lunes, 9 de junio de 2008

Conducta de robo y carencias tempranas

Un síntoma que se observa en los niños víctimas de abandono y maltrato es la conducta de robo. Si las carencias padecidas son severas, parece existir más probabilidad de que se desarrolle este síntoma. Y si el daño se produjo en la etapa que transcurre entre los 0 y los 3 años, también es más probable que se dé. Parece que los varones lo presentan en mayor proporción que las mujeres, aunque esta es una información de mi actividad clínica, no un dato proveniente de investigaciones científicas.


Esta conducta genera, y es comprensible, alto malestar en los padres de acogida, en los adoptivos, en los educadores de los centros de menores… ¿Cómo puede un niño robar a los que tiene más cerca y se ocupan de su cuidado? ¿Por qué no interioriza que eso no está bien? También padecen elevados niveles de estrés, porque pueden coger cosas a conocidos, a vecinos, a amigos… A veces la convivencia se convierte en un infierno, o en un sistema casi policial, porque se llega a situaciones que provocan gran sufrimiento en los padres pero que no tienen más remedio que poner en marcha: guardar el dinero en sitio seguro, restringir las salidas del niño para evitar problemas, y hasta registrar al menor. Además, los niños o adolescentes suelen ser especialmente hábiles para negar el robo, incluso aunque sea evidente. Pero no tenemos que olvidar que algunos menores de edad que niegan la conducta de robo (aún siendo ésta flagrante) puede que no sea un intento de ocultamiento o manipulación sino un síntoma disociativo. En este caso, este menor de edad puede presentar un apego desorganizado con síntomas o trastorno disociativo. Recomiendo consultar con un psicólogo especializado en apego y trauma cuanto antes. Para saber más sobre disociación, podéis leer éste y este otro post.


Los comportamientos que han tenido un valor para la supervivencia se mantienen en el tiempo, incluso fuera de condiciones de vida extremas; la vía inferior del cerebro queda hiperactivada y el cerebro queda fijado en posición de supervivencia de por vida. Robar comida, por ejemplo, responde a una situación de privación anterior; el cerebro emocional, la memoria emocional, pide acumular lo más posible porque recuerda la carencia pasada. Harpo, el mudo de los Hermanos Marx, comentaba en su biografía (pasó necesidades en su infancia) que un día se compró una bolsa enorme de regaliz y se la comió entera, hasta tal punto que se produjo un gran malestar por la excesiva ingesta y el empacho. Ya era rico y tenía dinero, pero su cerebro recordaba la escasez y le empujaba, con la fuerza que un ariete rompe una puerta, a comer más y más regaliz.


El dinero se roba porque con ello el niño también trata de compensar la carencia, sobre todo la afectiva, pues imprime sensación de valor a la persona y ésta se reviste de la omnipotencia que socialmente otorga el dinero (no olvidemos que en la sociedad es un Dios), de un traje que le hace sentir alguien importante porque, en el fondo, se siente devaluado (fue abandonado) El dinero ejerce un fuerte influjo, una alta excitación, lo cual hace que el acto de robar sea incontenible para el niño. Pero hay que verlo siempre como una difunción si queremos ayudar al menor a superarlo.


Cuanto más pequeño es el niño, y más daño psicológico presenta, más tenemos que pensar que el robo tiene un significado de compensación de las carencias vividas. Todavía no tiene un componente antisocial claramente definido, aunque lo puede llegar a tener con el tiempo. Tenemos que comprender esta conducta como un deseo inconsciente del niño de rodearse de objetos o cosas que le hagan sentirse con valor (todo niño abandonado se siente devaluado y degradado) También hay que saber que estos menores no han desarrollado la capacidad de distinguir entre fantasía y realidad. No son conscientes de su propio rol en lo que les pasa. "¿Me imagino yo que he robado o realmente lo he hecho?"- se suelen decir al ser descubiertos. Esto puede sorprender, y de hecho sorprende a muchos padres adoptivos y de acogida, pero suele ocurrir en muchos casos, sobre todo en los más pequeños. En el libro de Peter Niels Rygaard se explica cómo esto sucede en los niños que sufren trastorno del vínculo de apego severo.



