la relación global entre el progenitor sexualmente abusivo y su hijo, las experiencias que el niño incorpora de dicha relación son múltiples y contradictorias entre sí (Liotti, 1999): el niño se relaciona con un padre que abusa, lastima, presiona, ruega, juega, enseña, y que puede pasar de un rol a otro sin transición alguna, de manera completamente abrupta, como si se tratara de diferentes padres en la misma persona física. Según Liotti (1999) el niño con apego tipo D puede construir e incorporar internamente y de manera simultánea estructuras de significado que se corresponden con las diversas experiencias –múltiples y contradictorias- vividas en esa relación de apego: soy malo y responsable por lo que me está pasando - soy bueno y querido – mi papá es malo y tengo que cuidarme de él – si hablo soy malo, tengo que cuidar (a mi papá para que no vaya a la cárcel, a mi mamá para que no se ponga triste). Estas múltiples representaciones internas, según el autor, no pueden ser integradas en una única memoria y estructura de significado cohesiva, por lo cual, permanecen disociadas. En consecuencia, plantea, frente a experiencias de estas características pareciera ser que grados extremos de disociación son un resultado esperable de semejante interacción, no por razones defensivas, sino porque es imposible organizar información tan contradictoria en una estructura cohesiva, coherente e integrada de significado.

Cada una de estas representaciones disociadas que el niño tiene de sí mismo, tendrá patrones de apego diferentes a las representaciones abusivas y no abusivas del padre (Blizard, 1997).

Una de las más terribles paradojas que ofrecen estas situaciones –y que muchas veces se torna intolerable para los operadores que intervienen en estos casos- está dada precisamente cuando el niño manifiesta una fuerte adherencia a su cuidador abusivo (Blizard, op.cit). Esta adherencia es una de las manifestaciones de los patrones de apego desorganizado descriptos anteriormente, y sirve a los propósitos de poder conservar una relación de apego que se sigue percibiendo como necesaria, como toda relación de apego; de ahí entonces lo que anteriormente se planteaba en términos de dilema.

En términos de intervenciones, ya sea terapéuticas, ya sea de protección, es fundamental comprender que la relación positiva que el niño puede declamar hacia su padre no implica que el niño no fue dañado por el abuso, no invalida su ocurrencia ni garantiza que el abuso no se pueda volver a repetir en el futuro.

La relación entre abuso sexual, apego desorganizado y disociación (Barach, P., 1991; Liotti, 1999; Lyons-Ruth, K., 2005) permite explicar muchos de los fenómenos que se observan en esas relaciones, y que son asiduamente utilizados para sustentar decisiones de revinculación o reunificación. Por ejemplo, si el niño pide ver al padre, o si en un encuentro con éste se muestra afectuoso o cariñoso, ésto puede ser tomado como una señal de que la relación es inocua, (en algunos casos, incluso, hasta de la inexistencia del abuso o de su escaso o nulo daño sobre el niño), privilegiando en consecuencia una relación de parentesco por sobre los efectos nocivos que el patrón de apego propio de esa particular relación de parentesco ha tenido sobre el niño. Así se opera una disociación del sistema (Waters, Potgieter Marks & Baita, 2005), que también elige colocar su foco atencional sobre una parte de la realidad, haciendo de cuenta que la otra parte, simplemente, no existe".

Esta semana participo como ponente en las jornadas formativas organizadas por Norbera con motivo de su 15º aniversario. Bajo el lema "El adolescente y su realidad (en) época de crisis", se celebran el jueves 18 de abril en el aula magna de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco en Donostia. La resiliencia es el tema estrella de estas jornadas. Agradezco a Norbera la distinción que me ha hecho al invitarme a participar en las mismas. 
Gracias a la excelente labor de esta institución se han podido beneficiar de sus programas psicoeducativos numerosos adolescentes y sus familias a lo largo de estos 15 años. ¡Felicidades! 

Cuidaos / Zaindu

lunes, 8 de abril de 2013

¿Hemos de referirnos a (todos) los niños adoptados como abandonados? Opiniones a propósito de un artículo publicado por Beatriz San Román.

 
Terminadas las vacaciones, regreso a mis tareas habituales entre las que está escribir, gustosamente, para todos/as vosotros/as, en este vuestro blog, Buenos tratos.

Recientemente, Beatriz San Román, de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha publicado un artículo en la revista Papeles del Psicólogo titulado: "De los hijos del corazón a los niños abandonados: construcción de los orígenes en la adopción en España"

Saludo y alabo iniciativas de este tipo porque promueven el debate y el intercambio de conocimientos y experiencias sobre la adopción y, sin duda, contribuyen a que todos reflexionemos sobre el tema. El artículo forma parte de un proyecto de investigación y está muy bien documentado.

Dicho artículo (muy interesante) podéis leerlo haciendo clic aquí. 

La entrada de hoy la dedico a dar mi personal opinión sobre el tema del concepto de abandono -en torno al cual, entre otros aspectos, gira el artículo-, y a la conveniencia o no del término y sus posibles efectos negativos etiquetadores en la población de personas adoptadas. Cabe preguntarse, de la mano de Beatriz San Román, si los niños adoptados son niños abandonados.
 
