jueves, 26 de mayo de 2022

Homenaje a las familias de acogida

En las últimas Conversaciones (quinta edición) sobre apego y resiliencia infantil celebradas en San Sebastián los pasados 6-7 de mayo de 2022, celebramos una emotiva y enriquecedora mesa de experiencias sobre el acogimiento familiar voluntario y especializado. En ella participaron varias madres acogedoras que de alguna manera pueden considerarse un símbolo de lo que representan estas personas: capacidad de cuidar y proteger a los niños/as que por diversas causas no pueden crecer y desarrollarse con sus familias biológicas o de origen. Esta medida de protección fue analizada, comentada y sobre todo compartida por los profesionales que dirigen los dos programas (Cristina Herce del Centro Lauka, en representación del acogimiento voluntario; y Alberto Rodríguez de Agintzari, en representación del acogimiento especializado) y por las madres que nos hicieron llegar al corazón sus emociones, anhelos, deseos, pensamientos y dedicación a estos niños/as.

Foto: webconsultas

 
Por todo ello, se merecían un homenaje, y con ellas todas las demás que estabais allí representadas. Así, al acabar la mesa de experiencias, el escritor, poeta y profesor Jorge León Gustá preparó un poema que él mismo leyó delante de todos los participantes en el congreso y cerca de las familias. 

Me ha parecido tan bello que he querido compartirlo con todos y todas vosotras, familias. Va por vosotras, en vuestro honor.


La sombra

Jorge León Gustá


I

Cuando despiertas, el mundo se te ofrece 

a través de tus ojos: la melodía

de las formas, los volúmenes

de la profundidad, las promesas

que te trae el futuro. Pero la luz 

que acaricia tu rostro ya no alcanza

el interior de tu alma. 

Has sido atrapado por la sombra oscura. 

El tiempo se ha hecho quietud, 

se han parado los ríos

y el espejo del agua

(silencio)

ya no te refleja más nubes.



II

La sombra está siempre allá, 

sembrando inquietud, 

cerrando las puertas

(su aliento encendido en tu espalda), 

despidiendo las esperanzas. 

Sus brazos son nervudos

como la culpa retorcida, 

su aliento (huele a pasado, a odio) 

se clava en la nuca

y envuelve tu cuerpo con desamparo

y lo rodea y lo atrapa en su soledad,

lo apega a la tierra

(seca y triste, 

oscuridad, silencio)

hasta impedir que levantes la mirada

limpia y serena

que te permita intuir la luz. 



III

En el túnel reina la sombra. 

El silencio solo lo interrumpen las voces

(sus gritos, sus penas, sus angustias)

que rebotan en las paredes

y ensordecen tus oídos

para que ya no oigas

la música y la armonía

que vive más allá, al otro lado, 

en el paraíso de los espejos 

del agua y su murmullo. 



IV

Pero llegará un día que derrotes al odio retorcido

y que tu piel logre sentir el cálido beso de la luz. 

Entonces, y solo entonces, vencerás a la oscuridad

y te desharás de la sombra, romperás

el agua estancada,

para alcanzar al otro lado del silencio

el paraíso de música y armonía,

tu alma torturada quedará abierta

y sentirá el fluir de las promesas, 

y sus caricias. 

7/III/22

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