jueves, 13 de enero de 2011

Picoteo de calidad

Será porque nací y vivo en San Sebastián –donde la gastronomía se idolatra- y estoy influenciado por la cultura del buen comer y beber (y vivir), que no me he resistido a titular con un símil gastronómico lo que os ofrezco en la entrada de esta semana.

Le llamo picoteo porque es servido por varias personas. En este caso, yo sólo actuo a modo de gestor de los buenos platos que me proporcionan excelentes cocineros de autor, de nombre, de firma, de prestigio.


Mi amigo Alberto, que habita en El blog de Alberto Barbero, también ha ofrecido este tipo de entradas blogueras en las que ofrece lo bueno que los demás han descubierto. Creo que es positivo que escuchemos al otro, lo que dice, lo que propone, lo que plantea y sugiere, y que no nos centremos sólo en explicar y expresar lo nuestro. Estar abiertos a los demás es también lo que me ha impulsado a dedicar esta entrada de hoy a las buenas picadas. Así pues, el picoteo es compartido, no es nada saludable comer solo.


Lo primero que tenemos para picar es ofrecido por Yolanda Ávila, que habita en el magnífico blog Hablemos de la infancia. Yolanda ha tenido la deferencia de hacer una entrada en su blog refiriéndose al mío, a Buenos tratos, destacando su utilidad y servicio y subrayando mi labor profesional y personal con los niños víctimas de malos tratos. Desde estas líneas le agradezco su apoyo y dedicatoria.


Yolanda Ávila me envía, sabiendo que la adopción es un tema que nos interesa, un enlace en el que se puede acceder a dos publicaciones y leerlas on line. El primer libro se titula “Adopción y escuela. Guía para educadores y familias” La autora del libro es Beatriz San Román. Me ha gustado esta obra porque desde el principio le otorgan al apego y a su teoría un papel central en la explicación de los problemas y dificultades de los niños pues las vivencias adversas con los cuidadores primarios pueden afectar a la formación posterior de vínculos con los padres adoptivos.


Partiendo de que la entrada en la familia es fundamental y la elaboración de este cambio en la vida del niño lo prioritario, la autora aborda cuestiones tales como cuándo empezar la escolaridad; la colaboración entre la escuela y la familia; ganarse la confianza del niño; los niños con alteraciones de conducta… para ir centrándose en los retos de cada etapa escolar: educación infantil, la escuela primaria y la secundaria. Con un lenguaje sencillo y claro, fundamentado en la experiencia y en una perspectiva científica, tratado con rigor, cada capítulo tiene la gran virtud de ofrecer, al final, las ideas clave que se barajan en el mismo.


Se puede leer on line en esta dirección o comprarlo en la misma colaborando con una buena causa. Felicidades a la autora por esta magnífica obra. No la he leído entera, estoy en ello, pero sí unos cuantos capítulos como para formarme una idea clara y excelente de la obra.


El segundo libro que se puede leer on line –y también comprar colaborando con una buena causa- y que Yolanda recomienda se titula: “La aventura de convertirse en familia” Toca las cuestiones clave que las familias deben de tener en cuenta para educar, tratar y convivir con un niño adoptado: La espera de los padres; la llegada; el primer año; el dolor que se puede sentir, a veces, por ser adoptado. Finalmente el libro continúa abordando los retos frecuentes que son la alimentación, el sueño y el hablar sobre la adopción. No doy con el autor/a de la obra, desde le aquí le pido disculpas. Guía que orienta y proporciona pautas sobre la adopción, me ha gustado por su concisión. La podéis leer on line en este enlace.


Yolanda Ávila me ha pasado también un enlace que nos lleva a un vídeo en el que entrevistan a mi amigo y maestro Jorge Barudy. La entrevista es para una cadena de televisión con motivo de unas jornadas formativas. No os la perdáis porque es una ocasión única para escuchar en vivo a Jorge Barudy y aprender. De todo lo expuesto, me quedo con una frase que Jorge Barudy lanza, atribuida a Boris Cyrulnik y que nos debe hacer pensar y actuar también: el siglo XXI puede ser conocido como el de la verguenza del infanticidio (hay desgarradoras, crueles, devastadoras y sangrantes vidas infantiles rotas, destruidas. Algo evitable, por ello da más rabia) Toda una injusticia que debe avergonzar a los seres humanos y sobre todo, a los que pueden tomar las decisiones sustantivas, las que tienen que ver con la justicia distributiva. Movámonos a la solidaridad, me sale decir después de escuchar a Jorge Barudy.


