jueves, 18 de febrero de 2010

Niños con problemas de conducta como consecuencia de un trastorno del apego: qué se puede hacer desde el colegio (I)

Los niños que presentan trastornos del apego suelen manifestar muchos problemas en la esfera del comportamiento normativo y, sobre todo, en las relaciones interpersonales. La dificultad que tienen en estabilizar las emociones salpica al resto de áreas del desarrollo manifestando un comportamiento cambiante en lo que piensan, sienten y en cómo se relacionan con los demás (normalmente de un modo un tanto caótico: irrumpen en las conversaciones, no respetan los turnos, no se sincronizan con los demás, parecen no captar la mente de los otros, se muestran impulsivos en sus respuestas, interpretan erróneamente las intenciones de los demás, echan la culpa a otros de sus errores, se muestran hiperdemandantes o desconectados de los otros o indiscriminadamente desinhibidos…)

También, como consecuencia del daño recibido a través de relaciones de malos tratos, presentan problemas para el establecimiento de vínculos sanos: el sentimiento de daño se proyecta al exterior, al otro, y trastoca la capacidad para relacionarse sanamente con los demás. La nefasta consecuencia es provocar el rechazo de los otros, algo que pueden, incluso, buscar inconscientemente pues es el modo en que aprendieron a unirse a las personas: a través de la alienación del otro, dañando porque fueron dañados. El sentimiento de daño genera una fuerte culpa y una intensa agresividad.

No es raro que sean niños marginados por los compañeros como consecuencia de sus problemas de vínculo, y también los profesores hablan de ellos como niños rebeldes, que no siguen las normas, que no toleran frustraciones, inestables, con escasa capacidad de concentración, con baja autoestima...

Sólo se puede reparar y restaurar la capacidad de relacionarse sanamente si desde, precisamente, la relación con adultos significativos se les da la oportunidad de aprender a hacer una lectura de sus problemas emocionales y del comportamiento desde el sufrimiento que han padecido por los malos tratos padecidos. Evitando cualquier etiqueta que los tipifique con atributos negativos (“vagos”, “malos”, “desastre”…) Esto no ayuda en nada.

La psicoterapia y el trabajo de los padres adoptivos/acogedores y/o educadores de los centros de acogida trata de ir haciendo a los niños conscientes de lo que les pasa y ayudándoles a aprender a relacionarse de otro modo. Es un trabajo lento, arduo y que requiere de las dos "p": paciencia y perseverancia.

Existe una institución desde la que se puede hacer mucho por estos niños: me estoy refiriendo al colegio. Sobre todo si partimos de la idea de que éste es un lugar donde se acude para hacer algo más que llenar de conocimientos a los niños. Un colegio es un espacio educativo. Un espacio inclusivo, además. Por ello, considero que cuando hay profesores implicados (que los hay, y muchos) estos niños avanzan doblemente porque la realidad escolar ocupa un sitio muy importante en sus vidas. Pero cuando existe incomprensión, exigencia desproporcionada a nivel académico y, sobre todo, a nivel normativo (el profesor centra su discurso en que el niño o menor debe de interiorizar las normas sin darle tiempo ni experiencia afectiva para conseguirlo. Estos niños sólo se identificarán con la norma cuando sientan que el adulto profesor les acepta, les apoya, les anima y siente aprecio por ellos como personas, aunque sea firme con las conductas negativas ) un listón imposible de alcanzar, la experiencia escolar no se constituirá en vivencia que potencie su resiliencia.

Por ello, hay una serie de técnicas educativas que resultan inapropiadas para estos niños y que usualmente se utilizan en los colegios. Y, por el contrario, hay otras técnicas, focalizadas en el apego, que deben usarse. Esto será objeto de atención en el post de la semana próxima, en una segunda parte.

15 comentarios:

Vicky dijo...

