lunes, 15 de febrero de 2016

"¿Yo tengo dos mamás?" un cuento para aprender a querer paulatinamente, y ayudar a integrar a la madre biológica en la biografía de los niños adoptados

El pasado 7 de enero tuve la fortuna de poder participar, invitado por la Escuela de Familias Adoptivas de la Escuela Andaluza de Salud Pública, sita en la maravillosa ciudad de Granada, en una charla-coloquio sobre adopción. Dentro del programa de actividades que estaban previstas, por la tarde giré una visita a la AFAM (Asociación de Familias Adoptivas Multiétnicas de Granada) donde también tuve la dicha de compartir con las familias adoptivas otro encuentro formativo. Juntos aprendimos más sobre adopción, resultando una reunión íntima y en familia donde nos enriquecimos mutuamente.

En este marco tuve la oportunidad de conocer y felicitar in situ y efusivamente a las autoras de "Mariposas en el corazón", el precioso libro escrito por madres adoptivas que nos brindan su experiencia, atreviéndose con todos los temas. Las autoras están presentando su libro por distintas ciudades de España y éste está cosechando gran éxito porque es capaz de llegar al corazón de las personas pero a la vez, mostrarnos el mundo de la adopción desde la perspectiva de madres que nos invitan también a reflexionar con lo que a veces no eligen y les toca vivir y aprender a convivir. ¡Enhorabuena a María Martín Titos, Inmaculada Morales, Pilar González, Mercedes Moya y Loreto Castillo! De su libro hemos hablado en este post y en mi página de Facebook.

También en este encuentro –y es a lo que voy- Mercedes Moya –que como sabéis dirige una web que en poco tiempo se ha convertido en una de las referencias en el mundo de la adopción: adopcionpuntodeencuentro.com- tuvo el detalle de regalarme un cuento escrito por ella titulado: “¿Yo tengo dos mamás?” Detalle que por supuesto, recibí con gran alegría y agrado.

Ya sabéis que no andamos precisamente sobrados de materiales específicos para relacionarnos y trabajar con nuestros niños/as temas que son delicados desde el punto de vista emocional. Y también sabéis que en este blog suelo referenciar de cuando en cuando los cuentos que por sus virtudes psicoeducativas estimo merece la pena que adquiramos. Pues bien: “¿Yo tengo dos mamás?” es uno de ellos.

Precisamente lo que más me ha gustado del mismo es la sencillez y la naturalidad con la que ha abordado Mercedes Moya un tema que los adultos a veces tenemos más miedo de afrontar que los propios niños/as. En el cuento el protagonista, un niño adoptado, descubre que antes que su madre actual hubo (hay) otra que le tuvo en su barriga y le trajo al mundo. Las preguntas que los niños/as se pueden hacer, las diversas emociones que éstos pueden sentir y el relato que pretende ayudar a los niños/as a integrar a la madre biológica dentro de sus vidas (usando la metáfora de un gran corazón en el que hay sitio para todos/as) son elementos que Mercedes Moya introduce de manera inteligente, clara, concisa y con un lenguaje accesible y cercano emocionalmente para los niños/as. El texto que utiliza para las ilustraciones se observa que está muy bien trabajado, es como si un niño pensara en voz alta. El niño/a lector puede verse así reflejado en el protagonista de una manera natural. En mi opinión, esto ha sido un gran acierto. 

Para leerlo a los niños (más o menos a partir de los cinco años, tomando como referencia la edad madurativa) cuando éstos muestran deseo de saber y conocer sobre sus dos mamás, así como para usarlo como base para fomentar el diálogo familiar y la comunicación sobre este tema, me parece un instrumento atractivo y que nos será de gran ayuda en esta tarea. No nos olvidemos de las excelentes e imprescindibles ilustraciones que todo cuento debe de tener: coloristas, vivas y con intensidad para transmitir emociones, le imprimen al cuento una gran fuerza y además favorecen la comprensión de la palabra. La ilustradora, María José Sánchez, es también madre adoptiva y merece los mismos elogios que Mercedes Moya.