La siguiente picada proviene de Pilar Surjo. A Pilar la he presentado en numerosas ocasiones en este blog por sus enriquecedores aportes. Habita en Addima y de resiliencia -y otros muchos temas- sabe un montón. En esta ocasión cuelga en Facebook una referencia a un blog socioeducativo, de Marta Romo, en el que ésta nos dice que hay personas que aprenden y entienden mejor observando y escuchando que leyendo. Esto lo pongo como contrapunto al libro que os he ofrecido y para que veáis de qué manera tan gráfica y sencilla explica esta persona lo que es la resiliencia: gran lección de didáctica. Esto es lo difícil: hacer fácil lo que puede ser costoso de explicar y comprender.

Para la próxima semana, os prometo que cocino yo. Voy a prepararos una excelente entrada que continúa explicando desde la neurociencia el funcionamiento y las características de los niños víctimas de abandono y malos tratos, tomando como referencia el libro de Linden “El cerebro accidental”. Insisto mucho en esto porque es muy necesario un marco conceptual en base al cual podamos explicar por qué los niños se comportan del modo en que lo hacen, con el fin de desterrar otro tipo de atribuciones inexactas o incorrectas (como las taras que a menudo he oído decir que estos niños traen) La ciencia avanza mucho y nos permite saber y también desarrollar pautas terapéuticas y educativas para ayudar a los niños y adolescentes.

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Herencia o ambiente explican los problemas de los niños con antecedentes de abandono o malos tratos?

Esta semana, como he estado de vacaciones, he aprovechado para leer un libro (el cual cito en el margen derecho de este blog: “El cerebro accidental”) que me está atrapando por su didáctica y a la vez estimulante manera de explicar el funcionamiento del cerebro. Me gusta el libro porque da respuesta a algunas de las cuestiones que solemos tratar y debatir aquí cuando hablamos de los niños que han sufrido experiencias adversas en sus primeros años de vida en forma de abandono y malos tratos.

Una pregunta muy común que me hacen los padres adoptivos, de acogida o los educadores es si toda la problemática por la que se me consulta y se me pide ayuda profesional es debida a factores ambientales o si la genética también tiene algo que decir. Incluso algunos padres me dicen, asustados por las conductas de sus hijos, si acaso no tendrá una tara (defecto psíquico hereditario)


¿Qué pesa más, la herencia o el ambiente? Este es un viejísimo debate que se retrotrae desde una época anterior a Darwin. Ambiente en este caso engloba todo: familia, sociedad, escuela... Hoy en día las posiciones se han suavizado y se adopta una postura intermedia. Como se dice en el libro “Inteligencia social”, la herencia y el ambiente son como los lados de un cuadrado: los dos son necesarios para calcular la superficie. Y el sujeto es la superficie, el resultado de ambos lados.


No obstante, en el caso de los niños con antecedentes de maltrato, abandono o desfavorecidos socialmente, me decanto por el hecho de que el ambiente ha tenido mucho que ver en ese resultado, ha pesado mucho más. Como nos dice Linden en el libro “El cerebro accidental”, “los aspectos a gran escala de las neuronas al interconectarse, que vienen determinados genéticamente, suelen ocurrir en general durante las primeras fases del desarrollo; en cambio, los detalles sutiles de la interconexión cerebral, que vienen determinados por el entorno, se presentan en fases posteriores. En el caso de los seres humanos, el período en el que la interconexión cerebral afecta al desarrollo del cerebro a una escala sutil se inicia en las últimas fases del embarazo y prosigue a lo largo de los primeros años de vida”


Efectivamente, los primeros años de vida son cruciales en esta influencia del ambiente sobre la conexión neuronal porque es una etapa donde se están formando éstas: unas serán seleccionadas y otras, por su no uso, descartadas.


Si el ambiente ha sido carenciado en cuanto a ausencia de una experiencia de apego seguro durante un tiempo prolongado y en una etapa llamada periodo sensible (con lo que esto conlleva: satisfacción de las necesidades físicas y emocionales, comunicación empática, etcétera), las conexiones neuronales puede que sean escasas. El autor Linden nos lo explica en su libro, afirmando que “…los entornos carenciales reducen la complejidad dendrítica (las dendritas es una parte de una neurona que normalmente suele conectar con otra neurona mediante otra parte de ésta llamada axón) de las neuronas en la corteza cerebral y el hipocampo” La corteza cerebral es un área del cerebro en el que residen las funciones psíquicas superiores como el razonamiento, el juicio, la conciencia... El hipocampo es una estructura cerebral que cumple un papel fundamental para la memoria.

