viernes, 24 de diciembre de 2010

Esperanza, y ¡¡Feliz Navidad a todos/as!!


La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo

Maurice Maeterlinck


La Navidad, ya lo dijimos, es amada u odiada, cada uno se posiciona de acuerdo a lo que ha sido su memoria emocional. Comprendo perfectamente tanto a quienes la odian (tienen sus buenas razones: esta etapa sólo les trae recuerdos negativos y sufrientes y les ratifico en su derecho) como a quienes gustan de ella. Hay otros que repudian la Navidad porque les parece el colmo de la hipocresía: ¿Cómo la Iglesia puede celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret, pobre y humilde, la antítesis del boato eclesiástico? Por no nombrar otras políticas vaticanas llevadas a cabo ante algo tan grave como los repugnantes abusos sexuales cometidos por curas a numerosos menores, causándoles un daño irreparable. En fin, no me quiero olvidar de quienes trabajan en la Iglesia a favor de todos los que sufren. Pero no es lo mismo ser cura en el Vaticano que serlo en un barrio pobre, en una zona marginada, en una misión… Uno tiende a pensar, quizá atrevidamente, pero es lo que piensa, que los segundos están más en sintonía con la filosofía de Jesús de Nazaret.

Como muchas personas con las que hablo, me desmarco de la Institución Vaticana y de su manera de hacer política y concebir la Iglesia que dicen es de Jesús. Pero no me desmarco de este Hombre con mayúsculas –no entro en si existió o no, no es mi terreno y no quiero hablar de lo que no sé-, de lo que se lee en los escritos que cuentan su vida, el Evangelio. Me gusta la Navidad porque me gusta su figura: humildad, vida sencilla pero disfrutando a tope de la misma –era comedor y bebedor, nos dicen-, capaz de poner a las instituciones de su época en contradicción consigo mismas, cercano a los que sufren, la máxima expresión de la empatía con ellos, sanando y curando a la gente de sus males, sobre todo a las gentes marginadas que nadie quería, buen amigo de sus amigos… Y sobre todo, portador de lo que el pueblo, los necesitados, reclamaban: esperanza.

Creo por ello, que la Navidad merece la pena celebrarla por eso: porque es un mensaje de esperanza para todos. En estas fechas me acuerdo precisamente de los que están necesitados de ella porque su existencia es sufriente. No debemos de decir que mientras hay vida hay esperanza, sino a la inversa. Celebramos, como dice Marguerite Yourcenar, el nacimiento de un Niño, que siempre es un motivo de alegría, en una familia pobre, que fue portador de un mensaje de esperanza en un mundo mejor, más justo y humano. ¿Por qué no celebrarlo, entonces?

Por lo tanto, en el día de Nochebuena, a todas las personas que seguís este blog, a todos mis pacientes (en especial a los niños/as); a todos los educadores, padres, madres, profesores, colegas, amigos… ESPERANZA para todos/as y mis mejores deseos para esta Navidad.

En este enlace de youtube o
s regalo esta canción de Navidad del grupo musical Queen, mi preferido, que me parece muy bello y además, diferente a las típicas canciones o villancicos. Se titula: Thank God it´s Christmas! ¡Gracias Señor es Navidad!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre brillante!

cxestal dijo...

Feliz Navidad! Jose Luis y que el año 2011 sea de esperanza e ilusión. Un abrazo

Carlos Gestal

Anónimo dijo...

La esperanza nos mantiene vivos en momentos en los que creemos que no hay salida. Nuestros hijos no tienen culpa de su abandono, son supervivientes en todo, cualquier pequeño avance les supone un esfuerzo impresionante; por eso cuando escucho "es que puede dar más de sí" pienso que es injusto exigirles aún más de sí mismos. Sé que es algo muy personal pero en mi caso particular mi esperanza es que mi hijo y muchos de nuestros hijos que llegaron a nosotros a través de la adopción, puedan salir hacia delante con nuestra ayuda y con sus propias fuerzas, que no tiren la toalla, que cada vez se frustren menos, que cada vez la autoestima sea mayor, que sus problemas emocionales empiecen a dejar ver sus posibilidades reales de aprender y de comunicarse con sus iguales, en fin, que puedan ser niños felices y cada vez se nos parta menos el alma cuando los vemos sufrir.
Feliz Navidad a ti, Jose Luis y a todos los que seguís el blog, gracias por él, es de gran ayuda para nosotros. Y mucha, mucha esperanza.

Elena

hablemosdelainfancia dijo...

Felices días para tí, J.Luis, para todos los que siguen el blog y para todo el mundo.
Yo no soy religiosa y no celebro la Navidad tradicional. En su lugar, festejo una celebración más antigua que la Navidad pero que simboliza lo mismo: el Solsticio de Invierno o nacimiento de la Luz (pero como tengo una hija pequeña convierto esta época del año en algo mágico).

Os deseo a todos que el nuevo año solar que ha comenzado os colme de paz y felicidad.

Un cordial saludo,

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Estimado Carlos: Igualmente Feliz Navidad y mis mejores deseos para ti. Gracias. Un abrazo, José Luis

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Estimada Elena: ¡Cuán de acuerdo contigo estoy! A los niños que ya han sufrido y llevan sobre sus espaldas el peso de duras historias de vida hay que apoyarles y ayudarles a salir adelante fomentando su resiliencia. Creo honestamente que ese es el camino. Gracias a ti y un abrazo, te envío mis mejores deseos para el 2011. Un abrazo, José Luis

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Estimada Yolanda: ¡Felices fiestas para ti! La fiesta "del sol que renace invencible" es antiquísima, así que me parece un acierto por tu parte que la celebres. Un abrazo, José Luis