Mi colega Montse Lapastora, experta en adopción y psicoterapeuta, ha dejado en esta imagen de la portada del libro creada por la editorial una muy bien fundada opinión, mostrándonos otro punto fuerte del libro:




Dicen las autoras en la contraportada: “Aunque mi mamá ya me había dicho que yo no había estado en su barriga no me di cuenta de que eso quería decir que tenía otra madre: Mi madre de nacimiento. ¿Cómo será? ¿Todavía me querrá?”

“Yo tengo dos mamás es un cuento escrito e ilustrado por dos madres adoptivas que ayuda a integrar a la madre biológica en la vida de los niños adoptados”


Muchas felicidades a Mercedes Moya y a María José Sánchez por este excelente cuento. Podéis adquirirlo en la página web de Círculo Rojo Editorial.

martes, 9 de febrero de 2016

Taller aprendizaje de la técnica de la caja de arena en Sevilla. 19 de marzo, organiza Centro Reddes de Intervención.

Taller para el aprendizaje de la Técnica de la caja de arena

En el Centro Reddes de Intervención

Sevilla

19 de marzo, Sábado

¡Últimas plazas!



Caja arena: 
Expresar emociones, empoderar, reconstruir historias de vida.



Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.


En este taller, eminentemente práctico, pretendemos:


OBJETIVOS

Conocer los orígenes de la técnica, hacer un poco de historia.


Perfilar para quiénes está indicada esta técnica.


Aprender los pasos en la conducción de una sesión con la técnica de la caja de arena.


Explicar cuál debe ser la actitud del terapeuta.


Alcances y límites de la técnica.


La metodología comprende la elaboración de cajas de arena por parte de los alumnos, aprendiendo los pasos en la aplicación y conducción de una sesión junto con breves exposiciones teóricas y el visionado de vídeos con casos prácticos reales.

Dirigido a: Psicólogos, psicopedagogos, psiquiatras, psicoterapeutas.


Información e inscripciones


Centro Reddes de Intervención

Avenida Emilio Lemos, 2

41020 - Sevilla


Persona de contacto: Zulaima Higazi Rodríguez

Teléfono: 676 50 85 76

Mail: centroreddes@gmail.com

lunes, 8 de febrero de 2016

Favorecer la resiliencia secundaria en adopción y acogimiento familiar. ¡Buenos tratos alcanza 1.000.000 de visitas! Gracias a todos/as por hacerlo posible.

Hay menores adoptados que presentan no ya problemas o dificultades de adaptación o a nivel emocional. Hablamos como afirma María Vergara, del reconocimiento del daño (provocado por los malos tratos, el abandono, la negligencia, el abuso sexual en la infancia, probablemente más severo cuanto más temprano y prolongado sucede y lo sufre el menor de edad) y que se manifiesta en los dominios del apego (trastorno en el primer vínculo de apego y en la capacidad posterior para poder establecer vínculos afectivos sanos con otras personas), el trauma (trauma complejo) y el desarrollo (trastornos del desarrollo cognitivo, lenguaje, motricidad…) Estas alteraciones (que ellos no han elegido y que se asocian a un ambiente temprano anormal, no son los menores los anormales, no nos confundamos) complican la vida de estos niños/as y jóvenes y sus familias de manera que su capacidad de adaptación, su bienestar bio-psico-social y la capacidad de disfrute de la vida se ven marcadamente afectados e interferidos por ese daño. La valoración del daño debe ser hecha cuidadosamente por profesionales formados en estos dominios que puedan diseñar un programa de tratamiento para los menores y sus referentes (padres, madres, acogedores…) en el cual la participación y competencia como cuidadores y co-terapeutas colaboradores de dicho programa es fundamental e imprescindible.

