lunes, 21 de enero de 2013

"Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena (sandtray)", un libro para conocer una técnica idónea para el trabajo terapéutico con niños y adultos traumatizados


En febrero Desclée de Brouwer edita el último libro que el autor de este nuestro blog, Buenos tratos -quien estas líneas redacta- ha escrito. Tengo el gusto de anunciároslo -aunque lo presentaré en San Sebastián, el 15 de marzo, en la sala Fórum de la FNAC, a las 19:00h-. Este acto se enmarca, como ya sabéis, dentro de unas jornadas sobre apego y resiliencia tituladas: “I Conversaciones sobreApego y Resiliencia”, en las cuales un buen número de colegas presentarán sus conocimientos (y conversarán con los participantes) y experiencias en el trabajo terapéutico y educativo con los niños y adolescentes que presentan problemas o trastornos del apego. También nos dedicaremos al tema de la resiliencia, con interesantes puntos de vista como lo son el psiquiátrico (se hablará sobre cerebro resiliente) y el deportivo (el ciclismo como metáfora de superación) En fin, en este enlace tenéis más información sobre el evento ycómo inscribirse al mismo.

Se titula “Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena (sandtray)” Esta técnica de psicoterapia, genuinamente proveniente de la psicología analítica (cuyo principal exponente es Carl Jung), consiste, como una de sus creadoras explica “…en jugar en una caja de madera especialmente proporcionada. Se ofrece así mismo la arena seca y húmeda. Los pacientes también tienen a su disposición un número de pequeñas figuras con las cuales ellos dan realización formal a sus mundos internos. Las figuras que pueden elegir deben ofrecer, de la manera más completa posible, una muestra representativa de todos los seres animados e inanimados que podemos encontrar en el mundo externo así como en el mundo imaginativo interno…” (Dora Kalff)

Aprendí esta técnica en el diplomado de psicoterapeutas infantiles organizado por el IFIV de Barcelona, una formación en psicotrauma terapia dirigida por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Es un programa formativo idóneo para todos aquellos profesionales, psicólogos, que deseen trabajar con niños y adolescentes víctimas de malos tratos y que pueden presentar trastornos del apego y trauma. Fueron cuatro veranos inolvidables en los que accedimos a una formación de calidad y tuvimos la oportunidad de conocer a excelentes profesionales. 

Uno de los módulos del diplomado consistía en el aprendizaje de la técnica de la caja de arena. Lo impartía la profesora de la Universidad Católica de Chile, Josefina Martínez. Josefina nos demostró su gran humanidad, su calidad como formadora de grupos y sus amplios conocimientos y experiencia no sólo en el uso de esta técnica sino en psicología y psicoterapia infantil.

Creo que no es posible trabajar con esta técnica si uno mismo no se ha formado y no ha experimentado en propia persona con la misma. La experimentación es fundamental pues es a través de la misma como tomamos conciencia de su potencia y alcance terapéutico.

Inmediatamente después de aprender la técnica –llevo ya siete años de práctica con la misma- comencé a aplicarla con los niños, adolescentes y adultos (porque la técnica no tiene edad, puede usarse con adultos) insertándola dentro de un programa integral de psicoterapia de acuerdo con unos objetivos de trabajo y usándola junto con otros abordajes terapéuticos. Con Maryorie Dantagnan fui supervisando casos para completar mi formación. Con ella avancé y redondeé mi aprendizaje con esta técnica -y con otros muchos aspectos que tienen que ver con la psicoterapia-. A ambas, Josefina y Maryorie, les estoy eternamente agradecido.

Pasado este tiempo, y habiendo reunido suficiente material clínico, fue cuando el año pasado comenzó a rondar por mi cabeza el poder escribir sobre ella. Sobre todo porque en literatura castellana existe –que yo sepa- escaso material editado. Y creo que un buen número de psicoterapeutas pueden acceder a su conocimiento y de ahí, a la formación.

Fue a finales del año 2011 cuando Loretta Cornejo, psicoterapeuta del Centro Umayquipa de Madrid, tras un seminario sobre la caja de arena que impartimos en su centro, y dado que ella es la directora de la colección AMAE de la Editorial Desclée de Brouwer, me animó a dar el paso de publicar un libro sobre esta apasionante técnica teniendo en cuenta –como digo- que existe poca literatura en lengua castellana sobre el cajón de arena. A Loretta Cornejo le agradezco enormemente que me ofreciera la posibilidad de poder publicar en una editorial tan prestigiosa como Desclée. Creo que ella apoya mi trabajo porque le convence; pero no es menos cierto que en esta vida deben existir personas sensibles a profesionales que tienen cosas que contar y darles una oportunidad, a pesar de que no tienen un nombre, como es mi caso. Loretta Cornejo, como directora de AMAE, realiza esa labor de captación y de ofrecer oportunidades a quienes quieran aprovecharlas. Y es que di muchas vueltas para poder publicar mis trabajos anteriores (de hecho mi primer libro me lo tuve que auto-publicar) y no encontré a nadie que quisiera hacerlo. Loretta Cornejo ha sido quien me la ha dado y, como os digo, también le estaré eternamente agradecido.

