viernes, 30 de septiembre de 2016

Apego, dependencia emocional y patrones de vinculación patológicos, por Anna Badia Munill, psicóloga.


Diez meses, diez firmas II

Invitada del mes de septiembre 2016:

Anna Badia Munill, psicóloga

Título del artículo: Apego, dependencia emocional y patrones de vinculación patológica


Dado el éxito que tuvo el pasado curso la iniciativa de invitar a amigos y colegas a participar en el blog escribiendo un artículo, realizando una colaboración, sobre los temas que nos concitan aquí, a saber, el apego, el trauma y la resiliencia, este curso he decidido volver a repetir la experiencia y desfilarán, de nuevo, por este espacio, mes a mes, distintos profesionales del ámbito que nos ocupa. De este modo conseguimos que Buenos tratos se enriquezca de las aportaciones de colegas que compartimos un modelo teórico común, aunque desarrollemos nuestra labor profesional en diferentes ámbitos. 

Diez meses, diez firmas II estrena temporada con la participación de la psicóloga, psicoterapeuta y especialista en apego y trauma, Anna Badia. Ella es quien inaugura las colaboraciones. La primera vez que conocí a Anna fue en San Sebastián, aquí, en mi ciudad. Me atraparon la dulzura y serenidad que transmite y por supuesto, su cualificación profesional. Fue en Ume Alaia, en la Asociación de Familias Adoptivas de Gipuzkoa, hace ya unos años. Posteriormente, hemos coincidido en varios cursos y formaciones, y el pasado año participó brillantemente en las II Conversaciones en una mesa de experiencias sobre resiliencia y adopción. Anna Badia ha aceptado gustosamente inaugurar las colaboraciones y nos entrega lo que ha aprendido sobre este interesantísimo tema: apego, dependencia emocional y patrones de vinculación patológicos.



Anna Badia Munill. Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Postgrado en psicopatología infantil y desde el 2009 especializada en Adopción, Postadopción y Acogimiento por la UB-URL. Formada en el tratamiento de los trastornos de apego y trauma a través de la Terapia EMDR por la Asociación EMDR España (nivel clínico), ámbito en el que se sigue formando. Presidenta de la asociación La Voz de los Adoptados desde el 2009 al 2012 y Vicepresidenta del 2012 al 2016. Amplia experiencia en el tratamiento psicoterapéutico con niños y adolescentes acogidos y adoptados y en el tratamiento con adultos que han sufrido traumas. Actualmente trabaja en consulta privada como psicóloga y psicoterapeuta infantil, de adolescentes y adultos en Madrid.


Cuando José Luis me propuso escribir para el blog, inaugurando este nuevo curso, sentí una gran responsabilidad con él y con todos los lectores. Al mismo tiempo me sentí afortunada por poder aportar mi grano de arena en este mundo tan complejo de la adopción, el acogimiento y de todos los niños que pasan por situaciones difíciles en etapas en las que simplemente deberían estar explorando el mundo, sintiéndose queridos y seguros.


José Luis con su generosidad que le caracteriza (una muestra de ello es este blog) me dio carta abierta para escribir sobre lo que yo misma considerara pertinente, esto supuso un reto más después de la profundidad en la que ya se han tocado muchos temas.


De pronto hice repaso de mi vida profesional y personal, como miembro de La Voz de los Adoptados, y pensé que debía hablar de la dependencia emocional y de los patrones de vinculación patológica que es el término que utiliza el psicólogo Arun Mansukhani (2016) para agrupar a todas aquellas situaciones en las que las personas tienen problemas en las relaciones cercanas. Dentro de las dificultades que se pueden encontrar las víctimas de la negligencia, abandono y/o malos tratos, algunas de esas personas pueden verse enredadas en relaciones muy conflictivas e insatisfacción personal. Y además de sufrir, lo más probable es que establezcan relaciones con otros que también han desarrollado estos patrones.

En mayo de este año tuve la oportunidad de profundizar en cómo el apego puede influir en la calidad de las relaciones que establecemos en la etapa adulta a través de una formación de Arun Mansukhani (http://www.arunmansukhani.com), que llevaba como título “Tratamiento de la dependencia emocional y los traumas de apego en adultos”. Este artículo pretende hacer un resumen de todo lo que aprendí con él esos días, así que todo lo que viene a continuación pertenece a esa formación. De la misma forma aprovecho para comentar al lector que Arun va a publicar próximamente un libro que tiene como título de trabajo: “Dependencia Emocional. Los patrones de vinculación patológica: conceptualización y tratamiento”. 

Tal y como dice Mansukhani (2016), cuando Jean-Paul Sartre en su obra A puerta cerrada afirmaba que “El infierno son los otros” ya nos indicaba que las relaciones producen un gran sufrimiento. Casi todo malestar viene de algo que ha pasado con alguien. 

Hay muchas investigaciones basadas en la calidad de las relaciones de pareja y muchas de ellas, las más actuales, se basan en la teoría del apego. Estas relacionan la calidad en las experiencias íntimas con nuestras figuras de apego en la infancia y en la adolescencia. En una investigación sobre apego y satisfacción afectivo-sexual adulta se llegó a la conclusión de que se puede predecir el nivel de seguridad del apego en la vida adulta, el ajuste marital y la expresividad emocional en la pareja, en base a la historia afectiva de la infancia de la persona. 

En primer lugar, quiero destacar que la dependencia emocional en sí no es una patología y es algo normal en los seres humanos. Somos seres sociables y dependientes unos de otros. De ello depende nuestra supervivencia. Conseguir la independencia entonces no es un objetivo como tal, pero si lo es la dependencia sana (patrones de vinculación no patológicos)

¿Cuándo esta dependencia se vuelve insana entonces? ¿Qué es un patrón de vinculación patológico (PVP)? El problema de la dependencia no es la dependencia en sí, si no cuando en esta dependencia empieza a haber características nocivas o de poco control. Gossop y Grant (1990) han definido la adicción a partir de los siguientes elementos:

1. Un sentimiento de compulsión para realizar una determinada conducta.

2. La capacidad deteriorada para controlar la conducta (tanto en su origen, sostenimiento como en su desarrollo).

3. Fuerte malestar y alteración emocional cuando la conducta es impedida o se la abandona.

4. La persistencia en la conducta a pesar de la evidencia de su nocividad para el sujeto.

Así pues, la dependencia siempre tiene que ver con evitar alguna emoción negativa (Mansukhani 2016). Realmente lo que generará la dependencia es la evitación de un estado interno negativo y el objeto del que somos dependientes generará la recreación de un estado interno calmante o regulador, evitando el estado negativo. Estas 4 características también se dan en las relaciones interpersonales. 

Un ejemplo sería el caso de Diego, un chico de 22 años, constantemente dependiente de todas las chicas que conoce. De forma impulsiva siente la necesidad de seducirlas, aunque no le sean atractivas. Su necesidad constante de agradar le lleva incluso a seducir a las novias de sus amigos, cosa que no le es difícil por su atractivo físico. Solo es capaz de sentirse bien consigo mismo cuando siente que es capaz de seducir. Cuando está solo siente que es un ser despreciable, que no vale nada y que nadie le va a querer. Diego fue adoptado a los 5 años, sufrió abusos por parte de su madre biológica antes de la adopción. Dice que el ser capaz de seducir le sube la autoestima, pero no tiene control sobre esa conducta. La conducta seductora (dependencia) regula y compensa la angustia de sentirse no querido (emoción interna negativa a evitar).

