miércoles, 2 de mayo de 2018

Juicios por violación: Carta abierta de los/as profesionales de la psicología y la psiquiatría al Ministerio de Justicia y a la ciudadanía.

Como director de este blog cuya finalidad fundacional es la difusión del paradigma de los buenos tratos, he promovido y colaborado en la creación de este comunicado, y también lo suscribo. Os pido la máxima difusión del mismo. Que numerosos colegas nos hayamos puesto de acuerdo en un texto, y organizado y coordinado por una causa justa, es para celebrarlo. Hoy es uno de esos días en los que siento satisfacción, pues uno se reconcilia con la profesión, el mundo y la posibilidad de cambiar éste. Si conseguimos sensibilizar a la sociedad sobre el particular, habremos, no obstante, avanzado mucho. Porque es en la educación temprana y en el vínculo niños-cuidadores donde tenemos la oportunidad de sentar las bases para la creación futura de un mundo más justo y más humano.

Agradezco a todos/as los/as compañeros/as que se han sumando solidariamente a este movimiento.

Carta abierta de los/as profesionales de la psicología y la psiquiatría al Ministerio de Justicia y a la ciudadanía

#SaludMentalTeCree

A propósito de la sentencia emitida sobre los cinco hombres condenados por un delito de abuso sexual durante los San Fermines y del debate que se está produciendo estos días, desde nuestro profundo y enérgico rechazo a dicha sentencia, las personas abajo firmantes emitimos un comunicado elaborado por profesionales de la psicología y la psiquiatría, entre quienes se encuentran especialistas en trauma y tratamiento psicoterapéutico de víctimas de diversas formas de maltrato, abuso sexual, abandono y negligencia, así como personas expertas en sexología, género y violencias machistas. 

Con este comunicado, que aúna la voz de más de 1.700 profesionales de la psicología y la psiquiatría que nos hemos reunido en un grupo creado para tal fin, queremos lograr un doble propósito: (1) Aportar información científica que contribuya a esclarecer aspectos problemáticos de este caso; y (2) Realizar una reflexión basada en evidencias acerca del sistema patriarcal y las consecuencias tan graves que tiene, para la sociedad en general y para las mujeres y los/as niños/as en particular, sobre todo cuando se sitúa en la base de toma de decisiones que nos interpelan a todos y a todas. 

En definitiva, nos mueve un deseo de colaborar con la Justicia como parte de una ciudadanía responsable y como profesionales especialistas en estas áreas de conocimiento, de cara a trabajar por una sociedad más saludable. 

Respecto al primer punto, aunque entendemos que el foco no ha de ponerse en la víctima, viendo el cariz de las bases de las decisiones que se han tomado, queremos ofrecer nuestro conocimiento sobre el impacto traumático que diversos sucesos y acontecimientos causan en las personas y en cómo éstos determinan sus reacciones. En este sentido, nuestra aportación debe arrojar luz a una labor compleja y delicada como es la determinación o no del consentimiento de la víctima y de sus posibles reacciones ante una situación como la que describen los hechos probados. 

De acuerdo a la Teoría Polivagal de Porges, ante una situación de amenaza de muerte, lesión grave o violencia sexual, es común una respuesta de inmovilización cuando no es posible luchar ni huir. En estas situaciones, se activa la rama dorsovagal del sistema nervioso parasimpático, con el resultado de una respuesta de inmovilización, con latidos más lentos del corazón y reducción de la sensibilidad al dolor. Esta es una forma rápida de reacción de nuestro sistema nervioso para tratar de sobrevivir y minimizar el impacto del suceso amenazante cuando, insistimos, no es posible luchar ni huir. Por tanto, en una situación así, no tiene sentido plantear la cuestión del consentimiento o la resistencia, ya que esta capacidad estará anulada dada la magnitud de la amenaza. Esta teoría ha sido demostrada científicamente y avalada por profesionales especialistas en trauma y de alto prestigio a nivel internacional como lo son Stephen Porges, Daniel Siegel, Pat Ogden y Bessel Van der Kolk, entre otras personas.

Tampoco hay lugar para preguntarle a la víctima ni es determinante el hecho de que tuviera respuesta sexual, pues en esos momentos el organismo genera sustancias para producir una analgesia frente al dolor, estando disociada e inmovilizada. Y, en cuanto a la capacidad de resistir y recuperarse de la crisis de adversidad, conocida como resiliencia, en todo caso habría que apoyar la superación que la víctima ha podido llevar a cabo tras la experiencia traumática en lugar de criticarla o someterla a vigilancia. Lo contrario solo sirve para seguir agrediéndola e, incluso, contribuir a su retraumatización. 

Respecto al segundo punto, como profesionales de la psicología y la psiquiatría, asimismo somos perfectamente conocedoras de que las personas interpretamos la realidad que nos envuelve desde nuestros filtros mentales y emocionales, los que a su vez se configuran en relación a nuestra cultura, los vínculos afectivos significativos y nuestras experiencias vitales. 

