miércoles, 23 de diciembre de 2015

Encuentro con las Familias Acogedoras de Gipuzkoa: metáforas para un acogimiento familiar e ideas-fuerza.

El pasado día 21 de noviembre tuve la oportunidad de vivir y compartir una enriquecedora experiencia con las familias acogedoras de Gipuzkoa: me refiero al encuentro que anualmente celebran. La Diputación Foral de Gipuzkoa (a través del psicólogo del Servicio de Protección a la Infancia, José María Lezana) fue la organizadora del evento y tuvo a bien el invitarme para colaborar  -junto con la empresa responsable del seguimiento y apoyo al acogimiento familiar, Centro Lauka, y la Asociación Beroa (Asociación de Familias Acogedoras de Gipuzkoa)- en el diseño y coordinación del encuentro. Una cita anual importante y que celebraba la edición número XV.


El Hotel Costa Vasca fue el escenario del encuentro que en su diseño convenimos tuviera dos partes: una en la que servidor disertaría sobre el contenido del último libro que he publicado, a saber: “Vincúlate. Relaciones reparadoras del vínculo en niños adoptados y acogidos”
En la primera parte, tras el acto inaugural por parte de la Sra. Diputada de Servicios Sociales, Maite Peña, dio comienzo la ponencia que tuve el honor de poder impartir. Os dejo las principales ideas-fuerza que quise transmitir.
1. El desarrollo humano no sólo depende de los genes sino de las relaciones humanas.
Dentro de una nueva ciencia denominada epigenética (literalmente significa sobre la genética) se sabe que el ambiente selecciona las teclas que se han de tocar en ese piano que son los genes (Cozolino, 2010) que sólo actúan como predisposiciones o contribuciones sujetas a continuos cambios en función de la influencia ambiental (Rafael Benito, 2013) 
En este sentido, Louis Cozolino afirma en “Neurosciencie of psychotherapy” lo siguiente: “El nivel de atención materna ha revelado que puede tanto estimular como silenciar la expresión de los genes en los ámbitos del crecimiento neuronal, la plasticidad cerebral y la modulación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal (un eje biológico que controla la respuesta al estrés de los seres humanos) y programa la conducta materna futura” (Cozolino, 2010)
2. Los genes se expresan en función del afecto materno recibido.
Estos y otros estudios apoyan la creencia de que la reacción del cerebro a la atención materna no es una teoría abstracta sino un fenómeno muy bien documentado. De hecho, cerca de 900 genes han sido descubiertos que son diferencialmente expresados en función de la cantidad de atención y cuidados maternos recibidos. Y no hay ninguna razón para creer que la expresión del control epigenético por parte de la madre no haya sido conservada en primates y humanos.
3. Todo niño necesita al menos de un adulto competente que le acompañe durante su desarrollo. Y es un derecho y un deber de las instituciones públicas, garantes del bienestar de los menores, proporcionárselo.
En la edad bebé, nuestro sistema nervioso y nuestro cerebro se desarrollarán y estructurarán apropiadamente si contamos al menos con la permanencia de un cuidador competente: disponible para atender y satisfacer las necesidades del infante, sensible y empático (capaz de lograr que el bebé se sienta sentido) (Siegel, 2007)
La ciencia de la neurobiología (en este caso del apego) ha comprobado en estudios científicos que “…las ratas que recibieron una mayor atención materna tienen cerebros que son más robustos, resilientes y capaces de criar o dar cuidados que otras que no la recibieron. Estas ratas son capaces de aprender rápido y mantener los contenidos en la memoria durante más tiempo. Estas ratas son menos reactivas al estrés y además pueden usar sus habilidades para aprender con niveles de activación más altos y a través de situaciones más difíciles. Sufrieron menos los daños de los efectos del cortisol (hormona del estrés) mediante una regulación del mismo más rápida después de un evento estresante. Y finalmente, las hembras que se hicieron mayores como madres más atentas pasaron sus características positivas a sus crías. Los mecanismos de la asociación en humanos entre el apego temprano seguro y mentes y cuerpos más saludables es probablemente similar pero más compleja” (Cozolino, 2010)
4. Los tres primeros años de vida son fundamentales para el establecimiento del vínculo de apego. Un vínculo de apego seguro se asocia con un óptimo desarrollo a todos los niveles y con una menor probabilidad de desarrollar patologías mentales y de la personalidad en la vida adulta.
Durante los tres primeros años de vida, las estructuras biológicas responsables de la regulación emocional, todo el sistema de respuesta hormonal y neuroquímica, se regulan adecuadamente en una relación de apego seguro.
En este periodo de la vida se crea un modelo mental que contiene cómo el niño se representa la relación de apego, y le servirá para valorarse a sí mismo, a los demás y a las relaciones.
Cuanto antes se intervenga desde las administraciones públicas para garantizar que los menores no sufran abandono, maltrato o abuso y se les proteja de las nefastas consecuencias que éstos tienen sobre el apego, alterándolo y generando traumas relacionales, mejor para la salud mental de los menores y para asegurarnos su bienestar futuro y de la sociedad en general.

Tras un animado debate, pasamos todos/as los/as participantes a tomar un café en una de las salas del hotel donde pude saludar y departir con muchas personas (acogedores, educadores que son acogedores, técnicos de infancia a los que no veía desde hace tiempo, profesionales del Centro Lauka, miembros de Beroa…) ¡Fue entrañable!
La segunda parte fue muy sentida y vivencial, pero también con contenidos y aportaciones de muchas familias acogedoras. La participación fue muy alta. Los acogedores Miguel e Itsaso, junto con el joven Maikel (que fue acogido por su abuelo) hicieron exposiciones (interactuando con los acogedores participantes) de gran nivel. Para poder llegar al corazón de las personas, al hemisferio derecho, se planteó una dinámica grupal. Miguel, Itsaso y Maikel propusieron las siguientes metáforas en cuanto a lo que un menor necesita en un acogimiento:
SEGURIDAD
Simbolizado en un flotador.

