lunes, 16 de noviembre de 2015

La psicomotricidad relacional, por Naiara Zamora Berrondo

Diez meses, diez firmas

Profesional invitada en el mes de noviembre 2015:


Naiara Zamora Berrondo


Este mes nos visita Naiara Zamora Berrondo para hablarnos de la psicomotricidad relacional. La autora subraya la enorme trascendencia que tiene este abordaje terapéutico y reivindica un espacio y lugar para el mismo, dado el gran beneficio que supone para los niños/as; pues éstos pueden, en palabras de Naiara, "expresar y elaborar sus conflictos internos, colmar sus carencias y estructurar su personalidad de manera más equilibrada. A fin de cuentas, favorecer un desarrollo óptimo de la personalidad (...)" 

Naiara Zamora nos acerca de manera clara, concisa y comprensible las posibilidades de esta terapia, idónea para niños entre los 6 meses y los 7 años. La etapa más importante de la vida de todo ser humano.

Si deseáis más información así como inscribir a vuestro/a hijo/a a alguno de los grupos de psicomotricidad relacional que Naiara Zamora está organizando, podéis contactar con ella en esta dirección de mail: nazabe@hotmail.es. 

Gracias Naiara, por ofrecernos este artículo y por colaborar con el blog Buenos tratos.

Naiara Zamora Berrondo. Psicóloga y Psicoterapeuta infantil y de adultos. Máster en terapia Gestalt, Psicoanálisis de niños/as y adolescentes, y Apego y Traumaterapia. Psicomotricista Relacional. Máster en Ecología de los Sistemas Humanos: crianza ecológica y prevención a la enfermedad mentales.

La psicomotricidad relacional

Cuando hablamos de psicomotricidad relacional estamos inevitablemente hablando del cuerpo en todas sus dimensiones: cuerpo físico, emocional e intelectual.

El cuerpo no es solamente un cuerpo físico organizado entorno a su eje con nociones de arriba y abajo, derecha e izquierda, delante y atrás, lo cual permite al niño/a organizar el espacio y tiempo y conceptualizar sus percepciones que contribuirán al desarrollo de la lectura, escritura y cálculo por ejemplo, tan importantes para la escuela. El cuerpo es también el lugar donde habita toda sensibilidad, afectividad, emoción y relación con uno mismo y con el otro. Lugar donde existe el placer, el deseo, la frustración o angustia  (cuerpo emocional)

En el cuerpo habitan millones de recuerdos positivos y negativos que tienen su origen en experiencias primarias vividas con las figuras parentales a partir del nacimiento, y con otras personas y contextos a medida que transcurre el tiempo y el niño/a crece. Recuerdos que permanecen inscritos en un inconsciente indisolublemente psico-corporal.

La psicomotricidad relacional facilita al niño/a revivir contenidos inconscientes a través de un juego simbólico que realiza en presencia de la psicomotricista. De esta manera, el niño/a expresará libremente todos aquellos contenidos que necesite exteriorizar en un contexto seguro, donde los materiales de la sala han sido elegidos a conciencia y están dotados de características concretas que los incentivan.

El psicomotricista relacional, intervendrá o no en el juego dependiendo de las necesidades del niño/a, pero entre o no a jugar, su presencia es incondicional en todo momento. Su actitud es estar presente en el espacio a nivel emocional, acompañar al niño/a en todo momento y crear una relación horizontal que servirá como vehículo para la consecución de un funcionamiento auto-regulado en el niño/a.

La relación que se establece entre ambos, se caracteriza por el respeto a la libre expresión del niño/a y pocas veces habrá restricciones salvo en casos donde se ponga en riesgo al menor o a algún otro compañero. Normalmente, se establecen las normas del juego antes de comenzar cada sesión: “No vale hacerse daño a uno mismo ni a los demás”. Es la única consigna que suele darse. Los niños/as entienden a la perfección el significado de dicha norma y no suele ser necesario extenderse en mayores explicaciones.

