domingo, 10 de mayo de 2020

Webinar gratuito a cargo de la psicóloga y traumaterapeuta de la RED APEGA, Natàlia Predes, el 13 de mayo a las 18,30h (hora española)


Me es muy grato seguir presentando iniciativas a cargo de profesionales de la RED APEGA, en este caso se trata de un interesante webinar sobre resiliencia y deporte a cargo de la psicóloga y traumaterapeuta, de Terres de l' Ebre, Natàlia Predes.



PARA INSCRIBIRTE: 

Sabéis sobradamente que el deporte favorece la resiliencia de las personas, toda actividad lo hace cuando sirve a la persona para transformar su mundo interno en algo constructivo que produzca un beneficio, en este caso salud y bienestar.

En este webinar Natàlia hará un recorrido por la resiliencia: desde su definición hasta sus tipos, pasando por el deporte como herramienta para favorecerla, importancia en el desempeño de los deportistas de élite, etc. 

Fecha: 13 de mayo, 18:30 h

Contenido:

Qué es la resiliencia.
Qué tipos de resiliencia podemos diferenciar.
Cuáles son los aspectos psicológicos clave (herramientas cognitivas, emocionales, etc.) para promover la resiliencia, y cómo el deporte puede fomentarla.
Cuál es el papel de la resiliencia en deportistas de élite.
Algunos ejemplos de deportistas resilientes.
Covid-19 y resiliencia personal, empresarial y social.

"Programa de Intervención Infanto-parental Estar, Ser y Crecer, módulo COVID-19", elaborado por la Consultora Aprender a crecer (Chile) distribuido gratuitamente.

Me es grato presentaros este completo programa de atención y acompañamiento terapéutico solidario con todos/as los niños y las niñas y sus familias que, como consecuencia del impacto de la pandemia del COVID-19, están soportando altos niveles de estrés, especialmente aquellas que presentaban factores previos de vulnerabilidad. 
El programa ha sido concebido, diseñado y elaborado por un equipo de profesionales chilenas liderado por la trabajadora social María Pía García Parodi, directora de la Consultora Aprender a Crecer, y en el que han participado además de ella misma, la psicóloga Claudia Molina González; Eric González Arriaza y Patricio Castro Schaefer (ilustraciones). La imagen y diseño de portada pertenecen a Prostooleh y Freepik.
María Pía García es además Traumaterapeuta formada en el Postgrado de Traumaterapia de Barudy y Dantagnan, promoción Apega 5 (Viña del Mar, Chile) y miembro de la RED APEGA de profesionales. Tanto para el equipo directivo como para el docente del Postgrado, es un orgullo comprobar cómo profesionales como María Pía García Parodi, representando los valores fundacionales del Postgrado, desarrollan un programa riguroso y de calidad humana y técnica, adaptado a las características y sufrimiento por el que pueden estar atravesando numerosas familias. 
El blog Buenos tratos, el blog de los profesionales de la RED APEGA, no puede, ni mucho menos ser ajeno a esta iniciativa solidaria que representa sus valores de apoyo y ayuda desinteresada en etapas de adversidad y trauma, y por eso sirve de plataforma de lanzamiento y promoción en España y América Latina, pues dicho programa está disponible para ser descargado gratuitamente y utilizado por equipos de profesionales (psicólogos y trabajadores sociales)
Os dejo a continuación con el programa y los enlaces de descarga, no sin antes felicitar y agradecer la generosidad de todo el equipo que ha participado en su elaboración.