Este es mi punto de vista sobre algunos de los puntos que el artículo aborda:

1. El abandono es un sentimiento pero también una experiencia psicológica y física que han sufrido bastantes niños adoptados, sobre todo los de adopción transnacional, en distintos niveles de severidad. El abandono no solo es la separación de las figuras parentales que han vivido los niños a distintas edades y debida a causas diversas sino -lo que en mi opinión es más trascendente- el hecho de que, en una gran mayoría de los casos, el menor de edad queda en una situación de desamparo teniendo que ser tutelado por el estado y pasar así a residir en un centro de acogida o institución. En bastantes casos, los cuidados dispensados en estas casas de acogida (no en todas pero si en bastantes de ellas, al menos en mi experiencia) son de baja calidad (me refiero a los centros ubicados en otros países) Los niños no reciben ni la atención ni el afecto ni los cuidados ni la estimulación empática y sensible suficientes que necesitan para crecer y que su mente y cerebro, dependientes de la experiencia, maduren. Este tipo de negligencia y abandono emocional y en otros casos físico, se han estudiado y documentado suficientemente, comprobándose que deja unas secuelas psicológicas difíciles de superar, aunque no imposible, ni mucho menos. Por lo tanto el abandono es una experiencia, una desgraciada experiencia, que han sufrido bastantes niños adoptados y no sólo, a mi modo de ver, una palabra que alude a un sentimiento de pérdida por separación (que también) de las figuras de apego y de los orígenes. Es una tipología de maltrato recogida en los principales manuales que hablan sobre ello. Creo que la palabra abandono es perfectamente pertinente para designar esta experiencia. Comprendo la dureza del término pero a mí me parece que debemos llamar a las cosas por su nombre. Pienso que vivimos en una sociedad políticamente correcta a la que le parece "feo" denominar a ciertos hechos o experiencias con un término que les corresponde. Yo me pregunto de qué otra manera podríamos llamar a la vivencia de estar viendo el techo de un orfanato durante horas, sin apenas ver la luz del día, comiendo y bebiendo muy poco (desarrollando desnutrición) sin apenas contacto humano ni estimulación (tan vital para el bebé como la alimentación) Un joven adoptado me dijo un día, en consulta, que eso "no se le hace ni a un perro" Ni a un humano ni a un perro, por supuesto.

Existen otros casos en los que los niños son adoptados nada más nacer, o los que han tenido la dicha de vivir en una institución o familia que les han proporcionado cuidados óptimos. Este tipo de niños adoptados no soporta la pesada carga del maltrato por abandono. Tiene la herida de la pérdida de sus figuras parentales y de su país, lugares y esencias de origen, y me alineo con la postura que mantiene que es un sentimiento y que es legítimo que el adoptado lo viva así, lo pueda sentir como abandono. Este tipo de niños, normalmente, no tienen las secuelas de los que han sufrido la tipología de maltrato denominada negligencia y/o abandono. Y dichas secuelas han sido muy bien descritas por Rygaard en su libro denominado, precisamente, "El niño abandonado" En mi opinión, creo es conveniente diferenciar ambos tipos de abandonos. Abandono, según la RAE, es, en una de sus acepciones: "Dejar, desamparar a alguien o a algo".

2. Hacer alusión al abandono no estigmatiza a las familias o padres. A mi modo de ver es un non sequitur, esto es, de esa premisa no se sigue necesariamente que haya que estigmatizar a las familias que, en efecto, para bastantes adoptados -al menos en mi experiencia-, abandonan, sobre todo cuando éstos se hacen conscientes de su historia. El que lo hayan hecho no les demoniza. Nadie puede ni debe juzgarles porque presentaban incompetencias parentales y/o fueron las víctimas de un sistema social mundial injusto que se ceba con los más débiles (habría una co-responsabilidad social, en mi opinión) Nadie les ayudó, probablemente. Una decisión sin duda dura y difícil, tomada para poder proporcionar a su hijo una vida mejor que ellos no tuvieron ni que su vástago iba a poder tener. Una decisión que tomaron con dolor, a buen seguro. La única que probablemente pudieron tomar (menos en los casos de retirada de tutela por maltrato en los que la iniciativa de proteger al menor parte de las instituciones de cada país; hay casos de menores adoptados que han estado viviendo maltratados durante años hasta que se produjo una denuncia de, por ejemplo, los vecinos y las autoridades tras investigar, deciden la retirada de tutela y la adopción, para el menor de edad, como medida de protección. De todos modos, la adopción es siempre una medida de protección incluso cuando parte de los padres o familias que no pueden cuidar) En todos los foros de adoptados a los que he asistido se trata con sumo cariño y comprensión a todas las familias que no supieron o pudieron cuidar de sus hijos. Y así tratamos de que los adoptados lo elaboren.

Pero el niño se culpa del abandono sufrido; por ello, un trabajo primordial está en ayudarle a elaborar su historia para que pueda desculparse a si mismo y a su familia, poniendo el peso de la responsabilidad en los adultos que no pudieron o supieron cuidar, sí, pero sin demonizarles. Permitir la adopción es una manera de ser conscientes de su incapacidad o imposibilidad y facilitar que otras personas puedan proporcionarle lo que el niño se merece y lo que es su derecho: tener otra familia o personas que le garanticen los cuidados óptimos para su bienestar y buen desarrollo. Cuando el niño va elaborando su historia, es cuando va resiliando del sentimiento de abandono y de la experiencia del maltrato por abandono, si la ha sufrido. Y es cuando libera toda la ira, tristeza, miedo... por lo vivido. Al aceptar, pues, puede ir reconciliandose con su pasado. Pero para poder hacerlo debe de sacar todo su dolor, hay que ratificar el mismo y validarlo, hacer una labor de acompañamiento y favorecer que desarrolle un proceso resiliente. Y aquí es donde quiero llegar.

