lunes, 16 de febrero de 2026

La teoría del apego y la separación de John Bowlby, 50 años después.

La teoría del apego y la separación de John Bowlby: revisitando su visión original tras más de 50 años, qué sabemos hoy y hacia dónde ir desde aquí

Resumen de lo más importante de este número


Con motivo de cumplirse los 50 años de la teoría del apego formulada por John Bowlby, que tanto impacto y repercusiones sanitarias, sociales y educativas ha tenido durante todo este tiempo, el blog Buenos tratos -que se dedica a divulgar y aplicar sus postulados- quiere sumarse a esa onomástica y para ello propone un resumen del número correspondiente a octubre de 2025 dedicado a revisitar su teoría, lo que sabemos hoy y hacia dónde ir desde aquí.

En un mundo donde las separaciones forzosas, las guerras, los millones de refugiados, las migraciones obligadas, la persecución a las familias y los niños por motivos de racismo promovidas por el actual presidente de USA... tienen un impacto traumático en muchísimas personas mayores y menores de edad, el apego y el estudio de cómo las separaciones y las pérdidas afectan a la salud y al desarrollo tienen más vigencia que nunca. 

Por otro lado, en nuestra comunidad cada año aumentan los casos de desprotección infantil. También los mecanismos de detección han mejorado y nos permiten identificar las situaciones en las que los niños sufren maltrato, negligencia y/o abuso, que antes eran silenciadas o normalizadas. 

Por ello, instamos desde aquí a las autoridades políticas y educativas a que tomen nota y tengan en cuenta lo que la investigación nos brinda para que podamos cuidar a las familias, porque como dijo John Bowlby:

“Si una comunidad valora a sus hijos, 
debe cuidar a sus padres” (Bowlby, 1951, p. 84).





Attchment and Human Development, Volumen 27, nº 5, octubre 2025





Este número especial de Attachment & Human Development, titulado “La teoría del apego y la separación de John Bowlby:revisitando sus visiones originales tras más de 50 años, qué sabemos hoy y hacia dónde ir desde aquí”, fue concebido para conmemorar el 50.º aniversario del trabajo seminal de Bowlby sobre la separación. John Bowlby (Bowlby, 1973), ampliamente reconocido como el padre de la teoría del apego, puso un énfasis central en los efectos adversos de las separaciones entre el niño y su cuidador, ya fueran impuestas de manera cruel o consideradas necesarias.

Estos riesgos fueron destacados en su propio trabajo empírico (por ejemplo, Bowlby, 1944) y en su influyente monografía Cuidado materno y salud mental, publicada por la Organización Mundial de la Salud en 1951 (Bowlby, 1951). Su conceptualización posterior del apego condujo a la formulación de una teoría que explica los procesos subyacentes a la inclinación universal de los bebés humanos a formar vínculos estrechos con sus cuidadores, impulsados por la necesidad de proximidad y seguridad ante amenazas percibidas, activando así su sistema conductual de apego. 

Monografía de John Bowlby
Cuidado maternal y amor, hoy en día,
lamentablemente, una obra descatalogada


En la actualidad, la teoría del apego ha acumulado un enorme cuerpo de investigación, reflejado en múltiples desarrollos teóricos y en diversos contextos de aplicación. Aunque la investigación se ha centrado predominantemente en las diferencias individuales en la calidad del apego, los acontecimientos globales recientes —como las separaciones forzadas por conflictos armados, migraciones, encarcelamiento parental o medidas de protección infantil— han puesto de relieve el impacto crítico y a menudo devastador de la separación en sí misma.

Este número especial reexamina un principio central de la teoría del apego: los efectos de la separación, considerando factores históricos, culturales y biológicos. Asimismo, se introduce un estudio piloto de una intervención breve, Fostering Relationships, específicamente dirigida a niños en acogimiento familiar, con el objetivo de mejorar las visitas del niño con su progenitor biológico y con la familia acogedora. Finalmente, se presentan psicoterapias individualizadas como posibles respuestas a la separacióninducida por el trauma. Nuestro objetivo es aportar nuevas perspectivas sobre el apego y la separación, así como sobre la aplicación clínica de este principio.