Estimado José Luis Marrodán:
Encontré esta página por casualidad, y agradezco infinitamente haberlo encontrado.
Mi nombre es Virginia, soy docente en nivel inicial, trabajo en un jardín con niños de 5 años este año. El año pasado tuve sala de 4 años.
Siento que me ha iluminado.
Este año tuve la posibilidad de volver a trabajar con algunos de los niños/as del pasado año, pero a uno de ellos lo pedí exclusivamente por el proceso que habiamos comenzado para ayudarlo con su problema de establecer relación con sus pares. Tiene conductas agresivas. Se comunica a través de golpes, insultos, etc.
A medida que leía me sentía aliviada, porque me dió fuerzas para seguir luchando por este niño. He sentido tanta frustración de no poder manejar ciertas situaciones que se generaban dentro de la sala, como por ejemplo cuando este niño apenas entraba al aula comenzaba a tirar todo lo que se encontraba a su paso, a romper dibujos que habían realizado otros niños, a golpear con diferentes objetos a sus compañeros y al interponerme frente a él para que no lastime a los demás, yo recibia golpes o comenzaba a arrojar sillas por el aire, mientras hacia esto reía con todas sus fuerzas o corría por los pasillos.
Muchas veces tuve que abrazarlo con fuerzas hasta que se calmaba, generalmente ayudaba que le hiciera masajes en forma de círculo en su espalda.
Funcionaban estas cosas pero mi dolor como maestra era que debía abandonar al resto de los niños/as para atender la demanda de este niño.
En una escuela pública no contamos con el suficiente personal para atender estos casos. Este año tengo un grupo de 20 niños en un espacio muy reducido. dos veces por semana cuento con una auxiliar que se queda en la sala para ayudarme, pero el resto de los dias, el hora a hora, cómo lograr avanzar con los contenidos y al mismo tiempo tratar de ayudar a este niño que tanto lo necesita.
Además, la realidad es que cada año hay más casos similares por aula. El año pasado tuve la suerte de sólo tener dos casos con dificultades, este año todavía no lo sé, aún estamos en la etapa de entrevistas con los padres y recién la semana que viene comienzo con todo el grupo.
Es muy muy difícil y desgastante luchar con tantas cosas al mismo tiempo, necesitamos más herramientas y trabajar con un número menor de niños para satisfacer sus demandas, pero lamentablemente nuestras voces no son escuchadas. Los gobiernos no comprenden lo que no vivencian día a día.
Muchísimas gracias en nombre de muchas por preocuparse de estos temas y de darnos sabios consejos de cómo trabajar.
Muchos de las ideas son muy buenas pero cuando sólo se trabaja individualmente con cada caso y no en un mar de niños con difererntes tiempos y distintas necesidades.
Hasta siempre, seguiré en contacto.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola Vicky: Encantado de tenerte por aquí y bienvenida.

Estoy de acuerdo contigo en que es desgastante luchar contra tantas cosas al mismo tiempo y con tan pocas herramientas y tantos niños. Soy consciente de lo solo que puede sentirse (y no solo sentirse sino estar) frente al trabajo diario. Sobre todo cuando te enfrentas al desafío de tener que ayudar los que presentan trastornos del apego.

Pero quiero felicitarte porque, pese a todo, se desprende de tu comentario tu entrega, apoyo y capacidad para leer las emociones de este niño y contenerle afectivamente cuando él no podía (se desorganizada con conductas descontroladas) Ya sé que pensabas que al resto les dabas menos, pero, ¿este niño no merecía más que el resto que no habrán sufrido por suerte para ellos, la desgracia de haber sufrido maltrato?

Para que vuestra tarea educativa (para mí, encomiable el trabajo que hacéis muchos profesores) pueda ser más eficaz y ayudéis mejor a los niños deberían los responsables de educación de concienciarse de las necesidades de apoyo humano, material y técnico que necesitáis. De mientras, los profesores sensibilizados haréis lo que esté en vuestras manos y, como en este caso, lo mejor que habéis podido. Estoy seguro que ese niño del que me hablas recordará su experiencia escolar con agrado y siempre dirá que cuando se sintió desbordado hubo alguien que le recogió y calmó y no que le echó, le apartó y le recriminó. Enhorabuena por tu trabajo y reivindiquemos más ayudas para vosotros/as.

Un cordial saludo,

José Luis

Anónimo dijo...

A mí también me ha resultado muy útil este artículo.
En mi caso trabajo con niños aún más pequeños que vicky pero 'por desgracia, cada vez se observan conductas disfuncionales en edades más tempranas.
Cuando estás sola con 20 niños de entre 2 y 3 años rezas cada comienzo de curso porque te toque una clase de niños "tranquilos" y que no causen mucho trastorno.
¿lamentable, eh?
Como si las criaturas fuesen responsables de su conducta.
Uno de los grandes pilares de mi trabajo consiste en la relación con los padres. Sin su colaboración es poco lo que se puede lograr tratándose de niños tan pequeños.Trabajo con ellos en la misma proporción que lo hago con los hijos (ojalá pudiese hacerlo más).

En fin, se hace lo que se puede con la mejor intención.

Un saludo,
http://hablemosdelainfancia.blogspot.com/

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola: Sí, la verdad es que el profesor se siente desbordado muchas veces ante el desafío de tener que educar a un número elevado de niños en el aula, cada uno con un universo e historia propias. Me gusta tu planteamiento de trabajar con los padres. Dedicarles tiempo a ellos y orientarles es el camino porque en efecto, sin su colaboración es poco lo que se puede hacer. No se pueden tomar medidas (tratamientos, refuerzos educativos, etc.) sin contar con ellos y su contexto: éste último es vital, y si no es favorecedor no se consigue apenas nada.

