Será porque nací y vivo en San Sebastián –donde la gastronomía se idolatra- y estoy influenciado por la cultura del buen comer y beber (y vivir), que no me he resistido a titular con un símil gastronómico lo que os ofrezco en la entrada de esta semana. Le llamo picoteo porque es servido por varias personas. En este caso, yo sólo actuo a modo de gestor de los buenos platos que me proporcionan excelentes cocineros de autor, de nombre, de firma, de prestigio.
Mi amigo Alberto, que habita en El blog de Alberto Barbero, también ha ofrecido este tipo de entradas blogueras en las que ofrece lo bueno que los demás han descubierto. Creo que es positivo que escuchemos al otro, lo que dice, lo que propone, lo que plantea y sugiere, y que no nos centremos sólo en explicar y expresar lo nuestro. Estar abiertos a los demás es también lo que me ha impulsado a dedicar esta entrada de hoy a las buenas picadas. Así pues, el picoteo es compartido, no es nada saludable comer solo.
Lo primero que tenemos para picar es ofrecido por Yolanda Ávila, que habita en el magnífico blog Hablemos de la infancia. Yolanda ha tenido la deferencia de hacer una entrada en su blog refiriéndose al mío, a Buenos tratos, destacando su utilidad y servicio y subrayando mi labor profesional y personal con los niños víctimas de malos tratos. Desde estas líneas le agradezco su apoyo y dedicatoria.
Yolanda Ávila me envía, sabiendo que la adopción es un tema que nos interesa, un enlace en el que se puede acceder a dos publicaciones y leerlas on line. El primer libro se titula “Adopción y escuela. Guía para educadores y familias” La autora del libro es Beatriz San Román. Me ha gustado esta obra porque desde el principio le otorgan al apego y a su teoría un papel central en la explicación de los problemas y dificultades de los niños pues las vivencias adversas con los cuidadores primarios pueden afectar a la formación posterior de vínculos con los padres adoptivos.
Partiendo de que la entrada en la familia es fundamental y la elaboración de este cambio en la vida del niño lo prioritario, la autora aborda cuestiones tales como cuándo empezar la escolaridad; la colaboración entre la escuela y la familia; ganarse la confianza del niño; los niños con alteraciones de conducta… para ir centrándose en los retos de cada etapa escolar: educación infantil, la escuela primaria y la secundaria. Con un lenguaje sencillo y claro, fundamentado en la experiencia y en una perspectiva científica, tratado con rigor, cada capítulo tiene la gran virtud de ofrecer, al final, las ideas clave que se barajan en el mismo.
Se puede leer on line en esta dirección o comprarlo en la misma colaborando con una buena causa. Felicidades a la autora por esta magnífica obra. No la he leído entera, estoy en ello, pero sí unos cuantos capítulos como para formarme una idea clara y excelente de la obra.
El segundo libro que se puede leer on line –y también comprar colaborando con una buena causa- y que Yolanda recomienda se titula: “La aventura de convertirse en familia” Toca las cuestiones clave que las familias deben de tener en cuenta para educar, tratar y convivir con un niño adoptado: La espera de los padres; la llegada; el primer año; el dolor que se puede sentir, a veces, por ser adoptado. Finalmente el libro continúa abordando los retos frecuentes que son la alimentación, el sueño y el hablar sobre la adopción. No doy con el autor/a de la obra, desde le aquí le pido disculpas. Guía que orienta y proporciona pautas sobre la adopción, me ha gustado por su concisión. La podéis leer on line en este enlace.
Yolanda Ávila me ha pasado también un enlace que nos lleva a un vídeo en el que entrevistan a mi amigo y maestro Jorge Barudy. La entrevista es para una cadena de televisión con motivo de unas jornadas formativas. No os la perdáis porque es una ocasión única para escuchar en vivo a Jorge Barudy y aprender. De todo lo expuesto, me quedo con una frase que Jorge Barudy lanza, atribuida a Boris Cyrulnik y que nos debe hacer pensar y actuar también: el siglo XXI puede ser conocido como el de la verguenza del infanticidio (hay desgarradoras, crueles, devastadoras y sangrantes vidas infantiles rotas, destruidas. Algo evitable, por ello da más rabia) Toda una injusticia que debe avergonzar a los seres humanos y sobre todo, a los que pueden tomar las decisiones sustantivas, las que tienen que ver con la justicia distributiva. Movámonos a la solidaridad, me sale decir después de escuchar a Jorge Barudy.
La siguiente picada proviene de Pilar Surjo. A Pilar la he presentado en numerosas ocasiones en este blog por sus enriquecedores aportes. Habita en Addima y de resiliencia -y otros muchos temas- sabe un montón. En esta ocasión cuelga en Facebook una referencia a un blog socioeducativo, de Marta Romo, en el que ésta nos dice que hay personas que aprenden y entienden mejor observando y escuchando que leyendo. Esto lo pongo como contrapunto al libro que os he ofrecido y para que veáis de qué manera tan gráfica y sencilla explica esta persona lo que es la resiliencia: gran lección de didáctica. Esto es lo difícil: hacer fácil lo que puede ser costoso de explicar y comprender.
Para la próxima semana, os prometo que cocino yo. Voy a prepararos una excelente entrada que continúa explicando desde la neurociencia el funcionamiento y las características de los niños víctimas de abandono y malos tratos, tomando como referencia el libro de Linden “El cerebro accidental”. Insisto mucho en esto porque es muy necesario un marco conceptual en base al cual podamos explicar por qué los niños se comportan del modo en que lo hacen, con el fin de desterrar otro tipo de atribuciones inexactas o incorrectas (como las taras que a menudo he oído decir que estos niños traen) La ciencia avanza mucho y nos permite saber y también desarrollar pautas terapéuticas y educativas para ayudar a los niños y adolescentes.