Contamos con el programa en psicoterapia de Barudy y Dantagnan (trauma terapia infantil sistémica) como uno de los modelos integrales más completos que existen para el tratamiento del daño psineurofisiológico que los malos tratos generan en los menores. También con el Programa de formación en Crianza Terapéutica para acogedores profesionalizados y otros profesionales que han de trabajar con menores dañados por los malos tratos. Lo han diseñado y llevan adelante Elena Borrajo, Laura Fariña y María Vergara desde el Centro Alén en Galicia, A Coruña, y del cual han hablado en este blog con sendos post María y Elena


Este modelo de intervención de Barudy y Dantagnan se completa con la aportación del paradigma de la resiliencia. Y de ello quiero hablar hoy, dedicándome especialmente a esas familias que están en crisis o en riesgo de ruptura, o a las sin estar en ese riesgo tienen a su cargo niños/as y adolescentes muy dañados. La palabra daño -soy consciente- a algunas personas les suena demasiado dura, y asusta. Hemos pasado de un discurso en adopción en el que prácticamente se consideraba que todos los menores no presentaban necesidades especiales y que se les podía equiparar con los criados en familias biológicas, con los mismos desafíos, retos y dificultades a otro (afortunadamente) en el que conscientes de las secuelas que los malos tratos continuados y repetidos dejan en los menores, se puede considerar que algunos de éstos han sido efectivamente, dañados. Y no es porque no se supiera todo esto. Como nos relata magníficamente Mario Marrone (en su libro La teoría del apego. Un enfoque actual), experto en apego y uno de los principales referentes en este campo, un primer espada, cuando nos cuenta cómo surge esta teoría, refiere que se creó, ya en los años 60, un grupo de expertos que demostró a la Organización Mundial de la Salud el daño que causan tanto la ausencia como la ruptura de los primeros vínculos. Sin embargo, creo que la sociedad no ha estado preparada para creer los relatos de las víctimas, ha debido de generarse una cultura de aceptación del papel decisivo que juegan las experiencias reales que las personas viven. Y a esto ha contribuido en gran medida la neurociencia actual que ha refrendado que Bowlby y otros grandes autores y autoras no estaban equivocados. Al contrario: acertaron de pleno. La neurobiología del apego es fascinante y nos demuestra cómo en el contexto de una relación de apego segura se conforma y se favorece un desarrollo armónico e integrado también a nivel cerebral.

Algunos menores que han sufrido malos tratos tempranos y continuados en el tiempo están dañados en su sistema nervioso, en su neurodesarrollo, en sus representaciones mentales de apego (que no dejan espacio nuevo para recalificar las nuevas experiencias vinculares y se tornan en fóbicos a establecer nuevos vínculos), en la experiencia de su sí mismo (self) que se fragmenta sin existir un sentido coherente del mismo a lo largo del tiempo, en el área moral… Todo el mundo tiene claro que un niño está dañado cuando sufre malos tratos físicos y tiene cicatrices, hematomas, rastros de quemaduras, cortes… Pero cuando entramos en el terreno de relaciones continuadas y repetidas, en el contexto de los primeros vínculos de apego o con otras figuras adultas, que tienen capacidad también de dañar no sólo psicológicamente sino de alterar el mismo cerebro, a la población en general nos cuesta más entenderlo. ¿O aceptarlo? Aceptarlo porque nos exige hacernos cargo de secuelas que no cicatrizan de una manera tan rápida y cuyas consecuencias se mantienen a largo plazo en los niños y menores, y esto nos confronta con que el ser humano puede generar lo que más puede afectar y lesionar a una persona: la violencia, abandono, maltrato o negligencia producida de un ser humano hacia otro ser humano, como dice Jorge Barudy.