LÍMITES, NORMAS y ESTRUCTURA
Simbolizado en unas tarjetas de árbitro.

AFECTO
Simbolizado en un corazón.

CONFIANZA
Simbolizado en unas llaves.

VOLVER A SER NIÑO
Simbolizado en un juguete.

APOYO
Simbolizado en un bastón.

VOLVER A EMPEZAR CON EL NIÑO, PERSEVERAR
Simbolizado en un puzle.

REFLEXIONAR
Simbolizado en un cubo de Rubik.

Los participantes, en espejo, a su vez, escribieron en unos papeles en forma de hojas de árbol qué es lo que a su juicio necesitan los menores en acogimiento familiar para poder beneficiarse de una parentalidad social terapéutica. Se fueron levantando de sus asientos y colocando las hojas para vestir a este árbol. El árbol representa lo siguiente: un menor, para que sus hojas crezcan sanas y felices, necesita recibir esos nutrientes reparadores que los acogedores, con su labor solidaria y terapéutica, son capaces de poder ofrecer.



Una imagen de los acogedores Miguel e Itsaso y el joven Maikel dinamizando el encuentro. La sala se dispuso para que formara un semicírculo y se pudiera facilitar la comunicación y así  dar confianza para interactuar. En el suelo se pueden ver los símbolos.

El encuentro floreció en ese momento, tuvieron lugar numerosas intervenciones, todas interesantísimas. No podría recogerlas todas por cuestiones de espacio.
Maikel, como acogido que ha realizado un proceso de resiliencia positivo, fue referencia para muchas familias que necesitan el realismo de la esperanza.  Hizo un regalo a una psicóloga del Centro Lauka. Ella jamás pudo imaginar haber sido figura de resiliencia para el joven, lo cual nos da idea, una vez más, de cuán importantes somos para muchos menores, sin que lo sepamos. Y en esto consiste la magia de la resiliencia, como dicen Gemma Puig y José Luis Rubio en su libro “Tutores de resiliencia” El abuelo de Maikel también fue homenajeado por su nieto como figura clave en su transformación.
Y hablando de homenajes, el sentido y entrañable -pero a la vez con contenido- encuentro terminó celebrando la resiliencia. Quisimos homenajear a los acogedores, honrarles por su labor solidaria, la cual sitúa a Gipuzkoa en la cabeza en cuanto a número de acogimientos familiares en el Estado, con programas de seguimiento y apoyo psicológico y psicoterapéutico magníficamente diseñados y de calidad, que suponen un gran apoyo para las familias. Y para ello un dantzari (bailarín vasco) bailó para ellos el aurresku de honor, el cual se utiliza para homenajear a las autoridades, personas ilustres u otras que celebran un acto importante y solemne. 
El encuentro terminó con una comida a la que nos invitó la Diputación Foral de Gipuzkoa.
Gracias a la Diputación Foral de Gipuzkoa por haberme invitado (José María Lezana, técnico responsable del Acogimiento Familiar y que nos honra siguiendo Buenos tratos desde hace tiempo), a los acogedores Miguel e Itsaso.  Y a Maikel. A todos ellos por participar y hacerlo tan bien y con el corazón.
Al Centro Lauka (Ana Rivero, Cristina Herce y Cristina Achúcarro y el equipo de profesionales que lo forman, por las facilidades dadas) y a la Asociación Beroa (Goizargi Iglesias y equipo) por su colaboración en el encuentro.
Me despido hasta mañana. Estas Navidades estoy publicando varios post atrasados que por exceso de trabajo no me ha dado tiempo. Mañana publicaré una entrada en la que contaré, dedicada sobre todo a quienes no pudieron acudir, cómo fueron las "II Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil". Aprovecharé, por supuesto, para felicitaros la Navidad.

Pero antes de decir adiós, ¿de qué me olvido? No, no me olvido. La picada. Hoy nos la proporciona precisamente José María Lezana (técnico responsable Acogimiento Familiar en Gipuzkoa), quien sigue nuestro blog Buenos tratos. Me envió hace unas semanas este artículo sobre parentalidad terapéutica que os recomiendo a todos/as. Como dice en el subtítulo del artículo: "Para niños que ven su mundo de manera diferente, que necesitan estrategias parentales que se extiendan más allá del sentido común". El único inconveniente es que el artículo está en inglés, aunque seguro que muchos podéis leer, y los que no seguro que tenéis algún amigo/a o pariente que os lo puede traducir o leerlo y contároslo. Se titula: Therapeutic parenting: information, skills ans support for parents of children with additional emotional and behavioural needs. El autor es Sandi Petersen. Publicado en la Australian Journal of Adoption, Vol. 6, Nº 1 ¡Muchas gracias, José Mari Lezana!

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Benito, R. (2013) Cerebro resiliente. Powerpoint presentado en las I Conversaciones de Apego y Resiliencia. San Sebastián: Documento no publicado.

Cozolino, L. (2010) Neuroscience of psychotherapy. Healing the social brain. Second edition. New York: W.W. Norton & Company.

Siegel, D. (2007) La mente en desarrollo. Cómo interactúan las relaciones y el cerebro para modelar nuestro ser. Bilbao: Desclée de Brouwer.