Programa de Intervención Infanto - 
Parental Estar, Ser y Crecer, módulo COVID-19
Webinar presentando el Programa Estar, Ser y Crecer
La emergencia sanitaria que nos encontramos viviendo a nivel mundial, ha generado impactos en múltiples niveles. Uno de ellos es el aumento del estrés parental, lo que muchas veces ha ocasionado interferencia en las capacidades parentales, dando a lugar situaciones de malos tratos hacia los niños, niñas y adolescentes.
Debido a esto y de acuerdo a los valores instituciones de nuestra empresa y al profundo compromiso que tenemos con nuestra infancia, hemos creado el “Programa de Intervención Infanto - Parental Estar, Ser y Crecer, módulo COVID-19” que incluye una Caja de Herramientas digital para la intervención de los profesionales con las familias, como una forma de aportar a esta emergencia, con una sistematización de materiales y metodologías, que creemos puede ser de utilidad para el trabajo que deben continuar desempeñando día a día con las familias de forma remota.
El objetivo del programa “Estar, Ser y Crecer, módulo COVID-19” es servir como herramienta de consulta profesional para contener y psicoeducar a los cuidadores, así como también ofrecer un espacio de acompañamiento terapéutico a los niños, niñas y adolescentes en contextos de emergencia sanitaria y en modalidad de teletrabajo, con la finalidad de prevenir el maltrato infantil y favorecer el bienestar emocional de las familias. En ningún caso pretende suplir la experiencia y conocimientos que los profesionales entrenados poseen, ni tampoco los lineamientos institucionales de cada organismo colaborador o institución del estado.
El programa “Estar, Ser y Crecer, módulo COVID-19” ha sido fruto de la sistematización, adaptación y creación de parte de Aprender a Crecer, en la ciudad de Valdivia, Chile.
Nuestro programa se sustenta teóricamente en los fundamentos de la Traumaterapia de Barudy y Dantgnan, así como de otros referentes significativos. Más información acerca de ellas se encuentra en nuestra página web o en las referencias bibliográficas del documento. 
Esta herramienta será distribuida de manera gratuita mediante la descarga de los documentos y materiales complementarios a través de nuestra página web www.aprenderacrecee.cl. Se indica el enlace directo a continuación:
En líneas generales, el nuevo programa de constituye por:
Programa Estar: Dirigido al profesional, incluye un manual con algunas habilidades terapéuticas para intervención a distancia, así como instrumentos de evaluación y ruta para la toma de decisiones.
Programa Ser: Dirigido a los niños, niñas y adolescentes (5 a 18 años) a través de su cuaderno "Aventuras en cuarentena". Considera 10 sesiones de trabajo. Además, se incluye la versión para el profesional que incorpora los objetivos, consignas e instrucciones para cada sesión y actividad.

Objetivos
Visibilizar experiencia infantil en contexto de pandemia de COVID-19 y cuarentena.
Otorgar a NNA un espacio de acogida, contención, expresión y reflexión en relación a sus vivencias en el período de pandemia.
Proponer y desarrollar estrategias de contención y apoyo al procesamiento de las experiencias potencialmente traumáticas asociadas al contexto de la pandemia.
Sostener un espacio de protección frente a eventuales situaciones de vulneración de derechos.
Programa Crecer: Dirigido al cuidador. Incluye 12 sesiones de trabajo a través del cuaderno "Un viaje para cuidarme y cuidar". El mismo documento sirve tanto para el cuidador como para el profesional.
Objetivos:
Identificar pensamientos recurrentes asociados a situaciones de alto estrés.
Comprender el funcionamiento cerebral y cómo éste reacciona bajo condiciones de estrés.
Reconocer señales de desregulación
 Incorporar técnicas de autorregulación
Desarrollar mayor conciencia respecto de las experiencias internas
Disminuir el estrés familiar.
Favorecer la integración de las experiencias. (Pensamiento, emoción, acción)

lunes, 4 de mayo de 2020

Vídeo "Trauma, traumaterapia y habilidades parentales", entrevista de la psicóloga Ingrid Rubio del Centro Runakay a José Luis Gonzalo, psicólogo.



Vídeo de la entrevista que Ingrid Rubio hizo a José Luis Gonzalo con motivo del día del psicólogo peruano.

El pasado jueves día 30 de abril en directo por Facebook Live, la psicóloga Ingrid Alejos Salinas del Centro Runakay me realizó una entrevista con motivo del día del psicólogo peruano. Os ofrezco el vídeo íntegro, que Ingrid ha tenido la amabilidad de subir a Youtube, para que todos/as los/as que no pudisteis verlo en directo podáis ahora acceder al mismo. 

La entrevista fue distendida y en un clima cálido. De este modo, pudimos conversar sobre temas como el trauma complejo, la Traumaterapia de Barudy y Dantagnan, las competencias parentales, factores de los que depende la recuperación del trauma infantil y del libro "¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego". La entrevista se cierra con lo que considero más importante en los profesionales que trabajan con niños traumatizados.

Espero que os sea útil.



lunes, 27 de abril de 2020

Cómo hacernos amigos de nuestro sistema nervioso durante la cuarentena, vídeo de Deb Dana.

"Deb Dana es una trabajadora social clínica que ha transformado con brillantez una teoría basada en la neurobiología en una práctica clínica haciendo que la teoría polivagal cobre vida" (Stephen Porges)

En este vídeo traslada sus conocimientos aplicados sobre la teoría polivagal al público en general y nos enseña cómo hacernos amigos de nuestro sistema nervioso durante la cuarentena.

Como está en inglés, Belén Giner se ha tomado el trabajo de traducirlo al español y transcribirlo, por lo que le estoy muy agradecido, así como a mi colega psicóloga y traumaterapeuta Lourdes Ganzarain, por compartir esta información. La traducción la tenéis a continuación del vídeo.

Cómo hacernos amigos de 
nuestro sistema nervioso 
durante la cuarentena






Deb Dana, cómo hacernos amigos de nuestro sistema nervioso duante la cuarentena, ante sentimientos de soledad, aislamiento y falta de conexión social. 

