jueves, 30 de julio de 2009

"Del suicidio no se habla..."

Traigo aquí una reflexión que no deberíamos pasar por alto y que la realizó el profesor Gualberto Buela-Casal en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco, que como ya sabéis se celebraron la pasada semana en San Sebastián. Me refiero al curso –del que ya hablamos en una entrada anterior- titulado: La depresión: prevención, evaluación y tratamiento.

El profesor Gualberto, dentro de la mesa redonda titulada: La depresión: ¿es el precio que tenemos que pagar por la calidad de vida en el primer mundo o es algo que siempre se ha dado en la humanidad?, lanzó a los presentes los siguientes datos que dan que pensar:

España ocupa, dentro de los países de la Unión Europea, el tercer puesto, por la cola, en víctimas por violencia doméstica. Y tenemos una ley desarrollada para proteger a las personas que la padecen. Con respecto a las víctimas por ataques de perros de los denominados peligrosos, la estadística por muertes es bajísima. Y también existe una ley que regula los requisitos para la tenencia de estos supuestamente animales violentos -o entrenados para serlo-

Y todo eso está muy bien, refirió el profesor Gualberto. Pero, añadió, en España, después de las muertes en carretera -unas tres mil y pico personas al año, una barbaridad- le siguen las muertes por suicidio: 3.000 personas al año se quitan la vida. Y de esto no se habla en los medios de comunicación, siendo la
cifra altísima, otra barbaridad. Y, continuó el profesor, por lo que él pueda conocer –se supone que mucho porque es catedrático de psicología por la Universidad de Granada- nadie está investigando acerca de por qué tantas personas deciden poner fin a sus vidas.

Añadió que, entre los afectados por cánceres terminales, se producen muchas muertes por suicidio. Y, en la única investigación que él conoce, se señalaron las creencias religiosas como el principal freno para no cometer un acto suicida.

¿Qué diríamos si los telediarios abrieran con entradillas dando el número de personas que se han suicidado cada día? Nos llevaríamos las manos a la cabeza ¿Por qué es algo de lo que no se habla?

Es necesario abordar este tema directamente con las personas depresivas porque se sabe que hablar con alguien de su deseo de poner fin no hace que se suicide, sino todo lo contrario: ponerlo en palabras baja el nivel de angustia asociado y se reduce la probabilidad de que se cometa el fatal acto de poner fin a una vida.

viernes, 17 de julio de 2009

La disociación estructural

¿Puede disociarse la personalidad en su estructura para hacer frente a un trauma crónico? La respuesta es sí. Las víctimas de abusos sexuales que han tenido que hacer frente a los mismos durante años, confirman la existencia de estas dos divisiones. El experto en trauma, Van der Hart, refiere que "...la separación tiene lugar entre las dos grandes categorías de sistemas psicobiológicos que configuran la personalidad; una de las categorías incluye los sistemas asociados principalmente a la aproximación a estímulos atractivos en la vida cotidiana, tales como la comida y la compañía. La otra categoría de sistemas incluye la evitación o huida de estímulos aversivos, por ejemplo, diferentes tipos de amenazas"

Cuando se observa a víctimas de experiencias traumáticas, algunas de ellas parecen llevar como “dos vidas” que refrendan la tesis de Van der Hart: por un lado, mientras están fuera del contexto abusivo o maltratante, se esfuerzan por llevar una vida aparentemente normal, aproximándose a la gente, acudiendo a su trabajo, disfrutando del tiempo de ocio… Actuarían como entumecidamente. Y cuando conviven con las personas abusivas o maltratadoras, actúan concentrándose en defenderse del trauma, evitándolo mentalmente, distanciándose de lo que ocurre...

No es que no tengan conciencia de lo que les sucede, sino que ambas partes no estarían integradas. Lo que define una mente traumatizada es la desintegración.

Puede existir, como sostiene Van der Hart, una parte aparentemente normal (por ejemplo, la parte del niño que rinde espectacularmente en el colegio y parece perfectamente adaptado) y otra parte o partes llamadas emocionales (por ejemplo, una parte se encoleriza ante la más mínima frustración ante los educadores del centro de acogida; otra parte busca ansiosamente que un adulto le cuide; otra parte puede rechazar al adulto de manera agresiva, otra parte está en estado de alerta ante posibles peligros…)

Un caso famoso de este tipo de disociación es el de la antigua Miss América Marilyn Van Derbur, víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante años. Ella misma relataba que su personalidad estaba dividida entre la “niña de día”, retraída, insensible, desapegada, amnésica y centrada en la vida normal; y la “niña de noche” que soportaba los abusos del padre y se preparaba para evitarlos mentalmente o se concentraba en defenderse.

Su biografía es un ejemplo de resiliencia, uno de los muchos que existen y que dan esperanzas a todas las personas que han sufrido traumatización crónica de que es posible recuperarse.

http://www.missamericabyday.com/: Marilyn cuenta su experiencia y habla del libro donde ella se atrevió a relatar lo que le ocurrió. Está en inglés.