Los patrones de vinculación patológicos, que no son una patología en sí, tienen que ver con el apego, con otros sistemas de acción (que comentaré brevemente), con nuestra historia vital y las experiencias traumáticas que haya podido haber en ella. De ahí que las personas que han sufrido una separación, abandono o trauma de apego en su infancia, y este quede grabado en su memoria implícita, sean más vulnerables a otras experiencias traumáticas y quizá en su adolescencia y etapa adulta pueden establecer relaciones insanas. Esto es algo que vengo observando hace tiempo.

Apego

No voy a extenderme mucho en el sistema de apego ya que en este blog se ha profundizado mucho en él. Vamos a recordar algunos conceptos que ayuden a entender cómo se pueden desarrollar estos patrones de vinculación patológica en la edad adulta. En esta entrada de José Luis podéis leer un poco más: http://www.buenostratos.com/2016/07/dos-post-en-uno-vinculo-amoroso-en-la.html

El apego es una clase específica de vínculo dentro de un conjunto general de los vínculos afectivos, que constituye una unión afectiva intensa, duradera, de carácter singular, desarrollada y consolidada entre dos personas, por medio de su interacción recíproca. Una vez establecida, promueve la búsqueda de proximidad (y mantenimiento) con la figura de apego, con la finalidad de obtener los cuidados y protección necesarios para lograr una sensación de seguridad y bienestar, tanto física como psicológica (Lafuente, 1989). El apego pues debe ser la base de seguridad a través de la cual desarrollarse y, además, de regulación de nuestros estados emocionales internos.

Arun Mansukhani (2013, 2016) propone el concepto de las relaciones horizontales (relaciones entre iguales) que funcionan bien, en las que existe un apego recíproco (en la que ambos pueden ejercer el rol de cuidador y de persona cuidada en función de las necesidades del momento), una co-regulación (capacidad de regularse emocionalmente con el otro y el otro se regula con nosotros), cooperación y son reversibles.

En la línea que propone este autor, la autonomía y la intimidad son dos características fundamentales. Si estas dos características funcionan correctamente tendremos adultos capaces de establecer lo que se denomina relaciones horizontales (por oposición a lo que se denominan relaciones verticales, propias de padre/madre-hijo/hija o abuelo/abuela-nieto/nieta). Las personas que tiene estas dos características son aquellas que consideraríamos sanas desde un punto de vista de patrón vinculatorio:

- La Autonomía es la capacidad de autorregularse, calmarse solo, cuando uno está mal, y sentirse seguro y bien estando solo.

- Por Intimidad entendemos la capacidad de co-regularse (regularse, calmarse, con el otro) y sentirse confiado y seguro con los demás, en una situación de intimidad. En las parejas que observamos dificultades generalmente no hay un equilibrio en esta co-regulación.

La co-regulación y la autorregulación, ambas nacen del apego. Como señala Mansukhani (2016), al contrario de lo que pensarían las personas de forma intuitiva, la co-regulación es anterior, desde un punto de vista de desarrollo, que la auto-regulación. De hecho, de estas dos la co-regulación es más básica, los niños pequeños no se autorregulan nada, se co-regulan con sus padres, los padres co-regulan los estados emocionales internos del niño de forma adecuada en un breve espacio de tiempo. A partir de la co-regulación poco a poco vamos generando la autorregulación y eso es lo que de adultos nos permite auto y co-regular nuestros estados emocionales internos. Solo hay un tipo de personas que aprenden a autorregularse sin co-regularse, las personas con apego inseguro evitativo. Estas han aprendido a autorregularse alejándose. Son muy buenos en la autorregulación, pero muy malos en la co-regulación (Mansukhani, 2016).

Sistemas de Acción

Los sistemas de acción serían, haciendo un paralelismo con un ordenador, como programas ejecutables básicos para el ser humano. Son sistemas que se activan y una vez que se activan tienen un funcionamiento relativamente autónomo. A través de un estímulo externo se activa un estado interno y a partir de ese estado entran en funcionamiento una serie de respuestas o comportamientos concretos. Uno de los más conocidos es el sistema de defensa, que conlleva las respuestas de lucha-huida. Estos sistemas se activan a nivel no cortical, son automáticos e inconscientes. Algunos tienen que ver con la supervivencia individual o de la especie (“instintos”). Son sistemas neurales que organizan el comportamiento de los seres vivos (Panksepp 2012, Simón 2015). Constituyen pautas de comportamiento complejas pero automáticas e implícitas (Bowlby 1969). Dependen de la memoria implícita. En la infancia son de activación binaria (todo/nada) pasando a lo largo del desarrollo a activación gradual, a través de la co y autorregulación (Mansukhani 2016). El sistema de apego es el primero y organiza los demás (Holmes 2001). Son comportamientos adaptativos orientados a un objetivo. Por tanto, pueden producir: Comportamientos adaptados a la situación o también comportamientos desadaptados y disfuncionales (pudiendo llegar a patológicos) (Hilburn-Cobb 2004, Mansukhani 2016).

El objetivo principal de la activación del sistema de apego del niño es activar el sistema de apego-cuidado en el adulto (Mansukhani 2016). Cuando esto sucede el sistema de apego del niño se calma y el niño se regula (co-regulación) al sentir que el adulto está atento a sus necesidades (disponibilidad) y en disposición de cuidarlo. Cuando esto no ocurre, el cerebro del niño activará otros sistemas de acción con el objetivo de lograr activar el sistema de apego-cuidado en el adulto. Cuando nada de lo anterior funcione y no se logre activar el sistema de apego del adulto, el niño desarrollará una pauta de apego desorganizado. También se desarrollará el apego desorganizado si se activan con frecuencia, simultáneamente, el sistema de apego y el sistema de defensa del niño. Si se activa el sistema de apego con algún otro simultáneamente, varias veces, quedan vinculados, de forma que cuando se active en un futuro el sistema de apego también se activará el otro. 

En los patrones de vinculación patológicos en adultos, cuando se activa el sistema de apego se activan además otros sistemas de acción que forman parte ya de ese sistema. Por ejemplo, el sistema de apego puede quedar vinculado a emociones de rabia, ira, frustración y cuando se activa lo hace con todo lo que contiene ese sistema (Mansukhani 2016). 

Las características generales de las personas con DE y PVP son las siguientes:

Desregulación emocional: Generalmente son gente que necesitan una regulación externa, ya sea por qué necesitan contactar mucho con una persona (o muchas personas) o bien por qué necesitan alejarse física y emocionalmente.

Hay una desregulación también del Yo: un sentido de identidad externo a ellos (en función de lo que los otros hacen), una autoestima frágil y cambiante y dificultades para mantener su identidad (personas camaleónicas que cambian en función de los deseos e intereses de las personas con las que están).

Existe también una desregulación del comportamiento interpersonal, lo que significa dificultades en el manejo de las necesidades propias y ajenas: En las personas con un patrón sumiso observamos dificultades para ver sus propias necesidades. En los dominantes les cuesta ver las necesidades de los otros. También presentan dificultades al establecer límites (los propios y los de los otros). 

Los tipos de patrones de vinculación patológica son Sumiso, Dominante y Evitativo, y se diferencian en (Mansukhani 2013):

1- En la emoción interna básica (la emoción que internamente sienten) y la emoción manifiesta (la emoción que expresan).

2- En el miedo de base interno (referido a uno mismo) y externo (respecto a los demás).

3- En la forma de regulación emocional y hacia dónde van a tender bajo situaciones de estrés, ya que se activa su patrón predominante de apego.

4- En el tipo de conductas, es decir, cómo van a actuar.