Ahora sabemos que a pesar de que existen periodos sensibles para el desarrollo cerebral en el que éste es más plástico, la plasticidad es una característica que se mantiene toda la vida. Con lo cual, los niños carenciados pueden recuperarse y avanzar en el desarrollo de distintas áreas como son el lenguaje, la cognición, la motricidad... La regulación emocional lleva más tiempo pero también es posible. Y esto es lo que nos da esperanza y lo que nos empuja a seguir trabajando con los niños día a día. Es muy importante ser comprensivos con estas carencias y evitar la sobreexigencia, entender que el niño necesita tiempo.


El autor Linden nos ofrece un experimento, el primero que se hizo, en el que se descubrió la plasticidad cerebral, pues hasta entonces, nos dice, era algo que no interesaba mucho a la comunidad científica. Se pensaba que el cerebro era un conjunto de conexiones que no cambiaban: "Cuando Marion Diamond y sus colegas de la Universidad de California, en Berkeley, analizaron los cerebros de ratas adultas que habían sido sacadas de sus aburridas jaulas individuales de laboratorio y trasladadas a un entorno enriquecido con juguetes, lugares que explorar y otras ratas, la comunidad científica se llevó una sorpresa mayúscula. Tras pasar varias semanas en un entorno enriquecido, las ratas fueron sacrificadas y sus cerebros preparados para ser examinados con el microscopio. En varias regiones corticales, las dendritas neuronales eran más grandes y presentaban más ramificaciones, un mayor número de espinas dendríticas como de sinapsis (conexiones entre neuronas), que las ratas que habían permanecido en las espartanas condiciones de las jaulas de laboratorio. Este hecho sugería que incluso el cerebro adulto tenía mucha mayor plasticidad de la que nadie se había atrevido hasta entonces a imaginar. Y lo que era aún más fundamental, se trataba de un proceso reversible"


Está claro que una persona no es una rata, pero tenemos bastante en común y los resultados son extrapolables. Lo que este estudio pone de relieve es que un medio con graves privaciones, al menos por un espacio de tiempo, puede producir una reducción en la complejidad de los circuitos corticales. Y de aquí ha nacido una nueva disciplina que está cogiendo un inmenso auge: la epigenética o la modificación de los genes por efecto de las variables ambientales.


Por lo tanto, en el caso de los niños víctimas de entornos maltratantes y carenciados, el ambiente ha tenido un peso enorme, más que el de la herencia, me atrevería a decir. En el trabajo con los niños en la consulta, observas a lo largo de los años que estos niños tienen una serie de problemas y dificultades similares y todos comparten experiencias adversas en los primeros años de vida.


El cerebro es plástico, luego el niño puede ir recuperándose si se ponen los medios educativos y terapéuticos a su alcance. Pero el cambio y el avance son lentos. ¿Por qué? Yo creo que porque si de por sí ya cuesta sacar adelante a niños que no han vivido carencias o malos tratos (porque somos una especie que nace en unas condiciones de prematuridad enormes y necesitamos el acompañamiento largo de unos adultos que nos ayuden a llegar a ser), imaginémonos en el caso de que nos encontremos con un cerebro carenciado con pocas conexiones u otro con unas conexiones relacionadas con los aspectos más básicos de la supervivencia como son las respuestas de ataque o huida. Modificar todo esto lleva tiempo, paciencia, perseverancia y esfuerzo. Pero es muy gratificante porque estos niños tienen una serie de aspectos positivos que a uno le agradan y le sorprenden, son lo que son, sin dobleces.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Urte Berri On - Feliz Año Nuevo

Parece mentira pero el año toca a su fin. La verdad es que tengo la sensación de que los días pasan despacio, pero las semanas y los meses… ¡me parece que vuelan! Tanto es así que ya estamos a 31 de diciembre de 2010, Nochevieja, día adecuado para echar la vista atrás y hacer balance.

Este año ha sido profesionalmente muy rico para mí: he participado en numerosas formaciones (en Donostia y Gipuzkoa, para el profesorado de distintos colegios e ikastolas; en Mallorca, en el Postgrado de Intervención en Maltrato y Abusos a Menores organizado por la Universidad de las Islas Baleares; en Granada, a profesionales de la Sanidad Pública de la Escuela Andaluza; en Barcelona, en mi ya clásica presencia como profesor habitual del Diploma de Formación Especializada para Psicoterapeutas Infantiles que dirigen Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan), he continuado mi trabajo diario con los/as niños/as y adultos que acuden a mi consulta realizando tratamiento psicológico, experimentando un aumento considerable de casos de niños adoptados con antecedentes de abandono y malos tratos y, finalmente, estoy inmerso, como ya os he dicho, actualmente, en la finalización de un libro/guía para padres adoptivos que verá la luz el próximo año. Y sin olvidarme, por supuesto, de este blog, al cual le he dedicado todas las semanas una entrada. Observo con ilusión que crece día a día, que aumenta el número de seguidores (sobre todo de padres y madres adoptivos/as) y que las personas que entran y dejan huella en forma de comentarios me hacen el inmenso regalo de decirme que les resulta útil y de ayuda en su labor y quehacer diario.

