lunes, 27 de enero de 2020

"¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño? Neurobiología, apego y emociones", último libro del psicólogo Manuel Hernández Pacheco.


¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño?
Neurobiología, apego y emociones

Libro de Manuel Hernández Pacheco
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Portada del último libro del psicólogo Manuel Hernández Pacheco

Tenía pendiente hablaros del último libro del psicólogo y biólogo Manuel Hernández Pacheco, colega experto en neurobiología del trauma y el apego, formado y especializado en psicoterapia reparadora de los daños que los malos tratos, el abandono y el abuso sexual generan en las personas. Con tantos temas, esperaba pacientemente y con ganas el momento de poder darle espacio en este blog a la noticia de la publicación de su segundo libro, el cual vio la luz el pasado mes de octubre. Como podéis ver en la fotografía que acompaña a este post, ya ha alcanzado la segunda edición. Lo hizo en un mes, eso da cuenta del buen hacer del autor que ya nos regaló un primer excelente libro, gran éxito, cuando publicó "Apego y psicopatología. La ansiedad y su origen", el cual presentó en primicia aquí en Buenos tratos.

Este nuevo libro está dirigido al público en general, por lo tanto puede beneficiarse del mismo no sólo el profesional del área sino toda persona interesada en los temas de apego, trauma y neurobiología, sin perder la visión humanista y relacional en el marco de la psicoterapia, que es donde Manuel Hernández desarrolla su trabajo profesional, en Málaga.

En "¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño. Neurobiología, apego y emociones", el autor "trata de dar respuesta a esas preguntas y a algunas más sobre el origen de muchas de las enfermedades psicológicas que nos aquejan en el mundo actual. Las diferentes etapas vitales, como la infancia, la adolescencia y la entrada a la edad adulta, implican bifurcaciones biológicas que van a determinar grandes cambios, y la  adaptación a los mismos puede ser a veces patológica" (Reseña de Desclée de Brouwer)

He pensado, para que os animéis a leerlo, ofreceros aquí el prólogo del libro que Manuel Hernández Pacecho me invitó a escribir. Para mí ha sido un honor que él me haya elegido, por motivos emocionales además, para realizar esta delicada labor. Un prólogo debe ser algo atractivo, como un buen anfitrión que acompaña a los invitados y les da la bienvenida, el prologuista debe de conseguir que el lector se quede con el libro y desee entrar al mismo. Espero que después de leerlo, os animéis a llevaros a casa esta gran obra.

PRÓLOGO DEL LIBRO ¿POR QUÉ LA GENTE A LA QUE QUIERO ME HACE DAÑO? NEUROBIOLOGÍA, APEGO Y EMOCIONES
Por José Luis Gonzalo Marrodán

Este prólogo que tienes en tus manos, lector, nos reúne a ti y a mi para dar la bienvenida al nuevo libro del psicólogo Manuel Hernández Pacheco -segundo, después del exitoso “Apego y psicopatología. La ansiedad y su origen”, publicado también por la Editorial Desclée de Brouwer-. Y ello es gracias a él y su incansable afán por divulgar sus conocimientos, no sólo para profesionales sino también para cualquier persona que se interese por una síntesis entre psicología y neurobiología. Si te descubres a ti mismo abriendo esta página del libro atraído por el sugestivo título de su portada, y te encuentras con mis letras, es debido a que el autor lo ha querido. Mejor dicho, sentido, pues ha sido algo que ha nacido de su corazón. Y yo lo he aceptado gustosamente. Agradezco a Manuel Hernández Pacheco que me haya elegido para esta siempre delicada pero estimulante tarea. Es un placer y un honor participar escribiendo este prólogo. Espero que os animéis, tras leerlo, a quedaros con “¿Por qué la gente que quiero me hace daño? Neurobiología, apego y emociones”

Primero, comenzaré por glosar sobre la persona de Manuel Hernández Pacheco y nuestra relación, pues creo que es un ejercicio de coherencia hablar de relaciones en un libro sobre neurobiología, emociones y apego; y, después, ofreceré tres argumentos por los cuales os recomiendo llevaros este libro a casa y tenerlo muy cerca de vosotros. 

Aunque conocía a Manuel Hernández gracias a este maravilloso fenómeno que son las redes sociales desde el año 2016, él llevaba ya muchos años trabajando como psicólogo con amplia formación y experiencia en trauma y apego. Estas redes, como todo en la vida, son buenas o malas dependiendo del uso que hagamos de las mismas. Todos estamos de acuerdo en que han sido una revolución y que han cambiado nuestra manera de relacionarnos. Favorecen la toma de contacto inicial para que luego pueda producirse la magia del encuentro real. Entre otras finalidades, estas redes han ayudado a los profesionales a que nos sigamos los unos a los otros y podamos conocernos y después, físicamente, reconocernos. Esto es lo que ha ocurrido entre Manuel y quien escribe este prólogo, servidor de ustedes.

