lunes, 2 de febrero de 2026

"¿Es el abandono la primera forma de amenaza?" Resumen en español del artículo de Karlen Lyons-Ruth publicado en la revista Attachment and Human Development (Apego y Desarrollo Humano)

Uno de los últimos números de la revista Apego y Desarrollo Humano está dedicado a rendir tributo a la Dra. Karlen Lyons-Ruth y a toda una vida profesional destinada a la investigación sobre la enorme trascendencia que tienen los dos primeros años de vida del ser humano, y a las complejas intersecciones entre apego y desarrollo del cerebro. La Dra. Karlen Lyons-Ruth es una eminencia en su campo de trabajo y sus contribuciones, científicas, son de una enorme trascendencia para la psicoterapia individual, la psicoterapia padres/hijos y la protección a la infancia. 

Dra. Karlen Lyons-Ruth

En el año 2022, la Dra. Karlen Lyons-Ruth aceptó nuestra invitación para participar como ponente en las V Conversaciones sobre Apego y Resiliencia que bianualmente celebramos en San Sebastián desde el año 2013. Fue un privilegio poder aprender con ella directamente, aunque al final un accidente le impidió viajar y estar físicamente con nosotros, participó online. Pero su cercanía y trato atento y amable facilitaron el encuentro y la conexión entre nosotros. 

El blog Buenos tratos, con motivo de su visita a San Sebastián (España) le entrevistó y dejamos constancia de ello en esta entrada:

http://www.buenostratos.com/2022/03/entrevista-la-dra-karlen-lyons-ruth.html

Buenos tratos se quiere sumar a este homenaje que le rinde la revista Apego y Desarrollo Humano traduciendo al español la introducción que esta realiza sobre ella, con unas palabras de Howard Steele. Y también dando a conocer un resumen de un artículo escrito por Karlen Lyons-Ruth que recoge una exhaustiva investigación sobre los efectos del abandono en el desarrollo del bebé y su impacto neurobiológico y transgeneracional.

Considero que los resultados y conclusiones son muy relevantes, y su difusión verdaderamente importante porque su conocimiento nos puede conducir a promover políticas preventivas y protectoras de la infancia. Por encima de visiones familiaristas, que priman el mantenimiento (o el retorno) del bebé o del niño a toda costa con sus padres o cuidadores, artículos como el de Lyons-Ruth, a nuestro juicio, ponen el acento en que si esto no es posible (porque está en riesgo la integridad y la salud del bebé y el preservar su sano neurodesarrollo) es necesario neuroprotegerlo. El Derecho a un buen vínculo es lo que debería de primar, y el interés superior de la persona menor de edad radica en la defensa de este derecho.

También creo que debe de alertarnos en cuanto a que el abandono, tal y como lo describe la Dra. Karlen Lyons-Ruth, es una de las formas de maltrato que repercuten de manera severa en el neurodesarrollo. Un maltrato físico y emocional moviliza a los adultos que rodean al niño y se notifica a los servicios sociales más fácil y rápidamente su situación, cuando es detectada. Pero las secuelas que el abandono o la negligencia dejan en los niños (si no conllevan síntomas externalizantes, y a veces sucede así) pueden generar síntomas internalizantes (que pueden no asociarse con el abandono) o incluso sobreadaptaciones valoradas socialmente como la complacencia, el perfeccionismo u otros rasgos obsesivos. La Dra. Karlen Lyons-Ruth pone el acento precisamente en la falta de cuidado, en lo que no se hace, para dar a conocer los efectos que dicha falta tiene en el cerebro. La sociedad no tiene interiorizado que descuidar es una de las principales amenazas que un bebé puede sufrir, ni tampoco las consecuencias que tiene para su desarrollo. Espero que este artículo entregue los fundamentos científicos y motive a todos los agentes políticos, sociales, sanitarios y educativos que lo conozcan a promover los cuidados de calidad en el bebé. Si nos ocupamos de los bebés, contribuimos a crear una sociedad mejor en el futuro. 

Los datos del último informe de la Fundación ANAR, de noviembre de 2025, nos alertan de unas cifras muy elevadas de personas menores de edad que sufren violencia:

59.616 niños/as y adolescentes fueron ayudados por el Teléfono/Chat ANAR de la Familia y los Centros Escolares entre 2019 y 2024, gracias a las 89.411 peticiones de ayuda realizadas por parte de personas adultas. En estos 5 años se registró un incremento del 17,3% de los casos.

Para poder ayudarles se requirieron 16.865 intervenciones por situaciones de emergencia y extrema gravedad, así como 209.290 derivaciones a recursos de infancia de toda España.

Los menores de 10 años suponen el perfil más vulnerable, ya que el 70% sufren algún tipo de violencia (maltrato físico, maltrato psicológico/emocional, abandono, agresión sexual, violencia de género, entre otros).

Principalmente llaman las mujeres (78,2%), destacan las madres, que suelen contactar preocupadas por la violencia que padecen sus hijos/as.