En esa línea, nos parece profundamente sintomático de la sociedad en la que vivimos el excesivo peso que ha tomado el debate en torno a la víctima en lugar de en torno a medidas que puedan ayudarnos a conseguir una sociedad libre de violencias que vulneran los derechos humanos en general y los de la mujer en particular. Entendemos que el patriarcado, como sistema cultural y de valores, constituye un marco interpretativo en el que debemos inscribir tanto la propia agresión como las leyes que rigen nuestra justicia, así como la actuación de profesionales que la aplican. En una sociedad es responsabilidad de todas y todos, desde policía a profesionales de la judicatura, actuar con profesionalidad, objetividad y ética, sin cuestionar situaciones de violencia probada ni confundirlas con jolgorios, ya que conforma un caldo de cultivo para la violencia, que aquí denunciamos. Así, la mujer y, en particular, su cuerpo sufren una cosificación que la transforma de persona en objeto. Un objeto que, como tal, puede ser utilizado, ni siente ni padece y no es vulnerable al sufrimiento. 

Paralelamente, son de sobra conocidos y reflejados en estudios sociológicos, los imaginarios colectivos que dominan nuestra sociedad, conforme a los cuales tenemos instaurado que las mujeres necesitan ser insistidas y aceptan el sexo aunque “en principio no quieran”. Creemos que esta fantasía arraigada en nuestra cultura motiva gran parte de las preguntas de jueces y juezas en este tipo de procesos, cuestionando constantemente las reacciones de la víctima. Así, son estas víctimas las que tienen que demostrar que “no lo desean”, resistiéndose explícitamente a pesar de que la paralización y el bloqueo sean reacciones automáticas y normales ante el pánico desde el punto de vista psicobiológico. Lejos de contribuir a ayudar a la salud de la víctima y al propósito de la justicia, consideramos que esto solo consigue culpabilizar a la persona agredida, retraumatizarla y revictimizarla. 

Por todo ello, a la luz de la evidencia científica y como profesionales de la psicología y la psiquiatría, consideramos por tanto esencial que los informes periciales que se emitan en procesos como éste cuenten con el asesoramiento técnico de personas expertas y que los/as profesionales de la Justicia así como los Cuerpos de Seguridad del Estado, y en general todo el personal técnico implicado en este tipo de casos, reciba formación con perspectiva de género. 

Y, por último, añadimos la urgente necesidad de la prevención, incluyendo desde la infancia una educación sexual no patriarcal, con perspectiva de género, transversal y estructural, que favorezca el cumplimiento de los derechos y agencie a las mujeres, que no relacione la violencia como parte de la sexualidad, que permita lugares para repensar las masculinidades y para reconstruir el respeto hacia las mujeres, así como la promoción de las relaciones de buen trato.

Suscriben este comunicado las personas aquí firmantes.

lunes, 30 de abril de 2018

Noticias (y un bello poema) de Niels Peter Rygaard

Niels Peter Rygaard
Todos recordamos a Niels Peter Rygaard, psicólogo experto en trastorno del apego y especializado en el trabajo con población adoptiva, autor del libro "El niño abandonado", y su estancia con nosotros/as en San Sebastián. Como ya sabéis, fue invitado (junto con otros relevantes ponentes como Jorge Barudy, Rafael Benito y Maryorie Dantagnan) a las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil organizadas por este blog el pasado mes de octubre de 2017.

Niels Peter Rygaard dejó huella entre nosotros por su sabiduría, cercanía y trato humano. El también se despidió llevándose una excelente impresión de nuestro compromiso profesional y personal con los menores víctimas de abandono y malos tratos. Siempre le recordamos con cariño y le tenemos muy presente en nuestro blog. Su libro nos ha inspirado, pues ha favorecido que incorporemos al modelo de traumaterapia las nociones de permanencia, los estadios de autoorganización del niño y su propuesta de terapia ambiental con los menores con trastorno de apego reactivo. 

He tenido, posteriormente, noticias de Niels Peter Rygaard informándome de sus programas de formación para instructores de cuidados basados en el apego. Como ya sabéis, Niels es responsable de una Fundación denominada Fairstart dedicada a mejorar los cuidados de los menores en los orfanatos de todo el mundo. 








Os recuerdo el post publicado en Buenos tratos donde informamos de los programas formativos de Fairstart Foundation. Han despertado gran interés y aceptación en la comunidad de América Latina y también en España. El paso de Niels Peter Rygaard por el País Vasco está siendo útil y beneficioso para impulsar su trabajo y labor formativa a través de la Fundación. 

Nuevamente me ha escrito Niels Peter Rygaard y tras saber de él a nivel personal, me ha informado que en octubre participará en un congreso en la provincia de Baja California, Méjico. Volverá a España de nuevo en noviembre, donde participará en un congreso sobre adopción (No puedo decir dónde ni quién organiza, ni las fechas concretas, pues el programa aún no se ha hecho oficial y debo ser discreto. Cuando sea oficial, os lo anunciaré) 

Además, Niels me envía un archivo pdf para compartirlo con vosotros/as donde describe los resultados de un proyecto que llevaron a cabo en pueblos de seis países de África con SOS Children. Niels refiere que el desarrollo infantil de 380 niños/as mejoró un 20% después de la formación recibida por sus acogedores o familia extensa durante 4 meses en base a cuidados basados en el apego.


Para descargaros el archivo pdf: 

Y, finalmente, compartir con vosotros/as que Niels escribió un poema durante su estancia en San Sebastián, en octubre de 2017, inspirado por la Bahía de La Concha y por las emociones suscitadas a lo largo de un entrañable congreso. Lo ha compartido por su Facebook, pero es posible que muchos no hayáis tenido noticia del mismo. Os lo transcribo y ¡le doy las gracias nuevamente a Niels por escribirme para hacernos saber que está bien y compartirnos sus planes!.

