domingo, 24 de diciembre de 2017

Homenaje a "Los miserables" del mundo.



He estado dándole vueltas al mensaje que quería compartir con todos/as vosotros/as, seguidores/as, amigos/as y colegas del blog. La verdad es que llevaba unos cuantos días atascado. A veces, no encuentras la inspiración, y cuanto más vueltas le das al tema en cuestión, peor. El cerebro entra en la orilla izquierda del río y el agua se enreda entre las ramas. El pensamiento se torna obsesivo y sin salida. Me sitúo, más bien, en la orilla de la rigidez, es decir, predomina el hemisferio izquierdo. El hemisferio derecho ya no participa, y no entras en estado de flujo, ese momento indescriptible de integración cerebral en el que tienes claro cómo vas a enfocar y redactar el post. Aunque no lo parezca, un post tiene una elaboración y necesita su tiempo, si quieres hacer algo que llegue internamente a las personas, vosotros y vosotras, que estáis siempre en mi mente. He querido hacer algo especial, dadas las fechas en las que estamos. No sé si lo habré conseguido. Vosotros/as me lo diréis.

Dado que estaba atascado, decidí que lo mejor era meditar durante un tiempo, dejando que la atención se encontrara con la respiración, para observar, modular la emoción, aceptar el estado obsesivo y percibirlo como actividad mental. Pasado un tiempo, ¡zas!, surgió la inspiración. Apareció, así, de repente. Cuanto menos tratas de ser consciente de cómo hacer algo, más te “dejas ir” y “sueltas”, mejor. Porque entonces el inconsciente empieza a operar en un segundo plano y encuentras sin buscar. 

La inspiración se la debo a mi amiga y colega Cristina Herce (a quien ya conocéis: ha escrito en el blog un artículo, y además ha colaborado en la organización de las III Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil celebradas el pasado octubre de 2017 en Donostia) Ella no lo sabe porque no se lo he dicho. Se sorprenderá cuando lea estas líneas. Pero así fue. Y justo es contarlo como sucedió. 

Estando en la Librería Zubieta de San Sebastián, el pasado 30 de noviembre, acompañando a Yolanda Guerrero Domenech en la presentación de su novela “El huracán y la mariposa”, se habló de literatura, puesto que allí se congregaban personas que, precisamente, saben mucho de esta disciplina. Además de Cristina, arropábamos a Yolanda el gran escritor Miguel Munárriz y quien estas líneas escribe, servidor.

En un momento dado de la enriquecedora tertulia, Cristina Herce mencionó, como arquetipo de los seres humanos sufrientes por abandono, maltrato y condiciones de vida pobres (recordaros solamente que en ese momento estábamos conversando sobre Camila, la niña protagonista de la novela “El huracán y la mariposa”: ella es adoptada por una periodista y presenta unos antecedentes de maltrato, abandono y abuso extremos) la novela de “Los Miserables”, de Víctor Hugo.




Y así me llegó la inspiración. Conecté con la idea y el sentimiento de que en este blog tratamos de visibilizar a todos los menores que sufren la pesada carga del maltrato y sus consecuencias en forma de trauma y una gran vulnerabilidad para el padecimiento de trastornos mentales y enfermedades físicas en la vida adulta. En el blog les damos un lugar en el que intentamos exponer con rigor las consecuencias que los malos tratos pueden tener para ellos/as, sus familias y las personas que les rodean. Y orientamos a todas las personas interesadas (familias, profesionales...) en cómo desarrollar la resiliencia. Porque esta es posible.

A pesar de que muchas veces los menores -y adultos- víctimas de malos tratos lo expresen con frialdad, distanciamiento, rebeldía, falta de empatía, disrupción y agresión hacia los demás y el entorno, no tenemos que olvidar que son indicadores de sufrimiento (Desgraciadamente, también pueden hacer sufrir a los demás) Víctor Hugo, a propósito de “Los miserables”, dijo justamente lo mismo: “Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso”

La Navidad puede ser una época para recordar y honrar a todos/as los/as que padecen. Yo quería encontrar algo que rindiera tributo y honores a estos niños/as y a todos/as los/as que sufren en el mundo, lamentablemente son millones de personas. A los que están y a los que, desgraciadamente, ya se fueron. Porque el maltrato puede ser un factor de riesgo que acorte la vida (bien por suicidio bien porque contribuye al desarrollo prematuro de enfermedades físicas y mentales) ¿Cómo hacerlo? Cristina Herce (muchas gracias) dio en el clavo: la novela “Los miserables”