Manuel Hernández no pasó -ni pasa- desapercibido para mí ni para las numerosas personas que siguen sus contenidos y publicaciones en redes sociales. Tanto su primer libro como sus escritos en su página profesional de Facebook, atraen nuestra atención porque su propuesta a la hora de invitarnos a comprender al ser humano y sus problemas y/o trastornos emocionales son una síntesis equilibrada de los ejes que el psiquiatra Dan Siegel plantea: mente – cerebro – cuerpo y relaciones. Además de formación, conocimientos y carrera profesional con vasta experiencia clínica, tiene a mi modo de ver, tres cualidades que hacen que te fijes en él: sabe escribir (redacta de tal manera que atrae al público y a las personas), sabe transmitir(generar emociones en quien lee sus textos) y sabe divulgar (hacer comprensible al gran público lo que es complejo de entender, como la neurobiología) Se nota que Manuel Hernández es un devorador de libros (no sólo de psicología y biología, sino de otras muchas disciplinas) y que trabajó de librero. Lleva el deseo de saber y aprender en su ADN. Tal y como él mismo nos cuenta, Manuel adolescente se sentía un chico raro y turbado al estar rodeado de libros. ¡Qué lejos estaba entonces aquel muchacho de sospechar que lo que le hacia sentir diferente del resto de chavales se convertiría en la vida adulta en un poderoso recurso! Como dice Boris Cyrulnik, del dolor puede emerger algo bello. 

Por todo ello, la oportunidad le llegó, como no podía ser de otro modo para los talentosos, de la mano de Desclée de Brouwer que apostó decididamente por publicar su primer y exitoso libro: “Apego y psicopatología: La ansiedad y su origen”

En ese contexto de aparición de su primera obra nos conocimos, al fin, en el mundo físico, en persona, en el marco de un congreso de trauma, en Barcelona, en el año 2017. Fue un placer descubrirnos afinidades. Tanto que… ¡ambos nos quedamos durante largo rato en el foyer de una de las salas de sesiones porque no queríamos dejar de hablar y compartir sobre los temas que nos apasionan! En ese tiempo de diálogo me sentí fascinado por la erudición de Manuel e interesado por cómo ejerce su práctica clínica e integra su modelo PARCUVE en la misma, el cual puede conocerse y estudiarse en el libro “Apego y psicopatología. La ansiedad y su origen” y en sus cursos de formación. A partir de este encuentro hemos mantenido el contacto e intercambiado visiones, vivencias y picadas (en chileno significa libros, materiales…) Otro día que ha quedado gratamente guardado en mi memoria es cuando me invitó a la presentación de su primer libro en Bilbao -el mencionado “Apego y psicopatología…”- y ambos compartimos una tarde inolvidable de intercambio con los lectores y una velada entrañable en “el bocho”, como se le llama cariñosamente a la capital vizcaína, precisamente sede principal de la Editorial que le apadrina: Desclée de Brouwer.

Es ahora cuando, nuevamente, la vida y la energía creativa y divulgativa de su autor, y su deseo, vuelven a juntarnos para que haga de telonero de este nuevo libro que publica titulado: “¿Por qué la gente que quiero me hace daño? Neurobiología, apego y emociones”

Imaginad que ahora estoy a vuestro lado y me podéis preguntar por qué creo debéis llevaros este libro a casa. Pues bien, os doy estos tres argumentos:

Primero, porque te sorprenderá su propuesta y, digamos, puesta en escena: arranca con una declaración de intenciones al permitir que una paciente del autor tome los mandos de la obra y nos ofrezca su testimonio acerca de qué le ocurría psicológicamente y cómo y de qué manera Manuel le ayudó profesionalmente. Se trata de algo muy sensible y doloroso: una mujer abusada sexualmente. 

El autor ya nos deja claro que no trata solo el trauma sino personas. Y que para poder contribuir a la sanación de heridas tan dolorosas -como lo son las que dejan las experiencias de abandono, maltrato y abuso- es necesario encontrarse con un psicólogo-psicoterapeuta que como Manuel ofrezca una experiencia de seguridad y empatía gracias a una relación terapéutica sólida y confiable capaz de reparar dichas heridas. El autor se alinea con las propuestas más actuales de los expertos en trauma: además del dominio de las técnicas -que sin duda Manuel posee- es imprescindible que las actitudes relacionales del profesional sean la columna vertebral sobre la cual descanse toda la intervención. La paciente anónima lo dice todo cuando escribe sobre esto y muestra públicamente su agradecimiento a Manuel por este marco relacional que sin duda la sanó tanto o incluso más que las técnicas que usó con ella.