Cómo se desarrolló el trabajo de John Bowlby

El trabajo de Bowlby se desarrolló en diálogo con su formación psicoanalítica, al tiempo que subrayaba la importancia de la separación entre cuidador y niño. Finalmente, Bowlby cuestionó tanto el psicoanálisis como el conductismo, teorías predominantesde su época. El objetivo de este artículo es detallar el viaje que realizó Bowlby, a petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1950 para investigar las necesidades de niños huérfanos y separados en Europa y en los Estados Unidos.

Más concretamente, este artículo presenta el intento de Van der Horst et al. de reconstruir el viaje de Bowlby a Estados Unidos,durante el cual sus concepciones sobre la separación madre–hijo se vieron ampliadas y enriquecidas a través de sus interacciones con colegas estadounidenses. Aunque no siempre reconocidas, las contribuciones norteamericanas resultaron fundamentales para el desarrollo de la teoría del apego de Bowlby, y su estudio es esencial para una comprensión completa de la teoría.

Revisión de la investigación sobre migración laboral de los progenitores

El segundo artículo, de Constantinescu et al. (2025), ofrece una revisión de la investigación existente sobre la migración laboral de los progenitores, un fenómeno prevalente en economías emergentes de Europa del Este y partes de Asia. Este trabajo explora el impacto de la separación prolongada de las figuras primarias de apego sobre la seguridad emocional de los llamados “niños dejados atrás” (Left-Behind Children, LBC). La revisión sistemática examina la relación entre la migración laboral sustancial en Rumanía y el bienestar de estos niños, revelando una mayor prevalencia de dificultades emocionales y síntomas internalizantes.

Separación del padre en niños desplazados por la fuerza

El tercer artículo, de Eltanamly et al. (2025), se centra específicamente en la separación del padre en niños desplazados por la fuerza. Estos niños fueron separados como consecuencia de la muerte del padre, del reclutamiento forzoso o de la huida paterna en busca de seguridad. Los autores informan que los niños separados de sus padres estuvieron más expuestos a acontecimientos relacionados con la guerra, participaron con menor frecuencia en actividades escolares y vivieron en peores condiciones, mostrando más síntomas depresivos y una menor autoeficacia y autoestima.

Desarrollo socioemocional (6-9 años) en dos grupos de niños adoptados

El cuarto artículo, de Winnette y Abramson (2025), investiga los resultados del desarrollo socioemocional a los 6–9 años en dos grupos de niños adoptados en la República Checa: un grupo que fue inicialmente institucionalizado tras el abandono, y otro grupo que fue ubicado directamente en una familia de acogida estable. Todos los niños fueron adoptados antes de los 15 meses de edad y habían vivido en familias estables desde la adopción.

Los niños en acogimiento familiar presentaron más problemas conductuales que los niños del grupo de comparación, pero significativamente menos problemas conductuales que los niños institucionalizados, lo que pone de relieve la importancia crítica de contar con oportunidades para desarrollar relaciones tempranas de apego, incluso cuando dichas relaciones hayan duradomenos de 15 meses.

Resultados del estudio basado en una intervención breve (Fostering Relationships)

El quinto artículo, de Burtch et al. (2025), introduce un estudio piloto basado en una intervención breve, Fostering Relationships, dirigida específicamente a niños en acogimiento durante las visitas en los Estados Unidos. Burtch et al. sostienen que las visitas están inicialmente concebidas para proporcionar a los niños —separados de sus padres biológicos y ubicados en familias de acogida— un contacto continuado con sus progenitores. Sin embargo, en la práctica, las visitas pueden verse complicadas por las conductas confusas y variables que los niños manifiestan durante la reunificación.