3. La resiliencia es posible. El libro "El niño adoptado. Comprender la herida primaria", de Nancy Newton Verrier, siempre me ha parecido muy determinista. Prefiero mil veces más "Los patitos feos", de Cyrulnik. No hay que minimizar ni un ápice la experiencia de ser separado y el sentimiento de perdida de los lugares de origen y de la familia. Pero sí sostengo que esta herida primaria que parecería que el adoptado ha de arrostrar de por vida -casi como el mito de la persona que vive condenada a subir una cuesta con un peso a su espalda y, cuando está a punto de culminar la elevación, cae al punto de partida y, así, vuelta a empezar ad infinitum- se puede elaborar. Niños y jóvenes con historias durisimas de abandono a sus espaldas nos demuestran que es posible estar psicológicamente bien y, además, crecer desde esta adversidad. Yo mismo he tenido la dicha de vivir en la consulta y compartir con los niños y los jóvenes un proceso resiliente y celebrarlo juntos. Para ello, es necesario lo que apuntamos en este blog muchas veces: tutores de resiliencia que te acompañen incondicionalmente; la implicación de todos los agentes sociales como la tribu o la manada que ayuda a resiliar al menor de edad; y apoyos especializados médicos, pedagógicos y psicoterapéuticos... En particular, la psicoterapia puede contribuir a que la persona construya su historia. Entonces, esta historia ya no le acontece, el paciente se apropia y empodera de la misma. La psicoterapia debe de incluir, por ello, el trabajo del relato de su historia y -aquí coincido con Beatriz San Román- ayudarle a interiorizar un discurso en el que el abandono sea elaborado psicológicamente. Algo que no siempre es posible de elaborar por completo pero que merece la pena hacer en todos los casos porque se contribuye a que el niño integre la experiencia en su vida de manera resiliente. Entonces, se puede nombrar el abandono sin tanto dolor y vergüenza, incluso con el orgullo de haber sido un héroe o heroina de una historia que ha trabajado para retomar un buen desarrollo y resiliar. No será como si nada hubiera pasado, pero sí es como la botella de plástico que se arrugó pero adopta de nuevo su forma original (con arrugas, claro, pero su forma original) Es cuando el abandono se elabora y se puede aceptar por la persona de una manera más cercana a otra acepción del término según la  RAE: "Entregar, confiar algo a una persona o cosa"

4. Víctimas, si. Victimismo, no. Algunos niños adoptados han sido víctimas muchas veces de experiencias de ruptura, pérdidas y, en ocasiones, (mucho más de lo que se cree, estimo desde mi experiencia) de malos tratos físicos, psicológicos y abuso sexual. Experiencias por las que ningún ser humano debería de pasar y que nos dan la idea de que este mundo, por muchas revoluciones y cambios que ha vivido, nunca ha empezado por lo fundamental: el cambio individual profundo. La experiencia del abandono sólo sabe qué es quien la vive en su piel. Debe ser muy doloroso y duro, sin duda. Por ello, creo, otorgarle la condición de víctima a quienes la sufren, es justo y reparador porque te exime del cuchillo de la culpa. Ya hemos dicho que los niños se culpan del abandono y hasta creen merecerlo. Uno de los trabajos a hacer es ayudar al menor de edad a tomar conciencia de que sus problemas emocionales se asocian a esta experiencia, pues muchos de ellos viven en la inconsciencia. Y que muchas de las manifestaciones que experimentan en forma de sensaciones o emociones de malestar se vinculan con la memoria implícita, la memoria no episódica o verbal (cuando el abandono sucede en la etapa preverbal), de la cual no se tiene recuerdo consciente.

Pero no podemos quedarnos aquí ni estimular esta condición -aquí también coincido con Beatriz San Román-. Esto explica sus problemas pero no los justifica ni le exime de responsabilidad. El niño o joven no es responsable de que le abandonaran o maltrataran pero sí es responsable de trabajar para promover su propio bienestar y recuperacion, y hay que alentar y apoyar esa responsabilidad.

Por ello, en psicoterapia hemos de trabajar con el paciente para que en la medida que se vaya avanzando (en un proceso duro, difícil y no exento de complicaciones) camine hacia el proceso de reconstrucción que señalan Barudy y Dantagnan: de culpable a víctima; de víctima a superviviente; y de superviviente a viviente (felicidad y resiliencia de vivir pese a lo ocurrido)