En un día como hoy quiero dar las gracias a todos/as los/as que seguís y participáis en este blog y a todas las personas con las que he coincidido este año en congresos, formaciones, charlas, conferencias, encuentros formales e informales… por todo lo que he podido aprender, disfrutar, compartir, reflexionar…

Tampoco me quiero olvidar de los que nos encontramos a diario en la red social de Facebook. Compartimos todo tipo de informaciones, vivencias, ratos de humor, de ocio, de complicidad, de apoyo, de mutua consideración… Somos casi una familia ya.

Y finalmente, quiero hacer una mención especial para todos/as los/as niños, niñas y adolescentes en general, pero en particular para los que sufren malos tratos. El peor daño que se le puede hacer a un ser humano es que otro ser humano le dañe física y/o emocionalmente. Y más si es niño/a, con su mente todavía en desarrollo. Esto desgraciadamente, pasa a diario en todo el mundo y sólo podemos poner nuestro grano de arena para que la utopía pueda ser realidad algún día. Poner cada uno su granito de arena es muy importante, es sembrar el modelo del buen trato allá donde lleguemos.


Especialmente me acuerdo de los niños, niñas y adolescentes con los que hacemos psicoterapia en la consulta, un año más que han trabajado magníficamente en terapia para poder crecer y rehacerse, desde la adversidad, demostrando que es posible lo imposible. Con algunos llevo ya unos cuantos años y les estoy viendo salir adelante y eso es muy gratificante. Porque las alegrías son muy necesarias en nuestro trabajo, sobre todo porque de sufrimiento y penas ya andamos sobrados, la verdad. Cualquier pequeño avance debe ser celebrado con júbilo.

Para todos/as, agradecido, esperando el próximo año seguir al menos como éste y continuar con una entrada en el blog semanal y lo que es más importante y bonito, esperando compartir con todos/as vosotros/as nuestros conocimientos y experiencias: ZORIONAK ETA URTE BERRI ON!! ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Esperanza, y ¡¡Feliz Navidad a todos/as!!


La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo

Maurice Maeterlinck


La Navidad, ya lo dijimos, es amada u odiada, cada uno se posiciona de acuerdo a lo que ha sido su memoria emocional. Comprendo perfectamente tanto a quienes la odian (tienen sus buenas razones: esta etapa sólo les trae recuerdos negativos y sufrientes y les ratifico en su derecho) como a quienes gustan de ella. Hay otros que repudian la Navidad porque les parece el colmo de la hipocresía: ¿Cómo la Iglesia puede celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret, pobre y humilde, la antítesis del boato eclesiástico? Por no nombrar otras políticas vaticanas llevadas a cabo ante algo tan grave como los repugnantes abusos sexuales cometidos por curas a numerosos menores, causándoles un daño irreparable. En fin, no me quiero olvidar de quienes trabajan en la Iglesia a favor de todos los que sufren. Pero no es lo mismo ser cura en el Vaticano que serlo en un barrio pobre, en una zona marginada, en una misión… Uno tiende a pensar, quizá atrevidamente, pero es lo que piensa, que los segundos están más en sintonía con la filosofía de Jesús de Nazaret.

Como muchas personas con las que hablo, me desmarco de la Institución Vaticana y de su manera de hacer política y concebir la Iglesia que dicen es de Jesús. Pero no me desmarco de este Hombre con mayúsculas –no entro en si existió o no, no es mi terreno y no quiero hablar de lo que no sé-, de lo que se lee en los escritos que cuentan su vida, el Evangelio. Me gusta la Navidad porque me gusta su figura: humildad, vida sencilla pero disfrutando a tope de la misma –era comedor y bebedor, nos dicen-, capaz de poner a las instituciones de su época en contradicción consigo mismas, cercano a los que sufren, la máxima expresión de la empatía con ellos, sanando y curando a la gente de sus males, sobre todo a las gentes marginadas que nadie quería, buen amigo de sus amigos… Y sobre todo, portador de lo que el pueblo, los necesitados, reclamaban: esperanza.