Los autores evaluaron la eficacia de la intervención mediante estudios de caso individuales, comparando a los niños que recibieron la intervención con padres del grupo control. Esta intervención breve ayuda a: a) preparar a los progenitores biológicos proporcionando comprensión sobre posibles conductas confusas (defensivas) del niño y subrayando la importancia de seguir la iniciativa del menor durante las interacciones; b) empoderar a los padres de acogida para ofrecer ánimo y orientación en tiemporeal a los progenitores biológicos; y c) ayudar al niño a experimentar visitas generalmente menos estresantes y más positivas. Los resultados preliminares muestran que los padres biológicos que recibieron esta intervención siguieron la iniciativa de sus hijos con una frecuencia significativamente mayor que los padres del grupo control, lo que indica que esta intervención puede ser prometedora para mejorar las visitas. No obstante, los resultados deben interpretarse con cautela debido al tamaño muestral muy reducido. Aun así, incluso la mejora más modesta en el sistema de acogimiento familiar de Estados Unidos —que afecta a cientos de miles de niños— debe ser bienvenida.

¿Cómo pueden los clínicos ayudar en la recuperación de familias que han experimentado no solo la separación, sino también traumas complejos y multinivel?

Aunque la literatura deja claro el daño causado por la separación, quisimos cerrar este número especial con una nota de esperanza. En consecuencia, el sexto y último artículo, de Jones Mason et al. (2025), aborda la cuestión crucial que surge tras la reunificación familiar: ¿cómo pueden los clínicos ayudar en la recuperación de familias que han experimentado no solo la separación, sino también traumas complejos y multinivel?

Este artículo revisa brevemente décadas de investigación que ponen de relieve las graves consecuencias de la separación familiar repentina sobre diversos resultados en la salud infantil. A continuación, presenta tres estudios de caso que utilizan la Psicoterapia Niño/Padre (Child/Parent Psychotherapy, CPP), una intervención basada en la evidencia y centrada en la relación, cuyo objetivoes fortalecer la confianza, la responsividad y la sintonía dentro de la relación de apego.

La CPP se utilizó con familias que se habían reunificado tras separaciones en la frontera de los Estados Unidos. En estos casos, el uso de CPP difirió del modelo tradicional, ya que se incluyó a niños de mayor edad en el proceso terapéutico. Además, la CPP reconoce la importancia de garantizar la seguridad y la protección de la familia, lo que requiere colaboración con trabajadores sociales, gestores de casos y abogados.

El artículo también ofrece recomendaciones para clínicos, proponiendo intervenciones informadas por la relación con familias quehan experimentado trauma tanto en sus países de origen como tras la separación en sus países de acogida. Una conclusión clave es que estas familias suelen enfrentarse a traumas extremos antes de llegar a la frontera, como presenciar o sufrir tortura, violación, asesinato o la pérdida violenta de seres queridos, ya sea en su país de origen, durante el trayecto hacia los Estados Unidos, o en ambos contextos.

En consecuencia, la atención clínica puede necesitar proporcionarse sin restricciones rígidas de tiempo. Asimismo, puede ser necesaria una colaboración interdisciplinar adicional con profesionales de ámbitos como el derecho y el trabajo social para garantizar la eficacia del tratamiento. La atención informada por el trauma resulta, por tanto, esencial.

Los autores también subrayan que este enfoque debería integrarse en todas las instituciones que interactúan con estas familias. Finalmente, el artículo destaca que la forma más eficaz de abordar la separación familiar es prevenirla desde el inicio y ofrece varias sugerencias para adoptar políticas migratorias más centradas en la familia.

De una u otra manera, los autores que contribuyen a este número especial dejan claro que la investigación y la práctica deben resistir activamente la fractura o brutalización de las familias.(que no es otra cosa que  la deshumanización y normalización de la violencia en el entorno doméstico, a menudo exacerbada por conflictos, exclusión social o desequilibrios de poder patriarcal que incluyen maltrato físico, psicológico, abuso sexual y separación forzosa de menores). Bowlby viajó por todo el mundo recopilando información de múltiples países y escuchando a otros investigadores y clínicos sobre el impacto de la separación forzada en los niños, aunando años de trabajo para articular una de las teorías del desarrollo más influyentes de la historia.