¿Cómo navegar la distancia social y sentirnos conectados de manera segura? 

Todos tenemos nuestra propia manera de atravesar esto, porque aunque nuestros sistemas nerviosos están construidos de la misma forma y es nuestro denominador común como humanos, todos estamos moldeados de forma diferente. Así que no hay una sola manera de hacerlo. 

Aunque estamos neurológicamente diseñados para la conexión, y sabemos que nuestro sistema nervioso es un imperativo biológico, también necesitamos la soledad. 

A menudo en el mundo ordinario la soledad es un ingrediente ausente. 

Y las investigaciones sobre la soledad nos dicen que ésta puede calmar nuestro sistema nervioso simpático, puede aumentar el ventral vagal (movilización, emoción y comunicación = involucración social), aumenta la creatividad, y de hecho también puede aumentar la intimidad y la sensación de conexión (aunque parezca extraño). La soledad también tiene incorporados momentos de conexión secular y espiritual. 

Así que va a ser más difícil para algunos, porque estamos diseñados para necesitar la conexión social más a menudo, con más intensidad.. mientras que otros somos más proclives a la soledad. 

Para algunas personas es muy cómodo estar en soledad y hasta un alivio para el sistema nervioso no tener que estar siempre interactuando, mientras que para otras es algo muy difícil porque su sistema nervioso realmente anhela más conexión con los demás.

Te invito a crear un continuum para tu sistema nervioso. En un extremo está la conexión social, después viene la soledad y luego el aislamiento. Dibuja una raya en diagonal en un trozo de papel y en un extremo describe cual sería tu palabra para la conexión social (para la conexión social abundante que tu sistema a veces anhela). En el otro extremo del papel, justo antes del final de la raya, describe la palabra con la que definirías tu experiencia de soledad. Y luego, más allá de la línea de la soledad, describe con una palabra tu sentimiento de aislamiento (Las palabras que ella usa son social, solitude, loneliness).

social - together (social -juntos)
solitude - solitude (soledad -soledad)
loneliness -isolation (solitario - aislamiento)

La Editorial Eleftheria ha traducido
los libros de Deb Dana. 
Luego queremos ver qué hay entre lo social y la soledad. (Sus palabras van de de juntos a comunidad, a sentirse acompañada, a estar con, a solo, a sentirse separada, a sentirse protegida, y luego soledad)

Esa es la forma en que su sistema nervioso se mueve entre esos extremos, y todos estamos en ese continuum (de contacto y retirada) todo el tiempo. El siguiente paso, una vez ha descrito su continuum, es ser capaz de darse cuenta de dónde se encuentra dentro de ese continuum. Si se encuentra en el extremo de la soledad.. darse cuenta: ¿estoy anhelando un poquito del otro extremo, del estar juntos? O si estoy en este sentimiento de estar juntos, ¿deseo moverme un poquito más hacia la soledad?. Solo para sentir un poquito esta hermosa fluctuación que sucede todo el tiempo, y conseguir marcar esos diferentes puntos y moverme entre ellos. 

Luego necesito saber cuándo me estoy yendo de la soledad hacia el aislamiento. Y esto es realmente importante. De nuevo, regresando al tema de conocer nuestro sistema nervioso. 

¿Cómo me dice mi sistema nervioso que estoy en soledad pero estoy oscilando y en breve voy a pasarme y llegar al aislamiento?

Porque saber dónde nos encontramos nos ayuda a saber que necesitamos hacer. 

Una clave para escuchar a nuestro sistema nervioso y conocer la conversación que él está manteniendo contigo, porque eso es lo que creo que ocurre: tu sistema nervioso siempre se está comunicando contigo y haciéndote saber cuando ya has tenido bastante de algo, o no suficiente, cuando necesitas moverte hacia o alejarte, retirarte. Así que primero de todo hemos de conocer esos 3 estados de nuestro sistema nervioso: 

1) El estado de regulación ventral, el estado de movilización simpática, y el estado del dorsal vagal (inmovilización). Y hemos de tener algunos puntos de referencia para saber cuándo estamos en cada uno de esos estados. Porque hasta que no sepamos dónde estamos y en qué estado estamos, no entendemos realmente el lenguaje del sistema nervioso.

Así que la clave para la regulación ventral es sentir: en este momento (y no es una sensación de: todo es maravilloso y todo está saliendo genial, sino más bien una sensación de: ¿estoy bien? y ¿puedo gestionar los próximos 5 minutos o este día? Y está bien si no sé adonde voy. Todavía puedo sentirme suficientemente segura para seguir moviéndome por esta situación.

