lunes, 3 de octubre de 2011

Cómo ayudar a los niños a desarrollar un apego seguro mediante el mindsight

Como ya os comuniqué en el primer post de vuelta de vacaciones, una de las lecturas que ha acaparado mi atención este pasado verano ha sido el último libro de Daniel Siegel titulado: Mindsight.La nueva ciencia de la transformación personal. Editorial Paidós. Podéis leerlo tranquilamente porque es un libro de carácter divulgativo pero científico y riguroso. Escrito de una manera amena y entretenida, es capaz de explicar la compleja interacción entre mente/cerebro /experiencias interpersonales de una manera concisa y clara, con múltiples ejemplos e historias de vida, algunas entresacadas de la propia biografía del autor. Ya sabéis que Siegel ha sido, es y va a seguir siendo nuestra fuente de inspiración.

El libro explora qué es el mindsight (la capacidad de la mente de poder percibirse a sí misma) Cuando nos damos cuenta de que tenemos una mente con pensamientos, sentimientos, sensaciones, recuerdos… y observamos los mismos con conciencia plena a través de ejercicios (como los que él propone) de meditación, entramos en nuestro mundo interior y es cuando empezamos a conocernos. El mindsight supone darnos cuenta de que nosotros y los demás tenemos una mente. Somos, creo, la única especie capaz de ser consciente de esto. He aquí nuestra grandeza. Si sabemos cultivar el mindsight (literalmente significaría “ver la mente”) ganaremos en bienestar personal, tanto los adultos como los niños.

El mindsight se desarrolla mediante las técnicas de mindfullness (mente plena o conciencia plena) Mediante una serie de ejercicios que él propone (como la respiración, la meditación, la observación o el escáner corporal…) accedemos a nuestro rico mundo interno. Supone prestar atención plena (ser consciente de la conciencia misma) al momento presente con una actitud que no enjuicia ni es reactiva. Observar los procesos de la mente como las sensaciones, las emociones, los pensamientos… sin enjuiciarlos ni reaccionar ante ellos. De este modo se desarrolla una sabiduría que enseña a no dejarse arrastrar por los mismos. Se trata de sintonizar con nosotros y aprender a ser nuestros mejores amigos.

El libro abunda en cómo es el cerebro, cómo funciona, sus distintas partes (lo enseña de una manera gráfica y con metáforas novedosas e ingeniosas, como, por ejemplo, concebir el cerebro como un puño cerrado con el pulgar por debajo del resto de los dedos) También explica la nueva ciencia de la neurobiología interpersonal (cómo el cerebro se transforma y cambia mediante las relaciones interpersonales) Además, del libro destaco la definición que del concepto mente da  Siegel (que la traeremos aquí y la aplicaremos a los problemas que suelen tener los niños víctimas de abandono y malos tratos, pues da en la clave de por qué los menores con estas duras experiencias tienen tantos problemas de regulación emocional), extraordinaria y apasionante, expuesta de un modo sencillo y con metáforas clarificadoras por sí solas.  Y, finalmente, el autor plantea cómo el mindsight ayuda a la integración cerebral cuando por diversas causas ésta no se ha producido. Porque los problemas que los traumas o los apegos disfuncionales (como ya hemos visto y seguiremos profundizando) suponen, en suma, son una dificultad o problema para que el cerebro fluya e INTEGRE la información. Cuando esto se consigue, se mejora notablemente de los problemas emocionales.

El autor propone ocho ámbitos en los que hay un problema de integración: integrar la conciencia; integración horizontal (cuando la vida de una persona está dominada por el hemisferio izquierdo, como puede ser el caso de los apegos evitativos); integración vertical (personas desconectadas de cuello para abajo, desconectadas del cuerpo); integración de los recuerdos (personas traumatizadas, qué ocurre en su mente y cómo se les puede ayudar); integración narrativa (dar sentido a las personas contando historias; es lo que hacemos en una psicoterapia centrada en el apego: co-construimos con el niño y con el adulto en la psicoterapia una narrativa que dé sentido y coherencia a su fragmentada historia de vida y a sus alterados vínculos de apego); integración de estados (para diferenciar nuestros múltiples “yoes”); integración interpersonal (sentir el mundo interior de los otros); y, finalmente, integración temporal (incertidumbre, transitoriedad, mortalidad…) Cada ámbito de integración es expuesto en base a un caso real y podemos aprender cómo lo ha trabajado Siegel mediante las técnicas de mindsight.