La revisión de la literatura realizada por Constantinescu et al. informa de que el impacto de la migración parental en los llamados “niños dejados atrás” (LBC) es mixto y complejo, pero también aporta un hallazgo de importancia crítica: el impacto de la separación parental por migración económica puede diferir en función de las etapas del desarrollo. Esta información puede ayudara clínicos y responsables políticos a formular planes de intervención y políticas que permitan a los padres permanecer con sus hijos durante ventanas desarrollativas especialmente sensibles.

Winnette y Abramson contribuyen al creciente cuerpo de literatura que demuestra el efecto perjudicial de la institucionalización, incluso en niños adoptados relativamente pronto, así como el efecto protector de una buena atención en acogimiento familiar, orientando a responsables políticos y defensores en la configuración de opciones de tratamiento y ubicación para niños separados.

Eltanamly et al. subrayan que la separación del padre, incluso cuando la madre está presente, también puede producir resultados negativos en el desarrollo, e instan a seguir investigando el impacto a largo plazo de la separación padre-hijo. Burtch et al. yJones-Mason et al. detallan cómo las intervenciones clínicas pueden ayudar a las familias a recuperar su sentido de seguridad y a desarrollar relaciones saludables en general.

De especial interés para clínicos y profesionales de la salud resulta una nueva línea de investigación citada por Jones-Mason et al., que identifica una relación entre el tratamiento con Psicoterapia Niño-Padre (CPP) y la mejora de resultados de salud a nivel celular. En conjunto, aunque la prevención de la separación padre-hijo constituye un objetivo compartido, el foco se sitúa también en ayudar a las familias a recuperarse del trauma derivado de separaciones ya ocurridas.

No obstante, en última instancia, debe recordarse un punto fundamental: todos estos estudios reconocen la necesidad de que la sociedad apoye a la familia en su conjunto, reafirmando la antigua pero vigente advertencia de Bowlby —citada por Jones-Masonet al.—: “si una comunidad valora a sus hijos, debe cuidar a sus padres” (Bowlby, 1951, p. 84).

Se espera que los artículos seleccionados en este número especial inspiren a los lectores con nuevas perspectivas sobre la separación. La obra de John Bowlby sobre la separación y el apego, pese a tener más de medio siglo, sigue siendo extraordinariamente relevante. A pesar de los importantes cambios sociales —desde transformaciones políticas y ambientaleshasta la evolución de las relaciones—, las separaciones, ya sean elegidas o forzadas, continúan afectando profundamente a las personas. Esto subraya una vez más el papel crucial de las relaciones de apego ininterrumpidas en la configuración del bienestar.

Cerramos este número especial con un llamamiento a una mayor investigación sobre la separación, ya que existen innumerables poblaciones en contextos diversos a las que aún no hemos llegado y no podemos vislumbrar un final próximo del trauma inducidopor la separación. 

Referencias

Bowlby, J. (1944). Forty-four juvenile thieves: Their characters and home-life. International Journal of Psychoanalysis, 25, 19–53.

Bowlby, J. (1951). Maternal care and mental health. World Health Organization.

Bowlby, J. (1973). Attachment and loss: Vol. 2. Separation: Anxiety and anger. Basic Books. Burtch, E. N., Macera, E., Shauffer,C., Gupta, A., & Dozier, M. (2025). Enhancing visitation in the child welfare system for children separated from their birth parents: Pilot results of fostering relationships. Attachment & Human Development, X, 761–774.

Constantinescu, N., Sandnes, R., & Bacro, F. (2025). The psychological impact of parental work migration and left-behind children in Romania: A literature review. Attachment & Human Development, X, 684–714.