Esa es probablemente la experiencia del ventral, aunque puede que tengamos momentos o micro momentos de profundidad ventral, de anhelo o de cubrir ese anhelo de sentirme conectado. Esos momentos ocurren, pero simplemente estamos siendo bombardeados continuamente por señales de peligro por parte de la sociedad, y por tanto es muy difícil anclarnos en el ventral con todas estas señales entrando continuamente. 

Así que simplemente sentimos esos momentos en que nos sentimos: ok, puedo gestionar esto. Eso es un momento ventral. 

2) Una señal de movilización simpática es cuando sentimos un torrente de energía que te hace querer moverte y hacer algo, y ese tener que hacerlo desde este lugar de impulso que es el sistema simpático. 

3) Por último, la inmovilización dorsal es esta falta de energía, esta especie de desesperación o desesperanza y sentimiento de rendirnos, que nos atraviesa. 

Estas son las 3 maneras básicas de saber en qué estado estamos, y de empezar a escuchar más atentamente a nuestro sistema nervioso

Traduce: Belén Giner

Webinar por el día del Psicólogo en Perú: Ingrid Alejo del Centro Psicoterapéutico Runakay (Perú) y José Luis Gonzalo (País Vasco, España).


Webinar por el día del Psicólogo Peruano
Presenta: Psicóloga Ingrid Alejos
Interviene: Psicólogo José Luis Gonzalo

Hablaremos del rol del psicólogo infantil y del libro
¿Todo niño viene con un pan bajo el brazo? Guía para padres adoptivos con hijos con trastornos del apego.



En directo desde la página de Facebook del Centro Psicoterapeutico Runakay


Robos, mentiras y trauma infantil.

Me está atrapando el libro de Na´ama Yehuda “Comunicar el trauma. Criterios clínicos e intervenciones con niños traumatizados”, editado por Desclée de Brouwer. Esta autora, experta en habla y lenguaje, y también en trauma, pone el foco en el análisis del lenguaje del niño para desde ahí ampliarnos la visión y ofrecernos un rico y completo libro sobre las relaciones que existen entre lenguaje, desarrollo cognitivo, apego y experiencias tempranas, especialmente cuando estas han sido adversas o traumáticas.

Hay mucho que destacar de este libro, me lo estoy terminando, pero lo he leído con fruición, pues, aunque en algunos temas me ha resultado conocido, en otros muchos relacionados con el lenguaje, el aprendizaje y el desarrollo cognitivo (atención, memoria…) no había leído tanto. Me ha resultado particularmente interesante y atractivo el que la autora trabaje con niños muy traumatizados, incluyendo la población de personas menores de edad que residen en centros de acogida o familias acogedoras, población que para algunos autores de trauma no está tan representada en su práctica clínica. Na´ama Yehuda además habla de los niños y adolescentes desde un punto de vista científico, como cabe esperar de una obra así; pero también destila en sus páginas un compromiso y un afecto hacia estos chicos/as, tan olvidados y abandonados por el sistema en general. Cuando se habla de los niños y jóvenes a nivel de medios de comunicación, casi todo el mundo piensa en la clásica familia. Pero hay muchos tipos de familia. Y, además, hay muchos tipos de hogares, como los de acogida, que se esfuerzan en que estos niños no pierdan ese sentimiento familiarizante, donde los vínculos entre ellos se estrechan, así como con los educadores (cuando esto se aborda y se trabaja como un objetivo). En ocasiones, las personas menores de edad de los centros pueden tener relación o contacto con sus familias de origen; pero en otras muchas, por diversas causas, no es posible y crear un sentimiento de hogar y familia en estos chicos y chicas en su centro es muy importante (por no decir lo más importante) Pues bien, Na´ama Yehuda también incluye entre sus viñetas y descripciones clínicas a los niños y jóvenes de los centros y familias de acogida.

Uno de los temas que ella aborda y del que os quiero hablar hoy, es el que he escrito en el título del post: el de las mentiras. Es una de las cuestiones que junto con cualquier otra conducta que para los padres o referentes de la persona menor de edad posea una connotación moral y que pueda afectar a las relaciones interpersonales del chico o chica, más se consulta en terapia, o lo incluyen en el listado de comportamientos que se les hace más difícil de manejar. Las mentiras, junto con robar y la desobediencia en general y el no acatamiento de reglas y normas (a veces, acompañadas de una ausencia de reconocimiento por parte del niño o joven, es decir, una negación de la conducta testificada), suelen ser de lo que más preocupa a los padres o referentes. Lógicamente, puede generar, si no se supera, importantes problemas de inadaptación social a largo plazo.