A partir de ahí la idea tomó cuerpo y fui pergeñando el libro y redactándolo poco a poco. Ya está listo, y en estos momentos creo que está en la imprenta. Sale el mes próximo, Dios mediante.

¿Qué contenidos se tratan en el libro? Lo primero, cuenta con un lujo de prólogo elaborado por mi amigo y colega Rafael Benito, psiquiatra. He querido que sea él quien se encargue de este apartado porque es un profesional que integra en su práctica la psicoterapia. También porque se ha formado en la técnica de la caja de arena. Ofrece una presentación del libro en la que enfatiza que psicología y psiquiatría deben de ir de la mano. Como muy bien apunta, psicólogos y psiquiatras no deben de caminar cada uno por una orilla, mirándose. Ni los psiquiatras deben de estudiar al ser humano obviando las aportaciones de la psicología y la psicoterapia ni los psicólogos deben concebir a aquél como si el cerebro no tuviera nada que ver en el estudio de sus conductas, emociones y pensamientos.

"Construyendo puentes" comienza con una breve revisión histórica de la técnica. Repasa los nombres propios que la concibieron y la gestaron, con dos referencias obligadas a Dora Kalff y Margaret Lowenfeld.

A continuación se perfila qué es la técnica y en qué consiste. Una puntualización que he de hacer es que ésta tiene dos enfoques: (1) Sandplay, cuyo planteamiento y enfoque de trabajo terapéutico es desde la psicología analítica. El origen y fundamentos de la técnica son genuinamente analíticos (hunden sus raíces en la teoría de Carl Jung) (2) Sandtray, que se considera un planteamiento y enfoque de trabajo como un método dentro de la terapia de juego (proveniente de la escuela humanista de psicoterapia) Esta segunda óptica, aunque recoge mucho del planteamiento analítico, tiene un enfoque, técnica y metodología diferentes. Este libro, por lo tanto, no responde al purismo analítico. Se centra en el sandtray. Y sobre todo recoge mi manera de trabajar en terapia con la caja de arena.

"Construyendo puentes" prosigue delineando en qué marco teórico psicoterapéutico se imbrica la técnica: la incluyo dentro del esquema de trabajo donde el apego es el eje fundamental de la intervención con el niño, y utilizándola como una técnica a aplicar de acuerdo con unos objetivos terapéuticos y en combinación con otras técnicas. El punto de vista de la resiliencia también se contempla en la concepción y uso de la caja de arena: qué puntos fuertes ha proyectado el niño en su bandeja de arena que nos sugieren fortalezas. Finalmente, hay influencias -en el planteamiento que propongo- de la terapia de juego; pero también se proponen alternativas -como veremos- de empleo de la bandeja de arena desde otros puntos de vista.

Seguidamente, expongo para qué tipo de personas está especialmente diseñada: es una técnica idónea para menores y mayores que presentan historias de vida duras –para quienes narrar con palabras puede ser totalmente desaconsejable- pues les permite construir –quien construye ya se empodera de su biografía- y tratar -para elaborar, de manera segura y no verbal- sus traumas. Una autora llamada Linda Hunter afirma -con toda la razón- que es una de las mejores técnicas y que se debería de proponer para todos los niños y jóvenes en adopción y acogimiento familiar o residencial. De hecho ayuda como ninguna otra a este tipo de niños que deben de construir (para que no les acontezca) su historia. A lo largo del libro cuento muchas experiencias de trabajo (con las fotografías de sus cajas) vividas y sentidas con los niños y adolescentes. Porque de eso se trata (más que de analizar las cajas de arena): que se sientan sentidos y validados en su experiencia, y que se cree un espacio co-transferencial. Hay un capítulo que narra la evolución, caja por caja (aunque trabajando con otras técnicas también), de dos niños (un niño y una niña) adoptados, ambos con terribles historias de vida a sus espaldas. No hubieran podido (ni tampoco es aconsejable) hacerlo si no es con la ayuda de este apasionante y terapéutico instrumento que es la bandeja de arena.

A continuación, hablo de los materiales y su importancia (la bandeja, la arena, el agua, las miniaturas) para pasar a detallar los pasos a seguir en la conducción de una sesión (y lo ilustro con un caso), los tipos de cajas y cuál debe ser el papel del terapeuta.