La imagen que inserto se titula El hombre disociado y es un cuadro de una pintora argentina llamada Lucía. La he tomado de su blog y justo es decirlo. Me ha parecido muy representativo de lo que es la disociación.

Volveremos sobre este apasionante tema.

jueves, 9 de julio de 2009

El actor desenfocado

Recientemente, he vuelto a ver películas de Woody Allen, las cuales tienen la virtud de expresar, entre otras muchísimas cosas, con inteligencia y sentido del humor, nuestras debilidades como seres humanos.

Concretamente, visioné Desmontando a Harry, una divertidísima e irónica comedia sobre un escritor que, como persona, es un irredento inmaduro que se resiste al compromiso y fracasa, pero que como profesional había sido, hasta la fecha, exitoso. Pero sufre un bloqueo mental...

Personajes de ficción (de las novelas del escritor) y reales (personajes de la película) se dan la réplica –no faltan los alter ego de Woody- y se intercalan a lo largo de la película.

De todo el film, destacaría esta magistral secuencia que explica, con una metáfora, mejor que ningún psicólogo, las distorsiones cognitivas.

Aquí la tenéis, y me encantará, como siempre, que dejéis vuestros comentarios.
video

lunes, 6 de julio de 2009

Diploma de formación de psicoterapeutas especializados en el tratamiento de los traumas provocados por los malos tratos, en Barcelona

He asistido como profesor al Diploma de Psicoterapeutas Especializados en el Tratamiento de los Traumatismos Provocados por los Malos Tratos, que culminaba, en Barcelona, esta pasada semana. El Diploma lo organiza el Instituto de Investigación-Acción sobre la Violencia y sus consecuencias, dirigido por Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Tiene como objetivo fundamental formar profesionales que puedan tratar de manera especializada a todas las personas que hayan sufrido a lo largo de sus vidas malos tratos, abandono, abusos sexuales… El modelo psicoterapéutico, integración de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, que se aplica es ecléctico, aunque pone especial énfasis en las teorías sobre el trauma (Daniel Siegel, Ziegler, Jorge Barudy...), la resiliencia (Jorge Barudy, Boris Cyrulnik...) y el apego (Maryorie Dantagnan, Crittenden, Rygaard…) nutriéndose también de los aportes de las neurociencias.

El miércoles 1 de julio dirigí la sesión de un grupo de 20 alumnos/as que llevan todo el año trabajando en el Diplomado. La semana intensiva era el último tramo formativo. El resto de la semana estuvo a cargo de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, excepto el martes 30 de junio en el que intervinieron abordando el tema de los abusos sexuales a menores, las especialistas Olga Guerra y Carmen de Manuel, psicólogas.
Mi actuación, basada sobre todo en unas presentaciones teórico-practicas y trabajos prácticos de casos, pretendía ser un medio para generar un entorno participativo y co-constructor del conocimiento, y creo que el objetivo se consiguió.

Los temas en torno a los cuales se trabajó se centraron en una síntesis de todo el curso acerca de cómo estructurar el trabajo del psicoterapeuta con las personas víctimas de traumatismos provocados por los malos tratos: la relación terapéutica; los aspectos centrales del modelo de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan sobre psicoterapia especializada; la fase de evaluación psicoterapéutica y la fase de intervención.

Me resulta muy difícil resumir, en unas líneas, todo lo que esta semana formativa nos ha enriquecido como personas y, después, como psicoterapeutas. Destacaría, lo primero, el alto nivel de cualificación de los participantes en este Diploma (es la segunda promoción; puedo decir con satisfacción que pertenezco a la primera): psicólogos y psicoterapeutas que destilan entusiasmo, motivación y compromiso para trabajar con las víctimas que acuden a tratamiento (lo más importante de todo) Profesionales que han demostrado sus conocimientos sobradamente y que realizan su labor con garantías. Si se trata de seguir concienciando a los profesionales de que las personas víctimas de malos tratos necesitan una psicoterapia especializada y contribuir a su formación para ello, pienso que con esta segunda promoción se ha conseguido con creces. Y ya somos dos promociones.

Ha sido un enorme caudal de experiencias, casos, libros, artículos… lo que hemos podido compartir estos días. Todos nos hemos beneficiado de ello. Y también ha sido un torrente de emociones positivas las que hemos experimentado en esta formación que también, y sobre todo, cuida el aspecto vivencial.

Agradezco desde estas líneas a todos los colegas que han cursado el diploma y con los que he compartido esta semana formativa, todo lo que he aprendido de ellos y la gran acogida que me han dispensado.

También agradezco a Jorge Barudy y a Maryorie Dantagnan el que me hayan dado la oportunidad de participar como profesor en este diplomado.

Animo desde aquí a todos los profesionales (psicólogos, psiquiatras...) interesados en el ámbito de la psicoterapia especializada para el tratamiento de los traumas provocados por los malos tratos a realizar esta excelente formación humana y profesional.