jueves, 14 de agosto de 2008

Hijos adoptivos y apego desorganizado (II)

Continuamos con la segunda parte del serial. Bien. El apego desorganizado es un patrón relacional que el niño interioriza como consecuencia de su necesidad de adaptación a una interacción en la que los malos tratos han sido repetidos y continuados en el tiempo. Como Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan sostienen, lo que caracteriza la vida psíquica de estos niños es la vivencia de un profundo terror. Han vivido una auténtica paradoja, pues sus cuidadores –de quienes esperan cuidados empáticos- son los que originan los golpes, los gritos, los insultos, la falta de cuidados físicos, el abandono durante largas horas… La paradoja reside en que estos niños no pueden escapar ni desarrollar conductas de aproximación hacia sus cuidadores, pues ambas pueden ser castigadas. Cuando se estudió la conducta de los bebés cuyo apego era desorganizado, se observó (en el paradigma de la situación del extraño, un test diseñado, simple e ingenioso, en el cual la madre y el niño de 1 año son introducidos en una sala de juego, la madre deja la habitación dos veces durante tres minutos a lo largo del test, y se observan las reacciones del niño cuando la madre sale de la habitación y cuando regresa. Estos modelos –y he aquí el dato sorprendente- persisten hasta la edad adulta en el 70% de los niños y parece que se traspasan de una generación a otra a través del comportamiento de apego de quienes cuidan del niño) el niño no reacciona ni a la separación ni a la reunión con ningún modelo coherente. Parece “congelado” en una posición rígida, aferrado a su madre pero sin mirarla, volviendo la cara. Este modelo parece estar relacionado más adelante con trastornos de la personalidad y otros problemas. Aproximadamente el 15% de los niños de 1 año muestra el modelo desorganizado

Los niños que desarrollan este patrón de apego han vivido condiciones de vida extremas (hambre, aislamiento, falta de estimulación cognitiva, sensorial, afectiva, lúdica...) y/o muchos cambios de cuidadores, malos tratos físicos... y/o no han podido desarrollar una relación positiva, continua y estable en el tiempo, con una figura adulta. No todos los niños con apego desorganizado van a desarrollar un trastorno del apego, pero sí tienen muchas probabilidades aquellos que suman a sus espaldas biografías muy traumáticas, y cuando el daño se sufre en una etapa sensible como es la que va de los 0 á los 3 años.

En la niñez, presentan alteraciones en la regulación emocional, el control de los impulsos y el control de la agresividad. La conducta agresiva se constituye casi en una estrategia relacional para defenderse del profundo terror a ser dañado que invadió su vida psíquica. Incluso aunque luego se inserten en un entorno familiar normalizado, afectivo y normativo, como son unos padres adoptivos, su cerebro emocional, por así decirlo, recuerda lo que tuvo valor de supervivencia y las conductas que mencionamos no desaparecen. A pesar de que los acontecimientos traumáticos no están ya presentes, éstos viven en la mente del niño. No hay que olvidar que van a traer a la relación con los padres todo lo que interiorizaron en su vida pasada. Por seguir una metáfora, la mochila que acarrean en su espalda la van a vaciar con nosotros. Pero recordemos que no saben relacionarse de otro modo porque es lo que aprendieron.

El tratamiento psicoterapéutico –y en ocasiones psiquiátrico- debe de ponerse en marcha cuanto antes. Los padres trabajarán en estrecha relación con el profesional.

Más pautas que consideramos útiles en la educación de los niños con apego desorganizado: (1) Estructurar su ambiente al máximo y trabajar las pautas cotidianas primero bajo la presencia directa de los padres. Ejemplo: Si se han de lavar los dientes, hay que indicárselo y hacerlo primero los padres descomponiendo la tarea en pequeños pasos. El niño repite después cada paso. Esto se ensaya varias veces. Posteriormente, el niño puede empezar a hacerlo solo, pero con los padres a su lado. Finalmente, se les puede dejar solos (dándoles incluso nuestra foto, pues los casos más graves sólo pueden tener conciencia de sí mismos si estamos presentes nosotros físicamente) El horario del día debe de ser organizado, con pocos imprevistos y anunciado con inmediatez, hablándoles en términos de futuro inmediato (2) El rendimiento escolar. Muchos niños tienen una inteligencia normal, pero presentan problemas de concentración, o excesiva inquietud, impulsividad, retraso del lenguaje, retraso en la maduración de funciones psicológicas básicas… debido al ambiente carente de estimulación. Por lo tanto, la colaboración con su profesor debe de ser constante. Lo que no se aprendió en su momento requiere mucho tiempo, paciencia y grandes dosis de cariño y firmeza para aprenderlo después. No olvidemos nunca adaptarnos a su nivel. Todo lo demás será estresar al niño y hacerle sentir emocionalmente afectado porque no puede colmar las expectativas del adulto. ¡Ocurre muchas veces que se sobreestiman las capacidades de estos niños! No es imposible pero el grado de recuperación no puede ser como si nada hubiera ocurrido. Los niños más dañados requerirán de objetivos menos ambiciosos –aprender a leer y escribir, comprender textos sencillos y manejarse con las operaciones matemáticas básicas- En todos los casos el aprendizaje debe ser muy operativo –usando técnicas multisensoriales y con una finalidad funcional, que puedan verle la aplicación-. Muchos de los contenidos que se programan, sobre todo para los que más retraso presentan, son, en mi experiencia, inútiles a todas luces. El estudio debe ser diario, a tiempos cortos y con la presencia de los padres.