Me parece un homenaje perfecto a todos /as los/as menores -y adultos- que han sido o son víctimas. Como muchos de nuestros niños y jóvenes adoptados/as, los protagonistas de “Los miserables” padecen guerras, pobreza extrema, abandono, maltrato, persecuciones, falta de afecto, vulneración de derechos, gobiernos injustos…

Víctor Hugo quiso que los miserables, los oprimidos, tanto los de antes como los de ahora, los de todos los tiempos (arquetipo: una invariante cognitiva, pues surge cuando es necesario para una comunidad y un tiempo determinados; y en aquella Europa del siglo XIX, romántica pero acercándose ya al realismo, el escritor sintió que era el momento de crearlo: el de los miserables…) fuesen reconocidos e inmortalizados en una obra que les representa y pertenece a la eternidad. Por eso he elegido para este post navideño esta novela y su mensaje. Por todos los razonamientos que incluye sobre temas morales, políticos, religiosos, sociales y psicológicos (incluido el trauma)

Las versiones para el cine y la televisión son excelentes, un espectáculo visual y auditivo. La película -género musical- que se estrenó el año 2012 -curiosamente un 25 de diciembre, qué mejor día para reivindicar a los oprimidos- deslumbra, emociona y asombra.  Porque el relato y las historias que se cuentan en "Los miserables" nos enternecen y conmueven. Y nos atrapan con tanto fervor que nos empujan a leer, con fruición, hasta el final.

Se da la casualidad, además, de que Víctor Hugo estuvo, en 1843, de visita, durante breve período de tiempo en mi tierra, Gipuzkoa, en Pasajes de San Juan, un precioso pueblo marinero. Se conserva la casa donde él residió, se puede visitar. En esta suelen organizar exposiciones temporales. Este verano estuve viendo una, excelente, de un pintor donostiarra, Jesús María Cormán, sobre paisajes del monte Ulía de San Sebastián, pintados desde una visión y luz propias de la época romántica… Quizá mi inconsciente ya conectó entonces con la idea de que Víctor Hugo y su novela eran un buen tema para un post...




Os animo a que en estas vacaciones leáis la novela o veáis alguna de las versiones que se han hecho para el cine y la televisión. Los personajes y la historia os cautivarán. Os cuento algo de los personajes y la trama para despertar vuestro interés.

Fantine, una mujer pobre y sin recursos –ser mujer en aquella época equivalía a tener nulos derechos- se ve abocada a la prostitución para poder sobrevivir, lo cual la expone al maltrato de los hombres. Javert, el jefe de policía, frío y calculador, insensible y duro con Fantine, y con todos los que infringen la ley, persigue sañudamente a Valjean (el personaje principal), un delincuente que ha cumplido condena. Javert no cree que sea posible la rehabilitación de los reos. Considera que, tarde o temprano, volverán a caer en el delito (Entre otras cosas, por la etiquetación a la que se les sometía, la nula posibilidad de reinserción social y un sistema social desigual e injusto, con una enorme brecha entre ricos y pobres que abocaba a las personas al "delito" para poder sobrevivir. Si las personas son apartadas y no tienen recursos, el instinto de supervivencia les llevará a "delinquir" de nuevo, no porque en su interior alberguen una pulsión antisocial) 




Valjean encuentra -al ser liberado tras cumplir su condena por robar pan, imaginemos el hambre que padecía- cobijo en la casa de un Obispo, el único que se aviene a recibirle, alimentarle y acogerle (lleva un estigma en su ropa que le delata como ex convicto) en su casa e iglesia. Es un Obispo diferente a todos los demás. Valjean le roba unos cubiertos de plata y, al salir de la casa, es detenido con el producto de su hurto. El Obispo tiene la posibilidad de verificar el robo ante la policía, pero declara que Valjean es inocente afirmando que él le regaló el material incautado. El Obispo le regala además, unos candelabros de plata, le deja ir y le pide que use el dinero para convertirse en un hombre honrado. Esto desconcierta totalmente a Valjean, nadie le había mirado de ese modo (el cambio de mirada, del que tanto hablamos, que necesitan nuestros chicos y chicas) y le había dado una oportunidad así. Aún desorientado, impulsivamente es empujado por lo que siempre pensó de él mismo (pues con esos ojos le miraron): que es un delincuente. Le roba una pequeña moneda a un niño. Pero reacciona. Y se la quiere devolver para retractarse de sus actos y reparar su acción. Aún así, llega tarde y no le encuentra. El niño le denuncia. 

Tiempo después, vemos a Valjean en otro escenario. Ha llegado a ser alcalde de una localidad, ha cambiado de nombre (se llama Sr. Madelaine) y con el dinero que ha logrado ganar y con sus buenas acciones apoya a todo el pueblo. Pero debe huir, pues a pesar de ser un delito pequeño, Javert le persigue para detenerle y demostrar su teoría: la imposibilidad de que un delincuente cambie, si se le dan medios de reinserción social. A Javert le rompe los esquemas descubrir que Valjean se ha llegado a convertir en el próspero y bondadoso Sr. Madelanie. 

