lunes, 26 de noviembre de 2018

"Las víctimas que causan víctimas", por Patricia López Alonso de Caballero, educadora social.

Diez meses, diez firmas IV


Profesional invitada en el mes de noviembre de 2018: 

Patricia López Alonso de Caballero
Educadora y Traumaterapeuta


Nuestra invitada del mes, Patricia López Alonso de Caballero, educadora de un centro de reforma, ha sido alumna del Postgrado de Traumaterapia Infanto-juvenil Sistémica de Barudy y Dantagnan en su edición en San Sebastián-Donostia. Hemos tenido ese honor y esa suerte de conocerla.

Entre las tareas a realizar en el Postgrado, una de ellas es una técnica para trabajar un objetivo de la Tabla metodológica de intervención en traumaterapia con un niño o joven. A Patricia, perteneciente a la promoción APEGA 3 Donostia, ya la tenía "fichada", como se dice popularmente. Cuando le llegó su turno de exposición y vi lo que había presentado, la calidad y la sensibilidad con la que estaba -está- hecho su cuaderno psicoeducativo, me sentí impresionado y a la vez agradecido porque, ¡por fin!, veía la luz algo tan necesario. Patricia López Alonso de Caballero tiene el inmenso placer de compartir hoy con nosotros sus reflexiones como educadora de un centro de reforma y, además, contarnos cómo se gestó el referido cuaderno psicoeducativo para trabajar con los jóvenes de estos centros (hay una versión para menores que conviven en acogimiento residencial) desde otro paradigma. Ella lo diseñó como trabajo fin de curso del Postgrado, pero pronto tendremos el honor de que nos lo presente aquí. 


Animé y felicité conmovido a Patricia diciéndole que su trabajo era excelente y que merecía un post, y además darlo a conocer, no podía quedarse sólo entre los miembros de la red APEGA. Y ella aceptó gustosamente, claro. Le estoy muy agradecido por su desinteresada participación y por compartir con nosotros su extraordinaria labor como educadora. ¡Cuánto me alegra saber que hay jóvenes que son acompañados y educados por Patricia! Me costó animarla un poco, no porque no quiera, al contrario, ella es una persona generosa. Es  porque Patricia tiene el don de la humildad y de la discreción, de quien trabaja ardua y calladamente.



Portada del cuaderno "AcogiendoTE", cuya autora es
Patricia López Alonso de Caballero.

Patricia creo que va a beneficiar a muchos educadores, y en consecuencia, a muchos chicos y chicas de otros centros que no están en este registro y han pensado alguna vez que debe hacerse algo más que tratarles en base a programas de modificación de conducta. Para sensibilizarnos, ella ha preparado hoy este precioso artículo académico y vivencial, que te atrapa en cuanto empiezas a leerlo. Sabiduría profesional y experiencia propia se dan la mano magistralmente. Además, el material que nos presenta, el cuaderno psicopedagógico para apoyar a jóvenes que entran en un centro de reforma, como ya he dicho, lo publicará y en unos meses podréis contar con él en vuestros centros. Se llama AcogiéndoTE (BESARKAtuz) y se centra -aunque no exclusivamente- en cómo hacer la acogida a estos chicos y chicas. Pues un buen comienzo puede ser el inicio de cambios más profundos. Como he referido, hay una versión para menores que residen en centros de reforma y otra para quienes viven en centros de acogida. 

Patricia López Alonso de Caballero, bienvenida al elenco de ilustres autores colaboradores/as del blog Buenos tratos. ¡¡Mil gracias por tu alma sensible y por tu generosidad!! Por pensar en estos chicos y chicas y verles más allá de lo que nos muestran (su repertorio de conductas propias de un cerebro reptil sobreestimulado para sobrevivir) Su último síntoma, como muy bien lo has expresado, fue cometer un delito.

Me siento muy orgulloso de tu trabajo y tu progresión en APEGA 3 Donostia. Zorionak!!

Patricia López Alonso de Caballero. Soy educadora social por convicción y recientemente Diplomada en traumaterapia infanto-juvenil sistémica. En este momento me encuentro cursando psicopedagogía y sigo formándome cada día.