En el próximo capítulo volveremos con otras estrategias de intervención, esta vez ante la conducta agresiva y las mentiras; dos de los aspectos que suelen preocupar, y con razón, a los padres.

Para una revisión sobre la teoría del apego, os recomendamos este enlace.

http://www.monografias.com/trabajos17/estilos-de-apego/estilos-de-apego.shtml

9 comentarios:

Gemma dijo...

"Yo juego y tú me miras", solía decir mi hijo, algo que me desconcertaba pero que sugería que si yo no le miraba él no existía.

Maria Durga dijo...

Estimado Jose Luis, aqui estoy nuevamente, para aprender.
He visitado el enlace que recomienda y no sabe cuanto se lo agradezco. De momento sólo he visto una parte, pero por la cuenta que me trae, pronto lo habré visto todo.
Me pregunto muy amenudo cómo es posible que yo, una ciudadana normalita tenga acceso a toda esta infomación tan valiosa y sin embargo otras personas que pienso deberían conocerlas, no la conocen; o sí, y no les intersa aplicarla.

Me apasiona este tema. Siento que los niños son sagrados y todos deberíamos cuidarlos, protegerlos y por sobre todo, respetarlos en su integridad y dignidad.

Mi interés aunque comienza por un niño en particular, se extiende a la infancia en general, y me explico José Luis:

En mi familia hemos tenido en acodida a un precioso bebé, el acogimiento terminó de manera triste y pienso que traumática para él sobre todo.

Nació con síndrome de abstinencia a las drogas y le retiraron la tutela a sus padres. Dado su lamentable estado de salud, quedó hospitalizado durante un mes. De ahí lo envian a una institución de menores.Al cabo de 20 días lo vuelven a hospitalizar por un periodo de 10 días, vuelta a la institución, al cabo de un mes lo vuelven a ingresar en un hospital durante quince días y vuelta a la institución.
Cuando estaba a punto de cumplir 5 meses nos lo entregan en acogida permanente dadas sus características personales y familiares. Desde ese momento y durante casi cuatro meses visita a sus padres biológicos en un punto de encuentro asignado por la Administración, dos tardes por semana y dos horas cada tarde; luego, las visita fueron suspendidas cautelarmente por la propia Administración.
A partir de ese momento el niño comenzó a desarrolarse feliz y sanamente, superando todas sus deficiencias físicas y psicológicas según su pediatra.
Se convirtió en un niño sano, fuerte, alegre y de una inteligencia poco común, integrado totalmente en nuestra familia y ambiente.
Cuando el niño contaba dieciocho meses de edad, año y medio, de un dia para otro nos comunican que se va en adopción y a un niño que no conoció mas familia que la nuestra, hemos tenido que dejarlo engañado en un frio despacho y su vida en segundos desapareció para comenzar una nueva.

Muchas cosas no han sido claras en este asunto, y hemos decidido denunciar ante la justicia, pronto tendremos el juicio. Pero no es de esto de lo que deseo hablar, sino de la manera en que fue tratado el niño.

¿Comprende mi interés en estos temas José Luis? Nosotros siempre hemos sabido que la estancia del niño era temporal, pero jamás se nos dijo que la despedida sería de forma tan salvaje, todo lo contrario.

Hemos emprendido una lucha, queremos demostrarles que hay otras formas de hacer las cosas; a este niño ya le han dañado, pero en la medida de lo posible que por favor! no vuelvan hacerlo a otros.

No quiero ni pensar en lo que este pobre niño ha sufrido, cuando se vio abandonado por los que él consideraba sus padres en un frio despacho.

Usted dice que trabajó en Menores ¿hacian así con los niños? ¿qué consecuencias presentes y futuras puede ocasionar este trato en su personalidad y en su vida?

Yo deseo otro mundo, y mientras pueda, lucharé por él.

Disculpe mi extensión y muchas gracias por la labor tan magnífica que está desempeñando. El mundo en general y los niños en particular se lo agradecerán.