El niño/a va a poder expresar y elaborar sus conflictos internos, colmar sus carencias y estructurar su personalidad de manera más equilibrada. A fin de cuentas, favorecer un desarrollo óptimo de la personalidad gracias a la elaboración de la conflictiva inconsciente interna del menor sería el principal objetivo de esta práctica tan eficiente y necesaria tanto en la clínica privada, pública como en los centros escolares, cuna diaria de tanto infante. 

La psicomotricidad relacional permite la libre expresión de los fantasmas internos del niño/a para integrarlos de otra manera mejor adaptada a la realidad en la que vivimos.

Personalmente, pienso que es verdaderamente una absoluta pena y me atrevo a ir más allá y decir que es un acto de irresponsabilidad tremendo por parte de los mandatarios de cualquiera que sea el puesto que ocupan en sus trabajos, que no contemplen este ejercicio con la importancia que se merece, y que propongan las sesiones de psicomotricidad como momento de juego libre y un dejar hacer sin sentido en horas lectivas. Desaprovechando el jugoso material interno que cada niño/a está depositando a través de su juego y a partir de cual podríamos hacer un buen trabajo de elaboración e integración en su psique y cuerpo.

Quiero hacer un llamamiento al público en general, a darse cuenta de que realizar un trabajo preventivo de este tipo contribuiría y garantizaría en cierta medida, la salud mental de nuestra sociedad, no siendo ésta la única herramienta posible para la prevención, claro está. Pero no por ello menos importante.

El marco de trabajo se establece entre los 6 meses y 7 años aproximadamente. Edades a las que hay que prestar especial atención y cuidado por ser un período crítico en el que empieza a construirse la persona desde sus cimientos. Una base segura de la persona contribuirá al desarrollo sano de ese niño/a.

La libertad, el respeto y la confianza definen las sesiones de psicomotricidad relacional. La libertad, como una forma que tienen los niños/as para elegir lo que más les apetece hacer.  El respeto, implica saber esperar y tolerar con paciencia el ritmo biológico del menor. Y la confianza, es tener la tranquilidad para que el niño/a aprenda a organizarse sin que el adulto tenga que intervenir continuamente dirigiendo al niño/a a alcanzar unos objetivos concretos de aprendizaje.

El niño/a aprende desde la sensación de estar vivo, feliz y sano. Al niño/a se le da la posibilidad de experimentar a través del juego lo que le interesa, y por eso, termina aprendiendo. El psicomotricista relacional acompaña el proceso personal y único donde en contacto con sí mismo encontrará su camino.

En el caso de los niños/as adoptados o acogidos de corta edad (6 meses -7 años), se recomienda propiamente hacer un trabajo de psicomotricidad relacional, teniendo en cuenta que por las vivencias tan duras padecidas en sus países de origen o en sus familias de origen, el sufrimiento acumulado ya es significativo en ese momento, y dar una salida a todo ello siempre ayudará a una mejor adaptación a la nueva realidad en la que deberán vivir.

En resumen, PSICOMOTRICIDAD RELACIONAL es un espacio…

            De los niños/as y para niños/as.
            De prevención a la enfermedad.
            Que se acerca a la libertad y felicidad de los niños/as.
            Donde la relación entre niño/a y psicomotricista relacional es horizontal.
            De respeto a las emociones, ritmo, deseo y motivaciones del niño/a.
            De flexibilidad, permanencia y acompañamiento.


AGENDA

El día 23 de noviembre, la semana próxima, publico un post donde me entrevistan con motivo de la aparición del libro Vincúlate. Relaciones reparadoras del vínculo en los niños adoptados y acogidos.

El fin de semana del 27-28 de noviembre nos vemos (los que estáis inscritos) y disfrutamos juntos/as en Donostia-San Sebastián, en las "II Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil". Estamos citados en el Museo de San Telmo, el viernes 27, a las 16,00h.

Publicaremos un nuevo post temático el día 7 de diciembre de 2015. Me corresponde a mi escribirlo. 

Cuidaos / Zaindu.