Creo por ello, que la Navidad merece la pena celebrarla por eso: porque es un mensaje de esperanza para todos. En estas fechas me acuerdo precisamente de los que están necesitados de ella porque su existencia es sufriente. No debemos de decir que mientras hay vida hay esperanza, sino a la inversa. Celebramos, como dice Marguerite Yourcenar, el nacimiento de un Niño, que siempre es un motivo de alegría, en una familia pobre, que fue portador de un mensaje de esperanza en un mundo mejor, más justo y humano. ¿Por qué no celebrarlo, entonces?

Por lo tanto, en el día de Nochebuena, a todas las personas que seguís este blog, a todos mis pacientes (en especial a los niños/as); a todos los educadores, padres, madres, profesores, colegas, amigos… ESPERANZA para todos/as y mis mejores deseos para esta Navidad.

En este enlace de youtube o
s regalo esta canción de Navidad del grupo musical Queen, mi preferido, que me parece muy bello y además, diferente a las típicas canciones o villancicos. Se titula: Thank God it´s Christmas! ¡Gracias Señor es Navidad!

jueves, 16 de diciembre de 2010

La revista "Mente y cerebro": un gran descubrimiento

Esta semana os ofrezco otra buena picada (llevaba ya un tiempo con ganas de hacerla pública, pero con tantos temas la cosa se ha retrasado; en fín, más vale tarde que nunca, como dice el aforismo), en especial para los profesionales (que sé que también seguís este blog), pues creo que os va a resultar muy interesante y sobre todo os va ayudar a manteneros actualizados en todo lo que a psicología y psiquiatría se refiere.

El descubridor de la picada es mi amigo y colega Rafael Benito Moraga, psiquiatra de la Clínica Quirón de San Sebastián, con quien tantas cosas aprendo y con quien paso estupendos ratos tanto cuando hablamos de termas profesionales como cuando compartimos ratos de ocio.

El pasado mes de julio, en un encuentro que tuvimos, me preguntó si conocía la revista Mente y cerebro. Mi respuesta fue negativa, porque nunca había oído hablar de la misma. Y al momento, me puso al tanto. Y aún más: con la generosidad que le caracteriza, me regaló un ejemplar para que la conociera y valorara.

Mente y cerebro es una revista extraordinaria. No tengo ningún tipo de comisión ni de relación con sus creadores y/o editores. Es, simplemente, lo que pienso y lo que creo que pensarán la mayoría de las personas que se acerquen a conocerla. Es una manera de mantenernos al día (una obligación como profesionales) pues cada artículo contiene referencias bibliográficas que nos permiten saber y aprender más.

Cada número se centra en un tema en torno a la mente y al cerebro, tema por regla general novedoso y de actualidad científica en este terreno, como por ejemplo, los dos últimos ejemplares, dedicados uno a la neurodidáctica y otro a la biología de la religión.


Pero la revista ofrece mucho más: noticias de interés, descubrimientos recientes en el área de la psicología y psiquiatría, artículos sobre distintos temas y trastornos (alimentación, psicosis, depresión, déficit de atención…) Colaboran los más prestigiosos expertos en el área, teniendo como principal virtud que cada artículo lo explican vinculando el cerebro con la mente, sin dar más preponderancia a unos aspectos que a otros, equilibrando, como debe ser, ambas visiones, pues las dos coexisten en el ser humano. La mente humana surge de la interacción del sustrato biológico (cerebro) con las experiencias (familiares, educativas, sociales…) Es una visión holística la que proponen los editores de la revista.

Otro gran punto fuerte es que se trata de una publicación a medio camino entre lo divulgativo y lo especializado, tirando más hacia este último público (los profesionales de la salud mental) No obstante, bastantes de sus artículos pueden ser comprendidos por el lego en la materia. Otros quizá requieran de una formación específica en este ámbito. Los artículos y las referencias bibliográficas son de calidad.

La revista es bimensual y lleva en el mercado desde el año 2003.

Los que la leáis (el próximo número sale en enero) nos contáis vuestra opinión.

Me tomo un descanso del blog con motivo de las vacaciones de Navidad, pero editaré dos entradas: una el día de Nochebuena y otra el de Nochevieja (para felicitaros a todos/as), dos fechas significativas. A partir del 2011 volverán los distintos artículos sobre los temas que tratamos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"No sabes lo que es hasta que no lo vives"

Esta frase la he escuchado de muchos padres que me piden tratamiento psicológico para sus hijos adoptados. Evidentemente, estoy refiriéndome a niños que presentan trastornos del comportamiento y emocionales como consecuencia de la vivencia de experiencias de apego traumático con sus cuidadores primarios, usualmente los padres biológicos.