Sin embargo, aceptarlo, aunque suponga un duelo nos va a permitir poder ver al ser humano niño/a que tenemos delante. Poder verle, sentirle y reconocerle, como dice acertadamente Ana María Gómez. Cuando veamos al niño/a, seremos conscientes de su mente (necesidades, emociones, intenciones, deseos…) y dejaremos de ver solo la nuestra (miedos, angustia, preocupaciones, hiperexigencias…) para conectar con el niño/a. Poder conectar (sintonizar con el sentir del niño, alinearme con él y su mente; para después, devolverle en resonancia que le sentimos. Ello es fundamental para reparar los apegos dañados) emocionalmente es una tarea que debemos hacer. Sobre cómo hacer esta labor hago una contribución en mi nuevo libro Vincúlate.

Ver al niño/a además, tendrá como consecuencia beneficiosa que podremos empezar a percibirle en lo que él es, en su esencia. Honrarle por su capacidad para haber sobrevivido. Y nos permitirá valorarle en muchos logros, cualidades y aspectos que antes no podíamos percibir atrapados como estábamos en sólo atender y ver nuestro punto de vista. Debemos de trabajar por desarrollar una mente flexible y coherente en nuestros actos, con afecto y autoridad calmada y consistencia en nuestras respuestas, si es que queremos contribuir a reparar los daños de los niños/as y asistir a su proceso de transformación.


Pero hoy quiero focalizarme en la resiliencia secundaria, ese otro ingrediente que debemos contemplar y que hace que los niños/as puedan precisamente transformarse. Creo que la palabra resiliencia se está pervirtiendo un tanto y que se usa para designar procesos que sólo tienen que ver con el afrontamiento y con hacer una buena adaptación a pesar de contextos de adversidad. Yo soy de los que pienso que la resiliencia es mucho más que eso: es hacer una transformación personal a partir de la vivencia de un trauma. Es ese "renacer psicológico tras un trauma", como nos indica Boris Cyrulnik.


Existen familias cuyos menores adoptados o acogidos (también en las biológicas) presentan tanto daño que necesitan hacer un proceso resiliente (resiliencia secundaria) Recordamos que es un concepto de nuestro gran Jorge Barudy: es la capacidad de un niño/a adolescente de desarrollarse suficiente bien y sano para proyectarse en el futuro como alguien no culpable, digno y valioso; a pesar de haber tenido condiciones de vida difíciles y sufrido diferentes tipos de traumas. Esto es posible gracias a sus recursos y a un entorno social e institucional afectivo y solidario.

Me refiero a familias con suficiente competencia parental. Padres o madres (u otros cuidadores) que están capacitados para cuidar porque poseen empatía y una historia de apego suficientemente segura e incluso con muchos elementos de seguridad. Pueden necesitar psicoeducación, formación en habilidades de crianza terapéutica pero son cuidadores competentes, como decimos. Sin embargo, el estrés de una crianza (como nos decía María Vergara en su reciente post sobre crianza terapéutica) tan prolongada y desafiante empieza a minar su salud física y mental. Algunos chicos y chicas se recuperan durante periodos de tiempo pero como los factores de vulnerabilidad son de alto riesgo, suelen recaer. Y si en esta recaída están en la adolescencia (una nueva etapa donde todos los jóvenes son más vulnerables) o si se presenta en forma de sintomatología externalizante (agresividad, fugas, robos, absentismo escolar, consumo de sustancias, relaciones de pareja tóxicas que retraumatizan…), el agotamiento físico y mental hace mella en las familias. Sobre todo a aquéllas en las que los menores, como decimos, presentan un nivel de daño severo. Y esto hay que comprenderlo, y cuidar a estas familias.