A mis amigos en España y América Latina. En todos los países donde he trabajado en todo el mundo, he conocido a mujeres fantásticas que pasaron la vida cuidando niños abandonados, en orfanatos y familias de acogida. Siempre están sobrecargados de trabajo y mal pagados, así que cuando estuve en San Sebastián, les escribí este tributo:



MADRE DE NIÑOS SIN MADRES

Oda a un cuidador anónimo de niños abandonados.

Selena, en mis sueños la reina
de la fuente eterna
de amor por la vida
para todos los niños
perdido en este mundo despiadado.

Abandonado en una noche sin luna
por vergonzantes madres jóvenes
desesperado de la pobreza y la vergüenza
con corazones sangrantes
úteros vacíos
y dolor sin fin
sus yemas de los dedos
anhelando tocar las suaves mejillas de su bebé
perdido por siempre.

Selena, madre de niños sin madres
nadie te ve mientras trabajas pacientemente
a través de interminables días y noches.
Cuando cien caras congeladas te miran fijamente
respondes simplemente con una sonrisa
acariciando sus mejillas
atando suavemente las cadenas para rodear sus corazones
y sacarlos del infierno
para encontrar la paz otra vez en tus brazos.
Sus lágrimas doradas de alivio
el único pago que recibes.

Selena, ayudas a los niños a salvar el mundo venidero
en la madrugada del futuro.
Y así, reparar los pecados que cometemos cada día:
guerra, codicia desgarrando niños de sus padres,
destrucción de nuestra tierra sagrada.
Tú sanas sus heridas
para que el terror del amor perdido
no ciega sus corazones y los convierte en terroristas.

Tu magia los convierte en espíritus libres
volando como mariposas, transformado en
amantes, amigos, padres.
Conviertes el desierto del abandono en un prado
flores que florecen de la esperanza, ríos que fluyen de alegría,
cuando sonríes.

La risa de los niños hace eco
como un rayo en el valle de la muerte.
Tantos soldados desconocidos han sido elogiados
por matar a sus hermanos en el espejo del miedo.
Pero te elogio, Selena
madre de niños sin madres.

Niels Peter Rygaard.

lunes, 23 de abril de 2018

¡Últimas plazas! Curso caja arena (sandtray) en el trabajo terapéutico con adolescentes. Madrid, 3 de junio de 2018, organiza UmayQuipa.

La caja de arena (sandtray) en el trabajo terapéutico con adolescentes (7 horas)

Madrid, UmayQuipa, 3 de junio de 2018
Horario: 10,00h - 18,30h


La técnica de la caja de arena en la terapia con adolescentes puede constituirse en un instrumento útil y beneficioso para facilitar la expresión y la elaboración psicológica de los problemas emocionales por los que aquéllos acuden a consulta. Les provee de una herramienta que posibilita la distancia necesaria para poder proyectarse en el mundo en la arena y hablar desde el mismo. Sin embargo, para algunos adolescentes, la técnica puede convertirse en una "amenaza" si hacemos un uso inadecuado de ella. En este taller conoceremos qué debemos primar en la terapia usando el cajón de arena: la validación del mundo en la arena, la conexión del adolescente con dicho mundo y con el terapeuta y la importancia de la comunicación afectiva por encima del desentrañamiento de los significados. Conocer cómo trabajar con la caja de arena con un adolescente supone, entre otras cosas, conectar con el adolescente que llevamos dentro e imaginarnos qué caja habríamos hecho y cómo nos hubiera gustado que nos trataran y acompañaran en la co-exploración de la misma. En este taller eminentemente práctico, nos acercaremos a todo ello.

ASPECTOS A TRATAR


La adolescencia: una segunda oportunidad de reorganización mental y cerebral.


Particularidades de la técnica de la caja de arena en la adolescencia.


La caja de arena de mi adolescencia.


Adolescencia y temáticas que pueden abordarse mediante la técnica de la caja de arena.


Cuándo utilizar y cuándo no utilizar la técnica de la caja de arena en el trabajo con adolescentes.


METODOLOGÍA DEL TALLER

La metodología del curso es vivencial y el/la alumno/a trabaja los contenidos temáticos elaborando cajas de arena.

No es necesario haber asistido a los anteriores talleres de la caja de arena.

Se darán certificados de asistencia.

Información e inscripciones para reserva de plaza:

umayquipae@gmail.com

Teléfono: 91 549 38 78


lunes, 16 de abril de 2018

El camino en adopción del "no merezco ser amado" a "creo que alguien por fin entiende lo que siento": Relato de una psicóloga en continuo aprendizaje, por Charo Blanco Guerrero, psicóloga y traumaterapeuta.


Diez meses, diez firmas III

Profesional invitada en el mes de abril de 2018: 

Charo Blanco Guerrero


Título de su artículo: 

"El camino en adopción del "no merezco ser amado" a "creo que por fin entiende lo que siento": Relato de una psicóloga en continuo aprendizaje.