Na´ama Yehuda.
Foto: Desclée de Brouwer
Suele ser una conducta que presentan con alta frecuencia los niños y jóvenes (aunque no es exclusivo de ellos, ni mucho menos) que tienen una historia de trauma complejo, especialmente el trauma que implica una relación interpersonal en el cual la misma persona que te daña física o psicológicamente, o te abusa sexualmente, es la misma de la que dependes. Incluso esta persona te hace sentir que lo que estás viviendo no lo has vivido. Sabemos que las personas que viven el estrés continuado de los malos tratos tienen altas probabilidades de desarrollar un trauma complejo, donde sufres el peor de los daños: quien dice que te quiere, te daña. O como se decía en mis tiempos infantiles, una frase que yo detestaba (y que aún muchos adultos mantienen versiones actualizadas de la misma, pero igual de tóxicas para los niños): “quien bien te quiere te hará llorar” Normalmente, muchos de los malos tratos que viven los niños les sitúan en un escenario interpersonal donde no pueden luchar ni huir, ni de las agresiones físicas ni de las psicológicas. Recuerdo hace muchos años a un niño que me dijo, como un gran acto de triunfo, que logró empujar a su padre y que este se cayera contra una cristalera evitando así que agrediera a su madre y a él. Este triste relato de un doloroso suceso que no debería haber ocurrido en la vida de este niño (que tenga que agredir a su propio padre para salvarse y salvar a su madre del ataque físico de este) sucede pocas veces. La mayor parte de ellas, a los niños no les queda otra opción que alterar su conciencia, colapsar psicológicamente y disociarse. Cuando te disocias, no estás realmente en ese lugar, es como si los acontecimientos no pasaran y el tiempo se detuviera. 

Na´ama Yehuda explica en el libro cómo cuando un niño sufre disociación no almacena la información ni la organiza en la memoria de una manera coherente y ordenada. Se almacena por fragmentos, y además el normal flujo de la conciencia que da sentido y coherencia al sentido del sí mismo a lo largo del tiempo, se altera severamente. Por ello, no es extraño que las personas con problemas o trastornos disociativos tengan dificultades de diferente magnitud en cuanto a situarse y situar los acontecimientos en el tiempo, con la memoria (para recordar -pueden sufrir amnesia-, organizar la información almacenada y recuperar dicha información) y con la atención. Esta disociación, si ha sido mantenida en el tiempo, va a influir decisivamente en el modo en el que los chicos y chicas percibirán en el futuro los sucesos y los hechos de la realidad. 

Para entender la mentira (así le llamamos, pero yo creo que para describirla en los niños traumatizados deberíamos de inventar otra palabra, quizá ausencia, no lo sé, pero la palabra mentira no les hace justicia) en los niños que han sido víctimas de los traumas provocados por los malos tratos, el abuso, la negligencia (a menudo, estos tres, por desgracia, van unidos), que en su caso es una mentira cuyo origen hay que buscarlo en otro sitio (el niño no traumatizado miente para no asumir su responsabilidad y evitar las consecuencias; el niño traumatizado y con afectación disociativa, que complica las cosas aún más, no tiene claro si pasó en realidad, si ocurrió, si es mentira o no. Sé que suena difícil de creer, pero quienes lo hemos vivido trabajando con estos niños podemos dar fe de ello), nos ayudará hacer un repaso de lo que estos niños y jóvenes viven:

Como dice Na´ama, un papá le pega una torta fuerte a un niño, éste llora y dice con furia: “¡no me pegues!” El padre le responde: “¡No mientas, no te he pegado!” Cuando todavía le duele la cara, ¿se ha imaginado el niño que le ha pegado? ¿ha sido fingido, no iba de verdad? ¿Qué significa negar que algo ha sucedido? ¿Miente el niño? ¿Hace que no haya ocurrido?

Otro ejemplo: cuando el padre pegaba a la madre, el niño se iba con su mente a otro lugar (se disociaba). ¿Consiguió el niño que no pasara realmente?

Lo peor de todo esto es que el mecanismo disociativo claramente protector para el niño se cobra un precio importante. Así Na´ama Yehuda dice acertadamente: “La disociación (y su prima hermana, la amnesia) complica más la realidad incluso. […] La mentira ante evidencias flagrantes es la más indicativa de disociación”. Curiosamente, he de decir que los niños de los centros de menores, que clásicamente cargan con el sanbenito de mentir y robar, no lo suelen hacer tanto dentro y en lo que es para ellos. Fuera es posible “que se busquen la vida” Porque no quieren perjudicar lo que es para el bienestar de todos/as. Los que yo he conocido que han robado o mentido, presentaban disociación severa, que les hacía negar la evidencia como Pedro negó a Cristo. Esto suele alterar sobremanera a los adultos, que se sienten estafados y que encima les están tomando el pelo, lo cual les enfurece más. También los padres adoptivos y acogedores, si tienen hijos traumatizados y con disociación, suelen quedarse atónitos y no saben qué hacer. Porque estos niños y jóvenes desconciertan con sus reacciones. Algunos lo niegan con frialdad, otros en cambio, lo hacen enfurecidos y enfadados ellos de que se les acuse, aunque la evidencia sea clara, clara. Otro criterio que ayuda a verificar que puede ser disociativo es que el niño o joven suele presentarse con lo que roba delante de la persona, como si tal cosa: lo saca, lo comparte, o incluso se pone la ropa robada. Después, lo niega y a los ojos de los adultos, miente. Pero ese chico está bajo los efectos de una disociación traumática que nos deja perplejos, incluso a él mismo, pues a veces puede dudar.