El personaje de Cosette, hija de Fantine, a quien Valjean le promete, antes de morir, que se hará cargo de ella. La saca de la casa de los Thenardier, un matrimonio a quien Fantine paga dinero –por eso ejerce la prostitución- para que la cuiden y mantengan. Estos le hacen creer que la atienden con cariño, pero en realidad la maltratan y no emplean el dinero que reciben de Fantine para su educación y necesidades, sino para ellos. Son dos miserables que han encontrado en la mentira y la estafa un modo de supervivencia. Cosette crecerá protegida por Valjean y conocerá a Marius, un joven que se enamora de ella. Cosette siempre ha creído que Valjean es su padre, y aquí surgirá un conflicto que no os cuento. Además, asistimos a acontecimientos históricos como la Revolución antimonárquica de 1832, con miles de miserables en la calle para luchar por un gobierno justo. Gavroche, un niño, muere heroicamente en las barricadas montadas para repeler los ataques… Es un héroe, sí, pero tan sólo un niño, es una escena que entristece… Nos recuerda una época en la que no existía el concepto de infancia. Ahora existe ese concepto, los niños tienen derechos, pero se vulneran a diario en todas las partes del mundo.

Me despido con estas palabras de Víctor Hugo, un homenaje sentido a todos/as los/as miserables del mundo. Si viviera Víctor Hugo, le pediría que le dedicara la novela a alguien muy especial para mí en este momento de mi vida: a M.A. Como no puede ser, me tomo, con todo el respeto, la licencia de hacerlo en su nombre. ¡Va por ti, M.A., siempre te recordaré!


No vamos a perder la esperanza de un mundo más justo y más humano, al menos en el entorno inmediato donde convivimos, y hasta donde podamos llegar, como dice Jorge Barudy, “la manada de hombres y mujeres buenos y buenas”

¡Feliz Navidad a todos/as y mis mejores deseos para 2018! Despido 2017 con inmensa alegría y nostalgia, pues ha sido un año inolvidable donde hemos celebrado, por todo lo alto, el décimo aniversario del blog. Buenos tratos, si la salud me lo permite, continuará, el año próximo, su andadura. Espero seguir compartiendo con vosotros/as nuevos temas, propuestas, encuentros, jornadas, cursos, formaciones, libros… ¡El día 8 de enero arrancamos el año publicando un testimonio de una persona que sufrió un trauma!

Con cariño para todos/as.

Víctor Hugo
El humano sometido a la necesidad extrema es conducido hasta el límite de sus recursos y al infortunio para todos los que transitan por este camino.

Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen...

Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso, además, llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados, fusionados en un único mundo fatídico.

Ellos son "Los Miserables", los parias, los desamparados.

Víctor Hugo

3 comentarios:

Maria Dolores Martinez dijo...

MARAVILLOSO!!! Muchas gracias por tus aportes de todo el año, estás entre mis profesionales de guía para la crianza de mi hija y así seguirá siendo!!! Desde Argentina... Feliz Navidad!!!!
Muchas

Ana Sieiro dijo...

Gracias José Luis, esta novela es un referente para mí. La descubrí precisamente con un pequeño fragmento que nos pusieron en un curso que hablaba de la magnitud del cambio a través de la mirada comprensiva del párroco. Luego leí el libro, uno de los más hermosos que conozco y poco después tuve la suerte de ver el musical en directo.
Un post muy, muy acertado para estas fechas.
Felices fiestas maestro

Alexia Extr dijo...

Buenas tardes, José Luis.
Te llevo siguiendo desde hace muchos años, como ya sabes, y aunque no estoy presente en los comentarios, lo estoy en la lectura de tus siempre excelentes post. Quiero desearte unas felices fiestas y darte las gracias por tu ayuda y tus consejos siempre acertados.
Este post es una bendición. He leído muchas veces este libro en su versión original, es uno de mis favoritos y uno de los autores de la época que me encanta. También he visto alguna película pero a los que nos gusta leer, nos gusta más la versión escrita.
Desgraciadamente, las circunstancias y la época que rodean la trama del libro pueden asemejarse a algunas de las situaciones actuales. Además, en esta época de Navidad nos solemos acordar más de los desfavorecidos pero ellos EXISTEN y están pasando necesidades todo el año.
Gracias por tu post y por todos los que publicas periódicamente. Felices fiestas y espero que te sigamos leyendo en el 2018.
Un abrazo.
Luisa