Conocí a Charo Blanco en Barcelona. Dos colegas (un donostiarra y una sevillana) se conocen en Catalunya, así es nuestro mundo hoy en día, tan cercano como que sólo nos separa físicamente la distancia que hay en el pasillo de un avión. Ella estaba cursando el Postgrado en Traumaterapia Infanto-juvenil Sistémica de Barudy y Dantagnan, la promoción Apega 4 (2010-11), hace ya unos años. Tuve la inmensa dicha y suerte de ser elegido docente de este Postgrado y con ello la dicha también de conocer a Charo, alumna en aquel momento. Muchos/as de los profesionales de la red apega le conocéis porque habréis coincidido con ella en alguno de los encuentros que organizamos. Cuando le veo, siento que tenemos recorridos similares: ambos con trayectorias formativas y profesionales, previas a la Traumaterapia de Barudy y Dantagnan, que descubrimos en la misma el modelo integrador, con una nueva mirada comprensiva y adaptada al sufrimiento que los menores siempre expresan mediante lo que el mundo adulto ha denominado psicopatología. Charo Blanco terminó su formación en Traumaterapia y ahora ha sido elegida -como yo lo fui en su día- para coordinar la primera promoción de profesionales de la Red apega en Andalucía, concretamente en esa bella ciudad de la Costa del Sol que es Málaga. Compartimos, pues, también la apasionante aventura de acompañar y descubrir a otros/as que como nosotros en su día, empiezan a transitar por la formación de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan.

Cuando estoy con Charo Blanco siento tranquilidad, es una mujer cálida y serena. Estas cualidades, junto con su amplia formación y experiencia profesionales, le acompañan para atender y tratar a los niños y jóvenes (y sus familias) en su Centro Concilia, en Málaga, donde se ha especializado en el tratamiento, desde el modelo de la psicotraumaterapia, de menores adoptados y que acarrean a sus espaldas la pesada carga del maltrato sufrido en sus lugares de origen. No sólo serenidad y tranquilidad son necesarias en nuestro trabajo, por eso Charo en este artículo nos propone la extrema necesidad de que el niño experimente que al fin es experimentado por un adulto que ve y siente su mente. Ese el camino en adopción y acogimiento familiar que Charo nos propone en este sentido artículo.

Cuando le propuse a Charo Blanco, psicóloga, escribir para Buenos tratos reaccionó (el primer impulso) inmediatamente con un "sí, me encantaría" Por eso, y por muchas cosas más, le agradezco enormemente su colaboración, generosa y desinteresada, como la de todos/as los y las profesionales que dedicáis vuestro tiempo y sabiduría en participar en "Diez meses, diez firmas" Mil gracias, Charo, por formar parte del ilustre elenco de profesionales colaboradores/as de Buenos tratos.


Charo Blanco Guerrero. Soy Charo Blanco psicóloga y terapeuta infantil y empecé a trabajar en el mundo de la adopción en el año 1999. Me atrajo mucho todo el proceso de las familias en sus diferentes etapas, desde el inicio hasta concretar sus expectativas y deseos de ser padres. En la fase previa a la llegada de los niños, acompañaba a estas familias en la etapa de valoración para obtener su idoneidad, pero lo que me hizo adentrarme más en este mundo fue ir descubriendo poco a poco, las dificultades que presentaban estos niños a su llegada. En un índice elevado de casos incluso aquellos que habían sido adoptados de bebés, tenían retraso en diferentes áreas, trastornos de conducta y de vinculación etc. etc. Durante mucho tiempo mantuve en mi cabeza el error de que si no había recuerdos, no debía haber traumas ni sintomatología del mismo y decidí profundizar en mi formación hasta que realicé el Diplomado en Traumaterapia Infanto-juvenil Sistémica en el Centro IFIV de Barcelona, donde conocí a las personas de las que más he aprendido en este campo: Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Hasta tal punto que cambié mi trayectoria profesional y decidí trabajar en la intervención clínica, y actualmente dirijo el Centro Concilia en Málaga, especializado en niños y familias adoptivas y menores con graves trastornos de conducta.

No puedo dejar de comenzar este relato sin repetir algo que ya otros colegas escribieron al participar en este magnífico blog: Cuando José Luis te pide que escribas en su blog sientes un enorme orgullo y una enorme responsabilidad por estar a la altura. Supongo que es ese miedo escénico que creo que debe acompañar a las personas prudentes que nos dedicamos a profesiones “delicadas” como la nuestra.

Por un lado, piensas que es interesante poder compartir tu experiencia y “tu sentir” en este trabajo tan apasionante que llevas a cabo con niños y adolescentes y familias marcadas por la adversidad. Pero por otro lado piensas: "¿acerca de qué puedo sentarme a escribir que no suene repetitivo, que aporte algo y que refleje mis verdaderas emociones siempre que me refiero a algo que atañe a estas personas?" Se necesita valor para ello, el mismo valor que ellos demuestran en esa entrañable sala de terapia llamada Sala de Valientes cuando comparten su dolor con una desconocida. 

Voy a tomar su ejemplo y a armarme de valor para poder escribir desde la experiencia, pero sobre todo desde el corazón, que es el que debe dictar nuestros mejores relatos.

Cuando una personita o persona, entendiendo esta distinción únicamente por un criterio cronológico de edad, entra por primera vez en mi  Sala de Valientes, parto de la premisa de que no quiere venir, viene a un sitio desconocido a hablar con una desconocida sobre temas que no desea compartir con casi nadie y que no desearía recordar nunca más. 