"Llevo siete años desde que llegó mi hijo haciendo frente a sus conductas agresivas, conteniéndole, apoyándole con los deberes que han sido un tormento por sus dificultades severas para aprender, teniendo que estar casi las 24 horas del día a su lado para regularle, darle seguridad y permanencia y siento no puedo más. No he salido ni un solo día con mis amigos, no he tenido tiempo para mí, no me he comprado ni ropa…"

Esto lo he escuchado muchas veces a padres y madres adoptivos/as, es algo que a buen seguro podrán afirmar muchos/as de ellos/as. Nos muestra una de muchas experiencias en carne viva del desafío que supone la crianza de los menores muy dañados, por muy competentes que seamos como cuidadores. Incluso para los profesionales el tratamiento de los menores es un gran reto. Y es muy positivo ser conscientes de lo que nos pasa, acontece, vivimos, sentimos… para poder buscar ayuda y apoyos externos.


Es del todo necesario que las familias acudan a las asociaciones y a sus formaciones, que contemplen la psicoterapia como recurso de ayuda y apoyo a la parentalidad (y en los aspectos personales que están en relación con nuestro niño/a), que desde la administración aumenten los apoyos post adoptivos (con cursos de crianza terapéutica) En un momento dado, puede ser necesario que además, recurran a los servicios sociales para que hagan una valoración y aporten medidas psicoeducativas para el tratamiento integral del menor y la familia. Tener una actitud de apertura al exterior, de conciencia de problema o necesidades, de comunicación, de aceptación de la ayuda exterior y del apoyo de otros (profesionales, amigos, familia…) puede ayudar a que los adultos se sientan sentidos, sostenidos y arropados socialmente. Se recuperen de los baches anímicos y no tiren la toalla y sometan al menor a una nueva vivencia de abandono emocional (“Ya estoy harto, haz lo que quieras”) O directamente les digan que se vayan de casa. Esto es el peor de los favores que le podemos decir a un chico o chica: que pasamos.

Porque si bien no tenemos soluciones y nuestra tarea como profesionales de la psicología (u otras ciencias afines) tiene límites, sí creo que sabemos cuál es el camino que podemos seguir. Camino que debemos hacer acompañados, como digo, siempre bajo la influencia de otros, pues si no no podemos hacernos como padres y madres y por lo tanto, no podemos contribuir a ese proceso de transformación que los menores necesitan hacer bajo nuestro acompañamiento resiliente.


El camino es ser consciente de que el mencionado acompañamiento es un proceso de reparación del daño de los menores que lleva tiempo. Y sabemos que hay unos elementos que los expertos en resiliencia nos enseñan, y hemos de ser perseverantes en su mantenimiento y permanencia (incluso en los momentos en los que humanamente no podemos más. Nos sentamos, cogemos aire, paramos, y volvemos a empezar otra vez) Porque el paradigma de la resiliencia los avala. Como afirmó magistralmente María Vergara en su post del mes de diciembre, cuanto más terco sea el niño/a o joven en su desadaptación, más lo seremos nosotros en nuestro camino de proceso de construcción de la resiliencia secundaria en los menores.


Los cuatro elementos que considero fundamentales y que  favorecen la resiliencia secundaria. Es la tetralogía que extraigo de diversos autores en resiliencia (Cyrulnik, Barudy, Aarón, Kotliarenco, Dantagnan...):


1. Aceptación fundamental: lo comentamos en el post de despedida del año y que hicimos conjuntamente los tres blogs hermanos junto con Tatiana Caseda e Iván Rodríguez) El autor Werner siguió durante más de treinta años, hasta su vida adulta, a más de 500 niños nacidos en medio de la pobreza en la isla de Kauai. Todos pasaron penurias, pero una tercera parte sufrió, además, experiencias de estrés y/o fue criado por familias disfuncionales en las que se daban peleas, divorcios, ausencia del padre, alcoholismo o enfermedades mentales. Muchos presentaron patologías físicas, psicológicas y sociales, como desde el punto de vista de los factores de riesgo se esperaba. Pero ocurrió que muchos lograron un desarrollo sano y positivo. Al estudiar a estos niños, ya convertidos en adultos, contempló con sorpresa como el 30% de ellos habían alcanzado un desarrollo sano, vivían una vida normal. ¿Cuál era el factor determinante? Fueron aceptadas en lo fundamental: su sentido de valía, reconocimiento, el valor de su ser... fueron respetados y fomentados. Esto es, a pesar de todos los problemas que pudieran dar, o de su temperamento, raza, ideas, amigos, religión… Fueron aceptados en lo fundamental. Por ello, incluso en los momentos en que se puedan torcer las cosas, aunque haya que mantener el límite y lo normativo, salvaguardemos a los menores en su valor central: ser personas.