Cuando roben, hay que reaccionar con serenidad; hay mucho más que ganar que perder con una actitud firme pero amable: mostrar empatía haciéndoles ver que sabemos que esa conducta les ocurre porque han sufrido mucho en la vida y ahora no saben controlarse, pero que ese comportamiento (vamos contra la conducta, no contra la persona) no se debe hacer. Y que nosotros le vamos a ayudar. El niño se enfadará, rabiará, negará… y debemos manejarlo con calma. No conviene que nos vean desbordados por su comportamiento. Nuestro mensaje tiene que ser el que acabo de mencionar: “Puedes enfadarte si quieres, -con firmeza y serenidad- pero vas a hacer algo para reparar el daño que tu comportamiento ha hecho” No recomiendo los castigos (y menos quitándole dinero de su paga) sino las acciones reparadoras que le lleven a ser consciente de sus actos, la trascendencia que tienen y el impacto que producen en los otros. No hay que olvidar que es posible que no tengan interiorizadas, por su inmadurez, las relaciones de causa-efecto.



Y hay que poner en marcha medidas que les permitan un control externo: guardar las cosas en un lugar que no puedan entrar, no dejar el dinero a la vista y con fácil acceso... Y hay que decirles que esto se hace para ayudarles, hasta que desarrollen un autocontrol. “Si yo actúo así, entonces no tienes problemas” –deben de decirle los padres. El psicólogo que les trate debe de conocer que roba, y trabajar con el niño explícitamente estos comportamientos, para desarrollar, a largo plazo, autocontrol y para abordar qué le ocurre (qué piensa, siente...) cuando comete un robo.


Si son adolescentes y el problema está más arraigado, es cuando entra el componente antisocial. Se ha interiorizado esta conducta y es más difícil modificarla. Sobre todo porque puede suponer poner fin a muchos privilegios a los que accede con el dinero. En estos casos, estos jóvenes parecen necesitar un límite externo que les ayude a reaccionar. No obstante, hay que proceder del mismo modo que en párrafos anteriores y trabajarlo en la terapia. Pero, insisto, el límite externo puede ser necesario cuando el problema está muy asentado.

10 comentarios:

Maria Durga dijo...

Como siempre me parece de sumo interés todo lo que usted escribe.

La nueva sección de vídeos, sencillamente genial.

Por medio de unos amigos, me acabo de enterar de que Rygaard les ha comunicado que posiblemente venga a España en Septiembre y por si le interesa, ésta es la dirección de su web:
www.attachment-disorder.net

Un saludo cordial

Anónimo dijo...

Le felicito por los artículos del blog. Me han parecido interesantísimos y, además, están escritos de una manera muy amena y muy cercana. Este en concreto, "Conducta de robo y carencias tempranas", es de una ayuda inestimable para comprender estos comportamientos en los adolescentes, y, por lo tanto, para saber afrontarlos adecuadamente. Muchísimas gracias.
F.J.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Me alegra mucho que os gusten los artículos y que os lleguen y os sean de utilidad, puesde eso se trata al concebirlos. Gracias por vuestras palabras y encantado de que visitéis con frecuencia el blog.

José Luis Gonzalo

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Estimada María: No conocía la página web de Niels Peter Rygaard, te agradezco infinitamente que me/nos la hayas proporcionado, así como los comentarios de felicitación al blog. Son un estímulo para hacerlo mejor.

Respecto a la visita de Peter Niels Rygaard a España, precisamente otros amigos me han dicho a mí lo mismo; ellos quieren que pudiera venir a Donostia y lo están organizando, pero no es seguro. ¿Me/nos podrías tener al tanto de qué parte de España piensa visitar Rygaard, por si nos pudiéramos acercar en caso de que finalmente el grupo organizador de aquí no lo pudiese invitar?