Van der Horst, F., van Rosmalen, L., & van der Veer, R. (2025). The American contribution to attachment theory: John Bowlby’sWHO trip to the USA in 1950 and the development of his ideas on separation and attachment. Attachment & Human Development, X, 662–683.

Eltanamly, H., Mayla, A., McEwen, F., Karam, E., & Pluess, M. (2025). Father-separation and well-being in forcibly displacedSyrian children. Attachment & Human Development, X, 715–735.

Jones-Mason, K., Reyes, V., Noriega, M., & Lieberman, A. F. (2025). Parent-child border separation and the road to repair:Addressing a global refugee phenomenon. Attachment & Human Development, X, 775–810.

Winnette, P., & Abramson, L. (2025). Behavioral problems, dissociative symptoms, and empathic behaviors in children adopted in infancy from institutional and foster care in the Czech Republic. Attachment & Human Development, X, 736–760.

lunes, 2 de febrero de 2026

"¿Es el abandono la primera forma de amenaza?" Resumen en español del artículo de Karlen Lyons-Ruth publicado en la revista Attachment and Human Development (Apego y Desarrollo Humano)

Uno de los últimos números de la revista Apego y Desarrollo Humano está dedicado a rendir tributo a la Dra. Karlen Lyons-Ruth y a toda una vida profesional destinada a la investigación sobre la enorme trascendencia que tienen los dos primeros años de vida del ser humano, y a las complejas intersecciones entre apego y desarrollo del cerebro. La Dra. Karlen Lyons-Ruth es una eminencia en su campo de trabajo y sus contribuciones, científicas, son de una enorme trascendencia para la psicoterapia individual, la psicoterapia padres/hijos y la protección a la infancia. 

Dra. Karlen Lyons-Ruth

En el año 2022, la Dra. Karlen Lyons-Ruth aceptó nuestra invitación para participar como ponente en las V Conversaciones sobre Apego y Resiliencia que bianualmente celebramos en San Sebastián desde el año 2013. Fue un privilegio poder aprender con ella directamente, aunque al final un accidente le impidió viajar y estar físicamente con nosotros, participó online. Pero su cercanía y trato atento y amable facilitaron el encuentro y la conexión entre nosotros. 

El blog Buenos tratos, con motivo de su visita a San Sebastián (España) le entrevistó y dejamos constancia de ello en esta entrada:

http://www.buenostratos.com/2022/03/entrevista-la-dra-karlen-lyons-ruth.html

Buenos tratos se quiere sumar a este homenaje que le rinde la revista Apego y Desarrollo Humano traduciendo al español la introducción que esta realiza sobre ella, con unas palabras de Howard Steele. Y también dando a conocer un resumen de un artículo escrito por Karlen Lyons-Ruth que recoge una exhaustiva investigación sobre los efectos del abandono en el desarrollo del bebé y su impacto neurobiológico y transgeneracional.

Considero que los resultados y conclusiones son muy relevantes, y su difusión verdaderamente importante porque su conocimiento nos puede conducir a promover políticas preventivas y protectoras de la infancia. Por encima de visiones familiaristas, que priman el mantenimiento (o el retorno) del bebé o del niño a toda costa con sus padres o cuidadores, artículos como el de Lyons-Ruth, a nuestro juicio, ponen el acento en que si esto no es posible (porque está en riesgo la integridad y la salud del bebé y el preservar su sano neurodesarrollo) es necesario neuroprotegerlo. El Derecho a un buen vínculo es lo que debería de primar, y el interés superior de la persona menor de edad radica en la defensa de este derecho.

