jueves, 4 de noviembre de 2010

Autoconcepto y problemas de conducta en los hijos/as adoptados/as

Uno de los problemas que suelen presentar los niños y niñas adoptados, sobre todo los que lo han sido en la segunda infancia soportando en su mochila, durante años, la dura carga del maltrato y/o el abandono, son las alteraciones del comportamiento, que desde nuestra óptica son siempre consecuencia de trastornos del apego.

Quiero ofreceros una reflexión creativa de mi amigo y colega Óscar Pérez-Muga: Los padres adoptivos, desde su referencial, tratan de aplicar las pautas educativas que ellos consideran adecuadas: si el hijo/a se comporta mal: le reprenden, le castigan (por ejemplo, sin la videoconsola) le explican, dialogan con ellos/as...

Pero en ocasiones, las conductas que los niños/as pueden presentar son altamente perturbadoras para el adulto. Pueden ser comportamientos oposicionistas (discutir, negarse, resistirse a cumplir una orden, faltar al respeto al adulto, mentir, hacer lo contrario…) que mantenidos en el tiempo, minan la paciencia de los padres y madres adoptivos/as. Otras veces, no saben qué hacer ante esas conductas, les desbordan y pierden la calma. “Nada parece funcionar “No sé qué hacer” “Reconozco que me altero, pero es que me saca de quicio” Existen muchos tipos de adultos: los hay más calmados, tranquilos y los hay que se crispan más fácilmente. La autotranquilización es un aspecto que debemos trabajarnos todos y todas los que convivimos con estos/as niños/as: padres, madres, maestros/as, educadores/as, psicólogos/as... Es un requisito indispensable.

De cualquier manera, con perfiles de niños/as con severos problemas de conducta, no es extraño que el padre o madre desbordados, respondan con frases como: “eres un desastre” “así no vas a ninguna parte” “eres malo” “eres un loco peligroso” e incluso peores. Muchas veces el castigo agrava las cosas porque gatilla la rabia del dolor asociado al maltrato. Además, no se benefician del mismo porque muchos niños/as no hilan causa-efecto. Otros/as no aprenden de las pautas tradicionales de modificación de conducta porque tienen una limitada capacidad de mentalización, para comprender que el otro tiene una mente diferente con pensamientos, ideas, sentimientos... De ahí las dificultades con la empatía y de ahí que se sientan más atacados y maximicen las estrategias negativas aprendidas para hacer frente a las amenazas reales o percibidas, pues en un entorno amenazador vivieron y trataron de sobrevivir
Se suele empezar a tratar de cambiar las conductas con los procedimientos o disciplina que cada uno utiliza según su referencial y su saber. Y, además, como comento, se tiende a descalificar al niño o niña con mensajes negativos (en la creencia de que estos mensajes, junto con la disciplina, harán que cambie) que van generando un autoconcepto de niño o niña malo o mala que se va gestando a lo largo del tiempo. Ese autoconcepto será fruto del espejo que el adulto le ha ido devolviendo a su hijo/a a lo largo del tiempo. Y progresivamente, gran parte de la identidad, de quién soy yo, se construirá desde la convicción de creerse esas etiquetas que ha ido interiorizando en la relación con los padres y madres. Y al llegar a la adolescencia, con la crisis y los cambios que esta etapa supone, estallará una auténtica bomba de rebeldía, enfrentamientos, desencuentros y en el peor de los casos, la persistencia en comportamientos destructivos o autodestructivos.

Al etiquetar a alguien, lo que hacemos es que se comporte de acuerdo con esas etiquetas. En un reciente post titulado Cómo podemos influir más positivamente en el desarrollo, mi amigo y blogero Alberto Barbero, que habita en Caminos de "formAcción" nos contaba que en una técnica que él suele utilizar en sus sesiones formativas en equipos de empresas, al colocar a una persona un casco con una etiqueta negativa (“vago”, “tonto”, “apagafuegos”, “mentiroso”, etc) la persona, en la dinámica grupal, tendía a comportarse de acuerdo con esa etiqueta. Algo así le ocurre al niño/a si nuestros mensajes hacia él cuando se comporte inadecuadamente, son etiquetadores y demoledores.