La mentira y el robo pueden ser síntomas disociativos

Continúa Na´ama: “Hay que tener en cuenta la posibilidad de la amnesia en el caso de los niños que experimentan estrés crónico o tienen antecedentes traumáticos, porque las emociones abrumadoras, combinadas con la impotencia, a menudo abocan a la disociación. Escapar al interior de su mente o fuera de su cuerpo puede ser la única salida de que dispone el niño. Sin embargo, hace que los eventos estén menos accesibles para ser recuperados o que parezcan menos reales e incluso como si nunca hubiesen ocurrido. Es posible que los niños no recuerden haber hecho aquello de lo que se les acusa, pareciendo que mienten cuando no es así".

"Pero esto ya pasó, ahora estamos aquí y sí sabe lo que hace, sí lo recuerda, lo que pasa es que es un jetas"- dicen los padres o referentes

No lo tengamos tan claro. No. Na´ama Yehuda explica muy bien en su libro que cuando un niño ha padecido traumas y presenta una disociación defensiva (su conciencia está escindida) la manera en la que se procesan, como ya hemos explicado, los eventos sobrecargantes para la mente es fragmentadamente, como si se grabara en su mente una película de los hechos (la memoria declarativa) y la implícita (sensaciones y emociones) de manera partida, como una película a trozos. Pues bien. Esto no pasa y ya está, luego el niño puede procesar bien la nueva información. La información nueva entrante se organiza y estructura comparando y organizándola en relación a la información previa en la memoria. Cuando se recupera la información de la memoria, si esta está afectada por la disociación, se recupera de un modo fragmentado también, con lo cual el procesamiento de lo que ocurre ahora será selectivo y partido. El niño, además, suele estar cuando miente o emite una conducta disociativa, bajo los efectos de la hiperactivación o la hipoactivación de su sistema nervioso, con lo cual el aprendizaje de la experiencia (lo que le dicen los adultos: "no mientas por esto y por esto") no es procesado -el niño no está dentro de la ventana de tolerancia a las emociones dentro de la cual el nivel de activación es óptimo y por lo tanto, compatible con el uso del pensamiento- y no se produce un nuevo aprendizaje: el chico/a opera con el viejo y dañado programa. Además, al estar bajo los efectos del gatillador de la mentira, la noción del tiempo y qué información selecciona el niño suelen estar sesgadas, con lo cual este puede estar perfectamente sintiendo que se le acusa de algo que para él no ha ocurrido. 

Además, para más agravamiento y para su desgracia, los niños sufren una serie de afectaciones, como consecuencia del trauma, en cómo procesan a nivel lingüístico y cognitivo. Así Na´ma Yehuda nos dice que “ciertas áreas del vocabulario de los niños traumatizados se ven especialmente afectadas”. También nos dice que la secuencialidad y la causa-efecto son afectadas por el trauma: “suele ser difícil para los niños traumatizados, ya que incluye la identificación del modo en que una cosa lleva a la otra, así como la explicación de la cadena -que el trauma a menudo interrumpe- de eventos-aspectos de la realidad. Los niños traumatizados experimentan dificultades para predecir el final de una historia o las consecuencias de sus acciones o las de otras personas. Puede ofrecer explicaciones muy particulares e inesperadas de los acontecimientos o predicciones de lo que sucederá a continuación”. Finalmente, los niños traumatizados, como ya hemos dicho, tienen problemas con el tiempo. Dice Na´ama: “Si el niño se pierde partes de los eventos porque está fuera de control o se muestra hipervigilante, es difícil que entienda el orden de las cosas. No sólo porque la disociación interrumpe la percepción del “durante” y el “después” sino que los propios recordatorios del trauma hacen que parezca que el trauma se repite”. […] El tiempo del trauma no se mueve en una sola dirección […] las cosas de antes se superponen a las de ahora, haciendo que la temporalidad sea confusa.”