Charo Blanco con nuestro querido Jorge Barudy en la Sala de Valientes
del Centro Concilia en Málaga.

Intento descubrir en sus ojos si hay miedo o tristeza y casi siempre descubro una mezcla de ambas, pero también en la mayoría de los casos descubro con gozo una necesidad de ayuda, de ser escuchados. Y digo con gozo porque eso es lo que me da la fuerza para intentar no ver las estrategias ni las máscaras que han elaborado para disimular esa tristeza y ese dolor, y descubrir las causas de por qué muchos de ellos decidieron hace tiempo no confiar en nadie. Ganar esa confianza es desde ese momento mi hoja de ruta.

Mucho se ha hablado de la empatía como cualidad necesaria y obligada para poder trabajar en profesiones asistenciales, pero a veces la capacidad empática no es suficiente para poder entender el daño que debe haber sufrido alguien para lanzar, con su conducta, un mensaje tan contradictorio a lo que verdaderamente siente. Si tienes frente a ti a una persona que intenta poner todas las barreras posibles para que llegues a ella, y si rechaza abiertamente tu ayuda y se niega a abordar todo aquello que le produjo tanto daño, es fácil tomar distancia y llegar a la conclusión de que nada puedes hacer por alguien que se está ahogando, pero no quiere agarrarse a un salvavidas.

Los padres, profesores, amigos, hijos, parejas de personas dañadas por un pasado traumático tienen que descifrar diariamente un mensaje que les dice “aléjate de mí porque no te necesito” y codificarlo en forma de “no sé cómo pedir esa ayuda que tanto necesito y no sé cómo volver a confiar en los demás”. Por eso es imprescindible algo más que la capacidad de empatizar con ellos para permanecer a su lado y ponerse un chubasquero ante sus palabras o actos que sólo buscan confirmar su visión negativa del mundo y tenderles la mano cuando se rompen y muestran su fragilidad.

Cuando empecé a conocer el concepto de Mentalización, leyendo a Peter Fonagy, descubrí que complementaba y amplificaba la capacidad empática que debe tener un terapeuta, que debe ver más allá de las palabras y de los actos y encontré una herramienta útil para explorar mejor dentro de mí, aquellas cualidades con las que contribuir a mitigar el dolor de estas personas. 

Cuando trabajas con alguien en terapia y percibes el dolor en su mirada, en sus palabras, en sus representaciones, en lo que no dice y en lo que evita, es necesario llegar más allá de esa percepción y esa suposición del daño y la huella que han debido dejar todos aquellos actos terribles a los que fue sometido. Es necesario interpretar que tras su conducta existen unas necesidades, unos deseos, unos sentimientos y unas creencias que son las que organizan y a veces desorganizan todo ese entramado de señales y mensajes con los que se maneja en las relaciones interpersonales. 


"No sé cómo pedir esa ayuda que tanto necesito".
"No sé cómo volver a confiar en los demás”
.

En definitiva, esta sería una buena aproximación al concepto de Mentalización: la capacidad de percibir e interpretar el comportamiento del otro en relación con los estados mentales intencionales, es decir, inferir que detrás de ese comportamiento existen necesidades, deseos, sentimientos y creencias aunque no se hagan explícitas. Y es aquí donde radica la complejidad del trabajo terapéutico.

Las experiencias emocionales adversas en el seno de relaciones traumáticas son las que determinan que las relaciones posteriores de estas personas sean en muchos casos complicadas y desreguladas. 

Los trastornos de apego tienen su origen en el seno de las relaciones con personas significativas, por eso en los casos de niños adoptados con los que más trabajo, donde más dificultades encuentro es en la creación del vínculo con la nueva familia. Mucho se ha escrito ya acerca de que los niños adoptados han interiorizado en un porcentaje elevado de casos, un modelo interno de sí mismos como no merecedores de amor puesto que las personas que debían haberle cuidado, le maltrataron o simplemente renunciaron a ejercer como padres. 

En muchas ocasiones escucho decir sobre todo a adolescentes adoptados, que sus padres no les entienden y que la relación entre ellos no funciona, manteniendo el fantasma de que, con los otros padres, a los que en ocasiones se refieren como “padres verdaderos” sería diferente, a pesar de mantener la percepción de que les abandonaron. Es una contradicción emocional y unos sentimientos difíciles de manejar. En una sola cabeza no pueden caber dos madres y dos padres a los que se les atribuyen intencionalidades tan diferentes, y desgraciadamente esta es la paradoja de estos niños, que luchan contra sus propios sentimientos y casi siempre en silencio. El conflicto de lealtad hacia su nueva familia no les permite verbalizar estos pensamientos y estos recuerdos. En los casos de adversidad temprana el niño desarrolla una vivencia de sí mismo y se experimenta como alguien menos válido, menos digno de amor, a veces sienten que las demás personas de su entorno no les ven, a veces se sienten invisibles. 