Para terminar, vuelvo al principio y hago una aplicación práctica de lo expuesto a nuestra tarea cotidiana con los niños y adolescentes con los que convivimos: nuestro hijos, alumnos, pacientes… Si sintonizar con nuestro interior es fundamental cuando hacemos mindsight, esto es, conectar con nuestro interior y observar plenamente qué sentimos y escucharlo para aprender de nosotros mismos y, por lo tanto, conocer mejor las emociones y pensamientos que sentimos y no volvernos tan reactivos e inconscientes de nosotros mismos y nuestros actos, estoy convencido de que SINTONIZAR con los niños y adolescentes es CLAVE para poder entenderles y que aprendan a sintonizar ellos consigo mismos y con nosotros. Me gusta este concepto: sintonizar. Es como una cadena de radio bien sintonizada: fluye la transmisión de la información de manera directa y sin interrupciones.

SINTONIZAR con los niños que han vivido experiencias de malos tratos o abandono en sus lugares de origen creo que es la TAREA fundamental a realizar con ellos. Muchos de estos niños no poseen la cualidad del mindsight, no lo han desarrollado porque se han desconectado de sí mismos y de los demás por las terribles experiencias que han vivido. Por ello su mente y su estado de apego (su representación de vínculo) puede ser evitativa (mente rígida) o ambivalente y/o desorganizada (mente caótica y conductas y reacciones incoherentes e impredecibles) El flujo de información de su mente no fluye como lo hace un río, como diría Siegel.

¿Cómo SINTONIZAMOS? Estando plenamente presentes con ellos en múltiples actividades de la vida cotidiana, reflejando sus emociones, poniendo palabras a lo que sienten, aportándoles explicaciones de su historia y orígenes, jugando con ellos… Con una actitud que no juzgue. Y desde luego siendo unos adultos capaces de aceptarles y no de reaccionar a la menor conducta, alteración… que muestren. La tarea es calmarles muchas veces, ser su lugar y su refugio seguro.

Pero ocurre que en el mundo en el que vivimos, agobiado por la prisa y los quehaceres diarios, por las actividades extraescolares, por los deberes… no permite que nos sentemos y se produzca ese milagro en el que padre/madre se sienten conectados y sintonizados con su hijo/a y a la inversa. Digo que esto es tan fundamental porque estos niños/as NO HAN VIVIDO ESTO SUFICIENTEMENTE O LO HAN VIVIDO DE UNA MANERA NEGATIVA Y DAÑINA. Por ello, se han perdido lo que Sue Gerhardt comenta en su libro "El amor maternal": que todo lo que un bebé necesita es que lo cojan en brazos y le arrullen. No podemos cogerles a los que ya son grandes en brazos, pero sí podemos proporcionarles experiencias donde sientan que les sentimos. Y harán la misma labor afectiva y sintonizadora que el cogerles en brazos. Y, de este modo, su apego irá evolucionando hacia formas más seguras o menos disfuncionales.

16 comentarios:

Beatriz dijo...

