lunes, 3 de junio de 2019

Entrevista a Maryorie Dantagnan, ponente en las IV Conversaciones sobre apego y resiliencia infantil, a celebrarse en San Sebastián, los días 4 y 5 de octubre de 2019


IV CONVERSACIONES SOBRE 

APEGO Y RESILIENCIA 

INFANTIL

SAN SEBASTIÁN, 4 y 5 DE OCTUBRE 2019


Entrevista a 
Maryorie Dantagnan
Ponente en las Conversaciones.






Información e inscripciones: www.joseluisgonzalo.com/eventos


Me siento feliz de poder presentaros por primera vez en este blog, inspirado por ella, a mi querida profesora, amiga y colega Maryorie Dantagnan, psicóloga chilena y co-directora del Diploma de Postgrado en Traumaterapia Infanto-Juvenil Sistémica. Ella participará como ponente en las IV Conversaciones de Apego y Resiliencia Infantil, y tenía pendiente compartiros la entrevista que ha tenido a bien concedernos. Le agradezco enormemente que haya contestado a las preguntas que le he formulado, pues la agenda de Maryorie siempre está cargada de trabajo. He citado, referenciado, mencionado y explicado aportaciones suyas infinidad de veces a lo largo de los doce años de existencia de este blog, pues a ella debo mi formación. Pero hasta hoy nunca había aparecido por aquí para contarnos su experiencia personal y sus conocimientos y vasta práctica clínica. Por fin, ha llegado el día. Me siento entusiasmado porque los que me seguís en el blog y en las redes sociales, o en los cursos, talleres y conferencias que imparto, sabéis que le rindo tributo porque con ella he aprendido a ser mejor persona y psicoterapeuta infantil, algo verdaderamente complejo, una ciencia y un arte. 



Encontrarme con Maryorie en lo que fue el germen del actual Diplomado marcó un antes y un después en mi carrera y en mi devenir como persona. Ella transformó la manera que yo tenía de concebir mi trabajo y, en suma, mi mirada a la infancia. Solamente una persona como Maryorie Dantagnan solidaria y con valores humanos basados en el total respeto a los niños/as, puede ser una gran psicóloga y psicoterapeuta infantil. Además, es una apasionada de su trabajo, atesora amplísima formación y experiencia en psicología y psicoterapia especializada en niños/as y adultos traumatizados por los malos tratos (desde que comenzó trabajando con las personas más desfavorecidas por las desigualdades en Colombia, allá a mediados de los 80) y es una gran estudiosa y ávida lectora. Actualmente, compartimos esta pasión por los temas que nos mueven a mejorar cada día las vidas de los niños/as y adolescentes vulnerables y vulnerados. Es una suerte, un regalo de la vida haberla conocido y poder aprender cada día de ella construyendo, junto con todo el equipo docente, el proyecto de la Traumaterapia.

Cuando me preguntan por qué hice la formación de lo que hoy denominamos Traumaterapia, siempre contesto que no he encontrado en mis 25 años mejor psicóloga y psicoterapeuta, con una mirada que destila amor y respeto por los niños/as y con un modelo de psicoterapia especializado para los niños/as traumatizados que tiene la gran virtud de ser ecléctico pero integrador, estructurado por objetivos y metodología, que permite guiarte y fundamentar tu práctica con sentido y coherencia y no utilizar la técnica por la técnica. Es, sin duda, fruto de muchos años de trabajo. 

Maryorie Dantagnan se asoma hoy en estas páginas, y emocionado, os dejo con ella. Es un honor para mí presentárosla. Conoceréis un poco más sobre su persona y nos contará sobre el juego neurodramático, tema del que nos hablará en las IV Conversaciones.

Millones de gracias, Maryorie.

1. Maryorie, es la primera vez que participas en este blog. Te he citado muchas veces, pero nunca hasta la fecha habíamos tenido la oportunidad de que hablaras para nuestros lectores. Estamos encantados. Aunque yo creo que la mayoría de personas que siguen el blog te conocen. Me gustaría saber por qué decidiste hacerte psicóloga.

De niña, independientemente de mi relación con mis pares, tuve un especial interés por los niños, despertándome curiosidad e inquietud algunos de ellos, esto porque mis padres estuvieron siempre rodeados en sus trabajos con padres, madres y niños. Me encantaba reunirlos y hacer de profesora, supongo que eran los inicios de mi carrera profesional, porque estudié primero para ser maestra y no es de extrañar, teniendo una madre con una vocación extraordinaria para ello, cuya manera de mirar y respetar a los niños supongo también ha marcado mi historia. Cuando hice mi práctica docente me despertaban mucha curiosidad los niños que tenían dificultades para aprender, aún sin problemas cognitivos aparentes, disfrutaba más el patio con ellos que estar dentro de la sala, ¡como muchas criaturas creo yo! Y por circunstancias de la vida llegué a Colombia y tenía clarísimo que continuaría estudiando para mejorar mi manera de ayudarles y así decidí mi segunda carrera: psicología y por supuesto, en el área clínica.