Cuando yo hablo de los menores adoptados y de sus problemas puede dar la sensación, muy a mi pesar, de que cometo un error de sobregeneralización. Vamos, que meto a todos en el mismo saco. No. Este blog versa sobre el apego, el trauma y la resiliencia. Está dirigido, por tanto, a todos los padres y madres, profesionales y personas en general que tienen que criar, tratar y educar a menores que han padecido la pesada carga del maltrato y sufren sus consecuencias: la alteración del vínculo de apego, el trauma y los retrasos en el desarrollo; y los distintos trastornos emocionales y de conducta que se pueden padecer.

Un colectivo de personas que han padecido, desgraciadamente, este tipo de experiencias adversas son (algunos) niños adoptados. Dentro de esta población, no dispongo de datos concretos de cuántos han sufrido maltrato y abandono en sus lugares de orígen, pero de los que acuden a mi consulta lo han padecido en mayor o menor medida casi todos. En este momento, un 75% del total de mis pacientes son niños, jóvenes y adultos adoptados con historias de vida duras que les han dejado secuelas psicológicas. A los padres y profesores que crían, educan y tratan a niños adoptados con esta dolorosa mochila a sus espaldas me dirijo especialmente en este blog. Soy consciente de que hay niños adoptados que, afortunadamente, no han vivido estas terribles experiencias.

Hace ya cinco años que los primeros padres adoptivos me propusieron tratamiento psicológico para su hijo. Habían escuchado (el llamado boca a boca) que llevaba unos cuantos años tratando psicológicamente a menores víctimas de abandono y malos tratos (para la Diputación Foral de Gipuzkoa a través de sus distintos programas de protección a la infancia: menores en acogimiento residencial, familiar o en sus familias biológicas) y querían que yo ayudara a su hijo con sus sentimientos de abandono, habida cuenta de que estaba especializado en este tipo de tratamientos y ellos sabían de mi experiencia en este terreno.

A partir de aquí he ido recibiendo un buen número de casos de niños, niñas, adolescentes y adultos adoptados/as que necesitan hacer un trabajo de este tipo porque acarrean como una pesada piedra, las mencionadas experiencias de un pasado marcado por el abandono y los malos tratos. Y a partir de aquí es cuando he ido conociendo a muchos padres adoptivos, recogiendo su sentir, sus vivencias, sus ideas… Padres y madres que tienen que hacerse cargo y educar a menores con alteraciones emocionales y de conducta (algunas veces severas) que son consecuencia de procesos traumáticos y de experiencias de apego subóptimas con sus cuidadores primarios, sus padres biológicos.

Y a partir de aquí también es cuando he ido comprendiendo lo difícil que es, el plus de entusiasmo, energía, derroche, ilusión, dedicación, cariño, contención… que estos padres y madres deben de poner. Y encuentro sentido a la frase del enunciado de este post: por mucha formación que recibas, por mucho que te prepares, hasta que no lo vives no sabes lo que es. No es nada fácil encontrarte con un niño o niña que de repente comienza a desafiarte y no sabes cómo manejar ese problema y sobre todo, cuando te sientes impotente porque las estrategias que usas no funcionan. Incluso lanzo una crítica (autocrítica) a los profesionales que juzgamos a los padres a veces a la ligera, porque no lo hacen bien o no actúan como creemos deberían hacerlo. No es tan fácil, y de la teoría a la práctica hay un trecho. Es muy sencillo desde una consulta orientar y pautar a los padres, pero luego hay que vivirlo y aprender. Lleva un esfuerzo, muy grande, cuando se tiene que ser padre o madre 365 días al año 24 horas al día. Los padres y madres adoptivos tienen que hacer un esfuerzo de formación, aprendizaje, motivación, equilibrio psicológico… tremendos.

Por eso, pienso que su tarea es encomiable, digna de elogio y alabanza y que no resulta sencilla. No es fácil, no. Por ello, desde aquí, mi admiración y consideración porque, la mayoría de los padres y madres, se dejan la piel. Porque además de padres, en muchos casos se requiere que sean tutores de resiliencia de sus hijos/as: un acompañamiento sentido que potencie las cualidades resilientes de los menores para crecer y rehacerse pese a sus heridas primarias. Esto que se dice en una frase es una tarea complicada y dura, aunque también muy gratificante, sin duda. La resiliencia en los niños, niñas y adolescentes que presentan estas adversas experiencias debe de potenciarse porque el cerebro muestra su plasticidad a lo largo de toda la vida y en muchos casos graves hemos asistido a recuperaciones a veces increíbles.

