lunes, 17 de junio de 2013

Psicoeducación para familias adoptivas y acogedoras. Las funciones ejecutivas: herramientas para desarrollarlas (IV y final)

Con esta entrada, ponemos punto final a esta serie de posts que nos han orientado y enseñado acerca de las funciones ejecutivas. Hoy nos corresponde finalizar el paso 5 y el paso 6 de este programa propuesto por Blaustein y Kinniburgh en su libro: “Treating traumatic stress in children and adolescents” Una auténtica joyita porque es un manual que aborda un plan de tratamiento completo para niños traumatizados dividiendo el trabajo a hacer en distintos bloques, secuencialmente, e implicando en el programa también a las familias y profesionales. Ofrece, además, un material psicoeducativo fantástico para trabajar con el menor de edad y las familias cada uno de los bloques. También para grupos de niños y adolescentes.

Para que el niño (a partir de los nueve/diez años es ideal este trabajo) o el adolescente puedan monitorizar su propio proceso interno con el fin de que guíen sus conductas hacia actuaciones que supongan un mayor manejo de sus emociones e impulsos, necesitan aprender a tomar conciencia sobre cómo es este proceso de planificación en la toma de decisiones. Algo que nosotros hacemos de una manera más rápida, ellos precisan aprender a darse cuenta y hacerlo de una manera consciente, con el fin de que puedan hacer opciones reflexionadas, evaluando las consecuencias y comprobando los resultados. Estamos, en suma, potenciando sus lóbulos frontales.

Soy consciente de que, quizá, sea un programa más pensado para que lo ejecuten los profesionales que las familias. Éstos pueden extraer de este programa grandes utilidades. Pero creo que las familias pueden también aprender, al menos, la esencia de cómo hacer un proceso guiado que acompañe en la planificación y regulación de la conducta ante situaciones desafiantes que a los menores de edad se les presentan en la vida cotidiana.

Continuaremos refiriéndonos a este libro en lo sucesivo porque es excelente Agradezco desde estas líneas a Maryorie Dantagnan por haberme informado de su existencia; las “picadas “de Maryorie son siempre magníficas. Lástima que para los que no sepan inglés no esté disponible en castellano.

Paso 5. Evaluar todas las posibles consecuencias (buenas y malas) de cada solución y después hacer una elección.

Todas las opciones tienen consecuencias, buenas y malas. “Cada elección que hacemos tiene consecuencias –algunas veces éstas son buenas, otras veces no tan buenas, y algunas veces ambas- Si tú decides ayudar a tu madre en las tareas del hogar ambos os podéis sentir mejor pero podrías no tener tiempo para ver tu serie favorita. O si decides golpear a alguien, podría hacerte sentir mejor, pero probablemente te veas envuelto en problemas”

Hacer una opción. “Algunas veces no hay una opción perfecta. Normalmente podemos darnos cuenta de qué elecciones buenas hay, basándonos en lo que quieres que ocurra o en lo que quieres que no ocurra”

Objetivo: Apoyar al niño en la evaluación de los resultados de tal modo que él sea capaz de elegir las soluciones al servicio de los objetivos acordados

Cómo:

Paso 5.1. Evaluar cada una de las posibles consecuencias para cada idea generada.

Trabajar con el niño para evaluar cada idea de la lista. Es importante reconocer que la mayoría de las opciones tienen ambas –potencialmente- consecuencias positivas y negativas.

Prestar atención a las consecuencias inmediatas y futuras. Ayudar al niño a pensar no simplemente en lo que pasará en el momento sino lo que puede ocurrir más tarde como resultado de la opción.

Ir a través de este proceso para todas las soluciones que el niño haya generado.

Paso 5.2. Basándonos en las consecuencias potenciales, ayudar al niño a hacer una opción.

Ayudar al niño a activamente examinar todas las opciones. “Dada una situación, el objetivo, la posible recompensa y las posibles consecuencias, ¿cuál parece ser la mejor opción para ti ahora?”

Ayudar al niño a examinar combinaciones: “Algunas veces, la mejor opción supone hacer diferentes cosas. Por ejemplo, uno de los objetivos puede ser expresar tus sentimientos y otro buscar apoyo. ¿Tiene más sentido escoger opciones que te ayuden a ambas cosas o necesitas priorizar una sobre la otra?”