5. Cerebro centrismo no, aportaciones de la neurobiologia, sí. Aquí disiento de Beatriz San Román porque no podemos ni debemos minimizar el impacto que la separación o la pérdida de las figuras de apego tiene sobre el cerebro. Y no digamos el maltrato o el abandono. Yo mismo he podido constatarlo en mi practica clinica. Cada vez se recoge más evidencia al respecto. Esto no es cerebro centrismo sino, a mi modo de ver, enriquecimiento del corpus de la psicología. Los psicólogos no podemos trabajar con nuestros pacientes como si el cerebro no tuviera nada que ver con la conducta, las emociones y las cogniciones (como dice mi amigo y colega psiquiatra Rafael Benito) Lo mismo que la psicología se nutre de muchas otras ciencias, puede y debe nutrirse de las neurociencias. Autores como Damasio, Siegel, Schore o Cozolino -por citar tan sólo a unos pocos- son auténticos genios que nos han enseñado muchísimo y nos han aportado otra forma de hacer psicoterapia.
6. El término separación, sí;  la palabra abandono, no. Afirma Beatriz San Román, al final del artículo, lo siguiente: "Si en lugar de definir a las personas adoptadas como “víctimas” y de hablar de su experiencia como “abandono”, se hablara de “separación” (de sus primeras familias), tal vez se podría facilitar la reconciliación con “los orígenes”, no solo por parte de las personas adoptadas, sino también de (y con) las madres –y padres– de nacimiento, a cuyo silenciamiento y estigmatización sigue contribuyendo el “nuevo” discurso de la adopción en España. “Separación”, en tanto término neutro que describe un hecho –también– neutro, permitiría a las personas adoptadas incorporarlo como tal, es decir, como un hecho, en su relato autobiográfico y gestionar los posibles malestares derivados del mismo sin el dolor del rechazo" En mi opinión, no existen en psicología hechos neutros y en caso de existir, no creo que ni el abandono ni la separación puedan considerarse como tales. Quizá la palabra separación tenga menos carga emocional que la palabra abandono, pero, ¿neutro? No lo veo, por muchas vueltas que le doy.
 
Y ahora espero gustosamente vuestros comentarios, opiniones, críticas a favor, en contra, otras visiones del tema...

Finalizo esta entrada con dos excelentes noticias:

Mi colega Conchi Martínez Vázquez ha creado su propio blog titulado: "Resiliencia infantil. Apego, parentalidad y buen trato" Ha visto la luz a finales de marzo. Es una gran satisfacción para mí comprobar cómo cada vez se suman más personas a esta gran red de personas y profesionales motivados por el apego y el buen trato. Conchi atesora grandes conocimientos y experiencia, por lo que vaticino que su blog va a ser un éxito. ¡Felicidades, Conchi! Su dirección es la siguiente: http://resilienciainfantil.blogspot.com.es/ ¡Seguidle la pista a Conchi!

También quiero agradecer a mi amigo Alberto Barbero Tejedor el que se haya hecho eco del último libro que he publicado -"Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena (sandtray)"- en su magnífico blog titulado: "Personas y equipos productivos"; realizando una reseña del mismo y, con gran creatividad, proponga cómo ve él su uso en una sesión de coaching personal o de equipo y centrándolo, sobre todo, en el objetivo de entender más a fondo una situación o problema para poder buscar más adelante formas de gestionarla. Os recomiendo su excelente blog. ¡Gracias, Alberto!
 
Cuidaos / Zaindu, y hasta la semana próxima.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Enlace al Instituto Familia y Adopción para acceder al audio de las comunicaciones presentadas en las "I Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil" celebradas en Donostia-San Sebastián los pasados 15 y 16 de marzo de 2013

Eva Gispert, del Instituto Familia y Adopción, grabó en audio todas las comunicaciones de las I Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil celebradas en San Sebastián los días 15 y 16 de marzo de 2013. Gracias a su plataforma en internet, podemos acceder a las grabaciones y disfrutar de las comunicaciones de todos/as los/as ponentes que participaron en las mismas.
 
Tanto para los/as que estuvieron y desean volver a escucharlas como para los/as que no pudieron asistir por falta de plazas, las tenéis a vuestra disposición en este enlace que conecta directamente con el Instituto:
 
 
Sólo tenéis que hacer clic en el botón play de la conferencia que deseáis escuchar e inmediatamente accedéis al contenido.
 
Agradezco al Instituto Familia y Adopción el que haya cedido su tecnología para que esto sea posible.
 
Buenos tratos regresa con todos/as vosotros/as el día 8 de abril.


lunes, 18 de marzo de 2013

Relato personal de las "I Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil" celebradas en San Sebastián el 15 y 16 marzo; y... ¡no os perdáis dos vídeos! (caja arena y el ciclismo como metáfora resiliencia infantil)


Recién terminadas las “I Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil”, y a pesar de que me siento agotado porque ha sido una semana de mucho trabajo pero a la vez emocionalmente muy plena, donde me he acordado del lema latino carpe diem (aprovecha el momento) en el sentido de disfrutar plenamente de cada instante de nuestra vida porque ésta pasa más rápido de lo que pensamos, no he querido faltar a mi cita para haceos, al menos, un breve resumen de lo que –desde mi personal lupa, claro está- hemos compartido este pasado fin de semana. Y me siento feliz porque este momento siento que también lo han aprovechado y disfrutado las personas que han participado en las jornadas y han valorado y considerado de manera positiva las mismas. Evidentemente, todo no puede ser al gusto de todos y según el interés de todos. Pero en general, lo que he recogido de las impresiones expresadas por escrito, y lo que las personas que han asistido me han transmitido, es que han merecido la pena y que les han resultado útiles. Para mí daba gusto ver en la sala a profesores, educadores, pedagogos, psicólogos, padres, madres, psiquiatras, trabajadores sociales, universitarios… Una diversidad que enriquece y de la cual surgen múltiples sinergias. Mi idea era juntarnos todos porque otras formaciones nos suelen separar (los profesionales de cada ramo por un lado, las familias por otro…)

Las jornadas comenzaron con el cartel de “no hay billetes” Siento mucho por las personas que no han podido asistir. Pero se contrató y firmo con un centro cultural y no se podía cambiar sobre la marcha. El aforo es limitado y una vez sobrepasadas las 100 personas inscritas, la ley y el sentido común no permiten sobrepasar el mismo por cuestiones de seguridad.