Por todo ello, para los padres que tienen niños que mienten, es muy importante que se pregunten si esto puede ser síntoma de disociación. Porque la manera de entender esto y el cambio de mirada sobre la persona menor de edad, es muy importante. De igual modo, la posición en la que los padres se van a situar es otra: de la rabia que sienten y de ahí a cargar contra el chico, recriminarle, ponerle consecuencias y cuando ya nada funcione, ignorarle y dejarle por imposible, a comprender que no es una cuestión de conducta ni de índole moral sino un síntoma, la punta de un iceberg de un problema psicológico de origen traumático donde se asoma también, la disociación. Un síntoma que refleja el sufrimiento de un menor y que pone encima de la mesa el daño que sufrió por parte de otros adultos que supuestamente, debían de quererle y protegerle. Un síntoma que nos cuesta mucho más (no sólo a los padres, también a los profesionales que desconozcan esto, como me pasó a mi al principio, que tratamos de abordar con técnicas de modificación de conducta clásicas, que no funcionaban) aceptar y por eso no le brindamos al chico o chica la ayuda que necesita. Cuando el síntoma refleja ansiedad, depresión… nos ponemos más fácilmente al lado del niño o joven. Pero cuando conlleva este tipo de conductas como mentir, nos resulta muy difícil ponernos en actitud de apoyo porque lo sentimos como una agresión o una falta de límites en relación a la convivencia en el mutuo respeto por parte de la persona menor de edad.

Por lo tanto, un chico o chica con esta sintomatología, con mentiras recurrentes -que vendrán acompañadas de otros síntomas- debe de recibir ayuda profesional cuanto antes, y si ha vivido acontecimientos como malos tratos, abandono, negligencia, desarraigo u otro tipo de sucesos que han podido generar un trauma complejo con disociación, debe valorarse esta posibilidad. La ayuda debe ser especializada y proporcionada para el menor de edad y los padres o referentes de este. La actitud de los padres debe ser empática, comprensiva (ayudar al niño a comprender lo que le ocurre) firme y segura (pero sin descontrol emocional), con consecuencias y a la vez de aceptación de su persona. Esto es muy complicado porque las alteraciones de los niños con trauma complejo y disociación no tienen una solución rápida, sino que requieren de un proceso terapéutico largo, por lo que los padres para no perder la actitud terapéutica, quemarse y desesperarse, han de estar -y merecen- ser apoyados y orientados en espacio propio de terapia. Por su parte, el niño o joven trabajará la disociación (y otros problemas) con un terapeuta experto en este ámbito, sabiendo que es una defensa (tiene su por qué) que hay que abordar con cautela y que precisa de un programa de trabajo desde un modelo integral, sistémico, como el que enseñamos en la Traumaterapia de Barudy y Dantagnan, donde evaluamos y tratamos al niño comprensivamente desde los dominios de apego – trauma (disociación) – desarrollo – mentalización.

sábado, 25 de abril de 2020

"Sobre el alivio del desconfinamiento en población adolescente con antecedentes de adversidad temprana: los/as grandes olvidados/as", por Rafael Benito Moraga, psiquiatra.

Sobre el alivio del desconfinamiento en población adolescente con antecedentes de adversidad temprana: los/as grandes olvidados/as.

Por Rafael Benito Moraga. Psiquiatra. Docente del Postgrado de Traumaterapia. 
RED APEGA de profesionales.

Rafael Benito Moraga impartiendo docencia.
La situación actual ha generado una lógica preocupación por las condiciones anómalas a las que se está exponiendo a niños y niñas. Con toda razón se argumenta que la infancia es un periodo de la vida en el que las condiciones ambientales pueden ejercer una influencia decisiva en el desarrollo de la personalidad; una influencia mayor de la que tiene para los adultos, a quienes se les supone dotados de recursos psíquicos y físicos suficientes para afrontar la situación de confinamiento que priva a los niños y las niñas del estilo de vida más favorable para su desarrollo psicofísico. 

El motivo de que debamos cuidar tanto las circunstancias en las que están viviendo los niños y las niñas es que en ellos y ellas, el sistema nervioso está en desarrollo; y el cerebro, como cualquier otro órgano, es especialmente sensible a las influencias externas durante los años en los que su crecimiento es más activo (Andersen & Pine, 2014). Así que debemos celebrar la decisión de aligerar la situación de confinamiento para los niños y niñas menores de 14 años ya que, el daño producido durante el neurodesarrollo puede afectar a la salud mental y física de por vida (Lewis & Rudolph, 2014)