El 69,1% de los/as menores de edad por quienes piden ayuda las personas adultas no recibe ni ha recibido tratamiento psicológico, dato que se agudiza en los menores de 10 años (hasta el 75,5%).

La mayoría de los problemas detectados presentan alta cronicidad y severidad.

Os dejo con el artículo de la Dra. Karlen Lyons-Ruth.

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Introducción de Howard Steele

The New School for Social Research

En la Conferencia Internacional sobre Apego, celebrada en julio de 2024 en Rouen, Francia, Karlen Lyons-Ruth fue ponente principal y recibió un premio a la trayectoria profesional otorgado por la Society for Emotion and Attachment Studies (SEAS). Este número de Attachment and Human Development incluye, como primer artículo, un recorrido por la destacada carrera de Karlen a lo largo de décadas en Boston. La propia Karlen ofrece aquí una visión de conjunto de una trayectoria brillante que permanecerá como testimonio de su mente creativa, su perseverancia y sus importantes hallazgos sobre el apego, las experiencias adversas en la infancia y las medidas neurobiológicas que ponen de relieve cuán vulnerables son los dos primeros años de la vida humana, así como el impacto del abandono tóxico en la vida infantil.

Karlen muestra, a partir de datos de más de 175 madres, que aquellas que descuidaban a sus bebés se asociaban con respuestas de estrés elevadas y con volúmenes aumentados de la amígdala en sus hijos durante la infancia. Este hallazgo converge con un número considerable de estudios en roedores que respaldan la relevancia de un cuidado materno bajo o impredecible en el desarrollo de una respuesta de estrés elevada que persiste hasta la edad adulta. Esta trayectoria evolutiva adversa contrasta con cinco décadas de investigación en apego, que han subrayado reiteradamente la necesidad del bebé de recibir respuestas rápidas y adecuadas por parte del cuidador ante su malestar, de modo que se promueva la seguridad del apego y se establezca una regulación óptima de la respuesta al estrés infantil, con beneficios a largo plazo en el bienestar social, emocional y cognitivo a lo largo del ciclo vital.

Karlen concluye sugiriendo que los patrones alterados de respuesta al estrés infantil y de desarrollo cerebral observados podrían ser prevenibles si se implementan intervenciones de apoyo dirigidas a mujeres maltratadas durante el embarazo y se mantienen a lo largo del periodo posnatal. Afortunadamente, existen múltiples intervenciones basadas en el apego, validadas y adecuadas para lograr este cambio esperanzador en la vida de padres e hijos. En resumen, esta revista tiene la fortuna de contar con un relato exhaustivo de la carrera vital de Karlen Lyons-Ruth, algo de lo que muchos colegas a los que ha mentorado con éxito no albergan duda alguna.

Para aquellos lectores que deseen conocer más sobre Karlen y su trayectoria, pueden consultar el libro de acceso abierto (gratuito) de Duschinsky (2025), Developments in Attachment Research, recientemente publicado, en el que dedica más de cien páginas a describir a Karlen Lyons-Ruth, el Harvard Family Pathways Study y el estudio Mother–Infant Neurobiological Development (MIND). Así pues, este artículo de Karlen puede considerarse una muestra representativa de todo lo que puede aprenderse de los dos estudios longitudinales que ha desarrollado y publicado ampliamente

Resumen ampliado del artículo

“Is neglect the first form of threat?”
Karlen Lyons-Ruth (2025)





El artículo “Is neglect the first form of threat?” de Karlen Lyons-Ruth constituye una contribución teórica y empírica de gran relevancia para la psicopatología del desarrollo, la teoría del apego y la psicotraumatología relacional. Su tesis central cuestiona de manera directa los modelos clásicos del estrés y la amenaza, tradicionalmente centrados en el daño físico, el ataque o la violencia explícita, y propone que durante los primeros años de vida la forma de amenaza más saliente para el sistema de estrés del ser humano es la falta de cuidado.

Desde una perspectiva evolutiva, Lyons-Ruth argumenta que la supervivencia del lactante depende absolutamente de la disponibilidad física y emocional del cuidador. En este contexto, la indisponibilidad, la retirada o la imprevisibilidad del cuidado no constituyen una adversidad secundaria, sino una amenaza directa para la vida. Esta premisa lleva a la autora a replantear el estatuto de la negligencia temprana, situándola como una amenaza primaria y fundacional, anterior en el desarrollo a la amenaza de ataque.

El artículo se apoya en los hallazgos del estudio longitudinal Mother–Infant Neurobiological Development (MIND), diseñado para examinar los mecanismos de transmisión intergeneracional del maltrato infantil a través de vías neurobiológicas, hormonales, conductuales y relacionales. Uno de los aportes centrales del trabajo es la diferenciación sistemática entre abuso y negligencia en la historia infantil materna, mostrando que ambas experiencias generan firmas psicobiológicas distintas tanto en la madre como en el lactante.