También creo que debe de alertarnos en cuanto a que el abandono, tal y como lo describe la Dra. Karlen Lyons-Ruth, es una de las formas de maltrato que repercuten de manera severa en el neurodesarrollo. Un maltrato físico y emocional moviliza a los adultos que rodean al niño y se notifica a los servicios sociales más fácil y rápidamente su situación, cuando es detectada. Pero las secuelas que el abandono o la negligencia dejan en los niños (si no conllevan síntomas externalizantes, y a veces sucede así) pueden generar síntomas internalizantes (que pueden no asociarse con el abandono) o incluso sobreadaptaciones valoradas socialmente como la complacencia, el perfeccionismo u otros rasgos obsesivos. La Dra. Karlen Lyons-Ruth pone el acento precisamente en la falta de cuidado, en lo que no se hace, para dar a conocer los efectos que dicha falta tiene en el cerebro. La sociedad no tiene interiorizado que descuidar es una de las principales amenazas que un bebé puede sufrir, ni tampoco las consecuencias que tiene para su desarrollo. Espero que este artículo entregue los fundamentos científicos y motive a todos los agentes políticos, sociales, sanitarios y educativos que lo conozcan a promover los cuidados de calidad en el bebé. Si nos ocupamos de los bebés, contribuimos a crear una sociedad mejor en el futuro. 

Los datos del último informe de la Fundación ANAR, de noviembre de 2025, nos alertan de unas cifras muy elevadas de personas menores de edad que sufren violencia:

59.616 niños/as y adolescentes fueron ayudados por el Teléfono/Chat ANAR de la Familia y los Centros Escolares entre 2019 y 2024, gracias a las 89.411 peticiones de ayuda realizadas por parte de personas adultas. En estos 5 años se registró un incremento del 17,3% de los casos.

Para poder ayudarles se requirieron 16.865 intervenciones por situaciones de emergencia y extrema gravedad, así como 209.290 derivaciones a recursos de infancia de toda España.

Los menores de 10 años suponen el perfil más vulnerable, ya que el 70% sufren algún tipo de violencia (maltrato físico, maltrato psicológico/emocional, abandono, agresión sexual, violencia de género, entre otros).

Principalmente llaman las mujeres (78,2%), destacan las madres, que suelen contactar preocupadas por la violencia que padecen sus hijos/as.

El 69,1% de los/as menores de edad por quienes piden ayuda las personas adultas no recibe ni ha recibido tratamiento psicológico, dato que se agudiza en los menores de 10 años (hasta el 75,5%).

La mayoría de los problemas detectados presentan alta cronicidad y severidad.

Os dejo con el artículo de la Dra. Karlen Lyons-Ruth.

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Introducción de Howard Steele

The New School for Social Research

En la Conferencia Internacional sobre Apego, celebrada en julio de 2024 en Rouen, Francia, Karlen Lyons-Ruth fue ponente principal y recibió un premio a la trayectoria profesional otorgado por la Society for Emotion and Attachment Studies (SEAS). Este número de Attachment and Human Development incluye, como primer artículo, un recorrido por la destacada carrera de Karlen a lo largo de décadas en Boston. La propia Karlen ofrece aquí una visión de conjunto de una trayectoria brillante que permanecerá como testimonio de su mente creativa, su perseverancia y sus importantes hallazgos sobre el apego, las experiencias adversas en la infancia y las medidas neurobiológicas que ponen de relieve cuán vulnerables son los dos primeros años de la vida humana, así como el impacto del abandono tóxico en la vida infantil.

Karlen muestra, a partir de datos de más de 175 madres, que aquellas que descuidaban a sus bebés se asociaban con respuestas de estrés elevadas y con volúmenes aumentados de la amígdala en sus hijos durante la infancia. Este hallazgo converge con un número considerable de estudios en roedores que respaldan la relevancia de un cuidado materno bajo o impredecible en el desarrollo de una respuesta de estrés elevada que persiste hasta la edad adulta. Esta trayectoria evolutiva adversa contrasta con cinco décadas de investigación en apego, que han subrayado reiteradamente la necesidad del bebé de recibir respuestas rápidas y adecuadas por parte del cuidador ante su malestar, de modo que se promueva la seguridad del apego y se establezca una regulación óptima de la respuesta al estrés infantil, con beneficios a largo plazo en el bienestar social, emocional y cognitivo a lo largo del ciclo vital.