Siguiendo a este mismo autor, las personas con un PVP de tipo sumiso normalmente su emoción interna es la ansiedad, ante un posible abandono o ser dejado. Lo que pueden expresar en su día a día es mucha frustración, ya que se olvida de sus propias necesidades y está dedicándose a los demás. Su miedo interno es contactar con su sensación de “No valer”. Su forma de regularse es la co-regulación, se sienten seguros cuando se sienten vinculados y sienten que gustan, que son aceptados. Se autorregulan mal. Expresan conductas de sumisión y agrado, se ocupan de los demás. Su patrón de apego dominante será el ansioso-ambivalente. En el sumiso hay un miedo a ser rechazado porqué siente que no vale, pero si hacen muchas cosas para el otro sienten que quizá este no les abandone.

Las personas con un PVP de tipo dominantes, también necesitan de la co-regulación, pero en este caso se sienten seguros sólo cuando dominan al otro y tienen el control. Su emoción interna es el miedo y lo que expresan (emoción manifiesta) es enfado e ira. Su miedo externo es ser rechazado, repudiado o sometido. Actúan siendo muy críticos, controladores, dominadores, etc. y pueden ser parejas maltratadoras. En este grupo podemos encontrar personas con un patrón de apego ansioso-ambivalente, pero con más rango de desorganizados. Creo que esta frase de Maquiavelo lo expresa con claridad “es mucho más seguro que te teman a que te quieran”.

En las personas con un PVP de tipo evitativo la emoción interna suele ser la tristeza, pero la mayoría de las veces no son conscientes para nada de esta tristeza, y lo que muestran es desconfianza, excesiva autonomía y distanciamiento. Su miedo externo es la pérdida de libertad, sentirse invadido y a perder su autonomía. Son personas que necesitan mucho esa autonomía, se manejan mal en la intimidad y su miedo interno es conectar con su sensación de vulnerabilidad, soledad y tristeza. Se autorregulan, y no saben co-regularse. Se sienten seguros cuando no están en intimidad. Sus conductas estarán encaminadas a evitar la intimidad, al distanciamiento emocional, rigidez, etc. Se alejan de los demás.

Los sumisos y los dominantes necesitan mantenerse vinculados (apegos ansiosos-ambivalentes y parte de desorganizados), mientras que los evitativos necesitan mantener su autonomía. Es la forma que han organizado su apego, su necesidad de vincularse.

Siguiendo la clasificación de los PVP de Mansukhani (2013, 2016) cada uno de ellos tiene claramente dos subtipos y un tercero de ellos, que encaja en el grupo, pero podrían ser un subtipo individual por sí mismo. 

Sumiso

· Complaciente-cuidador: personas que están muy pendientes de los otros e intentan agradar satisfaciendo las necesidades de los demás. Se co-regulan mucho y se vinculan desde ahí. Parten de una sensación de “no estar a la altura” de “no ser suficientemente valioso, por lo que tengo que darme un valor añadido para que sigan a mi lado”

· Indefenso: personas que están muy necesitadas de atención y cuidado y cuando alguien les da ese nivel de atención y cuidado se vinculan a esa persona, a veces de forma exagerada. Muchas veces son presa de personas con PVP de tipo dominante.

· Oscilante: personas que pueden saltar con mucha frecuencia de uno a otro, no se co regulan ni auto-regulan. El patrón en si es oscilante, la persona no logra regularse de ninguna forma, no están bien ni solos ni acompañados.





Dominante. Cuanta más desorganización, más miedo y más dominantes se van a mostrar.

· Agresivo: necesita controlar al otro de forma expresa y agresiva a través del dominio y el estar por encima. 

· Pasivo-Agresivo: utiliza métodos más indirectos de dominio y control, obviando las necesidades del otro. Se pueden presentar como víctimas, pero que en realidad hay un control absoluto de todo detrás de la victimización, además sienten que su conducta está de sobra justificada por deseos de venganza, presentan una emoción manifiesta de enfado e ira.

· Cuidador-Codependiente (Dependencia inversa): personas que cuidan, pero no están pendientes de las necesidades de los demás, lo hacen más desde la “anulación” del otro para cuidarlo. Es la persona que necesita tener a alguien que codependa de ella por algo. 

Evitativo

· Manifiesto: personas que se pueden vincular de forma evitativa, pero generan vínculo.

· Emocional: no se vinculan emocionalmente. Necesitan una distancia mayor que el manifiesto. Muestran una imagen no real de sí mismo (fachada). Puede parecer que está mucho más vinculado emocionalmente de lo que está.

· Suspicaz/Seductor: prácticamente no forman vínculo con nadie.

Hay que recordar que los patrones vinculatorios no son rasgos de la personalidad, sino variables diádicas, eso significa que se dan y se definen siempre en la interacción (Mansukhani 2016). En cada persona hay una mayor tendencia a exhibir un tipo u otro. Este patrón no es estable, puede sufrir modificaciones. En principio las personas van a tener un patrón principal, pero ese no es el único patrón potencial que tienen. Podemos cambiar a otro patrón. Lo que puede hacer que cambiemos el patrón es la función de este: MANTENER EL VÍNCULO.

Os dejo una imagen a modo de resumen:




Bibliografía

Lafuente, M.J., Cantero, M.J. (2010). Vinculaciones afectivas: apego, amistad y amor. Madrid: Ediciones Pirámide.

Mansukhani, A. (2013). Dependencias Interpersonales: Las Vinculaciones Patológicas. Conceptualización, diagnóstico y tratamiento. En: García AD y Cabello F: Actualizaciones en Sexología Clínica y Educativa. Huelva: Universidad de Huelva.

Mansukhani, A. (2016). “Tratamiento de la dependencia emocional y los traumas de apego en adultos”. Curso de Formación Avanzada de la asociación EMDR España. Madrid. Comunicación personal. 

Marrone, M. (2016). Sexualidad. La tuya, la mía y la de los demás. Ed. Psimática.

jueves, 29 de septiembre de 2016

XIII Congreso Internacional de Infancia Maltratada, Murcia, 17-19 noviembre 2016


XIII Congreso Internacional de Infancia Maltratada

Murcia, 17-19 noviembre 2016




Ana Sainero me envía esta información para su difusión, sobre un importantísimo evento que tendrá lugar en Murcia, el 17-19 de noviembre de 2016 y al cual os animo a asistir y participar: XIII Congreso Internacional de Infancia Maltratada.

La Federación de Asociaciones para la prevención del Maltrato Infantil (FAPMI-ECAT España) celebra desde el año 1.998 en colaboración con las entidades que la forman y con carácter bianual, el Congreso Estatal de Infancia Maltratada, el cual adquirió una dimensión internacional desde su edición en 2012, celebrada en Oviedo.

Este año, el Congreso tendrá lugar en Murcia durante los días 17-19 de noviembre y su lema no puede representar mejor las líneas de trabajo actual de la Federación: Construyendo modelos para el buen trato a la infancia (http://www.congresofapmi.es). 

Uno de los principales objetivos del evento es aunar y reunir a los principales referentes nacionales en las diferentes áreas vinculadas a la protección y el cuidado de la infancia, creando escenarios de intercambio, aprendizaje y sinergia entre ellos y los asistentes. De tal forma, que el Congreso y todas las actividades que lo preceden, terminan convirtiéndose en espacios de construcción, apoyo y crecimiento (personal y profesional) para quienes estamos vinculados directa o indirectamente a la atención de los niños, niñas y adolescentes.

En esta XIII edición, tenemos el inmenso placer de contar con la participación de Sandra Baita, autora del libro Rompecabezas: Una guía introductoria al trauma y la disociación en la infancia, título de referencia para profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes víctimas de condiciones de vida adversas o experiencias traumáticas. Sandra participará en el Congreso con una ponencia acerca de cómo el proceso terapéutico puede reparar estas historias de trauma y violencia a través del establecimiento de un vínculo reparador y seguro. 