Eva Gispert, a quien tuve al fin el gusto de conocer en las Conversaciones, gran profesional y persona resiliente, ha grabado (en audio) todas las ponencias y podréis escucharlas desde su plataforma del Instituto Familia y Adopción. En breve me mandará el enlace y lo colocaré aquí en el blog para que podáis acceder a las grabaciones.

De cada ponencia, voy a escribir un breve comentario. Desde luego que da para mucho más, pero vosotros vais a oír todas las ponencias y podréis extraer vuestras propias ideas y sentimientos.
El viernes debutó Loretta Cornejo, que nos cautivó a todos por su manera de entender y conceptualizar la vida y la adopción. Lo que yo sentí durante su intervención fue una sensación de alivio que espero también relaje a muchas familias. ¿Qué ocurre con tu hijo/a? ¿Las cosas no le van bien? ¿No es exitoso con los amigos, el rendimiento escolar no es bueno? ¿Problemas de comportamiento? Bien. ¿Y cuántos años tiene? 5, 6, 9, 10, 15 años… ¿Y cuánto esperas que viva? Pues por lo menos hasta los 60 años. Entonces, calma y tranquilidad, ya llegará, pero ante todo, que sea feliz. Que irá haciendo camino poco a poco y con el apoyo de todos.
Después, también el viernes, fue el acto de presentación del libro que recientemente he publicado titulado “Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena (sandtray)” Me emocioné allí al ver que me acompañaba tanta buena gente (colegas, amigos, familia, mi ahijada, pacientes…) Participaron: Loretta Cornejo que habló de la utilidad de la técnica y de cómo surgió publicar el libro. Cristina Herce, que subrayó la necesidad de desarrollar terapias que sean respetuosas con los niños, y cómo aprendimos juntos la técnica en el diplomado de Barudy y Dantagnan que cursamos en el Centro EXIL. Y, finalmente, Naiara Zamora, quien me hizo un inmenso regalo públicamente al expresar su agradecimiento y admiración a mi persona por todo lo que he supuesto en su vida a nivel personal y profesional. Me emocioné hondamente.

En la presentación del libro se proyectó este vídeo sobre la técnica de la caja de arena donde se ve a una niña construyendo una y, a la par, se exponen unos subtítulos con un resumen de qué es, en qué consiste y cómo funciona. Os lo pongo  a continuación.
 
 

El sábado por la mañana fue el turno de Bárbara Torres, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco y Doctora en Psicología. Una experta en temas de apego en el ámbito universitario pero que aúna a la vez la cualidad de estar ligada al ámbito profesional. Co-fundó el Centro Lauka, empresa que lleva adelante el acogimiento familiar de los menores de edad de Gipuzkoa que necesitan una medida de protección de estas características. Bárbara tuvo la virtud de explicar qué es el apego y su trascendencia en la educación y la psicoterapia de una manera rigurosa y a la vez que pudiera entenderse, y fue capaz de llegar al público, utilizando además ejemplos bien claros. Una profesora universitaria que supo conectar con el público no profesional, algo nada fácil de lograr. Ella lo consiguió.

A continuación, intervino este servidor de ustedes, pero de mí no hablo, prefiero que lo hagan otros y expresen su parecer. Diserté sobre el tratamiento psicoterapéutico de los niños con trastornos del apego. Me proporcioné el que menos tiempo de todos para que los demás ponentes pudieran disponer de más, y encima sucedió que hubo problemas técnicos que retrasaron mi intervención teniendo que comprimir algo muy extenso en poco tiempo. Lo siento.

Seguidamente fue el turno de Ana Francia Iturregi, profesora, pedagoga y asesora de necesidades educativas especiales que versó sobre el apego en el aula. Su ponencia expuso cómo debe ser la evaluación y la intervención con los niños que presentan estas necesidades, usando unos árboles gráficos muy útiles para seguir con claridad la exposición. Su tema fue de los que más preguntas y comentarios suscitaron en las personas participantes, muy sensibilizadas con el mismo.

La mañana la cerró Rafael Benito con otra ponencia que sedujo muchísimo a los participantes, pues versaba sobre resiliencia cerebral. Rafael Benito es un ponente con una excelente habilidad para comunicar y hacer fácil lo difícil. Pudo enseñarnos a todos, hacernos una visita guiada por el interior del cerebro, y mostrarnos dónde residen las bases cerebrales de la resiliencia y cómo se construyen y diseñan. Pero teniendo presente que el cerebro se crea y modifica constantemente bajo las influencias sociales. Los mecanismos epigenéticos juegan un papel importante. Hemos de hablar de interacciones genes/ambiente. Y nos regaló una gran noticia científica: la resiliencia es posible, podemos recuperarnos de las heridas que las experiencias traumáticas nos pueden dejar.

A la tarde, participó Isabel González, experimentada psicóloga y psicoterapeuta de familia con una ponencia que giró en torno a la resiliencia familiar. Isabel perfiló muy bien cuáles son los pilares que construyen la resiliencia en la familia, explicando detallada y claramente cada uno de ellos. Y su ponencia contó con la participación de Intza, una madre que narró su traumática experiencia familiar y cómo han ido siendo capaces de sobreponerse a la misma. Fue muy emotiva y a la vez útil para todos. Le doy las gracias a Intza por su valentía de exponerse en público y compartir su experiencia.