Hola José Luis:

Me ha encantado la entrada. Creo, como tú dices, que el sintonizar es fundamental. Y luego poner palabras donde ellos no pueden ponerlas. A mi hija le ocurre algo que, aunque ha ido mejorando desde que llegó a casa hace 6 años, aún se mantiene y, por temporadas, se intensifica. Suele ocurrir siempre o casi siempre sentados a comer. Ocurre algo (normalmente insignificante), que produce una respuesta en nosotros que, en mi opinión no es ni mucho menos violenta ni fuera de tono, pero que a ella le hace quedarse como bloqueada, ausente... y luego romper a llorar con gran angustia. Supongo que tendrá que ver con un SEPT, pero no sé muy bien qué hacer para ayudarla; no sé qué es lo que su cabecita puede estar reviviendo en esos momentos y ella es incapaz de decirlo, sólo dice que llora porque la hemos regañado o lo que sea que haya ocurrido, pero es evidente que hay algo más. Es, como dices en la entrada, una incapacidad para integrar la información de lo que ocurre y ocurrió, de lo que "ve" dentro de su mente y lo que puede expresar verbalmente... Sé que EMDR ayuda en estos casos pero, aparte de eso, ¿qué podemos hacer nosotros en casa? ¿llegará un día en el que pueda superarlo?

Como siempre, gracias por estar ahí y servirnos de iluminación y apoyo para nuestro día a día. Un abrazo,
Beatriz

Jennifer dijo...

Hola,
Gracias por la recomendación y la excelente reseña. Sin lugar a dudas este será uno de los libros que me apuntaré para leer.
Un abrazo, Jennifer

Abril dijo...

Añadiré el libro a mi lista de pendientes. Gracias por la recomendación.

Un beso compañero ;)

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola Beatriz: A mí también me resulta difícil responder a vuestras cuestiones personales sobre vuestros hijos sin conocerles (verles, escucharles, jugar con ellos...) Por eso la prudencia me dice que no debo hablar así, un tanto a ciegas. Lo que me sugiere todo esto es que tu hija necesita en esos momentos, que recojáis sus emociones y seáis sensibles a lo que le pasa, que sintonicéis con ella, que le tranquilicéis. Es posible que algún miedo no elaborado le afecte en esos momentos. Pero ,como te digo, es sólo posible y puedo equivocarme. Saludos cordiales, José luis

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola Jennifer: ¡Cuánto tiempo! Aunque no dejo huella, sigo puntualmente Rincón de la psicología porque estoy suscrito y me encantan tus artículos. Gracias por tus palabras y me alegro de que te guste la "picada" (el libro de Siegel) Un abrazo, José Luis

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola Abril: Encantado de que te guste la recomendación, recibe un cordial saludo. José Luis

Elena dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Ahora estoy leyéndome "El apego en el aula", pero más adelante estoy segura de que lo leeré. Gracias.

Elena

Anónimo dijo...

Buenas tardes: acabo de leer su post y pienso al hilo de la lectura que es posible que lo que ahora se diagnostica como TDAH en niños adoptados sea desorganización o caos del vínculo. Conozco un caso de niña adoptada que tiene una relación cariñosa pero ambivalene con su madre, le trata como si fuera una niñita o como colega, pero no tanto en el registro madre. Con otro familiar adulto tiene buen rollo, pero muy coleguil. ¿En qué orilla está? Es rígida a veces, y también desorganizada. Saludos

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola: Cada caso debe estudiarse en particular. Pero sí es posible que que lo que se diagnostica como TDHA sea desorganización. E incluso es posible que ambos (TDAH y desorganización coexistan) sin saber cuál fue primero. En el estudio de Zeanah con niños adoptados provenientes de Rumania el apego mejoraba con el paso del tiempo y de los cuidados adoptivos pero el TDAH y los trastornos de conducta sin embargo, tendían a mantenerse. Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Hola, gracias por su rapidez, y vuelvo a la carga: me inquieta que ese TDAH con pastillas o sin pastillas persista en estos niños que pese a todo van mejorando. En cuanto al apego, muchos de estos ejercicios y terapias van dirigidos, es lógicos, a niños que van llegando, pero en la adolescencia, ¿cabe hacer algo para reforzar este apego? He visto a chicos/as que aunque adaptados a una familia, al final parecían ser ambivalentes. Besaban a menudo, casi siempre para conseguir algo al padre, a la madre y hasta la cuidadora, pero luego los criticaban (a la madre frente al padre, por ejemplo)o ignoraban si estaban viendo la tele. ¿Es utilitarismo o es egoísmo adolescente puro y duro?