Siempre he estado relacionada con el mundo de la educación, que es una de mis pasiones. Trabajé con muchos grupos de niños y niñas en el ámbito no formal como monitora y directora de tiempo libre, pero tuve la suerte de conocer a la infancia más vulnerable durante los años que pasé en una guardería municipal en uno de los barrios más deprimidos de Bilbao. Creo que ahí empezó mi cambio y el comienzo de un proceso de implicación personal para con los niños, niñas y adolescentes más dañados y afectados por sus vivencias sociales y familiares. 

La vida me llevo a trabajar en un centro de reforma de nivel I, en el cual llevo ya más de 12 años, al que  llegan los chicos que han cometido los delitos de mayor gravedad, alguno de ellos lo tuve en mis brazos cuando era un bebé. Y esto me hace pensar en la relación entre sus experiencias tempranas y como estas influyen en su desarrollo a lo largo de los años, basando gran parte de mi formación en encontrar respuestas a estas preguntas.


Título de su artículo: Las víctimas que causan víctimas

La primera vez que crucé la puerta de aquella habitación sobrevoló un avión de papel a escasos centímetros de mi cabeza. Durante unos segundos no fui capaz de explicarme que sucedía. Las primeras entradas a las habitaciones de los chicos recién llegados a un centro de reforma siempre son una caja de sorpresas.

Los ojos mas enfadados y llenos de ira que había visto hasta ese momento me hicieron fijarme en el autor de toda una flota de “cazas” hechos con el arte de un verdadero experto en origami. Seguramente me dijo que me fuera con las peores palabras que pudo encontrar, lo resumiría en un utilizadísimo “VETE”, pero yo tenía tanta curiosidad por saber de donde procedían aquellos objetos voladores que hice que no les escuchaba, ni a él, ni a su mirada.

A los niños hay que escucharles con los ojos, analizar todo lo que proyectan, como se relacionan, como se expresan, como se mueven, como se sienten. Iñigo Martínez de Mandojana

Sentía que le ardían los ojos y su postura física transmitía todo el miedo y la desconfianza que yo le creaba. En aquella habitación, con puerta de hierro, ventanas con rejas, una educadora que no conocía de nada y dos personas del equipo de seguridad detrás de mí por si tenían que entrar en acción, se arrinconó sobre una mesa, pero estaba claro que en cualquier momento podría saltar sobre nosotros, como en la sabana cuando un animal no tiene más alternativa que defenderse atacando. Optó por escupirme a la cara que los aviones los había hecho con las 39 hojas de normas que le habíamos dado para leer. Fue compasivo porque en su opinión podía haber hecho algo peor conmigo y el documento base que le habíamos entregado para que fuese interiorizando el funcionamiento diario. Jaque mate.

Me presento, soy Patricia, educadora de un centro de reforma y os lo presento, él es uno de los chavales que me han hecho crecer a golpe de realidad.

Llegaba derrotado, cansado, asustado. Tenia 15 años y el cuerpo de alguien mucho más pequeño. Se negaba a llorar. Era autor de atracos a mano armada y…  se hacía pis en la cama. Si su cuerpo llevaba la cuenta, su apartado de débito era muy extenso.

Intentaba asustarnos, herirnos, no accedía a ninguna intervención, nos recordaba constantemente que éramos unos extraños y no nos quería en su vida.

Le respondimos con puertas cerradas con llave y las dichosas 300 normas que tenía que leer. No fue el mejor planteamiento, como no lo es muchas de las veces.

Los primeros días hizo una declaración de guerra unilateral hacia todo el equipo educativo, sólo conseguimos un canal de comunicación con una de las compañeras más pacientes y sensibles, que fue capaz en los 50 minutos que pudo salir al patio de proporcionarle un ápice de seguridad y confianza. Conectó, sintonizó, en su misma frecuencia. Desafortunadamente, ella tenía unos días libres… volvió el caos en cuanto se enteró… lo avisó: “Si te vas la liaré todo el rato”.

Cuando se trabaja con niños que presentan trastorno de apego reactivo se muestra dolorosa y claramente que el niño sólo crece cuando el terapeuta es capaz de reconocer su naturaleza fundamental y de ayudar a esta naturaleza a salir lentamente de la inmadurez. Rygaard

Comenzaba mi segundo año de traumaterapia y se me agolpaban en la mente Fonagy, Bolwby, Cyrulnik, los van der, Barudy, Rafa y Jose Luis... que me decían que en aquella habitación tenia un adolescente herido, lo suficientemente dañado para poner todo su sistema de alerta en pie. No hablábamos de un reptiliano cualquiera, estaba enfrente de un verdadero cocodrilo; las cosas tenían que haber ido muy mal a lo largo de los años para llegar en ese estado.