Aprovechando su presencia en nuestro país, desde FAPMI nos planteamos la posibilidad de brindar a profesionales de atención directa, estudiantes, investigadores y personas interesadas en la materia la oportunidad de participar en un seminario formativo específico en reparación del trauma y experiencias de violencia. Lo que se inició como un mero comentario, tiene ya fecha y lugar de celebración: el próximo martes, 15 de noviembre en el Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia, Sandra Baita, junto a Concepción López Soler, trabajarán mano a mano durante una jornada con aquellos profesionales que nos hacemos cargo de juntar las piezas y reparar el puzle de muchos niños, niñas y adolescentes a quienes las experiencias de violencia y trauma han hecho saltar por los aires. 

Somos muchos los profesionales que, desde nuestro rol, nos planteamos si estaremos acertando en nuestras estrategias, dudamos en ocasiones ante la persistencia de las dificultades… desde FAPMI creemos que espacios como este seminario, con una interacción directa con dos referentes y expertas en la materia y con un enfoque eminentemente práctico responde a las necesidades (o al menos a parte de ellas) de muchos colegas y profesionales.

Toda la información sobre el evento está disponible en http://www.ecpat-spain.org/servicios.asp?sec=26 y si tienes cualquier duda puedes dirigirte a la Secretaría Técnica del seminario cuyos datos de contacto podrás encontrar en http://www.ecpat-spain.org/servicios.asp?sec=26&subs=74

Si tienes la oportunidad, no te lo pierdas; desde FAPMI-ECPAT España, estaremos encantados de que te sumes a este seminario, al Congreso y, en definitiva, te incorpores a construir nuevos modelos de atención y relación con niños, niñas y adolescentes basados en el buen trato. 

martes, 27 de septiembre de 2016

Curso "Aspectos neurobiológicos del trauma infantil: intervenciones psicofarmacológicas y psicoterapéuticas" impartido por Rafael Benito y José Luis Gonzalo, en Sevilla, 28-29 octubre 2016



CURSO "ASPECTOS NEUROBIOLÓGICOS DEL TRAUMA INFANTIL: INTERVENCIONES PSICOFARMACOLÓGICAS Y PSICOTERAPÉUTICAS"

Organiza: Centro Reddes de Intervención

En Sevilla, 28-29 octubre 2016

Impartido por: 

Rafael Benito Moraga, psiquiatra 

José Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo clínico.






PRESENTACIÓN


Nuestra consideración de los fenómenos psíquicos normales y patológicos sufrió durante milenios la pugna entre el idealismo platónico y el materialismo aristotélico. Para Platón el alma es inmaterial e inmortal y el cuerpo es simplemente su envoltorio. Para Aristóteles no hay un alma separada del cuerpo; por tanto, para entender los problemas mentales tenemos que entender las disfunciones corporales; aunque erróneamente señaló el corazón como sede del psiquismo. Cada uno de estos enfoques plantea sus propios problemas. 

La religión y el carácter disruptivo y herético de los trastornos mentales no ayudaron nada a deshacer esa dicotomía hasta que finalmente René Descartes vino a sancionarla como la epistemología dominante. Su noción de una res cogitans (la mente) casi independiente de la res extensa (el cuerpo) dominó el estudio de los problemas mentales durante al menos dos siglos. Desgraciadamente, a pesar de nuestros conocimientos y nuestra buena voluntad y en mayor medida de lo que nos gustaría reconocer, continuamos atrapados por el dualismo cartesiano que nos condiciona a ver sólo la mitad de lo real. La psicoterapia sigue sin ocupar un lugar importante en la formación especializada de los psiquiatras; en la formación de los psicólogos clínicos no hay una formación consistente en la neurobiología del comportamiento y el tratamiento con psicofármacos; e incluso fomentamos en nuestros clientes (queriendo o sin querer) este antagonismo. “Los medicamentos sólo tapan el problema“, “no quiero quedarme enganchado a las pastillas”, “los psiquiatras sólo dan pastillas, pero no te escuchan”, “la psicoterapia es un comecocos”, “el terapeuta cumple únicamente la función que antes desempeñaba el sacerdote…” Son frases que escuchamos en muchos de nuestros clientes y que contribuimos a consolidar en el inconsciente colectivo. 

Sin embargo, los avances en el estudio del funcionamiento cerebral hacen cada vez más difícil defender una postura dualista. Hoy día hay más razones que nunca para que Descartes descanse en paz. Los estudios neurobiológicos están comenzando a dar cuenta del sustrato anatómico de muchos constructos psicológicos. Por ejemplo, como veremos a lo largo del curso se conoce bastante acerca de las bases neurobiológicas del apego y la resiliencia. Se ha comprobado que el tratamiento con psicofármacos produce cambios más profundos y estables de lo que pensábamos y que la psicoterapia y sus técnicas producen cambios neurofisiológicos y neuroanatómicos.

Los psiquiatras y médicos en general tienen la obligación de aprovechar constructos psicológicos como la disociación y la teoría del apego para ampliar su conocimiento y guiar la investigación neurobiológica. Del mismo modo, los psicólogos y terapeutas deben aprovechar los avances en neurobiología para comprender mejor y aliviar más el estado de los niños/as que sufren. Como veremos,, se han acumulado ya suficientes evidencias para afirmar que el abuso en la infancia, en todas sus formas, causa una alteración del neurodesarrollo que afecta a las funciones cerebrales y también a la salud general en la vida adulta.

La actitud no dualista conlleva un ejercicio de humildad. Es probable que algunas veces lleguemos tarde y no estemos a tiempo de reparar el daño producido en el funcionamiento cerebral; lo que da idea de la importancia capital de una intervención precoz. El maltrato en la infancia no sólo produce en el sistema nervioso un daño funcional duradero sino también una destrucción del propio tejido nervioso, por lo que puede resultar muy complicado arreglarlo. Sin embargo, veremos que los conocimientos científicos aportan también muchos motivos para la esperanza. Actualmente se sabe que nuestras intervenciones psicoterapéuticas y farmacológicas pueden llegar a modificar incluso la información genética contenida en las neuronas del cerebro traumatizado, produciendo cambios persistentes y abriendo la posibilidad de que nuestros niños/as maltratados/as transmitan a su descendencia las conductas de buenos tratos, no sólo a través de su comportamiento sino también en su material genético, modificado gracias a mecanismos epigenéticos a los que dedicaremos una parte de la exposición.

DOCENTES

RAFAEL BENITO MORAGA

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Alcalá de Henares. Especialista en Psiquiatría desde el año 1992 y Terapeuta Familiar y de Pareja por la Universidad del País Vasco desde 1993. Diplomado en Formación Especializada para psicoterapeutas infantiles por el IFIV de Barcelona. Ejerce la práctica de la psiquiatría y la psicoterapia desde el año 1992 hasta el día de hoy en su consulta privada de Donostia-San Sebastián, estando especializado en el tratamiento con niños, adolescentes y adultos víctimas de malos tratos, abusos sexuales y trastornos del apego. Docente en el diplomado en traumaterapia infantil-sistémica de Barudy y Dantagnan en el País Vasco (Donostia) desde el año 2014. Formador en distintos programas y conferencias para profesionales y familias.