Gracias María, espero verte por aquí frecuentemente y que sigas enriqueciéndonos con tus acertadísimos comentarios.

Angela dijo...

Muy estimado Jose Luis:( No es una formula, me ha dado al leerlo motivos para estimarlo).

Soy miembro activo de la Asociación Petales-Belgica (vivimos desde hace 5 años en Gijón)y creo ver en ud. la persona idonea, para con muchos otros, hacer avanzar en España el conocimiento del síndrome de los trastornos del vinculo afectivo o del apego como lo llama Rygaard.


Ha habido y hay en nuestro pais de forma un tanto reciente, muchas adopciones, por lo tanto bastantes niños abandonados.
Se preparan para la adolescencia de los mismos grandes explosiones de dicho traumatismo, el de la herida primitiva y muchos sufrimientos que se pueden prevenir y tambien curar. En todo caso la informacion es urgente.
En Belgica y gracias al trabajo de la Asociacion Pétales, todos los padres que desean adoptar están obligados a recibir ese tipo de informaciones para que su decisión sea plenamente libre.
Si desea ponerse en contacto con nosotros, con muchisimo gusto.
Le felicito por el blog.
Amicalmente
Angela del Rey

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Angela: Sus palabras son un estímulo que agradezco y que animan a seguir adelante. Instituciones como la suya son necesarias para ayudar y acompañar a los padres en el caminar de la adopción, largo, a veces gratificante, a veces duro. Felicidades por su labor. Estaremos en contacto, saludos cordiales

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la información.
Mireia.

Angela Herrera dijo...

José Luis:
Nuevamente, es un gusto leer tus post. Me identifico con el tema, pues transcurro la experiencia con mi pequeño alumno, quien está enredado en esta conducta. En mi país (Ecuador) hay pocos por no decir ningun profesional terapeuta que trabaje la terapia que describes. Sin embargo, me gustaría que en algún momento me dieras luces como educadora de cómo ayudar en alguna manera a preservar la imagen de mi alumno frente al grupo clase y ayudarlo a reparar en sus acciones.
Un abrazo, como siempre.
Ángela

Maria Isabel Vega Checa dijo...

Jose Luis, mi nombre es Maria Isabel, adopte a mi hijo hace 7 años y actualmente tiene 11, estamos teniendo graves problemas por el tema de la compulson que tienen en robar constantemente comida en la casa y sobre todo en el colegio porque eso lo ha llevado a la expulsion. Estamos agotados por este tema. Actualmente vivimos en Peru pero nos estamos yendo a vivir a Italia a fines de Diciembre, mi esposo es Italiano, lo que quisiera consultarte es como manejar esta situacion con respecto a las consecuencias que el debe tener por su accion o no debe tener consecuencias? Actualmente estoy llevandolo a un Psiclogo porque ademas tiene unas crisis terribles cuando se le llama la atencion al punto de irse de la casa y tener una agrasividad muy fuerte.

Espero puedas leer este pedido de ayuda.

José Luis Gonzalo dijo...

Buenas noches, María Isabel: Creo que has tomado la mejor decisión: llevar a tu hijo a tratamiento psicológico. Esos síntomas son probablemente reflejo del sufrimiento que arrastra desde niño, así como de la dificultad para inhibir la respuesta de supervivencia del
cerebro, aún activada, aunque hayan pasado años desde que fue adoptado. Lo mejor es que consulte con el psicólogo el tema de los robos. Yo, aún a riesgo de equivocarme porque no conozco bien el caso, creo que sí tiene que haber una consecuencia. No estoy hablando de castigos sino de reparaciones: restituir lo que roba, disculparse y hacer algo positivo por la persona a la que le ha robado. Seguramente que el robo responde al trauma, por lo que debe de trabajarse dicho trauma para que vaya superando el problema. También conviene evaluar la capacidad que tiene para autoregularse, si es capaz de tener un director de orquesta en su mente que le ayude a inhibir los impulsos. Si van a Italia allí deberá seguir el tratamiento. Saludos