A veces la conducta antisocial no es otra cosa que un S.O.S en busca del control ejercido por personas fuertes, cariñosas y seguras. Winnicott

No era un caso aislado, la inmensa mayoría de los chicos llegan así; rotos. Llevan en sus mochilas historias de negligencia, abandono y los malos tratos más duros de los que he oído hablar. Son hijos del trauma que va bajando en sus líneas generacionales hasta aplastarlos y abocarlos a una vida infernal.

Y entonces se quedo embarazada. Aquello supuso un desplome largo, torpe y doloroso. Parecía que había ocurrido un cataclismo, aunque nada tangible había cambiado; empecé a sumirme en una desesperación y un pánico cada vez mas profundos, motivados por lo que estaba a punto de pasar. James Rhodes

Él no tenia madre, muerta a sus 5 años. Sobredosis. Su herencia fue un síndrome de abstinencia que le llevo a la incubadora varios meses. Soledad, falta materna, sufrimiento… Su padre murió, posiblemente no sepa ni porqué. Se configuró a través de la heroína, estableciendo circuitos neuronales diferentes, seguramente deficientes y que le abocaron a una falla del desarrollo en casi todos sus campos.

Lo criaron sus abuelos que, en su entendimiento, le pegaban por eso de enderezarlo. Él los quería, los quería mucho, y ellos a él parece que también, porque conserva cierta capacidad de dar cariño.

Si alguien lo mentalizó…. escapa a nuestro conocimiento, pero le cuesta tanto entenderse, sentirse y entender y sentir al otro… que podemos intuir que tuvo que sobrevivir a no ser casi visto. Pensamos que es egoísta, pero lo etiquetamos mal. Es una afección en la empatía, derivada de una escasa mentalización; si aprendemos a ver y entender a los demás a través de la mente prestada de nuestras figuras de referencia, él no tuvo esa suerte.

Los abuelos también murieron, uno detrás del otro, tan rápido que no le dio tiempo a integrar nada más. Todavía hoy cuenta diferentes historias sobre la muerte de su madre. Yo tuve suerte, me tocó una cálida. Presenta un estado disociativo en el que sus diferentes partes hacen lo imposible por permitirle seguir sobreviviendo. Lo protegen del horror mas absoluto, del dolor que ha tenido que suponer una vida de negligencia y ausencia parental

Si el bloqueo ha sido grande, y no se han dado las condiciones para que se resuelva, puede alterarse el acceso a estas memorias…Cuanto mas pronto ocurre, más prolongada fue la situación, mas implicadas estuvieron las personas más cercanas, más probable será que nos veamos ante mayores niveles de bloqueo. Con el tiempo la niebla puede cubrirlo todo. Anabel González.

Podía haber sido cualquiera de ellos, no conozco ninguno que haya tenido una infancia feliz, pero fue él, capitaneando aquellos aviones, quien me despertó de mi letargo. Ante una historia de vida así…. ¿Iba yo a colaborar en algo con mis 39 hojas de normativa?

Ya llevaba un largo tiempo de duda, de sentirme egodistónica en mi asiento, me parecía no tener norte, haberme dejado encerrar en la jaula de las ratitas de Skinner. Y lo peor de todo, no encontraba mi esencia.

Responder con “castigos, respuestas o consecuencias” a las conductas “disruptivas” … no parecía que conllevase una mejora de casi nada. Intentábamos domar cocodrilos a golpe de leyes y protocolos que un cocodrilo no sabe ni quiere leer.

La situación fue mejorando con el paso del tiempo; las 3 P de Maryorie; Paciencia, Permanencia y Perseverancia fueron engordando su alma a la vez que la estabilidad, la seguridad y el cuidado fueron engordando su cuerpo.

Desde la constatación de ciertos adultos lo suficientemente estables para él, fue elaborando sus relaciones, que siempre tuvieron un punto de desconexión, de congelación… de mirada tal vez perdida.

Le propuse realizar con él mis practicas de fin de diplomado, la Evaluación Comprensiva; le gustó mucho la idea y lo cerramos todo a cambio de una tableta de chocolate con fresas, un lujo ilegal en aquel dispositivo. También me dio un abrazo que me fisuró una costilla… son las cosas de aprender a abrazar con 80 kilos de peso.