Un cordial saludo, y me paso por tu blog

Anónimo dijo...

En concreto, me centro en las madres de mis alumnos.
Considero a los niños de estas edades una "extensión" de su madre.
Cuanto más conozco de una madre, más entiendo el comportamiento y las actitudes del niño-a. Y, al revés también: por cómo reacciona y se comporta un niño-a pudes averiguar cosas sobre los padres y/o el ambiente en casa-familia.
Estoy firmemente convencida de que la solución a muchos de los problemas actuales está en la práctica de la paternidad consciente.

Un saludo.
Yolanda.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Comparto tu opinión y me encanta el término de paternidad consciente porque alude a la necesidad de reflexión sobre nuestros actos, actitudes, valores, pautas, normas... en relación a la educación con nuestros hijos, ese darse cuenta, responsable, que todo padre o madre no debe nunca dejar de practicar. Saludos cordiales, José luis

Lorea dijo...

Hola
Tengo una duda, a ver si es posible que me ayude un poco :)

Soy maestra de ed.primaria e infantil, pero mi duda no va respecto a ello. El año pasado estuve cuidando por las tardes (todo el año) a una niña de 3 años, este año ya tiene 4 y la está cuidando mi madre. Tengo que decir que del año pasado a este he visto un cambio notorio en ella, he visto cierta madurez de la cual el año pasado no tenía (es lógico con 3 años...). Te voy a describir un poco su situación para que me puedas ayudar. Es una niña que muy prontito fue a la guarde y muchas horas ya que sus padres trabajaban, a día de hoy les ve poco a sus padres, a su madre le verá 3 horas diarias nada más, y a su padre menos porque sale más tarde del trabajo. En mi opinión hay muy poco apego entre esta niña y sus padres, poco apego o más bien apego inseguro, es una niña que es dicho y hecho y casi siempre se quiere salir con la suya, yo con ella se gestionar las cosas, por ejemplo si quiere algo que en ese momento no puede ser le digo ''cuando termines X, haces esto'' o ''despues de X, puedes hacer lo otro'', en vez de ''si haces tal, te doy tal'' o ''sino haces esto, te castigo con...'', y me suele funcionar. Pero el problema creo que viene con sus padres, son gente con falta de recursos a la hora de tratar con su hija, hasta el punto de estar todo el dia diciendo ''como no hagas tal te quito no se que'', ''si haces esto te voy no se que o vamos a no se donde'', es decir, la niña obedece porque hay un premio o por un castigo. Por otra parte, pienso que no hay una coherencia en la educacion, un día los padres actuan de una manera, otro dia de otra, el padre actua de una manera, la madre de otra etc. yo pienso que la niña quiere llamar la atención como sea y que está a falta de un abrazo o un te quiero. Cuando está con mi madre ha cogido la manía de debajo del uniforme ponerse el pantalon de pijama de mi sobrina (que tiene su edad) e ir a su casa (va en coche, la lleva su madre) con ello puesto, pienso que una vez como ''broma'' vale...pero que siempre coja esa costumbre...me parece que es para decirle que eso no se puede hacer, no sé...es que son tantas cosas, quizas estoy hablando desde mi perspectiva y desde mi opinión, y puede que me esté equivocando. A la madre le deje varios libros desde la perspectiuva de crianza con apego y respeto, alguno de ellos se lo leyo pero no con gran estusiasmo, casi nunca me comentó nada sobre los libros, solo una vez me dijo que el libro llevaba razón pero luego no hace nada para cambiar, y veo que por mucho que la madre lea y demás...ella sigue en sus trece, no se informa, no busca ayuda en grupos y demás cosas, y erre que erre en la forma de llevar a su hija, que yo lo tengo que respetar por que ante eso no me puedo meter porque no es mi hija, pero me da rabia por la niña...porque si con 4 años está así...ah! otra cosa, también pienso que a la niña le faltan unas ''normas'', aunque sean 3 o 4 pero que sean básicas y para todos los miembros de la casa...no sé es algo que creo que le falta

¿qué me recomiendas?

Anónimo dijo...

Hola, mi nombre es Javiera y la verdad es que me he encontrado con esta página de casualidad, buscando info sobre niños adoptados rebeldes, que es el caso de unodemis primos, adoptado a los4años de edad y que hoy ya tiene 9, pero no es capaz de seguir instruccionesni de comportarse, al punto que no hay quien lo cuide, mientras mi tia trabaja...
Por lo mismo, quisiera saber si hay algún libro o página, que nos ayude como familia a enfrentar esta situacion, que lamentablemente se ha ido agravando con los años, ya que cada vez, las situaciones de "rebeldía" están siendo más graves....
Gracias
Saludos desde Chile

José Luis Gonzalo dijo...