Los datos del estudio MIND indican que la negligencia sufrida por la madre durante su infancia se asocia, en la siguiente generación, con alteraciones tempranas y persistentes del sistema de respuesta al estrés del lactante. En concreto, se observa una mayor producción de cortisol, tanto basal como a lo largo de situaciones de estrés relacional moderado, así como volúmenes aumentados de la amígdala y el hipocampo durante los dos primeros años de vida. Estos efectos aparecen de manera consistente a lo largo del rango de edad estudiado, lo que sugiere que la negligencia materna infantil impacta en procesos neurobiológicos muy tempranos y sensibles al contexto.

Estos hallazgos convergen con una amplia literatura procedente de estudios experimentales en roedores, en los que un cuidado materno bajo, impredecible o inconsistente durante los primeros días de vida se asocia con una activación sostenida del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal y con alteraciones estructurales en regiones límbicas implicadas en la evaluación de la amenaza. Lyons-Ruth subraya que, aunque los modelos animales no son directamente extrapolables al desarrollo humano, ofrecen una base sólida para comprender cómo la falta de cuidado temprano puede organizar de manera duradera los sistemas de estrés.

Eje HPA


En contraste, el abuso materno en la infancia muestra un patrón psicobiológico diferente. Cuando se controla estadísticamente la negligencia, el abuso se asocia con una menor producción de cortisol infantil en contextos de cuidado negativo-intrusivo y con una reducción del volumen de la amígdala derecha que emerge principalmente durante el segundo año de vida. Este patrón sugiere la posible existencia de un periodo temprano de hiporreactividad al estrés frente a la conducta materna adversa, interpretado como un mecanismo adaptativo orientado a preservar el vínculo de apego con un cuidador potencialmente peligroso pero necesario para la supervivencia.

Uno de los aspectos más relevantes del artículo es el análisis detallado de las alteraciones tempranas de la interacción madre–lactante. Las madres con historias infantiles que incluyen negligencia, especialmente cuando esta se combina con otras formas de maltrato, muestran con mayor frecuencia conductas de retirada, desorientación afectiva y confusión de rol. Estas formas de disrupción interactiva se diferencian claramente de la conducta negativa-intrusiva, más estrechamente asociada a historias de abuso.

La retirada y la desorientación materna tienen un impacto particular sobre el lactante, ya que interfieren de manera directa en la comunicación afectiva contingente. El lactante se encuentra entonces con un cuidador que no responde de manera predecible ni sintonizada a sus señales, lo que limita su capacidad de regular el estrés a través de la relación. Los datos del estudio MIND muestran que estas formas de cuidado desorganizado se asocian con niveles elevados de cortisol infantil y con alteraciones en el desarrollo de regiones cerebrales sensibles al estrés.

A partir de este conjunto de resultados, Lyons-Ruth propone el Modelo de Saliencia Evolutiva del Desarrollo de la Amenaza. Este modelo amplía los enfoques clásicos de la amenaza al postular que distintas formas de peligro adquieren saliencia diferencial a lo largo del desarrollo. En la infancia temprana, la amenaza derivada de la falta de cuidado es prioritaria para el sistema de estrés, mientras que la amenaza de ataque o lesión adquiere mayor relevancia en fases posteriores del desarrollo, cuando el niño dispone de mayores recursos de autonomía.

Un elemento clave del modelo es que cada tipo de amenaza requiere respuestas adaptativas diferentes. Las respuestas clásicas de lucha, huida o congelación resultan inadecuadas ante la amenaza de abandono. En su lugar, el lactante despliega conductas de llamada, protesta, búsqueda de proximidad e hiperactivación del sistema de apego, orientadas a restablecer la disponibilidad del cuidador. Esta distinción permite comprender por qué la negligencia temprana se asocia con patrones relacionales caracterizados por hipervigilancia interpersonal, dependencia forzada o inversión temprana de roles.

El artículo tiene implicaciones profundas para la teoría del apego, en particular para la comprensión del apego desorganizado. Lyons-Ruth muestra que la desorganización puede emerger más tempranamente en contextos de retirada y falta de implicación que en contextos de hostilidad abierta. Esto sugiere que el miedo al abandono puede constituir un organizador más temprano y fundamental de la desorganización que el miedo al ataque.

Desde una perspectiva clínica, el trabajo subraya la necesidad de reconocer la negligencia temprana como una forma central de trauma relacional, a menudo invisibilizada tanto en la evaluación como en la intervención. Asimismo, destaca la importancia de identificar y apoyar a mujeres con historias de negligencia durante el embarazo y el periodo posnatal, dado que existen intervenciones basadas en el apego capaces de modificar la calidad del cuidado temprano y prevenir alteraciones duraderas en la regulación del estrés infantil.

En conjunto, el artículo propone un cambio de paradigma: comprender el trauma temprano no solo como exposición a eventos dañinos, sino como exposición a la ausencia de las condiciones relacionales necesarias para la supervivencia y la regulación. En este marco, el miedo al abandono emerge como una amenaza primaria, profundamente inscrita en la biología del desarrollo humano.