Trabajamos duro, hizo un esfuerzo enorme, quería regalar al resto de chicos que llegaran su experiencia. Se mostró generoso con todos y sobre todo conmigo, haciéndome dar un giro de 180º al trabajo que realizo en el sistema de reforma.

Hubo momentos muy duros, el que más cuando el canal al que yo llamo de “banda ancha” para espanto de Wallin, se llenaba de historias no habladas, de dolor y porqué no confesarlo... de mi ser nueva en aquella forma de mirar.

Los resultados eran abrumadores. En resumen, nacer en circunstancias muy difíciles, siendo víctima de la incompetencia parental mas severa, del propio trauma de sus generaciones anteriores, de la deprivación social, de la pobreza y de la falta de recursos sociales, configuran un niño física, psicológica, emocional y moralmente dañado en casi todas sus áreas de desarrollo.

Los niños maltratados que no reciben una protección adecuada y coherente pueden manifestar sus sufrimientos con comportamientos violentos hacia los demás o hacia ellos mismos muchos años después. Jorge Barudy.

Nos comimos aquella tableta de chocolate, la más grande que encontramos… y todavía hoy no me explico que nos salvo de una indigestión segura.

Y en el celebrar de aquel espacio que habíamos conseguido, de matriz, de respeto, de conexión… recordamos aquella flota de aviación militar del primer día. Y decidimos qué podíamos cambiar aquella acogida.

Entender que quien llega puede ser visto más allá de las conductas que presenta… incluso entendiendo precisamente esas conductas como consecuencia de todo lo vivido, nos posibilita impregnar nuestro trabajo de una filosofía humanista, más personal, mas autentica y más liberadora.

¿Qué pasaría si cuando entras en un centro, cargado con tu propio sufrimiento, en vez de coserte a normas, aislamiento y rigidez… te explicasen tus propios compañeros cómo se sintieron cuando estuvieron en tu lugar validando todo aquello por lo que estas pasando?

Se llamó BesarkaTUz (AbrazandoTE) y participaron chicos y chicas de protección y reforma; todos ellos con muchísimas ganas de ayudar a los que llegan, demostrando y mostrando una generosidad infinita sobre quienes son y lo que han vivido.

Creamos un cuaderno con todas sus experiencias, AcogiéndoTE, cuyo objetivo es acompañar a los adolescentes y niños que por un motivo u otro dejan sus casas y tienen que ingresar en un centro, un piso o un nuevo hogar desconocido para ellos. Sentirse comprendido, acogido y visto puede suponer un comienzo totalmente diferente.

AcogiéndoTE supone un cambio de mirada en nuestro quehacer, en nuestra experiencia y en nuestro día a día. Los profesionales también están llamados a cuestionar sus visiones, sus antiguos aprendizajes y sus actuaciones. Es una herramienta que las personas con las que trabajamos nos regalan para hacernos mirar más allá, para hacernos avanzar y comenzar un camino basado en los buenos tratos.

Le conté todo esto el último día que estuve con él. Le pedí permiso para publicar parte de su historia (obviamente cambié los aspectos importantes que pudieran identificarlo). “Para eso lo hicimos Patri, para ayudar, para que otros niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación bien difícil, se sientan sentidos”

“¿Puedo ir contigo a presentarlo?” me preguntó. “Me pondré la gorra que tanto me gusta. No se si hacia delante o hacia atrás, nunca a un lado… que yo no soy ningún moñas”.

NO. NO LO ERES. Eres un superviviente, con una capacidad resiliente envidiable. A tu manera, me abriste un mundo. GRACIAS.


BIBLIOGRAFÍA

Winnicott, D.W. (1991). Deprivación y delincuencia. (4ª reimpresión, 2005). Buenos Aires, Argentina. Paidós.

Rygaard, N.P. El niño abandonado. (2008). Barcelona, España. Gedisa.

Barudy, J y Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia. (4ª reimpresión 2009). Barcelona, España. Gedisa

Martínez de Mandojana, I. (2017) Profesionales portadores de oxitocina. Los buenos tratos profesionales. Madrid, España. El hilo ediciones

González, A. (2017) No soy yo. 

Rhodes, J. (2015) Instrumental. (7ª edición 2016)). Barcelona, España. Blackie books.

Bessel van der Kolk, M.D. (2014). El cuerpo lleva la cuenta. (2015). Barcelona, España. Editorial Eleftheria

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