"Construyendo puentes" prosigue con un breve apunte del uso de la técnica dentro de la evaluación psicológica y de cómo insertarla en una metodología terapéutica directiva, no-directiva y semi-directiva. Para terminar con un capítulo dedicado a una innovadora y prometedora propuesta que es la combinación de la técnica de la caja de arena con el abordaje terapéutico EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) Al estar en proceso de formación en esta técnica, he expuesto lo que he aprendido, y aplicado con los niños en terapia, de esta combinación sugerida y propuesta por mi supervisora de casos (Cristina Cortés, del Centro VITALIZA, de Pamplona) en la formación que he recibido en la Asociación EMDR España. A Cristina le doy las gracias por todo lo que he aprendido con ella durante el año pasado.

La obra concluye con un epítome o resumen final que recoge lo más importante del libro, algo así como una guía para no perderse.

Es un libro para profesionales, sí, pero creo que los padres pueden acercarse a él también porque está redactado de manera clara y sencilla para que el público no especializado pueda beneficiarse de sus aportaciones. Hay muchas fotografías de cajas de arena y muchas historias de niños y algunas de adultos. La mayoría de las historias son reales (con nombres y circunstancias cambiados para respetar el anonimato) y provienen de niños del ámbito de la adopción y el acogimiento.

Espero que os guste y os sea de utilidad. Sale el mes que viene, y aún he de hablaros más del mismo para que tengáis más información. De momento, es suficiente. La semana que viene retomamos la psicoeducación para familias adoptivas o acogedoras.

Cuidaos / Zaindu

8 comentarios:

Conchi Martínez Vázquez dijo...

Ciertamente doy fe de la falta de bibliografía en castellano sobre esta interesantísima técnica. Como sabes yo también tuve la suerte como tú de aprender de Maryorie Dantagnan en el Diplomado, pero una obra de referencia como la que vas a publicar es de necesaria existencia!! Sin duda la aprovecharemos mucho los profesionales y seguro que también las familias para entender un poco más a estos niños y niñas para los que muchas veces el mejor medio de comunicación no son las palabras. Cuento los días para tener el libro y saborearlo. Enhorabuena y gracias.

José Luis Gonzalo dijo...

Muchas gracias, Conchi. Como profesional que eres de la técnica yo también espero con ilusión y ganas tu opinión sobre el mismo. Ya me dirás que te parece. Un abrazo

laura dijo...

Pues estare pendiente de esa publicación sin duda, me parece interesantisimo.... si además te plantearas formación on-line (la distancia y la maternidad complican lo presencial) sería firme candidata...
un abrazo
laura

José Luis Gonzalo dijo...

Gracias, Laura. La formación ha de ser necesariamente presencial pues la técnica hay que vivirla. El libro pienso modestamente que es bastante completo y te puede aportar esa formación a distancia en lo que a teoría se refiere. Un abrazo

M. Luisa dijo...

Es la primera vez que entro en algo parecido a un blog en mi vida, la verdad es que siempre me ha parecido algo que hace gente "frikie"... hasta que he conocido éste. Soy madre adoptiva de un precioso niño que ahora tiene dos años y medio, y en la última semana he disfrutado del blog y de sus archivos...Te doy las gracias de veras porque me ayuda a comprender muchas cosas e intentar hacerlas bien desde el principio aunque es complicado siempre. Además me sirve en mi trabajo día a día pues soy Pediatra con una consulta llena de niños y niñas adoptados y me estás dando muchos recursos y muchas respuestas. Felicitaciones por el libro, seguro que es interesante, a ver si consigo leerlo. Un saludo y MUCHAS GRACIAS.

José Luis Gonzalo dijo...

Gracias María Luisa, me alegra mucho tu comentario. Es gratificante saber que el esfuerzo invertido ayuda a personas como tú en lo personal y en lo profesional. Me parece importante que además, como pediatra, valores los factores psicosociales que influyen en los niños adoptados o no adoptados en lo que a su salud integral se refiere. Probablemente te parecerá que así debe ser; sin embargo, al menos en mi experiencia, la mayoría de los médicos miran lo psicológico con escepticismo. Un saludo cordial y encantado de tenerte aquí. José Luis

Mercè Pereira dijo...

que sorpresa y que ilusión, acabo de leer tu blog y me he encontrado con esta sorpresa que ya anunciabas. Te admiro, no se de donde sacas el tiempo, seguro que el libro, como todo lo que has hecho está muy bien . te por seguro que me lo leeré y ja te diré que me parece, seguro que me gusta.
Felicidades y muchos besos
Espero que nos podamos ver pronto,

Mercè Pereira

José Luis Gonzalo dijo...

Gracias Merce, espero que el libro te guste. El verano es una muy buena época para escribir, ahí saqué el tiempo. Gracias por tu comentario, que sigas bien, un abrazo!