sábado, 5 de septiembre de 2009

Efectos del trauma en la experiencia interna

Ziegler (2002) en su libro Traumatic experience and the brain, explica en su capítulo cuarto (la traducción al español corre de mi cuenta pues el libro está editado, que yo sepa, sólo en inglés; pero me parece muy interesante y de múltiples aplicaciones lo que el autor dice, por eso lo transcribo) por qué la experiencia del trauma permanece internamente tiempo después de que la situación traumática haya finalizado. Esto ayuda a comprender las causas por las cuales las víctimas de experiencias límite como el abandono o los malos tratos físicos y psíquicos, en particular los niños, presentan tantas dificultades de adaptación:

Estados biológicos producidos por el trauma

Uno de los primeros caminos que el niño sigue para experimentar el trauma tiempo después de que el ofensor se ha ido o el incidente traumático ha finalizado es la respuesta de estrés continuado dentro del organismo del niño.

El cuerpo realmente recuerda las experiencias muy bien. En otras palabras, el cuerpo recordará mucho más a través de los sentimientos, los olores, las sensaciones y las respuestas corporales.

El cuerpo recuerda a través de los sentimientos porque los estados afectivos son una guía instintiva para una conducta de supervivencia.

Los sentimientos, después de la experiencia del trauma, o los sentimientos postraumáticos, son primariamente registrados o marcados en el cerebro medio y tienden a ser indeleblemente fijados a través de las redes neuronales.

Otras funciones del organismo están controladas por el cerebro medio, y estas funciones están involuntariamente fuera de nuestro control consciente. Sin embargo, la mayoría de las personas y casi todos los niños traumatizados no tienen control voluntario de las funciones del cuerpo controladas por el cerebro medio. Por ejemplo, si el abusador tuvo barba negra, el niño puede experimentar una respuesta autonómica con tasa cardiaca elevada y aumento de la presión arterial cuando se aproxima un hombre barbudo.

Los instintos de supervivencia aumentan el flujo sanguíneo a los músculos para facilitar la respuesta de lucha o huída, y al mismo tiempo reducir el flujo de sangre a las áreas verbales del cerebro. Estos cambios en el flujo sanguíneo aportan una razón fisiológica, además de otras, por la cual muchos niños traumatizados reaccionan más que usan el lenguaje para obtener apoyo. Una importante implicación es la de aumentar la habilidad del niño para usar las palabras cuando sienten estrés durante el tratamiento.

Bloqueado en el modo de supervivencia

El cerebro indica al organismo en una variedad de formas, tiempo después del trauma inicial, que el mismo está todavía ocurriendo. Esta señal mantiene al niño en el modo de supervivencia continuamente.

Es interesante notar que las dos conductas más frecuentes de los niños abusados cuando sienten estrés son la agresión y la violencia o el escape de la situación. Cuando no existe amenaza en el entorno percibida por un observador, esta conducta puede aparecer como sin sentido. Sin embargo, el organismo del niño recibe instrucciones directas del cerebro medio cuando percibe que hay que sobrevivir, lo cual no es un proceso mediado por el pensamiento.

La ausencia de autorregulación está presente en los niños traumatizados

Cuanto más significativa es la experiencia de la amenaza, más preocupado está el individuo con los problemas externos que con la compresión de las experiencias internas. Cuando el cuerpo está hiperalterado (excesivo arousal) con los estímulos externos estresantes, no está desarrollando la autoconciencia interna, la cual es vital para la autorregulación. La autorregulación es la autoconciencia de la experiencia interna y la habilidad de tomar decisiones de cómo actuar de acuerdo a la misma.

Muchos niños abusados no comprenden qué es lo que ellos sienten o por qué ellos actúan del modo en que lo hacen.

Los niños traumatizados a menudo hacen cosas que pueden no tener sentido lógico. Ellos no viven en un mundo de lógica o razón. Su organismo o su cuerpo están a menudo con el piloto automático. Aunque preguntarles “por qué” no es a menudo útil, sí les puede ayudar el asesorarles en el aumento del procesamiento de los eventos cognitivos que ocurren alrededor de ellos. De hecho, este es uno de los caminos del tratamiento del trauma que favorece el establecimiento de nuevas conexiones o caminos neuronales que pueden corregir o modificar las memorias traumáticas.