Abrazos.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Estimada María: Comprendo y me solidarizo con tu dolor. Es tremenda la historia que has tenido que vivir, y no digamos el niño, el bebé, que como dices es quien sufre las consecuencias. A una edad en la que ya comenzaba a interiorizar vuestros cuidados y buenos tratos, deciden llevarle de adopción a otra familia, rompiendo ese vínculo con vosotros que estaba siendo reparador. Si con vosotros estaba bien el niño, ¿por qué decidieron darlo en adopción? ¿No podían haberos ofrecido a vosotros esa posibilidad? Es cierto que los acogimientos familiares a veces son temporales, pero la mayoría son permanentes y en ocasiones preadoptivos. El vuestro podía ser claramente un caso de adopción. Cuesta mucho comprenderlo sí, sobre todo separar a un niño a esa edad con lo sensibles que son a esas separaciones, las huellas que dejan. Máxime en un bebé con daño intrauterino. Es incomprensible, María, la verdad. Animo y adelante.

Saludos,

José Luis

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Gema: Ese juego l osuelen hacer los niños. Se lo pasan muy bien y les sirve para ir desarrollando la conciencia de sí mismos, la noción de permanenecia (algo/alguien existe aunque no esté presente) Noción que los niños víctimas de mal trato tienen infradesarrollada.

Saludos,

José Luis

monica orrego dijo...

Hola necesito ayuda, quiero adoptar a un bebe pero yo no tengo problemas de fertilidad ni mi esposo aun llevamos 6 meses de casados pero yo adoro a los niños y no me muero por tener uno biológico, yo podria tener lo que fueran adoptados igual para mi serian mis hijos, pero mi familia no piensa así y me confunden ya que dicen que cuando tenga el mio bilógico no querre igual al que adoptamos y no creo que sea verdad pero nose como probarlo tampoco, que hago??? que es mejor? tener el propio primero y luego adoptar o alrreves o no adoptar ya que puedo tener hijos?? que sera mejor?? necestio ayuda!!!!

graciass

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

La maternidad adoptiva no es menos que la biológica. Los hijos adoptivos son tan propios como los biológicos. Tu familia dice que no querrás al hijo asoptivo tanto como al biologico, pero aqui lo que importa de verdad es lo que TU digas y sientas. Por otro lado, la maternidad adoptiva requiere ser consciente de que es una medida de protección a un
menor que fue abandonado. Eso supone hacerse cargo de un niño que tiene una historia que puede ser traumática. Hay que prepararse para ello y verse idóneo para atender al niño en las necesidades especiales que pueda presentar. Además, debes de obtener la idoneidad como madre para adoptar. Ante las dudas para la maternidad (biológica o adoptiva) conviene despejarlas. Si necesitas aclararte acude a un psicólogo/a. Saludos.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

La maternidad adoptiva no es menos que la biológica. Los hijos adoptivos son tan propios como los biológicos. Tu familia dice que no querrás al hijo asoptivo tanto como al biologico, pero aqui lo que importa de verdad es lo que TU digas y sientas. Por otro lado, la maternidad adoptiva requiere ser consciente de que es una medida de protección a un
menor que fue abandonado. Eso supone hacerse cargo de un niño que tiene una historia que puede ser traumática. Hay que prepararse para ello y verse idóneo para atender al niño en las necesidades especiales que pueda presentar. Además, debes de obtener la idoneidad como madre para adoptar. Ante las dudas para la maternidad (biológica o adoptiva) conviene despejarlas. Si necesitas aclararte acude a un psicólogo/a. Saludos.

Anónimo dijo...

Hola José Luis, acabo de descubrir tu blog y me he decidido a escribirte y hacerte una pregunta.
Te comento, tengo una hija adoptada que llegó hace 2 años con 8 años y tiene una costumbre que tu has descrito en el post. Cuando va a algún sitio y no estoy yo, tiene que llevar una fotografía en la que estamos las 2; es más a veces estando yo en casa se ha metido con mi foto al baño para ducharse.
Comentarte que el padre no puede tocarla ni rozar nada que sea de ella ya sean libros, ropa, etc. aunque luego tenga una relación con él estupenda de charlas, juegos, etc.
Me han comentado que puede tener problemas de apego... Un apego inseguro conmigo y que con el padre que no tiene ningun apego...
¿Están en lo cierto? ¿Tengo que ponermes en mano de un terapeuta? Agradecería mucho tu opinión.

José Luis Gonzalo dijo...

Hola, gracias por tu comentario. Entiendo vuestra preocupación, pero, no obstante, siempre os digo que las consultas personales no son objeto de este foro. Además, es muy dificil orientar y diagnosticar sin un conocimiento directo de vosotros y de la niña. Una niña adoptada a los 8 años, si hay una historia de pérdidas y traumas diversos, con esos indicadores podría (insisto, podría, esto no se puede saber sin consultar. Sólo con indicadores no se puede diagnosticar)tener trastorno o problemas de apego. Si tenéis dudas, consultadlo. Una valoración con un profesional os puede aportar más información, un diagnóstico y decidir qué conviene hacer.

Saludos cordiales,

José Luis