2. ¿Desde cuando te interesas y dedicas tu vida profesional al tratamiento de las personas -niños, adolescentes y familias-  afectadas por el trauma de los malos tratos?

Aunque parte de esta pregunta ya la he contestado de alguna manera en la pregunta anterior, mi trabajo profesional comenzó en Colombia, en Barranquilla, en un contexto con una marcada desigualdad social, en un período tremendamente violento a mediados de los 80. Tuve una formación que considero fue muy buena, porque tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad del Norte, que nos permitía hacer trabajo de terreno desde el principio de nuestra carrera con una línea muy clara de compromiso social. Luego continué en Chile trabajando con niños vulnerados en sus derechos y desde hace 20 años continúo desarrollando mi vida profesional aquí en España. Para mí ha sido un regalo de la vida poder compartir con Jorge Barudy, esta vocación y compromiso por la infancia. Creo que este compromiso se radicalizó más cuando fui mamá, ¡cómo si no1, ser mamá de Carmenluna ha sido para mí un exquisito regalo de placer y aprendizaje continuo.

3. Estarás en San Sebastián en las IV Conversaciones... Estamos felices de que participes una edición más. El título de tu ponencia es Juego y terapia neurodramática para estimular el desarrollo de los niños afectados por el trauma y los trastornos del apego ¿Puedes hacer un resumen de lo que vas a abordar? Trata de que quien te lea se motive a ir a escucharte...

El juego neurodramático nace hace unos 20 años atrás con Sue Jenning, ella centra su atención en los beneficios del juego temprano que naturalmente existe entre madre y bebé. Si todo va bien, los bebés o niños pequeños van a pasar por diferentes fases y maneras de jugar, que ya podemos observar en la interacción cuidador/a- bebé o niño en el día a día, este juego temprano, sería clave para que la confianza básica, la seguridad, la empatía, la capacidad de disfrute y la creatividad de un niño emerja. Al contrario, cuando las cosas no van bien, los bebés y niños pequeños a menudo no experimentan estos juegos tempranos, acarreando deficiencias en su desarrollo emocional y social. Entonces, tengo la intención de reivindicar la importancia del juego desde el espacio psicoterapéutico, de qué manera compartir este modelo de intervención ilustrando esas fases del juego y el modo en que podemos fomentarlo.



4. El juego es un elemento central para la estimulación del neurodesarrollo y para el fomento del vínculo de apego, por eso en tu modelo de intervención en trauma infantil has incluido el juego neurodramático, ese juego temprano cuidador-bebé, para que aquellos niños que no han tenido esta experiencia puedan vivirla con sus padres o cuidadores. ¿Es realmente tan importante?

Pues no solamente es importante, sino crucial para mejorar el modo en que los niños se relacionan con otros, porque es el camino más amigable o mejor dicho, menos amenazante desde el punto de vista del niño, que les permite re-conectar o conectar con un adulto y así ir abriendo espacios sociales más gratificantes, y no sólo esto, sino además ir adquiriendo las habilidades sociales cuyas bases han estado fragilizadas. Los niños que no han tenido la experiencia de “encantar” ni “ser encantado” por otro, lúdicamente en sus inicios, no han podido desarrollar las habilidades pre-sociales que les prepararían para tener una vida socialmente satisfactoria. Por tanto, si el adulto cuidador invierte tiempo en estos juegos, no importa si la criatura ya es mayorcito, esto no sólo mejorará su relación con el niño, también nutrirá las bases de sus habilidades sociales. Es lamentable que los niños en edad preescolar, y también en algunas sala cuna, se gaste tanto tiempo en aprendizajes que no tienen ningún sentido para esa edad, como hacer triángulos y cuadrados, por ejemplo, y no se invierta tiempo en estos juegos o en hacer teatro, que son maravillosos para mejorar estas destrezas sociales. Hemos aprendido que el juego es uno de los requisitos para desarrollar las capacidades mentalizadoras de una persona. Si los bebés tienen a muy temprana edad alguien que diariamente se interesa por lo que les place hacer, mirar, tocar, mover, por lo que se podría estar imaginando, etc., en esa interacción lúdica y placentera con otro, seguramente aprenderán a sentirse también curiosos de lo que ese otro hace, dice, piensa, etc. Y así es cómo a través de esa danza de jugar con otro se van asentando las bases para ser empático.

5. Tempus fugit es el lema del congreso. Con ello queremos aludir a que el neurodesarrollo no espera y que un niño necesita los nutrientes físicos y afectivos necesarios para un pleno desarrollo físico y psicológico. ¿Crees que existe una verdadera concienciación social sobre estos periodos sensibles del desarrollo o por el contrario aún estamos muy lejos de darnos cuenta de ello y actuar en consecuencia y protegiendo al niño?