El problema es que se puede pensar erróneamente que sólo el cerebro de los niños y niñas menores de 14 años está en un estado sensible, de crecimiento, desarrollo y modelado máximamente influenciable; cuando en realidad, el cerebro no deja de crecer y desarrollarse hasta bien pasados los 20 años. Si tuviéramos que señalar los dos periodos más importantes en el desarrollo del sistema nervioso, estos serían los tres primeros años de vida y la adolescencia; y en el caso de esta última, el periodo que va de los 14 a los 18 años. El desarrollo de las redes neuronales sigue procesos de proliferación, durante los que estas redes aumentan sus ramificaciones y conexiones, y procesos de poda, en los que estas interconexiones se van refinando, haciéndose máximamente eficientes. La proliferación se produce de modo espontáneo, siguiendo un programa genético; pero la poda depende de las circunstancias ambientales, y es importante que se produzca en las condiciones más favorables porque, si no se realiza adecuadamente, resulta difícil revertir los cambios más adelante. El primer periodo de proliferación y poda tiene lugar durante los primeros años de vida; de modo que durante los años previos a la pubertad, el neurodesarrollo no está tan activo; pero hacia los 10-12 años, con los cambios hormonales de la pubertad se inicia una segunda proliferación, a la que seguirá una segunda poda durante la adolescencia.

Los estudios de neuroimagen que permiten ver los cambios experimentados por el sistema nervioso a lo largo de la vida indican que la adolescencia, y sobre todo el periodo que va de los 14 a los 18 años, es crucial en el neurodesarrollo (Galván, 2017); un momento en el que las circunstancias van a moldear patrones de actividad cerebral que dirigirán el comportamiento y la regulación emocional de los y las adolescentes durante su vida adulta. Desde el punto de vista neurobiológico, la adolescencia es un periodo de gran vulnerabilidad; por tanto, es muy importante prestar atención también a la influencia que la situación actual de confinamiento tiene en el desarrollo psicológico de los y las adolescentes. 

Y en este sentido, no todos/as los/las adolescentes tienen los mismos problemas y las mismas necesidades. Cuando la pubertad da inicio a esa segunda proliferación, esta se realiza sobre los resultados de la proliferación y poda de la primera infancia. Si durante esos primeros años de vida las circunstancias fueron favorables, el cerebro adolescente tendrá más probabilidades de experimentar una proliferación y poda saludables; por el contrario, si las circunstancias fueron desfavorables, bien por adversidades socioeconómicas, bien por maltrato o abandono, la proliferación y poda se producirán en un sistema nervioso dañado (Lanius, Vermetten, & Pain, 2010). Esto explica que quienes han sufrido maltrato, abandono o abuso durante sus primeros años de vida, sufran con frecuencia un empeoramiento de su comportamiento y de su regulación emocional durante la adolescencia; por lo que debemos interpretar sus conductas disruptivas y sus problemas emocionales como la consecuencia de una reactivación de los procesos de proliferación y poda neuronal sobre un terreno que fue dañado por la adversidad y el trauma. 

Por todo ello debemos considerar que, desde el punto de vista neurobiológico, y por tanto psíquico, los y las adolescentes no son todavía adultos ni se les puede pedir que se comporten como tales; porque todavía están desarrollando las capacidades cerebrales que les permitirán mantener un funcionamiento adaptado cuando sean mayores. Así pues, ellos y ellas también necesitan que les ayudemos, entendiendo su vulnerabilidad a la situación actual y proporcionándoles el mismo alivio de la situación de confinamiento que se ha previsto para los niños y niñas. 

Y entre todos los y las adolescentes, quienes necesitan más apoyo para superar las consecuencias del confinamiento son los chicos y chicas que han sufrido un daño en su neurodesarrollo por circunstancias adversas durante la infancia. Para ellos es especialmente difícil desplegar la actividad cerebral que les permitiría regular adecuadamente sus emociones; por lo que les resultará más complicado mantener la situación de confinamiento. Además, el estado de su desarrollo cerebral demanda también que se les proporcione, como se ha hecho con niños y niñas, la posibilidad de salir ocasionalmente bajo supervisión de un adulto y con las medidas de protección que se consideren necesarias, con el fin de que su evolución psíquica y física no sufra menoscabo.

BIBLIOGRAFIA

Andersen, S. L., & Pine, D. S. (2014). The Neurobiology of Childhood (S. L. Andersen & D. S. Pine, eds.). https://doi.org/10.1007/978-3-642-54913-7

Galván, A. (2017). The Neuroscience of Adolescence. In The Neuroscience of Adolescence. https://doi.org/10.1017/9781316106143

Lanius, R. A., Vermetten, E., & Pain, C. (2010). The impact of Early Life Trauma on Health and Disease (R. A. Lanius, E. Vermetten, & C. Pain, eds.). Cambridge: Cambridge University Press, Cambridge, UK.

Lewis, M., & Rudolph, K. D. (2014). Handbook of Developmental Psychopathology: Third Edition. In Handbook of Developmental Psychopathology: Third Edition. https://doi.org/10.1007/978-1-4614-9608-3