JOSE LUIS GONZALO MARRODÁN

Psicólogo clínico. Psicoterapeuta por la FEAP. Diplomado en psicoterapia infantil por el IFIV de Barcelona. Formación en EMDR adultos (nivel II) y en niños y  adolescentes (nivel II) Ha trabajado como psicólogo en el Colegio San Ignacio de Loyola (1996-2005) Desde 1994 trabaja en consulta privada como psicólogo y psicoterapeuta infantil y de adultos. Desde 1999 trabaja para la Diputación Foral de Gipuzkoa como psicoterapeuta de los menores que participan en los programas de acogimiento familiar, residencial y adopción. Docente en el diplomado en traumaterapia infantil-sistémica de Barudy y Dantagnan en Barcelona, desde el año 2009. Y en el mismo diplomado en San Sebastián, desde el año 2014.

CONTENIDOS

- Introducción a la neurobiología y genética del comportamiento 

- Introducción a la psiconeurofisioterapia infantil

- Mecanismos genéticos y epigenéticos relacionados con el desarrollo y funcionamiento cerebrales.

- Neurodesarrollo sano desde la concepción a la vida adulta

- El maltrato como un trastorno adquirido del neurodesarrollo 

- Resiliencia cerebral

- Interconsulta psiquiátrica y psicofarmacología.

- Técnicas para trabajar la regulación emocional y la estabilización sintomática.

- Técnicas adicionales para ayudar a regularse a menores severamente traumatizados. 

- Técnicas para empoderar a los menores ante el trauma.

- Técnicas para trabajar los contenidos traumáticos y la reconstrucción historia de vida.

- Intervenciones para fomentar la resiliencia secundaria.

FECHAS

28 de octubre de 2016 de 09.30 a 14.30 y de 16.00 a 21.00

29 de octubre de 2016 de 09.30 a 14.30 y de 16.00 a 21.00

DURACIÓN

20 horas

INSCRIPCIONES 

SI TE INSCRIBES ANTES DEL 1 DE OCTUBRE...

230€ 

Alumnos y ex alumnos 200€

SI TE INSCRIBES A PARTIR DEL 1 DE OCTUBRE (INCLUSIVE)...

260€

Alumnos y ex alumnos 230€

Se abonaran 100€ en concepto de inscripción y el importe restante se abonará al comienzo del curso. 

La inscripción se realizará mediante ingreso del importe correspondiente en la cuenta de La Caixa nº ES22 2100 8453 5801 0002 7113, cuidando de que quede reflejado en el ingreso el nombre de la persona que se inscribe. A continuación, enviar nota de correo electrónico a reddesdeintervencion@gmail.com, indicando:

- Fecha del ingreso

- Nombre de la persona que se inscribe y profesión

- Teléfono de Contacto

Como el número de plazas es limitado, la inscripción no será efectiva hasta no recibir el ok a la inscripción.


* LA REALIZACIÓN DEL CURSO QUEDA SUPEDITADA A QUE HAYA UN NÚMERO SUFICIENTE DE PARTICPANTES PARA LLEVARLO A CABO. EN CASO DE QUE NO SE CUBRAN ESAS PLAZAS, SE DEVOLVERÁ EL IMPORTE INTEGRO DE LA INSCRIPCIÓN DEL MISMO. 

* Las personas que, una vez inscritas, anulen su plaza no tendrán derecho a la devolución deL IMPORTE ABONADO. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Intervención clínica en población adoptiva, curso on line a través de TEA Ediciones impartido por Montse Lapastora, psicóloga.

Curso Intervención clínica en población adoptiva

Organiza: TEA Ediciones

Imparte: Montse Lapastora

Comienzo del curso: 19 octubre 2016




TEA Ediciones organiza un curso on line sobre intervención clínica en población adoptiva impartido por Montse Lapastora, psicóloga especializada en adopción y experta en trauma y apego.

El curso tiene estos objetivos

Proporcionar una visión profunda del recorrido psicológico y del desarrollo emocional de las personas adoptadas.

Dar a conocer las consecuencias neurológicas del abandono y la negligencia y su repercusión en el desarrollo y la conducta.

Conocer las características específicas de los niños y adultos adoptados.

Ofrecer estrategias de intervención psicológicas en la práctica diaria.

Dar a conocer otro tipo de estrategias no psicológicas que han demostrado su eficacia en el tratamiento de las personas adoptadas.

Para conocer el perfil académico-profesional de Montse Lapastora, haz click aquí

Para más información e inscripciones: Página web de TEA Ediciones.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡Últimas plazas para el taller sobre la caja de arena que impartiré en Psicoveritas, Madrid, 1 de octubre 2016!

Organizado por el Centro Psicoveritas de Madrid


Impartido por: José Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo clínico y psicoterapeuta infantil


 1 de octubre de 2016



PRESENTACIÓN

Esta técnica permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de los contenidos psíquicos; y esto es especialmente importante cuando el paciente tiene dificultades en ponerlos en palabras, como ocurre habitualmente en los niños. Cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicar es una fuente adicional de sufrimiento. Utilizar la caja de arena permite la distancia emocional necesaria para ir elaborando la experiencia traumática sin tanto dolor. Además, el juego es el lenguaje natural del niño y le aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que sucede y lo que vive en su interior. El modelo teórico en el que insertamos la aplicación de la técnica se basa, pues, en las aplicaciones del trauma, el apego y la resiliencia.

OBJETIVOS DEL TALLER

Conocer los orígenes de la técnica, hacer un poco de historia.

Perfilar para quienes está indicada la técnica

Aprender los pasos en la conducción de una sesión con la técnica de la caja de arena

Explicar cuál debe ser la actitud del terapeuta

Alcances y límites de la técnica

FECHAS y HORARIO

1 de octubre de 2016.

Horario: de 9:30h - 13,30h y de 15,00h a 19,00h

INFORMACIÓN, INSCRIPCIÓN y LUGAR DEL CURSO

C/ San Bernardo, 97, bajo, MADRID

Tel.: 91 594 36 72 / 656 913 859

www.psicoveritas.es

sábado, 17 de septiembre de 2016

Curso "Lo esperado y lo inesperado. Formación en psicología evolutiva infantil aplicada a la Gestalt". Quedan pocas plazas y se continúa con las entrevistas. Comienzo del curso: enero 2017.



LO ESPERADO Y LO INESPERADO: 

Formación en psicología evolutiva  infantil aplicada a la Gestalt.




PRESENTACIÓN. Por Loretta Cornejo

Seguimos con las entrevistas para el curso de formación: DE LO ESPERADO A LO INESPERADO. La psicología evolutiva bajo una mirada gestáltica.

Seguimos considerando que todo profesional que se encargue de estar al lado de las familias y los niños y jóvenes debe actualizar los conceptos de evolutiva. Y por qué no, los que trabajan con personas adultas para entender desde un punto de vista diferente qué pasó, de qué se vio rodeado en su infancia, que cosas hicieron que la energía familiar derivara en conflictos irresolubles o en chispazos que llevaron a encuentros diferentes y sanadores.

Todo manual nos dice cuando un niño debe comer, cuándo caminar, cuándo sentarse, cuándo tener amigos... pero ninguno o casi ninguno nos habla de los ritmos, de las propia música que trae cada niño y cómo se engarza con la melodía de cada uno de los padres y que pieza instrumentará en el mundo.

Pocos manuales hablan de la angustia de los padres prematuros y cómo acompañarlos, de qué cosas que se hacen o se dejan de hacer en la niñez repercuten en la adolescencia y tampoco de la evolutiva de los niños en acogida o adoptados, que llegan con toda una historia y sus propios recursos a una nueva familia que ellos no saben aún si adoptarán o no y en cuánto tiempo. 