2. Pertenencia: Hasta en las situaciones y relaciones familiares que atraviesan un momento delicado y crítico, la pertenencia a la familia no se cuestiona jamás. “Esta siempre es tu casa y tienes las puertas abiertas” “Somos tu familia y perteneces a la misma” Con la misma contundencia que apelamos al límite y a lo que no podemos tolerar, hemos de apelar a la pertenencia.


3. Experiencias y personas que permitan transformar y sanar el dolor: el arte, la participación en grupos culturales y sociales significativos de la comunidad… posibilitan que el dolor causado por el trauma pueda transformarse en acciones o símbolos constructivos. Son múltiples las personas que refieren un proceso de transformación personal gracias a que encontraron un sentido en estas experiencias.
Por otro lado, hemos de proporcionar a los niños y las niñas, los jóvenes… adultos importantes a los que puedan otorgar el rol de adulto favorecedor de ese proceso de construir y rehacerse interiormente (porque cambian su mirada sobre el menor, potencian recursos y habilidades hasta entonces insospechados, hacen de sostén y apoyo emocional…) Un niño o joven debe de tener a su lado una persona o personas de estas características (aparte de sus padres y madres) con quien establecer un vínculo.
4. La empatía y el límite: es una fórmula que combinada (junto con la paciencia y la perseverancia) favorece la transformación de los chicos y chicas y potencia la resiliencia secundaria. Porque cuando el límite se pone (y hay que ponerlo muchas veces y sin temor) con un genuino interés y con respuesta emocional, poniéndose en el lugar del otro, los menores entienden por qué lo hacemos aunque en el momento puedan responder con rabia, indiferencia o evasión.


La picada de hoy es un enlace al vídeo que grabaron en la Escuela de Familias Adoptivas de la Escuela Andaluza de Salud Pública. El pasado 7 de enero me invitaron a su sede sita en la prodigiosa ciudad de Granada y allí tuvimos un coloquio que se transmitió en directo por internet y a través de redes sociales. Todos/as los/as interesados/as pudieron seguirlo y compartir conmigo, María Martín Titos (una de las autoras del magnífico libro sobre adopción titulado: Mariposas en el Corazón) y María Ángeles Prieto (Directora de la Escuela de Familias Adoptivas) una tertulia sobre las necesidades y retos de los menores adoptados. Para los/as que no pudisteis seguirlo, os dejo el enlace a la página de la escuela donde han subido el vídeo con la grabación. Espero que os sea de utilidad en vuestra tarea como padres, madres, familias adoptivas y acogedoras, y también a los profesionales de la protección a la infancia. Nuevamente agradezco desde estas líneas a todos/as los/as integrantes de la Escuela de Familias Adoptivas de Granada el trato que me dispensaron y por darme la oportunidad de compartir con ellos/as un coloquio tan agradable e interesante. Volveremos.

Enlace para que podáis seguir el coloquio: http://livestream.com/easptv/VinculacionyApego

Y finalmente, quiero celebrar con vosotros/as (lo habéis hecho posible siguiendo el blog, difundiéndolo, compartiéndolo y apoyando con vuestra presencia los actos formativos que celebramos, durante estos nueve años, en los cuales poquito a poco caminamos escribiendo para vosotros/as, semana a semana, con constancia y perseverancia) que hayamos alcanzado en el blog la increíble y extraordinaria cifra de ¡¡1.000.000 de visitas!! Somos una gran familia unidos y celebrando, hoy más que nunca, por los buenos tratos. Espero seguir si la salud me lo permite. Os doy las gracias a todos/as, muy emocionado, de todo corazón. 