A Isabel González le siguieron Naiara Zamora, psicóloga y psicoterapeuta infantil y de adultos y Mikel Azparren, ciclista profesional y manager de equipos ciclistas. Fue la ponencia más atípica pero considero que hemos de dar cabida en nuestra ciencia a otras disciplinas y experiencias, y en particular el deporte es la metáfora de la vida. Podemos aprender mucho de éste. Y, concretamente, el ciclismo es la gran metáfora de la resiliencia, como podéis ver en este vídeo que proyectamos donde se cuenta la misma. Gracias a Tandem Diseño Gráfico y Comunicación por haberlo montado desinteresadamente. Estaba técnicamente perfecto. Mikel Azparren expuso su experiencia exitosa en la pasada Vuelta España 2012 donde el Equipo Ciclista Caja Rural de Navarra (del cual ha sido manager general) obtuvo un enorme éxito al lograr ganar, contra todo pronóstico, una etapa (Lagos de Covadonga) Naiara Zamora expuso cómo se hizo toda la labor psicológica y fue estableciendo un paralelismo entre ese trabajo y cómo es el nuestro con los niños. Si pensáis detenidamente en lo que se narró, encontraréis muchas similitudes.
 
 

Y ya, para terminar, tuvo lugar el colofón final con la mesa redonda donde se habló acerca de si la resiliencia infantil es posible en contextos de gran adversidad como son los de la protección a la infancia. Participaron Lourdes Berrondo, psicoterapeuta de familia y trabajadora social, con más de 20 años de experiencia en el trabajo con familias que precisan ser capacitadas parentalmente, y también ayudando a resiliar a los niños. Nos expuso con mucha claridad y precisión que la resiliencia es posible. Pero sólo puede emerger en el niño si se entreteje una red en torno al mismo de profesionales coordinados (por ejemplo, por un programa de intervención, como fue su caso) y que trabajen a una para poder ayudarle a sostenerse y crecer desde la adversidad. Fue un momento muy emotivo de las jornadas porque proyectó un vídeo de una adolescente que se despide de su educadora y expresa, además de sus sentimientos por la pérdida, todo lo que ésta le ha aportado y ayudado. Esta joven hoy en día está en la veintena y lleva una vida normal.

En la mesa redonda también tomó parte Cristina Herce, psicóloga y psicoterapeuta infantil y de familia. Es una de las co-fundadoras del Centro Lauka. Co-dirige en la actualidad el mismo, y está dedicado a llevar adelante el programa de acogimiento familiar en Gipuzkoa bajo contrato con la Diputación Foral de Gipuzkoa. Realizó una concisa y bien argumentada exposición de cómo debe entenderse el acogimiento familiar, y fue desgranando los elementos y los factores que favorecen la emergencia de la resiliencia en los niños, fundamentándose en unas preciosas e instructivas citas y frases (que a todos nos deben hacer pensar) de Boris Cyrulnik. El programa que co-dirige Cristina Herce en Gipuzkoa junto con su fenomenal equipo es uno de los pioneros en todo el Estado.  Esto es, sin duda, mérito de Lauka y de la Diputación Foral de Gipuzkoa, de sus profesionales y de sus programas que están muy bien diseñados, y de poner en el centro de su labor siempre a la persona del niño por encima de todo.

Finalmente, Óscar Pérez-Muga, psicólogo y psicoterapeuta infantil y de familia (todos le conocéis porque es mi amigo y colega y coautor del libro: “¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo?”) habló brevemente (su intervención tuvo que ser más corta de lo previsto, lo siento, Óscar: el último y más breve pero no por ello menos importante) pero fue muy claro y fueron muy necesarias sus palabras: la situación de crisis y de recortes que estamos viviendo a todos los niveles no está ayudando a que existan medios para disponer de una red de profesionales y personas que trabajen con el niño favoreciendo que emerjan en éste procesos resilientes. Ello está conduciendo a que aumente la angustia en las familias y en los profesionales escolares que se ven en el vacío, y que no se esté actuando como se debería sino como se puede.

Quiero agradecer, una vez más, a todos los ponentes su participación en estas jornadas. Y también, especialmente, a todos los que habéis venido a las mismas por vuestra magnífica acogida desde el principio, valorando y considerando positivamente esta propuesta. Así da gusto hacer las cosas. Espero poder organizarlas de nuevo el año próximo. Pido perdón por los fallos técnicos y porque tuviéramos que ir a contrarreloj, pero había mucha oferta y un tiempo muy justo. Siento que la gente no pudiera conversar más, pero a buen seguro que en los breves descansos y en las comidas se aprovechó para ello también. Espero que a los que vinisteis de fuera os gustara Donosti y sus encantos.

Buenos tratos descansa un poquito porque su autor y coordinador necesita un descanso. Volvemos el día 8 de abril y regresamos con los temas de siempre.

Que paséis unas buenas vacaciones de Semana Santa, y cuidaos/zaindu.

lunes, 11 de marzo de 2013

Este viernes 15 de marzo tendrá lugar el acto de presentación del libro "Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena" en la FNAC de Donostia-San Sebastián.