Hablaremos de los niños de alta sensibilidad que muchas veces son diagnósticados como déficit de atención, hiperactividad, trastornos del desarrollo y tantas cosas más. Son niños que vienen con otras tareas que cumplir en esta vida y no los estamos entendiendo. 

En esta formación son bienvenidos los padres que quieren entender y acompañar a sus hijos con estas características y saber más, un viaje que empezarán desde los 0 meses a los 12 años, pasando por conceptos introductorios de neurología afectiva, procesos de resiliencia, figuras de apego y daños que se pueden heredar junto a conceptos de psicoeducación. 

Ya no quedan muchas plazas, si están interesados: 

Llamar al 91 5493878  o escribir a: umayquipae@gmail.com


 La teoría infantil desde la psicología del desarrollo por edades




TEMARIO Y PROFESORADO

1-Crianza positivaapego y desarrollo en las distintas etapas evolutivasJOSE LUIS Gonzalo Marrodán.

2-La construcción del mundo emocional durante los primeros años de vida (o a 3 años): Los procesos emocionales necesarios a lograr durante el primer año de vida, y la prevención de posibles patologías. DIANA C. de Baumann.

3-Introducción a la neurología afectiva. LUCIA Ema.

4-La personalidad emocional de 3-6 años: Los seis años se termina la esencia de la personalidad adulta. Procesos evolutivos emocionales y formas de intervención. Trabajo con los padres o figuras parentales. Iniciación y desarrollo del  proceso de socialización.

5-La edad de la incertidumbre y la edad dorada De 7 a los doce años LORETTA Cornejo.

6-La primera infancia y sus diferentes etapas en correlación con las etapas de la adolescencia. MARGA de la Torre.

7- El no tirar la toalla: entre la fuerza y lo vulnerable: Acompañando a los hijos prematuros. PEDRO Valentín-Gamazo.

8-Cómo ayudar a sostener las relaciones afectivas desde el principio de la vida. Claves desde la psicoeducación e intervención comunitaria.

9- Distintos niveles de intervenciónDr. CARLOS Pitillas (Universidad de Comillas y Primera Alianza)

10.-Algunos temas especiales: Niños con alta sensibilidad. Evolutiva de los niños adoptados. LORETTA Cornejo Parolini. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

La Universidad Ramón Llull organiza el Máster en Adopción y Acogimiento: Intervención Multidisciplinar. En convenio con la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (¡Últimas plazas!)


Universidad Ramón Llull y Universidad Pontificia de Comillas (Madrid)

Master en Adopción y Acogimiento


Últimas plazas de matrícula para el curso 2016-18
Formación on line.

Información e inscripciones, click aquí


PRESENTACIÓN

La creciente existencia de familias de acogida y adoptivas y el importante número de niños en protección hace que cada vez sea más necesaria la especialización profesional en este ámbito. Los niños y las familias de acogida o adoptivas han de poder recurrir a profesionales que sepan cómo encarar las especificidades de estas formas de convivencia: las necesidades en el desarrollo infantil derivadas de las situaciones de riesgo y desamparo, la especificidad de la parentalidad adoptiva y los retos del proceso de acogida, residencial y familiar.

Aunque la acogida y la adopción cada vez estén más presentes en la sociedad occidental, y en los medios de comunicación es frecuente el abordaje de estos temas, no es tan frecuente para las familias de acogida o adoptivas poder encontrar un apoyo profesional y bien formado para afrontar las dificultades cotidianas y los problemas específicos, y poder potenciar el mejor desarrollo de los niños que pasan a formar parte de estas familias.

Por este motivo que se hace necesaria la especialización, teóricamente bien fundamentada e interdisciplinar, de los profesionales que trabajan con familias de acogida y adoptivas y con los niños en el sistema de protección.

Estos profesionales han de conocer la legislación relativa a la protección del menor en España, el desarrollo de los procesos de acogida y adopción, así como saber diagnosticar e intervenir en las dificultades que a menudo se presentan durante la acogida y la post-adopción. El máster que proponemos pretende alcanzar estos objetivos y hacerlo desde una perspectiva teóricamente fundamentada e interdisciplinar.

Destinatarios

Licenciados, graduados y diplomados universitarios de los ámbitos de la Psicología, Trabajo Social, Derecho, Pedagogía, Magisterio y Educación Social que quieran conocer, ampliar y profundizar en los conocimientos de los procesos de acogida, adopción y post-adopción, así como adquirir competencias profesionales para la intervención desde el propio ámbito de especialización.

Profesionales del ámbito de la protección de menores interesados en poner al día sus conocimientos tras la reciente aprobación de la nueva legislación de protección de menores.

Tengo el honor de colaborar en este Master como profesor de un módulo sobre establecimiento del vínculo con las familias adoptivas y acogedoras.

Para información e inscripciones: click aquí

martes, 6 de septiembre de 2016

Nueva edición del diplomado en "Crianza terapéutica" 2016-18 organizado por el Centro Alen, en A Coruña.

Todos los profesionales que tienen la delicada labor de acompañar y criar a un menor que presenta trauma complejo y alteraciones en la vinculación, están de enhorabuena pues se abre una nueva edición de la formación en crianza terapéutica. Programa formativo en el cual tengo el honor de colaborar impartiendo un módulo.

Elena Borrajo, María Vergara y Laura Fariña, psicólogas especializadas en el tratamiento de estos menores (de las cuales habéis podido leer este pasado curso artículos aquí, en este blog: artículo María / artículo Elena) son las directoras de esta formación que se celebra en A Coruña (Galicia, España)


NUEVA EDICIÓN DEL DIPLOMADO 2016-18 
"CRIANZA TERAPÉUTICA"

FORMACIÓN ESPECIALIZADA (150 h)



Crianza Terapéutica nace con la idea de ofrecer una formación especializada a profesionales, tanto educadores, acogedores u otros técnicos del ámbito de la protección infantil, psicólogos o psiquiatras, cuya labor es el acompañamiento y apoyo al desarrollo de niños/as y adolescentes que han sufrido situaciones de malos tratos, abandono, negligencia o violencia, o aquellos que han de ayudar a otros (familias acogedoras, familias adoptivas, etc...) para hacerlo.



Después de varios años de trabajo y aprendizaje en el ámbito de la psicoterapia en sala, el contexto educativo, así como el acompañamiento con los cuidadores, se ha elaborado un modelo de intervención adaptado a las características especiales de la crianza en los contextos del acogimiento residencial o familiar profesionalizado. Este programa se basa en la metodología y las técnicas, especialmente en el modelo de Trauma Terapia Infantil Sistémica de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, y de otros autores especialistas en trauma temprano, apego y desarrollo del panorama nacional e internacional (D. Siegel, M. Blaustein, D. Huges, N. Thomas, Bretherton… etc)



Esto con el objetivo de dotar a los profesionales de herramientas que les permitan hacer frente a los retos específicos que implican la crianza de niños/as y adolescentes con vivencias de estrés traumático. ¿Cómo detectar las necesidades de los niños/as? ¿Qué aspectos priorizar? ¿Cómo construir y mantener un contexto educativo-terapéutico durante la crianza? ¿Qué intervenciones resultan más eficaces y por qué? ¿Cómo desarrollar intervenciones focalizadas en el apego? ¿Cómo ayudar a estos niños y niñas a descubrirse más allá de lo que han sufrido? ¿Cómo hacerles ver lo bueno que hay en ellos? ¿Cómo fortalecer determinadas capacidades parentales?...etc. Proponemos además un espacio para fortalecer estrategias de auto-cuidado y prevención del desgaste de los propios cuidadores, figuras de resiliencia fundamentales en la crianza de estos niños/as.