Hasta dentro de quince días, cuidaos / zaindu

 Post dedicado a Juan Aranzabal con todo mi cariño. 
Mi tutor de resiliencia desde 1983 a 2016
Siempre en mi memoria, siempre en mi corazón
Beti nire bihotzean.

jueves, 4 de febrero de 2016

Boris Cyrulnik, Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan en San Sebastián, Palacio de Congresos Kursaal, 27-28 mayo 2016. Auspiciado por la Fundación Izan-Programa Norbera, organizan el congreso titulado: "La adolescencia, una estación para la oportunidad. Parentalidad y buen trato. Construyendo resiliencias"

Congreso:

"La adolescencia: una estación para la oportunidad. Parentalidad y buen trato. Construyendo resiliencias"

San Sebastián, 27-28 mayo 2016

Con Cyrulnik, Barudy y Dantagnan

Organizado por la Fundación IZAN-Programa Norbera



La Fundación Izan y en concreto el Programa Norbera, organizan un congreso para el 27 y 28 de mayo de 2016 en San Sebastián en el que participarán -además de los magníficos profesionales de esta institución- Boris Cyrulnik, Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, nuestros queridos y admirados profesores. Es una ocasión única contar con la oportunidad de poder aprender con profesionales de primer nivel.




Desde la página web del Programa Norbera nos dicen que “bajo el título ´La Adolescencia, una estación para la oportunidad. Parentalidad y buen trato´. Construyendo resiliencias”, estamos organizando en Donostia – San Sebastián un congreso dirigido principalmente a profesionales (Psicólogos, Pedagogos, Terapeutas Familiares, Profesores, Orientadores…), que interactúan con adolescentes así como con sus familias bien sea desde una óptica educativa, o bien sea desde una óptica terapéutica.

Con este congreso pretendemos seguir extendiendo en nuestro entorno educativo, familiar y social, la cultura de los buenos tratos, base fundamental para el desarrollo de una sociedad saludable.


A lo largo del congreso se abordarán temas relacionados con la parentalidad bien tratante, se revisarán los diferentes estilos de apego así como las características personales que se derivan de cada uno de los mismos. También se abordarán temas relacionados con la manera adecuada de afrontar y superar los traumas vividos durante la infancia, y sobre cómo promover la capacidad de resiliencia, entendida como la capacidad de superar las situaciones adversas.”

El evento tendrá lugar en el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal. La organización tiene ya cerrado el programa. El plazo de inscripción ya está abierto. Tanto para ver el programa como para inscribirse (daos prisa, porque las plazas se agotan enseguida, dado el prestigio de los ponentes), hacedlo desde esta página de Norbera:


Os dejo con este vídeo de una intervención de Jorge Barudy y Boris Cyrulnik en Caixaforum Madrid sobre resiliencia, buenos tratos y apoyo social, para ir calentado los motores (la pega para algunos/as es que hay que saber francés para seguirlo):




martes, 2 de febrero de 2016

Nuevo taller para el aprendizaje de la "Técnica de la caja de arena", en Madrid, 24 abril, organizado por UmayQuipa.

Taller para el aprendizaje de la Técnica de la caja de arena

En el Centro UmayQuipa, Madrid

24 de abril, Domingo

Abierto el plazo de inscripción




Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.

En este taller, eminentemente práctico, pretendemos:

OBJETIVOS

Conocer los orígenes de la técnica, hacer un poco de historia.

Perfilar para quiénes está indicada esta técnica.

Aprender los pasos en la conducción de una sesión con la técnica de la caja de arena.

Explicar cuál debe ser la actitud del terapeuta.

Alcances y límites de la técnica.