Hola Javiera: te recomiendo la guía para padres adoptivos que escribí con mi compañero Óscar. Dicha guía ayuda a entender porque los niños adootados se comportan del modo en que lo hacen. Se titula: "Todo niño viene con un pan bajo el brazo?" Esta publicada en la editorial Desclee de Brouwer y lo tienes en e book en esta dirección: www.edesclee.com

Pero además de libros, creo que necesitáis ayuda profesional para poder comprender a vuestro niño y para que este pueda elaborar psicológicamente su adopción. En Sanriago de Chile trabaja un psicólogo experto en niños con alteraciones de conducta debidas a problemas con la vinculación, como será probablemente vuestro caso. No se si vivía muy lejos de la capital, pero desde luego que contratar sus servicios profesionales sería necesario. Os dejo su mail: apallamares@yahoo.com

Febian dijo...

Hola José Luis estaba buscando información sobre chicos con problemas y di con tu blog; mi pregunta apunta directamente a un grupo de niños humildes, con escasa alimentación y educación desde la casa.
Soy profesor de música y no se cómo manejarlos a veces; porque tienen incorporada mucha hiperactividad sumado a ésto, veo mucha agresividad entre ellos (golpes de puño, peleas, lo cual parece ser normal en el ambiente donde ellos conviven); querría saber de qué manera puedo incentivar este especial grupo de niños, cuyas edades oscilan entre los 6 y 8 años. Te comento que estoy probando con musicoterapia -para hacer descender la frecuencia cerebral-; mediante un diapasón y musica para relajación; desde ya muchas gracias

José Luis Gonzalo dijo...

Hola. Teniendo en cuenta que los niños con los que trabajas no tienen las necesidades básicas cubiertas, tu labor es encomiable y también difícil. Supongo que necesitan exteriorizar muchas de sus emociones a través de moverse y pelear. Tratar de enseñarles música tiene que ser complicado pero... A la vez puede ser tu mejor arma. La músicoterapia es una gran idea. Además de relajarles, prueba con música mas rítmica, que puedan incluso bailar y jugar a pelearse (lo cual no es pelearse sino jugar a ello, sin hacerse daño) Así canalizas esa necesidad que tienen de moverse y exteriorizar la rabia y la agresividad por su situación. Si le das cauce a eso, con unas reglas, te puede ir muy bien. Saludos cordiales

Anónimo dijo...

BUENAS NOCHES ESTOY INTERESADA EN LOS TEMAS NECESIO SI ME PUEDEN AYUDAR CON UNAS PROPUESTAS PSICOPEDAGOGICA SOBRE LO DEL BULLY EN EL COLEGIO O EN EL ENTORNO FAMILIAR

José Luis Gonzalo dijo...

Buenas tardes: no es objeto de este blog atender este tipo de demandas. Gracias por tu interés en nuestros artículos. Un saludo cordial

Lorena Lagos dijo...

Hola, ojalá me pueda orientar en como abortar la situación de mi hijo. Primero le comento que soy madre de 2 hijos una niña12 y un niño de 4, este último ha presentado una serie de conductas en el colegio que ya a mi me tienen desesperada, al principio no obedecía, rompía los trabajos de los demás, se burla de tías , llora al punto que me mortifica ver el desgaste que eso ha prvocado en la educadora del jardín vivo citada al colegio lo tengo con una Sicopedagoga quien me indica que mi hijo tiene un exceso de amor que necesita diciplinar pero la verdad ya no se qué pensar por que este importa miento solo se da en el colegio favor su orientación .

José Luis Gonzalo dijo...

Estimada Lorena: El director del blog se encuentra de vacaciones. En su ausencia me corresponde a mi escribir en su nombre. Las cuestiones personales no son objeto de atencion en el blog, no es un espacio de consulta psicológica. Jose Luis insiste que para hacer una adecuada valoracion e intervencion con los niños y sus familias es necesario recoger informacion tanto del menor de edad como del entorno que le rodea. Esto trasciende los los límites de lo que este blog se propone: informar y comentar los temas que se exponen. Te aconsejo que consultes con un profesional de la psicologia de tu confianza porque el comportamiento de tu hijo tendra unas causas que hay que detectar para poder ayudaros eficazmente. No sabemos que quiere decir la psicopedagoga con que el niño tenga "un exceso de amor", pero yo creo que difícilmente se deberá a eso. Gracias y un saludo cordial.