Nombrar las consecuencias de las opciones negativas, pero no implicarse en una lucha por el poder. Ser conscientes de que los niños pueden seleccionar una opción negativa, incluso después de haber hecho este proceso. Reconocer que esta puede ser la elección que a él le gustaría realmente llevar a la práctica, pero incidir en que hacerla significará que él tendrá que aceptar las consecuencias. Enfatizar las consecuencias incrementa la toma de conciencia y la responsabilidad y el control personal. Algo que vengo observando que sucede con mucha frecuencia en mi trabajo con las familias es que éstas no permiten que los niños o jóvenes experimenten y aprendan de ello. Quieren, por sobreprotección, que los niños elijan lo que las familias desean (a veces la elección de la familia es más sensata) Pero no permitimos el aprendizaje ni que la consecuencia enseñe.

Ayudar al niño a ser realista en su cálculo o estimación. Algunas opciones suenan como positivas pero serán difíciles de implementar. Por ejemplo, en la elección de un problema que tiene que ver con un conflicto entre iguales, un niño decide que la mejor alternativa es “no ponerse furioso” Entonces podemos:

Normalizar la emoción. “Bien, yo creo que es realmente difícil tener a alguien al lado gritándote y no sentirte un tanto furioso. ¿Recuerdas que hemos hablado acerca de que es bueno tener todos los sentimientos para poder hacer opciones adecuadas? Tratar de apartar tus sentimientos no es realmente bueno para ti, porque tus sentimientos llegarán por otras vías o caminos.”

Identificar una manera segura de afrontar o manejar la emoción y todavía poder alcanzar el objetivo. Para situaciones que implican dificultades con el afecto, integrar estrategias que suponen habilidades de auto-regulación (ya las vimos en otro post de psicoeducación) dentro del proceso de elección de alternativas.

Paso 6. Implementar y evaluar las soluciones y revisarlas según sea necesario.

Enseñar al niño a:

Hacer una prueba. “Nosotros nunca sabemos cuándo es la mejor opción, y no siempre prevemos lo que va a ocurrir. Algunas veces tenemos que experimentar. Eso significa escoger la que pensemos que es la mejor solución y hacer una prueba”

Evaluar los resultados. “Una vez que hemos probado algo, nosotros podemos decidir si hicimos la elección correcta. Nosotros podemos siempre retroceder e intentar algo más o escoger una solución diferente la próxima vez”

Objetivo: Apoyar al niño a implicarse activamente en las elecciones y luego reflejarle acerca de ello.

Cómo:

Paso 6.1. Proceder o llevar adelante la opción

El objetivo aquí es que los niños implementen la opción que ellos han hecho. Esto es, en muchos sentidos, el paso más difícil. A los niños les resulta difícil generalizar del espacio seguro con nosotros a la vida real.

Anticipar: Trabajar con el niño la identificación de los factores que incrementarán la posibilidad de éxito, así como los posibles obstáculos. Ayudar al niño a pensar en las maneras de incrementar los factores positivos y reducir o afrontar los obstáculos.

Rol-palying. Se puede hacer con el niño un juego de papeles, ayudando a practicar realizando la opción elegida. Usar el rol-playing para actuar diferentes escenarios y resultados.

Hacer equipo. Ayudar al niño a obtener éxito captando otros recursos. Darle sugerencias al niño como: “¿Con quién estaría bien hablar para que te ayude con esto?” Podemos implicar a profesores, educadores, cuidadores u otras personas de la red del niño para que apoyen la puesta en práctica.

Experimentar. Para evitar desalentarse si no sale bien, tratar de verlo como un experimento del cual podemos aprender. Enseñar al niño que nadie puede predecir completamente los resultados de una nueva acción o conducta. Los niños pueden observar los resultados y después informar.

Paso 6.2. Evaluar los resultados y revisarlos según sea necesario.

En las situaciones en las que el niño vaya a intentar una nueva solución, es importante echar un vistazo a lo que pasó. Celebrar los éxitos.

Incluso si la opción no funcionó, reforzar cualquier intento que el niño haya hecho para implementar una solución positiva.

Si la opción implementada no fue satisfactoria, trabajar con el niño para identificar críticamente y evaluar posibles obstáculos. ¿Sucedió que la solución no era la adecuada? ¿Era el momento? ¿Sucedió que los sentimientos del niño fueron tan fuertes que éste no pudo recordar la opción en el momento? Ayudar de nuevo a encontrar soluciones.

Esta psicoeducación también nos interpela sobre la gran necesidad que tienen nuestros niños de que les proporcionemos herramientas y les enseñemos a llevarlas a la práctica. Para ello precisamos dedicarles tiempo, tener paciencia, perseverancia y gestionar nuestras propias emociones como padres y madres.

Espero que os haya gustado, y que os sea útil.

En un futuro, volveremos a tratar este tema de las funciones ejecutivas, y el de la psicoeducación también.

Hasta la semana próxima / Urrengo aste arte. Cuidaos /zaindu