Karlen concluye sugiriendo que los patrones alterados de respuesta al estrés infantil y de desarrollo cerebral observados podrían ser prevenibles si se implementan intervenciones de apoyo dirigidas a mujeres maltratadas durante el embarazo y se mantienen a lo largo del periodo posnatal. Afortunadamente, existen múltiples intervenciones basadas en el apego, validadas y adecuadas para lograr este cambio esperanzador en la vida de padres e hijos. En resumen, esta revista tiene la fortuna de contar con un relato exhaustivo de la carrera vital de Karlen Lyons-Ruth, algo de lo que muchos colegas a los que ha mentorado con éxito no albergan duda alguna.

Para aquellos lectores que deseen conocer más sobre Karlen y su trayectoria, pueden consultar el libro de acceso abierto (gratuito) de Duschinsky (2025), Developments in Attachment Research, recientemente publicado, en el que dedica más de cien páginas a describir a Karlen Lyons-Ruth, el Harvard Family Pathways Study y el estudio Mother–Infant Neurobiological Development (MIND). Así pues, este artículo de Karlen puede considerarse una muestra representativa de todo lo que puede aprenderse de los dos estudios longitudinales que ha desarrollado y publicado ampliamente

Resumen ampliado del artículo

“Is neglect the first form of threat?”
Karlen Lyons-Ruth (2025)





El artículo “Is neglect the first form of threat?” de Karlen Lyons-Ruth constituye una contribución teórica y empírica de gran relevancia para la psicopatología del desarrollo, la teoría del apego y la psicotraumatología relacional. Su tesis central cuestiona de manera directa los modelos clásicos del estrés y la amenaza, tradicionalmente centrados en el daño físico, el ataque o la violencia explícita, y propone que durante los primeros años de vida la forma de amenaza más saliente para el sistema de estrés del ser humano es la falta de cuidado.

Desde una perspectiva evolutiva, Lyons-Ruth argumenta que la supervivencia del lactante depende absolutamente de la disponibilidad física y emocional del cuidador. En este contexto, la indisponibilidad, la retirada o la imprevisibilidad del cuidado no constituyen una adversidad secundaria, sino una amenaza directa para la vida. Esta premisa lleva a la autora a replantear el estatuto de la negligencia temprana, situándola como una amenaza primaria y fundacional, anterior en el desarrollo a la amenaza de ataque.

El artículo se apoya en los hallazgos del estudio longitudinal Mother–Infant Neurobiological Development (MIND), diseñado para examinar los mecanismos de transmisión intergeneracional del maltrato infantil a través de vías neurobiológicas, hormonales, conductuales y relacionales. Uno de los aportes centrales del trabajo es la diferenciación sistemática entre abuso y negligencia en la historia infantil materna, mostrando que ambas experiencias generan firmas psicobiológicas distintas tanto en la madre como en el lactante.

Los datos del estudio MIND indican que la negligencia sufrida por la madre durante su infancia se asocia, en la siguiente generación, con alteraciones tempranas y persistentes del sistema de respuesta al estrés del lactante. En concreto, se observa una mayor producción de cortisol, tanto basal como a lo largo de situaciones de estrés relacional moderado, así como volúmenes aumentados de la amígdala y el hipocampo durante los dos primeros años de vida. Estos efectos aparecen de manera consistente a lo largo del rango de edad estudiado, lo que sugiere que la negligencia materna infantil impacta en procesos neurobiológicos muy tempranos y sensibles al contexto.

Estos hallazgos convergen con una amplia literatura procedente de estudios experimentales en roedores, en los que un cuidado materno bajo, impredecible o inconsistente durante los primeros días de vida se asocia con una activación sostenida del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal y con alteraciones estructurales en regiones límbicas implicadas en la evaluación de la amenaza. Lyons-Ruth subraya que, aunque los modelos animales no son directamente extrapolables al desarrollo humano, ofrecen una base sólida para comprender cómo la falta de cuidado temprano puede organizar de manera duradera los sistemas de estrés.