Pero si nuestra narrativa (desde el principio, esto es importante) hacia el niño/a es la de ser firmes con las conductas negativas (claro que sí, no vamos a consentir que nos dañe o se dañe) pero a la vez mantenemos unos mensajes que aporten una explicación de por qué le ocurre, por qué se comporta así, desculpabilizadora y poniendo en acento en que él es una víctima de una situación que él no eligió, que está luchando contra esas conductas producto de un sufrimiento y que puede cambiar y debe cambiar y nosotros le vamos a ayudar, le vamos a apoyar en ese cambio, entonces su autoconcepto se irá construyendo desde la resiliencia (brindarle apoyo y afecto y ponerle límites, los dos ingredientes necesarios) El niño o niña debe recibir esta narrativa que ponga de relieve que él como víctima primero y después como héroe luchador, va a poder afrontar esa tendencia a perder el control emocional, a sobrepasarse, a superar una racha depresiva, a poder regresar a clase, a controlar su agresividad…

Por lo tanto, debemos empezar por el autoconcepto, fortalecerlo, poner el énfasis en ello pues así estaremos contribuyendo a generar una identidad positiva llegada la adolescencia y sus conductas negativas irán desapareciendo o disminuyendo, al menos. Pero no hay que empezar por obsesionarse tanto con las normas y la disciplina. Estas deben existir adecuadas a la edad madurativa del niño, con firmeza y límites estructurantes, pero subrayando la necesidad imperiosa de transmitir narrativas que le permitan al niño/a explicarse que lo que le pasa, sus alteraciones, son producto de un sufrimiento. Explicar no es justificar, es proporcionar elementos de resiliencia. La aceptación, como dice Maryorie Dantagnan, debe ser fundamental: aceptar siempre a la persona, pero no tolerar las conductas que dañen.

8 comentarios:

cuadernoderetazos dijo...

Hola José Luis, leer tu post es como aire fresco. En general (la escuela, los amigos,..qué decir de la sociedad en general) ven el hecho adoptivo como algo puntual. Que fué y ya está. Y esto crea una gran incomprensión hacia nuestros hijos. En estos días estoy viviendo la presión del colegio para que presione a mi hija que tiene siete años ante determinado comportamiento. El "gran problema" es una tontería. Y, aunque tengo claro lo que tu explicas una y otra vez sobre nuestros hijos... pues... al final caigo. Y acabo castigando, exigiendo... y lo peor de todo usando una negatividad con mi hija que SE que hace daño y es gratuita.
Este post me ha ayudado a resiturame y recordar lo quetambien se... pero...
Itsaso

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Me alegra mucho de que te haya servido para resituarte y para tratar de darte cuenta. Un saludo, y encantado de que te pases por aquí y nos dejes este comentario tan sincero y a la vez tan consciente. Tanto que te ayudará al cambio.

José Luis

Xiao dijo...

Querido José Luis: Este post me afecta directísimamente. Mi hija se reafirma en esa actitud oposicionista de la que hablas. A veces es muy duro y difícil "dominar" la situación. Ella emocionalmente es muy poco madura; la adoptamos cuando tenía 2 años y medio, pasados completos en una instituciób china. Llevamos juntos 1 año y medio. Nunca me pongo en posiciones negativas (decirle que es mala o cosas así, jamás). Procuro sacar sus valores más positivos y preguntarme con ella por que hace esas cosas, pero no consigo nada. Suele reaccionar cuando me ve realmente enfadada, pero sólo por que siente miedo de que me vaya y quedarse sola. Reaciona pero no corrige su actitud.
Hay días que verdaderamente me desespero.
Pero creo que aún es muy pequeña y muy poco madura emocionalmente hablando para tratar de explicar su actitud. Pero lo intentaré.
Gracias
Un abrazo

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Estimada Xiao: Tu hija lleva muy poco tiempo contigo y todavía siente miedo (aunque no se lo puede explicar, en su recuerdo habrán quedado, a buen seguro, grabadas experiencias sensoriales y emocionales de abandono, soledad, sin nadie que le haya calmado...) porque no ha desarrollado aún tu voz autocalmante, la interiorización de tu figura. Necesita sentirte cerca, tu permanencia, que le da seguridad. Veo que sabes leer lo que le sucede a tu hija. Ten paciencia y calma, no te pongas nerviosa y como haces hasta ahora, no te enfrentes a ella ni te lo tomes como un desafío. De lo que se trata ahora, con paciencia y perseverancia, es de tranquilizarle, hablarle suave, decirle que la quieres, mecerla, serenarla, poco a poco, despacio e ir haciendo las separaciones de manera progresiva y más adelante, una vez que te haya interiorizado. Animo, gracias por contarnos tu experiencia, saludos muy cordiales, José Luis