Este próximo viernes es la presentación de mi último libro titulado: “Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena (sandtray)” Como ya vengo anunciando, este acto se enmarca dentro de unas jornadas formativas bajo el lema: “I Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil”, a las cuales se han inscrito numerosas personas. Tantas que se ha cubierto el aforo de la sala y no cabe nadie más. El plazo de matrícula, no obstante, expiró la pasada semana. Estoy encantado de la fenomenal acogida que ha tenido esta propuesta formativa. Ello indica la gran sensibilidad e interés que existen por estos temas. Agradezco a todos/as los/as que os habéis apuntado vuestra consideración por valorar positivamente estas Conversaciones. Así mismo, doy las gracias a todos/as los/as que se han preocupado de difundirlas en distintos ámbitos profesionales y académicos. Espero que colmen vuestra expectativa y os resulten útiles y válidas para vuestra vida personal, familiar y profesional.

Lo siento por las personas que no van a poder participar por falta de sitio, pero no puedo hacer nada. Lo que sí puedo es darles/daros dos buenas noticias: (1) Gracias a Eva Gispert, directora del Instituto Familia y Adopción (una magnífica institución que realiza una excelente labor formativa y de apoyo y orientación para los adoptados y sus familias), las jornadas se grabarán para que sean emitidas, posteriormente, desde su plataforma en internet. Muchísimas gracias a Eva Gispert. Os anunciaré oportunamente en el blog cuál es el enlace para poder seguirlas. (2) Dada la fenomenal acogida que habéis dispensado a esta iniciativa, volveré a organizarlas el año próximo. Y esta vez cogeré una sala con más aforo.

La presentación del libro será el viernes por la tarde, a las 19,00h, en la Sala Forum de la FNAC. La entrada es, por supuesto, libre. A todos/as os invito a esta presentación y os espero gustosamente. Aprovecharemos el acto para hablar de la técnica de la caja de arena, claro. Y concebiremos ésta como uno de los instrumentos terapéuticos idóneos para trabajar con niños/as, adolescentes y adultos que presentan historias de vida traumáticas y, con frecuencia, apego desorganizado.

Expongo quiénes intervendrán en este acto de presentación:

Loretta Cornejo Parolini, psicóloga, psicoterapeuta y directora de la Colección AMAE de la Editorial Desclée de Brouwer, la cual edita el libro. Loretta tiene un amplísimo historial como psicoterapeuta con niños, adolescentes y adultos y como formadora de psicoterapeutas. Tiene gran experiencia e innumerables méritos a nivel profesional. Pero ante todo y sobre todo, Loretta Cornejo destaca por sus cualidades humanas y por su sentido y sensibilidad. Tiene una capacidad extraordinaria para leer el nivel emocional de las personas, con una precisión equiparable a como un escáner puede fotografiar el cuerpo. Ella es quien me pidió que escribiera el libro “Construyendo puentes” y es la persona que ha apostado por mi vertiente como escritor. Cuando no encontraba a nadie que se interesara por publicar mis libros, llegó ella y los valoró. Loretta Cornejo (y  su magnífico equipo) ejerce en su consulta de Madrid denominada Umayquipa (en lengua Quechua significa: “soplando el amor”), y es en este centro donde ofrece un abanico extenso de cursos y programas formativos para psicoterapeutas, educadores, profesores, médicos… Desde Umayquipa han organizado y me han invitado a impartir varios seminarios sobre la técnica de la caja de arena. El próximo será el 21 de abril. Loretta Cornejo hablará como representante de la editorial y como psicoterapeuta experta y también conocedora de la técnica de la caja de arena, dándonos su punto de vista sobre la misma.

Cristina Herce Sellán, amiga, psicóloga y psicoterapeuta infantil y de familia. Es co-fundadora y co-directora del Centro Lauka, empresa subcontratada por la Diputación Foral de Gipuzkoa mediante concurso público para llevar adelante el programa de acogimiento familiar en Gipuzkoa. Son más de 20 años en los que esta institución se ha ganado el crédito y el prestigio al ser pionera en la puesta en marcha de una de las medidas de protección más idóneas para los menores en situación de desprotección como lo es el acogimiento familiar. Y Cristina Herce (junto con sus co-fundadoras y su fenomenal equipo de psicólogos/as) tiene muchísimo que ver en esto. Mantener los estándares de calidad para implementar una empresa tan delicada y sensible como lo es el desarrollo del programa de acogimiento familiar, dice mucho de la excelente labor que Lauka ha llevado a cabo. Cristina Herce se formó conmigo en el diplomado de psicoterapeutas infantiles organizado por el IFIV de Barcelona (dirigido por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan) Allí nos conocimos y estrechamos lazos de amistad. He invitado a Cristina Herce porque conoce la técnica de la caja de arena y porque puede hablar de la utilidad de la misma para los niños traumatizados por el abandono y el maltrato y que están en el programa de acogimiento familiar de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Linda Hunter -psicóloga y autora del libro Images of resiliency- dice en el mismo que es una técnica con la que deberían trabajar todos los menores de edad que están en acogimiento. Cristina Herce nos hablará de ello.