Eje HPA


En contraste, el abuso materno en la infancia muestra un patrón psicobiológico diferente. Cuando se controla estadísticamente la negligencia, el abuso se asocia con una menor producción de cortisol infantil en contextos de cuidado negativo-intrusivo y con una reducción del volumen de la amígdala derecha que emerge principalmente durante el segundo año de vida. Este patrón sugiere la posible existencia de un periodo temprano de hiporreactividad al estrés frente a la conducta materna adversa, interpretado como un mecanismo adaptativo orientado a preservar el vínculo de apego con un cuidador potencialmente peligroso pero necesario para la supervivencia.

Uno de los aspectos más relevantes del artículo es el análisis detallado de las alteraciones tempranas de la interacción madre–lactante. Las madres con historias infantiles que incluyen negligencia, especialmente cuando esta se combina con otras formas de maltrato, muestran con mayor frecuencia conductas de retirada, desorientación afectiva y confusión de rol. Estas formas de disrupción interactiva se diferencian claramente de la conducta negativa-intrusiva, más estrechamente asociada a historias de abuso.

La retirada y la desorientación materna tienen un impacto particular sobre el lactante, ya que interfieren de manera directa en la comunicación afectiva contingente. El lactante se encuentra entonces con un cuidador que no responde de manera predecible ni sintonizada a sus señales, lo que limita su capacidad de regular el estrés a través de la relación. Los datos del estudio MIND muestran que estas formas de cuidado desorganizado se asocian con niveles elevados de cortisol infantil y con alteraciones en el desarrollo de regiones cerebrales sensibles al estrés.

A partir de este conjunto de resultados, Lyons-Ruth propone el Modelo de Saliencia Evolutiva del Desarrollo de la Amenaza. Este modelo amplía los enfoques clásicos de la amenaza al postular que distintas formas de peligro adquieren saliencia diferencial a lo largo del desarrollo. En la infancia temprana, la amenaza derivada de la falta de cuidado es prioritaria para el sistema de estrés, mientras que la amenaza de ataque o lesión adquiere mayor relevancia en fases posteriores del desarrollo, cuando el niño dispone de mayores recursos de autonomía.

Un elemento clave del modelo es que cada tipo de amenaza requiere respuestas adaptativas diferentes. Las respuestas clásicas de lucha, huida o congelación resultan inadecuadas ante la amenaza de abandono. En su lugar, el lactante despliega conductas de llamada, protesta, búsqueda de proximidad e hiperactivación del sistema de apego, orientadas a restablecer la disponibilidad del cuidador. Esta distinción permite comprender por qué la negligencia temprana se asocia con patrones relacionales caracterizados por hipervigilancia interpersonal, dependencia forzada o inversión temprana de roles.

El artículo tiene implicaciones profundas para la teoría del apego, en particular para la comprensión del apego desorganizado. Lyons-Ruth muestra que la desorganización puede emerger más tempranamente en contextos de retirada y falta de implicación que en contextos de hostilidad abierta. Esto sugiere que el miedo al abandono puede constituir un organizador más temprano y fundamental de la desorganización que el miedo al ataque.

Desde una perspectiva clínica, el trabajo subraya la necesidad de reconocer la negligencia temprana como una forma central de trauma relacional, a menudo invisibilizada tanto en la evaluación como en la intervención. Asimismo, destaca la importancia de identificar y apoyar a mujeres con historias de negligencia durante el embarazo y el periodo posnatal, dado que existen intervenciones basadas en el apego capaces de modificar la calidad del cuidado temprano y prevenir alteraciones duraderas en la regulación del estrés infantil.

En conjunto, el artículo propone un cambio de paradigma: comprender el trauma temprano no solo como exposición a eventos dañinos, sino como exposición a la ausencia de las condiciones relacionales necesarias para la supervivencia y la regulación. En este marco, el miedo al abandono emerge como una amenaza primaria, profundamente inscrita en la biología del desarrollo humano.