La metodología comprende la elaboración de cajas de arena por parte de los alumnos, aprendiendo los pasos en la aplicación y conducción de una sesión junto con breves exposiciones teóricas y el visionado de vídeos con casos prácticos reales.

Dirigido a: Psicólogos, psicopedagogos, psiquiatras, psicoterapeutas.

Información e inscripción en:

UmayQuipa
umayquipae@gmail.com
Tel.: 91 549 3878
www.umayquipae.com

lunes, 1 de febrero de 2016

Dos cuentos publicados recientemente por Pepa Horno Goicoechea, cuentos con alma y sensibilidad.

Sabéis que tengo por costumbre elaborar posts en los que recojo cuentos que me parecen muy interesantes desde el punto de vista del desarrollo psicoafectivo del niño/a. Hay varios posts dedicados a este fin, y también los que ha escrito Verónica Pérez Gutiérrez sobre acogimiento familiar

La gran persona y profesional que es Pepa Horno Goicoechea, psicóloga, actualmente trabajando en la Consultoría Espirales, muy querida y admirada por todos/as los/as que trabajamos en el ámbito de la educación, la psicología, pedagogía, la protección a la infancia… ha desarrollado una meritoria carrera como consultora en diversos temas de infancia (trabajó en Save The Children), psicoterapeuta, autora de numerosos e importantes libros y además, ahora escritora de cuentos infantiles.

Pepa Horno Goicoechea tiene un alma y una sensibilidad especiales que la convierten en una autora privilegiada para acercarse al mundo de los niños/as y poder ofrecerles uno de los medios que más les facilitan el acercamiento a temas complicados y complejos de abordar: los cuentos. A través de los mismos, los niños/as pueden entender mejor determinadas vivencias. Además, los cuentos favorecen que -junto con el adulto con el cual los menores los leen- puedan expresar sus sentimientos, inquietudes, preocupaciones…

Recientemente ha publicado dos títulos que he tenido el gusto de leer y que me han encantado por su valor educativo y emocional:

El mago de los pensamientos: José era un niño tan listo que los pensamientos no le cabían en la cabeza, se le salían a borbotones y a veces le asustaban y le impedían concentrarse. Su maestra decía que parecía estar cazando moscas. Hasta que un día conoció a un anciano que le enseñó un truco casi mágico… ¿Quieres saber cuál fue?

Me ha parecido genial este cuento porque enseña de una manera sencilla y muy sensible cómo calmar la mente llena de pensamientos de los niños/as, tan sabelotoda, con un suave y sencillo gesto, que recuerda, al menos a mí, al mindfulness.

Colabora con magníficas ilustraciones Margarita Sada.

El lenguaje de los árboles: El lenguaje de los árboles es ese lenguaje que sólo los que tienen el corazón dividido, mitad en el cielo, mitad en la tierra, pueden escuchar. Sobre todo si son niños o niñas dispuestos a creer en la magia del amor. Ese amor es el que une a las nubes con las hojas de los árboles y llena los silencios de significados.

Esta bella historia de un niño y su abuelo nos enseña que la muerte, el dolor y el miedo forman parte de la vida.

Precioso este cuento. Pepa Horno se ha atrevido con gran delicadeza a acercar a los niños el tema de la muerte, algo que nuestra sociedad trata de evitar, de apartar, de alejar... Sin embargo, es necesario que nos sentemos y podamos hablar de ello con nuestros niños/as. Porque forma parte de la vida, como dice Pepa en la reseña del cuento. Por eso no podemos obviarlo. El cuento se completa con unas palabras para el alma de los mayores, las cuales nos sugieren cómo hablarles a los niños de la muerte.

Las igualmente magníficas ilustraciones han estado a cargo de Martina Vanda.

Puedes comprar los cuentos y libros de Pepa Horno Goicoechea en http://www.casadellibro.com/

¡Enhorabuena, Pepa!, sigue con ello y regálanos más pinceladas de ese alma tuya que también reflejas en tus obras, para adultos o para niños/as.