Naiara Zamora Berrondo, amiga y colega (psicóloga y psicoterapeuta infantil) Nos conocimos porque hizo un practicum de psicología en mi consulta hace ya unos cuantos años. Con formación y experiencia específica en protección a la infancia, terapia gestalt, psicomotricidad y psicodanza. Formada en protección a la infancia con Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan también. Atesora un gran curriculum formativo y numerosas experiencias profesionales. Como psicoterapeuta infantil trata a niños víctimas de malos tratos y abandono, y está formada en la técnica de la caja de arena y trabaja con ella desde hace seis años. Naiara Zamora destaca (además de por sus conocimientos) por su capacidad emocional para empatizar con los niños y las familias y por su serenidad y calma, la transmite a los menores de edad maltratados (que tanto la necesitan) Naiara Zamora versará sobre la técnica de la caja de arena, su opinión sobre el libro y cómo aplica ella la técnica. Naiara Zamora es una de las psicoterapeutas que ejercen en Donostia y que lleva adelante muy bien la psicoterapia con niños adoptados (de hecho formamos equipo de trabajo y valoramos conjuntamente todos los casos), y la cual os recomiendo porque sé, de primera mano, lo cualificada que está para ejercer su cometido profesional.

Y finalmente, intervendrá en el acto de presentación del libro este servidor de ustedes exponiendo cómo surgió la obra, lo que se pretende con la misma y los contenidos que se tratan. Además, proyectaré un vídeo sobre la técnica de la caja de arena. A mí ya me conocéis y no necesito presentación.

A todos/as os espero con gran ilusión, y os estoy agradecido por vuestro apoyo a todas las iniciativas que desde este blog voy proponiendo.

Urrengo ostiralean hondarraren kaxari buruz liburua aurkeztuko dut. Aurkezpena FNACean 19,00tan  izango da. Denok gonbidatutak zaudete eta han elkar ikusiko dugu. Eskerrik asko bihotz bihotzetik.

La semana próxima os hablaré sobre las Conversaciones, los temas abordados, los debates y sobre lo que allí acontezca.

Cuidaos / Zaindu

lunes, 4 de marzo de 2013

Un joven adoptado nos enseña este maravilloso videoclip: "De qué me sirve la vida", del grupo Camila.


Esta semana quiero compartir con vosotros/as un vídeo. Me lo enseñó hace unos días un joven que acude a mi consulta. “Jose, quiero mostrarte un vídeo, ¿tienes internet aquí?" - me plantea. Mi respuesta es afirmativa, y con un dispositivo móvil me dispongo a compartir con él dicho vídeo. Pero el joven quiere que lo vea yo sólo: “Es mejor que lo visiones y escuches tú solo, con los cascos, te vas a concentrar mejor y la experiencia te va a llegar más” – me dice. "Después, me comentas qué te parece" - añade. Trato de que me adelante algo acerca de lo que trata el vídeo, pero sólo me comenta que es un clip elaborado por un grupo musical llamado Camila, titulado: “De qué me sirve la vida”

Tras verlo y emocionarme, le comento que es muy bueno y que merecería la pena que lo compartiésemos con más personas. "Las buenas "picadas" se comparten" - le digo. Ya sabéis que no es la primera vez que publico o menciono en el blog los materiales buenos de los chicos y chicas que acuden a terapia conmigo. Hacen o proponen cosas tan estupendas que deben ser difundidas. Por ello, le hablo al joven del blog Buenos tratos y le pregunto si estaría dispuesto a que dedicara una entrada del mismo presentando el vídeo y refiriendo que ha sido él quien me lo ha enseñado. Y termino asegurándole que puede mantener su anonimato.

Y accede. Pero me dice que desea que escriba quién es (no es un menor de edad), con su nombre y apellidos. Que no tiene por qué esconderse –añade-. Así pues, os presento a la persona que me ha enseñado y os enseña esta maravillosa “picada”: Miguel Elizalde. Tiene 28 años y es adoptado, donostiarra originario de Venezuela. Un auténtico superviviente que ha dado un ejemplo de coraje y de heroicidad. Está haciendo -poco a poco- un proceso resiliente. Yo le admiro, como a todos los que son capaces de luchar y rehacerse una y otra vez. Un joven ingenioso e inteligente, con un agudo sentido del humor. No quiero contaros mucho más de él por respeto a su intimidad.

Y os propongo esta reflexión: para las personas con dolor emocional los mensajes y significados que el arte contiene y expresa tienen mucho valor. Y para los jóvenes como Miguel es tremendamente terapéutico dar cabida en las sesiones a este tipo de materiales a partir de los cuales ellos puedan encontrar los recursos expresivos que la palabra no les permite. Un videoclip como esta canción con personajes y mensajes, con música, con imágenes... todo muy sensorial, es capaz de representar y significar mucho de lo que ellos sienten o viven consciente o inconscientemente. El arte permite que lo que internamente viven y aún no se ha liberado ni concretado, se exprese, explote fuera y se represente. Por ello, con este tipo de vídeos se puede trabajar con los jóvenes en las sesiones. Es una técnica más al servicio de unos objetivos terapéuticos. ¿Por qué no? Los propios pacientes nos enseñan, muchas veces, qué es lo que a ellos les puede ayudar. Y nosotros hemos de valorar si puede tener su razón de ser dentro de su proceso en la terapia. Desde luego que propuestas como la de Miguel sí que la tienen.

Creo que la propuesta de Miguel se merece una entrada en este blog, y pienso que el vídeo que nos muestra os gustará mucho y os dará que pensar. También os llegará directo al corazón. El vídeo se atreve con todo.

Y pienso que a Miguel también le ayudará que le dejéis mensajes en los que le transmitáis vuestra opinión sobre este clip y la utilidad que le veis al mismo.

Gracias, Miguel.