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola: Me resulta dificil responder a la pregunta, cada caso concreto es un mundo. En el caso de los ambivalentes (que en los adolescentes ya le llamaríamos apego tipo preocupado)todavía es posible hacer mucho por mejorar el vínculo. Uno de los aspectos que pueden presentar estos adolescentes es la seducción e intentar conseguir cosas mediante esos comportamientos. Han podido vivir relaciones fusionales con el cuidador primario o haber padecido las inconsistencias afectivas y conductuales de los cuidadores. Una de las tareas es la de transmitirles que se les quiere pero que el cariño no equivale a conseguir cosas funcionales o materiales. Por eso, mientras se les mantiene la aceptación, es necesario mantenerse firmes en los límites que previamente hemos acordado con ellos. También necesitan una estructura clara, ordenada y predecible de los límites y de los hábitos de vida, y mantenernos cálidos pero consistentes en los mismos. Necesitan que les calmemos sus emociones y ansiedades pero a la vez el orden y el límite, equilibrar el afecto y el control.

En el caso de los estilos de apego, hablamos de representaciones. En los casos concretos lo normal es que nos encontremos chicos y chicas y personas que presenten rasgos de un tipo de apego y de otro.

La tarea con ellos no es fácil pero requiere tiempo, dedicación, paciencia y mucho equilibrio por nuestra parte. Poco a poco se van consiguiendo frutos.

Un cordial saludo,

José Luis

Anónimo dijo...

Hola, soy la persona que ha escrito los últimos posts. Como decía, creo que hay mucho TDAH que no es tal y de hecho la hija de mi amiga mi no es nada hiperactiva, aunque sí metepatas y está buscando siempre la forma de meter baza si se siente cómoda, sin miedo al ridículo.
Hoy me ha comentado mi amiga que no consigue que estudie ni una hora y está en la ESO. Y está tan feliz (la chica). Como mi amiga es liberal de ideas y no cree en los castigos sino en el refuerzo positivo, trata de encauzarla, pero en el tema del estudio promete mejorar pero no le preocupa lo más mínimo y tampoco obedece si considera que no es importante. Entocnes si no es TDAH lo que tiene y si para algunas cosas es empática y agua, ¿POr qué no entiende bien lo que le explican en el colegio y luego tampoco pega sello? Algo va mal, o no bien ¿no?

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola: Para responder a esta pregunta debería hacer una valoración de la chica. Mediante el blog no puedo orientar vuestros casos particulares. Te preguntas: "algo va mal" Y por lo que dices, parece que si. Por ello te aconsejo que no lo dejes pasar y lleves a tu hija a un Psicologo especializado. Sea lo que tenga patológico o actitudinal u otro problema, merece la pena conocer que le puede estar pasando. Gracias y saludos cordiales.

Unknown dijo...

Hola JL!

Qué interesantes aportaciones nos hace Siegel y que original en su didáctica para algo tan complejo como lo que tratamos.

Me quedo con una frase que tu al final de tu articulo apuntas y que recientemente apareció un un discurso de un seminario interesantisimo sobre EMDR en Barcelona.
LA importancia para estos niñ@s de SENTIRSE SENTIDO.

Es un placer leer tus aportaciones, sugerencias y orientaciones.

Animo y hasta pronto.
Manel

Yozo dijo...

Hola soy Yozohandy me gustaria saber si es malo que mi hija de 4 años se jale los pellejos de los labios porque se jala tanto que ya se saco sangre dos veces y eso me preocupa
Gracias

Yozohandy Tapia Abasta dijo...

Hola soy Yozohandy me gustaria saber si es malo que mi hija de 4 años se jale los pellejos de los labios porque se jala tanto que ya se saco sangre dos veces y eso me preocupa
Gracias