No creo que la adopción sea en sí problema ni que genere problemas. En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con Brenda, madre adoptiva, la cual en su magnífico blog Adopción por dentro, comenta en un reciente post titulado: ¿La adopción crea problemas? lo siguiente: "Creo que lo importante es recordar que la adopción es una solución buena, sólida y –en la gran mayoría de los casos- ética. Y que no crea problemas sino que se nos puede presentar con situaciones inusuales para nosotros. Es por eso –y no porque la adopción es en sí problemática- que nos hace falta una buena formación. Así podemos comprender algunos de los posibles –y más probables- trayectos vitales de las personas adoptadas. Igual que los padres de un niño superdotado o discapacitado benefician de un apoyo y de una formación para comprender la vida desde el punto de vista de sus hijos, nosotros también tenemos que hacer ese esfuerzo. Y como muchas familias, nos hace falta saber identificar situaciones específicas que necesitan respuestas innovadoras quizás. Nos hace falta a veces un apoyo especial" (La negrita es mía)

En consecuencia, sabiendo que es complicado y que toda preparación es poca (no sabes lo que es hasta que no lo vives) y teniendo en cuenta que los niños adoptados pueden tener una historia a sus espaldas en las que están escritas –y no exagero- con sangre y dolor las experiencias del abandono y de los malos tratos que necesitan, como dice Brenda, ser comprendidas y sentidas, así como unas personas que sean tutores de resiliencia más que padres para ayudar a reparar y rehacerse de ese dolor, los padres y madres han de formarse y aprender unas pautas desde la innovación. Genial la aportación de Brenda, a mi juicio. La mayor innovación y la guía más segura que conozco y propongo es la que he aprendido desde la psicología del apego, del trauma y de la resiliencia, y desde la experiencia y saber, de muchísimos años, de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Una propuesta de pautas, orientaciones, guías, señales… para un camino difícil que no sabes cómo va a ser hasta que no empiezas a caminar, son las que están aquí, en este blog, recogidas –y más que seguiremos ofreciendo- y las que pronto, en unos meses, podré presentar, junto con un compañero coautor, en un libro que vamos a publicar, una guía para padres y madres adoptivos/as sobre la que estamos trabajado desde hace un año.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Aspectos importantes en la educación de los niños/as vistos desde una hija adoptada

Este blog no suele prodigarse demasiado en presentar experiencias o vivencias de personas. Está plagado de recomendaciones de libros, técnicas, conceptos, pautas, desarrollos teóricos… Sin embargo, esta semana pude trabajar con una joven (fue adoptada cuando era pequeña, ahora mayor de edad y madre ella de una preciosa niña), qué aspectos consideraba que los padres adoptivos deberían de tener en cuenta a la hora de educar a sus hijos/as, los que ella creía, desde su experiencia, importantes. Sus propuestas me parecieron de tanta calidad que le planteé que lo escribiésemos y lo publicáramos en el blog. Accedió gustosamente y he aquí el resultado. Se intuye que la experiencia de apego sano y reparador con su madre adoptiva ha sido fundamental.

Sólo puedo deciros, padres y madres, que lo tengáis muy presente y toméis buena nota. Y, por supuesto, felicitarle a esta joven por su fenomenal proceso y agradecerle su clarividencia, su saber decir las cosas de una manera sencilla, clara y concisa.

ASPECTOS IMPORTANTES EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS Y DE LAS HIJAS


EL CARIÑO

Lo primordial es el cariño. Mi madre jamás me ha dicho o me ha hecho sentir que no me ha querido (ni me ha hecho el vacío, ni me ha ignorado ni me ha desvalorizado…), incluso cuando nos enfadábamos o teníamos conflictos. Siento que ella me ha cuidado y me ha dado lo que necesito.

Como padres, creo que es fundamental que tengáis en cuenta que el cariño se demuestra todos los días en todo momento: no agrediendo, aunque el chico o la chica hayan hecho algo fatal. Me refiero a la agresión verbal también. En un momento de tensión se os va una palabra mala y se puede hacer mucho daño. Mi madre, como ya os he dicho antes, jamás lo hizo, aunque a veces no le pusiera las cosas fáciles. Os pongo un ejemplo: si en un momento dado un hijo os dice: “tú no eres mi madre/padre”, tratad de controlar el enfado, no le respondáis: “pues tú no eres mi hijo” Demostrad que sois adultos con inteligencia y respondedle: “no me digas esto, que me duele” “Yo sí te quiero”.

SABER DECIR NO

El cariño se demuestra también sabiendo negar peticiones inadecuadas. El hecho de que tus padres te digan que “no” a algo te ayuda después a comprenderlo. Esto es una forma de protección. Hay que proteger. Cuando digáis “no”, eso no es malo. Pero hacedlo con cariño aunque con firmeza.