Segundo, porque no se trata de un libro de estos tan de moda actualmente donde se dan recetas mágicas que no existen. La psicología y las ciencias afines que se dedican a investigar y estudiar la conducta humana, las emociones, el desarrollo, la resiliencia, los trastornos… son complejas y no pueden reducirse a unos consejos, ni es su función hacerlo. “¿Por qué la gente que quiero me hace daño? Neurobiología, apego y emociones” es un libro psicoeducativo -explicado con sencillez y claridad pero sin perder la perspectiva científica- para que todo el mundo pueda aprender de manera entretenida acerca de los fundamentos sobre los cuales se asienta la mente humana: las emociones y las dos etapas más cruciales del desarrollo: la infancia -como el autor dice, “el jardín al cual siempre nos remitimos”- y la adolescencia, etapas críticas ambas porque son de riesgo al producirse un espectacular neurodesarrollo y depender de relaciones de calidad para poder crecer sobre buenos cimientos, pero también de grandes oportunidades, si se fomenta el maravilloso fenómeno de la resiliencia gracias a un entorno afectivo y solidario. Conocerlas y ser conscientes de las implicaciones que tienen nos conducirán a criar y educar a los niños cada vez con más consciencia.

En capítulos posteriores, Manuel explica problemas psicológicos que nos preocupan a todos y que están dentro del ámbito de la salud mental: la descripción de las causas y el tratamiento de cada uno de los trastornos más comunes que nos aquejan y que nos provocan enorme sufrimiento, pasando revista de los principales: la ansiedad y los ataques de pánico, la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo, el apego y sus trastornos, las alteraciones en la alimentación, la disociación, la pérdida de control y el abuso sexual. Para abordar las causas de estas alteraciones, Manuel nos propone una visión integradora explicativa de aspectos neurobiológicos y relacionales (entre los factores etiológicos asociados a los trastornos, sitúa en lugar prominente al vínculo de apego con nuestros padres o primeros cuidadores, ya que si este fue inseguro y no reparado posteriormente puede constituirse en un importante factor de vulnerabilidad para la vida adulta) Y fundamenta los tratamientos en técnicas en las que él es experto y que están avaladas científicamente, sin olvidarnos, como ya hemos dicho anteriormente, de la piedra angular sobre la que descansa toda su propuesta clínica: una relación terapéutica con el paciente segura, confiable y empática. Ello se plasma en las viñetas clínicas -gran acierto por parte del autor al incluirlas- contenidas en el libro: fragmentos de sesiones, en las que aparece la persona de Manuel interactuando con sus pacientes y que ilustran la práctica. A mi modo de ver, le da a cada capítulo todo el sentido, ofreciéndonos una parte vivencial que todo libro de este estilo debe de tener.

Tercero, porque aúna una visión del ser humano que no cae ni el psicologicismo ni en el biologicismo, sino que apuesta por la integración, concibiendo al ser humano como producto de unas potencialidades genéticas -que se expresarán en las emociones y en la conducta según cómo el ambiente influya sobre aquéllas-, dándole al apego un rol central como programador inicial en esa danza entre genes y ambiente, pues el apego es a la personalidad como el edificio a los cimientos: la base sobre la que se sustentará el desarrollo ulterior. Es un libro didáctico, con cuadros que abundan en amenas y sencillas explicaciones neurobiológicas sobre los temas que aborda, muchas de ellas provocarán curiosidad en nosotros y nos ayudarán a saber más sobre este fascinante mundo. 

¡Ah, se me olvidaba!: He de mencionar los dibujos hechos por una de las pacientes de Manuel, que aparecen a lo largo de todo el libro, los cuales aportan, como antes expresé, la dimensión emocional y de la imagen, más propia del hemisferio derecho del cerebro. Los dibujos nos confrontan, nos ponen, cara a cara, con el dolor que las víctimas padecen, visibilizando y mostrando que este puede transformarse simbólicamente en auténticas obras de arte que amplifican y dan veracidad a lo que Manuel nos cuenta, y contribuyen a generar resiliencia. Si la paciente no dibujara, todo ese dolor quedaría dentro de ella. Ponerlo fuera es un modo de poder aliviarlo y ofrece un recurso de arteterapia que contribuye a elaborarlo psicológicamente. 

La sociedad está muy necesitada de hacerse consciente de la extrema importancia que tienen las relaciones de buenos tratos y su crucial papel para orquestar el desarrollo de las personas y contribuir al logro de una personalidad equilibrada y un óptimo estado de salud psico-bio-social. Aún estamos muy lejos de que esta visión esté extendida y haya llegado a todos los ámbitos familiares, sociales, educativos, sanitarios, judiciales y políticos. Por eso una obra de este calado, dirigida y accesible a todos los públicos, es bienvenida y celebrada. 

Sólo me queda felicitar a Manuel Hernández por este útil y gran libro, deseando que su lectura os aporte una luz tan bella como la que baña la Málaga que le vio nacer, y que os acompañe y guíe en vuestro caminar. 

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