En la página web ponemos a vuestra disposición el programa detallado. Cualquier duda o consulta al respecto trataremos de respondérosla de la forma más breve:

https://crianzaterapeutica.wordpress.com

Recibid un afectuoso saludo

Elena Borrajo, Laura Fariña y María Vergara



"La distancia entre dos puntos geográficos cualesquiera en nuestro entorno, se asemejan a la medida del pasillo de un avión" E. Borrajo


lunes, 5 de septiembre de 2016

Crecer en una familia de acogida: proveer una base segura a lo largo de la adolescencia (I) ¡Y bienvenidos/as a la nueva temporada del blog Buenos tratos 2016-17!

Os doy mi más afectuosa bienvenida a esta nueva temporada del blog Buenos tratos, la décima, desde que en el curso 2007-08 decidí abrirlo y afianzarlo como un espacio de conocimiento y reflexión sobre los temas del apego, el trauma y la resiliencia aplicados a los menores que han sufrido malos tratos, abandono y/o abuso sexual y que acarrean estas pesadas cargas. Espero y deseo que los/as que habéis gozado de las vacaciones de verano, del merecido descanso, hayáis disfrutado de la vida y de vivir a otro ritmo diferente, saboreando lo que, a veces, el día a día y sus prisas no nos deja degustar y vivir con atención plena.

Estoy encantado de volver a escribir para vosotros/as, de estar aquí, otro curso más. Éste con más ilusión si cabe, porque el año próximo, 2017, es el décimo aniversario de Buenos tratos y el 11 de septiembre el blog cumplirá exactamente diez años de vida. Diez años en los que ha nacido, crecido y sigue desarrollándose porque cada día son más las visitas que recibe de personas interesadas en esta manera de concebir, sentir y practicar la psicología y la educación. 

Os doy las gracias de todo corazón a todos/as vosotros/as porque con vuestro apoyo y elogios al blog habéis sido y sois la energía que lo/me mueve.

Pienso que este aniversario debemos celebrarlo como se merece, por ello estoy inmerso ya en la organización de un evento formativo y festivo en el que nos congregaremos todos/as el año que viene, en Donostia-San Sebastián (País Vasco, España), la ciudad donde vivo y trabajo, para darnos un homenaje por todo lo alto. Os avisaré con antelación suficiente para que podáis organizaros y acudir a festejarlo los/as que nos citamos aquí y compartimos pasión por este modo de vivir la vida. 

Y dicho esto, comenzamos con el post de hoy.

Este verano he podido leer un artículo de investigación publicado en la revista Child and Family Social Work, 2009, 14, páginas 255-266 que el pasado mes de mayo tuvo a bien en enviarme mi amiga y colega Cristina Herce Sellán (¡muchas gracias Cristina por todas las picadas que me facilitas para poder darlas a conocer a través del blog!) En el mensaje de correo que me envió me dijo que era un artículo excelente e interesantísimo para todos/as los/as que trabajamos en acogimiento familiar, bien como acogedores, técnicos, psicólogos, pedagogos, maestros, psicoterapeutas, psiquiatras, trabajadores sociales…

Se titula Crecer en una familia de acogida: proveer una base segura a lo largo de la adolescencia. Los autores son Gillian Schofield y Mary Beek, ambos del Centre for Research on the Child and Family.

El artículo es excelente, en efecto. Pone de relieve y subraya la importancia que la familia (biológica o acogedora) tiene para todo menor, pues a menudo se ha extendido la idea de que siendo la adolescencia un periodo donde el joven se centra en el grupo de iguales y/o en las relaciones románticas, las relaciones familiares como fuente de apoyo y ayuda para que el joven pueda proyectarse a futuro como un adulto sano y responsable no han sido consideradas por las políticas sociales y educativas como tan determinantes. En concreto, los autores subrayan el sustantivo papel que la familia acogedora tiene para los adolescentes que conviven en ella -especialmente para los que no han podido experimentar durante un periodo suficiente en la vida de la base segura- en la transición a la adultez. E incluso para los jóvenes que pueden ser acogidos en la etapa adolescente y no han experimentado esta base, tener la oportunidad de sentirla y vivirla por primera vez puede ser reparador.

Los autores del artículo utilizan un modelo de parentalidad basada en el apego y en la resiliencia que contiene cuatro dimensiones de cuidado: disponibilidad, sensibilidad, aceptación y cooperación, las cuales fueron identificadas por Mary Ainsworth (1971) como promotoras de apego seguro en la infancia, y las aplican en el cuidado de los adolescentes acogidos. Como podemos comprobar, es una aportación novedosa porque no son demasiados los estudios y programas de intervención que se ocupan de la promoción del apego en la adolescencia en familia de acogida. Hay una quinta dimensión, la pertenencia a la familia, que han añadido, con muy buen criterio, al modelo, porque la consideran clave y necesaria para el mantenimiento satisfactorio del acogimiento familiar a largo plazo. Este sensible aspecto lo hemos abordado en muchas ocasiones: a los adolescentes acogidos, sobre todo con los que presentan problemas de comportamiento, es fundamental resaltarles la pertenencia a la familia, y no vulnerar este principio nunca. La pertenencia y la disponibilidad de los acogedores como fuente de apoyo y ayuda no se cuestionan jamás, aunque seamos muy firmes con las normas y la convivencia en el mutuo respeto. Esto ofrece elementos de reparación en la capacidad de relacionarse y vincularse sanamente, la cual estos jóvenes presentan alteraciones desde que su primer vínculo, el de apego, fue dañado (desorganizado) en los dos primeros años de vida.

Dimensiones de la base segura en la adolescencia propuestas por Gillian Schofield y Mary Beek.

Este modelo de base segura –exponen los autores en el artículo- se recomienda porque promueve la competencia, la confianza y el vínculo en niños y por lo tanto, como una valiosa base sobre la que formar y apoyar a los acogedores (no nos cansaremos de incidir e insistir en que las formaciones para los acogedores deben ser continuas e incluir contenidos de crianza terapéutica y también trabajo sobre la persona del acogedor y el sistema familiar)

El modelo de intervención de estos autores es relevante y por ello forma parte de un programa de entrenamiento en el Reino Unido denominado Habilidades para Acoger. También ha sido aplicado en Noruega.

Los autores examinan cómo la investigación sugiere que el modelo de base segura puede ser útil en la comprensión de cómo aproximarse al cuidado de los adolescentes que están en acogimiento permanente.

A continuación, os ofrezco un resumen del primer tema que los autores abordan en el artículo (la importancia de la familia para el adolescente acogido); y para un próximo post me centraré en exponeros las principales características de las dimensiones. Ello se debe a que el artículo es extenso.

La importancia de la vida familiar para los adolescentes acogidos

En este modelo, las relaciones familiares positivas que tuvieron lugar en la infancia, continúan siendo importantes en la adolescencia. En una completa ausencia de relaciones familiares de apoyo, esto es, cuando un preadolescente o adolescente es precipitadamente puesto en la “independencia” o se le permite confiar en la familia biológica (cuando es incompetente parentalmente) y puede volver a dañarle, probablemente no podrán desarrollarse, si han de contar solo en su resiliencia o características personales.