A veces necesitamos esa firmeza. Firmeza cálida. Y una consistencia. Por ejemplo, no podéis dejarle comer txutxes antes de la comida un día y otro día no permitírselo. Hay que ser coherentes y consistentes, si no, creo nos desorientamos.

LA PROTECCIÓN

Cuando uno se ha sentido abandonado, solo en el mundo… no ha tenido a nadie que le pueda calmar la angustia y la desesperación, que le tranquilice. Es porque no ha tenido suficiente protección. Por eso le tenéis que aportar seguridad a vuestro hijo. La seguridad se demuestra haciéndola sentir y estando presentes, acompañando. Lo necesitamos mucho. Estando ahí, como suele decirse. Llevando al niño o a la niña a los sitios, hablando con los profesores, resaltándole las cosas que sabe hacer bien, remarcándole sus cualidades, no permitiéndole que vaya a sitios inseguros, preguntándole por sus sentimientos y no teniendo sólo obsesión por el estudio o por cumplir las normas…

LOS ESTUDIOS

Otro tema que pienso que es trascendente son los estudios. En la “edad del pavo”, como se le suele llamar, creo que todavía nosotros, los adoptados, somos muy niños. Como de 5 ó 6 años. Pienso que todavía estamos aprendiendo a leer y las cosas básicas. Considero que a esta edad es muy importante que estéis a nuestro lado para que estudiemos. Creo que casi hasta la universidad, si es que llegamos. Solos, a esta edad, no vamos a poder estudiar, nos vamos a poner a ver la tele, ir a la consola…

LA FLEXIBILIDAD

Ser flexible quiere decir que hay momentos para todo. Saber negociar, no empecinarse en una cosa. Si ponemos mucha oposición a algo no es sólo porque seamos rebeldes o desobedientes (que puede que sí) sino que, debéis preguntaros, puede que no estemos preparados para lo que nos exigís. Preguntadnos por nuestros miedos, inseguridades, bloqueos…

Unos padres han de saber tener ese digamos, “juego de caderas” para saber leer a su hijo en lo emocional, en lo que hay detrás de una oposición y saber ser flexible por empatía y necesidad del niño, sus posibilidades reales de hacer lo que se le pide… no por un juego de poder.

LA PSICOTERAPIA

Para poder afrontar mi vida, lo que me ha dado una seguridad, lo que me ha permitido conocer mi vida, valorarme y entender mi historia, es la terapia. Quitarme los nudos que no me permitían seguir adelante, pero con un buen psicólogo/a.

Con el trabajo en la terapia yo he podido entender cada paso, no castigarme a mí misma. El psicólogo me ha dado orden, estructura, seguridad, conocer mis sentimientos, ayudarme a elaborar mis duras experiencias de vida y me ha proporcionado herramientas.

Anteriormente, también estuve con otro profesional (entre los 15 y los 17 años) que me ayudó en el tema de mis problemas con la alimentación y pude expresar cómo me sentía. Me ayudó mucho, pero mi trabajo interior lo he hecho ahora, entre los 19 y los 22 años. ¡Voy a empezar mi cuarto año de terapia!

Es muy importante que haya conexión con el psicólogo. El proceso es largo, lleva tiempo conseguir resultados. Y es que no olvidéis que las cosas, las vivencias que hemos vivido en el pasado no se borran ni se olvidan. Son vivencias en algunos casos, muy pero que muy duras. Y tened en cuenta que nos influyen en el presente. Todo esto es necesario poderlo trabajar para liberarlo.

EL HORARIO

Es una cuestión como muy práctica, sí, pero que me parece importante también.

De pequeños, mi madre supo que debía de tener un horario: de comida, de cena… significaba que iba a comer todos los días Eso nos daba estabilidad. ¿Por qué es importante la estabilidad? Porque hemos carecido mucho de ella. Hemos vivido siempre como en un barco al pairo en medio de una terrible tormenta que no ha cesado en años…Te da una seguridad, dará una seguridad a vuestros hijos. La seguridad es, junto con el cariño, las dos cosas más básicas de las que hemos carecido muchos de nosotros.

Es bueno no hacer muchos cambios en los horarios. Cuando eres adolescente, por ejemplo, hay que poner horarios de llegada y salida porque necesitamos especial protección. Pero a la vez hay que hablar con el hijo o la hija para enseñarles a ser responsables (mi madre hablaba conmigo de todo). Si se hace así, si te han educado bien, tú aprendes por ti mismo y tú te pones los horarios con responsabilidad. Pero primero te los han tenido que poner, con una estabilidad, sin marear…