Me gustaría tanto pensar que estamos sabiamente mirando a los bebés y los niños pequeños desde su altura y no desde la nuestra, pero aún falta mucho para dimensionar que la esencia de la vida se amasa en estos periodos sensibles del neurodesarrollo. Pero vamos en buen camino creo yo, cada vez más conscientes de la importancia de ofrecer contextos neuroprotectores en que no solo haya ausencia de violencia, sino presencia de buenos tratos, sobre todo presencia de cuidadores sensibles y disponibles, y digo PRESENCIA porque me parece “imprescindible” para un desarrollo sano y armónico. El lema de este congreso me hace pensar en las sabias palabras de Gabriela Mistral, maestra y poetisa chilena: “el futuro de los niños no es mañana, ¡es hoy!".

5. Hay algunos niños que se recuperan mejor que otros de un trauma relacional o complejo. Desde tus conocimientos y experiencia profesional, ¿de qué factores depende?

Si me remonto a lo que he aprendido con mis maestros, los niños y niñas, me vienen a la cabeza muchos de ellos que han podido salir adelante, a pesar de sus traumas complejos, con eso digo desatención o maltrato activo en los primeros años y durante mucho tiempo. Estos chicos han contado al parecer con un legado biológico que les permitió nacer sanos en su mayoría, aunque también he sido testigo de chicas y chicas que habiendo nacido prematuramente o con complicaciones en la vida intrauterina, ahora ya mayores están teniendo una vida constructiva. Estos niños pudieron recibir un maternaje al principio de sus vidas, aunque no fuera del todo competente. Yo estoy convencida que ese maternaje les permitió la posibilidad de humanizarse y resistir a lo que les tocó vivir sin fragmentarse; por supuesto, posteriormente, estos chicos tuvieron la oportunidad de crecer en contextos con cuidados más competentes, donde pudieron encontrar una o más personas que les miraron, que creyeron en sus recursos, encontrando como digo a menudo, sus talentos, porque claro, ¡vivir pensando que no eres bueno para nada ni para nadie debe ser bien insoportable!. Yo rescataría esas tres variables de mi saber profesional. Lo que me produce mucho entusiasmo es seguir leyendo sobre esto… la resiliencia, la neurociencia, la construcción del apego, etc. Es un tiempo lleno de conocimientos extraordinarios para que todos los que nos dedicamos o estamos con niños o adolescentes afectados por estos traumas relacionales o complejos, realmente le sigamos tomando el peso al cuidado temprano y presente de los niños.

6. ¿Qué consideras que las familias, educadores, maestros, psicólogos, médicos... que acompañan y trabajan con los niños deben de tener presente en su día a día en su mente y no olvidar?.

Bueno, además de lo que he comentado en la pregunta anterior, yo agregaría…

- No todo el esfuerzo que haces ahora tiene los resultados ahora.

- Paciencia, permanencia y perseverancia son claves para reparar la afectación de un niño herido, porque son exactamente lo que ha faltado al principio: alguien con paciencia para calmar, que esté presente, y si marcha siempre vuelve. Y, por último, ser firme de ánimo para que el otro aprenda.

- Mantener en mente que todo niño herido hace lo que hace para protegerse, es lo que puede hacer, no lo que quiere hacer.

7. ¿Tu cita favorita?

¡Jo!, hay tantas bellas... pero tengo una en mente que me gusta y me hace pensar en esa paciencia y constancia que debemos tener todos con los niños, niñas y adolescentes heridos crónica y tempranamente…




“La gota de agua perfora la roca, no por su fuerza, sino por su constancia” 
Frase bella como trabajosa de constatar.

8. ¿Quieres compartirnos un momento clave de tu vida en términos resilientes?

Como no hay resiliencia sin adversidad, debo empezar por esto último, ¿no?. La vida ha sido tremendamente generosa conmigo, si hago un recorrido de mi historia, desde la cuna o antes, hasta aquí, sería arrogante de mi parte pensar lo contrario. Pero, como parte de la vida misma, también me han pasado cosas muy tristes, como perder personas claves en mi vida, mi hermana con 14 años cuando yo tenía 16, también a mi esposo cuando yo tenía 34, con quién también compartía un compromiso social por la vida. Con lo de mi hermana imagino que mi fuerza vino de mi familia entera y también de mi entorno, sin duda, porque me sentí siempre muy arropada para continuar, aunque ese tiempo fue muy difícil para mí y para todos. Después ya con 34, no es que me fuera más fácil remontar, pero estoy convencida que todo lo previamente recibido, particularmente en mis inicios, explica en gran parte que ese duelo lo pudiera elaborar. ¡Gracias a la vida que me ha dando tanto, como dice Violeta Parra! ¡Pues sí, parece que también soy resiliente!

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