Este tema que abordan estos autores lo podemos confirmar desde nuestra experiencia: los jóvenes que no han podido utilizar el tiempo que necesiten la base segura que es la familia o persona significativa sobre la que apoyarse y a partir de la cual hacer la transición de la adolescencia a la adultez, y se les empuja o “anima” a “hacerse mayores”, “saber lo que es la vida”, “hacerse un hombre/mujer”, “aprender a base de…”, cuando no están preparados porque aún padecen y acarrean las consecuencias en forma de secuelas que el maltrato deja a nivel de vínculo, trauma y desarrollo madurativo, tienen riesgo de fracasar en este proceso porque se sienten literalmente en el vacío. Las transiciones han de hacerse adaptadas al ritmo y posibilidades de cada menor. Lo que suele ocurrir es que se confunde base segura con dependencia, mimos, infantilización del joven… Y este concepto de Ainsworth no tiene nada que ver con eso, porque precisamente la finalidad de esta base segura es conseguir un sano equilibrio en la vida entre autonomía y necesidad de los otros.

Aunque para algunos jóvenes pueden existir algunos miembros en su familia biológica que les pueden proporcionar apoyo práctico o emocional, para la gran mayoría es la familia acogedora la que seguirá ejerciendo un rol decisivo en cuanto a la importancia que tiene para ayudarles a dar pasos seguros en el afrontamiento de los desafíos a los que tienen que hacer frente a partir de los 16 años en educación, búsqueda de empleo, gestión del dinero, relaciones interpersonales e incluso paternidad. En definitiva, continúan ayudándoles a construir resiliencia transmitiéndoles un sentimiento que les hace sentir a ellos la seguridad. Esto lo saben -y lo hacen- cientos y cientos de familias acogedoras que lo son todo para sus menores acogidos. Gracias a la solidaridad de muchísimas personas anónimas que sacan adelante a estos menores, la gran mayoría de las veces con apoyos institucionales mínimos.

Las relaciones de vínculo en la adolescencia -dicen los autores- cambian en esta etapa en la familia. Además, las relaciones entre los miembros de la familia en cuanto a que los cuidadores sean base segura, se negocian En las relaciones padres-adolescentes el grado de reciprocidad es probable que aumente, pues los adolescentes comienzan a ofrecer, así como a esperar, apoyo e interés. Les preguntan, por ejemplo, por su día en el trabajo y se interesan por cómo ha pasado el profesor las vacaciones. Los adolescentes pasan a ser receptores de cuidado para convertirse en potenciales proveedores del mismo. 

Esto mismo pasa también en las relaciones familiares de los adolescentes acogidos, pero la gran diferencia es que las reciprocidades suceden con menos probabilidad en las familias donde no se ha dado esa base de seguridad. Cuando los adolescentes son ansiosos, inseguros y desconfiados, y particularmente cuando no tienen resueltas en las relaciones la pérdida y el daño sufridos, encontrarán muy difícil no solo ajustarse a las demandas de los otros adolescentes sino utilizar a los cuidadores como una base segura para ayudarles a gestionar sus desafíos diarios. La necesidad de defenderse contra la ansiedad, el miedo a la soledad, a fallar, a ser dañado o dañar a otros hace que estas estrategias maladaptativas aprendidas tempranamente en la infancia puedan seguir persistiendo en la adolescencia, haciendo que sean más disruptivos.

Los adolescentes pueden, además, reaccionar al estrés de la transición adolescente mostrándose muy demandantes, dependientes y emocionalmente preocupados por los cuidadores, miembros de su familia biológica e iguales. Mediante la evitación de la expresión de emociones y retirándose de la necesidad de relacionarse; o mediante el control, la depresión o la estrategia punitiva/agresiva.

La intensidad de las reacciones de algunos jóvenes acogidos para impedir la llegada de la adultez (algunos jóvenes entran literalmente en pánico y lo muestran de muchos modos) y la pérdida de la infancia y del derecho a ser apoyado por la familia como niño, no es sorprendente en el contexto de sus experiencias previas de pérdida y separación. Lo que sorprende es –prosiguen los autores- como, en contra de todo pronóstico, algunos jóvenes provenientes de una infancia traumática son capaces de hacer un buen uso de un cuidado sensitivo y activo cuando se les ofrece, y además les ayuda a desarrollarse y crecer como personas en casa y en el colegio. Sin embargo, a pesar de que la evidencia teórica y de investigación apoya la importancia de las relaciones seguras -que apoyan a los jóvenes incondicionalmente- entre los miembros de la familia en la adolescencia, estas necesidades son a menudo infraestimadas o minimizadas. Es un tema complejo, pero el hecho de que algunos adolescentes encuentren las relaciones familiares íntimas o cercanas demasiado demandantes o amenazantes parece haber conducido a una política y práctica que espera que los adolescentes no serán capaces de beneficiarse de un cuidado sensible familiar.

Sin embargo, la investigación demuestra que tanto para los chicos/as que continúan en los acogimientos familiares permanentes en la adolescencia como para los que cambian de hogar en esta etapa, la tarea de lograr una familia acogedora que pueda proveer de una base segura hacia la vida adulta es muy importante y –para algunos- una meta alcanzable.

Me satisface y me atrae muchísimo la propuesta de estos autores porque cuestionan el concepto de que los acogimientos familiares en la adolescencia tengan menos interés y fundamento reparador de los daños que en la infancia. Es cierto que cuanto antes se intervenga en una situación de maltrato grave y prolongado en la infancia, mejor. Antes de los dos años, como afirma mi amigo y colega Rafael Benito, hay que tratar de darle al niño la oportunidad de reparar los daños con una experiencia de base segura, e incluso evitar los susodichos daños desde la prevención. Pero ello no quiere decir que sea imposible intervenir desde la base segura con adolescentes. Lo que necesitamos es ser conscientes de la afectación psíquica que presentan y ofrecerles ese cuidado sensible del cual muchos chicos/as se pueden aún beneficiar. Para ello la familia de acogida debe estar bien seleccionada, motivada, formada y acompañada.

Acompañada y formada en las cinco dimensiones que favorecen el desarrollo (maduración, crecimiento personal), a saber: disponibilidad, sensibilidad, aceptación, relaciones familiares y cooperación. Dado que desarrollarlo todo, como he comentado, en un solo artículo es muy extenso, en el próximo post volveré con el tema para lo que falta. Será para el 3 de octubre porque antes, el día 19 de septiembre debuta este curso, inaugurando la temporada de Doce meses, doce firmas Anna Badia Munill, psicóloga experta en apego y trauma, que tiene su consulta particular en Madrid y Vicepresidenta de La Voz de los Adoptados. Un lujo contar con ella.


La primera picada de esta temporada es un vídeo que me ha enternecido. Todas las personas sensibles que lo han visto comparten ese mismo sentimiento. Me gusta este vídeo porque desacraliza el origen biológico y todas esas supuestas leyes del amor que afirman que los vínculos de consanguinidad son los válidos y los otros, de menor valor. 

El sistema de cuidados y el vínculo de apego tienen un punto de apoyo en la biología pero no son patrimonio exclusivo de ella. Es una experiencia neuroafectiva que hunde sus raíces en el conocimiento relacional implícito almacenado en la memoria. La búsqueda del vínculo de apego tiene un valor etológico porque así podemos sobrevivir pero no quiere decir que tengamos que formarlo exclusivamente con quienes tenemos un parentesco biológico. Así nos lo demuestra esta perra Husky que ha sentido la necesidad de cuidar de este gatito y lo adopta. Una perra y un gato son mamíferos pero no son de la misma especie biológica; y sin embargo una cuida, el otro vincula y se asegura sobrevivir. Esto es lo verdaderamente asombroso. El vídeo me ha venido a la mente mientras escribía este post sobre acogimiento familiar: los vínculos que se establecen entre los menores acogidos y las familias pueden ser igual de sólidos que el de esta perra y este gatito, si sabemos ser tan sensibles y disponibles como lo es ella. Con los humanos todo es más complejo, de acuerdo, pero no por ello imposible. Un bello y tierno vídeo para empezar el curso.