"Tras su conducta existen unas necesidades, unos deseos, unos sentimientos y unas creencias
que son las que organizan y a veces desorganizan todo ese entramado de señales y mensajes
con los que se maneja en las relaciones interpersonales". (Charo Blanco, psicóloga) 

Me viene a la mente el caso de una chica que fue adoptada a los 7 años y a sus 18 años me decía: “yo recuerdo perfectamente a mi abuela y a mi hermana, iba a menudo a su casa en vacaciones y mantuvimos el contacto hasta pocos días antes de venirme de Rusia, creo que todavía las quiero pero al principio de llegar a mi nueva familia, cuando hablaba de ellas, veía tristeza en la cara de mi madre y poco a poco dejamos de hablar de eso”. En la Sala de Valientes, a mí me correspondió la tarea de acompañarle por esos recuerdos que había intentado enterrar y que en el presente eran el objeto de su tristeza y de su falta de expectativas en las relaciones en general. Ella hizo un trabajo maravilloso en el que pudo explicar a su madre lo importante que era para ella mantener en su mente, en su historia de vida, a aquellas personas que un día formaron parte de ella y manifestó su deseo de volver a aquellos lugares con más o menos posibilidades de encontrarse con ellas. Desde entonces su madre también intenta acompañarla en ese camino.

Esa comprensión que debe ser moldeada en estas personas sobre ellos mismos y sobre los demás, se ve gravemente comprometida por el daño infligido sobre ellos. Difícil paradoja también la de intentar comprender que hay en la mente de los adultos y cuales son sus sentimientos, si a ellos mismos no se les ayudó a identificar sus propias necesidades, ni fueron satisfechas. Obviamente no fueron objeto de la aceptación, protección y comprensión para su posterior autonomía y confianza. Las incompetencias parentales impidieron a ese niño ser objeto de aprobación y de seguridad, esas que buscarán incansablemente en las relaciones posteriores, no sólo en su grupo de iguales sino sobre todo y principalmente en sus padres. 

Por eso me encuentro a veces que muchos de los niños adoptados con los que trabajo se han adaptado perfectamente a las necesidades de los adultos y han desarrollado una “personalidad como si” o un “falso Yo” al que se refiere magistralmente Alice Miller en su libro “El drama del niño dotado”. Han desplegado una conducta que muestra sólo lo que se espera o se desea de ellos, han aprendido a captar señales inconscientes de las necesidades del otro, puesto que esto les asegura el amor y la permanencia de sus padres. Esto tiene un precio en sus relaciones posteriores y es un trastorno en su forma de vincularse, queriendo satisfacer con personas sustitutorias las necesidades no satisfechas en la infancia. 

El niño aprende a reprimir sus sentimientos propios, tanto de amor como de fracasos e inseguridad, pero posteriormente aparecerán mecanismos de defensa que habrá que descifrar durante la terapia. Esto evitará una dependencia insana y una necesidad de aprobación constante de otras personas.

Volviendo al concepto de Mentalización que va más allá de la empatía como cualidad intrínseca al terapeuta, nos referíamos a la capacidad de interpretar estados mentales y todas las emociones que subyacen detrás de una conducta. Por eso si somos conscientes de las estrategias que una persona dañada es capaz de desarrollar para encapsular de alguna manera todas aquellas vivencias, seremos conscientes aún más de la necesidad de no realizar inferencias que puedan dar lugar a errores porque pueden situarnos en una postura inquisitiva o enjuiciadora. 


"Representar y percibir las necesidades de ese niño, porque nadie antes lo hizo"
(Charo Blanco, psicóloga)

No podemos quedarnos en las palabras o en las conductas manifestadas porque a veces pueden provocar distancia entre el paciente y el terapeuta, debemos estar situados en una posición de total aceptación y disponibilidad para conocer esas experiencias, pero también debemos manejar bien el binomio entre lo cognitivo y lo afectivo porque somos seres humanos con nuestras vivencias y con un pasado propios, que no deben servir nunca para proyectar en las experiencias ajenas, aquellos recursos que a nosotros nos sirvieron y que nos han ayudado a llegar a nuestro presente, a nuestra profesión de facilitadores, de terapeutas. Precisamente estas personas con las que trabajamos, no tuvieron a adultos disponibles que pudieran interpretar el estado mental del niño que fueron, y ese, entiendo yo, es el papel que nos toca “representar” y nunca este término fue más acertado, en la Sala de Valientes: Representar y percibir las necesidades de ese niño, porque nadie antes lo hizo.

Nunca me he referido por escrito a este caso, pero reconozco que hay un antes y un después en mi vida tanto personal como laboral, cuando tuve la oportunidad de comenzar a trabajar con una niña adoptada de 12 años que había sufrido abusos sexuales por parte de su padre biológico hasta los 6 años que fue retirada. Aún me cuesta recordar detalles de aquella sesión en la que en la casa de muñecas y con todo lujo de detalles me explicaba que era lo que ocurría en esa habitación, cuando sus padres ebrios discutían y a veces mantenían relaciones en su presencia y otras veces, si la madre se dormía, su padre entraba en su habitación y abusaba de ella. Para describir las emociones y los pensamientos que en esos momentos me inundaban necesitaría espacio y tiempo, pero creo que son obvios. Me costaba contenerme, mantenerme firme y poder asumir que tenía a una criatura que había sufrido algo atroz, que relataba como si estuviera contando una historia que no tuviera que ver con ella y que sobre todo escrutaba mi mirada ante su relato, con lo cual yo debía sostener la conexión con ella en todo momento. 