Anónimo dijo...

me encanta tu blog, lo primero lo he descubierto de rebota y me ha encantado.
Sólo queria hacer una puntualización, se puede ser adoptado y feliz, y no tener problemas, vincular todos los problemas de un niño a su adopción me parece una equivocación, ademas generalizamos y todo el que generaliza se equivoca, pero damos una imagen de adoptado = niño problematico. Que flaco favor hacemos a nuestros hijos. nosotros mismos les marcamos, conozco gente adulta adoptada que es feliz y sin traumas.
No se sienten identificados con este bumm y dicen palabras textuales, el problema es la falta de seguridad en si mismos de los padres, el miedo ha hacerlo mal cosa que los hijos captan y utilizan para manipularlos, probablemente no lo hagan queriendo y sabiendo que están manipulando con las conontaciones que esto tiene, pero lo hacen ,creo que los que tienen que ir al psicólogo son ellos no sus hijos, dice esta amiga mia adoptada. Menudo negocio han encontrado la gallina de los huevos de oro, y flaco favor nos estan haciendo a los adoptados, que ahora todo el mundo te mira con pena, y te dice no quieres buscar a tu madre de verdad que en la tele te la encuentran seguro, esa es una parte de la realidad dice ella de los adoptados, pero otros no.
Quizás como dice ella mis padres asumieron que sus hijos eran adoptados y los superon enfocar cuatro hermanos felices y como dice ella nos dieron las herramientas suficientes para encontrar la seguridad en nosotros mismo en querernos por nosotros mismos y no por la madre que nos parió y cito textualmente. Yo madre de una hija adoptada encuentro mucha tranquilidad y buenos consejos en ella, estoy por decirla que publique un libro a lo mejor se hace rica.
Un saludo

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola. Estoy de acuerdo en que no todos los niños adoptados tienen problemas de apego y trauma. No se puede generalizar, sería un error. Pero no es menos cierto -y me avala mi experiencia clínica- que una proporción alta de niños que vivieron historias duras de vida en la que han estado presentes el abandono y el maltrato de forma continuada y en edades clave para el desarrollo, sí presentan esos problemas y a los padres se les hace un gran desafío su educación. Ignorar estos problemas y cómo el trauma y el apego alterado repercuten después en los padres que adoptan (luego está la capacidad de los padres para comprender, manejar, gestionar y reparar a los niños; hay padres que lo hace mejor y otros peor)y en el sistema familiar no creo que sea bueno. Hay que ayudar a los niños más dañados (con un daño previo a la adopción) con su dolor y a los padres a entender y educar al hijo que tiene ese dolor y que lo manifiesta en la relación con ellos.

Un cordial saludo, y gracias por tu aportación

José Luis

Anónimo dijo...

Gracias José Luis por tus comentarios. En nuestro caso adoptamos a nuestro hijo a la edad de 20 meses en Rusia, ahora acaba de cumplir 6 años. Siempre intenta ser el centro de atención. Su rebeldía, llevar la contraria, mandar, incluso golpear a sus padres, su insistencia permanente, su dificultad para relacionarse con los compañeros en el colegio o en la calle, pues en todo momento intenta llevar la iniciativa, su baja tolerancia a la frustración...son comportamientos continuados y reiterados. Es muy inteligente, capta rápidamente los mensajes, pero en ocasiones resulta realmente agobiante y desesperante. Entendemos que necesitamos conocer las herramientas más adecuadas para ayudarle, para mejorar su comportamiento. Me gustaría pudieras facilitarnos el conocimiento de las mismas. Un saludo, y gracias por anticipado. Ángel.

José Luis Gonzalo dijo...

Hola Angel: En este blog puedes encontrar muchas entradas sobre diversos temas que son importantes y normalmente os preocupan a los padres y familias adoptivas. Pero para facilitar las herramientas propias para cada niño y cada familia, está la evaluación y la orientación concreta (cada persona y cada familia son un mundo)que no puede hacerse a través de un blog. Mi consejo es que si os veis en dificultades no las dejéis pasar. Acudid donde un profesional que tenga experiencia y formación con niños adoptados y las abordéis. Saludos y me alegra que el blog te aporte.