Necesité varios días para reponerme de aquella sesión y del esfuerzo que tuve que hacer para no abrazarla y echarme a llorar con ella. Pero nunca olvidaré su mirada que no apartaba de la mía como buscando algo que en ese momento yo no entendía bien, que se podía intuir como la necesidad de comprensión, solidaridad, afecto… o todo ello unido y al final cuando me preguntó si yo conocía a otra niña que le hubiera pasado lo mismo, entendí la tremenda soledad que debía haber sentido no ya durante esos momentos tan terribles, sino posteriormente cuando percibía que nadie podría entender lo que le había ocurrido y pensaba que no debía hablar de ello. 

Al poner título a este artículo y al comenzar a escribir no podía apartar a esta niña de mi cabeza y concluí que había recorrido con ella un camino duro y tortuoso, pero que ella además de sentirse liberada de la carga que llevaba a modo de recuerdos y de culpabilidad callados, sentía que había alguien que podía entender lo que le había ocurrido, por primera vez y en palabras de Daniel Siegel “se sentía sentida” y entonces este post también cobró forma y sentido.

Entendí entonces que la persona que está en la Sala de Valientes necesita de mí algo más allá de la empatía, más allá de la mentalización que me permita adivinar cuales son sus “buenas razones” para comportarse o manejar así su vida. Necesita que yo esté disponible y con conciencia plena en la realidad, en su realidad y que muestre mi aceptación, respeto y disponibilidad más absoluta hacia su historia, hacia su persona. Algo que le negaron cuando más lo necesitaba las personas a las que más necesitaba: sus padres.

lunes, 9 de abril de 2018

Taller especializado: Psiconeurobiología de la caja de arena. Aplicaciones de la caja de arena (Sandtray) al trauma. Sevilla, 19 de mayo 2018. Organiza: Centro Reddes de Intervención.


Taller especializado: 
Psiconeurobiología de la caja de arena.
Aplicaciones de la caja de arena (Sandtray) al trauma.
Organiza: Centro Reddes de Intervención.
Sevilla, 19 de mayo 2018




PRESENTACIÓN

Los pacientes que presentan trauma complejo (han sufrido de manera prolongada relaciones tempranas de apego caracterizadas por el maltrato, el abandono o el abuso sexual. O ya de adultos ha habido personas que les han maltratado, acosado, agredido, abusado…), suelen presentar dificultades de moderadas a severas para la regulación emocional y de los niveles de excitación. Fácilmente se salen fuera de la ventana de tolerancia a las emociones. Sus reacciones ante las amenazas percibidas pueden conllevar la activación de las defensas que les sirvieron para sobrevivir: luchar, huir, bloquearse, grito de ayuda o disociarse. El sentido del self de estas personas –sentido de uno mismo a lo largo del tiempo- suele ser difuso. Además, pueden manifestar patrones de vinculación insegura con los otros (tienen rasgos evitativos, ansioso-resistentes o desorganizados) que son el legado del apego temprano que tuvieron que desarrollar para adaptarse a lo que sus primeros cuidadores les ofrecieron. 

La integración de los contenidos traumáticos ha de hacerse en fases avanzadas de la terapia, cuando el paciente presente niveles óptimos de regulación emocional, haya desarrollado un sentido de lo que le ocurre (también trabajando psicoeducación emocional) y manifieste una integración cerebral suficiente que le permita poder procesar los contenidos traumáticos. A menudo, además, hemos de ayudarles a reconstruir sus fragmentadas, incoherentes e inconexas historias de vida para que logren un sentido de sí mismos más integrado. 

Con los pacientes con trauma complejo debemos de proceder en la psicoterapia y con la técnica de la caja de arena con cautela, siendo capaces de crear con el paciente un vínculo de seguridad y confort, que el paciente desarrolle la expectativa de que la persona y las habilidades del profesional pueden ayudarle a regular sus estados internos en caso de descompensación, sin prisa y con grandes dosis de comunicación afectiva y empática

Por todo ello, la psicoterapia con estos pacientes es un desafío. La técnica de la caja de arena puede constituirse, dentro de un programa psicoterapéutico basado en los modelos del trauma y el apego, en un instrumento idóneo. Ahora bien, las intervenciones con la caja de arena no están basadas en una cura verbal sino en el uso de la técnica para favorecer la regulación emocional, la conexión del paciente con el mundo en la arena y el psicoterapeuta y, si procede en ese momento, el procesamiento de los contenidos traumáticos. La caja de arena es una técnica que trabaja a un nivel inconsciente, operando mediante el pensamiento en imágenes y llegando delicadamente al hemisferio derecho, donde se grabaron las imágenes, las sensaciones y las emociones que forman parte de lo traumático. Es un taller silencioso de la mente. 

Por eso, hemos de confiar plenamente en el proceso y tratar de apartar la idea de que los mundos en la arena deben de comprenderse y entenderse solo desde los significados verbales. Los significados profundos de la relación del mundo en la arena con la vida personal y con el ámbito universal (arquetípico) del paciente suelen trabajarse en fases posteriores de la terapia, si aquel puede beneficiarse de un trabajo a este nivel.

Por otro lado, los aportes que la neurociencia nos ofrece nos permiten saber que, durante las fases de creación, contemplación y postcreación de una escena en la arena suceden cambios asombrosos en el cerebro. Del mismo modo, cuando un paciente está trabajando con una caja de arena y se produce un procesamiento de la información emocional, en el cerebro suceden modificaciones y se crean nuevas conexiones neuronales, esto es, favorece la neuroplasticidad cerebral y con ello el cambio terapéutico. En este taller vamos a conocer también qué sucede en el cerebro de las personas cuando hacen una caja de arena.

CONTENIDOS

Conceptos importantes en trauma: trauma simple, trauma complejo, ventana de tolerancia a las emociones, características de los pacientes con trauma complejo y apego desorganizado.

Previo al trabajo con el paciente en la caja de arena: aprendizaje de recursos de regulación emocional.

Metodologías de trabajo con la caja de arena: no directiva y directiva. ¿Cuál? ¿Cómo? ¿Cuándo?

La caja de arena en el tratamiento del trauma complejo: conexión emocional con el paciente, con el mundo en la arena y entre los tres.

El mantenimiento de la armonía relacional: cómo reparar la pérdida de la conexión y las disrupciones en la comunicación sintonizada.

La caja de arena para el trabajo de la regulación de las emociones.

La caja de arena para empoderar al paciente: potenciación de recursos y fortalezas.

La caja de arena para procesar contenidos traumáticos.

Psiconeurobiología de la caja de arena: ¿qué sucede en el cerebro cuando hacemos una caja de arena?

METODOLOGÍA

Exposiciones orales.

Modelado de cajas de arena por parte de los docentes.

Trabajo de los alumnos/as con las cajas de arena realizando el papel de paciente y del psicoterapeuta. Feedback de los docentes sobre su actuación y sobre los aspectos psiconeurobiológicos de la caja de arena realizada por los alumnos/as.

Visionado de vídeos.

DURACIÓN

19 de mayo, viernes. 10 horas.

DOCENTES

Ambos autores del libro: “La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia” Desclée de Brouwer: Bilbao.

Rafael Benito Moraga. San Sebastián-Donostia, 1964. Psiquiatra, Terapeuta familiar, Postgrado en traumaterapia sistémica-infantil por el IFIV de Barcelona. Trabaja en su consulta privada realizando tratamiento psiquiátrico y psicoterapéutico de adolescentes y adultos. Desde 1999 su campo de interés profesional se centra en el impacto que tienen las circunstancias adversas sufridas en la infancia en el desarrollo neurobiológico y fisiológico a lo largo de la vida. Combina su actividad como psicoterapeuta con la de formador de profesionales y familias.

José Luis Gonzalo Marrodán. San Sebastián-Donostia, 1967. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta por la EFPA. Postgrado en traumaterapia sistémica-infantil por el IFIV de Barcelona. Clínico EMDR adultos y EMDR en niños y adolescentes (nivel II) Trabaja en su consulta privada realizando tratamiento psicoterapéutico a niños, adolescentes y adultos. Desde 1999 su campo de interés profesional se centra en la psicoterapia basada en el apego y en la traumaterapia con niños y jóvenes adoptados y acogidos. Combina su actividad como psicoterapeuta con la de formador de profesionales y familias. Dirige el blog: www.buenostratos.com.

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES

Zulaima Higazi.
Centro Reddes de Intervención.
centroreddes@gmail.com

NOTA: Para hacer este taller hay que haber cursado antes el taller básico.


Taller básico de la técnica de la caja de arena (sandtray) en Sevilla, 18 de mayo de 2018. Organiza Centro Reddes de Intervención.


Taller básico de la técnica de la caja de arena
Cómo conducir una sesión con la caja de arena (Sandtray) 

Sevilla,18 de mayo 2018
Organiza: Centro Reddes de Intervención




PRESENTACIÓN


Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.

En este curso básico pretendemos que los alumnos/as puedan sentir la experiencia de hacer una caja de arena aplicando correctamente los pasos que se deben de seguir para llevar adelante una sesión con la caja de arena en sus tres fases: preparación, creación y postcreación, tanto desde el rol del paciente como del psicoterapeuta.

Aprenderemos los orígenes de la técnica, los materiales que necesitamos y dónde adquirirlos, las consignas que deben de darse al paciente, los aspectos que deben de respetarse, alcances y limitaciones de la técnica, la actitud del terapeuta y las precauciones con determinados pacientes.

Lo más importante de todo es la vivencia de realizar la caja de arena con un terapeuta conectado emocionalmente y receptivo empáticamente. Por ello, la mayor parte del tiempo del taller la dedicaremos a la práctica, a que todos/as los/as alumnos/as hagan su caja de arena y puedan ensayar el rol de psicoterapeuta.

METODOLOGÍA

Comprende la elaboración de cajas de arena por parte de los alumnos, aprendiendo los pasos en la aplicación y conducción de una sesión junto con breves exposiciones teóricas y el visionado de vídeos con casos prácticos reales.

DURACIÓN

8 horas.


DOCENTE

José Luis Gonzalo Marrodán. San Sebastián-Donostia, 1967. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta por la EFPA. Postgrado en traumaterapia sistémica-infantil por el IFIV de Barcelona. Clínico EMDR adultos y EMDR en niños y adolescentes (nivel II) Trabaja en su consulta privada realizando tratamiento psicoterapéutico a niños, adolescentes y adultos. Desde 1999 su campo de interés profesional se centra en la psicoterapia basada en el apego y en la traumaterapia con niños y jóvenes adoptados y acogidos. Combina su actividad como psicoterapeuta con la de formador de profesionales y familias. Dirige el blog: www.buenostratos.com.

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES

Zulaima Higazi
centroreddes@gmail.com